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Influencia de los estilos de paternidad en preescolares




Enviado por hparadoa



    Resumen

    El tema de la presente investigación es: La influencia que tienen
    los padres en el desarrollo de
    los preescolares; con el propósito de analizar la
    influencia los distintos tipos de paternidad en el desarrollo
    cognoscitivo y socio-emocional en estos niños. Las
    fuentes
    consultadas pertenecen al área del desarrollo
    infantil, de la familia, de
    psicología
    social, y varias teorías
    como la de Piaget,
    Erickson y Freud.

    Los padres juegan un papel
    importante en el desarrollo de
    sus hijos, los cuales aprenderán de ellos lo que es
    apropiado y esperado por la sociedad, a su
    vez cada padre actuará de manera diferente. Baurmind
    clasificó las diferentes posturas que toman los padres a
    la hora de la crianza en tres: padres autoritarios, permisivos y
    democráticos.

    Como conclusión central se plantea que los padres
    autoritarios y permisivos retrasan el desarrollo cognoscitivo y
    socio-emocional de los hijos; los padres autoritarios reprimen la
    capacidad de iniciativa y creatividad,
    convirtiéndolos en niños reprimidos, callados e
    inseguros. Los padres permisivos los convierten en agresivos, con
    bajos logros escolares, dependientes y en ocasiones llegan a la
    delincuencia.
    Por otra parta los padres democráticos forman niños
    seguros,
    independientes, adaptados socialmente y exitosos.

    Introducción

    Actualmente la madre y el padre juegan un papel activo
    en el desarrollo cognoscitivo y socio-emocional de sus hijos; el
    padre es visto como el agente socializador, como el ejemplo a
    seguir por sus hijos y a través de él ocurre la
    tipificación de género; la madres son las
    encargadas de los cuidados, de la alimentación, de la
    estabilidad emocional, fomentan o retrazan la competencia de
    los niños y las niñas aprenden los papeles de
    género.

    Los distintos tipos de paternidad (autoritarios,
    permisivos y democraticos) son diferentes tipos de crianza,
    comportamientos o actitudes que
    toman los padres hacia sus hijos y traen consecuencias que pueden
    ser negativas o positivas,dejando secuelas durante toda la
    vida.

    El acto de crianza paterna, es un elemento fundamental
    para el desarrollo de toda persona; hasta
    mediados de este siglo el hombre
    jugaba en la sociedad un
    papel
    autoritario y d sostén económico. Sin embargo
    actualmente se empieza a experimentar un cambio, ya que
    los padres maduros tiene un mayor interés en
    involucrarse en la esfera emocional, educativa y de
    atención a sus hijos.

    Afortunadamente cada día más hombres
    adquieren conciencia sobre
    la responsabilidad de ser padres y comienzan a
    experimentar una bella sensación desde el momento mismo
    que saben que van atener un hijo.

    Desarrollo Cognoscitivo en la Etapa
    Preescolar

    Los niños entre dos y cinco años
    atraviezan la etapa preescolar,
    comienza el desarrollo en la manera de pensar, razonar y resolver
    los problemas
    (Harvey, 1978). Muchos son los teóricos que hablan sobre
    el desarrollo cognoscitivo, siendo Piaget uno de
    los más influyentes (Papalia y Wendkos Olds,
    1992).

    Características de la Etapa
    preescolar

    Jerome Bruner, sugiere que existen tres formas donde el
    niño puede usar los símbolos para representar
    objetos o sucesos, estas representaciones pueden ser:
    activada, icónica y simbólica (en Faw,
    1981).

    La representación activada, es la forma
    más simple de las tres, ya que el niño usa una
    respuesta motora para representar un suceso u objeto. La
    representación icónica, son cuadros y esquemas
    mentales de un objeto o suceso que no está presente.
    Aunque no está estimulado por la habilidad motora,
    está limitada a objetos o sucesos concretos. En la
    representación simbólica, el símbolo tiene
    relación directa con el objeto o suceso que simboliza, y
    no está limitada a los objetos o sucesos con los cuales ha
    tenido contacto sensorial o motor el
    niño, pudiendo ser posible representar conceptos
    abstractos (Faw, 1981).

    Papalia y Wendkos Olds (1992) definen el concepto de
    función simbólica como una habilidad para usar
    representaciones mentales, a las que el niño les ha dado
    un significado, ya sea consciente o inconscientemente. Piaget (1967)
    señalo que al no haber representaciones sensoriales,
    deberían existir representaciones mentales, las cuales
    clasificó como símbolos y signos; los
    símbolos son representaciones mentales personales
    (idiosincráticas) de una experiencia sensorial y los
    signos son algo más abstracto, como una palabra o un
    número, y no necesitan tener una connotación
    sensorial. Piaget (1951)
    llamó significados a los símbolos y a los signos y
    significantes a lo que representen para determinado
    niño.

    Según Fein (1981) cuando los niños usan
    símbolos, sus procesos de
    pensamiento se
    vuelven más complejos y aparece el juego
    simbólico que ayuda al niño en dos formas: 1-) a
    ser más sensible ante los sentimientos y puntos de vista
    de otros, 2-) a entender cómo un objeto cambia de forma y
    pese a ello sige siendo el mismo.

    Según Papalia y Wenkos Olds (1992) los
    niños manifiestan la función simbólica de
    tres maneras: por medio de la imitación diferida, el
    juego
    simbólico
    y el lenguaje.

    La imitación diferida, es la imitación de
    una acción que el niño ha visto, la cual realiza
    después de un tiempo,
    aún cuando ya no la pueda ver.

    En el juego
    simbólico, los niños hacen que un objeto represente
    algo más. Por ejemplo usar un trozo de madera como
    una navaja de afeitar.

    Adquieren la capacidad para usar el lenguaje en
    la representación objetos o eventos ausentes.
    Según Ginsburg y Opper (1982), a través del
    lenguaje el
    niño da un indicio de que comienza a razonar con
    éxito siempre y cuando no implique ir más
    allá de los acontecimientos pasados. Según Papalia
    y Wendkos Olds (1992) los niños pueden dar y seguir
    órdenes sencillas y nombrar cosas familiares, pueden
    definir palabras sencillas y conocen algunos antónimos,
    conjunciones, preposiciones y artículos, pero aún
    generalizan demasiado las reglas de lingüística.
    Según Faw (1981), el vocabulario del niño en esta
    etapa puede consistir tanto de las palabras que conoce el
    niño y aquellas que oyen y repiten aún sin
    reconocer el significado.

    Conceptos del niño

    Faw (1981) realizó una descripción de las
    características de los conceptos que tienen
    los niños en el etapa preescolar.
    Los cuales son: Simplismo, idiosíncratico, irrealismo ,
    inaccesibilidad y absolutismo.

    Simplismo significa inhabilidad para atender
    simultáneamente a más de unas pocas
    dimensiones.

    Idisincrático significa que algunos conceptos del
    niño son únicos y dificilmente son entendidos por
    la sociedad.
    Según Ginsburg y Opper (1982) los conceptos de los
    niños, son preconceptos, a veces son demasiados generales
    o demasiados específicos.

    Irrealismo significa que los niños usan los
    conceptos que aprueba la sociedad, pero
    los tienen muy pobremente definidos y en ocasiones pueden
    distorsionar su significado.

    Absolutismo significa que el niño en la etapa
    preescolar,
    maneja conceptos de manera absoluta, el cree que un objeto o un
    hecho representa un concepto y que
    este no puede representar otro al mismo tiempo.

    El preescolar, es
    inaccesible ya que puede actuar espontáneamente, como si
    sus acciones
    fueran guiadas por un concepto, pero
    después es imposible que describan el concepto que
    utilizaron.

    Logros y limitaciones de la Etapa
    Preescolar

    Papalia y Wendkos Olds (1992) describen dos logros en la
    etapa preescolar que
    son: la comprensión de identidades y la
    comprensión de funciones.

    La comprensión de identidades se refiere a que el
    niño comprende, que ciertas cosas permanecen iguales a
    pesar de que puedan cambiar en forma, tamaño y apariencia.
    Un niño se da cuenta, que seguirá siendo
    niño aunque se ponga ropa femenina. Craig (1994)
    llamó a esto distinción de la ficción y
    realidad, porque ya el niño distingue lo que es y lo que
    no es; por ejemplo: una piedra con forma de esponja, el
    niño ya en esta etapa puede darse cuenta que es una piedra
    pero con forma de esponja y no sentirse confundido .

    La comprensión de funciones se
    refiere a que el niño entiende de manera general
    relaciones básicas entre dos eventos; por
    ejemplo cuando sabe que si golpea ligeramente el interruptor de
    luz se prende
    y cuando pone una película en el video, puede
    verla, pero aún no captan el echo de que un evento origine
    otro.

    Papalia y Wendkos Olds (1992) y Faw (1981) hablan acerca
    de las limitaciones de la etapa preescolar. Según Papalia
    y Wendkos Olds, los niños son egocéntricos,
    tienen
    centralización, irreversibilidad, pensamiento
    transductivo y
    atención a estados antes que
    transformaciones
    . Faw (1981) amplia un poco más
    incluyendo todas las limitaciones se señalan anteriormente
    incrementando 4 categorías, las cuales son: animismo,
    realismo,
    cocreción y dominancia perceptual
    .

    Los niños son egocéntricos, porque no son
    capaces de ver las cosas desde otro punto de vista que no sea el
    suyo (Papalia y Wendkos Olds, 1992). Según Piaget (1967)
    egocentrismo no significa egoísmo y no implica un juicio
    moral, sino
    que a menudo suponen que los demás comparten sus
    sentimientos, reacciones y percepciones. Según (Papalia y
    Wendkos Olds, 1992) los niños no son tan
    egocéntricos como Piaget pensaba, ya que varios experimentos
    muestran lo contrario; un niño de cuatro años
    cambia la manera de hablar cuando se dirige a uno de dos
    años utilizando enunciados sencillos e inclusive ante de
    los dos años los niños muestran juguetes a un
    adulto volteando el frente del juguete hacia la otra persona. Faw
    (1981) describe al niño egocéntrico, como aquel que
    ve al mundo a través de sus ojos.

    La centralización se refiere a que el niño
    enfoca la atención a un aspecto de la situación y
    deja de lado otros. Como resultado de esto, su razonamiento es
    ilógico, ya que no pueden descentrarse a pensar en varios
    aspectos de una situación al mismo tiempo (Papalia y
    Wendkos Olds, 1992). Según Piaget (1951) los niños
    no son capaces de pensar en forma lógica,
    porque su pensamiento
    está ligado a la percepción. Para comprobar esta
    limitación realizó experimentos de
    conservación. La conservación es la conciencia de que
    dos cosas iguales en cantidad, permanecen iguales si se altera su
    forma siempre y cuando no se le añada o quite algo. La
    centralización es la concentración en un aspecto de
    una situación, que puede ser física, de un objeto
    o suceso y puede ser temporal, tal como atender sólo un
    instante(Faw, 1981).

    La irreversibilidad se refiere a que el niño no
    puede retroceder los pasos en el pensamiento
    (Faw, 1981), por ejemplo: no entiende que se puede verter
    agua de un
    vaso a otro y viceversa, no puede imaginarse restituyendo
    el estado
    original del agua
    vertiéndola de nuevo al vaso donde estaba (Papalia y
    Wendkos Olds, 1992).

    El razonamiento transductivo, se refiere a que el
    niño no razona de forma deductiva o inductiva sino que va
    de un evento particular a otro particular, sin tener en cuenta lo
    general. Este razonamiento no incluye la lógica
    abstracta y cuando lo utiliza para formar principios
    generales, a menudo resulta un error; un ejemplo de esto es un
    niño que desea que su hermana se enferme y al otro
    día ella se enferma, el niño ve una relación
    entre sus pensamientos malos y la enfermedad de su hermana, es
    decir, atribuye una relación de causa y efecto a dos
    eventos no
    relacionados (Papalia y Wendkos Olds, 1992). Según Faw
    (1981) en el pensamiento
    transductivo el niño razona que si dos hechos concretos
    han ocurrido juntos en el pasado, ellos siempre van a ocurrir en
    el futuro. También piensa que existe una interferencia
    emocional en el razonamiento, que se refiere a que éste
    puede ser distorsionado por una necesidad personal o por un
    motivo muy específico.

    La centralización en estados antes que en
    transformaciones, se refiere a que el niño no fija la
    atención en la transición del objeto de un estado a otro,
    sino que piensa en la forma como son las cosas ahora y algunos
    piensan en como fueron o podrán ser (Faw,
    1981).

    "La etapa preescolar es como una tira de
    película: un cuadro estático después de
    otro. Los niños prestan atención a estados
    sucesivos y no pueden entender las transformaciones de un
    estado a otro"
    (Papalia y Wendkos Olds, 1992, p. 316)

    La dominancia perceptual señala que la
    centración del niño es dirigida con frecuencia, por
    las propiedades físicas de un objeto o
    situación.

    La concreción se refiere, a que el niño
    puede pensar en amor y
    justicia, pero
    aún no puede hacer un juicio respecto a estos conceptos
    porque implica un razonamiento abstracto que según Piaget
    (1967) no se da hasta en este momento cuando el niño es
    muy rígido en sus conceptos.

    El realismo
    señala que el niño no puede distinguir entre el
    sueño, la fantasía y la realidad; por ejemplo: el
    niño puede pensar que los fantasmas existen y que las
    historias cobran vida.

    El animismo se refiere a la tendencia de dotar de vida a
    todos los objetos; por ejemplo: el niño puede imaginar que
    sus juguetes tienen sueños, hambre o están
    enfermos.(Faw, 1981)

    Memoria

    Según faw (1981) a los dos años el
    niño tiene desarrollada la memoria, y
    divide esta capacidad en: memoria sensorial, memoria a corto y
    memoria a
    largo plazo
    .

    La memoria sensorial
    se encarga de seleccionar la información que entra a los sentidos para
    someterla a procesamiento ulterior (Morris, 1992), no hay
    evidencia de que con el aumento de edad, haya un incremento del
    tiempo que
    permanece la información, en este tipo de memoria no existe
    diferencia entre un niño de 5 años y un
    adulto.

    La memoria a corto
    plazo es la encargada de procesar durante breve tiempo la
    información (Morris, 1992), y la capacidad
    básica no cambia con el desarrollo, sin embargo la
    capacidad que tiene esta memoria puede ser usada dependiendo de
    las estrategias
    individuales.

    La Memoria a largo plazo es: Parte de la memoria
    más o menos permanente y que corresponde a todo cuanto
    sabemos (Morris, 1992). Los niños entre los dos y los
    cuatro años, usan estrategias
    organizacionales pobres, ya a los 4 años pueden organizar
    la información que necesitan recordar, pero
    usando las propiedades físicas de los objetos y no
    conceptos abstractos.

    Existen 2 tipos de deficiencias en la memoria a
    largo plazo. La deficiencia de producción
    espontánea que consiste en que los niños de
    4 y 5 años aún no utilizan espontáneamente
    estrategias de
    repetición y la deficiencia de mediación
    consiste en que los niños no usan estrategias de
    repetición.

    Nelson (1981) realizó varios experimentos con
    el objetivo de
    descubrir qué es lo que pasa en la primera infancia,
    qué hace los recuerdos tan perdurables y encontró
    que los niños en la primera infancia o
    etapa preescolar, tienen memoria autobiográfica, que es la
    encargada de almacenar los eventos
    específicos de la vida desde temprana edad; este tipo de
    memoria no es premeditada, algunos recuerdos son transitorios,
    los hechos únicos y comunes, los recuperan con mayor
    facilidad.

    Desarrollo Social en la Etapa
    Preescolar

    La socialización es un proceso
    mediante el cual los miembros maduros de la sociedad, como
    padres y profesores, moldean la conducta de los
    niños, al permitirles una participación y
    contribución en la sociedad (Woolfolk, 1996). Según
    Watson (1977) la socialización es un medio por el que se
    adquieren los modelos de
    conducta
    convencionales, es un proceso de
    aprendizaje.
    Gracias a la socialización el niño aprenden los
    modales y las costumbres de la familia,
    los vecinos, la comunidad y todo
    el grupo social
    en el que se desarrolla. El niño en la etapa preescolar
    empieza a modificar su conducta para
    cumplir las normas esperadas
    por la sociedad (Cohen, 1971). Existen diversos agentes de
    socialización, en los primeros años la familia
    constituye el centro de la socialización, aunque
    también participan en este proceso los
    maestros, los compañeros, la glesia, la TV,
    etc.

    Según Santrock y Yussen (1978) la escuela es una da
    las influencias sociales más importantes en el desarrollo
    de los niños.

    El desarrollo social
    se caracteriza por los cambios de los niños a medida que
    crecen, han de resolver ciertas cuestiones en cuanto a sus
    relaciones con los demás. En la primera infancia,
    desarrollan el yo social que es producto de
    aprender a relacionarse con los demás y a definirse en ese
    trato o relación. La primera problemática que
    enfrentan es si realmente están listos para formar
    relaciones íntimas con los demás ya que deben
    aprender a interactuar con ellos para poder
    desarrollar una alta autoestima
    (Faw, 1981). Los preescolares están muy ocupados
    ordenando, clasificando y luchando para encontrar significado en
    el mundo social, del mismo modo que lo están haciendo en
    el mundo de los objetos. El proceso de
    socialización en la primera infancia, se
    da cuando los niños aprenden los papeles de
    género
    , los comportamientos y actitudes, que
    una cultura
    considera apropiado para los hombres y mujeres (Papalia y Wendkos
    Olds, 1992). Según Faw (1981) los roles de los padres
    influyen de manera importante en la tipificación
    sexual
    que ocurre con el padre del mismo sexo,
    especialmente cuando cuida a su hijo y posee las características que lo hacen a él o
    ella un individuo que posiblemente será
    imitado.

    Según Erickson (1963) los aspectos sociales son
    más importantes que los sexuales y la crisis que se
    da en esta etapa es la de iniciativa vs culpabilidad,
    donde el niño tiene que marcar una división entre
    la parte de la
    personalidad que permanece niño, lleno de
    alegría y de deseo de probar nuevas cosas y la parte que
    se está volviendo adulta. Los niños que aprenden a
    regular estos propósitos conflictivos desarrollan la
    virtud del propósito, el valor de
    prever y perseguir metas, sin estar inhibidos por la culpa y el
    miedo al castigo.

    Los psicólogos han ideado varias teorías
    para explicar como se socializan los seres humanos. Entre ellas
    se encuentran: la teoría
    psicoanalítica, la teoría
    del desarrollo cognoscitivo, la teoría
    del aprendizaje
    social y la teoría
    etológica (Faw, 1981).

    La teoría
    Psicoanalítica, explica la socialización a
    través del proceso de
    identificación, que es el resultado de la solución
    de los complejos de Edipo y Electra. Según Freud la
    identificación surge cuando el niño reprime la idea
    de poseer al padre del otro sexo y se
    identifica con el del mismo sexo, a quien
    ve como agresor. Esto conduce a que el superego se desarrolle y
    el niño entre en la etapa de latencia (Woolfolk,
    1996).

    La teoría del aprendizaje
    social señala, que la conducta humana
    es aprendida, según las oportunidades y experiencias
    proporcionadas por su ambiente. La
    conducta social y
    las reglas sociales son aprendidas, a través, de la
    observación al atender lo que otros dicen y
    observan las consecuencias de sus acciones.

    La teoría cognoscitiva, explica que los
    niños juegan un papel activo
    en su propia socialización, el efecto de cualquier
    experiencia de socialización depende de como el
    niño percibe o interpreta la experiencia.

    La teoría etológica expone que estamos
    predispuestos biológicamente a aprender ciertos patrones
    de conducta debido a
    sus valores
    adaptativos. Esta teoría subraya que no se puede ignorar
    el papel que
    juegan las presiones evolutivas durante el desarrollo del ser
    humano especialmente en la formación de la conducta
    social.

    juego

    Según Watson (1977), a medida que comienza la
    niñez, los agentes de socialización aumentan en
    número, los niños de la vecindad y los
    compañeros preescolares juegan un papel importante en la
    socialización (Papalia y Wendkos Olds, 1997),
    también son importantes los adultos que están al
    cuidado de los niños en este proceso de
    socialización, pero son los amigos, o compañeros de
    juego los que
    más influyen.

    El juego,
    según Papalia y Wendkos Olds (1997), puede verse desde
    distintos puntos de vista, los niños tienen diferentes
    maneras de jugar y juegan a muchas cosas. Al considerar el juego,
    como una actividad social, los investigadores evalúan la
    competencia
    social de los niños por la manera como juegan ya que el
    juego social revela el alcance de la interacción con otros
    niños.

    Existen niños que no utilizan el juego social,
    pero esto no quiere decir sean inmaduros, sino que necesitan
    estar solos para concentrarse en tareas y problemas;
    algunos niños bien ajustados simplemente, disfrutan
    más las actividades no sociales que las actividades de
    grupo (Papalia
    y Wendkos Olds, 1992).

    Parten clasificó el juego social en tres formas
    diferentes, que incluye: el juego paralelo, el juego
    asociativo y el juego cooperativo
    (en Faw, 1981).

    El juego paralelo, es característico de los niños de 2
    años y consisten en que a ellos le gusta jugar en
    compañía de otros niños, pero no interactuan
    entre sí, sino que es como un juego
    egocéntrico.

    En el juego asociativo, juegan 2 ó 3 niños
    con el mismo material, pero cada uno le da un uso diferente,
    conduciendo en ocasiones disputas entre los
    niños.

    El juego cooperativo consiste en que los niños
    realizan actividades, que requieren acciones
    coordinadas, esta forma de juego se da alrededor de los 4
    años.

    Papalia y Wendkos Olds (1992) clasificó por
    etapas el juego social en la primera infancia. El
    primer tipo de juego que se da es el comportamiento
    ocioso, después el comportamiento
    espectador, el juego solitario independiente, la actividad
    paralela,el juego asociativo y por último juego de
    cooperación o de organización suplementaria.

    En el comportamiento
    ocioso, el niño aparentemente no está jugando, pero
    se ocupa de observar cualquier cosa que le parezca de interés en
    ese momento y cuando no ocurre nada emocionante juega con su
    propio cuerpo.

    En el comportamiento
    espectador el niño pasa la mayor parte del tiempo mirando
    jugar a los otros niños, habla con los niños que
    está observando, hace preguntas o sugerencias pero, no
    hace ningún esfuerzo por acercarse a ellos y jugar
    abiertamente.

    El juego solitario independiente se caracteriza porque
    el niño se divierte jugando solo y en forma independiente,
    con juguetes diferentes de los que usan los niños que
    están jugando cerca de él y no hace ningún
    esfuerzo por acercarse a otros niños.

    La actividad paralela se refiere a que el niño
    juega independientemente, pero la actividad que escoge lo lleva
    de manera natural a los otros niños. Juega cerca de, pero
    no con los otros niños, y no hay un intento por controlar
    la entrada o la salida de los niños del grupo.

    En el juego asociativo el niño juega ya con otros
    niños, todos los miembros participan en actividades
    similares, pero no idénticas; no hay distribución de las tareas y no hay
    organización de la actividad que
    están realizando.

    Él juego de cooperación, consiste en que
    el niño ya juega con un grupo que
    esté organizado, con el propósito de crear
    algún producto
    material, puede consistir en esforzarse por alcanzar alguna meta
    competitiva, dramatizar situaciones de la vida adulta y de
    grupo o
    participar en juegos
    formales.

    Para concluir Papalia y Wendkos Olds (1992)
    señala que hay diferencias individuales en los
    niños, mientras unos pueden participar en juegos menos
    sociales, otros pueden preferir los juegos
    más sociales.

    Agresión

    En la primera infancia se desarrolla la agresión
    que va acompañada de patadas, golpes y lanzamientos. La
    agresión se puede dividir en agresión
    hostil
    , que es un comportamiento
    para causarle dolor a otra persona y la
    agresión instrumental tiene un objetivo
    diferente del de hacer daño a otra persona. Los
    niños en la etapa preescolar muestran agresión
    instrumental y están en vías de desarrollar la
    agresión hostil (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

    En las primeras etapas de la agresión con
    frecuencia los niños centran toda su atención en
    los objetos que desean, y hacen gestos amenazantes, contra
    cualquiera que los mantega alejados de dichos objetos (Papalia y
    Wendkos Olds, 1997).

    Según Ana Freud (1992) el
    instinto agresivo es una apetencia primaria, que actúa en
    el niño desde el comienzo mismo de la vida. El instinto
    agresivo, está ligado con las manifestaciones sexuales
    durante la etapa fálica y la agresión
    aparece bajo las actitudes
    más agradables de virilidad, postura protectora, temeridad
    frente al peligro y competividad.

    Aunque la hormona masculina testosterona, podría
    estar detrás de la tendencia hacia una conducta agresiva y
    explicar, porque los hombres son más agresivos que las
    mujeres, los teóricos del aprendizaje
    social señalan otros factores que influyen en la
    agresión, como son: el reforzamiento, la imitación
    y la
    televisión (Papalia y Wendkos Olds, 1997).

    El reforzamiento, es la recompensa más segura de
    los niños. Algunas veces los regaños y las zurras
    refuerzan el comportamiento agresivo, ya que los niños a
    veces pueden preferir una atención negativa, a que no se
    les preste ninguna atención. Los padres recompensan y
    fomentan productivamente la agresión con otros
    niños, y la desaprueban hacia ellos mismos; es por eso que
    los niños no son agresivos con sus padres, pero si con los
    otros niños.

    La frustración se refiere que los niños
    que se sienten limitados, porque sus padres les pegan o los
    insultan tienen más probabilidad de
    volverse agresivos.

    Tanto los modelos que
    dan los adultos, como los modelos
    agresivos de la
    televisión, incitan al niño a que los imite y
    estas influencias parecen perdurar por años (Papalia,
    1997).

    Craig (1994) indica que las recompensas alientan la
    agresión en el niño y que no le queda claro que el
    castigo la desaliente. Si a un niño se le castiga por
    actos agresivos, reprimirá la conducta delante de quien lo
    castigo, pero la gente que usa el castigo físico para
    reprimir la agresión en realidad puede estar
    fomentándola.

    Conducta prosocial

    La conducta prosocial, o comportamiento en pro de la
    sociedad
    se refiere a una acción que se ejecuta con un
    costo o riesgo personal en
    beneficio de otra persona, sin
    esperar recompensa.

    La edad y el sexo son un
    determinante de esta conducta, las niñas muestran
    más generosidad y pero esto se debe a que la educación incita el
    espíritu servicial en la mujer, la edad
    es un factor de altruismo ya que los niños desde corta
    edad lo manifiestan y aumenta a media que van creciendo (Papalia
    y Wendkos Olds, 1992).

    Los niños altruistas, tiene generalmente padres
    caritativos que fomentan dicha conducta;, tienden a ser
    más desarrollados en razonamientos mentales y capaces de
    tomar en cuenta los puntos de vista de las otras personas (Craig,
    1994).

    Desarrollo Emocional en la Etapa
    Preescolar

    Para Aristóteles, la emoción es como una
    forma más o menos inteligente de concebir cierta
    situación, dominada por un instinto. Descartes,
    hizo una lista de seis emociones
    básicas: asombro, amor, odio,
    deseo, gozo y tristeza, mientras que Watson sólo
    mencionó 3 emociones
    básicas: cólera, temor y amor (Calhoun
    y Salomon, 1984).La mayoría de los investigadores afirman,
    que existen seis expresiones faciales básicas, felicidad,
    cólera, tristeza, disgusto y miedo (Perlman y Cozby,
    1983). La teoría Jamesiana, define la emoción como
    una reacción fisiológica acompañada de un
    sentimiento.

    Según Plutchick (1977) las emociones son un
    patrón de reacción corporal, ya sea de
    destrucción, reproducción, incorporación,
    orientación, privación, rechazo o
    exploración, o alguna combinación de ellas, que es
    provocada por un estímulo.

    Pulaski (1978) señala que el niño en la
    etapa preescolar es capaz de comprender en cierta medida, si la
    postura emocional de otra persona es positiva o negativa, si
    indica aprobación o desaprobación, el niño
    no tiene la intención de activar una emoción,
    solamente reacciona ante ella.

    Malrieu (1959) señala que la emoción
    más importante es la alegría y es la que constituye
    a la edificación de la
    personalidad.

    Autoconcepto

    El autoconcepto es el sentido de sí mismos, su
    base es nuestro conocimiento
    de lo que hemos sido y hecho, su función guiarnos a lo que
    seremos y haremos en el futuro.

    El autoconcepto se desarrolla de una manera lenta,
    comenzando en la infancia con la autoconciencia que es la
    capacidad de reflexionar sobre sí mismo y las propias
    acciones;
    alrededor de los 18 meses los niños tienen su primer
    autorreconocimiento, que se refiere a la habilidad para
    reconocerse frente al espejo. Ya en la primera infancia se da la
    autodefinición, que se refiere a que el niño
    identifica las características que considera importantes
    para describirse a sí mismo; a los 3 años el
    niño se juzga en términos externos, es decir, por
    sus características físicas y ya a los 7
    años se define basado en sus características
    psicológicas (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

    Según Woolfolk (1996) el autoconcepto se refiere
    a la percepción
    que tenemos de nosotros mismos y la autoestima es
    el valor que cada
    uno le damos a nuestros propias características, aptitudes
    y conductas. El desarrollo del autoconcepto en la primera
    infancia recibe la influencia de los padres y otros miembros de
    la familia,
    conforme va creciendo, de los amigos, profesores y
    compañeros de escuela.

    Imaginación en la Etapa
    Preescolar

    Según Harris (1989) los niños en la etapa
    preescolar utilizan la imaginación de 4 formas distintas
    que son: autoconciencia, capacidad de simular, distinguir
    entre realidad-ficción y deseos, creencias y emociones.

    La autoconciencia se refiere, a que los niños son
    conscientes de sus estados mentales; saben cuando quieren algo o
    esperan algo, cuando han cometido un error se sienten tristes y
    prefieren hablar acerca de sus sentimientos y no de los
    sentimientos de los demás.

    Con la capacidad de simular el niño utiliza la
    imaginación, y esto permite manifestar un juego de
    ficción, confieriendole propiedades físicas a los
    objetos y creando situaciones fingidas. Según Papalia y
    Wendkos Olds (1992), el jugo simulado, juego de
    fantasía, juego dramático o imaginativo,
    es
    aquel donde hace una sustitución de una situación
    real en imaginaria para satisfacer sus necesidades, fingiendo ser
    alguien o algo.

    El niño puede distinguir entre la realidad y
    ficción, y aunque a veces las mezcla la, no manifiesta
    confusiones sistemáticas, ya que sabe que un juguete en
    realidad no corre o tiene sed.

    Los deseos, creencias y emociones se
    refieren a que la capacidad de fingir le permite al niño
    una compresión de los estados mentales ajenos. Pudiendo
    imaginar que quiere algo, aunque en realidad no lo quiere y puede
    atribuir a los demás creencias que no comparten y saben
    que son falsas.

    Alteraciones Emocionales en la Etapa
    Preescolar

    Según Papalia y Wendkos Olds (1992) existen en la
    niñez tres tipos de alteraciones emocionales que
    son:  conducta teatral, temor a la
    separación y fobia escolar.

    Cuando existe conducta teatral los niños dicen
    mentiras, pelean, roban, destruyen propiedades y rompen reglas
    establecidas por los padres. Las mentiras ocasionales son
    normales en la niñez, pero cuando pasan a convertirse en
    fantasías e historias fascinantes sobre ellos mismos, es
    con el objetivo de
    atraer la atención, estima de otros o bien puede ser un
    síntoma de hostilidad hacia sus padres. De forma similar
    ocurre con los robos ocasionales, si se convierten en algo
    repetido o de forma abierta, están mostrando hostilidad
    hacia sus padres. Cualquier conducta antisocial crónica,
    debe ser vista como un desorden emocional.

    El temor a la separación, se caracteriza por un
    estado de
    inquietud en el niño, durante aproximadamente dura 2
    semanas y tiene que ver con la separación de las personas
    a los que esté apegado; generalmente muestra
    síntomas psicosomáticos como nauseas y dolor de
    cabeza u estómago que desaparecen, cuando ya siente que no
    va a ocurrir la separación.

    La fobia escolar se caracteriza por un temor a la
    escuela, pero
    parece deberse a que el niño teme dejar al padre y no
    tiene que ver con la escuela en
    sí, estos temores que experimenta pueden ser reales
    pudiendo ser el medio ambiente
    lo que necesita cambio y no el
    niño.

    Temores de los Niños en la Etapa
    Preescolar

    Según Papalia y Wendkos Olds (1992), los
    niños en esta etapa presentan terrores nocturnos y
    pesadillas; los terrores nocturnos, se caracterizan porque la
    persona dormida despierta abruptamente de un sueño
    profundo, en estado de
    pánico puede gritar y sentarse en la cama mirando
    fijamente, aunque en realidad no están despiertos; en
    cambio las
    pesadillas ocurren en la madrugada y con frecuencia se recuerdan
    vívidamente. Es normal la presencia estos sueños
    ocurran, pero cuando se convierte en algo persistente, puede ser
    una señal de que el niño se encuentra bajo mucha
    tensión.

    Métodos de
    Crianza

    La Familia y el
    Padre

    La familia es el
    grupo natural del ser humano y el más importante pese a
    las transformaciones del mundo contemporáneo, y los
    progresos científicos y tecnológicos que generan un
    nuevo sistema de vida
    (Arés y Muzio, 1990). Antaño, las legiones romanas
    permanecían vigilantes, contra la intrusión de los
    bárbaros nómadas. Así mismo, la familia
    hace frente a los problemas de
    sus hijos y se esfuerza para mantenerlos dentro del orden
    impuesto por
    la sociedad.

    La polaridad masculino-femenino está en todo ser
    humano, el equilibrio de
    esa polaridad, con los valores
    que implica, es lo que determina la madurez del hombre. Cada
    uno de los componentes de la pareja aporta al niño
    los valores
    propios de su sexo
    (García Serrano, 1984). Durante la evolución, podemos observar que el padre es
    considerado la figura de autoridad. La
    familia
    pasó de la alimentación
    vegetariana a la carnívora y tuvo que requerir de la
    fuerza del
    hombre como
    cazador, resaltando desde este momento el papel de proveedor y de
    influencia en el bienestar familiar (Padilla Velázques ,
    1994).

    La paternidad se incluye de manera natural en el
    matrimonio y
    está en la propia condición humana (García
    Serrano, 1984). Dentro de nuestra civilización, y
    concretamente en nuestra sociedad, el padre ha sido siempre el
    símbolo de la autoridad, la
    fuerza y el
    poder
    (Giverti, 1971a). Según García Serrano (1984) el
    padre aporta dentro de la comunidad
    familiar la seguridad
    física y
    material, lo cual apoya que el niño adquiere la seguridad en
    sí mismo y en la sociedad.

    La palabra padre, proviene del latín pater,
    patris
    que significa patrono, defensor o protector. En la
    formación cultural de occidente, se ha visto que el padre,
    es el que determina con más intensidad los patrones
    morales y las reglas que sirven como base y fundamento de la
    conducta de sus hijos (Padilla Velásquez, 1984)). El
    sistema
    patriarcal en el cual nos hemos desarrollado, sigue imponiendo la
    obediencia al padre de familia (Giverti,
    1971a).

    Actualmente, las funciones
    familiares no son tan rígidas, exclusivas o privativas,
    sino que por naturaleza
    biopsicosocial unas parecen más naturales o propias, de
    uno o del otro, en distintas circunstancias y por diferentes
    razones, pero pueden compartirlas y realizarlas en forma
    complementaria (Papalia y Wendkos Olds, 1992)

    Los padres son importantes en el desarrollo del papel de
    género, ellos se preocupan más de la
    tipificación de género que las madres, aceptan
    más a un hijo con un temperamento difícil que a una
    niña y son más sociables y afectuosos con ellas. El
    niño ve que ya no sólo es el papá quien
    realiza hazañas, forma parte del gobierno, y sale
    a ganarse la vida, sino también mamá, aunque el
    papá sigue siendo hombre, el ser
    masculino, capaz de trasmitir virilidad y en cambio la
    mamá no. Dentro de la constelación familiar, el
    padre ocupa un lugar diferente a la mamá: es la autoridad, es
    la firmeza, la decisión y el amparo (Giverti,
    1961b).

    Tanto el niño como la niña, necesitan al
    padre. La niña necesita la figura paterna porque
    formará la idea de qué es un hombre,
    traspasando sentimientos provenientes de la relación con
    su padre a la relación con su esposo (Papalia y Wendkos
    Olds 1992)  y ella necesita que el padre establezca
    activamente normas en su vida
    (Van Pelt, 1985). El niño necesita del padre porque a
    través de él, logrará la tipificación
    de género, aprenderá lo que es apropiado y esperado
    por la sociedad respecto a los papeles del género (Papalia
    y Wendkos Olds 1992), el padre es que el ayuda al niño a
    lograr la autonomía, afecta el desarrollo cognoscitivo y
    sobre todo lo prepara para formar parte de una sociedad (Flavell,
    Zhang, Jou, Dong y Qi, 1983).

    Según García Serrano (1984) este sentido
    de autoridad y
    disciplina, es
    otra de las aportaciones importantes del padre. Hoy se habla
    mucho de la desobediencia delos hijos, pero está muy
    relacionada con la falta de autoridad de
    los padres. La función educadora de la madre tiene que
    estar respaldada por el padre, quien es el que tiene que dar la
    última palabra en conflictos
    serios. Según Van Pelt (1985) el padre desempeña un
    papel estabilizador, que va más allá del aspecto
    financiero y de la provisión que haga para la comodidad de
    su familia.
    Cuando el padre se separa de la familia, ya sea física o
    emocionalmente, los niños muestran serias deficiencias en
    sus relaciones sociales y morales con sus madres,
    compañeros y vecinos.

    Estilos de paternidad

    Los padres por lo general proceden de diferentes maneras
    con sus hijos. Baumrind (1971) realizó varios experimentos con
    preescolares, e identificó tres categorías de
    estilos de paternidad, los padres autoritarios, permisivos y
    democráticos. Van Pelt (1985) clasificó a los
    padres en posesivos, sin amor,
    permisivos y autoritarios. Faw (1981) por su parte también
    identificó tres estilos de paternidad, autoritarios, con
    autoridad y permisivos. Aunque cada autor los nombra los
    distintos tipos e paternidad de forma diferente, todos
    representan las mismas características.

    Los padres autoritarios, tratan de controlar el
    comportamiento y las actitudes de
    sus hijos y los hacen ajustarse a un estándar de conducta
    (Baumrind, 1971). Autoritarismo, significa imposición
    inflexible de normas de
    disciplina,
    sin tomar en cuenta la edad del niño, sus
    características y circunstancias (Olarte Chevarría,
    1984). Valoran la obediencia incondicional y castigan
    enérgicamente a sus hijos, por actuar en forma contraria a
    sus estándares (Baumrind, 1971). El padre que emplea este
    estilo se caracteriza por ser absorbente y centrar la
    atención del hijo en sí mismo, produciendo
    individuos dominados por la ley, la autoridad
    y el orden, reprimiendo en los niños, la capacidad de
    iniciativa y creación (García Serrano,
    1984).

    Faw (1981) describe a los padres autoritarios, como
    aquellos que tienen patrones rígidos de conducta, que no
    toman en cuenta las necesidades de sus hijos, los castigan
    físicamente sin darles una explicación de por
    qué los castigan.

    En la clasificación de Van Pelt (1985) al unir
    las características del padre autoritario, el padre sin
    amor y el
    padre posesivo, corresponden al padre autoritario. El padre
    autoritario es estricto, severo, castiga al niño repetidas
    veces, por lo que el niño vive en constante temor y
    zozobra, a menudo en la escuela son
    pendencieros, desobedientes, problemáticos, nerviosos y
    temperamentales. Los padres sin amor, castigan al niño
    enérgicamente, lo crítican y regañan
    constantemente, y tienen una percepción
    únicamente de las imperfecciones y exigen al niño
    normas
    inadecuadas e imposibles de adquirir. Por otra parte los padres
    posesivos tiene buenas intenciones pero malas normas, no
    permiten que sus hijos corran riesgos
    razonables, ni que hagan cosas por ellos mismos

    Otro estilo de crianza es el padre democrático,
    el trata de dirigir las actividades de sus hijos en forma
    racional, presta atención a sus problemas. Es
    consistente, exigente, respetuoso y está dispuesto a
    aplicar el castigo limitado (Baumrind, 1971).

    Faw (1981) utiliza el término padres con
    autoridad, pero tienen las características de los padres
    democráticos. Faw señala que estos padres exhiben
    confianza en ellos mismos como padres y como personas, son
    exigentes, pero amorosos con sus hijos, los corrigen cuando es
    necesario, dándoles razones lógicas para su
    corrección y no usan el castigo físico.

    El último estilo de crianza es el padre
    permisivos, ellos exigen menos, y permiten a los niños
    regir sus propias actividades, no son exigentes, ni
    controladores, son relativamente cariñosos con sus hijos y
    casi nunca los castigan ( Baumrind, 1971). Según Faw
    (1981) los padres permisivos se sienten inseguros con su rol como
    padres, tiene poco control sobre sus
    hijos y no consideran necesario castigarlos. Según Van
    Pelt (1985) el niño es el que tiene el control y los
    padres se doblegan ante sus caprichos.

    Influencia de los métodos de
    crianza en los preescolares

    Padres autoritario

    Los niños que tienen padres tienden a tener
    logros escolares pobres ya que la presión que ejercen los
    padres, a través de los golpes y regaños causan en
    él inseguridad,
    temor,eprimen la iniciativa y la creatividad y
    no pueden desarrollarse plenamente sus capacidades,
    también tienden a tener problemas de
    hiperactividad y desobediencia. Según Craig (1994) los
    niños tienden a ser introvertidos, ermitaños,
    inseguros, tienen una baja autoestima,
    son impopulares, muestran dependencia hacia el padre que los
    golpea, prefieren ser golpeados a ignorados. Los niños se
    vuelven agresivos, hostiles y las niñas pasivas,
    introvertidas, inseguras, irritables e inadaptadas sociales
    (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

    Padres permisivos

    Los niños de padres permisivos tienden a ser
    indulgentes, inadaptados sociales, destructivos (Woolfolk, 1996),
    generalmente son los menos autocontrolados, tiene logros
    escolares bajos, agresivos, inmaduros, mentirosos, desobedientes,
    inseguros, inadaptados, con baja autoestima y
    frustados. En ocasiones cuando la permisividad se mezcla con
    hostilidad puede llevar a los niños a la delincuencia
    (Craig, 1994).

    Padres democráticos

    Según Papalia y Wendkos Olds (1992) y Woolfolk
    (1996) los niños de padres democráticos tienden a
    ser los niños con mejores logros escolares, porque los
    papás les dedican tiempo en la realización de las
    tareas escolares, les clarifican las dudas, recompensan las
    conductas apropiadas y se enfocan menos al castigo físico
    y solo recurren a él a el cuando consideran muy necesario,
    y lo acompañan con una explicación, generalmente
    son los niños más seguros,
    competentes socialmente, presentan menos agresividad y
    hostilidad, tienden a ser independientes con una mayor autoestima y
    autocontrol, son más autodogmáticos, son más
    populares, se muestran más satisfechos y tienden a
    desarrollar satisfactoriamente dentro de la sociedad, siendo son
    más activos y
    creativos (Craig, 1994).

    El Estilo de Crianza Ideal

    Según Baumrind (1971) el padre democrático
    es el mejor, ya que los niños saben qué se espera
    de ellos, aprender a juzgar sus expectativas y son capaces de
    decidir arriesgarse a que sus padres se disgusten, o a que sus
    actos tengan consecuencias desagradables. Los niños
    experimentan la satisfacción de poder cumplir
    con las expectativas de sus padres, los cuales tienen una
    imagen
    realista de lo que sus hijos son capaces de dar.

    A diferencia de los beneficios que trae el padre
    democrático, el padre permisivo no le ofrece
    orientación, ni disciplina al
    niño y éste se siente angustiado y deprimido, ya
    que no sabe de que forma debe comportarse. Por otro lado los
    padres autoritarios controlan a los hijos de una manera muy
    estricta, utilizando el castigo y los golpes, los niños,
    se sienten inseguros y temerosos, y no saben qué
    comportamiento provocará una zurra o un castigo.
    Según Van Pelt (1985) el enojo de los padres, la
    irritación y la impaciencia cuando aplican disciplina,
    refuerzan la idea de que son castigados porque no son queridos y
    esto trae consecuencias emocionales de dependencia e
    inestabilidad emocional.

    Baumrind (1971) estableció, que existían
    relaciones entre cada estilo de crianza y un conjunto particular
    de comportamientos, pero no considera la influencia ejercida por
    los hijos sobre los padres, por ejemplo, que un niño
    "fácil" puede originar un comportamiento
    democrático, mientras un niño "difícil"
    puede conducir al padre al autoritarismo (Papalia y Wendkos Olds,
    1997).

    Papalia y Wendkos Olds (1997) señalan, que
    ningún padre es autoritario, permisivo o
    democrático, ya que los padres atraviesan por diferentes
    estados de ánimo y reaccionan de diversas maneras en
    situaciones diferentes, adoptando todos los tipos de
    paternidad.

    García serrano (1984) opina que lo más
    importante es que el padre se dé cuenta de que los hijos
    son seres diferentes a él, con cierta autonomía,
    con ideales propios y hasta en algunos casos contrarios a lo que
    él piensa.

    Uno de los problemas más frecuentes que surgen
    para los padres es cuándo evalúan lo que se debe
    hacer cuando ellos tienen diferentes estilos de crianza (Papalia
    y Wendkos Olds, 1992). El padre puede ser severo e imperioso y la
    madre menos estricta y fácil de tratar, lo mejor en este
    caso es unirse y manifestarse con lo que se está en
    desacuerdo en privado. El niño adaptará su
    comportamiento y madurará en una forma normal cuando
    aprenda que sus padres se mantienen unidos en asuntos de gran
    importancia (Van Pelt, 1985).

    El niño también se ve afectado cuando
    falta uno de los padres en el hogar, la madre soltera tiene que
    asumir ambos roles, y no tiene tiempo para estar con sus hijos,
    no lo estimula ni les dedica el tiempo suficiente para que tengan
    un buen desarrollo (Papalia y Wendkos Olds, 1997). El divorcio y el
    nuevo matrimonio de la
    mamá, trae cambios en los niños y puede afectar su
    desarrollo emocional (Craig, 1994). El divorcio o
    separación de los padres, es un acontecimiento
    patogénico, no por el hecho en sí de la
    separación, sino por lo que puede significar para el
    niño, pero si la ausencia física, no va
    acompañada del abandono afectivo, ellos terminan por
    asimilar el divorcio como
    un problema de los padres (Olarte Chevarría, 1984).
    Según Craig (1994) cuando los padres democráticos
    se divorcian, los niños presentan mejores patrones de
    comportamiento y tienen menos problemas para relacionarse con
    otros niños, que los que tienen padres autoritarios o
    permisivos.

    Los diferentes estilos de paternidad, traen
    consecuencias en la competencia,
    destreza sociales y cognoscitivas de los niños; Burton y
    sus colegas realizaron investigaciones
    para ver qué tanto realmente influían los padres en
    sus hijos, arribando a las siguientes conclusiones: los hijos de
    padres democráticos, fueron los más competentes,
    mostraron destrezas sociales tales como lograr retener la
    atención de los adultos en forma aceptable,
    utilizándolos como recurso y mostrando tanto afectividad
    como hostilidad. Se llevaban bien con otros niños, estaban
    orgullosos de sus logros y deseaban actuar como persona mayores.
    Entre las destrezas cognoscitivas utilizaban bien el lenguaje,
    mostrando una serie de habilidades intelectuales, planeando y
    llevando a cabo actividades complicadas. Los hijos de padres
    permisivos, eran menos eficaces en estas destrezas y los hijos de
    padres autoritarios, eran muy deficientes. Los estudios de
    seguimiento mostraron dos años después una notable
    estabilidad en la clasificación (en Papalia y Wendkos
    Olds, 1992).

    Conclusiones

    El desarrollo cognoscitivo en la primera infancia es
    importante ya que en esa etapa, el niño comienza a
    experimentar cambios en su manera de pensar y resolver los
    problemas, desarrolla de manera gradual el uso del lenguaje y la
    habilidad para pensar en forma simbólica. Con la
    aparición del lenguaje nos
    da un indicio de que comienzan a razonar, aunque tiene ciertas
    limitaciones.

    En esta etapa la socialización ocurre a
    través de la identificación con el padre del mismo
    sexo aprendiendo los papeles de género, los
    comportamientos y las actitudes
    aceptadas por la sociedad y las reglas. Pueden interpretar los
    problemas emocionales de otras personas, entender los diferentes
    puntos de vista también desarrollan el autoconcepto y la
    imaginación.

    La actitud que
    toman los padres hacia sus hijos es muy importante ya que ya que
    pueden tener consecuencias que pueden retrasar o acelerar el
    desarrollo de estos. Diana Baumrind realizo varias investigaciones
    sobre las actitudes de los padres y las consecuencias en sus
    hijos y señalando que los padres autoritarios y permisivos
    retrasan el desarrollo de sus hijos ya que fomentan la
    dependencia, el miedo, la inseguridad y
    en ocasiones la delincuencia.
    Sin embargo los padres democráticos aceleran el desarrollo
    de sus hijos, ya que fomentan la creatividad,
    la iniciativa y la seguridad.

    Actualmente la sociedad tiene una gran
    preocupación ya que no definen si realmente son los padres
    los que optan por un estilo de paternidad especifico o si son los
    hijos, los que conllevan a los padres a comportarse de
    determinada manera.

    Bibliografía

    Arés Muzio, Patricia. (1990). Mi familia es
    así
    . Cuba:
    Instituto Cubano del Libro.

    Baumrind, Diana. (1971). Harmonious parent and their
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    Autor:

    Br. Irina Fernández Quebles

    Facultad de Psicología

    Universidad Autónoma de Yucatán

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