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La Estatalidad




Enviado por changoillanes



    Indice
    1. Un
    mito de nuestro tiempo

    2. El Estado
    neocolonizado

    3. Teorías globalizadoras y
    estatalidad

    4. Globalización y globalismo
    pop

    5. Estatalidad y Estado
    derrotado-endeudado

    6. Estatalidad regresiva y estatalidad
    progresiva

    1. Un mito de
    nuestro tiempo

    James Petras sostiene que el mito de nuestro tiempo es que en
    este mundo actual no hay Estados-Nación
    (1). Es interesante el desafío de reflexionar sobre este
    mito. Primeramente porque está relacionado con la
    existencia de los macrosujetos sociopolíticos (2). Se
    quiere negar el macrosujeto EstadoNación, como forma de negar todo lo
    subjetivo político en sus diversas formas (ideología, historia, sentimientos de
    pertenencia y de identidad,
    etc.)
    El mito tiene una izquierda y una derecha. La izquierda se
    comporta como si estuviera negando un dios que lo encubre todo,
    como si se presentara en el marco de un nuevo ateísmo (3).
    La derecha logra una de sus finalidades, encubrir el poder,
    encubrir el centro de decisión que prodiga el otorgamiento
    de privilegios a los más ricos. La lucha de clases, el
    conflicto
    social de hoy, traspasa los Estados Nación y pasa por los
    Estados-Nación. Los polos en disputa miran hacia el
    Estado-Nación. La izquierda no percibe, al volverse
    atea del dios Estado, o al volverse paráfrasis de Nietzsche en
    aquello del "Dios ha muerto" al "Estado ha muerto", la lucha de
    clases en su verdadera dimensión y a escala mundial.
    Sí. Puede decirse Dios ha muerto si se consigue entender
    que a Zeus lo sigue Yavé, que Huitzilopotchtli viene
    después de Quetzalcoatl (4). Y así. Por eso a un
    tipo de Estado sigue otro tipo de Estado. Si siempre hay un dios
    vivo que sucede a un dios muerto, hay un Estado vivo que sucede a
    otro muerto. Porque lo que importa no es demorar en tipos
    especiales de Estado sino en la centralidad de la estatalidad.
    Eso es lo que importa (6).
    Petras dice que el Estado interviene de manera omnipresente en la
    economía.
    Y no sólo en la economía. Regula aspectos
    culturales y sociales con mucho autoritarismo. Y lo está
    haciendo hoy. Es una cuestión de inteligencia
    del Estado norteamericano exhibir la película Pearl Harbor
    en Japón
    para saber si se mantienen vestigios de un nacionalismo
    japonés a pesar de que en las escuelas niponas no se
    enseña la historia japonesa de 1931 a 1945. A la
    inteligencia nortemericana le interesa saber si los Estados Unidos
    son simpáticos o no a los japoneses, más
    allá del difusionismo cultural. Necesitan saberlo porque
    puede haber un frente de guerra muy
    grande en el Extremo Oriente, por el resurgimiento chino como
    potencia
    hegemónica regional. El Estado imperialista está
    detrás de la exhibición de un film en una cancha de
    basquet el 22 de junio en Tokio. La exhibición se realiza
    justo después que hace unos pocos días, Rusia y
    China se
    pronunciaron creando el Pacto de Shanghai (7) contra el escudo
    antimisiles de George Busch. El Estado neocolonizado – el
    nuestro – regula en forma regresiva, pero regula. La pelea
    del campo popular, es para lograr algunas progresividades
    (8)

    2. El Estado
    neocolonizado

    ¿Qué es el Estado neocolonial o
    neocolonizado? Es el Estado de la soberanía decaída, el Estado que
    estatuye en nombre del Otro-externo-dominador-imperial, en
    interés
    de ese Otro. Estatuye, gendarmeriza, estataliza la función
    pública. El Estado neocolonizado es un Estado que
    estataliza en función e interés del Estado
    imperial. Su posibilidad de ejercer la fuerza
    está conducida desde un comando externo a él. Su
    monopolio de
    la violencia se
    deslegitima en la medida en que se va produciendo esta forma de
    estatalización en este contexto. Porque estataliza en lo
    represivo, en el orden impuesto por el
    Estado imperial (9).
    Petras señala que el Estado imperial concentra poderes en
    el interior de la Nación, en tanto que ejerce una
    proyección hacia el exterior, con esferas de influencia y
    dominio. El
    Estado neocolonizado, mientras tanto, concentra regulación
    regresiva y represión en el Interior de la Nación,
    en el marco de una compleja incontrolabilidad. Eso es lo que se
    percibe en la crisis
    salteña de mayo-junio del 2001. Hay una
    contradicción entre el intento de medidas progresivas y
    medidas policiales. Estas últimas son la expresión
    de un tipo de estatalidad hacia la derecha: operativos de
    prensa con
    finalidad represiva, uso de declaraciones de dirigentes sociales
    como forma de obtener un extracto de argumentos para luego
    estirarlos y suministrarlos mediantes dosis. Toda una
    posologíade la argumentación política y
    mediática.
    Un tipo de estatalidad creada para ejercer provocación
    desde una violencia suministrada con la finalidad de romper el
    sitio que los piqueteros imponen en determinados momentos. Es una
    forma de romper el sitio sitiando: el piquetero corta en las
    vías de comunicación. El Estado neocolonizado corta
    en los medios de
    comunicación (10). Esa es su jugada inmaterial, por
    así decirlo. Una especie de humo de neumáticos
    argumentales quemados. Pero también reprime en forma
    concreta y evidente. Ambos movimientos son convergentes: Majul
    preguntando policialmente a Santillán por la violencia y
    tratndo de dejarlo pegado a la lucha armada. El invento de los
    francotiradores de Santa como consecuencia del fracaso represivo
    en Jujuy, días antes, con la propia detención de
    Santillán. La muerte de
    un Carlos Santillán en General Mosconi, el 17 de junio.
    Por la espalda. Toda una señal. Todo un mensaje. Daniel
    Hadad (11) leyendo un cable tras otro para destacar que vuelve la
    guerrilla. Y de esa manera romper cualquieer frente que pueda
    agrupar al sector defensa como trabajadores estatales, de otra
    forma, y en un nuevo bloque histórico. Todo esto es parte
    de la estatalidad de la derecha liberal, de la estatalidad
    encubridora del verdadero conflicto. Por el otro lado, el
    centrismo progre, que comparte algún espacio de poder,
    intenta algunas medidas progresivas planteadas por algunos
    funcionarios dentro del esquema regresivo general del modelo.

    3. Teorías
    globalizadoras y estatalidad

    Las teorías globalizadoras tienen una falla de
    fábrica: no pueden negar que hay una estatalidad, es
    decir, un proceso de
    producción y de reproducción del Estado bajo formas
    históricas, cambiantes, bajo una serie de
    resignificaciones. Estatalidad o estatalismo, como se quiera, es
    el Estado en movimiento, no
    es el Estado en lo estático, el Estado en la visión
    de la teoría
    política tradicional. El estatalismo puede utilizar muchos
    instrumentos, pero los principales están dentro del propio
    Estado. Más aún, une, suelda, vincula, los
    instrumentos no estatales con los estatales. Toca y convierte en
    estatal lo que toca, como pasa con la publicidad
    oficial (12).
    Al pretender que el Estado ha muerto, la izquierda pierde la
    visión del estatalismo actual. No lo ve en todas partes
    donde verdaderamente está. No percibe que casi todos los
    pretendidos liberales de hoy son neoestatalistas, viven de lo
    estatal, tratan de controlar el proceso de estatalización
    actual. Es decir: reciclan, resignifican, reconvierten
    instrumentos para provocar la reestatalización regresiva
    en su conveniencia. El Estado no es anacrónico: hay
    estatalidad creciente que opera en todos los ámbitos. No
    está en decadencia: está en decadencia el
    ámbito frío de ciertas fórmulas de los
    juristas y los politicólogos. Es una realidad: lo menos
    realista es negar la realidad del Estado (13).
    Una nota de William Glaberson en el New York Times demuestra los
    extremos a que se está llegando con esta
    neoestatalización imperialista, desde 1980 en que una
    cámara de apelaciones de Nueva York actualizó una
    ley de 1789
    que permite demandar extranjeros en los Estados Unidos,
    originariamente en los casos de homicidio y
    tortura. la Corte Suprema de Estados Unidos se considera a
    sí misma como un tribunal de justicia
    global. Los tribunales norteamericanos atienden diversas causas
    que son verdaderas intromisiones en la autonomía y
    soberanía de las otras naciones: en el 2000, 5 ciudadanos
    chinos demandaron al primer ministro chino por la
    represión de la plaza de Tiannamen, sucedida hace ya
    varios años. En setiembre del 2000 fue acusado ante los
    tribunales noreamericanos Robert Mugabe, libertador de Zimbabwe,
    por 400 millones de dólares por matanzas, torturas, etc.
    Un grupo de
    judíos de Canadá y Estados Unidos presentaron un
    escrito ante un juez de Brooklyn reclamando contra un ferrocarril
    francés que llevó gente a un campo de
    concentración antes de 1945. Ante los tribunales
    norteamericanos se han presentado denuncias contra Slobodan
    Milosevic, contra el gobierno de
    Irán. Pero ante una acusación contra el
    Príncipe de Gales por violación de los derechos humanos
    en Libia y a Margaret Thatcher por violación de los
    derechos humanos
    en Irlanda, los tribunales norteamericanos no hicieron nada. Todo
    esto no tiene nada que ver con los derechos humanos. Todo esto no
    es otra cosa que la estatalización acelerada del Estado
    imperialista a escala mundial, para sostener su hegemonía
    en los cinco continentes y para frenar cualquier desafío
    que pueda provenir de Estados.Nación hegemónicos a
    escala regional (14).
    Se trata de una típica estatalización de derecha,
    hipócrita y encubridora, cuando conviene. Así se
    percibe en el caso Menem (15), que
    estuvo preso en la Argentina por ser
    sospechado de jefe de una organización contrabandista de armas con destino
    a Croacia. Menem recibió directivas del gobierno
    norteamericano, del propio Clinton. Es decir: el Estado
    neocolonizado instrumenta políticas
    ilegales ordenadas o insinuadas por el Estado imperialista, para
    que las armas lleguen a Croacia y así llevar la guerra
    contra Servia. En 1996, el ex embajador norteamericano en Croacia
    dijo ante una comisión de la Cámara de
    Representantes de su país, que:
    "…Clinton estaba en contra del embargo de la ONU y que por lo
    tanto no urgía a otros países que lo respetaran.
    Clintos pensaba que el embargo era fundamentalmente equivocado,
    que provocaba una saituación en la que los agresores, los
    bosnios-servios, que tenían todas las armas, podían
    atacar ciudades, pueblos, proceder a una limpieza étnica
    sin precedentes con total impunidad, mientras que las
    víctimas (los croatas) no se podían defender".
    Clinton no quiere ahora, en el 2001, que él hubiera
    ordenado nada a Menen respecto de venta de armas a
    Croacia. El Estado imperialista se encubre detrás de los
    movimientos de los Estados neocolonizados. Y los gobernantes de
    estos últimos hacen negocios a
    cambios de aplicar las políticas imperialistas, es decir,
    la estatalización a escala mundial del imperialismo.
    Que existe, que no es una palabra anticuada, que no puede ser
    eclipsada por la expresión globalización, por más que se lo
    intente.

    4. Globalización y
    globalismo pop

    Hace pocos meses atrás, el intelectual mexicano
    John Saxe Fernandez habló en la Facultad de Ciencias
    Sociales de la UNSJ, de la diferencia entre lo que
    sería la
    globalización y el globalismo pop. Lo que se nos vende
    es esto último.
    Pero el extremo de la estatalización, que llama la
    atención y convoca a la curiosidad, es la
    red Echelon, por
    medio de la cual, los Estados Unidos quieren espiar todos los
    mensajes y todas las comunicaciones
    que anden por la tierra, por
    el subsuelo y por el espacio exterior. Echelon es un espionaje
    satelital cada vez más poderoso. Está instalado en
    Washington en un subsuelo del Departamento de Defensa y tiene
    nada menos que una hectárea de superficie. Allí hay
    cantidad de computadoras
    potentísimas que reciben las señales de Echelon.
    Los miles de millones de palabras en cientos de idiomas son
    intercepadas y analizadas de manera tremendamente veloz. De esa
    manera todo lo que se comunique a nivel político,
    financiero, comercial o lo que sea – hasta conversaciones
    particulares – son chequeadas por al aparato de
    inteligencia norteamericano. Lo han venidoescuchando al Papa
    desde 1995 a 1998, por eso ahora el Vaticano ha tratado de
    estructurar un muro de encriptación para evitar que sus
    conversaciones sean detectadas. La información recorre un camino: va a
    Echelon, luego a NSA (Agencia Nacional de Seguridad) y
    desde ahí a la CIA.
    Echelon es la estatalización paranoica más grande
    que se haya conocido. Se parece al pasaje bíblico del
    Libro de
    Daniel en el cual el emperador le pide a los adivinos y caldeos
    que les cuente su sueño (no que se los interprete sino que
    se lo cuenten. Quiere saber si alguien sabe qué es lo que
    soñó, si alguien está dentro de su
    subconsciente. Para satisfacer este deseo paranoico hay varios
    satélites
    espías dando vueltas por el espacio exterior. Se comunican
    con una antena en Menwhit Hill que tiene la friolera de 22
    terminales satelitales. El presupuesto de
    espionaje y defensa es de 30 mil millones de dólares.
    Echelon pertenece a un sistema que se
    llama ISR (Intelligence, Surveillance, Reconaissance, es decir,
    Espionaje, Vigilancia, Reconocimiento). Echelon no espía
    para el globo ni para la globalización. Espía para
    Estados Unidos y por su intermedio para sus únicos socios
    intocables o absolutamente confiables: El Reino Unidos e Israel. Todo lo
    demás es motivo de desconfianza. Por supuesto: los
    mensajes y comunicaciones de Israel y Gran Bretaña
    también son revisados y tamizados (16).

    5. Estatalidad y Estado
    derrotado-endeudado

    Hay un tipo de estatalidad que se relaciona con un tipo
    especial de Estado, es decir el Estado derrotado-endeudado. En
    un ensayo de
    1997 (17) hicimos los siguientes razonamientos sobre esta
    realidad que no es más que una manifestación de la
    actual forma neocolonial de sistema estatal. Dijimos que
    primeramente cabe tener en cuenta que el Estado es el monopolio
    de la violencia, mientras que la política es una
    economía de la violencia, una regulación de
    ésta. Agregamos entonces que el Estado tiene el monopolio
    de la violencia física, esa
    expresión lleva implícita una
    diferenciación. Eso que decimos cuando hablamos de
    violencia física significa que están
    implícitas otras formas de violencia que no son
    físicas.
    Y a partir de ahí sobreviene la pregunta que nos conmueve
    en los actuales días: ¿Qué es un Estado
    endeudado? ¿Es algo así como un Estado derrotado
    que paga indemnizaciones de guerra? El Estado que paga
    indemnizaciones de guerra, el Estado derrotado, el Estado
    obligado a someterse ante un vencedor, otro Estado, o un conjunto
    de banqueros, es el Estado más regresivo que se
    conoce.

    6. Estatalidad regresiva y
    estatalidad progresiva

    En realidad, es prudente destacar que en un Estado
    regresivo no todos pierden, no todos son derrotados. Hay un demos
    favorecido por la derrota, un bloque histórico asociado al
    vencedor, una clase que sirve para disciplinar al resto de la
    sociedad y que
    extrae los recursos para el
    pago de indemnizaciones de guerra. Esa estatalidad regresiva es
    un proceso que se conforma a partir de ese macrosujeto
    sociopolítico, con sus comunicadores, con sus grupos de
    enriquecimiento rápido, con sus grupos de poder a todos
    los niveles (incluído el académico). Lo que hemos
    vivido en la Argentina en las últimas semanas del 2001,
    así lo confirma: la estatalidad regresiva a favor de los
    grupos capitalistas más concentrados quedó
    patentizada con la incautación de los depósitos
    para salvar diez bancos que
    están en default selectivo. La estatalidad regresiva es,
    también, un tipo especial de estatismo. Se trata de un
    estatismo paradójico (el Estado dedicado a sostener a todo
    trance la concentración capitalista). La historia de la
    convertibilidad (tipo de cambio
    fijado por el Estado y no por el mercado) se hizo
    para beneficiar los intereses de los "mercados", es
    decir, de los lobbies y las estructuras de
    presión
    de los grupos concentrados.
    Sí, la estatalidad es muy importante. Un filósofo
    griego contemporáneo, Panajotis Kondylis, nos dice:
    "…la
    organización en Estados […] seguirá
    siendo el refugio tanto de las Naciones grandes como de los
    pequeñas frente a los imponderables políticos de
    los principios
    relativos a la ética
    universal y a los derechos humanos […] los hombres tienen
    una necesidad inextinguible de lazos afectivos y sustanciales y
    de una identidad correspondiente" (18)

    1. PETRAS, James: Centralidad del Estado en el mundo
      contemporáneo (Rebelión, 2001)
    2. En mi concepto, los
      macrosujetos políticos son tres: el macrosujeto
      individual posesivo, el macrosujeto Estado-Nación y el
      macrosujeto social propiamente dicho. El macrosujeto individual
      posesivo crea el mundo social del capitalismo,
      el macosujeto Estado-Nación crea el mundo social de las
      relaciones Estado-sociedad y el macrosujeto social propiamente
      dicho debería haber creado un nuevo mundo social
      superador del capitalismo, según una larga
      tradición utópica y profética que
      combinada con visiones cientificas. La forma más
      perfecta, en mi criterio, de macrosujeto sociopolítico
      se da en la antigüedad clásica con la polis porque
      el mundo social que ella crea es la propia polis. Pero siempre
      hay una hybris, una desmesura que descompone la
      macrosujetividad sociopolítica.
    3. Si la izquierda cree en el comunismo, cree
      en un absoluto. Tiene una teleología, un fin
      dialécticamente diferente del movimiento. Si cree en el
      movimiento, al estilo de Bernstein ("el fin no es nada, el
      movimiento es todo"), es compatible con el liberalismo
      occidental, racionalista. Es por eso que una izquierda termina
      acercándose hacia el tradicionalismo y otra hacia el
      neopositivismo lógico. Es interesante el análisis que sobre la dualidad entre
      tradición y revolución de los bolcheviques rusos,
      hace Antonio Fernández Ortíz: "El hombre,
      el cosmos, la ciencia y
      el bien. Los soportes éticos de la ciencia
      soviética". Abaco, Revista de
      Ciencias
      Sociales, 10 de junio del 2001.
    4. Sobre los dioses por más que parezca que se ha
      dicho todo, siempre hay mucho que decir. Sobre el conflicto
      socioteológico de los mexicas y sobre la
      contradicción entre Quetzalcoatl y Huitzilopochtli, uno
      de los libros que
      he leído con más pasión es el de Laurette
      Sejournée: "Pensamiento
      y Religión
      en el Antiguo México", FCE, 1970.
    5. Estatalidad teniendo en cuenta que en Maquiavelo
      lo stato es un participio que deviene sustantivo. Eso lo ha
      recalcado siempre en sus clases y conferencias el doctor
      Eduardo Luis Leonardelli.
    6. El conflicto entre potencia hegemónica
      regional y potencia hegemónica global se va a producir
      en diferentes escenarios del mundo. Uno de ellos es el Mar
      Caspio y el Asia Central,
      en este momento de enfrentamiento armado. El otro es América
      Latina donde los norteamericanos apuntan a Brasil y
      Perú (Los Andes-Amazonas). Y el más
      difícil es el extremooriental, China vs. Estados Unidos
      por Taiwan y ulteriores proyecciones espaciales en mar,
      tierra y
      aire.
    7. El Pacto de Shanghai es un acuerdo entre Rusia y
      China y países periféricos. El mundo Occidental pudo
      imponerse en los ochenta por el conflicto entre Rusia y China,
      que venía desde los años cincuenta. El pacto de
      Shanghai apunta a disolver ese conflicto, tratando de regular
      en forma lo más autónoma posible la realidad
      euroasiática.
    8. La socialdemocracia, cuando cae en posiciones como lo
      que se denomina liberalismo de izquierda, o concilia con el
      individualismo atomístico del neopositivismo
      lógico, pierde la idea de absoluto y se transforma en
      una opción pretendidamente humanizante del capitalismo.
      La idea de una sociedad superior – como lo es el
      comunismo – es una forma de Absoluto. Un fenómeno
      como la tercera vía (de Giddens y
      compañía) es una reforma cosmética del
      sistema. Su lógica es meramente una lógica de
      cálculo inmediatista, sin grandeza. Eso
      es el progresismo en su visión
      occidental-atlántica.
    9. La represión es el orden impuesto por la
      autoridad
      imperial. Eso se nota palpablemente en la actitud de
      algunos funcionarios que insuflan una paranoia conspirativa
      frente a la protesta social o a las acciones de
      los grupos de lucha contra el hambre.
    10. La estructura
      de la mentira mediática (el telenarcótico) tiene
      formas muy precisas: el problema de la crisis actual y la
      injusticia social es el alto gasto político, no tienen
      la culpa los banqueros, las privatizadas, el capitalismo
      subsidiado. El secreto no está en la plusvalía
      sino en el sueldo de los senadores o de los concejales. La
      mentira mediática no está en criticar el sueldo
      escandaloso y los privilegios, sino en no decir que esto se
      obtiene a cambio de
      dar o consentir que se den, ventajas y privilegios a los
      bancos, las privatizadas y el capitalismo subsidiado. La
      mentira mediática es para desviar la focalización
      del enemigo.
    11. De Daniel Hadad se ha vuelto a hablar en estos
      días. Egresado de la Universidad
      Católica Argentina, Daniel Hadad es abogado y
      periodista. Especializado en la Universidad de Navarra por
      gente del Opus Dei. Ganó 2 millones de dólares en
      cinco años (sólo contando las propiedades). Lo
      investigó, por ese asunto, la DGI. Pero luego no
      pasó nada porque lo salvó Carlos Corach, entonces
      ministro del Interior. Medió en ese asunto Carlos
      Ruckauf. Tiene un dúplex en Villa Devoto, y un
      departamento de 350 mil dólares en Palermo. Pero su casa
      más importante es la del Club de Campo Mayling: vale 1,5
      millón de dólares. Se inició en la
      televisión con Guillermo Cherasny en "La Trama y el
      Revés". Ese programa
      tenía relación con empresarios ligados a los
      servicios de
      inteligencia. La empresa
      Benito Roggio le paga una mensualidad a él y otra a
      Longobardi, pero no hace publicidad en sus programas. En
      declaraciones a La Prensa, el 20 de diciembre de 1992, dijo:
      "el deber ético de la empresa
      informativa es ganar dinero".
      Tuvo una relación íntima con dos mujeres muy
      jóvenes muertas en forma misteriosa. Una de ellas era
      hermana de Héctor Colella, actual sucesor de Alfredo
      Yabrán. Hadad tuvo importantes vinculaciones con el
      grupo Yabrán. Hadad trató de seducir
      periodísticamente al grupo carapintada, al cual luego
      abandonó para seguir una línea
      pronorteamericana.
    12. SCHILLER, Dan: El pulpo publicitario, Le Monde
      Diplomatique, 18 de mayo del 2001 y RAMONET, Ignacio: La piovra
      publicitaria, Le Monde Diplomatique, 20 de junio del 2001.
      Estos dos artículos son fundamentales. Pero hay que
      destacar que nosotros consideramos la publicidad estatal como
      forma de estatalidad regresiva, como relación
      gobierno-medios que
      consolide la concentración de poder en las manos de los
      más poderosos.
    13. A menos que lo que se procure sea encubrir esta
      realidad para ocultar los intereses de los más
      poderosos, que a su vez esgrimen un discurso
      liberal, antiestatal, mientras viven del Estado. Hay otro
      aspecto que conviene destacar y es el mito del consenso como
      fundante de lo normativo, tal como lo plantea Jürgen
      HABERMAS en Facticidad y Validez.
    14. Como China, como Rusia, como Brasil (a escala
      sudamericana), etc.
    15. Ahora – últimos días del 2001 –
      Carlos Saúl Menem cumple otra función: la de
      liderar la "portoriqueñización" de la Argentina
      mediante la dolarización y la
      regionalización.
    16. En este aspecto, nada está excluido. El
      sistema de exclusión social no excluye nada de la
      visión de sus mecanismos de Inteligencia
      táctica.
    17. ILLANES, Daniel y OROZCO, Silvia: El Estado
      derrotado-endeudado y su violencia contra el pueblo (modelo),
      1977.
    18. citado por MOHLER, Armin: Kondylis, el anti-Fukuyama.
      La política planetaria tras la guerra
      fría, en Tabularium (Archivo General
      de la Disidencia).

     

     

     

     

     

    Autor:

    Daniel Illanes

    Profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la
    Universidad Nacional de San Juan, República
    Argentina.

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