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EL PAN DE LA PROPOSICIÓN Y SU APLICACIÓN HOY DIA




Enviado por karla77_sanchez



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    Indice
    1.
    Introducción

    2. El pan de la proposición y su
    aplicación hoy dia

    3. Comentarios adicionales
    sobre Despertad

    1.
    Introducción

    La siguiente información se basa en una extensa investigación realizada por algunos
    testigos de Jehová en la república mexicana, pero
    en especial, en la región del Istmo de Tehuantepec,
    Oaxaca. Los testigos involucrados no pertenecen a ningún
    grupo o
    asociación en especial (como es el caso de la
    Asociación de testigos de Jehová para la Reforma en
    el asunto de la Sangre), tampoco
    se trata de una investigación llevada a cabo por
    algún ex-miembro de la
    organización de los testigos de Jehová, al
    contrario, como se indica en esta información, se trata de testigos activos, y
    algunos, con varios privilegios de servicio
    (precursores, ancianos, siervos ministeriales, superintendentes
    viajantes, betelitas,etc), y cada uno de ellos con diferentes
    niveles de educación seglar
    ó académica (desde los que solo cuentan con
    la
    educación primaria hasta post-grado, pasando por
    médicos, ingenieros, licenciados, etc).

    A las personas que les hicimos llegar este análisis exhaustivo, les pedimos y
    concedimos la facultad de distribuir libremente por cualquier
    medio estos resultados presentados en este informe.
    Además, una de nuestras condiciones es no dar nuestros
    nombres a nadie, por ello, tampoco, aparecen en este enviado a
    ustedes. ¿Por qué ocultamos nuestra identidad? Por
    razón de que se vaya a tomar algunas medidas contra
    nosotros (entre ellas la censura, la expulsión, la
    remoción de nuestros privilegios, el que se nos califique
    de apostatas, de insurrectos, etc). Así que rogamos nos
    dispensen este gran detalle y agradecemos profundamente su
    comprensión. De todos modos, sentimos que lo más
    importante no es quiénes somos, sino la información
    que estamos presentando que será de mucha ayuda, no solo a
    nuestros hermanos en la fe (otros testigos de Jehová),
    sino también a los nuevos y a otras personas que necesiten
    la información.

    Por ello, les enviamos dicho trabajo informativo, para
    su revisión, y posterior publicación en
    monografías.com. Esperamos que pronto esté
    disponible entre sus valiosas fuentes de
    información, ya que de ello depende que muchos
    testigos de Jehová que desconocen estos detalles
    mencionados en este extenso informe, tengan
    un fundamento bíblico de qué hacer en caso de una
    emergencia (pues ya se sabe que, nosotros, nos negamos
    rotundamente a transfundirnos sangre, algo que
    en esta investigación que les enviamos demostramos que SI
    PODEMOS TRANSFUNDIRNOS ANTE EL RIESGO DE
    MUERTE
    SOLAMENTE)
    Ante todo, gracias.

    2. El pan de la
    proposición y su aplicación hoy dia

    Como testigos de Jehová siempre nos hemos y
    debemos caracterizarnos por ser cristianos imparciales,
    razonables, de mente abierta, equilibrados, de buen juicio y sin
    caer en el fanatismo (Fil.4:5; Snt.3:17;Tit.3:2); nuestra
    organización desde sus inicios ha
    considerado asuntos espirituales y doctrinales (la trinidad, el
    alma inmortal, etc.), que incluso, el nombre que tenía
    "Estudiantes de la Biblia" estaba bien aplicado y gracias a esos
    estudios de la Biblia – la palabra sagrada de Jehová Dios
    para todos -, doctrinas y creencias falsas han sido derribadas,
    al grado que hoy adoramos a nuestro Padre Celestial "con
    espíritu y verdad" (Jn. 4:24). Tomando en cuenta lo
    anterior y poniendo un buen y firme fundamento analicemos el tema
    citado anteriormente: "El Pan de la Proposición y su
    aplicación hoy día" y leamos todos los textos
    citados.:Rogamos tenga la paciencia de leer esta valiosa
    información algo extensa que pudiera cambiar su vida y
    tenga otro enfoque sobre un asunto concerniente a todo aquel que
    desea agradar a Jehová Dios..

    La obra Perspicacia para comprender las Escrituras
    (it-2-S) en la pág. 592, tomo 2, nos menciona lo siguiente
    en la sección PAN DE LA PROPOSICIÓN:

    Doce hogazas de pan que se colocaban sobre una mesa en
    el compartimiento Santo del tabernáculo (y luego del
    templo) y que se reemplazaban todos los sábados por otros
    recientes. (Ex. 35:13; 39:36; 1 Re. 7:48; 2 Cr. 13:11; Ne. 10:32,
    33). La traducción literal del nombre hebreo para el pan
    de la proposición es "pan del rostro". La palabra para
    "rostro" a veces significa "presencia" (2 Re 13:23), de modo que
    el pan de la proposición estaba enfrente del rostro de
    Jehová como una ofrenda constante delante de él.
    (Ex. 25:30, nota). Al pan de la proposición también
    se le llama "pan en capas" (2 Cr. 2:4), "panes de la
    presentación" (Mr. 2:26) y simplemente "los panes". (Heb.
    9:2).

    Los qohatitas tenían la responsabilidad de cocer el pan de la
    proposición "sábado a sábado", así
    como de transportarlo cuando se trasladaba el tabernáculo
    (Nú. 4:7; 1 Cr. 9:32). Cada una de las doce hogazas
    anulares estaba hecha de dos omeres (2/10 de efá;
    equivalente a 4,4 l.) de flor de harina, y, según Josefo,
    eran ácimas (Antigüedades Judías, libro III,
    Cap. VI, sec. 6). El sábado se quitaban los panes de la
    mesa del pan de la proposición, que estaba en el lado N.
    del Santo (Ex. 26:35), y se sustituían con otros doce
    panes recientes. Se colocaban en dos montones de seis panes o
    capas cada uno, y sobre cada montón se ponía
    olíbano puro. La tradición judía dice que el
    olíbano se ponía en vasijas de oro, no directamente
    sobre las tortas. Se dice que cuando el sábado se retiraba
    el pan de la proposición, el olíbano se quemaba
    sobre el altar (Le. 24:5-8).

    Debido a que los panes habían estado durante
    una semana delante de Jehová, eran algo santísimo y
    tenían que comerlo los sacerdotes aarónicos en un
    lugar santo, seguramente en alguna parte de los recintos del
    santuario (Le. 24:9). La Biblia solo registra una ocasión
    en lo que comieran los panes ya reemplazados personas que no
    fuesen del linaje de Aarón. Cuando David huía de
    Saúl, pidió al sumo sacerdote Ahimélec pan
    para él y sus hombres. Como Ahimélec no
    tenía "pan común", le dio a David panes de la
    proposición que habían sido reemplazados. Ahora
    bien, el sumo sacerdote, que creía que David estaba en una
    misión
    del rey, hizo esto solo después que David le
    aseguró que tanto él como sus hombres estaban
    ceremonialmente limpios (1 Sa. 21:1-6): Jesucristo se
    refirió a este incidente cuando los fariseos se quejaron
    de que sus discípulos habían arrancado unas espigas
    en sábado (Mt. 12:3-7;Lu. 6:1-4).

    ¿Qué importancia y significado tiene este
    suceso acaecido hace aproximadamente 3000 años
    atrás? (1 Sa. 21:1-6). En él hallamos varios puntos
    que podrían ser claves al tomar decisiones que tienen que
    ver con nuestra propia vida; siendo de tal importancia analicemos
    detalladamente este suceso que para nosotros puede significar la
    vida o la
    muerte.

    El relato recogido en el primer libro de
    Samuel cap. 21 vers. 1-6, nos dice que, huyendo David de
    Saúl el rey, llegó a Nob, a Ahimélec el
    sacerdote, quien tembloroso le pregunta a David:
    "¿Porqué estás solo, y nadie está
    contigo?", a lo cual David se ve obligado a mentirle para
    salvaguardar su integridad a causa de Saúl (Mt. 10:16)
    contestando que el rey lo mandó a x misión
    diciéndole que no dijera sobre este a nadie. El sacerdote
    Ahimélec le cree esta respuesta; a continuación
    David le pide cinco panes o lo que fuera para comer, entonces,
    Ahimélec le contesta que no hay "pan común",
    sólo "pan santo" y que lo daba siempre y cuando David y
    sus hombres se hubieran guardado de mujeres, como David le
    aseguró que se habían abstenido de ellas el
    sacerdote Ahimélec le dio lo que era santo, – el pan de la
    proposición -. Y debido que ayudó a David,
    más tarde tanto Ahimélec, junto con 84 sacerdotes y
    otras personas (hombres, mujeres y niños)
    de Nob, fueron masacrados por Doeg el edomita, un siervo del rey
    Saúl (it-1-S).

    Por otro lado la Ley
    prescribía acerca de la limpieza ceremonial que
    incluía la lepra, la regulación del contacto a
    cadáveres, y flujos sexuales. Cuando Ahimélec le
    condicionaba a David y sus hombres el comer "pan santo" (de la
    proposición), hacía referencia sobre este
    último caso. Pues, cuando un hombre
    tenía relaciones con su esposa, al eyacular el esperma
    tanto él como ella eran considerados inmundos hasta el
    atardecer y debían bañarse (Le. 15:16-18). Es por
    esto que los hombres se abstenían de tener coito con sus
    esposas cuando se requería limpieza ceremonial, como,
    ejemplo, al santificarlos para una campaña ó
    misión militar (it-2-S pág. 240).

    Ahora bien, ¿Porqué David pidió pan
    para él y sus hombres? Obviamente porque tenían
    hambre, pues imaginémoslos huir de Saúl por
    algún tiempo. Y
    ¿Porqué accedió darles Ahimélec el
    "pan de la proposición" a David y sus hombres –algo
    que a él no le era lícito comer, ni a los que iban
    con él, sino solo a los sacerdotes- (Mt.
    12:4;Le.24:5-9;Ex.29:33)? Aparte del factor hambre de David y sus
    hombres, tomó en cuenta efectuar justicia y
    hacer el bien (Prov. 21:3) que mostrarse reacio, rígido y
    estricto en este asunto, fue flexible, pero, se aseguró de
    que los hombres y David atendieran y cumplieran la Ley en todos los
    demás aspectos, en este caso que fueran limpios
    ceremonialmente, cosa que la Ley pedía, como hemos visto
    en este estudio, aunque desatendieran, por así decirlo
    esta cuestión: Comer el Pan Santo que sólo los
    sacerdotes podían tomar parte de él. De hecho, la
    Biblia menciona una sola vez una excepción así,
    excepción que Jesús utilizó para responder a
    los fanáticos, duros y rígidos fariseos de su
    época (Mt. 12:1-8). De hecho, Jesús hizo
    aplicativas sus palabras y principios en esa
    misma ocasión (Mt. 12:9-13). En efecto, la Ley mandaba
    guardar el sábado, lo cual no incluía abstenerse de
    hacer obras de justicia y de
    misericordia; los fariseos y guías religiosos
    habían caído en el fanatismo extremo, por ello
    condenaban las acciones de
    Jesús, quién expresó y mostró una
    disposición y mentalidad totalmente distinta y les hizo
    ver sus anomalías vez tras vez a sus enemigos, en su
    mayoría religiosos de se época (Mt. 11:28-30), pues
    ellos habían hecho de las simples y sencillas leyes mosaicas un
    pesado yugo y una carga sobre el pueblo (Mt. Cap. 23; poner
    atención especial al vers. 28). Por
    ejemplo, la revista La
    Atalaya del 1/Julio/2001 pág. 8, párrafo
    7 menciona lo siguiente: "En el siglo primero, los grupos religiosos
    judíos habían incorporado tradiciones humanas a la
    Ley. Esta se aplicaba mal, y a causa de dichas tradiciones se
    convirtió en una carga gravosa para el pueblo, en lugar de
    ser una fuente de instrucción (Mt. 23:2-4)". Por ejemplo
    la Ley decía: "honra a tu padre y a tu madre", pero ellos
    decían: "Si un hombre le dice
    a sus padres que todo lo que tiene es corbán (una
    dádiva dedicada a Dios) se exime de honrar a sus padres,
    pues ya no puede dar este hombre de lo que tiene a sus
    padres"(Ex. 20:12; Mr. 7:9-13). Lo mismo es en el caso de guardar
    sábado, la Ley mandaba observar este mandato (Ex.
    20:8-11), y aunque en ese día no habían de
    realizarse trabajos, las personas podían aún
    realizar tareas u obras de manera excepcional como hacer un duro
    trabajo esforzándose para sacar en día de
    sábado una oveja caída en un hoyo o curar enfermos
    (Mt. 12: 9-13). Lo mismo es en el caso de la sangre, aunque se
    nos dice que no debemos comer sangre, debemos entender en que
    circunstancias pudiéramos usarla para salvarnos y
    encontrar el punto y la pauta a seguir, cómo lo hizo
    Jesús (Mt.12:1-8) en el caso del pan de la
    proposición, que comieron David y sus hombres aunque no
    eran sacerdotes aarónicos, a quienes la Ley les
    confería comerlos únicamente y a nadie más
    (Lev. 24:5-9); puesto que no queremos ser como los fariseos y los
    guías religiosos del tiempo de
    Jesús, no debemos incorporar creencias nuestras con
    respecto a la sangre y otras leyes ó
    mandatos de Jehová, convirtiéndolas de unas
    observancias sencillas en unas cargas gravosas.

    Ahora veamos la aplicación práctica para
    nuestros días de este incidente que citó
    también nuestro Señor Jesucristo.
    Como organización, en general, se ha debatido
    nuestra firme postura acerca del uso de la sangre (Hech.
    15:28,29). Como cristianos verdaderos valoramos la Biblia y la
    consideramos la palabra de Jehová (2 Tim. 3:16,17),
    así que hemos aprendido de este asunto a lo largo de
    nuestro estudio de ella lo siguiente:

    1. Como descendientes de Noé = Gén.
      9:3,4
    2. A los israelitas adoradores de Jehová = Lev.
      17:10-12
    3. Como cristianos = Hech. 15:28,29.

    En este asunto las Escrituras y sus contextos
    sólo hacen mención de esta prohibición en el
    comerla solamente, por ello, se nos pregunta siempre:
    "¿Porqué no aceptamos transfusiones de sangre?"
    Sin dudarlo respondemos con convicción que no las
    aceptamos, explicando el porqué de nuestra negativa a
    aceptar sangre transfundida, y que optamos por otras
    alternativas. Pero, ¿no es cierto que para tomar una buena
    decisión es necesario estar bien informado, usar la
    lógica,
    la razón y otros elementos que nos guíen (Prov.
    14:15; Hech. 17:2,3)? Claro que sí, y qué mejor que
    la propia Palabra de Dios – la Biblia -. Veamos estos
    puntos que nos podrían ayudar a tomar una buena y sabia
    decisión usando a ejemplo paralelo el relato de David y el
    pan de la proposición (1 Sam. 21:1-6).
    Aunque David y sus hombres no eran sacerdotes (los únicos
    que podían comer el pan de la proposición eran
    estos últimos, pues descendían de Aarón),
    tomaron parte de él, lo que a él ni a sus hombres
    no les era lícito ni permitido comer (Mt. 12:4), siempre y
    cuando hubieran cumplido otros requisitos de la Ley, en este
    caso, ser limpios ceremonialmente al haberse abstenido de
    mujeres, por ello Ahimélec el sacerdote les
    concedió lo que era santo (1 Sam. 21:6), ejerció
    bondad, fue flexible, ejerciendo justicia y misericordia (Prov.
    21:3; Mt. 12:7), cosas que eran más importantes en ese
    preciso momento en que David y sus hombres sufrían de
    hambre y podían morir, que cumplir rígidamente y de
    manera inflexible una disposición de la Ley (Mt.23:23).
    ¿Qué hay de la sangre y el uso que le demos? Cuando
    David pidió pan común se le dio pan santo (de la
    proposición) porque él y sus hombres tenían
    hambre, era un asunto de vida o muerte, si no
    comían lo que no les estaba permitido morirían de
    hambre, por tanto es obvio que nosotros, aunque la Biblia
    prohíbe comer sangre, podemos usarla a fin de salvar
    nuestra vida y la de cualquiera de nuestros seres queridos, y en
    general la de todos; David y sus hombres para no cumplir la
    prohibición de comer pan santo tuvieron que haber cumplido
    los demás requisitos, nosotros si usamos la sangre para
    salvarnos debemos haber cumplido los otros requisitos que
    Jehová nos pide: Amar a Jehová, al prójimo,
    predicar y hacer discípulos, etc. (Mt.
    22:37-39;24:14;28:19,20) y otros más. Recordemos,
    además que David y sus hombres, para comer el pan de la
    proposición se tuvieron que abstener de mujeres
    primeramente, en nuestro caso, según la Biblia y su
    contexto abstenernos de mujeres es evitar el contacto con
    cualquier religión falsa. No
    debemos ser estrictos en cuanto a esto, Jesús les hizo ver
    esto a los fariseos, que aunque la Ley incluía
    prohibiciones había excepciones (Mt. 12:1-13). En este
    caso aunque se prohíbe comer sangre, sí la podemos
    usar para salvarnos, como en una transfusión. La Biblia
    muestra que
    Jehová, misericordioso, benévolo, tardo para la
    cólera, y abundante en bondad amorosa ó amor leal (Ex.
    34:6 nota), no quiere que el inicuo muera, sino que se vuelva a
    él (Eze. 33:11), y nos manda a llamarlos (Eze.3:17-21),
    ¿Cómo lo hacemos? A través de la
    predicación (Mat. 24:14), pues ¡Con mucha más
    razón no quiere que nosotros – sus leales –
    muramos! (Sal. 16:10;55:22). Veamos lo que escribe sobre este
    asunto David – un leal de Jehová – en Salmo
    30:9: "¿Qué provecho hay en mí sangre cuando
    yo baje al hoyo? ¿Te elogiará el polvo?
    ¿Informará de tu apego a la verdad?". A primera
    vista comprobamos que Jehová desea que vivamos no que
    muramos – ó no que nuestra sangre baje al hoyo con
    nosotros en una tumba -, además notamos que Jehová
    quiere que vivamos para que le sirvamos al predicar – de
    elogiarlo, de informar de su apego a la verdad – pues ya
    muertos no le podemos servir , – el polvo no lo puede elogiar – ,
    la Biblia dice que él es un Dios de vivos no de muertos
    (Mat.22:32;Sal. 115:17), y nosotros debemos seguir hablando de
    él (Sal. 115:18).

    Por otro lado, no debemos confundir el comer sangre con
    usar una transfusión, lo primero es inadmisible, ¡No
    es posible degustar un platillo que la contenga!, es deleitarnos
    saboreando y comiendo algo sagrado que Jehová nos dio a
    nosotros y a los demás seres vivos para efectuar diversas
    funciones
    vitales (Lev. 17:11,12). A manera de ejemplo, la obra
    Razonamiento a partir de las Escrituras (rs-S) asemeja una
    transfusión con comer sangre – algo totalmente
    distinto (y veremos porqué)- ; además nos confunde
    al poner dos ilustraciones que desenfocan la atención en este asunto, además de
    ser inapropiadas (Pág. 347, sección ¿Es en
    realidad lo mismo que comer sangre una transfusión?).
    Decimos esto no por nuestro punto de vista, sino a raíz de
    la respuesta que nos dan las personas en el ministerio del campo
    y otras ocasiones al explicar con ellas nuestra postura acerca de
    la sangre – de hecho personas de diferentes estratos
    sociales y de educación -. De hecho
    en la primera ilustración de las dos que se dan se trata
    de igualar el poner un suero (quizás vitaminado) a
    alimentarse comúnmente – por la boca -, algo que es
    totalmente distinto, pues, al investigar este asunto con
    profesionales de la medicina y otros
    especialistas nos comentan que, aunque una persona puede
    recibir sueros inyectables, no es lo mismo que comer los alimentos, a
    manera de ejemplo, nos comentan que una persona en
    estado de coma
    podría estar por un tiempo con suero, pero,
    después, es necesario intubarle los alimentos, en
    este caso papillas, líquidos, etc., ya que no es posible
    en su estado la masticación; en caso contrario, sí
    se le mantuviera con sueros, poco a poco se desnutriría y
    moriría. El alimento – concluyen – es
    insustituible, pues este proporciona vitaminas,
    grasas, minerales,
    proteínas, azúcares, fibras y
    nutrientes que necesitamos, algo que los sueros ni otro sustituto
    puede darnos; no podemos comparar un platillo variado (carne,
    verduras, frutas, etc.) con un compuesto químico como el
    suero. Por otro lado, la segunda ilustración nos habla acerca de alguien a
    quien el doctor le prescribe abstenerse de beber alcohol, pero
    por otra parte desobedece inyectándoselo en las venas. En
    este caso, aunque los médicos en algunos casos utilizan el
    alcohol
    diluido inyectado, sería irrazonable que alguien se
    inyectara alcohol en las venas, ni mucho menos vino, cerveza, bebidas
    alcohólicas, u otra forma de alcohol que comúnmente
    se ingiere por la boca. De hecho, las personas al ponerles esta
    última ilustración, nos han dicho que caemos en
    infantilismos con esos ejemplos y que nuestra organización
    siendo seria debería utilizar ejemplos más serios,
    lógicos, verídicos y creíbles, y tratar con
    más seriedad y realismo estas
    cuestiones, pues estas ilustraciones lejos de aclarar, apoyar,
    demostrar y favorecer nuestra postura, la nubla, dándole
    un giro a las objeciones que se nos colocan.

    En las págs. 347 y 348 del libro Razonamiento se
    nos dan algunas alternativas que debemos considerar con cautela.
    Primero, se nos menciona que la solución salina, el
    lactato de Ringer y el dextrán pueden expandir el volumen de
    plasma, que – según es lo principal en una
    hemorragia -, pues el cuerpo produce por sí solo
    glóbulos rojos que serán vertidos en el plasma
    expandido que compensa al que se vacía. Pero autoridades
    médicas nos dan un detalle: El cuerpo requiere tiempo para
    llevar a cabo todos sus procesos, como
    ejemplo, el digerir alimentos por el estomago y los intestinos,
    "fabricar" calcio, y producir glóbulos rojos; así
    que, en casos de hemorragias en donde la pérdida de sangre
    sea elevada, no sirve de nada introducir alguna de las sustancias
    citadas (salina, Ringer, dextrán, etc ni ningún
    otro expansor.), para aumentar el volumen de
    plasma, pues esto quizás compense la pérdida de
    plasma, pero, la producción de glóbulos rojos lleva
    su tiempo, por ello es necesario optar por una transfusión
    sanguínea; y nos dicen – a manera de
    conclusión – que la solución salina, el
    lactato y otras no sirven en casos donde hay mucha pérdida
    de sangre, pues en efecto, poco a poco, el cuerpo produce sus
    glóbulos rojos y otros componentes de la sangre
    (glóbulos blancos, plaquetas, etc.), y con el tiempo el
    cuerpo alcanza su ritmo normal. Segundo, en las mismas
    páginas citadas, se mencionan alternativas a la sangre
    basados en publicaciones que van desde 1968 a 1984 y de
    comentarios de médicos de esos mismos años, a pesar
    que estamos ya bien entrados en el año 2001; esos
    comentarios de especialistas de esa época se basan en
    terapias experimentales que arrojaron éxitos muy
    efímeros (temporales, breves), pues al correr el tiempo,
    esos "éxitos" fracasaron, o no dieron los resultados
    totalmente esperados, quedaron en la experimentación, como
    muchos tratamientos médicos sin sangre que hoy
    están en etapa todavía experimental, pues, hasta
    hoy – comentan los especialistas – no hay sustituto
    de la sangre, (creer que los hay de manera total y eficiente es
    como creer que hay computadoras
    con la capacidad del cerebro humano,
    pues ningún compuesto químico por muy complejo que
    sea, no se puede igualar a la maravillosidad de la sangre) pues
    ninguno puede llevar a cabo las tareas complejas que realiza la
    sangre y las que hace cada componente de ella (pues es un
    equipo): transportar nutrientes, oxígeno, bióxido de carbono,
    anticuerpos, etc. Muchos de estos tratamientos en fase
    experimental se les ha tomado como una solución consumada
    al problema de las transfusiones y una alternativa para ellas, y,
    se nos ha olvidado que son sólo experimentos
    meramente, y se nos ha tratado de hacernos creer que son una
    verdadera alternativa comprobada al presentárnoslos vez
    tras vez (algunas veces en publicaciones de la Sociedad
    Watchtower, ó a fin de que tengan publicidad en
    la
    televisión u otro medio de comunicación), al presentarlos a nosotros
    como testigos de Jehová – y en general a toda
    persona -, como si esos experimentos
    fueran las opciones que tenemos, dando por hecho que pueden
    servir como sustitutos a las transfusiones sanguíneas,
    cuando aun no es así (Por ejemplo, Despertad
    8/Enero/2000,- y otros números de la misma revista – , La
    Atalaya, y entre otras publicaciones, que de vez en cuando
    muestran casos en que se ha tratado pacientes sin sangre de
    manera exitosa (pero no ha habido un seguimiento de dichos casos
    que muestre si en verdad se lograron los resultados esperados, y
    que dichos tratamientos hayan funcionado totalmente, pues no se
    ha publicado ni difundido la continuación de la
    recuperación en dichos casos), pero recalcamos, al
    investigar no con uno, sino con varios especialistas en el
    área (algunas veces personalmente y otras en publicaciones
    ó en Internet y otros medios), nos
    han comentado y hemos comprobado, que todos esos tratamientos
    atractivos que nos hacen brillar los ojos, de los cuales se ha
    hablado y recomendado de ellos, siguen siendo experimentos, y hay
    que ver si realmente funcionarán en general y de manera
    eficaz y eficiente). Además, en algunas ocasiones, se ha
    mencionado de facultativos que han tratado casos sin sangre,
    pero, un detalle, han sido casos aislados, y hay que agregar que
    no todos respondemos por igual a un mismo tratamiento, y hay que
    tomar en cuenta también el tipo de intervención y
    el caso (quizás no había considerable
    pérdida de sangre), y no olvidemos el país, en
    nuestro caso, vivimos en un país subdesarrollado. En la
    Despertad citada antes, se habla de un don José, sin
    más datos de su
    identidad, y
    no se menciona el nombre de los médicos que lo
    intervinieron ni el tratamiento usado. En la pág. 7 el
    doctor Johannes Scheele menciona: "No considero el uso de una
    transfusión en pacientes normales sometidos a
    intervenciones de abdomen". Con ese comentario de él
    están de acuerdo los médicos que encuestamos,
    veamos porque, por ejemplo, la revista La Atalaya 1/Junio/2001
    pág. 21 pár. 11, menciona que en un congreso,
    personalidades médicas analizaron información
    preparada (¿Por quién?) para "ayudarlos" a tratar
    sin sangre a sus pacientes. La pregunta es ¿Cómo
    ese alguien puede "enseñar" a un facultativo con cierta
    información (Y si ese alguien está capacitado para
    hacerlo ¿Porqué no se dice quién es)?
    ¡Es como decir que el alumno le enseña a resolver
    ecuaciones a
    un catedrático de álgebra!.
    En ese mismo número de La Atalaya se menciona que, los que
    reciben sangre tienen mayor índice de mortalidad que los
    que no la reciben, y que estos últimos salen antes del
    hospital que los transfundidos. Debemos recordar de nuevo que
    cada caso médico es distinto y en cada persona existen
    factores diferentes (hay personas diabéticas, hipertensas,
    cardíacas, con problemas
    renales, etc.) que influyen en la recuperación del
    paciente, no tanto el que reciba sangre o no, algo que,
    repetimos, está en conformidad con lo que comenta el Dr.
    Johannes Scheele en la pág. 7 del recuadro de Despertad
    8/Enero/2000. El comentario en la misma sección del Dr.
    Alex Zapolanski es acertado, pero, hay que analizar los casos
    para determinar el uso o no de una transfusión.

    Partes: 1, 2

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