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POLITICAS DE LIBRE COMPETENCIA EN EL MARCO DE UNA ECONOMIA GLOBAL




Enviado por danroli70



     

    Indice
    1.
    Introducción

    2. Libre Competencia
    3. Características del
    monopolio

    4. Empresas en posición de
    dominio

    5. Conclusión
    6. Fuente

    1.
    Introducción

    En la actualidad, las economías del mundo
    están viviendo un proceso de
    grandes transformaciones debido a los nuevos retos que impone
    la
    globalización. Esto exige que las empresas logren
    dominar nuevas habilidades para adecuarse a los cambios en la
    tecnología
    de producción, en las tecnologías de
    información y en los requerimientos y
    necesidades de los consumidores de todo el mundo. El reto que
    plantea la globalización es el de ser competitivos no
    solo localmente, sino también internacionalmente, pues
    todas las empresas de la zona que produzcan bienes o
    servicios
    similares estarán en pugna por las mejores oportunidades
    del mercado global.
    En este contexto, la libre competencia en los mercados y las
    políticas de libre competencias
    cobran relevancia particular, pues ellas determinan el escenario
    más propicio para que las empresas logren los
    estándares de competitividad
    que se necesitan en este nuevo orden de cosas. La vigencia
    efectiva de la libre competencia en los mercados nacionales, a
    través de la creación de una institucionalidad que
    haga valer las reglas de juego de
    manera clara y creíble, constituye una de las claves para
    lograr la eficiencia que
    los mercados internacionales exigen hoy en día de las
    empresas.

    2. Libre
    Competencia

    El concepto de
    economía de mercado tiene uno de sus fundamentos
    principales en la libre competencia, que resulta de la
    concurrencia libre en el mercado de ofertantes que producen
    bienes o servicios similares y , a su vez, consumidores que toman
    decisiones libres sobre sus compras en el
    mercado con información suficiente sobre las características de precio y
    calidad de los
    productos, sin
    que en estas decisiones intervengan fuerzas distintas a las del
    mercado mismo. El concepto de libre competencia se aplica
    normalmente en un país, y toma en cuenta a bienes
    nacionales como extranjeros. Por ello, las políticas de
    libre competencia y de libre comercio
    están estrechamente ligadas.

    Fundamentos de la libre competencia
    La competencia está basada en la libertad de
    decisión de los que participan en el mercado, en un
    contexto en el que las reglas de juego son claras para todos y se
    cumplen efectivamente. La libre competencia se basa
    fundamentalmente en la libertad de elección tanto para el
    consumidor, como
    para el productor. La libertad de elección del consumidor
    como la del productor son inseparables y de ellas depende en gran
    medida que se logre una asignación eficiente de recursos en la
    economía, cuando se cumple ciertas condiciones
    básicas; es a través de estos principios que el
    mecanismo del mercado asegura que los recursos productivos se
    dirijan a aquellos usos más productivos, entendiendo por
    ello aquellos bienes y servicios que los consumidores prefieren
    en mayor medida.
    La libre competencia genera incentivos para
    que las empresas obtengan una ventaja competitiva sobre otras
    mediante la reducción de costos y la
    superioridad técnica. Esto resulta en un aumento de la
    eficiencia de las empresas para producir, un incremento de la
    calidad del producto que
    se ofrece y una disminución de los precios que
    permite que una mayor cantidad de consumidores tenga acceso al
    mercado.
    Para producir los resultados deseados, el fundamento de la libre
    elección de consumidores y productores tiene que darse
    en
    simultáneo con otros principios básicos del buen
    funcionamiento de los mercados. Estos son la libre
    información en los mercados, la definición precisa
    sobre los derechos de cada quien
    respecto de los bienes y servicios que se transan en el mercado,
    las garantías de ejecutabilidad de los pactos y el
    resarcimiento por daños que se ocasionen a
    terceros.

    Retos y oportunidades que plantea la libre competencia
    para el empresario
    La libre competencia se caracteriza por el esfuerzo de cada
    empresa del
    mercado por desempeñarse mejor que sus competidores para
    obtener mayores beneficios económicos . para las empresas,
    la libre competencia trae consigo retos y oportunidades. La libre
    competencia promueve la competitividad de las empresas no
    sólo en mercados locales, sino también en mercados
    externos. La libre competencia exige de las empresas una
    constante identificación de aquello que el consumidor
    necesita y desea, así como una permanente revisión
    de los estándares de calidad, costos y precios bajo los
    cuales son ofertados sus productos en el mercado, además
    de su organización y estrategias
    empresariales. La presión
    por captar las preferencias del consumidor en un esfuerzo por
    mantenerse compitiendo libremente en el mercado obliga a las
    empresas a mantenerse en un proceso dinámico de inversión y revisión de estrategias,
    que es la mejor garantía para lograr niveles de
    competitividad globales. Además, un a efectiva libre
    competencia es también la mejor garantía de que los
    empresarios accedan a insumos y servicios que sus productos
    necesitan, en condiciones competitivas.

    Rol del Estado en una
    economía de libre competencia
    Mientras las reglas de la libre competencia se cumplan, un
    desequilibrio entre la oferta y la
    demanda de un
    bien o servicio o
    alguna otra ineficiencia en la asignación de recursos
    tendrá un carácter
    transitorio y podrá ser resuelto en la mayoría de
    casos por las propias fuerzas del mercado. Bajo esa lógica,
    no existiría mayor rol para una intervención del
    Estado en este campo. Sin embargo, los mercados pueden tener
    imperfecciones que obliguen a que el Estado
    intervenga, sin distorsionar los principios del libre mercado,
    para producir mejores resultados. Las imperfecciones de los
    mercados que requieren de una acción del Estado pueden
    estar relacionadas con 3 tipos de fenómenos:

    1. altos costos de transacción
    2. posiciones monopólicas
    3. prácticas restrictivas de la libre
      competencia.

    Cuando los agentes económicos no cuentan con
    información suficiente para tomar sus decisiones o cuando
    existen externalidades en el consumo y
    producción de los bienes. En estos casos, imperfecciones
    de los mercados pueden requerir que se establezca un rol para que
    actué el Estado, como a través de la
    protección al consumidor o el control de
    prácticas restrictivas de la libre competencia, por
    ejemplo. También existe un rol que el Estado debe cumplir
    para garantizar que la competencia además de libre sea
    sana y justa, como cuando se reprime la competencia desleal a la
    piratería. La labor del Estado debe ser
    subsidiaria, por lo que debe concentrarse en evitar que se
    produzcan estas situaciones cuando el mercado no es capaz de
    resolverlas por si mismo en un plazo prudencial y sin
    consecuencias importantes.
    También se debe tener en cuenta, la regulación de
    las prácticas comerciales y productivas debe ser aplicada
    cuando de modo natural no existan condiciones suficientes para
    que se produzca la libre competencia. El resultado será un
    mercado en el que se cumpla una regulación con el fin de
    preservar la libre competencia. Un mercado con estas
    características no será un mercado libre de
    intervención estatal, sino en que dicha
    intervención se circunscribe a que el mercado opere tal
    como debe ser una situación de libre competencia. La tarea
    fundamental de las políticas de libre competencia es
    asegurar que sus principios se hagan efectivos. Como factor
    regulador de la economía, la libre competencia necesita un
    marco legal efectivo y organismos que lo hagan cumplir para que
    el comportamiento
    de los agentes en el mercado no atente contra los fundamentos, el
    comportamiento de los consumidores y/o otros agentes productivos,
    por lo tanto contra los fundamentos del sistema de libre
    mercado.

    Casos en que no se cumple la libre competencia
    Algunos de los casos más severos y más tratados de
    restricción a la libre competencia son el abuso de
    posición de dominio,
    además de los casos de monopolio y
    las prácticas restrictivas de la libre competencia. Otras
    violaciones del principio de libre competencia son la competencia
    desleal, el dumping y
    subsidios, el uso ilícito de marcas y/o de
    propiedad
    intelectual ajenas, la falta de información al consumidor,
    entre otras. Todas ellas determinan que se quiebre el mecanismo
    por el cual las preferencias de los consumidores, expresadas
    libremente en el mercado, orientan a los productores a hacer el
    uso más eficiente posible de los recursos productivos de
    los que dispone una economía.

    3. Características del
    monopolio

    En una situación de monopolio, un solo productor
    satisface la demanda de todos los consumidores. Ello le permite
    la posibilidad de determinar el precio y la cantidad que
    más le convienen al monopolista a costa de extraer
    recursos del consumidor. Una situación de monopolio, sin
    regulación alguna, determina que el precio sea mayor al
    que ocurriría en una situación de libre
    competencia, y que la cantidad disponible sea menor. Es
    importante señalar que la existencia de un solo proveedor
    en un mercado no define necesariamente una situación de
    privilegio, para lo cual se requiere analizar la existencia de
    barreras de entrada que inhiban al ingreso de rivales potenciales
    a la industria en
    el largo plazo.
    Si el monopolio no es sujeto de
    ninguna regulación, es lógico suponer que el
    monopolista hará lo necesario para aprovecharse de la
    situación en que se encuentra, es decir, tener precios
    mayores que los que permitiría una situación de
    libre competencia. Es preferible, en el corto plazo, para los
    consumidores un esquema de libre competencia que uno de
    monopolio. Es importante diferenciar los efectos de corto plazo y
    largo plazo en el caso de estructuras no
    competitivas, pues si bien las condiciones de corto plazo pueden
    resultar en un perjuicio para el consumido, es en el largo plazo
    a través del gasto en investigación y desarrollo de
    nuevas variedades e incluso de nuevos productos, que podrá
    juzgarse los efectos positivos o negativos en el excedente del
    consumidor de una situación no competitiva.
    Existen situaciones en que el monopolio es inevitable, como
    cuando se trata de monopolios naturales, en que no sería
    viable o sería excesivamente caro que existieran dos
    proveedores de
    un mismo servicio, como por ejemplo los servicios públicos
    (agua potable,
    electricidad).
    Sin embargo, existen posibilidades de desarrollar marcos
    regulatorios que permitan mayores niveles de competencia, aun en
    estos rubros tradicionalmente sujetos a una situación de
    monopolio, como aquellos que establecen la obligación de
    que las redes de
    transmisión de energía se pongan a
    disposición de diferentes empresas generadoras de
    energía.

    4. Empresas en posición
    de dominio

    Se entiende que una empresa o
    varias gozan de una posición de dominio en el mercado
    cuando pueden actuar de modo independiente con prescindencia de
    sus competidores, compradores, clientes o
    proveedores debido a factores tales como la participación
    significativa de las empresas en los mercados respectivos, las
    características de la oferta y la demanda de los bienes o
    servicios, desarrollo tecnológico o servicios
    involucrados, el acceso de competidores a fuentes de
    financiamiento y suministros, así como redes de
    distribución. Para determinar si una
    empresa se encuentra en una posición de dominio se debe
    delimitar el mercado en que actúa la empresa, es
    decir, el mercado relevante, incluyendo en éste los bienes
    o servicios que puedan sustituir al que es materia de
    análisis. La posición de dominio es
    un concepto que representa la independencia
    de una empresa para fijar precios, condiciones de venta o
    prácticas comerciales, en general en las que su capacidad
    de negociación en el mercado se ve favorecida.
    Una participación en el mercado no necesariamente es
    indicativa de una posición de dominio en el mismo. Para
    ello tendría que conjugarse otros factores como barreras
    de entrada al mercado de manera significativa.
    En los términos definidos, una empresa puede tener una
    posición de dominio en el mercado, sin que ello constituya
    una violación de los principios de libre competencia. La
    empresa con una posición de dominio del mercado no
    está obligada a obtener la aprobación previa de las
    autoridades que lo regulan para realizar las actividades que ha
    planificado. La empresa dominante debe tener en principio la
    libertad de actuar en el mercado bajo su propia responsabilidad. La tarea de la política regulatoria
    de la libre competencia se limita a entrar en acción y
    aplicar correcciones sólo cuando ocurren casos de abuso y
    a obligar a una empresa a actuar de manera acorde con los
    principios de la libre competencia. Por consiguiente, la supervisión se puede cumplir sólo en
    la medida en que una determinada empresa abusa de su
    posición de dominio en el mercado en detrimento de otros.
    Así, la política de libre competencia
    regulará el mercado, para la cual debe verificar en cada
    caso si una empresa tiene una posición dominante, en
    qué función
    (proveedor o comprador), en qué actividades (una
    categoría determinada de bienes o servicios) y en
    qué mercados. Un criterio importante en cada caso es hasta
    qué punto el otro lado de la transacción puede
    recurrir a otros productos o a otros clientes.
    Entre las principales prácticas que se constituyen en
    abuso de posición de dominio se tiene:

    • la negativa injustificada de compra o
      venta
    • el trato discriminatorio en prácticas
      comerciales
    • cláusulas de atadura y otros de efecto
      equivalente.

    Se considera que existe abuso de posición de
    dominio en el mercado cuando una o más empresas que se
    encuentran en posición de dominio actúan de manera
    indebida con el fin de obtener beneficios y causar perjuicios a
    otros, que no hubieran sido posibles de no existir la
    posición de dominio.
    Debido a las condiciones de sus mercados objetivos, las
    empresas pueden desarrollar procesos de
    integración horizontal y/o vertical. Las
    horizontales se asocian a la integración de dos o
    más empresas de una misma industria (mediante fusiones)
    mientras que las verticales se vinculan a procesos de
    integración con empresas que operan en etapas anteriores
    y/o posteriores a una industria en particular (igualmente
    mediante fusiones). Las fusiones son matrimonios corporativos en
    los que las empresas implicadas renuncian a du independencia
    total o parcialmente y comienzan una nueva relación
    comercial permanente. Existen diferentes formas de fusión, la
    más frecuente de las cuales es por medio de
    adquisición de acciones de
    una empresa. Actualmente en algunos países llevan a cabo
    controles sobre las fusiones como parte de sus políticas
    de libre competencia.

    Práctica restrictiva de la libre competencia
    Las prácticas restrictivas de la libre competencia son las
    concertadas entre empresas con el objeto de restringir la libre
    competencia, estas prácticas son siempre una
    violación de los principios de la libre competencia y por
    tal es castigada por ley. Esto es lo
    que se considera una práctica per se ilegal, es decir que
    prohíbe objetivamente el desarrollo de una conducta
    independientemente que pueda o no generar daños al
    mercado. De esta forma se evita incurrir en costos
    administrativos para determinar la razonabilidad de una
    práctica económica de una práctica
    económica. En el caso de otras violaciones de las normas de
    competencia se acepta la regla de la razón, es decir, se
    discute la posibilidad de distorsionar los mecanismos de
    competencia caso por caso, evaluando el daño potencial o
    efectivos tanto en los consumidores como en el desarrollo de
    largo plazo de la industria, evitando una intervención
    distorsionante.

    Política de comercio
    exterior
    Para que una política de comercio exterior
    contribuya a preservar los principios de la libre competencia en
    el mercado internacional, debe seguir el sistema de libre
    comercio y apertura de mercados para que las ventajas de la
    competencia puedan establecerse también en los mercados
    mundiales y se intensifique en los mercados nacionales. Las
    políticas de libre comercio permiten que tanto
    consumidores como productores acceden a bienes finales e
    intermedios, tanto nacionales como extranjeros, ampliando su
    derecho a la libre elección. Para ello las reglas de la
    libre competencia en el mercado interno deben ser similares a las
    que rigen en el mercado internacional, asimismo, los productos
    nacionales deben estar expuestos a la competencia leal de
    productos externos, de manera que logren incorporar las
    exigencias sobre calidad, tecnología e innovación que el mercado global hace sobre
    cada producto. En un contexto de globalización como el
    actual, que se irá profundizando cada vez más, las
    empresas no sólo compiten localmente, sino que empiezan a
    hacerlo con todas las empresas del mundo. Su permanencia en el
    mercado sólo puede asegurarse si logran estar en
    condiciones de enfrentar dicha competencia.
    Las restantes políticas públicas tienen impacto
    indirecto en la política de competencia, salvo el caso de
    la política comercial, cuyo impacto es directo. La
    relación entre estas políticas se da en la medida
    en que estas últimas impactan sobre las condiciones de la
    estructura,
    conducta y/o desempeño de las firmas que se desarrollan
    en cada uno de los mercados. Las políticas públicas
    no distorsionantes tienen efectos sobre la competitividad, pero
    no necesariamente sobre las condiciones de competencia en los
    mercados.este es el caso de los tributos,
    aranceles,
    regímenes cambiarios, condiciones financieras, entre
    otras.
    Cuando las políticas públicas están
    orientadas a la asignación de los recursos por el sector
    privado, en un marco de regulación, es posible afirmar que
    las políticas publicas actúan de manera consistente
    con los lineamientos de la política de competencia. El
    argumento critico es la intervención no distorsionante. La
    existencia de políticas públicas que no sigan este
    derrotero tendrá efectos negativos sobre las condiciones
    de competencia en los mercados a largo plazo.

    Relación entre la política de libre
    competencia y la política de libre comercio
    Las políticas de libre comercio proveen mecanismos para
    evitar situaciones de abuso de posición de dominio. Esto
    podría llevar a pensar que las políticas de libre
    competencia y las políticas de libre comercio son
    políticas sustitutas, y que una economía puede
    escoger cualquiera de ellas para crear estructuras de mercado
    competitivas y promover la eficiencia económica. No
    obstante, la teoría
    moderna de la
    organización industrial, particularmente por las
    implicancias de la geografía en limitar
    el flujo de bienes y servicios entre los mercados, sugiere que
    este carácter sustituto es muy limitado, por lo que las
    políticas de libre competencia y de libre comercio son, en
    realidad, complementarias.

    5.
    Conclusión

    El libre comercio entre naciones es una fuerza
    fundamental para el progreso. El comercio ayuda a las
    economías a crecer, a ser más eficientes y a
    innovar. Una política sostenida de libre comercio crea
    empleos, y los estudios muestran que los empleos que se crean
    tienden a ser de alta calidad y bien remunerados. Si bien los
    procesos de apertura comercial pueden implicar problemas de
    empleos temporalmente, una vez que los factores de
    producción se reasignan a usos más productivos, los
    efectos sobre el empleo son
    positivos.
    Este nuevo fenómeno está exigiendo que las empresas
    logren dominar nuevas habilidades para adecuarse a los cambios en
    la tecnología de producción y en los requerimientos
    y necesidades de los consumidores. El nuevo reto que plantea la
    globalización es el de ser competitivos no sólo
    localmente, sino también internacionalmente, pues todas
    las empresas del orbe que produzcan bienes o servicios similares
    estarán en pugna por las mejores oportunidades del mercado
    global. En este contexto, la libre competencia en los mercados y
    las políticas de libre competencia cobran una relevancia
    particular, pues ellas determinan el escenario más
    proclive para que las empresas logren los estándares de
    competitividad que se necesitan en este nuevo orden de cosas.
    Durante los últimos años, en el marco del proceso
    de globalización, se han producido importantes cambios en
    la actividad productiva: se han estandarizado los diseños
    y componentes, se subcontrata globalmente diferentes componentes
    de cualquier producto, se está utilizando personal
    más calificado e insumos de mejor calidad y menor costo y se han
    desarrollado nuevos y muy amplios sistemas de
    información y comercialización. Las nuevas tendencias
    tienen implicancia marcada en materia de localización, de
    competitividad y de eficiencia. Estas tendencias han creado
    posibilidades y oportunidades antes inexistentes para las
    empresas locales, como proveedoras de bienes y servicios para las
    grandes empresas y como competidores eficientes en nichos del
    mercado exterior. La globalización, la
    regionalización y los esfuerzos por crear grupos de
    integración comercial, están posibilitando la
    entrada a nuevos países que antes estaban cerrados
    comercialmente, pudiéndose así ampliar los
    mercados. Ello permite a las empresas locales disfrutar de las
    ventajas de economías de escala,
    disminuyendo sus costos, facilitar el acceso a los insumos
    requeridos; desarrollar nuevos productos para satisfacer
    necesidades diversas y optimizar el marketing de
    sus productos.
    Pero la globalización de la economía mundial
    también plantea retos y presiona a las empresas a ser
    más eficientes en los términos en que son
    eficientes el resto de empresas que compiten en el mercado
    mundial. La globalización está obligando a las
    empresas a repensar sus procesos productivos, a buscar mejores y
    más baratos insumos, a identificar y conocer mercados para
    crear nuevas formas de llegar al consumidor y a buscar nuevas
    tecnologías que les permitan reducir costos y precios.
    La apertura del comercio está obligando a las empresas del
    mundo a ser competitivas a escala mundial, única manera de
    aprovechar las oportunidades de la economía
    globalizada.

    6. Fuente

    • BOLOÑA BEHR, Carlos. (2000) Experiencias para
      una economía al servicio de la gente. Editorial Nuevas
      Técnicas Educativas – Netusa. Lima
      – Perú.
    • INDECOPI. (1998). Lima –
      Perú

     

     

     

     

     

     

    Autor:

    Econ. Dante Enrique Rojas Linares

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