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VIOLENCIA SOCIAL Y ESCOLAR




Enviado por mjpaso



    Indice
    1.
    Introducción

    2. Desarrollo
    3. Maltrato infantil.
    4. Conclusión
    5. Bibliografía

    1.
    Introducción

    Violencia… es un fenómeno acerca del cual
    tenemos intensas vivencias; es parte de nuestra experiencia
    cotidiana.
    En ocasiones, en forma invisible, su presencia acompaña
    nuestras interacciones diarias. Podría decirse que la
    violencia
    circula en nuestro entorno.
    Nuestra sociedad
    está atravesada por la violencia, como toda sociedad de
    clases. Se establecen relaciones de poder entre
    dominadores y dominados, donde aparece la opresión, el
    autoritarismo y la discriminación.
    Existen distintas formas de violencia en el mundo: guerras,
    asesinatos, torturas, desapariciones, para las cuales se han
    buscado diferentes formas de combatirla. Pero existe
    también la violencia
    intrafamiliar o doméstica frente a la cual nuestra
    sociedad no ha encontrado caminos de solución
    suficientes.
    La violencia se ha hecho algo cotidiano, al punto que sólo
    consideramos como tal la agresión física o los
    atentados contra la propiedad,
    agresiones verbales, " desmanes" en los estadios de futbol o
    espectáculos; esto lo observamos a diario en los medios de
    comunicación.
    Sin embargo la sociedad convive con otro tipo de violencia que se
    desarrolla en silencio y por lo tanto no es noticia: mortandad
    infantil, desocupación, carencia de buenos servicios
    sanitarios, salarios
    paupérrimos, escasez de vivienda, etc., en definitiva,
    toda la sociedad experimenta la violencia.
    La violencia doméstica pertenece a la esfera privada de
    cada individuo, pero no por ello es menos importante.
    En nuestras aulas, reflejo constante de la comunidad, vemos
    niños
    que viven en un clima violento en
    sus casas, donde es muy probable que ellos mismos sean las
    víctimas.
    Frente a esta realidad, el ser humano ha desarrollado mitos y
    prejuicios para comprenderla, así nos paramos frente a
    esta problemática con pre – conceptos que nos impiden
    abordar la situación; también nos paraliza el
    carecer de respuestas para esta realidad y no conocer el modo de
    operar sobre ella para modificarla.
    En el aula, lo importante es saber que el docente desde su rol
    específico puede desarrollar únicamente una tarea
    de prevención primaria, promover el desarrollo de
    un entorno de contención y convertirse en guía en
    el momento de buscar ayuda; el tratamiento y el revertir la
    situación
    corresponderá a especialistas

    2. Desarrollo

    Hacia un concepto de
    violencia
    La violencia se puede definir como el uso de una fuerza abierta
    u oculta con el fin de obtener de un individuo o grupo lo que
    no quieren libremente.
    El tema de la violencia está estrechamente vinculado al
    poder, toda situación de violencia es una situación
    de poder.
    Al analizar la manera en que se ejerce el poder en la sociedad lo
    hacemos desde una concepción jurídica.
    Foucault
    señala que existen redes sociales en las cuales
    el poder circula y que el ejercicio del poder se fue modificando
    a lo largo de la historia. Antiguamente se
    ejercía el poder sobre la totalidad de la sociedad, pero
    al complejizarse la red de relaciones hay
    elementos que se escapan a su control; se hace
    necesario, entonces, un nuevo mecanismo que controle las cosas y
    las personas en cada detalle, de esta forma el poder se ejerce
    sobre el individuo y no sobre el cuerpo social en su
    totalidad.
    Esta técnica de individualización se ve aplicada en
    el ejército y en la educación.
    En la escuela se hace
    cotidianamente uso de técnicas
    de mantenimiento
    de poder y control del otro sin siquiera notarlo. Al concentrar
    cientos de alumnos, se busca la forma de que cada educando este
    bajo la vigilancia constante del docente; así aparecen las
    notas cuantitativas, los exámenes, los concursos, etc.,
    que representan la posibilidad de " clasificar a los individuos
    de tal manera que cada uno esté exactamente en su lugar,
    bajo los ojos del maestro o en la clasificación –
    calificación o el juicio que hacemos de cada uno de ellos"
    (foulcault, "Las redes del poder"). Por ejemplo, la
    ubicación en fila no es casual, permite individualizar a
    cada uno y ejercer un control sobre ellos.
    Como en los grupos, en una
    clase social, en la sociedad existen mallas de poder y cada
    individuo tiene una localización exacta en esa red de
    poder.
    La violencia es un fenómeno sobre el cual experimentamos
    muchas vivencias. Nos rodea y la mayoría de las veces como
    una presencia " invisible" acompaña nuestras interacciones
    diarias.
    En nuestro mundo privado, familia y amigos,
    buscamos por todos los medios evitar
    que el maltrato circule y nos dañe; pero la violencia se
    desarrolla en diferentes ámbitos: social, político,
    económico, y por supuesto el familiar. Sin embargo, en
    nuestra sociedad, consideramos a la familia
    como un reducto de amor en donde
    nos parece inaceptable la coerción física o
    psíquica.
    La violencia doméstica o familiar no es un problema
    moderno, pero sólo en las últimas décadas la
    sociedad parece preocupada por ponerlo de manifiesto y hallar
    soluciones.
    El término " violencia
    familiar" hace referencia a una situación de poder y
    alude a todas las formas de abuso que se dan en las relaciones
    entre los miembros de la familia; entendiendo por relación
    de abuso toda conducta que, por
    acción u omisión, ocasiona daño
    físico y / o psicológico a otro miembro de la
    familia. Para hablar de violencia familiar, esta relación
    de abuso debe ser crónica, permanente o periódica;
    en este concepto no se incluyen las situaciones de maltrato
    infrecuente o esporádico.
    En general la violencia es ejercida sobre los miembros más
    débiles de la familia, niños, mujeres y ancianos y
    es el adulto masculino quien más frecuentemente utiliza
    las distintas formas de abuso. Existen casos de hombres
    maltratados, pero constituyen alrededor del 2 % de los
    casos.

    Las formas de abuso que existen son: físicas,
    sexuales o emocionales.
    El tema de la violencia familiar es un problema social.
    Comúnmente se cree que al desarrollarse en el
    ámbito privado de al familia es una cuestión de
    cada uno; pero si consideramos que cualquier acto de violencia de
    una persona contra
    otra es un crimen, este problema deja de ser privado para ser
    social; dado que los mismos se proyectan sobre la comunidad con
    distintas manifestaciones, respondiendo éstas al origen
    del acto sufrido pasivamente. Por ejemplo personas sometidas a
    situaciones crónicas de violencia familiar presentan:
    debilitamiento progresivo, traduciéndose en enfermedades
    psicosomáticas, depresión,
    disminución en el rendimiento laboral.
    Los niños que prenden en su hogar modelos de
    relación violentos tienden a reproducirlos a través
    de conductas delictivas o actos de maltrato.
    En la mitad de los hogares argentinos se ejerce alguna forma de
    violencia; muchas de estas situaciones pasan inadvertidas porque
    el maltrato es de índole psicológica no dejando
    huellas observables en lo físico. Pero las mismas dejan "
    marcas" en lo
    psíquico a quienes la padecen.
    No debemos de olvidarnos de los medios de
    comunicación, que día a día ponen frente
    a nosotros su dosis de violencia. Cuando ésta aparece en
    filmes es sencillo explicar que no es más que una
    película, pero hay otro tipo de violencia que se ejerce
    sobre el adolescente, quien en busca de su identidad toma
    a veces como modelos esos prototipos de violencia para manejarse
    en el medio social en el que actúa.
    Es necesario que desde nuestro rol de educadores estimulemos el
    desarrollo de una visión crítica frente al manejo
    de la información que realizan los medios de
    comunicación masiva.

    Violencia en la escuela.
    Desde hace algunos años vemos como noticia en los diarios
    distintos hechos que hablan de la violencia dentro de las
    escuelas; todo ha llegado al punto que, lo que antes nos
    sorprendía, hoy parece un dato más, una
    anécdota más dentro de las aulas.
    Para comprender estas situaciones de violencia debemos
    reflexionar sobre ellas, teniendo en cuenta el contexto social,
    es decir, el marco en el cual se desarrolla la vida de la
    institución escolar y las relaciones internas que
    existen.
    Analizamos en primer término la estructura
    interna, las relaciones internas que se dan en la
    institución escolar.
    Si consideramos que el niño puede estar oprimido dentro
    del sistema
    educativo, primero debemos comprender esta estructura de
    opresión, que no solamente oprime al chico, sino
    también al docente, es decir, tomar un abordaje global en
    el cual no hay víctimas ni victimarios, no es el docente
    el victimario y el niño la víctima.
    Una primera mirada nos podría señalar que es el
    maestro quien detenta el poder y entonces es el victimario, pero
    esto no es así porque " el docente es tan víctima
    del sistema educativo como el alumno. El docente está
    socializado en una sacralización, en una
    idealización del método
    educativo, y está excluido en la elaboración de los
    planes, está enajenado de su propia necesidad, hay un
    discurso del
    poder que le marca al docente
    un ideal." ( Ana María Quiroga).
    Por eso, al hablar de la opresión del sistema educativo no
    debemos dejar de lado al docente y tomar únicamente al
    niño.
    La experiencia cotidiana nos hace saber que en las escuelas
    existen relaciones de poder, que hay un desempeño de autoridad de
    los directivos y de los docentes, que en muchos casos se sigue
    privilegiando el modelo
    pedagógico tradicional y que son elementos que tienen que
    ver con la dinámica institucional y que pueden incidir
    para que la violencia se potencie o para que se produzcan cosas
    que hagan lugar a la violencia. Las relaciones existentes dentro
    de la institución serán las que favorezcan o
    desalienten la existencia de violencia.
    Hay escuelas donde los niños están entusiasmados en
    diversos proyectos, donde
    son protagonistas y partícipes, donde pueden canalizar sus
    energías; en estos lugares es más difícil
    que aparezcan casos de violencia; pero en otras instituciones
    educativas hay sistemas internos
    altamente autoritarios, donde podría pensarse que la
    violencia no debería existir, pero el día que falta
    la figura que representa la autoridad se producen los hechos de
    violencia.
    La escuela es una construcción social específica y en
    cada una de ellas se van a desarrollar prácticas
    particulares que van a tener un modelo disciplinario o el modelo
    pedagógico que comparte esa comunidad educativa.
    Algunas escuelas teniendo en cuenta el contexto en que
    están inmersas generan prácticas donde el
    niño puede encontrar su propio espacio para el desarrollo
    de sus potencialidades. Se persigue que el niño adquiera
    diferentes niveles de responsabilidad, teniendo en cuenta sus
    posibilidades reales y tendiendo al desarrollo de la
    autogestión. Este modelo tiende a que el niño
    aprenda a manejar su libertad con
    responsabilidad y respetando a sus semejantes, sin perder la
    institución escolar su función
    normativa. No se trata de generar un sistema permisivo, se apunta
    al desarrollo de la responsabilidad.
    Lo importante es no descontextualizar al niño, sabemos que
    trae aprendizajes previos adquiridos en el proceso de
    socialización primaria; en su familia
    existen pautas de transacción que vamos a ir conociendo,
    que son parte de él.
    Conociendo todo podremos buscar el modo de evitar que el
    niño entre en conflicto al
    presentársele normativas diametralmente opuestas; el
    conocer nos permitirá modificar poco a poco la
    situación y permitir que ocurran nuevos aprendizajes
    paulatinamente.
    Si sometemos al niño a una normativa totalmente diferente,
    entonces entrará en conflicto y es así como muchas
    veces ocurre el fracaso escolar; la escuela no es capaz de
    contener en su seno a los educandos, eso tiene que ver con la
    descontextualización.

    Violencia en la E.G.B.
    Si analizamos el fenómeno de la violencia en la escuela
    primaria, buscando relación con distintas variables
    podemos encontrar a partir de la comparación entre muchos
    casos que hay un punto fundamental que los une: la violencia
    está estrechamente ligada con la crisis socio
    – económica.
    La familia al carecer de los medios económicos debe
    generar estrategias de
    supervivencia para sobrevivir; entendiendo por éstas a las
    distintas alternativas que el ingenio popular desarrolla para
    sobrevivir, para dar respuesta a sus necesidades básicas.
    Por ejemplo, hay familias que viven en la calle,
    desmembrándose; los niños van a trabajar a corta
    edad exponiéndose a diferentes riesgos.
    Niños que alternan el mundo del trabajo con el mundo
    escolar, con pautas totalmente opuestas, en su labor de
    subsistencia aprende por fuerza conductas violentas que luego
    repite en la escuela.
    Los comportamientos esperados de él en su familia son los
    esperados en la escuela. Es así como entra en
    conflicto.
    En el mundo del trabajo, en general desarrollado en la vía
    pública, ha aprendido a manejar un modelo de
    relación distinto, es el modelo del " más fuerte",
    del " sálvese quien pueda", del " que pega primero, pega
    dos veces"; en la escuela el modelo es el opuesto: " debes ser
    bueno", " pórtate bien", cumplir con lo que te indican los
    mayores.
    Otra diferencia está dada por la recompensa que obtiene en
    uno y otro ámbito; fuera de la escuela su recompensa es
    material, mientras que en ésta es moral,
    abstracta. Es éste otro punto de conflicto, el niño
    está acostumbrado a " ver" su recompensa frente a las
    conductas.
    En síntesis,
    el chico que participa de las estrategias de supervivencia
    familiares, lo hace la mayor parte del día; el resto del
    tiempo
    concurre a la escuela, aunque no siempre con regularidad.
    Evolutivamente es distinto de los otros niños, su realidad
    lo ha hecho madurar distinto, sus preocupaciones y su historia
    son distintas.
    La escuela sanciona al niño que no actúa de acuerdo
    a lo que la institución espera de él. Nuestro
    desafía es buscar el camino para lograr que el niño
    permanezca en el sistema educativo, mostrándole
    alternativas de relación diferentes a la violencia.
    Debemos repensar una respuesta pedagógica, en la cual sin
    perder lo normativo se articulen las necesidades de los
    niños. Por ejemplo, para vincularme con él, no voy
    a respetar su necesidad de robar, voy a establecer como norma que
    eso está mal, pero sí voy a ayudar a que encuentre
    la forma de conseguir recursos para la
    subsistencia, diferentes al robo, por ejemplo aprender un
    oficio.

    Violencia en el Polimodal
    En este nivel del sistema educativo también hemos visto el
    surgimiento de muchísimos hechos de violencia: violencia
    de alumnos a profesores, de profesores a alumnos, de alumnos
    entre sí.
    Aquí se hace presente el " conflicto generacional".
    La creación de este conflicto y su posterior
    resolución es la tarea normativa de la adolescencia.
    Sin este conflicto no habría reestructuración
    psíquica.
    Los actos de independencia
    o de rebeldía, desde la desobediencia civil hasta la
    libertad sexual son frecuentemente:

    1. El resultado de rupturas violentas de las
      dependencias.
    2. Producto de privaciones, tratando así que, a
      través de estos actos, el mundo reconozca sus deudas y
      le restablezca el marco que perdió en algún
      momento de su vida.

    Cuando no es así, el grupo que el adolescente
    encuentra para identificarse o en el conjunto de individuos
    aislados que constituyen un grupo, aparecen estos elementos de la
    lucha adolescente: violencia, estallidos, robos, etc. Si nada
    ocurre, los miembros se sienten inseguros respecto de lo real de
    su protesta. Si en cambio el acto
    es visible, si cobra notoriedad, los hace" sentir reales",
    hará que se cohesionen. Estos actos pertenecen a todo el
    grupo, el grupo está cambiando y los individuos
    están cambiando a sus grupos, esto les permite " sentirse
    reales".
    Winnicot dice: " se trata de cómo ser adolescente durante
    la adolescencia algo que requiere una enorme valentía…
    Esto no significa que debamos decir miremos a estos adolescentes
    dedicados a vivir su adolescencia, debemos tolerar cualquier cosa
    y dejar que rompan las ventanas. No es esto lo que quiero decir,
    sino que es a nosotros a quienes se desafía y debe vivir
    ese desafío como parte de la vida adulta."
    Frente a esta realidad hay que repensar las prácticas, los
    contenidos, ver quienes son los destinatarios de esos contenidos,
    actualizarlos, y tratar de adecuar estos contenidos a la
    realidad.
    La violencia que se puede generar es una emergente de la
    desarticulación que tiene la escuela con la realidad, es
    decir, no se tiene en cuenta que es lo que necesitan los chicos,
    esto es generar de alguna forma violencia.
    El docente del adolescente debe manejar sus propios
    códigos, para ser reconocido. Tarea muy difícil
    ésta, dado que los mismos profesores ven en jaque su rol;
    esto se debe a que con la falta de presupuesto
    educativo es como si todo lo referente a la educación pierde el
    status y el valor que la
    educación merece.
    El modelo de institución que se presenta, a veces, no
    tiene nada que ver con lo que ellos necesitan; el adolescente es
    transgresor, entonces hay que permitirle que haga cosas, darles
    sus propios espacios. Necesita construir un espacio con
    pertinencia, con producción, con respeto frente a
    lo que hace, con modelos con los cuales pueda identificarse, que
    le permitan que se sienta seguro y
    también que le puedan poner un límite, porque lo
    necesita. Así vamos a ver que las situaciones de violencia
    serían menores.
    Sin embargo, no todas las escuelas son iguales, puede haber
    escuelas en las que esto sea factible. No es fácil pensar
    en una propuesta de cambio que reformule lo disciplinario en la
    escuela.

    Violencia social y familiar
    La violencia en el hogar y el maltrato a los miembros de la
    familia menos capaces de defenderse siempre ha existido, sin
    embargo se ha intentado tener oculta esta problemática
    hasta hace tiempo atrás, en que ha empezado a ser
    considerada como un problema social, tal como es.
    Podemos definir el maltrato como una situación que no es
    accidental, en la cual una persona sufre un daño
    físico, se ve privado de sus necesidades básicas o
    es agredido emocionalmente; todo esto como resultado de una
    acción u omisión por parte de otro miembro de la
    familia.
    En general, la naturaleza oculta
    del maltrato permite que la gente no vea, no escuche, no hable
    sobre la conducta que es totalmente contradictoria al sistema de
    valores
    socialmente aceptados.
    Hay quienes sostienen que la familia es la institución
    social más violenta. Shauss afirma que: " la violencia en
    la familia es más común que el amor y la
    palabra hogar no siempre está asociada a las palabras
    calor,
    intimidad tranquilidad y seguridad."
    Debemos tener en cuenta que la
    organización social de la familia se da dentro de un
    contexto cultural en el cual vemos que la violencia no
    sólo es aceptada sino también es tolerada y a veces
    estimulada.
    Es importante señalar que los actos de violencia no son
    privativos de una clase social determinada, aunque
    comúnmente la vemos asociada a sectores marginales de la
    sociedad. Pueden ocurrir en cualquier clase social, en ambos
    sexos, en todos los niveles educacionales y en cualquier etapa
    del desarrollo familiar.
    Se considera que la familia es el lugar donde el ser humano se
    desarrolla biológica y psíquicamente, construye su
    identidad; es ámbito de contención afectiva, de
    aprendizaje de
    conductas, de transmisión de valores. La violencia es una
    desviación social familiar.
    Un grupo familiar cuyo modo de resolución de conflictos es
    violento, será un modelo para los hijos testigos de esa
    violencia, que repetirán las mismas conductas cuando
    formen sus propias parejas, constituyéndose esa
    situación en un factor de riesgo,
    además de ser un daño en sí mismo para los
    miembros más débiles de la familia (mujer y
    niños).
    Cada familia tiene su propia organización interna, determinadas características de la organización
    posibilitan la aparición de fenómenos
    violentos:
    _ Una organización jerárquica fija e inamovible
    basada en desigualdades naturales.
    _ La distribución desigual de poder.
    _ Interacción rígida.
    _ Fuerte adhesión a los modelos dominantes de género.
    _ Consenso social con respecto al abuso ejercido dentro del
    ámbito privado familiar, lo que legitima al agresor y deja
    indefensa a la víctima.

    Características de los actores de la
    violencia.
    En toda situación de violencia aparecen dos actores: una
    víctima y un victimario. Ambos forman parte del sistema
    familiar, con subsistencias del mismo. Se conectan
    interrelacionando su fuerza y sus debilidades personales;
    convergen y contribuyen a situaciones que tienen la
    particularidad de potenciar violencia, es decir, de convertirse
    en actos violentos.
    La víctima puede ser descripta como una persona
    vulnerable, pasiva, complaciente, dependiente, a la cual le
    cuesta escapar de la dura situación abusiva. Por lo
    general están física o emocionalmente incapacitados
    para denunciar la situación en la que se encuentran.
    Diversos factores pueden influir en esto: el miedo, la
    vergüenza, etc., manifiestan baja autoestima,
    depresión y el miedo a no ser queridos, el sentirse
    culpable de generar la situación en que se hallan.
    El victimario es frecuentemente un miembro de la familia.
    Diversos estudios sobre los victimarios permiten caracterizarlos
    como poseedores de baja autoestima; tiene temperamentos
    explosivos.
    Starr describe a las personas capaces de ejercer violencia " como
    de personalidad
    posesiva, con dificultad para comprender situaciones y
    enfrentarlas e incapaces de exteriorizar sus culpas."
    Wolf y Pillemer en un estudio reciente muestran que la
    víctima y el victimario están unidos uno al otro
    por una larga y compleja relación de demandas y
    necesidades recíprocas. Esta dependencia puede generar
    hostilidad, frustración y maltrato.

    Victimización secundaria.
    Muchas veces las instituciones que tratan el problema de la
    violencia familiar o a las que les llega, actúan poniendo
    en marcha un proceso que Jorge Corsi denomina
    victimización secundaria.
    " Es el fenómeno que ocurre cuando una víctima de
    violencia familiar concurre a una institución
    (comisaría, hospital, juzgado, etc.) o algún
    profesional (médico, psicólogo, abogado, etc.) en
    busca de ayuda. Habitualmente ocurre que dichas instituciones o
    tales profesionales, impregnados con los mitos acerca de la
    violencia doméstica y poco informados acerca de la
    especificidad del problema, incurren en conductas que en vez de
    ayudar convierten a la persona por segunda vez en víctima;
    en la mayoría de los casos, esta segunda
    victimización implica culpar a la víctima."
    Esto señala la necesidad de una adecuada
    información acerca del problema de la violencia familiar y
    una revisión acerca de los mitos que existen en torno al
    tema.

    3. Maltrato
    infantil.

    El término maltrato hace referencia a la
    agresión física; en ocasiones parece describir
    también la falta de cuidados físicos necesarios, el
    abuso sexual,
    el abandono emocional, los aspectos relacionados con la
    intencionalidad del adulto que provocan el sufrimiento infantil,
    la gravedad de la lesión o el abandono, la
    desviación de los stándares sociales,
    también constituyen algunos de los criterios que delimitan
    el maltrato.
    Hay definiciones claramente ambiguas en las que no existen
    criterios: falta de un ambiente de
    desarrollo apropiado, trato inadecuado…, que generan graves
    problemas.
    _ En primer lugar, permiten una amplia y potencialmente peligrosa
    interpretación de cada situación por parte de la
    justicia,
    servicios sociales e investigadores.

    _ En segundo lugar, en ausencia de criterios claros se
    corre el riesgo de no detectar casos en los que se requiere
    protección y de intervenir en otras situaciones donde no
    se da el maltrato.
    Los diferentes tipos de maltrato son heterogéneos en su
    etiología, secuelas y tratamientos; si se los considera
    globalmente, no es posible analizar la relación entre el
    patrón de cuidados inadecuados, las causas del mismo,
    efectos en el niño, y eficacia en la
    prevención o tratamiento.
    La consideración de maltrato de la sociedad occidental
    actual responde a las expectativas y necesidades. Inicialmente se
    reducía a la agresión física, posteriormente
    se incluyó la negligencia y en la actualidad es cuando
    comienza a considerarse el abandono y la hostilidad emocional
    como forma de maltrato.
    Asimismo determinadas ideologías influyen para negar otros
    tipos de maltrato; el desconocimiento u omisión del abuso
    sexual que padecen sobre todo los niños sólo se
    entiende en un contexto caracterizado por la violencia y
    dominancia del hombre sobre
    la
    mujer.

    Tipos de maltrato.
    A grandes rasgos tres características definen los momentos
    iniciales de la existencia humana.

    1. Incapacidad para vivir por sus propios
      medios.
    2. Necesidad de establecer vínculos con las
      figuras de apego, garantes de la supervivencia.
    3. Interacción con el entorno a partir de un
      mecanismo de asimilación –
      acomodación.

    En nuestra sociedad el grupo familiar constituye el
    primer contexto responsable de la supervivencia del niño,
    de satisfacer las necesidades primarias físicas (alimentación
    abrigo – protección contra el peligro) y socio
    – emocionales (afecto – atención – interacción –
    aceptación de juegos).
    Desde este presupuesto debemos considerar maltrato a cualquier
    acción u omisión, no accidental, por parte de los
    padres o cuidadores que comprometen la satisfacción de
    tales necesidades básicas.

    Operacionalización de términos.
    Abuso físico.
    Cualquier acción no accidental por parte de los padres o
    cuidadores que provoque daño físico o enfermedad,
    incluye golpes, palizas, quemaduras, arrancamiento de cabello,
    cortes, etc.
    No siempre se pueden percibir daños en el niño, ya
    que entre el momento de la agresión y la búsqueda
    de ayuda el tiempo transcurrido es prolongado o bien no se da el
    reclamo de atención. Sus manifestaciones son: quemaduras,
    hematomas, rotura de huesos, etc.
    Abuso sexual.
    Cualquier clase de contacto sexual en un niño menor de 18
    años por parte de un familiar – tutor adulto desde
    una posición de poder o autoridad sobre él.
    Se considera abuso de poder la superioridad física y
    económica del adulto sobre el niño y del hombre
    sobre la mujer.
    Abandono físico.
    Las necesidades físicas alimentación, vestido,
    higiene,
    protección y vigilancia ante situaciones peligrosas no son
    atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro
    del grupo que convive con el niño.
    Los índices que permiten sospechar este tipo de maltrato
    son: retraso en el crecimiento, enfermedades no tratadas como:
    caries, defectos auditivos, ortopédicos, lesiones, hambre,
    sueño excesivo, vestido insuficiente o inadecuado, falta
    de higiene, ausentismo escolar.
    Abandono emocional.
    La falta persistente de respuesta a las señales (llantos,
    sonrisas) expresiones emocionales y conductas procuradoras de
    proximidad e interacción iniciados por el niño y
    falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de
    una figura estable. Lo que define este tipo de maltrato es su
    carácter crónico; la frecuencia de
    interacción es nula o mínima.
    El niño necesita estabilidad en sus relaciones de afecto,
    constancia y las figuras de apego no son intercambiables.
    Además la necesidad de proximidad, interacción y
    contacto varía con la edad.
    Indicadores de
    este maltrato son: retraso en el crecimiento (aunque no haya
    problemas de alimentación), retraso intelectual y del
    lenguaje,
    falta de expresividad, tristeza, apatía, dificultades para
    establecer vínculos sociales.
    Abuso emocional.
    Hostilidad verbal crónica en forma de insulto, burla,
    desprecio, crítica, amenaza de abandono, bloqueo constante
    de las iniciativas de interacción (desde la
    evitación hasta el encierro) por cualquier miembro adulto
    del grupo familiar.
    Factores de riesgo.
    Se han conceptualizado tres modelos diferentes:

    1. Modelo sociológico.
    2. Modelo psicológico
      psiquiátrico,
    3. Modelo centrado en la vulnerabilidad del
      niño.

    Modelo sociológico.
    Desde este punto de vista se considera que el maltrato tiene
    origen social, económico y cultural. Quienes lo defienden
    tratan de demostrar la importancia de variables tales como: nivel
    de ingresos, la
    ocupación laboral, estado civil,
    etc. Dentro de este modelo social es preciso hacer una diferencia
    entre dos conjuntos de
    variables enmarcadas en dos niveles: nivel macrosocial y
    microsocial.

    Nivel macrosocial.
    Clase social: el maltrato o abuso se produce con más
    frecuencia en las clases bajas, pero puede producirse de manera
    similar en otros estratos, sucede que sólo se conocen y
    detectan los de los más desfavorecidos porque son los que
    acuden a los servicios sociales.
    Dado que pertenecen a clase baja, hay una serie de correlatos
    como hacinamiento, falta de acceso a la cultura y los
    medios de información.
    Estado civil de la madre: se demuestra una mayor presencia de
    familias con una única figura parental o con una grave
    inestabilidad de pareja; predominan madres solteras, separadas,
    concubinato.
    Situación laboral: dentro de este item
    consideramos:

    1. Desempleo: las relaciones paterno filiales se ven
      afectadas por sentimientos de inseguridad,
      impotencia, depresión; todo esto agudiza la
      tensión.
    2. Insatisfacción: a medida que aumenta el
      sentimiento de insatisfacción se utilizan más los
      castigos físicos y menos los razonamientos
      verbales.

    Nivel microsocial.
    Soporte social: las familias aisladas socialmente no poseen la
    posibilidad de modificación de sus pautas de comportamiento, al no existir personas ajenas al
    núcleo familiar que la critiquen y al no recibir modelos
    de conductas alternativas.
    Tipo de constitución familiar: el excesivo
    número de hijos, poco esparcimiento entre ellos, son
    factores situacionales que pueden provocar alteraciones en el
    desarrollo normal de las relaciones.
    Nivel de ajuste marital: en familias con malos tratos se ha
    demostrado que el conflicto y discordia marital son frecuentes.
    Estos conflictos suelen llegar a niveles extremos donde
    además del maltrato a los niños se produce el
    maltrato entre los cónyuges.
    El conflicto entre la pareja, al aumentar el nivel de hostilidad
    provoca un aumento del comportamiento agresivo. Como el castigo
    físico hacia los niños es socialmente más
    aceptado, se produce un desplazamiento de la agresividad hacia el
    niño favoreciendo la aparición del
    maltrato.

    Modelo psicológico psiquiátrico
    Desde este modelo se considera que el factor prioritario para
    explicar el comportamiento de maltrato o abandono se encuentra en
    las características psicológicas de los
    perpetradores.
    La mayoría de estos sujetos no son enfermos mentales;
    sí, se han constatado una serie de características
    de personalidad que reflejan un estado de desajuste o malestar
    emocional generalizado y permanente.

    Vulnerabilidad del niño
    Se trata aquí de conocer las características de la
    infancia en
    general y de algunos niños que determinan la
    aparición del maltrato.
    Características de la infancia en general: la
    indefensión del niño al nacer, esa necesidad de
    cuidado permanente lo hace proclive a que ante situaciones de
    anormalidad familiar la primera víctima sea el más
    débil.
    Niños que favorecen el maltrato: existe una serie de
    condiciones específicas que facilitan que sean unos
    niños y no otros las víctimas:
    _ Niños no deseados.
    _ Niños con disminuciones psíquicas o
    físicas.
    _Niños con enfermedades frecuentes y severas que requieren
    atención permanente.

    Mitos
    Las razones por las cuales el fenómeno de la violencia
    aparece oculto son porque funcionan una cantidad de mitos
    respecto de este tema.
    Los mitos son creencias aceptadas como válidas sin ser
    sometidas a reflexión crítica.
    Algunos de ellos son los siguientes:
    * Los casos de violencia familiar son escasos, no representan un
    problema grave, esto es inexacto, se calcula que alrededor del
    50% de las familias sufre algún tipo de violencia.
    * La violencia familiar es producto de
    algún tipo de enfermedad mental, se ha comprobado que es
    muy bajo el índice de problemas psico –
    patológicos; debería conceptualizarse como
    enfermedad social.
    * Es un fenómeno que ocurre en las clases
    sociales más carenciadas, no es cierto, se da
    en todos los estratos sociales; lo que sucede es que en algunos
    hay más recursos para ocultarlos.
    * El alcohol es la
    causa, es un factor de riesgo y no etiológico.
    * La mujer que está en una relación de abuso le
    gusta, por eso se queda, no se ha encontrado un solo caso
    de " mujer golpeada" que manifieste placer con la actividad
    violenta.
    * Se lo buscan, algo hacen para provocarlo, de este modo
    se busca un justificativo para la violencia.
    * La violencia es algo innato, no es así, es una
    conducta aprendida de modelos familiares y sociales y tomada como
    recurso para resolver situaciones.

    4.
    Conclusión

    Consideraciones finales
    Desde nuestro rol docente percibimos el estado de
    la sociedad cotidianamente. Con frecuencia llegan a nosotros
    casos de violencia familiar. Los niños son víctimas
    de violencia o testigos de violencia.
    Desde nuestro lugar de maestros podemos acompañar a las
    familias en la búsqueda de soluciones, podemos
    orientarlas. El éxito
    de la intervención requiere de una acción
    coordinada de todos los que intervienen en el problema. El
    trabajo en equipo
    es imprescindible.
    A nuestro alcance está la tarea de prevención de la
    violencia. Prevención primaria que significa promover
    acciones
    dentro de la comunidad en donde se tome conciencia de la
    magnitud del problema; informar a la comunidad de los riesgos y
    buscar especialistas que den charla sobre la temática.
    En lo que se refiere a la violencia escolar
    también podemos llevar a cabo acciones que nos posibiliten
    prevenir el surgimiento de la misma en la institución
    escolar.
    La prevención no es otra cosa que la puesta en marcha de
    las medidas apropiadas para impedir la aparición de
    interacciones violentas en los individuos y en la comunidad en
    general.
    La auténtica educación tiene como fin el desarrollo
    integral de la persona; por eso debe proporcionar, además
    de conocimientos, valores, creencias y actitudes
    frente a distintas situaciones.
    Si deseamos encarar esta tarea debemos estimular la
    comunicación y erradicar a todos aquellos aspectos que
    no la hacen posible en todas sus formas.
    La comunicación es prevención porque nos posibilita
    encontrar un espacio, ser protagonistas, el aprender a respetar
    al otro, ayuda a formar el espíritu crítico;
    posibilita la capacidad de aceptar el error como incentivo para
    la búsqueda de otras alternativas válidas y ayuda a
    superar las dificultades porque la carga se reparte.
    La primera tarea será efectuar un diagnóstico de la situación que
    permita evaluar las necesidades sentidas y los recursos
    existentes en la comunidad. A partir de allí se
    pondrá en marcha la estrategia de
    acción adecuada; no existe una receta única, cada
    comunidad recorrerá su camino para arribar a una
    solución.
    Acciones e intervenciones que se pueden realizar desde la
    escuela

    • Concientizar a la comunidad acerca de la violencia
      familiar entendida como problema social.
    • Proporcionar modelos alternativos de funcionamiento
      familiar más democráticos y menos
      autoritarios.
    • Proponer modificaciones en los contenidos del sistema
      de Educación Formal.
    • Promover la creación de programas de
      tratamiento y recuperación de las
      víctimas.
    • Desarrollar programas de prevención dirigido a
      niños de distintas edades, con el objetivo de
      que reconozcan las distintas formas de abuso y se conecten con
      modelos alternativos de resolución de
      conflictos.
    • Promover la creación de una red de recursos
      comunitarios para proveer apoyo y contención a las
      víctimas de la violencia.
    • Tener en cuenta las necesidades y recursos reales con
      que se cuenta para lograrlo.
    • Descentralizar las responsabilidades para que sea
      real el protagonismo de los involucrados en la
      tarea.

    5.
    Bibliografía

    Violencia social y escolar.
    Escuela de formación y capacitación docente de sedeba.
    Cuadernillos 1, 2, 3, 4, 5.
    Internet.
    – Crimen, delito.
    Violencia, encuesta
    escolar.
    – La violencia. www.monografías.com.
    Revista
    Luna
    Editorial Perfil S.A.

     

     

     

    Autor:

    Aranciaga, María del Rosario

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