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Wilhelm Reich - Critica a la moral sexual




Partes: 1, 2

  1. Wilhelm  Reich
  2. La militancia marxista de Reich
  3. Crítica a la moral sexual
  4. Moral sexual y opresión política
  5. La moral sexual y el matrimonio autoritario
  6. La moral, principal arma ideológica de la sociedad actual
  7. Familia autoritaria y represión sexual
  8. La familia autoritaria como aparato de domesticación
  9. Capitalismo, represión sexual y neurosis
  10. Orden manicomial y orden capitalista
  11. Capitalismo, autoritarismo familiar y locura
  12. La sociedad capitalista produce neurosis y locura
  13. La locura y la sociedad capitalista
  14. Patología de la cultura en las sociedades patriarcales
  15. Carácter genital y carácter neurótico
  16. El mito de la sexualidad procreadora en el capitalismo
  17. La "función del orgasmo" de Wilhelm Reich
  18. Urge una educación sexual para adolescentes
  19. El asesinato de Cristo
  20. El poder curativo de Jesús

Wilhelm  Reich

Nació el 24 de marzo de 1897, en dovryznia, provincia del ex-imperio austro-húngaro.

Su familia era acomodada identificada con la cultura alemana.

Wilhelm y su hermano tenían prohibido jugar con los chicos campesinos o con los muchachos del ghetto, que hablaban en jidish.

La madre de Reich era una mujer atractiva y simple, completamente dominada e intimidada por su dictatorial y celoso marido según su tercera esposa ilse Ollendorf, y del propio reich en su libro "pasión de juventud".

El joven wilhelm tuvo cierta responsabilidad en que su padre descubriera las relaciones sexuales de la señora Reich con un preceptor de los niños.

Resultado de ello fue el suicidio de la madre de wilhelm.

Tiempo después se quitó la vida el padre, con fin de heredarles un seguro que nunca recibió su familia.

En 1919, siendo aún estudiante de la escuela de medicina de la universidad de Viena, se adhirió a una organización psicoanalítica y formó parte de una agrupación sexológica compuesta de estudiantes de medicina.

A partir de esa fecha fue uno de más brillantes colaboradores de sigmund freud, quien lo consideraba un joven promisorio.

Antes de 10 años iba a pensar de otro modo.

Resultado de la experiencia obtenida en el trato de sus pacientes, fue considerar los síntomas neuróticos, así como los rasgos del carácter como canales sin salida de la energía sexual que se encontraba reprimida.

La terapia sostenía que debía dirigirse a destruir los taponamientos de la sexualidad.

Una vez que la energía sexual podía fluir libre por sus sanos canales sexuales, o sea, a través del orgasmo genital, el paciente se liberaría de la neurosis

Reich consideraba el orgasmo sexual, plenamente realizado y gozado como la medida de la salud mental individual y sostenía que esto era válido hombres y mujeres.

Estas ideas sobre la sexualidad fueron presentadas en su libro: "La función del orgasmo" (1926).

Esta obra fue recibida fríamente por los analistas.

Desde el punto de vista teórico, el progreso social se compraba al precio de reprimir los instintos.

Según freud la orientación de las energías sexuales en canales socialmente sanos que llamó sublimaciones, era esencial para la sociedad civilizada.

Para Reich por lo contrario hasta las sublimaciones eran sospechosas y solamente la libre, gratificación de la sexualidad genital podía ser realmente sana para el individuo y para la sociedad.

El énfasis clínico puesto por Reich en el orgasmo genital completamente satisfactorio, como criterio principal en la salud mental del individuo, fue fríamente recibido.

La teoría fue discutida por muchos analistas cuyos pacientes decían que lograban el orgasmo genital y sin embargo seguían enfermos.

A esto respondió reich, sosteniendo que la mera eyaculación no era índice de lo que comenzó a llamar potencial orgástico.

Esta expresión significaba el completo, reflexivo y totalmente satisfactorio orgasmo, cuyos principales criterios eran "las involuntarias contracciones del

Organismo y la completa descarga de excitación".

Reich describió los resultados de un nuevo procedimiento terapéutico en el libro por el que es  más conocido: "el análisis del carácter".

Reich participaba en actividades políticas, que también ocupaban a casi todos los jóvenes intelectuales vieneses.

El nombre de marx, se repetía con tanta frecuencia que decidió leerlo por su cuenta con el mismo fervor y la misma concentración que había dedicado a freud unos años antes.

En 1924, se afilió al partido comunista vienés, convirtiéndose en un miembro muy activo.

La publicación de: "psicología de masas del fascismo", terminó en muchos sentidos con la afiliación psicoanalítica de Reich, aunque la ruptura oficial sólo se produjo un año después, en 1934.

Las dificultades con sus colegas psicoanalistas habían crecido, en realidad no está claro qué era lo que mas les repugnaba de Reich, si sus manifiestos asuntos amorosos, su teoría del orgasmo o sus actividades políticas.

Lo que sí está muy claro es que Reich se las arregló para destruir la buena voluntad que había despertado en Viena.

La ruptura oficial con freud se produjo como resultado de un trabajo que Reich sometió al "zeitschrift fur psichoanálysis" en 1932.

El ensayo versaba sobre el carácter masoquista y contradecía la interpretación dada por freud acerca de la formación de ese tipo de carácter.

En 1920, freud publicó "más allá del principio del placer", en el que sostenía que además del principio positivo de vida (Eros), existía un impulso negativo de vida, igualmente primario (tanatos), que era el instinto de muerte.

Freud sostenía que la persona masoquista es la que está dominada por el tanatos, el instinto de autodestrucción.

Reich por el contrario sostenía que el masoquismo podía ser explicado totalmente por el principio de vida, Eros, y que no era necesario postular un instinto de muerte.

Reich presentaba convincentes ejemplos clínicos en los que el comportamiento masoquista aparecía como un angustiado pedido de amor; demostraba que la persona masoquista estaba diciendo "mírenme, vean cuanto sufro, soy tan desgraciado, quiéranme".

El masoquismo, opinaba Reich, no era más que el Eros disfrazado.

Aunque muchos analistas estaban, en privado, de acuerdo con reich y tenían muchas reservas sobre el instinto de muerte, titubeaban, a diferencia de Reich, en criticar abiertamente la hipótesis de freud.

Cuando lo maltrataban, como ocurrió en la sociedad psicoanalítica o con el partido comunista, Reich se enojaba amargamente pero no podía o no quería dirigir su furia contra quienes la ocasionaban, en cambio volcaba sus iras sobre las personas más íntimas o más queridas y sobre todo contra su mujer.

El matrimonio de Reich ya estaba resquebrajado, y la cólera y los denuestos que volcó en esta ocasión sobre Annie, la convencieron de que no podía seguir viviendo con él sin perder su dignidad y su integridad como persona.

La separación final se produjo en 1932, después de que escaparan de Berlín a Viena.

La recepción que le deparó esta ciudad, fue más fría de lo que él había previsto.

Esto, y la situación política, lo hicieron abandonar Austria.

La militancia marxista de Reich

En 1927, Wilhelm Reich había hecho algunas incursiones en la literatura etnológica y sociológica (Cunow, Mehring, Kautski, Engels), cuando las revueltas del 15 y 16 de julio en Viena, le dieron una lección práctica de sociología.

El 30 de enero, en schattendorf, unos antiguos combatientes monárquicos dispararon en medio de la multitud con ocasión de un mitin social demócrata, resultando dos muertos y algunos heridos, organizándose por el partido socialista y los sindicatos, huelgas de protesta. La justicia declaró libre a los autores de las muertes de julio.

El 15 de julio por la mañana, estalló en Viena una huelga y los obreros ocuparon el centro de la ciudad.

La policía disparó y hubo varios muertos en Viena. El municipio era gobernado por el partido social-demócrata.

Ese partido disponía allí de una guardia armada de 50,000 hombres, preparada durante años precisamente para tales circunstancias.

Fue enviada a sus acantonamientos. Incendiándose el palacio de justicia, del que se habían apoderado unos jóvenes obreros que arrojaron al fuego los documentos que en él había.

El alcalde social – demócrata de Viena condujo un carro de bomberos e intentó en vano abrir el cerco de la muchedumbre que impedía el acceso al edificio en llamas.

La policía en toda la ciudad, disparaba salvas de fusil contra la multitud.

Los líderes comunistas y socialdemócratas se abstuvieron de toda intervención oficial y hasta el día siguiente adoptaron posición. Al final de la jornada, había más de cien muertos y un millar de heridos.

Reich, había de retener tres cosas de estas jornadas: la muchedumbre tuvo razón al echarse a la calle e incendiar el palacio de justicia y no los responsables políticos que trataron de impedírselo.

Sin embargo esa misma muchedumbre, obró con un plan preciso, demasiado prudente y moderado, no atacó a los policías que se encontraban al alcance de sus manos, en tanto que, a pasos de allí, otros ciudadanos eran cazados como conejos,

La muchedumbre, bastante numerosa para destrozar las fuerzas de la policía toleró sin embargo, horas enteras de tiroteo esporádico.

También le impresionó a Reich el comportamiento mecánico de los policías al disparar por mandato, en nombre del "orden público". Freud tenía razón al decir que el alistamiento corre parejo con el abandono del yo individual y la identificación con el Fuhrer.

En ese día se patentizó el papel de la domesticación de los instintos, que permitió sobre todo evitar el levantamiento contra la opresión.

Aquel mismo día Reich ingresó en una organización, el socorro obrero, especie de cruz roja del partido comunista austriaco.

A fines de julio, Wilhelm Reich tuvo una conversación con freud y quedó asombrado al ver que freud no comprendía en absoluto el levantamiento.

Después de ese 15 de julio de 1927, que demostró tan trágicamente los mecanismos sociales, Reich estudió a Marx y sobre todo a Engels.

Le interesó muy especialmente "el origen de la familia, la propiedad privada y el estado", que pone en evidencia la contradicción sobre las explicaciones freudianas y marxistas sobre la familia y esto lo condujo evidentemente a Bachofen y Morgan.

Reich reconoce que durante 4 años estuvo perdido en el caos de la etnología, pero los verdaderos secretos de la fundación social de la represión sexual le fueron revelados por la experiencia de la práctica médica y sexología de la juventud vienesa.

El efecto y siempre a consecuencia del levantamiento del 15 de julio, reich decidió dejar de limitarse a la terapéutica individual y trabajar en la prevención de las neurosis.

Habló de esto a Freud, quien lo aprobó.

Freud sabía muy bien lo que ocurría en el mundo, pero consideraba que personalmente en tanto que hombre de ciencia, tenía que conocer el interior del hombre, antes de actuar en el exterior.

Pero lo cierto es que freud aprobaba las iniciativas de este género; era favorable a la reforma sexual soviética aunque con algunas reservas respecto a la facilidad del divorcio y de su consecuencia para la familia; quizá la luz viene del este, le dijo un día a Reich.

Freud alentó a reich, al menos en los comienzos, mientras se trataba de actuar con el fin de favorecer la salud sexual del pueblo; pero fue hostil, cuando esta empresa se alió a la critica de la institución familiar con todas sus ramificaciones políticas.

Reich impartía conferencias ante diversas organizaciones: "el socorro obrero", libres pensadores, asociaciones de estudiantes.

Hablaba del psicoanálisis, del complejo de Edipo, etc., pero pronto advirtió que sus oyentes no podían sacar conclusiones practicas de estas nociones para su propia vida o para el "movimiento".

Las teorías de la represión y del inconsciente carecían de interés, reich se encontraba ante la necesidad de explicar porqué la familia reprime la vida sexual de los hijos, cuestión que le había ya inquietado con ocasión de su trabajo en la policlínica.

Reich consagró varios meses y mucho dinero para fundar una sociedad socialista de consejo sexual y de sexología, cuya actividad consistió en abrir, en enero de 1929, seis centros de higiene sexual, cuatro jóvenes psicoanalistas y tres ginecólogos colaboraron en la empresa.

Estos centros de higiene sexual estuvieron inmediatamente llenos hasta reventar sobre todo de muchachos y mujeres embarazadas. Reich y sus colaboradores enseñaban allí los procedimientos anticonceptivos y la función de la genitalidad.

En aquella época florecían las discusiones sobre las indicaciones médicas, eugenésicas, del aborto, así como sobre las consecuencias demográficas de una liberación del aborto.

Lo que reich y sus colaboradores afirmaron fue que ninguna de las mujeres que acudían deberían tener hijos, incluso si lo permitiese las circunstancias monetarias adecuadas.

Aquellas mujeres gravemente neuróticas, no debían tener hijos. eran totalmente incapaces de amar al niño, de cuidarlo, de criarlo sin destruirlo.

Todas aquellas mujeres, sin excepción, tenían una relación perniciosa o ninguna relación en absoluto, con el hombre del que estaban en cinta.

Eran frígidas, agotadas, secretamente sádicas o abiertamente masoquistas, y sufrían de esquizofrenia latente o depresión melancólica.

Odiaban al hijo antes de haber nacido.

Por consiguiente Reich adoptó el principio de que toda mujer encinta contra su voluntad, debía tener derecho a la interrupción del embarazo.

No se preocupaba de los demógrafos, pues conocía la ruindad de los motivos sociológicos de la obligación en que ponían a las pobres madres de dar a luz hijos no deseados.

Esta clínica, dirigida por reich, utilizaba en la medida de lo posible, las instituciones médicas existentes.

Lo nuevo era el vínculo establecido entre los problemas de la neurosis, los trastornos sexuales y los conflictos cotidianos, así como el hecho de aconsejar con el fin de atacar las neurosis por la prevención, más que por el tratamiento.

Durante dos años reich estuvo acosado por la miseria sexual del pueblo.

Su práctica médica lo había puesto en constante contacto con hijos e hijas de obreros, empleados y campesinos.

Al mismo tiempo en reuniones con jóvenes militantes tenía que hablar sobre política sexual.

Estos jóvenes considerados "sanos", acudían para obtener información sobre la prevención de los nacimientos.

El problema se presentó de golpe: ¿se deben dar anticonceptivos a jóvenes de 14 a 15 años?

Había la costumbre de aconsejar que esperasen a estar más "maduros".

Sin embargo aquellos jóvenes eran adultos, trabajaban como aprendices en talleres y muchos de ellos eran miembros de las juventudes socialistas.

En las reuniones con los jóvenes reich advirtió la relación entre el desorden genital y el deterioro de la salud psíquica.

Pero las organizaciones "marxistas", lo ignoraban o lo disimulaban, no veían la palidez, la represión, el nerviosismo, los trastornos de la aptitud para el trabajo, el humor vengativo, las tendencias criminales y la perversión en aquellos adolescentes.

Cuando reich le explicaba las relaciones sencillas entre la frustración genital y el nerviosismo, los jóvenes comprendían inmediatamente.

Cuanto más joven era el muchacho o muchacha, más fácil le era cambiar de dirección después de algunas frases de explicación.

Era como si durante mucho tiempo hubieran llevado un yugo cuya significación ignorasen.

Sabían cuanto se refería a su genitalidad. Estaban al corriente que necesitaban amor y que sin él su vida era un desierto. no sabían todo sobre los obstáculos que se levantaban entre ellos y la realización de sus necesidades vitales.

Llevaban una vida sin tener la menor idea de las condiciones sociales de una existencia amorosa satisfactoria.

En algunos meses reich aprendió más acerca de sexología y sociología que en el curso de diez años de práctica médica privada.

En su libro "la función del orgasmo", reich expresó: se vio claramente que aquellos adolescentes eran más o menos neuróticos al iniciarse la pubertad.

Que la neurosis actual se desarrollaba después de varios años de conflictos sexuales durante la adolescencia.

La fijación a los tabúes sexuales actuaba en la infancia como un freno desde los comienzos.

Era esencialmente la inhibición del último paso a la vida amorosa natural, al llegar a la madurez, la que les volvía a arrojar por completo a sus conflictos de la infancia.

El conflicto de la pubertad es el resultado de la negativa que la sociedad opone a la vida amorosa del adolescente.

Cuando la vía del amor sano y normal queda cortada de golpe, el adolescente regresa a la neurosis de la infancia en una forma más intensa, ya que ésta agravada por el aumento y la frustración simultánea del deseo genital.

Una decepción grave que sufrió reich fue darse cuenta que los militantes de partidos de izquierda operaban con "slogan" y canalizaban su odio contra los social-demócratas, la policía, etc.

Es decir usaban la política sólo como desahogo de energía sexual reprimida.

En cambio, se convence que los trabajadores no pueden aspirar al gobierno de la sociedad si no resuelven antes, poco a poco, y en todos los dominios, los problemas prácticas de la vida, como son los sentimientos del amor y la sexualidad.

De 1928 a 1930 publicó un artículo sobre el análisis del carácter neurótico, y también materialismo dialéctico y psicoanálisis (primer libro freudomarxista), y la primera parte de su libreo: "la revolución sexual".

En septiembre de 1929 reich viajó a la unión soviética, donde discutió con los pedagogos vera schmidt y gachelina e intentó sin éxito convencer a los teóricos de la academia comunista del interés que ofrece el psicoanálisis para los marxistas.

Esta actitud desbordante le valió evidentemente una hostilidad cada vez mayor de ciertos psicoanalistas y también de la burguesía vienesa.

Federn, trató de que se le relevara de la dirección del seminario técnico, a lo cual se opuso Freud, diciendo que el seminario no debía quitársele mientras reich deseara seguir dirigiéndolo.

Freud estimaba a Reich.

Crítica a la moral sexual

La obra de wilhelm reich, es una crítica de la moral sexual autoritaria.

En nombre de la conciencia crítica revolucionaria de la conciencia comunista, de la que ya marx decía que la "pasión esencial es la indignación y la principal tarea, la denuncia", reich combate la represión sexual y demuestra que su verdadera finalidad es política y al servicio de los explotadores y opresores.

Reich pone de manifiesto que no es casual el hecho de que la iglesia católica, la reacción, el fascismo y el stalinismo, encabezado actualmente por Putin, propugnen la represión sexual.

La familia es el órgano ideológico del estado capitalista, el órgano intermediario entre el individuo y el estado,

Su objetivo consiste en fabricar individuos en serie "adaptados" y sumisos.

El dominio de la minoría sobre la mayoría productora de las riquezas y que se encuentra en la miseria, sólo puede lograrse con el consentimiento, relativo, de los explotados, quienes se convierten en agentes de su propia servidumbre.

La familia contemporánea crea los explotados sumisos que la sociedad capitalista necesita para continuar existiendo.

Es sabido que todos los regímenes autoritarios se han apresurado a consolidar la institución familiar (stalin, hitler, franco, bush, fox, etc.), porque ella representa el cimiento del orden capitalista.

El objeto de la supresión de la actividad sexual es producir un individuo que se ajuste al orden autoritario, al que se someterá a pesar de todas las miserias y degradaciones.

Primero el niño deberá adaptarse a la estructura de ese estado autoritario en miniatura que es la familia, lo que hará que más adelante se someta totalmente al sistema social autoritario en general.

La familia produce masivamente "la conciencia de borrego" de la que habla marx.

Esto se debe, dice reich, a que la supresión de la actividad sexual en los niños y adolescentes es el mecanismo básico que produce la estructura de carácter, adaptada al servilismo político, ideológico y económico.

La represión de la sexualidad natural en el niño, especialmente de su genitalidad, lo hace aprehensivo, tímido y obediente, así como temeroso de todo tipo de autoridad, lo hace "amable" y "tranquilo", paraliza sus tendencias rebeldes porque asocia la rebelión con la angustia.

Al inhibir la curiosidad sexual del niño, la represión provoca un oscurecimiento general de su sentido crítico y de sus facultades mentales.

La sociedad capitalista nulifica la razón crítica del individuo, pues con su docilidad y sumisión asegura que los patrones sigan explotando y oprimiendo al pueblo.

Moral sexual y opresión política

Hemos dicho que la sociedad capitalista actual tiene un interés vital en pervertir la razón crítica del individuo, por eso le ofrece como pasto el embrutecimiento masivo, por medio de la televisión y el fútbol.

Por medio de la propaganda subliminal en la que utilizando mujeres desnudas y provocativas, obtiene provecho del hambre sexual de las masas para lograr manejar su inconsciente y convertirlos en consumidores de los productos que se anuncian en la tv., revistas y periódicos.

La sociedad moderna, sobre todo sus masas trabajadores se encuentran enajenadas a la ideología de la clase dominante.

Enajenación que les impide descubrir la realidad consistente en la explotación y en la injusticia de un régimen sostenido con engaños y fraudes electorales, como el cometido el 6 de julio de 1988 en nuestro país.

Una vez que los obreros desechan la ideología burguesa y abren los ojos de la conciencia, se dan cuenta claramente de la amarga realidad que se encontraba oculta por la ideología oficial.

Por eso la ciencia freudomarxista es la que puede revelar a los explotados su papel histórico como constructores de la futura sociedad comunista, y descubrir que su neurosis, producida por el capitalismo, se curará radicalmente en la medida que vayan luchando y construyendo la futura sociedad.

Cuando el obrero tome conciencia de su neurosis y de su sumisión política ante los explotadores y parásitos políticos, será cuando realmente sea peligroso par el sistema capitalista y en especial para los que han tenido el poder político.

Mientras el obrero continúe enajenado a los valores burgueses, como la patria, la religión, el estado, el gobierno, las leyes, los políticos oficiales y el fútbol, continuará siendo explotado por sus patrones y seguirá siendo engañado por priístas que se turnan en el poder.

Neurosis y sumisión política están íntimamente ligadas.

El neurótico es un individuo enfermo por una moral autoritaria que lo reprime sexualmente desde la infancia, moral que lo convirtió también en un sumiso político que sólo será libre y sano cuando tome conciencia de su neurosis, de su enajenación a la ideología oficial y luche por cambiar radicalmente las estructuras socioeconómicas que lo han hecho un neurótico explotado y oprimido.

La moral sexual y el matrimonio autoritario

La castidad extraconyugal y la fidelidad conyugal de la mujer no pueden durar mucho debido a un alto grado de represión sexual infantil.

Lo mismo sucede con la exigencia de castidad por parte de las jóvenes. en los orígenes, y aún hoy entre algunas sociedades primitivas como la de los "trobriand", con rudimentaria organización de economía primitiva, donde la muchacha es libre de vivir su propia vida sexual hasta el matrimonio.

Sólo al casarse se obliga a la castidad conyugal.

En nuestra sociedad, y sobre todo en la última década del siglo xix y principios de este siglo XXI la virginidad es un requisito femenino para el contrato matrimonial.

La castidad prenupcial y la estricta fidelidad conyugal de la mujer se convirtieron en piedra angular de la mortalidad sexual reaccionaria.

Mantiene la familia y el matrimonio autoritario, formando una estructura psíquica que tiene miedo de lo sexual.

Esta ideología de la moral sexual conservadora es la expresión lógica de los intereses económicos y políticos de las clases explotadoras y dominantes de la sociedad capitalista actual.

La exigencia de castidad a las muchachas priva de objetos de amor a la juventud masculina, misma que acude a los prostíbulos, donde las exorcistas le sacarán el diablo sexual que llevan en el cuerpo.

La castidad de las mujeres provoca la prostitución, el matrimonio monógamo desemboca en el adulterio. la prostitución, y el adulterio son el premio de la doble moralidad sexual, que concede al hombre lo que niega a la mujer.

Esta sociedad capitalista machista permite y hasta es bien visto, que mientras los jóvenes solteros pueden ir al prostíbulo y los casados tengan por lo menos una amante, la joven virgen tenga que esperar hasta la noche nupcial para tener su primera relación sexual, y tal vez su primer orgasmo, y la esposa se hunda en la resignación de su conducta.

Pero las urgencias naturales de la sexualidad hacen que la estricta moralidad sexual engendre lo contrario de lo que se propone. la inmoralidad en el sentido reaccionario, el adulterio y las relaciones sexuales fuera del matrimonio se desmesuran en fenómeno social y realmente grotesco.

Otros resultados de esa moral son la perversión sexual por un lado, y por el otro la sexualidad mercancía, tanto en el interior como en el exterior del matrimonio.

Puesto que la sexualidad extra-conyugal es objeto de mercadería, disminuye las tiernas relaciones entre los sexos, sobre todo en la prostitución.

El chico "bien" reparte su sexualidad: satisface su sexualidad con una muchacha de las clases "inferiores", y reserva su amor para una muchacha de su misma clase social.

Esta disociación de la vida amorosa y la promiscuidad sexual con el dinero, tiene como consecuencia inmediata una completa degradación y una animalización de la vida amorosa,

Una de cuyas más ilustres derivaciones es la proliferación de enfermedades venéreas, como el sida, mismas que son patrimonio obligado del orden sexual tradicional, pues su propagación se debe a una degradación de la vida sexual fuera del matrimonio, así como la utilización de la sexualidad como mercancía.

La moral, principal arma ideológica de la sociedad actual

La moral, hasta ahora, ha consistido en un aparato ideológico montado sobre la cabeza de los hombres, como un reino independiente de dogmas y preceptos en parte religiosos, en parte jurídico-políticos.

Así como a un artista no le sirven de nada los preceptos de la retórica, a los hombres en general de nada les ha servido hasta ahora guiarse por principios que poco tienen que ver con la realidad.

La religión difunde la moral, pero su moral es la de la pobreza. poco sacó cristo, nos dice García Bacca, de predicar la humildad a los poderosos.

La apetencia y el avorazamiento por el poder religioso, monetario y político, ha aquejado y aqueja a su iglesia misma,

Si cristo no viniere prestamente a pedir a los pobres el orgullo, el sentimiento de dignidad, se hallará con que otros, socialistas y comunistas, habrán realizado ya lo que debió hacer su iglesia hace 19 siglos: predicar el orgullo a los humildes, dignificar al padre destruyendo su pobreza y no canonizarla cual virtud social y triste ocasión de hacer tristes méritos ante el cielo.

Tal misión la han comprendido y comenzado a realizar desde hace siglo y medio los socialistas.

Recientemente, sobre todo con la publicación del libro "Fidel y la religión", y con el movimiento religioso de la teología de la liberación, el acercamiento de los marxistas a los cristianos se ha venido incrementando.

Cuál moral difundida por el estado burgués, cuáles "virtudes cívicas", pueden resultar válidas a los ojos de los pueblos, si éstos se hallan oprimidos por ese estado y sometidos a la más profunda desigualdad social.

La moral, en cuanto instrumento de dominación, toma la forma de moral sexual.

Arma ideológica esencial para perpetuar el sistema capitalista, pues por medio de ella se educa, se domestica mejor dicho, a los niños para que cuando sean padres transmitan ese veneno ideológico de la moral sexual a sus hijos.

Con el fin de adaptarlos y convertirlos en neuróticos considerados "sanos" por la medicina y la psiquiatría oficial, que también son aparatos ideológicos del estado, fiel representante defensor de los intereses de los capitalistas.

La moral en general, así como el sistema jurídico y la iglesia como instrumento político de los ricos, sólo contribuirán a la felicidad del hombre y la mujer, cuando la sociedad esté cimentada en el amor, en la propiedad común y en la armonía con la naturaleza y el cosmos.

Familia autoritaria y represión sexual

Desde la aparición de la propiedad privada, es decir, desde el modo de producción esclavista ha existido el autoritarismo, factor indispensable entre la relación, amo-esclavo, explotador-explotado, dominante-dominado.

Todas las formas de explotación del hombre por el hombre, del colonizado, de la mujer, del niño., utilizan el autoritarismo.

Aparentemente la autoridad se manifiesta jurídicamente como algo que no quiere violencia sino un determinado comportamiento.

Desgarrando el velo ideológico que encubre la realidad, notamos que la autoridad no es mas que una máscara que oculta la violencia de la clase dominante.

Al disfrazar su esencia violenta y representarse como un concepto pacífico, la autoridad se ahorra la utilización de la fuerza represora, economizando gastos y obteniendo al mismo tiempo una actitud de sumisión.

Mientras que los matrimonios grupales, propios del matriarcado, se hallaban en armonía con la naturaleza y los instintos humanos, la familia monogámica autoritaria, obstaculiza y reprime los impulsos naturales del hombre, produciendo una infinidad de enfermedades.

En tanto que en las familias grupales el padre era un amigo, amoroso, protector y tierno camarada de su hijo, en la familia autoritaria moderna el padre es un tirano, el pinochet que representa los intereses de los explotadores y opresores.

Mientras que en los matrimonios de grupo existía la libertad sexual, también la salud física y mental de la familia, en cambio en la familia monogámica la represión sexual produce todo tipo de enfermedades, que van desde la neurosis hasta el cáncer.

La familia autoritaria no solo produce las mentalidades autoritarias de la clase dominante en sus propios hijos, quienes heredan las riquezas, sino también produce en las clases explotadas las mentalidades sumisas.

No es casualidad que los conservadores y reaccionarios idolatren a la familia, y los rebeldes y anarquistas odien la institución familiar, institución burguesa que siembra sumisión en la mente de los explotados, oprimidos y reprimidos.

La educación sexual del aparato ideológico familiar no sólo daña la sexualidad del individuo y le produce todo tipo de enfermedades sino también condiciona a los explotados a ser sumisos políticamente, frente a todo tipo de autoridad.

La familia autoritaria como aparato de domesticación

El principal lugar de gestación de la atmósfera del conservadurismo burgués es la familia coercitiva.

La institución de la familia autoritaria es el resultado de la estructura autoritaria capitalista.

Es por lo anterior que la familia, bajo el capitalismo, es la fábrica de ideologías autoritarias y de estructuras mentales conservadoras.

Es el aparato de educación por el que pasamos, casi sin excepción todos los miembros de la moderna sociedad burguesa,

Desde nuestro nacimiento. la atmósfera, mejor dicho el smog del ambiente autoritario familiar, se incrusta en la mentalidad de cada uno de los ciudadanos desde su primer hálito.

No es un azar que la juventud conservadora y reaccionaria (carne del fascismo), que estudia en escuelas particulares de lujo, como el tecnológico de monterrey, la iberoamericana, la Universidad de las Américas, etc., por regla general sea muy adicta a la familia, mientras que la juventud revolucionaria es hostil por principio, a esa institución.

El padre es el portavoz y representante de la autoridad estatal en la familia, es decir, es el defensor de los intereses de la clase dominante en el seno familiar.

El padre es una especie de sargento: subordinado en el proceso de producción (en su centro de trabajo), y jefe en su función familiar; mira desde abajo a sus superiores, se impregna de la ideología dominante, y es todopoderoso con sus inferiores: su esposa e hijos.

No se limita a transmitir las ideas de la jerarquía y de la sociedad, las impone.

El fin primordial de la educación, desde sus pasos iniciales, es preparar a los niños para el matrimonio y para la familia autoritaria.

El niño dirige sus primeros impulsos afectivos y sexuales hacia sus padres.

El niño ama a su madre y odia a su padre y la niña hace lo contrario.

Estos sentimientos de odio y de celos se impregnan rápidamente de temor y de culpabilidad.

El temor en su origen, está relacionado con los sentimientos sexuales hacia el sexo opuesto. este temor, junto con la imposibilidad de satisfacer el deseo incestuoso, obliga a la represión del deseo.

De esta represión nacen casi todos los trastornos de la vida sexual ulterior.

No habrá represión si el muchacho aunque forzado a la renuncia del incesto, pudiera practicar el orgaismo (sin culpa), y el juego sexual con muchachas de su edad.

De hecho los niños juegan sexualmente a escondidas de sus padres, con sentimientos de culpabilidad que les perjudicará en su sexualidad futura.

El niño que no participa en esos juegos es un candidato seguro al trastorno grave de su vida sexual futura y también como el que lo hace con culpa, un neurótico adaptado y sumiso a la autoridad capitalista.

La represión de los impulsos sexuales está condicionada por la manera de pensar y de sentir de los padres, quienes a su vez están influenciados por la moral sexual antivida, propia del sistema capitalista autoritario.

En realidad la ideología burguesa, cargada de moralina tiene más influencia sobre la educación preescolar que sobre la educación familiar.

El niño no elude la fijación a los padres, fijación de tipo sexual y autoritaria.

La autoridad paterna, severa o no, le oprime, aunque sólo sea por la desproporción evidente que hay entre su talla y la de los padres. muy pronto la fijación autoritaria se desembaraza de la fijación sexual y la reduce a la existencia inconsciente.

Más tarde, cuando los intereses sexuales se dirijan hacia el mundo extrafamiliar, esta fijación autoritaria se alzará entre los intereses sexuales y la realidad como una muralla gigantesca de inhibición.

Esta fijación autoritaria se sustrae a la voluntad, es inconsciente,

Importa poco que esta fijación inconsciente a la autoridad de los padres tome, a menudo, la apariencia de su contrario, la rebelión de tipo neurótico.

Esta no puede suprimir los intereses sexuales si no es, quizás, bajo la forma de acciones sexuales impulsivas, compromiso patológico entre la sexualidad y el sentimiento de culpabilidad.

El desarraigo de esta fijación es el requisito básico para una vida sexual sana. tal como están las cosas hoy, muy pocas personas lo consiguen.

La fijación a los padres es un doble aspecto de fijación sexual.

la sumisión a la autoridad paterna hace muy difícil, si no imposible, el acceso a la realidad sexual y social de la pubertad.

El ideal conservador del muchacho pacato y la muchacha irreprensible, momificados en el infantilismo hasta bien entrada su vida de adultos, es diametralmente opuesto a la idea de una juventud libre e independiente.

Otro signo típico de la educación familiar es que los padres, y en particular la madre, si no están obligados a trabajar fuera de la casa, buscan en los hijos, para desgracia de éstos, la gran satisfacción de su vida.

Los hijos son entonces como pequeños animales domésticos: se les puede amar, pero también maltratar a voluntad.

Que la actitud emocional de los padres hace a los hijos ineptos para la tarea educativa es una verdad muy conocida.

La miseria conyugal en la medida en que no se agota en las divergencias de la pareja, se derrama sobre los hijos.

Esto ya es, en sí, un nuevo perjuicio para su independencia y para su estructura sexual.

Además crea otros conflictos: su refractariedad al matrimonio por lo que han visto en la miseria conyugal de sus padres, y la urgencia financiera posterior al casamiento.

En la pubertad, se producen frecuentes tragedias cuando los muchachos, a salvo felizmente de los peligros de la educación infantil, intentan sacudirse también las amarras de la familia.

Así pues, la restricción sexual que los adultos deben imponerse para poder tolerar la existencia conyugal y familiar, recae sobre los hijos. y como éstos, a su vez, por razones económicas tendrán que zambullirse de nuevo en la vida familiar, la restricción sexual se perpetúa de generación en generación.

Puesto que la familia coercitiva, desde el punto de visa económico e ideológico, es parte constitutiva de la sociedad burguesa autoritaria, sería de ingenuos esperar la desaparición de sus estragos en el marco del actual sistema capitalista.

Además éstos estragos son inherentes a la constitución misma de la familia y están fuertemente anclados en cada individuo, gracias a mecanismos inconscientes.

A la inhibición sexual que proviene directamente de la fijación a los padres, se añaden los sentimientos de culpabilidad, derivados del enorme odio acumulado en el transcurso de los muchos años de vida familiar.

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