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El sistema ISO 14 001 en empresas seguras y limpias




Partes: 1, 2, 3, 4, 5
Monografía destacada
  1. Introducción
  2. La relación entre el hombre y naturaleza
  3. Evolución de la concepción ambiental en los modos de producción
  4. Principales acontecimientos del medio ambiente, hacia el desarrollo sostenible.
  5. Desarrollo sostenible
  6. Instrumentos de gestión ambiental
  7. Las normas ISO 14000
  8. Puntos importantes para la auditoría ISO 14001
  9. Etapas de la auditoría
  10. Conclusión
  11. Referencias
  12. Anexos

Introducción

Los gobiernos de cada país están interesados en que sus empresas parte de ser limpias y seguras protejan el medio ambiente por lo que actualmente muchos sectores de la sociedad reconocen la imperiosa necesidad de proteger el medio ambiente en general, los recursos naturales y prevenir la contaminación, tratando de minimizar los impactos ambientales negativos; esto principalmente se presenta a partir de la segunda mitad del siglo XX, por la problemática ambiental que cada vez se ha ido agudizando.

El escenario del mundo actual, exige a los gobiernos, las industrias y los consumidores tomar al respecto acciones rápidas y efectivas de protección ambiental, por lo que la variable ambiental comienza a introducirse en las teorías y disciplinas, e inclusive surgen nuevos paradigmas ambientales, los cuales se han venido desarrollando desde hace un par de décadas en informes, convenciones y conferencias a nivel internacional.

Al este respecto, surgen algunos conceptos y estrategias a largo plazo, que tienen la finalidad de ser incorporados como principios y forma de vida a nivel internacional, nacional y regional, y llevado a las organizaciones para minimizar en la mayor medida posible, el deterioro ambiental; el principal concepto que surge por acuerdo de carácter internacional en la Conferencia de Río de Janeiro en 1992, es el desarrollo sostenible, que está en función de garantizar condiciones adecuadas y seguras de calidad de vida a los habitantes, así como las circunstancias propicias para el crecimiento económico, integrando las consideraciones ambientales, de tal forma que se promueva la adopción de modalidades sostenibles, que conlleven a la prevención de la degradación ambiental; también se habla del concepto de gestión ambiental, el cual es considerado como un proceso que está orientado a prevenir, minimizar y controlar los problemas de carácter ambiental, con el propósito de lograr el desarrollo sostenible; inclusive más recientemente, surge en el mismo sector privado, el concepto de eco eficiencia, que promueve la maximización de la productividad de bienes y servicios, en las organizaciones, que satisfagan las necesidades humanas y reduzcan en la mayor medida posible y progresivamente el impacto ambiental que estas generan.

Los problemas medioambientales hacen necesario adoptar soluciones a distintos niveles. El primer nivel, pertenece a los individuos a los que corresponde un comportamiento respetuoso con el medio ambiente y el ahorro de recursos, principalmente; en un segundo nivel, está la empresa, la que debe cumplir con la legislación ambiental vigente y tratar de ir más allá de ésta, tratando de reducir al máximo el impacto negativo que provoca y mejorando la calidad ambiental de sus actividades, bienes y servicios; y, finalmente, y no menos importante, el gobierno que tiene la tarea de definir la legislación en materia ambiental y regular un modelo de comportamiento respetuoso con el medio ambiente.

La gestión empresarial anteriormente se había venido basando en la capacidad de integrar factores como el conocimiento del mercado, la calidad del producto, la motivación del personal, entre otros, sin tener en cuenta el medio ambiente (Granero, 2007); ahora se habla de una gestión empresarial que debe estar formada por los conceptos de calidad, medio ambiente, seguridad y responsabilidad social; en donde el medio ambiente viene fungiendo como un factor competitivo, lo que conlleva a beneficios del mercado, ya que una política ambiental bien concebida ayuda a minimizar costos, generar beneficios marginales y además posicionar a la empresa u organización en el mercado con ventajas competitivas frente a otras que carecen de una política ambiental.

En este sentido, la empresa es una parte fundamental e importante para llevar a cabo el desarrollo sostenible, por lo que las empresas, hoy en día, no sólo están sometidas a presiones económicas, administrativas, de opinión pública y legislativas; sino también, hay una gran presión por parte de accionistas, inversores, consumidores, empleados y clientes a integrar la gestión ambiental como parte de sus procesos; el contexto de la legislación, del desarrollo de políticas económicas y estrategias para fomentar la protección ambiental, se hace cada vez más exigente; por lo que las organizaciones de todo tipo, están cada vez más interesadas en tener y demostrar un buen comportamiento ambiental, mediante el control del impacto de sus actividades y de sus productos, de acuerdo a sus políticas y objetivos ambientales.

Es entonces, que surgen de esta manera, instrumentos de política económica, empresarial, regulatorios, de educación medio ambiental e inclusive voluntarios, para poder aplicarlos de manera permanente y que nos lleven a tener un desarrollo sostenible.

Dentro de estos instrumentos de gestión ambiental, se encuentran las normas en gestión ambiental ISO 14000, desarrollados por instituciones como la Organización Internacional de Estandarización (ISO), la cual trata de estandarizar normas de productos y seguridad para las empresas u organizaciones a nivel internacional. Una manera para lograr la protección ambiental de una forma más o menos flexible, sin dejar de tomar en consideración la normativa legal vigente en materia ambiental, consiste en que las organizaciones o empresas apliquen en sus operaciones y procesos productivos, normas, patrones o estándares ambientales, aceptados a nivel internacional. En este sentido, la ISO desarrolla y proporciona la base para llevar a cabo la gestión ambiental con la serie de normas ISO 14000, destinadas a facilitar a las empresas, una metodología apropiada para implementar oportunamente un sistema de gestión ambiental (SGA), orientado a la protección del medio ambiente.

La serie de normas ISO 14000, está compuesta por varios documentos que hablan de las principales herramientas de gestión ambiental que puedan llevar a las organizaciones a tener un mejor desempeño ambiental; es decir, la ISO, con esta norma, ha integrado y lo sigue realizando, elementos y estrategias clave para llevar a cabo un desarrollo sostenible en dicho sector empresarial.

Las normas internacionales sobre gestión ambiental, tienen como finalidad proporcionar a las organizaciones los elementos de un sistema de gestión ambiental (SGA) eficaz, que puedan ser integrados con otros requisitos de gestión, así como ayudar a las organizaciones a lograr metas ambientales y económicas. Una de las normas más utilizadas y conocidas es la ISO 14001, dicha norma internacional especifica los requisitos para un sistema de gestión ambiental destinados a permitir que una organización desarrolle e implemente una política y unos objetivos que tengan en cuenta los requisitos legales y otros requisitos que la organización suscriba, además de la información relativa a los aspectos ambientales significativos. La norma ISO 14001 se aplica a aquellos aspectos ambientales que la organización identifica que puede controlar y a aquellos sobre los que la organización puede tener influencia. (ISO 14001:2004).

La aplicación de las normas ISO 14001, es decir, la implementación de un sistema de gestión ambiental en la organización, tiene como finalidad facilitar el cumplimiento de la normativa ambiental; identificar, controlar y prevenir los impactos ambientales negativos generados por éstas y llegar a una eficiencia ecológica que conlleva directamente a cumplir con el desarrollo sostenible.

De esta manera se realiza este trabajo, haciendo en la mayor medida posible, un acopio bibliográfico acerca de todos los elementos mencionados anteriormente y principalmente, en torno a la serie de normas ISO 14000, dando a conocer lo referente a dicho estándar, con la intención de dar los elementos que coadyuven y conlleven a un análisis de la gestión ambiental y a una visión integral del tema. De la misma manera, se trata de proporcionar el elemental e imprescindible contexto económico en el que se viene desarrollando la gestión ambiental.

El objetivo general de este trabajo es, revisar lo referente a las normas ISO 14000 como instrumento de gestión ambiental, abordar los orígenes y fundamentos de las teorías del medio ambiente, así como las políticas y acciones que frenen dicha problemática ambiental y finalmente la estructura y procesos de aplicación de las normas ISO 14000. Entre los objetivos particulares se encuentra: el revisar antecedentes respecto a la norma ISO 14000; comparar dicha norma con algunas de las más conocidas y aplicadas a nivel internacional; proporcionar información relevante y de fácil comprensión en cuanto a los principales instrumentos de gestión ambiental que pueden ser utilizados en las empresas; revisar qué instrumentos de gestión ambiental están contenidos en la serie de normas ISO 14000; y, finalmente, proporcionar ejemplos de empresas que han implementado sistemas de gestión ambiental.

El trabajo está compuesto de cuatro apartados, los que se abordan de la siguiente manera: en el apartado 1 se da una introducción acerca de las cuestiones ambientales, desde la relación entre el medio ambiente con todas las actividades realizadas por el hombre; la evolución de la variable medioambiental en las teorías y paradigmas, principalmente económicos; y, los principales eventos realizados a nivel internacional que proporcionan principios para un desempeño positivo del medio ambiente, como es el desarrollo sostenible.

El apartado 2 está dirigido completamente al tema del desarrollo sostenible. Se revisan el concepto y los principios en los que está sustentado; los principales agentes que participan para poder llevarlo a cabo y sus respectivas actividades; e inclusive se exponen algunas contradicciones en su aplicación; por otra parte se habla de cómo se lleva a cabo el desarrollo sostenible en el sector empresarial.

El apartado 3 se refiere a los principales instrumentos de gestión ambiental que se han propuesto para ser utilizados en las empresas; en muchos de estos instrumentos se maneja su concepto, en qué consisten y cuáles son las ventajas y beneficios que se obtienen al ser aplicados por las organizaciones, que finalmente todos van encaminados a desempeñar y demostrar un mejor comportamiento en la organización.

Finalmente, en el apartado 4 se hace referencia a la serie de normas ISO 14000, tomando como punto de partida las circunstancias bajo las cuales fueron desarrolladas; en qué consisten los documentos que conforman las normas ISO 14000; el proceso de implementación del sistema de gestión ambiental que proporciona la norma ISO 14001; la comparación entre la norma ISO 14001 y el reglamento EMAS; la comparación entre la norma ISO 14001 y la ISO 9000; y por último se hace referencia al número de certificaciones a nivel internacional y nacional, en diferentes periodos, así como algunos ejemplos de empresas certificadas bajo el estándar ISO 14001.

II. DESARROLLO TEMÁTICO

II.1 Marco teórico

La relación entre el hombre y naturaleza

La relación entre el hombre y el medio ambiente natural es una relación unitaria que involucra la interacción recíproca entre ambos conceptos, que aisladas de su estudio carecen de sentido. No existe un medio ambiente natural independiente del hombre: la naturaleza sufre siempre su acción transformadora y a su vez lo afecta (Bifani, 1997).

La producción, distribución y consumo son funciones de la sociedad que ocurren dentro de un mundo natural circundante. Una de las funciones que desempeña el entorno natural, es la de proveer materias primas e insumos de energía que la sociedad utiliza a partir de su conocimiento científico y técnico y los transforma para obtener medios de producción y consumo. En consecuencia, uno de los impactos que tiene un sistema económico sobre la naturaleza, consiste en explotarla para proveerse de materias primas para mantener el sistema en funcionamiento. Las actividades de producción y consumo también generan productos de desecho, llamados residuos, que tarde o temprano encuentran la forma de regresar al entorno natural. De acuerdo con la manera como se manipulen, estos residuos pueden conducir a la contaminación o degradación del medio ambiente natural.

Entonces, toda actividad económica está ligada siempre con el entorno natural y social, ya que no se concibe actividad alguna que no interactúe con algún elemento del medio en el que se desenvuelve. El medio ambiente entonces es el sustento básico de la vida en el planeta y, éste a su vez es fuente de recursos necesarios para el desarrollo de los procesos productivos.

Algunas funciones entre el hombre y la naturaleza son (Azqueta, 1992):

1. Ser fuente de recursos necesarios para el desarrollo de los procesos productivos (agua, combustibles, otras materias primas naturales, etc.) de muchos de los bienes económicos y cuyo rendimiento depende de la calidad del agua o el aire, como son las explotaciones agrícolas y forestales, piscifactorías, etc. y para el consumo directo (agua, alimentos vegetales o animales). Por tanto, el suministro de recursos para el desarrollo de diversas actividades de carácter económico, es una de las principales funciones económicas que desempeña el medio ambiente. Estos recursos naturales pueden ser de distintos tipos:

  • a) Recursos renovables: son los recursos que pueden regenerarse mediante procesos naturales, de manera que aunque sean utilizados, pueden seguir existiendo, siempre que no se sobrepase su capacidad de regeneración, como son los animales y las plantas, que pueden reproducirse. También son recursos renovables el aire y las aguas limpias, que pueden renovarse mediante procesos naturales.

  • b) Recursos no renovables: son aquellos que una vez consumidos no pueden regenerarse de forma natural en una escala de tiempo humana, como son los minerales y combustibles minerales (petróleo, carbón, etc.). Estos recursos son finitos, y aunque pueden encontrarse nuevas reservas, el encarecimiento de los mismos va a provocar que su explotación sea económicamente inviable, a pesar de que las mejoras tecnológicas pueden alargar el periodo de utilización.

  • c) Recursos continuos: se corresponde con aquellas fuentes de energía que son inagotables y que no son afectadas por la actividad humana, como la energía del sol, la energía eólica y la gravedad. La primera genera energía solar a través de la radiación, la segunda a través del viento. No deben confundirse con los recursos renovables, ya que no existe un proceso de regeneración.

2. Asimiladora de residuos. Completando lo anterior, si se considera como un flujo circular abierto, la naturaleza es receptora de los residuos y desechos de todas clases, consecuencia de la actividad productiva y de la sociedad (distribución y consumo), ayudando a eliminarlos con su capacidad de asimilación, ya sea por dispersión de residuos líquidos en ríos, mares y suelos; por dispersión de gases en la atmósfera o por degradación de residuos sólidos en los suelos o en las aguas. Pero esta asimilación tiene un límite y cuando se supera aparece la contaminación.

3. Proporciona servicios medioambientales que tienen una importancia relevante e incluso vital en algunos casos. Así podemos clasificar estos servicios en dos grupos:

  • a) Servicios relacionados con el consumo directo y consciente, como los paisajes, parques, etc. demandado como atracción turística para la recreación, por las economías domésticas, entrando a formar parte de la función de producción de utilidad de éstas. O el incremento de conocimiento que facilita a través de la investigación científica.

  • b) Servicios de consumo indirecto e inconsciente, ya que es un sistema que proporciona los medios para sostener toda clase de vida; y su diversidad, estabiliza los ecosistemas y regula el clima.

El hombre ha buscado instrumentos y formas de establecer relaciones con la naturaleza y según la etapa, la ha ido utilizando y adaptando a sus necesidades. Las modificaciones de la naturaleza han originado también cambios en la condición de vida del hombre, así como en sus relaciones.

En este sentido (Colby, 1990), propone 5 paradigmas de la gestión en la relación entre el hombre y naturaleza:

Economía de frontera: paradigma dominante en los países industriales hasta los años sesenta, en el cual la naturaleza existe como un instrumento para beneficiar al hombre, siendo explorada, manipulada y modificada por él, sin importar la manera, siempre para mejorar la calidad material de su vida. La naturaleza corresponde al mismo tiempo a la oferta infinita de recursos físicos y como receptáculo de los subproductos del sistema de producción y de consumo. Así se establece un flujo de recursos de la naturaleza a la economía y otro flujo de residuos de vuelta para el medio ambiente. En la teoría y en la práctica, economía y naturaleza están separadas, siendo que el proceso económico de producción y consumo ocurren dentro de un sistema totalmente cerrado, en el cual los únicos factores limitantes son trabajo y capital, pues el resto es envuelto por los avances tecnológicos con su inconfundible capacidad de resolver problemas. Ese enfoque originó una forma de gestión de la relación entre la actividad humana y la naturaleza, de orientación unilateral, donde el daño, cuando era notado, podía ser fácilmente reparado, gracias al desarrollo tecnológico que, así como el progreso y el crecimiento económico, también era infinito.

Ecología profunda: paradigma opuesto al anterior, correspondiendo más característicamente a un movimiento político, a un sistema ético, de valores fundamentalmente diferente, reaccionando contra las consecuencias del sistema dominante. Al contrario de la jerarquía de la economía de frontera, el hombre es colocado en una posición de subordinación a la naturaleza, lo que fundamenta el establecimiento de algunos de sus dogmas básicos: igualdad de las especies, reducción de la población humana, autonomía bioregional (reducción de la dependencia económica, tecnológica, cultural y de comercio apenas entre regiones integradas, con características ecológicas comunes), promoción de la diversidad ecológica y cultural, economía orientada al no crecimiento, fin de la dominación de la tecnología, mayor uso de sistemas tecnológicos y de gestión de sociedades nativas.

Protección ambiental: la estrategia de ese paradigma fue la institucionalización del medio ambiente, de los estudios de impacto ambiental como forma legal de evaluar los costos y beneficios de la contaminación ambiental. Los gobiernos crean agencias de protección ambiental, responsables del establecimiento de límites y mecanismos de corrección cuando éstos fueran sobrepasados, complementados por instrumentos de comando y control. Los límites aceptables de contaminación, eran determinados por la aceptación y viabilidad económica a corto plazo de las empresas, lo que los tornaba arbitrarios a la mayoría de ellos.

Se justificaba porque los niveles ecológicamente correctos todavía no eran conocidos. En la industria, la gestión ambiental tenía como principal objetivo controlar el daño, los límites se concentraban predominantemente en medidas al final del proceso, en lugar de un tratamiento en toda la planta. Los resultados de este enfoque con relación a las respuestas de las empresas, son todavía menos significativos, pues la gestión ambiental es vista como costo adicional, que no tiene facilidades de traducir beneficios ecológicos en términos monetarios. Los problemas ambientales todavía no son asimilados como límites reales, principalmente debido al carácter omnipotente de la tecnología, entonces, la interacción entre la actividad humana y la naturaleza se mantiene unilateral y produciendo crecientes saldos negativos para la naturaleza.

Gestión de recursos: tiene como eje central, la incorporación de todo tipo de recursos, biofísicos, humanos, financieros y de infraestructura, en los cálculos de las cuentas nacionales.

Se contrapone directamente con el paradigma anterior en el tratamiento de algunos temas: los vinculados con el agotamiento de recursos, ahora considerado tema de preocupación; la contaminación pasa a ser vista como un recurso negativo, que provoca la degradación del capital natural; el clima y los procesos de regulación son recursos fundamentales y vitales, parques y reservas son considerados recursos genéticos y elementos fundamentales como reguladores climáticos. Los recursos deben ser gerenciados para que puedan ser usados de forma continua. Ese tipo de idea era justificada pues predominaba una onda de optimismo, en función de modelos que respondían al Club de Roma (organismo fundado en 1968, que busca el crecimiento económico y sostenible de la humanidad), suplantando sus conclusiones acerca de la escasez. Al mismo tiempo, la crisis de la deuda de los países en desarrollo se tornaba más aguda, estimulando el aumento de las tasas de extracción y de destrucción de recursos naturales, para viabilizar el pago de la deuda y la atención de necesidades inmediatas, impuestas por el crecimiento muy rápido de las poblaciones de estos países. Las estrategias de gestión inherentes a este paradigma, también identificado como eficiencia global, deben incluir: eficiencia energética, conservación de recursos en general, restauración ecológica, monitoreo de la salud social y de los ecosistemas, adopción del principio del contaminador pagador, para internalizar los costos sociales de la contaminación y preferencialmente el uso de tecnologías limpias. En este sentido, el tema principal en la utilización de las fuerzas del mercado para una gestión ambiental eficiente.

Ecodesarrollo: se coloca como un paradigma más adecuado al futuro, pues presupone mayores y más profundos cambios en el pensamiento y en la práctica. La gestión ambiental es reorientada hacia la protección ambiental, y ya no estudiada como un sistema cerrado, el cual es sustituido por el modelo de economía biofísica, una economía abierta, termodinámicamente encajada dentro del ecosistema, parte del flujo de recursos biofísicos (energía, materiales y los ciclos de procesos ecológicos) sale del ecosistema para la economía, y la energía degradada (no utilizable) y otros subproductos (contaminación) fluyen de vuelta para el ecosistema. Uno de los principales objetivos de este paradigma es sustituir el principio del contaminador pagador por el principio de pagar para prevenir la contaminación, por medio de la reestructuración de la economía, de acuerdo con los principios ecológicos de reducción de la actividad económica. El eco desarrollo plantea la tentativa de ecologizar la economía, tarea que exige la incorporación de las incertidumbres ecológicas en un modelo económico y en mecanismos de planificación, determinando la incorporación de todas las partes en el establecimiento de metas, selección de medios, división de responsabilidades y beneficios. La concepción de eco desarrollo, su teoría de gestión ambiental, de desarrollo y medio ambiente se fundamentan en el reconocimiento de que el hombre y la naturaleza no son desligados como suponían la filosofía occidental y los enfoques gubernamentales. La propuesta de un modelo alternativo de desarrollo, coincide con un período de flujo intenso, en dirección a una síntesis de los cinco paradigmas, o a otro diferente, que traduzca una nueva etapa de la evolución y conocimiento del hombre.

Evolución de la concepción ambiental en los modos de producción

Económicos

Las teorías, ideas y actitudes con respecto al medio ambiente, así como su preservación y conservación han cambiado en la medida en que ha evoluciona la humanidad y la naturaleza.

Como antecedentes de la economía clásica están los mercantilistas (siglo XVI hasta la primera mitad del XVIII) y los fisiócratas (siglo XVIII); en el pensamiento económico mercantilista, no se toma en cuenta el medio ambiente ya que sólo se veía la agricultura como factor productivo en la economía y uno de los objetivos principales era el de la acumulación de metales preciosos a través del comercio, por lo que no se pensaba en la posibilidad de que se agotaran los recursos naturales; por otra parte, los fisiócratas rechazando el concepto de riqueza por la acumulación de metales preciosos que habían dado los mercantilistas, subrayaron la dependencia del hombre con la naturaleza, ellos consideraban que las leyes humanas debían estar en cierta armonía con las leyes de la naturaleza.

Monografias.comPara los economistas clásicos la naturaleza es vista como infinita e ilimitada, Adam Smith,

Thomas Malthus y David Ricardo, expresaban sus ideas sobre "los límites ambientales", en términos de los límites a la oferta de tierra agrícola de buena calidad y por tanto en el rendimiento decreciente de la producción agrícola. Para Malthus, la cantidad fija de tierra disponible (el límite de la escasez absoluta) implicaba que, a medida que fuera creciendo la población, los rendimientos decrecientes reducirían la oferta alimenticia per cápita, con lo que los niveles de vida se verían forzados al nivel de subsistencia y la población dejaría de crecer.

Para David Ricardo, en un modelo de largo plazo, el crecimiento económico desaparece, debido a la escasez de los recursos naturales. Los rendimientos decrecientes no están centrados en la escasez absoluta, sino en que la tierra disponible varía de calidad y la sociedad se ve forzada a pasar a tierras cada vez menos productivas (Pearce, 1995).

Malthus cuestionó la ideología del progreso de William Godwin y Jean M. Condorcet, la cual planteaba la posibilidad de una ilimitada capacidad de aumento de los medios de subsistencia, gracias a la apertura de nuevas tierras de cultivo en el continente americano, por lo que sostuvo en el "Ensayo sobre la población" de 1798, que la población crecería a un ritmo mucho mayor que la producción de alimentos, sostenía que los hombres se producen de manera geométrica y los alimentos lo hacen aritméticamente. Le preocupaban las limitaciones que la naturaleza les imponía a los seres humanos (finitud del recurso tierra) en sus esfuerzos por alimentar asentamientos cada vez mayores, pero encontraba que había mecanismos automáticos, también naturales, que resolvían esas limitaciones reduciendo el tamaño de los asentamientos.

Malthus formuló su propuesta en circunstancias que de seguir esta tendencia de desarrollo económico "llegará un momento en la que la catástrofe no podrá eludirse: los hombres no contarán con alimentos suficientes para subsistir" Hernández (2006, p.9).

Cabe señalar que la teoría de Malthus fue inicialmente rechazada con el argumento de que la apertura de nuevas tierras de cultivo y los adelantos tecnológicos permitirían grandes incrementos de la producción y de la productividad agrícola.

A mediados del siglo XIX el economista clásico John Stuart Mill, tomando como referencia las teorías de Malthus y David Ricardo sostuvo la idea de que los avances tecnológicos podrían contrarrestar los rendimientos decrecientes de la tierra; propuso que llegaría un momento en que no sería necesario seguir desarrollando fuerzas productivas y que debía de llegarse a un estado estacionario de la población, así como de las fuerzas productivas y que habría otras formas de mejorar la calidad de vida, por lo que no significaba que acabaría el progreso.

Del pensamiento clásico surgen dos conceptos importantes que aborda Adam Smith: el valor de cambio y valor de uso, con los cuales se clarifica la concepción del medio ambiente en el pensamiento económico; si el valor de cambio se explica por la abundancia o escasez relativa de los bienes, el medio ambiente al ser abundante e ilimitado no tiene un valor de cambio, es decir no tiene un precio, aun cuando se le reconoce su utilidad en la satisfacción de las necesidades humanas (Ferguson, 1998).

David Ricardo señaló "según los principios corrientes de la oferta y la demanda, no se pagará renta alguna por esa tierra, por la razón expuesta de que no se paga nada por el uso del agua o del aire o por cualquier otro don de la naturaleza que existe en cantidad ilimitada. No se paga nada por la cooperación de esos agentes naturales porque son inagotables y están a disposición de cualquiera" Bifani (1999, p.29).

Partiendo de la teoría de valor de los clásicos, los marxistas dicen que para analizar la crisis ambiental se debe partir de la producción mercantil. Mientras la producción capitalista de valores de uso tiene su límite en la satisfacción de las necesidades, la producción mercantil para incrementar la ganancia no tiene límite alguno. Esta diferencia, está en la base del agotamiento de los recursos naturales a un ritmo nunca sospechado en la historia de la humanidad; y también de la generación de desechos en una medida ilimitada.

Monografias.comKarl Marx, en su obra El Capital de 1867, señala que todas las relaciones están medidas por cosas naturales y viceversa, es entonces que ve al hombre como parte integrante de la naturaleza, que está determinado por las leyes naturales y que tiene la capacidad de transformar la naturaleza para sus propios fines. Por ello concibe entonces el desarrollo no sólo en términos de un cambio social, sino en función de la relación sociedad naturaleza en que el desarrollo del sustrato económico de la sociedad es visto como un proceso histórico natural.

Según el análisis marxista, los sistemas económicos capitalistas modernos no logan superar la prueba de la reproducción; es decir, los sistemas capitalistas no son sustentables, explotan hasta el límite el medio ambiente y la destrucción de éste es una de las razones.

En la segunda mitad del siglo XIX surge la economía neoclásica, siendo los principales autores W. S. Jevons, Carl Menger y Leon Walras; el pensamiento neoclásico concentra la atención en la conducta individual, orientada a maximizar las utilidades y placer bajos ciertos supuestos de racionalidad; de esta manera, la ciencia económica se estudia como un sistema cerrado que funciona de acuerdo con la racionalidad de las personas en búsqueda de maximizar su satisfacción personal. Los fenómenos económicos pasan a explicarse como resultante de la conducta supuestamente racional de cada unidad económica y no en términos sociales. Estas unidades económicas consumidoras y productoras, no toman en cuenta que los efectos del deterioro ambiental son en gran medida consecuencia de su conducta. Para los neoclásicos la intervención gubernamental debe ser lo menor posible, ya que ésta se prevé para cuando se generan fallas en el mercado.

Otro importante supuesto básico del análisis económico neoclásico es el de competencia perfecta, por lo que se postula en este contexto, la capacidad del mercado para lograr automáticamente un óptimo económico en términos de bienestar social, llamado óptimo de Pareto, que consiste en un equilibrio, en el cual no es posible que un individuo mejore su situación sin que otro empeore la propia, por lo que se sostiene en esta teoría, que "el equilibrio en una economía perfectamente competitiva, tiende hacia una situación óptima y de equilibrio, excepto cuando las interdependencias entre las unidades económicas no operan a través del mercado, es decir, son externos al mismo" Foladori (2005, p.37). De aquí surge un concepto muy importante que es el de externalidades, el cual hace referencia a los fenómenos que ocurren fuera del mecanismo del mercado y que afectan la conducta económica, estas externalidades pueden ser positivas (economías externas) o negativas (des economías externas). Cabe señalar que dichos fenómenos que escapan del mecanismo del mercado, es así, que pasan a formar parte del concepto de externalidades, son los de orden social y lo que tiene que ver con la naturaleza o el deterioro ambiental.

Los economistas neoclásicos sostenían que la presencia de externalidades revelaba las fallas del mercado; sin embargo, no las tomaron como parte de sus teorías, porque argumentaban que no afectaban significativamente el bienestar social, así como el óptimo económico; sin tener en cuenta que las externalidades son inherentes al sistema de mercado y el descuidarlas sólo genera que sean más grandes las imperfecciones del mercado, así como el alejamiento del óptimo de Pareto. Por otra parte, argumentaban que la razón del deterioro ambiental consistía en la ausencia de reglas claras para aplicar sobre el medio ambiente, o sea que si se conseguía atribuir el verdadero valor a los servicios y bienes ambientales, estos podrían ser gestionados como cualquier recurso económico.

Hasta este momento el medio ambiente se encontraba externo al mercado, ya que los recursos naturales, aún considerándose insumos indispensables del proceso productivo, no eran vistos como bienes económicos por no poseer valor de cambio ni dueño. Sin embargo con las teorías del economista inglés Arthur Cecil Pigou, se incorpora el medio ambiente como objeto de estudio en el pensamiento económico neoclásico, esto por el concepto de internalización de las externalidades que aborda en su libro Economía del Bienestar de 1920, el cual propone como la solución a las externalidades negativas y positivas, principalmente por medio de acuerdos voluntarios, subvenciones e impuestos, conocidos estos últimos, como impuestos pigouvianos, que correspondieran con el valor del costo social infringido a la sociedad, y mediante la intervención del estado para reglamentar y disciplinar estas fallas del mercado; este procedimiento mediante el principio conocido como contaminador pagador; es entonces que para los pensadores neoclásicos, se le adjudicaba el verdadero valor a los bienes y servicios ambientales.

En el año de 1960 en su artículo El problema del costo social, el economista Ronald Coase, retomando la teoría de Pigou, plantea otra manera de corregir los fallos de mercado causados por la presencia de externalidades, mediante la reasignación de los derechos de propiedad para facilitar que aparezca un mercado entre privados y externos; sostenía que "en la medida en que los derechos de propiedad estén bien definidos, los acuerdos voluntarios entre agentes económicos nos van a llevar a soluciones óptimas", García (2005, p.58); Coase establecía que los agentes económicos privados podrían resolver las externalidades entre ellos, si el estado asignaba correctamente estos derechos de propiedad y sin ninguna otra intervención. En la Tabla 1 se muestran algunas principales entre las teorías de Pigou y Coase.

Tabla 1. Características de gestión ambiental derivadas de Pigou y Coase. (Fuente: Foladori, G. y Pierri N. 2005, p183)

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En base a las teorías de internalización de las externalidades de Pigou y Coase, se constituye en los años setenta una nueva disciplina, basada en los mismos conceptos y supuestos básicos de la teoría neoclásica conocida como economía ambiental o también llamada eco capitalismo. La economía ambiental estudia la relación de las actividades económicas con el medio ambiente; esto significa el estudio de las distintas relaciones entre empresas de recursos naturales, fábricas y hogares. Las relaciones de salida o retorno de las actividades económicas hacia el medio ambiente, constituyen el campo de estudio de la economía ambiental, es decir el resto de flujos. La economía ambiental contiene dos disciplinas: la economía de los recursos naturales y la ambiental. La economía de los recursos naturales, se dedica al estudio de la relación de la actividad económica, que toma recursos de su entorno para llevarla a cabo; es así, que estudia a los recursos como la función de producción, como in-puts o insumos para la actividad humana. En la Figura 1 se puede observar como la economía ambiental toma como base un sistema cerrado, las empresas venden bienes y servicios, y con esto remuneran los factores de producción (tierra, trabajo y capital).

Figura 1. La economía como sistema cerrado: economía ambiental. (Fuente: Cuellar

2003, p.11)

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El economista de origen británico Kennet E. Boulding, en la década de los sesenta, comienza a relacionar la economía y la ecología, afirmando que la sociedad es un ejemplo de un concepto general de ecosistema; un sistema ecológico del que los sistemas biológicos (bosques, campos, pantanos), son otros ejemplos. Boulding, en 1970, considera a la economía como una ciencia ecológica, llegando a definir el término economía ecológica y enuncia lo que llama el Teorema número uno de dicha economía, que se refiere al autocontrol de la población y junto a este problema analiza la contaminación y el agotamiento de los recursos, definiendo al sistema económico como una economía productora de residuos (Foladori, 2005).

Otro autor también preocupado, es Karl W. Kapp, que en el año de 1966 expresa su preocupación de reformular los conceptos básicos de la economía; afirmaba que era necesario cambiar la forma de introducir a los estudiantes en el mundo económico, y que se debería iniciar dicha formación en el carácter abierto de los sistemas económicos, explicando los problemas de la entropía, de los efectos retroactivos, de los equilibrios materiales, de los límites a la contaminación, entre otros. (Cuellar, 2003)

Heman Daly, economista estadounidense que asumió el cargo del departamento de medioambiente del Banco Mundial, proponía, para que una sociedad sea sostenible, los insumos globales materiales y energéticos de una sociedad deben cumplir con tres condiciones:

  • a) Que sus tasas de utilización de recursos no excedan sus tasas de regeneración.

  • b) Que sus tasas de utilización de recursos no renovables no excedan la tasa a la cual los sustitutos renovables se desarrollan.

  • c) Que sus tasas de emisión de agentes contaminantes no excedan la capacidad de asimilación del medio ambiente.

A partir de las aportaciones de Boulding, Kapp y Daly, en la década de los ochenta, surge una nueva ciencia, la economía ecológica, que no es considerada una rama de la teoría económica neoclásica, sino el resultado de unir campos del conocimiento, a través del compromiso entre economistas y ecologistas que propicien la mejora en la política y gestión ambiental. Al respecto, Naredo, (1994) expresa que la economía ecológica considera que toda la biósfera y los recursos pueden ser útiles y escasos, mientras que la economía neoclásica (economía ambiental) se ocupa de aquello que siendo de utilidad directa para los hombres, resulta además apropiable, valorable y producible. La economía ecológica ve al planeta tierra como un sistema abierto a la entrada de energía solar. En la Figura 2 se puede observar como la economía ecológica ve al planeta como un sistema abierto a la entrada de energía solar. La economía necesita entradas de energía y materiales, y produce dos tipos de residuos: el calor disipado o energía degradada y los residuos materiales, que mediante el reciclaje pueden volver a ser parcialmente utilizados. Parte del reciclaje se da en el mercado y otra parte más voluminosa se recicla naturalmente, sin intervención humana mediante ciclos naturales que convierten residuos en recursos. (Martínez, 2000).

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Figura 2. La economía como sistema abierto: Economía ecológica. (Fuente: Cuellar 2003,

p.15)

En la economía ecológica ya no sólo se habla de un sistema económico, sino también de infinidad de sistemas que podrían idearse para representarlos atendiendo a contextos y finalidades diferentes. Propone, a diferencia de la economía ambiental, una perspectiva de análisis de las cuestiones ambientales, la ecología se integra con la economía, adquiriendo un carácter multidisciplinar, en lugar de formar parte de otra ciencia, tratando de integrar la metodología de diversas ciencias como la ecología, la termodinámica, la economía, entre otras. En la Tabla 2 se muestran las principales diferencias entre la economía ambiental y la economía ecológica. (Véase Anexo 1; características de los paradigmas económicos.)

Partes: 1, 2, 3, 4, 5

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