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"Aura" de Carlos Fuentes - ¿Realismo Mágico o Fantástico?

Enviado por Agustin Acosta



  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Interpretaciones de literatura fantástica y realismo mágico
  4. Lo fantástico en Aura
  5. El realismo mágico en Aura
  6. Conclusión
  7. Bibliografía

Resumen

A través de este texto argumentativo intento demostrar que Aura de Carlos Fuentes incorpora elementos propios de la literatura fantástica y del realismo mágico en su narración y temática.Mi desarrollo consistirá, primeramente, en un reconocimiento de ambos géneros e interpretaciones para entender las características propias de cada estilo literario y como estas difieren. En la segunda parte del desarrollo pasaré a utilizar estas interpretaciones en el contexto de la obra en cuestión. Analizaré los elementos fantásticos en la narración de Aura tratando de incluir la relación que tienen con el desarrollo de la obra. Ya en la última parte del desarrollo, basándome de nuevo en las explicaciones de la primera parte, analizaré los elementos reales-mágicos de la obra.La literatura fantástica se encuentra en una narración en segunda persona muy sombría, llena de vacilación y supuestos, situada en un entorno lúgubre que obnubila a Felipe, el protagonista. Además, con la presencia Aura se permite la percepción de lo fantástico porque representa el desdoblamiento de la anciana Consuelo.

El constante paralelismo entre las dos hace dudar al lector sobre la identidad de la joven, acentuando así la inquietud del lector. El realismo mágico, por otro parte, se relaciona más con la temática del cuento y con sus conexiones histórico-culturales. La magia de Consuelo identifica el pensamiento mítico de los personajes: el tiempo en forma espiral y el regreso del pasado que se une, en un ritual sacrílego (la misa negra), con el presente, introduciéndose en la realidad de Felipe. Con su transformación en el difunto esposo de la anciana se pasa a aceptar, sin quizás entender totalmente, la magia que lo captura y su regreso al pasado mágico, donde consigue la inmortalidad. A través del análisis de los elementos hallados, la conjetura planteada al inicio queda comprobada.

Introducción

El propósito de este texto argumentativo es demostrar que la novela corta Aura, del escritor mexicano Carlos Fuentes, contiene elementos de dos géneros literarios, el realismo mágico y la literatura fantástica, y que estos se manifiestan de forma paralela en el relato. Aura es una obra perteneciente a la literatura hispanoamericana contemporánea. Fue publicada por primera vez en México en el año 1962, y es una poderosa muestra de la maleabilidad de lo fantástico y su factible intrusión en el ámbito del realismo mágico. Además, una variedad de influencias literarias latinoamericanas, siendo las más imponentes aquellas de grandes exponentes de los géneros en cuestión, tales como Cortázar, García Márquez, Borges y el mismo Fuentes, me conducen a la elección de que esta obra en particular, en mi opinión, incita a la imaginación integrando exitosamente a las dos corrientes. Para analizar la coexistencia señalada en la narración de esta obra precisamos definir primeramente las características fundamentales de cada género. Así, detectar sus influencias determinantes en la obra, se volverá una tarea interpretativa de cómo percibimos las cualidades individuales de estos dos géneros literarios en un relato complejo y opaco como el de Fuentes.

Es necesario definir la manera efectiva de distinguir entre estas dos estéticas literarias, utilizando interpretaciones variadas, y así identificar el camino a seguir para hallar los elementos que sustenten la idea planteada.Como lectores, tenemos que comprender que tanto el realismo mágico como la literatura fantástica no son territorios perfectamente delineados, en realidad están muy lejos de serlo. Por lo tanto es dificultoso y francamente improductivo enmarcar cada género dentro de una definición puntual y cerrada. A final de cuentas la literatura es una expresión abierta y creativa que abarca todos los territorios, hasta donde nosotros decidamos expandir nuestra interpretación. En este caso, necesitamos recurrir a explicaciones que ayuden a entender cada género dentro de su ámbito. En un primer plano general, se debe mencionar que la literatura fantástica rompe con la rigidez del orden lógico en la mente del lector, y cumple con el propósito de descuadrar los cimientos racionales con los cuales se comprenden la obra. Como consecuencia, la lectura se vuelve dudosa, se desconfía del relato y el receloso difícilmente saciaría su duda aceptando que los hechos, y el misterio que traen consigo, son verdaderamente inexplicables. Opuestamente, el realismo mágico, pretende que asumamos la intromisión de la magia como parte de su armonía, donde un primer sobresalto incierto nos termina sumergiendo en la total aceptación de una desigualdad implícita en el espacio narrativo.

Como resultado se da una fluidez en el desarrollo de la narración que requiere de un previo desligamiento, casi absoluto, de las rígidas leyes de lo real.El desarrollo a continuación será dividido en tres partes. Primero, un balance más a fondo entre el realismo mágico y la literatura fantástica. Segundo, el análisis de los elementos fantásticos en Aura y por último el de los elementos reales-mágicos.

Desarrollo

Interpretaciones de literatura fantástica y realismo mágico

Para los propósitos de esta investigación es ventajoso desarrollar parámetros que sean utilizados como marco teórico al explorar la narrativa de Fuentes. Dentro de estos parámetros están las proposiciones que interpretan lo que realmente significan los dos géneros. Así se facilitará el trabajo posterior: tratar de identificar los elementos sobresalientes de cada uno en Aura.Para empezar, la literatura fantástica no ofrece explicaciones. Los hechos no pueden ser encasillados prematuramente en el ámbito de lo estrictamente sobrenatural, sería desatinado porque existe una vaguedad en el relato que nos impide descalificar a la razón y a lo extraño como partícipes enmascarados en el cuento. Aun así, el misterio fantástico nos instiga a pensar fuera de los límites de lo real. El efecto es una sospecha permanente, necesaria para estar alerta ante lo inexplicable, cualidad que es parte de la esencia del género.

Dentro de este concepto está lo que plantea Tzevetan Todorov: que la obra fantástica se caracteriza por la enigmática ambigüedad percibida a través de sus eventos. Asimismo, Julio Cortázar asevera que "lo verdaderamente fantástico no reside tanto en las estrechas circunstancias narradas como en su resonancia de pulsación de latido sobrecogedor de un corazón ajeno al nuestro, de un orden que puede usarnos en cualquier momento para uno de sus mosaicos". Sobre el mismo tema Irlemar Chiampi sustenta que es "un modo de producir en el lector una inquietud física (miedo y otras variantes), a través de una inquietud intelectual (duda)". Tales intentos de explicar la naturaleza fantástica se apoyan sobre una presencia no habitual que preocupa al lector sobre la base del desconcierto y la sospecha, no así tanto en la verosimilitud de los acontecimientos relatados.

En contraste, el realismo mágico, propio de la literatura hispanoamericana, funde la realidad narrativa con elementos fabulosos para exagerar la aparente discordancia. Más relevante aún para este análisis es que nos remite, a través de elementos mágicos y folklóricos de la cultura latinoamericana, a la búsqueda de orígenes míticos en la forma de pensar de sus personajes. Es así como también robustece una identidad latinoamericana opacada por influencias y alienaciones europeas. Es importante destacar también que el realismo mágico en realidad tampoco ofrece explicaciones. Sin embargo, nos libra del miedo de lo ajeno, de la presencia fantástica y de la intranquilidad que esta llega a provocar en el lector con el don acogedor de su magia. Nos invoca a comprender la sobrenaturalidad del relato con naturalidad al introducir cómodamente al lector en un mundo mágico que desconoce los límites de la realidad.

Tales ideas deben ser sacadas del contexto al plano del nuevo mundo porque es justamente donde surge y prolifera esta corriente, particularmente durante la segunda mitad del siglo XX. Entonces nos toparíamos con lo postulado por Alejo Carpentier y Gabriel García Márquez: que toda la realidad y toda la historia de América Latina es mágica. Podemos ver que García Márquez utilizó registros de una realidad histórica en varias de sus obras (cómo Cien Años de Soledad) y Carpentier cree que la historia es más mágica que cualquier libro de ficción.Por lo tanto, la identidad latinoamericana está indudablemente atada al concepto que da fruto a esta expresión mágica en la literatura; en ella se incorpora la visión mítica de la naturaleza, los cultos y rituales, la magia y la hechicería. En corto, la conexión cultural que hace posible la convivencia entre magia y realidad está plasmada en la historia y nos condujo ineludiblemente hacia el realismo mágico.

En un balance final es argumentable sostener que la intención de la literatura fantástica es introducirse en la mente del lector y sembrar una duda que no puede ser despejada por más razonamiento con el que se juzguen los hechos. Porque la razón de nada sirve si es que, más que los incidentes relatados, es la ambigüedad usada al hacerlo la que verdaderamente instaura la vacilación permanente en el lector; el cómo se dice aporta más que el qué se dice. En cambio, el realismo mágico se relaciona más a una forma de pensar, el pensamiento mítico de orígenes latinoamericanos que se materializa en las circunstancias maravillosas esbozadas por el autor para encantar la realidad narrativa y hacer su regreso al presente.

Lo fantástico en Aura

Ya explicada la naturaleza y las características de la literatura fantástica en el capítulo anterior pasamos a identificar los elementos de Aura correspondientes a este género. Como mencionamos antes, es la forma de narrar la principal promotora del sentimiento fantástico. Las técnicas que utiliza Carlos Fuentes que resaltan esta corriente literaria en particular tienen mucho que ver con los recursos narrativos que usa, aún más que la temática expuesta detrás de ellos. Dentro de los siguientes subcapítulos (2.1 al 2.3) el análisis consistirá en explicar los principales componentes de lo fantástico y de qué manera son incorporados en el relato.

2.1 Los ecos y sombras. Sobre la ambientación.El tratamiento del espacio en la obra es un recurso muy importante para examinar la presencia fantástica que buscamos. Se vuelve especialmente significativo desde el momento en que Felipe Montero, el joven historiador en busca de trabajo, entra a la casa de la señora Consuelo. Antes de esto el entorno está contenido en unas cuantas enumeraciones en un intento de remitirnos a la cotidianidad de la vida del joven historiador en México DF, una ciudad desencantada. "Levantarás la mirada a los segundos pisos, allí nada cambia. Las sinfonolas no perturban, las luces de mercurio no iluminan, las baratijas expuestas no adornan ese segundo rostro de los edificios"De esta manera, la primera impresión que obtenemos es muy contrastante con la segunda, la de la casa. Desde el momento en que encuentra la manija "semejante a la cabeza de un feto canino en los museos de ciencias naturales" se vuelve claro que el cambio de ambiente marca la pauta en el tratamiento subsiguiente del espacio.

Fuentes emplea un espacio hermético (la casa cerrada) para materializar la lugubridad que aporta el misterio y la duda, que juntas erigen, ya de antemano a los hechos trascendentes, un perímetro fantástico que encerrará desconciertos venideros. La atmósfera boscosa, introducida con la descripción de las plantas del patio, es puesta en complicidad con la representación de lo fantástico para revelar, como será explicado más adelante, la verdadera identidad de Aura, introducida como la sobrina de Consuelo.Asimismo, el resto de la casa está sumida en la oscuridad, la penumbra es necesaria. Es el ambiente propicio para que Aura se mantenga en secreto y atraiga a Felipe con su comportamiento reservado. Cuando él va hacia ella, ya no piensa en la luz, sino que se integra a la oscuridad. "Cuando te separes de la almohada encontrarás una oscuridad mayor alrededor de ti. Habrá caído la noche". Felipe rebasa las barreras de las sombras para entrar de lleno en el mundo inmortal creado dentro de la casa.Así es como, a través de la penumbra y la frondosa espesura de los entornos, se crea una atmósfera tétrica que aviva la presencia de lo otro. La duda surge a partir de la imposibilidad de ver con claridad. Intuitivamente, el lector se compenetra con la oscuridad y encadena a Aura con Consuelo, asociación que nos conduce a examinar la siguiente propuesta fantástica: el desdoblamiento de la anciana.2.2. La otra presencia. Sobre la duplicidad.La duplicidad en Aura nace a partir de la simetría que se establece entre la anciana Consuelo y su sobrina Aura. Fuentes procura manifestar el paralelismo entre ellas dos a través de los ojos de Felipe Montero que, con sus ideas desordenadas y vacilaciones, vuelve imposible deducir con certeza la verdad que hay detrás de esta correspondencia mutua entre ambos.Entonces, Montero va asimilando la consonancia entre estas dos mujeres, habitantes solitarias de la misma casona olvidada, a través de sus sensaciones. Encuentra en la coherencia de sus gestos y de sus acciones que las dos se maniobran con la misma reserva enigmática y provocativa que lo atormenta:"Las dos se levantarán a un tiempo, Consuelo de la silla, Aura del piso. Las dos te darán la espalda, caminarán pausadamente hacia la puerta que comunica con la recámara de la anciana, pasarán juntas al cuarto donde tiemblan las luces colocadas frente a las imágenes, cerrarán la puerta detrás de ellas".Podemos apreciar como los gestos simultáneos son una revelación muy clara de la presencia del doble. Sin embargo, al cerrar las puertas la anciana y su sobrina (como aún lo piensa Felipe) se tornan intocables, indescifrables. Felipe está bajo la ilusión de que es Aura a la que ama y que es Consuelo la que la enclaustra y traba su pasión. No logra comprender que Aura es en verdad el doble de Consuelo, que no existe Aura por sí misma, es el engendro fabricado por la anciana. Ciertamente la identidad espectral de Aura está compenetrada con la de Consuelo porque representa a la belleza y juventud anheladas (gracias a la hechicería y las plantas y flores mágicas, ambas perdidas hace mucho tiempo por la anciana. La duda primordial que caracteriza a lo fantástico se da, en este contexto, a través de la ignorancia de Felipe que se transmite al lector y que nos impide definir a Aura como la fecundación ocultista de una bruja en busca de la inmortalidad.

2.3. La trascendencia del subconsciente. Sobre los sueños. La transformación de Felipe en el General Llorente, el viudo de la anciana Consuelo, ocurre a través de los sueños. Es mediante el inconsciente que interpreta íntimamente los manuscritos del General y revive su pasión por Consuelo, esta vez con Aura, sin lograr comprender que son la misma.Además, en el corto espacio de tiempo en el que acontecen los hechos se desarrolla la obsesión de Felipe. Esto, sin duda, nos hace cuestionar la lucidez con la que actúa dada la ceguera que lo secuestra (por la falta de luz que afecta su percepción.) El sueño en este contexto es una experiencia fantástica porque su trascendencia no queda en el subconsciente del protagonista sino que traspasa hacia la necesidad física de Aura.Hay dos intervenciones principales de este elemento del sueño. Como la historia de Consuelo está plasmada en los recuerdos escritos por el General, Felipe, encargado de transcribir las memorias, las lee y sueña. En su primer sueño Aura surge en su ilusión y surge en su realidad. Estos dos planos se vuelven intercambiables porque Aura los supera al juntarse con Felipe para desatar en él, con su feminidad sublime, la pasión que Consuelo no puede expresar con su cuerpo, al menos no todavía. En el segundo sueño, los dos planos se funden hasta tal punto que Aura se convierte en una alucinación tan lúcida que Felipe ya ni sabe en cuál de ellos la amó: "… duermes en la soledad, lejos del cuerpo que creerás haber poseído. Al despertar buscas otra presencia en el cuarto y sabes que no es la de Aura la que te inquieta, sino la doble presencia de algo que fue engendrado esa noche pasada".Vemos entonces como el subconsciente de Montero reproduce a Aura en busca de un encuentro sexual. Al día siguiente, en medio de la confusión de una noche exaltada, duda si es que de verdad estuvo con ella, o con la sensual proyección de la noche en complicidad con su abstracción espiritual. Él materializa a Aura en sus sueños para apaciguar la imposibilidad de estar con Aura, ya que estar implica presencia y permanencia, ninguna de las cuales Aura posee por sí misma. El sueño pasa a ser de esta manera otra fuente de perplejidad y vacilación (al no poderlos interpretarlos objetivamente), que acentúa la presencia fantástica en la novela.

El realismo mágico en Aura

Los elementos del realismo mágico en la narración de Aura están expuestos en la temática y las ideas detrás del relato. La visión que nos propone es razonable con el enfoque cultural propio de esta corriente, mencionado en el primer capítulo. La introducción de elementos históricos y mágicos de carácter invocatorio y ritual es parte de una aproximación hacia la identidad latinoamericana que propone el realismo mágico, a través de personajes representativos del universo cultural que se nos proyecta. Son estas características las que serán profundizadas en los siguientes tres capítulos para comprobar cómo se manifiesta dicho género en la obra de Carlos Fuentes

.3.1. La fertilización del alma. Sobre lo que simboliza Aura.En Aura existe una gran influencia del pasado latinoamericano, muy consolidada por los cultos y rituales que representan claves mágico-realistas porque identifican a la historia con sus raíces. Es un relato que, por medio de sus notorios vínculos históricos, reitera la perpetuidad del tema de la magia como realidad cultural del pasado guiándose del concepto de la hechicera."Sí, sí, he podido: la he encontrado; puedo convocarla, puedo darle vida con mi vida." Hasta lograrlo. "No me detengas -dijo-; voy hacia mi juventud, mi juventud viene hacia mí. Entra ya, está en el jardín, ya llega"... Consuelo, pobre Consuelo... Consuelo, también el demonio fue un ángel, antes...""Le advertí a Consuelo que esos brebajes no sirven de nada...", "Las hierbas no la fertilizarán en el cuerpo, pero sí en el alma…" De los manuscritos aprendemos que Consuelo se vuelve bruja en su intento de conservar su juventud. Crea su doble con la concepción de Aura a partir de la fertilización del alma. Así es como la visión mágica del pasado se materializa en el presente. Aura es invocada para responder a un miedo ancestral: la decadencia del cuerpo, es portadora del pasado que quiere repetirse en la realidad de Felipe. La anciana Consuelo vive a través de Aura que le da la fuerza y la sensualidad para consumar la transformación de Felipe y traer de vuelta al general Llorente.Por lo tanto, el origen de Aura está en la búsqueda de la historia, esto es lo que simboliza la bruja. Afirmamos antes que el realismo mágico parte de esta misma búsqueda. Consuelo es por lo tanto la "conciencia histórica" de la obra trayendo de vuelta a Felipe y a Llorente, ambos perdidos en la decadencia por estar alejados de los orígenes. Felipe agobiado antes de llegar a la casa por un México que ha perdido el resplandor de su historia ("un siglo en agonía") y Llorente que "suspira por México" durante su participación en la guerra franco-prusiana.

3.2. El retorno de Llorente. Sobre la transformación de Felipe MonteroLa transformación de Felipe Montero en el General Llorente estaba consignada por Consuelo desde el inicio. Al encargarle la labor de terminar los manuscritos de su difunto esposo lo compromete a asumir su mismo rol. El retorno se cumple de tal manera que se confunden las identidades: Felipe se ve a sí mismo con Aura en las viejas fotografías del General con Consuelo, ya no discierne entre su realidad con Aura y la pasada relación de la anciana:"Pegas esas fotografías a tus ojos, las levantas hacia el tragaluz: tapas con una mano la barba blanca del general Llorente, lo imaginas con el pelo negro y siempre te encuentras borrado, perdido, olvidado, pero tú, tú, tú."La narración en segunda persona también es influyente para la transición del protagonista. El narrador nos habla de tú con voz decidida, dando la impresión que el destino al que este tú está encadenado ya estuviera designado desde un comienzo. Es como si alguien tuviera completo conocimiento sobre lo que ocurrirá y manipulara a Felipe a cumplir sus propios deseos despojándolo de su juicio y guiándolo hacia su transformación.Además, "a través del pronombre tú lo sobrenatural se revela al lector como si fuese una experiencia histórica-cultural", los hechos son parte de una historia consignada a cumplirse otra vez, a ser circular, o más bien espiral. Por lo tanto, esta voz también es un vínculo entre magia e historia que convierte a Felipe en el referente moderno de un pasado inmortal. El narrador nos encamina hacia la transformación a partir del constante paralelismo entre una historia pasada, coleccionada en viejos manuscritos, y una historia en desarrollo, la contada.De esta manera, el realismo mágico se presenta con la evolución de Montero en un referente histórico que revela la magia del pasado. La presencia invisible, el narrador ayuda en esta labor al comandarnos, hasta en un nivel psicológico quizás, e imponer un destino al lector cuando encarnamos el rol del joven historiador. 3.3. La misa negra. Sobre el regreso de Llorente.La misa negra es el momento de comunión entre pasado y presente. Aura asume el papel de sacerdotisa y le lava los pies a Felipe para luego ofrecerle la oblea que simboliza su entrega en cuerpo y alma:"... te ofrece la mitad de la oblea que tú tomas, llevas a la boca al mismo tiempo que ella, deglutes con dificultad: caes sobre el cuerpo desnudo de Aura, sobre sus brazos abiertos, extendidos de un extremo al otro de la cama, igual que el Cristo negro..."Es una iniciación sacrílega ("Aura se abrirá como un altar"), una reunión satánica entre el demonio femenino representado por Aura y nacido de Consuelo, y Felipe, el escogido para resurgir a Llorente a través de la invocación de la anciana. La transformación de Felipe termina siendo un desdoblamiento, la duplicidad generada en un mismo cuerpo ("la concepción estéril de la noche engendró tu propio doble"). Este ritual es el momento de la reinvención de la historia, el tiempo regresa pero lejos del punto de partida (Llorente en Felipe), es más bien un espiral.Esto lo podemos confirmar al final cuando Felipe se acerca a la recámara de Consuelo en busca de Aura y se acuesta con ella y la ama mientras llega a comprender que en verdad está tocando un cuerpo flácido y arrugado, en realidad está amando a la vieja, pero se queda. Siente su cuerpo temblar "porque tú lo tocas, tú lo amas, tú has regresado también…". El que ha regresado es Llorente respondiendo al llamado de su amada y lo ha hecho a través del desdoblamiento de Felipe.Este regreso al pasado es, creo yo, la esencia real mágica de Aura. El pasado se instaura en el presente con toda su magia (Aura) y el lector siendo análogo al personaje de Felipe Montero tiene que transformarse junto a él y regresar al calendario histórico de los manuscritos donde una vez más Llorente y Consuelo se aman, inmortales los dos esta vez.

Conclusión

Mediante este texto argumentativo he descubierto que la clasificación de una obra literaria como Aura no puede ser ortodoxa y sistemática. La misma naturaleza con la que se narra, haciendo uso del discurso en segunda persona y explorando las reflexiones caóticas del protagonista, la convierte en una creación muy particular que requiere ser estudiada con profundidad. Seguramente los elementos escogidos para este análisis sean una base muy reducida en la cual sustentar el argumento por ambos lados, es decir, comprobar toda la influencia de los dos géneros en esta novela corta. Sin embargo, creo que los argumentos tienen una base de interpretación sólida que demuestran efectivamente que la literatura fantástica y real-mágica comparten muchos rasgos con Aura.

Con respecto a la literatura fantástica, sí se logra despertar el "latido sobrecogedor" del que hablaba Julio Cortázar y sembrar la duda sobre la procedencia de lo ajeno, es decir de Aura, introduciendo al lector en la mente de Felipe Montero y alimentándolo con sus vacilaciones. La oscuridad de la casa, la confusión en los sueños, la consonancia entre Aura y Consuelo son ejemplos de cómo se incorpora la esencia fantástica en la narración. Son estos rasgos los que el lector en su travesía como el joven huésped de la casa percibe casi sensorialmente y le producen una reacción de perplejidad e indecisión que disminuye la comprensión del relato y despierta el sentimiento de lo fantástico.El realismo mágico, por su parte, se presenta en la temática de la obra y las ideas expuestas por Fuentes.

Nace de la contraposición de un pasado inmortal sobre una modernidad insustancial. Conviven en un entorno fantástico, de donde nace y nos contamina la presencia desconocida, personificada en Aura. Sin embargo, conforme vamos avanzando hacia la transformación de Montero, se nos revela y los aceptamos, sin comprenderlos totalmente, la magia y el regreso a la historia por medio de Aura/Consuelo.La casa termina siendo el lugar de encuentro entre estas dos realidades y se convierte también en el lugar de unión. El tiempo regresa a su forma original, tal como lo imaginaban los aztecas, en ciclos que se repetían una y otra vez, también como Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que se enrolla en espiral. Este es un punto importante porque al ser espiral permite el cambio, el cambio de Llorente por Felipe. Así vemos cómo en la narrativa de Fuentes priman las conexiones culturales con la historia y ofrece un regreso a las visiones míticas del pasado mexicano."Fuentes ha aspirado siempre, desde sus primeras novelas, a dar una visión global e instructiva, especialmente visiones históricas o míticas que puedan explicar definitivamente qué quiere decir ser mexicano".

Bibliografía

BÁSICA

FUENTES, Carlos. Aura. Grupo Editorial Norma, 1994.HAHN, Oscar. "Trayectoria del cuento fantástico hispanoamericano" en: El relato fantástico: historia y sistema, Antón Risco, Ignacio Soldevilla, Arcadio Lopéz Casanova (eds.) España, Ediciones Colegio de España, 1998.Varios autores. "A propósito de Carlos Fuentes" en: A propósito de Carlos Fuentes y su obra. Grupo Editorial Norma, 1994. DE REFERENCIADURÁN, Gloria. La bruja de Carlos Fuentes, en: Homenaje a Carlos Fuentes. Madrid, Editorial Anaya, 1971.MENDOZA, Mario. "Un aquelarre en la calle Donceles 815" en: A propósito de Carlos Fuentes y su obra. Grupo Editorial Norma, 1994.TODOROV, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica. Buenos Aires, Tiempo contemporáneo, 1980.

HERRAMIENTAS DE INTERNET

APARECIDA DA SILVA, María. El simbolismo erótico en Aura. Última visita: 5 de agosto del 2006.Enlace: http://www.monografias.com/trabajos13/aura/aura.shtml ASPÉE VENEGAS, Daniela. Aura de Carlos Fuentes un poema a la desesperada necesidad erótica. Última visita: 3 de agosto del 2006.Enlace:

http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/auracf.html

SALVADOR, Saulés. Los deseos de una mujer que intriga y sueña: Aura de Carlos Fuentes. Última visita: 7 de agosto del 2006.Enlace: http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/050712003603-1_.html

THOMAS DUBLÉE, Eduardo. Hechicerías del discurso narrativo latinoamericano: Aura de Carlos Fuentes. Última visita: 7 de agosto del 2006.Enlace: http://www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/09/ethomas.htm VON DER WALDE, Erna. Realismo mágico y poscolonialismo: construcciones del otro desde la otredad.. Última visita: 31 de julio del 2006.Enlace: http://www.ensayistas.org/critica/teoria/castro/walde.htmFoto de la portada: http://libweb.princeton.edu/libraries/firestone/rbsc/aids/fuentes/fuentes2.jpg Visitada el 9 de agosto del 2006.-----------------------

[1] Idea extraída de Introducción a la literatura fantástica de TODOROV, Tzvetan.

[2] HAHN, Oscar. "Trayectoria del cuento fantástico hispanoamericano" en: El relato fantástico: historia y sistema, Antón Risco, Ignacio Soldevilla, Arcadio Lopéz Casanova (eds.) España, Ediciones Colegio de España, 1998, p. 172.

[3] Loc. Cit.

[4] Idea extraída de Realismo mágico y poscolonialismo: Construcciones del otro desde la otredad de VON DER WALDE, Erna.Enlace: http://www.ensayistas.org/critica/teoria/castro/walde.htm

[5] FUENTES, Carlos. Aura. Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1994, p. 13.

[6] Loc. Cit.

[7] "Distingues las formas altas, ramosas, que proyectan sus sombras a la luz del cerillo que se consume, te quema los dedos, te obliga a encender uno nuevo para terminar de reconocer las flores, los frutos, los tallos que recuerdas mencionados en crónicas viejas… el arbusto ramoso del evónimo y las flores blanquecinas; la belladona. Cobran vida a la luz de tu fósforo, se mecen con sus sombras mientras tú recreas los usos de este herbolario que dilata las pupilas, adormece el dolor, alivia los partos, consuela, fatiga la voluntad, consuela con una calma voluptuosa." Ibíd. p. 45.

[8] Ibíd. p. 58.

[9] Ibíd. p. 49.

[10] Las mismas plantas mencionadas en la cita de la nota 9 abastecen la magia ritualista de Consuelo. De esta manera, la descripción de la ambientación fantástica se integra a la esencia de Aura.

[11] Ibíd. p. 50.

[12] FUENTES, Carlos. Aura. Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1994, p. 56.

[13] Loc. Cit.

[14] THOMAS DUBLÉE, Eduardo. Hechicerías del discurso narrativo latinoamericano: Aura de Carlos Fuentes.Enlace: http://www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/09/ethomas.htm

[15] FUENTES Carlos, Op. Cit. p. 55.

[16] Loc. Cit.

[17] Ibíd. p. 57.

[18] APARECIDA DA SILVA, María. El simbolismo erótico en Aura.Enlace: http://www.monografias.com/trabajos13/aura/aura.shtml

[19] FUENTES, Carlos. Op. Cit. p.47.

[20] Ibíd. p.48.

[21] Ibíd. p.50.

[22] Ibíd. p.64.

[23] COOVER, Robert. Citado en "A propósito de Carlos Fuentes" en: A propósito de Carlos Fuentes y su obra. [pic] |!"?…™š›¡¢©ª&µÓòêÔ¾¯£"€"wgêwVAV1-h‹E‚OJPJQJ^JmH(sH()h‹E‚5?CJOJPJQJ^JaJmH(sH(!h‹E‚5?OJPJQJ^JmH(sH(-jh‹E‚U[pic]mHnHsH(u[pic]h‹E‚5?mH(sH($h‹E‚6?CJ(OJQJ]?aJ(mH(sH(-h‹E‚CJ(OJQJaJ(Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1994, p. 41.

 

 

Autor:

Agustin Acosta

 


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