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Como influye el genero en la Autoestima de los Adolescentes

Enviado por Darcy Leiva



Partes: 1, 2
Monografía destacada
  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Marco Teórico
  4. Autoestima
  5. Investigación Internacional
  6. Planteamiento del Problema
  7. Metodología
  8. Análisis e interpretación de resultados
  9. Conclusiones
  10. Recomendaciones
  11. Bibliografía
  12. Anexos

Resumen

Se realizó un estudio sobre la influencia del género en la autoestima que se presenta en los alumnos de edades entre 13 a 17 años de edad, cursantes de séptimo a onceavo grado del colegio Santa Clara ubicada en Tegucigalpa, Honduras. Se tomó una muestra de 139 alumnos del centro educativo. Para esta investigación se utilizó un cuestionario elaborado por Cirilo Toro Vargas titulado "Autoestima: Autoexamen" en el que se realiza una serie de preguntas, que se evalúan mediante puntajes en 4 rangos que son: Siempre, Casi siempre, Alguna Veces, Nunca.

Según los resultados obtenidos en la investigación, se determinó que los hombres presentaron un porcentaje mayor en cuanto a autoestima alta (positiva) siendo un 56%, y un 67% en autoestima alta (negativa). En el caso de las mujeres se obtuvo un 67% de autoestima baja (negativa) y un 62% en autoestima baja (positiva)

Introducción

El tratamiento del género durante los 90, estuvo fuertemente influenciada por los movimientos feministas que cuestionaban una situación social que claramente favorecía a los varones, en desmedro de las mujeres consideradas casi como una "minoría" en cuanto a sus derechos.A pesar de los importantes cambios socioculturales producidos durante el período y de los cambios que pudieran haberse producido en la autoestima en niños y niñas, todavía es casi un lugar común en la literatura sobre las relaciones entre género y autoestima, la afirmación de que la valoración que las niñas hacen de sí mismas, es inferior a la de los varones.

El siguiente estudio está dirigido a la influencia del género en la autoestima que se presenta hoy en día en la sociedad, principalmente en población adolecente, ya que estas variables se ven reflejadas una en la otra por medio de la inconformidad e inseguridad en los cambios físico y emocionales que presentan los jóvenes en esta etapa,consecuencia de que nuestra sociedad impone estereotipos y roles de género que deben ser cumplidos, lo cual lleva al joven anhelar la imagen perfecta.Asimismo, no existe apoyo por parte del ámbito familiar, escolar y social para superar esta etapa con éxito.

La cultura del patriarcado esta fuertemente implicado en el autoconcepto de las personas; el mando del hombre hacia la mujer lleva a la suposicióndeque la crianza de los jóvenes y la imposición de estesistema patriarcal por parte de la sociedad influye de manera profunda a que la mujer mantenga una autoestima baja por el hecho de que su participación en la toma de decisiones es mínima o inexistente.

Cabe destacar que la presente investigación puede servir para orientar futuras intervenciones en desarrollo de autoestima en las escuelas, focalizándolas en los puntos y en los grupos más deficitarios especialmente, informando además si los cambios detectados luego de las intervenciones se pudieron producir de igual manera y en la misma dirección, sin intervenciones de ningún tipo.

El presente trabajó será desarrollado de acuerdo al problema de investigación planteado:

¿Cómo influye el género en la autoestima de los alumnos del colegio Santa Clara, Tegucigalpa,2015?

Marco Teórico

  • Género

  • Definición de género:

Viene del latín genus -eris, que significa clase; y del inglés gender, es un término técnico específico en ciencias sociales que alude al «conjunto de características diferenciadas que cada sociedad asigna a hombres y mujeres».Cuando se habla de diferencia de género, significa la diferencia entre hombres y mujeres. La palabra género, en este caso, puede ser utilizada como sinónimo de sexo y también en referencia a las diferencias sociales. El género en la Biología es un término utilizado en la clasificación científica y el agrupamiento de organismos vivos formando un conjunto de especies con características morfológicas y funcionales que reflejan la existencia de ancestros comunes y próximos.

Asimismo, se refiere al conjunto de características sociales y culturales asignadas a las personas en función de su sexo. El género es aprendido socialmente; por ello, es posible modificarlo. Según la Organización Mundial de la Salud, éste se refiere a «los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres», así, en términos generales guarda relación con las diferencias sociales.

Además es un conjunto de creencias, valores, comportamientos y actividades atribuidas de manera diferenciada a mujeres y hombres, a través de un proceso de asimilación social. El concepto de género es relacional, es decir, involucra tanto a hombres como a mujeres en su relación, no de manera separada. Significa que cada sociedad establece que es lo propio para las mujeres y que es lo propio para los hombres. Entender esto, permite ver que lo que se creía "natural" porque pareciera que así ha sido siempre y no lo es, ya que es algo que la sociedad ha ido construyendo, que es diferente si la persona es joven o anciana, y que varía de cultura a cultura, si viven en la ciudad o en el campo, si es indígena o mestiza, si nació en China, en Francia o en México.

Para algunos autores, el término género es una mera confusión en la traducción del inglés gender, debido al doble significado en español de "género" y "sexo", de modo que pasó a tener una acepción distinta a la gramatical. Aunque la Real Academia Española en un principio lo criticó, el Diccionario del lengua española, en su 23ª edición, ya lo recoge con el sentido de "grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico".

El concepto de género, según T. De Barbieri define "el conjunto de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores que las sociedades elaboran a partir de la diferencia anatomo -fisiológica que dan sentido a la relación entre las personas", es decir, tramas de relaciones sociales en tanto personas sexuadas. Por su parte G. Rubin propone la idea del sistema sexo-género como "el dispositivo mediante el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana y mediante el cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas".

Según Marta Lamas, aun cuando ya en 1949 aparece como explicación en El segundo sexo de Simone de Beauvoir, el término género sólo comienza a circular en las ciencias sociales y en el discurso feminista con un significado propio y como una acepción específica (distinta de la caracterización tradicional del vocablo que hacía referencia a tipo o especie) a partir de los años setenta. No obstante, sólo a fines de los ochenta y comienzos de los noventa el concepto adquiere consistencia y comienza a tener impacto en América Latina. Entonces las intelectuales feministas logran instalar en la academia y las políticas públicas la denominada "perspectiva de género".

En 1955 John Money propuso el término "papel de género" para describir el conjunto de conductas atribuidas a los varones y a las mujeres, pero ha sido Robert Stoller quien estableció más claramente la diferencia conceptual entre sexo y género. Los sistemas de género se entienden como los conjuntos de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores sociales que las sociedades elaboran a partir de la diferencia sexual anatómico-fisiológica y que dan sentido a las relaciones entre personas sexuadas (De Barbieri, 1990).

Según Gomariz, a partir de estas referencias conceptuales pueden examinarse distintos planos del conocimiento acumulado en la materia. De modo amplio podría aceptarse que constituyen reflexiones sobre género todas aquellas que se hicieron en la historia sobre las consecuencias y significados que tiene pertenecer a cada uno de los sexos. Para Gomariz puede denominarse como "estudios de género" el segmento de la producción de conocimientos que se ha ocupado de ese ámbito de la experiencia humana.

La Perspectiva de Género es una herramienta de análisis que nos permite:  

  • Identificar las desigualdades de trato y oportunidades entre mujeres y hombres.

  • Proponer cambios en la organización y estructura de las instituciones y concientizar a las mujeres de la importancia de conocer y ejercer sus derechos.

  • Desarrollar estrategias para modificar las condiciones de las mujeres, considerando sus necesidades y su posición en relación a los hombres.

  • Un trato digno, oportuno y eficiente; independiente de su etnia, edad, orientación sexual o condición económica.

  • Promover la participación equitativa de los hombres en el trabajo doméstico.

  • El reconocimiento de la diversidad de personas y familias, por tanto, el rechazo a todas las formas de violencia y discriminación.

  • Analizar los mecanismos necesarios para que las instituciones brinden condiciones que posibiliten la Igualdad de Trato y Oportunidades a mujeres y hombres para acceder a un empleo, concursar por un cargo, o bien, obtener un crédito.

  • Construcción social de género

El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales, es una construcción social que supone un conjunto de acuerdos tácitos o explícitos elaborados por una comunidad determinada en un momento histórico determinado y que incluye a los procesos de enseñanza-aprendizaje. El género es una variable de base sobre la que actúan las otras dimensiones generadoras de diferencias (etnia, edad, nivel educativo, clase social, ingresos, condición rural o urbana, etc.) por lo que los frenos y transformaciones en el ámbito de género influyen en las otras y viceversa.

Entonces, no se trata de una separación de roles natural e inherente a la condición biológica de los sujetos —características anatómico-fisiológicas—, por lo que la analogía o sinonimia semántica entre los términos «género» y «sexo» sería errónea. Dentro de las causas de tal confusión podrían estar la necesidad de socializar lo biológico y de biológica lo social; tal posición no sería aislada, y su frecuencia ha llevado a que algunos investigadores reconozcan que el término «género» sea «mal utilizada como sinónimo culturalista de sexo, a tal punto que no es infrecuente oír hablar de dos «géneros», el género femenino y el masculino».

Como elemento constitutivo de las relaciones sociales, el género se expresa en:

  • Símbolos culturales: visualizan las representaciones sociales de ambos sexos,

  • Conceptos normativos: polarizan y reprimen comportamientos y tareas,

  • Instituciones y políticas: reproducen y valorizan la asignación de roles y capacidades,

  • Identidad subjetiva: posiciona y determina el proyecto de vida de unos y otras.

El género describe los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. Las diferentes funciones y comportamientos pueden generar desigualdades de género, es decir, diferencias entre los hombres y las mujeres que favorecen sistemáticamente a uno de los dos grupos. A su vez, esas desigualdades pueden crear inequidades entre los hombres y las mujeres con respecto tanto a su estado de salud como a su acceso a la atención sanitaria.

La sociedad está organizada de tal forma que todas las personas que la componen, a través de las diferentes instituciones sociales, aprenden a relacionarse de determinadas maneras que aseguran la estabilidad del sistema. En este sentido, son estas instituciones quienes promueven y refuerzan los roles de género:

  • La familia. Es la primera instancia transmisora de valores y costumbres, donde se aprende la dinámica de relación de una pareja, la forma de tratar a niños y niñas, la manera de ejercer el poder económico y la autoridad, las reglas y normas que son diferentes para hombres y mujeres y, el trato entre hermanos o hermanas.

  • La escuela. A través de la educación, se aprenden las normas y valores culturales que pasan de una generación a otra, también los contenidos sexistas o discriminatorios, la manera de tratar a niñas y a niños, lo permitido y lo prohibido.

  • La iglesia. A través de las religiones, como conjuntos de creencias y practicas institucionalizadas, se transmiten comportamientos y valores, ajustados a normas basadas en principios morales, que establecen distinciones entre los papeles atribuidos a los hombres y las mujeres.

  • Los medios de comunicación. Difunden y mantiene diversos estereotipos. Los hombres aparecen como dueños del espacio público, como sujetos importantes, exitosos, violentos, aventureros, intrépidos, libres, fuertes y conquistadores. Mientras que las mujeres son representadas como madres, amas de casa, abnegadas, buenas, dulces, etc.

  • La perspectiva de género

Es una manera de ver el mundo y las relaciones entre las personas, además es una opción que sirve para generar un cambio en la sociedad buscando relaciones más armónicas entre hombres y mujeres. Adoptar la perspectiva de género implica visualizar, analizar y actuar sobre las situaciones de inequidad, discriminación e intolerancia generadas a partir de la diferencia sexual.

En los últimos años se produjo un importante avance en las ciencias sociales, al incorporarse los denominados estudios de la mujer como un nuevo paradigma. El género, como categoría social, es una de las contribuciones teóricas más significativas del feminismo contemporáneo. Esta categoría analítica surgió para explicar las desigualdades entre hombres y mujeres, poniendo el énfasis en la noción de multiplicidad de identidades. Lo femenino y lo masculino se conforman a partir de una relación mutua, cultural e histórica. El género es una categoría transdisciplinaria, que desarrolla un enfoque globalizador y remite a los rasgos y funciones psicológicas y socioculturales que se le atribuye a cada uno de los sexos en cada momento histórico y en cada sociedad. Las elaboraciones históricas de los géneros son sistemas de poder, con un discurso hegemónico y pueden dar cuenta de la existencia de los conflictos sociales. Y la problematización de las relaciones de género logró romper con la idea del carácter natural de las mismas. Lo femenino o lo masculino no se refiere al sexo de los individuos, sino a las conductas consideradas femeninas o masculinas.

En este contexto, la categoría de género puede entenderse como una explicación acerca de las formas que adquieren las relaciones entre los géneros, que algunos consideran como una alternativa superadora de otras matrices explicativas, como la teoría del patriarcado. Se sostiene que (aunque la incorporación del concepto de "patriarcado" constituyó un avance importante para explicar la situación de las mujeres) resultó insuficiente para comprender los procesos que operan dentro de la estructura social y cultural de las sociedades, condicionando la posición e inserción femenina en realidades históricas concretas.

La mayoría de las definiciones de sexo se refieren a cuestiones biológicas (anatomía, hormonas, fisiología, etc.) pero también conllevan una categoría social en el sentido de la forma en que la gente piensa sobre esas diferencias. Desde esa perspectiva, el concepto de género, aunque incluye lo biológico, sería producto de un determinado sistema cultural. (Deaux, K.,1984)

  • Diferencia entre género y sexo (Gorostegui, 2004)

Las definiciones de sexo giran en torno a la Biología, mientras las de género son culturales. Es una propiedad cultural, es una invención social. El concepto de género describe componentes no fisiológicos del sexo, que se consideran como apropiados para hombres y mujeres, se refiere a una etiqueta social por la que diferenciamos dos grupos de gente". (Fagot, B., Leinbach, M.1997)

Aunque existan diferencias biológicas entre hombres y mujeres, éstas se encuentran intervenidas culturalmente y son históricas, de forma que se pueden modificar por cuestiones sociales y políticas No necesariamente el embarazo, la menstruación y la lactancia son diferencias determinantes entre hombres y mujeres (Lorber, J., 1991) Lo que establece la diferencia es la construcción que se dé a esas categorías.

El género, aparece como un concepto localista, no estable, no unitario, ni universal. En ese sentido, el género es un dispositivo ideológico que produce, reproduce y legitima las elecciones y límites que se predican a una categoría del sexo. (Marececk, J.,1995)

El sexo podría ser un hecho dado, mientras el género es un artefacto cultural, es una propiedad cultural social, es una invención social mediada por otra construcción social (la biológica) que tiene un 21desarrollo temprano en la infancia (Fagot, B., Leinbach, M.,1997). El concepto de género, masculino o femenino, describe componentes no fisiológicos del sexo que se consideran como apropiados para hombres y mujeres, se refiere a una etiqueta social por la que diferenciamos dos grupos de gente.

Autoestima

2.1 Definición de autoestima

El concepto autoestima ha sido definido por De Nevares (2002), Rubin (1991), Maslow (1979), Rosenberg (1965). El concepto ha ido evolucionando desde un ámbito científico a uno popular (Larra, 1999). Martin (2003) define autoestima como "un concepto, una actitud, un sentimiento, una imagen y está representada por la conducta. Es la capacidad que tenemos con dignidad, amor y realidad". Burns (Zamorano, 2003) presenta la autoestima como un conjunto de actitudes del individuo hacia sí mismo.

Así como para Nathaniel Branden (1999) define autoestima como la experiencia de ser aptos para la vida y para las necesidades ésta, y aunque considera que esta definición aún se puede perfeccionar, también la define como:

  • La confianza en tu capacidad de pensar y de enfrentar los retos que la vida te presenta.

  • La confianza de tu derecho a la felicidad, de ese sentimiento que te dignifica y te hace merecedor de valorarte a ti mismo como persona, y las aportaciones que haces al mundo como tal.

Según Abraham Maslow la autoestima se define, en su jerarquía de las necesidades humanas, como la necesidad de aprecio, que se divide en dos aspectos, el aprecio que se tiene uno mismo (amor propio, confianza, pericia, suficiencia, etc.), y el respeto y estimación que se recibe de otras personas (reconocimiento, aceptación, etc.). La expresión de aprecio más sana según Maslow es la que se manifiesta «en el respeto que le merecemos a otros, más que el renombre, la celebridad y la adulación».

Cabe destacar a William James, el cual es creador de este concepto, y cuyo enfoque inicial considera la autoestima como un fenómeno afectivo que se experimenta como una sensación o emoción. Este proceso se ve afectado por el éxito y el fracaso del individuo y sirve para su mejora. James elaboró el concepto de autoestima basando en la interacción de valor, éxito y competencia.

Importa recalcar las aportaciones de Rober White, 1963, desde un enfoque psicodinámico, el cual ve a la autoestima como un fenómeno que se ve afectado por la experiencia y a su vez efectúa y genera el comportamiento. Consideró que la autoestima tenía dos fuentes: una interna (logros propios) y una externa (las afirmaciones de los demás. El concepto de competencia es fundamental en este enfoque.

Según Morris Rosenberg, 1965, desde una aproximación sociocultural, la autoestima es definida como una actitud, tanto positiva como negativa, que la gente tiene sobre sí misma.La autoestima se crea en un proceso de comparación que involucra valores y discrepancias. El nivel de autoestima de las personas se relaciona con la percepción del sí mismo en comparación con los valores personales. Estos valores fundamentales han sido desarrollados a través del proceso de socialización. En la medida que la que la distancia entre sí mismo ideal y el sí mismo real es pequeña, la autoestima es mayor. Por el contrario cuanto mayor es la distancia, menor será la autoestima aun cuando la persona sea vista positivamente por otros.

Desde la perspectiva conductual, Stanley Coopersmith, 1967, adoptó una comprensión de la autoestima semejante a la de Rosenberg, ya que consideraba la autoestima como una actitud y una expresión de la dignidad.

Sigmund Freud define autoestima como: sentimiento de estima de si, una parte del sentimiento de si: primario, omnipotente - experiencia, la tercera la satisfacción del libido. Utilizaba la palabra alemana selbstegefuhl puntualizando que tiene dos significados: Conciencia de una persona respecto de si misma y vivencia del propio valor respecto de un sistema de ideales. Este sentimiento de estima de si una parte del sí es primario, el residuo del narcisismo infantil, otra parte brota de la omnipotencia corroborada por la experiencia y una tercera de la satisfacción de la libido del objeto.

Según la escuela humanista de la psicología, desde Rogers, el concepto de Autoestima se resume en el siguiente axioma:

"Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo, es digno del respeto incondicional de los demás y de sí mismo; merece estimarse a sí mismo y que se le estime"

Desde el punto de vista del psicoanálisis, radicalmente opuesto, la autoestima está relacionada con el desarrollo del ego. Por otro lado en el conductismo se centra en conceptos tales como «estímulo», «respuesta», «refuerzo», «aprendizaje», con lo cual el concepto holístico de autoestima no tiene sentido. La autoestima es además un concepto que ha traspasado frecuentemente el ámbito exclusivamente científico para formar parte del lenguaje popular. El budismo considera al ego una ilusión de la mente, de tal modo que la autoestima, e incluso el alma, son también ilusiones; el amor y la compasión hacia todos los seres con sentimientos y la nula consideración del ego, constituyen la base de la felicidad absoluta.

Martin Ross define autoestima en dos elementos las hazañas y la anti- hazañas.Las hazañas son aquellas posesiones, circunstancias, méritos, virtudes que le dan la oportunidad a la persona de sentirse orgullosa de sí mismo, y que proporcionan prestigio social, la manera de detectar una hazaña en la vida cotidiana es ver si provoca orgullo o deseo de nacer alguna parte de vida, alguna virtud que te da algunas de ostentarlo, exhibirlo los mostrara, a tus amigos, extraños es, sin duda, una hazaña. Los anti- hazañas son todo lo contrario son aquellas otras situaciones que provocan que el individuo se avergüencen, se auto desprecie, se sitúa menos valioso, aquellas derrotas, situaciones, circunstancias defectos que una persona le provocan destroza, le disminuye el ego y le matan el respeto, de sus partes y su honor social. Son anti- hazañas.

Todos tendríamos entonces un mapa mental que nos señala cuales son las hazañas y sobre todo las cosas donde estamos ubicados dentro de ahí, que Ross llamo el mapa de la autoestima, es que distintas personas se encuentran en distintos posiciones hay circunstancias que mueven la posición en el mapa de la autoestima.

2.2 Los tres estados de la Autoestima según Martin Ross

Martin Ross Postula en "El Mapa de la Autoestima", tres estados de la Autoestima: Autoestima Derrumbada, Autoestima Vulnerable, Autoestima Fuerte.

2.2.1 Autoestima Derrumbada

Es el estado de la persona que no se aprecia a sí misma, más bien, se odia a sí misma. Comúnmente, quien tiene la Autoestima Derrumbada se auto-describe con el nombre de una anti-hazaña. El ejemplo sería la adolescente que considera que tener un peso superior a la moda es una grave anti-hazaña, se describe a sí misma como "una gorda". O el hombre que considera que no ha logrado suficiente éxito en la vida y considera esto una anti-hazaña, se describe a sí mismo como "un perdedor". Se observa que tanto la edad como el género cambian la posición en el Mapa de la Autoestima: mientras que para la adolescente mujer el exceso de peso puede ser una anti-hazaña muy grave, para el hombre de edad el exceso de peso no lo es pero si lo es el no alcanzar cierto éxito en la vida que considera importante.

La Autoestima Derrumbada se puede ver en personas deprimidas, que se auto-critican, se tienen lástima, carecen de iniciativas, y están presas de sentimiento de culpa y de odio hacia sí mismas.

2.2.2 Autoestima Vulnerable

Aquí la persona se respeta a sí misma, pero tiene una Autoestima frágil a la posible llegada de anti-hazañas. Es una Autoestima demasiado frágil a la posible llegada de anti-hazañas (derrotas, vergüenzas, motivos de desprestigio) y por eso siempre está nervioso y utiliza mecanismos de defensa.

Un típico mecanismo de protección de quienes tienen Autoestima Vulnerable consiste en evitar tomar decisiones: en el fondo se tiene demasiado miedo a tomar la decisión equivocada (anti-hazaña) ya que esto podría poner en peligro su Autoestima Vulnerable.

Muchos denominados fanfarrones tendrían Autoestima Sostenida, que consiste en un tipo de Autoestima Vulnerable por el cual la persona sostiene su Autoestima de alguna hazaña en particular -como puede ser éxitos o riquezas o poder o belleza o méritos- o de una imagen de superioridad que cuesta mantener. Aunque se muestra muy seguro de sí mismo, puede ser justamente lo contrario: la aparente seguridad solamente demuestra el miedo a las anti-hazañas (fracasos, derrotas, vergüenzas) y la fragilidad de la Autoestima. Trata de echar culpas para proteger su imagen de si de situaciones que la pondrían en riesgo. Emplea mecanismos de defensa tales como tratar de perder para demostrar que no le importa una derrota (proteger a su orgullo de esa derrota).

2.2.3 Autoestima Fuerte

La Autoestima Fuerte es la de aquellos que tienen una buena imagen de si y fortaleza para que las anti-hazañas no la derriben. Poseen menor miedo al fracaso. Son las personas que se ven humildes, alegres, y esto demuestra cierta fortaleza para no presumir de las hazañas y no tenerle tanto miedo a las anti-hazañas. Puede animarse a luchar con todas sus fuerzas para alcanzar sus proyectos porque, si le sale mal, eso no compromete su Autoestima. Puede reconocer un error propio justamente porque su imagen de si es fuerte y este reconocimiento no la compromete. Viven con menos miedo a la pérdida de prestigio social y con más felicidad y bienestar general. Sin embargo, ninguna Autoestima es indestructible, y por situaciones de la vida o circunstancias, se puede caer de aquí y desembocar a cualquier otro de los estados de la Autoestima.

2.3 Tipos de autoestima

2.3.1 Autoestima alta.

También llamada autoestima positiva, es el nivel deseable para que una persona logre sentirse satisfecha en la vida, sea consciente de su valía y de sus capacidades y pueda enfrentarse a un inconveniente de forma resolutiva.

2.3.2 Autoestima media.

Esta autoestima media o relativa supone cierta inestabilidad en la percepción de una misma. Si bien en algunos momentos la persona con autoestima media se siente capaz y valiosa, esa percepción puede cambiar al lado opuesto, a sentirse totalmente inútil debido a factores variados, pero especialmente a la opinión de los demás.

2.3.3 Autoestima baja.

Ineptitud, incapacidad, inseguridad y fracaso son los términos que acompañan a una persona con autoestima baja. Se trata de un estado de autoestima que debemos evitar en nuestro camino hacia la felicidad. Produce sentimientos de insatisfacción, actitudes negativas sobre las aptitudes que uno tiene y falta de confianza en sí mismo.

2.4 Desequilibrios de la autoestima

Los desequilibrios de la autoestima pueden presentarse de las siguientes formas:

2.4.1 Trastornos Psicológicos

  • Ideas de suicidio

  • Falta de apetito

  • Poco placer en las actividades

  • Pérdida de la visión de un futuro

  • Estado de ánimo triste, ansioso o vacío persistente

  • Culpa, inutilidad y desamparo como sentimientos

  • Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones

  • Trastornos en el sueño

  • Inquietud, irritabilidad

2.4.2 Trastornos Afectivos

  • Dificultad para tomar decisiones

  • Enfoque vital derrotista

  • Miedo

  • Ansiedad

  • Irritabilidad

2.4.3 Trastornos Intelectuales

  • Mala captación de estímulos

  • Mala fijación de los hechos de la vida cotidiana

  • Dificultad de comunicación

  • Autodevaluación

  • Incapacidad de enfrentamiento

  • Ideas o recuerdos repetitivos molestos

2.4.4 Trastornos de Conducta

  • Descuido de las obligaciones y el aseo personal

  • Mal rendimiento en las labores

  • Tendencia a utilizar sustancias nocivas

2.4.5 Trastornos Somáticos

  • Insomnio

  • Inquietud en el sueño

  • Anorexia

  • Vómitos

  • Tensión en músculos de la nuca

  • Enfermedades del estómago

  • Alteraciones en la frecuencia del ritmo cardíaco

  • Mareos

  • Náuseas

  • Autoestima como variable individual

La primera forma de describir autoestima es en términos de dignidad, o como Rosenberg (1965 p.60) dice, "Autoestima, es una actitud positiva o negativa hacia un objeto en particular, el yo." El alta autoestima expresa el sentimiento que uno es lo suficientemente bueno". La comprensión de la autoestima en términos de mérito o dignidad tiene ciertas ventajas, especialmente en términos de diseño de la investigación. Un enfoque unidimensional como este, hace relativamente fácil llevar a cabo investigación sobre autoestima. Por ejemplo, definir la autoestima como un tipo particular de creencia, actitud, o efecto hace posible diseñar una encuesta o escala que evalúa las indicaciones de mérito (así como la falta de ella); administrar el instrumento a cualquier número de personas; y correlacionar las respuestas con la edad, género, raza y así sucesivamente. De hecho, esta manera de entender la autoestima, es decir, en términos de mérito parece ser la definición más comúnmente utilizada por muchos Investigadores. (Baumeister, Smart,&Boden, 1996).La autoestima seria entendida como una "evaluación global y favorable de uno mismo".

Hay varias ventajas en la conceptualización de la autoestima como una relación dinámica entre la competencia y el mérito que le otorga valor a esta definición. Por un lado, este enfoque no cae en los peligros de los enfoques unidimensionales. En su lugar, vemos que la autoestima es ni principalmente un componente interno (cognitivo, actitudes o afectivo) ni meramente externa (comportamiento que es simplemente eficaz pero no necesariamente sano o meritorios). En otras palabras, la autoestima es vista como un fenómeno vivido, es decir que implica pensamientos, sentimientos y el comportamiento que se conectan entre sí como una forma unificada de la experiencia y la percepción. Esas experiencias son significativas porque están conectados a la propia identidad como persona.

Existe un gran número de definiciones de autoestima global. Algunos investigadores tienen un enfoque puramente cognitivo y asumen que la autoestima global es la decisión que la gente toma respecto a su valor como persona. (Coopersmish, 1967; Crocker& Park 2004; Crocker& Wolfe, 2001), otros enfatizanlos procesos emocionales y definen la autoestima global como un sentimiento de afecto por uno mismo que no se deriva de procesos racionales ni evaluativos (Brown, 1993, 1998; Brown & Marshall, 2001, 2002). Acorde a este tipo de conceptualización, la autoestima global se ha comprobado que es estable a través de la edad adulta y que contiene un cierto componente genético relacionado con el temperamento. Neiss, Sedikides, & Stevenson, 2002).

En muchas investigaciones se utiliza el término autoestima estado para hacer referencia al tipo de emociones que llamamos de autovalía, o valor propio, y también expresa la forma en las personas piensan y sienten respecto a ellos mismos (Heatherton&Polivy, 1991; Leary, Tambor, Tedal, &Donws, 1995; McFarland& Ross, 1982; Pyszcynski& Cox, 2004). Este tipo de conceptualización demuestra cierta equivalencia entre los dos conceptos (autoestima global y autoestima estado), aunque la diferencia fundamental es que la autoestima global persiste mientras que los sentimientos de auto valía son temporales. Otros autores que defienden la autoestima rasgo están en desacuerdo con esto último, ya que argumentan que las reacciones emocionales momentáneas ante eventos positivos o negativos no son una analogía adecuada para explicar cómo la gente se siente en general respecto a ellos mismos. (Brown, 1993, 1998; Brown &Dutton, 1995; Brown & Marshall, 2001,2002).

De forma que algunas veces la autoestima se utiliza para hacer referencia a una variable de personalidad que representa la forma en que la gente acostumbra a sentir o pensar sobre ellos mismos. Los investigadores llaman a esta forma de autoestima, autoestima global o autoestima rasgo, ya que permanece relativamente estable a través del tiempo y las situaciones.

2.6 Percepción de la Autoestima

La autoestima no es convencernos a nosotros mismos de que somos valiosos, no es un tema de ser seguro de sí o sentirse bien cuando otra persona nos halaga. Tampoco es tener el mejor cuerpo o la mejor carrera laboral. Autoestima es el saber que uno es valioso.Así, la Autoestima es un constructo complejo que indica el valor social-emocional y afectivo que uno se da a sí mismo en diferentes aspectos vitales de las relaciones personales e individuales. El aprecio o desprecio,  que se adjudica en aspectos importantes de la vida y de sus aptitudes.

En definitiva, la autoestima es el valor que nos damos como personas y es el resultado de las valoraciones que realizamos sobre nuestras habilidades y cualidades. Las autovaloraciones son producto de nuestra propia evaluación que a su vez pueden estar mediatizadas por las diferentes percepciones de otras personas sobre nuestras características y habilidades, el valor que otras personas significativas nos dan y como nos perciben forma parte de la autovaloración que se suele realizar, las percepciones y expectativas de los demás influyen sobre nuestras autovaloraciones, especialmente durante la infancia y adolescencia.

De acuerdo con que la autoestima es, fundamentalmente, estar a gusto con uno mismo, saberse importante y sentirse especia. El alumno con un nivel adecuado de autoestima se afirma orgulloso de su trabajo, de lo que piensa y siente; y está contento. Tener autoestima significa, también, ser responsable y aceptar las dificultades sin enfadarse cuando no salen las cosas como se quiere, saber reconocer los límites propios y no sentirse peor por ellos. La autoestima es, en general, tener entusiasmo por las cosas, mantener buenas relaciones con el resto y saber expresar las emociones.

Cada persona es especial y distinta. Aunque nos parezcamos al resto en ciertos aspectos, cada uno destaca por algo que sabe hacer especialmente bien: practicar algún deporte, tener una gracia especial para algo, tener aficiones, saber mucho de alguna materia. Debemos ayudar al alumno con baja autoestima a encontrar ese algo que lo hace especial, a potenciarlo.

Género y Autoestima

La autoestima es un fenómeno actitudinal, tenemos entonces que va de la mano con el género, ya que éste dicta los parámetros que tanto hombres y mujeres deben seguir o de la manera en la que deben comportarse y actuar. Este vínculo entre ambas variables tiene un trasfondo cultural debido a que la familia, la sociedad, la escuela, la iglesia y los medios de comunicación, juegan un papel importante en los comportamientos y actividades atribuidas de manera diferenciada a mujeres y hombres, a través de un proceso de asimilación social, colocando por lo general al hombre en lugares o situaciones privilegiadas, afectando de manera directa la autoestima de las mujeres. Un ejemplo claro se da en nuestra cultura cuando se enfatizan los roles que cumplen los varones. Esto hace que, ya en la familia, se fomente la diferencia de género, en perjuicio de la mujer. (Rodríguez, 2006)

Si estudiamos los variables género y autoestima podemos observar que prevalece una fuerte relación entre ambas. Desde un punto de vista social y psicológico podemos decir que en las sociedades que predomina el patriarcado, las mujeres obtienen menores puntuaciones en comparación a los hombres en pruebas de autoestima.

Desde tempranas edades los niños tienen una mejor autoestima que las niñas, y esto tiene un nivel de crecimiento exponencial durante la adolescencia hasta llegar a la etapa adulta. El hecho de que las niñas presenten niveles inferiores de autoestima, si se les compara con sus pares varones, se explica desde la teoría del género, por la posición poco valorada de la mujer en el contexto histórico, económico, sociopolítico, etc. Desde la Psicología Social surgen modelos explicativos de las diferencias observadas, a la par que se destaca la importancia de la autoestima en el desempeño social, status y bienestar psicosocial de niños y niñas y la existencia de una dinámica de auto perpetuación de las diferencias.

Los resultados de la evaluación realizada en 1992 (Gorostegui, M.E.,1993), indicaban que los varones mostraban mayores niveles de autoestima que las niñas, en todos los niveles socioeconómicos y cursos de la muestra evaluada. Estos resultados eran coincidentes con los resultados de la mayoría de las investigaciones sobre autoevaluación realizadas en ese momento (Lummis, M., Stevenson, H.1990; Hyde, J.S., Fennema, E. 1990) en que las niñas puntuaban más bajo en pruebas de autoconcepto académico y autoestima, ya sea en todas las áreas, en algunas o en relación a algunas asignaturas, especialmente las matemáticas.

Una gran cantidad de trabajos agregaba evidencia empírica al hecho de que las niñas mostraban baja autopercepción de su competencia académica y limitadas expectativas de éxito lo que afectaba negativamente su desempeño. Pero paralelamente, comienzan a surgir trabajos que demuestran que esos resultados dependen de las características de la tarea, de su dificultad y de cómo esté tipificada genéricamente dicha tarea. Se cuestionan los resultados, básicamente porque comienzan a surgir inconsistencias debidas a los instrumentos y metodologías utilizadas en las mediciones.

Por ejemplo, en esta línea de cuestionar las afirmaciones sobre la pretendida superioridad de los varones en relación a la autovaloración de su competencia académica, el año 2000 se publican los resultados de un estudio transcultural en el que participan 3000 escolares de 2°a 6° año básico pertenecientes a 7 países europeos y asiáticos, en el que se analizan las diferencias en autopercepciones académicas y las causas a las que atribuyen su éxito o fracaso dependiendo del género (Stetsenko, A. et als. 2000). De acuerdo a este estudio, los niños (de ambos sexos) independientemente de su país de origen, hacen atribuciones similares acerca de las causas de su éxito o de su fracaso escolar.

Cuando los resultados académicos eran iguales para niños y para niñas, había coincidencia entre todos los niños de la muestra, en la forma en que explicaban el resultado. Sin embargo, cuando las niñas superaban a los varones en rendimiento, ellas no lo atribuían a que podían ser más talentosas que los niños, sino a que ellas se esforzaban más, o a que habían tenido suerte o incluso a que los profesores habían sido benevolentes al corregir o habían recibido ayuda de parte de ellos. Los resultados de este estudio comprueban que hay una alta correlación entre el rendimiento escolar y la autopercepción académica, con resultadosglobales similares en niveles de autoestima en niños y niñas, pero con diferencias en relación a áreas de estudio y con la notable excepción de que las niñas desconfían de su talento como la causa de su éxito académico. El que los resultados en promedios, respecto de la autovaloración académica sea similar, muestra un cambio notable respecto de los resultados de investigaciones anteriores.

En esta misma línea, el año 2002 (Gorostegui, 2002) se realiza una evaluación de los niveles de autoestima de niños y niñas asistentes a Talleres de Desarrollo Autoestima (TAP), utilizando para ello la Prueba de Piers-Harris adaptada. Los resultados muestran un sorprendente cambio en los niveles de autoestima respecto de lo esperado: las niñas igualan los promedios de los niños, superándolos incluso en algunas regiones.

El hecho comprobado empíricamente de que las mujeres se autoevalúan en forma menos positiva que los hombres, está siendo cuestionado a la luz de estudios que afirman lo contrario. Además de las comprobaciones empíricas, este déficit en la autovaloración ha recibido especial atención en la literatura psicológica, en la línea de ofrecer modelos explicativos para las diferencias observadas.

Los factores que afectan los niveles valoración social y por lo tanto la autoestima, han afectado en mayor medida a las mujeres que a los hombres: las discriminaciones sociales, económicas y legales, han sido notables en nuestra cultura (sin considerar otros entornos culturales aún más discriminatorios) (Gorostegui, 2004)

Partes: 1, 2

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