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La gerencia social




Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Gerencia social
  3. Politicas de la gerencia social
  4. Características del gerente social
  5. La gerencia de las empresas sociales
  6. Dimensiones de la gerencia social
  7. Cambio de paradigmas
  8. Rediseño de la gerencia social
  9. Retos del gerente social
  10. Hacia una gerencia social eficiente
  11. Conclusiones

Introducción

Los escenarios económicos del presente, demandan el compromiso que las empresas a través de una gerencia dinámica, proactiva, comprometida, se identifiquen plenamente con el cumplimiento de una buena ética empresarial que es requerida junto con una eficaz responsabilidad social para con la comunidad, con los consumidores a quienes les presta sus servicios. En este escrito nos adentramos en la importancia, alcance, repercusión que estos tópicos requieren, entre ellos la Gerencia Social que es de vital importancia en este proceso.

Cuando se habla de gerencia social se habla también de las Políticas Públicas, la Gerencia Pública y el Desarrollo Social, las cuales están relacionadas con el ¿qué hacer? y ¿cómo hacer? para promover el desarrollo social de manera eficaz, eficiente, equitativa y sostenible en espacios democráticos. Tomando la naturaleza de sus campos constitutivos, la gerencia social toma una naturaleza prescriptiva, proponiendo buenas prácticas en los procesos de formación e implementación de las políticas y programas sociales.

La gerencia social toma matices de cada uno de sus campos constitutivos. El campo de las políticas públicas le ofrece una comprensión y unos argumentos sobre los procesos de desarrollo de las políticas; las características de diversas alternativas de intervenciones a favor de desarrollo, y las bondades y limitaciones de cada una; y los procesos de movilización de apoyo, generación de consensos y construcción de alianzas como medios facilitadores de las políticas.

Del campo del desarrollo social, adquiere una forma de ver el mundo penetrada por una comprensión de los grandes desafíos históricos, culturales, sociales y económicos del desarrollo; una conciencia del contenido valorativo del entendimiento del desarrollo; una sensibilidad al entorno mundial, nacional y local que influye sobre las iniciativas para promover el desarrollo y un bagaje analítico que apoya la formación de propuestas concretas para promover el desarrollo con equidad y en democracia.

Del campo de la gerencia pública, la gerencia social toma un enfoque particular de comprensión de los procesos y prácticas conducentes a la mejor forma de gestionar las organizaciones públicas y sus operaciones.

Gerencia social

En la actualidad existe una amplia diversidad de conceptos que definen la Gerencia Social. Entre los cuales están los siguientes:

  • Según Bernardo Kliksberg, la Gerencia Social puede ser entendida, en términos generales, como el conjunto integrado de principios, prácticas y técnicas que permiten mediante su aplicación producir cambios significativos en al menos una condición de bienestar en la población - objetivo a la que es referido, mediante el uso efectivo y racional de recursos. Sus principios son: el impacto, la equidad, la focalización, la articulación, la flexibilidad y la participación social. La expresión operativa de la gerencia social se encuentra en la gestión de programas y proyectos sociales.

  • La Gerencia social eficiente tiene que ver con optimizar el rendimiento de los esfuerzos de los actores sociales en el enfrentamiento de los grandes déficits sociales de la región, y el mejoramiento del funcionamiento y resultados de la inversión en capital humano y capital social.

  • La Gerencia Social puede entenderse como el conjunto de conocimientos, procedimientos y acciones que se aplican para ejecutar la política social mediante la dirección, coordinación y concertación de programas y proyectos dirigidos a lograr desarrollo humano de la población asentada en los respectivos territorios. La Gerencia Social debe conducir a la obtención de metas determinadas de Desarrollo Social y Humano, mediante el uso eficiente y racional de recursos. Es una herramienta que deben incorporar las instituciones públicas y sociales en sus planes y programas de desarrollo para promover el mejoramiento y calidad de vida de los ciudadanos.

"El contexto de las políticas sociales y de la gestión del Estado es un escenario propicio para construir nuevos paradigmas del desarrollo humano y social"

Herramientas conceptuales y metodológicas para promover la equidad y la inclusión social de los grupos humanos en desventaja social

La gerencia social constituye un nuevo enfoque de gestión de las políticas sociales y se refiere a conocimientos y prácticas que sirven de apoyo a la intervención de distintos actores en la resolución de los problemas implicados en el desarrollo social. Propone la construcción de políticas públicas, programas y proyectos de manera más flexible, descentralizada y participativa, tomando elementos teóricos y metodológicos provenientes de distintas disciplinas.

La gerencia social nace como un elemento sustancial del desarrollo social, sin el cual no se podrían construir respuestas viables a las inequidades y problemas sociales que exigen que tanto el gobierno como la sociedad hagan de lo social el centro del desarrollo y no al revés.

Por eso su enfoque se estructura en torno a un compromiso ético fundado en la equidad, la democracia y la eficacia y eficiencia en el diseño y gestión de políticas y programas en favor del desarrollo humano y social, que articulen lo social con lo económico. La gerencia social se especializa en la mediación tecnológica para la entrega de servicios sociales (salud básica, educación básica, educación no formal de adultos, prevención de la violencia doméstica, etc.) gerenciados socialmente para hacerlos accesibles y de adecuado costo/efectividad, monitoreados y evaluados para ajustar, reformular o reformar las iniciativas, asegurando el cumplimiento de los objetivos trazados.

Politicas de la gerencia social

  • Contribuir a la construcción de políticas y programas sociales que amplíen las oportunidades para sectores pobres y vulnerables de la sociedad.

  • Promover la aplicación de políticas y programas sociales inclusivos y equitativos para grupos vulnerables en materias sensibles que afecten la calidad de vida, especialmente para la niñez, la adolescencia, la mujer en sectores de la salud, educación, violencia y protección especial.

  • Desarrollar procesos de formación y capacitación del talento humano vinculado a organizaciones del Estado y de la sociedad civil en marcos conceptuales, herramientas y habilidades para la gerencia social.

  • Gerencia social en procesos de desarrollo local: fomenta las capacidades locales para diseñar y aplicar programas y proyectos sociales que se orienten al cumplimiento de políticas sociales y a los principios de la equidad y la gobernabilidad democrática por medio de acciones como: Formación y capacitación de equipos de gobierno y representantes de organizaciones de la sociedad civil en herramientas para el análisis y la toma de decisiones, la planificación territorial, la gestión social integrada. Gestión asociada como escenario de redes sociales y políticas entre actores gubernamentales y sociales. Habilitación en el desarrollo local mediante acompañamiento a agentes de gobierno y sociedad en procesos de generación de respuestas y capacidades para la promoción de la equidad y la entrega de servicios. Apoyo a procesos de gerencia social aplicada con el uso de métodos y herramientas como la planificación situacional, la gestión de programas y proyectos sociales, la planeación basada en derechos humanos, la visibilización y amplia difusión de temas sociales, la gestión basada en resultados, entre otros.

  • Gerencia social comunitaria: brinda herramientas para que la comunidad abierta y organizada, organizaciones sociales y representantes de la sociedad civil desarrollen capacidades y decisiones que promuevan el desarrollo social, por medio de acciones como: Capacitación de líderes sociales y representantes de organizaciones sociales en habilidades para facilitar procesos de gerencia social en el nivel de base. Procesos de apoderamiento en habilidades de gerencia social en proyectos de desarrollo local mediante la vinculación de facilitadores y mediadores culturales a procesos de base comunitaria. Desarrollo de tecnología apropiada para la gerencia social y comunitaria.

Características del gerente social

  • Deben ser profesionales capaces para desempeñarse con idoneidad, eficacia y eficiencia en la Gerencia Social. 

  • Debe tener la capacidad de visualizar la coyuntura socio económico y política del país, la región, la localidad, capacidad de concertación y negociación de políticas y emprendimientos sociales, manejo de nuevas tecnologías aplicadas a la gerencia, competencias administrativas tendientes a la optimización de recursos financieros, humanos, logísticos, entre otros que lleven al logro de objetivos organizacionales.

  • Deberá tener la capacidad de discernir y actuar sobre las diferentes políticas sociales, enfoques y estrategias administrativas y técnicas para aportar al crecimiento y la generación de excedentes en su entidad u organización posibilitando así la inversión en investigación, diversificación y ampliación de cobertura.

La especialización en Gerencia Social busca desarrollar un plan de formación basado en el desarrollo de competencias gerenciales, las cuales están asociadas a la capacidad estratégica del gerente y su relación con el ambiente externo de la organización.  Es así como el Gerente Social estará en capacidad de:

  • Tener una Visión del objetivo organizacional, con la cual sea capaz de reconocer y explotar las oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades que impactan la competitividad y efectividad de la institución.

  • Visionar a partir de un análisis de las situaciones, la solución a los problemas, identificando las características claves de estos, logrando priorizar y tomar decisiones acordes con la situación.

  • Administrar los recursos, utilizándolos de la manera más rápida, económica y eficiente, para obtener los resultados deseados.

  • Interactuar efectivamente a través del establecimiento y mantenimiento de amplias relaciones con personas claves dentro de la organización y el entorno.

  • Desarrollar procesos de negociación y conciliación, asegurando el apoyo y aprobación de personas y grupos claves que pueden influir en su área de responsabilidad.

La gerencia de las empresas sociales

Es importante impulsar a las organizaciones del sector social a que asuman cada vez con mayor propiedad el papel de verdaderas empresas sociales, procurando como tales el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades y asumiendo en su trabajo las siguientes características:

  • Conocimiento profundo de la realidad social.

  • Interrelación de los recursos (humano, técnico, físico y económico) en procesos dinámicos, eficaces y eficientes para lograr resultados positivos y efectivos en la población.

  • Impulso a la participación comunitaria y la integración social para la puesta en marcha de verdaderas políticas sociales.

  • Relación con el Estado y con el sector privado a través de enfoques estratégicos claros, flexibles, efectivos y equitativos; prestación de servicios o producción de bienes sin ánimo de lucro y en busca del interés público.

  • Enfoque en el mejoramiento conjunto de la calidad de vida, en virtud de procesos de facilitación, liderazgo y de enseñanza-aprendizaje sin limitaciones espaciales, temporales o personales.

  • Aplicación de enfoques participativos en la planeación, organización y gestión.

  • Preocupación constante por su permanente desarrollo.

Según Juan José Alarcón, de la Fundación Linmat, una ONG que pretenda considerarse empresa social busca conscientemente optimizar el beneficio social que crea a través de sus proyectos y se organiza de acuerdo con este fin.

Un aspecto importante para ello es la gerencia, que en las empresas sociales tiene una clara connotación política, pues siempre busca el interés general sobre el particular, apoyada en una cultura de convivencia, de transparencia en las decisiones, de respeto a los derechos humanos y de cooperación en busca del trabajo sinérgico. Como dimensiones de dicho estilo gerencial se pueden anotar:

  • Una gerencia hacia adentro de las labores, los procesos, la motivación y el fortalecimiento

  • La gerencia interorganizacional, de las uniones o alianzas estratégicas con otras organizaciones para complementarse.

  • La gerencia comunitaria, de apoyo a la organización y el desarrollo integral de las comunidades, generalmente rurales.

  • La gerencia intersectorial, de concertación prospectiva con el Estado y con las organizaciones de todos los sectores y de éstos con la comunidad.

  • La gerencia filantrópica, que es la de dar, socorrer, amparar a las personas que por sus condiciones de extrema pobreza afrontan peligros para su existencia.

Estos son, entre otros, algunos de los aspectos para tener en cuenta a la hora de orientar una organización social hacia la optimización de sus recursos y posibilidades en bien de la sociedad donde está inserta.

Dimensiones de la gerencia social

Existen tres dimensiones en que se desenvuelve la gerencia social:

  • En primer lugar, la gerencia social puede considerarse un instrumento sobre el cual recae la responsabilidad de diseñar e implementar las políticas sociales. Esta categoría de lo social comprende, por una parte, la esfera de la política social (organización de los servicios sociales y redistribución de riqueza e ingresos) y, por la otra, todos los puntos del ciclo de reproducción de la vida social (producción, distribución, consumo y acumulación), sobre los cuales se estructura la sociedad.

  • En segundo lugar, la gerencia social puede verse como un campo de conocimiento en proceso de construcción, experimentación y sistematización que va configurando un perfil de gerente social con inmensos desafíos y retos en la gestión.

  • Finalmente, la gerencia social puede entenderse como un movimiento profesional demandado hoy por innumerables organizaciones, tanto públicas como privadas. De hecho, es cada vez mayor el número de universidades de América Latina que introducen en sus programas cursos de especialización o diplomados sobre el tema, motivadas en buena medida por la tendencia creciente de la banca multilateral y las organizaciones internacionales a canalizar recursos económicos a través de las instituciones sociales y por el afán de preparar expertos en la formulación y ejecución de políticas sociales, buscando sin lugar a dudas producir transformaciones en la administración, la planeación y el seguimiento de los programas y proyectos de carácter social, ya sean estatales, en el nivel local, regional o nacional, ya en el contexto de la cooperación internacional.

Ante la crisis que atraviesa el Estado benefactor y ante los cambios mundiales de paradigmas, la política social se asume ahora como un ejercicio de inclusión social para diseñar estrategias que se traduzcan en una sociedad más integral, justa y sostenible. Forzosamente tenemos que pensar, por lo tanto, en nuevas formas de gestión de políticas en las que el gerente social cumpla el papel de coordinador de planes o programas sociales y esté en condiciones de trazar criterios de eficiencia y eficacia institucional, lo mismo que de conocer el medio cambiante y turbulento en que se mueve.

Esta última dimensión de la gerencia social exige modificar la estructura jurídica y técnica de la administración pública con miras a emprender procesos de reforma social. Ello quiere decir que el nuevo gerente social debe estar capacitado para llevar a la práctica el rol facilitador del Estado, impulsando la concertación a través de negociaciones y acuerdos institucionales que hagan posible gerenciar la complejidad.

Pero en términos de política social, el tema de la gerencia de ninguna manera se puede resumir en un conjunto de herramientas de gestión y operativas para la implementación de las políticas. La gerencia no es sólo un conjunto de tecnologías neutrales, sino que debe estar enmarcada en una estrategia global, de la cual sea ésta la expresión eficiente de una modalidad de gestión.

Se ha insistido mucho en la urgencia de modernizar el Estado, fortaleciéndolo para que garantice las condiciones en que pueda realizarse lo que se ha denominado desarrollo con equidad. El reto aquí radica en pensar un desarrollo social centrado en los seres humanos. Así lo sostiene Kliksberg al proponer que se reemplace el enfoque mecánico y simplista de la ejecución por otro, amplio y múltiple, que integre el desarrollo avanzado de las ciencias gerenciales con el diseño de las políticas públicas, pues el sector social en las políticas estatales sufre innumerables dificultades, entre otras de productividad social y seguimiento y evaluación de la gestión.

Cabe señalar que; la gerencia social se encauza por ejes transversales que le van dando sentido e importancia. En primer término, es un sistema de relaciones, interrelaciones e interdependencias políticas, económicas y culturales, o sea, es imposible concebirla al margen de una política económica y social. Otro eje es el poder, pensado como participación y apertura desde la sociedad civil. La gerencia debe ver en el poder un escenario donde ha de moverse siguiendo una concepción horizontal y democrática, gracias a la cual se generen nuevas relaciones y se lo asuma siempre como expresión de la sociedad civil.

Impulsar el cambio es otro eje transversal que debe recorrer la gerencia social. Si el cambio está ausente en la acción gerencial para el desarrollo es imposible hablar de gerencia social. De ahí que frecuentemente se reclame de ella que no sólo se ajuste a las transformaciones que se van presentando, sino que, además, se anticipe a ellas. Kliksberg afirma inclusive que debe ser una gerencia adaptativa, capaz de dar respuestas estratégicas a la situación de turbulencia y caos característica de la realidad social latinoamericana.

La dimensión política tampoco puede estar ausente como eje transversal y debe entenderse como un conjunto de iniciativas que reviertan en los ciudadanos, porque la gerencia social es, ante todo, un ejercicio de construcción de ciudadanía. La escuela, la calle, la familia, las iglesias, las organizaciones comunitarias y los medios de comunicación, entre otros, son los espacios donde se construye la ciudadanía: en ellos se forma o se deforma al ciudadano y su cuidado compete a la sociedad civil. José Bernardo Toro lo dice en pocas palabras: "La socialización aquí no la puede resolver el Estado, la tiene que resolver la sociedad civil y aquí es donde se crea la ciudadanía".

En conclusión, la gerencia social no es una tarea exclusiva del Estado, sino que también debe incluir a otros sectores. Los procesos de participación comunitaria deben inscribirse en ella, ya que es a partir de los mismos como es posible construir el desarrollo social local, regional o nacional.

Cambio de paradigmas

La gerencia social se desarrolla en un tiempo y un espacio determinados y debe tenerlos en cuenta para responder a necesidades sentidas de la población con las soluciones más adecuadas. Lo dicho hasta aquí deja claro, no obstante, que para que esto sea factible hace falta un cambio de paradigmas, toda vez que, en un mundo cada vez más internacionalizado y globalizado, los nuevos gerentes deben estar en capacidad de lidiar con la complejidad y la incertidumbre.

Un gerente social debe ser capaz de armar redes, de negociar y llegar a consensos pertinentes con la participación de los grupos involucrados, y de trabajar con diseños organizacionales que maximicen la flexibilidad y den prioridad al desarrollo del personal y el talento humano. Igualmente, debe procurar que las organizaciones aprendan y busquen conformar organizaciones inteligentes totalmente adaptables. En ese cambio de paradigma, los siguientes son algunos requisitos que ha de llenar la gerencia social para ser eficiente:

  • No trabajar aisladamente sobre metas educativas o de salud, sino con un enfoque interinstitucional unificado y articulado que maximice el impacto de todos los actores. Es necesario aprender a trabajar en red.

  • Diseñar redes con la intervención de todos, aprovechando a fondo las posibilidades de cada uno de los miembros de la red y minimizando los sesgos negativos.

  • La gerencia de políticas y programas sociales debe ser de tipo netamente adaptativo, con un estilo de máxima flexibilidad que permita reajustar los programas sobre la marcha.

  • La participación de los involucrados o beneficiarios es crucial. Debe ejercerse promoviendo, facilitando y apoyando la participación a pesar de su complejidad.

  • La descentralización puede acercar los programas a las necesidades reales y favorecer la participación de la sociedad civil.

  • Debe incorporarse gerencia de avanzada en numerosos aspectos, entre ellos, la profesionalización de la gerencia social, la capacitación de los recursos humanos, la instalación de un sistema de información moderno y la evaluación de los programas sociales con metodologías no tradicionales que den cuenta de los resultados sobre la marcha y no para un futuro.

Rediseño de la gerencia social

Algunos elementos que permitirían gerenciar el rediseño y las funciones en el terreno social son:

  • El desarrollo de redes.

  • Una concepción de gerencia intergubernamental relacionada con aquellas entidades gubernamentales que marchen en direcciones semejantes mediante redes organizacionales. Se trata de desarrollar sinergias y crear redes horizontales, con un punto de coordinación instrumental y sin jerarquización.

  • La articulación de las políticas económicas con lo social.

  • El propósito de marchar hacia un sector social modernizado tecnológicamente, mucho más cercano a los niveles máximos de decisión gubernamental, que pueda proyectar una imagen de mayor peso en el conjunto del aparato público y la sociedad.

  • Dada la naturaleza de los programas sociales, aplicar un tipo de gerencia adaptativa, abierta y flexible que encuentre su hábitat propicio en modelos de gestión descentralizados.

  • El fomento de la participación comunitaria.

  • Para movilizar el cuantioso potencial de participación de la sociedad civil, introducir instancias organizativas específicamente dirigidas a identificar y promover la concertación y desarrollar capacidades especializadas para los problemas técnicos particulares que la misma plantea.

  • La creación de una carrera orgánica, así como la introducción de criterios avanzados y modernos de selección, promoción, compensación, evaluación y desarrollo de la gerencia social.

  • La exigencia a los gerentes sociales de una preparación más amplia que la tradicional. La tarea real excede por completo la del gerente de los libros de texto ortodoxos, a quien se enseña de modo sumamente formal a planificar, coordinar, organizar, dirigir y controlar.

La habilidad gerencial más valiosa no es necesariamente la de saber ceñirse a la planificación preconcebida del proyecto o su itinerario, sino la capacidad para innovar, experimentar, modificar, improvisar y conducir, talentos que suelen desanimarse o suprimirse por la rigidez del diseño y los procedimientos centralizados de gerencia. Lo que conduce al éxito es la habilidad de los gerentes para diseñar y gestionar simultáneamente y para probar continuamente nuevas ideas y métodos, cualesquiera que sean las circunstancias en que se encuentren.

Retos del gerente social

El gerente social deberá tener como retos primordiales, además de una comprensión detallada de la política social y las necesidades de los grupos sociales vulnerables, contar con un sistema de información preciso y ordenado, enmarcado en una estrategia comunicativa que se dirija a la comunidad a la cual sirve como profesional experto. Otras características que se mencionan a continuación ayudan a comprender aún más la enorme importancia de los gestores y los gerentes sociales:

  • El gerente social debe aprender a leer la diversidad, entendiendo las lógicas de las culturas locales y el entorno regional.

  • Debe ser un traductor, es decir, ser capaz de actuar como intérprete y facilitador de los procesos comunicativos y sociales que se dan en el tejido cultural y social.

  • Ante todo, ha de ser un excelente negociador.

  • Debe mantener la historia en la memoria. El desarrollo no es sólo construir, también es preservar.

  • Tiene que estar conectado con el mundo, pues deberá construir redes e intercambiar información y experiencias, aprender de otros y mostrar los éxitos.

  • Debe ser un gestor de oportunidades y saber aprovechar las que se le presenten.

  • Debe ser un jugador a largo plazo: el desarrollo es un proceso con una meta virtual que nunca se alcanza.

  • Debe producir hechos en el corto plazo.

IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN EN LA GERENCIA SOCIAL

La comunicación es inseparable de la gerencia social. Todo proceso comunicativo facilita los mecanismos y ayuda a promover una gerencia para la comunidad, a la vez que contribuye a establecer una mejor calidad de los servicios de las instituciones sociales, ya sean gubernamentales, ya privadas, como las cooperativas, las Juntas de Acción Comunal o cualquier otra forma de organización comunitaria.

Para analizar estas cuestiones se plantean tres premisas:

  • Primera: la comunicación no es independiente del desarrollo social. Si definimos el desarrollo como la capacidad de orientar recursos, estrategias y mecanismos para el bienestar de las personas, la comunicación debe entonces fomentar en esas personas una activa participación encaminada a buscar consensos, evitando al máximo el asistencialismo en que suelen caer algunos de los programas y proyectos de gobierno. Si bien la comunicación por sí sola no produce cambios sociales, éstos tampoco ocurren si no existe una comunicación abierta y democrática. La comunicación, por lo demás, ya ha impulsado cambios sustanciales en América Latina. Recuérdense los procesos revolucionarios en Chile y Cuba, y el movimiento de comunicación popular comunitaria que se ha venido dando en Colombia desde los años setenta, el cual tomó algunas de las banderas políticas de aquel entonces.

  • Segunda: la comunicación constituye una herramienta fundamental para dinamizar los procesos de cambio social y no se circunscribe a los medios de comunicación. Aclaro, sin embargo, que la función de estos últimos es decisiva, porque, como mediadores de opinión e información, contribuyen a motivar, informar y estimular la participación de organizaciones comunitarias para el desarrollo. El periodista y educador Wilbur Shramm expresa así este aserto: "Los medios pueden ayudar a crear el clima para el desarrollo. Pueden alertar a los ciudadanos en situaciones peligrosas. Pueden enfocar la atención ante la necesidad de un cambio. Los medios pueden ayudar a elevar las aspiraciones de un pueblo y crear un sentido de independencia".

  • Tercera: la comunicación tiene que hablar de cultura. En la última década se ha venido explorando este concepto, que ha calado en las ciencias sociales y en particular en quienes trabajan en procesos comunicacionales para el desarrollo social. García-Canclini define la cultura como el conjunto de fenómenos que contribuyen, mediante la representación o reelaboración simbólica de las estructuras materiales, a comprender, reproducir o transformar el sistema social, y añade esta valiosa reflexión: "No sabemos casi nada de los usos que los sectores populares hacen de los mensajes impuestos, cómo reestructuran y renuevan su práctica, la manera de emplear los objetivos producidos por la clase hegemónica, de seleccionarlos y combinarlos.

Hacia una gerencia social eficiente

  • 1) Carácter Estratégico De La Inversión Social

Una nueva visión de los impactos, y beneficios del empleo eficiente de recursos en el campo social está en plena ebullición actualmente en el mundo. El Premio Nobel Amartya Sen señala que ha habido un profundo error conceptual. Se ha marginado, postergado, o sacrificado el gasto en lo social en nombre de consideraciones cortoplacistas. Según indica, la evidencia de fines del siglo XX demuestra que ese gasto es una palanca eje del desarrollo futuro. Educación, salud, y nutrición entre otros no son en realidad gastos sino "inversiones" de muy alta rentabilidad, y los países que han asignado recursos sostenidos a estos campos, y los han manejado con eficiencia, están cobrando ahora réditos muy importantes en términos de progreso, y ventajas competitivas. Por su parte, el Presidente del Banco Mundial James Wolfensohn afirma que "sin desarrollo social paralelo, no habrá desarrollo económico satisfactorio".

La existencia de desarrollo social, no sólo es deseable de por sí mismo por sus múltiples implicancias en el perfil de la sociedad; sin ese "piso" los avances económicos carecen de sustentabilidad.

 En documentos del Banco Mundial se plantea que existen cuatro tipos de capital en una sociedad:

  • Los activos naturales integrados por la dotación de recursos geográficos originarios de la misma.

  • Los activos producidos por la acción humana desde infraestructura hasta medios financieros.

  • El capital humano conformado por la población.

  • El capital social integrado por los valores, las instituciones, la capacidad de asociacionismo, el clima de confianza entre los actores sociales y las pautas culturales entre otros aspectos.

Se señala que el capital humano, y el social, deben revalorizarse. En el siglo XXI su peso será decisivo. La calidad de los recursos humanos de un país, y la "inteligencia" de sus instituciones, definirán seriamente su posición relativa en los procesos de globalización.

Hay datos crecientes que verifican estos planteos. Así la inversión en recursos humanos a través de la ampliación y mejoramiento de los niveles educacionales, tiene tasas de retorno macro y microeconómicas de excepción.

El siglo XXI será "conocimiento intensivo". Como destaca Lester Thurow, el "conocimiento será la única fuente sostenida de ventajas comparativas". Conocimiento, implica una base de apoyo sólida y creciente en educación. Según sus datos las empresas que invierten en educación de sus integrantes, tienen una rentabilidad por dicha inversión que duplica a la de aquellas que invierten en planta y equipo.

Múltiples fuentes han indicado que actualmente una de las inversiones más rentables del planeta, es la inversión en educación de niñas. Añadir un año más de escolaridad a las niñas de América Latina por ejemplo, puede reducir la mortalidad infantil en un 9 por mil en la región. Los efectos de aumentar el capital cognoscitivo de las niñas, después mujeres, sobre sus pautas de fecundidad, y su desempeño preparto, y postparto, son de gran envergadura.

En realidad la educación es como he resaltado Nancy Birdsall, "una forma fundamental de acumulación de capital".

 En la misma dirección, la inversión en mejoramiento y ampliación del capital social de un país, en perfeccionar sus instituciones, en crear nuevas formas y espacios organizacionales aptos para dar mejores respuestas, en generar redes que conecten a sus actores, en desarrollar sus potencialidades culturales, tiene efectos multiplicadores sobre el desarrollo. Entre otros ejemplos un caso ilustrativo de cómo Instituciones bien orientadas pueden ayudar a generar confluencias en áreas claves, y ello impactar la economía, es el del Ministerio de Comercio Exterior e Industria del Japón. El mismo consideró la falta de modernización de la pequeña empresa como un obstáculo fundamental para el crecimiento. A través de políticas promotoras y en diálogo continuo con los sectores empresariales impulsó la creación de condiciones favorables al ahorro y la inversión de las pequeñas y medianas empresas. El peso de ese "crecimiento desde abajo" de la economía fue altamente significativo para el crecimiento total.

 En el nuevo razonamiento que emerge en el mundo de la globalización, la revolución tecnológica permanente, y la competitividad, comienzan a haber cambios importantes en categorías tradicionales. En lugar de "gasto social", se habla cada vez más de "inversión social".

Esa inversión, no es simplemente un paliativo, de objetivos esencialmente asistenciales. Se trata de poner en marcha a través de ella "palancas centrales" para el crecimiento y la competitividad en las nuevas condiciones. La "inversión social" no es un gasto en consumo, administrada con eficiencia "crea capital", humano y social, y esa acumulación es insustituible para un desarrollo sostenido.

Todos estos replanteos tienen profundas implicancias para el futuro de América Latina, hoy un continente de inmensas potencialidades, pero al mismo tiempo amplísimos deficits sociales. Se estima que casi el 50% de la población de toda la región está por debajo de la línea de pobreza, hay altos niveles de deserción escolar, repitencia, limitada calidad de la educación, una tasa de escolaridad de solo 5,2 años por habitante, el 41% de la población padece algún grado de desnutrición, y otras agudas carencias. Asimismo, una de las características más significativas de la situación es que la región se ha convertido en la más desigual del mundo entero. Pobreza e inequidad traban el desarrollo, afectan la gobernabilidad democrática y producen severos sufrimientos a la población.

Entre otras consecuencias como destaca Birdsall "las tasas de crecimiento en América Latina no pueden ser de más del 3 o el 4% en tanto no se cuente con la participación y el aporte de la mitad de la población que está comprendida en los percentiles más bajos de ingresos".

Se hacen necesarias amplias inversiones sociales operadas con eficiencia. Allí aparece un tema crucial: ¿Cómo hacer gerencia de excelencia en el campo social? Esta pregunta es esencial para los administraciones públicas latinoamericanas de las que se espera un vigoroso rol freNte a los graves problemas sociales de la región.

La experiencia internacional indica que se trata de una problemática de alta complejidad y especificidad. Que una forma casi segura de obtener resultados limitados, es según han evidenciado numerosos programas subestimar las dificultades y particularidades de la acción gerencial en esta materia. Hace falta un enfoque de "gerencia social". ¿En que consiste? Indagaremos algunos de los principales problemas gerenciales en esta materia, y luego reseñaremos algunos contenidos de ese enfoque. En ambos casos este trabajo tiene objetivos acotados. No se propone tratar detalladamente el tema, sino presentar una agenda sumaria de algunos de los principales problemas que implica y llamar la atención sobre la necesidad de darle alta prioridad.

 

  • 2) La Agenda De Problemas De La Gerencia Social

  Gerencia social eficiente tiene que ver con optimizar el rendimiento de los esfuerzos del Estado y los actores sociales en el enfrentamiento de los grandes deficits sociales de la región, y el mejoramiento del funcionamiento y resultados de la inversión en capital humano y capital social.

Practicarla requiere ante todo pasar del enfoque prescriptivo usual en gerencia en otros campos, a un enfoque esencialmente "heurístico". Esta no es un área donde los problemas se pueden solucionar recurriendo a "recetas" disponibles, o a manuales, que prescriben qué se debe hacer. Es un terreno denso, surcado de complejidades, donde se debe hacer "un trabajo heurístico" explorar la realidad, prestar máxima atención a sus particularidades, tener muy en cuenta las experiencias comparadas, construir conocimiento a través del ensayo y error, reajustar continuamente los marcos de referencia en función de los hechos. Marcando el carácter muy particular del campo resalta Dennis Rondinelli luego de analizar una amplio número de proyectos de desarrollo movilizados por agencias internacionales que tuvieron limitados resultados, que uno de los factores actuantes fue que "irrespectivamente de la planificación del proyecto o de la forma en que se efectuó el análisis técnico raras veces se hace la observación de que los problemas encontrados eran impredecibles".

La impredecibilidad a que alude está indicando los niveles de complejidad que pueden esperarse en la gestión de programas sociales de amplio alcance.

 ¿Cuáles son algunas de las singularidades de la gerencia de programas sociales que determinan una agenda particular de problemas de gestión, que exige a su vez respuestas adecuadas a la misma?

  La experiencia en la ejecución de programas de amplio alcance en campos como educación, salud, desarrollo rural, mejoramiento urbano, empleo, agua, etc, indica que tienden a presentar entre otras las siguientes características:

  • Los objetivos de los programas están destinados con frecuencia a cumplirse en el mediano y largo plazo. Se trata de metas múltiples, y en diversos casos heterogéneas. Por otra parte, hay metaobjetivos que van mas allá de los objetivos fijados. Se espera actualmente que los programas contribuyan a crear condiciones de "autosostenimiento", es decir que la comunidad asistida experimente en el proceso un crecimiento significativo en sus propias capacidades para continuarlos. Este metaobjetivo condiciona y enmarca las metas usuales. En la realidad suelen darse programas que cumplen los objetivos operativos trazados, pero que después de un período de haber finalizado la cooperación prestada, fracasan finalmente, porque no ha habido un aporte real a su autosustentabilidad.

  • Las variables contextuales que pueden incidir sobre el funcionamiento efectivo de los programas sociales comprenden un espectro muy amplio de naturaleza variada. Normalmente en los estudios de prefactibilidad y en la elaboración de diseños se presta especial atención a los factores económicos y financieros. Sin embargo, hay otros aspectos que van a decidir fuertemente la marcha de los programas que debieran considerarse y someterse a exploraciones detenidas. Tales entre otros: el medio ambiente político en el que les va a corresponder actuar, el perfil demográfico de la población a asistir, los patrones culturales prevalentes y su posible compatibilidad o incompatibilidad con las propuestas de acción que el programa entraña, la historia particular de la comunidad asistida, y sus experiencias anteriores en esta materia, y las capacidades de articulación y organización comunitaria preexistentes.

  • En la ejecución efectiva de programas sociales de amplitud intervienen múltiples actores. Puede haber varias organizaciones Ministeriales del Gobierno Central, regiones, municipios, empresas, organizaciones no gubernamentales, sectores de la sociedad civil, las comunidades asistidas. Los programas sociales son por naturaleza implícita o explícitamente interorganizacionales.

Hay interdependencias básicas entre los actores participantes. Si las interdependencias subyacentes se movilizan positivamente el programa avanzará hacia sus metas. Si se convierten en "enfrentamientos jurisdiccionales" o "pugnas interburocráticas" el programa tendrá serias dificultades. Se trata de ver entonces cómo se gestionan "conjuntos de organizaciones", y sus interacciones.

  • El proceso real de operación de estos actores múltiples, en contextos donde inciden numerosas variables de diferente extracción suele ser complejo, y fluctuante. Con frecuencia no es transparente, tras la superficie se están desarrollando diversas "disputas subterráneas" y "arreglos organizacionales".

  • Los gerentes sociales tienen en esos marcos que alcanzar las metas organizacionales, en medio de presiones diversas de diferente índole. Gestionan en el marco de un "campo de fuerzas". Un estudio típico sobre la situación real de "gerentes sociales en operaciones" relativo a un programa público de subsistencias rurales en México describe de este modo los hechos: "El implementador es el foco de demandas y expectativas frecuentemente conflictivas de este conjunto de actores. Dentro de su propia organización está obligado a satisfacer las expectativas amplias y de largo plazo de sus superiores y subordinados. Los jefes de nivel nacional o regional por ejemplo hacen generalmente dos clases de demandas al implementador. Por una parte esperan que use los recursos puestos a su disposición para alcanzar las metas y objetivos de los programas que han sido diseñados. Al mismo tiempo esperan igualmente que el implementador mantenga una jurisdicción relativamente libre de conflictos abiertos en las áreas afectadas por la organización. Estas dos expectativas pueden proveer pautas-guías divergentes acerca de cómo asignar mejor los recursos públicos. Fuera del contexto organizacional el implementador es el foco de una variedad de demandas específicas de grupos o individuos".

Partes: 1, 2

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