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Cabala mistica (página 9)



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Los estudiantes esclarecidos e instruídos de toda religlón consideran el dualismo como una herejía, los adherentes ignorantes de una fe cualquiera son los que creen en el conflicto entre la luz y las tinieblas, entre el espiritu y la materia, cuyo resultado final es el triunfo de Dios, la abolición, la eliminación total de las influencias que se oponen a Él. El Protestantismo Cristiano olvida que Lucifer es un Porta Luz, que Satán es un ángel caído, y que Nuestro Señor no limitó su mensaje a la humanidad, sino que descendió a los Infiernos, dirigiéndose allí a los espiritus encadenados. No podemos vencer el mal suprimiéndolo ni destruyéndolo, sino absorbiéndolo e introduciendo en él la armonia.

En todos nuestros cálculos y conceptos debemos distinguir con cuidado la influencia de un Sephirah y la resistencia del Qliphah correspondiente. Los dos Arboles, el Divino y el Infernal, el de los Sephiroth y el de los Qliphoth, en general son representados como aparecerían si el Arbol adverso fuese la imagen del Arbol Celeste, en un espejo colocado en su base, igualando así, en profundidad, la altura del otro. obtendremos un concepto más exacto concibiendo los dos jeroglíficos como inscriptos en cada lado de una esfera, de manera que si un péndulo se balancease de Gueburah a Guedulah (Marte y Júniter) iría más allá del límite en algún sentido y se pondría a girar del lado opuesto del Arbol, llegando así a la esfera de influencia del Sephirah adverso correspondiente. Si fuese muy lejos en el sentido de Gueburah (Severidad), llegaría a la esfera de las Fuerzas Devorantes e Inflamadas de la Crueldad, del odio; si fuese demasiado lejos en el sentido de Guedulah (la Piedad), llegaría a la esfera de la Complacencia que permite la Destrucción, fórmula plena de significado.

El místico nos dice que su objetivo es el de moverse en la esfera del espíritu puro, sin mezcla alguna de lo terrestre, y que, por consiguiente invoca sólo el Nombre de Dios. Pero el ocultista responde a ello: mientras estéis en un cuerpo terrestre, sois un hijo de la Tierra, y el espíritu no puede permanecer para vos sin mezcla. Cuando invocáis el amor divino no podrá llegar a vos sino por intermedio de un Redentor. La Esfera de la Redención es Tiphareth, cuyo Arcángel es Rafael, el sanador. ¿No reconocemos la influencia del Redentor por las señales que da, curando el cuerpo y el alma? El inverso del Redentor que armoniza son los Querelladores, "los grandes gigantes ogros que se combaten sin cesar los unos a los otros". ¿No vemos, acaso, su influencia en las doctrirnas más duras del Cristianismo, en la idea del castigo eterno en las regiones infernales en oposición con la recompensa eterna bajo el reinado del vengador y venal Jehovah? Si esas no son Las Fuerzas Duales Contrarias, ¿cuáles son, pues? El pensamiento religioso moderno comete un gran error no comprendiendo que el exceso de un bien es con eso y con todo, un exceso.

El único período durante el cual se produce un perfecto equilibrio de fuerzas, es el Pralaya o la Noche de los Dioses. La fuerza en equilibrio es estática, potencial y nunca dinámica, porque ese equilibrio implica dos fuerzas contrarias que se han neutralizado perfectamente de una a otra, de manera que cada una es inerte, inoperante. Destruyamos el equiIibrio y las fuerzas se pondrán de nuevo en libertad para actuar; el cambio puede producirse desde entonces; el crecimiento, la evolución y la organización podrá nacer. En el equilibrio perfecto no hay ninguna posibilidad de progreso: es un estado de reposo. Se dice que al final de una Noche Cósmica se rompe el equilibrio y que, de consiguiente, de nuevo se produce una efusión de fuerzas, y la evolución recomienza.

Preferentemente, el Equilibrio del Universo puede ser comparado más a un péndulo que a una tenaza: no es mantenido inmóvil; entre estos dos conceptos hay una enorme diferencia. Porque en el control de sí mismo siempre hay una ligera vibración un temblor de las fuerzas opuestas; en ella hay una estabilidad no de inercia, sino de esfuerzo.

En el Arbol, esto está representado por los dos Pilares de la Misericordia y del Rigor, que se oponen una a otro. Gueburah (el Rigor) se opone a Guedulah (la Misericordia). Binah (la Forma) se opone a Kjokmah (la Fuerza). Si esta oposición concluyera el universo se hundiría, como cae un hombre cuando, tirando de una cuerda, ésta se rompe. Debemos comprender claramente que esta resistencia, esta tensión que tenemos que combatir en cada una de nuestras acciones, no es un mal: es el contrapeso necesario a toda fuerza que podamos emplear.

Como ya hemos dicho en el capítulo precedente cada Qliphah nació, primero, como la emanación de una fuerza no equilibrada, en el curso de la evolución del Sephirah correspondiente. Hubo un período en que las fuerzas de Kether se expandieron para formar a Kjokmah y el Segundo Sendero estaba en vías de devenir, pero no establecido por completo; Kether, pues, debió entonces encontrarse no equilibrado, expandiéndose sin compensación. Vemos este fenómeno de transición patológica claramente ilustrado en el caso del adolescente que ha dejado de ser niño que estaba bajo el control de otra persona. y todavia no es un adulto capaz de controlarse a si mismo.

Este período inevitable de fuerza no equilibrada, esta patología de la transición, es lo que da, sucesivamente, nacimiento a cada Qliphah. Se deduce que la solución del problema del mal y su desaparición en el mundo no puede ser lograda por su supresión sino más bien por su comprensión y su reabsorción consecuente en la Esfera donde tuvo origen. La fuerza no equilibrada de Kether, que dió nacimiento a las Dos Fuerzas Adversas, debe ser neutralizada por un acrecentamiento correspondiente de Kjokmah, la Sabidura.

La fuerza no equilibrada de cada Sephirah, pues, que pudo desarrollarse sin control durante las fases temporarias de desequilibrio que surgieron periódicamente en el curso de la evolución, forma el núcleo en torno al cual fueron organizadas todas las formas de pensamiento malhechoras de la conciencia de los seres sensitivos, o por la operación de fuerzas ciegas que se hallaban no equilibradas, dirigiéndose cada tipo de desarmonía al lugar que le es propio. Se dedúce que aquello que primitivamente era un simple excedente de fuerza pura y buena en su naturaleza intrínseca, a falta de compensación puede convertirse, en el curso de los siglos, en un centro altamente desarrollado y organizado del mal positivo y dinánico.

Un nuevo ejemplo hará esto más claro. Un excedente de la energía necesaria a Marte (Gueburah), que destruye la inercia y hace desaparecer lo que es excretorio y usado, necesariamente debería producirse en el período anterior a una emanación de Tiphareth Fuerza Redentora. Tan pronto como fuese emanada, el Redentor vendría a compensar la severidad de Gueburah diciendo, como Nuestro Señor: "Os doy mi nueva ley: ya no diré más ojo por ojo, diente por diente…". Este rigor unilateral de Gueburah nos valió el Dios celoso del Antiguo Testamento y todas las persecuciones religiosas a que dió lugar Su Nombre cruel salvaje. He aquí el Qliphah de Gueburah. Toda naturaleza opresora y cruel está sintonizada con él. A su esfera va todo el excedente de fuerzas que emana, el cual es absorbido por una fuerza contraria del universo, toda venganza insatisfecha, toda sed de crueldad que tampoco fué satisfecha. Y estas fuerzas cada vez que hallan una ocasión de expresarse, la toman. De modo que el hombre que se deje arrastrar por la crueldad, como consecuencia de una naturaleza no desarrollada o disforme, bien pronto descubre que no solamente satisface sus instintos, sino que un gran poder venido del espacio corre a través de su ser como impulsándolo a cometer un crimen tras otro, hasta que abandona toda prudencia y control, y se destruye a sí mismo por algún exceso más imprudente que los anteriores.

Y cada vez que nos convertimos en el canal de una fuerza pura, es decir, de una fuerza simple, no arruinada por motivos ulteriores y consideraciones secundarias, encontramos tras de nosotros que un gran río, venido del Sephirah correspondiente, nos elige como medio de expresión. Es esto lo que al devoto, aunque sea limitado, da su poder, que parece anormal.

CAPITULO XXVII

Conclusion

Habiendo terminado nuestro estudio de esta parte de la Santa Cábala que concierne a los Diez Sephiroth en el Arbol de la Vida, no podemos encontrar otras palabras que éstas: "¡ Se ha hecho tan poco !… ¡ Cuánto resta por hacer !" …

Esperamos que este libro será seguido de otros. Los Veintidós, Senderos forman un sistema de psicología mística acerca de las relaciones existentes entre el universo y el alma del hombre. Así como los Diez Sephiroth, relacionados al Macrocosmos, son la clave de la iluminación, también así los Veintidós Senderos, simbolizando las relaciones entre el Macroscosmos y el Microcosmos, son la clave de la adivinación; esta última, tomada en su verdadero sentido, es un diagnóstico espiritual, cosa bien diferente de la buenaventura.

Las Esferas de lo dioses en el Arbol de la Vida son también; una cuestión de profundo interés y de inmediata aplicación práctica, porque dan la clave de los ritos que tenían por objeto –y no se lo proponían en vano– entrar en contacto con esas diferentes; fuerzas que están personificadas en los nombres de los dioses, y de equilibrarlas.

Todos estos tópicos requieren un saber detallado, que no puede, adquirirse sino gradualmente. Es mucho más de lo que podría hacer sin auxilio una sola pluma, y el autor recibiría con agrado las cartas de aquellos que se interesan en estas cosas, no como un estudio de la antígüedad, sino como fuerzas vivientes que tocan los asuntos y el corazón del hombre.

Todo lo que del ceremonial nos resta en occidente está en manos de la Iglesia, de los Masones y de los explotadores de cabarets. Los tres tienen eficacia en su género: la Iglesia, invocando el amor de Dios; la Masonería, invocando el amor del hombre, y el Cabaret, invocando el amor de las mujeres.

Observando como medio de invocar el espíritu de Dios, el ceremonial es pura superstición; pero, como medio de invocar el espíritu del hombre, es pura psicología, y es así como nosotros lo consideramos. En occidente se ha perdido este arte; valdria la pena resucitarlo.

En estas páginas hemos dado la base filosófica en que reposa este arte. Su aplicación práctica no exige solamente un saber técnico, sino también el desarrollo de ciertos poderes del espíritu por medio de un entrenamiento minucioso y prolongado, siendo el primero de esos poderes la concentración, y el segundo, la imaginación visual. En lo concerniente a este último, nosotros, los occidentales, nos hallamos en una lamentable ignorancia. Rozando este punto, Coué no ha cumplido su misión al buscar en la atención prolongada un substituto de la emoción espontánea.

 

 

Enviado por:

Ing.+Lic. Yunior Andrés Castillo S.

"NO A LA CULTURA DEL SECRETO, SI A LA LIBERTAD DE INFORMACION

www.monografias.com/usuario/perfiles/ing_lic_yunior_andra_s_castillo_s/monografias

Página Web: yuniorandrescastillo.galeon.com

Santiago de los Caballeros,

República Dominicana,

2015.

"DIOS, JUAN PABLO DUARTE Y JUAN BOSCH – POR SIEMPRE"®

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