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Control de las emociones en los adolescentes, frente a la separación de los padres




Partes: 1, 2
Monografía destacada
  1. Justificación
  2. Descripción del problema
  3. Marco teórico y referencial
  4. Hipótesis
  5. Metodología general
  6. Bibliografía

Justificación

Se conoce superficialmente, que la separación de los padres es negativo para los hijos que quedan a la merced de esta problemática, pero hablando más técnicamente y basándonos en un estudio de una fundación para la familia obtenemos que la ruptura matrimonial produce en los hijos mayores enfado, y en los pequeños; tristeza y miedo. Los adolescentes, por su parte son los que más miedo pasan ante esta situación, casi la mitad de los varones reconoce sentir tristeza por ver mal a unos de los padres, en el caso de las mujeres intentan mantenerse al margen, en cualquier caso, también demuestra que los adolescentes encuentran en ocasiones una sensación positiva de "alivio" al producirse la ruptura de sus padres.

La resiliencia es la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos. Actualmente, la resiliencia se aborda desde la psicología positiva, la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos, y no en sus debilidades y patologías, como lo hace la psicología tradicional (Vanistendael, 1994).

La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intra-psíquicos que posibilitan tener una vida «sana» en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente social y cultural.

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.

En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación.

Durante mucho tiempo las emociones han estado consideradas poco importantes y siempre se le ha dado más relevancia a la parte más racional del ser humano. Pero las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos. De todas formas, es difícil saber a partir de la emoción cual será la conducta futura del individuo, aunque nos puede ayudar a intuirla

De la misma forma, ha señalado que el trabajo de mediación "no puede evitar el sufrimiento, pero sí una recuperación más rápida". En este sentido, ha logrado que en el 79 por ciento de los casos los hijos mantengan una buena relación con ambos padres.

A nivel nacional este hecho lamentable se da con gran medida, aunque no podemos titubear en decir que se ha incrementado con el paso de los años, dejando a los hijos y su crianza a la intemperie en muchas ocasiones. En la provincia de El Oro, se ha incrementado estos casos, y como también es cierto el cantón Huaquillas, Colegio de Bachillerato "Huaquillas" no es la excepción.

En nuestro medio sociocultural, la aplicación de talleres de escuela para padres, programas interventivos y sensibilizar a los padres sobre este hecho para que eviten en la menor medida y si no es otra opción, no perder comunicación por el bien de los hijos.

La aplicación de estas técnicas y programas ya mencionados serían de mucha ayuda para lograr evitar o en todo caso disminuir este suceso, que afecta la vida de los adolescentes, niños, o incluso adultos aunque en menor medida en los últimos.

Con estos antecedentes planteamos el siguiente tema: FACTORES DE RESILIENCIA EN EL CONTROL DE LAS EMOCIONES EN LOS ADOLESCENTES, FRENTE A LA SEPARACIÓN DE LOS PADRES EN LOS ESTUDIANTES DEL SEGUNDO BACHILLERATO PARALELO "B" DEL COLEGIO DE BACHILLERATO "HUAQUILLAS" PERIODO LECTIVO 2014-2015

El trabajo investigativo nos permitirá conocer cuál es el estado emocional de los adolescentes cuando se enfrentan a una separación de los padres.

Esta investigación aportara conocimientos para conocer cuál es el estado emocional de cada adolescente, así mismo conocer que situaciones enfrentan a diario cuando no tienen el apoyo mutuo de los padres

El aporte que dará nuestra investigación será muy útil, ya que se brindara los conocimientos necesarios acerca del estado emocional y la vida cotidiana que pasa cada adolescente cuando sufre una separación de los padres, así mismo conoceremos las conclusiones. Las recomendaciones que se darán en este trabajo serán de mucha utilidad para todos nosotros.

Fuentes bibliográficas, científicas y empíricas que nos brindan la capacidad necesaria para desarrollar esta investigación con éxito.

Por lo expuesto es factible el desarrollo de esta temática, consecuentemente solicitamos la aprobación.

Descripción del problema

  • La separación de los padres es un problema que se vive muy a menudo en nuestra sociedad, lo cual no permite que el adolescente tenga un desarrollo armónico, debido a que no tiene las capacidades necesarias para poder desarrollar una buena interacción con el medio

  • Durante esta etapa se produce en el adolescente Baja autoestima, agresividad, baja tolerancia a la frustración. En los casos más severos puede derivar a un trastorno disocial.

  • Cuando se da una separación, en el adolescente suele aparecer alteraciones emocionales como las depresiones con fases más agresivas, repercusiones en el rendimiento escolar, regresiones a edades anteriores (vuelven a surgir comportamientos anteriores, de más pequeños.

  • Durante la separación de los padres, los adolescentes no cuentan con la capacidad para sobrellevar aquel problema, lo cual los hace vulnerables a ciertos factores de riesgo sociales

3.1 Sistematización del problema

3.1.1 Problema central

  • ¿Cómo los factores resilientes ayudan al control de emociones en los adolescentes, frente a la separación de los padres en el instituto tecnológico nacional huaquillas?

3.1.2 Problemas complementarios

  • ¿Cuáles son los factores desencadenantes más comunes que inciden en la separación de padres?

  • ¿Cuáles son los factores psicológicos que afectan en el adolescente de padres separados?

  • ¿Cómo se manifiestan los estados emocionales en el adolescente que proviene de padres separados?

  • ¿Qué sucede cuando los adolescentes no tiene la capacidad de resiliencia para superar el problema?

OBJETIVOS DE LA INVESTIGACION

4.1 Objetivo general

  • Determinar cómo los factores resilientes ayudan al control de emociones en los adolescentes, frente a la separación de los padres en el Colegio de Bachillerato Huaquillas periodo 2014-2015

4.2 Objetivos específicos

  • Determinar cuáles son los factores desencadenantes más comunes que inciden en la separación de padres

  • Establecer cuáles son los factores psicológicos que afectan en el adolescente

  • Indagar cómo se manifiestan los estados emocionales en el adolescente que proviene de padres separados

  • Especificar qué sucede cuando los adolescentes no presentan la capacidad de resiliencia para superar el problema

Marco teórico y referencial

5.1 Marco teórico conceptual

5.1.1 Separación de los padres. Suele ocurrir en muchos matrimonios o uniones de pareja, que cuando la convivencia se vuelve insostenible, o se pierde la compatibilidad entre el hombre y la mujer, y surgen las dudas o sospechas por diversas causas, entre otros, que la pareja decide ponerle un fin a la relación separándose, para ya no seguir haciéndose más daño.

La causa de divorcio no es una cuestión baladí a la hora de negociar entre la pareja las condiciones específicas del mismo. Primero, porque determinados comportamientos pueden, una vez asumidos, culpabilizar al sujeto y hacerle menos proclive a la discusión. Después porque comportamientos específicos pueden utilizarse en su contra una vez que la pareja está inmersa en el proceso en el proceso judicial e incluso en los que posteriormente se puedan generar (Monco, 2010)Sin duda, por encima de las razones personales de cada uno, e incluso de las interpretaciones o las objetivaciones que el sujeto realice, un divorcio es siempre doloroso (Monco, 2010)La dureza del divorcio, su tardanza, la justicia o la injusticia con la que el sujeto se siente tratado, la situación personal e incluso ciertos caracteres de la propia personalidad pueden aumentar la dificultad de esta situación hasta grados realmente notables (Monco, 2010).

Estudios recientes que hablan sobre ruptura conyugal confirman hallazgos clásicos o conjeturas clínica relativas al carácter multifactorial del conflicto conyugal y a sus efectos dañinos sobre el individuo, su familia y la sociedad. Por ejemplo, el alcoholismo es más frecuente entre los separados, la longevidad es mayor en miembros de parejas bien ávidas, los miembros de parejas desintegradas son más propensos al suicidio, la depresión se asocia con el conflicto y la ruptura conyugales, los desórdenes de ansiedad son más comunes entre los miembros de parejas en conflicto, la productividad laboral se deteriora en la personas con malas relaciones de pareja, y en general, la calidad de vida es significativamente mayor en los integrantes de parejas funcionales.

Otro factor importante que hay que tomar en cuenta es que la mujer contemporánea se ha desarrollado en el ámbito laboral, dejando a un lado el interés único del bienestar emocional de su matrimonio, buscando una colaboración por parte del hombre en los roles estereotipados como femeninos. Otros autores afirman que el divorcio despierta en la pareja sentimientos de fracaso, que es una de las tareas más importantes de la vida, teniendo como consecuencia una sensación de inadecuación personal y auto evaluación, desilusión, depresión, soledad, tensión, culpa, alteraciones en la vida sexual y problemas económicos.

5.1.1.1 Falta de comunicación. La comunicación es un proceso que cumple dos funciones principales, en primer lugar, la autorregulación de la relación en cuanto a su papel en la solución de problemas permite estructurar el manejo de situaciones buscando alternativas, implementándolas y evaluando el resultado, la segunda es la motivacional, que hacer referencia a la satisfacción de necesidades emocionales y afectivas .El papel de la comunicación en las relaciones íntimas ha sido abordado por la investigación psicológica y social desde hace más de 30 años. Dentro de este campo, se ha prestado especial atención a los patrones y estilos de comunicación presentes durante el intercambio simbólico llevado a cabo por las parejas, sin embargo, los problemas de comunicación dentro de la pareja suelen definirse como uno de los principales factores de conflicto. Algunos estudios han encontrado que son las mujeres las que se quejan más que los hombres en relación a problemas de comunicación. Algunos otros también han reportado acuerdo entre los géneros para esta dimensión. Tales diferencias pueden estar relacionadas en cómo los factores son expresados e interpretados dentro de códigos específicos. Por ejemplo, (Burms, 1984), incluyó la falta de intereses en común en la categoría de falta de comunicación .

Por otro lado, existen situaciones internas y externas que hacen que la comunicación entre la pareja se deteriore. Las primeras se presentan cuando no se le reconoce al otro sus propios valores y no busca los momentos oportunos para decir las cosas, por lo que puede llegar a provocar agresiones verbales y discusiones, en vez de lograr una comunicación respetuosa, abierta y sincera. Mientras que la segunda sería un situación como el distanciamiento a causa de vivir en diferentes lugares, ya que esto provoca que la pareja se pierda de experiencias de la vida diaria, como son sus inquietudes, gustos, temores, ilusiones, de lo que cada uno lleva dentro de si. Mientras no exista una buena comunicación, habrá reconciliaciones poco duraderas en la pareja, porque repetirán las mismas fallas de antes. Esto hará caer a la pareja en una falsa tolerancia, nada saludable para la relación, debido a que propicia que cada uno viva su vida en forma independiente, hasta que esto termine en divorcio. También puede llegar a existir conflictos en la comunicación debido a que cada persona, ya sean hombres o mujeres, perciben las cosas de diferente manera; ellos son objetivos, directos, literales y dicotómicos; mientras que las mujeres son subjetivas, indirectas y ambiguas, tienen mayor flexibilidad en sus opciones y utilizan la intuición (García, 1998) La comunicación de la pareja se ve afectada por la depresión y por las señales de socorro dentro del matrimonio. Según estudios de Heene, Buysse y Oost (2005) la presencia del estrés en uno de sus miembros tiende a una comunicación conflictiva disfuncional a mantener una conducta negativa respecto a la solución de sus problemas haciendo de la comunicación aún más negativa y corrompida (Garza et al 2006).

Además, el tema que más literatura ha generado en relación con los patrones de comunicación es el de las diferencias de género. La evidencia demuestra que las mujeres son más tendentes a expresar el afecto negativo y las quejas durante una discusión, mientras que los hombres tienden a retirarse o evitar la discusión. Este patrón diferencial de comunicación para hombres y mujeres parece ser más consistente en los matrimonios con conflicto (Montes-Berges, 2009). En cuanto a la necesidad de que la pareja sea o no matrimonio o pareja estable para que presenten este tipo de patrón de comunicación, existen estudios en ambas direcciones. Mientras que algunas investigaciones han demostrado que este patrón es únicamente propio de matrimonios sin que aparezca en fases de noviazgos, otros aseguran que en parejas estables que no viven juntos este patrón también se tiene más frecuencia de uso. Otros estudios han estado encaminados a dilucidar cuales son los patrones de comunicación usados en relaciones de citas, o a relacionar el uso diferencial de los patrones de comunicación con otras variables más diversas como la incidencia de depresión de uno de los miembros de la pareja (Más frecuentemente en la mujer) o con la existencia de posibles relaciones entre el uso de uno u otro patrón de comunicación y la existencia de desórdenes de personalidad o de hostilidad manifiesta (Montes-Berges, 2009).

5.1.1.2 Infidelidad. Socialmente, se piensa que la infidelidad es el resultado de las crisis de la pareja, y esta no es solo sexual, pues el cónyuge infiel busca aspectos que su pareja no le brinda y estos pueden ser intelectuales, físicos y/o emocionales. Cuando existe infidelidad en la pareja, la víctima presenta una serie de sentimientos negativos hacia su persona. Al descubrirse la infidelidad, es natural que se llegue a sentir dolor, pérdida de autoestima, angustia y rabia. Al estar experimentando estos sentimientos lo más lógico es que la persona quiera ponerle fin a la relación, sin importar las consecuencias a terceras personas (Garza et al 2006). La infidelidad a menudo connota una deterioro en la esfera del matrimonio asociado con la perdida de amor, confianza, indiferencia y separación (Wolcott, 1999). La infidelidad depende en gran medida de la elección de la pareja. De acuerdo con Lee aire (1986), esta decisión se lleva a cabo tanto por factores conscientes como inconscientes y además, restringidos al medio donde habita cada individuo, es decir, la elección no es al azar, sino que se determina de acuerdo con las actividades realizadas, que permiten conocer o relacionarse con otras personas. Es más fácil que las personas se sientan atraídas hacia personas que realizan el mismo tipo de actividad o comparten gustos similares, que hacia aquellas con quienes no tienen los mismos marcos de referencia (Garza et al 2006). La infidelidad no es el factor desencadenante del divorcio. Confirma lo dicho por Tordjman (1989), respecto a que es una gran prueba para la educación tradicional a la que estamos sometidos. Es muy tolerada la infidelidad masculina, pues existen creencias que la sostienen tales como pensar que el hombre es más potente, con mayor necesidad sexual. Dentro de la sociedad mexicana existe el mito de que el hombre debe ser fuerte, racional, mujeriego y con éxitos sociales más públicos que privados, lo cual de cierto modo justifica la infidelidad (Garza et al 2006). Sin embargo, el impacto de la infidelidad como motivo de divorcio puede depender de la importancia que individuo le dé (Wolcott, 1999).

5.1.1.3 Violencia. Entre los factores de divorcio, encontramos las conductas de violencia familiar cometidas por uno de los cónyuges contra el otro, o hacia los hijos de ambos o de algunos de ellos. Asimismo, el incumplimiento injustificado de las determinaciones de las autoridades administrativas o jurídicas que se hayan ordenado tendientes a corregir los actos de violencia familiar hacia el otro cónyuge o los hijos, por el cónyuge obligado a ello. Este factor de divorcio conlleva dos aspectos, por un lado el desacato a una orden de autoridad que amerita una sanción y, por el otro, proteger la integridad física y psíquica de los miembros de la familia (Instituto Aguascaltense de las Mujeres, 2007).

La violencia en la pareja es una práctica universal, porque no distingue edad, estrato socio económico o cultural, nacionalidad, religión, raza, orientación sexual o antecedentes personales, tampoco años de convivencia ni número de hijos. La violencia puede clasificarse en maltrato físico o daño corporal. El psicólogo considera que ante la causa de una herida en los sentimientos del individuo, la consecuencia es el miedo, la humillación y el maltrato sexual que obliga a la víctima a realizar actos no deseados, abandono, cuando no se cumplen las obligaciones de cuidado y atención y financiera, la cual se refiere a apropiarse o destruir el patrimonio de la pareja (Garza et al 2006). Dentro de la violencia existe una situación cíclica que se desarrolla en tres fases, la primera se caracteriza por la acumulación de tensión en las interacciones, en donde existen golpes menores y se incrementan los celos, posesión y opresión. Aquí la victima niega la existencia de cualquier tipo de violencia o maltrato. La segunda se caracteriza por el descontrol y la inevitabilidad de los golpes, en donde la víctima se muestra sorprendida ante la presencia imprevista de estos. Y por último la fase del arrepentimiento. La víctima tiene la esperanza de que el compañero violento cambie, y esto provoca que continúe recibiendo abusos. La violencia en el matrimonio ejercida por los hombres es propiciada por diferentes factores tanto internos como externos. Como factores internos se encuentran la predisposición aprendida hacia la violencia. Las personas que provienen de un hogar violento ven el uso de la violencia como respuesta para la resolución de problemas. La dependencia del alcohol y otras drogas. El uso de estas sustancias solo ayuda al abusador a minimizar su responsabilidad personal por estar en estado inconveniente. El problema realmente radica en un mal uso de manejo de estrés, así como la falta de expresión. Culturalmente se espera que los hombres sean fuertes emocionalmente, sin llegar a demostrar sus sentimientos, y usan la violencia como su medio de comunicación de hacer expresar su poder y masculinidad. Los hombres violentos no tienden a ser asertivos, debido a que pierden su locus de control interno en situaciones amenazantes (Garza et al 2006). Los factores externos para ejercer la violencia son el económico, ligado con problemas laborales como el desempeño o la insatisfacción laboral, lo que provoca que se desquiten con la pareja recurriendo a la violencia (Garza et al 2006). Los terapeutas de pareja han reportado que entre el 40% y 60% de las parejas que buscan terapia han experimentado episodios de violencia en sus relaciones y solo entre el 6% y 10% de los clientes consideran a la violencia como un problema.

La violencia propicia muchas veces inestabilidad emocional en la pareja y en la familia, divorcio, desintegración familiar y efectos en los hijos, que se pueden reflejar en un bajo rendimiento, deserción escolar, incorporación a un mercado laboral precario, así como posibilidades de sufrir abuso sexual, caer en la prostitución o incurrir en actos delictivos (IAM, 2007)

5.1.1.4 Problemas económicos. Respecto a los problemas económicos, Ojeda (1989) observa que aun cuando el divorcio y la separación ocurren en todos los grupos sociales, muestran distinta intensidad entre los mismos. La mayor se da entre las mujeres cuyos esposos o compañeros son trabajadores no asalariados en el sector no agrícola, campesinos o trabajadores asalariados agrícolas, mientras la intensidad menor se presenta entre la burguesía y la pequeña burguesía, el proletariado típico y el no típico (Ojeda y González, 2008). Ahora bien, el nivel educativo de la mujer y su incorporación al mercado laboral tienen una relación positiva con la probabilidad de disolución. Las mujeres con mayores niveles educativos y las que trabajaron antes de la unión tienen mayor riesgo de terminar de manera voluntaria su unión (Ojeda y González, 2008). La misma relación guarda el tamaño de lugar de residencia: a mayor número de habitantes en la localidad de nacimiento o de residencia, mayor la probabilidad de disolución (Ojeda y González, 2008) El número de hijos también ha sido relacionado de manera inversa o negativa con la disolución de las uniones. Solís y Medina (1996) aseguran que las parejas con mayor número de hijos tienen menor probabilidad de disolución.

Por otro lado, los problemas económicos pueden aumentar el aislamiento, el estrés emocional, la depresión y la baja estima de sí mismo, que, a su vez, pueden generar o afectar las tensiones matrimoniales (Wolcott, 1999). Agencias de asesoramiento matrimonial y apoyo familiar han sugerido que las tensiones financieras tienen un impacto negativo y las relaciones y la vida de familia (Wolcott, 1999). La manera en la que las finanzas son manejadas en el matrimonio puede representar problemas de fondo de poder y autoridad en una relación que puede contribuir a una insatisfacción en general (Wolcott, 1999).

En un estudio sobre dinámicas familiares en México, se encontró que un 14% de las mujeres que eran jefas de hogar, quienes eran la principal fuente de ingresos económicos de sus hogares, afectaba sus relaciones conyugales que concluyen en divorcio o en separación (García, 2006). La redefinición de los papeles en las familias mexicanas ha generado frecuentemente conflictos puesto que, puede observarse que por un lado, la esposa cambia sus expectativas y espera por parte del esposo un cambio en el mismo sentido, pero, por otro lado, el esposo puede resistirse al cambio. Algunos estudios en México (Esteinou 1996) y otros de mayor envergadura en otros países (Barbagli 1990; Cherlin 1992) han señalado que los conflictos nacen sobre todo cuando los esposos continúan comportándose como si no hubiera cambiado nada y siguen manteniendo como expectativa la división tradicional de papeles y de poder. Lo anterior supone la presencia entre la pareja de dos códigos culturales que entran en conflicto (Esteinou, 1996). En consecuencia, dicho proceso implica ajustes, tensiones, conflictos, e incluso puede conducir a la disolución de la pareja. En este sentido es interesante observar lo que ha sucedido en otros países en donde este tipo de familia es mucho más frecuente. Algunos autores (Barbagli 1990) han observado que el hecho de tener un buen trabajo por parte de las mujeres se ha vuelto tan importante que ya no tiene el peso vinculante que antes tenía en el matrimonio y la familia; la posición e identidad social de una persona dependen menos que antes del matrimonio y de la familia y más que antes del trabajo; esto es consecuencia del aumento de la centralidad del trabajo y de la disminución de la interdependencia económica de los miembros de la familia y ha contribuido de esta manera, a que sus relaciones sean más intensas y al mismo tiempo más frágiles. Las bases del matrimonio o de la unión han cambiado, por lo tanto puesto que cada vez los individuos evalúan su matrimonio o su vida de pareja sobre la base de las satisfacciones individuales, afectivas y emocionales que les brinda, y aspectos como la interdependencia económica, el peso del grupo familiar, del medio social o de la religión se vuelven menos constrictivos para mantener dicho vínculo (Esteinou, 1996).

Tradicionalmente los sentimientos de incompatibilidad, el cambio de intereses, la injusta división de las labores o el no sentirse románticamente apegado son algunas razones para dejar que un matrimonio sea considerado más a ser una competencia de aquellos en un status socioeconómico más alto que sus parejas, mientras que las parejas con un status socio económico más bajo requieren de razones instrumentales más terribles como la violencia física, el abuso del alcohol y la falta de apoyo económico para la ruptura matrimonial (Wolcott, 1999).

Existen otro tipo de factores que influyen en la disolución conyugal sobre los que nos documenta la investigación antropológica en torno a los géneros y los estudios históricos de las familias mexicanas. Estos dan cuenta de la importancia de aspectos culturales, institucionales y de genero que influyen en las disoluciones conyugales y las difíciles condiciones sociales a las que se enfrentan las parejas (Ojeda, 2008).

Estudios sobre las razones de ruptura matrimonial desde la perspectiva de los hombres y mujeres divorciadas han proporcionado ideas socioculturales, psicológicos e históricos en el divorcio (Khojastehmehr, 2009). Por ejemplo, un estudio de William Goode, en 1948, en donde las quejas mencionadas más frecuentemente reportadas por las mujeres fueron la falta de apoyo, el consumo excesivo de alcohol y la negligencia. Veinticinco años después de este estudio, Kitson y Marvin, en 1982, encontraron que las mujeres reportaron la falta de habilidades de comunicación de su ex marido, el conflicto interno de rol de género, el sexo fuera del matrimonio, la desconfianza, inmadurez, y problemas con la bebida como sus razones para el divorcio (Khojastehmehr, 2009) Nelly (1982) encontró que las mujeres que quejaban frecuentemente de sentirse no amadas y de tener su competitividad e inteligencia menospreciada constantemente por sus maridos (Khojastehmehr, 2009). Asimismo, algunos investigadores han informado que los hombres se adaptan mejor al divorcio que las mujeres, sufren menos que éstas las consecuencias económicas del divorcio y, como consecuencia, no se ven obligados a cambiar de residencia (Yárnoz, 2008)

Por otro lado, en México, uno de los aspectos básicos a la disolución voluntaria de las uniones por separación o divorcio es la edad de la mujer al inicio de la unión conyugal.

Estudios demuestran que mujeres que se unieron antes de los 21 años tienen mayor probabilidad de disolver su unión voluntariamente en comparación con las que se unieron en edades posteriores (Ojeda, 2008). Años más tarde se reportó en otro estudio, las entrevistadas en la Ensare 2003 confirman no solo la tendencia, sino que presentan un corte de edad que sistemáticamente disminuya a aumente la probabilidad de disolución (Ojeda y González, 2008). Así, la mayor edad a la unión, menor probabilidad de disolución voluntaria. Por otro lado, el tamaño de la localidad de residencia también marca diferencias, ya que los residentes en localidades urbanas tienen mayor probabilidad de que sus uniones terminen en separación o divorcio (Ojeda y González, 2008).

Pero ¿qué ocurre cuando hay hijos de por medio? Se han dado casos que al momento del divorcio o separación, los cónyuges solo piensan en ellos como pareja y se olvidan de la responsabilidad que tienen para con sus hijos. Otros utilizarán a estos últimos como caballitos de batalla para sus fines.

Nada más lastimoso que los hijos tengan que participar, indirectamente, de los conflictos no resueltos, peleas o agresiones de sus progenitores. Esto puede afectarles emocionalmente, al punto de sentirse abandonados, o pensar que sus padres no los quieren e incrementar su inseguridad o rebeldía. En otros casos llegarán a pensar que el divorcio o separación es por su causa.

Las consecuencias psicológicas en los hijos de padres separados, y la capacidad de respuesta ante esta nueva coyuntura familiar dependerá de la edad y estado de madurez emocional del niño o de la niña.

Por ejemplo, cuando el divorcio se da durante el embarazo, el estado de ánimo de la madre influirá en el bebé y pueda que nazca con bajo peso o retraso en su desarrollo cognitivo. En niños de entre uno y tres años, pueden volverse tímidos y tener pesadillas nocturnas.

En el caso de los niños de tres a seis años, ellos no están todavía preparados para entender las implicancias de una separación. Es probable que piense que es por su culpa y reacciones de formas opuestas: demasiado dócil y obediente, o muy rebelde y agresivo. Niños más grandes, entre los seis y nueve años, pueden experimentar sentimientos de rechazo, sensación de pérdida y tristeza, además del temor a ser abandonados. El deseo y la fantasía de que sus padres se reconcilien puede ser una constante y eso volverlos tristes y nostálgicos.

A medida que van creciendo, entre los nueve y 12 años, sentirán vergüenza del comportamiento de sus padres, y cólera y rabia contra aquel o aquella que tomó la decisión de separarse. Intentarán contribuir en la reconciliación de sus progenitores. Los hijos adolescentes, entre los 13 y 18 años, tendrán problemas éticos y la disyuntiva de amar a sus padres o desaprobar su conducta. Una reacción a esta edad puede ser la de adoptar el papel del padre ausente, asumiendo nuevas responsabilidades. Todo lo contrario podría inducirlo a una conducta antisocial, de no acatar ni aceptar las normas de la casa, e introducirse al mundo del vicio o la delincuencia. Una separación no necesariamente debe causar estas reacciones, pero sí algunas de las mencionadas. En algunos casos, el divorcio de sus padres puede significar una forma de liberación ante estilos de vida violentos, adictivos, que más que construir, solo era destrucción. Ante el conflicto familiar hay muchos jóvenes que logran superar esa crisis saliendo de ella reforzados y más maduros que sus pares, aquellos pertenecientes a familias más unidas.

Ante una situación de divorcio, se recomienda a los padres ayudar a los hijos para que se adapten a las nuevas condiciones de organización familiar. Garantizarles que no quedarán abandonados, que ante todo siempre tendrán a su padre y a su madre. Quitarles toda responsabilidad de los motivos de la separación; y sobre todo, no dejar de ser padres con ellos.

Dado el elevado número de separaciones entre parejas que se producen hoy en día, son muchos los niños afectados por esta situación. Esta situación ha dejado de ser excepcional para pasar a ser bastante habitual.

Además del shock emocional para los padres que supone una ruptura sentimental, éstos cargan con el miedo de cómo toda esa situación repercutirá en sus hijos. Las consecuencias que sufre el hijo de padres separados estará más relacionado: - con las desaveniencias familiares previas y asociadas a la separación

- y con el papel que hacen jugar al niño en la separación más que con la propia separación.

Esto, junto con la edad y la madurez del propio niño condicionarán la forma cómo esta separación influirá en su desarrollo.

5.1.1.6 Efectos del divorcio en la adolescencia. Sienten miedo, soledad, depresión y culpabilidad, dudan de su propia habilidad para casarse o mantener una relación, es una época complicada para los jóvenes y el divorcio suele amplificar los problemas típicos de estas edades, por ejemplo pueden incrementar sus conductas de riesgo (alcohol y drogas), ser más promiscuos… Los adolescentes tras una situación así (sobre todo las chicas) pueden acabar por desarrollar una tendencia a vincularse afectivamente a relaciones inestables. Aparecen dificultades en las relaciones con los iguales con alta impulsividad y poca capacidad para la resolución de conflictos a través del diálogo.. Los adolescentes pueden presentar baja autoestima, agresividad y poca tolerancia a la frustración. En los casos más severos puede derivar a un trastorno disocial. El divorcio les enseña a ser escépticos con valores como la confianza, el amor y la lealtad. Puede haber inversión de roles o parentificación instrumental (que los hijos acaben asumiendo tareas y responsabilidades de alguno de los padres, ejerciendo de "padres"), esto se asocia con más ansiedad y depresión. Suele ocurrir que se les exijan más responsabilidades y tareas por regla general en los divorcios. Es el único grupo que puede empeorar pasados 18 meses, ante una inicial adaptación y un periodo favorable pueden presentar síntomas más tarde.

Las consecuencias del divorcio por regla general suelen ser peores en niños que en niñas, ellas suelen adaptarse mejor a la situación.

Para los hijos una separación (igual que para los padres) supone un proceso de duelo, cada niño lo afrontará de diferente manera pero por lo general muchos de los problemas se superarán y los niños suelen recuperarse pasado un año o así, si no ha habido complicaciones.

La adolescencia es un estadio propi o de la especie humana: no se han descubierto en el animal conductas específicas de la adolescencia. Y es necesario aclarar que pubertad y adolescencia, no son sinónimos.

Llamamos pubertad al conjunto de cambios físicos que a lo largo de la segunda década de la vida transforman el cuerpo infantil en cuerpo adulto con capacidad para la reproducción.

La pubertad es un fenómeno universal para todos los miembros de nuestra especie y la adolescencia, por su parte, es un hecho psicosociológico que no adopta en todas las culturas el patrón de características que adopta en la nuestra (Margaret Mead).

5.1.1.7 ¿Por qué de la adolescencia? Una aproximación a los motivos de la duradera adolescencia busca la explicación en razones biológicas

. Por una parte debemos considerar la gran masa del encéfalo humano, más por otra también que, durante la adolescencia, tiene lugar el acabado morfológico macro y microscópico del cerebro.

El acabado de los lóbulos frontales y parietales, cuya madurez permite la capacidad de programar y planificar, es más tardío que el de los otros lóbulos cerebrales. En cambio hay, por ejemplo, todavía inmadurez de las áreas que posibilitan la motivación y de

las que moderan y modulan los comportamientos de riesgo: fumar, actividad sexual precoz, etc.

Se han aducido un segundo grupo de razones de índole psicopedagógica: El niño tiene ante si aprendizajes complejos y conductas sociales sofisticadas que requieren años para su aprendizaje y consolidación.

Puede haber también razones sociológicas ya que la plena capacidad amorosa sexual requiere años. Al lector no se le escapa que nos estamos refiriendo a conductas humanas más complejas que la simple capacidad reproductora genital. Esta y otras muchas razones han llevado a la conclusión, repetimos, que la adolescencia es un periodo psicosocial de la vida.

  • Metas a alcanzar por el adolescente.

Ligtner y Hansen establecieron las cuatro metas siguientes:

  • 1) Separación psicológica de sus padres y de su familia.

  • 2) Elección de una profesión.

  • 3) Aprendizaje para el amor.

  • 4) Consolidación de la propia identidad

Algunos desafíos planteados a los adolescentes hoy:

Estos desafíos se han formulado como decálogo, del cual nosotros, en esta ocasión solo retenemos los "items" que nos parecen más acordes con nuestro propósito:

Consecuencias de la frecuente desestabilización de las familias con menor atención parental a los adolescentes, por ej. por trabajo de ambos progenitores, etc.

Necesidad de una buena preparación laboral en nuestra sociedad tecnológica, con cambios frecuentes en el tipo de trabajo.

Instrucción en el manejo de las técnicas de comunicación global.

Legislaciones poco aptas para que, al término de la adolescencia, el joven disponga de Contratos de Inserción en la Vida Social. Estamos viviendo estos días, en país vecino las protestas de adolescentes y jóvenes por la legislación laboral que les concierne.

Protección contra las enfermedades, en especial VIH . (Educación Científica para la Salud e Información idóneas).

Solidaridad frente al aislamiento propio de las grandes urbes.

Todo ello presidido por una Educación en Valores y lucha contra los antivalores, como componente primordial de la cultura juvenil. Derechos de los adolescentes

Todo niño tiene derecho a la vida así como a alcanzar el máximo desarrollo armónico posible.

  • Derecho a una alimentación científicamente correcta que permita y favorezca el óptimo desarrollo de sus potencialidades somáticas y psíquicas.

  • Derecho a recibir una Educación Científica para la Salud apropiada a la edad y con proyección de futuro.

  • Derecho a protección contra influjos deletéreos psicofísicos ambientales.

  • Derecho a ser asistidos en la enfermedad, tanto desde el ángulo diagnóstico como terapéutico y de rehabilitación.

  • Derecho a opinar en cuestiones relacionadas con su salud.

  • Derecho (y a la par deber) de defender y conservar la propia vida y la de cualquier otro ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural.

  • Todo adolescente tiene derecho al cuidado de su familia y a no separarse de la misma, así como a tener relación con el progenitor separado.

  • Derecho a ser ayudado y respetado por sus familiares.

  • Derecho a un alojamiento digno, saludable.

  • El adolescente tiene derecho a que se le proporcione una vida digna, especialmente cuando sufre alguna limitación.

  • Derecho al trabajo honesto y justamente retribuido.

  • Derecho a la instrucción acorde con sus capacidades intelectuales.

  • Derecho a una Educación Religiosa acorde con los deseos de su familia.

  • Derecho a las libertades democráticas.

  • Derecho a no sufrir discriminaciones por etnia, raza, color, sexo,

lengua, religión, política, origen social, discapacidad.

  • Derecho a la información por encima de fronteras.

  • Derecho a la privacidad y confidencialidad.

  • Derecho a fundar una familia estable con hijos.

  • Tiene derecho a exponer sus puntos de vista en las cuestiones que le atañen

5.1.1.8 Compartiendo sentimiento. En esta etapa de vida las emociones juegan un papel muy importante, ya que no solo tu cuerpo sufre cambios físicos, sino que aprende a experimentar de diferente forma diversos sentires. Por lo que es común que de pronto no sepas explicar por qué te sientes de una u otra manera y porqué los demás no son capaces de entenderte.

Es importante que tomes en cuenta que las emociones tienen una función adaptativa y que ayudan a entender las reacciones y lo que sucede a tu alrededor.

Por lo que la función de las emociones en distintas esferas de tu entorno figura como un reto para la escuela, la familia y la sociedad que te acompaña.

Además las emociones se asocian con la capacidad de esperar lo mejor de sí mismos, de expresar nuestra alegría y entender cuándo estamos tristes, identificar los cambios de humor, fortalecer nuestra capacidad de autorreflexión y con ello mejorar nuestras relaciones con los demás.

Esta etapa implica ser autoconscientes de lo que soy capaz de sentir y de cómo puedo aplicarlo en mi vida cotidiana, valorando así la importancia del optimismo y de la esperanza, las cuales me permiten enfrentar situaciones adversas

La etapa de la adolescencia es un ascenso en tu vida que puedes disfrutar mucho. Ya que es cuando comienzas a descubrirte, es decir comienzas a identificar todo aquello de lo que eres capaz de hacer como un ser autónomo todo aquello que puedes lograr y todo lo que eres capaz de ser.

Apropiarte de todo lo que tienes, eres y puedes te ayudará a configurarte como un adulto responsable y capaz de hacer todo lo que te propongas; también a resolver de manera muy sencilla los conflictos a los que te enfrentes y sobre todo a tomar decisiones acertadas.

Las fuentes para organizar diversos factores que promuevan la resiliencia se constituyen en apoyos externos (Yo tengo); la fuerza interior (Yo soy) que se desarrolla a través del tiempo y que sostiene a aquellos que se encuentran frente a alguna adversidad y por último los factores interpersonales (Yo puedo) entendida como la capacidad para solucionar problemas que lleva a la persona a enfrentar la adversidad. Grotberg 1995, (2006: 20) .Me di cuenta a través de los ejercicios que cuento por lo menos con una persona en mi familia en la que puedo confiar y que me acepta tal como soy además de brindarme apoyo.

5.1.1.9 Efectos del divorcio en los hijos. A parte del divorcio como tal hay otros factores que se asocian a este que se consideran un factor de riesgo para un divorcio más complicado:

  • Pérdida de poder adquisitivo, los gastos ya no se comparten.

  • Cambio de residencia, colegio y amigos.

  • Convivencia forzada con alguno de los progenitores o algún familiar.

  • Disminución de la influencia del progenitor con el que no conviven.

  • Introducción de parejas nuevas de los padres.

  • Partes: 1, 2

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