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Vigencia del pensamiento martiano en la Educación Especial



  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Desarrollo
  4. Conclusiones
  5. Bibliografía

Resumen

La formación multilateral del hombre constituye uno de los pilares de la política educacional cubana, teniendo en el pensamiento martiano su más profundo sustento, el cual la consideraba: "(…) una obra de infinito amor (…)". Las ideas de Martí adquieren una significativa importancia en el desarrollo de la práctica pedagógica para el subsistema de Educación Especial. Los estudios realizados por la autora en los primeros años de la carrera, la práctica pre-profesional y la indagación a través del análisis documental y la conversación con maestros y directivos, permiten constatar el insuficiente conocimiento de los textos martianos relacionados con la Educación Especial. La necesidad del conocimiento del pensamiento martiano por todos los maestros, motiva la realización del presente, que pretende fundamentar, teóricamente, la vigencia de la obra de Martí en la Educación Especial cubana, revelando su carácter histórico cultural y humanista, lo cual es de gran valor para la atención educativa y la formación integral de la personalidad de los alumnos con necesidades educativas especiales, asociadas o no a la discapacidad.

Introducción

El Estado cubano desarrolla acciones que garantizan y potencian la plena igualdad social entre los hombres, constituyendo el desarrollo integral de la personalidad el objetivo central de su política educacional. En este empeño cobra vital importancia la formación de los profesionales de la Educación Especial.

El sistema de Educación Especial, fundado en 1962 por Fidel Castro Ruz, comprende una red de servicios especiales y recursos puestos a disposición de los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas o no a discapacidades, y se encuentra en un proceso de trasformación y perfeccionamiento, transitando desde la integración escolar a la inclusión educativa donde se garantice una educación de calidad para todos.

En correspondencia con lo anterior, se destaca la necesidad del desarrollo de una educación con un carácter más humanista, más socializador, más vinculado a la vida, menos segregacionista, de más fácil acceso y mayor calidad, que facilite el desarrollo de todos, independientemente de sus condiciones especiales o no, de desarrollo.

El propósito es hacer una pedagogía del optimismo, de la equidad e igualdad de oportunidades, de compromiso con el que aprende, sin discriminarlo o segregarlo, que propicie el éxito de todos los alumnos, no importa cuáles sean sus diferencias o la situación real de su desarrollo.

En este contexto, se torna necesario el conocimiento exhaustivo de cada alumno, de su entorno familiar, comunitario y social, de sus necesidades y potencialidades, un dominio preciso de las misiones y los objetivos a alcanzar en cada etapa, una conciencia de los recursos con que contamos, con el objetivo de diseñar una atención pedagógica especialmente dirigida, científicamente organizada, diferenciada y personalizada, integral, profunda, que se corresponda con la complejidad de los alumnos.

Ello presupone necesariamente la comprensión del sustento pedagógico de la Educación Especial en Cuba, sus orígenes humanistas y optimistas, que han de partir de una clara interpretación del ideario pedagógico de José Martí y su singular vigencia, lo que resulta vital para comprender lo que actualmente queda definido como la proyección histórico-cultural de este subsistema.

En este sentido, el ideario pedagógico del Apóstol conforma, armónicamente, los pilares científicos-contemporáneos de la Educación Especial, al poseer una expresión psicológica acabada que aborda el fenómeno histórico-cultural con una congruencia lógica y un alto nivel de madurez filosófica.

La importancia del conocimiento del pensamiento martiano por todos los maestros, motiva la realización del presente que pretende fundamentar teóricamente la vigencia de la obra de Martí en la Educación Especial Cubana, revelando su carácter histórico cultural y humanista, lo cual es de gran importancia para la atención educativa y la formación integral de la personalidad de los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas o no a la discapacidad.

Desarrollo

El análisis bibliográfico realizado, así como las valoraciones sobre el tema objeto de estudio, han permitido profundizar en las principales concepciones martianas que guían y orientan las prácticas educativas que se desarrollan en la Educación Especial contemporánea.

Una visión completa de la vida y obra de José Martí, exige detenerse en su faceta de educador. Al respecto Fernando Portuondo escribió: "Una de las direcciones más vigorosas del pensamiento de Martí es la que se abre paso en los problemas de la educación".[1]

Las ideas del Apóstol sobre la educación fueron expuestas a través de la prensa, en cartas, y mediante su obra cumbre en el tema que se analiza: La Edad de Oro. Al respecto coincidimos con Hervis Escribano Elmys (2011), al afirmar que: "La Edad de Oro, fue un proyecto editorial profundo y coherente, al que Martí confirió una importancia trascendental, pues en ella pondría todo lo fecundo que en él ya había madurado. Por lo que su principal objetivo era hacer de los niños de América hombres de bien, ciudadanos activos que amen la tierra en que nacieron."[2]

Las concepciones martianas, en el campo de la pedagogía se sustentan en su labor práctica del magisterio a través de diferentes momentos de su vida. Por lo que su teoría educativa representa una continuidad que desarrolla y profundiza el pensamiento educativo genuinamente cubano de la segunda mitad del siglo XlX.

Su vínculo directo con el ejercicio del magisterio le permitió en este campo formular ideas con un carácter novedoso y revolucionario destacándose:

  • Su oposición a la escolástica, al dogmatismo y a la rigidez de las ideas en cuanto a la educación.

  • Defendió la necesidad de educar en un clima de libertad de pensamiento.

  • La defensa de la educación científica en apego a la naturaleza, como expresión de fomentar la libertad de pensamiento. Unido al estímulo investigativo en los alumnos.

Desde una proyección futura Martí, definió una postura clara en relación con el vínculo de la escuela y la vida, a la altura de su tiempo y de las necesidades del país, así como la urgencia de aplicar un sistema de métodos de enseñanza que propicien una educación práctica, científica y contextualizada.

En este contexto, nuestro país desarrolla acciones que garantizan y potencian la plena igualdad social entre los hombres. La educación cubana surge bajo el signo del derecho, la igualdad y la justicia, en su dimensión de proyecto jurídico y político, constituyendo la atención a las personas con discapacidad una prioridad de nuestra política social, que garantiza y desarrolla acciones para elevar la calidad de vida y la equiparación de oportunidades.

En este sentido Martí aspiraba a que "la ley primera de la República fuese el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".[3]

Según plantean Noguera Núñez, K y Ramírez Romero, V (2012) con la creación de la Educación Especial en Cuba (1962), se inicia un: "(…) proceso de equidad e igualdad de oportunidades para las personas con necesidades educativas especiales, como reflejo de una perspectiva humanista de respeto y aceptación a la diversidad humana en el contexto educacional que potencia el desarrollo del alumno".[4] Para ello se hace necesario que la escuela cambie sus propósitos; de transmisora de conocimientos a desempeñar un papel transformador y facilitador de igualdad de oportunidades de acceso para todos.

La Educación Especial no es únicamente instrucción y transmisión de conocimientos, significa también la formación de la personalidad y capacitación para la vida social y humana.

En concordancia con lo antes expuesto, el Apóstol, con singular maestría declara que: "Instrucción no es lo mismo que educación: aquélla se refiere al pensamiento, y esta principalmente a los sentimientos. Sin embargo, no hay buena educación sin instrucción".[5]

Para Martí, la educación debía ir donde va la vida, debía ser práctica y útil, sin descuidar con ello, la atención a la espiritualidad y a los sentimientos. Debía servir de espejo y guía para todos, siendo esta la vía que conduce al alumno con necesidades educativas especiales al desarrollo de sus posibilidades y potencialidades.

Constituye uno de los principales retos de esta educación, ofrecer las ayudas que como recursos educativos potencien el desarrollo armónico del alumno desde las primeras edades. En tal sentido, el ideario martiano revela pautas que se aproximan a esta comprensión, al considerar que: "Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido, (…) es ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote sobre él, (…); es preparar al hombre para la vida". [6]

Uno de los principios de la Educación Especial que permiten lograr este fin es el de la unión del estudio y el trabajo, demostrándose con ello que en la tradición pedagógica cubana, están indisolublemente ligadas la teoría con la práctica.

En la educación de las nuevas generaciones participa toda la sociedad sobre la base del accionar coherente, a partir de objetivos estatales comunes para todo el país, y en función de lograr que en cada centro se proyecte la labor educativa, contando con la intervención protagónica de los alumnos, profesores, familia y comunidad.

La educación especial debe ser diferenciada, a partir del conocimiento de las potencialidades de los alumnos, profesores y la comunidad; propiciando el máximo desarrollo de los protagonistas de este proceso.

Se coincide con Borges Rodríguez, S. y Orosco Delgado, M. (2013) al afirmar que: "(…) la Educación Especial, más que un tipo de enseñanza, implica toda una política educativa, una didáctica para personas con necesidades educativas especiales en cualquier contexto donde se encuentren. Enriquecida y enriquecedora por el empleo de los recursos necesarios, los apoyos, la creatividad que cada caso requiera para transformar y desarrollar al ritmo peculiar de cada alumno, de manera permanente y optimatizando su posibilidad (…)".[7]

La concepción actual de la Educación Especial cubana es el resultado directo de la experiencia acumulada durante más de medio siglo de ardua labor y de la interpretación y aplicación, de los más renovadores y modernos enfoques internacionales en esta materia, haciendo posible que existan menos alumnos en estas escuelas, transformándose en escuelas de principio a fin, en una escuela de tránsito.

En la Educación Especial existen varias modalidades de atención a los alumnos con necesidades educativas especiales, entre las que se encuentran: las Vías no formales (programa Educa a tu Hijo), los Centros de Diagnóstico y Orientación (CDO), los Consejos de Atención a Menores (CAM), los hogares de niños sin amparo filial, los centros médicos psicopedagógicos, los maestros ambulantes, las aulas logopédicas, las aulas para alumnos con deficiencias mentales que existen en el contexto de la educación general, las

aulas hospitalarias y los servicios que se prestan en hospitales, policlínicos y otros centros pertenecientes a los distintos ministerios de nuestro país y los organismos no gubernamentales (Asociaciones de Discapacitados).

Es admirable encontrar, en este entorno, pautas martianas que guían el accionar educativo al afirmar que: "(…) todo esfuerzo por difundir la instrucción es vano, cuando no se acomoda la educación a las necesidades educativas, naturaleza y porvenir del que la recibe".[8]

Tomando como punto de partida estas consideraciones martianas, se enriquece en la Educación Especial, el concepto de necesidades educativas especiales, refiriéndose: "(…) a los alumnos que por muy diversas causas presentan dificultades, no avanzan en el aprendizaje y en su desarrollo general como los demás, necesitando de apoyos para escalar nuevos estadios o cumplir los objetivos educativos trazados. Con la puesta en práctica de este concepto se le da un verdadero cambio a la práctica educativa, al hablar de necesidades y no de deficiencia, discapacidad y minusvalía, significa poner a prueba la capacidad de la escuela para dar respuesta a las necesidades de todos y cada uno de los alumnos (…)".[9]

A continuación se ofrece un esquema que muestra los diferentes tipos de necesidades educativas especiales.

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Esquema #1. Tipos de necesidades educativas especiales

Al respecto, consideran Borges Rodríguez, S. y Orosco Delgado, M. (2013) que este concepto está en relación con las ayudas pedagógicas o servicios educativos que determinados alumnos puedan precisar para el logro del máximo crecimiento personal y social. Los alumnos que presentan necesidades educativas especiales, como consecuencia de una discapacidad o trastorno, requieren de ayudas o apoyos extraordinarios para participar y avanzar en sus aprendizajes. Los apoyos y ayudas pueden ser requeridos por algunos estudiantes durante todas las etapas de su vida escolar, mientras que otros, necesitan de estas medidas por períodos específicos de su escolarización.

En correspondencia con lo antes expuesto, Martí, en su visita a una escuela de sordomudos en México, expresó: "(…) todo esto se siente, y muchas cosas se aman, ante esos seres abrazados por su propia luz, sin sentidos con qué transmitirlas, ni aptitudes para recibir el calor viviente de la ajena. Nacidos como cadáveres, el amor los transforma, porque la educación de los sordomudos es una sublime profesión de amor. (…) la paciencia exquisita, el ingenio excitado, la palabra suprimida, elocuente el gesto, vencida el error de la naturaleza".[10] La atención a los alumnos con necesidades educativas especiales no resulta fácil. Los resultados actuales de la práctica pedagógica han demostrado avances, se ha recorrido un largo camino lleno de experiencias que nos sitúan en mejores condiciones para lograr una educación de calidad, más justa y que incluya a todos, como soñara el Apóstol, centrándose el énfasis en la respuesta educativa que requiere el alumno y no en sus limitaciones personales.

Ajustar la respuesta educativa según Borges Rodríguez, S. y Orosco Delgado, M. (2013) significa: "El conjunto de procesos orientados a mejorar las condiciones de aprendizaje de los alumnos, el trabajo metodológico y las condiciones organizativas de los centros, mediante los cuales, alumnos, maestros, directivos, familiares e instituciones, interactúan con el propósito de satisfacer las necesidades educativas de los alumnos y mejorar la calidad de la educación, con un carácter sostenido y sistemático".[11]

En tal sentido, la planificación de la respuesta educativa a la diversidad personal, cultural y social de los alumnos es apremiante; así como la búsqueda por la vía científica de modelos, proyectos, metodologías y estrategias que posibiliten mayor calidad en el aprendizaje, en la preparación para la vida y en la inserción al trabajo.

Lo anterior se materializa en la proyección histórico-cultural de la Educación Especial en Cuba, afianzando el criterio vigotskiano acerca del "(…) carácter creador que hace de esta una escuela de compensación social, de educación social (…)",[12] pues pone marcado énfasis en el aporte que puede hacer la preparación laboral en la concreción de tal propósito.

José Martí legó para la educación cubana un paradigma de extraordinaria significación; fue pionero en plantear el conocido principio de vinculación del estudio con el trabajo, de comprobada validez en la Educación Especial, al respecto refiere que: "(…) el hombre crece con el trabajo que sale de sus manos (…) escuelas no debería decirse, sino talleres (…)".[13]

Estas ideas sustentan el accionar que asume la Educación Especial contemporánea para poder brindar una atención de calidad a todos y cada uno de aquellos que puedan encontrarse en situación de desventaja social, con factor de riesgo biológico y social. Para llevar a vías de hecho esta nueva perspectiva de desarrollo para los alumnos con necesidades educativas especiales, es necesario poner en práctica la pedagogía de las potencialidades, orientada en el respeto a la diversidad y defensora de la inclusión educativa.

Considerar la diversidad supone comprender la amplitud y universalidad de este concepto, ya que ser diferente es inherente al ser humano, constituyendo un reto su respuesta educativa. Se coincide con Borges Rodríguez, S. y Guerra Iglesias, S. (2011) al referir que: "Educar en la diversidad, es en primer orden, resolver el problema del acceso de todos a la educación, es fomentar las capacidades en todos a pesar de la perdurabilidad de las diferencias entre ellos, es organizar una educación que garantice calidad y equidad en condiciones de masividad, sin excluir a nadie, con un elevado sentido de justicia, humanismo y profesionalidad, es educar con la convicción de que la educación, con una concepción histórico-cultural, decide el desarrollo de la personalidad".[14] Por su parte, asumir la diversidad en el contexto educativo exige trabajar por el desarrollo de la igualdad de oportunidades, la eliminación de las desigualdades y la búsqueda de nuevas formas de enfocar el proceso educativo.

Con atinado juicio Martí sentenció: "(…) al venir a la tierra todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás (…)".[15]

Una educación en la diversidad presupone también considerar el concepto de inclusión educativa que debe propiciar el acceso de todos a la educación, la aceptación de las personas con sus deficiencias dentro de la sociedad "normal", con los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades, poner a disposición de todos condiciones y formas de vida que se aproximan lo más posible a las circunstancias y al estilo de vida considerado "normal", a fin de que pueda desarrollar al máximo su personalidad.

La inclusión educativa exige un ajuste en el modelo de escuela actuante, profesores distintos, padres diferentes y una organización escolar de escuela integrada y funcionamiento de comunidad entre todos, que se centre en las habilidades, potencialidades y no en diferencias ni dificultades; es preparar a los individuos con necesidades educativas especiales para la vida, siendo sugerente la realización de ajustes en la programación curricular para garantizarlo.

Para ofrecer la educación en condiciones de inclusión es indispensable buscar alternativas que garanticen una educación de calidad en las instituciones de Educación Especial, siendo más necesario aún, el convencimiento, la responsabilidad, entrega y amor, como eje fundamental de quienes tienen que enfrentarla.

Al respecto Martí expresa que: "(…) hombre es el maestro que da de su ser propio a los demás; el maestro es meritorio y generoso padre de muchos (…)".[16]

Es necesario que los maestros comprendan que calidad con equidad, significa escuelas inclusivas, es decir, las escuelas que por la excelencia de sus servicios hacen posible que todos los alumnos de una comunidad encuentren en ella todo lo necesario para su desarrollo.

El proyecto educativo cubano tiende cada vez más a fomentar, entre hombres y mujeres, una postura interesada en la inclusión, promulgando la solidaridad y la ayuda mutua entre los iguales y cultivando el sentimiento de amor y respeto de unos hacia otros. En este sentido es necesario recurrir a la fórmula martiana de la no exclusión presente en el accionar de nuestra sociedad: "(…) dígase hombre y ya se dicen todos los derechos (…)".[17]

La Educación Especial cubana, con una proyección histórico-cultural, de raíces martianas, concibe una educación inspirada en las ideas más profundas del humanismo y de la igualdad, inmersa en serias y profundas transformaciones sociales, orientada en los postulados científicos de una pedagogía, que no es solo la ciencia que da protección a la educación de los hombres, sino es también arte. Se trata, en todos los casos, de escuelas e instituciones estatales de un alto reconocimiento social y prioridad que aseguran el acceso y gratuidad para todos, logrando cada día mejores resultados en la atención e incorporación laboral de sus egresados y alcanzando niveles superiores de integración social.

En consecuencia con lo anterior, la intervención educativa que se practica en la Educación Especial asume la diversidad y responde adecuadamente a ella, con una concepción donde se oferte una educación ajustada a las necesidades de todos y de cada uno, potenciándose la personalización del proceso educativo.

Tomando como punto de partida las consideraciones anteriores Guerra Iglesias, S. considera que se debe orientar el trabajo educativo a:

  • Reconocer las capacidades para educarse de todos los alumnos, lo que tiene una enorme fuerza educativa.

  • Orientar la relación dialéctica individuo – sociedad vista en sus múltiples dimensiones culturales y espirituales.

  • Promover la socialización de los alumnos para contribuir a la eliminación de sentimientos de minusvalía y la elevación de la autoestima.[18]

La mencionada autora toma como referencia la teoría de L. S. Vigotski al referirse a "(…) que el defecto no es solo debilidad, sino también fortaleza, potencialidad (…)".[19] En este sentido encontramos en la obra vigotskiana una idea clara e interesante: "(…) las barreras sociales suelen ser tan o más discapacitantes que las propias deficiencias biológicas (…)".[20]

Este enfoque ha condicionado la reorganización de las escuelas especiales en función de las necesidades educativas especiales y discapacidades, la escolarización de alumnos y servicios para promover la integración en la escuela común y la perspectiva de transformar las mismas en centros de recursos y apoyos.

En concordancia con estos componentes, se reafirma que la Educación Especial ya no puede entenderse como la educación de un tipo determinado de personas, sino como un conjunto de recursos educativos puestos a disposición de los alumnos que, en algunos casos, podrán necesitarlo de forma temporal, en otros, de forma más continuada y/o permanente. Es la respuesta o tratamiento de las necesidades de un alumno con el fin de aproximarlo a los objetivos propuestos.

Para lograr dicho propósito es necesario por parte de los profesores y alumnos:

  • El conocimiento de cada uno de sus alumnos, sus intereses, motivaciones, necesidades y potencialidades.

  • El establecimiento de un sistema bien organizado de estrategias de enseñanza que permitan dar a los alumnos, las oportunidades y los apoyos necesarios para alcanzar los objetivos.

  • La posibilidad de que todos puedan aprender lo mismo, aunque de forma diferente, asegurándose así el derecho de todos a contar con las mismas oportunidades para aprender, y el derecho de compartir y beneficiarse de una misma educación.

Para ello, la educación debe organizarse desde la puesta en práctica de un currículo que tenga presente a todos los alumnos, esto implica una serie de estrategias de enseñanza–aprendizaje donde se tenga en cuenta la participación del alumno y su motivación, utilizando como referencia sus intereses y conocimientos previos, la utilización de técnicas de trabajo individuales y grupales, usar y adaptar las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, crear y adaptar materiales y recursos variados, organizar el proceso desde el maestro y la institución, vincular la enseñanza y el aprendizaje con la vida para abordar el planteamiento y solución de problemas reales, planificar de forma intencionada y acorde con las características de los alumnos el desarrollo del aprendizaje.

Con absoluto orgullo martiano y en relación con lo antes expuesto se puede afirmar que: "(…) más que una enseñanza, en esta escuela ha de profesarse el amor (…)".[21]

La Educación Especial en la actualidad ha tenido un acercamiento conceptual a las posiciones teóricas de la pedagogía y la educación de la diversidad, por lo que la tendencia es a multiplicarse, a extenderse al resto de las enseñanzas. Este subsistema ha devenido fuente de recursos metodológicos, tanto preventivos, como correctivos para la atención educativa.

En correspondencia con lo anterior, se consideran la ayuda pedagógica y la adaptación curricular como recursos didáctico–metodológicos para la atención a la diversidad de alumnos con necesidades educativas especiales, constituyendo vías para ofrecer tratamiento a las diferencias de los alumnos en los que se revelan modos de actuación a seguir por los maestros en su práctica educativa, a partir de la identificación de las necesidades y potencialidades.

Por tanto, la escuela debe adaptarse a las demandas y necesidades de sus alumnos, deben hacerse todos los esfuerzos necesarios y aplicar variadas alternativas metodológicas apoyadas en la creatividad para que el alumno se eduque en el contexto educativo más socializador, integrador, normalizador y desarrollador posible, agotándose todas las posibilidades para que el alumno tenga éxito en las condiciones de la escuela regular.

Este modelo educativo de la pedagogía de la diversidad, tiene que pasar inevitablemente por la preparación del personal maestro. Mientras más preparados estén los maestros para educar a la compleja diversidad que tendrán sus alumnos, más niños encontrarán solución a sus necesidades en la escuela regular y menos tendrán que pasar a las escuelas especiales.

En tal sentido, se torna oportuno considerar la preparación de los maestros con el objetivo que puedan:

  • Estudiar, conocer integralmente y de manera exhaustiva a sus alumnos.

  • Estar atentos de forma permanente a sus demandas y necesidades, contando con recursos disponibles para dar las respuestas efectivas que estos necesitan.[22]

Los resultados en la Educación Especial, dependen en gran medida, de la preparación que tengan los maestros para enfrentar y dar solución a los problemas que en la práctica profesional se presentan cotidianamente, orientados desde y hacia el alumno como centro del sistema para lograr objetivos de máximo nivel, que lo conduzcan a un cambio cualitativamente superior en el desarrollo integral de su personalidad.

En estrecha relación con lo anterior, Martí reconoce el esfuerzo de quienes acometen tan humana labor al sentenciar: "(…) ¡Benditas sean las manos que rectifican estas equivocaciones, y endulzan estos errores sombríos de la ciega madre creación! (…)".[23]

Conclusiones

Los elementos abordados permiten fundamentar teóricamente la vigencia de la obra de Martí en la Educación Especial cubana, revelando su carácter histórico cultural y humanista, lo cual es de gran importancia para la atención educativa y la formación integral de la personalidad de los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas o no a la discapacidad.

Bibliografía

  • 1. Almendros, H. (2011). Ideario Pedagógico de José Martí. Editorial Centro de Estudios Martianos. La Habana.

  • 2. Bell Rodríguez, R. (1996). Sublime profesión de amor. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

  • 3. Colectivo de autores. (2006). Hacia una concepción didáctica potenciadora del desarrollo de los alumnos con necesidades educativas especiales. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

  • 4. Colectivo de autores. (2011). Selección de lecturas sobre la Educación Especial en Cuba. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

  • 5. Colectivo de autores. (2013). Fundamentos de psicología segunda parte. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

  • 6. Colectivo de autores. (2013). Sobre el perfeccionamiento de la Educación Especial. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

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  • 9. Martí Pérez, J. (1975). Obras completas, tomo IV. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana.

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  • 11. Portuondo, Fernando. (1953). José Martí. Educación. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana.

  • 12. Valdés Galarraga, R. (2012). Diccionario del Pensamiento Martiano. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana.

  • 13. Vigotski L.S. (1990). Obras completas, tomo V. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

 

 

 

Autor:

Dr. C Yosniel Estévez Arias

Yilian Ramos Pérez

[1] Portuondo, Fernando. (1953). Jos? Mart?. Educaci?n. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 9.

[2] Hervis Escribano, Elmys. (2011).Jos? Mart? para educadores. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 17.

[3] Mart? P?rez, J. (1975). Obras completas, tomo IV. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 270.

[4] Noguera N??ez, K. y Ram?rez Romero, V. (2012). Compendio de trabajos de postgrado para Educaci?n Especial. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 5.

[5] Mart? P?rez, J. (1975). Obras completas, tomo 19. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 375.

[6] Mart?, Jos?, Obras Completas tomo 8 Editorial Ciencias Sociales, La Habana. P?g. 281-282.

[7] Colectivo de autores. (2011). Selecci?n de lecturas sobre la Educaci?n Especial en Cuba. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 26.

[8] Mart? P?rez, J. (1991). Obras completas, tomo 10. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 327.

[9] Colectivo de autores. (2013). Sobre el perfeccionamiento de la Educaci?n Especial. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 6.

[10] Mart? P?rez, J. (1991). Obras completas, tomo 8. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 285.

[11] Colectivo de autores. (2011). Selecci?n de lecturas sobre la Educaci?n Especial en Cuba. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 2.

[12] 2Vigotski, L S. (1995). Obras Completas. Tomo V. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 56.

[13] Mart? P?rez, J. (1991). Obras completas, tomo 8. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 285.

[14] Colectivo de autores. (2011). Selecci?n de lecturas sobre la Educaci?n Especial en Cuba. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 2.

[15] Vald?s Galarraga, R. (2012), Diccionario del Pensamiento Martiano. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g 145.

[16] Ib?dem

[17] Vald?s Galarraga, R. (2012), Diccionario del Pensamiento Martiano. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 124.

[18] Colectivo de autores. (2006). Hacia. una concepci?n did?ctica potenciadora del desarrollo de los alumnos con necesidades educativas especiales. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 27.

[19] Vigotski, L S. (1995). Obras Completas. Tomo V. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g. 56.

[20] Ib?dem.

[21] Mart?, J. (1991). Obras completas, tomo VI. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g.353.

[22] L?pez Mach?n, R. (2006). Diversidad e igualdad de oportunidades en la escuela. Editorial Pueblo y Educaci?n. La Habana. P?g.4

[23] 3 Mart? P?rez, J. (1991). Obras completas, tomo VI. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. P?g. 353.

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