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Cuzco

Enviado por onatoba



Un llamado interno a recorrer, una tierra rica en historia. Tierra en donde comenzó otra época a partir de la invasión española. Una tierra en donde se gestó un gran imperio que llegó, en su vastedad hasta la provincia de Córdoba, influyendo de una u otra forma la vida de los habitantes de esos tiempos.

Un lugar en donde el misterio, la aventura, la magia y la historia son motivos suficientes para que millones de viajeros de todo el mundo, lo visiten.

El plan del viaje no fue hace mucho tiempo, era solamente una idea rondando en mi cabeza, era uno de esos planes que no se tienen muy en cuenta, por la lejanía, el costo o por tiempo. Poco a poco fue tomando forma y creciendo con fuerza, hasta que llego el momento de decidir. Luego de mucho tiempo sin vacaciones, el momento había llegado; todo se daba, tiempo, dinero, solo me faltaba lo que más me preocupaba, que era el cuidado de mis perras Ona y Toba dos ovejeras alemanas que son mi perdición y a las que amo profundamente, para colmo de males a Ona un día antes de salir tuve que operarla de algo delicado y dejarla convaleciente, si vale el termino para aquellos que entiendan el amor que nos brindan estos seres, tanto mas inteligentes y nobles que nosotros mismos.

Tengo que admitir que tenía miedo de dejar las cosas. Trataba de meditar, pero era casi imposible, ya que mis nervios no lo permitían en la forma habitual y dormir también me era difícil.

Por fin, el 23 de Marzo de 2000, partí hacia la ciudad de Cuzco y digo Cuzco porque aún no había aprendido todo lo que significaba, no solo la palabra sino mi viaje.

Partí con grandes esperanzas, con mis cosas en la cabeza, con mi imaginación al punto máximo, creyendo que me pasarían cosas mágicas, cosas que a otro ser no le pasarían, cosas que cambiarían mi vida y/o aumentarían mis poderes mentales.

Así, a las 12,30 hrs tomé mi avión y al despegar éste lancé un grito de alegría al alejarme de mi ciudad natal y dejar atrás problemas, miedos y sueños aun no cumplidos, con dudas en mi cabeza ya que estoy en vender mi negocio y casa para empezar otro tipo de vida, aunque la vida cotidiana no nos da respiro en nuestros miedos, de dejar lo seguro por mas que sepamos que es malo y monótono para nosotros, que no nos permite crecer internamente ni espiritualmente, aunque la búsqueda sea constante.

Partí con ilusiones, mochila y bolsa de dormir viejas y un sombrero tipo Indiana Jones que me acompaña en mis caminatas y pescas en la montaña, dispuesto a realizar el Camino Inka que era toda una aventura para mí que me gusta la montaña y su soledad, su silencio y espacio. Con unas fotocopias en ingles y castellano que me dio mi hermana Irene sobre la cultura Inka y Machu Pichu, las cuales perdí justo cuando comenzaba a leer sobre Machu Pichu, tendría que averiguarlo por mí mismo.

El vuelo fue normal, llegue a Santa Cruz –Bolivia- donde haciendo una escala de 5 horas, conocí una parte de la ciudad, la cual me recibió con una humedad de 80% y un calor agobiante, luego me explicaron que es una zona tropical y por lo que vi en mi reloj, tiene le misma altitud al nivel del mar que Córdoba. Lo único que hice fue tomar una cerveza fría en la plaza que, aparentemente era la principal, realmente me sorprendió el terrible tránsito de sus calles; fue el ingreso a otra forma de vida, pero como solo estaba de paso no le presté mayor atención. Tomo mi segundo avión después de horas de espera, los aeropuertos son los lugares en donde el tiempo se pierde lastimosamente, sobre todo cuando uno esta ansioso de llegar a algún lugar. Mi llegada a La Paz –Bolivia- aconteció de la misma forma, sin expectativas, solo era una posta en donde descansar; no dudo que es una ciudad bonita de noche, con sus dos niveles, separados por 600 mtrs de altitud entre El Alto, en donde se encuentra el aeropuerto y la ciudad de La Paz. Toda ornamentada con sus luces, que en la oscuridad le daban un toque de romanticismo, idea que cambió al verla al otro día, gran ciudad, mismo caos.

Temprano llego al aeropuerto de El Alto y allí veo a dos chicas que por su forma y vestimenta eran argentinas, parecía que tenían problemas con sus pasajes, pero no era mi problema, el mío era llegar a Cuzco. En dos oportunidades anteriores, viendo fotos de Machu Pichu había sentido mi voz interior que me decía que era mi casa, como si llegar allí era volver a mi hogar, no puedo definir esa sensación pero me llenaba de intriga y de adrenalina. Luego de otras 2 hs en un aeropuerto tomo mi vuelo hacia mi destino.

La vista desde el avión era espectacular. Desde el aire se ven sembradíos pequeños, con poblados también pequeños, montañas, ríos y selva y por fin Cusco.

Al bajar del avión, me contacto con estas dos chicas, eran de Buenos Aires , una se llamaba Belén y otra Viviana; oh casualidad, Belén como después me entero, tenía sus cosas en la cabeza, parecidas a las mías pero con miedo a investigar, Viviana en cambio, era una morocha con aires árabes que solo pensaba en pasarla bien unos días. Taxi, bromas mediante, nos dirigimos a la Plaza de Armas.

   

Plaza de Armas, primer impacto, fue fuerte para mí, era otro mundo. Otro espacio, otro tiempo, no sé explicar, pero me ganó desde el primer micro segundo en el que la vi, amplia, histórica, bella, colonial, mezcla. Estaba en el centro del Ombligo del Mundo, nunca tan bien puesto ese nombre; si por mí fuera, me hubiera quedado en ese centro horas enteras, contemplando, solo contemplando. Pero había que hacer averiguaciones, sobre el Camino Inka y sobre el hotel, tal vez por eso encontré a las chicas argentinas, ellas llevaban instrucciones de hacia donde dirigirse. Primera parada, frente a la Plaza de Armas, donde se encuentra casi todo lo que uno pueda necesitar, tanto información como diversión. Mi primer intento fue hacer un tour místico, pero era imposible sobre la base del costo y ante eso opté por el simple, en donde ya mis conocidas se había inscripto, aun sin conocer al guía y con cierto miedo a mi aclimatación a la altura, para la cual llevaba alguna pastilla que me permitiera mover mas tranquilamente. Realmente creo que estaba en el lugar en el que tenía que estar. Saldríamos el domingo a las 6hrs, lo cual luego no ocurrió porque no terminaba de formarse el grupo. Segunda parada hotel, que se encontraba a media cuadra de la plaza, en donde rápidamente dejamos nuestras mochilas, para salir raudamente a recorrer la histórica ciudad. Pidiendo información llegamos al templo mayor de todo el imperio, el mayor templo del sol, en donde se realizaban las mayores ceremonias, como la del 21 de junio, solsticio de invierno,

Qorikancha. Primer golpe bajo, los españoles y la iglesia católica construyeron sobre Él la iglesia de Santo Domingo, como para demostrar que su poder y el de su Dios – acoto que también es el mío – era mayor que el de las creencias Inkas, como siempre en nombre de Dios se realizan los peores actos, que no son agradables a mis ojos, ni sentidos, ni a mi entendimiento, como tampoco a los de mucha gente que conozco en dos continentes. Se dice que estos jardines, estaban llenos de flores de oro y de animales del mismo metal, qué fue de ellos?. La recorrida fue buena, pero no me impresionó mucho, ya que si bien se ha guardado mucho y se lo cuida, se nota el toque español en todo, ya que la parte superior tiene pinturas y objetos no pertenecientes a estos lares, sino objetos, tapices y pinturas que los artistas indios – digo indios con orgullo, ya que parte de mi sangre lo es – que aprendieron de la colonización, entiendo que sea parte de su nueva cultura, pero me gusta mas lo autóctono, ya que su cultura era mayor que la de los conquistadores, que lograron conquistar gracias a la traición de alguien, al decir el secreto de este pueblo.

Paso por Plaza de Armas, lugar en donde, como en cada sitio turístico del mundo, se reúne la gente al regreso de sus paseos diarios. Ingleses, alemanes, japoneses, etc., etc. Donde la policía cuida en todo momento, en donde los niños te rodean para pedir o vender alguna postal, por pocas monedas. En la fuente central nos sentamos a tomar mate, bebida desconocida por estas regiones y por la cual éramos mirados con total incredulidad y con la creencia de que era una droga, como si fuera marihuana o algo por el estilo, pero también un faro en la oscuridad para cualquier argentino que deambule por este vasto y a la vez pequeño mundo que nos cobija. Por supuesto que convidar es una obligación y hacer probar también; lo hizo una chica suiza que hablaba castellano y dio la casualidad que conocía Neyruz, un pueblito en donde vive un amigo suizo, al cual, hace mucho tiempo que no escribo ni tengo noticias; pero sirvió para recordarlo.

Oscurece rápido y ni bien se esconde el sol la temperatura baja varios grados. Me dirijo al hotel, primer baño caliente en dos días, salimos a cenar con mis conocidas y luego a tomar algunas cervezas, era bueno conocerse un poco, intercambiar ideas. Ya con algunas jarras encima, conocemos a un uruguayo y a un argentino, que estaban viviendo hace 2 meses y hacían artesanías o trabajaban en bares para subsistir, con ellos, mas adelante, tuve charlas importantes. Tarde nos fuimos a dormir, ya sabiendo que el domingo no saldríamos al camino Inka.

Domingo 25, desayuno, bajo del hotel hacia la Plaza de Armas y que veo, militares, ¿qué pasó?, menuda sorpresa, pero no pasa de eso. Todos los domingos se procede al izamiento de la bandera del Perú y de Cuzco, lindo, distinto, con himnos y mucho sol. Sentado en la plaza hablo con un hombre, un cuzqueño, nos ponemos a hablar y me cuenta que aún está trabajando luego de jubilarse, también hablamos de la plaza y me cuenta que a la catedral la hicieron los indios y en ella solo se casaban los indios, los españoles se casaban en otra iglesia construida por ellos, espantoso. Traté de escuchar lo más posible y entre los temas tocados fue el de cómo trabajaban la piedra sus ancestros. Parece que hay tres versiones, una que con un elemento mas duro la fueron desgastando – hierro – (¿?), la segunda que los extraterrestres con un rayo las cortaban y las transportaban quitándole la gravedad y la tercera que me pareció la mas lógica, era que conocían la forma de que con una mezcla de hierbas, podían ablandarlas, dándoles la forma que ellos deseaban. Eso puede explicar sus construcciones, pero no así su transporte, que según se cree, era por rodillos. Agradeciendo la charla me retire de la plaza y me encontré con las argentinas, y luego nos encontramos con el uruguayo y el argentino que habíamos conocido la noche anterior. Recorrimos un poco mas la ciudad y sus callejas, todas muy angostas, en donde solo un auto podía pasar, allí descubrí a un artesano carpintero que trabajaba el cedro de una forma hermosa; ¡que lindo expresar en algo los sentimientos que llevamos dentro!, como el cantor o el poeta.

Los nuevos conocidos nos llevan al mercado, un lugar distinto, en el cual se veían desde cabezas de vaca o de cerdo de varios días y que son hervidas para una sopa, hasta nonatos de, creo, llamas desecados para hacer las ofrendas que realizan los brujos en sus rituales. Allí comimos, muy barato, pero no estamos acostumbrados a su sabor ni su olor, pero tengo que admitir que tenia ganas de conocer todo. Tras un café y ya sin la compañía de los amigos, nos dirigimos hacia La Real Casa del Sol, Saqsaywaman, realmente impresionante, en un principio se creía que era una fortaleza, pero no era así, es donde ahora se realizan las festividades del solsticio, momento muy importante de esta cultura tan inteligente y desconocida, ya que no dejaron información escrita de ningún tipo, sobre su vida. Mas adelante volveré sobre este lugar. Luego Qenqo con sus túneles y piedras esculpidas, toda una maravilla. Pero aun no sentía esa energía de la que se me había hablado, esa mística que había ido a buscar, hasta que buscando el templo del sol y la luna, a donde llegamos casi por casualidad y en donde minutos antes había recogido una espiga de trigo, sin pensar, pero entendiendo que era para una ofrenda. Me interno en el templo del Sol, una hendidura en la piedra, trabajada en algunas partes por el hombre, siento algo adentro; cuando salgo comienza a delinearse en mi como los sacerdotes se disponían en la parte exterior del templo, que no era una construcción, sino una loma baja de piedra, con relieves en donde se sentaban, adivinaba sus vestiduras, imaginación?, todo esto fue corroborado por Belén, que como comenté, también tenia sus cosas mentales. Luego el de la Luna, en su interior había un circulo de piedra sobreelevado, como un altar, en donde al meditar unos segundos, note que de Belén se desprendía algo, como un fantasma que atacaba amenazadoramente, nunca sabré que es lo que ella lleva adentro, pero ella sabia que hay algo que la perturba; de Viviana solo sé que al salir le dije que "si tenia ganas de casarse pronto", mensajes? puede ser, pero allí dentro también vi la imagen de un sacerdote ataviado ceremonialmente, junto a otros individuos no reconocibles. Allí deje mi ofrenda, pidiendo por nuestro viaje. Fue emocionante, mi orgullo estaba bien ya que lo que había buscado, estaba apareciendo poco a poco, pero necesitaba mas, hay algo en el orgullo del hombre que provoca que dentro de su pequeñez y egoísmo, quiera conocer los secretos del universo en contados segundos, cuando a este le llevó eras y eras enteras en formar, organizar y armonizar sus energías. Bajamos a Cusco en un bus para 6 o 7, en donde viajábamos como 12, pero así como iba de lleno, así también sus pasajeros fueron muy amables, para con nosotros. Cenamos los tres en el lugar de siempre y nos fuimos a dormir temprano.

Mapa del Camino Inka extraído de Internet, realizado por Vicente Goyzueta

Llegó el día, partíamos con un grupo de ingleses, yanquis y daneses, hacia Machu Pichu. No dejo de reconocer que había un cierto recelo en mí, no solo por lo físico, se nos informo que el camino era duro, que las temperaturas bajaban, etc., sino también porque no sabia que encontraría, o si todo lo que pensaba ver o encontrar no ocurriría, de todos modos iba abierto a todas las experiencias que pudieran suceder. La relación con las argentinas ya era distinta, Yo estaba en lo mío. En el bus viaje junto a una yanqui que hablaba español, solo una charla formal, sin mayores implicancias. Bajamos en Ollaytaytambo, otro lugar con mucha historia del Tahuantinsuyo, este se traduce como las cuatro regiones del sol, o sea las cuatro regiones que formaban el imperio. Ollaytaytambo, es un pueblo pequeño, pobre, agricultor, tiene sus ruinas que son muy importantes; tiene también como casi todos los pueblos las montañas con terrazas, que eran utilizadas para cultivo y para que la tierra no se degrade con las lluvias, que son muy frecuentes y fuertes. Los demás no le dieron mucha importancia, pero lo recorrí en los pocos minutos que nos detuvimos, las construcciones de adobe son las más frecuentes y sus pobladores nos miran con la naturalidad de gente que recibe turistas constantemente, pero en algunos se veía su mirada desconfiada, como si fuéramos a sacarles algo, tal vez ya se les saco demasiado y no quieren perder mas. Nuevamente en el bus, viajamos hasta 82 km de Cuzco, donde este nos dejó para emprender los cuatro días de caminata

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Momentos previos, todos preparándose, había movimientos por todos lados, tanto entre los que hacíamos la excursión como de los porteadores, hombres que se encargan de transportar el equipo necesario para acampar, carpas alimentos, etc., a los cuales aun no había tenido en cuenta, pero luego aprendí a respetar. Todos nativos del pueblo del Inka, hombres capaces de recorrer el mismo camino que nosotros hacíamos con nuestras mochilas, la cual yo había cambiado por una nueva, impecable, cómoda y en la cual transportaba 10 Kg, mas o menos, contra los 50 o 60 Kg que Ellos llevaban en sus espaldas, agachados por el peso y pasándonos a velocidad increíble, teniendo en cuenta los cortos y cansados pasos nuestros. Nosotros llamamos Inkas a todos, los englobamos, pero por algunas explicaciones me enteré de que el Inka, era uno solo, era el rey su esposa era la Qoya o reina. Los Inkas fueron 15 y el primero fue Manko Qhapaq, que junto a su esposa Mama Oqllo, salieron del lago Titicaca, con las instrucciones del dios Viracocha – creador de todo el universo – de formar el imperio que llegó a abarcar con el correr del tiempo, mitad de Chile, norte de Argentina donde sus influencias llegaron hasta Córdoba, todo Bolivia y parte de Ecuador. La inteligencia de este pueblo y su armonía con la naturaleza llegaron en relativamente pocos siglos a formar un imperio poderoso, vasto y en donde la mayoría de sus súbditos residían confiados en su Inka, en Inti –dios Sol -, la Pachamama – la tierra -, Mama Killa - la diosa luna-, la espiritualidad del Cóndor, la bravura y fuerza del Puma, la sabiduría de la Serpiente – dominadora del mundo subterráneo. Ellos creían en tres niveles, los cuales eran representados en sus construcciones, tales como Saqsaywaman, donde se aprecia perfectamente. Estos niveles eran:

  • La parte espiritual, representada por el Cóndor, que a su vez era un mensajero entre el mundo actual o terrenal y el mundo espiritual.
  • El mundo actual, la tierra que cultivaban, el agua que bañaba sus sembrados, la madre tierra que les daba su sustento. En el se incluía a la Pachamama.
  • El mundo subterráneo, con la Serpiente, de la cual se dice que al morir te atrapa entre sus anillos y solo el Cóndor, puede rescatarte y llevarte al mundo espiritual.

Volviendo a los momentos previos al inicio de la caminata, agitación, adrenalina, eso se vivía en los instantes previos, Yo solo observaba, creí estar listo que no tenia nada que cambiar; estaba seguro de mí mismo, pero luego el camino se encargó de demostrarme que estaba equivocado. Nuestro guía, Mauricio, estaba atento a todo y nos dio una somera explicación inicial, sinceramente creo que estaba disconforme con el grupo que le tocó, pero también creo que trató de hacer lo mejor, para que la travesía fuera buena. Como dije Yo estaba en lo mío, el mundo no me importaba, ya no hablaba con nadie, estaba solo como quería estar. Comienza la caminata, pasando por algunas ruinas que se veían a lo lejos y con un sendero fácil de realizar, comenzamos a subir y algo que en principio parecía duro, solo era una pequeña lomada, así paso ese primer medio día hasta llegar al lugar de almuerzo, previa explicación de Mauricio sobre un complejo arqueológico donde hicimos el primer descanso, luego del almuerzo se produjo una charla sobre la forma de vida de esos tiempos. Los ingleses, como comencé a llamarlos a todos, comienzan a hablar solamente en su idioma, lo que pone a Mauricio en la necesidad de darse a entender y explicar todo en dos lenguas. El paisaje es grandioso, con otra subida pronunciada entramos al parque nacional, hace calor, las nubes comienzan a cerrarse, la lluvia llega, me siento observado desde las alturas, pregunto a Mauricio y su respuesta es viven pueblos que nunca bajan, pero que observan nuestro paso, o sea son invisibles pero están. Lluvia, poncho, transpiración, solo se piensa en descansar un poco, en comer algo, en tomar agua. Miro hacia arriba y veo dos formas rocosas, que son?..... parecen dos sacerdotes observándonos, como controlando quien entra a su refugio, la energía que veo en las montañas es enorme, su halo es espectacular, quiero comentarlo con alguien, nadie lo ve, solo Yo lo disfruto, solo Yo lleno mis ojos y mi espíritu con esa vista. El camino continua, sube, baja, calor, sed, las piernas comienzan a doler, la mente reconoce el error. Todos comienzan a pasarme, mis piernas responden mal, dolor, contracción, descanso, sigo, descanso, noto con miedo que el campamento está lejos, arriba, siempre arriba, el sendero sube muy rápido. Mi supuesta calma del principio se transformó en dolor, cansancio, sudor, Mauricio me espera, se acopla un hombre mayor que venía rezagado, junto fuerza y sigo. Llego al campamento, solo quiero masajearme las piernas, veo a los otros y los noto bien. El placer de llegar, sacarse la mochila, aflojar los borceguíes que eran pesados para tanto caminar, relajarse, comer algo, .... calmar mi ser. Oscurece rápido, la temperatura baja también rápido. Ceno en silencio, escucho decir a las argentinas, que "tendrían que tratar de comunicarse con los ingleses", mi pensamiento es que, ellos hablan español y nosotros no inglés, ¿porque no tratan ellos de comunicarse con nosotros?. Ayudo a Mauricio a despejar la mesa de campaña, Mauricio comenta que se puede contratar a un porteador para la mañana del día siguiente. Me retiro de la mesa, la montaña esta en una paz absoluta. Quiero meditar en la penumbra, poco se me muestra, la pregunta a realizar es por la contratación del porteador, busco respuestas ya que está mi orgullo por delante y no sé como preguntar, ...... hasta que sale sola, en lo alto de la montaña, en la cima veo tres penachos en la piedra, relajo la vista, ¿imaginación?, tal ves, pero yo veo un Inka sentado en su trono, grandísimo, observando mi debilidad y mi miedo, ¿es cierto lo que veo, o mi cansancio lo provoca?. El sendero que caminamos es un sendero de peregrinaje. Pregunto que debo hacer, ¿debo seguir el camino con todo mi peso?. Espero unos segundos y las nubes me dan la respuesta, bajo el Inka una nube toma la forma de un animal, de una llama, lo tomo como un mensaje, Ellos hacían cargar sus cosas por estos animales, pido perdón por utilizar uno de sus súbditos. Cierto o no, imaginación o no, la respuesta llegó y la decisión estaba tomada. Dando las gracias me dirigí a mi carpa, donde dormía con un ingles, que no hablaba español; nuestras únicas palabras eran buenas noches o buenos días. Me hundo en mi vieja bolsa de dormir, la cual me cobijo en mis caminatas de la Pampa de Achala. El sueño llega pronto, la mañana también, son las 6 hrs.; el dolor se fue, ya no existe, me siento totalmente dispuesto a enfrentar el nuevo día, tomamos un fuerte desayuno, huevo, leche, sémola; como todo lo que puedo, paso a ser un camello que se alimenta en exceso para luego disponer de esas energías. El camino ya se encargó de hablar; solo con orgullo no se puede, también vale la lentitud, el ritmo, el ahorro de energías. No le ganas a nadie, solo te definió como eras, me quise llevar el día al hombro, salió culo.

 La marcha se inicia, nuestro guía nos marca la dirección y luego se queda al final, por precaución. Comenzamos a trepar, por un sendero selvático; la respiración del grupo se siente fuerte, hay que cambiar el aire. Hay mucha humedad en el ambiente, pequeñas cascadas de agua que no puedes tomar, hay que potabilizarla a toda. Miro hacia atrás, lo que la noche anterior fue un Inka en su trono, ahora es solo unos bloques enormes de piedra, donde las nubes no llegan a la cima, están a nuestra misma altura pero el sol pega fuerte. Mauricio nos indico que a 1,30 hrs., había un lugar de descanso, para posteriormente llegar al Paso de la Mujer Muerta (¿?), tres hrs después. Mi paso es firme pero lento, no cometeré el error de ayer. Llegamos al primer descanso, el grueso del grupo se ha retrasado, pero eso no importa, cada uno tiene que seguir su ritmo.

 Nuevamente en el camino, el sendero sube, sube, sube, se piensa en todo y en nada, la respiración es difícil, el ritmo es muy calmo, llego a contar hasta tres y cuatro para dar el próximo paso, miro hacia atrás, el sendero es solo una línea blanca que se pierde en la montaña, paso a alguien, un porteador me pasa, rápido casi corriendo, como lo hacen?, pero no importa, tengo que seguir mi propio ritmo, los apuros no sirven y quedarse tampoco, no detenerse es la consigna, seguir arriba, arriba. Miro hacia lo alto, el sendero se pierde en la altitud de la montaña y entre las nubes.

Recién me doy cuenta que la selva ha desaparecido, solo pasto y piedras, las nubes bañan las laderas y lo que es extraño es que por momentos suben y luego un pequeño cambio del viento y bajan, todo en 5 minutos. De repente 4200 mts de altura, llegamos al primer paso, Warmiwañusca, el mas alto. Del tramo más difícil, del día mas duro se había cumplido la cuarta parte; mi mente soltó una pregunta, ¿tan rápido?, La respuesta fue la cara de los otros que arribaban, Yo estaba feliz. Para mi sorpresa, soy uno de los primeros, tengo tiempo de descansar, abrigarme, comer una pastilla de glucosa y una tableta de alimento, tomo algo de agua; el porteador que cargaba mi mochila se acerca y la devuelve, le pago gustoso y le agradezco. Para sorpresa veo que muchos hicieron lo mismo. A otro porteador le obsequio parte de mi comida y agua. Llegan los últimos y entre ellos Mauricio, al cual también ofrezco agua, lo cual es agradecido y tomado de buena gana. Siento paz dentro de mí, soy el rey del mundo y al mismo tiempo el último gusano. Pregunto a todos si están bien. El primer día luché contra la montaña, todo mal, el segundo me uní a ella, sentí que estaba en armonía con ella, no la vencí, lo hice con ella. El Paso de la Mujer Muerta, nadie murió allí y si lo hizo no se sabe, su nombre se debe a su forma, que asemeja a una mujer muerta, Warmiwañusca. Por loco que parezca, después de tanto esfuerzo en subir, que venia? .....cuatro pasos y todo baja, baja, baja, sientes tus rodillas, que hago acá, en tren me lleva un día llegar a Machu Pichu y en un día vuelvo, pero como dijo alguien, lo importante no es lugar donde vas, sino el camino que transitas para llegar a él, luego me enteré de todo lo cierto de esas palabras. Debemos bajar hasta los 3600 más, para luego subir hasta los casi 3900 mts. Las nubes nos cubren, comienza a llover, por momentos me encuentro solo, por momentos acompañado, hablas con alguien que te cuenta algo, la gente se abre y descubres algún secreto, uno se abre y descubre su secreto. Llueve; sudor, y me doy cuenta de todo el hambre que tengo; algo caliente, algo sólido, al fondo de la cañada, tras una curva, aparece la carpa comedor, lista, olor a sopa, olor a comida; no importa como estoy; sucio mojado por el sudor y la lluvia; a quien le importa. A medida que llegamos nos introducimos a ella, me preguntan como estoy, prácticamente no hablo con nadie, de todos modos los ingleses siguen hablando solo su lengua. Luego del almuerzo hacemos un pequeño descanso, nos reímos un poco con Mauricio y las argentinas; todo se siente bien. Alcanzo a ver un ciervo, del tamaño de una corzuela, pero su color es gris azulado, veo también una cascada con por lo menos tres saltos, altísima, hermosa. Nos encontramos en el fondo de la cañada y desde ahora todo es subida, hasta nuestro próximo campamento. ¿Que tiene la montaña que me provoca una sensación de paz y calma infinitas?.El lugar se llama Pakaymayu o vallecito escondido.

Una hora de subida, pasando por puentes de madera, cuidándonos de los precipicios y llegamos a un Tampu (tambo es español) o lugar de descanso, Runkuraqay, cada una de estas construcciones son distintas, ésta es redonda, pequeña y todas tienen una construcción aparte que es la del sacerdote del lugar, Mauricio nos explica sobre el lugar y también que en estos lugares se descansaba del camino; aquí había alimentos y cobijo para los peregrinos del camino, recordemos que este camino era religioso. Según creo era para ir limpiándose y llegar a Machu Pichu limpios espiritualmente.

Seguimos el sendero, me uno con Viviana y me cuenta ciertas cosas y decisiones que a tomado. Luego de subidas duras el camino se vuelve más fácil, mas plano, hay nubes en la montaña del frente, la charla nos mantiene distraídos, un colibrí vuela a pocos cms míos, luego me entero que se creía que estos animalitos era portadores de mensajes. De repente, como por magia la nube se corre y delante de nosotros por unos segundos, casi fantasmalmente, aparece Sayaqmarka o lugar parado, 3900 mts; nos detenemos impactados; es tan bonita, se la ve tan viviente, pero nuevamente las nubes se encargan de esconderla. Aceleramos el paso, llegamos a un mirador; los primeros han llegado a otros los tenemos que esperar. Pero no importa, ella esta allí, esperándome. Bajando unos 150 mts de altura veo nuestro campamento.

Mauricio llama a los argentinos; ya su actuar es distinto, más distendido. Subimos por la escalera de piedra, donde solo se asciende de a uno, 50 o 100 escalones, pero vale la pena el esfuerzo. Como todas las ruinas los techos no existen, eran de palo y paja, solo quedan los muros, mudos testigos de todo lo que paso aquí, lugar religioso, donde también existían sirvientes, donde las comunicaciones eran por Chasqui, hombres que corrían 25 o 30 Km cada uno, donde los baños rituales eran comunes y donde se crearon sistemas hídricos soberbios para la época. ¿Cómo la construyeron?

Mauricio nos marca las diferentes construcciones y tipos de trabajos en las piedras, las mas rusticas son para gente menos importante, los de piedra mas lisa, mas trabajada, eran para los más importantes y para templos. Un trabajo perfecto, sin mortero de barro, solo apoyada piedra sobre piedra. Era una ofensa para los dioses el que las construcciones de sus templos fueran de piedra rústica, no trabajada. Bajamos, suben los ingleses, me dirijo a la carpa, dejo mi mochila, aflojo mis zapatos y prendo mi segundo cigarrillo en dos días. De repente observo que en las nubes, se abre un punto de luz; llamo a los otros, nadie me escucha, estoy solo frente a eso, el punto se abre mas y más, era solo para mí. El sol aparece en el punto, que toma su tamaño, cierro los ojos, veo dos aviones y dos naves circulares, todo se vuelve negro y surgen puntos de luz azul que se mueven vertiginosamente de izquierda a derecha, de arriba abajo; paz, paz, calma total, algo me baña, algo me envuelve, los colores cambian, del rojo al verde, azul, todo rojo con centro verde, espectacular. Abro los ojos, pudieron haber pasado 10 hrs. como 1 segundo, el punto que contenía al sol comienza a cerrarse, vuelven las nubes, todo está en calma, todos han bajado al campamento, todos se preparan para la cena en una construcción inka. El momento mágico a pasado, ese microsegundo en el tiempo a pasado, pero nunca será olvidado, días después, me diría una curandera que me estaban limpiando. Un momento en el cual no existió espacio ni tiempo. Donde mi armonía llego sin buscarla. Donde quisiera estar nuevamente. Donde la paz llega a mi espíritu. Un momento mágico solo mío. Luego en una meditación, ya en casa, me centré justo en ese momento y lugar, observé a un sacerdote con ropas ceremoniales y algo así como un cayado, que hacía una ceremonia a Inti Tayta (Padre Sol), al esconderse, momento preciso en el que sentí toda su magia. Mi intención fue volver a la noche solo, pero entendí que no valía la pena.

Cenamos en la construcción inka, me sentía lleno de ganas, el ambiente era mas distendido, ya que el segundo día, el más pesado había pasado. Luego de la cena, Mauricio comenta que el grupo es muy rápido. Cabía la posibilidad de llegar a Machu Pichu al tercer día, pero perdíamos la posibilidad de llegar antes que saliera el sol a la Puerta del Sol y ver a la antigua ciudad con los colores cambiantes del amanecer. Los ingleses, mayoría en el grupo, quieren hacerlo en tres días, para mi no fue una buena decisión, pero así se hizo. El sueño gana mi mente, mi cuerpo más relajado lo acepto de buena gana.

La mañana nos recibe con un sol hermoso, para encarar el último tramo que era selvático, con árboles enormes, enredaderas y cumbres escondidas por las nubes, que poco a poco nos fueron cubriendo. Viendo hacia atrás, di el último adiós a nuestro campamento y a Sayaqmarka.

uevamente en el camino, nuevamente me encuentro solo en el sendero, con mis pensamientos y la expectativa de llegar a Machu Pichu, pero con deseos de no llegar rápidamente, solo quería seguir en la senda, quería seguir descubriendo cosas. La niebla comienza a cubrir todo, el piso se vuelve resbaloso, la nube es tan densa que la ropa de agua que me había colocado, goteaba.. Bajadas, subidas, selva, precipicios, todo en uno, caminar sin miedo pero con cuidado. Pasamos por el interior de túneles cavados en la piedra. El sendero nos lleva hasta Phuyupatamarca, lugar sobre las nubes o ciudad de las nubes, toda cubierta por las nubes, que le dan una halo de misterio. Mauricio comienza la explicación de la ciudad y amplía otras también importantes, creo entender la vida de este pueblo Quechua, creo estar compenetrándome de ello, pero aún falta mucho hay que seguir aprendiendo, me dan ganas de quedarme. Mauricio delinea dibujos en la tierra, explicando; para mi sorpresa, las imágenes se producen en mi mente antes que nuestro guía las realice, las explicaciones son cada ves más claras, pero llegan a mi segundos antes de ser escuchadas, ¿como?, ¿porque?, no lo sabré nunca, pero así ocurre, es como si mi mente comenzara a limpiarse de lo monótono, de lo mundano. He sacado fotos en cada lugar, he tratado de guardar algo de cada lugar en mi mente.

 

 

   

   Continuamos bajando, una brisa comienza a llevarse las nubes, el sol me baña, hasta llegar a nuestro lugar de almuerzo, Wiñawayna, que también tiene sus ruinas, pero pasamos lejos de ellas. Todo es más mundano, mezclándonos con otras personas, con edificios modernos que nos anuncian que la civilización existe, a la cual ya había olvidado. Es un golpe intranquilizador saber que existen cables, vías de tren, usinas hidroeléctricas, saber que el hombre irrumpe y destruye la armonía. Armonía que este antiguo pueblo trató de mantener a toda costa.

Último tramo, Mauricio nos indica 2 hrs. , mi paso es lento, todos aceleran, pero poco a poco también mi paso comienza a acelerar, trato de contenerlo, no quiero ver el reloj para saber cuanto falta. Belén me lo pregunta y mi contestación es llegarás cuando tengas que llegar. Sin pausa sigo acelerando la selva nos rodea y se debe mirar al piso para no resbalar en las piedras húmedas; de nuevo solo en el camino, llego a una escalera alta, toda de piedra, por el peso de la mochila solo puedo ver de reojo la parte superior. Mis piernas sentían que cada escalón era como subir a una silla y a otro y a otra, la respiración es difícil, respiro por la boca, paso a las argentinas, la transpiración corre por mi cuerpo y mi frente, todo pesa, me enfurezco al saber que traje cosas que no servían, pero su peso era ínfimo en Qosqo y aquí sumaban muchos kgs. De repente Intipunko, la Puerta del Sol, Mauricio nos espera, nos alienta, vamos, vamos, tres escalones mas y levanto la vista, allí esta, bañada por el sol, bañada por Inti Tayta, todo lo viva que puede estar, la veo asombrado, es una mezcla de alegría y tristeza, las lágrimas comienzan a brotar, no las puedo parar, trato de esconderlas, ¿para que?, siento muy dentro de mí, tal como antes lo sentí al ver fotos de ella, llegaste a casa, llegaste a tu hogar. Allí esta frente a mí, con todo su misterio y belleza, Machu Pichu.

 Le pido a Mauricio que me saque una foto, creo que él entiende mi emoción y trata de calmarme. ¿Cómo sería llegar a la salida del sol?.

Bajamos por el sendero, paso por unas construcciones y nuevamente en mi mente veo las imágenes de lo que fueron, veo soldados vigilando el acceso; luego lo pregunto, mi visión es real. Llego al lugar de reunión preestablecido, me siento en una ventana del refugio, las nubes comienzan a cubrirlo todo, llega la lluvia, la gente abandona la ciudad, toda vacía esta, mi mente no piensa, solo observo, sentado, inmóvil, 10, 20, 30 minutos, no sé cuantos fueron. Allí estábamos ella y yo contemplándonos. Llegué a casa, lo demás no importa. Recuerdo que en fotos vistas anteriormente, un edificio me marca cual flecha un lugar elevado dentro de la ciudad, pregunto, era el observatorio, ¿casualidad?, me gusta ver a las estrellas, sobre todo en la montaña, donde se aprecian perfectamente. Bajamos a Aguas Calientes, pequeño pueblo que se mueve en base al turismo, inmediatamente compro una remera para cambiarme, mi ropa está toda húmeda, incluso la que llevo en la mochila y aprovecho para recorrer el mercado, que tiene como seis cuadras y en donde hay de todo, ropa, artesanías, insectos disecados, instrumentos musicales, piedras semipreciosas, etc. Mientras el tren esta en la estación, todo es movimiento, pero al salir este, comienzan a cerrarse los distintos negocios que forman el mercado, no son locales, son pequeños lugares con mesas y una lona que cubre de la lluvia. Después de la cena y de tratar de contener los enojos de Mauricio con los ingleses, que le pedían alguna sonsera, no tomamos algunas cervezas, brindando con Viviana, Belén y Mauricio, los ingleses ya lo habían hecho entre ellos!?. Se acercaba otro momento esperado por todos y nos dirigimos hacia el lugar rápidamente, las aguas termales. Agua caliente y relajante. Previa ducha, ellas eran lo mejor que puedo recomendar, sobre todo después de tres días de caminata. Relajar los músculos, relajar la mente, el objetivo primario estaba cumplido, solo quedaban las explicaciones que al otro día nos daría un guía especializado de Machu Pichu. Pero para mí ya estaba todo dicho.

 El sol se muestra a pleno, subimos a la ciudad en bus, comienzan a explicarnos; todo es lindo. Tras una visita guiada, el nuevo guía se despide. Comienzo a recorrer la ciudad sólo, mi intención es sentirla. Llego al Templo del Cóndor, se cree que aquí se realizaban sacrificios de animales, pienso que no solo de animales. La explicación más razonable para mí es que se depositaban ofrendas para ser llevadas por el Cóndor al mundo espiritual. Siento una gran energía en un pequeño túnel, en donde me detengo y mi mente me indica que hay túneles, tanto para gente como para agua, estos últimos desembocaban en pequeñas fuentes que servían para baños litúrgicos de los sacerdotes de cada culto. Mi mente esta en blanco cuando realizo mis movimientos de Tai Chi. Sigo recorriendo la ciudad, en mi mente veo tres ventanas una detrás de otra, las encuentro, existen en realidad. ¿Qué pasa en estos lugares, que produce que mi mente vea antes lo que mis ojos confirman después?

Ya está hecho, deseo bajar a Aguas Calientes y preparar mi viaje en tren a Qosqo. Nótese que la llamo Qosqo y no Cuzco. Cuzco es una palabra española que deriva del nombre original, pero que no significa nada. En cambio Qosqo significa El Ombligo del Mundo, nunca tan bien puesto un nombre, es el centro; el lugar por donde nuestra energía fluye, por donde receptamos y entregamos cosas de nuestro ser, por donde nos armonizamos o desarmonizamos, nuestro centro, cuando logramos bajar todo nuestro ser a ese punto, todo es armonía con el universo. Qosqo, el Ombligo del Mundo.

Momentos previos a la partida se me acerca uno de los porteadores, Isidro creo que es su nombre y me pide que le venda mi bolsa de dormir, a lo cual previo informe a Mauricio, para que no sea reprendido, le regalo gustosamente, lo cual es agradecido buenamente y comentado entre los otros porteadores, todos ellos muy amables para conmigo.

Ya todo pasó, no hay necesidad de apuro, previa charla con Mauricio, subo al tren y nuevamente me toca viajar con la yanqui, a la que convido un choclo hervido, todos los demás compran tambien, incluidas las argentinas. Me sorprende la forma en que lo comen, al ser granos muy grandes, los toman uno a uno y se los meten en la boca, nos reímos con Belén y Viviana y devoramos los nuestros a nuestra forma, todos comienzan a copiarnos.

En el viaje de regreso pienso en recorrer otros lugares; pregunto por Nazca, se me informa que tengo que ir primero en avión a Lima y luego bajar hasta Nazca, en donde existen unas líneas gigantescas con distintas formas, una de ellas con la forma de un colibrí. Pero algo me hace abandonar la idea.

Ya en Qosqo, comienzo a delinear mi próximo día, quería conocer Pisqj, otro lugar importante dentro del Valle Sagrado de los Inkas y como no iba a ser sagrado si estaba bañado por el río Urubamba, que le da a la zona todo el riego necesario para que las cosechas sean buenas y abundantes. A la noche cenamos y en mi mente se seguían produciendo imágenes que veía posteriormente. Una de ellas era como una tela de araña o vitral. Partí en bus de línea, fui solo ya que las argentinas al otro día volvían a Bs. As. El recorrido lo hice a pie, por momentos es pesado pero valía la pena. Con distintas construcciones alejadas unas de otras, algunas de adobe otras de piedra rústica. En un punto alto, al realizar un descanso, vuelvo a ver la tela de araña, giro mi cuerpo y frente a mí, en el valle veo los sembrados, que por su pequeñez formaban una tela de araña. Por último la parte principal, alejada de las casas habitación, el Templo del Sol y a su lado el observatorio en donde se encontraba una roca negra que llenaba todo el recinto. Esta tenía una protuberancia en el medio en donde los sacerdotes, según se decía ataban al sol; la realidad era que la usaban para determinar en tiempo perfecto la llegada de las distintas estaciones del año, con su época de lluvias, sequías, siembras y cosechas. Bajé de la antigua ciudad hasta la moderna previo pasar por el cementerio. Este eran cuevas cavadas en la montaña y tapadas sus entradas con adobe, pero la mayoría fueron profanadas, para sacar las cosas con las que se enterraban a los muertos. El regreso a pie fue largo, al llegar a la pequeño pueblo me dirigí hasta la Plaza, en donde había un mercado artesanal. Frente a la Plaza había construcciones antiguas y lugares de hospedaje y bares. A uno de ellos fui a comprar agua y en él me atendió una mujer galesa que cambió su forma de vida hace dos años y se vino a vivir a este lugar. Tomo el bus hacia Qosqo, me di cuenta que no quería irme hacia otros lugares. Cenamos como despedida con Belén, Viviana y Mauricio. Ya había tomado una decisión, quería hacer algo místico, tal vez volver a Machu Pichu en tren y allí realizarlo.

A la mañana siguiente volví a Saqsaywaman, en donde con un guía contemplé mas acabadamente lo que era el lugar.

 Me es explicado que la ciudad de Qosqo, en un principio tenía la forma de un Puma recostado, lo cual se ve perfectamente en la planimetría antigua de la ciudad, cuya cabeza es precisamente Saqsaywaman y su corazón era la Plaza de Armas. Lo inexplicable es como transportaron las piedras, que son toda distintas y por ejemplo hay una que tiene once ángulos. En el espacio principal entre las construcciones es donde se realiza el Inti Raymi todos los 24 de junio, la festividad principal, en donde ataviados con los ropajes tradicionales, se realizan las ceremonias rituales, bajo la mirada de miles de personas tanto nativas como turistas, lógicamente sin usar todos los elementos originales como por ejemplo El Disco Solar, traído al pueblo Quechua por un sabio Amaru Muru desde Lumeria, según la leyenda y luego depositado en Qorikancha hasta la llegada de los españoles y escondido por un grupo de sacerdotes, se cree que en el lago Titicaca.

Le pregunto a mi guía sobre Garcilaso de la Vega, mitad nativo por parte de madre y mitad español por parte de padre. Este hombre se inclinó por la corona y sus títulos, haciendo creer que defendía al pueblo Quechua. Traidor lo llamo, igual que otros a los que pregunté. También vi una sección circular con muchos apoyos o caminos o cimientos, se cree que había tres torres, una de esas era circular, otra rectangular y falta una que fue totalmente destruida. En la sección circular, parándome en el centro la voz se siente como en una campana y la energía es muy fuerte. Mi idea es que esa sección circular era una base de naves extraterrestre, sé que existen otras en otros lugares de Sudamérica. Saqsaywaman fue destruido en parte por la colonización, con picas y barrenos, se utilizaron sus piedras para construir casas y solares en Qosqo. Todo un crimen perpetrado contra esta maravilla.

Me siento en una loma, pienso en todo lo escuchado y visto, prendo un cigarrillo, veo al Ombligo del Mundo desde las alturas. Estoy viendo el centro del mundo Quechua.

 Bajo a Qosqo, me encuentro con Mauricio y le comento si es posible volver a Machu Pichu y hacer un recorrido místico, me contesta que lo haríamos juntos, que él tambien estaba interesado en hacerlo.

A la noche salgo a cenar y conozco a una chica canadiense con la cual compartimos la cena y luego un café, saldrá a Machu Pichu. ¿De qué forma ella lo verá?. ¿Qué sentirá al descubrirla?. Al llegar al hotel, el sereno me comenta que conoce a una mujer que lee las hojas de coca. Le propongo ir al otro día, a lo que accede. Así partimos al otro día a Huasao, pueblo a pocos Km de Qosqo, en donde habitan brujos, chamanes y curanderos. Entramos en una casa vieja, pero limpia y me atiende una mujer que tenía su ojo izquierdo medio cerrado. Mi guía me indica que solo habla Quechua. Para mi sorpresa y de mi guía dice que no hacia falta traductor, que hablaría conmigo en español, tras lo cual hace salir a mi guía. Habiendo llevado yo las hojas de coca, comienza a esparcirlas sobre la mesa. Yo me dirigía a ella como Mamá y ella a mí como Papá. Me sorprende diciéndome de mi dolor de espalda, que vivo solo, que mi hermano trabaja lejos de donde vive, también me dice que tengo que volver con valor a realizar mis sueños, que las ideas que tenía en la cabeza eran buenas y que así mi futuro seria bueno. Tras estas palabras le pedí que hiciéramos una ofrenda a la Pacha Mama, para que bendiga mis deseos, a lo que accedió y con algunos elementos nos dirigimos a unas ruinas cercanas. Ella iba colocando en un papel distintos elementos que conformarían la ofrenda, tales como granos de maíz, anís, cosas dulces y por supuesto hojas de coca, con las cuales hacia un trío entre su pulgar y su índice y rezaba mantras, los cuales eran rezados en voz muy baja y de tanto en tanto me hacia tomar cerveza, dejando caer algo en la tierra ofrendándosela a ella. Una vez armado el paquete de ofrenda, previo haber depositado mis deseos en él, procedió a quemarlo en un lugar apartado, ya que no se permite esto entre las piedras de las ruinas, para no ennegrecerlas con el humo. En ese momento le pregunté si yo había habitado en Machu Pichu, a lo que contestó que si, pero eso ya no importaba, que viera al futuro. La dejamos en su casa y saludándola afectuosamente nos dirigimos a Qosqo. En nuestro corto viaje, mi guía me hablo de los Apus, hombres sabios de la montaña, seres mitad pájaro y mitad hombre, que bajaban a aconsejar a los hombres. Quedamos en ir a la mañana siguiente.

Al salir a cenar me encuentro con Mauricio y me comenta que podía ir a Machu Pichu, pero que Él partía con otro grupo hacia el camino Inka. Le comento mi experiencia y que yo tampoco iría. Como recuerdo le regalo mi vieja mochila y con un abrazo nos despedimos, prometiendo comunicarme con él si puedo volver en junio.

Llega mi ultimo día en Qosqo. Raudamente partimos con mi nuevo guía, hacia el lugar donde hablaría con los Apus. Casualidad o no la noche anterior encontré en un escaparate un libro La Morada de los Apus, el cual compré rápidamente.

Entramos. El ambiente era húmedo, era una habitación rectangular, en un edificio normal. En uno de los lados más angostos del rectángulo había dos mesas con imágenes de Cristo. En sus extremos había dos personas sentadas, una de ellas me es presentada, la otro no emite palabra alguna, otras personas entran con nosotros. Nos sentamos en sillas colocadas contra la pared. Soy el primero en ser atendido. Reconozco que no sabía que esperar, ya que las luces estaban apagadas. Solo veía puntos de luz azul, pero estaban inmóviles. Allí, con voces impostadas como por un ventrílocuo, se siente mi nombre y una pisadas en la primer mesa, que se encontraba frente a mí, como si fuera un pájaro gigante que se posa y camina sobre ella. Pregunto si mi plan es bueno, me pregunta mi fecha de nacimiento, siento como si escribieran sobre la mesa. La respuesta fue inmediata eres impar y tienes que ser par. Pon tres velas al Sr. de Sentencia a las 18 hrs. en punto, iglesia de la Merced. Tras eso me despidió haciendo pasar a las otras personas. Al salir pregunto como podía comunicarme con ellos viviendo tan lejos y me preguntaron si cerca había una montaña alta, conteste el Uritorco. Se me dijo que viajan a la velocidad del pensamiento y que invoque en la oscuridad, al Sr. del Uritorco, mi guía desde ese momento. Salimos, mi impresión era grande, aun no sé si todo fue una farsa o si fue real, todo se sintió muy real. A las 18 hrs. estaba enfrente del Sr. de Sentencia, un cuadro de Cristo encorvado y al cual un hombre castigaba duramente con un manojo de varillas, dejando su espalda sangrante, era lastimoso verlo. Ante Él pedí por mi viaje y por fuerza para llevar a cabo mis sueños.

A la noche, previa cena, me encontré con el uruguayo y el argentino que conocí al principio, contándonos algunas experiencias. Fuimos donde trabajaba uno de ellos, tomamos algunas cervezas, bailamos con algunas chicas, nos divertimos bastante, era mi última noche en Qosqo.

Recorrí mucho, pero no tanto, faltó mucha información para traer, pero bien sé que mi camino fue guiado, nada fue casual y creo que dentro de mi inocencia, traté de aprovecharlo al máximo.

Me levanté temprano, mi vuelo era a la mañana, mi guía se encargo de llevarme al aeropuerto, nos despedimos con un abrazo y le dije que fuera a ver a los Apus, que tenían algo que decirle, fue algo que me salió de adentro.

Camino por la pista rumbo al avión, siento tristeza al irme, no quiero dejar de ver esa ciudad que me albergo y me mostró cosas importantes. Que me permitió ver el porqué de su nombre El Ombligo del Mundo. Todos quieren ir, por alguna razón física o espiritual, todos viven en forma distinta su estancia en ella. Ciudad que es un imán, a la que llegan de todas partes del mundo, a la que llegué con grandes expectativas y no me defraudó, en la que se me cruzó por la mente 100 veces quedarme a vivir, estudiar y trabajar. Mi recuerdo quedó en la Plaza de Armas, que me mostró todo, desde lugares hasta gente, desde distintos pensamientos, hasta reconocer mis errores y miedos.

¿Que hay de mágico en Ella?. ¿Que hace que nuestros sentidos se afinen y surjan de nosotros cosas que no podemos explicar?. ¿Porque nos muestra lo que queremos y no queremos ver?.

Mágica, noble, ...... Inka. Prometo volver algún día, no muy lejano.

Mis quince días estaban terminando, subo al avión, no puedo esconder mi tristeza, no puedo dejar de ver por la ventanilla de mi asiento. No puedo dejar de pensar en el primer momento que vi la Plaza de Armas, cuando llegué a Machu Pichu. Última foto desde el avión, vuelo hacia La Paz, la cual me recibió con problemas políticos y cortes de ruta. No pude conocer más que la ciudad y su parte artesanal muy comercializada. Esto sirvió para tener ganas de volver a Córdoba, tras tres días de encierro en esa ciudad. Volver a casa y a mis perras, a mi familia.

*Ahora sí. Tu mente puede reproducir con mayor acierto lo que el ojo no ve, porque guarda registrados los elementos que formaron parte en su momento, de tu vivencia. Por tus ojos, tus oídos, tu tacto, tu respiración y hasta tu gusto, ha entrado información a los almacenes de tu memoria. Ahora ya no puedes formarte una idea antojadiza. Ahora existe un diseño de lo que viste en lo real, guardado en los archivos de tu memoria. A eso en tu sociedad se le conoce como EXPERIENCIA, y esta es la que da la SABIDURÍA. *

Del Libro La Morada de los Apus de Rubén Iwaki Ordóñez.

 

 

 

Juan Carlos Kufner


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