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La Influencia De Los Medios De Comunicación En La Familia De Hoy




Enviado por luiseduardocantero



     

    Indice
    1.
    Introducción

    2. El modelo de familia que promueven los
    medios de comunicación

    3. La iglesia y la pastoral familiar:
    Hacia una pedagogía centrada en la Palabra de
    Dios

    4. La misión evangelizadora de la
    familia

    5. Un ambiente
    afectivo

    6. Una pedagogía
    bíblica

    1. Introducción

    Existe un sólido consenso de que la familia es
    la
    célula de la sociedad. De esa
    afirmación depende una serie de hechos que es necesario
    tener en cuenta. Por ejemplo, que hay una interrelación
    continua entre familia y
    sociedad y
    viceversa. Siendo más específico, la familia
    cristiana, aunque fundamentada en los principios
    cristianos y bíblicos, está todavía
    enraizada en una sociedad y una cultura
    determinada. Luego, ciertos hechos comunes a cualquier tipo de
    familia, también le afectan (Roldán, 1991: 268)
    Dos de los hechos que sobresalen en nuestra sociedad
    Latinoamericana y que inciden en la familia de hoy, tienen que
    ver con la paternidad responsable o planificación
    familiar y la influencia de los medios de
    comunicación. En el último capitulo de mi
    disertación doctoral en orientación y
    consejería familiar, analizo a grandes rasgos estos hechos
    tan importantes y decisivos. Uno de los temas que acaso despierte
    mayor interés es
    el relacionado con la influencia de los medios masivos
    de comunicación, especialmente la
    televisión.

    2. El modelo de
    familia que promueven los medios de
    comunicación

    Los medios masivos de comunicación como: la radio, la
    televisión, los diarios, revistas, el
    cine, y la
    Internet. Son
    instrumentos cuyas funciones
    principales son informar, educar, animar y distraer.
    Como cristianos, resulta importante que conozcamos las formas
    subliminales en que los medios operan en las personas, influyendo
    en su manera de pensar y de actuar. También es fundamental
    que conozcamos como interpretar críticamente las
    ideologías dominantes y antivalores que nos ofrecen(Op
    cit: 292)

    a. El tipo de familia que ofrece la
    televisión
    El escritor argentino Julio Mafud, en su libro hace un
    análisis sociológico y sintetiza el
    modelo de
    familia que promueve la
    televisión. Según Él, se trata de una
    familia reducida, con unos padres absorbido por sus trabajos
    fuera del hogar.
    A veces, como lo hemos indicado en las primeras páginas de
    este capitulo, la situación socioeconómica de
    nuestros piases tercermundista obliga a los padres a tomar dos o
    tres empleos, lo que agrava la situación. El "dulce hogar"
    se ha tornado en la "carga del hogar"(Los Argentinos y el Status,
    1985: 45)
    Así las cosas, los hijos se tornan en "succionadores" de
    los medios que saturan sus mentes ofreciédoles un amplio
    panorama de opciones para pedir y nunca estar satisfechos.
    Perdido el control de los
    hijos, los padres ya no son los que orienta sus gustos, no dan
    pautas a sus vidas. Hasta la línea que divide lo permitido
    de lo prohibido se torna casi imperceptible(Roldán,
    1991).

    b. la ideología y antivalores que promueve la
    televisión
    Ya nadie puede dudar que la televisión
    es hoy, el medio masivo de comunicación que mayor impacto
    tiene en la sociedad. Se ha dicho que "en nuestra era electrónica, podríamos cambiar
    el lenguaje
    popular dime con quien anda y luego te diré quien eres,
    por Dime cuántas horas por días pasa frente al
    televisor y te diré qué esperas de la vida y de tus
    semejantes(Peyrú, 1991: 12).
    Vivimos en una "cultura de
    masas", entendiendo por ello el producto de
    toda una tecnología al
    servicio
    – teóricamente – de la
    comunicación humana. Decimos teóricamente
    porque, aunque suene contradictorio, muchas veces lo menos que
    hay es comunicación.
    Como se ha señalado los medios de
    comunicación "sustituyen cada vez más al
    diálogo
    entre el género
    humano, que es la base de la convivencia humana y del vivir
    democrático"(Mafud, Op. Cit: 45).
    Por ende, nos lleva a cuestionarnos ¿Cómo influyen
    los medios masivos, particularmente la televisión, en el
    pensamiento y
    la acción del individuo? ¿De qué maneras la
    televisión muestra la
    realidad? ¿Cómo funcionan los mecanismo de
    desinformación? ¿Cuál es la ideología dominante y sexista de la
    publicidad?
    ¿Qué tipo de sociedad propone? ¿Cómo
    podemos desarrollar una actitud
    crítica para ver televisión, publicidad,
    cine, interne,
    y no ser absorbido por ella?
    Para responder a estos interrogantes es necesario estudiar la
    televisión como medio de comunicación. La
    televisión conlleva un doble efecto. El primer efecto, al
    que se puede considerar denotativo, tiene que ver con lo objetivo y
    explícito, es decir, lo que concretamente ofrece un
    mensaje determinado.
    Pero, hay otro al que se puede llamar connotativo, que contiene
    un mensaje implícito que añade o sugiere
    significados que apuntan a otras ideas y sentimientos
    (Roldán, 1991).
    Es importante que conozcamos ejemplos concretos de los
    antivalores que nos dan los medios de
    comunicación, en especial la televisión. He
    aquí algunos ejemplos que nos ofrecen los autores: Mafud,
    Peyrú, y Roldán:

    1. Desintegración familiar. "En una serie
      dramática de la televisión argentina de
      hace algunos años, ninguno de los tres personajes
      centrales tenía una familia estable e integrada. Uno de
      ellos se la pasaba "probando" de pareja en pareja. Otro,
      aparentemente era divorciado. El tercero vivía en la
      incertidumbre en ese terreno. El contexto social y familiar que
      esos hombres representaban daba como una realidad incambiable"
      el hecho de que es posible ser persona
      actualizada, de éxito
      y de importancia, sin que ello implique necesariamente estar al
      frente de una familia" (Roldán, p: 292
      –293).
    2. Precisamente, Graciela Peyrú sostiene al
      respecto que en la televisión "los besos y las
      caricias, cuando se incluyen, forman sólo parte de la
      dupla seducción / violencia
      o son expansiones mínima de vínculos fugaces
      (Ibid: 12).

    3. Sexo libre. Los televidentes no tendrá
      dificultad en ver enlatados nacionales y extranjeros,
      cómo indirectamente se aprueban ciertos pecados como
      relaciones premaritales, adulterio, fornicación, robos,
      asesinatos, y homosexualidad. A propósito de este
      último, nos dice Peyrú: "recuerdo el caso de otra
      serie argentina, en
      la cual su personaje central era un homosexual.

    Las escenas mostraban cómo el muchacho no
    encontraba solución a su problema ni en la psicología, ni la
    psiquiatría, ni la religión. Finalmente,
    todo termina con una carta que le
    envía su hermana donde le dice más o menos
    así:
    "Querido hermano, la decisión es tuya. Es lo único
    que cuenta. Hace lo que vos querrás. Nadie puede ni debe
    meterse en tu vida. La opción es tuya y si es bueno para
    vos, entonces es bueno". Conclusión que queda en la mente
    del televidente promedio: "Está bien lo que me hace sentir
    feliz. No hay absolutos. La homosexualidad
    es una opción más que no es ni mejor ni peor que la
    heterosexualidad"(Op cit).

    c. La publicidad en los medios de
    comunicación
    La publicidad se define como "una técnica de
    difusión masiva, a través de la cual una industria o
    empresa lanza
    un mensaje a un determinado grupo social
    de consumidores con el propósito de incitarlos a comprar
    un producto"(Zecchetto, 1987: 7).
    Las coordenadas bajo las que se estructura la
    publicidad son básicamente dos: el Progreso y el Placer.
    El poder de la
    publicidad es de tal magnitud que hoy ya no importa tanto si un
    producto es bueno o es malo. La publicidad se encargará de
    hacerle creer a las personas que es "¡caro… pero el
    mejor!". Aunque a la postre el consumidor llegue
    a la triste realidad de que en efecto era "¡caro… pero el
    peor!"(Roldán, Ibid: 293).
    La publicidad apela a "estímulos subliminales". Es decir,
    fuerzas sensoriales a escala
    inconsciente. El estímulo subliminal es como una "memoria dormida"
    que cuando despierta hace actuar a la persona. Muchos
    aspectos de la realidad que no vemos como consciente los
    percibimos subliminalmente y se va almacenando en nuestro
    inconsciente.
    Lo importante en la publicidad no está sólo en lo
    que explícitamente dice un comercial. Muchas veces
    está en lo que el mensaje implica en términos de
    "felicidad", "realización humana", "progreso",
    "conquista", etc. (Zetecchetto, Ibid).

    d. Claves para interpretar los medios de publicidad
    Como todo mensaje publicitario requiere una adecuada
    interpretación. En este sentido, hay que una clave que
    resulta de sumo valor
    práctico a los fines de interpretarla. Por lo general,
    toda publicidad sigue el siguiente esquema:
    Necesidad humana + Conflicto
    insatisfacción + producto propuesto = Solución del
    problema. Lo grave del problema es que se trata de "soluciones
    falsas a problemas
    reales". En efecto la publicidad le hace creer a los oyentes y
    televidentes que comprando tal producto será
    próspera, tendrá dominio sobre
    otros, será una persona dinámica, emprendedora, fuerte, viril, con
    prestigios, etc. Los slogans que ofreceremos a
    continuación es un claro exponente de lo que estamos
    diciendo, son tomados de Victorino Zecchetto(P, 11).
    Algunos slogans publicitarios que apelan a la felicidad, el
    éxito,
    la fama, son estos:
    Siempre habrá tiempos felices. Cuente con cigarrillo…
    Interpretación: El fumar ese cigarrillo hace posible la
    felicidad.
    ¡En guardia! Juvenil, peligrosa, ¡dispuesta a la
    vida! …el amor que
    espera. Loción y extracto… El texto
    está acompañado por la imagen de una
    mujer rubia,
    juvenil y peligrosa.
    ¡Automóvil… la gran tentación! La imagen esta vez
    es diferente a la anterior, aquí se trata de una mujer de color, mirada
    atractiva, labios carnosos y a punto de morder una manzana.
    Muchas veces las imágenes
    son simbólicas y apelan, por lo general, a la sexualidad.
    Así aparecen como "telón de fondo" objetos de
    placer. "Y uno dice: pero, yo no me di cuenta de eso. Por lo
    tanto no me tiene que afectar.
    Otro caso de error. Como se sostiene en una obra ya citada: "El
    descubrimiento fundamental fue este: los motivos que impelen a un
    individuo a comprar o no comprar una cosa son diez por ciento de
    nivel consciente y noventa por ciento de nivel subconsciente"
    (Roldán, Ibid: 294)

    e. El niño y la televisión:
    ¿Entreteniendo o masificación?
    Los niños
    son los que generalmente pasan más tiempo frente al
    televisor. Como sostiene un especialista en comunicaciones, el profesor Miguel A. Pérez
    Gaudio, la familia "le ha abierto a la televisión de par
    en par las puertas de su intimidad hasta el punto de que estos
    medios llegan a imponer sus horarios, modifican los
    hábitos, alimentan conversaciones y discusiones, y sobre
    todo afectan la psicología de los
    usuarios en los aspectos tanto afectivos e intelectuales como
    religiosos y morales"(El maestro y el niño frente a la
    televisión, Córdoba: Ideas educativas, citado por
    Roldán: 294).
    Se consideran que son televidentes livianos los que pasan menos
    de cuatro horas por días viendo televisión. Los
    pesados, son los que pasan más de cuatro horas por
    días (Ibid: 294).

    f. ¿Cómo incide la televisión en la
    conducta de los
    niños?
    Para responder a esta pregunta nos apoyamos a dos escritores
    especialistas en este campo: Miguel Pérez Gaudio y
    Graciela Peyrú.
    En primer lugar, en cuanto a rendimiento escolar, en una prueba
    que se hizo en 1984 por el programa Evaluación
    Nacional del Progreso en Educación en los
    Estados Unidos
    de Norte América, nos dice al respecto:
    "Los niños de 9 años que miraban seis horas o
    más de televisión por días se
    desempeñaban escolarmente mucho peor que aquellos que
    miraban menos horas. Pero había poca diferencia entre los
    que miraban menos de dos hora de Televisión diarias y los
    que lo hacían de 3 a 5. Entre los jóvenes de 13 a
    17 años encuestados, los niveles de la lectura
    ascendían a medida que mermaban las horas frente al
    televisor" (Diario: La Nueva Provincia, 1988).
    En segundo lugar, está el tema de la violencia. En
    una encuesta
    realizada en una escuela de la
    ciudad de Buenos Aires, se
    halló que había un comportamiento
    disímil entre dos grupos de
    niños. El grupo que
    había contemplados programas
    violentos dejaba a los más pequeños cuando se
    trenzaban en peleas. Los que no habían estado
    expuestos a ese tipo de programas si
    intervenían para separar a los que se estaban
    peleando.
    Las conclusiones son las siguientes: "Se ha comprobado
    reiteradamente que los niños acostumbrados a ver programas
    violentos como televidentes pesados muestran menos índices
    corporales de alteración emocional frente a la
    agresión que los menos habituados livianos. Esta
    "desestabilización" va acompañada de un aumento
    directo de las fantasías y conductas agresivas"
    (Peyrú, Op. Cit).

    g. ¿Cómo el televidente podrá
    desarrollar una mentalidad crítica y reflexiva que le
    permita ver televisión?
    El Señor Jesucristo nos exige ser no sólo sencillos
    como palomas, sino también prudentes como serpientes,
    Mateo 10: 16. En este sentido, debemos estar al tanto de la
    escala de
    valores que
    nos ofrece los medios de comunicación, en especial la
    televisión. Extraeremos algunos datos que surgen
    de la investigación del profesor Pérez
    Gaudio, realizada con 100.000 estudiantes:

    • Asimilación de los contenidos de
      televisivos.
    • Agresividad por imitación.
    • Alteración de los valores
      personales, familiares, sociales y religiosos.
    • Ligereza para imitar e identificar con los personajes
      propuestos en las programaciones televisivos.
    • Desjerarquización de la autoridad
      familiar y docentes.
    • Consumismo material excesivo (Op. Cit:
      26).

    Finalmente ¿Cómo desarrollar una
    mentalidad crítica que nos permita ver televisión
    sin ser masificado por la misma ni ser receptores pasivos de sus
    mensajes? La respuesta a este interrogantes nos basaremos a los
    pasos que nos sugiere Alberto Roldán, que son:

    1. "¿Cuántas horas de televisión
      ven nuestros hijos?
    2. ¿Cuáles son sus programas
      favoritos?
    3. ¿Coincide la filosofía de la vida y la
      escala de valores de
      esos programas con la doctrina cristiana? ¿En qué
      aspectos se oponen?
    4. ¿Es aceptable el tipo de sociedad, de familia,
      de género
      que nos proponen?
    5. ¿Qué puntos de vista jamás toman
      en cuenta?"(Op. Cit: 296).

    Estas son sólo preguntas de orientación,
    según Él, deja un espacio para agregar. Al cual
    anexamos las siguientes:

    1. ¿Cómo son vistos los grupos
      étnicos de nuestro país? ¿Qué
      características se le
      atribuyen?
    2. ¿Cuáles son los medios y las instancias
      a través de los cuales el sexismo, el machismo se
      convierte en una práctica cotidiana?
    3. ¿Cuál es el modelo de familia que
      presenta las novelas?
      ¿Cuáles son las características de tal familia?
      ¿Coinciden estas características con la realidad
      familiar de nuestro hijo, de nuestra sociedad e
      idiosincrasia?
    4. ¿Cómo es vista la mujer,
      los niños con relación a la familia?
    5. ¿Qué piensa del lenguaje que
      utilizan los personajes en los medios de comunicación:
      radio, prensa,
      televisión, cine e Internet?
    6. Busque en los programas de televisión,
      radio,
      prensa ejemplos
      de discriminación social, política, racial, y
      religiosa. Haga una evaluación de los mismo y notará
      que son perjudiciales para la formación de nuestros
      hijos.

    Para finalizar esta parte, debemos recordar lo que nos
    dice el apóstol Pablo: Todas las cosa me son
    lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son
    lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna(1
    Corintios. 6: 12). Podemos hacer uso de la televisión.
    Otra cosa, muy distinta, es que la televisión termine
    usándonos.
    Si logramos revestirnos de una mentalidad crítica,
    entonces podrá ser de cierta utilidad en
    términos de entretenimiento y aun cultural. De lo
    contrario, terminará siendo un instrumento de
    masificación de nuestras familias(Ibid: 297).

    Conclusión:
    Quiero concluir esta sección con el tema: La iglesia y la
    pastoral familiar: Hacia una pedagogía centrada en la Palabra de
    Dios

    3. La iglesia y la
    pastoral familiar: Hacia una pedagogía centrada en la Palabra de
    Dios

    La pastoral de la pareja, de la familia es
    fundamentalmente una pastoral comunitaria. Las familias y las
    parejas aprenden a amar en el contexto de una comunidad que
    practica el amor
    mutuo.
    El amor no
    sólo se comunica en palabras, sino por el ejemplo de
    personas y familias que viven en función
    del amor por el
    poder del
    Espíritu Santo. Es como la fe y la esperanza: se transmite
    por contagio. Una iglesia que hace del amor la ley suprema de la
    vida es una iglesia generadora de familias orientadas por el
    amor.
    "Cuando el "amor – entrega" se hace carne en una pareja
    adulta, no es necesario tratar de probar a los jóvenes la
    importancia del "amor – entrega" como base del matrimonio,
    modelos que
    los jóvenes desearán reproducir. Los mejores
    sermones sobre el amor, el matrimonio y la
    familia, como sobre muchos otros temas que atañen a la
    vida cristiana, no son los que se predican, sino los que se
    viven.
    Por supuesto, ninguna iglesia es perfecta en el amor. No
    obstante, toda iglesia puede ser una comunidad de
    pecadores que están aprendiendo a amar y a recibir amor.
    La tarea de la pastoral es crear condiciones para el crecimiento
    personal y
    comunitario en la experiencia del "amor – entre".
    Donde hay amor el ejercicio de la autoridad no
    degenera en autoritarismo, ni el ejercicio de la libertad
    genera en libertinaje, ni el ejercicio de la disciplina
    degenera legalismo, ni el ejercicio de la espontaneidad degenera
    en desorden. Donde hay amor las personas son más
    importantes que los programas, la calidad de
    vida es más importante que la cantidad de cosas, la
    madurez auténtica es más importante que las
    apariencias.
    Donde existen condiciones para que el amor germine y crezca, hay
    esperanza de que se formen parejas con un fundamento
    sólido para las cuales el matrimonio sea un pacto de
    ayudarse mutuamente en el seguimiento de Jesucristo en el mundo,
    para la gloria de Dios"(Op, cit: 7 – 8).

    4. La misión
    evangelizadora de la familia

    En momentos en que muchas familias están en
    crisis o se
    ven amenazada por su desintegración, los cristianos
    debemos redescubrir la responsabilidad que Dios asignó a este
    grupo humano para su feliz funcionamiento.
    Esta responsabilidad, que consiste en formar en cada
    miembro de la familia un cristiano genuino, no es otra cosa que
    la misión
    evangelizadora de la familia. El propósito de este tema es
    precisamente reflexionar sobre el significado y las implicaciones
    de este ministerio familiar.
    Desde el A.T., vemos que el propósito de Dios era que la
    familia fuera el principal campo evangelizador para sus
    integrantes. El mandamiento expresado es: Estas palabras que yo
    te doy estarán sobre tu corazón y
    las repetirás a tus hijos… (Deut. 6: 6, 7).
    No es sólo un mandato de enseñar una serie de
    normas a
    nuestros hijos. Es eso, pero mucho más. Si la ley de Dios
    estuviere en el corazón de
    los progenitores, como señal el v, 6, entonces la
    transmisión será de corazón a
    corazón.
    Esta idea de pasar algo de corazón a corazón no
    sugiere que se trata de la transmisión de bienes
    espirituales a los hijos, lo cual es mucho más que la
    repetición verbal de un precepto. El hecho de pertenecer a
    una familia cristiana no es garantía absoluta de que sus
    miembros serán definitivamente cristianos.
    Al llegar a los 18 años cada hijo será libre para
    renovar su compromiso con Cristo de un modo más
    significativo o para elegir el camino que considere mejor. Pero,
    también es cierto que el pertenecer a la familia cristiana
    automáticamente nos coloca en una posición especial
    en el camino de la fe.
    La presencia de los padres cristianos en la familia confiere el
    carácter de santos a los hijos. Esto no
    significa que ellos estén exentos de un compromiso
    personal con
    Cristo. Lo que aquí se enfatiza es que un hogar cristiano
    cumple un ministerio impactante sobre sus hijos (Zukoswski,
    1983).
    Al respecto se ha dicho en el Congreso Mundial de
    Evangelización: "Hay una gran diferencia entre un hogar
    cristiano y uno que no lo es; entre los hijos de los creyentes y
    los hijos de los incrédulos"(Douglas, 1975: 727). Es
    innegable que los hijos de hogares ya están en cierta
    manera iniciados en el camino de Jesucristo. Sus decisiones
    posteriores los reafirmarán o los alejarán.
    Frente al fuerte desafío que se ha puesto en una
    evangelización personalista es necesario reforzar el
    concepto de
    evangelización en familia. Esto no significa
    despersonalizar el encuentro con Cristo. Por el contrario,
    reconocemos que el compromiso personal con Cristo es esencial
    para cada creyente. Sin embargo, también reconocemos que
    si Dios nos creó y nos colocó en un ambiente
    familiar para vivir, también quiere redimirnos juntamente
    con toda nuestra familia (Zukowski, Op. Cit,).
    La carta de
    Hechos de los apóstoles corrobora este desafío
    familiar de la evangelización al decir: Cree en el
    Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu
    casa[tu familia] (16: 31, Biblia, 1960: 930 –931).
    Creemos que el campo más propicio para fomentar el
    compromiso personal es precisamente la evangelización de
    la familia en plenitud (Op. Cit, 1983). Entre los elementos que
    dispone un hogar cristiano para cumplir su ministerio
    evangelizador podemos considerar:

    5. Un ambiente
    afectivo

    Existe una realidad que está presente en cada
    familia como el aire que respira
    y es la atmósfera formada por
    los que integran la familia. El carácter,
    los sentimientos, los principios y
    los valores
    religiosos y morales, el tipo de relaciones constituyen esta
    atmósfera
    que abarca a toda la familia y le da un carácter
    particular.
    Esta realidad es una vía por la cual la familia es
    evangelizada de un modo no menos fuerte que por la enseñanza consciente. No se trata de una
    actividad forma, sino de un impacto natural de la vida familiar
    sobre la vida cada persona. Cuando se trata de una familia
    cristiana, ésta tiene su atmósfera distinta. Y es
    la calidad de esta
    atmósfera la que va a influir positiva o negativamente en
    su misión evangelizadora. Al respecto nos dice Elvira
    Zukoswski:
    Es cierto que el clima afectivo es
    creado por todos los integrantes del grupo familiar, pero la
    primera responsabilidad de imprimirle un carácter
    favorable para el desarrollo
    cristiano de los hijos recae generalmente sobre los padres.
    (Revista
    Misión, 1983: 12)
    La doctrina cristiana en la vida familiar se manifiesta
    básicamente en las relaciones
    interpersonales. Cuando estas relaciones están en
    crisis [por el
    egoísmo, malentendidos, presiones externas u otros
    factores] es el poder del Espíritu Santo el que interviene
    reconciliando y restaurando las relaciones.
    La familia necesita un tiempo devocional
    para leer la Palabra de Dios y orar juntos. Pero más que
    actividades, lo que impacta en la vida cristiana en familia es el
    tipo de actitudes con
    que se relacionan diariamente sus miembros, o sea, el ambiente
    que se vive continuamente. Si las actitudes por
    lo general son tensas y no se produce la reconciliación,
    el momento devocional puede ser una experiencia frustrante y aun
    contraproducente (Goff, 1985: 185 – 186).
    "Toda las situaciones del hogar enseñan el evangelio de un
    modo más contundente que cualquier curso sobre la vida
    cristiana. Es en la vida familiar donde el niño descubre
    las respuestas a sus inquietudes religiosas. Es en el modo en que
    es tratado por sus padres que percibe el amor de Dios hacia
    Él. La manera en que los padres afrontan y resuelven los
    conflictos de
    pareja, las actitudes frente a las crisis económicas o
    afectivas, la valoración de las personas y de las cosas,
    la actitud
    positiva o negativa frente a la vida son vivencias que se
    fijarán en cada hijo de un modo espontáneo pero
    definitivo"(Zukowski, Op. Cit).

    6. Una pedagogía
    bíblica

    La familia es la principal responsable por la educación
    cristiana de los hijos. Esta educación debe
    incluir todas las verdades bíblicas, como la de que Dios
    en su hijo Jesús mostró su gran amor al ser humano,
    que El espera la respuesta del ser humano, y que la persona que
    vive sin Dios necesita ser convertida por el poder del
    Espíritu Santo.
    Cualquier verdad bíblica puede y debe ser enseñada
    a personas de todas las edades. El problema aparece cuando se
    practica la enseñanza con torpeza por desconocer los
    principios básicos como la evolución mental y efectiva de las personas
    que atraviesan por diferentes edades. Una teología mal
    entendida consideraría a los niños como adultos en
    miniatura, esperando de su conducta una
    perfección que al mismo adulto le es imposible
    alcanzar.
    Esta insensibilidad lleva a conocer la conducta de un niño
    que miente aun cuando esté en la etapa en que en realidad
    y la imaginación se superponen. La misma falla se comete
    cuando se juzga mal a un adolescente que vive altibajos
    emocionales, típicos de su edad. "Una sana teología
    reconoce que Dios no demanda el
    mismo comportamiento
    a personas de diferentes edades. Dios no espera que los
    niños actúen como adultos, simplemente los acepta
    como niños que son y con la fidelidad que se puede esperar
    de un niño." (Miller, 1956: 69. Citado por Zukoswski,
    Ibid).
    Es indispensable que la educación
    evangelizadora en familia provea oportunidades para respuesta de
    cada uno de sus integrantes. La enseñanza de la Biblia
    siempre requiere una respuesta del género humano. "El que
    enseñe a su familia la Palabra de Dios y no busca
    intencionalmente respuestas personales, actúa como el
    labrador que echa la semilla y nunca vuelve a buscar el
    fruto"(Ibid).
    "Tan importante como es el dar lugar a respuestas o reacciones es
    también dejar claro en qué consiste cualquier tipo
    de decisión con la que que se confronta a las personas.
    Sólo es válido aquel evangelismo que explica con
    claridad las implicaciones de cualquier respuesta de compromiso
    que asumirá la persona.
    El tipo de respuesta dependerá de las diferentes edades,
    de las necesidades de cada persona y del mensaje de Dios que se
    haya presentado. No debemos esperar respuestas estereotipadas,
    pues Dios es el que hace la obra en las personas y Él
    puede actuar de modos no previstos por nosotros" (Zukowski,
    Ibid).
    Basándonos en 2 Timoteo 3: 15 …desde la niñez has
    sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio
    para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
    Debemos reconocer que la enseñanza de la Biblia conduce a
    la salvación, se trate o no de una apelación al
    arrepentimiento y la fe. Por tanto podemos decir que: "estamos
    evangelizando al enseñar la Biblia y estimulando cualquier
    tipo de compromiso que requiera el pasaje
    enseñado"(Scripture Union’s Ministry to Children
    – Statement of Principle, 1979: 30. Citado por Zukowski,
    Op. Cit).

     

     

     

     

    Autor:

    Luis Edo Cantero

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