Monografias.com > Educación
Descargar Imprimir Comentar Ver trabajos relacionados

El analfabetismo escolar en la Argentina




Enviado por jorgemarin1



    1. ¿Qué es el
      analfabetismo?
    2. La alfabetización como
      educación de adultos
    3. Sistema educativo
      argentino
    4. El Estado Nacional y la
      educación
    5. Las tasas de
      escolaridad
    6. La escuela
      pública
    7. Los planes de
      alfabetización
    8. Algunas cuestiones acerca del
      analfabetismo
    9. La participación
      activa
    10. Conclusión
    11. Anexo i
    12. Anexo ii
    13. Bibliografía

    INTRODUCCIÓN

    La lucha contra el analfabetismo,
    en sentido universal, se inició desde la constitución de las Naciones Unidas.
    Los esfuerzos orientaron a lograr que los gobiernos de los
    países más atrasados formularán políticas
    educativas y se movilizara a la opinión
    pública. Esta acción culminó en la
    Conferencia de
    la
    Educación de Adultos, celebrada en Montreal en 1960.
    En ella se elaboraron las bases para realizar una basta y
    continua campaña que erradicase el analfabetismo en el
    mundo para el año 2000.

    Aunque el objetivo pleno
    está todavía distante, hay muchos logros. Se ha
    llegado a centenares de millones de personas que antes no
    recibían instrucción, se ha acumulado rica
    experiencia en métodos y
    recursos
    técnicos de enseñanza en regiones del planeta donde
    predominaba la ignorancia. Es de tener en cuenta, también,
    que la UNESCO ha trabajado desde 1958 con un concepto ampliado
    de la alfabetización, no sólo limitada al aprendizaje de la
    lecto–escritura y el
    cálculo, sino también abarcativa de
    necesidades de la vida cotidiana. En 1965, se profundizó
    esa noción y se afirmó que la alfabetización
    debía considerarse un medio y no un fin, destinado a
    insertar al hombre en un
    proceso de
    educación
    permanente, que sirviera a su mejor desarrollo social
    y económico. Todo culminó en la conferencia de
    Jomtien (Tailandia, 1990), cuyo lema fue "Educación para
    todos". Es dable recordar que el derecho a la educación figura
    en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
    proclamada en 1968, en la Asamblea General de las Naciones
    Unidas.

    El origen del analfabetismo esta dado por diversos
    factores, entre los que se pueden nombrar: 1) Dimensión
    socio–económica. 2) Diferencia entre el proceso de
    urbanización y atraso rural. 3) Diferencia
    socio–educativa. 4) Problemas
    étnicos–culturales no resueltos. 5) Pobreza nacional
    (insuficiencia global o mala distribución de los recursos
    disponibles)

    Los analfabetos son hombres concretos. Saben que hacen
    cosas, que su trabajo, aunque rudimentario, puede brindarle una
    escasa expectativa para su subsistencia. Lo que ellos no saben es
    que no tienen "voz" para ejercer un cambio en la
    transformación de la sociedad. Los
    analfabetos entran en un círculo vicioso en el cual son
    rechazados por no saber leer ni escribir, y no pueden aprender
    estos saberes porque ya fueron excluidos.

    Un aspecto muy injusto que revela las estadísticas es que la mayor
    proporción de analfabetos es femenina. Así, entre
    los hombres adultos, la relación es 1 cada 5; entre las
    mujeres es 1 cada 3. En esto han jugado su parte los prejuicios
    culturales muy arraigados y determinantes.

    Cabe señalar, por fin, que los progresos
    más relevantes se han logrado cuando se trata de un
    contexto social que desarrolla y expande el mercado de
    trabajo, cuando la
    motivación parte de la gente que necesita la enseñanza, cuando se organiza una labor
    continuada de pos–alfabetización. Esto supone una
    voluntad política que fija
    objetivos,
    elige estrategias y
    alienta a las fuerzas vivas de una nación.
    En todos los casos, la cooperación internacional puede
    aportar medios,
    experiencias y recursos
    humanos.

    El problema del analfabetismo puede agravarse en lugar
    de mejorar si al incrementarse la población de un Estado no
    aumenta también, y de forma proporcional, el número
    de escuelas y maestros. Incluso podría darse el caso de
    que los presupuestos
    destinados a la enseñanza primaria crecieran en cifras
    absolutas y, en cambio, el
    número de analfabetos también
    aumentaran.

    Así, pues, se analiza esta característica fundamental que puede ser,
    en algunos casos, la respuesta. Pero también, se debe
    pensar que el Sistema Educativo
    Argentino, desde el inicio, tuvo conciencia de que
    la formación socio–cultural ciudadana
    constituía el eje central del plan de gobierno que le
    posibilitaba a estas personas la
    alfabetización.

    Desde esta perspectiva, se puede relacionar una
    correspondencia entre analfabetismo y educación desde una
    perspectiva histórica, a fin de conocer las principales
    políticas educativas que merecieron este
    enfoque tan particular. A partir de esta problemática, se
    considera oportuno investigar las causas y consecuencias que
    afecta, en gran medida, el desarrollo
    cultural y social en Argentina. El
    analfabeto se encuentra en las capas más pobres de la
    sociedad,
    porque no ha podido ingresar al Sistema
    Educativo. También es importante recalcar que esto influye
    en gran parte con los altos porcentajes de desocupación para poder
    insertarse al ámbito laboral, ya que
    al carecer de estudios primarios o secundarios no pueden
    permanecer en el sistema.

    –I

    ¿QUÉ ES EL
    ANALFABETISMO?

    La definición de analfabetismo varía
    según el contexto cultural en que se aplique, de acuerdo
    con los cambios sociales y las transformaciones experimentadas
    por las ciencias
    sociales.

    La UNESCO es el organismo más activo en la
    actualidad, que trata de estudiar el problema a fin de
    comprenderlo y analizarlo en su concepción
    mundial.

    En 1960, en una Conferencia Mundial de Educación
    de Adultos en Montreal, Canadá, se definió al
    analfabeto como:

    "La persona que no
    es capaz de leer ni de escribir, comprendiéndola, como
    una breve y sencilla exposición de hechos relativos a su vida
    cotidiana". (Gadotti Moacir y ot. 1993:28)

    Más tarde, se arriba a la definición de
    "analfabetismo funcional":

    "Lejos de constituir un fin en sí, la
    alfabetización debe ser concebida con miras a preparar
    al hombre para
    desempeñar una función
    social, cívica y económica que rebase ampliamente
    los límites
    de una alfabetización rudimentaria reducida a la
    enseñanza de la lectura y
    de la escritura.

    "Debe considerarse como funcionalmente analfabeta a la
    persona que no
    puede emprender aquellas actividades en las que la
    alfabetización es necesaria para la actuación
    eficaz de un grupo y
    comunidad, y
    que le permiten así mismo seguir valiéndose de la
    lectura, la
    escritura y la aritmética, al servicio de
    su propio desarrollo y
    del desarrollo de la comunidad".
    (Gadotti Moacir y ot. 1993:28)

    De dichas definiciones, lo que hay que tener en cuenta
    es la diferenciación entre un "analfabetismo absoluto" y
    un "analfabetismo funcional". Se puede considerar, en el primer
    caso, a la persona que nunca concurrió a un
    establecimiento educativo. En cambio, el analfabeto funcional es
    aquella persona que concurrió por breve tiempo a la
    escuela, pero
    desertó por diferentes causas, e incluso, de adulto, no
    completó su educación primaria.

    Este análisis, obviamente, tiene una
    correspondencia directa con las condiciones de marginalidad
    socio–cultural, y por aislamiento geográfico que no
    ponen en contacto con la persona aquellos conocimientos
    esenciales de lecto–escritura, nociones de cálculo y
    cualquier otro material impreso, teniendo en cuenta para ello,
    las dos caras de la alfabetización: los adultos y niños.
    Con los primeros, se tratará de compensar sus carencias, y
    con los niños
    prevenir que sean futuros analfabetos.

    En este caso, la marginalidad
    social se sustrae a dos situaciones operantes: 1) Personas que
    por la condición económica nunca pudieron tener
    acceso a un sistema educativo. 2) Personas que, a pesar de haber
    ingresado a la escuela, no
    pueden completar sus estudios por carecer de elementos materiales.

    En ambos casos, dichas personas no pueden acceder al
    sistema laboral, ya que
    la sociedad le impone un determinado nivel, aunque más no
    sea lo elemental, y por lógica
    sería privada incluso del ejercicio
    cívico.

    De este modo, la sociedad le asignó el rol de
    analfabeto por múltiples causas: no se le asignó
    una escuela en su lugar de residencia, la escuela era inadecuada
    a sus necesidades culturales, o bien, la persona no pudo
    permanecer el tiempo suficiente
    para que se alfabetizara, y a temprana edad
    desempeñó otros roles, por el cual, en esta etapa
    debería ser solamente alumno primario.

    Todos los niños, aún los más
    pobres, pueden aprender mucho de lo que necesitan para participar
    digna y equitativamente en la sociedad, fuera de la escuela. Pero
    lo que aprenden de este modo, forma parte del saber popular,
    valioso, pero no suficiente para que los niños y
    jóvenes puedan producir y conducir (económica,
    social y políticamente): los chicos de los sectores
    populares no sólo tienen derecho a participar del saber
    popular, sino también, en el saber elaborado. Este "saber
    elaborado" ha recogido una serie de elementos de diversos saberes
    populares, lo ha enriquecido con los saberes científicos
    construidos a partir de ellos, los que pueden y deben
    completarse. La escuela es el lugar donde se aprende ese saber
    elaborado.

    La escuela será popular cuando: 1) sea
    pública, 2) ofrezca condiciones equitativas para aprender,
    3) parta del saber cotidiano, 4) el saber elaborado será
    útil y necesario para ese determinado momento
    histórico, a fin de construir, luego, otros procesos de
    aprendizaje e
    inserción social, 5) los valores no
    deben contraponerse a la adquisición de saberes y 6)
    encuentren los caminos metodológicos para establecer los
    nexos entre el saber cotidiano y el saber elaborado.
    Además del carácter
    público y popular de las escuelas, es necesario que las
    escuelas sean internamente democráticas.

    Más tarde, la sociedad se reservó este rol
    y no pudo incorporarlo a la estructura
    ocupacional (desempleo),
    debido a la falta de educación formal.

    Por ello, la definición de analfabeto absoluto y
    analfabeto funcional, en tanto individuo y como miembro de una
    sociedad, debe enmarcarse en distintas dimensiones de la vida
    social: cultural, económica (estructura
    productiva y de inserción laboral), política (organización del Estado y
    participación cívica) y educativa, que engloba
    todas las funciones en un
    juego de
    interrelaciones.

    La pertenencia a la categoría social no conlleva
    necesariamente la
    comunicación de ello. El analfabeto es una persona
    cuya autoimagen no está asignada como tal. Se considera
    para sí mismo un trabajador, que lleva el sustento diario
    para su familia, que vive
    en un país sujeto a leyes y
    autoridades como los demás. Pero él no se define
    como analfabeto, incluso esa diferenciación le resulta
    humillante. Aunque sepa que es un analfabeto, se hace a la idea
    de que es un trabajador mal remunerado, antes de no saber leer ni
    escribir. De este modo, todas las condiciones están dadas
    para acentuar esa discriminación, que la siente y padece
    cotidianamente.

    En las sociedades del
    tercer mundo, se acerca más a la del analfabeto absoluto.
    En las sociedades con
    alto nivel tecnológico, será aquella persona que
    ignore las complejidades sociales y aquel que no sepa manejar
    equipos sofisticados. En todos los casos, el analfabeto se
    encuentra en las capas más pobres de la sociedad, como una
    causa–efecto, formando un circulo vicioso difícil de
    salir.

    LA
    ALFABETIZACIÓN COMO EDUCACIÓN DE
    ADULTOS

    Para abordar el tema de la alfabetización como
    educación de adultos, es necesario contextualizarlo dentro
    de la disciplina
    sociológica, denominada sociología de la
    educación.

    Presentar los enfoques sociológicos, en el cual
    se interpretan los fenómenos sociales, es de suma
    importancia para la explicación de la educación
    como práctica social, que será distinta de acuerdo
    con la teoría
    que se utilice como marco conceptual de análisis.

    La Teoría
    del orden es uno de los enfoques en donde se considera al orden
    como producto
    natural de existencia de una comunidad de valores y
    normas en el
    seno de la sociedad. Esta comunidad de valores y
    normas es
    explicable, porque la sociedad se encarga de generar acciones para
    adaptar a los individuos al medio social y las acciones que
    ellos realicen deben preservar ese orden. Este proceso de
    adaptación es denominado socialización. El papel que
    juega la educación, dentro de este enfoque, es el de
    preparar a las nuevas generaciones para el cumplimiento de los
    roles específicos en la sociedad. Los parámetros
    que deben regirla serán los de eficiencia y
    calidad, de
    tal modo que permitan mejorar el proceso productivo y lograr su
    crecimiento.

    La escuela es el lugar donde se comenzará a
    diferenciar a los sujetos para su posterior cohesión en la
    división social del trabajo, a partir de las distintas
    capacidades y diferentes habilidades que se demuestren en ella.
    En la educación, recae la posibilidad de movilidad social:
    el sistema escolar va a seleccionar de manera objetiva a quienes
    tienen las mayores y mejores habilidades para las distintas
    jerarquías ocupacionales.

    La educación, para esta teoría, tiene que
    ser eficiente y de alta calidad para
    lograr la instrucción y la socialización de todos los individuos.
    Presuntamente, existe igualdad de
    oportunidades para lograr tales objetivos. Por
    otro lado, la instrucción que se reciba en la escuela
    estará orientada a capacitar para el trabajo, la
    obediencia, la disciplina y
    la relación con los superiores.

    Con los países dependientes o periféricos (llamados también del
    Tercer mundo o subdesarrollados), el papel que
    juega la educación es el de capacitar los recursos
    humanos para que sean funcionales a las necesidades del
    sistema productivo, y, de este modo, alcanzar su desarrollo en la
    sociedad en que viven.

    Otro enfoque es el denominado Teoría del conflicto, que
    se basa en el análisis marxista de la realidad, y concibe
    a la sociedad como producto de la
    historia. Esta
    teoría describe a la sociedad dividida en clases
    sociales con conflicto y no
    desde los estratos socioeconómicos: una clase que domina e
    impone sus valores (burguesía o clase explotadora,
    propietaria) y otra que es dominada (proletariado o clase
    apropiada, explotada, oprimida). El papel de la escuela como
    aparato ideológico del estado es el de reproducir el orden
    económico, cultural y político con el fin de
    mantener el desnivel de una clase sobre otra, distribuyendo
    el
    conocimiento de manera desigual. El cambio social se
    conseguirá, para este modelo
    sociológico, con la supresión de las clases
    sociales.

    Los dos enfoques sociológicos recién
    descriptos brindan un marco de referencia para poder
    interpretar las distintas concepciones acerca de la
    educación de altos niveles de población en general y de la
    alfabetización en particular.

    En el contexto latinoamericano, diversas concepciones
    fueron surgiendo y dividiendo en múltiples tendencias que
    persisten en la actualidad:

    • Hacia los años ´40, la educación
      de altos niveles de población era concebida como una
      extensión de la escuela formal, principalmente, para las
      zonas rurales. Se entendía como la
      democratización escolar.
    • En la década de los ´50, se
      transformó en educación de base o de desarrollo
      comunitario.
    • Al finalizar esta década, fueron surgiendo
      tendencias más significativas para la educación
      de adultos: la entendida como educación liberadora o
      como "concientización" y la definida como
      educación funcional o "profesional", esto es, el
      entrenamiento de la mano de obra para que sea
      más productiva, útil al proyecto del
      desarrollismo dependiente.
    • En los ´70, estas dos corrientes continuaron.
      La primera inscripta básicamente en la educación
      no formal, como alternativa a la escolar, y la segunda, como
      complementaria de la educación formal.

    Se puede interpretar, a partir de lo expuesto, que, en
    general, con excepción de la tendencia de educación
    liberadora, la sociedad comprende la educación de adultos,
    fundamentalmente, como una integración de los sujetos a un nivel
    superior de producción, por lo que se puede deducir que
    se trata de una imperiosa exigencia social, y no de un deber
    moral. Se
    necesita convertir a los trabajadores en letrados para que se
    perfeccione la fuerza de
    trabajo.

    Partiendo de esta caracterización general y de la
    mención de su surgimiento, se puede clasificar a la
    educación de adultos en cuatro tipos
    específicos:

    1. La escolar, cuya finalidad es proporcionar a los
      adultos los conocimientos que en su diario vivir debía
      darles la escuela y que, por diversas razones, no lo
      hizo.
    2. La cultural, conformada por una amplia oferta
      formativa, que permite a las personas completar y ampliar sus
      conocimientos, desarrollar habilidades y adquirir nuevas
      capacidades.
    3. La profesional, en sus vertientes de formación
      ocupacional para personas sin empleo y
      continuadora de su formación en la empresa o
      para la empresa.
    4. La social, destinada a ayudar a salir de la
      marginación y el subdesarrollo a colectivos de personas
      explotadas.

    Para abordar la problemática desde un punto de
    vista histórico–político, es necesario tener
    presente las etapas que conforman el Sistema Educativo y su
    evolución, desde el surgimiento hasta la
    década del ´90, a fin de analizar los aspectos
    más relevantes y el rol del Estado en materia
    educativa.

    –II

    SISTEMA EDUCATIVO ARGENTINO

    En los albores de la
    organización del Estado Argentino, concentrado en una
    serie de reyertas, enfrentamientos y guerras
    civiles, provocaron un sinnúmero de criterios para
    establecer una constitución, cuyo primer objetivo
    estuvo centrado en el modelo de
    organización que adoptaría el
    país.

    La postergación de leyes en materia
    educativa estuvo signado por estos conflictos, ya
    que como primera medida era pacificar a la nación
    de una revolución
    armada. Su esencia obedece a la inexistencia de un proyecto nacional
    que destinara a la educación una función
    preponderante dentro de la política educativa, para lo
    cual fue necesaria la sanción de la constitución
    para que dichos objetivos pudieran llevarse a cabo.

    Pero, igualmente, el Estado se
    ocupó en parte de la educación. En 1605, se
    fundó en Buenos Aires la
    primera escuela pública que pertenecía a los
    comuneros "parcialidad apolítica". A esta escuela no
    podrían asistir los indios; tenía pocos alumnos y
    el maestro no contaba con estudios especiales ni títulos
    específicos. En 1617, se fundó en Buenos Aires una
    segunda escuela a la cual podían asistir las
    niñas.

    En el período borbónico del virreinato y
    poco después de la revolución
    de mayo, se crearon y cerraron escuelas comunales debido a los
    vaivenes de las guerras. Las
    escuelas estaban a cargo de personas de buena voluntad y escasos
    saberes. Excluía a indios y esclavos. Para aprender a leer
    se utilizaban generalmente textos religiosos, los cuales se
    repetían casi hasta su memorización. A escribir se
    aprendía ejercitándose largos ratos en el dibujo de las
    letras. El castigo garantizaba la disciplina.

    Si hacemos un poco de historia, dos hitos
    importantes marcaron los destinos de la patria: el 25 de mayo y
    el 9 de julio. Fueron sin duda los pasos cardinales dentro de los
    anales institucionales, pero no se podría conjeturar en su
    accionar con planes políticos organizados, ya que no se
    habían emitidos proclamas ni declaración.
    Había transcurrido casi medio siglo para que fuera
    sancionada la Constitución (1853), considerada Ley suprema y el
    instrumento legal que permitía y permite la
    organización de un Estado como tal, y al mismo tiempo,
    de constituirse en el pilar fundamental en el que se apoyaron
    todas las políticas emergentes en torno a
    él.

    Entre 1813 y 1850, representantes de los primeros
    gobiernos independientes de los poderes de España y
    gobernadores fundaron escuelas públicas. Se dividió
    a los grupos
    según la edad, se utilizaron textos cívicos
    preferentemente, y se recurrió a alumnos más
    avanzados (monitores)
    para que pudieran enseñar a los que recién
    comenzaban.

    En la primera mitad del siglo XIX, el modelo
    económico a puertas cerradas, el estilo político
    paternalista de Juan Manuel de Rosas, sumado al
    contexto de pobreza
    tecnológica de las provincias de América
    del Sur, derivaron en una negación de la importancia del
    saber elaborado y se constituyeron en trabas para el desarrollo
    de la escuela pública.

    A partir de 1850, surgen distintas propuestas para la
    creación de escuelas públicas y la
    modificación de sus modelos
    institucionales, que se articularon con el proyecto de
    creación de un estado capitalista con participación
    en el mercado
    internacional.

    En la década del ochenta, los censos poblaciones
    y de vivienda arrojaban un serio problema de analfabetismo,
    principalmente, en las provincias más pobres. Las escuelas
    estaban prácticamente despobladas de alumnos y contaban
    con pocos recursos. A este panorama, se debe sumar el
    fenómeno inmigratorio. Argentina fue,
    después de los Estados Unidos,
    el país que recibió el mayor caudal de inmigrantes
    en Latinoamérica. Éstos venían
    con un cúmulo de anhelos vinculados con lo
    económico y sumamente arraigados con su cultura e
    identidad
    nacional, lo que acentuó, en nuestro país, un
    particularismo o regionalismo en donde se instalaban,
    constituyéndose en un "crisol de razas", como popularmente
    se lo reconoce.

    Esta problemática acentuaba aún más
    la necesidad de crear una política educativa, que
    resolviera estos asuntos, y, al mismo tiempo, estimulara un
    proyecto para adecuar la formación de recursos humanos,
    estableciera una política integradora como fuente de
    trabajo, así como también, el afianzamiento
    social.

    Las concepciones, según las cuales debía
    ser modelada esa escuela pública se gestaron en un
    movimiento
    nacional y latinoamericano: la educación pública y
    popular, de la cual participaron Justo José de Urquiza,
    Domingo F. Sarmiento y José María Torres. En 1882,
    se promulgaron una serie de leyes provinciales de
    educación y se realizó un Congreso
    Pedagógico.

    En 1884, se inicia la organización y
    consolidación de una política educativa nacional
    con la sanción de la Ley 1420, que
    establecía la educación primaria, libre, gratuita,
    obligatoria, común a todos y gradual. Al año
    siguiente, 1885, se sanciona la Ley 1595 o Ley Avellaneda como se
    la conoce, referida a la organización de la
    educación universitaria.

    Se concibió a la escuela pública como una
    institución con propósitos claros: enseñar
    las parcelas de saber elaborado necesarias para la unidad
    nacional y la participación ciudadana. Para lograr el
    funcionamiento eficiente se las dotaría de maestros
    profesionales, formados en Escuela Normal. El método y
    la lección reemplazarían al castigo y
    acompañarían a la minoría (sin limitase a
    ella). Poseía fines abarcativos, vinculados a la
    práctica social, política y económica, con
    contenidos que constituían la puerta de entrada al saber
    elaborado: lengua,
    aritmética, geometría,
    historia, geografía, ciencias
    naturales, con métodos
    diseñados para que los chicos llegaran a esos contenidos y
    con recursos materiales y
    humanos.

    De acuerdo con los principios que
    establecía la Constitución Nacional de 1853, los
    gobiernos provinciales eran los encargados de defender la
    enseñanza primaria, para lo cual, la Ley Lainez en 1905,
    estableció que el estado
    fundase escuelas primarias allí donde los gobiernos
    provinciales no tuvieran la capacidad necesaria para ofrecerlas a
    toda la población. Al poco tiempo, el gobierno nacional
    tenía escuelas en casi todas las provincias, hasta que en
    1978 se llevó a cabo la transferencia a las
    provincias.

    Esta evolución en materia educativa demuestra
    que el país, en forma lenta y paulatina, tomaba a su cargo
    la responsabilidad de atender estos problemas y
    tratar de resolverlos, acordes con una legislación
    positiva.

    EL ESTADO NACIONAL Y LA
    EDUCACIÓN

    Para analizar y discernir las particularidades que
    caracterizan la relación entre Estado Nacional y la
    educación, implica considerar, dentro de un proceso
    histórico, de qué manera fue entendía la
    educación y cómo se fue considerando los puntos de
    vistas en torno a quienes
    poseen el derecho de educar a las mayorías.

    Se trata, pues, de una extensa polémica entre la
    Iglesia y el
    Estado, que pasa por el monopolio de
    las iglesias en materia de educación, como
    instrucción de adoctrinamiento de fieles y
    súbditos, a la concepción actual, conque es
    entendida a la educación, como un derecho adquirido, que
    es responsable la familia o
    un individuo en particular.

    Históricamente, la Iglesia, desde
    la Edad Media,
    siempre ejerció el monopolio de
    la educación. Era la encargada de brindar una
    educación sistematizada a los miembros del alto clero en
    general, y a los príncipes, señores y miembros de
    la Corte. El resto de la población quedaba
    excluida.

    Con el advenimiento de la Reforma Protestante se produce
    un cambio sustancial; la interpretación libre de la Biblia
    generó la enseñanza popular de las primeras letras
    para poder interpretar los textos sagrados.

    La Iglesia Católica, frente al movimiento
    reformista, generó la Contrarreforma, por la cual se
    crearon nuevas órdenes religiosas, con el fin de impartir
    enseñanza no sólo a la nobleza, sino también
    a la burguesía ascendente. Prueba de esta profunda
    transformación es la organización de los espacios
    físicos de las iglesias, pasando por una
    disposición circular a la longitudinal, a efectos de
    nuclear una gran cantidad de fieles, no sólo para la
    práctica de culto, sino también para su
    adoctrinamiento. Esta característica fundamental, quizás
    fuera el origen de la disposición de espacios en un aula
    tradicional.

    EL LIBERALISMO

    La Edad Moderna
    implicó numerosos cambios y con ello surgen los estados
    nacionales bajo la forma política de liberalismo,
    sustentados por una teoría radical o de la soberanía popular, que da origen a la
    conformación de fronteras entre países. Esta
    teoría establecía que el poder ejercido por el
    monarca ya no provenía de Dios, fuente divina de poder,
    sino por el pueblo, quien lo promulgaba al gobernante. Esto
    equivalía a sostener que la figura del rey perdía
    el carácter
    prácticamente sagrado que lo investía, y el poder
    que ejercitaba ya no era absoluto, sino limitado por la voluntad
    de los gobernados, que eran los verdaderos soberanos.

    Este Estado se define como el garante de las funciones
    sustanciales vinculadas con la justicia,
    seguridad
    interior y exterior, derechos individuales, entre
    ellos la educación, que posibilita la formación del
    ciudadano, tan necesario para el adecuado funcionamiento del
    sistema político, pero por otro lado, no deja de reconocer
    el derecho de los padres a elegir la educación de sus
    hijos. Es, pues, en este momento histórico en que se crea
    y organiza la educación pública, así como
    también la regulación del sistema
    privado.

    Este modelo encontró un mecanismo de integración en la modernización de
    la sociedad, a través de la educación, que se
    constituyó por un Sistema Educativo con
    características fuertemente "estatistas y
    centralizadoras". Se trató de un centralismo
    igualitario, cuya dinámica se acentuó en el
    fortalecimiento del Estado por una búsqueda de
    homogeneidad formal, que no se corresponde con la realidad:
    desigualdad y heterogeneidad.

    En este marco, el modelo educativo, en sus
    orígenes, estuvo vinculado más en lo
    político que en lo económico. La educación
    tenía un papel importante en la integración social,
    en cuanto a la consolidación de la identidad
    nacional, la generación de consenso y del propio Estado y
    procuró la formación del ciudadano, en todos sus
    aspectos, conocedor de sus derechos y también
    sus deberes en la sociedad, lo cual contribuiría a
    engendrar una identidad
    nacional, colectiva, en torno a valores y símbolos
    patrios, que la escuela procuraba fecundizar.

    Posteriormente la educación se vinculó con
    la economía
    de dos maneras:

    1. La estructura escolar permitía generar una
      estatificación social acorde con los intereses de la
      clase dirigente, cuyas características son las
      siguientes: 1) Una instrucción primaria que estaba
      conformada por un grupo
      homogeneizado de contenidos culturales compartidos. 2) Un
      sistema de enseñanza media que era restringido, pero
      permitió preparar personal
      idóneo en transportes y en la administración pública y
      seleccionar a la elite para ocupar puestos dirigentes y del
      aparato estatal.
    2. La educación cumplió un papel
      ideológico. Una estructura y curriculum
      centrado y elaborado desde el ámbito portuario,
      contribuyó para el proyecto económico
      agroexportador que le permitió una rápida
      hegemonía en todo el territorio nacional.

    La educación brindó la oportunidad de
    incorporar a los sectores medios de la
    población, posibilitándoles una alternativa para
    aumentar su real participación. La falta de
    educación era un indicador de baja capacidad para
    integrarse al sistema político y la exclusión de la
    sociedad nacional, con el agravante de la imposibilidad de acceso
    a bienes
    culturales de los que podían participar los sectores
    tradicionales.

    EL ESTADO BENEFACTOR

    El siglo XX se caracterizó por un fuerte
    desarrollo de redes de relaciones entre
    los estados, determinado por dos hechos fundamentales: 1) las
    guerras mundiales y 2) la búsqueda de caminos de
    cooperación y paz entre las naciones como consecuencia de
    los efectos nefastos y devastadores de las guerras. Esta segunda
    instancia impulsa a las naciones a crear organismos
    internacionales que establecieran las bases o reglas de una
    sólida convivencia internacional, y que garantizaran el
    cumplimiento de las mismas para concretizar el anhelo de
    convivencia global armónica. Ingresa en el escenario
    mundial, una ola que se denomina "constitucionalismo social", que
    preconizaba la incorporación, en los textos
    constitucionales, de los derechos sociales, denominados hoy
    derechos de segunda generación. Son ejemplos de este
    fenómeno mundial la constitución alemana de Weimar,
    la mexicana de Querétaro, o la reforma constitucional de
    1949, en Argentina, durante el gobierno de Perón,
    entre otras. (Bravo, 1988)

    En este período, se instituye el paso del Estado
    liberal al Estado social (Estado Benefactor o Estado de
    bienestar), donde la actuación del modelo político
    se reconfigura, no confomándose con la protección
    de los derechos individuales, sino la salvaguardia de los
    individuos en su conjunto, esto es, de una justicia
    conmutativa o una justicia distributiva que contemple derechos
    sociales.

    "La línea de desarrollo de la concepción
    de la educación como derecho social, a lo largo del
    siglo XX, va diferenciando el derecho a la educación del
    derecho de enseñar –que en los inicios del
    liberalismo
    aparecen conjuntamente– y alcanza su expresión
    acabada después de la Segunda
    Guerra Mundial. El derecho a la educación se
    considera como el "derecho fin" y el derecho de enseñar
    es un "derecho medio", medio para alcanzar el derecho
    fin.

    "Así, el derecho de enseñar constituye
    sólo una forma específica de otro derecho
    genérico que es el derecho de trabajar y,
    también, que lleva implícito el derecho de los
    docentes a la libre expresión de sus ideas.
    Además, por otra parte, configura la expresión de
    una función del Estado: es el Estado docente.

    "El derecho fin es el derecho a la educación,
    es el derecho esencial, porque es el derecho del hombre al
    desarrollo de la
    personalidad por medio de la educación, a la
    adquisición de los conocimientos científicos y
    técnicos que corresponden a la época en que vive
    y al desenvolvimiento de sus aptitudes vocacionales para lograr
    sus máximas potencialidades en beneficio de la sociedad.
    El derecho de aprender se identifica con la libertad, es
    el derecho de la personalidad
    a su máximo crecimiento sin deformaciones
    dogmáticas, es el derecho del hombre a la
    formación de su personalidad
    y el de la sociedad a la cultura."
    (Paviglianiti, 1993: 17/8)

    El Estado de bienestar se constituyó por una
    exacerbada interferencia en el campo económico para
    asegurar la demanda del
    pleno empleo,
    marginando las variables
    macroeconómicas tendientes a evitar que el mercado
    funcione exclusivamente por la competencia
    individual. La acción política se acentuaba sobre
    el modelo keynesiano de desarrollo, según el cual el
    aumento del gasto
    público redundaría en un sostenido bienestar
    para todos los sectores sociales.

    Otros de los rasgos distintivos del Estado benefactor
    fue la de desarrollar políticas benéficas
    tendientes a brindar un marcado asistencialismo, mediante la
    prestación de servicios que
    garantizarán a la población un nivel de vida que
    asegurara consumos mínimos, acordes con la dignidad humana
    y compensatorios de los riesgos de
    marginación y exclusión.

    El Estado aseguraba también fuertes inversiones en
    el financiamiento
    del Sistema Educativo, lo cual implicaba que el grueso de la
    población pudiera acceder a la educación primaria,
    media y superior, que hasta el momento algunas clases
    privilegiadas podrían completar sus estudios, en especial,
    secundarios y universitarios. Esto implicaba que la
    educación debía ser consideraba como un derecho de
    los ciudadanos (particularmente los de la clase trabajadora),
    así como también el Estado estaba obligado a
    garantizar, mediante un servicio
    público y gratuito, la posibilidad de que todos por igual
    pudieran cumplir con la obligatoriedad en la
    enseñanza.

    Prueba de ello es la urgida expansión del Sistema
    Educativo en todos los niveles entre el periodo comprendido entre
    1945 a 1955. Este período se lo ha denominado "ciclo de
    consolidación cuantitativa" de los sistemas de
    educación de masas, el que se puede distinguir por cuatro
    elementos esenciales: 1) la tarea de escolarización
    obligatoria, 2) una administración educativa central, con una
    considerable burocracia en
    cuanto al control,
    seguimiento y distribución de recursos materiales y
    humanos, 3) existencia de leyes de educación obligatoria y
    4) el rol del Estado orientado a la formación de
    ciudadanos.

    Todas estas particularidades mencionadas evidencia que
    la educación ocupó un lugar destacado, para lo cual
    era considerada como una inversión a largo plazo y no como un gasto
    fiscal que
    debía ajustarse.

    Pero este modelo tuvo un efecto diferenciador, dotando a
    los individuos de diferentes capacidades en función del
    lugar que ocuparían socialmente, es decir, surge el modelo
    de escuelas dualistas que cumplían como objetivo
    diferenciar las clases sociales, más que su
    homogeneización.

    ESTADO DESARROLLISTA

    Con la caída del Gobierno del General Perón,
    surge el modelo del Estado desarrollista, que puede ser definido
    genéricamente como el sub–tipo del Estado
    benefactor, el cual centró su accionar en la producción y conducción del desarrollo
    económico, afirmándose en las concepciones del
    CEPAL, con el auxilio de numerosas técnicas
    planificadoras. Esto posibilitó consolidar la democracia
    política, la justicia social y la modernización de
    la sociedad.

    El modelo de educación impuesto por el
    Estado desarrollista cumplió una importante función
    política en dos ámbitos:

    1. La escuela, junto con el movimiento político y
      los sindicatos,
      permitió que en la gran masa poblacional de
      urbanización no surgieran conflictos
      como ocurrió en todos los países de
      Latinoamericana, ya que la escuela fue uno de los principales
      centros de socialización en las pautas, valores y modos
      de comportamiento urbano para millones de
      trabajadores. Es decir, logró una homogeneización
      dentro del sistema. El efecto legitimador permitió
      minimizar los conflictos sociales que se produjeron por las
      profundas transformaciones originadas en aquella
      época.
    2. Se encuentra vinculada con la distribución de
      ideología, tanto explícita como
      implícita. Esto no sólo se puede analizar desde
      los contenidos ideológicos–partidarios que
      contaminaron los diseños curriculares en la época
      peronista, sino también en el papel ideológico
      que la escuela tuvo a posteriori. Se vinculaba con el contenido
      y las prácticas educativas, los cuales acentuaron el
      carácter burocrático, jerarquizador y
      disciplinador de normas de la actividad educativa, que
      permitieron observar a la escuela como la construcción de un orden autoritario.
      Esta concepción economicista de la educación fue
      fuertemente hegemónica hasta mediados de la
      década del ´70.

    Este modelo educativo responde, como ya se apuntara, a
    los principios
    weberianos, que ingresa a una etapa de crisis, para
    lo cual la excesiva burocratización de corte autoritario
    se manifiesta reactiva a toda exhibición de innovación pedagógica.

    ADMINISTRACIÓN DE GESTIONES DIFERENTES EN
    LA
    CRISIS DEL
    ESTADO BENEFACTOR

    La crisis del Estado benefactor, en el caso argentino,
    fue administrada por gestiones diferentes.

    1. Las posibilidades de una autonomía y crecimiento
      económico autoasistido se consolidaron en una
      decisión política, más que en una
      estrategia
      que permitiera incorporar a otros actores
      económicos.

      La educación fue concebida como un mecanismo
      de redistribución de bienes y
      oportunidades sociales; como un instrumento de
      concientización del "Proyecto Nacional", ya que el
      papel de la educación, como derecho social,
      recuperó la centralidad, en oposición al modelo
      desarrollista.

      En cuanto a la ampliación de oportunidades,
      el Plan Trienal
      priorizó la expansión del nivel primario y
      educación de adultos, con un conjunto de estrategias sociales: alimentación,
      vestimenta, servicio de sanidad, etc.

      La función política de la
      educación estuvo reforzada en su papel
      pedagógico. Se proponía como objetivos: a) la
      liberación nacional, b) la nacionalización de
      la educación y c) la dinámica social reflejada en valores de
      la comunidad nacional.

      En las universidades públicas o privadas, en
      cambio, se debía reflejar la doctrina nacional, e
      impedir la infiltración del liberalismo, positivismo, historicismo, etc.

    2. Entre 1973 y 1974 se educó para la
      liberación, que se utilizó como herramienta
      para la distribución de riquezas y las oportunidades
      sociales.

      En 1974, con la muerte
      del General Perón y el reemplazo del Dr. Taiana por el
      ministro Ivanissevich, la política educativa se
      afianzó en la necesidad de "restablecer el orden",
      situación que no se pudo llevar a cabo hasta el
      Gobierno militar. Se vivía un clima de caos
      y violencia
      en todo el conjunto de las relaciones sociales.

      Desde 1976 a 1982, la intervención de los
      militares en el gobierno tuvo como objetivo la
      aplicación de un plan que se denominó "Proceso
      de reorganización nacional". No se fijaron plazos,
      pero si sus metas, que consistieron en: a) Restablecer el
      orden y la seguridad.
      b) Modernizar del país y la reforma del Estado y
      vigencia del mercado como mecanismo regulador. c) Reformar el
      Sistema Educativo para transmitir normas y valores que
      garantizaran la vigencia del modelo autoritario.

      Únicamente en el período que estuvo el
      Ing. Carlos Burundarena en el Ministerio de Educación,
      se consolidó la estrategia
      de formar recursos humanos para la producción
      económica.

      La cultura escolar quedó conformada en un
      orden instrumental y un orden expresivo. El orden
      instrumental se refiere a que el conocimiento escolar se convalidaba en el
      currículum y en las formas de transmisión
      pedagógica; y el orden expresivo se refiere a la
      transmisión de valores que garanticen la disciplina:
      en la organización escolar, relaciones institucionales
      y ritos del comportamiento cotidiano. Con ello se
      garantizaba que la participación sea restringida, el
      vaciamiento de contenidos y la transmisión de pautas
      de socialización fueran individualistas y falsamente
      meritocráticas, entre otros.

      La función política de la
      educación estuvo basada en la concepción del
      orden y la disciplina, función importantísima
      para el momento en que se estaba viviendo, más que el
      proceso de enseñanza–aprendizaje. A su vez, se
      realizó la transferencia de escuelas primarias
      nacionales a las provincias, lo cual estuvo fuertemente
      vinculada con una racionalización economicista y una
      supuesta eficiencia
      administrativa.

      Sin embargo, el Estado no cumplió con el
      objetivo de la transformación, sino que se
      afianzó aún más un modelo
      burocrático de su gestión en todos los órdenes,
      incluso en lo económico. Lo que adoptó,
      principalmente, fue una medida de restricción en el
      tiempo de las políticas sociales.

      El proceso de saneamiento moral
      tampoco se llevó a cabo con efectividad: la corrupción y la especulación
      financiera (pública o privada) fueron las
      características más relevantes de todo este
      período.

      Se produjo el ocaso definitivo del Estado de
      bienestar por dos razones: 1º) El endeudamiento externo
      del país y burocratización y estancamiento en
      los servicios
      públicos, que profundizaron el cuestionamiento de la
      capacidad de administración. 2) Produjo una ruptura
      del tradicional equilibrio
      social y político que históricamente existiera
      en la Argentina, lo que originó una serie de
      conflictos para que se propusiera el retorno de la democracia.

    3. Entre 1974 y 1983, se educó para el orden, en
      el que debía garantizar la urgencia de un modelo
      autoritario, discriminatorio y jerarquizado.
    4. Entre 1983 y 1989, se educó para la
      democracia, estimulando una cultura fuertemente participativa,
      que convirtiera a la escuela en un espacio democrático,
      caracterizado por el pluralismo, a fin de desmantelar el
      autoritarismo imperante.

    El Gobierno Radical heredó un país en
    crisis. Todas las tentativas por recuperar la
    interconexión del Estado para atender las fuertes demandas
    y para privatizar y reformar el Estado, fueron infructuosas. En
    la práctica, con excepción del Plan Austral, las
    tendencias se manifestaron en torno a la declinación del
    crecimiento productivo, la diversificación, la
    caída del empleo, la concentración económica
    y la alta inflación.

    En lo político, estuvo centrado en la
    transformación de la cultura autoritaria, teniendo en
    cuenta que era necesario mantener presente en la
    ciudadanía la conciencia
    respecto a la defensa del sistema democrático.

    La función política de la educación
    se concentró principalmente en desmantelar el orden
    autoritario, a partir de la transmisión de valores
    democráticos, generar una cultura participativa y una
    democratización de las relaciones sociales, lo que se
    constituyó en uno de sus importantes logros.

    En lo que respecta a la gestión
    educativa, fue restringido: en el orden expresivo, se
    establecieron nuevas normas, reglamentos y prácticas que
    se contraponían con las del gobierno anterior, pero en el
    orden instrumental, sólo estuvieron vinculados en las
    materias dirigidas a la formación cívica y
    ciudadana.

    Las acciones desarrolladas desde el Ministerio de
    Educación estuvieron designadas a la autorización y
    funcionamiento de centros de estudiantes, incorporación de
    docentes cesanteados en el período anterior, la
    posibilidad de ingreso irrestricto en las universidades, cambios
    en la evaluación: de la numérica a la
    conceptual, entre otros.

    En cuanto a las transformaciones en la calidad educativa
    fueron profundas las modificaciones en materia curricular, una
    nueva estructura del sistema, con una vinculación hacia
    otros sectores sociales, etc., pero lo grave de todo esto es que
    sólo fueron experiencias piloto, es decir, nunca se
    llegaron a cumplir. Una situación similar fue llevada a
    cabo por el Congreso Pedagógico Nacional, ya que no
    logró concretar los acuerdos alcanzados.

    La llegada de la democracia significó la
    recuperación del rol protagónico del Estado docente
    que tuvo una fuerte incidencia y participación, pero no
    estuvo acompañado de políticas educativas
    coherentes para facilitar el acceso a la educación a todos
    los ciudadanos. Se produjeron situaciones contradictorias en el
    Sistema Educativo. Se habían cambiado normas, pero no el
    contenido. La derogación de normas disciplinarias
    impidió incorporar, en distintas situaciones escolares, la
    autoridad
    docente. La ausencia de transformaciones profundas de aprendizaje
    se habían objetado, lo cual obligó a distintos
    sectores a aplicar una rigidez autoritaria.

    En el ámbito nacional, ocurre una
    situación similar: el malestar provocado por la crisis
    económica, la hiperinflación, el desempleo, etc.,
    provocó un estado de crisis del modelo vigente.

    CRÍTICAS AL ESTADO
    BENEFACTOR

    Si bien, el Estado benefactor indujo a un período
    de eventual prosperidad económica, la crisis en la que
    converge provoca críticas en su contra que proviene de
    distintos sectores: la social democracia y las tendencias
    neoconservadoras y neoliberales.

    La social democracia formal fundamenta su crítica
    basándose en que el Estado prometió y no
    cumplió, por lo tanto, no logró el anhelo de una
    justicia redistributiva, para lo cual se hizo extensiva a la
    educación en la que se cumplió
    parcialmente.

    Para la tendencia neoconservadora formula sus
    críticas profundas al modelo, argumentando que el Estado
    benefactor es quien genera una concepción social
    colectiva, negativa del Estado, por cuanto caratula de pernicioso
    a lo que provenga de él, y de positivo a lo que tenga en
    su génesis al sector privado. Esta vertiente considera que
    el Estado, en materia educativa, debe ser subsidiario. Si bien el
    Estado debe brindar su apoyo, deberá hacerlo por medio de
    subsidios dirigidos a los particulares para que puedan comprar
    los mejores servicios que los provea libremente el
    mercado.

    Es necesario aclarar que el neoconservadurismo no se
    manifiesta en un bloque homogéneo, sino en distintas
    concepciones con características diferentes en algunos
    aspectos y unificadas en otros, como por ejemplo, la forma de
    intervención del Estado.

    Todas estas tendencias diferentes se concretizan bajo la
    denominación de "Nueva Derecha", la cual nuclea a
    neoconservadores, neoliberales, la nueva clase media, grupos religiosos
    autoritarios y fundamentalistas, que si bien son distintos entre
    sí, básicamente, son partidarios en establecer una
    política privatista, para lo cual fortalecerán su
    opinión con el propósito de que se transfiera al
    campo privado todo cuanto sea posible, incluso la
    educación. Dentro de este paquete, cada consumidor puede
    comprar educación, como lo haría con cualquier
    electrodoméstico, vestimenta, etc.

    Este rasgo inherente de "consumidor" es lo
    que caracteriza a esta nueva concepción del hombre, en la
    propuesta política que preconizan. En esta nueva idea, el
    ser humano ya no es visto como un ciudadano que posee derechos y
    obligaciones,
    sino como un consumidor impulsivo, lo cual generará un
    nuevo debate, ya que
    las luchas por el reconocimiento de los derechos humanos
    fueron paulatinamente en agravio a la dignidad humana, careciendo
    de importancia.

    En último término, es posible inferir
    nuevos cambios en el orden estructural y en el papel del Estado,
    y la nueva relación con la sociedad basado en los
    siguientes ítems: A) Reforma educativa. B) La
    relación entre educación, estructura productiva y
    mercado de trabajo. C) La necesidad de construir un nuevo
    paradigma
    socio–educativo que permita dar cuenta de los procesos
    educativos de nuestro país.

    De esta manera, se debe articular una nueva
    relación entre Estado y Sociedad que permita encarar los
    nuevos desafíos a que se enfrenta la escuela del siglo
    XXI.

    LAS TASAS DE
    ESCOLARIDAD

    María Anita Fernández, María Luisa
    Lemos y David Leonardo Wiñar (1997), en su abra La
    Argentina fragmentada. El caso de la educación, en el
    capítulo II: "Estructura Social y desarrollo educativo"
    (Págs. 31–43), organizan una interpretación
    del Sistema Educativo en el que se destacan la acción de
    los distintos gobiernos en materia educativa. Los autores
    consideran como periodos relevantes los siguientes:
    1900–1930, 1930–1945, 1945–1955,
    1955–1970, 1970–1989, cuya síntesis
    ofrecemos a continuación:

    1900–1930: En este período, la
    economía
    de orientación agroexportadora se vinculó con el
    mercado externo, el cual se generaron grandes excedentes,
    permitiendo canalizar recursos hacia la educación. Entre
    1900 y 1920 se dieron los valores
    más altos y sostenidos del crecimiento acumulativo anual
    del siglo XX en todos los niveles de enseñanza.

    Hasta 1916, la oligarquía terrateniente
    concentró sus esfuerzos en el desarrollo de la
    enseñanza primaria. La enseñanza media y superior
    estaba orientada a la formación de la elite
    política.

    Los grupos
    sociales que se disputaban el poder, representados por el
    radicalismo, al acceder al gobierno, continuaron impulsando el
    desarrollo de la enseñanza primaria hasta alcanzar la
    incorporación de la mayoría de los sectores
    sociales en 1920. Iniciaron un proceso de democratización
    de la enseñanza media y universitaria. La reforma
    universitaria facilitó la ampliación del ingreso de
    nuevas capas sociales constituidas por sectores urbanos, no
    manuales,
    independientes en su mayoría.

    La acción del Estado, durante el período,
    ejerció una fuerte influencia. Si bien el sector oficial
    del nivel medio creció más lentamente que el
    privado, se efectivizó con más rapidez en el nivel
    primario y tuvo a su exclusivo cargo la enseñanza
    universitaria.

    Entre 1920 y 1930, las tasas de matrícula
    tendieron a descender.

    1930–1945: El sistema Educativo tuvo un
    crecimiento irregular debido a la aguda crisis económica
    mundial. Se produjo un crecimiento reducido con valores absolutos
    y restringido al ámbito urbano de la enseñanza
    pre–primaria; fue ínfimo el crecimiento de la
    enseñanza primaria entre 1940 y 1945, y bajas tasas de
    pase entre ésta y el nivel medio, produciéndose un
    breve incremento entre 1940 y 1945. La enseñanza privada
    del nivel medio, entre 1930 y 1945, tiene alcances cuantitativos
    importantes.

    1945–1955: La enseñanza primaria
    adquiere una amplia expansión, ya que se había
    logrado una mayor participación de los sectores marginales
    que aún no concurrían a la escuela.

    La gran mayoría de los egresados de primaria
    accede al nivel medio, haciéndose accesible a gran parte
    de los grupos ocupacionales no manuales y a una
    mayor proporción de trabajadores manuales urbanos. Sin
    embargo, se produce un desface, ya que la selección
    de los grupos tiene consecuencias propias del sistema. Se estaba
    lejos de la univerzalización de la enseñanza media
    en la población, y aún del acceso a este nivel.
    Sólo alrededor de una cuarta parte de la población,
    entre 13 y 18 años, y menor de un tercio de los adolescentes
    de 14 años, concurrían a dicho nivel.
    También un grupo reducido pudo tener acceso a los estudios
    superiores universitarios.

    La expansión y democratización de la
    enseñanza logradas en este período fueron
    compulsadas por el sector oficial. La enseñanza primaria
    pública creció a un ritmo similar al del sector
    privado, pero su incremento absoluto fue elevado y tuvo un papel
    preponderante en el desarrollo de los restantes
    niveles.

    1955–1970: Se produjo una
    disminución de la participación de los asalariados
    en el ingreso nacional, con un contexto marcado por la
    exclusión política de un amplio sector de la
    población y se gestaron modificaciones estructurales en la
    realidad económico–social y educativa.

    Durante este período, se produce la
    expansión de la enseñanza privada. Es posible
    pensar que los estados ocupaciones no manuales del sector moderno
    de la economía, que se beneficiaron con esta estrategia de
    desarrollo, pretenderían una segmentación del Sistema Educativo, lo cual
    fortalecería las oportunidades educativas y ocupacionales
    de sus hijos. Estas capas sociales, previsiblemente, sumaron su
    apoyo a las demandas de la Iglesia Católica para equiparar
    la enseñanza pública y privada, con el fin de
    lograr el financiamiento
    de esta última.

    La legislación sobre financiamiento de la
    enseñanza privada en los niveles pre–escolar,
    primario y medio, originado durante el gobierno peronista, se
    complementa en esta etapa con la Ley 14473/58. Pero es la
    equiparación de la enseñanza oficial, que introduce
    el decreto 12179/60, la que posibilita un importante crecimiento
    de la educación privada. El resultado de tal proceso fue
    la gestación de un sistema de educación privado
    masivo que incluye todos los niveles y una mayor
    diferenciación del Sistema Educativo, acordes con el
    origen social y el prestigio de los establecimientos.

    La contrapartida del crecimiento de la matrícula
    del sector privado es la disminución del ritmo de
    expansión respecto a la etapa anterior. Las tasas de
    crecimiento de matrícula pre–escolar, primario,
    medio y superior universitario son bastante mayores entre
    1945–1955, que entre 1955–1970. El sub período
    1960–1965 tuvo un comportamiento diferente en algunos
    niveles educativos, en los que se da un dinamismo apreciable en
    ambos sectores.

    1973–1988: Se alcanzaron altas tasas de
    incremento acumulativo anual en todos los niveles,
    particularmente, en la enseñanza pre–escolar y
    terciaria, con excepción del nivel primario. La
    enseñanza pre–escolar mantuvo el elevado ritmo de
    décadas pasada. Como contrapartida, el nivel primario no
    tuvo un incremento considerable, debido a que no se pudo
    concretar una política tendiente a lograr una mayor
    democratización en este nivel. Tanto la enseñanza
    primaria como la de adultos estuvieron en el centro de fuertes
    conflictos políticos.

    El nivel medio tuvo un incremento moderado y en
    comparación con la población total fue muy
    remarcado. La enseñanza superior muestra un
    elevado ritmo de crecimiento, en mayor medida con el sector
    universitario y no universitario, respectivamente. El nivel
    oficial fue más alto que el privado.

    Por los inconvenientes surgidos en los niveles primario
    y medio se puede argumentar que no se habían alterado en
    forma perceptible las condiciones sociales preexistentes de
    acceso y permanencia en el Sistema Educativo.

    Durante el gobierno militar del período
    1976–1983, se observa que con los niveles pre–escolar
    y primario su crecimiento no se aparta demasiado de la tendencia
    histórica. En cambio, la matrícula del nivel medio
    fue la más baja del siglo XX de tasa acumulativa anual, 2%
    y el alumnado de la enseñanza universitaria
    decreció un 3,6%, se elevó la tasa en la
    enseñanza superior no universitaria y de la universidad
    privada al 13,9%. El Estado tuvo un papel poco activo en la
    atención del Sistema Educativo, en tanto se
    planteaba fortalecer la iniciativa privada en la
    educación.

    El inicio de un nuevo ciclo democrático
    potenció las aspiraciones educativas de la
    población en un contexto diferente a otros períodos
    históricos, que tuvieron como contrapartida una
    política de expansión del Sistema Educativo por
    parte del gobierno radical entre 1983 y 1988. En este desarrollo,
    se destacan las tasas de crecimiento de los niveles primario,
    medio y universitario. Es oportuno comparar este período
    con los anteriores.

    En lo que respecta al período transcurrido entre
    1973 y 1976 se diferencia en cuanto a la expansión del
    nivel primario, en éste se produce durante un lapso
    más prolongado. El nivel terciario se expandió de
    manera considerable durante las dos etapas. En ambos momentos, el
    sector oficial tuvo un papel predominante entre todos los
    niveles, a excepción del nivel primario. Estos medios
    revirtieron no sólo lo ocurrido durante el gobierno
    militar, sino que se confirmó además la tendencia
    al estancamiento de la participación de la
    enseñanza privada.

    El período gubernamental que se inicia en 1989
    reforma y profundiza el modelo de acumulación
    "aperturista" impulsado por la dictadura militar
    entre 1976–1983. El Estado pierde su rol activo.

    El análisis efectuado del Sistema Educativo
    demuestra claramente, en cifras, que, a pesar de haber logrado un
    ingreso considerable de los sectores populares, son limitados.
    (Ver Gráfico I)

    "El perfil educativo de la población de 14 y
    más años de edad ha mejorado notablemente entre
    los años 1960 y 1991. Esta positiva evolución
    deja, sin embargo, a alrededor del 60% de la población
    de 15 y más años en el año 1991, fuera de
    los requerimientos mínimos educativos para la
    integración social y económica y la
    participación en diferentes dimensiones de la actividad
    humana. Al respecto, existe consenso acerca de la necesidad de
    una educación básica de 9 a 10 años de
    escolaridad como requisito mínimo para posibilitar esa
    integración en tanto dicha población no supera,
    en el mejor de los casos, los 8 años de
    escolaridad.

    "De los datos del censo
    de 1991 se puede inferir que sólo alrededor del 40% de
    la población de 15 y más años
    estaría comprendida entre un mínimo de
    escolaridad básica y estudios terciarios completos. A
    riesgo de
    simplificar, sólo ese 40% tendrá la capacidad
    potencial de responder a las necesidades de calificación
    que exigen los nuevos patrones de producción, en tanto
    el resto estaría más próximo a las
    calificaciones requeridas por sistemas de
    producción anteriores. Esta grosera
    aproximación, como es obvio, no considera los
    requerimientos de formación especializada ni los
    contenidos de la educación." (Fernández y otros,
    1997:75)

    -III-

    LA ESCUELA PÚBLICA

    En 1985, la inmensa mayoría de las escuelas
    primarias eran estatales y estaban a cargo de los gobiernos
    provinciales. En el caso de la Capital
    Federal, las escuelas fueron transferidas a la Municipalidad de
    la ciudad.

    En este año, 8 de cada 10 chicos que
    concurrían a escuelas primarias iban a establecimientos
    sostenidos por los gobiernos provinciales, el Estado Nacional o
    la Municipalidad de Buenos Aires. Más de 7 de cada 10
    chicos asistían a escuelas dependientes de los gobiernos
    provinciales. En números absolutos, esto quiere decir que
    casi 4 millones de niños iban a escuelas primarias que
    debían ser públicas y populares, pero de acuerdo
    con el censo de 1980, no asisten a ningún establecimiento
    educativo 244.217 chicos en edad escolar.

    La situación de exclusión de la
    enseñanza primaria, en nuestro país, es grave ya
    que afecta a las provincias más pobres y dentro de ellas a
    los departamentos rurales o con contingentes significativos de
    población indígena. En las escuelas primarias, la
    permanencia de chicos de más de 13 años de edad, se
    debe al fenómeno de desgranamiento escolar, es decir, la
    proporción de chicos que no terminaron la escuela primaria
    en la cantidad de años que deberían. Se compone a
    su vez de dos grupos: los que repiten uno, dos o tres grados,
    pero terminan alguna vez la escuela y los que la abandonan o
    deserten.

    El desgranamiento es inferior al de la década del
    ´50 (18,6 %): la situación está lejos de ser
    satisfactoria, principalmente, en las provincias como el Chacho y
    Neuquén en las áreas rurales. Lo mismo sucede en
    Corrientes, Jujuy, Río Negro y Santiago del Estero donde
    apenas entre 3 y 4 chicos terminan la escuela en siete
    años.

    Habitualmente, se analizan las causas de esta
    situación, separándolas en externas e internas. Las
    externas tienen que ver con la situación educativa y
    social, en general, de los chicos que no se incorporan a la
    escuela o que desertan. Internas son las que se vinculan a la
    propuesta curricular, los maestros etc. Sin duda, entre las
    causas externas, en particular, el hecho de vivir en
    situación de pobreza es el determinante fundamental. No es
    casual que el porcentaje de niños que vive bajo
    condiciones de pobreza sea del 58,5 en Corrientes, 64,5 en
    Chacho, el 55,6 en Jujuy; en Río Negro el 49,6 y en
    Santiago del Estero el 61,5 %.

    Otro tema a tratar sería las currículas en
    las escuelas públicas. En la Argentina, existen en 1986,
    veintiséis currícula escolares, los de las 24
    provincias, el de la Municipalidad de Buenos Aires y el de las
    escuelas primarias nacionales. La mayoría está
    conformado por el modelo del período 1976–1982. Si
    bien se los evalúa para introducir las transformaciones
    que se consideren pertinentes a la nueva etapa que atraviesa el
    país, lo cierto es que en cada escuela primaria
    pública, el documento orientador de la práctica
    escolar, sigue siendo hoy el currículum heredado del
    período señalado.

    La orientación de la enseñanza primaria
    partió de una serie de supuestos acerca del hecho
    educativo: 1) La dimensión más importante del hecho
    educativo es el proceso de aprendizaje y no de enseñanza,
    2) el aprendizaje
    es un proceso de construcción individual y no social, 3) ese
    proceso está determinado por la moderación
    psicológica autógena de los educandos (el
    niño es el responsable de que en la escuela se produzcan
    aprendizajes). Ningún maestro y ningún método por
    bueno que sea tienen posibilidades de operar sobre el aprendizaje.
    De la escuela tradicional rígida del método, se
    pasó a una propuesta de escuela rígida del
    antimétodo.

    Las consecuencias en la elaboración de los
    diseños curriculares fueron: 1) la definición de
    que la escuela es un agente socializador complementario (no
    distinto porque amplíe otra función) de la
    actividad educativa de la familia, 2)
    la selección
    de contenidos está de acuerdo con las posibilidades de
    aprendizaje "rígidamente" definidas, 3) empobrecimiento
    del saber elaborado es incorporado en el currículum y 4)
    la incapacidad de articular nexos entre el saber popular y el
    elaborado.

    Las consecuencias de la vigencia de diseños
    curriculares limitadores del acceso al saber elaborado fueron
    múltiples, entre ellas, figuran la nominación de la
    deformación cultural y el analfabetismo funcional. Un
    ejemplo de la deformación cultural son los libros de
    lectura,
    elaborados con restricciones respecto a la cantidad de letras a
    utilizar, totalmente alejadas de la cotidianeidad infantil y de
    la realidad. Se sabe que la pérdida del hábito de
    la lectura es
    la causa del analfabetismo funcional, es decir, de la
    transformación de personas que aprendieron a leer, en
    analfabetos por falta de uso de las habilidades
    aprendidas.

    El analfabetismo funcional en la década del
    ´80 es un problema grave, más que el analfabetismo
    absoluto y las dificultades de una población que debe
    educarse permanentemente para sumar aspectos que le ayuden a
    sustituir una noción verdaderamente autónoma con
    capacidades crecientes para satisfacer necesidades materiales y
    espirituales.

    Los diseños curriculares no son el único
    material que circula en las escuelas y que orientan su actividad;
    a su lado, están las circulares de los organismos de
    conducción, libros de
    lectura y los manuales.

    Pese a la propuesta curricular, la escuela
    pública no ha podido evitar el fracaso escolar. Se ha
    demostrado que las zonas con mayor porcentaje de repetidores son
    también aquellas zonas con mayor proporción de
    población pertenecientes a los grupos de menor acceso a
    bienes y servicios. A partir de estos datos, se puede
    inferir que quienes fracasan en la escuela primaria son chicos de
    los sectores populares. Los riesgos de una
    historia escolar traumática y deficientes son mayores para
    chicos de sectores populares que van a escuelas para sectores
    populares, que para chicos que eventualmente logren asistir a una
    escuela primaria que ofrece mejores condiciones para
    aprender.

    La gravedad del fracaso escolar está dada por
    tres razones: 1) quien no termina la escuela primaria queda al
    margen de la ley (le es más complicado conseguir trabajo,
    beneficios sociales, etc.), 2) lo que se enseña en la
    escuela primaria es necesario para moverse en la vida y 3) porque
    la vivencia subjetiva del fracaso escolar trae aparejadas
    sensaciones de minusvalía que tiene serias consecuencias
    individuales y sociales.

    La escuela tiene un papel específico que le
    confiere un potencial transformador. Ese papel es el mediar entre
    el saber cotidiano y el saber elaborado de toda la
    población. Para convertir esa potencialidad, en realidad
    es preciso que los diferentes sectores de la sociedad tengan
    conciencia de la función social que la escuela cumple. A
    partir de esta toma de conciencia, el conjunto de educadores y
    toda la población podrían pensar en los diferentes
    caminos para efectivizar la potencialidad transformadora de la
    escuela.

    El camino desde la escuela implica entre otras cosas
    aumentar la permanencia de los sectores populares en el
    establecimiento, mejorar la calidad de la enseñanza,
    homogeneizar las condiciones para el aprendizaje que ofrecen los
    diferentes establecimientos y revalorizar el rol
    docente.

    Al Estado, le compite la función de educar, un
    rol decisivo en todos los períodos históricos, en
    la implementación de servicios educativos tendientes a
    favorecer a los sectores más desprotegidos. La estructura
    que presenta el sector oficial abarca una distribución
    territorial que se asemeja a la población total, mientras
    que el sector privado no cubre amplias zonas, sino que se ubica
    en sectores con mayor número de habitantes. Por ello, la
    evidencia histórica muestra que el
    sector privado es complementario, que incluye una mayor
    proporción de estratos medios y altos de la
    sociedad.

    Los problemas que se generan en torno a la
    Educación son múltiples, pero se pueden reducir en
    dos aspectos bien definidos: lo económico y las
    ideologías políticas.

    La economía ha sido y es un factor decisivo para
    que se tomen medidas drásticas o se genere un impulso para
    fomentar la educación.

    Las decisiones que se toman en el orden político
    son, a veces, escasas y, en otras, al azar, ya que se le da
    prioridad a una ideología de turno en desmedro de la
    situación anterior. Esto puede comprobarse en forma
    fehaciente y reiterada, ya que no hay una continuidad con un
    proyecto educativo y los resultados pueden ser nefastos o
    dudosos. Como ejemplos, se pueden citar el cierre de las escuelas
    normales en 1968 y la transferencia de las escuelas primarias
    nacionales a las provincias, en 1978.

    Si bien, las políticas implementadas en los
    períodos señalados muestran una
    democratización de la educación, los logros
    obtenidos fueron importantes, ya que se consiguió que la
    mayoría de los sectores sociales ingresaran a la escuela
    primaria, y una participación considerable en lo que
    respecta a la enseñanza media, mientras que es escasa en
    la educación
    superior.

    Sin embargo, la evidencia histórica demuestra
    claramente que los sectores gobernantes dan cuenta del impulso o
    de las trabas a la expansión de la educación,
    democratización en el acceso y permanencia en sus
    distintos niveles.

    En tal sentido, se puede inferir la presencia de
    distintos grupos que se quedan al margen del sistema. Interesa
    remarcar un punto de vista en el que es posible analizar un
    contexto de situaciones probables: por un lado, el alumno que
    abandona a temprana edad la escuela primaria, quizás no
    tenga oportunidades de reinsertarse en años posteriores;
    por el otro, si no logra insertarse en el Sistema Educativo, sus
    probabilidades que tenga "éxito
    en la vida" se hayan frustrados por su fracaso como
    alumno.

    Quedan también en el camino los repitentes, los
    que abandonan, los adultos que no se animan a seguir una
    instrucción primaria o secundaria, los analfabetos
    funcionales y los absolutos.

    LOS PLANES DE
    ALFABETIZACIÓN

    En el anexo II, se muestran los datos
    estadísticos por provincias y por población, tanto
    rural como urbana, de la tasa de analfabetismo; haciendo un
    análisis objetivo de la cuestión, es preocupante
    debido a que estos datos refleja una realidad
    incuestionable.

    El Sistema Educativo, en nuestro país, a pesar de
    tener altibajos en las políticas implementadas, en el caso
    de la educación de adultos, tanto en el nivel primario
    como el secundario, fue irregular.

    Tanto en la Provincia de Buenos Aires como en los
    Municipios, tienen a su cargo la implementación de
    programas de
    Centros de Alfabetización de Adultos.

    Históricamente las políticas implementadas
    en las escuelas de adultos, estuvo signada por la
    creación, en 1944, de la Comisión Nacional de
    Aprendizaje y Orientación Profesional, que brindó
    una importante modalidad de escuelas, que tuvieron como objetivo
    la capacitación básica y profesional de
    jóvenes y trabajadores con distintas denominaciones:
    "Escuelas de Tiempo Parcial, Escuelas–Fábrica,
    Escuelas de Aprendizaje, Escuelas de Capacitación Obrera, Cursos
    Complementarios, Escuelas de Capacitación Profesional para
    Mujeres, Misiones Monotécnicas, etc." (Filmus,
    1996:25)

    Con posterioridad, estas escuelas fueron cambiando su
    denominación hasta quedar conformadas como escuelas
    técnicas y profesionales dedicadas a formar
    recursos humanos, y escuelas primarias y secundarias de
    adultos.

    A partir de la década del ´70, se
    implementó en la Provincia de Buenos Aires el "Magisterio
    de Adultos", que se articula como especialización de la
    carrera básica de magisterio. Esta modalidad se
    implementó con miras a jerarquizar el nivel adultos del
    primario, en tanto que el secundario están a cargo de
    profesores de nivel terciario/universitario.

    Con el retorno de la democracia (1985), se había
    impulsado nuevos proyectos de
    alfabetización (nivel primario) que funcionaron en centros
    de jubilados, escuelas públicas, así como
    también, se emitía diariamente un programa de
    radio por LRA
    13 Radio Nacional,
    con el objetivo de beneficiar a todas las personas que
    vivían en lugares alejados (zonas rurales).

    En todos los casos, el gobierno tomó a su cargo
    la distribución de elementos de trabajo y se
    imprimió una guía de estudios para seguir la
    emisión del programa radial.
    Al año siguiente de haberse implementado el proyecto, se
    canceló por falta de presupuesto. Fue
    simplemente una prueba piloto con muy buenas
    intenciones.

    Las estadísticas en el caso puntual reflejan
    que tanto los índices en la educación primaria como
    secundaria de adultos no son significativos.

    Los principios generales de la política educativa
    de la Educación de adultos se funda en el desarrollo
    integral y la cualificación laboral de aquellas personas
    que no cumplieron con la regularidad de la educación
    general básica y obligatoria o habiendo cumplido la misma,
    desea adquirir o mejorar su preparación a los efectos de
    proseguir estudios en otros niveles del sistema, ya sea dentro o
    fuera de este régimen especial. Se brinda la posibilidad
    de acceder a servicios educativos en los distintos niveles del
    sistema a personas que se encuentran privadas de libertad y a
    aquellas con necesidades educativas diferentes.

    Si bien existe la posibilidad de que los alumnos puedan
    hacer el paso desde un nivel a otro, los mismos no están
    articulados para brindar las oportunidades a todas las personas.
    En el ciclo primario se observa que el período de
    concurrencia es de cuatro años con mirar a lograr que la
    persona aprenda lo elemental: nociones de lecto–escritura,
    cálculo y algún oficio. El clima
    áulico es muy familiar, hay poca exigencia y las clases
    son grupales e individualizadas por módulos. No existe una
    separación por materias y los contenidos son elementales.
    El alumno que llega a la escuela secundaria observa otro ritmo:
    mucho contenido de materias y una dinámica más
    rigurosa: preparación de apuntes, complejidad de
    contenidos, profesores por cada área, etc.

    Generalmente, la deserción, tanto en un nivel
    como en otro, está supeditado no sólo las carencias
    económicas, sino que la mayoría son personas que
    trabajan, tienen familia, y en
    muchos casos no pueden adaptarse a las exigencias, más
    aún, en el nivel secundario. La situación que se
    plantea es muy conflictiva. En la mayoría de los casos,
    teniendo en cuenta las edades de los alumnos, debería
    organizarse un curso preparatorio intermedio para todas aquellas
    personas que tengan una formación escolar básica
    (7mo. Grado), pero sus estudios los hayan concluido
    hace tiempo y no están en condiciones de poder seguir un
    ritmo de trabajo con aquellas personas que son más
    jóvenes o repitentes.

    Otra cuestión es analizar el caso de las
    agrupaciones o centros que funcionan en las sociedades de
    fomento, de beneficencia, etc., que se concretan a niveles
    locales y no ya nacionales, gracias a la acción de
    voluntarios, que sin percibir remuneración alguna,
    enseñan a leer y escribir a personas analfabetas.
    Así como no reciben paga por su trabajo, tampoco cuentan
    con recursos ni con la capacitación necesaria para
    emprender dicha tarea.

    Por ello, es necesario que los programas de
    alfabetización puedan ser articulados desde una
    perspectiva crítica.

    –IV–

    ALGUNAS CUESTIONES ACERCA DEL
    ANALFABETISMO

    La alfabetización, específica de la
    educación de adultos, puede definirse como la
    adquisición de la lectura y la escritura y dada sus
    características, se inscribiría en el tipo de
    educación de adultos denominado "social", que fuera
    anteriormente descripto. Esta visión, además de
    obvia, es ingenua y espontánea, puesto que esta
    definición tan somera deja fuera las causas por las que
    los individuos analfabetos deban alfabetizarse.

    Al conocer las condiciones de vida de los analfabetos se
    puede combatir el analfabetismo, analizando las condiciones
    objetivas: salario, empleo,
    vivienda, y las condiciones subjetivas: la historia de cada
    grupo, sus luchas, su organización, conocimientos,
    habilidades, en fin, su cultura. Conociéndolos en la
    convivencia con ellos y no apenas teóricamente.

    Los datos educacionales, referidos al analfabetismo,
    tienen un valor siempre
    relativo en su contexto, ya que deben ser analizados en el medio
    social al que se refieren y explicados mediante un
    análisis crítico de esa realidad. El plan, proyecto
    o programa de alfabetización, para ser estudiado y
    explicado, debe ser interpretado en función del proceso
    histórico en general, en el que surge y se
    desarrolla.

    Resulta conveniente ampliar el concepto de
    analfabetismo, tal como lo hace Rosa María Torres, quien
    considera que

    "… la alfabetización (…)
    significa una reivindicación democrática. Saber
    leer y escribir (…) es determinante en la posibilidad de
    una participación efectiva, en el reclamo y ejercicio de
    los derechos elementales de todo ciudadano.

    "La educación es un derecho humano. La
    alfabetización, por tanto, es el primer paso en la
    conquista de ese derecho (…) la posibilidad (…)
    como espacio de reivindicación social para los grupos
    más desposeídos (…) el acceso a la lectura
    y la escritura es una conquista que contribuye a liberar
    psicológicamente y socialmente al individuo de trabas y
    traumas sociales importantes ligados a su ancestral
    vergüenza por la ignorancia y la incapacidad de las cuales
    está convencido.

    "La alfabetización, en tanto posibilidad de
    acceso a una educación sistemática, significa la
    posibilidad de democratizar la ciencia y
    la técnica entre los iletrados, facilitándoles el
    acceso a nuevas formas y contenidos de conocimiento
    que son patrimonio
    de la humanidad." (Torres, 1991:122)

    Por ello, el analfabetismo no es una crítica
    dañina ni la negación de un derecho, sino
    más que una cuestión pedagógica es
    esencialmente una cuestión política.

    Por esta razón, un programa de
    alfabetización no debe ser evaluado solamente por su rigor
    metodológico, sino más bien por el impacto generado
    en la calidad de
    vida de la población atendida. Esto es, la
    alfabetización se halla condicionada por las posibilidades
    de una transformación real de las condiciones de vida de
    los sujetos que se alfabetizan.

    Si se aplica la teoría del conflicto (detallada
    en capítulo I), se podría llegar a la
    conclusión de que es ese mismo orden social el que
    culpabiliza al analfabeto de su condición, o en
    última instancia a su familia, pero jamás a la
    sociedad como un todo, o sea que las causas del analfabetismo se
    las explica como una vida de formación individual. Esto es
    permanentemente alimentado a través de los discursos que
    consideran al analfabetismo como una "lacra", "azote", "hierba
    dañina" o "flagelo", con lo que hacen sentir a la persona
    analfabeta como un minusválido social, sintiendo
    vergüenza de su condición, cuando éste no es
    más que una consecuencia de un orden social
    injusto.

    Se podría argumentar que la alfabetización
    nunca es un mero proceso de aprendizaje individual para el
    alfabetizando. Sus promotores, organizadores y educadores
    persiguen un mal social, con el objetivo de que la gente aprenda
    a leer y escribir "algo" y que ese "algo" sirva para otra cosa,
    como puede ser la participación en el proceso
    político. Es así como se puede empezar a vislumbrar
    la relación existente entre la alfabetización y la
    promoción social.

    La alfabetización, abordada desde una perspectiva
    crítica, es la que permite al sujeto adulto ser un
    "lector" consciente de su realidad para reflexionar sobre ella,
    discutirla y, posteriormente, transformarla.

    Desde esta perspectiva, un programa de
    alfabetización trataría de trabajar con los
    adultos, partiendo de un análisis de su propio medio de
    vida, sus costumbres, sus creencias, sus prácticas
    sociales para que se conviertan en protagonistas críticos
    y puedan discutir su realidad comenzando a transitar el camino de
    la reflexión y la autoconciencia, pilares necesarios para
    asumir el compromiso de la transformación
    social.

    Se precisa, además, que los alfabetizadores
    respeten las condiciones culturales de los jóvenes o
    adultos analfabetos y establezcan un canal de comunicación entre el saber técnico
    (erudito) y el saber popular propio de la
    comunicación, con lo que es preciso entender
    profundamente, por contacto directo, la lógica
    del conocimiento popular, su estructura de pensamiento,
    en función de la cual la alfabetización
    favorecería la adquisición de nuevos conocimientos
    significativos.

    Para los alfabetizadores, la alfabetización
    constituye un proceso riquísimo de aprendizaje humano y
    social, cuyo contenido tiene que ver con la realidad y la
    experiencia vivencial que adquieren al entrar en contacto con los
    alfabetizados. Ellos son quienes van a convivir con la pobreza, la
    marginalidad, y las condiciones insalubres en las que se
    desenvuelven, en su gran mayoría, los sectores
    analfabetos. De esta manera, la problemática del
    analfabetismo y el reconocimiento de esa realidad puede actuar
    como disparadores para la toma de conciencia de un orden social
    injusto.

    Un proyecto alfabetizador puede reactivar o instaurar el
    debate, la
    discusión y la opinión en la sociedad para revertir
    el orden existente, en la medida en que se fomente la
    intervención y la participación en la instancia de
    toma de
    decisiones en el ámbito político. Es en este
    proceso, en el que educador y educando (o alfabetizador y
    alfabetizando) se educan recíprocamente en una
    relación de cooperación. No se trata de negar el
    acceso a la cultura general elaborada (saber erudito) ni de
    descalificar la cultura de los grupos alfabetizando, sino
    más bien de integrar ambos conocimientos de tal manera que
    permita el fortalecimiento de la expresión libre y
    democrática, donde el pluralismo cultural se
    acentúa en un mundo cada vez más independiente. Por
    ello, este proceso debe ser inscripto dentro de lo que se
    denomina "educación multicultural", desarrollando el
    conocimiento y la integración en la "diversidad
    cultural", basándose en la comprensión mutua contra
    la exclusión por motivos de raza, sexo, cultura
    u otras formas de discriminación.

    Es necesario remarcar que no se puede medir la calidad
    de la alfabetización por la cantidad de saber
    sistematizado que han asimilado los alfabetizados, sino que ello
    debe ser medido por las posibilidades que tienen los grupos de
    manifestar sus puntos de vista, participar y organizarse para
    mejorar sus condiciones de vida. Es preciso fomentar el interés y
    el entusiasmo por la participación.

    No se puede hablar de proceso alfabetizado basado en una
    concepción pedagógica crítica (que es la que
    corresponde a la Teoría de conflicto), sin abordar el tema
    de la "participación", ya que ambas están
    estrechamente relacionados. Lo participativo con un programa,
    plan o proyecto alfabetizador estaría dado por cuanto
    existe una intervención real de todos los actores
    sociales, que debe involucrar no sólo a los
    alfabetizadores, sino también a los maestros, las familias
    y la sociedad en general.

    LA
    PARTICIPACIÓN
    ACTIVA

    Al abordar el tema de la participación, en lo
    concerniente a la intervención política de
    alfabetizadores y alfabetizados, es necesario cuestionar el
    status quo vigente, persiguiendo como meta la
    transformación social. Dicha transformación intenta
    modificar la situación actual de opresión,
    exclusión y dominación por un orden social cada vez
    más justo y equitativo.

    En todo programa de alfabetización que se
    implemente, se debe conocer con detenimiento las condiciones de
    vida de los sujetos alfabetizandos, tanto las objetivas como las
    subjetivas, no sólo para abrir y establecer un canal de
    comunicación, sino también para
    encarar, a partir de allí, las acciones pedagógicas
    del trabajo alfabetizador.

    En un espacio en donde se permite el intercambio y el
    diálogo
    abierto, plural, sin que haya diferenciaciones entre los que
    "enseñan" y los que "aprenden", se podrá organizar
    la tarea alfabetizadora a partir de las temáticas que
    interesen a los adultos en particular. Su tratamiento
    crítico y reflexivo de favorecerá la
    adquisición de una conciencia crítica, que le
    permitirá a los adultos darse cuenta que la
    situación de pobreza, marginalidad y opresión en la
    que están inmersos, que no es algo "natural", "que debe
    ser así", sino que son el producto de un orden social
    injusto en donde existen dominantes y dominados.

    A partir de la percepción
    y la toma de conciencia sobre la realidad se construyen las bases
    para la organización y la participación en el
    proceso de la transformación social, orientado en un marco
    de libertad –que favorecerá la liberación de
    los oprimidos–, con el objetivo de estimular las
    potencialidades del pueblo a través de la
    concientización, la capacitación y la amplia
    participación. A partir de esta orientación, los
    grupos podrán problematizar y criticar el orden
    capitalista vigente y podrán, consecuentemente, comenzar a
    exigir transformaciones estructurales profundas.

    -v-

    CONCLUSIÓN

    Un breve recorrido por los distintos períodos
    históricos, pusieron de manifiesto que el problema del
    analfabetismo es concreto y
    continúa vigente. Se han llevado a cabo distintos logros
    para su erradicación, pero no los suficientes, ya que no
    se adoptan las medidas políticas necesarias para encarar
    la situación.

    El problema del analfabetismo afecta a las personas de
    clases sociales bajas, y en las provincias más pobres se
    da particularmente este fenómeno.

    La situación por la que atraviesa un analfabeto
    perjudica no sólo a su persona, como hombre que vive en la
    sociedad, sino también a su condición moral: son
    los desclasados y los que no tienen voz.

    Es necesario que los planes de alfabetización de
    adultos que se implementen tengan carácter social, ya que
    se debe conocer no sólo la indigencia a que están
    sometidos, sino también comprender su situación, a
    fin de que ellos analicen su realidad y tengan un punto de vista
    crítico para "darse cuenta" que son hombres concretos y
    que pueden integrarse al sistema.

    En el seno de la sociedad se debe encontrar la respuesta
    para que se pueda tomar conciencia del problema que afecta,
    día a día, a mas personas, si no se toman las
    medidas políticas necesarias a fin de incrementar las
    escuelas y maestros, con la ayuda social necesaria para que los
    alfabetizados puedan ser participes de su integración
    social.

    El sector de educacion adulta crece muy
    rápidamente y la demanda no
    está todavía satisfecha. Sin embargo, la
    educación del adulto no compensa el fracaso del sistema de
    educación formal para alcanzar completamente uno de sus
    mayores objetivos, por ejemplo, proporcionar iguales
    oportunidades educacionales. Tampoco ofrece una alternativa
    válida para acceder al conocimiento, aptitudes y éxito
    profesional. Por otra parte, muchas veces representa un uso
    ineficiente de recursos. Puede ser una experiencia frustrante
    para los estudiantes adultos, quienes pueden haber hecho
    importantes sacrificios en concepto de tiempo y dinero con el
    fin de participar en esa educación. Esto no significa
    negar que muchos adultos han aumentado su nivel educacional y las
    oportunidades de su carrera siguiendo cursos para
    adultos, sino más bien argumentar que la educación
    del adulto, como rige ahora, no es una alternativa de segunda
    oportunidad para la educación de los
    jóvenes.

    ANEXO I

    GRÁFICO 1

    Tasas de variación anual
    acumulativas de la matrícula por niveles educativos (en
    %). Período 1900–1988. Total del país.
    (Fernández y otros, 1997:12)

    PERÍODO

    PRE–PRIMARIO

    PRIMARIO

    MEDIO

    SUPERIOR NO
    UNIVERSITARIO

    SUPERIOR
    UNIVERSITARIO

    1900–1905

    3,6

    8,8

    1905–1910

    4,6

    12,0

    25,0

    1910–1915

    5,8

    7,0

    12,9

    5,9

    1915–1920

    0,0

    3,9

    7,9

    13,9

    1920–1925

    0,0

    2,5

    4,7

    3,9

    1925–1930

    2,3

    2,6

    7,0

    6,6

    1930–1935

    0,8

    3,2

    4,1

    4,7

    1935–1940

    15,4

    2,6

    8,0

    8,3

    1940–1945

    22,0

    0,6

    5,5

    4,5

    1945–1950

    30,0

    2,2

    10,0

    11,1

    1950–1955

    15,9

    3,8

    7,8

    11,5

    1955–1960

    4,4

    1,5

    3,6

    14,5

    2,9

    1960–1965

    11,6

    2,2

    6,9

    11,4

    6,8

    1965–1970

    8,8

    2,1

    4,3

    10,2

    2,7

    1970–1975

    10,6

    0,8

    5,0

    10,1

    14,9

    1975–1980

    4,8

    1,6

    1,2

    7,8

    –5,0

    1980–1985

    7,6

    4,1

    4,9

    14,2

    10,8

    1985–1988

    4,4

    1,5

    6,6

    8,2

    6,6

    GRÁFICO 2

    Nivel educativo de la población de
    14 y más años de edad que asistió, pero ya
    no asiste y que nunca asistió (en %). Total del
    país. (Fernández y otros, 1997:51)

    NIVEL DE
    INSTRUCCIÓN

    1960

    1970

    1980

    1991**

    Sin instrucción

    8,9

    6,9

    5,1

    3,4

    Primario incompleto

    44,6

    38,9

    29,9

    19,5

    Hasta 3er grado inclusive

    Cuarto y +, incompleto

    13,2

    31,4

    18,5

    20,4

    ––

    ––

    ––

    ––

    Completo

    28,5

    30,2

    31,5

    32,3

    Medio incompleto

    8,6

    12,3

    16,4

    18,9

    Medio completo *

    6,7

    7,4

    9,8

    12,2

    Superior incompleto

    1,3

    2,5

    4,0

    7,5

    Superior completo *

    1,6

    1,8

    3,2

    6,3

    Referencias:

    Sin datos: ––

    * Cuatro años y más

    ** 15 años y más

    Fuente: Censos Nacionales de
    Población.

    ANEXO II

    GRÁFICO 1

    EVOLUCIÓN DEL ANALFABETISMO POR
    PROVINCIA

    ABSOLUTOS Y PORCENTUALES

    Jurisdicción

    1869

    1895

    1914

    1947

    1960

    1970

    Total

    1980

    1991

    Bs. Aires

    71,5

    45

    31,6

    9,8

    5,6

    5

    312351

    4

    2,3

    Cap. Fed.

    48,3

    29,8

    21,2

    5,7

    3,2

    2,6

    35145

    1,5

    0,7

    Catamarca

    86,8

    75,7

    50,6

    18,2

    11,6

    9,5

    11059

    8,6

    4,5

    Córdoba

    82,5

    61,4

    38,1

    13,3

    7,9

    7

    94972

    5,6

    3,2

    Corrientes

    85

    72,9

    57,4

    31,1

    21,5

    18,3

    65820

    15,9

    9,3

    Chaco

    71

    49,1

    29,5

    21,2

    20,9

    75161

    17,7

    11,3

    Chubut

    34,2

    38,1

    35,5

    17,4

    13,6

    11,7

    13827

    8,2

    4,5

    Entre Ríos

    75,2

    55,9

    41,3

    19,7

    12,8

    10,6

    50645

    8,3

    4,9

    Formosa

    69,1

    55,1

    24,3

    19,5

    18,6

    23871

    13,7

    8,2

    Jujuy

    91,2

    80

    67,2

    35,1

    24,2

    18,1

    32325

    13,2

    6,7

    La Pampa

    62,5

    37,9

    14,6

    10

    8,6

    9796

    6,7

    4

    La Rioja

    90,9

    70

    49,3

    18

    11

    9,3

    7134

    6,9

    4

    Mendoza

    81,3

    57,9

    41,4

    17,3

    11,3

    9,5

    63291

    7,8

    4,6

    Misiones

    76,7

    56,8

    22,6

    16,8

    16,4

    45330

    12,9

    8,3

    Neuquén

    75,1

    62,5

    25,3

    19

    14,8

    15562

    10,5

    5,3

    Río Negro

    70,4

    51,6

    24

    16,4

    14,5

    24917

    10,2

    5,6

    Salta

    88

    77,4

    55,7

    29,8

    19

    16

    49488

    12,4

    6,7

    San Juan

    82,9

    64,1

    45,2

    19,3

    12,1

    8,9

    23425

    7,8

    4,3

    San Luis

    88,9

    62,9

    36,6

    17

    10,8

    8,4

    12195

    8,2

    4,3

    Santa Cruz

    43,5

    22,2

    8,2

    5,8

    5,8

    3156

    4,1

    2,2

    Santa Fe

    74

    44,5

    34,7

    13,4

    8,2

    7,2

    108239

    6,1

    3,7

    S. del Estero

    93

    85,6

    66,2

    31,1

    19,8

    16,7

    49768

    13,9

    8,6

    T. Fuego

    35,8

    5,9

    5,9

    4,2

    3,2

    469

    2,4

    1,1

    Tucumán

    88,4

    74,3

    52,3

    21,1

    13

    11,2

    57008

    9,1

    5

    Total

    77,4

    53,3

    35,9

    13,6

    8,5

    7,4

    1184954

    6,1

    3,7

    Fuentes: 1869–1960: Campobassi,
    Carlos Alberto: El analfabetismo en la República
    Argentina. En: Serie artíc. y docum. Nº 13. CENDIE.
    Ministerio de Educación y Justicia. Buenos Aires, s/f.
    1970: Argentina. Ministerio de Educación y Justicia.
    Comisión Nacional de Alfabetización. CONAFEP. Plan
    Nacional de Alfabetización. 1985. 1980: Argentina.
    Ministerio de Educación. Dto. de Estadística. Analfabetismo.
    1990.

    GRÁFICO II

    POBLACIÓN DE 10 AÑOS Y MÁS
    POR CONDICIÓN DE ANALFABETISMO Y
    SEXO,
    SEGÚN ÁREA URBANO–RURAL Y EDAD

    Grupos de edad

    Población de 10
    años y más

    Analfabetos Varones Zona
    Urbana

    Mujeres

    Total Absolutos

    %

    15–19

    2471496

    15685

    11476

    27161

    1,1

    20–24

    2154549

    14728

    13098

    27826

    1,3

    Total

    4626045

    30413

    24574

    54987

    1,2

    ZONA RURAL

    15–19

    370513

    10292

    6627

    16919

    4,6

    20–24

    299574

    10116

    7732

    17848

    6,0

    Total

    670087

    20408

    14359

    34767

    5,2

    TOTAL

    15–19

    2842009

    25977

    18103

    44080

    1,6

    20–24

    2454123

    24844

    20830

    45674

    1,9

    Total

    5296132

    50821

    38933

    89754

    1,7

    Fuente: INDEC. Censo 1991.

    GRÁFICO III

    ANALFABETISMO SEGÚN GRUPO DE
    EDAD

    Edades

    Población

    Analfabetos
    Abs.

    %

    10–14

    3350673

    60507

    1,81

    15–19

    2842009

    44080

    1,55

    20–24

    2454123

    45674

    1,86

    25–29

    2304242

    52210

    2,27

    30–34

    2214181

    61481

    2,78

    35–39

    2119168

    71338

    3,37

    40–44

    1963648

    79489

    4,05

    45–49

    1690055

    75295

    4,46

    50–54

    1489724

    72695

    4,88

    55–59

    1361547

    70298

    5,16

    60–64

    1305161

    75716

    5,80

    65 y +

    2892987

    247207

    8,55

    15 y +

    22636845

    895483

    3,96

    10 y +

    25987518

    955990

    3,68

    Fuente: Censo Nacional de
    Población y Vivienda 1991. Serie C. INDEC. Información elaborada por la Dirección General Red Federal de Información. Ministerio de Cultura y
    Educación de la Nación. Información del
    Sector Educativo. Serie D. Número 1.

    BIBLIOGRAFÍA

    Argan Guilio Carlos (1984), El concepto del espacio
    arquitectónico desde el barroco hasta
    nuestros días, Buenos Aires, Nueva
    Visión.

    Braslavsky Cecilia y Krawczyk Nora (1988), La escuela
    pública, Buenos Aires, Miño y Dávila
    Editores.

    Bravo Héctor Félix (1988), Bases
    constitucionales de la Educación Argentina, Buenos Aires,
    Centro Editor de América
    Latina.

    Dieguez Alberto y otros (1998), Promoción social comunitaria. La
    alfabetización como educación de adultos.
    Participación y transformación social, Buenos
    Aires, Espacio.

    Espeleta Justa y Rockwell Elsie (1985), Escuelas y
    clases subalternas, en Educación y Clases populares en
    América
    Latina, CIE/DIE, México.

    Fernández María Anita y otros (1997), La
    Argentina fragmentada. El caso de la educación, Buenos
    Aires, Miño y Dávila Editores.

    Filmus Daniel (1996), Estado, sociedad y
    educación en la Argentina de fin de siglo. Procesos y
    desafíos, Buenos Aires, Troquel.

    Freire P. (1977), Cartas a Guinea
    –Bissau. Apuntes de una experiencia pedagógica en
    proceso, México,
    Siglo XXI.

    Gardotti Moacir y Torres Carlos Alberto (comp.) (1993),
    Educación popular. Crisis y perspectivas, Buenos Aires,
    Miño y Dávila.

    Kaplan Carina V (1998), La inteligencia
    escolarizada. Un estudio de las representaciones sociales de los
    maestros sobre la inteligencia
    de los alumnos y su eficacia
    simbólica, Buenos Aires, Miño y Dávila
    Editores.

    Nassif Ricardo (1980), Teoría de la
    educación. Problemática pedagógica
    contemporánea, Buenos Aires, Editorial Cincel.

    Paiva Vanilda (1992), Educación, bienestar social
    y trabajo, Buenos Aires, Libros del Quirquincho.

    Paviglianiti Norma (1993), El derecho a la
    Educación. Una construcción histórica
    polémica, Serie: Fichas de
    Cátedra 101/6, Buenos Aires, Facultad de Filosofía
    y Letras, U.B.A.

    Sanjurjo L. O. y M. T. Vega (1998), Aprendizaje
    significativo en la enseñanza de los niveles medio y
    superior, Barcelona, Homo Sapiens.

    Tenti Fanfani Emilio (1992), La escuela vacía:
    Deberes del Estado y responsabilidades de la sociedad, Buenos
    Aires, Losada.

    Torres R. M. (1991), Educación de adultos y
    democracia, en Osorio J. (Comp.) y Autores, Buenos Aires,
    Hvmanitas.

     

     

     

    Jorge Marin

     

    Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.

    Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.

    Categorias
    Newsletter