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Anatomía Patológica – Shock




Enviado por fhaila



    Shock

    1. Definición de
      shock
    2. Fases del
      shock
    3. Repercusión
      orgánica del shock
    4. Signos y síntomas
      clínicos en shock
    5. Tratamiento de
      shock
    6. Fármacos
      cardiovasculares
    7. Exámenes
      complementarios
    8. Bibliografía

    DEFINICIÓN
    de SHOCK

       Es un síndrome de
    instalación aguda consistente en el déficit de la
    perfusión sanguínea a los tejidos. Es un
    cuadro grave, que puede llevar a la muerte,
    dejándolo evolucionar espontáneamente o tratado
    incorrectamente, por lo que es de gran relevancia, el
    conocimiento de su etiopatogenia, fisiopatología, el
    manejo de algunos recursos
    físicos y maniobras a seguir.

    CLASIFICACIÓN

    Esta clasificación se basa en el factor
    desencadenante del shock, que es la perfusión tisular
    anormal:

    SHOCK CARDIOGÉNICO (SHOCK
    CENTRAL
    ):

    Es la manifestación extrema de insuficiencia
    cardiaca, en la que los mecanismos compensatorios han resultado
    insuficientes para mantener el aporte sanguíneo adecuado a
    las necesidades mínimas vitales de nutrición celular. Se
    produce por fallas en el vaciamiento de la bomba cardiaca, siendo
    habitualmente un fallo de la función
    miocárdica.

    Frecuentemente se produce como consecuencia de un
    infarto miocárdico agudo asociado con una pérdida
    considerable de masa muscular (40% o más del miocardio del
    ventrículo izquierdo, aunque un infarto en el
    ventrículo derecho también puede derivar en un
    shock cardiogénico). Entre el 8 y 10% de los pacientes con
    infarto sufren esta complicación.

    Otras complicaciones como las miocarditis,
    también pueden acompañarse de shock por
    déficit de contractilidad miocárdica. En general
    cualquier tipo de cardiopatía puede ser causa de shock,
    como la expresión máxima de insuficiencia cardiaca,
    generalmente descompensada por factores asociados o
    principiantes, presentándose así, las siguientes
    circunstancias causantes:

    1- Arritmias cardiacas, ya sean lentas o rápidas,
    pudiendo ser bradiarritmia o taquiarritmia.

    2- Fallo mecánico puro, pudiendo ser obstructivo
    o regurgitativo, de las siguientes formas:

    • obstrucción al tracto de salida ventricular,
      por estenosis valvular aórtica o pulmonar, por
      miocardiopatía hipertrófica obstructiva, o por
      vaciado ventricular obstruido.
    • obstrucción al tracto de entrada ventricular,
      por estenosis valvular mitral o tricuspídea, o por
      vaciado ventricular obstruido.
    • regurgitativo, por insuficiencia valvular mitral,
      tricuspídea, aórtica o pulmonar, por comunicación interventricular o por
      aneurisma ventricular.

    3- Miocardiopatías, por afección
    primaria del músculo cardiaco, como las a
    continuación:

    • hipocontractibilidad total o segmentaria, por
      disfunción sistólica (a causa de una
      miocardiopatía dilatada, asinergias ventriculares, IAM
      extenso o contusión miocárdica)
    • reducción en la distensibilidad cardiaca o
      mayor rigidez en el llenado ventricular por disfunción
      diastólica (producto de
      hipertrofia ventricular simétrica o asimétrica, o
      por IAM)

    4- Ruptura traumática o isquémica de las
    cuerdas tendinosas de la válvula mitral o por ruptura
    del septo interventricular.

    Hemodinámicamente el shock cardiogénico
    cursa con un bajo gasto cardiaco (GC), con disminución
    de la perfusión periférica, una presión
    venosa central alta (PVC), una presión de
    oclusión de arteria pulmonar alta (POAP), las resistencias
    vasculares sistémicas (RVS) elevadas y con
    congestión pulmonar.

    SHOCK HIPOVOLÉMICO (O CAIDA DE LA VOLEMIA
    ABSOLUTA
    ):

    Se produce como consecuencia de una disminución
    del volumen
    sanguíneo circulante, que reduce la precarga y determina
    un llenado ventricular inadecuado: esto se refleja en una
    reducción de los volúmenes y presiones
    telediastólicas en los dos ventrículos. El
    resultado es una reducción del volumen sistólico y
    un gasto cardiaco inadecuado. Esto ocurre cuando se pierde
    más del 15 al 25% del volumen circulante (volemia), lo que
    puede ser causado por:

    1. Hemorragias internas o externas
    2. Reducción (pérdidas externas) de
      líquidos o de compuestos corporales, por ejemplo de
      origen gastrointestinal como los vómitos y
      diarreas, por una diuresis excesiva producto de
      diuréticos, diuresis osmótica y diabetes
      insípida, por fiebre elevada, donde se produce
      hiperventilación y sudoración excesiva, por falta
      de aporte hídrico o por disminución de la masa de
      hematíes.
    3. Secuestro (perdidas internas) de líquidos
      corporales, donde puede haber extravasación de
      líquido al espacio intersticial con formación de
      un "tercer espacio" (en quemaduras, peritonitis, ascitis y
      edema traumático)

    Las causas de hipovolemia pueden ser de dos
    tipos:

    • Exógenas: por pérdidas extracorporales
      de sangre, plasma,
      agua,
      electrolitos (por hemorragias, deshidratación,
      quemaduras)
    • Endógenas: por extravasación
      plasmática intracorporal (por inflamación,
      traumatismos, anafilaxis)

    Los espacios intersticial, intracelular e intravascular,
    que mantienen un equilibrio
    constante, al tener cualquiera de ellos una perdida de volumen,
    se refleja de la misma forma en los dos restantes.

    En este tipo de shock existe un aumento de la actividad
    simpática, hiperventilación, colapso de las venas
    de capacitancia, liberación de hormonas de
    estrés y
    expansión del volumen intravascular mediante el reclutamiento
    de líquido intersticial e intracelular, asi como una
    reducción de la diuresis.

    El perfil hemodinámico se ve con una RVS elevada,
    y GC y presiones de llenado bajas.

    SHOCK OBSTRUCTIVO:

    Se produce por falla en el llenado diastólico,
    producto de la compresión del corazón y
    las estructuras
    circunadantes, los que pierden la distensibilidad, produciendo un
    llene de la bomba inadecuado. Se puede producir por:

    1. Taponamiento producido por sangre o líquido en
      el interior del saco pericárdico, que es poco
      distensible.
    2. Por cualquier causa de aumento de presión
      intratorácica, como el neumotórax a
      tensión, hernias de vísceras abdominales a
      través de una hernia diafragmática , o una
      presión positiva excesiva en la ventilación
      mecánica
    3. Por embolia pulmonar, que obstruya el flujo de salida
      del ventrículo derecho y altere el llenado ventricular
      izquierdo.
    4. Hipertensión arterial pulmonar
      primaria.
    5. Por tumores intrínsecos o
      extrínsecos.
    6. Por estenosis mitral o ártica
      severa.
    7. Aneurisma disecante de la aorta.

    SHOCK DISTRIBUTIVO (O CAIDA DE LA VOLEMIA
    RELATIVA
    ):

    Se produce secundario a una mala distribución del contenido vascular, en
    relación con una disminución del tono vasomotor
    (con el cual se regula la contractibilidad de los vasos de
    resistencia o
    arteriolas, los cuales se vasodilataran incontroladamente,
    distribuyendo de forma irregular el flujo sanguíneo
    orgánico. Circunstancias de este tipo, que cursan con
    vasodilatación sistémica serían:

    SHOCK NEUROGÉNICO:

    Resulta de una lesión neural que altere el
    funcionamiento del sistema nervioso
    autónomo, principalmente simpático. Se puede
    producir por bloqueo farmacológico del sistema
    simpático o por lesiones estructurales extensas que
    determinen una muerte
    cerebral o que desestructuren la medula espinal por encima de
    T7.

    Las neuronas del sistema simpático, ubicadas en
    la porción toracolumbar de la medula espinal reciben
    estímulos cerebrales para mantener los reflejos
    cardioacelerador y vasoconstrictor. Los estímulos enviados
    desde el troncoencéfalo atraviesan la médula
    cervical y torácica alta antes de abandonar el sistema nervioso
    central, por lo que un blqueo farmacológico o un
    daño medular que interrumpa estos reflejos
    producirá una pérdida del tono vascular con gran
    vasodilatación y un descenso de la precarga por
    disminución del retorno venoso, así como
    bradicardia (que acentúa la
    hipotensión).

    El patrón hemodinámico se caracteriza por
    un GC bajo con descenso de la precarga (PVC, PAOP) y
    disminución de las RVS.

    Las causas de este tipo de shock son variadas entre las
    cuales están:

    1. La anestesia general profunda, que deprime el centro
      vasomotor.
    2. La anestesia raquídea, especialmente cuando se
      extiende a toda la médula espinal, bloqueando las
      raíces nerviosas simpáticas.
    3. Disautonomía
    4. Neuropatías periféricas

    SHOCK ANAFILÁCTICO:

    Se produce como consecuencia de una reacción
    alérgica exagerada ante un antígeno. En esta
    reacción se produce una interacción
    antígeno- anticuerpo de hipersensibilidad alérgica
    adquirida, donde se liberan mediadores químicos. La
    hipersensibilidad se refiere a los procesos
    patológicos que resultan de las interacciones
    específicas entre antígenos exógenos o
    endógenos y anticuerpos humorales o linfocitos
    sensibilizados.

    Esta reacción exagerada, es expresión de
    una respuesta inmunitaria tipo I, la cual, esta mediada por
    anticuerpos del tipo IgE que reaccionan con alergenos
    específicos unidos a receptores Fc de los mastocitos o los
    basófilos. El enlace de los anticuerpos IgE unidos a
    la
    célula con el antígeno correspondiente, al que
    ya estaba sensibilizado, conduce a al degranulación de los
    mastocitos o los basófilos con la consiguiente
    liberación de mediadores inflamatorios y agentes
    vasoactivos preformados o generados, además de activar la
    producción de citoquinas proinflamatorias.
    Dentro de los mediadores se incluyen aminas vasoactivas como la
    histamina, que aumentan la permeabilidad vascular y producen
    vasodilatación, broncoespasmo y secreción de moco,
    los leucotrienos, la prostaglandina D2, el factor activador de
    las plaquetas, factores de complemento, y componentes de la
    cascada de coagulación.

    Estos mediadores liberados alteran la permeabilidad
    capilar a nivel sistémico y pulmonar, con formación
    de edema intersticial y pulmonar. Hay además, una
    vasodilatación generalizada, con descenso de la
    presión arterial y una vasoconstricción coronaria
    que puede provocar isquemia miocárdica. También se
    produce constricción de la musculatura lisa de los
    bronquios y de la pared intestinal, lo que causa bronquioespasmo,
    diarrea, náuseas, vómitos y dolor
    abdominal.

    Así pues, en la patogénesis de la
    hipotensión se implican la disminución de la
    precarga por hipovolemia y vasodilatación, la
    disminución de la postcarga por descenso de las RVS y la
    disfunción cardiaca por isquemia.

    Son numerosas las sustancias capaces de producir este
    tipo de shock, entre ellas se incluyen los antibióticos,
    anestésicos locales, contrastes yodados, antiinflamatorios
    no esteroídeos, hemoderivados, venenos animales,
    picaduras de insectos, algunas hormonas, analgésicos
    narcóticos, hierro
    parenteral, heparina y determinados alimentos
    (huevos, legumbres, chocolates, etc.).

    SHOCK SÉPTICO:

    Es un complejo cuadro secundario a una sepsis que se
    presenta con una hipotensión y con trastornos de la
    perfusión orgánica pesar de una correcta
    expansión del volumen. Una sepsis es un síndrome
    de respuesta inflamatoria sistémica debido a una
    infección, causada por micoorganismos (como bacterias,
    hongos,
    protozoos y virus) y sus
    toxinas.

    La respuesta sistémica a la infección
    comienza con la activación del sistema de defensa del
    huésped, especialmente leucocitos, monocitos, y células
    endoteliales, que juegan un papel
    central en la amplificación de la cascada inflamatoria.
    Esta se inicia con la liberación de mediadores solubles,
    como la interleucina 1 (IL-1) y el factor de necrosis tumoral
    (TNF-alfa), que activan a su vez el sistema de complemento, la
    vía intrínseca y extrínseca de la
    coagulación y la fibrinolisis. También, se
    producen metabolitos del ácido araquidónico
    (tromboxano, prostglandina E2, prostaciclina y leucotrienos).
    La consecuencia de esto es una lesión endotelial
    generalizada con aumento de la permeabilidad capilar,
    agregación plaquetaria en la microcirculación,
    causando isquemia que puede evolucionar a daño por
    reperfusión, activación de la coagulación
    y deterioro de la vía inhibitoria de la proteína
    C-proteína-S y vasodilatación muy marcada. El
    óxido nítrico, liberado por las células
    endoteliales, posee efectos citotóxicos y
    vasodilatadores, en principio útiles para la defensa
    antimicrobiana. El óxido nítrico es capaz de
    lesionar las enzimas
    mitocondriales responsables de la cadena respiratoria,
    dificultando la utilización de oxigeno.
    También tiene efectos citolíticos y puede causar
    lesión endotelial, responsable del aumento de la
    permeabilidad capilar. El óxido nítrico es un
    mediador fundamental en los cambios hemodinámicos del
    shock: hipotensión arterial por vasodilatación y
    función cardiaca alterada. Al final, todo conduce a una
    lesión vascular generalizada por alteración
    endotelial, que es la alteración fundamental en el shock
    séptico. La vasodilatación sistémica
    intensa puede causar escape capilar al forzar el desplazamiento
    sanguíneo hacia al circulación pulmonar.
    También se ven alteraciones en el metabolismo
    intermediario e insuficiencia en la extracción de
    oxigeno a nivel tisular.

    FASES DEL
    SHOCK

    El shock es un proceso que
    comienza por una baja de presión. esta baja de
    presión puede corresponder a varias causas (ya
    comentadas).

    El shock, en todos sus tipos, presenta tres fases de
    evolución:

    1. No progresiva (compensación)
    2. Progresiva (descompensación)
    3. Irreversible

    En la fase uno es posible observar la respuesta ante la
    baja de presión, el cuerpo realiza acciones como
    aumentar la frecuencia cardiaca y producir vasocontricción
    periférica. Si estos mecanismos no dieran a basto para
    compensar la baja de presión, comienza, por feedback
    positivo, un efecto sumatorio agravante del shock. Se da paso a
    la hipoxia y con esto a la glucólisis anaeróbica.
    Esta fase continúa hasta un nivel en que el cuerpo ya no
    responde ante tratamiento alguno. En este momento, comienza la
    fase irreversible, donde hay liberación de enzimas
    lisosomales y daños sistémicos.

    Fase 1 o No Progresiva

    Una vez que se ha producido la baja de presión
    por un motivo X, comienza una serie de fenómenos
    compensatorios liderados principalmente por acción de los
    barorreceptores y los receptores de estiramiento vascular de baja
    presión. Al activarse ambos, se generan reflejos
    simpáticos que estimulan la vasocontricción
    generalizada, esto provoca una seguidilla de eventos:

    1. Las arterias se contraen
    2. esto aumenta las resistencias
      periféricas
    3. que conlleva a un aumento en la presión
      arterial
    4. Las venas y reservorios venosos de contraen,
      manteniendo constante el retorno venoso.
    5. Hay un aumento directo por estos reflejos de la
      frecuencia cardiaca.
    6. En conjunto, esto incrementa el gasto
      cardiaco,
    7. que junto con el aumento en la presión
      sanguínea, es posible irrigar bien el corazón y
      del cerebro
      (órganos muy sensibles a la hipoxia) en desmedro de los
      territorios no vitales o periféricos (piel,
      músculos, etc)
    8. Debido a esto último, es que hay una baja en
      la temperatura
      y la presencia de posibles calambres musculares.
    9. Como este es un mecanismo de stress,
      también se secretan hormonas como cortisol, adrenalina y
      glucagón. Cosa de aumentar la glicemia.
    10. Esto, por aumento de la osmolaridad en el plasma,
      trae consigo un aumento en la captación de agua desde el
      intersticio.

    Si todavía no es posible reestablecer la
    presión sanguínea, se agregan algunos mecanismos
    más:

    1. Hay un aumento en la formación de
      Angiotensina, que contrae aún más las arteriolas
      y a aumentar la conservación de agua y sal por los
      riñones
    2. También hay un aumento de la vasopresina, que
      contrae vasos periféricos y es
      antidiurética.
    3. Hay una mayor absorción de agua, un aumento de
      la sensación de sed y apetito por la sal
    4. En caso de que la presión diastólica
      llegase a caer a menos de 50mmHg en diastólica, se
      genera la respuesta a la isquemia desde el SNC, que corresponde
      a una activación de reflejos simpáticos mucho
      más potente que los que ya se especificaron

    La fase 1 tiene un tiempo aproximado
    de respuesta después de los 30 minutos.

    Fase 2 o Progresiva.

    Si no fuese suficiente todo lo que se ha hecho para
    reestablecer la presión sanguínea. Se entra de
    lleno a la fase dos, donde se produce una descompensación
    por agotamiento de los reflejos y un feedback positivo en la
    evolución del shock, proceso solo presente en la
    microcirculación, ya que debido a la gran cantidad de
    sustancias tisulares, esta colapsa. Lo que no ocurre con los
    grandes vasos.

    Como la microcirculación comienza a copalsar, la
    sangre va quedando "estancada" en ella, bajando la volemia, de
    esta forma se compromete la irrigación cardiaca y
    encefálica.

    Además ocurre una disminución de los
    reflejos simpáticos por acostumbramiento o depresión
    de estos.

    El estancamiento de la sangre en la
    microcirculación, producto de la gran cantidad de
    sustancias tisulares y del aumento en las resistencias se
    producen varios acontecimientos:

    1. Se acumulan los desechos celulares e
      isquémicos, los que aumenta la acidez de la
      sangre.
    2. Se tienden a producir trombos debido a la lentitud
      del flujo y de la acidez.
    3. Esto, genera una mayor disminución de la
      volemia por sangre atrapada.
    4. La hipoxia celular que comienza a establecerse,
      aumenta la permeabilidad celular, aumentando el trasudado o
      disminuyendo aún más la volemia
    5. Por la isquemia que también está
      sucediendo, se secreta histamina, 5-HT y enzimas tisulares, que
      tienden a dañar el tejido y a aumentar la permeabilidad
      endotelial.

    Fase 3 o Irreversible

    Una vez que la fase dos continúa, se llega a una
    etapa en la que no hay vuelta atrás, debido al gran
    deterioro que ya se está estableciendo.

    En esta etapa, ya no hay tratamiento que
    sirva.

    Lo que se pude encontrar en esta etapa es:

    • Aumento de la acidosis. Producto de la excesiva
      glucólisis anaeróbica que se ha venido llevando a
      cabo, con desecho de ácido láctico.
    • Aumento del deterioro cardiaco y sistémico, lo
      que agrava aún más todo este proceso.
    • Disminución del ATP, debido a la gran carga
      metabólica producto del estado de
      stress.
    • Aumento del deterioro celular, por la hipoxia, la
      isquemia, la falta de ATP, la acidosis y a la
      degradación de elementos celulares como mitocondrias y
      lisosomas.
    • Disminuye la función mental,
      afectándose zonas del control
      vasomotor, de la temperatura y de la respiración.

    REPERCUSIÓN ORGANICA DEL
    SHOCK

    PULMON EN SHOCK

    En el shoCk durante su fase inicial, el sistema
    respiratorio responde con taquipnea, hiperventilación
    .

    A pesar de haber una hiperventilación se crea un
    desequilibrio en la relación ventilación/
    percusión, debido a que hay una vasoconstricción
    generalizada como medida compensatoria ante una insuficiencia
    circulatoria.

    Uno de los órganos más afectados durante y
    posteriormente al shock es el pulmón, ya que es
    particularmente susceptible a las toxinas hematógenas,
    aerógenas y a las microembolias. Dentro de las causas que
    pueden desarrollar un pulmón en shock se encuentran los
    traumatismos, las hemorragias y las septicemias que son las
    más frecuentes, pero las fallas circulatorias de la
    pancreatitis aguda también son responsables de
    alteraciones pulmonares. Lesiones similares pueden observarse en
    la toxicidad por oxígeno, paraquat y la
    sobrehidratación.

    Para que se desarrolle un pulmón en shock debe
    haber daño endotelial desencadenante de una lesión,
    con una respuesta inflamatoria subsiguiente.

    El daño puede ser consecuencia de la hipoxia
    local, la acción de las toxinas u otras noxas
    aerógenas y también de la acción de enzimas
    proteolíticas y otras producidas por los macrófagos
    y polimorfonucleares neutrófilos en la
    microcirculación pulmonar.

    El resultado final de varias agresiones al endotelio
    puede desencadenar en un SDRA (síndrome de distress
    respiratorio adulto), el en caso de schock séptico puede
    ser desencadenado por una endotoxina de una bacteria gram –
    (lípido A de la endotoxina), ante la cual el organismo
    responde con una serie de mecanismos celulares y humorales, los
    cuales pueden actuar en forma aislada o conjuntamente, dando
    así un aumento en la en la permeabilidad vascular capilar
    pulmonar con el consiguiente desarrollo de
    un edema de pulmón no cardiogénico ( en este
    caso).

    La actividad del fragmento c5a del complemento y de sus
    metabolitos, favorece la agregación local de
    neutrófilos, que a su vez liberan radicales
    superóxidos y otros productos
    altamente oxidantes; estas sustancias producen mayor daño
    endotelial junto a las proteasas ácidas y neutras, que
    destruyen proteínas
    estructurales tales como colágeno, elastina y
    fibronectina. Los granulocitos activados producen metabolitos
    tóxicos a partir del araquidonato y por acción de
    lipo-oxigenasa y ciclo-oxigenasa, amplificando a su vez el
    daño local. Estas proteasas también fragmentan el
    fibrinógeno, factor de Hageman, complemento y otras
    proteínas plasmáticas. Así, la
    destrucción local y la amplificación de la
    inflamación desencadenan la coagulación
    intravascular.

    Las condiciones que retardan el proceso de
    regeneración o alteran la continuidad de la
    interacción celular local predisponen al desarrollo de
    fibrosis intersticial. La fibrosis intersticial significa aumento
    en la cantidad de colágeno, alteración de la
    calidad del
    mismo y de la distribución de las fibrillas.

    Morfopatologia:

    Fase Precoz (primera semana)

    En las primeras 24 a 48 horas hay acentuada hiperemia de
    los capilares alveolares y los alvéolos presentan
    microatelectasias, edema, el cual propicia la inactivación
    de sufractante pulmonar y ello favorece la aparición de
    colapso alveolar y perdida de volúmenes pulmonares, con
    disminución de la capacidad residual funcional CRF) y de
    complancia, aumentando el shunt y la hipoxemia. Además hay
    presencia de hemorragia. Los capilares a menudo muestran
    acumulación de polimorfonulceares neutrófilos y
    microcoagulación (en la neumonía, aún en las
    fases más precoces, los neutrófilos migran a los
    alvéolos). Pueden encontrarse numerosos microtrombos
    hialinos y megacariocitosis, es decir un aumento de los
    megacariocitos en la microcirculación pulmonar. De las 48
    a las 72 horas, aparecen las llamadas membranas hialinas y pueden
    observarse en algunos casos, signos de organización incipiente intraalveolar. Las
    membranas hialinas consisten en una mezcla de detritus celulares
    y exudado fibrinoso. Indican necrosis del epitelio alveolar y se
    observan como bandas eosinófilas, hialinas, que revisten
    las paredes y conductos alveolares y pueden extenderse hasta los
    bronquíolos respiratorios. Finalmente, alrededor del fin
    de la primera semana, se desarrollan fenómenos
    proliferativos tanto del epitelio alveolar y bronquiolar como de
    las células fijas intersticiales. Hay hiperplasia de
    neumonocitos II, hiperplasia regenerativa del epitelio
    bronquiolar con estratificación y fibrosis manifiesta en
    algunos alveólos e intersticio.

    Fase tardía (segunda semana en
    adelante)

    Se produce un aumento del conjuntivo intersticial con
    engrosamiento de las paredes alveolares y organización del
    exudado alveolar, que llega a formar verdaderos tapones fibrosos
    tanto en conductos alveolares como en algunos bronquíolos.
    La
    organización puede terminar en una fibrosis
    indistinguible de la que se observa en algunos casos de fibrosis
    intersticial idiopática. Esta fibrosis difiere de la
    posneumónica usual, porque el proceso es difuso y extenso
    desde el comienzo y afecta casi homogéneamente ambos
    pulmones; en la fibrosis post-neumónica, en cambio, la
    extensión del proceso es relativamente limitada y
    sincrónica y los tabiques están
    normales.

    Complicaciones

    Las más frecuentes son las infecciones,
    especialmente bronconeumonía. La traqueostomía y el
    uso de ventiladores mecánicos facilitan la
    propagación aerógena- canalicular y la
    colonización por gérmenes, en particular
    oportunistas y bacterias gram negativo. Los tubos de
    intubación endotraqueal producen necrosis y úlceras
    de decúbito de la mucosa traqueal y de la glotis, que
    pueden ser foco de septicemias o terminar en estenosis
    cicatrizal.

    Evolución
    De los casos recuperados de shock, un pequeño porcentaje
    no presenta alteraciones funcionales en controles alejados. Los
    restantes, alteraciones restrictivas u obstructivas de grado
    variable más notorias con el ejercicio. Las biopsias de
    algunos de estos casos han mostrado fibrosis intersticial con
    organización de los exudados alveolares e
    infiltración linfoplasmocitaria con hiperplasia de
    neumonocitos II. Algunos casos llegan al pulmón en panal
    de abejas.

    HIGADO DE SHOCK

    Los hepatocitos son muy susceptibles a la
    disminución del aporte de oxigeno que s ocasiona por
    ejemplo en estado de shock, reflejándose un sufrimiento
    que generalmente es reversible.

    Una reducción del 15% en el aporte
    sanguíneo durante 90 minutos produce lesiones
    estructurales reversibles en los hepatocitos centrolobulillares,
    en forma de vacuolarización del citoplasma y alteraciones
    de las mitocondrias. Durante la resección hepática,
    periodos de isquemia total de hasta 65 minutos no tiene
    consecuencias ulteriores. En general si la isquemia relativa dura
    menos de 10 hrs no suele producirse necrosis y la
    repercusión es leve; en cambio si dura más de 24
    Hrs ésta es prácticamente constante.

    El común denominador de estas situaciones es el
    shock y el bajo gasto cardiaco, que tiene como consecuencia una
    vasoconstricción arterial hepática, y una necrosis
    de los hepatocitos de la zona 3, que reciben menos sangre
    oxigenada que los más periféricos.

    La reducción del gasto cardiaco debajo del 50%
    causa una isquemia hepática desproporcionada por
    reducción del flujo arteria y portal; ello es debido a la
    vaso constricción selectiva de los vasos
    esplácnicos por acción de la angiotensina
    II.

    La isquemia hepatocitaria da lugar al acumulo de
    metabolitos debido al insuficiente aporte de sustratos. la
    disminución de aporte energético y el trastorno
    funcional de las mitocondrias, de las membranas y de la síntesis
    proteica, son factores básicos. La degradación de
    los fosfolípidos de la membrana celular, y el aumento de
    su permeabilidad al calcio, son puntos cruciales de la
    lesión celular irreversible, sin embargo durante la fase
    de reperfución es cuando se producen y agravan la mayor
    parte de las lesiones, ya que se origina un flujo masivo de
    radicales libres derivaos del oxigeno , que inician la
    perioxidación de los fosfolípidos de la membrana
    con la consiguiente ruptura de la misma. La liberación de
    enzimas hacia el citoplasma facilita igualmente la
    perioxidación de las membranas. Como consecuencia se
    produce una entrada masiva de iones de calcio mecanismo
    fundamental para el daño hepático irreversible.
    Ello explica la agravación de la lesión se produce
    tras la reperfución de los órganos
    isquémicos, pero además se ha comprobado que tras
    90 minutos de isquemia, el flujo hepático sigue reducido
    durante 24 hrs más. La elevación de enzimas
    séricas (transaminasas especialmente), la ictericia y el
    descenso del tiempo de protombina son consecuencia lógica
    de estos fenómenos.

    Cuadro clínico:

    Puede hallarse hepatomgalia, y asimismo alteraciones
    analíticas de la función hepática: lo
    más evidente suele ser la elevación de las
    transaminasas, que pueden alcanzar 10 veces su valor normal y
    en menor grados las fosfatasas alcalinas y la bilirrubina,
    también se eleva por la existencia de hemólisis y
    casi nunca excede los 3mg/dl. La gravedad y evolución
    dependen básicamente de la duración de la isquemia.
    En general, las alteraciones de laboratorio se
    normalizan con rapidez, aunque en algunos casos, estas y la
    esplenomegalia puede persistir durante semanas, a pesar de que la
    enfermedad fundamental se halla resulta.

    La hipoxia desencadena una falla del metabolismo graso
    por parte del hepatocito generando así un hígado
    graso. La grasa se acumula en las llamadas zonas 2 y 3, de
    acuerdo a su relación con el acino hepático. La
    grasa puede estar formando gotas grandes o pequeñas.
    Las células hepáticas contienen grandes vacuolas
    vacías que se llenan con grasa. El núcleo aparece
    desplazada hacia la periferia de la célula.La
    grasa en el interior del hepatocito no es nociva per se. Lo
    pernicioso es cuando se asocia con daño celular, como en
    la hepatitis
    alcohólica. Es rodeada por un tejido fibroso que con
    frecuencia se acompaña de edematización
    (retención excesiva de agua) y del depósito de un
    tejido hialino (filamentos del borde de las células) cuya
    presencia puede servir como marcador de la destrucción
    celular.La persona afectada
    puede no tener síntomas o solo discreto malestar en la
    zona hepática. Esto último es inespecífico y
    no significa que este directamente relacionado con una
    afección del hígado.El hígado puede aumentar
    moderadamente de tamaño en forma homogénea
    manteniendo un borde liso.

    Intestino y Shock

    La hemorragia digestiva alta, es la manifestación
    más obvia del sufrimiento gastrointestinal en el shock y
    en el estrés. En la actualidad sabemos que esta
    relacionada con una lesión isquémica de la mucosa
    del estómago agravada por el bajo ph de la
    luz
    gástrica. La prevención de hemorragias de
    estrés a puesto de manifiesto que el resto de la mucosa
    intestinal, concretamente la pared del intestino delgado y
    grueso, también pueden sufrir en el shock. A diferencia de
    otros órganos en las cuales las lesiones del
    parénquima solían reconocerse por prsentar alguna
    traducción clínica reconocible(hipotensión,
    hipoxia, sangrado, ictericia), en el caso de la afección
    intestinal nos encontramos con un panorama más difuso
    centrado en una preocupación fundamental: el papel del
    intestino en las infecciones y en el fallo multiorgánico
    que aparece después del shock.

    Lesión anatómica de la barrera
    intestinal en el shock

    La lesiones intestinales observadas en diversos modelos
    experimentales de shock hemorrágico y autopsias de
    pacientes chocados: descamación de los enterocitos, edema
    submucoso, disminución de la producción de moco,
    autodigestión por enzimas luminales , disrupción de
    las uniones celulares y separación d la capa mucosa de la
    lamina propia. En estos modelos se ha apreciado repetidamente la
    presencia de bacterias en capas profundas de la pared
    intestinal.: la región más sensible a isquemia es
    la mucosa, dado que el epitelio intestinal concentra la mayor
    parte de las actividades metabólicas y, por lo tanto tiene
    mayor requerimiento de oxigeno. La hipoxia y más
    importante aún, la reperfución intestinal parecen
    ser responsables de estas lesiones probablemente producidas por
    radicales libres de oxígeno.

    Artículos recientes parecen indicar que no es
    necesario una lesión anatómica de la mucosa
    intestinal para que se produzca una translocación
    bacteriana, como alternativa se sugiere que esta pudo producirse
    por transporte
    transmural a cargo de células inmunocompetentes capaces de
    fagocitar, pero no eliminarlas.

    Manifestaciones clínicas del
    shock

    La información disponible sugiere que la
    permeabilidad del intestino a bacterias y a la endotoxina en
    shock y después del shock podría ser causante del
    fallo multiorgánico, bacteriemia primaria, intolerancia
    intestinal a la nutrición enteral y participación
    en la respuesta catabólica
    postraumática.

    CORAZON

    El flujo sanguíneo coronario permanece constante
    a pesar de que varíe ampliamente la presión
    arterial (dentro de un intervalo aproximado de 60-100 mmHg).
    Existe pues una autorregulación coronaria que intenta
    mantener un flujo sanguíneo constante, ajustando la
    resistencia coronaria a los cambios de la presión de
    perfusión. Ya que la extracción miocárdica
    de O2 es casi máxima en condiciones normales, el aumento
    del trabajo cardíaco impuesto por la
    estimulación refleja simpática y la
    vasoconstricción periférica exige un incremento del
    flujo sanguíneo coronario. Por ello, cuando se afecta la
    perfusión coronaria durante la hipotensión
    sistémica llega a alterarse la función
    cardíaca. La disfunción cardíaca ocurre
    frecuentemente durante el shock.

    En el shock cardiogénico esta disfunción
    se debe a un infarto o a una isquemia del miocardio. El grado de
    hipoperfusión coronaria y de isquemia miocárdica
    determinarán la función cardíaca. La
    disfunción miocárdica puede a su vez empeorar
    aún más la isquemia miocárdica, iniciando
    así un círculo vicioso. La insuficiencia
    cardíaca conlleva unas elevadas presiones
    telediastólicas ventriculares que reducen el gradiente de
    presión necesario para la perfusión coronaria y
    aumentan la tensión de las paredes ventriculares,
    incrementando con ello los requerimientos miocárdicos de
    O2. Además, la taquicardia reduce el tiempo de llenado
    ventricular, comprometiendo así el flujo sanguíneo
    coronario. Por su parte, la isquemia miocárdica reduce la
    distensibilidad diastólica ventricular, lo queincrementa
    la presión de llenado ventricular.

    En otros tipos de shock –séptico…-, la
    isquemia miocárdica juega un papel menos importante.
    Algunos mediadores inflamatorios liberados a la
    circulación durante el shock (TNF, IL-1…) actúan
    como factores depresores del miocardio, incrementando
    localmemente la síntesis de NO y alterando la
    disponibilidad de calcio en este músculo. Si existe
    previamente una arteriopatía coronaria será mayor
    el grado de disfunción cardíaca. La
    estimulación simpática motiva una
    redistribución del flujo sanguíneo desde el
    endocardio hacia el epicardio, lo que puede también
    alterar el rendimiento cardíaco, sobre todo si la
    perfusión coronaria se ve comprometida por la
    hipotensión sistémica o por una ateromatosis
    coronaria. La aparición de arritmias causada por
    diferentes factores –estimulación
    adrenérgica, hipoxemia, acidosis, enfermedad coronaria,
    fármacos- pueden también alterar el gasto
    cardíaco. La existencia de una hipertensión
    pulmonar con la consiguiente elevación de la postcarga
    ventricular derecha –embolismo pulmonar, lesión
    pulmonar séptica…- contribuye también a limitar
    el gasto cardíaco. El corazón no sólo ve
    afectada su contractilidad durante el shock séptico, sino
    también puede aparecer una disfunción
    diastólica o incluso reducirse la respuesta
    miocárdica a las catecolaminas. Durante el shock
    séptico pues, puede observarse frecuentemente una
    deprimida función miocárdica. Aunque el gasto
    cardíaco presenta unos valores
    normales o elvados, frecuentemente se observa una reducida
    fracción de eyección y dilatación de ambos
    ventrículos. Esta disfunción sistólica es
    reversible si se cura el proceso y se acompaña de una
    disfunción diastólica motivada por una anormal
    distensibilidad ventricular.

    Los ácidos
    grasos son el sustrato principal del metabolismo cardíaco
    en condiciones aeróbicas fisiológicas. La hipoxia e
    isquemia motivan un estado anaeróbico que determina que el
    miocardio utilice la glucolisis anaerobia para su metabolismo.
    Esta glucolisis es insuficiente para cubrir las demandas
    impuestas por el trabajo
    cardíaco, por lo que se reducen rápida y
    considerablemente la reserva miocárdica de
    glucógeno.

    CEREBRO

    La mayoría de los pacientes con un shock,
    presentan alguna alteración en su nivel de conciencia,
    usualmente obnubilación o confusión mental, aunque
    también puede darse un delirium con agitación,
    estupor e incluso coma. El cerebro recibe el 15% del gasto
    cardíaco. El flujo sanguíneo cerebral global es de
    unos 50-60 mL/100 g/min (alrededor de 750 mL/min.). En este
    órgano de dan distintos mecanismos conservadores de la
    perfusión que constituyen la autorregulación del
    flujo sanguíneo. Si se mantiene intacta la
    autorregulación, el flujo sanguíneo cerebral
    permanece constante aunque la presión arterial
    varíe (dentro de un intervalo entre 50 y 150 mm
    Hg).

    La circulación cerebral suele protegerse durante
    el shock. El flujo sanguíneo se dirige preferencialmente
    hacia el cerebro, donde la autorregulación mantiene
    constante el flujo sanguíneo cerebral. Durante la
    hipotensión se produce una vasodilatación cerebral
    y una reducción en las resistencias cerebrovasculares,
    apareciendo isquemia cerebral sintomática sólo
    cuando el flujo sanguíneo cerebral se reduce a más
    de la mitad del normal, lo que no suele ocurrir hasta que la
    presión arterial media baja por debajo de 50 mm Hg. La
    paCO2 también influye sobre el flujo
    sanguíneo cerebral ya que la hipocapnia induce una
    vasoconstricción arteria cerebral que reduce el flujo
    sanguíneo cerebral y la hipercapnia motiva una
    vasodilatación cerebral que aumenta el flujo
    sanguíneo. La hipoxemia arterial también causa
    vasodilatación cerebral progresiva, lo que incrementa
    bastante el flujo de sangre al cerebro.

    En el caso que el shock comprometa de manera sustancial
    el flujo sanguíneo cerebral (falla de mecanismos de
    autorregulación) se producen distintos trastornos que
    darán lugar a una encefalopatía
    hipóxica-isquémica
    Las alteraciones de tipo
    funcional se pueden agrupar de acuerdo con el compromiso del
    flujo. Así, una reducción del flujo
    sanguíneo cerebral por debajo de 30 mL/100 g/min se
    acompaña de alteraciones en el nivel de conciencia. Cuando
    el flujo sanguíneo cerebral desciende por debajo de 20
    mL/100 g/min, se puede observar una disfunción neuronal
    con alteraciones en el registro
    electroencefalográfico. A menos de 15 mL/100 g/min cesa la
    transmisión sináptica y puede observarse un trazado
    electroencefalográfico isoeléctrico (criterio
    clínico de "muerte cerebral"). Por debajo de 10 mL/100
    g/min fracasan los mecanismos de las bombas
    iónicas y se produce un agotamiento de los niveles
    intracelulares de ATP, fallando y desestructurándose la
    membrana celular lo que conduce a la muerte celular.

    Las alteraciones anatómicas son
    básicamente en necrosis multifocal amplia o laminar difusa
    de las células encefálicas. Las más
    susceptibles a este daño son las del hipocampo,
    células de Purkinje, III capa cortical y ganglios basales.
    Esta selectividad se produce por las diferencias en el flujo
    sanguíneo regional y debido a las distintas demandas
    metabólicas celulares. Las características de la célula
    necrótica son principalmente citoplasma eosinófilo
    y picnosis nuclear como puede observarse en la figura
    1.

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    opción "Descargar" del menú superior

    SANGRE

    El shock cursa frecuentemente con trastornos de la
    coagulación. La hemodilución provocada por una
    fluidoterapia abundante puede alargar los tiempos de
    coagulación. Además, puede darse trombocitopenia
    (disminución del número de plaquetas)
    también como resultado de una hemodilución tras la
    replección de volumen, o bien por un mecanismo inmune como
    ocurre en el shock séptico. El consumo
    microvascular de los factores de coagulación puede inducir
    hemorragias. Esta activación de la coagulación
    intramicrovascular es más característica del shock
    distributivo –séptico, traumático…-. En la
    sepsis es muy frecuente la aparición de una
    coagulopatía subclínica caracterizada por una leve
    elevación de los tiempos de protrombina o de
    tromboplastina parcial, o una reducción moderada del
    número de plaquetas o de la concentración de
    fibrinógeno; pero la coagulación intravascular
    diseminada manifiesta no es frecuente durante la sepsis. La
    coagulopatía en la sepsis es causada por deficiencias de
    las proteínas del sistema de coagulación.
    También se sabe que el sistema de coagulación es
    activado por productos bacterianos (por ej. endotoxina o LPS) y
    por los mediadores de la inflamación. Los cambios
    inducidos por endotoxina cambian las propiedades del endotelio
    vascular desde el estado
    profibrinolítico y anticoagulante normal a un estado a
    antifibrinolítico y procoagulante Las citokinas
    proinflamatorias incrementan la expresión del factor
    tisular (el principal activador de coagulación en la
    sepsis) sobre la superficie de las células endoteliales y
    los monocitos e inhiben la expresión en la superficie de
    las células endoteliales del receptor de prot C y de la
    trombomodulina, bloqueando de esta manera la activación de
    la vía anticoagulante de la proteína. El shock
    hemorrágico puro no traumático no suele causar una
    coagulación intravascular diseminada aunque sí
    puede producir una coagulopatía, en parte explicable por
    una hemodilución, transfusiones múltiples o
    hipotermia.

    El sistema reticuloendotelial o
    monocito-fagocítico juega un importante papel en la
    patogenia del shock. El shock altera temporalmente el
    funcionamiento de estas fagocitos, disminuyendo su capacidad de
    aclaramiento de partículas circulantes. Uno de los
    factores que al parecer más explican esta insuficiencia
    fagocítica es la falta de la fibronectina
    plasmática, opsonina circulante inespecífica que
    facilita la fagocitosis de las partículas
    circulantes.

    RIÑONES

    La oliguria -diuresis menor de 0,5 mL/Kg/hora- es un
    signo fundamental del síndrome de shock. El
    riñón juega un importante papel en la respuesta
    compensadora al shock. Los riñones son órganos muy
    vascularizados que reciben un flujo sanguíneo regional de
    1-1,2 L/min., lo que representa alrededor de un 25% del gasto
    cardíaco. La velocidad de
    filtración glomerular renal (VFG) se mantiene constante
    aunque varíe la presión arterial (80 – 200
    mmHg) y por tanto la excreción de agua y solutos, esto
    debido al alto grado de autorregulación y por el control
    extrarrenal que cae sobre este órgano.

    La insuficiencia circulatoria aguda determina una
    hipoperfusión renal, debido en parte a que el flujo
    sanguíneo sistémico (gasto cardíaco) se
    deriva y se dirige selectivamente hacia el cerebro y el
    corazón, reduciéndose el aporte sanguíneo
    renal. Se produce una vasoconstricción selectiva de las
    arteriolas eferentes renales para intentar compensar la
    reducción del flujo sanguíneo renal y mantener la
    perfusión glomerular, que va disminuyendo progresivamente,
    con la consecuente aparición oliguria (además que
    aumenta la reabsorción tubular de agua y solutos para
    disminuir la pérdida de agua). Cuando empeora el shock, o
    cuando la reserva vasculorrenal es insuficiente, fracasan los
    mecanismos compensadores, disminuye el flujo de sangre a la
    corteza renal y aparece una necrosis tubular aguda, que es
    la primera causa de insuficiencia renal aguda. La patogenia da
    cuenta de una lesión de la célula epitelial
    tubular, incluyendo turgencia celular, pérdida del borde
    en cepillo, pérdida de la polaridad por una
    redistribución de las proteínas de membrana (por
    ejemplo la bomba Na+-K+, que aumenta la liberación distal
    de sodio, lo que activa la retroalmentación
    tubuloglomerular contribuyendo a la vasocontricción),
    además de necrosis y apoptosis. Esto, debido a que se
    utilizan todas las reservas de ATP, se acumula calcio, ocurre la
    activación de enzimas que alteran y dañan la
    estructura de
    la célula y que inducen apoptosis. Las células
    dañadas se desprenden y obstruyen la luz del
    túbulo, aumentando la presión intratubular con la
    consiguiente disminución del filtrado glomerular.
    Además se producen lesiones endoteliales que aumentan la
    liberación de endotelina (vasocontrictor); a esto se le
    suma la disminución de la producción de NO y PGI2.
    Todos estos factores desencadenan la oliguria, que es muy
    importante al momento del diagnóstico del shock.

    En las lesiones por isquemia, la necrosis es focal y
    compromete grupos de
    células tanto de los túbulos contorneado proximal y
    distal como de asas de Henle. Al final de la primera semana y
    durante la segunda semana, comienza la regeneración
    epitelial. Esta se inicia a partir de células que no
    sufrieron necrosis, gracias a estimulación autocrina y por
    diversas citocinas y factores como factor de crecimiento
    epidérmico (EFG), TGF- a , IGF tipo I y factor de crecimiento de
    hepatocitos. Las células en regeneración son planas
    con núcleos hipercromáticos y tienen numerosas
    mitosis . En
    la tercera semana se completa la regeneración,
    frecuentemente se observan acúmulos de células
    epiteliales que protruyen al lumen tubular. Después de la
    cuarta semana habitualmente hay normalidad del epitelio tubular.
    La inflamación intersticial concomitante también
    evoluciona hacia la curación con regresión
    completa. Sin embargo, cuando la necrosis tubular ha sido muy
    extensa y ha estado acompañada de rupturas de la membrana
    basal tubular e inflamación intersticial importante, es
    difícil una restitución de la estructura del
    nefrón. En estos casos la evolución es hacia la
    fibrosis intersticial con gran alteración de la arquitectura del
    tejido renal. Entonces persiste la insuficiencia
    renal.

    Para
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    menú superior

    SIGNOS Y SÍNTOMAS CLÍNICOS EN
    SHOCK

    Antes que nada es importante advertir que los datos
    clínicos y hemodinámicos obtenidos en una primera
    evaluación deben valorarse teniendo en
    cuenta los efectos del tratamiento administrado previamente. Por
    otra parte la respuesta a cada medida terapéutica
    (expansión del volumen plasmático, fármacos
    vasoactivos e inotrópicos, modificaciones en el tipo de
    ventilación mecánica…) debe ser objetivada, ya que
    será de suma utilidad en el
    proceso diagnóstico, tanto del tipo y causa del shock como
    de las posibles complicaciones evolutivas.

    Las manifestaciones clínicas del shock son muy
    variadas y dependen de la etiología, del momento
    evolutivo, de la aparición de complicaciones, de la
    terapéutica empleada anteriormente y del estado de
    salud previo del
    paciente. Además pueden coexistir distintas causas de
    shock en un mismo paciente, de forma que el cuadro clínico
    y hemodinámico no sea típico, lo que puede
    dificultar su interpretación.
    Clínicamente diagnosticamos que un paciente está en
    estado de shock (independientemente del tipo/causa) cuando
    presenta TRES de entre los siguientes signos:

    1. Hipotensión arterial – absoluta o relativa-
      que dure al menos 2 horas producida por cualquiera de la
      etiologias del shock (hipovolemia, falla de bomba, etc…). La
      hipotensión absoluta sería una PA
      sistólica menor de 90 mmHg -o una PA media menor de 60
      mmHg-. En un hipertenso se valoraría la reducción
      de su PA sistólica en mas de 40 mm Hg con respecto a
      los valores
      basales, lo que se consideraría una hipotensión
      relativa. La ausencia de hipotensión no descarta la
      existencia de un shock ya que este síndrome puede
      ocurrir en un hipertenso previo, o bien manifestarse en la fase
      inicial "oculta" (preshock). Hay que tener también en
      cuenta el hecho de que el paciente esté recibiendo
      fármacos vasoconstrictores que le lleven a tener cifras
      de PA aparentemente normales; lógicamente cuanto mayores
      dosis vasoactivas se necesiten, menor será la PA
      real.

    2. Signos de hipoperfusión tisular
    orgánica (de obligada presencia para definir

    el estado de shock):

    1. Oliguria (diuresis, débito o flujo urinario
      inferior a 0,5 mL/Kg/hora) debida a la hipoperfusión
      renal que busca disminuir la salida de líquidos tratando
      de aumentar la volemia

    b) Bajo nivel de conciencia (obnubilación,
    sopor, confusión mental, estupor, o menos
    frecuentementecoma) debido a la reducción del flujo
    sanguíneo cerebral.

    1. c) Alteraciones cutáneas en forma de
      :
    • Piel pálida –muchas veces con cianosis
      acra e incluso livideces-, fría, húmeda, sudorosa
      y con pobre pulso capilar (vasoconstricción
      cutánea), como ocurriría en todos los tipos de
      shock hipodinámicos (hipovolémicos,
      cardiogénicos, obstructivos, y fase final de los
      distributivos), o bien:
    • Piel caliente, seca y con buen relleno capilar
      (vasodilatación cutánea), lo que ocurriría
      en la fase hiperdinámica del shock distributivo
      (sépticos…).

    d) Signos de disfunción celular:

    • Hiperlactatemia debido a que ,al disminuir la llegada
      de oxigeno a la célula, esta realiza un metabolismo
      principalmente anaerobico del que sesprenden intermediarios
      como el acido láctico.
    • Acidosis metabólica -compensada o no, por una
      alcalosis respiratoria (hiperventilación alveolar)-, que
      se ve reflejada en una disminución de los bicarbonatos
      plasmáticos y un elevado déficit de
      bases.

    3. Signos de disfunción orgánica,
    manifestaciones de una respuesta neurovegetativa de alarma
    (estrés):

    1. Taquípnea (por estimulación de la
      ventilación alveolar).
    2. Taquicardia (por estimulación
      adrenérgica cardíaca).

    4. Otros signos de disfunción o insuficiencia
    orgánica, manifestaciones lesivas:

    a) Hipoxemia y/o hipercapnia.

    b) Signos de isquemia miocárdica.

    c) Trastornos de la hemostasia.

    1. d) Alteraciones funcionales hepáticas,
      etc.

    Tras establecer el diagnóstico sindrómico
    se intentará llegar a un diagnóstico
    etiológico mediante una cuidadosa historia clínica con
    una anamnesis y una exploración clínica completas.
    A esta recogida de datos clínicos subjetivos y objetivos se
    le añadirán los signos objetivos de las
    exploraciones complementarias que se

    practiquen.

    SHOCK CARDIOGENICO

    Hemodinámicamente el shock cardiogénico
    cursa con un bajo gasto cardiaco (GC), debido a la falla de este
    como bomba, con disminución de la perfusión
    periférica. Esto se ve manifestado en alteraciones del
    estado mental que puede ir desde la angustia hasta el coma, piel
    está fría, pálida y pegajosa, el llenado
    capilar es lento (más de 5 segundos),entre
    otros.

    Se encuentra una presión venosa central alta
    (PVC) ya que el corazón no es capas de enviar la sangre
    que se acumula en el compartimento venoso al compartimento
    arterial, por lo que veremos, ingurgitación yugular y
    edemas periféricos. Del mismo modo podremos observar una
    presión de oclusión de arteria pulmonar alta
    (POAP), lo que provocara congestión pulmonar,
    auscultándose estertores finos bilaterales distribuidos
    extensamente en ambos hemitórax y crepitos a de mas de
    encontrarse taquipnea, cianosis y datos clínicos de
    insuficiencia respiratoria.
    Las resistencias vasculares sistémicas (RVS) se elevan
    debido a una respuesta simpaticoadrenergiaca producida para
    asegurar la perfusión de órganos vitales como
    cerebro y corazón, así mismo aumenta la frecuencia
    cardiaca produciendo taquicardia. La RVS mantendrá en un
    inicio la presión en valores normales, pero en etapas
    más avanzadas esta no será suficiente y se
    presentará hipotensión arterial, sistémica,
    severa y prolongada, que no responde a la
    administración de volumen.

    SHOCK HIPOVOLEMICO

    Para efectos didácticos se divide al shock en 3
    etapas:

    Etapa I: La pérdida es del 15 al 30% del
    volumen intravascular. El enfermo se encuentra inquieto,
    taquicárdico, taquipneico, refiere sed, la presión
    arterial sistólica se mantiene normal pero la
    presión arterial diastólica aumenta como efecto de
    una vasoconstricción intensa que aumenta la resistencia
    vascular periférica, por lo que la diferencia entre ambas
    (presión de pulso) disminuye. El flujo urinario se
    encuentra entre 20 y 30 ml/hora. (el flujo urinario normal es de
    35 a 65 ml/hr)
    Etapa II: La pérdida es del 30 al 40% del volumen
    intravascular. El enfermo presenta taquicardia, ansiedad y
    confusión, mayor taquipnea, hipotensión y franca
    oliguria (5 a 15 ml/hora). La piel está pálida, hay
    diaforesis, piloerección, llenado capilar lento de
    más de 3 segundos. Los enfermos coronarios pueden
    presentar angina.

    Etapa III: La pérdida es mayor del 40% del
    volumen intravascular. La víctima está confusa y
    letárgica, muy taquicárdica (más de 140
    latidos por minuto) y taquipneica (más de 35 respiraciones
    por minuto), la presión arterial está muy baja y la
    presión de pulso se reduce o no se puede auscultar la
    presión diastólica, no orina. Las manifestaciones
    cutáneas son más intensas que en la etapa anterior.
    Su progreso puede llevar a la disociación
    electromecánica (trazo electrocardiográfico
    presente y pulso carotídeo ausente) y a la muerte en pocos
    minutos.

    La mejor manera de valorar la magnitud de la
    pérdida sanguínea es observar la respuesta del
    enfermo a la carga inicial de solución cristaloide. Si el
    enfermo se estabiliza, probablemente su pérdida
    sanguínea no sea mayor. Si el enfermo mejora pero al
    terminar la infusión vuelve a presentar datos de
    hipoperfusión, la pérdida sanguínea fue
    importante o continua sangrando; en este caso es necesario
    administrar no solamente soluciones
    cristaloides sino también sangre y probablemente
    requerirá de intervención quirúrgica para
    cohibir el sangrado. En el enfermo que no mejora con la carga
    inicial se debe sospechar que la pérdida sanguínea
    ha sido severa o que la pérdida sanguínea sigue
    siendo activa y requiere de transfusión sanguínea
    inmediata o que el enfermo tiene algún otro factor que lo
    mantiene en shock (tamponade cardiaco, neumotórax,
    hipoxemia, acidosis, sepsis, etc…); muy probablemente
    requerirá de intervención quirúrgica para
    corregir el problema

    SHOCK OBSTRUCTIVO

    Los hallazgos clásicos de obstrucción
    cardiaca son la tríada de hipotensión debido a
    elevadas presiones de llenado cardíaco, sobre todo del
    lado derecho; distensión de las venas del cuello por la
    misma razón anterior, y tonos cardiacos
    amortiguados.

    SHOCK DISTRIBUTIVO

    Shock neurogénico

    El patrón hemodinámico se caracteriza por
    Al haber una intensa vasodilatación disminuye la
    circulación normal de la sangre provocando un GC bajo con
    descenso de la precarga (PVC, PAOP) y disminución de las
    RVS.

    Shock anafiláctico

    Aparece rápidamente, en unos 30 minutos (desde 1
    a 15 minutos hasta a veces 2 horas) tras la exposición
    al alergeno, aquejando el paciente ansiedad e inquietud,
    estornudos, tos, opresión torácica, palpitaciones,
    disnea, prurito, parestesias, urticaria, exantema generalizado y
    angioedema, incluso edema laríngeo y broncoespasmo, y a
    veces naúseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.
    En 1-2 minutos aparece hipotensión con signos de
    hipoperfusión tisular, convulsiones, coma, e incluso la
    muerte.

    Shock séptico

    Se observa vasodilatación provocada por los
    efectos de la histamina, bradicina, serotonina y endorfinas
    disminuye espectacularmente las resistencias periféricas.
    Esto hace que los capilares sean mas permeables y originan
    desplazamiento de liquido a los tejidos. Para compensar la
    disminución del volumen plasmático, las
    catecolaminas actúan aumentando el gasto cardiaco y la
    contractilidad cardiaca. Pero los efectos no son lo
    suficientemente intensos para mantener la presión
    arterial.También se presenta fiebre producto de la
    respuesta inmunitaria a la infección que causo el shock y
    leucocitosis Se produce una coagulopatía que se manifiesta
    en forma de moteado progresivo de las piernas.

    La piel se presenta caliente, seca y congestionada
    producto de la vasodilatación periferica.

    La reducción de la perfusión cerebral
    puede producir signos de deterioro del estado mental, dando lugar
    a agitación y confusión.

    Se produce además taquipnea debido a que al haber
    una baja en la perfución alveolar se produce hipoxemia la
    que busca ser compensada por el pulmón provocándose
    una hiperventilación.

    TRATAMIENTO DE
    SHOCK

    Por ser el shock un proceso crítico que amenaza
    la vida del paciente, la actuación terapéutica debe
    ser inmediata, lo que supone en la mayoría de las
    ocasiones iniciar un tratamiento empírico tras formular
    una hipótesis etiológica inicial y
    mientras se continúa el proceso diagnóstico. La
    resucitación precoz de los pacientes en shock es
    fundamental dado que el retraso en su corrección disminuye
    las posibilidades de recuperación y favorece la
    aparición de fallo multiorgánico.

    Existen determinadas situaciones que requieren un
    tratamiento específico urgente, sin el que es imposible
    revertir la situación de shock, como ocurre en caso de un
    taponamiento cardiaco, un neumotórax a tensión o un
    TEP masivo, entre otros.

    SOPORTE RESPIRATORIO

    Al igual que en otras situaciones críticas la
    prioridad inicial en el shock es asegurar una correcta
    función respiratoria, lo que incluye mantener la
    permeabilidad de la vía aérea y una
    ventilación y oxigenación adecuadas. Habitualmente
    se requiere el empleo precoz
    de la ventilación mecánica (VM) y son pocos los
    pacientes que pueden ser manejados sin ella.

    En ocasiones la simple protección de la
    vía aérea establece la indicación de
    intubación, como cuando existe deterioro del nivel de
    consciencia.

    La presencia de hipoxemia significativa (SaO2 < 90%)
    es una indicación de VM y también lo es el fallo
    ventilatorio (PaCO2 > 45 mmHg). Sin embargo la hipercapnia es
    un signo tardío de ventilación inapropiada y
    personas jóvenes, previamente sanas, son capaces de
    mantener una PCO2 adecuada, a expensas de un gran trabajo
    respiratorio, hasta momentos antes de sufrir una parada
    respiratoria. Por ello es necesario buscar signos más
    precoces de fallo ventilatorio, como lo es la presencia de
    acidosis metabólica que no puede ser
    compensada.

    Habitualmente en el shock existe una taquipnea de origen
    multifactorial que condiciona un elevado trabajo respiratorio y
    la musculatura respiratoria requiere una gran proporción
    del gasto cardiaco. La ventilación mecánica precoz,
    sedación y relajación disminuyen el consumo
    muscular de O2 y por tanto, el permitiendo que gran parte del
    flujo sanguíneo se derive hacia órganos
    vitales.

    Si se prevé la necesidad de intubación y
    VM, éstas deben preceder a otros procedimientos
    más complicados, como la cateterización venosa
    central o exploraciones que requieran el traslado del paciente,
    dado que durante su realización no es posible una
    vigilancia adecuada.

    La VM con presión positiva disminuye el retorno
    venoso y puede agravar la hipotensión en aquellos tipos de
    shock en los que existe una hipovolemia absoluta o relativa, en
    estas circunstancias es recomendable utilizar un volumen
    corriente bajo y evitar en lo posible la utilización de
    PEEP. Por el contrario en el shock cardiogénico la VM
    puede ser beneficiosa al disminuir la precarga como la postcarga
    del VI.

    SOPORTE CIRCULATORIO
    Una vez asegurada la
    función respiratoria hay que establecer un acceso venoso
    para la administración de fluidos y
    fármacos. Los angiocatéteres de grueso calibre (14G
    ó 16G) colocados en una vena periférica son
    más adecuados para una rápida reposición de
    la volemia. Si se administran fármacos vasoconstrictores
    es preciso utilizar siempre una vía central, para
    facilitar su manejo y evitar complicaciones locales.

    Reposición de la volemia

    Independientemente de la causa del shock, y si no
    existen signos de sobrecarga de volumen, es imprescindible
    restaurar el volumen circulante.

    El tipo de fluidos que deben ser empleados
    continúa siendo un tema controvertido. Para conseguir una
    resucitación efectiva con soluciones cristaloides se
    requiere una cantidad tres o cuatro veces superior al
    déficit de volemia. Cuando se emplean soluciones coloides,
    una mayor proporción del fluido aportado permanece en el
    espacio intravascular y por tanto se requiere un volumen menor
    para conseguir una resucitación adecuada. Se ha postulado
    que las complicaciones respiratorias son más frecuentes en
    pacientes tratados con
    cristaloides, así como que se produce mayor edema
    intersticial que dificultaría la oxigenación
    tisular y la cicatrización, sin embargo hasta el momento
    ningún estudio ha podido demostrarlo. Tampoco se ha
    encontrado que existan diferencias respecto a la mortalidad de
    los pacientes tratados con una u otra solución, sin
    embargo el coste de los coloides es mucho más
    elevado.

    Soluciones cristaloides

    Se emplean habitualmente las soluciones salina
    fisiológica (ClNa 0,9%) y el Ringer Lactato, esta
    última contiene electrolitos en concentración
    similar al suero sanguíneo y lactato como buffer. Son
    soluciones baratas, sin efectos secundarios, que
    rápidamente difunden al espacio extravascular, por ello se
    requieren grandes volúmenes para conseguir una volemia
    adecuada, lo que provoca una disminución de la
    presión oncótica plasmática. En sujetos
    sanos adultos sólo una cuarta parte del volumen infundido
    permanece en el espacio intravascular al cabo de 1
    hora.

    Soluciones coloides

    El coloide natural por excelencia es la albúmina,
    proteína de peso molecular entre 66.300 y 69.000 daltons,
    que es sintetizada por el hepatocito y que genera el 80% de la
    presión coloidosmótica del plasma. Se comercializa
    en dos concentraciones: al 5% y al 25% y su principal
    inconveniente es su elevado coste. Las soluciones coloides mas
    empleadas son sintéticas:

    -Dextranos

    -Gelatinas

    -Almidones

    Fármacos
    cardiovasculares

    Son los fármacos más empleados en la
    actualidad en el tratamiento del shock. Se dividen en dos grupos:
    aquellos que actúan de forma preferente sobre el
    inotropismo cardiaco y aquellos cuyo efecto predominante tiene
    lugar sobre las resistencias vasculares. La mayoría de
    ellos tienen ambos efectos dependiendo de la dosis empleada y
    todos se administran en perfusión continua.
    Las catecolaminas son los más ampliamente utilizados y
    actúan sobre los receptores adrenérgicos
    distribuidos en los vasos sanguíneos y el miocardio. Los
    principales compuestos empleados en el shock tienen acciones
    mixtas alfa y beta-adrenérgicas, con predominio variable
    de una de ellas. Los mas utilizados son:

    -Adrenalina

    -Noradrenalina

    -Dopamina

    -Dobutamina

    TRATAMIENTO ESPECÍFICO

    Shock séptico

    Resucitación inicial

    Como se ha descrito, la hipovolemia es un hecho
    constante en el shock séptico y debe corregirse antes de
    utilizar fármacos vasoactivos. Los cristaloides (Suero
    salino 0,9% o Ringer lactato) son los fluidos de elección
    para la resucitación inicial, puesto que a pesar de que se
    distribuyen rápidamente al espacio extravascular,
    consiguen una expansión adecuada de la volemia. Si la
    situación hemodinámica no mejora tras la
    administración de 2 a 3 litros o si aparecen signos de
    sobrecarga de volumen está indicado iniciar la
    administración de dopamina para lograr una PAM 70
    mmHg.

    Soporte avanzado

    Se debe monitorizar la POAP y si es baja administrar
    cristaloides hasta alcanzar una cifra alrededor de 12 mmHg, ya
    que con POAP superiores no se consigue una respuesta
    hemodinámica mejor. Si la PAM persiste baja, a pesar de
    una POAP entre 12 y 15 mmHg, se debe iniciar el tratamiento con
    drogas
    presoras.
    Los fármacos vasopresores utilizados habitualmente son la
    dopamina, la noradrenalina y la adrenalina. Se puede comenzar con
    la administración de dopamina, según hemos
    reseñado en el apartado anterior, pero si con dosis
    máximas (20 mcg/Kg/min) no se obtiene una PAM superior a
    70 mmHg se empleará noradrenalina a dosis crecientes,
    comenzando con 0,05 mcg/Kg/min hasta conseguir una respuesta
    adecuada (la dosis máxima recomendada es 0,6 mcg/Kg/min).
    También se puede utilizar la noradrenalina desde el
    inicio, recientemente se ha postulado que ésta es superior
    a la dopamina en el tratamiento del shock séptico. Cuando
    se emplea noradrenalina se puede asociar dopamina a dosis
    dopaminérgica para mejorar la perfusión renal, si
    bien en estos momentos este efecto está
    cuestionado.

    La dobutamina es otro de los fármacos que se
    utilizan en el shock séptico y está indicada cuando
    el IC es menor de 3,5 l/min/m2 y/o si aparecen signos de
    insuficiencia cardíaca.

    Antibioterapia

    El pronóstico de los pacientes en shock
    séptico mejora si el tratamiento antibiótico se
    inicia precozmente. Además, siempre que sea posible, el
    drenaje del foco infeccioso no debe demorarse.
    Aunque algunos antibióticos administrados por vía
    oral alcanzan niveles plasmáticos y tisulares adecuados,
    deben emplearse siempre preparados parenterales. Se
    comenzará con un régimen antibiótico
    empírico, que se reevaluará posteriormente, cuando
    se disponga de los resultados microbiológicos y
    según la respuesta clínica.

    Shock hipovolémico no
    hemorragico

    Resucitación inicial

    La corrección rápida de la volemia en el
    shock hipovolémico permite en la mayoría de casos
    restablecer la perfusión tisular, no obstante si el
    tratamiento se retrasa más de dos horas cuando el volumen
    intravascular perdido es superior al 40 %, las probabilidades de
    que el paciente sea resucitado con éxito
    se reducen drásticamente.

    La elevación de las extremidades inferiores es
    una medida que se debe aplicar inicialmente para aumentar el
    retorno venoso. No existe una pauta de reposición
    unánimemente aceptada y el tipo de fluidos que debe
    administrarse continúa siendo un tema de debate. Se
    puede comenzar administrando 1 ó 2 L de cristaloides en
    aproximadamente 10 minutos y evaluar frecuentemente la
    situación clínica del paciente. Si los signos de
    hipoperfusión persisten se puede continuar con la
    administración de cristaloides a un ritmo de 1 ó 2
    L en 20 minutos hasta que se alcance una PAM mayor de 70 mmHg o
    aparezcan signos de sobrecarga de volumen. Siempre que sea
    posible los fluidos deben ser calentados previamente para
    prevenir la hipotermia. No se deben emplear fármacos
    vasoactivos hasta que la volemia no sea adecuada.

    Soporte avanzado

    Si persiste el shock a pesar de las medidas anteriores
    se debe cateterizar la arteria pulmonar y administrar fluidos
    hasta conseguir una presión de oclusión o de
    enclavamiento en arteria pulmonar (POAP) entorno a 12 mmHg. En el
    caso de que ésta aumente por encima de 16 mmHg y no se
    haya producido una mejoría en los parámetros
    hemodinámicos y clínicos debemos sospechar la
    existencia de un componente cardiogénico.

    No es aconsejable utilizar aminas vasoactivas, a
    excepción de dopamina a dosis dopaminérgicas, hasta
    que la POAP no se haya normalizado.

    Shock hemorrágico

    Resucitación inicial
    La localización precoz del foco de sangrado y el control
    del mismo, son pilares fundamentales de la actuación
    inicial en el shock hemorrágico. La hemorragia severa
    provoca un deterioro grave de la perfusión tisular,
    incluso en ausencia de hipotensión y debe corregirse
    precozmente para evitar el desarrollo de fallo
    multiorgánico

    Una vez valorada la gravedad de las lesiones y
    monitorizadas las constantes vitales, se deben colocar al menos
    dos angiocatéteres de grueso calibre (14-16G) e infundir
    rápidamente 2 L de Ringer Lactato. Sin embargo la utilidad
    de cristaloides o de coloides en la reposición de la
    volemia es limitada pues, aunque incrementan el transporte de
    oxígeno por aumento de la precarga, causan
    hemodilución con disminución del contenido arterial
    de O2 (CaO2).

    Si pese a estas medidas, la inestabilidad
    hemodinámica y los signos de hipoperfusión
    persisten, no debe retrasarse la administración de sangre.
    Es preferible la utilización de concentrados de
    hematíes previa realización de pruebas
    cruzadas, aunque en casos de extrema gravedad está
    indicada la administración de sangre del grupo 0 Rh
    negativo. No hay que olvidar que la hemorragia no sólo
    provoca la pérdida de hematíes, también se
    pierden factores de la coagulación y plaquetas, por lo
    tanto, en hemorragias graves, es aconsejable transfundir una
    unidad de plasma fresco congelado por cada 5 unidades de
    concentrados de hematíes y administrar 1 U de concentrado
    de plaquetas por cada 10 Kg de peso cuando el sangrado es
    cuantioso y el recuento de plaquetas es inferior a 100.000/
    mm3.

    Soporte avanzado

    Siempre que no se demoren las medidas destinadas a
    interrumpir la hemorragia, se debe cateterizar la arteria
    pulmonar para determinar la POAP, que tiene que estar en un rango
    de 12 a 15 mmHg. La POAP evidencia frecuentemente que, a pesar de
    una restitución adecuada de la volemia con arreglo a las
    pautas de la ATLS y la monitorización de la PVC, es
    necesario administrar más fluidos. Por otra parte, la
    normalización de la PA y de la diuresis no
    excluyen necesariamente la presencia de hipoperfusión. En
    las hemorragias agudas el hematocrito no es un parámetro
    adecuado para indicar la transfusión de sangre, dado que
    desciende lentamente, sólo cuando se produce la
    hemodilución.

    Shock cardiogénico

    Resucitación inicial

    La causa más frecuente de shock
    cardiogénico es el IAM, si existe evidencia suficiente de
    que la cardiopatía isquémica aguda es la causa del
    shock, el tratamiento y la monitorización deben iniciarse
    en el medio extrahospitalario y si es posible hay que administrar
    el tratamiento trombolítico.

    En el caso del IAM es vital conseguir una
    reperfusión coronaria precoz y medidas como la
    angioplastia coronaria, cirugía de
    revascularización o la administración de
    fibrinolíticos no se pueden demorar. Con estas medidas se
    persigue reducir al máximo el tamaño del infarto,
    principal determinante de la función ventricular de la que
    depende, a su vez, el pronóstico inicial y a largo plazo
    de estos pacientes. La ecocardiografía es imprescindible
    para el diagnóstico de otras causas de shock
    cardiogénico, así como para descartar aquellos
    procesos que tienen una presentación clínica
    similar, como el TEP, la disección aórtica o el
    taponamiento cardiaco.

    Las alteraciones hidroelectrolíticas, del
    equilibrio ácido-base y del ritmo cardiaco empeoran la
    función cardiaca y deben ser corregidas
    inmediatamente.

    Si no hay evidencia de congestión pulmonar,
    especialmente si previamente se han empleado diuréticos y
    vasodilatadores venosos, es posible que exista cierta hipovolemia
    que debe corregirse con la administración de fluidos,
    indudablemente con gran cautela y vigilando continuamente la
    respuesta clínica. Se puede comenzar con 250 ml de Ringer
    Lactato en 20 minutos y si la PA mejora y no aparecen signos de
    sobrecarga de volumen se debe repetir la misma pauta hasta
    conseguir una adecuada reposición de la volemia.
    Una vez optimizada la precarga, o si como generalmente ocurre hay
    signos de sobrecarga de volumen, hay que iniciar el tratamiento
    con fármacos inotrópicos. La dobutamina es el
    fármaco de elección, comenzando con una dosis de 5
    mcg/Kg/min y aumentando gradualmente hasta que los signos de
    hipoperfusión mejoren o se alcance una dosis de 15-20
    mcg/Kg/min. Si la hipotensión inicial es grave se puede
    administrar a un tiempo dopamina a dosis crecientes hasta un
    máximo de 20 mcg/Kg/min.

    Soporte avanzado

    La monitorización hemodinámica con el
    catéter de Swan-Ganz permite optimizar el tratamiento y
    ratificar el diagnóstico. Como antes aludíamos, hay
    que suministrar fluidos si la POAP es inferior a 18 mmHg, si a
    pesar de esta medida el IC sigue siendo inferior a 2,2 L/min se
    comenzará con dobutamina y con arreglo a la respuesta se
    añadirá dopamina. Si persiste el shock puede ser
    necesaria el uso de noradrenalina o adrenalina.

    Generalmente los vasodilatadores no se pueden emplear en
    el tratamiento del shock cardiogénico y tan sólo en
    casos concretos puede estar indicada su utilización, como
    en la insuficiencia mitral aguda, rotura septal e insuficiencia
    aórtica aguda.

    El soporte mecánico circulatorio, principalmente
    con balón de contrapulsación, se debe realizar
    cuando no se ha conseguido la estabilización
    hemodinámica con tratamiento farmacológico. Este
    mejora la perfusión diastólica coronaria y reduce
    la postcarga y precarga del ventrículo izquierdo, de tal
    forma que aumenta el aporte de O2 al miocardio , disminuyendo al
    mismo tiempo el consumo de O2, por lo que es de especial utilidad
    en la cardiopatía isquémica aguda.

    EXAMENES
    COMPLEMENTARIOS

    Inicialmente se extraerán muestras de sangre
    -arterial y venosa- y de orina, para la determinación
    analítica de indicadores
    del intercambio gaseoso, del estado acido-básico y
    metabolismo tisular global, del estado hidroelectrolítico,
    de la hemopoyesis y la hemostasia, de la función renal, de
    la función hepática, de la

    reacción inmunitaria inespecífica, etc.
    Las pruebas complementarias más comunes

    son:

    Pruebas basadas en análisis de laboratorio

    Determinar en sangre arterial: gasometría
    y lactato. Calcular índices de oxigenación como el
    cociente paO2/FiO2, el gradiente alvéolo-arterial de O2
    (pA-aO2), la fracción de mezcla (shunt) arterio-venosa
    intrapulmonar (Qs/Qt), el índice de ventilación
    perfusión (VQI), etc.

    -Determinar en sangre venosa: gasometría venosa
    central o venosa mixta, lactato venoso central, si no es posible
    el arterial, glucemia, sodio, potasio, cloro, calcio,
    fósforo, magnesio, urea, creatínina,
    proteínas totales, amilasa, bilirrubina, enzimas (CK y
    CK-MB, GOT-AST, GPT-ALT, GGT, LDH, FAl…)
    proteína

    C-reactiva, hemograma (hemoglobina [Hb], hematocrito
    [Hc], plaquetas, recuento total y diferencial de leucocitos),
    pruebas de coagulación y pruebas cruzadas. Considerar
    también analizar el cortisol preferiblemente con la
    adrenocorticotropina (ACTH) y las hormonas tirodeas (fT3, fT4 y
    hormona tiroestimulante –TSH-). Asímismo se
    podrá valorar la posibilidad de solicitar análisis
    toxicológicos.

    -Estudiar en orina presencia de elementos
    químicos anormales y sedimento urinario, creatinina, urea,
    sodio, potasio y cloro. Se pueden calcular índices de
    aclaramiento -de la creatinina (ClCr), del agua libre (ClH2O),
    etc.

    -Si se sospecha la presencia de una infección con
    sepsis, se extraerán muestras de líquidos o tejidos
    corporales para efectuar estudios microbiológicos, tales
    como:

    -Extracción de 3 muestras de sangre mediante
    punción vascular percutánea, a intervalos de 15-20
    minutos, para practicar hemocultivos.

    -Extraer muestras de orina para urocultivo.

    -Obtener muestras de secreciones respiratorias como
    esputo, o bien de aspirado traqueal o bronquial (si el paciente
    está intubado). En los casos que la posible sepsis curse
    con focos inflamatorios pulmonares bilaterales o difusos, o en
    inmunodeprimidos, o en otras presentaciones graves de
    lesión pulmonar, se intentará practicar una
    fibrobroncospia con toma de muestras tisulares mediante cepillado
    bronquial teleocluido y/o lavado broncoalveolar, para su
    exámen microbiológico e histopatológico. Se
    considerará la biopsia pulmonar abierta en los casos
    más graves de afectación pulmonar con mala
    evolución o en aquellos con pobre rentabilidad
    diagnóstica.

    -Extraer muestras (4-5 mL) de líquido
    cefalorraquídeo (LCR), si el paciente presenta un
    síndrome meníngeo u otra disfunción
    neurológica, una vez descartada la coexistencia de
    lesiones ocupantes de espacio o hipertensión intracraneal
    (mediante una fundoscopia y una TC craneal).

    -Obtener muestras de otros fluídos
    corporales sospechosos, exudados hísticos, o incluso
    biopsias de lesiones cutáneas, si los hubiera, para su
    estudio microbiológico e histopatológico. En todas
    las muestras de características exudativas o de aspecto
    purulento debe primero practicarse una tinción de
    Gram.

    Pruebas basadas en registros
    electrofisiológicos de superficie

    -Obtener un registro electrocardiográfico
    (ECG).

    -Considerar obtener un registro
    electroencefalográfico (EEG).

    Pruebas diagnósticas basadas en
    imágenes
    :

    -Realizar una radiografía (Rx) de tórax:
    aportará información sobre las estructuras
    anatómicas y posibles lesiones torácicas,
    cardiopulmonares y mediastínicas.

    -Practicar otras exploraciones no invasivas destinadas a
    poner de manifiesto lesiones orgánicas.

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    García, Pilar

    González, Alejandra

    Saul, Paloma

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