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Asia




Enviado por pablo9711



    1. Entorno
      natural
    2. Historia
      geológica
    3. Regiones
      fisiográficas
    4. Red fluvial
    5. Clima
    6. Flora
    7. Fauna
    8. Recursos
      minerales
    9. Población
    10. Religión
    11. Económico
    12. Agricultura
    13. Minería
    14. Energía

    INTRODUCCIÓN

    Asia, el más grande de los seis continentes que
    constituyen la Tierra.
    Incluidas las regiones insulares, abarca un área de unos
    44.936.000 km2: aproximadamente, una tercera parte de la
    superficie terrestre. Sus habitantes representan tres quintas
    partes de la población total del mundo. A finales de la
    década de 1990, Asia tenía
    más de 3.400 millones de habitantes.

    Situada casi en su totalidad en el hemisferio norte,
    Asia limita al
    norte con el océano Glacial Ártico; al este, con el
    estrecho de Bering y el océano Pacífico; al sur,
    con el océano Índico, y al suroeste, con el mar
    Rojo y el mar Mediterráneo. Al oeste, la frontera
    convencional entre Europa y Asia,
    marcada por los Urales, se prolonga hacia el sur por el
    río Ural hasta el mar Caspio, continuando después
    hacia el oeste por el Cáucaso hasta el mar Negro. Muchos
    geógrafos
    prefieren considerar la masa continental formada por Europa y Asia un
    solo continente, denominado Eurasia.

    La tierra firme
    del continente asiático se extiende desde el extremo
    meridional de Malaca hasta el cabo Chelyuskin, en Siberia. Su
    punto más occidental es el cabo Baba, al noroeste de
    Turquía, y su punto más oriental es el cabo
    Dezhneva, al noroeste de Siberia. El mayor ensanchamiento del
    continente de este a oeste, su mayor amplitud longitudinal,
    alcanza los 8.500 km aproximadamente. En Asia se hallan el punto
    más bajo de la superficie terrestre, la costa del mar
    Muerto (395 m por debajo del nivel del mar) y el punto más
    alto, el monte Everest (a 8.848 m sobre el nivel del
    mar).

    Al sureste de la masa continental hay un conjunto
    impresionante de archipiélagos e islas, que se extiende,
    hacia el este, hasta Oceanía.
    Este conjunto está formado por las islas de Filipinas e
    Indonesia, que, a su vez, incluye las islas de Sumatra, Java,
    Célebes (Sulawesi), Borneo y Nueva Guinea. Al norte se
    extienden Taiwan, las islas que constituyen Japón y
    Sajalín. Por su parte, Sri Lanka y grupos de islas
    menores, como Maldivas y las islas Andamán y Nicobar
    están situadas en el océano
    Índico.

    A causa de sus enormes dimensiones y carácter
    diverso, Asia se divide por comodidad en cinco regiones
    principales. Éstas son: la región asiática
    de la antigua Unión Soviética (conocida como Asia
    central soviética), que incluye Siberia, Asia
    centro-occidental y la vertiente meridional del Cáucaso;
    Asia oriental, que comprende China,
    Tíbet, Mongolia, Corea del Norte y Corea del Sur y
    Japón;
    el Sureste asiático, que comprende Myanmar (antigua
    Birmania), Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam, Malaysia, Singapur,
    Indonesia, Brunei y Filipinas; Asia meridional, que abarca
    India,
    Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Nepal y Bután; y
    el Suroeste asiático, que comprende Afganistán y
    los países integrantes de la región que normalmente
    se denomina Oriente Próximo—Irán, Irak,
    Turquía, Siria, Líbano, Israel, Jordania,
    Kuwait, Arabia Saudí y el resto de los estados de la
    península Arábiga.

    El continente, no obstante, también se puede
    dividir en dos grandes áreas culturales, entendiendo por
    tal aspectos étnicos, lingüísticos y
    religiosos: una gran área que se podría denominar
    espacio cultural suroriental (el Este y el Sureste
    asiático), en el que primarían los pueblos
    mongoloides (xantodermos), las lenguas chinotibetanas y
    malayo-polinesias y las religiones budista y
    sintoísta; y otra llamada espacio cultural
    centro-suroccidental (la región asiática de la
    antigua Unión Soviética, el Suroeste
    asiático y Asia meridional), caracterizado por la
    presencia de pequeñas poblaciones mongoloides en la
    primera de ellas junto a grupos
    leucodermos (caucasoides), mayoritarios en las otras dos
    regiones, y en donde las lenguas más habladas son las
    semíticas, las indoeuropeas y las altaicas, y las religiones predominantes el
    islam, el
    hinduismo y, en menor medida, el cristianismo.

    ENTORNO
    NATURAL

    Al contrario que en otros continentes, el interior de
    Asia está formado por montañas, mesetas y
    depresiones estructurales intermedias. El núcleo
    montañoso, localizado al sur del centro geométrico
    del continente, está integrado por el Himalaya y sus
    cordilleras asociadas, y por la meseta del Tíbet.
    Alrededor de este núcleo central hay cuatro importantes
    regiones mesetarias (Siberia, China
    occidental, India
    meridional y la península Arábiga) y varias grandes
    depresiones estructurales y llanuras fluviales (como es el caso
    de Arabia).

    HISTORIA
    GEOLÓGICA

    De acuerdo con la teoría
    de la tectónica de placas, la superficie de la corteza
    terrestre consta de enormes placas continentales y
    oceánicas, que en su mayoría están en
    continuo movimiento. De
    ellas, la más grande es la placa continental
    euroasiática. Partes de esta placa están compuestas
    por algunas de las rocas más
    antiguas encontradas en la Tierra, las
    de la era precámbrica (desde hace 4.650 millones de
    años hasta hace 570 millones), que actualmente se hallan
    en el escudo de Angará, en Siberia oriental, en gran parte
    de la península Arábiga, y al sur de la India, en
    la placa indo-gangeática.

    Durante la mayor parte del paleozoico y el mesozoico
    (desde hace 570 millones de años hasta hace 65 millones de
    años), un extenso mar, conocido como el mar de Tetis,
    cubría una gran parte del interior de Eurasia y
    extendió espesos depósitos que con el tiempo se
    convirtieron en formaciones sedimentarias y metamórficas.
    Hace 30 millones de años aproximadamente, el subcontinente
    indogangeático, que se había desgajado del Sureste
    asiático y derivaba hacia el Noroeste, comenzó a
    presionar por debajo de la placa continental euroasiática
    y creó una enorme fosa que, más tarde, cubierta de
    sedimentos, formó la placa indogangeática. Al mismo
    tiempo,
    generó una tremenda presión
    que hizo que el margen meridional de la placa continental
    euroasiática se plegara en una serie de cadenas
    montañosas, de las cuales el Himalaya es la más
    notable.

    La teoría
    de la tectónica de placas también ayuda a explicar
    la formación arqueada de las cordilleras,
    penínsulas y archipiélagos de Asia, así como
    la inestabilidad volcánica y tectónica de Asia
    meridional y del Sureste asiático. Al este de Asia, la
    fuerza
    primigenia fue producida por la placa del océano
    Pacífico, que en su movimiento
    hacia el Oeste empujó por debajo la placa continental
    euroasiática. Japón, Taiwan, las islas Kuriles, el
    archipiélago Ryūkyū y las islas
    Filipinas son producto de
    estas fuerzas. En el Sureste asiįtico, la situación
    se complica con los movimientos relativos de las placas de los
    océanos Ķndico y Pacífico; este
    movimiento ayuda a explicar la formación de las zonas
    montañosas, en dirección norte-sur, de la tierra firme
    del Sureste asiático y la actividad volcánica que
    caracteriza a la mayor parte del archipiélago
    indonesio.

    REGIONES
    FISIOGRÁFICAS

    El sistema
    fisiográfico asiático se centra en el Pamir Knot,
    una elevada región mesetaria, conocida como ‘el
    techo del mundo’, situada en el área fronteriza de
    India, China, Tayikistán, Pakistán y
    Afganistán; aquí, varios picos superan los 6.100 m.
    Desde el Pamir hacia el oeste, avanzando en espiral, se encuentra
    el Hindu Kush y su prolongación a través del norte
    de Irán, los montes Elburz. Más allá de este
    último están las cordilleras del Cáucaso,
    entre el mar Caspio y el mar Negro, y los montes Septentrionales
    de Anatolia (Kuzey Anadolu Daglari), a lo largo del mar Negro, en
    Turquía. Al sureste se encuentra el Gran Himalaya, que se
    prolonga paralelo a las menores, pero aún grandes,
    cordilleras situadas al norte y sur. Juntas, estas cordilleras
    forman un impresionante arco de este a oeste, de unos 2.500 km de
    longitud, que alberga numerosos picos que superan los 6.100 m,
    incluido el monte Everest. La alta cordillera Karakorum, que se
    extiende desde el este y el noroeste del Pamir, conduce a una de
    las secciones de los montes Kunlun, conocida como montes Altun (o
    Altun Shan). Esta línea de montañas continúa
    hacia el este a menor altura, como en el Nan Ling (Nan Shan), que
    se convierte en la cordillera Qin Ling (Ch’in Ling) al
    norte de China, y marca la gran
    división climática entre China septentrional y
    meridional. Entre el Himalaya y las cordilleras Karakorum-Kunlun
    se halla la meseta Tibetana, que tiene una altitud media entre
    los 3.660 m y los 4.570 m aproximadamente. Desde el Pamir,
    extendiéndose hacia el noroeste, está situado el
    gran Tian Shan, también con cumbres que superan los 6.100
    m, que disminuye en altitud al aproximarse a las fronteras de
    Mongolia. Al noreste, la cordillera de Altái se extiende
    hacia el interior de la República de Mongolia. Más
    allá se hallan las cordilleras Sayan, Yablonovi y
    Stanovói, en Siberia oriental; estas dos últimas,
    en cambio, no son
    parte del núcleo montañoso.

    Al norte del núcleo montañoso central
    existen varias depresiones estructurales importantes. Más
    al norte, entre el Tien Shan y los montes Altái, se halla
    la cuenca de Dzungaria, perteneciente a China. Al sur, entre el
    Tien Shan y las cordilleras Karakorum y Kunlun, se extiende la
    vasta cuenca de Tarim, en la que se encuentra uno de los
    desiertos más grandes de la latitud media, el Takla Makan.
    Finalmente, rodeada por el Kunlun y el Altun, está la
    profunda cuenca Qaidam (Tsaidam).

    Los tipos de suelo
    varían enormemente. Siberia está cubierta por los
    suelos de
    bosque ácido, típicos de la tundra y la taiga;
    además, el permafrost es frecuente, y el drenaje, por lo
    común, pobre. Estos suelos se funden
    con suelos de tierra oscura de pradera, estepa y desierto a lo
    largo de una enorme franja que se extiende desde China meridional
    hasta el mar Negro, por un lado, y hasta el Sureste
    asiático, por otro. Los suelos oscuros de estepa, los
    más fértiles de Asia, se hallan al norte de China
    central y al sur de Siberia occidental. En Asia oriental y
    meridional, los suelos más valiosos para la agricultura
    son los aluviales, situados en los valles inferiores de los
    grandes ríos, especialmente el Indo y el Ganges. Estos
    suelos constituyen la mayor parte del terreno agrícola de
    uso intensivo en Asia. En regiones situadas en latitudes
    más bajas hay suelos tropicales, que en general son poco
    fértiles. Estos suelos se transforman paulatinamente,
    hacia el norte, en suelos con mayor contenido de humus, algo
    más feraces.

    RED FLUVIAL

    El núcleo montañoso de Asia podría
    compararse con el eje de una rueda colosal, cuyos radios son
    grandes ríos que fluyen en todas las direcciones. Siete de
    estos ríos están entre los doce más largos
    del mundo. Los ríos Lena, Yeniséi y Obi fluyen
    hacia el norte, desde el margen septentrional y las estribaciones
    localizadas al noreste del núcleo montañoso hasta
    los límites
    del hielo del océano Ártico. Estos ríos
    fluyen a lo largo de vastas llanuras aluviales, con una capa de
    permafrost subyacente. Al este, desde las vertientes del Tien
    Shan y el Pamir, se hallan ríos como el Ili, el Sir Daria
    y el Amu Daria, que desembocan en mares interiores: el río
    Ili desagua en el lago Baljash, mientras que los otros dos lo
    hacen en el mar de Aral. Estos ríos, junto al río
    Zeravshan y otros menores del norte del Tíbet, China
    occidental y Mongolia meridional, constituyen la gran cuenca
    fluvial de Asia, con 10 millones de km2 de superficie.

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    Desecación del mar de
    Aral

    Al sur, sureste y este los grandes ríos fluyen a
    través de enormes llanuras. De suroeste a noreste, estos
    ríos son el Indo, el Ganges, el Brahmaputra, el
    Saluén, el Mekong, el Yangzi Jiang, el Huang He (o
    río Amarillo) y el Amur. Todos ellos, alimentados por
    glaciares o nieve, nacen en el interior o en los márgenes
    del núcleo montañoso.

    CLIMA

    El clima del
    continente es tan variado como la configuración de su
    superficie —abarca desde el bosque ecuatorial a la tundra
    ártica—. En su mayor parte, la zona septentrional de
    Asia está dominada por el movimiento de las masas de
    aire polar
    continentales, que se desplazan desde Siberia occidental hasta el
    norte del Pacífico. Los inviernos son largos y rigurosos,
    los veranos cortos y fríos y las precipitaciones anuales
    leves. Un clima similar es
    típico de la meseta del Tíbet y otras zonas altas.
    Las regiones interiores tienen clima desértico de latitud
    media o semiárido, con inviernos severos y veranos entre
    templados y cálidos; las precipitaciones medias anuales
    son inferiores a los 230 milímetros.

    Sin embargo, los extremos meridionales y orientales del
    continente se caracterizan por los vientos monzónicos
    (véase Monzón), que en invierno soplan desde el
    frío interior hacia el sur y el este, y en verano desde
    los océanos, en dirección norte, hacia las tierras
    más cálidas. La mayoría de los extremos de
    Asia tienen un invierno seco, que varía de helado a
    frío, y un verano caluroso y húmedo, con fuertes
    concentraciones de precipitaciones en los meses de verano. Aunque
    el término monzónico se aplica a todos los climas
    de Asia oriental y meridional, el verdadero monzón
    sólo es típico de una parte del subcontinente indio
    y Myanmar; en estas áreas, la media de precipitaciones
    anuales supera los 2.000 mm. En otras regiones de Asia meridional
    y oriental, las precipitaciones están, o bien menos
    concentradas en el verano, o bien distribuidas de manera uniforme
    a lo largo del año. Gran parte del Sureste asiático
    recibe corrientes de aire
    marítimo desde el océano Pacífico occidental
    en forma de efecto monzón. En los lugares donde
    intervienen los factores orográficos (es decir, la
    existencia de montañas), es probable que el invierno sea
    húmedo, como ocurre en las áreas costeras de
    Filipinas, Vietnam, Malaysia y parte de la India meridional. Las
    áreas costeras del Sureste asiático también
    soportan destructivos tifones, que se originan en el
    Pacífico occidental y la parte septentrional del mar de la
    China Meridional.

    El suroeste de Asia tiene un régimen
    climático diferente, característico de la zona
    mediterránea. Está dominado por una franja de altas
    presiones con masas de aire seco, relativamente estables, que se
    mueven lentamente de oeste a este llevando lluvias invernales y
    después se trasladan al norte de la India. El promedio de
    precipitaciones anuales es leve y prevalece el clima de estepa y
    desierto semiárido. Este régimen climático
    se extiende hasta el noroeste de la India.

    FLORA

    La flora en Asia es extraordinariamente variada y
    mantiene una íntima relación con los cambios en el
    suelo y el
    clima. En las lejanas extensiones septentrionales del continente,
    como Siberia, predomina la vegetación de tundra y taiga.
    La primera está compuesta por musgo y líquenes,
    principalmente; la segunda está formada en gran parte por
    bosques de alerce, pino, abeto y picea. Al sur de la taiga
    existen grandes zonas de praderas en dirección este-oeste.
    Al sur, éstas ceden su lugar a un desierto de matorral en
    el que la aridez se incrementa, al igual que en las cuencas
    situadas entre el núcleo montañoso y su periferia y
    en gran parte del suroeste de Asia.

    Al sur, sureste y este de Asia, en las latitudes
    más bajas, predomina el bosque tropical y ecuatorial,
    donde con frecuencia hay precipitaciones abundantes durante todo
    el año. La exuberante selva tropical de árboles
    de hoja perenne abunda en especies como la teca, el eucalipto, el
    roble y variedades de bambú y palmera. Al norte del
    ecuador existe un
    bosque tropical más abierto llamado monzónico. A su
    vez, éste se confunde al norte con un bosque subtropical
    perenne, como en China y el sur de Japón. En latitudes
    medias predominan los bosques en los que se mezclan árboles
    caducifolios y coníferas; éstos se funden con una
    región de bosques de coníferas al norte.

    FAUNA

    La fauna de Asia es
    tan diversa como los climas, suelos y vegetación del
    continente. Las regiones septentrionales son ricas en especies
    con pelaje espeso como el oso pardo, la nutria, la marta
    cibelina, el armiño y el lobo, además de una
    impresionante variedad de aves. Las
    estepas y las regiones semiáridas son el hogar del
    antílope y numerosos roedores, como la liebre y el
    ratón de campo. Hay peces de
    agua dulce en
    todo el continente; el lago Baikal es notable por su fauna característica, aunque la fuerte
    polución industrial amenaza la supervivencia de muchas
    especies. Hay ovejas y cabras salvajes en las montañas, en
    tanto que el yak salvaje habita en el Tíbet. La fauna
    está más dispersa en las regiones de desierto
    cálido del sureste y el sur de Asia, donde el animal
    nativo más famoso, el león asiático, casi se
    ha extinguido. Sin embargo, hienas y chacales son frecuentes en
    esta zona. La fauna nativa de las regiones más
    húmedas del este y sureste de Asia ha sido diezmada por
    los efectos de siglos de ocupación humana, sobre todo a
    causa de la pérdida de su hábitat y sus zonas de
    caza. Los monos, en cambio, son
    muy abundantes en las áreas meridionales, mientras que
    aún existen ejemplares de tigre indio, aunque en un
    número alarmantemente escaso, en partes del sur y sureste
    de Asia. Abundan las aves,
    serpientes y lagartos, y distintos tipos de cocodrilos
    están ampliamente distribuidos. Simios salvajes como el
    gibón y el orangután, muy disperso, son propios del
    Sureste asiático. Muchos tipos de ciervos y
    antílopes habitan también las áreas menos
    pobladas, como Borneo, donde abundan las ardillas voladoras y las
    ratas arborícolas. Entre los animales
    insólitos se hallan los poco comunes rinocerontes del
    Sureste asiático, el elefante asiático, el tapir,
    el pangolín y el búfalo salvaje de la India y del
    Sureste asiático.

    RECURSOS
    MINERALES

    Asia es enormemente rica en recursos minerales. Gran
    parte del continente —el Tíbet, por ejemplo—
    aún no ha sido explorada geológicamente. Existen
    enormes y abundantes yacimientos de carbón en China
    septentrional y el noreste de la India; en otras partes del
    continente hay depósitos de menor importancia. Los
    yacimientos de petróleo y
    gas natural
    están bien distribuidos, pero las mayores concentraciones
    se encuentran en el interior del golfo Pérsico, en partes
    de Indonesia, en el norte y el interior de China, en las costas
    del mar Caspio y en las llanuras de Siberia occidental. Existen
    grandes reservas cerca de las costas de China, Indonesia,
    Malaysia e India occidental. Los metales se hallan
    relativamente dispersos en el suroeste de Asia, con la
    excepción de Turquía, el principal productor de
    cromo. En todo el continente, los minerales
    metálicos de varios tipos se reparten regularmente. China
    y Siberia tienen importantes reservas. Malaysia, Tailandia e
    Indonesia son extremadamente ricas en estaño, India lo es
    en mineral de hierro y
    manganeso; otros importantes recursos
    minerales son el oro, la plata, el uranio, el cobre, el
    plomo y el cinc; las piedras preciosas, como el diamante, se
    encuentran en Siberia; en el sur y sureste de Asia existen
    diamantes, al igual que zafiros y rubíes.

    POBLACIÓN

    En Asia hay más diversidad de pueblos que en
    cualquier otro continente. Dichos pueblos se hallan muy
    concentrados en una pequeña porción del área
    continental, principalmente en el sur y el este de Asia. La
    densidad media
    de población en las zonas septentrionales e
    interiores, al igual que en la mayor parte del suroeste de Asia,
    es inferior respecto al resto de las regiones del continente
    asiático, sobre todo las zonas litorales. Mongolia tiene
    la menor densidad de
    población de todos los países del mundo (menos de 2
    hab/km2). Los habitantes de estas áreas viven sobre todo
    en los oasis de río, como sucede en Tashkent, donde la
    densidad de población es bastante alta. En Siberia, los
    núcleos de población se localizan principalmente en
    las zonas situadas a lo largo de la línea férrea
    del Transiberiano y sus ramificaciones. En Asia oriental, el
    Sureste asiático y la mayor parte de Asia meridional, los
    habitantes se apiñan en zonas relativamente
    pequeñas de las llanuras ribereñas. La densidad de
    población puede sobrepasar los 4.000 hab/km2. Singapur es
    el país más poblado del mundo, con una media de
    más de 4.400 hab/km2. En China, el 90% de sus 1.185
    millones de habitantes se concentran en el tercio oriental del
    país. Incluso en países muy industrializados, como
    Japón, la mayoría de los habitantes viven en las
    limitadas y escasas zonas llanas, donde se encuentran las
    ciudades más grandes.

    RELIGIÓN

    Asia acoge las principales religiones del mundo, y
    así como otras creencias menos difundidas. El
    judaísmo, el cristianismo y
    el islam nacieron en
    el suroeste de Asia; el budismo y el
    hinduismo, en India; y la llamada religión china,
    compuesta por elementos confucianistas y taoístas, al
    igual que el culto a los antepasados, en China. Aunque su impacto
    histórico, directo e indirecto, fue muy importante, en la
    actualidad el cristianismo sólo es practicado por un
    pequeño número de asiáticos (sobre todo en
    Filipinas y Corea del Sur). Actualmente, el budismo, aunque
    es una religión minoritaria en su país de
    origen, India, ha conseguido extenderse por Asia por dos
    áreas diferentes adoptando liturgias diferenciadas: a
    través del interior de Asia y hacia el Sureste
    asiático, donde es la principal religión el budismo
    Theravada, que tiene adeptos en Myanmar, Tailandia, Camboya y
    Laos; y el budismo Mahayana, importante en Japón, Vietnam
    y China. El islam domina el centro y el suroeste de Asia, y tiene
    gran importancia en Asia meridional, región en la que
    destacan Pakistán y Bangladesh como países
    predominantemente musulmanes. Indonesia, en el Sureste
    asiático, también tiene mayoría musulmana.
    Varias ciudades del suroeste de Asia son importantes centros de
    peregrinación religiosa; entre ellos destacan La Meca,
    Medina y Jerusalén.

    ECONÓMICO

    Muchas zonas de Asia están económicamente
    subdesarrolladas. Un elevado porcentaje de la población
    del continente se dedica a la agricultura,
    pese a lo cual gran parte de la actividad agrícola se
    caracteriza por cosechas y productividad
    laboral
    relativamente bajas. En conjunto, una minoría de los
    asiáticos está empleada en actividades de manufactura;
    en muchas ocasiones los centros urbanos y las industrias no se
    han integrado adecuadamente con el sector rural. Los sistemas de
    transporte
    locales e internacionales de los países asiáticos
    todavía están poco desarrollados en muchas zonas,
    pero han mejorado notablemente en los últimos
    años.

    Sin embargo, hay un creciente número de
    excepciones. Japón ha modernizado con éxito
    su economía,
    al igual que Israel, Corea del
    Sur, Singapur, Hong Kong y, en menor grado, Indonesia, Malaysia,
    Tailandia, Turquía y los estados petrolíferos de la
    península Arábiga. En general han conseguido tasas
    de crecimiento
    económico que superan el 5% anual, un porcentaje que
    se aleja de sus tasas de crecimiento demográfico. En
    cambio, aunque los países del suroeste de Asia han hecho
    progresos, la distribución de los ingresos ha
    quedado más concentrada que en otros países.
    Estimulada por las inversiones
    extranjeras a gran escala, la
    rápida privatización y la
    industrialización, la República Popular China
    consiguió el crecimiento más rápido de Asia
    a principios de
    la década de 1990. Se estima que la economía china
    creció un 12% en 1992, aunque los niveles de renta per
    cápita permanecieron relativamente bajos. Vietnam y Laos,
    dos de los países más pobres de Asia, están
    empezando a conseguir un significativo crecimiento
    económico y a captar un notable nivel de inversión
    extranjera.

    AGRICULTURA

    La mayor parte del suelo asiático resulta
    inadecuado para la agricultura: menos de la tercera parte es de
    uso productivo. En general, la unidad básica de producción es la aldea, no la granja. Al
    sur, sureste y este de Asia, la agricultura se caracteriza por
    tener pequeñas parcelas en llanuras aluviales, demasiados
    habitantes en muy poco terreno, producción dedicada en su mayor parte a la
    subsistencia, altas tasas de arrendamiento (excepto en los
    países comunistas), fuerte dependencia de los cereales y
    otros productos
    alimenticios y tecnologías anticuadas. El arroz es el
    alimento básico del sur, sureste y este de Asia.
    Normalmente crece en condiciones de humedad. En el sur y sureste
    de Asia las cosechas son relativamente bajas, las instalaciones
    de regadío controlado están desigualmente
    desarrolladas y se practica el doble cultivo. Sin embargo, en
    India y Pakistán los sistemas de
    regadío y la introducción de variedades de semillas de
    alto rendimiento desde la década de 1970 han ayudado a
    estabilizar las cosechas anuales y a incrementar
    significativamente la producción total. En la actualidad,
    Pakistán exporta arroz, mientras que Japón ha
    demostrado cómo se puede conseguir un gran incremento en
    las cosechas y la producción de arroz mediante la introducción de variedades de alto
    rendimiento, la cuidadosa administración del agua, la
    aplicación de fertilizantes y la eliminación del
    latifundio en un sistema
    agrícola todavía basado en las pequeñas
    granjas.

    Las nuevas variedades de arroz, altamente productivas,
    se han distribuido extensamente en muchas partes del Sureste
    asiático, así como en India y Pakistán,
    desde finales de la década de 1960 (la llamada
    revolución
    verde’), y la producción se ha elevado, aunque no
    tanto como se esperaba. La media de las cosechas arroceras de
    India, Tailandia y Myanmar sólo alcanza la tercera parte
    de las cosechas de Japón. En el primero de estos
    países, la introducción de variedades de trigo de
    alto rendimiento, desarrolladas en México, ha
    tenido un impresionante impacto en las cosechas de ciertas
    áreas: el trigo es ahora el segundo cultivo más
    importante del país.

    Las plantaciones agrícolas a gran escala situadas
    en latitudes más bajas contrastan de manera muy acusada
    con la predominante producción de subsistencia que las
    rodea. En las plantaciones se produce caucho, aceite de palma,
    derivados del coco, té, piña, fibra de abacá
    y otros cultivos comerciales destinados a la exportación. La producción en
    plantaciones se inició durante el periodo colonial en el
    sur y sureste de Asia; muchas fincas permanecieron bajo control y
    propiedad
    extranjera. La mayoría de estos cultivos comerciales
    también se producen en los minifundios en cantidades
    considerables.

    La agricultura de Asia oriental está basada en
    los cultivos de arroz en las zonas situadas en torno a los
    35° de latitud N en China y alrededor de los 40° de
    latitud N en el resto de la región. En comparación
    con el Sureste asiático, las cosechas son abundantes, el
    doble cultivo es frecuente, el regadío está muy
    controlado y la introducción de fertilizantes es
    extremadamente alta, especialmente en Japón. Al norte del
    río Huai, en China, el trigo sustituye al arroz y a los
    cereales de secano, en especial sorgo y maíz,
    todos cultivados en la forma intensiva característica de
    la agricultura china. Aunque la población rural de China
    estaba organizada hasta hace poco en grandes entidades
    administrativas conocidas como comunas, el cultivo de bajo
    rendimiento se ha realizado básicamente en las
    pequeñas aldeas dentro de éstas. Se crían
    cerdos, aves de corral y peces (en
    estanques) allí donde es posible, en el norte y el sur de
    la región; la industria
    lechera y de carne de vacuno sólo se desarrolla en
    Japón y Corea.

    En las regiones más áridas del interior de
    Asia se cultivan cereales de secano, pero predomina el pastoreo:
    vacas, ovejas y caballos son los animales
    más importantes. La agricultura de regadío,
    típica de los oasis, se halla en lugares favorecidos de
    Asia central. Los cultivos de cereales de secano, el pastoreo
    nómada y los cultivos de regadío en los oasis son
    también característicos del suroeste de Asia. En su
    inmensa mayoría, sin embargo, los niveles de
    producción son bajos.

    MINERÍA

    La minería es
    una actividad importante en la mayoría de los
    países asiáticos y un capítulo fundamental
    en las exportaciones de
    otros muchos: hay manganeso en India, estaño en Tailandia
    e Indonesia (ambos producen la mayor parte de las existencias
    mundiales de dicho metal) y mineral de cromo en Filipinas. El
    mineral de exportación más importante de Asia,
    sin embargo, es el
    petróleo; el Sureste asiático y, en especial,
    el Oriente Próximo contienen las mayores reservas
    petrolíferas del mundo, con la excepción de Rusia.
    Indonesia, y recientemente China y Malaysia, también son
    países exportadores. En Asia meridional (Bangladesh,
    Pakistán y cerca de la costa occidental de India) se
    explotan modestos yacimientos de petróleo y
    gas natural.
    La minería de
    carbón también es relevante en China, Siberia
    central y oriental, el noreste de India, Irán y
    Turquía. Otros minerales significativos son el hierro, el
    manganeso y el tungsteno en China; azufre, cinc y molibdeno en
    Japón y oro en Uzbekistán y Siberia.

    ENERGÍA

    Aunque la producción total de energía se
    ha incrementado mucho desde la década de 1960, su consumo per
    cápita sigue siendo muy bajo en la mayoría de los
    países asiáticos. Los países con mayor
    desarrollo
    económico, como por ejemplo las antiguas
    repúblicas soviéticas, Japón, Corea del Sur,
    Singapur, Hong Kong, Malaysia, Kuwait, Turquía, Israel y
    Arabia Saudí tienen unos niveles de consumo entre
    moderados y altos. Las fuentes de
    energía en muchas regiones dependen de los recursos
    locales, en particular de la madera. En el
    suroeste de Asia la fuente de energía dominante es
    el
    petróleo. El potencial hidroeléctrico de la
    India es enorme: más de la mitad de la electricidad
    generada en el país procede de la energía
    hidráulica. No obstante, la mayor parte de la demanda de
    energía de la India rural aún se cubre con la
    combustión de estiércol, madera y
    carbón vegetal. En el Sureste asiático la
    producción de petróleo es considerable, como en
    Indonesia y Brunei, pero la energía hidroeléctrica
    y la madera siguen siendo las principales fuentes de
    energía domésticas. China y Japón han
    demostrado que las centrales hidroeléctricas a
    pequeña escala pueden proveer de energía de manera
    efectiva a pequeñas ciudades y áreas rurales. Al
    parecer, China posee unas 90.000 pequeñas centrales
    hidroeléctricas en funcionamiento accionadas
    únicamente por la corriente fluvial (sin presa), situadas
    en su mayor parte en China meridional, además de unas
    veinte centrales de mayor magnitud. No obstante, el carbón
    sigue siendo la principal fuente de energía en China. En
    Japón lo es el petróleo, si bien casi todos los
    productos
    petrolíferos son importados. La potencia
    hidroeléctrica de Siberia es inmensa, aunque sólo
    recientemente se ha empezado a explotar.

    Pablo

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