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El Cuerpo Humano




Enviado por daniela_andreap85



    1. Esqueleto.
    2. Sistema
      muscular.
    3. Sistema
      nervioso.
    4. Sistema
      cardiovascular.
    5. Sistema
      respiratorio.
    6. Sistema
      digestivo.
    7. Órganos
      sensoriales.
    8. Sistema
      endocrino.
    9. Sistema
      linfático.
    10. Sistema
      genitourinario.

    Esqueleto.

    El esqueleto es el armazón de la anatomía humana que
    soporta el cuerpo y protege sus órganos internos. El
    esqueleto está formado por 206 huesos, la mitad
    de los cuales se encuentran en las manos y en los pies. La
    mayoría de los huesos
    están conectados a otros huesos en articulaciones
    flexibles que permiten la gran movilidad y flexibilidad del
    cuerpo humano.
    Solamente hay un hueso, el hiodes, que no está conectado
    directamente a otro hueso a través de una
    articulación. Este hueso fija la lengua y
    está unido a la apófisis estiloides del
    cráneo a través de un ligamento. Los esqueletos del
    hombre y de
    la mujer son
    básicamente iguales, con la única gran
    excepción de que los huesos femeninos suelen ser
    más ligeros y finos y que la pelvis es más ancha y
    profunda que la del hombre. Esta
    ultima diferencia facilita los partos.

    • Carpianos: Los huesos del carpo (o de la
      muñeca) son los ocho huesos individuales que componen la
      muñeca. Son unos huesos pequeños que se ajustan
      entre sí de forma exacta para permitir la enorme
      flexibilidad de la muñeca y mantener su estructura
      Íntegra. Estos ocho huesos son los siguientes: ganchoso,
      escafoides, trapecio, pisiforme, trapezoide, semilunar,
      piramidal y hueso grande. Todos ellos se articulan con los
      metacarpianos, el radio y el
      cúbito.
    • Vértebras cervicales: Las vértebras
      cervicales son las siete primeras vértebras (en la parte
      superior) de la columna vertebral. La primera vértebra
      cervical es el atlas, y su nombre se debe a que soporta
      directamente el peso del cráneo. La segunda
      vértebra cervical se denomina axis, dado que admite la
      rotación del cráneo permitiendo que el atlas gire
      sobre esta. Las otras cinco vértebras no tienen nombre,
      pero se denominan por su número (por ejemplo, tercera
      vértebra cervical). Cada una de las vértebras
      cervicales presenta un cuerpo (parte anterior, o frontal) y un
      arco (parte posterior, o trasera). El cuerpo de cada
      vértebra de la columna soporta el peso de las
      vértebras situadas sobre esta (y el cráneo),
      mientras que el arco sirve para crear un área parecida a
      un canal a lo largo de la espina para alojar y proteger la
      médula espinal. Cada vértebra cervical tiene un
      agujero (apertura) en cada una de sus apófisis
      transversas (protuberancias laterales). El arco de la
      vértebra presenta una pequeña protuberancia o
      saliente, denominada tubérculo anterior. Los
      tubérculos anteriores sobre la sexta vértebra
      cervical son particularmente largos y se conocen como
      tubérculos carotídeos.
    • Clavícula: La clavícula es un hueso
      largo y ligeramente curvo que forma la parte frontal (anterior)
      de cada arco pectoral. Se encuentra justo encima de la primera
      costilla a cada lado de la caja torácica y está
      unida al esternón en el medio del tórax y a un
      lado del acromion del omóplato (formando la
      articulación acromio clavicular).
    • Cóccix: El cóccix está compuesto
      por tres a cinco vértebras elementales. Normalmente, la
      primera de estas vértebras del cóccix está
      separada, mientras las restantes están todas unidas. La
      articulación entre las vértebras coccígeas
      y el sacro permite alguna flexibilidad al cóccix, que es
      principalmente benéfico para amortiguar las
      caídas y al sentarse. El cóccix es muy
      susceptible a las fracturas de conmoción, que pueden
      deberse a una caída. Además, dado que algunos
      conductos nerviosos pasan cerca de esta área, los
      daños en el cóccix suelen derivar en daños
      en los nervios de la parte inferior del cuerpo. La unían
      de la primera vértebra coccígeas con el sacro
      ocurre en la faceta inferior del sacro.
    • Fémur: El fémur es el hueso más
      largo del cuerpo y forma la pierna superior o muslo. Se
      articula en su cabeza con el acetábulo de la pelvis, con
      la tibia, el peroné y la rótula para formar la
      articulación de la rodilla en su parte inferior. Cada
      fémur sostiene el peso de la parte superior del
      cuerpo.
    • Peroné: El peroné es el hueso
      más pequeño de la parte inferior de la pierna. Se
      articula en cada extremo con la tibia (que está
      paralela), en su cabeza (extremo superior) con el fémur
      en la articulación de la rodilla y en el extremo
      inferior con los huesos del tobillo o tarso. El peroné
      es como un refuerzo de la parte inferior de la
      pierna.
    • Húmero: El húmero es un hueso largo que
      forma la parte superior del brazo. Su cabeza (extremo superior)
      se articula con el omóplato (en la cavidad glenoidea)
      mientras que el extremo distal se articula con los huesos del
      antebrazo (radio y
      cúbito) para formar la articulación del
      codo.
    • Ilion: El ilion es uno de los tres huesos
      pélvicos que forman la cintura pelviana. Es un hueso
      ancho y acampanado que constituye las secciones superior y
      lateral de la pelvis. El ilion se caracteriza por sus alas que
      se extienden a cada lado de la espina dorsal, pareciendo una
      hélice de un avión cuando se observa
      lateralmente.

    Sistema
    Muscular.

    El cuerpo humano
    contiene más de 650 músculos individuales fijados
    al esqueleto, que proporcionan el impulso necesario para realizar
    movimientos. Estos músculos constituyen alrededor del 40%
    del peso total del cuerpo. El punto de unión del
    músculo con los huesos o con otros músculos se
    denomina origen o inserción. El punto de origen es el
    punto de unión en el que se fija el músculo al
    hueso. El punto de inserción es el punto de unión
    con el hueso hacia el que se mueve el músculo.
    Generalmente, los músculos están unidos por
    resistentes estructuras
    fibrosas denominadas tendones. Estas uniones conectan una o
    más articulaciones, y
    el resultado de la contracción muscular es el movimiento de
    las articulaciones. El cuerpo se mueve principalmente por
    grupos
    musculares, no por músculos individuales. Estos grupos de
    músculos impulsan todo tipo de acciones,
    desde enhebrar una aguja hasta levantar objetos
    pesados.

    • Abductor largo del pulgar: Combinado con el extensor
      corto del pulgar, el abductor largo del pulgar crea una forma
      muscular estrecha y triangular que envuelve el extremo inferior
      del radio (el hueso del antebrazo por el lado del pulgar). El
      abductor largo del pulgar nace en el lado posterior del
      cúbito y del radio y se inserta en la base del hueso
      metacarpiano del pulgar, cerca de la palma. Este músculo
      extiende el pulgar alejándolo de la mano (es decir,
      realiza una abducción). También rota y flexiona
      la mano a la altura de la muñeca. La combinación
      del abductor largo del pulgar y el extensor corto del pulgar
      forma el grupo de
      músculos oblicuos de la mano, que produce una
      pequeña pero importante convexidad en el tercer cuarto a
      lo largo del perfil inferior (radial) del
      antebrazo.
    • Aductor largo: Existen tres músculos aductores
      en las piernas, el aductor largo, el aductor corto y el aductor
      mayor. Los tres músculos aductores trabajan con el
      pectíneo para mover el muslo hacia dentro. Son
      músculos potentes que rotan el muslo hacia fuera y lo
      mueven hacia el lado opuesto, como el movimiento
      realizado al cruzar las piernas. El aductor largo es un
      músculo triangular largo, que tiene en su origen tanto
      fibras carnosas como un resistente tendón en un
      área pequeña de la parte delantera del hueco
      púbico de la pelvis y se inserta en el fémur
      (hueso superior de la pierna). El aductor corto está
      situado detrás del aductor largo. El aductor mayor es un
      gran músculo triangular que forma una pared divisoria
      entre los músculos de la parte interna del muslo y los
      de la parte posterior. Está situado en el interior del
      muslo. Este largo músculo surge de un estrecho punto de
      la pelvis, pasa entre las masas musculares del tendón
      del hueco poplíteo y del cuadriceps y termina, en su
      apéndice más ancho, en la parte posterior del
      fémur. Es un potente músculo que realiza la
      aducción del muslo. La pequeña porción
      superior del aductor mayor se denomina aductor
      menor.
    • Bíceps braquial: El bíceps braquial
      (músculo del brazo con dos porciones) está
      formado por la porción larga y la porción corta.
      Se extiende desde el hombro hasta el codo y es el flexor
      principal de la articulación del codo. Trabajando
      conjuntamente con otros músculos adyacentes
      también puede mover el hombro, pues sus extremos
      superiores están unidos a la escápula
      (omóplato). Además, puede rotar la parte inferior
      del brazo de forma que la palma se encuentre hacia arriba, un
      movimiento denominado supinación. En su extremo
      inferior, el bíceps se estrecha en un tendón
      plano y fuerte que está fijado firmemente a una
      protuberancia del extremo superior del radio. El bíceps
      y el tríceps trabajan de forma conjunta para controlar
      el movimiento de subida y bajada del antebrazo.
    • Supinador: El braquiorradial o supinador se origina a
      dos tercios de la longitud del húmero (el hueso de la
      parte superior del brazo) entre el tríceps y el
      braquial. El músculo comienza siendo ancho y plano y va
      rotando hacia la parte delantera del brazo al descender. En ese
      punto se vuelve a hacer ancho y plano antes de terminar en un
      tendón plano, que se inserta en el radio por el lado del
      pulgar. Al contrario de la mayoría de los tendones
      largos del antebrazo, el tendón no cruza la
      articulación de la muñeca, sino que termina en el
      extremo distal del radio. Este músculo dobla el brazo
      por el codo, aunque no interviene en el movimiento de giro del
      antebrazo.
    • Deltoides: El deltoides es un músculo potente,
      grande y grueso. Tiene forma triangular y una textura gruesa.
      En su parte más ancha comienza en la clavícula y
      en la espina de la escápula (omóplato), cubriendo
      la parte más externa de la articulación del
      hombro, proporcionando al hombro su aspecto redondeado, y se
      inserta en el húmero (hueso de la parte superior del
      brazo). Este músculo mueve el húmero y se utiliza
      para levantar el brazo hacia fuera desde el lateral. Trabaja
      con el pectoral mayor para mover el brazo hacia delante y con
      el redondo mayor y el dorsal ancho para mover el brazo hacia
      atrás.
    • Oblicuo externo: El oblicuo externo es una
      lámina muscular grande y delgada que recorre el lateral
      del torso y parcialmente la parte delantera. Este
      músculo se divide en dos porciones, una porción
      torácica superior y una porción lateral inferior.
      La porción torácica está situada a lo
      largo de la caja torácica. Cuando el músculo se
      encuentra relajado pueden apreciarse costillas individuales
      debajo. La porción lateral inferior está situada
      a lo largo del lateral del abdomen, entre la caja
      torácica y la pelvis. La mayor parte de este
      músculo se encuentra oculta por una capa de grasa. Las
      dos porciones se unen en la cintura. Este músculo se
      utiliza al doblar el cuerpo hacia delante y girar de lado a
      lado.
    • Gemelos: Los músculos gemelos se encuentran
      conectados a dos articulaciones, la rodilla y el tobillo.
      Están formados por un gemelo externo, uno interno y un
      único tendón de inserción. Cada uno es una
      gruesa columna muscular, separado por la parte posterior de la
      rodilla. Al descender se unen. El gemelo interno es mayor y
      envuelve la pierna más hacia la parte delantera que el
      gemelo externo. Ambos terminan en la mitad de la pierna o
      ligeramente más arriba, donde se unen al tendón.
      Los dos gemelos forman la protuberancia fusiforme de la
      pantorrilla de la pierna. El tendón desciende y se funde
      con el tendón del sóleo, que se encuentra justo
      debajo, formando el tendón de Aquiles, que se inserta en
      el hueso del talón. Los músculos gemelos impulsan
      al cuerpo al andar, correr o saltar. Eleva el talón, que
      levanta el cuerpo. También contribuye, aunque
      mínimamente, a flexionar la articulación de la
      rodilla.
    • Occipitofrontal: El occipitofrontal es una ancha capa
      músculo-fibrosa que cubre el epicráneo (la parte
      superior del cráneo). Está formada por dos
      delgadas capas musculares. La porción occipital, en
      ocasiones denominada músculo occipital, tiene forma
      cuadrilátera y alrededor de cuatro centímetros de
      longitud, y cubre la parte posterior del cráneo. La
      porción frontal tiene también forma
      cuadrilátera. Es más ancha y sus fibras son de
      mayor longitud. Cubre la frente. Las porciones frontal y
      occipital del músculo están unidas por un
      tendón delgado y plano denominado aponeurosis
      epicraneal. La aponeurosis está situada sobre el
      músculo y cubre la parte superior del cráneo.
      Trabaja con el músculo occipitofrontal para mover el
      cuero cabelludo. El músculo frontal eleva las cejas y
      mueve el cuero cabelludo hacia delante. El músculo
      occipital mueve el cuero cabelludo hacia
      detrás.

    Sistema
    nervioso.

    El sistema nervioso
    del cuerpo humano se encarga de enviar, recibir y procesar los
    impulsos nerviosos. El funcionamiento de todos los
    músculos y órganos del cuerpo depende de estos
    impulsos. Tres sistemas trabajan
    conjuntamente para llevar a cabo la misión del
    sistema nervioso:
    el central, el periférico y el autónomo. El
    sistema nervioso
    central es el encargado de emitir impulsos nerviosos y
    analizar los datos
    sensoriales, e incluye el encéfalo y la médula
    espinal. El sistema nervioso
    periférico tiene la misión de
    transportar los impulsos nerviosos a y desde las numerosas
    estructuras
    del cuerpo, e incluye numerosos nervios craneoespinales que se
    bifurcan desde el encéfalo y desde la médula
    espinal. El sistema nervioso
    autónomo esta formado por los sistemas
    simpático y parasimpático, y se encarga de regular
    y coordinar las funciones de las
    partes vitales del cuerpo.

    De todos estos elementos, el encéfalo es el
    más importante del sistema nervioso. El encéfalo
    está situado en la cavidad del cráneo. Sin su
    membrana protectora más externa, la duramadre, el
    encéfalo pesa aproximadamente 1,4 kilogramos,
    representando el 97% de todo el sistema nervioso
    central. El encéfalo está conectado al extremo
    superior de la médula espinal (que está comunicado
    con el cráneo a través del agujero mayor o foramen
    mágnum) y es el responsable de emitir impulsos nerviosos,
    procesar los datos de estos
    impulsos y de parte de los procesos
    mentales de orden superior. El encéfalo se puede dividir
    en tres partes: cerebro, cerebelo
    y tronco cerebral, que se une a la médula espinal. El
    tronco cerebral también se puede dividir en médula
    oblongata o bulbo raquídeo, mesencéfalo y
    protuberancia.

    • Plexo braquial: El término "plexo" hace
      referencia a una gran red de nervios y vasos
      sanguíneos. El sistema nervioso presenta varias de estas
      redes, en las
      que se juntan las fibras nerviosas autónomas y
      voluntarias. Estas redes incluyen el plexo
      braquial (hombro), el plexo cervical (cuello), el plexo
      coccígeo (cóccix) y el plexo sacro o lumbosacro
      (parte inferior de la espalda).
    • Cerebelo: El cerebelo es la segunda división
      más pequeña del encéfalo y se encuentra
      debajo del cerebro y en la
      parte posterior del encéfalo. El cerebelo tiene una
      parte central, denominada vermis, y dos partes laterales, o
      hemisferios. El cerebelo se encarga de coordinar y modificar la
      actividad resultante de impulsos y órdenes enviados
      desde el cerebro. Recibe información de terminaciones nerviosas
      que se distribuyen por todo el cuerpo, como el centro de
      equilibrio
      en el oído
      interno, y ajusta estas acciones
      enviando las señales reguladoras a las neuronas motrices
      del encéfalo y de la médula espinal. Si el
      cerebelo resulta dañado, el individuo perderá
      facultades para coordinar con precisión los
      músculos y otras acciones adicionales de los procesos
      motrices (ataxia).
    • Cerebro: El cerebro es la parte más voluminosa
      del encéfalo. Esta formado por una gran masa de fibras
      nerviosas blancas y grises en su parte superior. Es el
      responsable de parte de los procesos mentales de orden superior
      (memoria,
      juicio, razonamiento), de procesar los datos sensoriales y de
      procesos motrices iniciales, como la flexión voluntaria
      de músculos. El cerebro tiene dos partes laterales o
      hemisferios, que presentan un gran número de repliegues
      y surcos conectados en la parte central de la médula. El
      cerebro se divide en cuatro secciones, o lóbulos, cuyos
      nombres dependen del hueso craneal que tienen más cerca:
      el lóbulo frontal, el occipital, el parietal y el
      temporal. El líquido cefalorraquídeo protege el
      cerebro y se envía a estos lóbulos gracias a los
      ventrículos laterales que envían ramas, o
      cuernos, a los lóbulos occipital, frontal y temporal.
      Las funciones de
      cada lóbulo están coordinadas por fibras
      conectivas. La más larga y densa de estas fibras forma
      el cuerpo calloso, que une los dos hemisferios y llega hasta la
      superficie (corteza cerebral) mediante ramificaciones. Las
      otras dos fibras conectivas se denominan comisura anterior, que
      contiene fibras olfativas y otras conexiones temporales, y
      comisura del hipocampo, que se encuentra transversalmente
      debajo de la parte posterior del cuerpo calloso y que
      está especialmente relacionado con los centros olfativos
      del encéfalo. El encéfalo humano, que contiene
      alrededor de un billón de neuronas, es el mecanismo
      más complejo que se conoce y sus numerosas funciones
      siguen admirando y centrando muchas investigaciones.
    • Nervio peroneo común: Los nervios peroneos
      incluyen los nervios común, superficial y profundo.
      Estos nervios se originan en los nervios ciáticos, que
      se ramifican desde la médula espinal entre la cuarta
      vértebra lumbar y la tercera vértebra sacra, y se
      extienden hasta los músculos de la pantorrilla y hasta
      la piel de los
      pies y de los dedos.
    • Nervios craneales: Los doce nervios craneales inervan
      los músculos y la piel de la
      cabeza, del cuello y, como en el caso del vago y de los nervios
      espinales, otras partes importantes del cuerpo. Estos nervios
      surgen en protuberancias, en el prosencéfalo, en la
      médula oblongata o bulbo raquídeo y en la parte
      superior de la médula espinal, entre las primeras
      vértebras cervicales. Los cuatro primeros incluyen los
      olfatorios (1¦), que invervan la mucosa nasal y
      facilitan el gusto, el óptico (2¦), que inerva la
      retina y facilita la vista, el oculomotor común
      (3¦), que inerva la pupila y los cilios del ojo y el
      troclear (4¦), que inerva los músculos oblicuos
      superiores del ojo. El siguiente nervio craneal es el
      trigémino (5¦), que presenta tres partes: la
      oftálmica (ojo), la maxilar (paladar superior y cara) y
      la mandibular (mandíbula, lengua y
      región auriculotemporal). Los tres siguientes nervios
      son el motor ocular
      externo (que inerva el recto lateral del ojo), el facial
      (músculos faciales y del oído) y
      el auditivo (parte externa e interna del oído) El noveno
      nervio craneal es el glosofaríngeo, que inerva la
      faringe, la lengua y el tímpano del oído. El
      décimo nervio craneal, el vago, presenta varias
      ramificaciones que inervan un importante números de
      órganos, como el corazón,
      los pulmones y el estómago. El siguiente nervio
      (11¦) se denomina nervio espinal accesorio e inerva el
      cuello y la garganta, incluyendo la faringe y las
      glándulas cervicales linfáticas. El último
      nervio craneal (12¦) es el hipogloso, que inerva la
      lengua.
    • Nervio peroneo profundo: Los nervios peroneos
      incluyen los nervios común, superficial y profundo.
      Estos nervios se originan en los nervios ciáticos, que
      se ramifican desde la médula espinal entre la cuarta
      vértebra lumbar y la tercera vértebra sacra, y se
      extienden hasta los músculos de la pantorrilla y hasta
      la piel de los pies y de los dedos.
    • Nervio femoral: Los nervios femorales se ramifican
      desde la médula espinal entre la segunda y la cuarta
      vértebra lumbar. Se extienden por la pierna hacia abajo
      para inervar los músculos y la piel de dicha zona,
      incluyendo el muslo, la rodilla, parte de la pantorrilla, el
      tobillo y el pie.
    • Nervio iliohipogástrico: El nervio
      iliohipogástrico parte de la médula espinal a la
      altura de la primera vértebra lumbar. Se extiende hasta
      la piel que cubre el pubis y la parte de la región
      glútea en la cintura.

    Sistema
    cardiovascular.

    Para que el cuerpo se mantenga con vida, cada una de sus
    células
    debe recibir un aporte continuo de alimento y oxígeno. A la vez, debe recogerse el
    dióxido de carbono y
    otros materiales
    producidos por estas células
    para eliminarlos del cuerpo. Este proceso lo
    realiza continuamente el sistema
    circulatorio. El sistema
    circulatorio principal está formado por el corazón y
    los vasos sanguíneos, que juntos mantienen el flujo de
    sangre
    continuo por todo el cuerpo transportando oxígeno
    y nutrientes y eliminando dióxido de carbono y
    productos de
    desecho de los tejidos periféricos. Un subsistema del sistema
    circulatorio, el sistema linfático, recoge el fluido
    intersticial y lo devuelve a la sangre. El
    corazón bombea sangre oxigenada desde los pulmones a todas
    las partes del cuerpo a través de una red de arterias y
    ramificaciones más pequeñas denominadas arteriolas.
    La sangre vuelve al corazón mediante pequeñas
    venas, que desembocan en venas más grandes. Las arteriolas
    y las vénulas están unidas mediante vasos
    más pequeños aún denominados metarteriolas.
    Los capilares, vasos sanguíneos del grosor de una célula, se
    ramifican desde las metarteriolas y luego se vuelven a unir a
    estas. El intercambio de oxígeno y dióxido de
    carbono en la sangre tiene lugar en esta red de finos capilares. Un
    adulto por término medio tiene unos 96.540 Km. de vasos
    sanguíneos en su cuerpo.

    • Arteria angular: La arteria angular comienza al final
      de la arteria facial. Asciende hacia los ojos, suministrando
      riego sanguíneo al conducto lagrimal y a los
      músculos orbiculares del párpado. La arteria
      angular también tiene ramificaciones en la
      mejilla.
    • Arteria tibial anterior: Las arterias tibiales
      anterior y posterior se ramifican desde la arteria
      poplítea y suministran sangre a las piernas y pies. La
      arteria posterior tibial es una arteria grande que atraviesa
      las piernas hasta los pies, y ahí se ramifica en la
      arteria plantar interna y externa (arterias de la planta del
      pie). La arteria tibial interior se convierte en la arteria
      dorsal del pie en la articulación del
      tobillo.
    • Aorta: El vaso sanguíneo más grande del
      cuerpo es la aorta, que sale del corazón y baja hacia la
      parte inferior del cuerpo. Tiene un diámetro de unos dos
      centímetros y medio y la sangre sale a través de
      la misma a una velocidad de
      unos veinte centímetros por segundo. La aorta
      está dividida en varias partes: la aorta ascendente, el
      arco de la aorta y las partes torácica y abdominal de la
      aorta descendente.
    • Arco de la aorta: El vaso sanguíneo más
      grande del cuerpo es la aorta, que sale del corazón y
      baja hacia la parte inferior del cuerpo. Tiene un
      diámetro de unos dos centímetros y medio y la
      sangre sale a través de la misma a una velocidad de
      unos veinte centímetros por segundo. La aorta
      está dividida en varias partes: la aorta ascendente, el
      arco de la aorta y las partes torácica y abdominal de la
      aorta descendente.
    • Arteria arqueada: Las arterias arqueadas son
      pequeños ramos curvos de arterias que suministran sangre
      renovada al cerebro. El suministro de sangre al cerebro es
      constante, unos 250 milímetros por segundo. El cerebro
      es más sensible a la falta de oxígeno que
      cualquier otro órgano del cuerpo. Las células del
      cerebro sufren daño permanente si se detiene el
      suministro de sangre durante más de dos minutos. Por
      este motivo, el cuerpo ha desarrollado un sistema de seguridad,
      denominado autorregulación, mediante el que varios
      nervios actúan para mantener el nivel de flujo de sangre
      al cerebro incluso si el flujo cae drásticamente en el
      resto del cuerpo, como en el caso de una fuerte
      hemorragia.
    • Arteria axilar: En el lateral de la primera costilla,
      la arteria subclavia se convierte en arteria axilar (arteria de
      la axila) que continua en descenso hasta el borde inferior del
      músculo redondo mayor y se convierte en la arteria
      braquial. La arteria se divide en tres ramos alrededor del
      músculo pectoral menor, uno sobre el músculo,
      otro detrás del músculo y el otro debajo del
      músculo. La arteria suministra sangre oxigenada al brazo
      y al área torácica superior.
    • Arteria braquial: La arteria braquial suministra
      sangre oxigenada a los brazos. Comienza en el borde inferior
      del músculo redondo mayor y se extiende hasta justo
      debajo de la articulación del hombro. Después se
      ramifica en las arterias radial y cubital. Se puede sentir el
      pulso situando las yemas de los dedos a lo largo de la arteria
      braquial en la curva del hombro a lo largo del margen interior
      del músculo bíceps.
    • Capilares: Unos diez mil millones de capilares se
      entrelazan por todos los tejidos del
      cuerpo, suministrando sangre a todas las células. Son
      los vasos sanguíneos más pequeños, de
      tamaño microscópico, y contienen menos del cinco
      por ciento del volumen total
      de la sangre que circula. Los capilares se ramifican desde las
      metarteriolas que conectan las arteriolas con las
      vénulas. Los capilares tienen paredes finas, del grosor
      de una célula, y en ellos tiene lugar el
      intercambio metabólico y de oxigeno.
      Cuando la sangre fluye a través de los capilares en los
      pulmones, cambia de sangre venosa a sangre arterial descargando
      dióxido de carbono y recogiendo oxígeno. Su
      color cambia en
      el proceso de
      carmesí oscuro a escarlata brillante. Cuando la sangre
      fluye a través de tejidos capilares, cambia de sangre
      arterial a venosa. El oxígeno deja la sangre para
      introducirse en las células, y el dióxido de
      carbono sale de las células y se introduce en la
      sangre.

    Sistema
    respiratorio.

    El sistema
    respiratorio es el responsable de aportar oxígeno a la
    sangre y expulsar los gases de
    desecho, de los que el dióxido de carbono es el principal
    constituyente, del cuerpo. Las estructuras superiores del
    sistema
    respiratorio están combinadas con los órganos
    sensoriales del olfato y el gusto (en la cavidad nasal y en la
    boca) y el sistema digestivo
    (desde la cavidad oral hasta la faringe). En la faringe, los
    órganos respiratorios especializados se bifurcan. La
    laringe está situada en la parte superior de la
    tráquea. La tráquea desciende hacia los bronquios,
    que se ramifican en la bifurcación traqueal para pasar a
    través de los hilios de los pulmones izquierdo y derecho.
    Los pulmones contienen los pasillos más estrechos, o
    bronquiolos, que transportan aire a las
    unidades funcionales de los pulmones, los alvéolos.
    Allí, en los miles de diminutas cámaras alveolares,
    se transfiere el oxígeno a través de la membrana de
    la pared alveolar a las células sanguíneas de los
    capilares. Del mismo modo, los gases de
    desecho se desprenden de las células sanguíneas
    hacia el aire en los
    alvéolos, para ser expelidos en la exhalación. El
    diafragma, un músculo grande y delgado situado debajo de
    los pulmones, y los músculos intercostales y abdominales
    son los responsables de ayudar al diafragma, contrayendo y
    expandiendo la cavidad torácica por efecto de la respiración. Las costillas funcionan como
    soporte estructural de todo el conjunto torácico y las
    membranas pleurales ayudan a proporcionar lubricación a
    los órganos respiratorios de forma que no se irriten
    durante la respiración.

    • Alvéolos: El sistema respiratorio es el
      responsable de aportar oxígeno a la sangre y expulsar
      los gases de desecho, de los que el dióxido de carbono
      es el principal constituyente, del cuerpo. Las estructuras
      superiores del sistema respiratorio están combinadas con
      los órganos sensoriales del olfato y el gusto (en la
      cavidad nasal y en la boca) y el sistema
      digestivo (desde la cavidad oral hasta la faringe). En la
      faringe, los órganos respiratorios especializados se
      bifurcan. La laringe está situada en la parte superior
      de la tráquea. La tráquea desciende hacia los
      bronquios, que se ramifican en la bifurcación traqueal
      para pasar a través de los hilios de los pulmones
      izquierdo y derecho. Los pulmones contienen los pasillos
      más estrechos, o bronquiolos, que transportan aire a las
      unidades funcionales de los pulmones, los alvéolos.
      Allí, en los miles de diminutas cámaras
      alveolares, se transfiere el oxígeno a través de
      la membrana de la pared alveolar a las células
      sanguíneas de los capilares. Del mismo modo, los gases
      de desecho se desprenden de las células sanguínea
      hacia el aire en los alvéolos, para ser expelidos en la
      exhalación. El diafragma, un músculo grande y
      delgado situado debajo de los pulmones, y los músculos
      intercostales y abdominales son los responsables de ayudar al
      diafragma, contrayendo y expandiendo la cavidad torácica
      por efecto de la respiración. Las costillas funcionan
      como soporte estructural de todo el conjunto torácico y
      las membranas pleurales ayudan a proporcionar
      lubricación a los órganos respiratorios de forma
      que no se irriten durante la respiración.
    • Bronquios: Los bronquios son los tubos que
      transportan aire desde la tráquea a los lugares
      más apartados de los pulmones, donde pueden transferir
      oxígeno a la sangre en pequeños sacos de aire
      denominados alvéolos. Dos bronquios principales, los
      bronquios derecho e izquierdo, se ramifican desde el extremo
      inferior de la tráquea en lo que se conoce como la
      bifurcación de la tráquea. Un bronquio se
      extiende en cada pulmón. Los bronquios continúan
      dividiéndose en pasillos menores, denominados
      bronquiolos, formando ramificaciones como en un árbol
      que se extienden por todo el esponjoso tejido pulmonar. El
      exterior de los bronquios se compone de fibras elásticas
      y cartilaginosas, y presenta refuerzos anulares de tejido
      muscular liso. Los bronquios pueden expandirse durante la
      inspiración, permitiendo que se expandan los pulmones a
      su vez, y contraerse durante la expiración cuando se
      exhala el aire.
    • Red capilar: La red capilar del tejido alveolar
      permite la transmisión de gases entre el aire de los
      alvéolos y las células sanguíneas dentro
      de los capilares. Los diminutos capilares son tan
      pequeños que sólo permiten que pase a
      través una célula sanguínea cada vez. Este
      orden en fila, combinado con la delicada membrana semipermeable
      que separa el saco alveolar de los capilares, permite que se
      produzca la difusión, proceso por el que una sustancia
      (en este caso, oxígeno y dióxido de carbono)
      atraviesa una membrana semipermeable desde una zona de alta
      concentración a otra de menor concentración. Las
      células sanguíneas que atraviesan los capilares
      tienen muy poca cantidad de oxígeno y gran cantidad de
      dióxido de carbono y otros gases de desecho. Como
      resultado, el dióxido de carbono pasa por
      difusión a través de la membrana hacia el aire de
      los alvéolos (que es menos rico en dióxido de
      carbono). De forma similar, el oxígeno contenido en el
      aire de los alvéolos atraviesa la membrana para pasar a
      las células sanguíneas. De esta forma, la sangre
      se libera del exceso de dióxido de carbono (que se
      exhala a continuación) y se regenera con oxígeno.
      Las células sanguíneas regeneradas
      continúan por las metavénulas, vénulas y
      venas pulmonares hacia el corazón, desde el que son
      bombeadas al resto del cuerpo.
    • Cilios: Los cilios son diminutos pelos que cubren la
      parte interna de muchos revestimientos mucosos. Estos se
      encuentran por todo el cuerpo y, gracias a su movimiento en
      ondas,
      funcionan como filtro y transportan material en
      partículas a los largo de la superficie del
      revestimiento mucoso. Los cilios respiratorios son responsables
      de ayudar en la tarea de filtrado del polvo y otras sustancias
      del aire inhalado y transmitirlo con mucosa hacia la faringe
      para ser tragado. Los revestimientos mucosos de la cavidad
      nasal, faringe, tráquea y de los bronquios contienen
      estas estructuras.
    • Diafragma: El diafragma es el músculo
      principal responsable de la respiración. Conectado a la
      pared abdominal, las vértebras lumbares, las costillas
      inferiores, el esternón y el pericardio del
      corazón por tejido tendinoso, el delgado diafragma crea
      una división entre la cavidad torácica y la
      abdominal. El diafragma forma una estructura
      abovedada, y cuando se contrae desciende a una posición
      más plana. Este alisamiento provoca un vacío en
      la cavidad torácica y presión
      en la cavidad abdominal. El vacío se rellena con la
      expansión del tejido pulmonar y el aire inhalado. La
      presión
      sobre las vísceras inferiores resulta de mucha ayuda en
      el parto y en
      el empuje de la materia
      fecal a través del tracto intestinal inferior para su
      expulsión. Cuando el diafragma se relaja y toma forma
      abovedada, el aire es expelido y los pulmones se contraen.
      Aunque los músculos intercostales y abdominales se
      utilizan también en la respiración, durante el
      sueño, esta es debida principalmente a las contracciones
      del diafragma.
    • Cavidad del corazón: Entre los dos pulmones
      existe un espacio ocupado por el corazón. Esta cavidad
      es más pronunciada en el pulmón izquierdo, que es
      ligeramente cóncavo, que en el derecho. El pericardio
      del corazón está en contacto directo con el
      revestimiento pleural de los pulmones y está unido a la
      porción tendinosa del músculo
      diafragmático.
    • Laringe: La laringe es la apertura de la
      tráquea donde se une a la faringe. Su parte saliente,
      con el cartílago tiroides, puede apreciarse en el
      exterior de la garganta, y se conoce comúnmente como el
      "bocado de Adán". La laringe sirve para cerrar la
      tráquea durante el acto de tragar de forma que la comida
      no pase a los conductos respiratorios y facilita el tragado
      ascendiendo la parte posterior de la lengua. La laringe, que
      contiene las cuerdas vocales, permite la vocalización
      manipulando dichas cuerdas para hacer que vibren con un tono
      determinado cuando pasa el aire por la laringe. La laringe se
      compone de tres estructuras cartilaginosas: el cricoides, la
      epiglotis y el tiroides. El cartílago cricoides,
      circular, sirve para reforzar la parte superior de la
      tráquea para poder
      mantener abiertas las vías de aire. La epiglotis, con
      forma de solapa, ayuda a cerrar las vías de aire durante
      el acto de tragar, descendiendo para unirse a la laringe,
      levantada a su vez, para evitar que la comida entre en la
      tráquea. El cartílago tiroides forma la mayor
      parte de la estructura de la laringe, fijando la epiglotis por
      medio de las cuerdas vocales falsas, y las cuerdas vocales
      verdaderas a las apófisis vocales del cartílago
      aritenoides de la glotis. El tono de voz depende en gran medida
      de la elasticidad
      y la tensión en las cuerdas vocales verdaderas. Cuando
      el ángulo del cartílago tiroides desciende en los
      varones durante la pubertad, la tensión de las cuerdas
      vocales disminuye, dando como resultado una voz más
      grave.
    • Lóbulo: Los pulmones presentan fisuras que
      dividen las estructuras generales en lóbulos menores. El
      pulmón izquierdo tiene una fisura horizontal que lo
      divide en dos lóbulos (superior e inferior). El
      pulmón derecho tiene una fisura horizontal y otra
      oblicua, que lo dividen en tres lóbulos (superior, medio
      e inferior). Debido a este tercer lóbulo, el
      pulmón derecho es mayor que el izquierdo,
      extendiéndose más abajo en la cavidad abdominal.
      Ambos pulmones están incluidos en un saco pleural y
      separados por el mediastino, una membrana que se extiende desde
      la columna vertebral por detrás hasta el esternón
      por delante.

    Sistema
    digestivo.

    El sistema digestivo tiene la función
    de procesar el alimento, separando las proteínas, los hidratos de carbono, los
    minerales,
    las grasas y otras sustancias que necesita el cuerpo, e
    introducirlo todo en la corriente sanguínea de modo que
    lo pueda utilizar el cuerpo. El tracto digestivo comienza en la
    boca, donde la mandíbula y la lengua comienzan a
    deshacer el alimento con la ayuda de la saliva secretada por
    las glándulas salivares. El alimento masticado,
    combinado con la saliva, se ingiere y se transporta por el
    esófago mediante movimientos peristálticos
    (contráctiles) hasta el estómago. En el
    estómago, el alimento se combina con ácido
    clorhídrico que ayuda a deshacerlo más. Cuando se
    ha digerido completamente el alimento, el resto de fluido,
    denominado quimo, pasa a través del píloro a los
    intestinos grueso y delgado. En el largo y serpenteado
    intestino delgado, se absorben de la corriente sanguínea
    los nutrientes del quimo, dejando los residuos que no sirven.
    Estos residuos pasan a través del colon (donde la
    corriente sanguínea absorbe la mayor parte del agua) y se
    introducen en el recto donde se almacenan antes de excretarse.
    Estos desechos sólidos, denominados heces, se unen y en
    el proceso de excreción pasan a través del canal
    anal y el ano. A lo largo del tracto digestivo, el
    páncreas, el bazo, el hígado y la vesícula
    biliar segregan enzimas que
    ayudan durante el proceso digestivo.

    • Ano: El ano es el esfínter que regula el
      orificio inferior del tracto digestivo. El esfínter
      mantiene el ano cerrado, abriéndolo durante la
      excreción para permitir que pasen las heces.
    • Apéndice: El apéndice es una
      pequeña unión con forma de gusano en el extremo
      del ciego. Por su forma, a veces se le llama apéndice
      vermiforme (forma de gusano). La evidencia nos ha mostrado que
      en la antigüedad el apéndice debería haber
      tomado parte en la digestión de materia
      duradera, como la quitina de insecto o la corteza de
      árbol, pero ahora es aparentemente vestigial
      (innecesario) en la anatomía moderna.
      La inflamación del apéndice se denomina
      apendicitis y su eliminación es una de las operaciones
      quirúrgicas que se realizan más a
      menudo.
    • Esófago: El esófago es el tubo largo y
      flexible que comienza en la faringe y termina en el cardias en
      la parte superior del estómago. El esófago medio
      tiene unos veinticinco coma cuatro centímetros de largo,
      y sus paredes están formadas de fibra muscular que
      realizan movimientos de contracción (denominados
      perístasis) para impulsar el bolo (glóbulos) de
      alimento masticado con saliva hacia el estómago. El
      malestar por acidez se produce cuando el ácido estomacal
      se vierte en el esófago. Dado que el esófago no
      tiene una capa de mucosa como la tiene el estómago, el
      ácido produce dolor que se genera justo detrás
      del esternón y parece que viene del corazón, de
      ahí que se utilice bastante el término
      "acidez".
    • Vesícula biliar: La vesícula biliar
      tiene la función
      de concentrar y almacenar la bilis que produce el hígado
      en forma diluida y secretar la bilis a través del
      conducto cístico al duodeno donde puede ser de utilidad en el
      proceso de digestión. La vesícula biliar es un
      órgano azul verdoso, de unos siete coma sesenta y dos
      centímetros y está situada en la superficie
      inferior del hígado. La bilis está compuesta de
      colesterol, sales biliares y pigmento biliar. La bilis no es
      fundamental para la supervivencia del ser humano, y
      podría eliminarse sin que produjera graves efectos
      adversos. La cristalización de las sales biliares en la
      vesícula biliar da origen a cálculos biliares,
      que a menudo requieren operación
      quirúrgica.
    • Intestino grueso: El intestino grueso es un amplio
      tubo ondulado que recibe el producto
      resultante de la digestión del intestino delgado y lo
      transporta hasta que se excreta, y sigue procesando el material
      que llega. Cualquier material alimenticio que no se haya
      absorbido se almacena en el intestino grueso hasta que el
      cuerpo pueda reabsorber el agua del
      mismo de forma parcial, después pasa los residuos por el
      ano para su eliminación. La sobre absorción de
      agua de los
      materiales
      residuales puede que deje las heces duras y ligeramente secas
      que pueden chocar, dificultando su eliminación. Esta
      condición se conoce como estreñimiento. Si no se
      reabsorbe suficiente líquido, normalmente debido a
      infecciones víricas o mala nutrición, el
      intestino grueso pasa demasiado líquido al ano,
      dificultando el control de
      la eliminación. Esta condición, y el fluido (que
      a menudo daña los tejidos anales) se conoce como
      diarrea. El intestino grueso está dividido en ocho
      secciones: el ciego, el apéndice, el colon ascendente,
      el colon transverso, el colon descendente, el colon sigmoideo,
      el recto y el ano.
    • Hígado: El hígado es la glándula
      más grande del cuerpo y tiene varias funciones
      importantes. Pesa aproximadamente un kilo trescientos cincuenta
      y nueve gramos y es de color
      rojo-marrón; este órgano presenta un alto grado
      de vascularidad que es lo que le da el color oscuro. La mayor
      parte está situada en el lateral derecho de la cavidad
      abdominal, justo sobre el duodeno; el hígado ayuda a la
      digestión de las grasas secretando bilis al duodeno. El
      hígado también destruye los glóbulos
      rojos, forma la urea para la excreción de los restos
      nitrogenados, forma el fibrinógeno que se utiliza en la
      coagulación de la sangre, almacena glucógeno, que
      ayuda en el metabolismo
      y almacenamiento de las vitaminas y
      produce sustancias protectoras y antitóxicas, entre
      muchas de sus funciones.
    • Boca: La boca es un área voluble de la
      anatomía humana, encargada de articular la voz,
      degustar, masticar y tragar alimento. La cavidad bucal
      está situada justo debajo de la cavidad nasal y
      está formada por los huesos palatinos y la
      apófisis palatina de la maxilar en la parte superior y
      por la mandíbula en la parte inferior. En la apertura de
      la cavidad bucal están los labios, que son estructuras
      musculares recubiertas de una fina piel membranosa. Los labios
      ocluyen la cavidad bucal durante la masticación para
      retener dentro el alimento y el líquido, ayudan a
      controlar el alimento durante la masticación y facilitan
      la articulación de la voz. Dentro de la cavidad bucal,
      los dientes se extienden por debajo desde sus alvéolos
      maxilares y por encima desde sus alvéolos mandibulares
      para formar el arco dental. Los músculos y la piel de
      las mejillas cubren los laterales externos de la cavidad bucal,
      mientras que las estructuras musculares de la lengua y el
      revestimiento mucoso sublingual y los músculos forman la
      parte inferior de la cavidad bucal.

    Cuando se introduce alimento en la boca, los labios se
    cierran, a la vez que las glándulas salivares producen
    saliva. La saliva lubrica la boca y humedece el alimento. La
    superficie interior de los labios, la lengua y las mejillas
    controlan el alimento situándolo entre los dientes para
    que pueda triturarse. Con una acción combinada de estos
    movimientos y un movimiento semicircular y afilado de los
    dientes, se tritura el alimento y se forma una pasta con la
    saliva. Las enzimas de la
    saliva comienzan a separar el alimento y la lengua mueve una
    parte de esta pasta alimenticia hacia la parte posterior de la
    cavidad bucal impulsándola arriba y detrás a lo
    largo del paladar duro. El paladar blando, a su vez, se levanta
    para ocluir la cavidad nasal. La bola de pasta alimenticia,
    denominada bolo, pasa a la faringe. La epiglotis baja para
    cubrir las vías respiratorias de modo que el alimento no
    se introduzca en la laringe. Desde la faringe, se producen
    contracciones, denominadas movimientos peristálticos,
    que impulsan el bolo hacia abajo y a través del
    esófago al estómago, donde se digieren
    más.

    • Páncreas: El páncreas es una
      glándula con forma de lóbulo grande que tiene la
      función de secretar la hormona insulina y un fluido
      alcalino que ayuda al proceso de digestión. La insulina
      es importante en la utilización de azúcar en la sangre y la carencia de esta
      hormona produce la diabetes
      mellitus. El fluido digestivo se secreta directamente al
      duodeno, justo debajo del estómago en el tracto
      digestivo.

    Órganos
    sensoriales.

    El sistema tegumentario incluye la piel, el pelo, las
    uñas y las glándulas que cubren el cuerpo.
    También incluye los ojos, los oídos, la nariz y la
    boca. Todos ellos forman parte del sistema sensorial del cuerpo.
    El mundo se percibe gracias a una serie de mensajes cifrados
    (impulsos eléctricos) que se envían al cerebro a
    través de los írganos sensoriales. Nuestra percepción
    está principalmente desarrollada por la muestra de
    sonidos que entra en el oído y la muestra de
    luz que
    perciben los ojos. Sin embargo, la sensación de tacto,
    gusto y olfato también son importantes para la percepción
    del mundo que nos rodea.

    • Oído: El oído está dividido en
      tres partes: el oído externo, el medio y el interno.
      Cada sección tiene sus propias funciones dentro de un
      proceso que convierte las ondas de
      sonido en
      impulsos nerviosos, los cuales se transmiten luego al cerebro.
      El oído externo consta de dos partes: el pabellón
      y el canal auditivo externo. Esta parte del oído recoge
      y canaliza los sonidos. El oído medio, o cavidad
      timpánica, es una pequeña cavidad formada en el
      hueso temporal y es un intermediario en el procesamiento de la
      energía acústica. Es el responsable de
      incrementar la intensidad de las ondas de sonido que
      entran y de convertirlas en vibraciones mecánicas que
      pueden viajar fácilmente por el oído interno.
      Presenta dos partes: un hueso y su correspondiente membrana.
      Ambas tienen una forma complicada, por lo cual se las denomina
      laberintos. Cada laberinto tiene tres partes: el
      vestíbulo, el canal semicircular y la cóclea. El
      oído interno contiene las células receptoras, las
      cuales reciben vibraciones mecánicas y las envían
      al cerebro.
    • Ojo: El globo del ojo se encuentra dentro de la
      cavidad orbital (cuenca ósea) del cráneo,
      centrado y a un lado en la parte superior. De todos los sentidos,
      la vista suele considerarse la más importante.
      Según se ha estimado, el 80% de la información que percibimos llega al
      cerebro a través de los ojos. Estos transmiten
      constantes corrientes de imágenes
      al cerebro gracias a señales eléctricas y reciben
      información de los rayos de luz. Estos
      rayos pueden ser absorbidos o reflejados. Los objetos que
      absorben todas las partes del espectro solar parecen negros,
      mientras que los que reflejan toda la luz nos parecen blancos.
      Los objetos con colores
      absorben determinadas partes del espectro solar y reflejan
      otras. Cuando observamos algo, los rayos de luz se reflejan en
      el objeto llegando al ojo. La luz se refracta por la
      córnea y pasa a través del humor vítreo y
      de la pupila hasta el cristalino. El iris controla la cantidad
      de luz que llega al ojo. A continuación, el cristalino
      enfoca la luz a través del humor vítreo hasta la
      retina, formando una imagen
      invertida y hacia abajo. Las células sensibles a la luz
      de la retina transmiten la imagen al
      cerebro mediante señales eléctricas.
    • Uñas: Las uñas son simplemente otra
      forma de piel. Están formadas por una proteína
      denominada queratina que presenta un elevado contenido de
      azufre. Al contrario de lo que se cree, la cantidad de calcio
      es bastante baja.
    • Las uñas son un indicador de enfermedades. El cambio
      brusco de su textura, color o ritmo de crecimiento puede ser
      señal de que es necesario recibir algún consejo
      médico. Aunque un especialista siempre estudiará
      las uñas, es imposible diagnosticar una enfermedad sin
      estudiar otros factores.
    • Mamas: Las mamas (o pechos) son glándulas
      semiesféricas que se encuentran sobre los
      músculos pectorales, principalmente sobre el pectoral
      mayor, en un área entre la tercera y la sexta costilla a
      cada lado del pecho. Se encuentran tanto en el hombre
      como en la mujer,
      aunque en los primeros su forma está poco desarrollada.
      En las mujeres, el desarrollo
      de los pechos suele ser la primera señal de la pubertad.
      Este desarrollo
      suele ocurrir alrededor de los 11 años, aunque
      también puede darse desde los 9 o hasta los 13
      años.
    • Nariz: El olfato es el sentido más
      básico y primitivo. Es unas 10.000 veces más
      sensible que el sentido del gusto. De hecho, la mayoría
      de los sabores de la comida se huelen y no se saborean, como
      corroborará cualquier persona que
      tenga un resfriado.
    • La congestión nasal evita que las
      pequeñas corrientes de aire, producidas al masticar y
      tragar, lleguen a los receptores en el techo de la cavidad
      nasal. Los receptores olfatorios del ser humano pueden
      diferenciar varios miles de tipos de olores. Algunas personas
      tienen mejor olfato que otras. La nariz también juega un
      importante papel al
      acondicionar el aire inspirado para la parte inferior del
      tracto respiratorio. Este acondicionamiento incluye el control de
      la temperatura
      y de la humedad y la eliminación de polvo y organismos
      infecciosos.
    • Piel y pelo: La piel tiene el mayor área de
      superficie en el cuerpo humano y es el elemento más
      pesado. En la superficie se encuentran las terminaciones
      sensitivas y en la parte interior determinados órganos
      que tienen unas funciones especiales, las glándulas
      sudoríparas, los folículos pilosos y las
      glándulas sebáceas. La piel protege los
      órganos internos del cuerpo de posibles infecciones,
      lesiones y rayos solares dañinos. También tiene
      un papel
      importante en la regulación de la temperatura
      del cuerpo. Aunque la piel de un adulto puede llegar a pesar
      alrededor de nueve kilogramos, en algunos lugares es tan fino
      como el papel.
    • Lengua: La lengua suele ser plana y moderadamente
      extensible. Consiste en una red de fibras
      musculares estriadas, tejido fibroso, masas adiposas y
      linfoides, glándulas salivales y una membrana mucosa
      protectora. Es un músculo muy móvil que permite
      degustar la comida, moverla de un lado a otro al masticar,
      empujarla hasta la faringe (garganta) al tragar y es un
      órgano imprescindible para poder
      hablar. Deriva principalmente de la base de la faringe (o
      tubérculo). Este tubérculo crece hacia delante y
      se une con otros tejidos de la zona, formando este complejo
      órgano muscular de múltiples
      funciones.

    Sistema
    endocrino.

    Todos los órganos del sistema endocrino son
    glándulas. Son diferentes del resto de las
    glándulas porque liberan sustancias químicas,
    conocidas como hormonas, en
    la circulación sanguínea general. Otras
    glándulas descargan sus secreciones en conductos hacia un
    lugar concreto.
    Estas glándulas se denominan exocrinas. Los órganos
    del sistema endocrino se encuentran situadas en lugares del
    cuerpo muy separados: en la cavidad craneal, en el cuello, en la
    cavidad torácica, en la cavidad abdominal, en la cavidad
    pélvica y fuera de las cavidades del cuerpo. Las hormonas que
    liberan son muy importantes para las funciones corporales.
    Regulan instintos básicos y emociones, como
    los impulsos sexuales, violencia,
    ira, miedo, alegría y tristeza. También estimulan
    el crecimiento y la identidad
    sexual, controlan la temperatura corporal, ayudan en la
    reparación de tejidos dañados y ayudan a generar
    energía.

    • Glándulas adrenales: Las glándulas
      adrenales se encuentran sobre la parte superior de cada
      riñón en la zona abdominal. Aunque parece un
      sólo órgano, en realidad son dos pequeñas
      glándulas, cada una con un peso de unos 7 gramos. La
      médula adrenal (la parte interna) es un agente del
      sistema nervioso simpático y se activa mediante impulsos
      nerviosos. El córtex adrenal (la parte externa se divide
      en tres zonas: glomerulosa, fasciculada y reticular) es una
      glándula endocrina verdadera que se activa con la
      hormona adrenocorticotrófica (ACTH), enviada desde la
      glándula pituitaria. La médula adrenal secreta
      las catecolaminas epinefrina y noradrenalina. Estas hormonas
      ayudan al cuerpo a reducir tensión nerviosa. Cuando el
      sistema nervioso simpático reacciona ante emocione
      intensas, como miedo o ira, se liberan grandes cantidades de
      esta hormona. Esto puede causar una reacción de "lucha o
      huida", en la que la presión sanguínea aumenta,
      las pupilas se ensanchan y la sangre se desvía hacia los
      órganos más vitales y los músculos del
      esqueleto. El corazón también se estimula. El
      córtex adrenal secreta dos hormonas: cortisol y
      aldosterona. Estas hormonas se conocen conjuntamente como
      corticosteroides. Ayudan al cuerpo a reducir tensión
      nerviosa y son imprescindibles para la vida. El cortisol es un
      generador de energía. Regula la conversión de
      hidratos de carbono a glucosa y dirige las reservas al
      hígado. También disminuye las inflamaciones. La
      aldosterona regula el balance mineral y de agua en el cuerpo.
      Evita la pérdida excesiva de agua a través de los
      riñones y mantiene el balance entre sodio y potasio en
      la corriente sanguínea. Este balance es importante en la
      contracción muscular.
    • Hipotálamo: El hipotálamo está
      formado por un minúsculo grupo de
      células nerviosas situadas en el centro de la base del
      cerebro. Este órgano sirve como vínculo entre el
      sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. El
      hipotálamo es responsable de muchas funciones
      corporales. Su función es integrar y asegurar respuestas
      adecuadas a los estímulos. Regula el hambre, la sed, el
      sueño y el insomnio. También juega un papel
      importante en la regulación de la mayoría de los
      mecanismos involuntarios del cuerpo, como la temperatura
      corporal, el impulso sexual o el ciclo menstrual en las
      mujeres. El hipotálamo también regula las
      funciones de la glándula pituitaria.
    • Ovarios: Los ovarios son dos cuerpos con forma de
      almendra de unos 3,5 centímetros de longitud que se
      encuentran situados a cada lado de la pelvis. Cada ovario
      contiene dos clases diferentes de estructura glandular: los
      folículos de Graaf, que secretan estrógeno, y el
      cuerpo lúteo, que secreta progesterona y algo de
      estrógeno. La hormona estrógeno influye en el
      desarrollo de los caracteres sexuales y en la maduración
      de los órganos sexuales femeninos. La progesterona
      influye en el desarrollo de las glándulas mamarias y
      prepara el útero para la implantación del
      óvulo.
    • Páncreas: El páncreas se encuentra
      situado justo detrás de la parte inferior del
      estómago. Es la segunda glándula del cuerpo en
      tamaño, y es una glándula endocrina y exocrina.
      Su función exocrina es producir jugos digestivos (jugos
      pancreáticos) y liberarlos a través de un tubo,
      el conducto pancreático, al intestino. La función
      endocrina del páncreas es controlar la cantidad de
      azúcar en la sangre. Las células
      que controlan los niveles de azúcar en la sangre se
      denominan islotes de Langerhans. Estos islotes son grupos
      microscópicos de células esparcidas por todo el
      tejido pancreático entre el resto de las células
      pancreáticas aunque se encuentran concentradas
      principalmente en la cola del páncreas.
    • Los islotes de Langerhans están formadas por
      dos tipos de células: alfa y beta. Las células
      alfa secretan una hormona llamada glucagón y las
      células beta secretan insulina. La insulina y el
      glucagón funcionan como un sistema de
      comprobación y equilibrio
      regulando el nivel de azúcar en sangre en el cuerpo. El
      glucagón acelera el proceso de la glucogénesis en
      el hígado (proceso químico por el cual la glucosa
      almacenada en las células del hígado en forma de
      glucógeno se convierte en glucosa; esta glucosa deja
      entonces las células del hígado y pasa a la
      sangre). Este proceso tiende a incrementar la
      concentración de glucosa en la sangre. La insulina es un
      antagonista del glucagón, pues reduce la cantidad de
      concentración de glucosa en la sangre. La insulina
      realiza este proceso acelerando su salida de la corriente
      sanguínea, a través de las membranas celulares,
      hacia las células. Como la glucosa entra en las
      células a un ritmo más rápido, las
      células aumentan su metabolismo
      de glucosa. Todas las comidas que contienen azúcares y
      almidón, como el pan, patatas y pasteles, se descomponen
      en glucosa. De esta forma pueden ser absorbidos por cada
      célula del cuerpo, incluyendo las células del
      hígado, una de cuyas funciones principales es almacenar
      azúcar. Las células absorben glucosa y la queman
      en estructuras llamadas mitocondrias, utilizando la
      energía que contiene y produciendo dióxido de
      carbono y agua como productos
      derivados. Este proceso de quemado es la principal fuente de
      energía del cuerpo, y no podría tener lugar sin
      la presencia de la insulina. La diabetes se
      produce cuando el páncreas no produce suficiente
      insulina y no se regula, por tanto, la concentración de
      glucosa en la sangre. El nivel de glucosa normal para un adulto
      medio está entre 80 y 120 miligramos de glucosa por cada
      100 mililitros de sangre. Si los islotes de Langerhans secretan
      demasiada poca insulina, se produce un exceso de glucosa, una
      característica de la diabetes mellitus,
      el trastorno más habitual del sistema
      endocrino.
    • Paratiroides: Las glándulas paratiroides son
      glándulas pequeñas, habitualmente cuatro,
      incrustadas en la parte posterior del tiroides. Estas
      glándulas producen la hormona parathormona, que regula
      el nivel de calcio y fósforo en la sangre y huesos. La
      parathormona tiende a aumentar la concentración de
      calcio en la sangre incrementando la descomposición
      ósea. Esta hormona tiene el efecto contrario de la
      calcitonina (tirocalcitonina), que es secretada por la
      glándula tiroides. El calcio juega un papel muy
      importante en muchos procesos metabólicos; demasiado
      calcio (hipercalcemia) o demasiado poco (picocalcemia) puede
      alterar el funcionamiento normal de músculos y nervios.
      La parathormona ayuda a mantener la homeostasis
      de calcio en la sangre. Las células corporales son muy
      sensibles a los cambios de la cantidad de calcio en la
      sangre.
    • Glándula pituitaria: La pituitaria (o
      hipófisis) es una glándula pequeña, no
      más grande que un guisante, que se encuentra en la base
      del cráneo en una pequeña depresión del hueso esfenoidal denominado
      "silla turca". Está conectada y controlada por el
      hipotálamo y a veces se la considera la glándula
      principal, puesto que su función es coordinar el sistema
      nervioso y el endocrino. Algunas de sus hormonas estimulan
      otras glándulas endocrinas para que produzcan sus
      propias hormonas. La pituitaria está compuesta en
      realidad por dos glándulas: la glándula
      pituitaria anterior (o adenohipófisis) y la posterior (o
      neurohipófisis). Produce varias hormonas, una de las
      cuales regula la retención de agua en los riñones
      y otra tiene la misión de contraer el útero
      durante el parto y de
      estimular la secreción de leche en las
      glándulas mamarias. Una de las hormonas más
      importantes de la pituitaria es la del crecimiento. Esta
      hormona controla el crecimiento regulando la cantidad de
      nutrientes que recibe cada célula. Como la insulina, la
      hormona del crecimiento también controla el nivel de
      azúcar en la sangre.
    • Testículos: Los testículos consisten en dos
      glándulas de forma ovalada de unos 3 centímetros
      de longitud y 2,5 centímetros de ancho. Se encuentran
      suspendidos en un saco denominado escroto fuera del cuerpo para
      mantener la menor temperatura necesaria para la producción eficiente de esperma. Cada uno
      de los testículos está formado por varias
      secciones (lóbulos), y cada lóbulo está
      formado a su vez por un delgado y largo túbulo
      seminífero enrollado. Desde la pubertad, las
      células de los túbulos seminíferos
      producen casi continuamente espermatozoides, las células
      reproductoras masculinas. Otras células, conocidas como
      células intersticiales, secretan la hormona masculina
      testosterona en la sangre. Estas células se encuentran
      en numerosos grupos en el tejido conectivo situado entre los
      túbulos seminíferos. La testosterona realiza
      diversas funciones: es importante para el desarrollo de los
      caracteres sexuales masculinos, estimula y mantiene el
      desarrollo de los órganos accesorios masculinos (la
      glándula prostática, vesículas seminales,
      etc.), y tiene un efecto estimulante en el metabolismo de las
      proteínas.
    • Timo: Situado sobre el corazón, el timo es un
      órgano bilobulado cuya función principal es la de
      desarrollar linfocitos. La linfa transporta glóbulos
      blancos a este órgano, donde se multiplican y se
      transforman en células especiales de lucha contra las
      infecciones. Aunque la función del timo no se conoce en
      su totalidad, se sabe que tiene un papel muy importante en el
      desarrollo de la inmunidad ante diversas enfermedades. Muchos
      investigadores opinan que el timo produce los linfocitos
      originales formados en el cuerpo antes del nacimiento y
      continúa produciéndolos después. Los
      linfocitos viajan desde el timo a los nódulos
      linfáticos y al bazo a través de la
      circulación sanguínea. También se cree que
      el timo sintetiza una hormona esencial para la inmunidad. Esta
      hormona, conocida como factor humoral del timo (THF), debe
      estar presente durante un corto periodo de tiempo
      después del nacimiento del niño para poder
      desarrollar la inmunidad mínima necesaria. Los
      investigadores piensan que la hormona producida por el timo
      actúa sobre los linfocitos, haciendo que los linfocitos
      B se conviertan en células plasmáticas, las
      cuales forman anticuerpos que producen inmunidades. Tras la
      pubertad, el timo comienza a disminuir de tamaño. Su
      función principal parece desarrollarse durante las
      primeras etapas de la vida en el desarrollo de la
      inmunidad.

    Sistema
    linfático.

    El sistema linfático no es un sistema separado
    del organismo. Se considera parte del sistema circulatorio porque
    lo constituye la linfa, un fluido móvil que proviene de la
    sangre y vuelve a ella por medio de los vasos linfáticos.
    La linfa transporta algunos nutrientes, especialmente grasas, y
    distribuye los glóbulos blancos por el organismo. La linfa
    recuerda al plasma pero es más diluida y tiene
    únicamente alrededor del 5% de proteínas y del 1%
    de sales y extractivos. Está formada por un poco de sangre
    y de otros líquidos del organismo y se denomina fluido
    intersticial, que se recoge en los espacios intercelulares. Parte
    de este fluido intersticial vuelve al organismo a través
    de la membrana capilar, pero la mayoría penetra en los
    capilares linfáticos y da lugar a la linfa. La linfa,
    junto con este fluido intersticial, recoge las partículas
    que son demasiado grandes para que puedan ser absorbidas por la
    membrana capilar, como son los restos de células,
    glóbulos de grasa o adiposos y pequeñas
    partículas proteicas. A continuación, la linfa pasa
    a los vasos y nódulos linfáticos y se introduce en
    la sangre a través de las venas situadas en la
    región del cuello. De esta manera el sistema
    linfático constituye un sistema de transporte
    secundario. La linfa no se bombea por sí sola, su
    circulación depende de la presión del sistema
    circulatorio y del efecto de masaje de los
    músculos

    • Nódulos linfáticos axilares: Los
      ganglios o nódulos linfáticos axilares
      están localizados en el brazo, en la axila. Se dividen
      en dos grupos: superficiales y profundos. Estos nódulos
      linfáticos reciben la linfa de los vasos
      linfáticos del brazo y los nódulos superiores la
      reciben de los vasos linfáticos situados en el
      área superior del pecho, cerca de los músculos
      pectorales y de las glándulas mamarias. Hay alrededor de
      35 nódulos linfáticos en la zona del pecho y de
      la axila, la mayoría de ellos situados en la axila o
      cerca de ella. Si se desarrolla un cáncer en la mama,
      con frecuencia se extiende a los nódulos porque la
      linfa, además de otros residuos, puede transportar
      células cancerosas. La linfa fluye en todas direcciones,
      pero alrededor de tres cuartas partes de los vasos
      linfáticos del pecho desembocan en los ganglios o
      nódulos axilares que, con frecuencia, es por donde
      primero se extiende un cáncer de
      mama.
    • Nódulos linfáticos cervicales: Los
      ganglios o nódulos linfáticos cervicales
      están localizados en el cuello. Se dividen en dos
      grupos: superficiales y profundos. Hay tres grupos de ganglios
      linfáticos superficiales: los submaxilares, cerca de la
      mandíbula, los suprahioideos, cerca del hueso hioides de
      la garganta y los cervicales, situados a lo largo de la vena
      yugular externa. Los nódulos cervicales profundos son
      grandes y están situados cerca de la faringe, del
      esófago y de la tráquea. Cuando se tiene dolor de
      garganta, los glóbulos blancos se agrupan en los
      nódulos situados allí para combatir la
      infección, por ello se sensibiliza e inflama la
      garganta.
    • Nódulos linfáticos inguinales: La red
      de vasos linfáticos situados en la parte inferior del
      cuerpo pasa la linfa a los nódulos linfáticos
      inguinales con forma de judía que se encuentran en el
      interior de la ingle, cerca de la arteria y vena
      femorales.
    • Conducto linfático: El conducto
      linfático es mucho más corto que el
      torácico, con una longitud aproximada de 1
      centímetro. Este conducto linfático recibe la
      linfa de la parte derecha del cuerpo situada sobre el
      hígado y la vierte en la vena subclavia derecha y en la
      vena yugular interna. El conducto linfático junto con el
      torácico vierten en la sangre cada minuto entre 4 y 10
      mililitros de linfa.
    • Nódulos linfáticos: Los nódulos
      linfáticos, o ganglios linfáticos como a veces se
      les denomina, son estructuras ovales y pequeñas, del
      tamaño de una judía. Generalmente se encuentran
      en racimos cerca de las venas en puntos estratégicos a
      lo largo de los vasos linfáticos medianos de la rodilla,
      codo, axila, ingle, cuello, abdomen y pecho. La sangre se
      limpia y filtra en estos nódulos y los glóbulos
      blancos se acumulan allí cuando hay una enfermedad. Este
      proceso de filtrado previene la introducción en el sistema circulatorio
      sanguíneo de bacterias,
      células cancerosas u otros agentes infecciosos. Los
      nódulos linfáticos son los centros de producción y almacenamiento de algunos glóbulos
      blancos, llamados linfocitos y monocitos, elementos importantes
      en el mecanismo inmunológico del organismo. Durante
      cualquier tipo de infección, los nódulos se
      dilatan en el área de drenaje debido a la
      multiplicación de linfocitos que tienen lugar en esos
      nódulos.
    • Nódulos poplíteos: Los nódulos
      linfáticos, o ganglios linfáticos como a veces se
      les denomina, son estructuras ovales y pequeñas, del
      tamaño de una judía. Generalmente se encuentran
      en racimos cerca de las venas en puntos estratégicos a
      lo largo de los vasos linfáticos medianos de la rodilla,
      codo, axila, ingle, cuello, abdomen y pecho. La sangre se
      limpia y filtra en estos nódulos y los glóbulos
      blancos se acumulan allí cuando hay una enfermedad. Este
      proceso de filtrado previene la introducción en el sistema circulatorio
      sanguíneo de bacterias,
      células cancerosas u otros agentes infecciosos. Los
      nódulos linfáticos son los centros de
      producción y almacenamiento de algunos glóbulos
      blancos, llamados linfocitos y monocitos, elementos importantes
      en el mecanismo inmunológico del organismo. Durante
      cualquier tipo de infección, los nódulos se
      dilatan en el área de drenaje debido a la
      multiplicación de linfocitos que tienen lugar en esos
      nódulos.
    • Bazo: El bazo esté muy ligado al sistema
      circulatorio y al linfático. Es un órgano situado
      en el abdomen entre la parte inferior del estómago y el
      diafragma. Su papel es mantener el volumen de
      sangre, producir algunos tipos de células
      sanguíneas y recuperar el material sobrante de los
      glóbulos rojos que se han vuelto defectuosos.
      También esté relacionado con la
      eliminación de células sanguíneas y
      bacterias de la sangre.
    • Vena subclavia: La vena subclavia es una
      continuación de la vena axilar, que parte del brazo. En
      cada brazo se extiende una ramificación de la vena
      subclavia (derecha e izquierda). A continuación esta
      vena converge y se extiende desde la primera costilla hasta la
      clavícula, donde se une con la vena yugular interna para
      formar la vena innominada. Las venas subclavias también
      son importantes en el sistema linfático pues vuelven a
      introducir la linfa en la sangre. El conducto torácico,
      que transporta la linfa, se une a la vena subclavia izquierda,
      cerca de la unión con la vena yugular interna. El
      conducto linfático transporta la linfa a la vena
      subclavia derecha y también se une a Ésta cerca
      de la unión con la vena yugular interna.

    Sistema
    genitourinario.

    El sistema genitourinario está formado por los
    órganos urinarios y reproductores. Dado que estos
    órganos están situados en el mismo área del
    cuerpo y comparten las mismas funciones, normalmente se tratan
    juntos. El sistema urinario del hombre y de la mujer es
    básicamente el mismo, con la notable excepción de
    que la uretra, en el hombre,
    continúa a través del pene, mientras, en la
    mujer, se abre
    en la vulva. Los sistemas reproductores del hombre y de la mujer
    están adaptados para cumplir funciones específicas.
    El del hombre tiene la función de generar células
    germinales que contienen la mitad del material genético
    necesario para el desarrollo del bebé y entregar ese
    material al sistema de la mujer. El sistema reproductor de la
    mujer tiene la función de generar un óvulo, o
    huevo, que lleva la otra mitad del material genético, para
    que las células germinales del hombre lo fertilicen. El
    tracto reproductor de la mujer también tiene la
    función de dar soporte al feto durante la gestación
    hasta que nace, aproximadamente nueve meses después de la
    fertilización.

    • Sistema reproductor femenino: El sistema reproductor
      de la mujer es el encargado de generar el óvulo, o
      huevo, almacenar el óvulo fertilizado y nutrir el
      embrión y el feto durante la gestación. Los
      órganos principales incluyen los ovarios, el
      útero, la vagina y las trompas de Falopio. Los
      órganos externos (vulvares) incluyen el labio mayor, el
      labio menor, el monte de Venus, el clítoris, el
      vestíbulo y el bulbo del vestíbulo. El
      óvulo, o huevo, contiene la aportación de la
      mujer al material genético que conformará el
      nuevo niño, y se genera en los ovarios. El óvulo
      recién generado pasa a través de las fimbrias de
      la región ampular de la trompa y allí lo
      fertiliza un espermatozoide (o célula germinal). Durante
      la excitación sexual, las vesículas seminales del
      hombre y la glándula prostática crean un fluido
      que se combina con las células germinales para formar el
      semen, que se transporta a través de la uretra y sale de
      la apertura, o meato, al final del pene erecto. Cuando se ha
      depositado el semen en la vagina de la mujer, los
      espermatozoides nadan a través del útero hacia la
      trompa de Falopio, donde fertilizan al óvulo, o huevo.
      El huevo fertilizado baja por la trompa de Falopio durante los
      tres días siguientes y se asocia a la pared del
      útero. Allí, durante el embarazo, el
      huevo fertilizado se nutrirá y desarrollará el
      embrión y, posteriormente, el feto. Después de
      que se haya desarrollado completamente (aproximadamente a los 9
      meses), las contracciones musculares (parto) expulsarán
      el feto fuera del útero.
    • Sistema reproductor masculino: El sistema reproductor
      del hombre tiene la función de generar, almacenar y
      transportar el material genético contenido en las
      células germinales, o espermatozoides. Los
      órganos principales incluyen los testículos
      (testis), el epidídimo, los conductos deferentes, el
      conducto eyaculador, la uretra y el pene. Los órganos
      auxiliares incluyen las glándulas bulborretrales (de
      Cowper), la glándula prostática y las
      versículas seminales. Los espermatozoides
      (células germinales) contienen los cromosomas
      que se combinarán con los del óvulo, o huevo
      (producidos por el sistema reproductor femenino) para formar el
      embrión de un nuevo ser humano. Estos espermatozoides se
      generan dentro de los testículos y se almacenan en el
      epidídimo. Durante la excitación sexual, las
      versículas seminales y la glándula
      prostática crean un fluido que se combina con las
      células germinales para formar el semen, que se
      transporta a través de la uretra y sale de la apertura,
      o meato, al final del pene erecto. Cuando se ha depositado el
      semen en la vagina de la mujer, los espermatozoides nadan a
      través del útero hacia la trompa de Falopio donde
      uno o más espermatozoides pueden fertilizar un huevo, u
      óvulo.

    Bibliografía:

    Internet.

    El cuerpo humano Editorial
    Atlántida.

      

    Autora:

    Daniela Andrea Patrone

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