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Leyendas Coloniales




Enviado por pref85



    1. Leyenda del
      ceibo
    2. Leyenda gaucha. El
      chingolo
    3. La Cruz de los
      Milagros"
    4. Caronte y la Laguna
      Estigia
    5. El Hombre y la
      Luna
    6. La gallina y los huevos de
      oro
    7. Don Juan Manuel. El conde
      Lucanor.cuento XXXVIII.
    8. El nagual
    9. Los duendes
    10. El jinete sin
      cabeza

    Muertos que regresan del más allá,
    fantasmas, apariciones diabólicas, castigos inexplicables
    y hechos sobrenaturales, muertos que resucitan, almas en pena y
    muchos hechos espantosos ocurrieron durante la época de la
    Colonia.

     Pasó el tiempo, y las
    gentes que por curiosidad leían o escuchaban los relatos
    espantables de los días en que nuestra Capital era la
    Capital de la
    Nueva España,
    dijeron que todo habían sido supercherías,
    invenciones de gentes oficiosas, de mentes predispuestas y lo que
    fueron ocurrencias, sucesos verdaderos avalados por las
    autoridades de su tiempo, se
    convirtieron en sabrosos cuentos y
    leyendas.

     Hoy, ante la ocurrencia de nuevos y portentosos
    hechos similares a los ocurridos hace siglos, la ciencia
    moderna los ha aceptado y catalogado dentro de algo que llaman
    parasicología, telequinesia, paranormal e inexplicable,
    aceptando y ratificando estos sucesos que parecen no ser
    más que la repetición de aquello que se negaron a
    aceptar hace algunos años.

     Estos pues, son los relatos basados en investigaciones,
    en consultas de antiguos y carcomidos documentos que
    duermen el sueño del olvido en apolillados anaqueles de
    los archivos de
    Indias de Sevilla y en los archivos
    oficiales del país. Quizás se les ha agregado un
    poco de fantasía, algo de sabor para evitar lo
    frío, lo macabro y amargo de un relato, pero sin
    desvirtuar ni menguar el meollo del asunto.

    LEYENDA DEL
    CEIBO:

    Cuenta la leyenda que en las riberas del
    Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos,
    llamada Anahí. Era fea, pero en las tardecitas veraniegas
    deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus
    canciones inspiradas en sus dioses y el amor a
    la tierra de
    la que eran dueños… Pero llegaron los invasores, esos
    valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca,
    que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los
    ídolos, y su libertad.

    Anahí fue llevada cautiva junto con otros
    indígenas. Pasó muchos días llorando y
    muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el
    sueño venció a su centinela, la indiecita
    logró escapar, pero al hacerlo, el centinela
    despertó, y ella, para lograr su objetivo,
    hundió un puñal en el pecho de su guardián,
    y huyó rápidamente a la selva.

    El grito del moribundo carcelero, despertó a
    los otros españoles, que salieron en una
    persecución que se convirtió en cacería de
    la pobre Anahí, quien  al rato,  fue alcanzada
    por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del
    guardián, le impusieron como castigo  la muerte en la
    hoguera.

    La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que
    parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella
    indígena, que sin murmurar palabra, sufría en
    silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el
    fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en
    árbol, identificándose con la planta en un
    asombroso milagro.

    Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron
    ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes
    hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba
    en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y
    fortaleza ante el sufrimiento.

    Tomada de la narración oral.

    LEYENDA
    GAUCHA

    EL
    CHINGOLO

     Dicen que el chingolo, el pájaro que
    anda a saltitos, y silba al cantar, tiene su historia.
      ¿Sabéis cuál es? Hela aquí: Un
    viejo tropero decíale siempre a su hijo:
      -Hijo mío, has nacido gaucho como tu padre y tu
    abuelo. Debes ser también, como ellos, un buen tropero…
    Sí, tropero… que es oficio de gaucho guapo y de ley. De
    día, silbando, silbando, se lleva la tropa de aquí
    para allá; de noche, cantando y mirando hacia el cielo, se
    cuida el ganado bajo las estrellas.
      Pero al hijo no le gustaba el trabajo, y
    menos aún el oficio que su padre le daba.
      Y el padre, empeñado en que su hijo fuera tropero
    como él, trataba de hacerlo entrar en razón con
    consejos unas veces, con castigos otras. Pero todo resultaba
    inútil: el hijo no cedía. No le gustaba la
    ocupación, y si alguna vez acompañaba a su padre,
    lo hacía con gran desgano y con mayor disgusto.
      Sucedió que una tarde, padre e hijo iban arreando
    una tropa y tuvieron que vadear un río de torrentosa
    corriente.
      Llegados a un paso muy hondo, los animales
    comenzaron a dispersarse. El viejo tropero ordenó a su
    hijo que impidiese el desbande.
      Tan mal cumplió el hijo la orden del padre, que
    éste decidió hacerlo por sí mismo.
    Internó su caballo en la hondura del río, y como
    allí había un remolino, la fuerza del
    agua lo
    arrastró bien pronto. No pudiendo nadar porque la resaca y
    la espuma lo envolvían, murió ahogado el viejo
    tropero.
      Lloró el hijo la muerte de
    su padre. Consideróse culpable de ella y comenzó a
    sentir un arrepentimiento profundo y un pesar muy grande.
      Queriendo tranquilizar su conciencia y
    pagar el mal que había hecho, decidió hacerse
    tropero. Así creía poder
    consolarse de la pena que lo embargaba.
      El muchacho se hizo tropero. Comenzó a
    encariñarse con el oficio; trabajaba en él con
    alegre afán.
      Silbaba de día mientras arreaba la tropa; o
    haciendo la ronda, cantaba de noche "mirando hacia el cielo".
      El silbido del tropero era más bien el suspiro de
    una alma que espera consuelo para su pesar.
      Pero el consuelo no llegó nunca; y la calma del
    joven tropero se convirtió en tormento.
      -¡Pobre padre! -pensaba- ¡No se
    cumplirán nunca sus deseos de hacer a su hijo un gaucho
    tropero!…
      Agobiado por el dolor y el arrepentimiento,
    confióle al fin su tristeza a un amigo,
    diciéndole:
      -La pena me tortura y no puedo resistirla. Pronto he de
    morir. Cuando mis huesos queden
    libres, arrójalos uno a uno a los pasos o vados de los
    ríos y arroyos por donde he pasado cuando
    acompañaba a mi padre, con gran desprecio del trabajo y
    mala voluntad para cumplirlo.
      Prometióle el noble amigo satisfacer su pedido, y
    después de un

    tiempo, así lo hizo.
      Dicen que el agua fue
    gastando poco a poco los huesos del
    tropero arrepentido, y que después de largos años,
    fueron esos huesos tomando la forma de huevos.
      Dicen también que de cada uno de esos huevos
    nació un pajarito.
      Ese pajarito es el chingolo. Anda a saltitos para
    recordarnos que aquel hijo que no amaba el trabajo y
    que desobedeció a su padre, no pudo llegar a ser
    feliz.
      Silba cuando canta, porque el tropero silba y canta de
    día y de noche azuzando la tropa en la soledad de los
    campos.

    LA CRUZ DE LOS
    MILAGROS"

     Hay en la Iglesia del
    Milagro, en Corrientes, una rústica cruz que es venerada
    con el nombre de "Cruz de los Milagros". Una curiosa leyenda
    justifica ese nombre.

     Cuenta la tradición que los
    españoles, cuando fundaron San Juan de Vera de las Siete
    Corrientes, llamado hoy Corrientes, después de elegir el
    lugar y antes de levantar el fuerte, decidieron erigir una gran
    cruz, símbolo de su fe cristiana.

     La construyeron con una rama seca del bosque
    vecino, la plantaron luego, y a su alrededor edificaron el
    fuerte, con ramas y troncos de la selva.

     Construido el fuerte y encerrados en él,
    los españoles se defendían de los asaltos que,
    desde el día siguiente, les llevaban sin cesar las tribus
    de los guaraníes, a los cuales derrotaban diariamente, con
    tanta astucia como denuedo. Los indios, de un natural
    impresionable, atribuían sus desastres a la cruz, por lo
    que decidieron quemarla, para destruir su maleficio. Se retiraron
    a sus selvas, en espera de una ocasión favorable, la cual
    se les presentó un día en que los españoles,
    por exceso de confianza, dejaron el fuerte casi
    abandonado.

     La indiada, en gran número, rodeó
    la población, en tanto que huían los
    pocos españoles de la guardia, escondiéndose entre
    los matorrales.

     Con ramas de quebracho hicieron los indios una
    gran hoguera, al pie de la cruz que se levantaba en medio del
    fuerte. las llamas lamían la madera sin
    quemarla; un indio tomó una rama encendida y la
    acercó a los brazos del madero; entonces, en el cielo
    límpido, fue vista de pronto una nube, de la cual
    partió un rayo que dio muerte al
    salvaje.

      Cuando los otros guaraníes lo vieron
    caer fulminado a los pies de la cruz, huyeron despavoridos a sus
    selvas, convencidos de que el mismo cielo protegía a los
    hombres blancos. Los españoles, que escondidos entre la
    maleza presenciaban tan asombrosa escena, divulgaron luego este
    suceso, que no cayó, por cierto en el olvido. En la
    Iglesia del
    Milagro, en Corrientes, se encuentra hoy la Cruz de los Milagros:
    se la guarda en una caja de cristal de roca, donada por la
    colectividad española

    CARONTE Y LA LAGUNA
    ESTIGIA
    Caronte es, en la mitología clásica, una de las
    divinidades del mundo subterráneo. Su misión era
    conducir la barca fúnebre que trasladaba a los difuntos
    desde el mundo de los vivos hasta el mundo de los muertos, a
    través de la Laguna Estigia.
    En la cultura
    griega, cuando alguien moría, su alma era conducida
    por el Dios Mercurio hasta la Laguna Estigia. Allí
    debía aguardar la llegada de la barca de Caronte, que
    surcaba las aguas infernales. Era necesario pagar el pasaje al
    barquero, por ello existía la costumbre de colocar en la
    boca de los muertos una moneda. Una vez introducido en la barca ,
    era el propio difunto quien remaba, nunca Caronte. La barca le
    trasladaba definitivamente al otro lado de la orilla, al mundo de
    los muertos, cuya entrada estaba custodiada por Cancerbero, el
    siniestro perro de tres cabezas, que se encargaba de que
    ningún vivo entrase en el infierno, e igualmente de que
    ningún muerto saliese de él.
    Caronte suele ser representado como un feo anciano de barba gris,
    vestido de harapos y a veces con un sombrero redondo.

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              ATENEA-MINERVA
    Diosa de la Sabiduría, patrocinadora
    de las artes manuales y
    protectora de los guerreros como Aquiles, Ulises, Jasón, y
    Hércules. Atenea es también la diosa de la guerra pero no
    encarna la violencia sino
    la lucha racional y justa que tiene como objetivo
    defender los ideales, divulgar la cultura y
    garantizar la paz y el orden.
    Hija de Zeus y de Metis (la Prudencia). Según la mitología, cuando su madre estaba
    embarazada, un oráculo predijo que daría a luz a una
    niña y que si volvía a concebir, tendría un
    varón que destronaría a Zeus. Así es que el
    Dios de los Dioses decidió tragarse a Metis para impedir
    que volviera a quedar embarazada. A los pocos meses, Zeus
    sintió un terrible dolor de cabeza, para
    remediárselo Vulcano le abrió una brecha y de la
    cabeza del dios surgió Atenea, de ahí que sea la
    diosa de la sabiduría. Atenea nació ya adulta,
    vestida con una larga túnica, casco, escudo y lanza.
    – Atenea y Aracne
    Uno de los principales mitos de esta
    diosa se refiere a su enfrentamiento con Aracne que se
    atrevió a desafiar a la diosa en una competición
    para ver quién de las dos tejía mejor.
    Durante el reto, cada una tejía una metamorfosis: Atenea
    glorificaba a los dioses en sus bordados, mientras que Aracne los
    ridiculizaba y se reía de ellos, en especial de Zeus.
    Atenea se enfureció por la mala intención de Aracne
    contra los dioses y la golpeó con su lanza. Aracne
    asustada salió huyendo y se ahorcó pero, cuando
    aún está colgada, la diosa la transformó en
    araña y la condenó a pasar el resto de la eternidad
    tejiendo.

    EL HOMBRE Y LA
    LUNA

    Un hombre vio la
    luz de una
    estrella en el agua y
    creyó que era una trucha. Durante dos horas estuvo
    tratando de pescarla, pero cuando al fin vio que no era nada, la
    dejó. Y otra noche vio de verdad en el agua un pez,
    mas creyó que era el reflejo de la luna, como la otra vez
    le había ocurrido y se fue sin tratar de pescarlo, y lo
    perdió.
    ALFONSO X. Calila y Digna.

    La gallina y los
    huevos de oro

    Tenía cierto hombre una gallina que cada
    día ponía un huevo de oro, y creyendo encontrar en
    las entrañas de la gallina una gran masa de oro, la
    mató; mas al abrirla vió que por dentro era igual a
    las demás gallinas; de modo que impaciente por conseguir
    de una vez gran cantidad de riqueza, se privó el mismo sin
    fruto de las abundantes que la gallina le daba.

    Es conveniente estar contentos con lo que se tiene, y
    huir de la insaciable codicia.

    DON JUAN MANUEL. EL CONDE
    LUCANOR.
    Cuento
    XXXVIII.

    Lo que sucedió a un hombre que iba cargado de
    piedras preciosas y se ahogó en un río

    Un día dijo el conde a Patronio que tenía
    muchas ganas de quedarse en un sitio en el que le habían
    de dar mucho dinero, lo que
    le suponía un beneficio grande, pero que tenía
    mucho miedo de que si se quedaba , correría en peligro su
    vida: por lo que le rogaba que le aconsejara que debía
    hacer.

    -Señor conde-respondió Patronio-, para que
    hagáis lo que creo que os conviene más, me
    gustaría que supierais lo que sucedió a un hombre
    que llevaba encima grandes riquezas y cruzaba un
    río.

    El conde preguntó que le había
    sucedido.

    -Señor conde-dijo Patronio-, un hombre levaba a
    cuestas una gran cantidad de piedras preciosas; tantas eran que
    pesaban mucho. Sucedió que tenía que pasar un
    río y como llevaba una carga tan grande se hundía
    mucho más que si no la llevara; al llegar a la mitad del
    río se empezó a hundir aún más. Un
    hombre que estaba en la orilla le comenzó a dar voces y a
    decirle que si no soltaba aquella carga se ahogaría. Aquel
    majadero no se dió cuenta que, si se ahogaba,
    perdería sus riquezas junto con la vida, y, si las
    soltaba, perdería las riquezas pero no la vida. Por no
    perder las piedras preciosas que traía consigo no quiso
    soltarlas y murió en el río.

    A vos, señor conde Lucanor, aunque no dudo que os
    vendría muy bien recibir el dinero y
    cualquier otra cosa que os quieran dar, os aconsejo que si hay
    peligro en quedaros allí no lo hagais por afán de
    riquezas. También os aconsejo que nunca aventureis vuetra
    vida sino en defensa de vuetra honra o por alguna cosa a que
    esteis obligado, pues el que poco se precia, y arriesga su vida
    por codicia o fribolidad es aquel que no aspira a hacer grandes
    cosas; Por el contrario, el que se precia mucho ha de obrar de
    modo que le precien también los otros, ya que el hombre no
    es preciado porque el se precie, sino por hacer obras que le
    ganen la estimación de los demás. Convenceos de que
    el hombre que
    vale precia mucho su vida y no la arriesga por codicia o
    pequeña ocasión; pero en lo que verdaderamente debe
    aventurarse nadie la arriesgara de tan buena gana ni tan pronto
    como el que mucho vale y se precia mucho.

    Al conde gusto mucho la moraleja, obro según ella
    y le fue muy bien. Viendo don Juan que este cuento era
    bueno, lo hizo poner en este libro y
    escribió unos versos que dicen así:

    A quien por codicia la vida aventura, la más de
    las veces el bien poco dura.

    EL
    NAGUAL

    Se cuenta que hace años existía un
    hombre que se aparecía por las noches con vertido en forma
    de animal, y tenia la costumbre de aparecerse por las noches, en
    las vías del tren, una vez paso un hombre que se le
    había echo tarde y tubo que pasas por las vías del
    tren el con miedo tuvo que pasar a toda velocidad mas
    sin embargo se le apareció ese ser en forma de burro, con
    la cara muy deforme , que hasta se quedo paralizado del terror,
    que no podía ni moverse, por esa razón los
    habitantes no pasaban por ahí en las noches, en otras
    ocasiones se aparecía en forma de
    guajolote.

    Toda la población estaba aterrada y comentaban que
    ese ser era obra del demonio o que estaba embrujado y que tenia
    que hacer algo para que se alejara y fueron haber un sacerdote y
    les dijo que ese ser era un anual, que tenia contacto con el mal
    y que estaba castigado y por eso por las noche se
    convertía en diferentes animales.

    LOS
    DUENDES

    Hace años existía una casa que fue
    abandonada por sus dueños, se cuenta que fue abandonada
    por que en esa casa pasaban cosas raras como los habitantes se
    enteraron no se atrevían a sercarse a esa casa, por que se
    veían seres pequeños que les gustaba hacer bromas a
    todas la personas que se acercaran a esa casa, cuando alguien
    pasaba sercas de esa casa se Ion rechinar puertas y ventanas sin
    ningún motivos aparente, ya que no tenían luz se
    prendía y se apagaron las luces de esa
    casa.

    Por lo que decían los vecinos que esa casa
    estaba embrujada, otros decían que alo mejor ahí
    mataron a unos niños y
    los enterraron ahí que era por eso que esos niños
    buscaban venganza para poder tener
    paz.

    Mas sin embargo eso seres causa escalofríos y
    ausan miedo y terror a todas las personas que por desgracias los
    ven…

    EL JINETE SIN
    CABEZA

    Se dice que en un pueblo muy aislado de toda
    civilización se contaba la historia de un jinete que
    acostumbraba a ser su recorrido por las noches en un caballo muy
    hermoso, la gente muy extrañada se preguntaba que hombre
    tan raro por que hace eso, ya que no era muy usual que alguien
    saliera y menos por las noches, hacer esos
    recorridos.

    Una de esa noches muy oscura y con fuerte
    relámpagos desapareció del lugar, sin dar
    señas de su desaparición, pasaron los años y
    la gente ya se habían olvidado de esa persona, y fue en
    una noche igual a la que desaprecio, se escucharon nuevamente la
    cabalgata de ese caballo, por la curiosidad muchas persona se
    asomaron, y vieron un jinete cabalgar por las calles, fue cuando
    un relámpago cayo e ilumino al jinete y lo que vieron fue
    que ese jinete no tenia cabeza la gente horrorizas se metieron a
    sus casas y no se explicaba lo que habían
    visto..

     

    HECTOR URIEL VAZQUEZ MARTINEZ

    TEC, EN TELECOM

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