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El "peligro" de las antenas de telefonía móvil




Enviado por jgualda



    1. Resumen
    2. Naturaleza de las
      ondas
    3. Variación de la
      exposición con el número de
      antenas
    4. Exposición debida a las
      antenas (exposición pasiva)
    5. Exposición debida a
      los teléfonos móviles (exposición
      activa)
    6. Efectos de las ondas
      electromagnéticas usadas en telefonía
      móvil
    7. Bibliografía

    Resumen:

     Las ondas empleadas
    en telefonía móvil deben ser situadas en su justo
    término y sus efectos no deben ser magnificados
    gratuitamente. En este trabajo se
    cuantifica el valor de la
    densidad de
    potencia de las
    ondas electromagnéticas usadas por esta nueva tecnología. Las
    antenas de telefonía móvil instaladas en los
    tejados producen unas densidades muy bajas. No así los
    teléfonos móviles, que producen densidades de
    potencia cercanas a los valores
    máximos recomendados por el Consejo de Europa.

    Introducción

    El imparable crecimiento de la telefonía
    móvil (en España hay
    ya más de 30 millones de usuarios) está haciendo
    que se congestionen muchas de las instalaciones existentes, para
    cuya solución las compañías
    telefónicas tienen que aumentar el número de
    estaciones base y por consiguiente el número de antenas.
    Dentro de poco, si las trabas normativas autonómicas y
    municipales no lo retrasan, desde nuestro teléfono móvil UMTS podremos
    realizar varias conexiones simultáneas de acceso
    rápido a distintos servicios
    multimedia de
    alta calidad y a
    internet de alta
    velocidad,
    entrando de lleno de manera masiva en la Sociedad de la
    Información.

    Naturaleza de las
    ondas

    Las ondas usadas en telefonía móvil son
    similares a las de los hornos microondas
    domésticos y, como todas las ondas
    electromagnéticas, se propagan de manera que su intensidad
    disminuye con el cuadrado de la distancia, según la
    fórmula

    D = P / (4 · p · d2) [1]

    siendo

    D… densidad de potencia

    P… potencia emitida (potencia isótropa
    radiada equivalente)

    d… distancia

    Por esta razón son tan bajas las intensidades
    producidas por las antenas de telefonía móvil: a
    una distancia de tan sólo 20 m justo enfrente de una de
    ellas la densidad de potencia es inferior a 10 microvatios por
    centímetro cuadrado, cuando el valor máximo de la
    Recomendación del Consejo de Europa es de 450 (con un
    coeficiente de seguridad de 50
    por debajo del valor considerado inocuo para la salud desde el punto de
    vista térmico). Y en las viviendas del edificio donde
    está instalada una antena la densidad es todavía
    cientos de veces inferior porque las antenas emiten
    horizontalmente y no verticalmente y además hay que tener
    en cuenta el gran efecto atenuador de los forjados y paredes del
    edificio. En nuestras calles y casas la densidad de potencia
    debida a la telefonía móvil es inferior a 1
    microvatio/cm2, es decir, más de veinte mil veces (!) por
    debajo del valor considerado inocuo por la Recomendación.
    Para hacernos una idea de la magnitud de estas cifras pensemos
    que en un día claro la radiación
    del Sol sobre la superficie de la Tierra es
    de unos 100.000 microvatios/cm2, parte de la cual sí es
    cancerígena (su componente
    ultravioleta).

    Las ondas empleadas en telefonía móvil
    deben ser situadas en su justo término y sus efectos no
    deben ser magnificados gratuitamente. Pensemos que nuestro cuerpo
    de manera natural y continua está irradiando calor al
    ambiente en
    forma de rayos infrarrojos y a la vez está
    absorbiéndolo del ambiente también como rayos
    infrarrojos. Cualquier objeto de nuestro entorno (un radiador de
    calefacción, una mesa, un cubito de hielo…) está
    siempre emitiendo rayos infrarrojos, que no son otra cosa que
    ondas electromagnéticas cuya frecuencia es unas veinte mil
    veces superior a las empleadas en telefonía móvil,
    produciendo ambas ondas en nuestro organismo el mismo efecto, es
    decir, lo calientan, si bien los infrarrojos penetran algo menos.
    Nuestro cuerpo está absorbiendo continuamente de los
    objetos que nos rodean (incluida la ropa que llevamos puesta) una
    radiación infrarroja con una densidad de potencia de unos
    20.000 microvatios/cm2, según la ley de
    Stefan-Boltzmann. ¿Qué nos puede suponer absorber 1
    microvatio/cm2 de las ondas usadas en la telefonía
    móvil? Nada.

    Variación de la
    exposición con el número de
    antenas

    En los núcleos pequeños de población se usa una sola antena para dar
    total cobertura pero en las ciudades eso no es posible porque
    cada antena tiene un alcance limitado, ya que los edificios
    atenúan fuertemente las ondas y además cada una
    sólo puede dar servicio a un
    número determinado de usuarios. La única
    solución es instalar más antenas haciendo que la
    superficie atendida por cada una sea menor y por consiguiente
    también menor su potencia. El casco urbano de la ciudad
    queda de esta manera dividido en células
    independientes, cada una atendida por una antena. Esta es la
    razón de que los sistemas de
    telefonía móvil se llamen sistemas
    celulares.

    Veamos cómo disminuye la potencia de cada antena
    cuando se aumenta su número. Imaginemos un casco urbano de
    forma cuadrada y lado L con una única antena en su centro
    de potencia P1. La densidad de potencia en el punto
    más alejado (vértice del cuadrado) es, aplicando la
    fórmula [1]

    D1 = P1 / (2 ·
    p ·
    L2)

    Dividamos ahora el cuadrado anterior en N cuadrados iguales de
    lado L / N1/2 y situemos una antena de potencia
    PN en el centro de cada uno. La densidad de potencia
    producida por cada antena en el punto más alejado de su
    cuadrado es

    DN = PN / (2 ·
    p ·
    L2/N)

    Poniendo la condición de que la densidad sea la misma
    en ambos casos (misma calidad, misma cobertura) se obtiene
    que

    PN = P1 / N

    es decir, la potencia de cada antena es inversamente
    proporcional a su número. En realidad la PN
    necesaria es menor de este valor porque cuando hay una sola
    antena las ondas encuentran más obstáculos
    físicos intermedios y se atenúan más.

    Calculemos a continuación cómo varía la
    densidad de potencia total en función
    del número de antenas.

    Exposición
    debida a las antenas (exposición pasiva)

    El cálculo
    puede hacerse de manera analítica, pero resulta
    complicado. Es más fácil realizarlo
    numéricamente con ayuda del ordenador. Se ha llevado a
    cabo la comparación entre 1 antena de 800 W y 16 antenas
    de 50 W en un casco urbano de planta cuadrada de 2 km de lado, el
    cual se ha dividido a efectos de cálculo en 4 millones de
    cuadraditos de 1 m2. En ambos casos se ha obtenido la
    misma densidad de potencia media en todo el casco urbano, es
    decir la densidad de potencia es la misma con tal de que sea
    igual la potencia total emitida (800 W en ambos supuestos). En el
    caso de mayor número de antenas se tiene la ventaja
    añadida de que la densidad de potencia máxima es
    menor al estar más uniformemente distribuida.

    Exposición
    debida a los teléfonos móviles (exposición
    activa)

    Las potencias emitidas por los teléfonos
    móviles son miles de veces inferiores a las de las antenas
    de los tejados pero su intensidad sobre el cuerpo humano
    es muy superior a la producida por ellas porque la distancia es
    pequeñísima, por ejemplo un móvil pegado a
    la oreja puede producir en la zona inmediata de la cabeza, en
    situaciones de mala calidad de recepción, una densidad de
    potencia cercana a los valores
    máximos recomendados por el Consejo de Europa. Por eso se
    encarece a las personas que usan mucho el móvil que lo
    hagan con un dispositivo de manos libres de eficacia
    garantizada. Para ahorrar batería, la potencia emitida por
    un teléfono móvil se ajusta automáticamente
    al valor mínimo necesario, de manera que es tanto
    más pequeña cuanto más cerca se encuentre de
    una antena receptora. Un móvil que esté cerca de
    una antena emite una potencia cientos de veces inferior a la suya
    máxima, la cual sólo se irradia cuando se encuentra
    a muy larga distancia o con muchos obstáculos
    físicos intermedios (garajes, habitaciones interiores de
    las viviendas…). Por lo tanto cuantas más antenas haya
    menor será la potencia emitida por los teléfonos
    móviles y más seguros
    estarán sus usuarios. Lo ideal, desde el punto de vista de
    la salubridad ciudadana, sería instalar una antena de muy
    baja potencia en cada edificio (picocélula), pero con esto
    no están muy de acuerdo las compañías
    telefónicas porque cada estación base es muy
    cara.

    La ley de emisión de un teléfono móvil
    es la misma que la de una antena de una estación base
    (fórmula [1]). La densidad de potencia, producida por el
    móvil, que recibe la antena es

    D = p / (4 · p · d2)

    siendo

    p… potencia emitida por el móvil

    d… distancia del móvil a la antena receptora

    La potencia p se controla desde la estación base de
    manera que en ésta la densidad sea la mínima
    necesaria, D0, con lo que

    p = 4 · p
    · d2 · D0

    es decir, la potencia emitida por el teléfono
    móvil es proporcional al cuadrado de su distancia a la
    antena receptora, por lo que cuando hay N antenas la distancia
    media entre el móvil y su antena más cercana es
    N1/2 veces inferior al caso de existir una sola, la
    potencia es N veces inferior y también la densidad de
    potencia que llega al usuario. Si, por ejemplo, el número
    de antenas se triplicara, la densidad en la oreja caería a
    la tercera parte.

    Efectos de las ondas
    electromagnéticas usadas en telefonía
    móvil

    Pocas actividades humanas han despertado tan grande
    inquietud social, causada fundamentalmente por la falta de
    información (la desinformación siempre causa alarma
    y la alarma es la causante de los efectos psicosomáticos
    atribuidos a la telefonía móvil). Y, por tratarse
    de una nueva tecnología de uso general, también
    pocas actividades han consumido, y siguen consumiendo, tan
    ingentes recursos
    económicos en la investigación de sus posibles riesgos. Se
    han llevado a cabo vastísimos estudios
    epidemiológicos examinando los informes
    médicos de millones de usuarios de teléfonos
    móviles y se han efectuado infinidad de pruebas con
    animales de
    laboratorio
    in vivo o con preparados in vitro. Al día de
    hoy el grueso de la comunidad
    científica mundial está de acuerdo en que el
    único efecto de consideración sobre el cuerpo
    humano de las ondas empleadas en la telefonía móvil
    es térmico, igual al producido por las ondas de los hornos
    microondas pero en muchísima menor cantidad (un
    teléfono móvil emitiendo a su máxima
    potencia ocasiona en la zona cercana del cerebro un
    aumento de tan sólo 0,1 °C, cuando el cerebro de
    manera natural tiene una fluctuación diaria de temperatura
    mucho mayor). Estas ondas no son ionizantes y tienen una
    energía inferior en más de cien mil veces y una
    frecuencia inferior en más de diez millones de veces a las
    necesarias para romper las débiles uniones químicas
    de la molécula de ADN. Hasta la
    fecha, y tras los múltiples estudios médicos
    llevados a cabo, no se ha podido probar que las ondas usadas en
    telefonía móvil con niveles inferiores a los
    establecidos por la Unión
    Europea produzcan cáncer ni afecten negativamente al
    sistema endocrino
    o a la producción de melatonina ni a la
    visión ni al oído ni a
    la membrana celular ni a la liberación de calcio en los
    tejidos
    cerebrales ni a la excitabilidad neuronal ni a los sistemas
    neurotransmisor, hematopoyético o inmunitario ni al
    aparato cardiovascular ni a la reproducción ni a la mutagénesis ni
    a la aberración cromosómica ni a la longevidad. Las
    evidencias
    cada vez más claras de su inocuidad han acallado las voces
    discordantes que, sobre todo en años pasados, alertaban de
    posibles efectos perjudiciales basándose en estudios
    aislados, cuyo carácter contradictorio o no reproducible
    se ha demostrado con el paso del tiempo y por
    consiguiente no han podido ser aceptados
    científicamente.

    Los ciudadanos debemos estar tranquilos y sentirnos seguros
    con esta nueva, y ya imprescindible, tecnología
    de la comunicación y ver de buen grado la
    instalación de nuevas antenas en nuestros tejados (con la
    correspondiente disminución de potencia de cada una) para
    conseguir una mejor cobertura urbana y una mayor calidad,
    disminuyéndose a la vez los niveles de exposición a
    que estamos sometidos.

    BIBLIOGRAFIA

    "Recomendación 1999/519/CE del Consejo, de 12 de
    julio de 1999 relativa a la exposición del público
    en general a campos electromagnéticos (0 Hz a 300 GHz)".
    Diario Oficial Comunidades Europeas nº L 199 de 30 de julio
    de 1999.
    www.europa.eu.int.

    "Teléfonos móviles y salud (Informe
    Stewart)".
    www.nrpb.org/press/response_statements/2004/response_statement_2_04.htm

    "Antenas de telefonía móvil y salud humana
    (Informe Moulder)".


    www.mcw.edu/gcrc/cop/telefonos-moviles-salud/toc.html

    "Campos electromagnéticos y salud
    pública. Los teléfonos móviles y sus
    estaciones base". Proyecto EMF
    (Organización Mundial de la Salud).
    www.who.int/peh-ef.

    "Restrictions on human exposure to static and time
    varying electromagnetic fields and radiation".National
    Radiological Protection Board. www.nrpb.org.uk/.

    "Plan de comunicación de la telefonía
    móvil". J Romeu y A Elías. Universidad
    Politécnica de Cataluña, 30 junio 2000.

    "Esposición humana a campos
    electromagnéticos". A Martínez y A Díaz.
    Universidad Politécnica de Cartagena, octubre
    1999.

    "Teléfonos móviles y salud". Carlos M
    Requejo. El Ecologista, invierno 2000/2001.

     

    Juan Andrés Gualda Gil

    www.juangualda.tk

    Doctor Ingeniero Industrial

    Profesor de la UNED

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