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Criterios normativos de Diagnóstico de la Osteoporosis y la Composición Corporal en la población cubana




Enviado por csantos



    Según Densitometría de
    doble haz de fotones

    1. Resumen
    2. Material y
      métodos
    3. Procesamiento de los
      datos
    4. Resultados
    5. Discusión
    6. Conclusiones
    7. Bibliografía
    8. Tablas

    RESUMEN

    Introducción y objetivos. Los
    objetivos del
    presente trabajo son
    proponer una referencia cubana para criterios normativos de
    limites críticos en el diagnostico de la Osteoporosis y la
    composición corporal. Se presentan resultados del estudio
    transversal de declinación de densidad de masa
    ósea, composición corporal, limites críticos
    y prevalencia de riesgo de
    fractura en cuatro sitios anatómicos y cuerpos totales de
    una población habanera de 1074 mujeres y 559 hombres sanos
    entre las edades de 20 a 70 años, obtenidos durante los
    años 1998 al 2002.

    Material y métodos. Se realiza mediciones
    de densitometria de rayos x de doble
    haz de fotones por equipo DEXA Lunar (sistema 4717) a:
    Vértebras lumbares (antero-posterior), cuello de
    fémur, triángulo de Ward, trocánter y cuerpo
    total. Se realiza análisis comparativo de la densidad
    ósea (gm/cm2), declinación (%) y
    cocientes relativos según estatura del día de
    medición, concentración mineral
    ósea, masa magra (Kg.) tejido graso (Kg.) e índice
    de adiposidad (tejido graso/masa magra) según edades,
    genero, origen
    étnico y distribuciones percentilares y diferencias con
    algunas poblaciones de referencia. Se evalúa frecuencia
    del riesgo de fractura según criterios de Organización Mundial de la Salud y población
    femenina y masculina joven cubana, presentándose limites
    de distribución y normalidad en percentiles,
    medias y desviación estándar, en conjunto y
    subdivididas según origen étnico. Los datos fueron
    procesados por Sistema SPSS versión 10.0 Windows.

    Resultados principales. La frecuencia de riesgo
    de fractura de cuello de fémur es 3,4 % en la mujer promedio
    con más de 5 años de amenorrea entre 50 y 59
    años. El hombre
    europoide entre 50 a 59 años tiene riesgo de fractura del
    cuello de fémur de 2,6 %, pero asciende a 27,7% en
    triángulo de Ward, según referencia de
    población habanera joven. Se revisa diferencia de aplicar
    límites
    de -2.5 desviaciones estándar a partir de población
    autóctona. Estos datos caracterizan esta población
    habanera joven como hombres altos y magros en contraste con
    mujeres más adiposas, con estructura de
    masa magra menor (p<0.000), que recuerda la expresión
    popular de "criollitas" para describir la forma corporal de la
    mujer cubana.
    Esta singular variabilidad según género
    pudiera explicarse porque la adiposidad se incrementa en un 12,9
    % en el hombre,
    mientras que su masa magra disminuye en un 4,8% a lo largo del
    ciclo de vida.
    El ritmo de incremento de la grasa de la mujer es más
    estable a partir de los 34 años de edad, mientras que el
    decrecimiento de la masa magra llega al 5,2% después de 60
    años. Se analiza la frecuencia del mestizaje entre los
    diversos grupos
    étnicos, la genética,
    el peso corporal y la distribución regional de la grasa
    corporal, que han mantenido su importancia como factores
    protectores de la masa ósea.

    Conclusiones. Se analiza la relatividad e
    importancia de aplicación de criterios de
    composición corporal para la clínica de la
    composición corporal y osteoporosis, utilizándose
    referencias de población autóctona. Se propone una
    referencia cubana para criterios normativos de límites
    críticos según densitometría

    Palabras claves: densidad ósea,
    prevalencia, riesgo de fractura, osteoporosis, composición
    corporal, población autóctona, limites de
    normalidad, adiposidad, normalización.

    Introducción.

    Se acepta que la osteoporosis es una enfermedad de
    difícil estudio, por su carácter poligenico y su condición
    multifactorial desde el punto de vista del riesgo ambiental
    1, 2.

    La mayor parte de los autores enfatizan en la investigación genética la
    identificación de regiones en los cromosomas que
    regulan la densidad mineral ósea, pero otros han tratado
    el problema de la fragilidad ósea, la capacidad
    regeneradora y la microestructura trabecular que han logrado
    llevar exitosamente a mapas.

    Recientemente se ha planteado que además del
    reconocido papel de la leptina y del neuropeptido Y en el balance
    energético y la etiología de la obesidad,
    estos tienen acciones
    reguladoras centrales demostradas sobre la masa ósea
    2 3.

    En el análisis de los múltiples factores
    que intervienen sobre el recambio óseo y la densidad
    ósea se han enfatizado aspectos tales como el
    carácter marcador del peso corporal y su influencia a lo
    largo de la vida señalándole acciones hormonales
    especificas a través de las células β
    del páncreas y de hormonas
    activas del adipocito (estrogenos y leptina) con efectos directos
    sobre el osteoblasto.

    La frecuencia de la osteoporosis ha sido estudiada en
    diversas zonas del mundo4 5 6
    7, describiendo su magnitud de acuerdo a reconocidos
    aspectos como el climaterio en la mujer, el origen étnico,
    la edad de presentación del pico de masa osea en la
    tercera década de la vida8 y las
    interrelaciones con el ejercicio físico, la
    composición corporal y la dieta en momentos
    críticos del desarrollo.

    En nuestro medio se han realizado investigaciones
    durante los últimos cinco años que han identificado
    algunos de estos factores de riesgo y han delimitado su modo de
    expresión en una población urbana8
    9 10 11.

    Los objetivos del presente trabajo son los de proponer
    una referencia cubana para criterios normativos de limites
    críticos según densitometría, que contribuya
    a mejorar el diagnostico de la composición corporal y la
    Osteoporosis sobre la base de datos
    en una muestra
    seleccionada de población de la Ciudad de La Habana, que
    incluyen considerar la composición corporal de cuerpos
    totales en ambos sexos para su aplicación en la interpretación, prevención y
    diagnostico de la osteoporosis y de su probable interrelacion con
    la obesidad y algunas enfermedades por exceso en
    nuestro país.

    Material y Métodos.

    Este articulo presenta los resultados de un estudio
    transversal de la prevalencia y cifras de declinación de
    la densidad de la masa ósea en cuatro sitios
    anatómicos de una población habanera de 1074
    mujeres y 559 hombres sanos entre las edades de 20 a 70
    años de edad, obtenidos durante los años 1998 al
    2002, que fueron considerados según el origen
    étnico de acuerdo a los criterios del Programa
    Biológico Internacional12.

    Las historias clínicas fueron estudiadas para
    descartar como criterio de exclusión, habito de fumar,
    insuficiencia
    renal crónica, trastornos endocrinos, hepáticos
    o enfermedades metabólicas, menopausia precoz u
    oforectomia antes de los 50 años, nefrolitiasis o uso de
    medicamentos del tipo de los corticoides, anticonvulsivantes,
    heparina o terapia hormonal de reemplazo y/o ingestión de
    suplementos minerales. Se
    considera como mujer menopausica aquella con mas de seis meses de
    amenorrea. Mujeres con oforectomia o histerectomía antes
    de los 50 años de edad fueron excluidas del
    estudio.

    Métodos

    Se establecieron las densidades minerales óseas
    (DMO) en gramos por centímetro cuadrado para
    vértebras lumbares (L1-L4)en vista antero-posterior,
    cuello de fémur, triángulo de Ward,
    trocánter y la medición de cuerpo total para el
    total de la muestra por la técnica de doble haz de fotones
    de la Dexa Lunar. Se realiza evaluación
    por los criterios de la
    Organización Mundial de la Salud13. Los
    coeficientes de variación para vértebras, cuello de
    fémur y cuerpo total fueron de 0,8%, 1% y 0,8%
    respectivamente.

    Se analizan y comparan los promedios con las referencias
    de densidad ósea de la población femenina cubana de
    20 a 39 años de edad10, mexicana6,
    canadiense7 y de una población
    norteamericana14 15 16
    22, así como con el promedio y las
    distribuciones percentilares de masa ósea para cuello de
    fémur, triángulo de Ward, trocánter, de
    vértebras lumbares (vista antero-posterior) y cuerpo total
    entre 20 a 29 años y las distribuciones percentilares para
    ambos sexos por cada grupo de edad
    obtenido en esta investigación.

    Se midieron las composiciones por edades y genero de la
    masa magra (Kg), la concentración mineral ósea y su
    cociente según masa magra (cm g/cm2/masa
    magraKg.), el índice de adiposidad (tejido graso (Kg)/
    masa magra (Kg)), el tejido graso(Kg) y su composición
    relativa (%) para cuerpos totales y por región
    anatómica (troncular, brazos y piernas) para el total de
    la muestra por la medición de cuerpo total y de regiones
    por la técnica de absorciometria de rayos x de doble haz
    de fotones de la Dexa Lunar (Sistema 4717), véase anexo
    1.

    También ha sido considerada el índice de
    masa corporal (peso corporal (Kg.) / estatura metros
    2), como referencia comparativa de algunos autores
    para el análisis de la composición
    corporal.

    Se establece la frecuencia por edades y genero para
    índice de adiposidad y composición corporal
    superiores al 95 percentil de la grasa y la masa magra,
    determinados por técnica de densitometria de cuerpos
    totales en valores
    absolutos y relativos, así como por regiones
    anatómicas, según la expresión pico de
    nuestra población entre 20 a 29 años y se analizan
    las diferencias con grupos de población cubana y
    española medidos por técnicas
    antropométricas 17 18 19
    20 21, así como una población
    norteamericana medida por la técnica de absorciometria de
    rayos x de doble haz de fotones de la DPX-L
    Lunar22.

    Procesamiento de
    los datos

    Los resultados se presentan en promedios y medidas de
    distribución: desviación estándar y
    distribuciones percentilares. Se aplica análisis de
    varianza(Anova) y prueba t de Student para muestras
    independientes para determinar las diferencias, de acuerdo con la
    edad, genero, el tiempo de
    amenorrea y el origen étnico, relacionándolas con
    los limites críticos de la Organización Mundial de
    la Salud 13 y con los valores
    pico de densidad en población joven cubana que se
    presentan en este trabajo, así como con las medias y
    medianas de población cubana de 20 a 29 años de
    edad y también se considera la población de
    referencia23 del software del Dexa para
    europoides, hispanos, mestizos y negros.

    Se presentan las distribuciones de las medias y sus
    limites de distribución para 1 y 2,5 desviaciones
    estándar por debajo de las mismas, así como los
    limites superiores para 1 desviación estándar por
    encima de los respectivos promedios en las subpoblaciones de
    20 a 29 años,
    considerando estas como la referencia
    autóctona
    de limites de normalidad para
    identificar la magnitud del riesgo de fractura según la
    densidad de la población estudiada por genero, etnia y
    edades.

    Para evitar la influencia del tamaño corporal
    sobre las variables de
    densidad se utilizaron coeficientes por la estatura para densidad
    de vértebras lumbares1-4(vista antero-posterior), cuello
    de fémur, triángulo de Ward, trocánter y
    cuerpo total, los cuales fueron comparados con el pico de estos
    parámetros en la tercera década, las medias en el
    grupo de 20 a 29 años, sus desviaciones estándar,
    sus coeficientes de variación, las distribuciones
    percentilares y los grupos según tiempo de amenorrea en el
    grupo de las mujeres mayores de 45 años, así como
    las cifras de declinación expresadas en porciento. Se
    aplica la prueba de bondad de ajuste a aquellas variables con
    gran similitud entre medianas y sus valores promedios.

    Se aplica análisis de regresión
    lineal múltiple por pasos al conjunto de las
    variables, considerando como variables dependientes el peso
    corporal y la masa magra. La correlación lineal
    múltiple se expresa por coeficiente de Pearson y las
    variables incluidas para la regresión según
    coeficiente por valor
    ß, su error estándar y el valor de t,
    así como su probabilidad.

    Todos los análisis estadísticos fueron
    realizados por el sistema SPSS/PC versión 10,01, Chicago,
    Illinois.

    Resultados

    La distribución percentilar que se presenta en
    las tablas 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8 permite analizar las variables
    de densidad ósea, estatura y peso corporal de la
    población estudiada y sus diferencias según
    género y origen étnico en la población de 20
    a 29 años. Los límites de riesgo según
    género y tipo de indicador pueden apreciarse en la tabla
    9.

    Se observa una gran similitud entre la mediana y la
    media de variables como la estatura y la densidad de
    vértebras, cuello de fémur, triángulo de
    Ward y trocánter del hombre promedio y el mestizo cuando
    se normalizan según estatura.

    En el caso de las mujeres estudiadas las variables que
    presentaron este comportamiento
    fueron el índice de masa corporal de la mujer promedio y
    la densidad de los cuerpos totales de la mestiza, la europoide y
    la mujer promedio. En las mujeres de origen afro solo se observa
    este tipo de semejanza en los cocientes según estatura de
    la densidad de vértebras y trocánter.

    En la tabla 10 se presentan los cambios de la
    composición corporal según genero y edad para
    diversos sitios anatómicos, destacándose la mujer
    con un incremento de la grasa total de 11,8kg y los hombres con
    un incremento de 6,8kg entre el grupo de 20 a 29 años y
    los mayores de 60 años, que contrasta con la
    disminución observada en la masa magra en ambos sexos. La
    relación de la concentración mineral ósea
    según masa magra presenta un interesante comportamiento de
    incremento relativo hasta los 50 años en ambos sexos,
    excepto en el grupo de hombres entre 50 a 59 años donde se
    produce una perdida de –7,3%.

    En el hombre y la mujer de esta población
    habanera se producen incrementos altamente significativos de su
    reserva energética a partir de los 30 años
    (p<0,000 según Anova), que se expresa en el valor t 4,7
    de diferencias de la adiposidad según genero, p<0,000
    (véase gráfico 1).

    En el hombre se producen incrementos de su reserva
    energética entre los 30 a 39 años, con una
    participación más discreta de la grasa troncular
    (F=5,6), que si se evalúa según la frecuencia del
    cociente de adiposidad superior al 95 percentil de su limite de
    referencia, puede considerarse obeso el 22,6% en esa etapa de la
    vida.

    La adiposidad y su distribución por regiones
    anatómicas cuando se analiza según genero tienen
    diferencias altamente significativas (F= 33,6), que presentan a
    la mujer de esta investigación con un franco predominio de
    grasa en brazos (F= 20,1), tronco (F = 18,9) y piernas (F = 11,2)
    desde la tercera década de la vida (p<0,000)
    11. Aunque según el cociente de adiposidad,
    solo el 4% de las jóvenes menores de 30 años
    están por encima del límite del 95 percentil de su
    referencia autóctona. (Véase tabla 24)

    El análisis de regresión múltiple
    por pasos demuestra que del total de las variables estudiadas
    ajustadas según edad y peso corporal: el índice de
    masa corporal(1era, p<0,000)la estatura(2da, p<0,000), la
    masa magra(3ra,, p<0,000), el consumo
    referido de calcio en la pubertad(4ta,p<0,000), la densidad del
    trocánter (5ta, p<0,000) son las variables que aparecen
    en ese orden con una asociación positiva estadística significativa, cuando se
    considera el peso corporal como variable dependiente.
    Véase tabla 11.

    Cuando se realiza este mismo análisis
    considerando como variable dependiente la masa magra obtenida por
    los cuerpos totales el resultado es muy sugestivo dando el
    siguiente orden a asociaciones positivas altamente significativas
    de las variables seleccionadas: peso corporal(1era. P<0,000),
    densidad del trocánter (3ro, p<0,000) y la estatura
    (5ta, p< 0,03). Mientras que la asociación negativa
    significativa es para la adiposidad (2da p<0,000) y la
    concentración mineral ósea según cociente de
    masa magra (4ta, p< 0,000). El índice de masa corporal
    resulta una de las variables excluidas en este
    análisis.

    Resulta interesante, que de todos los sitios
    anatómicos, el único que guarda una
    asociación positiva altamente significativa es la densidad
    del trocanter. Véase tabla 12.

    En las tablas 13 a 20 puede verse la distribución
    percentilar según género y etnia de las densidades
    óseas según cociente de estatura y las mediciones
    del índice de masa corporal, la masa magra, la grasa
    corporal relativa (%) y cociente de adiposidad.

    La declinación ósea y sus cambios
    según edad presentan también un patrón de
    comportamiento según genero. Los dos sitios
    anatómicos con perdidas altamente significativas para
    ambos sexos (p <0,000) a lo largo del ciclo de la vida fueron
    en primer lugar el triángulo de Ward y en segundo lugar el
    cuello de fémur (véase gráfico
    2).

    En el caso de la mujer, la declinación comienza a
    partir de la quinta década. Las vértebras lumbares
    y el trocánter ocupan además tercer y cuarto lugar
    (p<0,000) en la perdida de la masa ósea después
    de los 40 años de edad.

    En los hombres, (tabla 20) las cifras de
    declinación ósea para los cuatro sitios
    anatómicos evaluados son precoces desde la cuarta
    década de la vida: la densidad del triángulo de
    Ward (- 12,1 %), cuello de fémur (-8,5 %),
    trocánter (- 6.9 %) y de las vértebras lumbares (-
    2,7 %). Estas perdidas de masa ósea en el hombre tienen un
    comportamiento interesante según etnia, con una
    declinación significativa para los mestizos
    (p<0,05).

    Los cambios en los hombres según edades pueden
    verse en la tabla 21, destacándose las declinaciones
    altamente significativas según Anova (p <0,000) de la
    densidad en triángulo de Ward (-30% F 81,3) y de cuello de
    fémur (-20%, F 47,3) según cocientes de estatura a
    lo largo del ciclo de vida.

    La frecuencia de riesgo de osteoporosis para la
    población de 50 a 59 años según los
    criterios de la Organización Mundial de la
    Salud13 se expresa en las tablas 22 y 23.

    En esta muestra habanera la mujer promedio, la de origen
    europoide y la afrohabanera10 tienen menor riesgo de
    fractura de vértebra y de cuello de fémur que las
    poblaciones usadas para el análisis comparativo
    6 7 17.

    Nuestros hombres, según estos criterios, tienen
    menor riesgo de fractura en los sitios anatómicos
    evaluados que la población de Rochester17 y
    están ligeramente por encima de los hombres
    canadienses7.

    El hombre habanero entre 50 a 59 años tiene
    riesgo de fractura del cuello de fémur de 2,6 %, pero
    asciende a 12,1% en el caso del triángulo de Ward,
    según la referencia hispana del software. Este
    último asciende a 27,7% cuando se emplea la referencia
    autoctona23.

    Discusión

    El problema del género en los criterios de
    diagnóstico.

    Una pregunta que se han hecho algunos autores es que si
    la condición del genero determina criterios de limite de
    riesgo diferentes para el diagnostico de la
    osteoporosis15 16.Si la respuesta fuera
    afirmativa, seria imposible la aplicación de los actuales
    criterios de la Organización Mundial de la Salud
    13 al diagnostico en los hombres.

    Según la experiencia del estudio de
    Rochester16, que usa la desviación
    estándar a partir de personas de 20 a 29 años como
    referencia y que aparentemente es menor en los hombres que en las
    mujeres, se deduce que el riesgo especifico de fractura depende
    de la magnitud de la desviación estándar, ya que en
    los estudios en que se ha encontrado mayor riesgo para los
    hombres se hace el estimado a partir de desviaciones
    estándares mayores.

    En las mujeres mayores de 35 años de Rochester el
    riesgo estimado fue de 2,4 por cada una desviación
    estándar de disminución en cuello de fémur,
    mientras que en los hombres era solamente de 1,1.Existen
    observaciones como la del estudio de seguimiento durante cinco
    años en mujeres y hombres finlandeses25, donde
    se observa un nivel de riesgo idéntico según
    genero.

    Esta discusión contradictoria no parece mejorar
    en arribar a conclusiones si se consideran las diferencias
    biomecánicas; para mejorar el análisis algunos
    autores recomiendan estudios prospectivos usando una metodología igual y que tenga en cuenta los
    patrones de carga esquelética16.

    En los resultados promedios obtenidos en esta
    investigación que pueden verse en las tablas 1 y 2, la
    desviación estándar para el cuello de fémur
    de la población de referencia de 20 a 29 años no es
    más grande en el sexo
    masculino, lo que da lugar a que la frecuencia de riesgo de
    osteoporosis de nuestro hombre pudiera ser aparentemente similar
    que la mujer habanera media, según el criterio de mas de
    – 2,5 desviaciones estándar, que se expresa para
    estos estimados en cifras umbrales de 0,53 y 0,45 para el
    hombre y la mujer respectivamente, cuando se hace según la
    corrección por estatura.

    Esta estimación sin realizar ajustes por estatura
    o por el origen étnico, significaría que el
    limite de riesgo de la osteoporosis de cuello de fémur de
    mas de 2,5 desviaciones por debajo del promedio seria para
    nuestro hombre habanero inferior a 0,849 g/cm2 y para
    nuestra mujer de 0,708 g/cm2
    , que son cifras de
    densidad por encima de la referencia establecida para el limite
    critico de riesgo de fractura para la mujer postmenopausica
    hispana (0,670 g/cm2) por la Organización
    Mundial de la Salud
    13, (véase tabla
    27).

    Un aspecto importante es el momento en que ha sido
    alcanzado el pico de masa ósea por las poblaciones en la
    tercera década de la vida, que en este estudio que utiliza
    una muestra mayor que la publicada por nosotros hace 4
    años8, refleja una expresión
    máxima temprana entre los 19 y los 20 años

    (grafico 3 y tabla 30).

    Para el cuello de fémur normalizado
    según estatura, se presenta un patrón según
    genero: en las mujeres jóvenes (cociente 0,70) y a los 24
    años para los hombres (cociente 0,72)
    , (véase
    gráfico 4).

    En la población menor de 40 años el
    dimorfismo sexual según sitio anatómico, aun
    después de la normalización por el cociente de
    estatura con diferencias altamente significativas (p < 0,000),
    sugiere necesario utilizar solamente como pico máximo de
    expresión y referencia los valores alcanzados según
    género durante la tercera década para la
    evaluación de la población.

    El hombre habanero promedio se presenta con un
    predominio relativo de la densidad ósea del
    trocánter (t= 8,2) y el cuello de fémur (t=4,1),
    aunque estén normalizados según estatura,
    así como una composición corporal con un menor
    índice de adiposidad y un mayor componente de masa magra
    (Véase tablas 13 y 14).

    La interpretación a nuestro juicio no es
    concluyente, pese a estos resultados, pues seria necesario
    continuar estudios prospectivos para evaluar la asociación
    de la incidencia clínica de fracturas en una
    población cubana con estudios de densidad conocida. Sin
    embargo quedaría también pendiente de
    análisis la diferencia biomecánica en sujetos con
    densidad semejantes para igual área.

    No obstante con la información disponible, no es posible
    afirmar ni negar que las normas existentes
    de definición de osteoporosis que fueron diseñadas
    para la mujer menopausica 13, sean aplicables a la
    población masculina.

    Prevalencia de riesgo de fractura

    En la tabla 23 se aprecia que la frecuencia de riesgo de
    la población masculina habanera cuando se expresa en
    gramos por centímetro cuadrado (g/cm2)
    es inferior a la informada por autores que han estudiado hombres
    de origen caucásico 7 15
    16, lo que coincide con investigaciones similares
    realizadas en poblaciones hispanas y de origen afro23
    24.

    Mientras que cuando se evalúa según el
    ajuste por los cocientes respectivos de estatura de nuestra
    referencia autóctona se incrementa el nivel de
    especificidad para nuestra población en ambos sexos, pero
    se mantiene una frecuencia menor de sujetos con valores por
    debajo del límite de normalidad, que las poblaciones de
    comparación.

    En el gráfico 5 cuando se evalúa el total
    de nuestra población hasta la séptima década
    de la vida según el escore t de cuello de fémur de
    la referencia hispana del software de la DEXA se encuentra un
    aparente subregistro; ya que la frecuencia de personas de ambos
    sexos mas allá de este limite de riesgo para fractura
    ósea (> de – 2,5 del escore t) empieza solo a
    partir de los 65 años de edad (Véase tabla
    25).

    Estas diferencias según la referencia empleada
    condicionan cambios en la magnitud relativa del riesgo de
    fractura ósea en la mujer menopausica, lo que se constata
    en la mujer habanera promedio de 50 a 59 años con mas de 5
    años de amenorrea, donde se comprueba un 3,8 % de riesgo
    de fractura para cuello de fémur cuando se hace la
    evaluación a partir de nuestra referencia femenina de 20 a
    39 años9 10, mientras que si se
    utiliza el umbral de la referencia de población
    hispana23 la probabilidad de riesgo es nula
    (véase tabla 26).

    En la tabla 27 se aprecian las diferencias para diversos
    sitios anatómicos de nuestros limites críticos con
    los de la población femenina hispana de la DEXA y con los
    de una población del centro de
    México6.

    Este análisis contribuye a ejemplarizar la
    importancia del uso de referencias locales en el diagnostico
    clínico (véase tablas 9, 27, 29 y 30).

    Influencia del origen étnico y criterio de
    vulnerabilidad

    De acuerdo a los resultados de cuerpos totales en gramos
    por centímetro cuadrado (g/cm2), nuestra
    mujer europoide entre 50 a 59 años tiene 13,3 % de
    déficit de masa ósea, dato similar a nuestro hombre
    europoide. Lo que sugiere que de acuerdo al origen étnico,
    estos subgrupos pudieran ser considerados los más
    vulnerables dentro de esta población.

    La normalización en valores por los cocientes de
    estatura presenta un riesgo de 9,1% de osteoporosis para la mujer
    mestiza de este grupo de edad y a nuestra mujer promedio con un
    3,3% de riesgo. Mientras que la mujer promedio de Rochester
    tiene una frecuencia del 9,7%, cuando se hace el análisis
    comparativo. Véase tabla 22. .

    Según el origen étnico y la vulnerabilidad
    por sitio anatómico, se aprecia una mujer mestiza habanera
    con riesgos
    mínimos en cadera, que contrasta con la mujer europoide,
    quien presenta valores mayores de riesgo de osteoporosis en
    cuello de fémur, triángulo de Ward y
    trocánter 9 10
    11.

    En la muestra de los hombres las diferencias
    según etnia son evidentes, en primer lugar para el
    área de trocánter (p<0,000). En general, las
    perdidas de masa ósea en nuestro hombre según
    etnia, tienen un comportamiento interesante con una
    declinación significativa para los mestizos desde la
    cuarta década de la vida (p<0,05).

    La Composición corporal y su
    interrelación con el riesgo de osteoporosis

    La frecuencia de obesidad en nuestros hombres menores de
    40 años es de 22,9 %, cuando se evalúa con datos
    autóctonos por la composición corporal (adiposidad)
    obtenida a partir de la densitometria de cuerpo total,
    según la frecuencia mayor del 95 percentil de los hombres
    jóvenes de nuestra población.

    En el estudio de Proctor y colaboradores, donde se ha
    validado la estimación de la masa magra por densitometria
    por técnica DEXA-Lunar con la excreción de
    creatinina urinaria se han encontrado disparidades, que han sido
    interpretadas como resultado de diferencias de genero, estatura y
    el contenido mineral óseo, señalándose
    también que la variabilidad del contenido total de
    agua corporal
    y sus cambios según edad, pueden establecer una
    limitación para su carácter predictivo en la
    composición corporal22.

    Los coeficientes de variación de los cuerpos
    totales son de 5,3% y 6 % respectivamente para las mujeres y
    hombres de esta investigación, inferiores al coeficiente
    de variación del índice de masa corporal (14,3% y
    13,6%) y a los valores de cuello de fémur (12,6% y 11,6%).
    Lo que confirma la precisión superior de la
    medición del cuerpo total. (Véase tablas 13 y
    14).

    El advenimiento de la técnica de absorciometria
    de doble energía para estudiar los cuerpos totales ha
    permitido la medición del esqueleto y la
    composición de las partes blandas; que en los
    últimos treinta años ha logrado perfeccionarse
    hasta constituir una técnica directa con la mayor
    resolución y precisión de la composición del
    cuerpo total y de sus regiones.

    La masa ósea de cuerpo total que presenta esta
    investigación, considera variables cuantitativas directas,
    por lo que aporta una información mas precisa que permite
    poner a disposición del lector el "estándar de
    oro"
    de
    mediciones autóctonas de cuerpos totales para las mujeres
    y hombres por densitometria de doble haz de fotones.

    Con relación a la precisión de los
    diversos métodos densitométricos para evaluar la
    composición corporal y la distribución regional de
    la grasa autores como Mazess39,
    Heymsfield40, Snead41 , Kohrt42
    y Hansen43 han deliberado e intentado validar estos
    procedimientos
    y las diferencias de sus mediciones en equipos como el Norland,
    el Hologic y el DEXA, coincidiendo en plantear que la
    medición de la grasa en regiones como la del tronco en el
    caso de los dos primeros equipos, puede tener dificultades para
    su precisión por la mayor variabilidad, cuando se compara
    con el comportamiento de la grasa de las extremidades
    inferiores.

    A su vez el envejecimiento se convierte en otro factor
    de confusión por la reconocida disminución del
    agua y el potasio en la masa magra
    .

    Estos elementos llevan a un consenso en el criterio de
    utilizar estas técnicas con prudencia en las poblaciones
    mayores de 50 años. Lo que pudiera hacer no
    recomendable el uso aislado del indicador cociente de
    adiposidad
    , que presenta un coeficiente de variación
    de 20 y 28 % en hombres y mujeres respectivamente en la
    población joven y se aumenta entre los 50 a 59 años
    a 41% en el caso de los hombres y se reduce a 17% en la
    mujer.

    Esta singular variabilidad según género
    pudiera explicarse porque la adiposidad se incrementa en un 12,9
    % en el hombre, mientras que su masa magra disminuye en un 4,8% a
    lo largo del ciclo de vida. En el caso de la mujer el ritmo de
    incremento de la grasa es más estable a partir de los 34
    años de edad11, mientras que el decrecimiento
    de la masa magra llega a un 5,2% después de los 60
    años. El análisis de la distribución
    regional de grasa sufre distorsiones similares con los cambios en
    el transcurso de la edad en nuestra población,
    (Véase tabla 10).

    Los datos obtenidos a partir de cuerpos totales tienen
    la gran ventaja de su método de
    obtención y del uso de una población sana joven de
    referencia (20 a 29 años), donde estas variables se
    encuentran en el momento de mayor expresión
    biológica en el que según nuestra
    investigación ha demostrado, aun no se observan cambios de
    declinación de la masa magra, la masa ósea, ni de
    acumulación de la grasa corporal.

    Cuando se revisan datos de composición corporal
    de mujeres caucásicas, como los suministrados por Proctor
    a partir del escaneo de cuerpos totales por DEXA22, se
    constata que su mujer joven de 24 años tiene 27,2% de
    grasa en contraste con el 30,2 % de grasa de nuestra mujer
    habanera promedio menor de 30 años. Estas diferencias se
    describen de modo inverso para la composición de la masa
    magra, presentándose nuestra mujer con 4 Kg. menos que
    esta referencia, pese a ser semejante a la joven de Vermont en
    estatura y en peso corporal.

    SI se compara a nuestro hombre promedio entre 20 a 29
    años con la composición de masa magra del hombre
    joven promedio informado por Proctor, nuestro hombre tiene 1,6
    Kg. de masa magra menos, para una estatura y un peso corporal
    ligeramente diferente (171,2 centímetros y 70 Kg.) al
    hombre de origen caucásico de la Universidad de
    Vermont22 (tabla 28).

    Como se sabe, la masa corporal magra es proporcional a
    la estatura. Como promedio se ha descrito que la pendiente de
    regresión es de 0,69 Kg. de masa por cada
    centímetro de estatura en los hombres adultos y de 0,29 kg
    por centímetro para la mujer adulta, de igual modo esta
    descrito que el calcio total del organismo es de 20g de calcio
    por centímetro de altura36.

    Una interpretación del comportamiento de estas
    variables de la composición corporal no puede ignorar la
    influencia reconocida de la genética en la estatura, la
    masa magra, la distribución de la grasa y el grosor de los
    pliegues cutaneos37

    Resulta interesante comentar que los jóvenes
    habaneros presentan como promedio una mediana de estatura de 160
    y 171 centímetros para su mujer y hombre respectivamente,
    que si se comparan con los valores evaluados en 1982 por
    Berdasco20 en una población urbana se encuentra
    una diferencia por incremento de +3,2 cm y +1,2 cm
    respectivamente, que sin duda pudiera interpretarse por la
    tendencia secular de los veinte años transcurridos entre
    los dos momentos de medición, que reitera la observación ya realizada por Lazka en la
    década de los sesenta38.

    Los datos de nuestra investigación caracterizan a
    esta población habanera joven urbana con hombres altos y
    magros en contraste con mujeres más adiposas y una
    estructura de masa magra menor (p<0,000)11, lo que
    recuerda la expresión popular frecuentemente escuchada de
    "criollitas" para describir a la forma corporal de la mujer
    cubana, de cintura delgada, con senos y zona glutea
    pronunciados.

    La inquietud por analizar las causas de estas
    diferencias según genero ha sido abordada por diversos
    investigadores27 28.Planteandose que el
    mecanismo que yace detrás de estas características
    de la mujer pudiera estar condicionado por una menor actividad de
    la enzima lipasa lipoproteica y una menor actividad lipolitica de
    su adipocito, así como una capacidad mayor para
    metabolizar lípidos
    que las cargas de glucógeno, durante entrenamientos con
    cargas submaximas. Esto pudiera explicar que fueran más
    resistentes a perder menos grasa subcutánea en
    comparación con los hombres ante un esfuerzo muscular
    inductor de déficit energético.

    En el caso de las mujeres habaneras los datos de
    composición corporal demuestran que el cambio in
    crescendo de la adiposidad de brazos y tronco en la mujer mayor
    de 40 años es altamente significativo de acuerdo a la edad
    y logra su máximo de expresión entre los 50 a 59
    años 11 (tabla 23).

    Estos resultados de centralización de la grasa son semejantes
    al 56 % informado por Díaz y colaboradores en un estudio
    de indicadores de
    adiposidad relativa en mujeres adultas con hipertensión arterial 16 y al
    patrón de adiposidad superior informado en un 25 % de la
    población cubana estudiada en la II Encuesta
    Nacional de Factores de Riesgo 21.

    En nuestros hombres se observa también un cambio
    de acumulación similar en tronco (F 5,6 p< 0,05)a
    partir de los 30 años, pero en ellos esta
    acumulación nunca sobre pasa un 17 % por encima del 95
    percentil considerado como referencia del limite critico para
    este indicador de distribución de la grasa.

    En el caso de las diferencias según genero se
    aprecia una tendencia en la mujer de mas de 40 años al
    aumento de la distribución grasa centralizada o tipo
    "corazón",
    que ha sido motivo de
    preocupación por su peligrosa asociación con las
    enfermedades
    cardiovasculares y la diabetes mellitus
    tipo II 11 29 30.

    La densidad del trocánter mantiene también
    una alta asociación (p<0,000) con la masa magra de los
    cuerpos totales. Se ha demostrado esta asociación de la
    masa muscular esquelética y la densidad ósea en
    diversos grupos de mujeres según origen
    étnico31.

    El valor predictivo significativo de los cambios de
    la densidad del trocánter
    y su relación con la
    sobrevida ha sido observado recientemente por nosotros en
    pacientes con trasplante de higado32, lo que coincide
    con la experiencia descrita por Cooper y colaboradores, quienes
    señalan a las fracturas trocantericas como las más
    típicas de la osteoporosis y del criterio de la fragilidad
    del hueso33.

    En una publicación anterior se hace un comentario
    reflexivo también sobre la asociación positiva
    altamente significativa (p < 0,001) entre la densidad
    ósea del cuello de fémur, el peso corporal y la
    grasa corporal de las mujeres climatéricas de nuestra
    poblacion9.

    Con el avance del tiempo esta preocupación ha
    ganado en consenso y autores como Baldock 3 y Karsenty
    2 coinciden en plantear que la masa ósea, el
    peso corporal y las funciones
    gonadales tienen regulaciones endocrinas comunes y señalan
    la vía de los receptores del neuropeptido Y como mediador
    de este efecto en estudios animales,
    comentando que además del efecto bien conocido de la
    leptina en el balance energético, su administración intraventricular provoca
    perdidas demostradas en la masa ósea de los sujetos
    experimentales2 3.

    Se pudiera también reconocer como la frecuencia
    del mestizaje entre los diversos grupos étnicos
    8 9 23 24, la
    genética 1 2 35
    37, el peso corporal14 33
    35y la distribución regional de la grasa
    corporal 2 3 9 11,
    han mantenido su importancia como factores protectores de la masa
    ósea.

    La influencia y la interrelacion con la densidad
    ósea de la adiposidad y su distribución regional
    descrita en este informe no
    pretende ser concluyente, pues aunque la muestra de esta
    investigación es relativamente grande y parte de
    indicadores directos del total de grasa y masa magra corporal, no
    es representativa de la influencia que la genética, la
    actividad física,
    el origen étnico y la pertenencia geográfica pueden
    estar condicionando en los resultados observados para la
    composición corporal de esta población.

    En este análisis comparativo se pudiera comentar
    la mayor sensibilidad de la densitometria de doble haz de fotones
    para medir los depósitos de grasa visceral, ya que la
    técnica de calibración de pliegues solo permite
    medir la grasa subcutánea17 18
    19, pero además esta muy influida por los
    compartimentos del cilindro del brazo, que puede estar a su vez
    condicionado por el origen étnico, la actividad
    física y el genero del evaluado. Esta diferencia tiene
    trascendencia, si se considera referencias que afirman que la
    adiposidad visceral tiene una correlación alta con la
    diabetes tipo II 29 30.

    En el análisis multivariado pudo comprobarse
    que el peso corporal y un indicador de fácil y sencilla
    aplicación en los diagnósticos de poblaciones, como
    es el índice de masa corporal, tienen una
    asociación positiva altamente significativa con algunas
    variables de la densidad ósea y de la composición
    corporal según cuerpos totales de esta
    población.

    Por supuesto, debe recordarse que indicadores como el
    índice de masa corporal tienden a la subestimacion del
    componente de la reserva energética lo que se hace
    más evidente, si se analiza que según ese indicador
    se informa solamente un 16,8% de mujeres adultas obesas en Ciudad
    de La Habana21 y un 22,4% de obesas en la
    población femenina total de 50 a 59
    años.

    Este último dato contrasta con la prevalencia de
    40% de obesas obtenidas por nosotros según cociente de
    adiposidad o el 42,5% según la medición de grasa
    relativa en los cuerpos totales de ese grupo de
    edad11.

    Se hace evidente la importancia de analizar la necesidad
    de la aplicación cautelosa de este tipo de criterios de
    riesgo en la práctica diaria para la clínica de la
    composición corporal y la osteoporosis, utilizando
    referencias de población autóctona y aquellos
    indicadores que han demostrado una mayor sensibilidad.

    Algunos autores como Riegelman y Hirsch44
    plantean que el intervalo de la normalidad de una prueba per
    se
    no nos dice sobre la utilidad
    diagnostica de la prueba en cuestión, que para determinar
    la utilidad de una prueba en el diagnostico de una enfermedad es
    necesario someterla al examen de los resultados de un grupo de
    individuos con la enfermedad y comparar sus valores con el
    intervalo de la normalidad en un grupo sin la
    enfermedad.

    En la tabla 29 se propone un criterio normativo de
    límites de referencia para evaluar la composición
    corporal, que ha sido elaborada sobre la base de los resultados
    de mujeres y hombres habaneros sanos.

    En ella se exponen los limites de indicadores, que en
    nuestra investigación demostraron un alto nivel de
    asociación en el análisis multivariado: la
    estatura, el peso corporal, el índice de masa corporal, la
    adiposidad, la grasa corporal relativa (%) y la masa magra de
    acuerdo a su distribución (considerando los percentiles
    5 y 95 como márgenes de seguridad
    ), con la
    intención presuntiva de utilizarlos en la
    evaluación de forma interrelacionada, como criterios
    predictivos
    de definición e identificación
    de riesgo
    de la desnutrición proteico-energética y
    la obesidad según densitometria de cuerpos totales en la
    población cubana.

    En las tablas 1 a la 9 y en las tablas 13 a la 20 se
    presentan las distribuciones percentilares, que se basan en los
    datos del 95 % de la población estudiada, que permiten al
    evaluador un diagnostico individual más preciso de la
    posición que ocupa la persona sana o el
    paciente según la condición de genero y origen
    étnico.

    En la tabla 30 se presentan los márgenes de
    seguridad
    para evaluar el riesgo de osteoporosis según
    la distribución encontrada en el 90% de la
    población evaluada o considerar la
    referencia13 para el umbral de lo patológico de
    menos 2,5 desviaciones estándar por debajo del promedio de
    la densidad ósea para cuatro sitios anatómicos y
    cuerpos totales.

    La aplicación de esta referencia permite un
    enfoque más preciso para el diagnostico de la masa
    ósea y de sus diferencias según edad y genero, ya
    que la presentación de estas variables según
    cociente por estatura (para evitar el sesgo del tamaño
    corporal y de sus correspondientes diferencias según
    género y cambios con la edad),
    así como la
    fuente de obtención a partir de distribuciones
    percentilares de la población joven autóctona

    contribuyen a normalizar y hacer mas especifico su uso como
    indicadores de diagnostico.

    Conclusiones

    Esta proposición de criterios de límites
    de referencia permite estudiar la densidad ósea y su
    relación con la composición del cuerpo según
    genero con datos autóctonos de modo integrador, especifico
    y preciso.

    El carácter de la fuente de obtención de
    los datos a partir de una tecnología de punta,
    no es una limitante a nuestro juicio, pues es el inicio para
    realizar un sistema de evaluaciones nutricionales sobre la base
    de datos nacionales, que con su sometimiento a la practica
    clínica diaria han de fortalecer su validación y
    perfeccionarse, ganando vigencia en la medida que se produzca su
    generalización.

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    Panamericana de la Salud, 1992.Capitulo 15, pags
    101-109.

    Tabla
    1

    Densidad ósea

    Distribución en percentiles
    según peso y estatura

    Hombres promedios de 20 a 29
    años

    g/cm2 y cocientes/estatura,
    n 353

    La Habana, Cuba

     

    Talla

    peso

    vértebras

    g/cm2

    Fémur

    g/cm2

    Ward

    g/cm2

    Trocánter

    g/cm2

    c.total

    g/cm2

    Vert

    /talla

    Fémur

    /talla

    Ward

    /talla

    Trocánter/talla

    c.total

    /talla

    media

    171,5

    69,5

    1,227

    1,200

    1,117

    0,988

    1,307

    0,72

    0,70

    0,66

    0,58

    0,76

    Desv.

    estándar

    6,9

    9,7

    0,13

    0,13

    0,17

    0,13

    0,09

    0,07

    0,07

    0,09

    0,07

    0,04

    percentil

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    3

    157,6

    52.,5

    1,001

    0,960

    0817

    0,754

    1,200

    0,60

    0,56

    0,47

    0,44

    0,69

    5

    158,3

    54,0

    1,012

    1,004

    0,856

    0,789

    1,200

    0,61

    0,59

    0,51

    0,47

    0,69

    10

    162,3

    57,3

    1,064

    1,066

    0,908

    0,826

    1,203

    0,62

    0,62

    0,54

    0,48

    0,70

    25

    168,0

    62,0

    1,143

    1,112

    1,002

    0,882

    1,231

    0,67

    0,65

    0,60

    0,53

    0,72

    50

    171,0

    68,5

    1,226

    1,183

    1,110

    0,983

    1,294

    0,72

    0,70

    0,65

    0,58

    0,77

    75

    176,0

    76,0

    1,320

    1,303

    1,249

    1,082

    1,360

    0,77

    0,75

    0,72

    0,63

    0,80

    90

    179,0

    81,7

    1,410

    1,385

    1,316

    1,151

    1,474

    0,82

    0,81

    0,76

    0,66

    0,81

    95

    182,0

    85,0

    1,446

    1,429

    1,410

    1,198

    1,515

    0,85

    0,83

    0,80

    0,68

    0,81

    97

    185,1

    90,0

    1,495

    1,462

    1,456

    1,241

    1,515

    0,88

    0,84

    0,86

    0,70

    0,81

    Limite

    De

    Riesgo*

     

     

    0,909

    0,849

    0,690

    0,663

    1,087

    0,55

    0,53

     

    0,43

    0,41

    0,66

    • limite critico ajustado según – 2,5
      desviación estándar de población cubana
      de 20 a 29 años

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    tabla 2. Densidad ósea. Distribución
    en percentiles según peso y estatura

    Hombres europoides de 20 a 29 años
    g/cm2 y cocientes/estatura, n 178

    tabla 3. Densidad ósea. Distribución
    en percentiles según peso y estatura

    Hombres mestizos de 20 a 29 años
    g/cm2 y cocientes/estatura, n 130

    tabla 4. Densidad ósea. Distribución
    en percentiles según peso y estatura

    Hombres afrocubanos de 20 a 29 años
    g/cm2 y cocientes/estatura, n 55

    tabla 5. Densidad ósea. Distribución
    en percentiles según peso y estatura

    Mujeres promedio de 20 a 29 años
    g/cm2 y cocientes/estatura, n 523 La Habana,
    Cuba

    tabla 6 Densidad ósea. Distribución
    en percentiles según peso y estatura

    Mujeres europoides de 20 a 29 años
    g/cm2 y cocientes/estatura, n 253

    tabla 7 Densidad ósea. Distribución
    en percentiles según peso y estatura

    mujeres mestizas de 20 a 29 años
    g/cm2 y cocientes/estatura, n 200

    tabla 8 Densidad ósea. Distribución
    en percentiles según peso y estatura

    Mujeres afrocubanas de 20 a 29 años
    g/cm2 y cocientes/estatura, n 70

    tabla 9 Limite de Riesgo de la Densidad ósea
    según genero y tipo de indicador (a,b)

    Mujer y hombre joven promedio

    Tabla 10 Cambios de la Composición Corporal
    según género y edad Mediana y sus variaciones
    (%)

    Ciudad de La Habana, Cuba 1998-2004

    Tabla 11 Correlación y análisis de
    regresión múltiple por pasos . Peso corporal como
    variable dependiente

    Tabla 12 Correlación y análisis de
    regresión múltiple por pasos . Masa magra como
    variable dependiente

    tabla 13 Distribución percentilar y
    composición corporal. Densidad ósea
    (cociente/talla) 20 a 29 años

    en población masculina promedio n
    363

    Tabla 14 Distribución percentilar y
    composicion corporal. Densidad ósea (cociente/talla) 20
    a 29 años

    en población femenina sana promedio, n
    523

    Tabla 15 Distribución percentilar y
    composición corporal . Densidad ósea
    (cociente/talla)

    en población masculina sana 20 a 29
    años, europoide n 178

    Tabla 16 Distribución percentilar y
    composición corporal .Densidad ósea
    (cociente/talla)

    en población femenina sana 20 a 29 años,
    europoide n253

    Tabla 17 Distribución percentilar y
    composición corporal .Densidad ósea
    (cociente/talla)

    en población masculina sana 20 a 29 años
    mestiza n 130

      Tabla 18 Distribución
    percentilar y composición corporal .Densidad ósea
    (cociente/talla)

    en población femenina sana 20 a 29 años
    mestiza n200

      Tabla 19 ,Distribución
    percentilar y composición corporal .Densidad ósea
    (cociente/talla)

    en población masculina sana, 20 a 29
    años, afrocubanos, n 55 

    Tabla 20 .Distribución percentilar y
    composición corporal .Densidad ósea
    (cociente/talla)

    en población femenina sana, 20 a 29
    años, afrocubanas, n 70

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    Tabla 21 Densidad ósea en el hombre y sus
    cambios. Riesgo de fractura según cociente
    talla

    tabla 22 Prevalencia de riesgo de fractura (> –
    2,5 d.estandar) según sitio anatómico
    (%)

    y población cubana de referencia (a) Mujeres
    habaneras de 50 a 59 años.

    Análisis comparativo con otros autores
    según poblaciones de referencias(b)(c)(d) Cuba,
    2004

    (a) Santos-Hernandez, C.,
    Ugarte-Suarez,J.C.,Gonzalez-Dela Nuez,J., Investigación de
    la masa ósea en una población habanera.Proyecto cubano
    para criterios de limites críticos en el diagnostico de la
    Osteoporosis.

    (b) Tenenhouse, A.,Joseph, L.,Poliquin, S.,Berger, C.,
    Estimation of the prevalence of low bone density in canadian
    women and men using a population specific DXA reference standard:
    the canadian multicentre Osteoporosis study. Osteoporos Int
    (2000)11:897-904

    (c ) Deleze ,M., Cons-Molina, F., Villa,
    A.R.,Morales-Torres, J., et al.Geographic differences in bone
    mineral density of mexican women. Osteoporos Int (2000) 11:
    562-569

    (d ) Melton III,L.J., Khosla, S.,Achenbach, S.J.,
    O´Connor, M.K., et al.Effects of body size and skeletal
    site on the estimated prevalence of Osteoporosis in women and
    men. Osteoporos Int (2000) 11: 977-983

    tabla 23 Prevalencia de riesgo de fractura (> –
    2,5 d.estandar) según sitio anatómico
    (%)

    y población cubana de referencia (a) Hombres
    habaneros de 50 a 59 años

    Análisis comparativo con otros autores
    según poblaciones de referencias (b)(c) Cuba,
    2004

    (a) Santos-Hernandez, C.,
    Ugarte-Suarez,J.C.,Gonzalez-Dela Nuez,J., Investigación de
    la masa ósea en una población habanera.Proyecto
    cubano para criterios de limites críticos en el
    diagnostico de la osteoporosis.

    (b)Tenenhouse, A.,Joseph, L.,Poliquin, S.,Berger, C.,
    Estimation of the prevalence of low bone density in canadian
    women and men using a population specific DXA reference standard:
    the canadian multicentre Osteoporosis study.Osteoporos Int
    (2000)11:897-904

    (c )Melton III,L.J., Khosla, S.,Achenbach, S.J.,
    O´Connor, M.K., et al.Effects of body size and skeletal
    site on the estimated prevalence of Osteoporosis in women and
    men. Osteoporos Int (2000) 11: 977-983

    Tabla 24 Criterios para la definición de
    Obesidad según región anatómica. Frecuencia
    según limite % y tipo de indicador. Población
    femenina. Cuba 2004

    Tabla 25

    Criterios para la definición de
    Osteoporosis según score t 13

     

    T-score

    Riesgo de fractura
    (RF)

    Normal

    T-score entre -1 y +1. Cifras de densidad
    mineral ósea que no se desvíen más
    de 1 SD de la cifra media de un adulto joven (20-40
    años, pico de masa ósea).

    Normal

    Osteopenia

    T-score entre -1 y -2.5. Cifras de densidad
    mineral ósea entre 1 y 2.5 desviaciones
    estándar por debajo del pico de masa ósea
    del adulto joven.

    Doble que normal

    Osteoporosis

    T-score por debajo de -2.5. Cifras de densidad
    mineral ósea por debajo de 2.5 desviaciones
    estándar con respecto al pico de masa ósea
    del adulto joven

    Cuádruplo que normal

    Osteoporosis establecida

    T-score por debajo de -2.5 y presencia de una o
    más fracturas relacionadas con fragilidad
    ósea.

    Cada desviación estándar que
    disminuye la masa ósea, multiplica el riesgo de
    fractura por 2

    Osteoporosis severa

    T-score entre -3.5 y -4.5.

     

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    Tabla 26 Riesgo de Fractura. Prevalencia según
    tiempo de amenorrea y edades (%). Cuba 2004

    Tabla 27 Análisis comparativo de la densidad
    de la mujer habanera con algunas referencias, Cuba
    2004

    Tabla 28 Composición corporal. Análisis
    comparativo con población de Vermont22.
    Según densitometria de cuerpos totales por Dexa
    Lunar(promedio)

    Tabla 29 Normas para el diagnóstico de
    Composición corporal en Población
    adulta

    según genero, estatura, Indice de Masa Corporal,
    Masa Magra, Adiposidad y Grasa Total % Cuba 2004

    Tabla 30 Normas para el diagnóstico del riesgo
    de osteoporosis
    según genero, densidad ósea (
    cociente/talla ) (♣ )

    Cuba 2004

     

    Dra. Sc M. Carmen Santos -Hernández
    1,2,

    Doctora en Ciencias
    Médicas. Especialista de 1er y 2do grado en
    Nutrición Clínica y Metabolismo.

    Investigadora Titular

    Correspondencia a: Escuela
    Latinoamericana de Medicina,
    carretera Panamericana kilometro 3 1/2,

    Santa Fe, Playa, Ciudad de La Habana, Cuba. Fax
    537-2731025,

    Dr. Sc José C.
    Ugarte1,

    Lic. Juan González De La Nuez
    1

    1 Centro de Investigaciones
    Medico-Quirúrgicas,

    2 Escuela Latinoamericana de
    Medicina.

    La Habana, Cuba.

    Guía de Prácticas
    Clínicas

    Registro de Derechos de
    autor no.1183/2004

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