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La palabra escrita y la filatelia

Enviado por jopa52



(Artículo premiado con Diploma de Honor en el Certamen Argentino de Literatura Filatélica "20 aniversario de ACFA", Asociación de Cronistas Filatélicos de la Argentina, noviembre de 1984)

  1. La filatelia como fenómeno comunicacional

La diversidad ilimitada de aspectos heterogéneos abarcados por la filatelia mundial, que amén de su amplitud continúa en permanente crecimiento, ha permitido, como es sabido, la generación de colecciones tan variadas como novedosas sobre asuntos históricos, artísticos, culturales, tecnológicos, geográficos, ecológicos, científicos, geopolíticos, deportivos, etc.

Ello ha aumentado progresivamente la importancia de la filatelia temática al punto de colocarla como una de las alternativas más accesibles y difundidas de la actualidad.

Los temas y subtemas factibles de ser adoptados por el coleccionista permiten consecuentemente cierto grado de subjetividad creativa en la elección y seguimiento de aspectos particulares de las emisiones postales.

Es en este contexto que se torno posible considerar como tema de estudio, colección e investigación al valor de los textos integrados a los sellos postales, teniendo en cuenta la calidad semántica irremplazable de la palabra escrita como medio de expresión.

Desde tiempos remotos, sea a través de grabados en bronce, plomo, madera, papiro, cuero o papel, ella ha transmitido ideas, conceptos y datos histórico-culturales que de otro modo se hubiesen perdido con el devenir de los tiempos.

Resulta válido entonces considerar su participación en el lenguaje propio de la filatelia como elemento indispensable de su particularidad semiológica.

Dichos textos, conductores en todos los casos de una idea específica, pueden a su vez ser subdivididos en dos aspectos generales, no obstante que en muchos casos se confundan y generalicen.

Estos aspectos serían, por una parte, la reproducción propiamente dicha de documentación de todo tipo y por otra, la concepción de frases propias para cada oportunidad, fueren éstas producto de la empresa emisora o provenientes de la palabra de personalidades destacadas del ámbito que correspondiere.

En cuanto a la reproducción de documentos, puede citarse como ejemplo el valor postal emitido por Guatemala en el año 1976 con motivo de la conmemoración del bicentenario de la Nueva Guatemala de la Asunción, que incluye facsímil de un texto de dieciocho líneas original del mes de octubre del año 1776, con la firma de Martín de Mayorga.

Respecto del texto propio abundan ejemplos comunes entre los que merece citarse el caso de la emisión de la República de Honduras de 1976 que está encabezada con la leyenda "Homenaje de la Rep. de Honduras a los Estados Unidos de América 1776-1976" e incluye una banderilla con la frase "An appeal tu heaven".

Completando las citas ejemplarizantes resulta válido referir la estampilla procedente de Chile, impresa en el año 1979 por valor de once pesos, que incluye la frase "Para lograr la paz educar para la paz", con reproducción de la firma autógrafa del Papa Paulo VI en homenaje In Memorian al Pontífice.

En lo que respecta a nuestro país, la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) ha lanzado en varias oportunidades sellos dotados de leyendas semánticamente enmarcables en el contexto de investigación tratado, en tanto y en cuanto son portadoras de ideas específicas. Verbigracia, el valor de 70 c. de 1952-26 de julio-1973, que reza "Eva Perón eterna en su pueblo"; el sello de 30 pesos con la inscripción "Coleccione sellos postales"; el de 1980 que señala "Censo 80. Una respuesta al futuro".

En cuanto al aspecto documental, el correo argentino utilizó, en marzo de 1982, la superposición de imágenes de escritores del país sobre un fondo que reprodujo la portada de libros o revistas destacados en la totalidad de su obra. Así, por ejemplo, en el sello que recuerda a Lucio V. Mansilla se aprecia en profundidad el famoso título "Una excursión a los Indios Ranqueles" y en el dedicado a Victoria Ocampo, facsímil de un número de la revista "Sur".

Con relación a los escritores se ha conocido inclusive, por medios periodísticos, una propuesta para que en futuras emisiones se reproduzcan fragmentos provenientes de sus obras, lo que de ser así ya no correspondería al encuadre en el aspecto documental sino en el de las concepciones propias sobre la base de la palabra reconocida.*

Por último y para citar otro ejemplo argentino claro y reciente, es de destacar la reproducción documental de una primera plana del diario "El Día" de La Plata saliendo de una rotativa, en la que se lee perfectamente título y copete, emitida en 1984 con motivo de conmemorarse el centenario de ese medio de comunicación.

La rápida revisión de ejemplos demuestra sin lugar a dudas que puede resultar sumamente interesante considerar la transmisión de ideas concretas mediante la palabra escrita en los sellos postales como tema de particular estudio en el contexto general de la filatelia.

La filatelia como fenómeno comunicacional.

(Artículo premiado con Diploma de Honor en el Certamen Iberoamericano de Literatura Filatélica "Postas ‘87", organizado por la Asociación de Cronistas Filatélicos de la Argentina, 1987)

Una visión moderna del hecho filatélico debe necesariamente desarrollar su análisis como fenómeno comunicacional.

Los sellos de correo han transitado un largo camino desde su creación en 1839. Ideados por el británico Rowland Hill como elementos de administración postal, se tornaron en sujetos de colección y estudio. Sólo un año más tarde, en 1840, un individuo llamado Gray daba comienzo al arte de coleccionar y conocer los sellos postales, es decir, la filatelia.

A través del tiempo las colecciones han adquirido importancia histórica y documental, y en muchos casos altos valores económicos. La filatelia se ha configurado como una actividad educativa, transmisora permanente de valores culturales. Asimismo ha ido conformando sus propias técnicas y un vocabulario especializado capaz de reflejar fielmente los significados de quienes se dedican a ella.

La comunicación por su parte, puede definirse a grandes rasgos como la relación mediante un código e igual significado para emisor y receptor.

En consecuencia los sellos son, en un análisis cominicacional, portadores de mensajes codificables entre la administración postal y el usuario y el coleccionista o cronista especializado. En última instancia la filatelia no hace sino compendiar y estudiar esos mensajes.

Las distintas teorías sobre la comunicación coinciden en señalar modelos en los que son fundamentales un "emisor", un "mensaje" y un "receptor".

En el caso que nos ocupa, el rol de emisor del mensaje corresponde a la administración de correos.

Cuando la emisión responde a un requerimiento o sugerencia de persona o grupo ajeno a esa administración, el papel de emisor es compartido. Existe entonces un "emisor responsable" del mensaje propiamente dicho que es la persona o grupo que se manifiesta por ese medio. También un "emisor real" que es el correo y un "emisor técnico" que es el organismo impresor.

Este es el caso de aniversarios institucionales, reproducciones de obras de arte o textos documentales o literarios.

En cuanto al mensaje, tiene en todos los casos un "contenido" o tema tratado y un "canal" que no es otro que el sello postal mismo. Está expresado en un "código" conformado por ilustraciones y textos capaces de transmitir el sentido claro y preciso del mensaje propiamente tal.

Tres son los tipos de receptor en este ámbito comunicativo, a saber: El que remite correspondencia, el que la recibe y el coleccionista o cronista especializado.

En cada uno de los casos son verificables distintas jerarquías de conocimientos, actitudes y manejo de códigos por parte del receptor, que redundarán en diferentes grados de eficacia en la comunicación.

Los especialistas, por ejemplo, podrán tener un nivel de conocimiento capaz de valorar aspectos técnicos o conceptos estéticos globales. Contrariamente, el usuario, sea remitente o receptor de correspondencia, podrá no tener esos niveles informativos específicos y requerir de un sello postal la claridad del mensaje escrito o la novedad de la ilustración.

Respecto de los códigos, se presume generalmente que el receptor de sellos maneja adecuadamente la capacidad de interpretación visual. Se utilizan en la mayoría de los casos códigos de ilustración. No obstante en varias oportunidades en los que el mensaje así lo requiere, se aplican leyendas o se reproducen textos que expresan en forma indubitable el significado a comunicarse.

Por otra parte, es válido considerar a la comunicación filatélica como de carácter social. Las teorías conocidas al respecto señalan que la comunicación social es unilateral, indirecta y pública. Estas particularidades le son propias a la comunicación mediante sellos postales. Es unilateral en tanto que se canaliza siempre desde el mismo emisor; indirecta porque no implica un contacto entre el emisor y el receptor sino a través de un medio y pública porque está destinada a un público general.

Son también analizables algunos aspectos de las relaciones entre los factores de la comunicación filatélica.

El mensaje resulta coincidente con las intenciones del comunicador y la selección del tema, con el aporte de características propias del emisor.

Los sellos postales como medio condicionan técnicamente al comunicador, que debe acomodar el mensaje a sus particularidades intrínsecas. Así deberá tener en cuenta los sistemas de impresión para las reproducciones gráficas y limitar los textos a la capacidad física. Deberá lograr un equilibrio estético entre imagen y texto.

El modelo del proceso de la comunicación aplicado a la cuestión filatélica debe considerar también los componentes teóricos de sentido inverso. En el receptor se originan respuestas que generan la realimentación del proceso (feedback). Estas sirven al emisor para corregir y ajustar su mensaje en pos de la eficiencia.

En el caso que nos ocupa, la realimentación estaría dada básicamente por los comentarios y sugerencias de los cronistas especializados y de los coleccionistas en general en forma individual o institucionalizada.

La dinámica de la comunicación permitiría otros enfoques teórico-analíticos del proceso. No obstante el lineamiento seguido en el presente estudio ofrece una visión acabada y suficientemente sólida de la filatelia como hecho comunicacional.

Bibliografía:

  • Berlo, David (1984): "El proceso de la comunicación", El Ateneo.
  • Billorou, Oscar (1985): "Introducción a la publicidad", El Ateneo.
  • De Fleur, Melvin (1970): "Teorías de la comunicación masiva", Paidos.
  • "Enciclopedia Básica Danae" (1973), editorial Danae.

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Jorge Eduardo Padula Perkins

Licenciado en Periodismo (Univ. del Salvador, Argentina)


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