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Filosofía de la Liberación




Enviado por vicente_757



    1. Desarrollo
    2. De la fenomenología de la
      liberación.
    3. De la Política al
      Antifetichismo
    4. De la Naturaleza al
      Diseño
    5. De la ciencia a la
      Filosofía de la Liberación

    INTRODUCCIÓN:

    Desde las palabras preliminares, y sin previo aviso
    más que el contundente aviso, de un desafiante
    título, Dussel, nos plantea ya su problemática.
    Filosofía de la liberación, quiere, textualmente,
    decir, y con esto no aporto nada nuevo, a quien ya sabe castellano,
    filosofía que libera, es decir, alguien está
    no-liberado, y debe ser liberado.

    Ahora bien, editorial nueva América, tampoco me parece casual, si hay
    una nueva quiere decir que hubo una antigua, y si la
    liberación va ha venir de manos de la nueva entonces se
    debe superar la antigua, ya que la antigua sería
    quizás la no-liberada. Pero entonces cabe la pregunta de
    qué nos vamos a liberar, o qué es eso por lo cual
    somos no-liberados. Y tengo que dar vuelta la
    página.

    "No hay paz, hasta se rompen las flores"
    enunciado por una niña de nueve años, nos puede
    parecer quizás hasta una cosa simpática, y
    más de alguna persona le
    dará el carácter de "tierno", pero vasta con abrir
    los ojos un poco y ver que en realidad se rompen hasta las
    flores. Qué sucede, se puede preguntar con algo de
    escándalo. Dussel, nos habla ya de lo que sucede, por si
    es que en algún caso, no pudiéramos notarlo. El
    fratricidio, el uxoricidio y el filicidio aparecen como jinetes
    del Apocalipsis, como las pestes del Nilo, contra los
    débiles, débiles, que pueden ser quizás
    desde la clave de Dussel, los no-liberados, pero ya me estoy
    adelantando mucho, los pueblos del tercer mundo, las mujeres
    campesinas y proletarias, y los hijos, la juventud,
    quizás yo agregaría aquí, a los pueblos
    indígenas, como percibiendo que en realidad, el mestizaje
    no ha sido, un punto de igualdad en
    este sitio de diferencias, digamos así, hay unos
    más mestizos que otros, más morenos que otros, y
    estos son también débiles, pero que, están
    implícitos cuando se habla de fratricidio, y yo
    sólo lo hago más explícito.

    Dussel, dice "Escrito desde la periferia para
    hombres de la periferia
    " entonces esta filosofía de la
    liberación, que va dirigida a los no-liberados,
    estaría escrita desde y para la periferia, dando a
    entender de este modo, que los no-liberados, son aquellos de la
    periferia, los no-liberado, somos los de la periferia, y cuando
    hay periferia hay un centro, y siendo esta una obra para los
    débiles, son entonces los de la periferia, es decir
    nosotros, los débiles, pero además es desde
    nosotros, los periféricos de donde se produce esta misma
    obra. Así la liberación deja de ser una
    intervención exterior que busque liberarnos, y pasa a ser
    una expresión interna para la liberación. Y
    liberación de que, del centro, que nos constituye como
    periferia.

    Aquí me cabe preguntar, si realmente queremos
    ser liberados. Porque, me queda la impresión de cierta
    manera se pretende trasladar el centro hacia donde nosotros
    estamos, que podría ser una de las alternativas, como lo
    podría haber pensado Hegel, es decir,
    que el espíritu de la historia se posara, en
    nuestro lugar, pero que de este modo, las cosas quedan igual, en
    el fondo los que antes eran centro pasan a ser periferia y
    entramos en el ciclo.

    Por otro, lado, que es esa liberación que se
    nos ofrece, porque si el liberarnos es igualarnos, en que sentido
    queremos igualarnos, y si no lo es, entonces esta forma distinta
    de "liberados" de que se trata. Es decir, no nos va a suceder que
    después no sepamos que hacer con nuestra libertad, o
    que realmente esta liberación no exista en lo real, es
    decir que no halla un cambio como
    podría esperarse de todas las estructuras
    opresoras, sino que unas vengan a reemplazar a otras, como lo han
    sido, todos los procesos
    libertarios en la historia. Donde luego de fuertes y esperanzadas
    luchas por conseguir la libertad, esta se ha transformado en un
    verdadero cambio de mando de las estructuras dominantes, como si
    estuviéramos impresos en la dialéctica hegeliana,
    haciendo necesarios a los oprimidos para la existencia de los
    opresores y sin posibilidad de salida real, y enfatizo en esta
    última palabra, real.

    Cual es hasta aquí la diferencia entre
    liberación e igualación.

    Continuo mi lectura y esto
    que se inicio como una introducción ya viene siendo quizás
    el desarrollo,
    mismo de lo que quiero exponer. Pero bueno era un poco
    inevitable.

    DESARROLLO

    Dussel, nos plantea el tema del desarrollo de la
    filosofía, como un paso de períodos
    problemáticos a períodos de hegemonía, donde
    estos períodos problemáticos, es decir
    períodos, o situaciones en que la filosofía tiene
    tiempos creativos, y estos tiempos creativos Dussel, los
    sitúa en la periferia, por lo que el estar situados en la
    periferia daría al pensador una situación
    privilegiada con respecto al centro. El tema es que estas mismas
    creaciones libertarias, pronto se transforman en elementos de
    dominación del centro, así, presenta el caso de la
    ontología, que limitaría, "E ser es,
    el no-ser no", de modo que todo lo que este fuera de las
    fronteras del ser, no es, es no-ser. "El ser llega hasta las
    fronteras de la helenicidad. Más allá, más
    allá del horizonte, está el no-ser, el
    bárbaro, Europa y Asia. Es en la
    política,
    la de Platón,
    Aristóteles, Epicuro y los estoicos donde
    se descubre el sentido de la ontología." (17) A lo que se
    refiere el autor aquí es que al delimitar el ser, en el
    fondo lo que la ontología esta haciendo, es delimitar
    quien esta en mi grupo, y quien
    no, que es el arma que el centro siempre ha utilizado para su
    dominación, la pregunta por si son hombres o no los
    indígenas americanos, o de si tienen derechos los negros, o si es
    que tienen alma, o el
    problema en Israel, de
    considerar, en su legislación que los palestinos valen
    menos, porque no son del "pueblo elegido", no es más que
    un imponer un modo de "ser", valido sobre otro, y que por lo
    tanto, cualquier excusa vale para imponerlo, ya sea guerra,
    genocidio o evangelización.

    Con respecto a mí parecer, también hay
    responsabilidad de los otros en esto, es decir, y
    el ejemplo que más claro me parece es el de la
    filosofía en Latinoamérica, el hecho de que se este en
    constante intención de probar, o dar cuenta, de la
    existencia de una filosofía latinoamericana, no es,
    más, a mi juicio, que el intento de validar que soy, ante
    el centro, eso explica que se intente hacer en el lenguaje
    del centro. Produciendo a la vez una filosofía con
    apellido, "filosofía latinoamericana". Es en lo que hemos
    dicho acerca de la ontología que se justifica que un
    ego cogito, sea precedido por un ego conquiro. Y
    que esta filosofía periferica se lebante en su
    contra.

    Aquí arraiga una de mis críticas en
    este aspecto a esta obra, que es el constatar, la existencia de
    una periferia, el idealizarla, y a la vez el marginarla.
    Más aún de lo marginada que esta, ya que en cierta
    manera, la aísla del centro con la intención de
    crear una especie de nuevo centro, y desvalida el discurso del
    centro por ser un discurso opresor, y
    no-liberador.

    Volviendo al texto: "la
    liberación es posible sólo cuando se tiene el
    coraje de ser ateos del imperio; del centro, afrontando
    así el riesgo de sufrir
    su poder, sus
    boicots económicos, sus ejércitos y sus agentes
    maestros de la corrupción, el asesinato y la violencia."
    (20) Desde cierto punto, esto rebatiría por completo, mi
    posición anterior, ya que mi postura podría, a
    simple vista parecer la de un creyente, un feligrés
    más del imperio, pero a la vez, podría decir que
    soy un ateo, que no cree ni en Dussel, ya que lo considero
    quizás una versión más del sistema
    dominador… ambas ideas pueden ser igual de validas, pero
    hay algo que el autor nos deja ver luego de enunciar esto, que
    es, que para el autor, existe una definición
    filosófica y una definición real, y la
    definición real sería la política, por lo
    que el pensamiento
    filosófico, estaría arraigado en la realidad a
    través de la lectura
    política que se pueda hacer de él. Aquí, la
    filosofía de la liberación, y lo que se pueda decir
    de los liberados, y los no-liberados, está en directa
    relación con los acontecimientos
    políticos.

    Dussel, llama a una revolución
    liberadora. Aquí ya se despega definitivamente,
    quizás de los antecedentes, como Martí,
    que llamaba a construir una América de americanos, con sus
    indios, su Pacha Mama, sus criollos y mestizos. Así, la
    filosofía que debía pensarse ante el centro, la que
    tenia que tener la falta de compromiso con el centro, como para
    poder enunciar los problemas
    filosóficos no resueltos por este, y derrumbar las
    débiles bases que lo sustentan, pasa a ser una
    filosofía revolucionaria, que se levanta contra el antiguo
    régimen, un régimen que toma la bandera de
    EE.UU.

    La filosofía de la Liberación, como
    una filosofía bárbara, de la periferia,
    pretenderá formular una no-ontológica metafísica, exigida por la praxis
    revolucionaria y la poíesis tecnológica, desde la
    periferia que se estructura en
    complejos modos de
    producción. Por ello hay que distinguir el ser de su
    pretendida funda-mentalidad eterna y dividida, negando la
    religión
    del opresor, mostrando la dominación de la
    ontología como ideología de ideologías,
    desenmascarando los funcionalismos, y descubriendo el sentido de
    la praxis de liberación que sólo vislumbraron los
    críticos post-hegelianos de izquierda europeos y que
    sólo la praxis de los pueblos oprimidos puede en realidad
    revelarnos.

    De la fenomenología de la
    liberación.

    Este capítulo, comienza con la distinción
    entre fenomenología y epifanía. Donde
    fenomenología se ocupa de lo que aparece y cómo
    aparece desde el horizonte del mundo, el sistema, el ser. "La
    epifanía, en cambio, es la revelación del oprimido,
    del pobre, del otro, que nunca es mera apariencia ni mero
    fenómeno, sino que guarda siempre una exterioridad
    metafísica. El que se revela es trascendente al sistema,
    pone continuamente en cuestión lo dado. La epifanía
    es el comienzo de la liberación real". (29)

    El autor trata de mostrar algo que sea anterior a todo lo
    que hasta ahora se ha mostrado, algo que le sea propia al
    hombre de tal
    manera que se pueda elaborar de ello una filosofía que
    pueda abrirse a todos los hombres, sin exclusión. De
    ahí que se presente el momento de aparecer humano, como
    anterior al hombre. Pero esta vez estableciendo la
    distinción de los usuales conceptos de la
    fenomenología. El aparecer primero y esencial, de todo ser
    humano, se caracteriza por un acto de proximidad hacia el otro,
    de modo que de la singularidad del yo, la subjetividad de la
    fenomenología, se pueda pasar a una proximidad
    histórica, punto de referencia de la historia en cuanto
    acrónica en el instante de su proximidad, que a la vez
    puede ser escatológica, es decir que pueda aparecer como
    el infinito realizado. Este aparecer está teñido
    por la presencia del otro que interpela al hombre.

    "Rostro-a-rostro el hijo-madre en el mamar; sexo-a-sexo el
    varon-mujer en el amor;
    codo-a-codo los hermanos en la asamblea donde se decide el
    destino de la patria; palabra-oído del
    maestro-discípulo en el aprendizaje
    del vivir… proximidad es la palabra que expresa la esencia del
    hombre, su plenitud primera (arqueológica) y última
    (escatológica), experiencia cuya memoria moviliza
    al hombre en sus más profundas entrañas y sus
    proyectos
    más lejanos, magnánimos." (33)

    Esta relación rostro-a-rostro se presenta como la
    esencia de la praxis, acortando la distancia obrando hacia el
    otro como otro. Se reconoce aquí, salvaguardando, la
    necesidad de una cierta lejanía que nos permita la
    proximidad con la naturaleza, ya
    que el hombre
    mismo encuentra su sentido, y la cosa cobra sentido en ella. La
    cosa no sólo está constituida realmente sino que se
    refiere a un observador, el que trata como mediador, así
    no hay interrelación del ente, sino que descubrimiento del
    mismo, interpretación. Esta interpretación
    pasa a desvelar algo oculto, lo real. Este descubrimiento, no es
    pura abstracción, es cotidiana y existencial, es la manera
    como la cosa se integra al "para" de la acción,
    a un nivel existencial cotidiano con respecto de la totalidad del
    mundo.

    "Las cosas y entes que constituyen su [refiriéndose
    al hombre] entorno son mediaciones, posibilidades. Cuando el
    hombre obra, lo hace por un proyecto. Ese
    proyecto determina las posibilidades, las mediaciones para su
    realización. Es decir, el hombre está como asediado
    por decisiones por tomar, caminos que se abren y se cierran".
    (54) Así, las cosa y entes, la naturaleza, el mundo,
    constituyen un entorno en el que el hombre toma sentido, es
    aquí, donde realiza su libertad. La libertad del hombre es
    una libertad situada, como el hacer del hombre que es situado en
    el mundo. El mundo determina al hombre. En un sentido
    político, en nuestra sociedad hay
    dos tipos de libertad, la libertad-para, y la libertad del
    trabajador, quien es libre en su "pobreza absoluta"
    sólo tiene su propio pellejo, es decir es libre por estar
    determinado de un cierta forma por las cosas que es distinta de
    la libertad-para, sino que es una libertad que no lo amarra a
    pertenencias, más que las que tiene, pero que le obliga a
    venderse para sobrevivir.

    El obrar humano está determinado por un proyecto que
    él mismo se ha creado, pues tiene la capacidad de elegir,
    o no-elegir que forma parte de esta libertad. De esta forma el
    hombre va creando su propia historia, de esta forma el hombre
    "es", y con él el mundo, mundo que es totalidad en el
    tiempo y en el
    espacio, que se constituye como sistema de sistemas.

    El rostro que nos interpela resistiendo a la totalidad
    instrumental no es algo sino "alguien", lo que nos hace
    consientes de que hay realidad más allá del ser,
    esto pareciera ser evidente pero es importante constatar que ese
    otro se puede revelar. Esto es lo que el autor denomina como
    "lógica
    de la exterioridad" el otro se revela realmente como otro,
    irrumpiendo con lo más extremadamente distinto, con lo
    desafiante, el otro interpela y desafía, clama por
    justicia,
    revelándose no sólo como persona sino como pueblo.
    Entonces el "ser es" que se enuncio más atrás, es
    un ser que se ve ante otro-ser, ante otro-extraño,
    más allá de los límites
    propios, siendo este extraño entonces un enemigo del
    sistema. En la practica, en lo político se deberá
    eliminar a ese otro-extraño, reducirlo al no-ser que debe
    ser desde el punto de vista del centro, la dominación
    descubierta en la represión no permitirá la
    liberación del otro, debe alienar al otro, cosa de que el
    ser sea y el no-ser no sea, y no halla cambios, si se lo quiere
    llamar así. La alienación es la mascara con la que
    se cubre el rostro del otro, para no ser interpelado, es una
    herramienta de auto defensa del sistema. El sujeto alienado, se
    resiente, pero a la vez se vuelve consiente de la imposibilidad
    de una venganza.

    "La liberación no es una acción
    fenoménica, intrasistémica; la liberación es
    la praxis que subvierte el orden fenomenológico y lo
    perfora hacia una trascendencia metafísica que es la
    crítica
    total a lo establecido, fijado, normalizado, cristalizado,
    muerto". (76) Más allá de la fenomenología
    se habré camino la epifanía, como revelación
    del otro por su rostro. La liberación subvierte el orden
    fenomenológico hacia una trascendencia metafísica
    que critica todo lo establecido, pudiéndose hablar
    entonces de una conciencia
    ética,
    una capacidad de escuchar la voz del oprimido, que se levanta
    desde la periferia y aceptar la cuestión a partir del
    criterio absoluto "el otro como otro en la justicia". (77) Para
    esto, se requiere como condición de posibilidad el ser
    ateo del sistema y respetar al otro como otro. Así quien
    sepa de este levantamiento, se transformara en héroe de la
    liberación, y en un anti-héroe del sistema, que se
    hace responsable del descentrado. Este será la muerte del
    sistema, y condición de posibilidad de ese algo nuevo que
    nace. La praxis de la liberación será aquí
    el acto mismo en el que se traspasa el horizonte del sistema, la
    frontera del
    sistema, internándose en la exterioridad. Fundando el
    nuevo orden socialmente más justo, en libertad.

    "Cuando el trabajo
    alienado se libera del capital,
    cuando crea la comunidad de
    hombres libres, cara-a-cara, la vida humana objetivada en los
    productos
    puede ser subjetivada en la justicia. La fiesta es posible, el
    gozo, la satisfacción, el canto…" (85)

    De la Política
    al Antifetichismo

    Dussel ahora nos presenta los cuatro momentos
    metafísicos en los que debe ser pensado lo anterior, estos
    son política (fratricidio), erótica (uxoricidio),
    pedagogía (filicidio) y
    antifetichismo.

    La relación política en su
    significación amplia también llamada
    hermano-hermano incluye toda acción humana social
    práctica que no sea erótica, pedagógica o
    antifetichista estrictamente, pero en cuanto concierna al
    gobernante y al gobernado. Esta relación se da en una
    estructura institucional histórica y bajo el poder del
    estado, de
    manera sistemática, organizado como sistema de sistemas.
    En la periferia de esta gran institución se encuentra el
    pueblo que viene a formar parte del primero, guardando una
    exterioridad cultural, y que serian los oprimidos de la
    totalidad. El pueblo se caracteriza por la explotación, la
    insatisfacción y la alienación, que los llevara a
    que sus políticos desarrollen gobiernos antiimperialistas,
    los que serán reales cuando el nacionalismo
    se defina desde las clases oprimidas, es decir desde la
    periferia, dentro de las mismas naciones periféricas, sea
    campesinos, obreros. A nivel internacional ocurre lo mismo, pero
    la alienación es debida a la dominación
    económica y el control militar,
    sujeta a una praxis imperialista que trata a los hombres de la
    periferia como conejillos de indias en experimento.

    En toda periferia hay una toma de conciencia de la
    necesidad de una liberación. Pero cada liberación
    es dependiente de cada pueblo, por la prisión de la que es
    parte. Cada nación,
    cada parte de la periferia es de modo diferente de la otra.
    Así, la dominación que afecta al indígena en
    una nación
    es distinta que la que afecta al proletariado obrero, en esa
    misma, y a la que afecta a esa nación, con respecto a otra
    nación en otro lado. La liberación se juega en la
    liberación social nacional periférica, de los
    oprimidos, y de los que han permitido la plusvalía de las
    colonias. Así con el poder de las clases populares poder
    organizar una nueva formulación social, un proyecto de
    liberación en el bien común, fundamentado en la
    praxis liberadora.

    "En el tiempo de la liberación de la praxis como
    servicio, el
    êthos se estructura en torno a la virtud
    de la fortaleza, la valentía justa, la prudencia paciente,
    la templanza que no está esclavizada al confort porque lo
    ha dado todo por la nueva patria, hasta la vida si es necesaria.
    La pulsión conmisericordiosa dealteridad por el pobre, el
    oprimido, el pueblo es la sustancia del êthos
    liberador, el fuego inapagable que fluye desde una generosidad
    sin límites, que mide toda otra gratuidad humana. Una
    responsabilidad abrumadora, más agobiante que las
    cárceles y las torturas pasadas o siempre posibles,
    moviliza al liberador para procrear la historia hacia su
    término más justo, más humano". (99)

    "La injusticia política es fratricidio, la muerte del
    hermano: de la hermana nación, del hermano clase, del
    otro como hermano próximo. La injusticia o
    perversión en el nivel erótico, hoy, es el
    uxoricidio (muerte de la mujer en una
    sociedad donde reina la ideología machista, masculinista,
    falocrática como veremos). La erótica describe la
    relación varón-mujer. No confundiremos nunca el
    hombre (especie) con el varón (hombre de sexo masculino) o
    con la mujer (hombre de sexo femenino)". (100) La relación
    erótica es la relación varón-mujer, el otro,
    la mujer, pasa a ser un objeto sexual, del que no hay
    comprensión de su sensibilidad corporal, alejándola
    por machismo, no sólo alienándola, sino
    también volviéndola impotente al varón, en
    cuanto, le impide relacionarse con otro sexuado y sólo
    accede a un objeto que cumple su autoerotismo. La mujer es
    doblemente pobre entre los pobres, pues, es miembro de una clase
    dominada de sexo violentado.

    "¡Y la pobre de mi mujer

    Dios sabe cuanto sufrió!

    Me dicen que se voló

    con no sé qué gavilán

    sin duda a buscar el pan

    que no podía darle yo".

    "La falocracia, imperio constituyente del falo, es un
    sucedáneo o un determinante a veces de la plutocracia. En
    el proceso de la
    conquista de América, el europeo no sólo
    dominó al indio, sino que violó a la india.
    Cortés se amancebó con Malinche, una india, la
    madre del mestizo. El ego cogito funda
    ontológicamente al "yo conquisto" y al ego
    fálico, dos dimensiones de la dominación del hombre
    sobre el hombre, pero ahora de una nación sobre otra, de
    una clase sobre otra. La sexualidad es
    así como una reproducción de la dominación
    política, económica, cultural". (104) La mujer es
    violada por ser un pueblo y nación oprimida, por ser de
    una clase dominada, y por ser mujer, un sexo violentado, victimas
    del imperialismo,
    de la ideología machista.

    Una de las demandas de los intentos de liberación
    femenina, es el derecho a orgasmo, el poder disfrutar
    igualitariamente de la relación sexual, sin ser
    sólo, usadas, para el disfrute del otro. Esta consigna la
    levantaron en contra de ideas cristianas, y tendencias
    victorianas, que privaban del goce. Una relación con
    plenitud orgásmica del amor
    varón-mujer, que a la vez es el núcleo central de
    la casa. Esta sería la posibilidad de liberación
    erótica.

    La apertura a la fecundidad de la pareja, es
    introducción del tercer tipo de relación enunciado,
    en un principio, el aspecto pedagógico, donde convergen el
    político y el erótico. El niño desde que
    nace, se empieza a educar, en un doble discurso, la casa y la
    escuela, recibe
    una educación desde la comunidad en que vive,
    que es política y a la vez un "para formar un hogar" los
    planos se confunden. La pedagogía pasa a ser entonces una
    cuestión ideológica y cultural. El hijo de la
    exterioridad de toda erótica, su superación
    metafísica, el otro desde siempre, a quien se
    deberá saber escuchar en silencio, con innovación y tiempo nuevo. Dussel
    también se preocupará del filicidio y más
    aún de la muerte en alienación, a través de
    la presión
    cultural, de la represión por ideología.
    Paradójicamente a nombre de la libertad y con los mejores
    métodos
    pedagógicos. La tarea de la liberación corresponde
    a la pedagogía metafísica, dejar que el niño
    recorra verdaderamente libre, respetado, como otro, su camino
    lento y seguro hacia la
    alteridad que lo llevará a la erótica adulta y a la
    política. En el pueblo mismo, como conciencia
    crítica, encontrará voces que lo dirigirán
    como un verdadero hombre y como verdadero otro hacia su vida en
    liberación.

    Estas han sido las diversas relaciones que se dan en el
    interior de una sociedad política, como situaciones
    metafísicas, en cuanto ésta se compone de
    relaciones entre personas, hermanos. Hay veces en que la
    política como totalidad se centra en sí misma de
    tal forma que se convierte en un fetiche adorador de sí
    mismo, dando muerte a la totalidad, al sistema y al discurso. No
    es de admirar que esto pase en los lugares donde se ha encontrado
    una organización con el poder central
    geopolítico, económico y militar, pues, desde
    ahí es donde empieza la divinización. El problema
    que aparece es que pasa con los pueblos que quedan a un lado del
    fetiche.

    "Una vez divinizado, ¿quién puede atreverse a
    blasfemar irreverentemente contra la dignidad del
    estado absoluto, Leviathan en la tierra,
    diría Hobbes?" (119)
    Para logar la liberación de los pueblos periféricos
    no queda otra que hacerse ateos, negar a dios, al fetiche y de
    esa forma afirmar la exterioridad absoluta como condición
    afirmativa y definitiva de la revolución. Para la fiesta
    infinita del pueblo liberado. "La fiesta del pueblo que se libera
    es la fiesta infinita, inconmensurable, la que mide toda otra
    alegría y la que permite seguir viviendo. Es un derramarse
    sobre la historia la Alegría del Absoluto". (128) Me
    parece interesante en este punto, el juego que hace
    Dussel, con el lenguaje
    hegeliano. La alegría se derrama, sobre, el
    espíritu absoluto, que se posaba sobre los pueblos,
    estableciendo los centros, y a través de ello,
    estableciendo la periferia.

    De la Naturaleza al
    Diseño

    "Lo que llevamos ganado en las dos partes anteriores (2 y
    3), los seis niveles de reflexión (proximidad, totalidad,
    exterioridad, mediaciones, alienación y liberación)
    en cuatro situaciones metafísicas (política,
    erótica, pedagógica y antifetichismo),
    deberá ahora implantarse en las cuatro distinciones de la
    proxemia, óntica o filosofía del ente. El discurso
    multiplica por cuatro el grado de complejidad ya alcanzado en 3".
    (129) Parece ser aquí un problema
    matemático…

    La relación practica con el otro, incluye siempre
    una relación hombre-naturaleza, naturaleza pensada como
    materia del
    trabajo
    humano, que posee una historia, y que se opone
    dialécticamente a la cultura. La
    filosofía de la liberación afirma la anterioridad
    del cosmos, la aprioridad existencial del mundo y la
    interpretación política de la naturaleza, por ello,
    será necesario preocuparse de la interpretación
    política de la misma, para así visualizar desde las
    distintas clases
    sociales el modo de producción en una formación social
    determinada. De la naturaleza se formulan modelos que
    permitan comprender lo que es el cosmos. Dentro de un
    microsistema que posee unidad, coherencia y sustantividad. Lo que
    realmente interesa en este aparato es que el cosmos es uno, es
    único, y dentro de él es donde surge el
    fenómeno de la vida, en la que se encuentra la especie
    humana, como conjunto de individuos distintos que operan en la
    historia con función
    semiótica ante la totalidad del cosamos
    físico o viviente y ante los restantes seres vivos de la
    especie humana. En aquel cosmos surge además la naturaleza
    como habitad, que en un comienzo fue como un jardín, pero
    que se ha ido convirtiendo en un inmenso basurero, un campo para
    la explotación. Sólo es asible la
    humanización de la naturaleza desde la periferia.

    De aquí, por ejemplo, la importancia del paisaje en
    Lezama Lima, para él, el hombre europeo, que en clave de
    Dussel, sería el hombre del centro, tiene y vive en un
    espacio de paisaje dominado, más que paisaje natural, para
    este hombre hay jardines, en el caso del hombre americano, este
    está inserto en los paisajes abiertos de una
    América indómita, algo que para Hegel sería
    una relación propia de un estado infantil, Lezama la
    desmiente a favor, de que en América se manifiesta un
    espíritu natural, que en la vieja Europa no existe. Este
    espíritu natural, esta naturaleza se constituye en el
    paisaje, clave para la relación del hombre con la
    naturaleza, ya que la relación del hombre con el paisaje
    en América no es una relación de
    domesticación y dominio, como en
    Europa.

    Volviendo a Dussel, y al texto; los entes culturales frutos
    de la relación hombre-naturaleza, se sitúan en un
    nuevo nivel, la cultura. En ella la totalidad de sentido se
    expresa por totalidades significativas, pero la fundamental es la
    lengua, cuya
    unidad lingüística son las palabras. Al
    analizar cada una de las formas y significaciones que se puede
    realizare a través de las palabras y sus conectivos, se
    podrá sacar en limpio un sentido respectivo al mundo, mas,
    cuando hay un discurso dominador, una ideología,
    detrás de las condiciones del habla, se convierte aquella
    totalidad cultural en una gran tautología, es decir en una
    verdad sin sentido. "Descubrir la cuestión de la
    ideología es abrir el capítulo de la
    semiótica conflictual (de la lingüística del
    conflicto) que
    parte del silencio obligatorio al que ha sido reducido el pueblo
    de la periferia, y en la periferia las clases oprimidas obreras y
    campesinas, la mujer y la juventud". (148) Un proyecto de los
    oprimidos que algún día será vigente.
    Concretándose la ideología de la belleza que
    formularía una estética popular más allá de
    la publicidad y la
    moda, una praxis
    de la liberación que restaura nuevas palabras porque
    innova el sentido del mundo, creando nuevos códigos
    culturales e históricos.

    "La poiética o filosofía de la
    producción incluye en realidad a la semiótica
    (4.2), pero la hemos distinguido sólo por razones
    pedagógicas. En esta parte nos referimos a la
    producción material o la relación
    hombre-naturaleza; a la naturaleza física, al trabajo ya
    todos sus modos (técnica, tecnología, diseño,
    arte, etc.).
    La poiética se ocupa del ente como artefacto, como
    producto de
    transformación de la naturaleza, cultura. Se ocupa del
    trabajo productor en su más amplio sentido, superando la
    reducción filosófica frecuente de confundir la
    poiética con la estética o poética -la parte
    "limpia" de la producción humana". (151) La
    relación hombre-naturaleza además describe los
    modos de producción y sus sistemas económicos y
    tecnológicos, considerando los productos como
    mercancías, he aquí la economía,
    mediación entre el ámbito practico y el
    poiético, pero que, al considerar la mercancía como
    un momento relativo a una totalidad que lo explica y sustenta,
    forma la sociedad capitalista. En este sistema, existe una
    política de la satisfacción del deseo creado a
    través de la publicidad, una necesidad colectiva con el
    fin de adquirir una mayor utilidad a un
    menor costo. Las
    saciedades actuales están dominadas por el capitalismo
    como sistema mundial y central, por lo que las formaciones
    sociales periféricas deben analizarse considerando las
    formaciones pre-capitalistas y la época y forma de la
    agresión del capitalismo. Los modelos más
    desarrollados hacen creer que el origen del sub-desarrollo es la
    no imitación del modelo. Por lo
    tanto la solución es la introducción de
    tecnología y capitales a los países pobres, pero de
    este modo se quiere ocultar o hacer olvidar que el origen del
    sub-desarrollo es un robo, es la injusticia estructural,
    internacional, de la expoliación de la periferia por el
    bajo precio de las
    exportaciones. No
    habrá desarrollo si no hay una ruptura de las dependencia,
    si no hay una liberación nacional económica, sin no
    hay una transformación del modos de producción
    mismo de los imperios del centro. Se requiere entonces una
    revolución económica completa que permita la
    libertad económica, en la que todos puedan elegir por
    igual, la justicia.

    El diseño, se ocupa del ente como artefacto, es
    también un momento de la cultura, porque se preocupa por
    el trabajo productor como por el producto del trabajo, este
    además incluye a la tecnología y al arte, el que a
    la vez incorpora la vida cotidiana y los productos de uso diario
    que son productos del trabajo humano, trabajo sobre la
    naturaleza, es decir modificaciones del paisaje, acción
    plena e integrada del hombre como realizador de cosas-sentido,
    objetos de cultura. De ahí que también se
    caracterice por un sirve-para, por el valor de uso
    que se le quiera dar, que eleva al artefacto por sobre la cosa
    real. Por su parte la tecnología es conducida por el
    diseñador a la coherencia formal de la totalidad del
    artefacto, es decir desde su inicio. No se puede analizar
    cualquier producto sin situarlo, ya que el mismo se sitúa,
    en la totalidad instrumental, en que se encuentra cumpliendo una
    determinada función.

    Finalmente en este capítulo, nos referiremos a la
    economía, Dussel hace una amplia explicación de lo
    que al quehacer económico se refiere, que dado a que un
    inserto en el mundo, como cualquiera de nosotros perfectamente
    comprende por lo que quizás y a modo bien arbitrario la
    paso por alto, y sólo incluyo una cita final que a mi
    juicio defina de la mejor forma lo que debe ser la
    economía de la liberación.

    "La económica liberadora es el servicio justo, la
    mediación realizativa del otro, la innovación
    técnica, tecnológica para el otro, para su
    crecimiento, desarrollo, felicidad. Sin económica todo es
    ilusión, anarquismo, utopía (en el sentido de
    veleidad: anunciar lo imposible porque no se construyen las
    mediaciones). La liberación no sólo supone un
    proyecto y un entusiasmo, sino las mediaciones planificadas,
    fabricadas, viables, tecnológicamente eficaces. Sin
    liberación económica, que supone invención
    desde las instituciones
    técnicas populares, tradicionales,
    nacionales, no hay liberación real. Si es verdad que la
    revolución política produce la brecha en el antiguo
    sistema, sólo con la mediación del trabajo
    tecnológico diseñante se organiza realmente el
    nuevo sistema en la justicia. Sin trabajo, y trabajo eficaz con
    mediación científica, no hay pan; y sin pan el
    pueblo no se libera… Sueña con la esclavitud en
    Egipto, donde
    al menos tenía pan… Pero sin justa distribución el pan lo guarda en el granero
    el opresor, no lo consume el pobre. (179)

    La económica como servicio al otro, al oprimido,
    construye la casa, el hogar de la erótica de la mujer
    liberada; construye la fábrica y la asamblea de la
    comunidad donde todos son gestores de sus destinos iguales en la
    economía
    política; es el que edifica la escuela, la radio y
    la
    televisión… Construyen los templos y el mundo
    cultural, la historia… en la justicia. <Imaginémonos
    -ahora- una asociación de hombres libres…>".
    (180)

    De la ciencia a
    la Filosofía de la Liberación

    Determinar el método de
    la filosofía de la liberación, e intentar
    así proponer un modelo propio de su discurso
    crítico. Comienza Dussel así hablando de las
    ciencias
    fácticas, lo cual debe partir modelándose de una
    interpretación primera del hecho en su sentido cotidiano,
    el que, a su vez, se puede confrontar inmediatamente con el
    marco
    teórico o teorías
    existentes. Sin embargo la ciencia,
    partirá de diversos horizontes ónticos para llegar
    de totalidad en totalidad a lo fundamental, mediante un proceso
    dialéctico, el cual es parte de las teorías o de la
    ciencia como totalidad, que se eleva a supuestos
    históricos, sociales, económicos, etc., es decir,
    de lo abstracto a lo concreto. El
    método dialéctico se puede usar en todo discurso al
    ser un método critico que tratara a la misma ciencia de
    ingenua así como ella misma trata al hombre común y
    corriente. Pero cuando el hombre como pueblo, quiere situarse
    más allá del horizonte de la totalidad éste
    método no es ya suficiente surgiendo entonces una nueva
    alternativa, el método analéctico. Para este no es
    suficiente la teoría
    sino la aceptación ética de la interpelación
    del oprimido y la mediación de la praxis, debido a esto,
    este, es un método crítico que supera al anterior,
    no negándolo, sino asumiéndolo y
    completándolo, así la analítica nos
    permitirá abrirnos a la práctica y a métodos
    que ni siquiera son teóricos. De esta forma, a
    través de la práctica, se podrá hablar de la
    política, pero también dentro de la erótica,
    la pedagógica y en el antifetichismo, ya que su punto de
    partida es la interpelación del otro. La ciencia no
    está, ni ha dejado nunca de estar lejos de la posibilidad
    de ser ideológica, ya que, toda mediación
    significante es ideológica cuando se encubre la
    dominación práctica que el hombre ejerce sobre el
    hombre. La ideología metódica es la más
    ideológica de todas, pues, fundamenta
    científicamente la praxis de la dominación. Una
    ciencia crítica, que pueda dar cuenta de la totalidad con
    una conciencia lo más crítica posible es esta
    formación que en la que vivimos, sería una
    escapatoria a la ideologización de esta, la ciencia.

    La filosofía primera para el método de Dussel,.
    Es la política pues ella es el centro de la ética
    como metafísica, la filosofía de la
    liberación pretende proponer un discurso nuevo que incluya
    orgánicamente los discursos
    enunciados dándoles su propio sentido, para ello esta
    filosofía tendrá siempre en el centro el hombre
    como hombre, como libertad, exterioridad, como persona, por esto,
    es política en su sentido ético metafísico.
    "Parece que es posible filosofar en la periferia, en naciones
    subdesarrolladas y dependientes, en culturas dominadas y
    coloniales, en una formación social periférica,
    desde las clases explotadas, sólo si no se imita el
    discurso de la filosofía del centro, si se descubre otro
    discurso,. Dicho discurso para ser otro radicalmente, debe tener
    otro punto de partida, debe pensar otros temas, debe llegar a
    distintas conclusiones y con método diverso". (200) Esto
    es definido por el propio autor lo que pretende ser esta
    filosofía.

    "Y ahora,

    ahora es llegada la hora del contracanto.

    Nosotros los ferroviarios,

    Nosotros los estudiantes,

    Nosotros los mineros,

    Nosotros los campesinos,

    Nosotros los pobres de la tierra,

    Los pobladores del mundo,

    Los héroes del trabajo cotidiano,

    Con nuestro amor y con nuestros puños,

    Enamorados de la esperanza".

    Personalmente y de acuerdo con lo que el mismo Dussel,
    presenta en la página 209, "una filosofía nunca
    debió justificarse en su presente. Su justificación
    fue su clarividencia;" He aquí quizás el epitafio
    de esta filosofía. Desde mi punto de vista no pierde del
    todo su validez, ya que quedara, el intento de algo nuevo desde
    este continente, pero quizás este intento nuevo, no halla
    sido más que un remarcar nuestra propia condición
    de periferia para una filosofía post-moderna. A mi parecer
    es un intento, valido como tal, pero que no es capaz de
    desmarcarse de una interpretación marxista,
    latinoamericana, quizás nada más que eso.

    Queda a nosotros el futuro, y por ahora siempre habrá
    quienes tomen sobre sus hombros la tarea de fundar pensamiento
    nuevo, veremos que sucede, lo que sí esta claro, es que el
    minero, hoy y mañana, y quizás también
    pasado, tendrá que levantares para ir a la mina, porque
    sino lo hace no va a tener pan sobre la mesa, eso es así,
    aquí y en el centro. Pues, sin mineros no hay minerales, y sin
    ellos, muchos otros, no tendrán eso que es tan
    fundamental, como para que un hombre entre en la mina, y el
    niño pueda ir a la escuela.

     

    Vicente Pérez Moreira

    UNIVERSIDAD ALBERTO HURTADO

    Licenciatura en Filosofía

    Filosofía Latinoamericana

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