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El Inconsciente




Enviado por d_pame3



    1. Psicoanálisis
    2. ¿Qué es el
      inconsciente?
    3. Según el
      psicoanálisis
    4. Los contrarios del
      psicoanálisis
    5. Percepción
      subliminar
    6. Los mecanismos mentales:
      represión y resistencia
    7. Hemisferio ezquierdo y
      hemisferio derecho
    8. Sueños
    9. Justificación de la
      existencia del inconsciente
    10. La multiplicidad de sentido de
      lo inconsciente
    11. Sentimientos
      inconscientes
    12. Dinámica de la
      represión
    13. Cualidades especiales del
      sistema Inc
    14. Relaciones entre ambos
      sistemas
    15. El reconocimiento de lo
      inconsciente
    16. ¿Qué hay en el
      inconsciente?
    17. Conclusión
    18. Apéndices
    19. Bibliografía

    PSICOANÁLISIS. TEORÍA
    PSICOANALÍTICA .¿QUÉ ES EL
    INCONSCIENTE?. EL INCONSCIENTE DE

    SIGMUND FREUD.. LOS
    CONTRARIOS DEL PSICOANÁLISIS. LOS MECANISMOS MENTALES:
    REPRESIÓN Y RESISTENCIA..
    HEMISFERIO EZQUIERDO Y HEMISFERIO DERECHO. SUEÑOS.
    JUSTIFICACION DE LA EXISTENCIA DEL INCONCIENTE. LA MULTIPLICIDAD
    DE SENTIDO DE LO INCONSCIENTE .SENTIMIENTOS INCONSCIENTES.
    DINÁMICA DE LA REPRESIÓN. CUALIDADES ESPECIALES DEL
    SISTEMA INC.. EL
    RECONOCIMIENTO DE LO INCONSCIENTE- ¿QUÉ HAY EN EL
    INCOSCIENTE?

    INTRODUCCIÓN

    La Psicología
    es el estudio científico de la conducta y la
    experiencia, de cómo los seres humanos y los animales sienten,
    piensan, aprenden y conocen para adaptarse al medio que les
    rodea. La psicología moderna se ha dedicado a recoger
    hechos sobre la conducta y la experiencia, y a organizarlos
    sistemáticamente, elaborando teorías
    para su comprensión. Estas teorías ayudan a conocer
    y explicar el comportamiento
    de los seres humanos y en alguna ocasión incluso a
    predecir sus acciones
    futuras, pudiendo intervenir sobre ellas.

               
    Históricamente, la psicología se ha dividido en
    varias áreas de estudio. No obstante, estas áreas
    están interrelacionadas y frecuentemente se solapan unas a
    otras.

    La presente monografía tratará el tema del
    inconsciente con profundidad.

    El trabajo
    constará de un desarrollo,
    una conclusión, apendices y bibliografía
    complementaria.

    En base a la literatura
    bibliográfica encontrada nace el interés
    por realizar esta monografía
    que tiene como objetivo
    general, hacer una detallada exposición
    sobre el tema abordado.

    EL INCONSCIENTE

    1. PSICOANÁLISIS

    Psicoanálisis, es el nombre que se da a un método específico para
    investigar los procesos
    mentales inconscientes y a un enfoque de la psicoterapia. El término se refiere
    también a la estructuración sistemática
    de la teoría psicoanalítica, basada en
    la relación entre los procesos mentales conscientes e
    inconscientes.

    Teoría psicoanalítica 

    Las técnicas del psicoanálisis y gran parte de la
    teoría psicoanalítica basada en su
    aplicación fueron desarrolladas por el
    neurólogo austriaco Sigmund

    Freud . Sus trabajos sobre la estructura y
    el funcionamiento de la mente humana tuvieron un gran alcance,
    tanto en el ámbito científico como en el de la
    práctica clínica.

    Aportaciones de
    Freud

    La primera de las aportaciones de Freud fue el
    descubrimiento de la existencia de procesos psíquicos
    inconscientes ordenados según leyes propias,
    distintas a las que gobiernan la experiencia consciente. En el
    ámbito inconsciente, pensamientos y sentimientos que se
    daban unidos se dividen o desplazan fuera de su contexto
    original; dos imágenes
    o ideas dispares pueden ser reunidas (condensadas) en una sola;
    los pensamientos pueden ser dramatizados formando
    imágenes, en vez de expresarse como conceptos
    abstractos, y ciertos objetos pueden ser sustituidos y
    representados simbólicamente por imágenes de
    otros, aun cuando el parecido entre el símbolo y lo
    simbolizado sea vago, o explicarse sólo por su
    coexistencia en momentos alejados del presente. Las leyes de la
    lógica, básicas en el pensamiento
    consciente, dejan de ejercer su dominio en el
    inconsciente.

    Comprender cómo funcionan los procesos mentales
    inconscientes hizo posible la comprensión de
    fenómenos psíquicos previamente incomprensibles,
    como los sueños. A través del análisis de los procesos inconscientes,
    Freud vio que este estado
    servía para proteger el sueño (el reposo) del
    individuo
    contra los elementos perturbadores procedentes de deseos
    reprimidos, relacionados con las primeras experiencias del
    desarrollo que afloran en ese momento a la conciencia.
    Así, los deseos y pensamientos moralmente inaceptables,
    es decir, el ‘contenido latente’ del sueño,
    se transforman en una experiencia consciente, aunque no
    inmediatamente comprensible, a veces absurda, denominada
    ‘contenido manifiesto’. El
    conocimiento de estos mecanismos inconscientes permite al
    analista invertir el proceso de
    elaboración onírica, por el que el contenido
    latente se transforma en el contenido manifiesto, accediendo a
    través de la interpretación de los sueños a su
    significado subyacente.

    1. En el
      lenguaje corriente, el término inconsciente se
      utiliza como adjetivo para designar el conjunto de los
      procesos mentales que no son pensados
      conscientemente.

      Empleado por primera vez como término
      técnico en lengua
      inglesa en 1751
      (con la significación de no consciente) por el
      jurista escocés Henry Home Kames
      (1696-1782), el término inconsciente se
      popularizó más tarde en Alemania,
      en la época romántica, designando un
      depósito de imágenes mentales, una fuente de
      pasiones cuyo contenido escapaba a la conciencia.

      Introducido en la lengua francesa hacia
      1860
      (con la significación de vida inconsciente) por
      el escritor suizo Henri Amiel (1821-1881), fue admitido en el
      Dictionnaire de l'Académie française en
      1878.

      En
      Psicoanálisis, el inconsciente
      es un lugar desconocido para la conciencia: "la otra
      escena".

    2. ¿QUÉ ES
      EL INCONSCIENTE?

      La historiografía experta, desde

      Lancelot Whyte (historiador)
      hasta
      Henri F. Ellenberger, ha demostrado
      que Freud no fue el primer pensador que descubrió el
      inconsciente o inventó la palabra para definirlo. Sin
      embargo, fue él quien terminó por convertirlo
      en el concepto
      principal de su doctrina, asignándole una
      significación muy distinta de la que le
      atribuían sus predecesores. En efecto, para

      Sigmund Freud el inconsciente ya no es
      una "supraconciencia" o un "subconsciente", situado sobre o
      más allá de la conciencia; se convierte
      realmente en una instancia a la cual la conciencia no tiene
      acceso, pero que se le revela en el sueño, los lapsus,
      los chistes,
      los juegos de
      palabras, los actos fallidos, etcétera. El
      inconsciente según Freud tiene la particularidad de
      ser a la vez interno al sujeto (y a su conciencia) y exterior
      a toda forma de dominio por el pensamiento
      consciente.

      Freud elaboró una concepción
      inédita del inconsciente. Realizó en primer
      lugar una síntesis de las enseñanzas
      de
      Jean Martin Charcot,
      Hippolyte Bernheim y
      Josef Breuer, que lo llevó
      hacia el
      psicoanálisis y, en un segundo
      momento, proporcionó un andamiaje teórico al
      funcionamiento del inconsciente a partir de la
      interpretación del sueño.

      En 1893, en su "Comunicación preliminar" retomada en
      1895 como apertura de los Estudios sobre la
      histeria,
      Freud y Breuer se refirieron a la "disociación" de la
      conciencia: "Al estudiar desde cerca estos fenómenos
      [los fenómenos histéricos], nos hemos
      persuadido cada vez más de que la disociación
      del consciente, denominada «doble conciencia» en
      las observaciones clásicas, existe rudimentariamente
      en todas las histerias. La tendencia a esta
      disociación, y en consecuencia a la aparición
      de estados de conciencia anormales que nosotros reunimos bajo
      el nombre de estados «hipnoides», sería un
      fenómeno fundamental en esta neurosis."
      Aunque más tarde, en 1905, Freud rechazó la
      idea de estado hipnoide, que atribuyó a
      Breuer.

      Su aparición explícita data de la
      famosa carta a
      Wilhelm Fliess del 6 de diciembre de 1896, en la cual se
      refiere por primera vez al aparato psíquico,
      formulando ya las instancias constitutivas de lo que se
      convertiría en la primera tópica:
      el
      consciente
      , el
      preconsciente
      y el
      inconsciente.

      La idea del inconsciente y su nombre reaparecieron
      varias veces en esa correspondencia a lo largo de los
      años siguientes. En 1898, en una carta del 10 de
      marzo, Freud ubica el nacimiento del inconsciente entre el
      primer y tercer año de edad, período en el cual
      "se forma la
      etiología de todas las
      psiconeurosis". En una carta del 7 de julio da una
      definición divertida del inconsciente-, al hablar del
      progreso de su obra La interpretación de los
      sueños
      , escribe: "Mi trabajo me ha sido dictado
      enteramente por el inconsciente, según la
      célebre frase de Itzig, el caballero del domingo:
      «¿Adónde vas, ltzig? -No lo sé en
      absoluto. Pregúntale a mi caballo»." Mucho
      más tarde, al desarrollar en El Yo y el Ello
      diversos aspectos de la segunda tópica, Freud
      volvió a referirse a la metáfora del jinete y
      su caballo para ilustrar la compleja relación
      jerárquica que existe entre el Yo
      y el Ello.

      Freud define "su" inconsciente de manera
      original (no ya como lo opuesto al consciente). "La observación de la vida normal de
      vigilia" parecía validar esa concepción
      clásica del inconsciente. Pero "el análisis de
      las formaciones psicopatológicas de la vida cotidiana
      y del sueño" había hecho aparecer al
      inconsciente como "una función de dos sistemas
      muy distintos
      ". En adelante, junto al consciente
      había que concebir dos tipos de inconsciente,
      ambos inconscientes en el sentido descriptivo, pero muy
      distintos en cuanto a su dinámica y al devenir de sus
      contenidos: los del inconsciente propiamente dicho
      no podían llegar nunca a la conciencia,
      mientras que los contenidos del otro, denominado por
      tal razón
      preconsciente
      , alcanzaban la
      conciencia en ciertas condiciones
      , sobre
      todo después de pasar el control de
      una forma de censura.

      Entre 1920 y 1923 Freud emprendió una
      refundición teórica que iba a desembocar en la
      creación de una segunda tópica, cuyas
      instancias eran el yo, el superyó y el ello.
      El inconsciente perdió entonces su condición
      de sustantivo
      , para convertirse en una manera de
      calificar las tres instancias de la segunda tópica:
      el Ello,
      el Yo
      y el
      Superyó.

      ¿Corresponde entonces hablar de una
      disolución del concepto de inconsciente? Aunque Freud
      insiste en la conservación del inconsciente como eje
      esencial de su nueva conceptualización, ciertas
      corrientes del freudismo (el annafreudismo y la

      Ego Psychology) fueron interpretando
      progresivamente la segunda tópica en un sentido
      reductor, privilegiando la parte consciente del yo. Desde
      esta perspectiva, el yo,
      gracias al tratamiento
      psicoanalítico, debe convertirse en la
      instancia más fuerte de la personalidad, en
      detrimento del
      ello
      y de la parte inconsciente del yo.
      El reconocimiento por Freud de esa parte inconsciente del yo
      ("¡y Dios sabe qué parte importante del yo!",
      escribió en El Yo y el Ello), que
      había constituido un avance teórico esencial,
      quedaba de tal modo eclipsado.

      A menudo se compara al inconsciente con los agujeros
      negros porque no se sabe que se puede encontrar dentro de
      ellos .Esta noción de inconsciente desde el
      psicoanálisis adquiere un significado preciso que se
      diferencia se subconsciente y de no consciente.
      Básicamente la diferencia entre estos términos
      es que en el subconsciente o en el no consciente el
      contenido de estos pueden ser traídos a la conciencia
      rápidamente por la voluntad del sujeto
      o por otros
      mecanismos donde la conciencia recupera el contenido. En la
      teoría freudiana lo inconsciente es lo oculto,
      lo otro de la conciencia y a su vez la "verdadera
      realidad" de lo psíquico
      , se encuentra relacionado
      funcionalmente con las nociones de represión y
      resistencia. El problema es definir cuales son sus
      contenidos. Frente a esto el propio Freud ha dado algunas
      respuestas: en un primer momento lo definió como lo
      reprimido, en 1915 en su texto "El
      inconsciente " sostuvo que sus contenidos son
      "representantes de la pulsión"
      . El concepto de
      pulsión reemplaza a la clásica idea de
      instinto, siendo esta una noción límite
      entre lo somático y lo psíquico. Estos
      contenidos se encuentran en forma de "fantasías",
      "textos imaginarios", a los cuales se liga la pulsión
      y pueden identificarse como verdaderas puestas en escena
      del "deseo".

      Los contenidos del inconsciente tratan de
      acceder a la conciencia pero lo hacen a través de las
      llamadas "transformaciones de compromiso", es decir que
      aparecen de forma disfrazadas a través de los
      sueños, lapsus, actos fallidos, etc.
      Los
      sueños son unos de los principales objetos de estudio
      del psicoanálisis, los sueños son mensajes
      subliminales del inconsciente, los lapsus y los actos
      fallidos son acciones impensadas que ocurren en la vida
      cotidiana por ej., (errores al escribir o al hablar), estos
      hechos son irrupciones ilógicas dentro de la
      racionalidad cotidiana, es decir son del mismo orden del
      inconsciente y se toman como su reflejo, al igual que los
      sueños al que se denomina el reino de lo irracional. .
      Cuando uno dice una palabra por otra (lapsus), la
      psicología afirma que es lo que realmente se
      quería decir, los lapsus estarían hablando
      entonces de un conflicto
      interno. Es por eso que los sueños y la
      asociación libre (lo primero que viene a la mente, en
      una sucesión aparentemente casual), son el eje del
      análisis terapéutico.

      Algunos actos de la vida cotidiana demuestran
      claramente la presencia del "otro yo",
      por ej., si
      estamos en casa y sale nuestro hijo gritando de unos de los
      rincones dando un grito para asustarnos, inmediatamente
      daremos un salto y nos alejaremos de el, solo después
      de unos segundos nos daremos cuenta que no se trata de
      ninguna amenaza para nuestra integridad. La primera
      reacción es en reflejo casi automático como si
      el inconsciente se hubiera adelantado a la consciencia
      tomando la iniciativa de nuestros actos.

      Pero las teorías freudianas no son
      aceptadas por todos
      por ej. en los años 20 el
      norteamericano John Watson fundó el conductismo y desestimó no solo al
      inconsciente sino que también a la consciencia,
      Watson afirmaba "creo que podemos escribir una
      psicología y nunca usar los términos
      consciencia, estados mentales, mente y los
      demás…".
      Muchos a su vez concordaban con Watson
      dedicándose a observar la conducta en términos
      de estímulo-respuestas, aunque parezca banal, este
      método fue el dominante durante alrededor de 50
      años.

      Otras escuelas como es el caso de las neurociencias
      o las ciencias
      cognitivas utilizan el concepto de manera diferente a como lo
      hace el psicoanálisis.

      Phillip Merikle, psicólogo de la
      universidad de Waterloo en Ontario,
      Canadá, uno de los más prestigiosos
      investigadores del inconsciente, afirma "a menudo pensamos
      que mente y consciencia son sinónimos, que nos
      enteramos de todo lo importante para nuestra supervivencia,
      pero cuanto mas estudiamos el inconsciente humano, mas
      cuenta nos damos de cuanto se nos escapa".

      En la actualidad la neurobiología viene
      cuestionando la tarea del psicoanálisis
      a partir
      de sus propios descubrimientos. Los neurobiólogos,
      emulando a la física, plantean
      un acercamiento aséptico de la mente. Ellos
      prefieren hablar de distintos niveles de consciencia
      , lo
      que les evita tener que hablar de términos valorativos
      como la represión. Los últimos avances han
      permitido conocer que existen procesos mentales
      ultrarrápidos que parecen a la toma de consciencia de
      la realidad. Según parece, el cerebro
      funciona
      continuamente en un modo analógico, esto
      es, efectuando un tratamiento instantáneo intuitivo
      y global de la información.

      Esta información puede percibirse y
      registrarse incluso sin que tengamos consciencia de
      ello.

    3. EL
      INCONSCIENTE DE

      SIGMUND FREUD
    4. SEGÚN EL
      PSICOANÁLISIS
    • Los contenidos del inconsciente son deseos,
      fantasías sexuales y/o agresivas
    • El inconsciente del psicoanálisis es
      según Oscar Masotta (psicoanalista argentino), "un saber
      que renuncia a su saber"
    • El lenguaje del
      inconsciente es fundamentalmente diferente al lenguaje de los
      procesos conscientes. Los procesos del inconsciente son
      ilógicos e irracionales. Los conscientes siguen las
      leyes de la lógica y la racionalidad.
    • Los contenidos del inconsciente acceden a lo
      consciente por medio de transacciones: los síntomas,
      sueños, actos fallidos, etc. Entender la relación
      significante-significado es el desafío para descifrar el
      mensaje.
    1. LOS CONTRARIOS DEL
      PSICOANÁLISIS
    • Según el enfoque cognitivo (también
      llamado de procesamiento de información), los contenidos
      del inconsciente son pensamientos con un significado
      motivacional especial.
    • El inconsciente no cumple una función
      defensiva. Las cogniciones inconscientes lo son porque han
      llegado al plano de la consciencia o se han
      automatizado
    • No tiene por que existir una diferencia fundamental
      entre el lenguaje utilizado para los procesos cognitivos
      conscientes y el empleado para los procesos cognitivos
      inconscientes. Ambos pueden ser igualmente racionales y
      lógicos.
    • No es difícil que la mente consciente tenga
      acceso a los elementos que forman parte del inconsciente. De
      hecho, el recuerdo de acontecimientos del inconsciente sigue
      las leyes normales de la memoria y
      ha sufrido el proceso de transformación.
    1. ¿Existe un modo inconsciente de percibir la
      realidad? . En caso de que esto sea cierto, ¿Como
      podemos demostrarlo?, la psicología moderna ha descubierto
      varios fenómenos que demuestran que la respuesta a
      la pregunta es sí, uno de esos fenómenos es
      el llamado percepción subliminal.

      Se llama percepción subliminar a aquellos
      estímulos emitidos por debajo del umbral de
      consciencia
      humano que influyen de algún modo en
      nuestros actos, pensamientos o sensaciones.

      Se ha comprobado que los estímulos
      demasiado débiles para ser percibido
      conscientemente, tienen efectos sobre la
      percepción y sobre otros procesos
      psicológicos.

      Se han estudiado varios casos de los llamados
      estímulos de corta duración, estos son
      imágenes o sonidos emitidos a una velocidad de entre 1 y 100 milisegundos,
      a esta velocidad es imperceptible para nuestra parte
      consciente, pero inconscientemente no solo lo percibimos,
      sino que también nos influyen de manera
      sorprendente.

      La revista
      Science
      publicó en los años 80, un
      trabajo que realizó un grupo de
      psicólogos. Se eligieron 20 octágonos de
      manera irregular y se proyectaron en una pantalla con un
      lapso de un milisegundos. Naturalmente ninguno de los
      voluntarios fue capaz de percibir las imágenes a
      dicha velocidad, lo sorprendente fue cuando los
      psicólogos pidieron a los voluntarios que eligieran
      entre un grupo de octágonos mas grandes, cuales eran
      los que mas le gustaban, en este caso eligieron los
      octágonos proyectados subliminalmente.

      En otra investigación publicada en el
      journal of personality and social psychology, se
      decía que se habían sometido a dos grupos
      de voluntarios para someterlos a una percepción
      subliminal, se les mostró una serie de ideogramas
      chinos para que evaluasen cuales representaban conceptos
      alegres y cuales tristes. En uno de los grupos los
      ideogramas iban acompañados de la imagen de
      una cara alegre o triste proyectadas durante 4 milisegundos
      e imposible de percibir, en el otro grupo las caras fueron
      proyectadas durante un segundo de manera que pudieran ser
      vistas. Curiosamente la presencia de una cara
      condicionó s la valoración de los ideogramas
      en el grupo en el que la percepción había
      sido subliminal. Es decir que nuestra mente puede hacer
      caso omiso de un mensaje consciente, abstraerse y
      concentrarse solo en lo que le interesa si así se lo
      requerimos, pero no puede evitar verse afectada por un
      mensaje inconsciente.

      Experimentos como estos demuestran que, no solo se
      producen percepciones a nivel inconsciente, sino que
      también estas afectan nuestra valoración
      de las cosas, y nuestras decisiones.

      Se sabe que la percepción consciente nos
      permite usar la información recibida para
      interactuar con el ambiente, por el contrario, la
      información inconsciente conduce a reacciones mas
      automáticas que no pueden ser controladas por el
      sujeto
      .

      En 1957 el investigador de mercados
      James Vicary anunció que durante seis semanas
      había incluido subliminalmente el mensaje de un
      refresco y una comida entre las imágenes de una
      película en un cine de
      New Jersey. Según Vicary el consumo
      de estos productos aumentó entre un 18 y un 57
      por ciento.

      En la película El Exorcista, durante la
      escena de una pesadilla se han incluido dos fotogramas de
      una figura calavérica. La imagen dura unas
      centésimas de segundos, con lo cual el cerebro no
      tiene tiempo
      de hacerla consciente, sin embargo nos golpea desde el
      inconsciente y contribuye a crear un ambiente
      tenebroso.

      También se han utilizado mensajes
      subliminales en la publicidad, esta representa la
      connotación (algo que representa al producto, aunque no tenga nada que ver) y la
      analogía (una imagen similar a la que se quiere
      vender), en estos casos el mecanismo es asociativo, con sus
      reglas ocultas, pero de toda manera no
      inconsciente.

      También existe un segundo modo de
      funcionamiento del cerebro, además del
      analógico.

      El neurobiólogo Jean-pol Tassin, explica:
      "Nuestro sistema
      nervioso central tiene la propiedad de mantener en la memoria
      la información, para servirse después de esas
      adquisiciones y resolver tareas posteriores".

      Tassin concluye "El inconsciente
      psicoanalítico estaría constituido por
      elementos analógicos -inconscientes- que fueron
      tratados
      por el sistema cognitivo consciente antes de quedar
      enterrados e inaccesibles"

      Existen otros fenómenos que comprueban la
      presencia del "otro yo", por ej., el de la
      información bajo los efectos de la anestesia
      general, aún cuando estamos en la sala de un
      quirófano nuestro "otro yo" sigue
      trabajando.

      En un estudio realizado en un hospital de los
      Estados
      Unidos, se les colocó a varios pacientes
      quirúrgicos unos auriculares que emitían dos
      nombres de frutas (pera y banana), y dos colores,
      (amarillo y verde). Mientras tanto un grupo de control solo
      oía un rumor de olas. Luego de la operación
      se las pidió a cada paciente que dijera el nombre de
      la primera fruta y el primer color
      que se le pasara por la mente, en el grupo que había
      recibidos mensajes hablados hubo un significativo aumento
      de las menciones de pera, banana, verde y amarillo con
      respecto al de control y a lo que estadísticamente
      era de esperar. Incluso se han realizado mediciones de la
      respuesta cortical a estímulos auditivos que
      demuestran que el cerebro sigue reaccionando a ellos bajo
      la anestesia, mejor dicho lo percibe nuestro "otro
      yo".

      Esto demuestra que los fenómenos
      inconscientes tienes una repercusión duradera sobre
      nuestro comportamiento.
      Otros estudios han incidido
      sobre esta idea, con la pretensión de contestar a la
      pregunta mas importante que se hacen los psicólogos
      cuando se enfrentan al tema del "otro yo":
      ¿tenemos memoria inconsciente?,
      ¿recordamos algunos fenómenos sin darnos
      cuenta? .Algunos afirman que si,
      por ej., somos capaces
      de recordar algunos sueños que hemos vivido
      durante la noche,
      pero algunos estudios van mas
      allá, es conocido entre los expertos el llamado
      efecto Poetzl, en homenaje al psicólogo que
      estudió la memoria inconsciente por primera vez. Uno
      de sus experimentos era el de presentar
      subliminalmente un paisaje a sus voluntarios y pedirle
      después que lo describiesen. Al haber recibido la
      información de manera inconsciente, los individuos
      no eran capaces de realizar una descripción correcta, pero Poetzl les
      pidió que volvieran el día siguiente por la
      mañana y que intentaran describirles los
      sueños que habían tenido durante la noche, el
      psicólogo descubrió que la imagen
      onírica contenía algunos elementos
      coincidentes con los paisajes que el día anterior no
      habían sabido describir.

      El análisis de los recuerdos tiene mucho
      que ver con lo que los psicólogos llaman memoria
      implícita
      . Hace unos meses, Michael Rugg y unos
      colegas de la universidad de St. Andrews, en Escocia ,
      utilizaron un complejo test
      para identificar ondas
      cerebrales relacionadas con la memoria, los voluntarios
      debían mirar una pantalla de televisión en las que
      aparecían sucesivamente unas palabras ordenadas
      desde las mas comunes hasta las mas raras y desconocidas.
      Se le pidió a cada persona
      que se fijara en las primeras y últimas letras de
      cada palabra, o que imaginara una frase con cada uno de los
      vocablos, cinco minutos después , se realizó
      un test de memoria y se midió la actividad cerebral,
      para eso volvieron a pasar ante sus ojos, una serie de
      palabras entre las que estaban las que habían
      leído antes, los voluntarios debían apretar
      un botón cada vez que recordaban alguna, como es
      lógico recordaban mejor los conceptos con los que
      habían construido una frase, pero lo sorprendente es
      que cada vez que una palabra si que ellos la recordaran, el
      cerebro emitía una señal distinta a la que se
      producía en los aciertos. Este experimento demuestra
      que las memorias
      que no afloran a la consciencia no son simples versiones
      débiles de las que si lo hacen,
      como piensan
      algunos investigadores, sino que ponen en juego
      una actividad similar a la del recuerdo, aunque en otra
      dirección.

    2. PERCEPCION
      SUBLIMINAR

      En sus observaciones clínicas, Freud
      halló evidencias de los mecanismos mentales de la
      represión y la resistencia, describiendo la
      primera como un mecanismo inconsciente que hace
      inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos
      dolorosos o traumáticos;
      y la segunda como la
      defensa inconsciente contra la accesibilidad a la
      conciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la
      ansiedad que de ella se deriva.

      Freud propuso seguir el curso de los procesos
      inconscientes, usando las asociaciones libres del paciente
      como guía para interpretar los sueños y los
      lapsus en el lenguaje (además de chistes, actos
      fallidos, etc).

      La principal contribución de Freud fue la
      creación de un enfoque radicalmente nuevo en la
      comprensión de la
      personalidad humana, al demostrar la existencia y
      poder de
      lo inconsciente.

      Llega a afirmar que la conciencia es un
      estado eminentemente transitorio, y que existen
      procesos o representaciones anímicas de gran
      energía
      que, sin llegar a ser concientes, pueden
      provocar en la vida anímica las más diversas
      consecuencias, lo que nos llevaría a la
      teoría del psicoanálisis, que nos dice
      que tales representaciones no pueden llegar a ser
      concientes por oponerse a ello cierta energía
      ,
      sin la cual adquirirían completa
      conciencia
      .

      El concepto de inconsciente tiene como punto de
      partida la teoría de la represión.

      Lo reprimido es para nosotros el prototipo de
      lo inconsciente
      , aunque se distinguen dos tipos de
      inconsciente
      : lo inconsciente latente (capaz de
      conciencia) y lo reprimido (incapaz de conciencia)
      Se supone en todo individuo una organización coherente de sus
      procesos psíquicos, a la que consideramos como su
      yo. Este yo integra la conciencia, la
      cual domina el acceso a la movilidad, esto es, la
      descarga de las excitaciones en el mundo exterior
      ,
      siendo aquella la instancia psíquica que fiscaliza
      todos sus procesos mentales y, aun adormecida durante la
      noche, ejerce a través de toda ella la censura
      relativa a los sueños. Todo lo reprimido es
      inconsciente, pero no todo lo inconciente es reprimido.

      También una parte del yo puede ser
      inconsciente
      . Todo nuestro conocimiento se halla ligado a la
      conciencia, siendo la conciencia la superficie del aparato
      anímico. Todas las percepciones procedentes del
      exterior (percepciones sensoriales) y aquellas otras
      procedentes del interior, las sensaciones y sentimientos,
      son concientes. La verdadera diferencia entre una
      representación inconsciente y una
      representación preconsiente (un pensamiento),
      consiste en que el material de la primera permanece
      oculto, mientras que la segunda se muestra
      vinculada con representaciones verbales
      . Solo puede
      hacerse consciente lo que ya fue alguna vez
      percepción consciente, aquello que no siendo un
      sentimiento quiere devenir conciente y desde el interior
      tiene que intentar transformarse en percepciones
      exteriores. El ello será lo psíquico
      restante al yo, es decir lo inconsciente, en lo que
      el yo se continúa. El yo se
      esfuerza en transmitir al ello la influencia del mundo
      exterior, y aspira a sustituir el principio del placer que
      reina en el ello, por el principio de la
      realidad
      . La percepción es para el yo lo
      que lo que para el ello es el instinto. El yo
      representa lo que pudiéramos llamar la razón
      o reflexión, opuestamente al ello, que contiene las
      pasiones.

      El psicoanálisis nos ha revelado, que la
      esencia del proceso de la represión no consiste en
      suprimir y destruir una idea que representa al instinto,
      sino en impedirle hacerse consciente.
      Decimos,
      entonces, que dicha idea es « inconsciente
      », y tenemos pruebas
      de que aun siéndolo, puede producir determinados
      efectos, que acaban por llegar a la consciencia. Todo lo
      reprimido tiene que permanecer inconsciente
      , pero
      queremos dejar sentado, desde un principio, que no forma,
      por sí sólo, todo el contenido de lo
      inconsciente. Lo reprimido es, por lo tanto, una parte de
      lo inconsciente.
      ¿Cómo llegar al conocimiento de lo
      inconsciente?
      Sólo lo conocemos como consciente,
      esto es, después que ha experimentado una
      transmutación o traducción a lo
      consciente
      . La labor psicoanalítica nos
      muestra cotidianamente la
      posibilidad de una tal
      traducción
      . Para llevarla a cabo, es
      necesario que el analizado venza determinadas
      resistencias
      , las mismas, que a su tiempo, reprimieron
      el material de que se trate, rechazándolo de lo
      consciente.

    3. LOS MECANISMOS
      MENTALES: REPRESIÓN Y RESISTENCIA.

      El hemisferio izquierdo, que es
      consciente, realiza todas las funciones
      que requieren

      un pensamiento analítico, elementalista y
      atomista; su modo de operar es lineal, sucesivo y
      secuencial en el tiempo, en el sentido de que va paso a
      paso; recibe la información dato a dato, la procesa
      en forma lógica, discursiva, causal y
      sistemática y razona verbal y
      matemáticamente, al estilo de una computadora donde toda "decisión"
      depende de la anterior; su modo de pensar le permite
      conocer una parte a la vez, no todas ni el todo; es
      predominantemente simbólico, abstracto y
      proposicional en su función, teniendo una
      especialización y control casi completo de la
      expresión del habla, la escritura, la aritmética y el
      cálculo, con las capacidades verbales
      e ideativas, semánticas, sintácticas,
      lógicas y numéricas

      El hemisferio derecho, en cambio,
      que es siempre inconsciente, desarrolla todas
      las

      funciones que requieren un pensamiento o una
      visión intelectual sintética y
      simultánea de muchas cosas a la vez. Por ello, este
      hemisferio está dotado de un pensamiento intuitivo
      que es capaz de percepciones estructurales,
      sincréticas, geométricas, configuracionales o
      gestálticas, y puede comparar esquemas en forma no
      verbal, analógica, metafórica,
      alegórica e integral. Su manera de operar se debe,
      por consiguiente, a su capacidad de aprenhensión
      estereognósica del todo, a su estilo de proceder en
      forma holista, compleja, no lineal, tácita,
      simultánea y acausal. Esto le permite orientarse en
      el espacio y lo habilita para el pensamiento y
      apreciación de formas espaciales, el reconocimiento
      de rostros, formas visuales e imágenes
      táctiles, la comprensión pictórica, la
      de estructuras musicales y, en general, de todo
      lo que requiere un pensamiento visual, imaginación o
      está ligado a la apreciación
      artística.

    4. HEMISFERIO
      EZQUIERDO Y HEMISFERIO DERECHO

      Desde Freud se sabe que los sueños son una
      ventana del inconsciente. La neurobiología postula
      una novedosa teoría sobre las imágenes
      oníricas: sin excluir la postura psicológica,
      explica muchos puntos que esta deja a oscuras.

      Antiguamente los sueños representaban para
      los reyes mensajes de los dioses.

      Hace 2500 años el filósofo
      Heráclito tenía opinión de los
      sueños muy parecida a la actual el decía "hay
      un mundo común para los que están despiertos,
      pero el que duerme se reduce a un mundo propio"

      La principal manifestación del
      inconsciente es el sueño habitado por innumerables
      imágenes "insensatas",
      dormimos un tercio de
      nuestra vida, y está comprobado que nuestro
      psiquismo produce todas las noches una gran cantidad de
      sueños, aunque muchas veces no lo recordemos al
      despertar.

    5. SUEÑOS

      Desde muy diversos sectores se ha discutido el
      derecho de aceptar la existencia de un psiquismo
      inconsciente. Pero se posee múltiples pruebas de su
      existencia. Tanto en los sanos como en los enfermos,
      surgen con frecuencia, actos psíquicos, cuya
      explicación presupone otros de los que la
      consciencia no nos ofrece testimonio alguno
      . Actos de
      este género son, no sólo los
      fallos y los sueños de los individuos sanos, sino
      también todos aquellos que calificamos de
      síntomas y de fenómenos obsesivos en los
      enfermos.

      Nuestra cotidiana experiencia personal
      nos muestra ocurrencias, cuyo origen desconocemos, y
      resultados de procesos mentales, cuya elaboración
      ignoramos. Todos estos actos conscientes resultarán
      faltos de sentido y coherencia si mantenemos la
      teoría de que la totalidad de nuestros actos
      psíquicos ha de sernos dada a conocer por nuestra
      consciencia y, en cambio, quedarán ordenados dentro
      de un conjunto coherente e inteligible si interpolamos
      entre ellos los actos inconscientes, deducidos. Esta
      adquisición de sentido y coherencia constituye, de
      por sí, motivo justificado para traspasar los
      límites de la experiencia directa. Y
      si luego comprobamos, que tomando como base la existencia
      de un psiquismo inconsciente podemos estructurar una
      actividad eficacísima, por medio de la cual
      influimos adecuadamente sobre el curso de los procesos
      conscientes, tendremos una prueba irrebatible.

      También podemos aducir, en apoyo de la
      existencia de un estado psíquico inconsciente, el
      hecho de que la consciencia sólo integra en un
      momento dado, un limitado contenido
      , de manera que
      la mayor parte de aquello que denominamos conocimiento
      consciente tiene que hallarse,
      de todos modos, durante
      extensos períodos, en estado de latencia, vale
      decir, en un estado de inconsciencia psíquica
      .
      La negación de lo inconsciente resulta
      incomprensible en cuanto volvemos la vista a todos nuestros
      recuerdos latentes
      .

      Por otra parte, es evidente que la
      discusión de si hemos de considerar como estados
      anímicos inconscientes o como estados físicos
      los estados latentes de la vida anímica, amenaza
      convertirse en una mera cuestión de palabras.
      Así, pues, es aconsejable situar en primer
      término aquello que de la naturaleza de tales estados nos es
      seguramente conocido. Ahora bien los caracteres
      físicos de estos estados nos son totalmente
      inaccesibles; ninguna representación
      fisiológica ni ningún proceso químico
      pueden darnos una idea de su esencia.
      En cambio, es
      indudable que representan amplio contacto con los procesos
      anímicos conscientes.
      Una cierta
      elaboración permite incluso transformarnos en tales
      procesos o sustituirlos por ellos y pueden ser descritos
      por medio de todas las categorías que aplicamos a
      los actos psíquicos conscientes tales como
      representaciones, tendencias, decisiones, etc.

      Además, los experimentos hipnóticos,
      y especialmente la sugestión posthipnótica,
      demostraron ya, antes del nacimiento del
      psicoanálisis, la existencia y la actuación
      de lo anímico inconsciente.

      El psicoanálisis nos obliga, pues, a
      afirmar, que los procesos psíquicos son
      inconscientes
      y a comparar su percepción por la
      consciencia con la del mundo exterior por los
      órganos sensoriales. Esta comparación nos
      ayudará, además, a ampliar nuestros
      conocimientos.

      Del mismo modo que Kant nos
      invitó a no desatender la condicionalidad subjetiva
      de nuestra percepción y a no considerar nuestra
      percepción idéntica a lo percibido
      incognoscible, nos invita el psicoanálisis a no
      confundir la percepción de la consciencia con el
      proceso psíquico inconsciente, objeto de la misma.
      Tampoco lo psíquico necesita ser en realidad tal
      como lo percibimos. Pero hemos de esperar que la
      rectificación de la percepción interna no
      oponga tan grandes dificultades como la de la externa y que
      el objeto interior sea menos incognoscible que el mundo
      exterior.

    6. JUSTIFICACION DE
      LA EXISTENCIA DEL INCONCIENTE.

      La inconsciencia no es sino uno de los
      múltiples caracteres de lo psíquico
      , no
      bastando, pues, por sí solo, para formar su
      característica. Existen actos psíquicos de
      muy diversa categoría, que, sin embargo, coinciden
      en el hecho de ser inconscientes. Lo inconsciente
      comprende, por un lado actos latentes y temporalmente
      inconscientes,
      que fuera de esto, en nada se
      diferencian de los conscientes, y por otro, procesos tales
      como los reprimidos, que si llegaran a ser conscientes
      presentarían notables diferencias con los
      demás de este género.

      Según nos demuestra el
      psicoanálisis, un acto psíquico pasa
      generalmente por dos estados o fases,
      entre los cuales
      se halla intercalada una especie de examen
      (censura).

      En la primera fase, es inconsciente y pertenece
      al sistema Inc.
      Si al ser examinado por la censura
      es rechazado
      , le será negado el paso a la
      segunda fase, lo calificaremos de
      «reprimido» y tendrá que permanecer
      inconsciente
      . Pero si sale triunfante del examen,
      pasará a la segunda fase y a pertenecer al segundo
      sistema, o sea al que hemos convenido en llamar sistema
      Cc.
      Sin embargo, su relación con la consciencia
      no quedará fijamente determinada por tal
      pertenencia. No es todavía consciente, pero
      sí capaz de consciencia
      (según la
      expresión de J. Breuer). Esto quiere decir decir,
      que bajo determinadas condiciones, puede llegar a ser sin
      que a ello se oponga resistencia especial alguna, objeto de
      la consciencia. Atendiendo a esta capacidad de consciencia,
      damos también al sistema Cc. el nombre de
      «preconsciente».
      Si más adelante
      resulta que también el acceso de lo preconsciente a
      la consciencia se halla codeterminado por una cierta
      censura, diferenciaremos más precisamente entre
      sí los Prec. y Cc. Mas por lo pronto, nos
      bastará retener que el sistema Prec. comparte las
      cualidades del sistema Cc. y que la severa censura ejerce
      sus funciones en el paso desde el Inc. al Prec. (o
      Cc.).

      Con la aceptación de estos (dos o tres)
      sistemas psíquicos, se ha separado el
      psicoanálisis un paso más de la
      psicología descriptiva de la consciencia,
      planteándose un nuevo acervo de problemas y adquiriendo un nuevo contenido.
      Hasta aquí se distinguía principalmente de la
      psicología por su concepción dinámica
      de los procesos anímicos, a la cual viene a
      agregarse ahora su aspiración a atender
      también a la tópica psíquica y a
      indicar dentro de qué sistema o entre qué
      sistemas se desarrolla un acto psíquico cualquiera.
      Esta aspiración ha valido al psicoanálisis
      el calificativo de psicología de las profundidades
      (Tiefenpsychologie).
      .

      Cuando un acto psíquico pasa del sistema
      Inc. al sistema Cc. ¿El paso de un sistema a otro
      consiste en un cambio de estado, que tiene efecto en el
      mismo material y en la misma localidad
      ? . Esta pregunta
      resulta difícil de contestar, porque va más
      allá de lo puramente psicológico y entra en
      las relaciones del aparato anímico con la anatomía. La investigación científica ha
      demostrado la existencia de tales relaciones, mostrando que
      la actividad anímica se halla enlazada a la
      función del cerebro como a ningún otro
      órgano.

      Pero todas las tentativas realizadas para fijar,
      partiendo del descubrimiento antes citado, una
      localización de los procesos anímicos, y
      todos los esfuerzos encaminados a imaginar almacenadas
      las representaciones en células nerviosas,
      y
      trasmitidos los estímulos a lo largo de fibras
      nerviosas, han fracasado totalmente
      . Igual suerte
      correría una teoría que fijase el lugar
      anatómico del sistema Cc
      ., o sea de la actividad
      anímica consciente en la corteza cerebral, y
      transfiriese a las partes subcorticales del cerebro los
      procesos inconscientes. Lo psíquico no tiene, de
      momento, nada que ver con la anatomía,
      refiriéndose a regiones del aparato anímico,
      cualquiera que sea el lugar que ocupen en el cuerpo, y no a
      localidades anatómicas.

    7. LA
      MULTIPLICIDAD DE SENTIDO DE LO INCONSCIENTE

      Se dijo que había representaciones
      conscientes e inconscientes. ¿Existirán
      también impulsos instintivos, sentimientos y
      sensaciones inconscientes, o carecerá de todo
      sentido aplicar a tales elementos dichos
      calificativos?

      Un instinto no puede devenir nunca objeto de la
      consciencia
      . Únicamente puede serlo la idea
      que lo representa.
      Pero tampoco en lo consciente puede
      hallarse representado más que por una idea. Si el
      instinto no se enlazara a una idea ni se manifestase como
      un estado afectivo, nada podríamos saber de
      él. Así, pues, cuando empleando una
      expresión inexacta, hablamos de impulsos
      instintivos
      , inconscientes o reprimidos no nos
      referimos sino a impulsos instintivos, cuya
      representación ideológica es
      inconsciente.
      Pudiera creerse igualmente fácil, dar respuesta a la
      pregunta de si, en efecto, existen sensaciones,
      sentimientos y afectos inconscientes. En la propia
      naturaleza de un sentimiento, está el ser percibido,
      o sea, conocido por la consciencia. Así, pues,
      los sentimientos, sensaciones y afectos,
      carecerían de toda posibilidad de inconsciencia.

      Sin embargo, en la práctica psicoanalítica,
      acostumbramos a hablar de amor,
      odio y cólera inconscientes
      , e incluso
      empleamos la extraña expresión de
      «consciencia inconsciente de la culpa», o la
      paradójica de «miedo inconsciente ».
      Habremos, pues, de preguntarnos, si con estas expresiones
      no cometemos una inexactitud mucho más importante
      que la de hablar de «instintos
      inconscientes».

      Pero la situación es, aquí,
      completamente distinta. Puede suceder, en primer lugar,
      que un afecto o sentimiento sea percibido, pero
      erróneamente interpretado
      . Por la
      represión de su verdadera representación, se
      ha visto obligado a enlazarse a otra idea, y es
      considerado, entonces, por la consciencia, como una
      manifestación de esta última. Cuando
      reconstituimos el verdadero enlace, calificamos de
      «inconsciente » el sentimiento primitivo,
      aunque su afecto no fué nunca inconsciente y
      sólo su representación sucumbió al
      proceso represivo. El uso de las expresiones
      «afecto inconsciente » y «sentimiento
      inconsciente », se refiere, en general, a los
      destinos que la represión impone al factor
      cuantitativo del movimiento instintivo
      . Sabemos
      también, que la coerción del desarrollo de
      afecto es el verdadero fin de la represión, y que su
      labor queda incompleta cuando dicho fin no es alcanzado.
      Siempre que la represión consigue impedir el
      desarrollo de afecto, llamamos inconscientes a todos
      aquellos afectos que reintegramos a su lugar al deshacer la
      labor represiva
      . Así, pues, no puede
      acusársenos de inconsecuentes en nuestro modo de
      expresarnos. De todas maneras, al establecer un paralelo
      con la representación inconsciente surge la
      importante diferencia de que dicha representación
      perdura, después de la represión y en
      calidad
      de producto real, en el sistema Inc., mientras que al
      afecto inconsciente, sólo corresponde, en este
      sistema, una posibilidad de agregación, que no pudo
      llegar a desarrollarse. Así, pues, aunque nuestra
      forma de expresión sea irreprochable, no hay
      estrictamente hablando, afectos inconscientes, como hay
      representaciones inconscientes
      . En cambio, puede
      haber muy bien en el sistema Inc. productos afectivos que,
      como otros, llegan a ser conscientes
      . La diferencia
      procede, en su totalidad, de que las representaciones son
      cargas psíquicas y en el fondo cargas de huellas
      mientras que los afectos y los sentimientos corresponden
      a procesos de descarga cuyas últimas manifestaciones
      son percibidas como sensaciones
      . En el
      estado actual de nuestro conocimiento de los afectos y
      sentimientos no podemos expresar más claramente esta
      diferencia.

      La comprobación de que la represión
      puede llegar a coartar la transformación del impulso
      instintivo en una manifestación afectiva, nos
      revela, en efecto, que el sistema Cc. regula normalmente
      la afectividad y el acceso a la motilidad, y eleva el
      valor de
      la represión, mostrándonos, que no
      sólo excluye de la consciencia a lo reprimido, sino
      que le impide también provocar el desarrollo de
      afecto y estimular la actividad muscular
      . Podemos decir
      que mientras el sistema Cc. regula la afectividad y la
      motilidad, calificamos de normal el estado psíquico
      de un individuo.

      En efecto, el dominio de la motilidad contingente
      por el sistema Cc. se halla firmemente arraigado; resiste
      los embates de la neurosis
      y sólo sucumbe ante la psicosis. En cambio, el dominio que dicho
      sistema ejerce sobre el desarrollo de afecto, es mucho
      menos consistente. Incluso en la vida normal, puede
      observarse una constante lucha de los sistemas Cc. e Inc.,
      por el dominio de la afectividad, delimitándose
      determinadas esferas de influencia y mezclándose las
      energías actuantes.

      El desarrollo de afecto puede emanar directamente
      del sistema Inc., y en este caso, tendrá siempre el
      carácter de angustia, la cual es la
      sustitución regular de los afectos reprimidos. Pero
      con frecuencia, el impulso instintivo tiene que esperar a
      hallar en el sistema Cc. una representación
      sustitutiva, y entonces se hace posible el desarrollo de
      afecto, partiendo de dicha sustitución
      consciente.

      Se ha afirmado que en la represión queda
      separado el afecto, de su representación,

      después de lo cual, sigue cada uno de estos
      elementos su destino particular. Esto es indiscutible,
      pero, en realidad, el afecto no surge nunca hasta
      después de conseguida una nueva
      representación en el sistema Cc.

    8. SENTIMIENTOS
      INCONSCIENTES

      Hemos llegado a la conclusión de que la
      represión es un proceso que recae sobre
      representaciones y se desarrolla en la frontera
      entre los sistemas Inc. y Cc. (Prec
      .) Vamos ahora a
      intentar describirlo más minuciosamente. Tiene que
      efectuarse en él una sustracción de carga
      psíquica.

      Podemos sustituir el término «carga
      psíquica» por el de «libido», pues
      sabemos ya, que dichas neurosis dependen de los destinos de
      los instintos sexuales.
      En la histeria de angustia, se desatiende, con frecuencia,
      una primera fase del proceso, perfectamente visible.
      Consiste esta fase en que la angustia surge sin que se haya
      percibido el objeto que la origina. Hemos de suponer, pues,
      que en el sistema Inc. existía un sentimiento
      erótico, que aspiraba a pasar al sistema Prec., pero
      la carga de que tal sentimiento fué objeto, por
      parte de este sistema, se retiró de él, como
      en un intento de fuga, y la carga inconsciente de libido de
      la representación rechazada fué derivada en
      forma de angustia.

      La observación clínica nos muestra,
      por ejemplo, que el niño enfermo de zoofobia
      siente angustia en dos distintas condiciones
      :
      primeramente, cuando el impulso erótico reprimido
      experimenta una intensificación,
      y en segundo
      lugar, cuando es percibido el animal productor de
      angustia
      . La representación sustitutiva se
      conduce en el primer caso, como un lugar de
      transición desde el sistema Inc. al sistema Cc., y
      en el otro, como una fuente independiente de la
      génesis de angustia. La extensión del dominio
      del sistema Cc. suele manifestarse en que la primera
      forma de excitación de la representación
      sustitutiva deja su lugar, cada vez más ampliamente,
      a la segunda
      . El niño acaba, a veces, por
      conducirse como si no entrañara inclinación
      ninguna hacia su padre, se hubiese libertado de él
      en absoluto, y tuviera realmente miedo al animal. Pero este
      miedo, alimentado por la fuente instintiva inconsciente, se
      muestra superior a todas las influencias emanadas del
      sistema Cc. y delata, de este modo, tener su
      origen en el sistema Inc
      .

      La contracarga emanada del sistema Cc. lleva,
      pues, en la segunda fase de la histeria de angustia, a la
      formación de un sustitutivo.

    9. DINÁMICA DE
      LA REPRESIÓN

      Los procesos del sistema Inc. se hallan fuera
      de tiempo
      , esto es, no aparecen ordenados
      cronológicamente
      , no sufren modificación
      ninguna por el transcurso del tiempo y carecen de toda
      relación con él. También la
      relación temporal se halla ligada a la labor del
      sistema Cc.

      Los procesos del sistema Inc. carecen
      también de toda relación con la realidad. Se
      hallan sometidos al principio del placer
      y su destino
      depende exclusivamente de su fuerza y
      de la medida en que satisfacen las aspiraciones de la
      regulación del placer y el displacer.

      Resumiendo, diremos que los
      caracteres que esperamos encontrar en los procesos
      pertenecientes al sistema Inc. son la falta de
      contradicción, la independencia del tiempo y la
      sustitución de la realidad exterior por la
      psíquica.

      Los procesos inconscientes no se nos muestran sino
      bajo las condiciones del fenómeno onírico y
      de las neurosis, o sea cuando los procesos del sistema
      Prec., superior al Inc. son transferidos, por una
      regresión, a una fase anterior. De por sí,
      son incognoscibles e incapaces de existencia, pues el
      sistema Inc. es cubierto muy pronto por el Prec., que se
      apodera del acceso a la consciencia y a la motilidad
      .
      La descarga del sistema Inc. tiene lugar por medio de la
      inervación somática y el desarrollo de
      afecto, pero también estos medios
      de descarga le son disputados como ya sabemos, por el
      sistema Prec. Por sí solo no podría el
      sistema Inc. provocar en condiciones normales, ninguna
      acción muscular adecuada, con
      excepción de aquellas organizadas ya como
      reflejos.

      Al sistema Prec. le corresponden, además,
      la constitución de una capacidad de
      relación entre los contenidos de las
      representaciones, de manera que puedan influirse entre
      sí, la ordenación temporal de dichos
      contenidos, y la introducción de una o varias censuras
      del examen de la realidad y del principio de la realidad.
      También la memoria consciente parece depender por
      completo del sistema Prec.

    10. CUALIDADES
      ESPECIALES DEL SISTEMA INC.

      Sería erróneo representarse que el
      sistema Inc. permanece inactivo y que toda la labor
      psíquica es efectuada por el sistema Prec.,
      resultando así, el sistema Inc., un órgano
      rudimentario, residuo del desarrollo. Igualmente
      sería equivocado suponer, que la relación de
      ambos sistemas se limita al acto de la represión, en
      el cual el sistema Prec. arrojaría a los abismos del
      sistema Inc. todo aquello que le pareciese perturbador. Por
      el contrario, el sistema Inc. posee una gran vitalidad, es
      susceptible de un amplio desarrollo y mantiene una serie de
      otras relaciones con el Prec., entre ellas la de
      cooperación. Podemos, pues, decir, sintetizando, que
      el sistema Inc. continúa en ramificaciones,
      siendo accesible a las influencias de la vida, influyendo
      constantemente sobre el Prec. y hallándose, por su
      parte, sometido a las influencias de
      éste.

      Una gran parte de lo preconsciente procede de
      lo incosciente
      , constituye una ramificación
      de tal sistema y sucumbe a una censura antes de poder
      hacerse consciente.
      En cambio, otra parte de dicho
      sistema Prec. es capaz de consciencia sin previo examen por
      la censura. En el estudio de la represión, nos vimos
      forzados a situar entre los sistemas Inc. y Prec. la
      censura, que decide el acceso a la consciencia, y ahora
      encontramos una censura entre el sistema Prec. y el Cc.
      Pero no deberemos ver en esta complicación, una
      dificultad, sino aceptar que a todo paso desde un
      sistema al inmediatamente superior, esto es, a todo
      progreso hacia una fase más elevada de la
      organización psíquica, corresponde una
      nueva censura.

      Lo consciente no es siempre consciente, sino
      latente también durante largos espacios de tiempo, y
      además, que muchos de los elementos que comparten
      las cualidades del sistema Prec. no llegan a ser
      conscientes.

      No sólo permanece ajeno a la consciencia
      lo psíquico reprimido, sino también una parte
      de los sentimientos que dominan a nuestro
      Yo
      .

      Encontramos que muchas formaciones preconscientes
      permanecen inconscientes, a pesar de que por su naturaleza,
      podrían devenir conscientes. Habremos, pues, de
      admitir, que vence en ellas la atracción del sistema
      Inc., resultando así, que la diferencia más
      importante, no debe buscarse entre lo consciente y lo
      preconsciente, sino entre lo preconsciente y lo
      inconsciente. Lo inconsciente es rechazado por la
      censura al llegar a los límites de lo
      preconsciente
      , pero sus ramificaciones pueden eludir
      esta censura
      , siendo reconocidas como ramificaciones
      del sistema Inc. y rechazadas hasta la nueva frontera de la
      censura entre el sistema Prec. y el Cc. La primera censura
      funciona, así, contra el sistema Inc., y la
      última contra las ramificaciones preconscientes del
      mismo. Parece como si la censura hubiera avanzado un cierto
      estadio en el curso del desarrollo individual.

      En la práctica psicoanalítica, se
      nos ofrece la prueba irrebatible de la existencia de la
      segunda censura, o sea de la situada entre los sistemas
      Prec. y Cc.

      .Volviéndonos hacia la relación del
      sistema Inc. con los demás sistemas, vemos que en
      las raíces de la actividad instintiva, comunican
      ampliamente los sistemas. Una parte de los procesos
      aquí estimulados pasa por el sistema Inc. como por
      una fase preparatoria y alcanza en el sistema Cc. el
      más alto desarrollo psíquico, mientras que la
      otra queda retenida como Inc.

      Lo Inc. es también herido por los
      estímulos procedentes de la percepción
      .
      Todos los caminos que van desde la percepción al
      sistema Inc. permanecen regularmente libres y sólo
      los que parten del sistema Inc., y conducen más
      allá del mismo son los que quedan cerrados por la
      represión.

      El contenido del sistema Prec. (o Cc.) procede,
      en parte, de la vida instintiva (por mediación del
      sistema Inc.), y, en parte, de la percepción
      . No
      puede determinarse hasta qué punto los procesos de
      este sistema son capaces de ejercer, sobre el sistema Inc.,
      una influencia directa. La investigación de casos
      patológicos muestra con frecuencia una independencia
      casi increíble del sistema Inc.
      La
      característica de la enfermedad es, en general, una
      completa separación de las tendencias y una ruina
      absoluta de ambos sistemas. Ahora bien: la cura
      psicoanalítica se halla fundada en la influencia del
      sistema Cc. sobre el sistema Inc. y muestra, de todos
      modos, que tal influencia no es imposible, aunque sí
      difícil
      . Las ramificaciones del sistema Inc.,
      que establecen una medición entre ambos sistemas, nos
      abren,
      como ya hemos indicado, el camino que conduce
      a este resultado
      . Podemos, sin embargo, admitir, que la
      modificación espontánea del sistema Inc. por
      parte del sistema Cc. es un proceso penoso y
      lento.

      El contenido del sistema Inc. puede ser comparado
      a una población primitiva psíquica.
      Si en el
      hombre existe un acervo de formaciones psíquicas
      heredadas, o sea algo análogo al instinto animal,
      ello será lo que constituya el nódulo del
      sistema Inc. A esto se añaden después los
      elementos rechazados por inútiles durante el
      desarrollo infantil, elementos que pueden ser de naturaleza
      idéntica a lo heredado.
      Hasta la pubertad
      no se establece una precisa y definitiva separación
      del contenido de ambos sistemas.

    11. RELACIONES ENTRE
      AMBOS SISTEMAS.

      Todo lo que hasta aquí hemos expuesto sobre
      el sistema Inc. puede extraerse del conocimiento de la
      vida onírica y de la neurosis de
      transferencia.

      Pero, por lo que respecta a la relación con
      los dos sistemas psíquicos, han comprobado todos los
      investigadores que muchos de aquellos elementos que en
      las neurosis de transferencia nos vemos obligados a buscar
      en lo inconsciente por medio del psicoanálisis, son
      conscientemente exteriorizados en la esquizofrenia.

      Se observa en los esquizofrénicos, sobre
      todo durante los interesantísimos estadios
      iniciales, una serie de modificaciones del lenguaje, muchas
      de las cuales merecen ser consideradas desde un determinado
      punto de vista. La expresión verbal es objeto de un
      especial cuidado, resultando escogida y
      «redicha» Las frases experimentan una
      particular desorganización de su estructura, que nos
      las hace ininteligibles, llevándonos a creer
      faltas
      de todo sentido las manifestaciones del enfermo. En
      éstas, aparece con frecuencia, en primer
      término, una alusión a órganos
      somáticos o a sus inervaciones. Observamos,
      además, que en estos síntomas de la
      esquizofrenia, semejantes a las formaciones sustitutivas
      histéricas o de la neurosis obsesiva, muestra, sin
      embargo, la relación entre la sustitución y
      lo reprimido, peculiaridades que en las dos neurosis
      mencionadas, nos desorientarían.

    12. EL
      RECONOCIMIENTO DE LO INCONSCIENTE
    13. ¿QUÉ HAY EN EL
      INCOSCIENTE?

    Según Freud, "lo inconsciente abarca, por un
    lado, actos que son apenas latentes, inconscientes por
    algún tiempo, pero en lo demás nada se diferencian
    de los conscientes; y, por otro lado, procesos como los
    reprimidos…"

    Una primera luz al problema,
    nos puede ser entregada desde el proceso de la
    represión
    . Ésta consiste en que a una
    moción pulsional se le es denegado el acceso a la
    consciencia y en que a ésta se la mantenga alejada de
    ella.
    Este proceso sería el producto de la
    acción de "algún elemento", que fundamentalmente
    impide la satisfacción de una moción pulsional que
    resultaría displacentera para el sujeto. Esta
    descripción nos presenta ya un problema, por su
    naturaleza, la satisfacción de la pulsión
    siempre es placentera,
    ya que ésta implica el que se
    logre eliminar un monto de excitación provocado por un
    estímulo interno, permitiendo así al organismo
    obtener placer. De esta manera el placer está relacionado,
    habitualmente, con la disminución de la intensidad del
    estímulo. Tenemos entonces que considerar a la
    pulsión, no como un elemento aislado, sino como parte de
    un conglomerado de pulsiones interrelacionadas, no por aspectos
    lógicos, sino que por otras vías asociativas, de
    manera tal que puedan existir junto a aquellas pulsiones que
    poseen una meta cuya satisfacción le resulta incompatible
    con la satisfacción de las metas a las que otras pulsiones
    apuntan. Por tanto lo determinante respecto de si actúa
    o no la represión, es que el displacer que acarrea la
    satisfacción de la pulsión en cuestión sea
    mayor que el placer que se obtendría mediante su
    satisfacción, aislada de las demás pulsiones
    .
    Esto nos permite una primera afirmación: en el
    inconsciente no imperan los principios de la
    lógica formal, como por ejemplo el de no
    contradicción.

    Volviendo al problema planteado por el mecanismo
    mediante el cual la represión actúa
    , podemos
    decir que éste consiste, fundamentalmente, en
    separar una representación del monto de afecto con
    el cual ella estaba ligada, desplazando este último hacia
    otras representaciones que sí sean asequibles a la
    conciencia y que por lo tanto permitan la descarga del monto de
    afecto. Fin que muy difícilmente se cumple, por lo cual
    lo que se reprimió se mantiene constantemente exigiendo
    un trabajo al aparato psíquico, para que le sea posible
    alcanzar su satisfacción.
    Además esta
    representación continúa actuando dentro del
    sistema Icc,
    por lo tanto no ha perdido toda su
    investidura.

    Básicamente, podríamos pensar que lo que
    en el inconsciente hay, son representaciones carentes del
    monto de afecto, de energía, necesaria para acceder al
    Cc
    . Esto se refiere a la existencia de distintas
    instancias o lugares, que constituirían al aparato
    psíquico, a través de las cuales debe navegar la
    pulsión para alcanzar su fin.

    El supuesto de un inconsciente se basa fundamentalmente
    en que los actos normales y anormales psíquicos que
    podemos observar en las personas, nos hacen suponer que son el
    producto de procesos, de los que la conciencia no tuvo
    conocimiento; procesos que requirieron para su realización
    la participación de elementos no concientes. Por lo tanto
    para que exista una continuidad entre los actos conscientes, es
    necesario incluir en esta conexión actos de
    carácter inconsciente, a los cuales es posible acceder, en
    algunos casos, mediante arduos esfuerzos,
    debido a que en
    general aquello que permanece inconsciente producto de la
    represión,
    la cual actúa continuamente sobre
    estas representaciones. El que sea posible acceder a
    éstas, nos permite aceptar como legítimo el
    concepto de inconsciente.

    Freud plantea, en el texto: "Lo Inconsciente". "Si un
    acto psíquico experimenta una transposición del
    sistema Icc al sistema Cc, ¿debemos suponer
    que a ella se liga una fijación nueva, a la manera de una
    segunda transcripción de la representación
    correspondiente, la cual entonces puede contenerse también
    en una nueva localidad psíquica subsistiendo
    además, la transcripción originaria, inconsciente?
    ¿O más bien, debemos creer que la
    transposición consiste en un cambio de estado que se
    cumple en idéntico material y en la misma
    localidad?"(Freud, pág. 169-170). El problema planteado
    hace referencia a cómo se considerará al
    inconsciente. Sí será concebido como un lugar
    o como un estado de los actos anímicos. Además
    amplía y cuestiona la pregunta acerca de qué es lo
    que hay en el inconsciente.

    ¿ Que constituye lo inconsciente ? La respuesta
    no varía mucho en cierto sentido, es decir, de todas
    formas lo que constituye a lo inconsciente son agentes
    representantes carentes de la energía necesaria para
    devenir conscientes, sea por el proceso que sea.
    El cambio
    fundamental tanto en la pregunta como en la respuesta, hace
    referencia a que ya no "hay" algo en "el" Icc, sino que
    existen estados diversos para un acto anímico, que tiene
    relación con una excitación, que impone un trabajo
    al aparato psíquico para su disminución,
    ojala  eliminación.

    (Cc= sistema consciente. Icc= sistema inconsciente.
    Prcc= sistema preconsciente)

    CONCLUSIÓN

    Si con las consideraciones que se ha expuesto, se
    llegó a un exacto conocimiento del sistema Inc. y a
    determinar concretamente la diferencia entre las representaciones
    conscientes y las inconscientes, las sucesivas investigaciones
    sobre otros diversos puntos aún no esclarecidos,
    habrán de conducirnos de nuevo a las conclusiones
    deducidas.

    Como quedo claramente definido , el inconsciente es como
    "un sótano fuertemente custodiado. En su interior se
    encuentra lo reprimido. Lo reprimido son los afectos, emociones,
    pulsiones que por inquietantes y penosas han sido arrancadas de
    la conciencia y enviadas al "sótano". Este se expresa
    mediante los sueños, actos fallidos, lapsus y
    síntomas y la dolencia psíquica se relaciona con lo
    reprimido, es su origen.

    Con la presente investigación se llegó a
    la conclusión que el inconsciente se manifiesta de varias
    formas en la vida real de cualquier individuo. Si bien hay
    opiniones que niegan la existencia de tal instancia, no debemos
    olvidar que hay los sueños y actos fallidos se manifiestan
    por procesos que no son conscientes, y esto lleva a afirmar en mi
    opinión personal que el inconsciente sí existe y
    que existen pruebas al respecto.

    APENDICES

    BIOGRAFÍA DE SIGMUND
    FREUD

    Sigmund Freud, (6
    de mayo de 1856

    23 de septiembre de 1939)
    fue un médico
    neurólogo austriaco
    (nacido en Freiberg, actual Pribor de Chequia),
    que se empezó a interesar en la hipnosis
    y cómo podía utilizarse para ayudar a los
    enfermos mentales. Más tarde abandonó la
    hipnosis
    en favor de la «asociación
    libre» y el análisis de los
    sueños para desarrollar lo que actualmente se conoce como
    «la cura del habla». Esto se convirtió en los
    elementos de partida del
    psicoanálisis. Freud se
    interesó especialmente en lo que entonces se
    llamaba histeria
    (que actualmente se podría llamar
    trastorno de conversión
    según el DSM-IV)
    y en la neurosis
    (actualmente reclasificada en distintas denominaciones,
    según la
    nosología psicoanalítica:
    afecciones psicosomáticas, neurosis y
    psicosis).

    Las teorías de Freud y el tratamiento que daba a
    sus pacientes causaron un gran revuelo en la Viena
    del siglo
    XIX y el debate
    continúa en la época actual. Sus ideas son a menudo
    discutidas y criticadas como trabajos de literatura y cultura
    general, además del continuo debate sobre si es
    ciencia
    y tratamientos médicos. Como ejemplo, en una
    crítica
    del año 2003,
    los seguidores de Sigmund Freud le
    consideraron «…un gran científico de la medicina que
    descubrió importantes verdades sobre la psicología
    humana…», mientras otros (especialmente de campos de la
    competencia como
    la
    psiquiatría) le ven como
    «…un filósofo visionario que replanteó la
    naturaleza
    humana y nos ayudó a derribar tabús, pero sus
    teorías, divulgadas como ciencia,
    fallan en un examen minucioso».

    Su
    vida

    Sigismund Schlomo Freud nació en
    Freiberg, Moravia (ahora conocida como Pribor en la
    República Checa). Cuando todavía era un niño
    su familia se
    trasladó a Viena
    a causa de los disturbios antisemitas. En 1877,
    abrevió su nombre de Sigismund Schlomo Freud a Sigmund
    Freud. Los primeros años de Freud son poco conocidos ya
    que destruyó sus escritos personales en dos ocasiones, la
    primera vez en 1885 y de nuevo en 1907. Además, sus
    escritos posteriores fueron protegidos cuidadosamente en los
    Archivos de
    Sigmund Freud, a los que sólo tenía acceso Ernest
    Jones (su biógrafo oficial) y unos pocos miembros del
    círculo cercano al
    psicoanálisis. El trabajo de
    Jeffrey Moussaieff Masson arrojó alguna luz sobre la
    naturaleza del material oculto.

    En 1938, tras la anexión de Austria
    por parte de la Alemania
    nazi,
    Freud (judío)
    escapó con su familia a Inglaterra.
    Murió en Inglaterra
    en 1939.

    Anna Freud, hija de Freud, también
    fue una destacada psicoanalista, particularmente en el campo de
    los niños y
    el desarrollo psicológico. Sigmund Freud es abuelo del
    pintor
    Lucian Freud y del actor y escritor

    Clement Freud, y bisabuelo de la
    periodista Emma Freud, la diseñadora de moda Bella Freud
    y del relaciones
    públicas Matthew Freud.

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    Las innovaciones de
    Freud

    Freud ha innovado en dos campos. Simultáneamente,
    desarrolló una teoría de la mente y la conducta humana,
    y una técnica terapéutica para ayudar a personas
    enfermas mentales. Mucha gente afirma estar influenciada por uno
    pero no por el otro campo.

    Probablemente la contribución más
    significativa que Freud ha hecho al pensamiento moderno es su
    concepto de lo inconsciente.
    Durante el siglo
    XIX el pensamiento predominante en Occidente fue
    el positivismo,
    que afirmaba que las personas podían acumular
    conocimientos reales acerca de sí mismos y del mundo que
    les rodea, y ejercer control sobre ambos por medio de la
    razón. Sin embargo, Freud sugirió que esas
    afirmaciones eran falsas, ya que no somos totalmente conscientes
    de todos nuestros pensamientos, y frecuentemente actuamos por
    razones que no tienen nada que ver con lo que pensamos. El
    concepto de inconsciente
    fue revolucionario y proponía que la mente se
    dividía en capas o niveles y había pensamientos que
    circulaban «bajo la superficie». Los sueños,
    llamados «el camino a lo inconsciente»,
    proporcionaban el mejor ejemplo de nuestra vida inconsciente, y
    en el libro La
    interpretación de los sueños
    Freud
    explicó el argumento de la existencia del inconsciente
    y, también, desarrolló un método para
    conseguir el acceso a el.

    El
    preconsciente fue descrito como la capa entre
    el consciente
    y el inconsciente,
    a la cual podemos tener acceso con un poco de esfuerzo. El
    término
    subconsciente es utilizado popularmente, aunque
    actualmente ya no forma parte de la terminología
    psicoanalítica. Incluso los todavía numerosos
    seguidores del punto de vista puramente positivista y
    racionalista, incluidos muchos que rechazaban otros elementos del
    trabajo de Freud, aceptan la afirmación que parte de la
    mente es inconsciente,
    y que las personas frecuentemente actúan por razones de
    las que no son conscientes.

    La represión tiene gran importancia en el
    conocimiento de lo inconsciente.
    De acuerdo con Freud, las personas a menudo experimentan
    pensamientos y sentimientos que son tan dolorosos que no pueden
    soportarlo. Estos pensamientos y sentimientos —y los
    recuerdos asociados a ellos— no pueden, según
    sostuvo Freud, ser expulsados de la mente, pero pueden ser
    expulsados del consciente.
    Entonces llegan a formar parte del inconsciente.

    Aunque más tarde Freud intentó encontrar
    patrones de represión entre sus pacientes que derivase en
    un modelo general
    para la mente, observó que sus distintos pacientes
    reprimían hechos diferentes. Además, Freud
    observó que el proceso de la represión es en si
    mismo un acto no consciente (es decir, no ocurría a
    través de la intención de los pensamientos o
    sentimientos conscientes). Freud supuso que las represiones de
    las personas estaban determinadas en parte por su inconsciente.
    En otras palabras, el inconsciente
    era a la vez causa y efecto de la
    represión.

    Freud buscó una explicación de cómo
    operaba el inconsciente
    proponiendo que tenía una particular estructura.
    Propuso que el inconsciente
    estaba dividido en tres partes: el Yo,
    el Ello
    y el Superyó.
    El Ello representa a los procesos primigenios del pensamiento
    (nuestros pensamientos de deseos de gratificación
    más primitivos). El Superyó representa nuestra
    parte de la mente que contrarresta al Ello con pensamientos
    morales y éticos. El Yo permanece entre ambos alternando
    nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias
    éticas y morales. Un Yo saludable proporciona la habilidad
    para adaptarse a la realidad e interactuar con el mundo exterior
    de una manera que sea cómoda para el Ello y el Superyo. En
    general, la afirmación de que la mente no es una cosa
    monolítica y homogénea continúa teniendo una
    enorme influencia sobre la gente fuera del campo de la
    psicología. Muchos, sin embargo, han cuestionado o
    rechazado esta teoría que afirma que la mente está
    dividida en estos tres componentes. Freud estaba especialmente
    interesado en la dinámica relación entre estas tres
    partes de la mente. Freud argumentó que esa
    relación está influenciada por factores o
    energías innatos, que llamó pulsiones. Pero
    también explicó cómo cambiaba según
    el contexto dependiendo de los cambios en las relaciones
    sociales. Algunos han criticado a Freud por dar mucha más
    importancia a uno o a otro de esos factores, y muchos de los
    seguidores de Freud se han concentrado en uno o en otro de esos
    factores.

    Freud creía que las personas estaban
    influenciadas por dos pulsiones, la libido (o Eros, una
    pulsión sexual) y la pulsión de muerte,
    Thanatos. En la descripción que Freud hace de la libido
    incluía todos los instintos reproductores. La
    pulsión de muerte representa un instinto que nos induce a
    volver a un estado de calma, o no existencia, y está
    basado en sus estudios de protozoos
    (lea el texto Más allá del principio de
    placer
    ). Muchos han cuestionado las bases científicas
    de esta afirmación.

    Freud también creía que la libido maduraba
    en los individuos por medio del cambio de su objeto (u
    «objetivo»). Argumentaba que los humanos nacen
    «polimórficamente perversos», en el sentido de
    que una gran variedad de objetos pueden ser una fuente de placer.
    Luego dijo que conforme las personas van desarrollándose
    van fijándose sobre diferentes objetos específicos:
    primero oral (ejemplificados por el placer de los bebés en
    la lactancia),
    después anal (ejemplificado por el placer de los
    niños al controlar sus defecaciones) y luego
    fálico.

    Freud dijo que entonces los niños pasan a una
    fase donde se fijan en el progenitor de sexo opuesto
    al suyo. Freud buscó como encajar este patrón de
    desarrollo en la dinámica de la mente. Cada fase es una
    progresión hacia la madurez sexual, caracterizada por un
    fuerte Yo y la habilidad para retardar la necesidad de
    gratificaciones (lea: Tres ensayos para
    una teoría sexual
    ).

    El modelo psicosexual que desarrolló Freud ha
    sido criticado desde diferentes frentes. Algunos han atacado la
    afirmación de Freud sobre la existencia de una sexualidad
    infantil (y, implícitamente, la expansión que hizo
    Freud en la noción de sexualidad). Otros han aceptado la
    noción de sexualidad de Freud, pero han argumentado que
    este patrón de desarrollo no es universal, ni necesario en
    el desarrollo de la
    salud mental. En cambio, hacen
    énfasis en avanzar en los patrones de las fuentes del
    desarrollo
    social y ambiental. Más aun, publicitan que sea
    menospreciada o ignorada la dinámica social de Freud (como
    clase de
    relación).

    Freud esperaba probar que su modelo, basado en
    observaciones de la clase media austríaca, fuese
    universalmente válido. Utilizó la
    mitología griega y la

    etnografía contemporánea como
    modelos
    comparativos. Freud acudió a la
    tragedia griega, al Edipo Rey
    de
    Sófocles, para indicar hasta qué
    punto nosotros (especialmente, los jóvenes) deseamos el
    incesto, y cómo es reprimido ese deseo. El
    complejo de Edipo fue descrito como una
    fase del desarrollo psicosexual y de madurez. También se
    fijó en los estudios antropológicos de totemismo y
    argumentó que el totemismo reflejaba una costumbre
    ritualizada de un
    complejo de Edipo tribal (lea:
    Tótem y tabú). Aunque muchos estudiantes
    de hoy están interesados en reanalizar el material
    cultural de Freud, la mayoría ha rechazado sus
    interpretaciones.

    Freud esperaba que su investigación proporcionara
    una sólida base científica para su método
    terapéutico. El objetivo de la terapia freudiana, o

    psicoanálisis, era traer al
    consciente
    los pensamientos y sentimientos reprimidos, y así
    permitir al paciente desarrollar un Yo
    más fuerte. Básicamente, se trata de traer
    los pensamientos y sentimientos del inconsciente
    al consciente
    induciendo al paciente a hablar en «asociación
    libre» y a hablar de sus sueños.
    Otro elemento importante del
    psicoanálisis es la relativa falta
    de implicación por parte del psicoanalista, para que el
    paciente proyecte sus pensamientos y sentimientos sobre el
    analista. A través de este proceso, llamado

    transferencia, el paciente puede
    reconstruir y resolver conflictos
    reprimidos (causantes de su enfermedad), especialmente conflictos
    de la infancia con
    sus padres.

    Es menos conocido el interés de Freud por
    la
    neurología. Anteriormente fue
    investigador de la
    parálisis cerebral. Publicó
    numerosos artículos médicos en este campo.
    También mostró que la enfermedad existía
    mucho antes de que otros investigadores de su tiempo tuvieran
    noticia de ella y la estudiaran. También sugirió
    que era erróneo que esta enfermedad que describió
    William Little , cirujano ortopédico británico,
    tuviera como causa una falta de oxígeno
    durante el nacimiento. En cambio, dijo que las
    complicaciones en el parto son
    sólo un síntoma del problema. No fue hasta la
    década de 1980
    cuando sus especulaciones fueron confirmadas por
    investigadores más modernos.

    Desde el punto de vista de la medicina
    oficial (y, por tanto, mayoritario) se diría que la
    teoría y práctica freudiana han sido sustituidas
    por los descubrimientos empíricos a lo largo de los
    años. Algunas personas continuan aprendiendo, y
    practicando, el
    psicoanálisis freudiano
    tradicional, pero la mayoría de psiquiatras hoy rechazan
    la mayoría del trabajo de Freud por no estar apoyado en
    evidencias científicas y es utilizado, más bien,
    como inspiración o como estudio histórico. A pesar
    de que Freud desarrolló su método para el
    tratamiento de la neurosis,
    hoy día algunas personas buscan en el
    psicoanálisis no una cura para una
    enfermedad, sino una parte de su proceso de
    autoconocimiento.

    En el ámbito del
    psicoanálisis moderno, Freud es
    considerado el padre de esta ciencia. Sus teorías son
    constantemente actualizadas. Aunque el
    psicoanálisis se sigue
    rechazando… como en vida de Freud.

    informacion sobre sus obras y teorias estan siendo
    investigadas por la universidad UNICA de Colombia

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    Algunos de sus
    escritos ordenados cronológicamente

    • Informe sobre mis estudios en París y
      Berlín
      (1856 [1886])
    • Prólogo a la traducción de J.-M. Charcot,
      Leçons sur les maladies du système nerveux
      (1886)
    • Observación de un caso severo de
      hemianestesia en un varón histérico

      (1886)
    • Dos breves reseñas
      bibliográficas
      (1887)
    • Histeria (1888)
    • Trabajos sobre hipnosis y sugestión
      (1888-92)
    • Fragmentos de la correspondencia con Fliess
      (1950 [1892-99])
    • Estudios sobre la histeria (Breuer y Freud)
      (1893-95)
    • 'Prólogo a SammIung kleiner Schriften zur
      Neurosenlehre aus den Jahren 1893-1906
      (1906)
    • Charcot (1893)
    • Sobre el mecanismo psíquico de
      fenómenos histéricos
      (1893)
    • Las neuropsicosis de defensa
      (1894).
    • Obsesiones y fobias. Su mecanismo psíquico
      y su etiología
      (1895 [1894]).
    • Sobre la justificación de separar de la
      neurastenia un determinado síndrome en calidad de
      «neurosis de angustia» (1895
      [1894])
    • Proyecto de psicología (1950
      [1895]).
    • A propósito de las críticas a la
      «neurosis de angustia» (1895).
    • La herencia y la
      etiología de las neurosis
      (1896)
    • Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis
      de defensa
      (1896)
    • La etiología de la histeria
      (1896)
    • Sumario de los trabajos científicos del
      docente adscrito Dr. Sigmund Freud, 1877-1897

      (1897)
    • La sexualidad en la etiología de las
      neurosis
      (1898)
    • Sobre el mecanismo psíquico de la
      desmemoria
      (1898)
    • Sobre los recuerdos encubridores
      (1899)
    • Noticia autobiográfica (1901
      [1899])
    • La interpretación de los
      sueños
      (1900 [1899])
    • La interpretación de los
      sueños
      (continuación).
    • Sobre el sueño
      (1901)
    • Psicopatología de la vida cotidiana
      (1901).
    • Fragmento de análisis de un caso de
      histeria
      (1905 [1901]).
    • Colaboraciones para Neue Freie Presse
      (1903-04).
    • El método psicoanalítico de
      Freud
      (1904 [1903]).
    • Sobre psicoterapia (1905
      [1904])
    • Tres ensayos para una teoría sexual
      (1905).
    • Mis tesis sobre
      el papel de la sexualidad en la etiología de las
      neurosis
      (1906 [1905]).
    • Personajes psicopáticos en el
      escenario
      (1942 [1905 o 1906]).
    • El chiste y su relación con lo
      inconciente
      (1905)
    • El delirio y los sueños en la
      «Gradiva» de W. Jensen
      (1907
      [1906])
    • La indagatoria forense y el
      psicoanálisis
      (1906).
    • Acciones obsesivas y prácticas
      religiosas
      (1907).
    • El esclarecimiento sexual del niño (Carta
      abierta al doctor M. Fürst)

      (1907).
    • El creador literario y el fantaseo (1908
      [1907]).
    • Las fantasías histéricas y su
      relación con la bisexualidad

      (1908).
    • Carácter y erotismo anal
      (1908).
    • La moral sexual
      «cultural» y la nerviosidad moderna

      (1908).
    • Sobre las teorías sexuales infantiles
      (1908).
    • Apreciaciones generales sobre el ataque
      histérico
      (1909 [1908]).
    • La novela familiar
      de los neuróticos
      (1909 [1908]).
    • Escritos breves
      (1906-09).
    • Análisis de la fobia de un niño de
      cinco años
      (1909).
    • A propósito de un caso de neurosis
      obsesiva
      (1909).
    • Anexo. Apuntes originales sobre el caso de
      neurosis obsesiva.
    • Cinco conferencias sobre
      psicoanálisis
      (1910 [1909]).
    • Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci
      (1910)
    • Las perspectivas futuras de la terapia
      psicoanalítica
      (1910).
    • Sobre el sentido antitético de las
      palabras primitivas
      (1910).
    • Sobre un tipo particular de elección de
      objeto en el hombre
      (Contribuciones a la
      psicología del amor I )(1910).
    • La perturbación psicógena de la
      visión según el psicoanálisis

      (1910).
    • Sobre el psicoanálisis
      «silvestre» (1910).
    • Escritos breves (1910)
    • Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un
      caso de paranoia (dementia paranoides) descrito
      autobiográficamente
      (1911
      [1910]).
    • Trabajos sobre técnica
      psicoanalítica
      (1911-1915)
      [1914])
    • Sueños en el folklore (Freud y
      Oppenheim) (1958 [1911]).
    • Sobre psicoanálisis (1913
      [1911]).
    • Formulaciones sobre los dos principios del
      acaecer psíquico
      (1911).
    • Escritos breves
      (1911-1913).
    • Sobre la más generalizada
      degradación de la vida amorosa
      (Contribuciones a
      la psicología del amor, II)

      (1912).
    • Sobre los tipos de contracción de
      neurosis
      (1912).
    • Contribuciones para un debate sobre el
      onanismo
      (1912).
    • Nota sobre el concepto de lo inconciente en
      psicoanálisis
      (1912).
    • Tótem y tabú. Algunas concordancias
      en la vida anímica de los salvajes y de los
      neuróticos
      (1913 [1912-13])
    • Un sueño como pieza probatoria
      (1913).
    • Materiales del cuento
      tradicional en los sueños

      (1913).
    • El motivo de la elección del cofre
      (1913).
    • Dos mentiras infantiles
      (1913)
    • La predisposición a la neurosis obsesiva.
      Contribución al problema de la elección de
      neurosis
      (1913).
    • Introducción a El método
      psicoanalítico
      de Oskar Pfister (1913).
    • Prólogo a la traducción al
      alemán de Ritos escatológicos de todas las
      naciones
      , de J. G. Bourke (1913).
    • El interés por el
      psicoanálisis
      (1913)
    • Experiencias y ejemplos extraídos de la
      practica analítica
      (1913)
    • Acerca del fausse reconnaissance
      («dejà raconté») en el curso del
      trabajo psicoanalítico
      (1914)
    • El Moisés de Miguel Ángel
      (1914)
    • Sobre la psicología del colegial
      (1914)
    • Contribución a la historia del movimiento
      psicoanalítico
      (1914)
    • Introducción del narcisismo
      (1914)
    • Trabajos sobre metapsicología
      (1915)
    • Un caso de paranoia que contradice la
      teoría psicoanalítica
      (1915)
    • De guerra y
      muerte. Temas de actualidad
      (1915)
    • La transitoriedad (1916 [1915])
    • Escritos breves (1915-16).
    • Conferencias de introducción al
      psicoanálisis
      (1916-17 [1915-17])
    • Algunos tipos de carácter dilucidados por
      el trabajo psicoanalítico
      (1916)
    • Parte III. Doctrina general de las neurosis
      (1917 [1916-17])
    • Una dificultad del psicoanálisis
      (1917 [1916])
    • El tabú de la virginidad (Contribuciones a
      la psicología del amor, III)
      (1918
      [1917])
    • Sobre las trasposiciones de la pulsión, en
      particular del erotismo anal
      (1917)
    • Un recuerdo de infancia en Poesía y verdad (1917)
    • De la historia de una neurosis infantil
      (1918 [1914])
    • Nuevos caminos de la terapia
      psicoanalítica
      (1919 [1918])
    • ¿Debe enseñarse el
      psicoanálisis en la universidad?
      (1919
      [1918])
    • «Pegan a un niño».
      Contribución al conocimiento de la génesis de las
      perversiones sexuales
      (1919).
    • Introducción a Zur Psychoanalyse der
      Kriegsneurosen
      (1919)
    • Lo ominoso (1919)
    • Escritos breves (1919).
    • Más allá, del principio de
      placer
      (1920)
    • Sobre la psicogénesis de un caso de
      homosexualidad femenina
      (1920)
    • Psicología de las masas y análisis
      del yo
      (1921)
    • Psicoanálisis y telepatía
      (1941 [1921])
    • Sobre algunos mecanismos neuróticos en los
      celos, la paranoia y la homosexualidad
      (1922
      [1921])
    • Sueño y telepatía
      (1922)
    • Dos artículos de enciclopedia:
      «Psicoanálisis» y «Teoría de la
      libido» (1923 [1922])
    • Escritos breves (1920-1922)
    • Una neurosis demoniaca en el siglo XVII
      (1923 [1922])
    • Observaciones sobre la teoría y la
      practica de la interpretación de los sueños

      (1923 [1922])
    • El yo y el ello (1923)
    • La organización genital infantil (Una
      interpolación en la teoría de la sexualidad)

      (1923)
    • Neurosis y psicosis (1924
      [1923]).
    • Breve informe
      sobre el psicoanálisis
      (1924 [1923])
    • Josef Popper-Lynkeus y la teoría del
      sueño
      (1923).
    • Escritos breves (1923-25)
    • El problema económico del masoquismo
      (1924)
    • El sepultamiento del complejo de Edipo
      (1924)
    • La pérdida de realidad en la neurosis y la
      psicosis
      (1924)
    • Las resistencias
      contra el psicoanálisis
      (1925
      [1924])
    • Nota sobre la «pizarra
      mágica»
      (1925 [1924])
    • Presentación autobiográfica
      (1925 [1924])
    • Algunas notas adicionales a la
      interpretación de los sueños en su conjunto

      (1925)
    • La negación (1925)
    • Algunas consecuencias psíquicas de la
      diferencia anatómica entre los sexos

      (1925)
    • Inhibición, síntoma y angustia
      (1926 [1925])
    • ¿Pueden los legos ejercer el
      análisis? Diálogos con un juez imparcial

      (1926)
    • Psicoanálisis
      (1926)
    • Alocución ante los miembros de la Sociedad
      B'nai B'rith
      (1941 [1926])
    • Escritos breves (1926)
    • El porvenir de una ilusión
      (1927)
    • Fetichismo (1927)
    • El humor (1927).
    • Una vivencia religiosa (1928
      [1927])
    • Dostoievski y el parricidio
      (1928 [1927])
    • El malestar en la cultura (1930
      [1929])
    • Premio Goethe (1930)
    • Tipos libidinales (1931)
    • Sobre la sexualidad femenina
      (1931)
    • Sobre la conquista del fuego (1932
      [1931])
    • Escritos breves (1929-1931)
    • Nuevas conferencias de introducción al
      psicoanálisis
      (1933 [1932])
    • ¿Por qué la guerra?
      (Albert
      Einstein y Sigmund Freud)
      (1933)[1932])
    • Mi contacto con Josef Popper- Lynkeus
      (1932)
    • Escritos breves (1932-1936)
    • Moisés y la religión
      monoteísta
      (1939 [1934-1938])
    • Carta a Romain Rolland (Una perturbación
      del recuerdo en la Acrópolis)
      (1936)
    • Análisis terminable e interminable
      (1937)
    • Construcciones en el análisis
      (1937)
    • Escritos breves (1937-1938)
    • Esquema del psicoanálisis (1940
      [1938])
    • La escisión del yo en el proceso
      defensivo
      (1940 [1938])
    • Algunas lecciones elementales sobre
      psicoanálisis
      (1940 [1938])
    • Comentario sobre el antisemitismo
      (1938)

    BIBLIOGRAFÍA

    Freud, Sigmund. (1916). Lo Inconsciente.
    "Obras Completas" Tom. 14. Editorial Amorrortu editores,
    Argentina.

    Subversión del sujeto y dialéctica del
    deseo en incosciente freudiano, en Escritos, tomo 2.

    Articulo Diario LA NACION. "La
    neurosis cumple cien años"

    Revista Muy iteresante. "Psicoterapias. Así se
    curan las heridas del alma".

    Los complejos y el inconsciente", C.G. Jung; Alianza
    Editorial, Madrid
    1995.

     

     

    Autor:

    Dolcet, Pamela

    Facultad de Psicología UNLP

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