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El periodo barroco




Enviado por jgay5



    1. Formas
      Vocales
    2. Formas
      Instrumentales
    3. Literatura
      barroca

    Entendemos por Período Barroco
    aquella época de la historia comprendida entre
    aproximadamente 1600 y 1750, delimitación hecha por dos
    hechos importantes concernientes a la música:
    la primera ópera publicada (1600) y la muerte de
    Johann Sebastian Bach (1750).
    El aspecto artístico reflejó fielmente las
    características sociales de la época. Algunos
    aspectos detallados de las características en el
    arte,
    fueron:
    · Abundancia (en cierto término exagerada) de
    elementos decorativos.
    · Explotación y agudización de los
    contrastes.
    · Imitación de la naturaleza.
    · Propensión a lo trascendental, a lo solemne y a
    lo magnífico.
    Estas características fueron comunes a casi todas las
    naciones, pero a pesar de ello, cada una de ellas
    desarrolló su aspecto artístico dependiendo de su
    estructura
    social y su organización política y
    religiosa, instituciones que ejercieron gran influencia en
    el desarrollo
    del arte.
    Una característica importante fue que los detalles del
    arte en el barroco no se aplicaron a la música. Se
    buscó en un principio desechar las complicadas
    líneas melódicas de la polifonía
    renacentista para dar lugar a la homofonía (la
    polifonía recuperará más tarde con Bach
    todo el esplendor que la ha caracterizado), dando de
    ésta manera más fortaleza y protagonismo al
    texto, pues
    la música giraba en torno a una
    sola melodía bien formada y acompañada
    por acordes, para que fuera "entendible" el texto. Esto debido
    en gran parte a la corriente humanista.
    Y a propósito del acompañamiento, se ideó
    un sistema de
    anotación conocido como el bajo continuo. Era una parte
    para bajo, usualmente escrita para teclado
    (dado que casi todo acompañamiento en la música
    barroca era con órgano o clavecín), con unas
    cifras que señalaban las armonías exigidas.
    Otros hechos importantes del barroco musical fue el nacimiento
    del género
    operístico, la improvisación y las primeras
    formas instrumentales.

    FORMAS VOCALES

    Recitativo:
    Parte de la ópera donde el texto se
    "canta" como si fuera recitado. En realidad no es una forma
    vocal bien definida, pero cabe dentro de este análisis.
    Aria:
    Es una composición musical, o una
    forma, para una sola voz y con un acompañamiento de uno
    o varios instrumentos.
    Cantata:
    Parte de la ópera donde se alternan
    el narrador y los diferentes personajes en una escena
    lírica sin acción teatral.
    Oratorio:
    En realidad no es una forma vocal, sino
    una composición de carácter religioso, también
    denominado ópera religiosa, en la cual no hay parte
    escénica, ni de actuación, vestuarios decorados,
    etc.
    Bel Canto:
    Forma vocal caracterizada por libertades
    interpretativas, donde el uso del rubato (elasticidad
    rítmica) y la libre ornamentación la fue llevando
    a absurdos excesos. Fue el origen más tarde de la
    cadenza en el concierto para instrumento
    solista.

    FORMAS
    INSTRUMENTALES
    El Concerto Grosso:
    Se
    derivó de la escritura
    para grupos. En esta
    forma musical, uno o varios instrumentos se destacan
    (concertino) en determinados pasajes, en contraste con la
    generalmente reducida orquesta (tutti o ripieno). Sus primeros
    representantes fueron los italianos Corelli y Geminiani.
    Más tarde sería el maestro Vivaldi quien
    llevaría el concerto grosso a su máxima
    esplendor. A partir de él, esta forma tuvo por lo
    general 3 movimientos (allegro-adagio-allegro), y se sentaron
    las bases del virtuosismo de los solistas en el futuro.
    La Suite:
    Es un conjunto de danzas contrastantes y
    en la misma tonalidad (generalmente), pero con diferente medida
    y tiempo. Con
    Bach y Haendel adquirió una estandarización con
    cuatro danzas principales: allemande, courante, sarabande,
    gigue, precedida por una introducción denominada preludio u
    obertura.
    1. Preludio: Introducción. A veces formado mediante la
    improvisación sobre un tema rítmico o
    melódico.
    2. Allemande: Danza lenta
    de ritmo binario, de carácter expresivo y
    melódico.
    3. Courante: De ritmo ternario, y carácter animado,
    suele contrastar notablemente con la anterior.
    4. Sarabande: Danza lenta, majestuosa e imponente. Un
    componente infaltable de la suite barroca, con ritmo ternario,
    con stress o
    prolongación del segundo beat de cada compás.
    Curiosamente, no tiene relación alguna con la
    rápida danza con el mismo nombre, que las
    postrimerías del siglo XVI fuera prohibida por Felipe II
    de España
    por su carácter lascivo.
    Si bien estas cuatro danzas fueron las más importantes,
    con frecuencia se incluían algunas adicionales como
    Bourré, Gavotte, Minuet, y otras.
    La Sonata:
    Es una composición de estructura
    binaria o ternaria, ejecutada por uno o dos instrumentos, en
    tres o cuatro movimientos. Existían dos tipos de sonata:
    La Sonata de Camera (sonata de cámara, basada en
    movimientos de danzas) y La Sonata de Chiesa (sonata sacra, de
    carácter más serio).
    La Toccata:
    Básicamente es una pieza musical
    destinada generalmente para instrumentos de teclado. Tiene como
    características sus pasajes virtuosísticos de
    lucimiento.
    Se le asocia estrechamente con la fuga en el Barroco
    Tardío. Luego perdería importancia.
    La Fuga:
    Composición musical que tuvo su
    origen en el
    renacimiento. Consiste en su forma más simple, de
    una composición que gira sobre un tema y su contrapunto,
    repetidos en diferentes tonos. Es como si la melodía se
    fugara de una voz a otra en imitaciones interminables. La fuga
    obtiene con Bach su estructura perfecta. De esta forma se
    contemplan cuatro secciones:
    Exposición: Aparece el tema en
    cada una de las voces en forma sucesiva. El tema
    melódico que está en la tónica se le
    denomina sujeto y al que va en la dominante se le denomina
    respuesta. A veces hay un tema secundario llamado
    contrasujeto.
    Desarrollo: Se "juega" con los aspectos
    rítmicos y melódicos del tema central.
    Sección Conclusiva:
    Regresa el tema central en su versión original, pero se
    advierte la proximidad del fin.
    Coda: Es una pequeña
    sección que afirma el tono central de la obra para darle
    su sentido conclusivo.

    COMPOSITORES
    Para una descripción más clara, se
    clasificarán los más grandes compositores de
    acuerdo a su nacionalidad: italiana, francesa, inglesa o
    alemana.
    ITALIA
    Una de las naciones más importantes en
    el barroco, tanto en el arte como en la música. Los
    compositores más importantes de la época
    fueron:
    Claudio Monteverdi (1567 – 1643): Fue el gran maestro de
    la ópera florentina. Su obra L'Orfeo (1607) marcó
    un hito en la historia operística.
    También compuso otras óperas (Arianna, 1608; La
    Coronación de Popea; 1641, etc.), salmos, motetes y
    madrigales.
    Tomaso Albinoni (1671 – 1750): Violinista y compositor
    veneciano. Compuso obras instrumentales y numerosas
    óperas que se conservan incompletas. Bach utilizó
    algunos de sus temas.
    Arcangelo Corelli (1653 – 1713): Compositor y
    violinista. Principal representante del Concerto Grosso.
    Compuso cinco colecciones de sonatas para iglesia y
    cámara (1681 – 1700) y una de concerti grossi
    (1714).
    Francesco Geminiani (1687 – 1762): Violinista y
    compositor italiano. Autor de sonatas para violín y
    clavecín de concerti grossi y de un método
    sobre técnica violinística (El Arte de Tocar el
    Violín, 1731). Vivió y enseñó
    muchos años en Dublín y Londres.
    Domenico Scarlatti (1685 – 1757): Organista,
    clavecinista y compositor.
    Compuso más de quinientas sonatas para clave,
    óperas y cantatas. Sobresalió por su virtuosismo
    en el teclado.
    Alessandro Stradella (1642 – 1682): Compositor y
    cantante, uno de los máximos exponentes de la escuela
    napolitana. Contribuyó a la evolución del aria, el oratorio y la
    cantata. San Juan Bautista (1675, oratorio), Doriclea
    (1677, ópera).
    Antonio Vivaldi (1678 – 1741): Compositor y violinista,
    de la escuela barroca veneciana. Se ordenó sacerdote
    (1703), si bien tuvo que renunciar al ejercicio de su
    ministerio, y fue profesor de
    violín en el Hospital de la Piedad. Junto con Corelli,
    fuel el más importante representante del concerto
    grosso. Verdadero creador del concierto para solista.
    Intérprete virtuoso (considerado el precursor de
    Paganini!) autor brillante y colorista (dominio del
    contrapunto, exhuberancia armónica), realmente un
    personaje anticipado del Romanticismo.
    Compuso más de 470 conciertos, unas 45 óperas,
    unas 75 sonatas, etc. Sobresalen sus Concerti Grossi, en
    especial Las Cuatro Estaciones, incluidos en El Fundamento de
    la Armonía y la Invención (1725).
    Definitivamente es mi compositor favorito.
    FRANCIA
    François Couperin (1668 – 1733):
    Fue junto con el
    Italiano Scarlatti, uno de los más grandes clavecinistas
    de la historia. Fue llamado Couperin el Grande. Autor de un
    método didáctico (El Arte de Tocar el
    Clavecín, 1716) y
    de numerosas composiciones (obras para clavecín,
    corales, sonatas, danzas, etc.).
    Jean-Baptiste Lully (1632 -1687): Compositor
    francés de origen italiano. Fue el creador de la
    ópera francesa. Cadmo y Hermione (1673), Rolando (1685),
    Armida (1686) fueron algunos de sus trabajos
    operísticos.
    Jean-Philipp Rameau (1683 – 1764): Compositor renovador
    de la ópera francesa clásica. Conocido organista
    y autor de piezas para clave, debutó en el género
    operístico en plena madurez, con Hipóclito y
    Aricia (1733); del resto
    de su producción, caracterizada por la riqueza
    orquestal y la intensidad expresiva, se destacan Las Indias
    Galantes (1735) y Cástor y Pólux (1737).
    Intervino en la "querella de los bufones", a favor de la
    tradición, y dejó escrita una importante obra
    teórica (Tratado de la Armonía Reducida a sus
    Principios
    Naturales, 1722)
    INGLATERRA
    Henry Purcell (1659 – 1695): Fue miembro de una familia de
    músicos de la corte. Se mantuvo dentro de la
    tradición contrapuntística, aunque dando
    más realce en sus obras a la melodía. Considerado
    como el iniciador de la ópera
    inglesa con su Didos y Eneas (1690), también
    escribió cantatas, odas, sonatas, y suites
    instrumentales.
    ALEMANIA
    Alemania fue
    la cuna de los más grandes compositores barrocos: JS
    Bach, GF Haendel y GP Telemann.
    Johann Sebastian Bach (1685 – 1750): Organista y
    compositor. El más célebre de la familia
    (y de toda la historia de la
    música :). Fue músico de la corte, organista
    en Weimar y maestro de capilla en Leipzig. Gran renovador,
    elevó la fuga a su máxima expresión,
    extrayendo de. ella todas las posibilidades
    contrapuntísticas. De su vasta obra cabe destacar
    numerosos preludios, toccatas, suites, sonatas, partitas,
    corales: El Clave bien Temperado, los Conciertos de
    Brandemburgo, el Magnificat, la Pasión según san
    Mateo, el Arte de la Fuga.. Personalmente, es uno de mis
    compositores favoritos.
    Georg Friederich Haendel (1685 – 1759): Clasificamos a
    Haendel entre los compositores alemanes por su nacimiento, pero
    por su obra, lo deberíamos incluir entre los italianos o
    los ingleses. En su vasta producción
    sobresalen óperas (Agripina, 1709; El Pastor Fiel, 1714)
    y, sobre todo, los oratorios, más dramáticos que
    religiosos (El Mesías, 1742; Judas Macabeo, 1745).
    Johann Pachelbel (1653 – 1706): Compositor y organista
    alemán. Fue considerado el precursor de Bach. Su obra,
    ecléctica y exenta de artificios, comprende cantatas,
    motetes, fugas, suites, corales. Una obra importante fue
    Divertimento Musical (1691).
    Georg Philipp Telemann (1681 – 1767): Fue maestro de
    capilla en Hamburgo. Al igual que Bach, combinó
    elementos alemanes, italianos y franceses, representando la
    síntesis
    entre la escuela contrapuntística y el estilo
    armónico. Dejó una extensa producción,
    tanto de música religiosa como profana.
    Sylvius Leopold Weiss (1686 – 1750): Fue el principal
    compositor para laúd de la escuela del Barroco
    Tardío. Su extenso número de trabajos que hoy
    día se conserva es una fértil fuente para
    guitarristas.

    Literatura
    barroca.
    Frente al clasicismo renacentista, el
    Barroco valoró la libertad
    absoluta para crear y distorsionar las formas, la
    condensación conceptual y la complejidad en la
    expresión. Todo ello tenía como finalidad
    asombrar o
    maravillar al lector.
    Dos corrientes estilísticas ejemplifican estos
    caracteres: el conceptismo y el culteranismo. Ambas son, en
    realidad, dos facetas de estilo barroco que comparten un mismo
    propósito: crear complicación y artificio.
    El conceptismo incide, sobre todo, en el plano del pensamiento.
    Su teórico y definidor fue Gracián, quien en
    Agudeza y arte de ingenio definió el concepto como
    "aquel acto del entendimiento, que exprime las correspondencias
    que se hallan entre los objetos". Para conseguir este fin, los
    autores conceptistas se valieron de recursos
    retóricos, tales como la paradoja, la paronomasia o la
    elipsis. También emplearon con frecuencia la
    dilogía, recurso que consiste en emplear un significante
    con dos posibles significados.
    El culteranismo, representado por Góngora, se preocupa,
    sobre todo, por la expresión. Sus caracteres más
    sobresalientes son la latinización del lenguaje y
    el empleo
    intensivo de metáforas e imágenes.
    La latinización del lenguaje se logra fundamentalmente
    mediante el uso intensivo del hipérbaton y el gusto por
    incluir cultismos y neologismos, como, por ejemplo, fulgor,
    candor, armonía, palestra.
    La metáfora es la base de la poesía culterana. El encadenamiento de
    metáforas o series de imágenes tiene el objetivo de
    huir de la realidad cotidiana para instalarnos en el universo
    artificial e idealizado de la poesía.
    El siglo XVII y el auge de las premisas barrocas coincidieron
    en España con un brillante y fecundo período
    literario que dio en llamarse Siglo de Oro.
    Estéticamente, el barroco se caracterizó, en
    líneas generales, por la complicación de las
    formas y el predominio del ingenio y el arte sobre la
    armonía de la naturaleza, que constituía el ideal
    renacentista.
    Entre los rasgos más significativos del barroco
    literario español resulta relevante la
    contraposición entre dos tendencias denominadas
    conceptismo y culteranismo, cuyos máximos representantes
    fueron, respectivamente,
    Francisco de Quevedo y Luis de Góngora. Los
    conceptistas se preocupaban esencialmente por la
    comprensión del pensamiento en mínimos
    términos conceptuales a través de contrastes,
    elipsis y otras y otras figuras
    literarias. Por el contrario, los culteranos buscaban la
    delectación de una minoría culta mediante el
    recurso a metáforas, giros e hipérboles, con
    modificación de las estructuras
    fraseológicas, en busca del máximo
    preciosismo. Característica del barroco hispánico
    fue también la contraposición entre realismo e
    idealismo,
    que alcanzó su máxima expresión en la que
    estaría llamada a convertirse en una de las cumbres de
    la literatura
    universal, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
    (primera parte, 1605; segunda, 1615), de Miguel de Cervantes.
    En toda la obra poética de Góngora, figura
    destacada del culteranismo, se halló presente el
    brillante estilo que lo hizo famoso, cargado de neologismos y
    complicadas metáforas. Más sencillo en su primera
    etapa, a partir de los poemas
    mayores -Fábula de Polifemo y Galatea (1612) y Soledades
    (1613)- se acentuaron sus artificios y el carácter culto
    y
    minoritario de su poesía. Fue ensalzado por unos y
    ferozmente atacado por otros en su época. Entre los
    más sobresalientes seguidores de Góngora se
    cuentan Juan de Tassis y Peralta, conde de Villamediana, autor
    del poema
    mitológico La gloria de Niquea (1622), y Pedro Soto de
    Rojas.
    Como el de Góngora, el estilo de Quevedo es
    estructuralmente complejo, aunque utilizó siempre un
    lenguaje llano y no vaciló en ocasiones en recurrir a un
    tono procaz y brutal. Los temas que lo inspiraron fueron muy
    variados: morales, satíricos, religiosos, de amor, etc.,
    y en el desarrollo de todos ellos subyace una concepción
    angustiada de la condición humana, común a obras
    tales como la novela
    picaresca titulada La vida del Buscón, llamado don
    Pablos (1626), o la alegoría Sueños (1627.
    En esta época se distinguió además una
    línea clasicista diferenciada en dos corrientes
    básicas: la escuela sevillana, en la que destacó
    Rodrigo Caro, y la escuela aragonesa, cuyos representantes de
    mayor entidad fueron los
    hermanos Bartolomé Leonardo y Lupercio Leonardo de
    Argensola, cultivadores de una lírica doctrinal y
    moralizante.
    En el ámbito de la prosa narrativa del período
    barroco halló su marco la figura de Miguel de Cervantes
    Saavedra, autor también de poemas y comedias, que ha
    sido considerado unánimemente como la gran figura a lo
    largo de la
    gestación y la evolución de las letras
    españolas. En el Quijote, Cervantes creó el
    prototipo a partir del cual nacería a la novela moderna.
    Concebida en principio para satirizar las novelas de
    caballerías, los dos protagonistas de la obra, don Quijote y
    Sancho, han perdurado como símbolos de dos visiones enfrentadas del
    mundo: la idealista y la realista.
    Otras obras relevantes de Cervantes, siempre ensombrecidas por
    la universal dimensión del Quijote, fueron las Novelas
    ejemplares (1613) y Los trabajos de Persiles y Segismunda,
    novela publicada póstumamente en 1617.
    La novela picaresca, que arrancaba del Lazarillo,
    alcanzó un notable auge y sirvió para denunciar
    la pobreza y la
    injusticia social del gran imperio español. El
    Guzmán de Alfarache (1599-1604), de Mateo Alemán,
    se caracterizó
    tanto por su amarga sátira de la sociedad
    como por su hondo pesimismo.
    Paralelamente ofreció reflexiones moralizantes, elemento
    del que carecían las restantes novelas picarescas.
    Destacaron entre ellas es Buscón, de Quevedo; la Vida
    del escudero Marcos de Obregón (1618), de Vicente
    Espinel;
    y El libro de
    entretenimiento de la pícara Justina (1605), de
    Francisco López de Úbeda.
    A las fórmulas teatrales que se ofrecían al
    público en el siglo XVI se impuso la que alrededor de
    1590 fijó Lope de Vega, creador de la comedia
    española. Sus premisas se caracterizaron por el
    quebrantamiento de las tres
    reglas aristotélicas del teatro
    clásico (unidad de acción, tiempo y espacio), la
    división de la comedia en tres actos (en vez de cinco)
    y, en general, la liberalización de la estructura de la
    pieza dramática. Los ideales que se exaltaban eran el
    monárquico y el religioso, y los sentimientos más
    manifestados, el amor y el
    honor. De extraordinaria fecundidad, Lope fue el escritor
    español con el que más llegó a
    identificarse el pueblo. Entre las creaciones representadas con
    mayor profusión cabe citar Fuente ovejuna,
    Peribáñez o el comendador de Ocaña, El
    caballero de Olmedo y La dama boba. Como era de esperar, dado
    su éxito, tuvo gran número de
    seguidores.
    La otra gran figura del drama del Siglo de Oro fue Pedro
    Calderón de la
    Barca, quien comenzó
    siguiendo de cerca el modelo de la
    comedia de Lope, pero en su madurez, aunque sin modificarlo
    sustancialmente, aportó ciertos
    rasgos personales. Su obra se caracterizó por el enfoque
    más meditado de los asuntos, la preferencia por lo
    ideológico o simbólico y la construcción más rígida de
    las piezas teatrales. En la técnica escénica
    alcanzó un
    virtuosismo notable. Los dos grupos más importantes de
    la producción calderoniana son las comedias de enredo y
    los dramas, históricos, filosóficos y religiosos,
    entre los que destacaron La vida es sueño, El alcalde de
    Zalamea y El mágico prodigioso.
    Luis de Góngora y Argote.
    Nació y murió en Córdoba en 1561-1627.
    Poeta lírico español de varia erudición y
    raro ingenio, representante en nuestra literatura de la escuela
    culterana. Era hijo del corregidor de Córdoba, Francisco
    Argote, pero el
    escritor adoptó desde un principio el apellido de su
    madre Leonor de Góngora, descendiente de antigua
    familia. Se ordenó de sacerdote en 1599 y logró
    una prebenda en la catedral de Córdoba. En pos de mejor
    fortuna, se
    trasladó a Madrid en
    1612; mas, a pesar de sus triunfos literarios, obtuvo
    únicamente los títulos de capellán
    limosnero del rey Felipe III. Su vida, sin embargo, no estuvo
    en consonancia con su condición sacerdotal: se
    relacionó con diversas personalidades de la corte en un
    constante anhelo de obtener privilegios para sí y para
    su familia y participó muy activamente en las
    polémicas literarias de su época. Era ya viejo
    cuando Olivares se interesó por él.
    Obra literaria
    Podemos considerar en la
    producción gongorina dos grupos de obras: los poemas
    menores, y los poemas mayores. A su vez, entre los poemas
    menores se dan poemas escritos en métrica tradicional y
    poemas escritos en metros de
    origen italiano. En su obra se distinguen los poemas menores:
    más de 200 composiciones de arte menor, romances,
    letrillas, villancicos, canciones.
    Entre las primeras pueden citarse: Angélica y Meodoro,
    procedente de Ariosto; Amarrado al duro banco, tema de
    cautivos; Dejad los libros
    ahora, de carácter burlesco; Noble desengaño, de
    tipo lírico. También las letrillas
    presentan una gran variedad: líricas, No son todos
    ruiseñores; satíricas:
    Ándeme yo caliente, etc. Dentro del grupo de
    poemas menores se incluyen, además, los sonetos,
    considerados como los más bellos de la poesía
    española; se caracterizan por su intención
    satírica y por su profunda agudeza
    intencional, aunque los hay también amorosa: Mientras
    por competir por tu cabello. Un segundo apartado lo constituyen
    los poemas mayores: la Fábula de Polifemo y Galatea
    (1612), donde se narran los amores de Acis y Galatea y la
    venganza del gigante Polifemo; su originalidad no reside en el
    tema que procede de las Metamorfosis de Ovidio, sino en la
    manera de tratarlo, a base de metáforas, cultismos,
    giros latinizantes, etc. La segunda gran obra fue
    Soledades, cuyo valor es más lírico que narrativo
    pues su argumento es un pretexto para llegar a la
    estilización total de la naturaleza. Su objetivo es
    conseguir el halago constante de los sentidos.
    También es autor de una obra teatral titulada Las
    firmezas de Isabel y de los dramas incompletos: Comedia
    venatoria y el doctor Carlino.
    Poemas menores tradicionales
    Inmerso
    en la tradición barroca, Góngora cultivó
    las formas poéticas populares en poemas formados por
    versos de arte menor, principalmente romances y letrillas. La
    métrica, las rimas asonantes, los estribillos, los
    paralelismos, las hipérboles, el carácter
    frecuentemente burlesco de estas obras dan fe de su
    popularismo. Ahora bien, no faltan en estas composiciones
    recursos que revelan una cuidada elaboración propia de
    un poeta culto.
    · Los romances gongorinos versan sobre asuntos diversos:
    los hay autobiográficos, mitológicos, pastoriles,
    caballerescos, moriscos… El tratamiento de estos temas es a
    veces serio y a veces burlesco.
    · Las letrillas son composiciones escritas en versos de
    arte menor en las que al final de cada estrofa se repite un
    estribillo. Suelen tener un carácter satírico o
    burlesco, aunque también las hay de tema
    religioso.

    Poemas menores italianizantes
    Los sonetos
    constituyen una parte importante de la producción
    literaria de Góngora. En ellos se tratan asuntos
    diversos. Hasta 1589 son frecuentes los sonetos de asunto
    amoroso, en la línea de los autores renacentistas.
    Sin
    embargo, a partir de esta fecha la temática amorosa
    desaparece y los sonetos cobran rasgos más barrocos.
    Aparecen entonces el tema del desengaño y los poemas de
    circunstancias.
    También empleó Góngora el soneto para
    satirizar el ambiente de
    la corte, o para vituperar a sus enemigos literarios,
    especialmente a Quevedo y a Lope de Vega.

    Los poemas mayores
    · La Fábula de Polifemo y Galatea narra en
    octavas reales un asunto mitológico: el gigante Polifemo
    se enamora de la ninfa Galatea; ésta, sin embargo, ama
    al pastor Acis. Despechado por los celos, Polifemo arroja un
    peñasco sobre Acis y lo mata. Compadecidos los dioses
    del dolor de Galatea, convierten en río el cuerpo del
    desafortunado amante. Es este poema uno de los que mejor pueden
    personificar el espíritu barroco, por sus continuas
    antítesis y
    luchas de contrarios. La belleza de la ninfa contrasta con la
    fealdad del gigante, y el propio Polifemo reúne en
    sí la fiereza y la
    ternura, la violencia y
    el amor. Estos contrastes tienen su fiel reflejo en el lenguaje,
    que se distorsiona en hipérbatos violentos o se resuelve
    en brillantes metáforas.
    · Las soledades estaban concebidas como un extenso poema
    en cuatro partes, de las que Góngora solo
    escribió la primera e inició la segunda. En total
    las Soledades forman un conjunto que supera los dos mil versos
    distribuidos
    en silvas. El contenido del poema es esta ocasión una
    mera excusa para que el autor pueda darnos una imagen de
    belleza de la naturaleza y de los seres que conviven
    estrechamente con ella.

    Estilo
    Góngora trata los temas de dos modos
    bien diferentes: unas veces ennoblece la realidad y la recrea
    como un mundo brillante, pleno de luz y de
    color; otras
    veces, en cambio,
    degrada esa misma realidad, se burla de ella, la
    satiriza, y la destruye.
    Su personalísimo estilo ha dado nombre a una
    tendencia dentro de la literatura: el gongorismo. Él
    consiguió crear un lenguaje específicamente
    poético en el que los objetos son designados por sus
    cualidades, en un continuo juego
    metafórico. Para crear esa nueva realidad poética
    se sirvió de los cultismos, del léxico colorista,
    de las imágenes, de los hipérbatos, de las
    hipérboles y de otros recursos poéticos.
    Escribió en estilo culto, es decir, usando de
    latinismos, de neologismos, metáforas y forzadas
    transposiciones, y creó el culteranismo, que de su
    nombre se llamó
    gongorismo. Este estilo de tortuosa elaboración que
    hasta manejado por él oscuro con frecuencia, en sus
    imitadores llegó al absurdo.

    JULIAN GAY URIBE

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