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El dulce y amargo poder político




Enviado por ruanowilly



    1. El dulce y amargo poder
      político
    2. Cómo se
      gobierna
    3. Los nuevos paradigmas
      nacionales
    4. Los nuevos objetivos
      nacionales
    5. El nuevo poder del
      latinoamericano en general
    6. El nuevo tipo de gobierno
      que nos merecemos todos
    7. ¿Cómo es ese
      desconocido ser que vive en su interior?¡ Y que quiere
      ejercer el poder público!
    8. ¿Se conoce usted
      mismo?
    9. ¿Vive cómodo con
      usted mismo?
    10. ¿Acaso es usted como el
      Alka Seltzer?, ¡Efervescente!
    11. ¿Dónde
      está nuestro peor adversario y el más
      acérrimo contrincante? ¿Afuera de nosotros?
      ¡O adentro de uno mismo!

    EL DULCE Y AMARGO
    PODER POLÍTICO:

    Como desgraciadamente todas las cosas que suceden, y
    también las que no suceden, se han tenido que justificar,
    pues la hipocresía es la base social de nuestra
    civilización (le duela a quien le duela esa es la triste
    realidad nuestra), es necesario que a partir de ahora las
    justificaciones sólo cumplan con el objetivo de
    dejar señalados los errores y horrores que hemos cometido,
    buscando, con las mejores intenciones del mundo, la
    superación y el bien común.

    Que por cierto todavía estamos a la espera de
    ambas cosas.

    Y, no lo olvidemos, el camino al dulce Infierno
    está empedrado con buenas y de buenas
    intenciones…

    Resulta que un político tradicional, como los que
    abundan en nuestra fauna
    Latinoamericana, se la pasa ofreciendo, a diestra y siniestra,
    las cosas más descabelladas que se le puedan ocurrir a
    él o a su equipo de genios estrategas durante la
    campaña electoral; y, si por causalidad cuajan sus
    propuestas, y es electo presidente, tiene que pasar casi todo el
    período, para el cual fue seleccionado por los votos de
    los cientos de miles de incautos que cayeron en sus redes, justificando
    porqué no es posible hacer o poner en práctica todo
    aquello que prometió como enjundioso candidato; cuando no,
    haciendo todo aquello al revés de lo prometido.

    A tanto ha llegado la cuestión con los
    políticos, marrulleros o medio sinvergüenzas que
    hemos tenido, que ya se sostiene, en la opinión
    pública, que si Dios existe entonces todos los
    políticos tendrán que responder por su proceder,
    pero si no existe, habrá que reconocer en ellos a seres
    humanos de extraordinario éxito.

    La clase política, por
    supuesto los que llegan al poder público, están,
    viven y se sostienen al margen de la legalidad, del
    estado de derecho
    y de las limitaciones sociales a las cuales los demás
    ciudadanos, simples mortales y útiles solamente para el
    día de las elecciones, sí tenemos que respetar o
    hacer lo posible por cumplir con los reglamentos y leyes
    promulgadas.

    Y esto ya topó.

    El límite permisible hace tiempo que
    tronó y ya no se puede estirar más.

    Hoy se respira un sentimiento enorme contra la clase
    política, los partidos
    políticos y todo aquello que huela a lo mismo, pues en
    la figura de diputados, alcaldes y no digamos en la del
    presidente, se simboliza el desprecio hacia aquellos que son y
    han sido incapaces de sacarnos de la miseria y del
    atraso.

    Pero ellos, los chicos listos que salieron triunfantes
    en las elecciones, ya tienen resuelta su vida, la de sus hijos,
    parientes, novias, cuates y amigotes, no digamos la de sus
    compinches en los negocitos que salen en las adjudicaciones de
    obras o en las compras en
    general.

    El poder público, que los ciudadanos votantes
    delegamos temporalmente en los que ganan una elección,
    está destinado única y exclusivamente para que los
    gobernantes y funcionarios públicos respalden la ley y el
    ordenamiento jurídico nacional del Estado de
    nuestro respectivo país.

    Y no para protegerse unos a otros, pero entre los mismos
    políticos, como tan descaradamente hemos visto que
    hacen.

    Y el Presidente de la República, el Equipo de
    Gobierno y los
    funcionarios de todos los niveles, por medio del poder
    público que detentan temporalmente –que no se nos
    olvide que es temporal la vaina- tienen que transmitir la paz
    social en cada uno de los hogares de nosotros los gobernados,
    como el resultado de la gobernabilidad y el verdadero equilibrio
    entre los poderes del Estado.

    Pero no se nos interprete que el poder es igual a
    fuerza,
    represión, abuso y violación a los mínimos
    derechos
    individuales, tal y como desgraciadamente lo han interpretado
    nuestros listos y ágiles zoopolíticos
    nacionales.

    La tan temible Razón de Estado, por medio de la
    cual se cometen los más execrables crímenes en
    contra de los que no están de acuerdo con los dirigentes o
    gobernantes de turno, y que esgrimen para justificar todo lo que
    hacen en el poder público, ha sido letal para la población civil totalmente a merced de
    cualquier marrullero y farsante chico metido a
    político.

    Crecer, desarrollarnos, salir de la pobreza y de
    todas las calamidades que nos inundan por medio de decretos o
    promesas, es imposible de lograrlo.

    Pero la locura y esquizofrenia que
    se manejan los que hemos electo como gobernantes, como no tienen
    el recurso de la reflexión y mucho menos los de la
    creatividad e
    ingenio, recurren a lo que todos los anteriores a ellos hicieron,
    es decir continuar por medio de los decretos como el remedio a
    males, problemas y
    consecuencias, lo que incluye hasta las uñas encarnadas de
    la población.

    ¿Qué se consigue con tales
    pantomimas?.

    El repudio y la condenación hacia la clase
    política.

    Con toda y sobrada razón de la
    población.

    El problema es que nuestras leyes están hechas
    para que sólo los que participan organizados en y por
    medio de un partido político tengan acceso al poder
    público en elecciones periódicas.

    ¿Qué le parece tal cosa?.

    Aún y en contra del artículo 23 de la
    Convención Americana Sobre Derechos Humanos
    que establece: "DERECHOS POLÍTICOS: 1) Todos los
    ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y
    oportunidades: A) De participar en la dirección de los asuntos públicos
    directamente o por medio de representantes libremente elegidos;
    B) De votar y ser elegido en elecciones periódicas
    auténticas, realizadas por sufragio
    universal e igual y por voto secreto que garantice la libre
    expresión de la voluntad de los electores, y C) De tener
    acceso, en condiciones generales de igualdad, a
    las funciones
    públicas de su país. 2) La ley puede reglamentar el
    ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el
    inciso anterior (el uno), exclusivamente por razones de edad,
    nacionalidad,
    residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental,
    o condena, por juez competente, en proceso
    penal"
    .

    Claro y por supuesto que si el uso a mansalva de la
    demagogia, las falsas expectativas y la hipocresía se dan
    en nuestros flamantes dirigentes y políticos, es por una
    sencilla razón, y sin hablar sandeces, a nuestra gente le
    fascina que se la baboseen, que la hagan soñar con
    mentiras y que le permitan una nueva ilusión, pues los
    milagros existen y con este nuevo líder
    habla bonito puede ser…

    ¿Quién quita y se nos hace con
    éste?.

    Es triste tener que reconocer el grado de
    degradación al que nos han impulsado y que ya lucimos con
    nuestras actitudes
    timoratas los ciudadanos.

    CÓMO SE
    GOBIERNA

    ¿De qué diablos depende tener un buen
    Gobierno o uno pésimo y dañino?.

    Sin lugar a ninguna duda al respecto todo depende de la
    población que se involucre en la vida nacional, pues si
    conseguimos que la gran mayoría participe, se organice,
    pregunte, fiscalice y haga valer sus derechos ciudadanos, con ese
    gran poder público ningún politicuelo de pacotilla
    se atreverá a hacer de las suyas.

    Por supuesto que no estamos hablando ni nos referimos a
    que la mayoría de la población, cuando decimos que
    tiene que participar, es sólo al acto de ir a marcar con
    una equis la boleta en las elecciones.

    No.

    Claro que es muy importante ir a votar.

    Pero si a ese requisito cívico le
    agregamos la fiscalización antes de las elecciones,
    durante y después, la contribución que le damos a
    nuestra democracia
    hace que la fortalezcamos y que la defendamos de los largos y
    pícaros que buscan con la política salir de
    pobres.

    Esa es la razón por la cual hemos tenido
    gobiernos pésimos, dañinos y alejados de la
    realidad nacional.

    Pero es que hemos sido nosotros, nuestros padres y
    ancestros, y ahora nuestra generación, la que lo hemos
    permitido pues nos alejamos de todo lo que huele a
    política y a políticos, cuando que, con nuestros
    impuestos, los
    gobernantes hacen micos y pericos sin ningún control
    popular.

    La evolución social que hemos alcanzado no va
    de acuerdo con la clase de gobernantes que nos ha tocado tener a
    cargo de nuestro respectivo y bello país. Ya que si la
    pobreza
    necesita que la desbaratemos con un cambio en las
    estructuras
    del Estado, nuestros ágiles y voraces líderes de
    papel lo que han hecho es que se recetaron instituciones,
    gasto y presupuesto
    multimillonarios y puestos adecuados para correligionarios y
    amigotes, pagando facturas y favores de campaña en
    detrimento, precisamente, de más del 80% de la
    población la que, con sólo el gasto administrativo
    y de mantenimiento
    de muchos ministerios,
    secretarías, fondos, direcciones y oficinas
    públicas, bastaría para paliar su crisis.

    El buen gobierno, que los latinoamericanos merecemos
    tener, no es otra cosa que la óptima dirección que
    le imponga el Presidente a su Equipo de Trabajo; pero
    cuando el Señor Presidente ni siquiera le atina a lo que
    significa gobernar, y mete sapos, culebras, perros y gatos en
    el Gabinete, todos ellos tiran hacia su lado olvidándose
    que somos los habitantes los que sufrimos por esa pobre actitud que
    nada tiene que ver con la actitud profesional de un
    estadista.

    Los asuntos del Estado son y deberán estar
    encaminados exclusivamente para los seres humanos que conformamos
    la nación,
    y no hacia las instituciones y organismos que es como
    tradicionalmente se ha venido procediendo.

    ¿Por qué seguir en la misma línea
    ya obsoleta?.

    Por eso, por que nosotros los ciudadanos, las familias y
    las personas no somos tomados en cuenta en el Gobierno ni en las
    política de Estado, es que renegamos de todo lo que huele
    a política.

    Y por supuesto que tenemos toda la
    razón.

    ¿Cómo es posible que una sola
    institución se gaste 5 y hasta 10 millones de
    dólares al año en funcionamiento con el
    único propósito de administrar equis o ye
    situación?.

    Cuando lo correcto es hacer que esos millones sean
    destinados a la ejecución de proyectos
    sociales y de desarrollo
    comunitario.

    Si nuestro respectivo país padece de una soberana
    e injusta carga social por el degradante subdesarrollo,
    la única manera de responder a la pregunta de
    ¿cómo se gobierna? es actuando de acuerdo a ese
    único problema nacional.

    Contra el atraso, la pobreza, las exclusiones y los
    abusos sólo cabe una gran revolución
    gubernamental y una declaratoria de Estado de Calamidad
    Pública por parte del Presidente, para entonces,
    debidamente conscientes del Gran y Único Problema
    Nacional, planificar una serie de eventos
    políticos con el único fin de iniciar la
    transición de lo irreal, que hemos tenido con la
    política tradicional y obsoleta, hacia una realidad dura
    pero palpable y dolorosamente incrustada en nuestros
    hogares.

    Transitar hacia el cambio de estructuras y hacer de las
    nuevas por conformar la base del desarrollo
    humano y social es el equivalente a hacer un buen gobierno;
    otra cosa no será más de la misma vaina que otros
    nos han dado y que nos tienen en la miseria y abandono en que
    estamos al día de hoy.

    ¿No le parece?.

    ¿Para qué seguir con la misma cantaleta de
    lo tradicional?.

    Hace falta una gran dosis, para el Presidente que es
    nada menos que el Conductor Nacional, de conexiones
    interpersonales y de intercomunicación directa con las
    comunidades, para alcanzar los objetivos del
    Desarrollo de
    nuestros países.

    Y por eso mismo de la tan ansiada gobernabilidad,
    estabilidad nacional y certeza.

    Los problemas y consecuencias que se derivan del
    subdesarrollo sólo pueden manejarse desde nuevas
    estructuras del Estado en donde las nuevas instituciones sean
    canales y los funcionarios a cargo de ellas sean los gestores e
    intérpretes de los pobladores.

    Así es como se debe Gobernar.

    Nosotros, como pueblo consciente de tener el poder real
    en nuestras manos, debemos intervenir más directamente en
    la gran toma de decisiones del Estado, y para eso es necesario
    hacer oír nuestras voces y fuerza política por
    medio de la opinión pública que es la que sostiene
    gobiernos, políticos y funcionarios; es decir hacer una
    propuesta para mantener la paz, como resultado del respeto y
    mantenimiento de los derechos de la mayoría.

    LOS NUEVOS PARADIGMAS
    NACIONALES

    El modelo
    nacional que tenemos en nuestros países respectivos, que
    ha pretendido llevarnos al desarrollo integral, ya podemos
    considerarlo un total y rotundo fracaso; con el agravante, no
    sólo de haber perdido valiosos años, sino a esa
    tragedia hay que sumarle los miles de millones de dólares
    que se fueron por el desagüe pues la pobreza, miseria y
    desamparo que se palpa en millones de familias en todo lo ancho y
    largo de Latinoamérica es el mejor ejemplo de la clase de
    terrible realidad que nos acompaña todos los
    días.

    Es imprescindible, entonces, y sin dejar pasar
    más tiempo, que ese modelo inútil sea desechado y
    que busquemos uno nuevo, ágil, moderno y capaz de sacarnos
    de estos miasmas.

    Nos corresponde sentarnos, como seres humanos
    evolucionados y respetuosos del derecho ajeno, y buscar una
    estrategia que
    nos conduzca hasta encontrar nuevos modelos y
    patrones capaces de darnos superación, bienestar,
    oportunidades para todos y fortalecimiento de nuestra democracia
    chapina.

    Pero tenemos que tener presente una cosa, para no
    perdernos nuevamente, como se perdieron nuestros ancestros y los
    políticos que recientemente estuvieron en el poder
    público, y no podemos darnos el lujo de confundirnos, tal
    y como se confundieron los constituyentes, y anteponer los
    Intereses del Estado de nuestro respectivo país a los
    reales intereses de los pobladores de nuestra respectiva patria,
    de los seres humanos que conformamos la esencia y motivación
    de tener un Estado.

    ¡Cómo es posible que tengamos instituciones
    y organismos que son más importantes que nuestros hijos!
    Que ahí están chupándose año con
    año nuestros impuestos y no nos dan un mísero
    beneficio a los ciudadanos honrados y desprotegidos.

    Las verdaderas estructuras del Estado, capaz de sacarnos
    rápido del subdesarrollo, deben ir en sentido contrario a
    las que actualmente tenemos impuestas por nuestros constituyentes
    que, para nuestra desgracia, fijaron el rumbo hacia el
    fortalecimiento institucional en desmedro del ser
    humano.

    Por supuesto que debemos luchar por el fortalecimiento
    institucional de nuestro país, pero con otras
    instituciones y organismos que sean el medio y el fin para
    alcanzar los objetivos, intereses y modelos de desarrollo, de
    democracia y de convivencia pacífica; y no podemos pensar,
    ni siquiera por un instante, en fortalecer este herrumbroso
    edificio institucional que nos "permite vivir", pues actualmente
    los organismos, instituciones, direcciones, jefaturas y entidades
    gubernamentales, estatales, regionales, provinciales o
    departamentales, municipales y comunitarias, ellas son el
    objetivo, propósito, la intención y el fin
    último del Estado Constitucional de nuestro respectivo
    país, en desmedro de las personas de carne y
    hueso.

    Esa es la razón de la debacle y colapso
    institucional, así como del irrespeto hacia las
    instituciones y entidades estatales; y por supuesto esta
    situación es la que ha llegado a nuestros políticos
    que, incapaces de haber interpretado mejor el concepto de
    Estado que nos recetaron o de componerlo rápido, se han
    acomodado en las instituciones y organismos pues son y han sido
    el mejor refugio para los incapaces, pícaros y violadores
    de las normas de
    convivencia pacífica.

    ¿Por qué van a cambiar al Estado si
    ahí están no sólo cómodos y medrando
    con el erario público, sino que protegidos de cualquier
    eventualidad judicial en su contra?.

    ¡Qué viva la impunidad!.

    El verdadero espíritu de los políticos
    debe estar impregnado de moral.

    Pero no tiene nada que ver esta moralidad que
    proponemos con la utilización religiosa que algunos
    más listos que otros hacen para aparentar ser ovejas
    blancas.

    Moral, en política, tenemos que entenderlo como
    lo que es.

    Es decir las buenas costumbres, como producto y
    resultado de la respuesta de las comunidades a su entorno; y
    los valores
    propios de los habitantes de una comunidad,
    municipio, departamento o provincia, región y en los
    niveles estatales y nacional que, como reglas no escritas,
    permiten la convivencia pacífica, el respeto entre
    familias y las facultades para superarse sin pasar encima de los
    otros.

    Claro y por supuesto ahora sí podemos entender
    por qué la política y la verdad y la moral como
    que no se han llevado muy bien que digamos.

    ¿Verdad?.

    Un político moral, aunque suene a ridículo
    y sea tomado como un espécimen raro o en extinción,
    lo único que tiene que hacer es reformar las malas
    costumbres, cambiar lo equivocado y luchar por que el bien
    común se produzca lo más rápido
    posible.

    Y si ya llevamos varios años del más
    reciente intento por tener bienestar, paz, justicia,
    seguridad y
    desarrollo integral, eso sólo significa que el modelo
    actual es una porquería; ya usted me entiende. ¿No
    le parece?.

    Y si luego de más de 500 años de haber
    tenido la dicha de haber sido descubiertos por los
    españoles y que, con la cruz y la espada nos invadieron,
    tampoco en ese largo plazo hemos tenido nada que se parezca a una
    vida decorosa, como sí la tienen en otros países
    como los Estados Unidos,
    Canadá o cualquiera de Europa,
    también eso nos indica que hemos equivocado el paradigma o el
    modelo tomado como línea de superación.

    Nuestra nación
    la conformamos los seres humanos.

    Los animales, las
    cosas, la naturaleza y
    la infraestructura no forman parte y no hay que tomarlos como una
    porción de la entidad jurídica conocida como
    nación.

    Un país, un Estado o una región
    territorial está compuesto por la nación y por todo
    lo demás que vive y está en la jurisdicción
    que lo conforma.

    Y a nuestro respectivo país, al igual que al
    resto de países del mundo, quienes le damos vida, calor y
    desarrollo somos exclusivamente los miembros de la raza humana,
    que nos distinguimos de los otros seres vivos del planeta en que
    podemos decidir, manejar, planear y ejecutar tareas para
    convertir nuestro entorno en uno útil, servible y
    comible.

    Las instituciones y los organismos del Estado, es decir
    la estructura
    política que lo conforma, son solamente mecanismos creados
    por los seres humanos para poder vivir lo más
    ordenadamente posible.

    Pero no para vivir ahogados en la maraña
    burocrática e inservible de lo que realmente
    son.

    Y si el fin supremo del Estado es alcanzar para sus
    habitantes el bien común, y si no ha sido posible
    alcanzarlo o por lo menos que nos pase cerca, no hay otra
    explicación más que es el Estado el
    totalmente inútil, en la concepción que le dieron,
    y el que no permite el bienestar, la paz, el desarrollo, la
    justicia, el respeto a la vida y la seguridad de los seres
    humanos.

    Lo único que se ha logrado con el concepto
    aberrante que nos dejaron es llegar a tener un Estado que
    sobrevive a fuerza de la pauperización de la
    nación; es decir de provocar pobreza, limitaciones y
    absoluta falta de desarrollo humano y social en nosotros con tal
    de mantener ese avorazado monstruo que se traga el dinero del
    Presupuesto en su mantenimiento y administración.

    El Estado y sus instituciones es un ente
    desproporcionado.

    Esto nos indica que debemos asumir el verdadero reto
    nacional y ponerle una bomba potente para quebrar las estructuras
    que detienen el avance y la evolución social,
    política, humana y psicológica al Estado de nuestro
    respectivo país.

    Y ante este panorama tan real que quizá por
    primera vez logramos visualizar, no nos ha quedado otra, a los
    indefensos seres humanos desprotegidos y en extrema pobreza, que
    tomarnos la justicia en nuestras propias manos para ver
    qué le sacamos a este Estado que sólo ha vivido
    para beneficiar a los gobernantes, altos y medios
    funcionarios públicos, y a los políticos que medran
    del Presupuesto de Gastos del
    país.

    Y ahí esta la explicación a los
    linchamientos.

    También a los robos y asaltos.

    A las estafas y a los negocitos que todos buscamos hacer
    con y por medio de las instituciones públicas.

    Lo mismo que a la impunidad, desprecio y abuso del poder
    cuando llegamos a él.

    ¡Qué tal!.

    ¿Será que es necesario hacer algo antes
    que nos acabemos entre nosotros mismos?.

    LOS NUEVOS
    OBJETIVOS NACIONALES

    Aunque como ninguno de los objetivos, lineamientos y
    propósitos constitucionales se han cumplido, es como
    paradójico que hablemos de nuevas metas cuando ni el
    bienestar, el desarrollo, justicia, paz ni la seguridad han
    podido ser atisbadas por la inmensa mayoría de pobladores,
    no digamos tenidas en nuestros hogares y familias.

    Esa gran frustración, la de no tener nada
    positivo en nuestras vidas, a pesar del mandato claro de nuestra
    Constitución para los gobernantes que hemos
    tenido, ha hecho que cada quien agarremos las cuerdas o hilos que
    encontramos a nuestro alcance y los jalemos sólo para
    nuestros intereses personales, familiares, empresariales,
    gremiales y grupales, olvidándonos de los demás,
    los que por supuesto también luchan por conseguir sus
    propósitos y planes interesadamente
    particulares.

    Todos contra todos a la sombra del Estado que
    supuestamente debe velar, en igualdad de condiciones, para la
    población en general.

    Y esa es la explicación a la famosa
    ingobernabilidad.

    A la anarquía.

    Al irrespeto.

    Y al desmadre en el que vivimos.

    Pero como ya estamos acostumbrados a estos desatinos,
    ¡hasta falta nos hacen!, y si no los tenemos al alcance de
    la mano, los provocamos.

    ¡Qué bonita forma de vivir hemos
    institucionalizado!.

    Ahora bien, si efectivamente tenemos plenamente
    identificados los objetivos nacionales, que hemos venido
    mencionando hasta por fastidiar, a lo largo de este manual, la
    cosa como que es más fácil.

    ¿No lo cree?.

    Efectivamente si también estamos acostumbrados a
    jalar de la cuerda e hilos sólo para nuestro lado, ya
    sabemos la mecánica del asunto.

    Y si hay algo y alguien que nos pone una serie de
    cuerdas en las manos de todos los habitantes y nos explican que
    esa serie de hilos que tenemos que jalar son para que todos
    salgamos beneficiados, por supuesto que todavía
    habrá algunos picarones y largos que quieran seguir
    jalándola para su particular lado, pero la mayoría
    de paisanos somos buena onda como para no comprender ese acto
    trascendental en la vida nacional y nos vamos a poner de acuerdo
    y a la cuenta de uno, dos y tres, jalaremos con todas nuestras
    fuerzas hacia el lado de búsqueda del beneficio
    general.

    Y es muy posible que al fin logremos salir bien parados
    y con las respuestas correctas a nuestros problemas nacionales y
    alcancemos los objetivos que siempre hemos anhelado
    tener.

    Por supuesto que debemos llamarlos nuevos objetivos
    nacionales porque como nunca los hemos tenido, ni disfrutado, eso
    los hace nuevos y llamativos.

    Pero lo que sí es cierto es que debe ser alguien,
    acompañado de un grupo de
    dirigentes con moralidad, que no es religiosidad ni
    fundamentalismo eclesiástico, pero si visión
    humana, social, cultural, política y psicológica,
    los que deben asumir este reto que está ahí desde
    tiempos de la conquista, desde la independencia
    y desde cada uno de los varios golpes de estado que nos han
    recetado los que se sintieron con ganas, tal vez al principio, de
    renovar las cosas pero sin cambiar las estructuras, para que nos
    conduzcan por los caminos correctos y que seamos capaces de
    empezar a recibir los beneficios de los objetivos nacionales ya
    identificados y plasmados en nuestra
    Constitución.

    ¿Acaso hemos estado ciegos o idiotizados para no
    haber podido ver esta tan sencilla salida?.

    Lo que pasa es que nos gusta el dinero ajeno,
    el hurto, la mentira y el abuso, y la riqueza fácil; y con
    reglas generales y aplicables a todos, se hace muy difícil
    medrar de los demás.

    El vivo vive del tonto. El tonto de su trabajo. Claro si
    tiene trabajo, porque sino, tendrá que avivarse y buscar
    un tonto para vivir de él.

    Esta es nuestra historia. Una historia
    triste, lamentable y que hay que ponerle punto final.

    ¿Está usted, su familia y grupo
    de allegados dispuestos a hacerle yemas a este
    asunto?.

    O mejor se queda sin mover las aguas y continúa
    de cómplice silente y complaciente por si le suena la
    flauta a un su amigo o familiar y acceden al poder público
    a hacer fiesta y piñata con los bienes
    nacionales.

    Lo que también es legítimo hacer, pues
    estamos en una verdadera jungla en donde el más fuerte,
    vivo y listo sobrevive y alcanza salir de la pobreza.

    ¿Importan acaso los medios para eso?.

    Con los lamentables ejemplos de nuestro pasado reciente
    y presente, quizá no importe hacer lo que sea con tal de
    salir de las limitaciones.

    Cuántos de nosotros no nos tenemos que lamentar
    que nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y para
    atrás, toda esa ascendencia que traemos por parte de padre
    y madre, no hayan sido precursores, funcionarios, gobernantes,
    grandes comerciantes explotadores, industriales sin
    escrúpulos, banqueros desalmados o mercachifles de
    relativo o gran éxito.

    Por Dios que no estaríamos como
    estamos.

    Tendríamos fortuna, fama, nombre, prestigio y un
    lugar especial, no sólo en la sociedad, sino
    hasta en la Gloria Eterna, pues papas, obispos y curas han
    vendido indulgencias por dinero a manos llenas, y las grandes
    familias de ricachones sí tuvieron ancestros con
    visión.

    Ah quien como ellos.

    ¡Pero no!.

    ¡No nos sonó la flauta!.

    Y hoy lamentamos, profundamente, no haber pasado de zope
    a gavilán, por culpa de nuestros decepcionantes
    antepasados que no les pasó por la mente que borrar las
    malas acciones es
    cosa de una o dos generaciones.

    Hagamos las cosas correctamente bien hechas para
    entonces ser recordados por nuestros descendientes como sus
    benefactores.

    Y no hay necesidad de empezar a robar, estafar,
    engañar con productos
    chafas, de mala calidad, o con
    bienes y servicios de
    ínfima categoría, colocados en las instituciones y
    organismos del Estado, o en cualquier otra parte en donde nos
    dejen, que nos permitirán ganancias superlativas para que
    nuestros hijos, nietos, bisnietos o tataranietos nos recuerden
    con gran amor por el
    dineral que les dejamos heredados.

    NO.

    Basta con propiciar y ser los protagonistas, o parte
    integral de la Revolución Institucional que
    Latinoamérica y nuestros respectivos países
    requieren urgentemente, para dejar reglas claras, generales y de
    aplicación y obediencia para todos los habitantes, para
    que cambiadas las estructuras opresoras, tengamos riqueza,
    bienestar, poder y por supuesto seguridad, justicia, paz,
    desarrollo y sobre todo respeto hacia los
    demás.

    Con esas condiciones ¿quién no
    podrá progresar y convertirse en millonario?.

    Entonces los objetivos nuevos, y que son los que debemos
    buscar implementar, van y tienen que ir en y por ese rumbo;
    continuar buscándole tres pies al gato como que ya no
    tiene objeto, pues eso sólo nos conducirá, en el
    más corto plazo, a un enfrentamiento de proporciones
    inimaginables.

    Y ahí sí nos termina de llevar la gran
    diabla a todos.

    Pero a todos, así seamos largos, pícaros,
    vivos, politiqueros, estafadores, comerciantes, banqueros e
    industriales inescrupulosos e infames, así como a la clase
    obrera, a los pobres desempleados, subempleados o marginados; y
    en general a cualquier grupo familiar.

    Entonces como que no nos queda de otra que ponernos de
    acuerdo rápido y buscar todos juntos un nuevo Pacto Social
    para todos los habitantes de nuestra respectiva patria y
    país.

    EL NUEVO
    PODER DEL LATINOAMERICANO EN GENERAL

    Haciendo un pequeño resumen de lo tratado hasta
    aquí, resulta algo sorprendente lo que nos ha pasado, o
    mejor dicho lo que todavía nos está
    pasando.

    Ninguno de nosotros, y por supuesto también
    debemos señalar a nuestros ancestros y antepasados como
    parte de este juego ingrato,
    somos capaces de hablar con la verdad.

    Vivimos para engañar y babosearnos a cuanto
    ingrato se nos cruce por delante.

    Cuanto mejor, más hilvanada, creativa e ingeniosa
    sea la bola, el chisme, chismorreo o mentira que nos sacamos de
    los demás, sean instituciones o personalidades de todas
    las esferas de la vida nacional, nos consideran más
    patriotas, mejores ciudadanos y grandes estrategas.

    Y por esa tan buena fama podemos cobrar muchísimo
    por nuestros servicios de lengüetazos a domicilio, tanto
    aquí, como en cualquier país del mundo
    entero.

    La fama tiene su precio en
    oro.

    Por eso decíamos, no hace muchas páginas
    atrás, que si Dios existe tendrá que juzgar con
    rigor a nuestros personajes de la vida política, pero hay
    que agregar aquí que tendría que juzgar a todos los
    latinoamericanos en general con severidad, y si no existe,
    entonces tendríamos que decir que todos los
    latinoamericanos somos exitosos.

    ¿No lo cree así usted?.

    La consecuencia primaria de esta vida de mentiras y
    engaños es que como nunca decimos la verdad, eso impide
    que podamos ponernos de acuerdo y encontrar así, en el
    consenso, la mejor salida a los grandes problemas y males que nos
    aquejan a la gran mayoría de latinoamericanos.

    Y en eso debe basarse el nuevo poder de cada uno de
    nosotros.

    En asumir con responsabilidad la realidad, amarga, triste y
    miserable, pero realidad nacional, al fin y al cabo, para poder
    empezar a transitar por la senda que nos saque, aunque sea poco a
    poco, del marasmo y de la indiferencia para con los asuntos que a
    todos por igual nos afectan.

    No importa lo que gritemos ser, eso no impedirá,
    de ninguna manera, aparecer como lo que verdaderamente somos ante
    los ojos de propios y extraños.

    Es decir que estamos como tapando el sol con un
    dedo sabiendo que nuestra postura sólo detiene la rueda
    del posible desarrollo integral.

    Con las mentiras, las exageraciones y las
    patrañas y chismorreos detenemos nuestra
    participación activa en la elaboración de
    respuestas adecuadas a la problemática
    comunitaria.

    El poder de usted, el mío y el de nuestra
    generación no es otro que entrarle de lleno a las cosas
    que nos han heredado nuestros pícaros, mal intencionados y
    demagogos políticos que, con tal de no sufrir el
    mínimo desgaste, según su propia tontería e
    interpretación de lo que hacer
    política tuvieron, lo mejor era no hacer olas ni levantar
    ninguna de las tapaderas de las ollas de grillos.

    Y nos han pasado a todos los ciudadanos una terrible
    estafeta y un costo social
    enorme. Tan grande y terrible que la pobreza y el atraso nos
    tienen sumidos en la miseria humana, social, espiritual y hasta
    mental.

    Hoy tenemos la obligación de empezar, para ir en
    orden, con desactivar la bomba, o mejor dicho la serie de
    bombas que
    están a punto de acabarnos como seres supuestamente
    civilizados, y entonces tomar todas las medidas urgentes que
    amerita la situación para tratar de detener el deterioro e
    iniciar la tarea titánica de revertirlo buscando, para
    ello, la implementación de un Plan Nacional de
    Desarrollo Humano y Social.

    Por supuesto que habrá que declarar un Estado de
    Calamidad Pública en todo nuestro territorio nacional y
    marcar el paso con y por medio de una Estrategia Contra la
    Pobreza.

    Ese es el nuevo poder del latinoamericano en
    general.

    ¿Qué le parece si nos sumamos todos a esta
    Gran Campaña Nacional de Rescate?.

    Dinamizar el desarrollo de nuestra nación, es
    decir buscar incesantemente la superación sostenible de
    cada uno de los habitantes de nuestras comunidades,
    dependerá únicamente del empeño que le demos
    por medio de la opinión pública a la
    visualización que de nuestro futuro tengamos
    todos.

    Ahora sí debemos poner en perspectiva y describir
    exactamente dónde está escondido el nuevo poder de
    nosotros como fuerza viva de nuestro país.

    Y en la inteligencia,
    como la capacidad de aprendizaje,
    está todo el potencial de nuestra superación,
    desarrollo y bienestar.

    Nuestra inteligencia es la única fortaleza por
    medio de la cual podemos enfrentar todos y cada uno de los retos
    políticos, sociales, económicos, deportivos y de
    productividad,
    ya no digamos los de seguridad, justicia, paz y desarrollo
    integral.

    Para discurrir y juzgar los acontecimientos del pasado
    que hoy nos afectan tremendamente y evitar que su alcance llegue
    a nuestros hijos y descendientes, es el uso de la razón lo
    que nos dejará navegar en esas pesadas aguas para
    encontrar puerto seguro.

    No olvidemos que es la razón, y el razonamiento
    lógico de los acontecimientos, uno de los factores que nos
    distinguen de los demás animales de nuestro planeta; al
    igual que de otros seres humanos que, perteneciendo
    todavía a las épocas cavernarias y trogloditas,
    pretenden someter a las personas por medio de políticas
    represivas, abusivas y violatorias de los mínimos derechos
    individuales.

    A la pasión y a los sentimientos que se provocan
    por los excesos derivados de la fogosidad, exaltación,
    enardecimiento, fanatismo, intransigencias, arrebatos, el delirio
    y el paroxismo, lo único que debemos anteponerles a tales
    arranques y desplantes de la mayoría de nuestros
    zoopolíticos rudimentarios, es el nuevo poder
    político que se basa en el sosiego, la calma y la
    reflexión.

    Es decir la razón y el sentido común como
    frenos al fanatismo ideológico de los
    tradicionalistas.

    La equidad, como
    política de Estado, no es otra cosa que darnos a todos las
    mismas oportunidades de superación.

    Todos los seres humanos, y los latinoamericanos no
    podemos ser la excepción, tenemos nuestros propios
    talentos. Es decir habilidades, destrezas y capacidades que nos
    hacen únicos, pues con el famoso ingenio latino, que llega
    a veces hasta la genialidad, ahí está el potencial
    de nuestro futuro promisorio.

    Lo que necesitamos es un Sistema Social y
    Político que permita que nos soltemos y que volemos tan
    alto como queramos hacerlo, sin limitaciones de ninguna clase
    más que el respeto y acatamiento a nuestro ordenamiento
    legal, constitucional y moral.

    ¿Es tanto pedir tal cosa?.

    ¿Es posible soñar con esa libertad
    enmarcada en un Estado de Derecho firme, protector y al servicio de
    los más olvidados y excluidos?.

    ¡Por supuesto que sí!.

    Los otros elementos que conforman el nuevo poder ya
    definido y establecido en la inteligencia, son la chispa,
    vivacidad, agudeza y perspicacia, unido a la intuición y a
    la imaginación, capaces de despertar una nueva gama de
    posibilidades sociales en nuestras comunidades tan atrasadas y
    estancadas en el fango, que debemos de propiciarlas y
    despertarlas en nuestros hijos para descansar confiados en que
    ellos y su descendencia sí moldearán el futuro
    adecuado para nuestro país.

    La solidaridad,
    respaldo y defensa que tiene que tener capacidad de darnos el
    Nuevo Estado que construiremos, serán la base de la
    fraternidad y buena voluntad que mantendremos con nuestros
    semejantes.

    ¿Hace cuanto que usted no tiene fraternidad y
    buena voluntad para con sus vecinos, compañeros, amigos,
    enemigos y desconocidos con los que, lo quiera usted o no, se
    mantiene interactuando cada momento y día con
    día?.

    El dicho ese de "como me tratan trato" es la
    venganza andando y la ley del talión en su máxima
    expresión.

    Y con esa programación que nos metieron en nuestro
    psiquismo, y que desgraciadamente continuamos metiendo en el de
    nuestros hijos, lo único que hemos conseguido ha sido la
    separación, la exclusión, la revancha y el
    fanatismo.

    Fatal para nuestra nueva Nación.

    Ahora y a partir de estar conscientes de nuestro nuevo
    poder y los logros sociales que vamos a conseguir, tenemos que
    borrar este casete y cambiar la orden tan desproporcionada que
    tenemos por el respeto, fraternidad y buena voluntad.

    Y entonces la nueva frase a la que debemos hacerle caso
    será "al mal tiempo buena cara".

    ¿Con qué tipo de personas nos gusta estar,
    compartir y trabajar?.

    ¿Acaso con los prepotentes, abusivos, malcriados,
    violentos, mentirosos, farsantes y cínicos?.

    ¡Claro que no!.

    Nos gusta estar, compartir y aprender de los que tienen
    lucidez, comprensión, amabilidad, fraternidad, ingenio,
    chispa, gracia, inteligencia y sinceridad.

    ¿Podremos por fin tener políticos en
    Latinoamérica y en cada uno de nuestros respectivos
    países personas con estas habilidades reales?.

    En nuestras manos está tenerlos y conservarlos si
    nos decidimos a participar activamente en la vida cívica y
    política nacional, pues sólo fiscalizando y
    delegando la representación en aquellos que de verdad son
    como nosotros, conseguiremos botar y deshacernos de los largos,
    picaros, demagogos y farsantes que usan a la política como
    medio para salir de pobres.

    EL NUEVO TIPO
    DE GOBIERNO QUE NOS MERECEMOS TODOS

    En pocas palabras el nuevo Gobierno, en este nuevo orden
    de cosas que hay que implantar en cada uno de nuestros
    países, debe ser uno en donde exista la inclusión,
    la representación de la sociedad tal cual es y que tenga
    la capacidad de interpretar lo que cada comunidad, municipio,
    departamento o provincia, región y en el ámbito
    estatal y nacional necesitamos.

    Si en Latinoamérica somos una sociedad
    multicultural, pluriétnica y multilingüe, así
    debe estar conformado nuestro Gobierno, tanto en el Organismo
    Ejecutivo, Judicial como en el Legislativo.

    Y sólo así, entonces, haremos el honor a
    nuestros conciudadanos que han estado pésimamente
    representados y por eso mismo afuera de las oportunidades de
    saber y conocer con exactitud cuáles son sus
    sueños, problemas, prioridades, anhelos y
    deseos.

    Y confiados en que verdaderos representantes de nuestros
    pueblos van a buscar soluciones
    integrales,
    que toman en cuenta a todos y cada uno de los representados,
    podremos tener, por fin, un Gobierno que provoque estabilidad,
    consenso y aceptación general.

    ¡Qué lindo es soñar
    despiertos!.

    Debemos desechar el sistema opresor que nos tiene
    envueltos y salirnos de ese círculo vicioso que nos ha
    mantenido como borregos supeditando nuestra participación
    democrática a ser sujetos pasivos en las campañas
    políticas y sujetos activos
    sólo el día de las elecciones.

    ¡Qué lindo!.

    Durante casi tres años y medio, cuatro
    años y medio o cinco años y medio, que es el
    período que queda afuera de cada campaña electoral,
    lo que resulta después de nuestra participación el
    día de las elecciones no es otra cosa más que una
    casi monarquía en donde el nuevo monarca,
    Presidente electo por el voto mayoritario de los empadronados, es
    el mandamás, el papá de los pollitos y un reyezuelo
    cualquiera.

    Y volvemos a lo mismo.

    ¿Qué otra cosa si no eso tienen que hacer
    nuestros presidentes?.

    ¿Acaso hay algo que se los impida?.

    Y volvemos a tener el planteamiento originalmente
    expuesto desde este manual y a afirmar, enfáticamente, que
    son las estructuras del Estado las que permiten estas paradojas
    en la vida política de nuestro país.

    Si cambiamos de fondo estas graves limitaciones que
    padecemos los ciudadanos, el nuevo Gobierno que tendremos
    será uno con visión de conjunto y trabajando por el
    desarrollo, protección y bienestar de nuestras familias, y
    no como los que hemos tenido que buscan fortalecer las
    instituciones y organismos que protegen en sus oprobiosas redes a
    los ladrones, corruptos y malandrines gobernantes, funcionarios y
    empleados públicos.

    Este Nuevo tipo de Gobierno, que muy bien nos merecemos,
    debe estar supeditado a ser el facilitador y el gestor del
    Desarrollo Humano y Social, y no uno que busca medrar con y desde
    el Presupuesto del Estado.

    Y cuando hablamos del Desarrollo nos referimos al de
    infraestructura, al humano, al productivo y que genera empleos,
    al territorial, al social y al económico.

    No podemos dejar de mencionar que un factor de primer
    orden, y que tiene enorme peso en la conformación de
    cualquier junta directiva, comité, asociación y no
    digamos gobierno, gabinete o equipo de trabajo, son los
    complementos de los factores sociales de sus miembros o posibles
    integrantes.

    Un Presidente, de cualquiera de los tres
    poderes del Estado, pero principalmente el del Ejecutivo, por
    la propia concepción constitucional de esa función,
    está sujeto a las presiones, ambiciones e intereses de los
    miembros de su Gobierno, y por supuesto a la de los
    representantes de los grupos de poder
    económico, industrial, agrícola, bancario y
    financiero, al igual que los del poder paralelo, del crimen
    organizado y de gremios, asociaciones, iglesias, y
    representantes de organismos internacionales.

    Todos los representados en un Gobierno, es decir los
    ciudadanos y las familias que integramos las comunidades, tenemos
    una serie impresionante de costumbres, conductas y valores, es
    decir de culturas y subculturas, que tienen que influir en las
    decisiones que se toman o se dejan de tomar en las cúpulas
    gubernamentales.

    Existen líneas, creencias y estilos que motivan
    la existencia social entre los miembros de nuestros pueblos, y la
    actitud, respuesta y proceder del Estado –por medio de los
    funcionarios a cargo de las instituciones, organismos, oficinas y
    dependencias públicas, que llegan con mayor o menor fuerza
    hasta las comunidades-, es la que debe de ir de la mano con la
    evolución social.

    Pero también están los bloques de personas
    atrincherados en la religión, en gremios
    y diferentes asociaciones de mutuo interés
    para sus miembros, los que de manera progresiva debilitan o
    fortalecen a la sociedad en general pues hacen llegar sus
    influencias a casi toda la nación.

    Con un ejemplo práctico, y de la vida real,
    podemos ver en la clase de edificio que descansa nuestra
    gobernabilidad.

    Si somos parte de un pueblo catalogado en los
    últimos lugares en lo que a desarrollo humano se refiere,
    y que año con año nos hundimos mucho más que
    el año anterior, y si a eso le sumamos las precarias
    condiciones de salubridad, alimentación y
    oportunidades de superación; aparte de llorar y de buscar
    culpables, tenemos que tener la madurez necesaria y obligada para
    ponerle un alto a la situación y construir un nuevo Modelo
    Socio Político.

    Y el reconocimiento de la heterogeneidad de nuestro
    Estado nos debe motivar a proponer el diálogo,
    el consenso y el amplio debate de la
    vida nacional, pues por esa misma razón de tener
    diversidad de manifestaciones culturales, de lengua y de
    etnias, se hace indispensable, en un Nuevo Gobierno, como punto
    de inicio a la transición, que sea convocado un Gran Pacto
    de Gobernabilidad.

    Este Foro Nacional
    de discutir en una gran mesa y de diseccionar la
    problemática actual y visualizar muchas cabezas el futuro
    inmediato de nuestros hijos, permitirá poner en
    práctica un ejercicio primario de comunicación, interrelación,
    reflexión y aceptación de los derechos de los
    otros.

    El pesimismo, la derrota y el fatal conformismo que a
    muchísimos latinoamericanos nos tiene sumidos en la
    desesperación, pues no vemos más que fatalidad para
    el mañana de nuestros hijos, debería de motivarnos
    de manera suficiente para detener esta embestida de lo
    tradicional y cotidiano y poner todo nuestro empeño en
    construir algo diferente, nuevo y capaz de protegernos a todos
    por igual.

    Debemos de ser las personas de carne y hueso los que en
    un gran consenso nacional impongamos la clase de Gobierno que
    esté a cargo de las instituciones y dependencias que nos
    permitan transitar hacia el desarrollo integral.

    El poder político, pero en general el poder,
    cualquiera del que hablemos o nos refiramos, tiene dos lados. De
    uno está el que lo ejerce y del otro los que lo
    reciben.

    Pero adentro del poder, en la parte de ejercerlo,
    también tenemos dos facetas y el éxito de un
    Gobierno está en el equilibrio, comprensión,
    armonía y calidad que se pueda conseguir entre ambos
    factores de poder.

    El poder del que lo ejerce está dividido en el
    que tiene el Gobernante, en este caso el que gana las elecciones
    y es electo Presidente del Poder
    Ejecutivo, y el que tienen las instituciones y organismos
    que, junto a los funcionarios y empleados que tienen a su cargo
    tales entidades del Estado, prácticamente tienen la mayor
    ingerencia en la vida productiva de nuestro
    país.

    Por supuesto que los lineamientos generales los da el
    grupo que el Presidente nombra como su Gabinete de trabajo en el
    Gobierno, pero la estructura que existe y que está
    conformada por los cuadros medios y bajos de cada
    institución, dirección, jefatura y oficina
    pública es la verdadera rosca del poder
    público.

    Cuando oímos decir, o aún nosotros lo
    repetimos, que no se ve claro con el Gobierno y que las cosas no
    caminan, lo que realmente sucede es que la estructura
    básica del Gobierno, los seres humanos que tienen
    posiciones intermedias y bajas en las oficinas estatales, se
    parecen más a un animal terco que a un conjunto de
    personas preocupadas por la población.

    Un buen ejemplo lo vemos con los profesores y maestros
    de educación
    pública que, sin duda son millones en Latinoamérica
    y miles en nuestro respectivo país, lo que representa una
    fuerza enorme de poder, pero que sin una guía adecuada
    están acostumbrados a hacer lo que se les antoja con su
    horario, enseñanza y capacitación.

    Si nuestro respectivo país tiene aún un
    alto porcentaje de analfabetismo
    se debe a que ese poder que descansa en los miles de maestros y
    profesores no es más que un mecanismo de freno al
    desarrollo educativo de nuestro pueblo.

    Por igual, el grupo de la sociedad que recibe las
    acciones del poder público, mejor conocido e identificado
    plenamente como la sociedad civil, también está
    dividido en dos. El grueso de la población que no tiene
    organización ni pertenece a ningún
    grupo participativo, y los grupos, asociaciones y gremios de
    presión.

    El esquema natural y práctico del poder
    público debería de empezar en las comunidades y
    terminar, con los beneficios sociales que es el fin de la
    política, siempre en las poblaciones.

    Es decir que si hacemos lo correcto nos corresponde a la
    sociedad participar abiertamente en los grupos cívicos y
    políticos y elegir y ser electos, subir a los puestos
    públicos y traducir el poder público, por medio de
    la intermediación e interpretación de los problemas
    nacionales, en soluciones, infraestructura, desarrollo
    productivo, elevación de los niveles de vida y en general
    la superación y los beneficios que nos merecemos los seres
    humanos.

    Ese es el concepto del nuevo tipo de Gobierno en el que
    deberíamos de estar involucrados.

    ¿No es justo que lo tengamos lo antes
    posible?.

    ¡Claro!.

    Pero nos corresponde hacer nuestra parte a nosotros, los
    pertenecientes a la sociedad civil, a
    los millones de latinoamericanos mayores de edad y conscientes de
    aportar nuestro concurso al país que nos pertenece, y por
    el cual debemos trabajar en su beneficio.

    Los actores del poder también están y
    provienen de diferentes grupos.

    El poder militar es uno que tradicionalmente ha sido
    factor de casi toda la actividad nacional.

    El poder económico, industrial, bancario y
    financiero es de vital importancia en el desarrollo socio
    político, pues son los encargados de generar y provocar
    empleos, riquezas y proyectos productivos.

    El poder político ha perdido fuerza, a pesar que
    sólo por medio de los partidos políticos se accede
    al poder público, la opinión general del
    latinoamericano lo ha minado hasta el extremo que estos grupos
    hoy están todos desprestigiados y no se obtiene de ellos
    el beneficio y el desarrollo que anhelamos.

    Aun cuando pretendan reciclarse.

    La comunidad de países amigos y los organismos
    bilaterales y multilaterales son un fuerte componente en el poder
    local.

    Las organizaciones no
    gubernamentales, ong´s,
    han adquirido una compleja red de oficinas y
    representantes en todos nuestros países, capaces de mover
    las voluntades de las comunidades.

    Los sindicatos
    están prácticamente desacreditados y muy por debajo
    de lo que realmente deberían de representar.

    La población no tiene un medio adecuado para
    expresar su voluntad, pues estos grupos que tienen, cada uno, su
    correspondiente cuota de poder, influencia y presión, no
    poseen la capacidad de albergar en su seno a la
    población.

    Y este espacio es el que la propia sociedad y estructura
    del Estado le tiene reservado a los partidos políticos que
    no han podido fortalecerse y presentar una plataforma real de
    intermediación e interpretación de los problemas,
    salir en defensa de las mayorías, fiscalizar a
    funcionarios e instituciones, servir de contrapeso y freno al
    equipo político que Gobierna, y hacer una oposición
    constructiva para tonificar nuestra democracia.

    Este espacio lo han tenido que venir ocupando los medios
    de comunicación, como fieles fiscalizadores, aunque
    algunos de ellos estén motivados por la búsqueda de
    la noticia que les venda mejor su medio; ellos,
    periódicos, radioperiódicos, tele noticiarios y
    revistas, han asumido la responsabilidad, de manera valiente, que
    el grupúsculo de políticos no han querido ocupar
    quizá por no levantar demasiadas olas o por aquello que
    "no hay que escupir para arriba".

    ¿CÓMO
    ES ESE DESCONOCIDO SER QUE VIVE EN SU INTERIOR? ¡Y QUE
    QUIERE EJERCER EL PODER
    PÚBLICO!

    Empecemos con una pequeña reseña del
    ejercicio del poder.

    No hay nada escrito ni regla general para este
    tema.

    Lo que sí se requiere es una buena estrategia
    política para implementar, integrarse, coordinar, dirigir,
    planificar, rediseñar, controlar y ejecutar los pasos que
    por lógica
    debe de tener el poder público cuando llegamos a ocupar la
    Presidencia de la República.

    Por supuesto que debemos estar basados en la
    Constitución y en la estructura legal y moral de nuestro
    país.

    Así que mucho ojo y a tomar lecciones
    constitucionales y de los códigos legale para no meter
    mucho las patas cuando nos toque estar en el poder.

    ¡Ah que dicha!.

    La estrategia a diseñar debe comprender los
    aspectos reales adentro de este rumbo, como lo son tener
    disponibles todos aquellos factores medibles del poder
    público y tratar de predecir los otros que nos son ni
    cuantificables, mucho menos tangibles o medibles.

    El tamaño de nuestro territorio, la
    división política en estados, en departamentos o
    provincias, municipios, aldeas, caseríos y comunidades, el
    número de habitantes, de empadronados, de mujeres,
    hombres, niños,
    indígenas, ladinos, productos, masa monetaria, ingresos
    fiscales, déficit, préstamos, tasas de
    interés y en fin todo aquello que ya tiene un
    número que lo convierte en fácil de
    estudiar.

    O relativamente fácil.

    La parte realmente difícil y aguda del poder
    público y su ejercicio es la que no podemos ver, medir y
    ni siquiera por medio del análisis probabilístico o de manera
    estadística cuantificar.

    La opinión pública es la clave en esta
    parte.

    Y que mejor que servirnos de los medios de
    comunicación, escritos, radiales, televisivos y los no
    tradicionales, vallas, volantes, boletines, dibujos,
    caricaturas, hasta llegar a los más habituales, como lo
    son los chistes, los
    chismorreos y lo que se dice de boca en boca en las fiestas,
    reuniones y entre grupos de cuates y amigas.

    Ahí está el secreto del ejercicio del
    poder.

    Si somos capaces de interpretar la voluntad del soberano
    pueblo, por medio de sus múltiples manifestaciones, por
    las cuales no pagamos ni un centavo pues nos llegan por los
    diferentes medios de
    comunicación y de expresión popular, ya la
    hicimos.

    Resulta ridículo que no nos tomemos la molestia
    de leer, oír o ver las noticias
    directamente, sin intermediarios, así como que nos hagamos
    los locos de los comentarios, editoriales, columnistas y personas
    que emiten opinión, pues ellos, en su conjunto
    están recibiendo señales
    de las personas gobernadas y lo único que hacen es
    transmitirlas, comentarlas, interpretarlas, analizarlas y
    recomendar las acciones a tomar.

    Vea usted que Equipo tan tremendo tenemos para usarlo
    sin pagarles nada.

    En bandeja de plata.

    Y lo mejor que no nos ocultan nada.

    Tratan al Presidente y a los funcionarios sin ninguna
    consideración, como sí la deben tener los
    subordinados, amigos y compañeros de aventura en hacer
    Gobierno con el Presidente de turno.

    Así ¿cómo puede tener
    imparcialidad, hechos reales y la verdad el señor
    Presidente?.

    Si hay aduladores, cantadores de poesía
    y personas que ensalzan al gobernante y que le impiden enfrentar
    la realidad nacional, el Presidente debe mantener todos los
    días los medios escritos para leerlos y enterarse,
    así como un su radio para
    oír los comentarios populares y una su televisión
    portátil para ver en vivo y a todo color la amarga
    realidad de la población que confió su vida,
    destino y familia cuando votaron por él y por el equipo de
    magia y ensueños que presentó en la Campaña
    Electoral.

    Claro que hay que tener mucho cuidado con mal
    interpretar lo que se lee, oye y ve por los medios, pues, no hay
    que olvidarlo, existen intereses muy especiales que hacen que se
    contraten personas para llamar a las emisoras de radio y que
    escriben a los periódicos haciéndole la vida
    imposible a equis o ye persona,
    principalmente a altos dirigentes y gobernantes, con el
    único fin de crear una clima artificial
    de ingobernabilidad, de rechazo y repudio a ciertas
    políticas.

    Aquí tiene que funcionar el sentido común
    de asesores y encargados de ver el panorama y decirle al
    señor Presidente qué es realmente lo que la
    opinión pública manifiesta y qué diablos son
    las sandeces que grupos interesados hacen publicar para su
    beneficio personal o de
    grupo en contra de la imagen, prestigio
    y gobernabilidad del Presidente y su Gobierno.

    Pero, como ya lo dijimos, es muy fácil reconocer
    cuando no hay llamadas espontáneas a los medios y
    distinguirlas como un esfuerzo planificado para perjudicar la
    figura de las personalidades del Gobierno en desmedro de la
    propia estabilidad nacional.

    Ahora sí pasemos a la parte interior de cada uno
    de los que pretendemos llegar a dirigir los destinos, vidas y
    productos de nuestro pueblo y ejercer el poder público y
    tenemos que abrir muy bien nuestra mente, espíritu y hasta
    la energía, pues no será cosa bonita con lo que nos
    enfrentaremos.

    Si estamos dispuestos a jugárnosla para llegar al
    poder y ser los siguientes mandamases en el próximo
    Gobierno, es indispensable que conozcamos exactamente a
    quién llevamos adentro de nuestro cuerpo, nuestros
    límites, emociones,
    madurez, juventud y
    compostura social.

    Es preciso no sólo conocernos íntimamente
    y aceptarnos tal cual somos, sino que tratar de integrarnos y
    cambiar todo aquello que nos puede perjudicar ante la
    opinión pública que es la que pone y quita a los
    políticos del pedestal en que queremos que nos
    tengan.

    Le juro que usted cree que ya se conoce, que sabe todas
    las debilidades, secretos y sueños personales
    suyos.

    La amarga y dura realidad es otra.

    Usted tiene un desconocido ser que habita en las
    profundidades de su alma y ni
    siquiera se lo han presentado.

    Que le parece si hacemos un recorrido por su
    interioridad y le sacamos el diablo, el ángel y hasta la
    caspa interna que lleva usted como producto de su entorno,
    educación, hábitos, costumbres y de la genética
    que heredó de sus ancestros y la variación,
    evolución y cambios que han hecho en su interior otros
    factores, intereses y golpes.

    ¿SE
    CONOCE USTED MISMO?

    O mejor dicho ¿es usted capaz de reconocerse si
    mira en su interior de manera profunda y sin pudor?.

    Si es terrible mirarnos muchas veces en el espejo, pues
    la imagen que vemos es una atroz, ya que las libras de más
    nos dan unos enormes cachetes o las de menos un aspecto
    cadavérico o de sidoso, imagínese entrar en nuestro
    interior y enfrentarnos con esa serie de elementos, sentimientos,
    pasiones, mentiras, aspavientos y demás pequeñeces
    que hemos acumulado por años, pero que son lo que
    realmente somos.

    Ahí, en nuestro interior, está el
    verdadero ser que queremos poner a Gobernar nuestro
    país.

    ¿Votaría usted por un pícaro,
    desalmado, hipócrita, matón, estafador, mentiroso a
    rabiar y en fin por un miserable y ruin ser humano?

    Sin ninguna duda que no lo haría.

    Entonces ¿cree que la gente votaría por
    usted si se llegara a saber a quien realmente tiene en su
    interior?.

    Para evitar este dilema y vivir sufriendo, es necesario
    que hagamos un viaje a nuestro interior y conozcamos todas
    nuestras limitaciones y debilidades para trabajar en ellas,
    corregirlas y salir adelante.

    Si podemos determinar las partes positivas, que las
    tenemos, y las negativas, que también nos abundan,
    lograremos estar mejor preparados para tomar acciones y corregir
    las que se puedan y vivir sin dilemas con las que no se
    puedan.

    ¿No le parece lo mejor?.

    La mayoría de las personas que participamos en la
    vida política es porque somos medio simpáticos, a
    pesar que esa simpatía y cariño que dicen algunos
    que tenemos sea producto de nuestro dinero, posición y
    prestigio que les servirá mucho más a estas
    aves de
    rapiña que se nos pegan o pegarán en el camino que
    a nosotros mismos.

    Pero como cada día nos enfrentamos con diversas
    personas, tanto las de nuestro equipo como las de las comunidades
    a las que acudimos para decirles que estamos dispuestos a
    arriesgar nuestra vida por ellos, será muy fácil
    hacer un pequeño examen de conciencia con
    esas actitudes que vemos de ellos hacia nuestra
    persona.

    Y siguiendo uno de los tantos consejos de Confucio
    cerremos nuestros ojos, ajustemos el cinturón de nuestro
    asiento, para no caernos de las sorpresas que nos aguardan en
    este viajecito interno, y recemos, oremos y pidamos ayuda al
    Creador, pues este gran pensador y filósofo chino nos deja
    advertido lo que tenemos que hacer al respecto.

    "El hombre
    superior se observará a sí mismo cuando esté
    solo. Y procederá a examinar que no haya nada malo en su
    corazón, para que no haya causa de
    insatisfacción consigo mismo".

    Esto no es otra cosa que tenemos que aprender a
    reconocer que en nosotros mismos descansa el afecto,
    cariño, apoyo y votos que nos tengan a bien otorgarnos los
    ciudadanos.

    Ya lo dijimos, anteriormente, que es muy difícil
    votar por o tenerle alguna consideración a un maleante,
    bribón, prepotente, antipático, cobarde y ruin ser
    humano.

    Pero esos elegantes atributos son una propiedad del
    carácter y personalidad
    de cada quién, sujetos, por eso mismo, a cambiarse,
    ocultarse muy bien y surgir como todo lo contrario para beneficio
    de nuestros futuros votantes.

    El problema es que debemos sacar totalmente a la bestia
    y al diablo que llevamos adentro, pues si sólo lo
    adormecemos mientras dura la campaña política, al
    nada más llegar al poder público esa personalidad
    real espantosa que tenemos resurge con fuerza
    vengativa.

    Y quien paga el pato no es otro que el aguantador y
    abusado pueblo de nuestro país.

    Una persona segura de sí misma, que es el primer
    requisito de un verdadero y duradero líder y conductor
    nacional, debe tener una personalidad equilibrada y
    confianza.

    ¿Qué pensar de un divorciado o de aquel
    que tiene hijos fuera de matrimonio?.

    ¿O del que no ha tenido estabilidad laboral?
    ¿De un vicioso que depende del cigarrillo, del licor, de
    las drogas, del
    naipe, de las mujeres o de cualquier otra incontrolable
    manifestación de debilidad?.

    Un ser humano excepcionalmente seguro, equilibrado y
    confiado en su personalidad está siempre controlado en sus
    pasiones y sentimientos.

    Es decir que no grita desaforadamente cuando la
    tensión llega al máximo, ni tira cosas, revienta
    puertas, amenaza por doquier o saca la pistola para sentirse
    seguro de sí mismo.

    ¿Conoce usted a alguien que en un altercado entre
    conductores de vehículos para, se baja con su arma en la
    mano y dispuesto a quebrarle la madre al que se le
    enfrente?.

    Ese no puede ser un buen líder.

    Pero aquel que le mienta la madre a otro, que hace
    señales con los dedos y el puño, pero que
    rápido recupera el buen humor y el apetito, ese es alguien
    que puede trabajar en su conducta y sin
    llegar a ser un liderazo tiene madera de
    acompañante en el Gobierno.

    El adecuado líder es aquel que demuestra
    confianza y credibilidad con las personas que lo buscan y
    solicitan y que reciben el apoyo personal de
    él.

    Aquel que justifica su accionar no sirve para
    nada.

    Aquel que pide disculpas antes que permiso, ese
    sí tiene futuro.

    Pero aquel que visualiza las cosas y es capaz de
    diseñar, dirigir y persuadir a varios de
    acompañarlo en equis aventura, ese es el bueno, el seguro
    de sí mismo y el que va a estar dispuesto a tenderle las
    manos a sus acompañantes si hay resbalones o caídas
    no previstas.

    La persona que se asusta con las multitudes, de
    más de diez personas, no digamos de cientos y miles de
    ellas, y que trata de tener todo bajo llave y control,
    fiscalizando a los demás, no es más que una
    caricatura de líder.

    No sirve para nada, pues en su desconfianza demuestra su
    debilidad.

    A nadie nos quitan lo que nos pertenece.

    Los ladrones nos podrán quitar lo que tenemos
    pero debemos de asumir que únicamente servimos a un
    propósito que escapa a nuestra comprensión y pronto
    seremos resarcidos con creces de esa temporal ausencia de bienes
    materiales.

    Los que no saben perder en lo simple, en un juego, en un
    compromiso, apuesta o meta, no podrán generar confianza en
    los débiles, en la masa humana y en las comunidades, que
    son precisamente nuestro objetivo ya que ellos son los que siguen
    ciegos al fuerte, al seguro de sí mismo y al que puede
    demostrar que pierde sin rencores y sin ataques, mucho menos
    justificando lo que no tiene justificación.

    El que tiene capacidad para devolver limonada de los
    limones que le lancen, ese es el bueno.

    Es decir, confiado en su capacidad, no responde al
    insulto con insultos ni con prepotencia, sino con ingenio explica
    las cosas de manera comprensible, dejando al otro o a los otros
    en entredicho.

    Los que delegan las responsabilidades y están
    seguros de
    confiar en los demás, son los que obtienen los mejores
    resultados de la gente, pues tienen la capacidad de valorar a los
    que los rodean y les dan la confianza necesaria para hacer las
    cosas bien hechas.

    Ahora bien, a pesar de saber delegar responsabilidades,
    hay personas que no pueden con esa delegación y ellos
    mismos se eliminan solos.

    Y si las personas extrañas, que no saben que
    usted pretende ser el próximo gallo, lo miran, se
    ríen de su persona y hablan de lo que representa, y
    chismorrean, tenga por seguro que mejor habrá que
    dedicarse a la pesca y no a
    la política de grandes ligas.

    Y si no le gusta preguntar, indagar o pedir
    instrucciones, y le salen bien las cosas y es felicitado
    constantemente por sus contribuciones, usted es el
    indicado.

    Proclamarse líder no es cosa suya, ya que la
    propia gente que lo ha rodeado lo tiene que percibir y tratar
    como tal.

    ¿Así ha pasado con usted y la gente lo
    respeta porque su opinión normalmente es
    correcta?.

    ¡Que bien!.

    Vamos con buen paso.

    Hágame el favor de comunicarse conmigo y
    tómeme en cuenta porque, si es así su forma natural
    de ser, usted puede ser el próximo Presidente y que mejor
    que yo esté en su equipo.

    ¿No le parece que me debe por lo menos
    eso?.

    Cuidado y no vaya a ser ingrato porque la ingratitud es
    la muestra de los
    pusilánimes y de los hipócritas que suelen esconder
    sus bestialidades en momentos de elecciones.

    ¿VIVE
    CÓMODO CON USTED MISMO?

    Si la idea de pasar una velada o jornada sólo,
    sin compañía, le provoca normalmente incomodidad,
    molestia y algún grado de pánico,
    ya empezamos mal. Pues si ni usted se aguanta, imagínese a
    los demás.

    Ahora bien, si puede administrar su tiempo para gozar
    con algún pasatiempo o distracción cuando
    está solo, pero no pasa más allá de lo
    normal en esa pequeña diversión (normal es que no
    descuide su vida por el pasatiempo, pues entonces ya es un vicio,
    y eso sí es tremendamente malo para quien pretende liderar
    un movimiento o
    un país), eso significa que es capaz de compartir con su
    ser interno las cosas sin conflictos,
    penas, temores o pánicos.

    Y por lo tanto si usted se acepta en la intimidad, los
    otros lo harán por igual.

    Acostumbra irse a tumbar a su cama o sofá cuando
    está de bajón, con problemas o medianas
    dificultades y se duerme, entonces usted evade, se esconde y
    oculta de la vida.

    Y eso no está bien.

    Pero si en situaciones difíciles o de
    aburrimiento usted es capaz de estar tumbado en la cama, en el
    sofá o en cualquier lugar, y logra meditar, imaginar y
    analizar la situación, su ser interno le dará la
    luz para la
    solución adecuada.

    Si empieza a llamar a sus amigos, conocidos o familia
    por teléfono, sin ninguna razón
    sólo porque no hay mejor cosa que hacer, es una excelente
    manera de relaciones
    públicas, pero como no tiene sentido cuando lo hizo,
    el problema es que el vacío que usted sentirá le
    indicará que no se siente muy bien sólo y necesita
    oír la voz de sus conocidos.

    Esto no está del todo mal.

    El problema es que esas llamada sean sin ninguna
    razón y constantes y febriles.

    ¿Cómo darnos cuenta de ese
    momento?.

    Cuando las personas a quienes intentamos hablarles se
    nos nieguen, nos traten de despedir rápido y nos contesten
    en tono no tan amigable.

    Eso sólo nos indicará que los aburrimos y
    hasta los tenemos hastiados de nuestra insistencia.

    Si reniega mucho de su trabajo, actividad o de su
    ocupación, es bueno que empiece a buscar otra cosa, pues
    rápido viene lo serio y no hay peor cosa que estar
    haciendo algo que nos disgusta.

    Pero si disfruta, goza y así luce en su trabajo,
    actividad o en las ocupaciones diarias, usted está
    plenamente satisfecho con su potencialidad productiva, y usted
    está muy cómodo consigo mismo.

    Felicitaciones.

    Es bueno que tratemos de pasar un rato con nosotros
    mismos a solas, divagar la mente y dirigirla es el mejor modo de
    encontrar respuestas a la vida.

    Claro que pasar mucho tiempo adentro de nuestro ser, es
    parecido al escape de las drogas, todos
    los extremos son malos; el único que no es malo es el de
    no fumar.

    Aunque debe haber otros.

    Si es normal verlo a usted compartiendo y hablando con
    extraños, y piensa que las cualidades de la mayoría
    de las personas son más que los defectos que pudieran
    tener, y usted disfruta compartiendo sus ideas, pensamientos,
    experiencias, escritos y otras posesiones con los demás;
    no hay duda al respecto.

    Es usted relativamente dueño de su temperamento y
    por lo general se mantiene feliz, contento y nunca a la defensiva
    de los demás.

    Pero si cree que cuando las personas en una
    reunión murmuran entre sí lo hacen porque hablan de
    usted, y acepta con frecuencia que hay pocas esperanzas de
    solución a la vida en general, o busca corregir a los
    niños de una manera estricta y muy disciplinada, y que
    aquellos días de su niñez fueron los más
    alegres, tampoco hay dudas.

    Se hace indispensable ponerse en manos de un buen
    terapeuta en la conducta
    humana.

    Las crisis a nuestro derredor nos permiten conocer de
    primera mano nuestra amarga o dulce realidad.

    Como seres humanos que somos, sujetos a los vaivenes de
    la sociedad, costumbres, herencia y
    genética que nos controla casi todo, con las crisis,
    dificultades, conflictos y apuros, nos templamos en nuestro
    carácter y normalmente actuamos de acuerdo a nuestras
    limitaciones internas.

    Es decir que ahí, en los momentos de mayor
    tensión, podemos ser calificados íntegramente y
    salir de dudas con respecto al valor, a la
    ecuanimidad, a la confianza y al grado de liderazgo que
    realmente tenemos.

    Los que se asustan, desconfían y la curiosidad es
    lo que los mueve en las dificultades, deben ajustar su emotividad
    y trabajar duro para enfrentarse a la vida con
    decisión.

    Los que se asustan, porque es normal estar temerosos
    ante los conflictos, pero no corren a esconderse o a ponerse bajo
    el resguardo de alguien más, y se enfrentan con
    algún grado de valor, van por buen camino.

    Ahora el que se asusta, pero asume el control y dicta
    rápido acciones a tomar, tratando de infundir valor a los
    que lo rodean, ese es el verdadero líder.

    ¿En dónde está usted?.

    ¿Se siente cómodo consigo
    mismo?.

    Y pasando a otra cosa, importante y casi vital en la
    vida de un político, y no digamos en la del Gobernante,
    tenemos que vernos en el centro de un gran problema o serie de
    problemas.

    Todos nosotros, en el transcurso de nuestras actividades
    diarias, nos hemos enfrentado con problemas, algunos más
    serios que otros.

    Y si hacemos un pequeño análisis de esas
    situaciones y tratamos de recordar, lo más exactamente
    posible, cómo las manejamos y la manera en que salimos o
    nos metimos en más problemas, eso nos ayudará a ver
    qué fue lo equivocado o correcto que hicimos.

    Las crisis, dificultades y conflictos son y ocupan la
    mayor parte de la vida de un político.

    ¿Qué tan bien se ha comportado usted con
    las crisis?.

    ¿Qué tan bien cree que se puede comportar
    con las crisis nacionales, de gobernabilidad y las sociales de su
    país si usted llegara a ocupar la Primera
    Magistratura?.

    ¿Será posible que usted no sea más
    que un ratón y un timorato más e incapaz de
    enfrentar crisis?.

    Como seres humanos tenemos a nuestra disposición
    cinco sentidos.

    De todos es conocido el gusto, tacto, vista, olfato y
    audición, como parte de nuestro desenvolvimiento,
    comunicación y desarrollo interhumano.

    Pero no hay que dejar de mencionar que además las
    personas, por tener una mente despierta y atenta a todo lo que
    ocurre a nuestro derredor, también contamos con cualidades
    que algunos han llamado sentidos de la mente, que nos permiten
    interactuar de otra manera entre nosotros mismos.

    El sentido común, la memoria, la
    reflexión, la imaginación, la creatividad y el
    ensueño, son aptitudes y sentidos que conforman nuestro
    ser interno y que siempre, queramos o no, están a nuestra
    disposición.

    Por supuesto que como todo lo que poseemos en nuestro
    cuerpo, mente y sentimientos deben estar sujetos a la
    práctica, pues algo que no practicamos o no usamos pierde
    agilidad, y por eso la destreza y habilidades se minimizan hasta
    atrofiarse por completo cuando no las usamos o no las ejercitamos
    como deberíamos.

    También tenemos otros sentidos, más como
    atributos del sentimiento y la conciencia, que
    capacidades.

    Y adentro de estas manifestaciones del sentimiento
    están las dualidades, tan peligrosas, como lo son las
    parejas que en una misma línea van de un polo al
    otro.

    Polos que hemos dado en llamar, a sus extremos,
    positivos y negativos.

    Las polaridades amor-odio,
    valentía-cobardía, honradez-inmoralidad,
    bondad-maldad, servicio-indiferencia, y una larga lista de
    parejas, conforman nuestro carácter y moldean la
    personalidad que exhibimos públicamente.

    Si logramos integrar estas tres partes, las del cuerpo,
    de la mente y la de los sentimientos, será cosa sencilla
    enfrentar los grandes retos, las crisis y los dilemas
    nacionales.

    Pero si dejamos que nuestras acciones se vayan
    más del lado negativo de nuestros sentimientos, nos
    será sumamente difícil superar el terror, la
    inmoralidad, la maldad y la indiferencia.

    Y eso nos impedirá actuar con la soltura de un
    verdadero líder, estadista y gran conductor de la
    nación.

    La astucia, más como sutileza que como
    picardía, y encaminada hacia el uso inteligente de los
    errores y horrores de los demás para nuestra causa,
    debemos enmarcarla adentro de la simpatía y audacia, pero
    sin llegar a la imprudencia y mucho menos a la
    chabacanería o vulgaridad.

    Y, si las personas que nos rodean nos dan muestras, por
    medio de sus sentimientos y no por sus sentidos físicos, y
    realmente sentimos nosotros que hay gran comodidad, poca
    hipocresía y mucha confianza hacia nosotros, entonces
    podemos estar seguros que ellos, los que nos buscan sinceramente
    y que bromean con y ante nosotros, lo hacen porque se sienten
    cómodos con nuestra manera de tratarlos.

    Y ese es el único indicativo para asegurar que de
    verdad vivimos y estamos cómodos con nosotros
    mismos.

    Es difícil, y debe ser tremendamente
    decepcionante, comprobar que nos buscan y nos rodean
    únicamente por ver que nos sacan, por hipocresía y
    por el puro interés del momento.

    Ese ser interno que todos llevamos adentro, y que
    normalmente hemos tratado de mantener lo más alejado
    posible de nuestros amigos, familiares y no digamos de la
    opinión pública, es realmente lo que somos y lo que
    nos moldea y que hace que actuemos como lo hacemos en un momento
    de crisis, de problemas y enfrentados a las dificultades
    intempestivas.

    Por mantener oculto y separado de nuestra vida
    pública a nuestro ser interno, hemos colocado una gruesa
    capa, si fuera posible de hierro o de
    concreto, para
    formar con ella una especie de armadura o coraza que nos
    mantiene, según la estupidez del ser humano, protegidos de
    nuestras debilidades.

    Pero olvidamos que en los sentimientos está la
    verdadera fortaleza, desarrollo y vitalidad de nuestro ser, ya
    que la
    comunicación interpersonal sólo se consigue por
    medio de los sentimientos mutuos de respeto, simpatía y
    confianza entre seres humanos.

    Claro que la comunicación interpersonal puede ser
    hacia la aceptación, el rechazo o una combinación
    hipócrita entre esos extremos.

    ¿No hemos oído decir
    "lo trago pero no lo mastico"? Queriendo expresar que
    más por educación o por algún interés
    hacemos el esfuerzo por estar con equis o ye persona, pero que si
    realmente tuviéramos la libertad de elegir, de seguro lo
    rechazaríamos.

    Y entonces por eso es que vemos a la mayoría de
    paisanos, que han escondido sus sensibilidades, actuando
    más parecidos a unos robots que a seres humanos, y a otros
    que regaladotes en sus efusiones, sólo chillando se
    mantienen pues andan con sus sentimientos en las manos y a flor
    de piel.

    Los sentimientos los debemos de llevar muy bien, con
    mucho orgullo y sin estarnos cuidando que nos lastimen, pero en
    donde corresponde que estén.

    Y su lugar no es otro que en el
    corazón.

    Las manifestaciones de la mente no las podemos tener en
    otro lugar más que adentro de nuestra mente, nuestro
    cerebro e
    inteligencia.

    Ese es su lugar.

    Pero si andamos de regaladotes y con las cosas fuera de
    su lugar, seremos presa fácil del fracaso en las crisis,
    ante la ciudadanía y de frente a la terrible
    opinión pública que no perdona a los
    pusilánimes, a los vulgares y a los poco
    inteligentes.

    El otro gran enemigo del ser humano, pero principalmente
    del político que pretende llegar a tener lo más
    rápido posible la miel del poder en sus manos, no es otra
    cosa que el complejo de inferioridad.

    ¿Cómo podemos saber si sufrimos de este
    perverso mal?.

    Una manifestación muy fácil de
    interpretar, en este sentido, es el sentimiento que se nos
    despierta cuando conocemos personas nuevas, experiencias y
    cosas.

    Si nos da una especie de turbación, miedo o
    ansiedad al estar en presencia de personas que no conocemos, o
    simplemente nos perturbamos y alteramos ante nuevas experiencias,
    normales por supuesto y nada del otro mundo, y ante cosas, eso
    sólo significa que tenemos que controlarnos más y
    fijarnos que estamos a punto de manifestar lo que manifiestan las
    personas afectadas por el complejo de inferioridad.

    Otra cosa que es fácil también de
    corroborar es hacer una introspección para analizarnos muy
    bien, en el sentido de revisar si hemos sido sujeto de frecuentes
    fracasos y fiascos.

    Frecuentes podemos dejarlo en un número de
    repeticiones que representan más de lo normal de ocasiones
    al compararnos con otras personas en igualdad de
    condiciones.

    Sin confundirnos con las experiencias frustrantes que se
    dan en los procesos de
    instrucción, o cuando metemos las patas cuando estamos
    aprendiendo un oficio, arte o ciencia.

    Pero si la cosa es y va más allá de lo
    normal (y normal puede ser la media que se da con otros
    compañeros metidos en la misma actividad), hay que buscar
    ayuda lo más rápido posible.

    El que bromea, fastidia y molesta a los demás, si
    no tiene capacidad de aguantar la jodarria, bromas y asedio que
    le hacen, no sólo sufrirá mucho sino que
    está demostrando su complejo terrible de
    inferioridad.

    Y si andamos siempre presumiendo de esto y de aquello, y
    nos lucimos públicamente que somos amigos
    entrañables de fulanito y menganito, normalmente esos
    mencionados son muy importantes, y que sin nosotros nadie puede
    vivir ni arreglárselas, ya salió de nuevo el
    acomplejado.

    Pero para terminar con este pequeño examen de
    conciencia y determinar el tamaño de nuestros complejos,
    bastará con contestarnos, lo más honradamente
    posible, a lo siguiente:

    • ¿Le gustaría cambiarse por otra u otras
      personas y ser esa o esas personas?.
    • ¿Le gusta y se goza con los fracasos de otros
      compañeros?.
    • ¿Cuánta pena, vergüenza o
      turbación le causan sus familiares, algunos amigos o
      compañeros? ¿Mucha, poca o ninguna?.
    • ¿Cuándo usted se observa en alguna
      vitrina o espejo, está normalmente arreglado, rasurado,
      bien peinado, con sus zapatos lustrados, ropa adecuada, bien
      combinado o con su cara empurrada y el ceño
      fruncido?.

    Y de verdad, para concluir este subtítulo,
    sólo hagamos un pequeño repaso por nuestra
    libertad, independencia y sentido del humor, así como por
    las consideraciones, en estos mismos temas, que tenemos de
    nuestros amigos, compañeros y público en general,
    es decir los votantes y sus familiares que influyen en el que
    vota.

    La persuasión y el arte del convencimiento son
    las armas del
    líder.

    Y la discusión o discutir, rivalizar y oponerse,
    sin la aceptación de las cosas buenas que los otros tengan
    y establecer líneas de separación en vez de unidad,
    son las armas del acomplejado y del embaucador.

    Las consultas, los consejos y las guías de otros
    con más experiencia que la nuestra, que nos tienen aprecio
    y que siempre nos lo han manifestado, y que las recibimos para
    saber tomar decisiones en las cosas que nos enfrentamos, nos
    permiten pararnos equilibradamente con nuestra propia percepción.

    Esta actitud es la única muestra de independencia
    y libertad que todo verdadero líder y político
    decente debe lucir.

    Y el libertinaje, no es otra cosa que creyendo hacer uso
    de nuestra independencia y confundida libertad, nos sintamos el
    gallo del corral y, por el complejo y el ego crecido, nos vayamos
    de boca a la primera finta sin pedir consejo o desoyendo lo que
    aquellos que nos aprecian nos dan.

    Estar en armonía con amigos, cuates del alma y
    compañeros, no digamos con la familia y
    seres queridos, es muestra de un buen equilibrio.

    ¿ACASO ES USTED
    COMO EL ALKA SELTZER?, ¡EFERVESCENTE!

    Y así, como esa pastilla blanca que, al contacto
    con el agua, o la
    humedad, empieza a hervir y a borbollar, somos algunos que no
    aguantamos la crítica, la jodarria, las bromas o
    sencillamente que se metan con nosotros.

    En política, y en el camino hacia la Presidencia
    de la República, es un pecado mortal perder la compostura
    y encenderse o ponerse a hervir con algo que nos llegue al
    alma.

    El ciudadano o la ciudadana que no haya podido amarrar y
    mantener escondido a su diablo interno por medio de la
    comprensión de los demás, está condenado a
    ser señalado de irascible e inaguantable.

    Y con tales locos lo que hay que hacer es alejarse a
    toda máquina y no tomarlos en cuenta en nuestras
    actividades.

    Claro y por supuesto que todos somos y estamos sujetos a
    mejorar y a superar esas condiciones de exasperación que
    llegan al límite permisible con las personas
    públicas y líderes políticos.

    El grado que tengamos de madurez mental, física y emocional,
    unidas esas tres condicionantes de y en nuestra personalidad
    política, es sumamente importante para desenvolvernos en
    el ambiente tenso
    y terrible de la política criolla; ya que al menor
    descuido que otros vean en nosotros, y no importa si del mismo
    bando, partido o grupo y hasta equipo, tirarán a matar y
    buscarán desacreditarnos en nuestras
    posiciones.

    Para calmar nuestra calenturienta energía y dejar
    de ser efervescentes, agitados y exaltados, como en muchas
    ocasiones hemos lucido ante propios y extraños, es
    necesario revisar internamente algunas actitudes que hemos tenido
    y la reacción que ha provocado eso en nosotros para
    aprender de estas interioridades, así como de lo que hemos
    visto hacer a otros en igualdad de condiciones.

    Cuando se nos critica, se burlan de nosotros y nos
    llaman la atención, no debemos sentirnos lastimados
    profundamente, pues eso hará que reaccionemos en cadena y
    explotemos intentando hasta matar al desgraciado ese que se
    atrevió con nosotros.

    NO.

    Al contrario, nos guste o no, por lo único que
    deberemos luchar, hacer y mantener es por una actitud
    abierta.

    ¡Absolutamente A B I E R T A!

    Y que no se nos olvide por nada del mundo.

    Así que: las críticas
    ¡bienvenidas!.

    Las burlas tomémoslas como parte del aprendizaje
    y de consejos gratis de los demás.

    Y las llamadas de atención las debemos de
    internalizar.

    Todo eso, las críticas, burlas y llamadas de
    atención tienen una causa, busquémosla y que esa
    sea nuestra primera reacción.

    Tratemos, y esforcémonos en ello lo más
    que podamos, de buscar en la tranquilidad de nuestra intimidad
    tal respuesta.

    Si logramos dar con la
    motivación de esas actitudes que sentimos, aturdidos y
    en nuestra locura por lo que alguien osó decirnos, como
    parte de un gran complot en contra nuestra, ya logramos dos
    cosas. Una, no perder los estribos como acostumbrábamos, y
    dos, que estamos haciendo limonada con los limones que nos
    tiraron.

    Vea usted que importante es ponerle atención
    más a las burlas, críticas, chistes y llamadas de
    atención que a los piropos, lisonjas y halagos, pues
    adentro de lo que creemos, torpes de nosotros, como ataques
    producto de la envidia, lo que realmente está es la verdad
    de nuestro errático proceder.

    Posiblemente hemos sido nosotros mismos, con actitudes
    intolerantes, abusivas, de mal carácter o por nuestros
    sentimientos y emociones mal controladas, los que hemos dado pie
    a tales críticas y señalamientos.

    ¡Cómo nos vamos a molestar o a ponernos
    como la gran flauta si nos vieron borrachos y orinando en las
    calles y nos lo dicen, se burlan y nos sacan chistes y bromas
    pesadas!.

    La gran mayoría de las críticas, burlas,
    chistes, chismorreos, bolas, lengüetazos, mala fama y
    llamadas de atención que otros nos hacen el gran favor de
    hacernos, ¡sí señor gran favor nos hacen!,
    son merecidas, justas y expresan la opinión de cómo
    nos ven los otros realmente y no cómo nos disfrazan esos
    mismos defectos o acciones nuestros amigos, parientes y corte de
    lambiscones, que en política eso es lo que pierde o hace
    perder la dimensión a los líderes, esa recua de
    "incondicionales" que, por no perder su influencia, ninguno se
    atreve a hablarle claro al líder para no ser el portador
    de "malas noticias" y quedar, según el tontuelo, como ave
    de mal agüero.

    Ahora bien, y pongámosle mucha atención a
    esto por favor, una cosa que en política, como en las
    finanzas y en
    el amor, habrá que desechar, lo antes posible, es la
    superstición.

    Que si nos levantamos con el pie equivocado, nos lleva
    la gran diabla en equis o ye cosa.

    Que si botamos sal o rompemos un espejo o nos pasa un
    gato negro enfrente, ya nos cargo la grandiosísima
    gran…, usted ya sabe a quien le echamos la culpa y a quien nos
    referimos.

    Pero nada de eso tiene que ver con lo mal o bien que nos
    vayan las situaciones.

    Vea usted qué cosa más grande tenemos que
    si Dios hace que la lluvia y el Sol caigan sobre buenos y malos
    ¿qué supuesto poder maligno, terrorífico y
    febril pueda haber en las supersticiones?.

    ¿No cree acaso usted en Dios?.

    Entonces porque darle poder y credibilidad a una cosa
    inferior al TODO que es Dios.

    Claro y por supuesto que si le ponemos el suficiente
    coco o atención al gato mugriento, o a la consecuencia de
    pasar bajo una escalera o de haber puesto el pie en la raya del
    piso y a que todo eso nos traerá alguna mala consecuencia,
    y nos ponemos nerviosos y nos dejamos impresionar negativamente,
    por el mismo poder emocional que tenemos internamente, algo nos
    va a salir mal y equivocado.

    Pero nada tiene que ver esa serie de supersticiones,
    hechicerías y fetichismo en nuestra buena suerte o mala
    pata.

    Buena suerte se le desea al que compra números de
    lotería ¡y punto!.

    A un político, y en este particular caso al
    Señor Presidente, lo que lo guiará, para bien o
    para mal, sólo será su reputación,
    simpatía, inteligencia y habilidades emocionales que ponga
    al servicio de los seres humanos que componen la
    nación.

    ¡Qué calamidad que las cosas funcionaran de
    buena o de mala suerte para los políticos!. Nosotros, los
    que nos dedicamos a hacer y vivir de y para la política,
    lo que tenemos son oportunidades y debemos aprender a
    reconocerlas y a verlas en donde los otros, principalmente los
    opositores nuestros, no las ven.

    Así que nada de desearnos, a los políticos
    o, lo peor, entre los políticos, buena suerte en nuestras
    actividades.

    Es nuestra capacidad y la seguridad con la que salgamos
    a emprender nuestras diligencias lo que nos dará el
    éxito, triunfo y satisfacciones, y no algo afuera de
    nosotros.

    Echarle la culpa a otros, afuera de nosotros, y no a
    quien verdaderamente la tiene o pueda tener, que muy bien
    pudiéramos ser nosotros mismos, no demuestra más
    que un grado de inmadurez de gran tamaño.

    La madurez se manifiesta en nosotros, y es notada por
    los que nos rodean, si sabemos exactamente qué queremos,
    dónde nos vemos en unos años y qué tendremos
    en ese futuro que podemos imaginar.

    Ya que eso denota seguridad en nuestra capacidad y en la
    fuerza familiar que nuestra pareja, hijos y demás
    parentela nos han proporcionado, la que, junto a la adquirida en
    la vida por las experiencias propias y ajenas, el calor de los
    amigos y de enemigos, de la sociedad y de cuanto nos ha rodeado y
    hayamos sido capaces de interpretar, todo eso nos ha dado una
    coraza de seguridad, capacidad y sobre todo auto estima y una
    auto imagen apropiada para enfrentarnos a cualquier cosa que se
    nos presente por delante.

    Así sea el mismísimo demonio en
    persona.

    Ser, y mantenernos agradables para los que nos rodean,
    es lo más importante y el freno más fuerte que
    tendremos a la hora de las subidas de carácter y sobre
    todo ante las irritaciones que normalmente hacen que perdamos o
    podamos perder el control de nuestros actos.

    Pero la simpatía, y ser agradables, no es cosa de
    andarse forzando ni de andar con la mueca de una sonrisa en la
    boca, pues eso denota, aparte de otra razón más
    para que se burlen de nosotros, un acto de irrespeto hacia
    nosotros mismos.

    Esos famosos sabelotodo, o los que en la menor
    oportunidad nos recuerdan que ellos tuvieron esto, aquello y
    cualquier cosa, o los que conocen a medio mundo, esas personas de
    agradables o simpáticos no tienen ni rosca.

    Ese sentimiento que hemos sentido cuando estamos en la
    presencia de uno de ellos, es lo que debemos evitar que se sienta
    por nosotros.

    Entonces evitemos, a como de lugar, comportarnos como se
    comportan los necios, los escandalosos y los
    fanfarrones.

    Para mantenernos agradables a los demás y que se
    nos busque o invite a reuniones, debemos estar seguros de no caer
    en interrupciones cuando otros hablan, criticar las cosas,
    burlarnos en exceso de nuestros acompañantes, presumir de
    lo que hacemos y tenemos, mencionar amigos y parientes poderosos
    y/o famosos, menospreciar las actividades o actitudes de los
    otros, o bien cualquier otra sandez de las que hemos visto que
    hacen los antipáticos, insoportables, fastidiosos,
    aburridos, pesados y odiosos cuates o cuatas que se pasan de la
    raya en las reuniones y que nos caen como patada en los…, ya
    sabe usted dónde.

    La persona que se preocupa de manera exagerada por sus
    emociones, sentimientos y actitudes es una que vive atada a la
    rueda de su ser interno, y este tipo de seres humanos son
    conocidos como introvertidos.

    Aquellos otros que nada les preocupa y que le gusta la
    acción
    y el mundo en general, son señalados de ser
    extrovertidos.

    Y hay algunos que se ubican en uno y en otro bando, es
    decir son introvertidos y llegan a ser extrovertidos, son mejor
    conocidos como ambivalentes o ambivertidos.

    Se supone que en esta carrera y profesión, de ser
    políticos y líderes, lo que menos serviría
    sería una persona inmersa en sí misma.

    La primera condición de un político es
    mantenerse la mayor parte de su tiempo en el campo de la
    extroversión, de la simpatía y de la
    agradabilidad.

    Porque hay extrovertidos, como los petulantes y
    habladores de bazofia y los que no paran de contar sus
    maravillosas dotes, que ni son simpáticos ni agradables,
    como para que no lo olvidemos.

    Mantenernos en una atmósfera de
    sociabilidad moderada es la clave en esto.

    Y respetar a los miembros de la sociedad en la que nos
    desenvolvemos, hace el resto.

    El encanto personal, la gracia y la chispa que
    estampemos en nuestras presentaciones y primeras impresiones,
    permitirán que surja el hechizo y el acto casi de
    hipnotismo hacia nosotros por parte de aquellos que están
    a nuestro derredor o presentes en actos, reuniones,
    mítines o fiestas sociales.

    El encanto es más que verse bien y lucir
    radiantes, es una serie de elementos que van desde adentro, y
    nuestros ojos son ese reflejo, hasta lo de afuera, y nuestra
    personalidad es la muestra.

    Y tiene que ver con nuestra posición para
    escuchar y ser buenos y pacientes oyentes de los
    demás.

    No hay nada más agradable que otro nos escuche
    atentamente nuestras quejas, problemas, aventuras o
    locuras.

    ¿Por qué no ser parte de eso y dejar que
    los otros hablen y nosotros escuchar y compartir ese sueño
    y esa magia que eso y no otra cosa es para el que habla y quiere
    ser oído?.

    Claro y por supuesto que todo tiene un
    límite.

    Y quedarnos por horas oyendo a un fulano hablar de sus
    tensiones, miedos y traumatismos, ni que fuéramos
    psicólogos o psiquiatras cobrando por hora; y aquí
    es cuando con la inteligencia, y nuestra sobrada delicadeza,
    podemos desviar la cosa y zafarnos limpiamente del locuaz amigo,
    el cual ha quedado tan encantado con nosotros que, no sólo
    rezará y orará por nuestro futuro, sino que
    hablará y se expresará rebién de nuestra
    arrolladora personalidad.

    Si nuestro sentido del humor hace que los demás
    se sientan bien y suficientemente cómodos, ya la hicimos,
    acabamos de hechizar al auditorio.

    No hay nada peor que un palo de ser humano que nada lo
    conmueve ni el mejor de los chistes o gracias; a ese, a este
    pedazo de concreto, lo mejor es dar la vuelta y que se confunda
    en sus miasmas.

    ¿Verdad que es lo mejor?.

    Claro que los clavos, problemas y disgustos propios, que
    todos los tenemos, son suficientes como para no andar escuchando
    atentamente los de los demás.

    Pero si sabemos sobreponernos a esta condición
    humana de despreciar los problemas de los otros, porque
    suficiente tenemos con los nuestros, y demostramos interés
    genuino por los sueños, problemas, dilemas y anhelos de
    los demás, también la hicimos y mostramos nuestro
    encanto.

    Acariciar a otras personas no significa mantenernos
    tocándolos o sobándolos.

    No.

    Las caricias más apetecidas por los seres humanos
    son las que van con la palabra hablada o escrita, es decir los
    piropos, las lisonjas, halagos y mimos que nos hacen.

    ¡Los apapachos!, pues.

    Claro que aquellas personas melosas, que nos empalagan
    con sus halagos, que son artificiosas y que se pasan de la raya,
    en vez de caernos bien nos caen, como ya lo dijimos en los…, ya
    sabe usted el lugar exacto en el que nos caen.
    ¿Verdad?…

    La educación y los
    buenos modales, junto a unas palabras de aliento, piropos y
    cumplidos, bien dichos, sin altanería y mucho menos en
    tonos empalagosos, nos dejan en la mente de los demás como
    cumplidos caballeros o sensitivas damas, que no es otra cosa que
    encanto y gracia.

    Herir las susceptibilidades, sin el menor
    escrúpulo, hace de nosotros seres ruines y muy pronto
    seremos rechazados por la sociedad.

    Esto no quiere decir que hay que herir los sentimientos
    de los demás con escrúpulos.

    No me entiendan mal.

    Lo que quiero decir es que no seamos tan babosos de
    herir al ser interno de los demás puesto que ya sabemos la
    capacidad de reacción que despertamos en esa persona y lo
    lógico son dos reacciones, una, la de la propia persona
    herida y la otra, la de aquellos que observaron nuestra
    imprudencia, pues contarán las cosas exagerando los
    sucesos y los malos y villanos de esa película seremos
    nosotros para siempre.

    Nos guste, o no, en este mundo, y nuestros países
    no son la excepción, vivimos supeditados a las clases
    sociales, étnicas, económicas y culturales,
    para que no veamos ahí otro problema; pues aunque todos
    los seres humanos somos y estamos convencidos de ser iguales,
    algunos de nosotros, desgraciadamente en público, nos
    comportamos con aires de intolerancia, segregación,
    discriminatorios y excluyentes.

    Y ser eso, y que nos vean, ya nos llevó la
    madre.

    El cascarón que envuelve a nuestro ser interno, o
    coraza de carne y hueso, mejor conocido como cuerpo humano,
    es realmente un templo al que debemos venerar, sin exageraciones
    por supuesto, y cuidar con sumo esmero pues es el vehículo
    de nuestras emociones, sentimientos y pensamientos.

    El par de zapatos que nos ponemos todas las
    mañanas, si están sucios los limpiamos; y si ya no
    sirven nos compramos otros igualmente de cómodos y
    confortables para que nos lleven por los caminos de la
    vida.

    Por supuesto que si nuestro cascarón o cuerpo
    humano ya no nos sirve porque está achacoso, viejo,
    cansado y obeso, es hasta ahora imposible cambiarnos, comprar
    otro o vivir en uno más joven, confortable y con
    suficiente energías, como lo hacemos con un par de zapatos
    viejos.

    Por eso mismo, por que no podemos cambiar de cuerpo,
    debemos respetarlo, cuidarlo y mantenerlo en óptimas
    condiciones.

    La vanidad y el exceso de orgullo, mejor conocido como
    soberbia, en sus extremos, como todos los extremismos, nos
    acarrean serios problemas sociales, pues la petulancia como hija
    primogénita de estas actitudes, limita la relación
    y la intercomunicación personal.

    ¿A quién diablos le gusta estar en la
    misma habitación con un vanidoso, petulante y soberbio ser
    humano?.

    Ni a otro petulante o soberbio.

    Entonces no caigamos en esa línea.

    Pero ¿cómo darnos cuenta que estamos
    actuando en y con esos excesos?.

    Si observamos que los demás nos evitan, nos
    rechazan sutil o abiertamente, algo tenemos en nosotros que hace
    que las personas se alejen automáticamente de nuestra
    presencia; y eso puede ser la señal que nos debe poner
    sobre aviso como para revisar, inmediatamente, nuestras actitudes
    o preguntar los motivos a alguien sincero.

    Será cosa muy dura si nos enteramos por chismes o
    chismorreos, chistes o burlas, que somos insoportables, vanidosos
    y petulantes.

    Hagamos caso de la voz popular y, luego de agradecer
    internamente el aviso, pongamos todo nuestro empeño en ser
    diferentes, más humildes y por supuesto comportarnos
    normales.

    La humildad no es la humillación. Que
    conste.

    Humildad es la capacidad de reconocer nuestras
    limitaciones sin poner condiciones ni justificaciones a nuestras
    acciones y, junto a ese reconocimiento, viene la
    recapacitación y el cambio.

    Si no hay reflexión y actitud de alterar
    totalmente nuestras actitudes criticadas, no puede haber
    humildad.

    La suficiencia, como producto de la capacidad, del
    ingenio, eficacia,
    habilidad y serie de destrezas, sin caer en el exceso de la
    mismas, puesto que se convierten en jactancia, vicios, debilidad
    y engreimiento, nos debe llevar a meditar en que lo adecuado es
    compartir nuestras habilidades con otros y hacer un equipo; y, en
    la fuerza de ese grupo, deberían descansar nuestras
    virtudes, y las debilidades e impotencias deberíamos de
    enfrentarlas entre todos para poder vencerlas.

    La autosuficiencia es dañina para cualquier
    persona, no digamos para un líder o político que
    llegue a ocupar la Presidencia de la República, puesto que
    es imposible estar en todo y con todos.

    El imbécil, ¡sí imbécil!, que
    pretende estar en todo, real y decepcionantemente,
    ¡está en nada!…

    Se entiende que la suficiencia de un Gobernante o
    Presidente descansa en las personas y en el equipo que se
    conforme en el Gabinete y Gobierno, en donde la amalgama de
    habilidades y destrezas de cada uno de ellos serán
    dirigidas y controladas, hasta administradas y gerenteadas, por
    el señor Presidente.

    ¿No le parece que así debe de ser la cosa
    gubernamental?.

    Sería terrible que el Presidente estuviera
    atendiendo personas en dónde se emiten las licencias o los
    pasaportes, o bien construyendo escuelas y pasando los materiales
    para que los albañiles y maestros de obra levantaran las
    paredes.

    Claro que no hay duda que lo puede o podría
    hacer, y sabe el teje y maneje de muchas actividades, pero no son
    las propias que tienen que ocupar el tiempo del
    Presidente.

    Así como debemos luchar por mantenernos
    respetuosos y ecuánimes, y agradecidos, ante las
    críticas, burlas y chistes o chismorreos, tenemos que
    tener la capacidad suficiente para elaborar críticas
    constructivas, productivas, benéficas y por sobre todas
    las cosas de provecho general.

    Sin enojos, mucho menos a gritos y sin pensar en
    repartir golpes a diestra y siniestra, nuestras críticas y
    censuras hacia los demás deben estar enmarcadas en la
    guía, el consejo y la sugerencia sutilmente dirigida, para
    evitar impactos negativos, frustración y hasta
    traumatismos en aquellos que merecieron nuestra
    atención.

    La delicadeza es la madre de la vida misma.

    Las disculpas son mejores que cualquier otra
    cosa.

    No hay nada peor en la vida de un ser humano, cualquiera
    que sean sus ocupaciones y oficios, que la sedentariedad, la
    rutina y lo invariable, y si lo llevamos a la vida
    política, social y comunitaria, la cosa se pone peor, pues
    la parte socio política de nuestros países demanda ir de
    acuerdo a la evolución que se da en la
    población.

    Para mantenernos alejados lo más posible de la
    rutina, aconsejamos una salida adecuada y muy agradable, siempre
    y cuando su espíritu sea uno alegre y separado de lo
    estático y de lo fijo, y consiste en salir a conocer
    nuevas personas, teorías, costumbres y
    comunidades.

    Hasta podemos experimentarlo buscando una mascota nueva,
    si es que ya tenemos alguna o algunas, pues el sentimiento que
    nace de un animalito hacia su amo y de este al animal, es algo
    diferente y por lo tanto nuevo.

    Hay hasta una revolución en la casa con el arribo
    de un nuevo perrito o gato.

    Intentar nuevas cosas, por supuesto que las que
    están enmarcadas en la moralidad y la legalidad de nuestro
    país, nos puede ayudar a salir del marasmo al que, a veces
    sin darnos cuenta, ya estamos hasta el cuello de
    hundidos.

    Pero tener novia o una amante, si estamos comprometidos
    o casados, como es cosa nueva y hasta placentera –debe
    serlo pues me lo han contado unos cuates-, no es precisamente lo
    que estoy aconsejando.

    Si creemos que hay que empezar por ahí,
    también tengamos presente que los problemas que acarrean
    tales deslices son extremadamente peligrosos.

    Alterar nuestra agenda y salirnos de los horarios
    establecidos es un placer de dioses.

    Pero y cuidado y lo hagamos tan a menudo que resultado
    de eso nos lleguen a tildar de irrespetuosos, incumplidos y sin
    palabra.

    Con nuestra vestimenta es bueno que de vez en cuando y
    en vez del traje y corbata usemos botas, pantalones de lona,
    vaqueros o de algodón
    y camisas abiertas tipo polo.

    Y si nuestra costumbre es andar en mangas de camisa, muy
    a lo sport y casuales, vestirnos formalmente con saco y corbata,
    nos hará sentir afuera de la rutina.

    No hay nada más placentero, según un
    amigo, que evadirse de la realidad.

    Pero ni borracho ni drogado.

    Evadir la realidad, en los términos que quiero
    que me entiendan, es cuando nos desconectamos de noticias,
    chismes, cotorreos y llamadas por hacer y que nos
    hagan.

    Pero en política, y ya rumbo al Gobierno, es un
    lujo que no debemos ni siquiera pensar en probar, pues es un
    pecado mortal estar desinformados, fuera de foco y atrasados de
    los acontecimientos.

    Ni andar en las nubes ni con los pies tan bien puestos
    en la tierra que
    nos impida ver nuestros pasos.

    Hay que tener los pies sobre la tierra, pero
    caminando. Cuidado y nos quedamos estáticos y sin
    movimientos; pues de nada sirve que nos ufanemos de estar con los
    pies en la tierra, pretendiendo demostrar que nada nos altera, si
    no somos capaces de demostrar que los acontecimientos a nuestro
    alrededor, o sea la evolución, es y forma parte de nuestro
    entorno personal, grupal y comunitario.

    Si pudiéramos releer unas cuantas veces este
    subtítulo le aseguro que esa efervescencia e ira que le
    brota cuando alguien o algo lo cuca o lo irrita hasta
    encresparlo, con hacer suyos algunos, ojalá todos, los
    ejemplos y guías de esta parte, tenga por seguro que se
    acabaron sus días de andar de puro alka
    zeltzer.

    ¿DÓNDE
    ESTÁ NUESTRO PEOR ADVERSARIO Y EL MÁS
    ACÉRRIMO CONTRINCANTE?

    ¿AFUERA DE NOSOTROS? ¡O ADENTRO DE UNO
    MISMO!

    Sí, efectivamente, el peor enemigo es nuestro ser
    interno, pues no nos hemos puesto de acuerdo con nosotros mismos
    en casi nada de las cosas de la vida.

    Que nos respeten, quieran y busquen depende, casi con
    exclusividad, del comportamiento, acciones, sentimientos, cosas y el
    rumbo que le impongamos a nuestra vida cuando interactuamos y nos
    intercomunicamos con los demás seres humanos.

    ¿Acaso al que le huele mal el aliento
    podrá echarle la culpa de su aislamiento a los
    desconsiderados que no aguantan el tufo y el mal olor de su
    boca?.

    Y el malandrín, delincuente o carterista
    ¿podrá achacarle su detención y
    cárcel a los que no colaboraron en su manera de ganarse la
    vida o peor aún al policía inconsciente o al juez
    atolondrado que le impuso la sentencia correspondiente al grado
    de delito cometido
    contra la sociedad?.

    Con los que hacemos política y estamos en la
    carrera presidencial ¿seremos tan ingenuos de culpar a los
    poco listos votantes que no lo hicieron por nosotros el
    día de las elecciones?.

    ¡No!.

    Toda la culpa es de cada uno de nosotros, que somos
    responsables de y por nuestros actos. Y, en ese grado de
    responsabilidad, debemos combinarla con la sensatez y buen
    criterio de seres pensantes para asumir con suficiente madurez
    los hechos reales y cambiar.

    Toma todo lo que quieras de la vida que
    pagarás por ello.

    ¿Qué tanto estamos conscientes del
    significado del dicho aquel famoso de no hay que ver la paja
    en el ojo ajeno sin antes quitarnos la viga del propio
    para
    estar listos en educarnos internamente para lograr cualquier
    objetivo de la vida?.

    Empecemos con nuestra interioridad y veamos con
    qué frecuencia somos llevados de un lado a otro por
    nuestros estados emocionales y de ánimo.

    …Hoy no amanecí con
    ánimo…

    Caramba.

    Parece que esa frase ha sido la causa de muchos
    sinsabores para la humanidad, pues todos los días sale el
    sol, corre el agua de los
    ríos, los pajaritos cantan y vuelan, sopla el viento y la
    madre tierra nos obsequia cada una de sus caricias sin que
    temamos que la naturaleza de repente pueda ocurrírsele que
    por que está de mal humor o sin ánimo, no tengamos
    todos y cada una de sus obsequios.

    ¿No le parece?.

    Entonces es verdaderamente ridículo que nosotros,
    simples motas de polvo cósmico, nos pongamos las
    moñas y declaremos huelga por una
    depresión que nos baja el
    ánimo.

    Tomémonos unos instantes para observarnos
    íntimamente y escudriñar en nuestro interior para
    ver con cuánta frecuencia comemos o bebemos más de
    la cuenta, o empezamos a echarle la culpa de nuestra
    situación a otros o sin otro argumento nos convencemos que
    desgraciadamente salimos a la abuela o al tío pues,
    nuestro carácter y estados de ánimo, son cosa de la
    herencia.

    Si usted no puede estar seguro de cómo
    será su reacción a una emoción cualquiera, o
    a un susto intempestivo, prepárese a aprender más
    de su ser interno y no se le ocurra meterse a político
    todavía.

    El nervioso y los tipos inquietos tienen al enemigo
    adentro de ellos mismos.

    ¿Cómo saber el grado de inquietud,
    agitación y nerviosismo que tenemos?.

    Muy fácil.

    Empiécese a observar y anote lo que
    mira.

    Cuando conocemos a nuevas personas lo normal es que en
    un buen porcentaje disfrutamos de las nuevas experiencias; si en
    cambio a usted le causan, la mayoría de las veces,
    disgusto, enfado y hasta contrariedad, no hay duda, usted es un
    tipo nervioso.

    Los sueños friqueantes, mejor conocidos como
    pesadillas, ocupan un lugar en el mundo de nuestros sueños
    pero en una proporción mínima.

    Si usted experimenta muy, pero muy seguido, esas
    horrendas pesadillas, empiece a meterse la mano al bolsillo y con
    el billete en la mano acuda con el psicólogo.

    La buena compañía, los amigos, las cuatas
    y las chicas son como lo dice un mi amigo, la sal de la tierra,
    pues le permiten salir de la pesadilla diaria y de las tensiones
    normales del ajetreo y del corre corre.

    Entonces si usted no es capaz de gozar, disfrutar y
    pasarla superbién con miembros del sexo opuesto
    al suyo, otro punto en su contra my friend.

    Las gracias, bromas y la sonrisa en los labios denotan
    un buen carácter y un mejor humor, pero si no somos
    capaces de evitar las risas en situaciones serias y de formalidad
    y circunspección, de veras que estamos jodidos.

    Cada una de las cortesías y beneficios que nos
    otorga Dios por medio de la madre naturaleza son bendiciones para
    la vida de nuestro planeta.

    La lluvia, el rocío, el sol, el agua, las
    tempestades y truenos como parte de esa serie de obsequios
    divinos, nos deben llenar de sentimientos adecuados.

    Ahora bien si a usted le disgustan, no hay más
    remedio que tiene que respirar varias veces y luego mírese
    en un espejo para ver ahí a un tipo emocionalmente con
    poco que ofrecerle a la sociedad en lo que a liderazgo y
    dirección se refiere.

    Nuestras extremidades están diseñadas unas
    para caminar, correr y para meternos los zapatos, calcetines y
    pantalones; así como las otras para agarrar cosas,
    tocarnos, apretar, sentir y para comer, peinarnos, acariciar y
    poner el anillo de compromiso y de casamiento.

    Las manos y pies, al igual que los brazos y piernas, que
    forman las extremidades, denotan exactamente nuestro grado de
    emoción y retratan instantáneamente el ánimo
    que tenemos en determinada situación.

    Si usted no sabe qué diablos hay que hacer con
    manos, dedos, brazos, piernas, rodillas, pantorrillas, pies y
    dedos de los pies, y no puede mantenerlos quietos más
    allá de milésimas de segundo, perdone pero le tengo
    una su mala noticia.

    Es usted una persona terriblemente cohibida, nerviosa y
    atemorizada.

    Pero no se preocupe, hay remedio para esas
    pequeñeces.

    Desde amarrarlo hasta una educación adecuada para
    las extremidades y que en las próximas oportunidades usted
    sepa qué debe hacer con ellas, menos lo que acostumbra
    hacer hasta el día de hoy.

    Comerse las uñas de los dedos de las manos, es un
    signo de nerviosismo; pero comerse las de los pies, es no
    sólo asqueroso y signo de una enfermedad mental, sino que
    además es perjudicial tremendamente para la columna
    vertebral.

    El estómago y los intestinos son las alarmas
    naturales de nuestro cuerpo para presagiar tormentas emocionales,
    y las nauseas, vómitos,
    flatulencias y diarreas lo
    que indican no es otra cosa que un alto grado de nerviosismo en
    equis situación.

    Fumar no sólo es malo para la salud de los demás, y
    no digo nada de la del fumador pues si a esta persona no le
    importa su cuerpo, qué diablos se le puede decir a un
    irrespetuoso de sí mismo, lo mismo que lo que se le puede
    decir a un alcohólico o drogadicto; pues bien, fumar en
    exceso, uno tras otro de esos excrementosos cigarritos de porra,
    así como masticar plumas, lápices, clips, chicles,
    pedazos de tape o palillos, ¿qué cree usted que
    significa?.

    Pues sí.

    Intranquilidad, nerviosismo y comezón
    emocional.

    Simple y llanamente: complejo de inferioridad…, pues
    los vicios, las manías y las flaquezas o debilidades, lo
    dominan por completo.

    Por las noches, a pesar que ya hablamos de las
    pesadillas pero no es de eso que vamos a comentar, haga un
    recuente de cuánto le cuesta acomodarse y conciliar el
    reparador sueño de los justos.

    ¿Mucho?.

    ¿Y se la pasa vuelta y vuelta?.

    Si así es, está en crisis emocional y no
    puede ni siquiera hacer que su ser interno y su cuerpo
    físico guarden la mínima armonía entre
    ellos.

    El sueño eso es.

    Ahora bien si ni siquiera le da tiempo para llegar a la
    cama y a medio camino se queda roncando como un lirón, es
    usted un ser feliz.

    Siempre y cuando no esté enfermo, drogado, pasado
    de copas o en algún tratamiento tomando medicina cuya
    reacción sea la somnolencia.

    A lo mejor su cónyuge no sea lo feliz que usted
    es al dormir como un lirón, por los tronidos de la
    roncadera suya, pero aquí lo realmente importante es
    usted, el que puede dormir sin tanta vaina.

    Y su esposa o esposo que se aguante con los
    ronquidos.

    Meterse constantemente las manos a los bolsillos y jugar
    con las llaves o monedas sueltas adentro, denotan mucho de lo
    mismo.

    Es usted un ser humano que no puede contener sus
    nervios.

    Ahora contestémonos la siguiente cuestión,
    pero con la mayor de las sinceridades posibles.

    ¿Tiene conciencia de qué manera sulfura,
    crispa, impacienta y solivianta el ánimo, espíritu
    y vida de las personas que tienen la desgracia de toparse con
    usted?.

    Quizá no lo sepa pero es momento de comprender
    porque de algunas reacciones de gente muy graciosa y
    simpática con los demás y que en su presencia se
    huyen como de la peste.

    No me lo vaya a negar, pero usted sí conoce a
    algunas personas que son especialistas, parece que nacieron con
    ese don, de irritar y exasperar a los demás.

    ¿Qué tal que usted, sin saberlo
    todavía, es uno de ellos?.

    Y pongamos algunos casos que a lo mejor tienen que ver
    con el que me lee y vea su retrato integro en lo que expondremos,
    para que haga un examen de conciencia y recapacitando al
    respecto, pueda encauzar en otro rumbo su vida y comportamiento
    social, pues sin duda alguna a usted lo rechazan constantemente y
    sólo le pasan chibola, como decimos, cuando pueden obtener
    algo suyo.

    Qué tristeza que ese sea el caso.

    Pero que bueno que ahora tenga la oportunidad de recular
    y hacer otro papel.

    Las reuniones, fiestas y pachangas son para la gente
    social y para los alegres que andan en busca de muchas cosas;
    pues bien, a media reunión nos pasan un platillo de
    boquitas o entremeses que lucen y huelen de lo mejor,
    ¿qué pensarían los que oyen a un invitado
    comentar que ha comido mejores y más sabrosos entremeses
    en otro lugar?.

    ¿No le diría usted, con toda la
    razón,… pero ve que hij@… de la tiznada?.

    Entonces cuidémonos la boca, pues muy bien
    pudimos haberlo dicho en otra ocasión y los que nos oyeron
    dijeron eso exactamente que usted mismo diría.

    Hablar hasta por los codos es otra forma de irritar
    gente.

    Pero presumir y lucirnos como los mejores y más
    conocedores en materias deportivas, de mujeres, política,
    de modas, música y cualquier
    otra actividad, no denotará otra cosa más que usted
    es un ser al que hay que huirle a toda prisa.

    En medio de un grupo de personas, que salga uno de estos
    desventurados dispuesto a contar, con el mayor lujo de detalles y
    llevándose todo el tiempo del mundo en ello, todo lo
    relacionado con un viaje, un partido de fútbol, una
    telenovela o un chisme de viejas popof, será cosa terrible
    de aguantar.

    Y si por educación tuvimos que hacer de tripas
    corazón, pronto correremos la voz que con fulanita o
    fulanito es un infierno estar en una reunión.

    La persona que encuentra en otros la oportunidad de
    lucir como lo mejor en consejería emocional, sentimental,
    laboral o deportiva, o de cualquier otro tema del que adolezca el
    escucha, y abre la boca, para no cerrarla en un par de horas,
    eructando consejos, lecciones y sugerencias para tal o cual cosa,
    es casi como deben sentirse los que están en las
    obscuridades calientes del infierno.

    Auxilio.

    Por igual, si encontramos a alguien imbuido de
    religiosidad, politicidad o cualquier otro extremismo y
    fanatismo, no dudemos que nos atrancará de manera infinita
    para que oigamos su perorata.

    De nuevo ¿quién podrá
    defendernos?.

    Enseñar fotos, videos y
    recuerdos de otros amigos, hijos, familiares o eventos
    importantes para el que los carga, no es malo ni perjudicial,
    siempre y cuando no sea una cantaleta de horas y horas de
    martirio en esa serie de banalidades.

    La prudencia, en todo y ante todo, es la madre de la
    amistad, del caer
    bien y del cariño.

    La jactancia, petulancia y el cacareo es la abuela de la
    irritación que raya en el encrespamiento y que
    rápido llega al encabronamiento.

    ¡Sí señor! ¡Al
    encabronamiento!…

    ¿No le parece justo quedarse en los limites de
    esos atributos?.

    Si no hace caso, el suyo es uno perdido.

    Qué tremendo cuando escuchamos, ojalá no
    haya sido usted esa persona desalmada, que algún
    boquiflojo dice con un descaro y desfachatez, hasta como si fuera
    lo más natural del mundo hacerlo, y que le espeta a boca
    de jarro a cualquiera… caramba qué mal luces,
    ¿acaso no has ido a consultar un doctor?…

    Si tenemos la confianza suficiente para hablar con un
    amigo o amiga del alma con respecto a su aspecto y/o enfermedad
    que padece, lo podemos hacer y hay que hacerlo en
    privado.

    ¡Por Dios Santo nunca delante de la
    gente!.

    Y menos con amigos o conocidos.

    Apresurarnos y salir al paso de la plática con
    aquello sobre que sabemos el fondo de los problemas y las causas
    de esas cosas que están pasando, no hará más
    que hacernos quedar mal.

    Claro que es diferente si estamos en un grupo de
    confianza y precisamente analizando y desmenuzando algunas cosas;
    pero… en una reunión sólo para darnos el
    tupé de ser importantes y conocedores de la vida y
    milagros de los demás, es petulancia y una arrogancia
    fatal.

    Innecesaria mejor dicho.

    El aburrimiento es cosa que todos conocemos y
    experimentamos más de alguna vez en la vida.

    Ahora bien, ser el causante del aburrimiento, del
    fastidio y del empalagamiento que, unido al bostezo y a no volver
    a estar con esa persona, nos hace quedar marcados de por
    vida.

    El aburrimiento empieza con cosas tan sencillas como
    comentar exactamente nuestra real situación.

    Quizá un cura o pastor no se aburran de
    oír nuestras miserias.

    O un psicólogo, que cobra por oír nuestras
    desventuras y desgracias, que estudió y está
    preparado precisamente para esta clase de personas, sean los
    únicos.

    Hasta nuestros padres nos sacuden de su lado cuando
    empezamos con las letanías de males y
    calamidades.

    Por supuesto, no debemos engañar ni tratar de
    esconder nuestra situación.

    Pero por supuesto que tampoco debemos
    detallarla.

    ¿A quién le importan nuestras debilidades
    y miasmas?.

    Eso y ese comportamiento son de lo más
    aburrido.

    No dejar que otros hablen.

    Acaparar las cosas y actividades.

    Amontonar, almacenar y retener en nosotros todo y no
    permitir a los demás la expresión o cualquier otra
    manifestación personal que deseen hacer, es fatal y un
    golpe seguro a nuestra sociabilidad.

    ¿Quién diablos invita a tal
    insolente?.

    ¿O tan siquiera quién lo
    invita?.

    No tener la cortesía de escuchar y atender al que
    nos habla, nos convierte inmediatamente en
    fastidiosos.

    Y un fastidioso, por si usted no lo sabe, impacienta y
    exaspera a cualquiera.

    Pero usted y medio mundo lo sabe.

    ¿O no?.

    Ya lo dijimos, pero no importa, interrumpir a otros
    cuando hablan y cambiar el rumbo de la conversación, a
    menos que sea indispensable hacerlo pues si no lo hacemos puede
    correr sangre, es
    también nefasto.

    Cae como patada en…, dónde usted quiera que
    caiga, que estando en medio de una línea de
    conversación, bien hilvanada y con un fin importante a
    lograr por medio de ella algo, que surja un idiota,
    ¡sí idiota, lelo o tarado! y que meta la pata hasta
    el fondo sacando de curso y rompiendo el encanto de todo
    aquello.

    ¿Durante cuanto tiempo aguantamos permanecer al
    lado de aquel o aquella que repite la misma cosa o que se la pasa
    discutiendo y planteando, de manera detalladísima,
    situaciones de su vida, trabajo, oficio o actividades
    variadas?.

    Pues tengamos cuidado y no caigamos en ese
    error.

    Ahora revisemos el asunto de la plata, del dinero y del
    grado de afección que nos causa y también el
    aspecto que tenemos ante los demás por esa misma
    causa.

    La fama de derrochador es mala para un
    líder.

    Y no digamos para alguien que quiere ocupar un alto
    cargo público.

    Pero qué pensaría usted si se sabe
    públicamente que el candidato equis es un botarate y que
    así como se gasta su propia plata sin ton ni son, con las
    finanzas
    públicas y el dinero del Estado, deberíamos de
    mantenerlo alejado del puesto para el que se postula.

    Por supuesto.

    La fama de gastador o derrochador es el acabose de
    cualquier candidato.

    Depender del dinero es fatal.

    Y saberlo usar para lo que está diseñado
    es de sabios.

    O como dice un mi buen amigo, el dinero está
    diseñado exclusivamente para ser gastado y no para estar
    guardado, o peor para provocar enfermedades en el codo que
    llegan a la mente y de allí a la tumba.

    Ahora bien, si pasamos a cosas un poco más
    profundas, como quien dice nos vamos a internar en un asunto
    delicado como lo es el control sobre nuestra boca, será
    importante comprender que saber guardar las cosas que
    oímos o nos confían es fundamental para nuestra
    carrera política.

    Quien no tenga en sus activos la confianza de los
    demás, puede despedirse no sólo de la vida
    cívica y política, sino de casi todas las
    actividades productivas.

    Los chismosos enredan todo aquello en que
    andan.

    Y tener el apelativo de tal infamia es tener los dos
    pies en la tumba.

    Y no creamos que estar bajo esta categoría es
    exclusivamente por no aguantar las cosas que nos cuentan sin
    salir corriendo a decírselas a los que están
    dispuestos a oírnos.

    No.

    También es contrario a las buenas costumbres
    andar por ahí desengañando gente o
    desilusionándola.

    La vida de una persona metida a dirigente y a
    líder es muy especial y requiere un comportamiento
    meticuloso, al extremo, que tenemos que tener la habilidad
    adecuada para saber exactamente el momento en que metemos las
    patas para sacarlas lo más elegantemente posible y zafar
    el clavo, la vergüenza y quedar lo mejor ante aquellos que
    nos vieron cometerlos.

    La popularidad, que no populachero ni ordinario, mucho
    menos tosco o vulgar, viene de saber escuchar.

    Un buen oyente tiene su público.

    Al igual que una persona con la suficiente delicadeza
    como para no opacar o hacerle sombra a otros, mucho menos a los
    más poderosos que uno ni a los del mismo nivel, pues las
    cosas cambian y…

    Dios guarde.

    Tener el detalle de mantener la mayor atención
    sobre niños, jóvenes y ancianos es de suma
    importancia pues denotan un alto espíritu de respeto por
    los demás.

    Si tenemos la oportunidad de salvar los clavos,
    vergüenzas y metidas de pata de los demás, pero de
    manera sutil y fina, nos tendrán y tomarán por
    dioses mismos.

    Tener siempre en la punta de la lengua cosas importantes
    que decirles a los demás, así como una lisonja y
    una atención, con palabras no rebuscadas ni
    difíciles, hace que siempre se nos busque pues hacemos
    sentir a las personas no sólo cómodas en nuestra
    presencia, sino que nos disfrutan verdaderamente.

    Mantener el encanto personal sobre los demás es
    el fin de un político.

    Y empieza con la plena cortesía que, junto a la
    gentileza, amabilidad y modales que les brindemos a los
    demás seres humanos con que nos topemos, no importa si es
    el Presidente, el mayordomo, una ama de llaves, un
    albañil, un niño o un anciano, debemos
    acostumbrarnos a ser parejos con la cortesía.

    Esto es fundamental.

    Pero cuidado y se nos note que con unos es fingida y con
    otros es natural.

    Si no poseemos la capacidad de la naturalidad, estamos
    fritos.

    Tenemos una gran obligación para los demás
    y esto consiste en hacerles ver lo agradables que son y lo grato
    que es pasar esos momentos en su compañía; claro si
    eso es cierto, porque si no lo es y nos vieron todos los
    presentes que estuvimos sumamente incómodos en esa
    reunión y precisamente con estas personas, es
    ridículo que al despedirnos digamos mentiras.

    Simplemente tengamos la cortesía de disimular y
    salir de la mejor manera educada posible de ellos y no contemos
    tal amarga experiencia, a menos que con eso consigamos un
    propósito.

    Debemos mantener nuestros dientes brillantes y limpios,
    un buen aliento y por sobre todo ninguno de esos olores
    nauseabundos del sudor y del pelo sucio.

    Por favor seamos cuidadosos con nuestro aspecto que es
    el que nos vende.

    Nunca, por Dios Santo, nunca utilicemos el yo, mi,
    mío, creo que, estoy seguro; porque este "yoismo" es
    síntoma de inseguridad y
    desprecio por los demás.

    Es mejor usar el nuestro, lo nuestro, creemos que,
    estamos seguros que; pues denota que somos parte de un equipo,
    aunque la gente sabe, por supuesto que lo sabe y eso es lo mejor
    de este asunto, que tal equipo depende exclusivamente de
    usted.

    Como que con esta manera de agruparnos salimos de lo que
    normalmente cae mal en otros que gritan desaforadamente ser los
    únicos y los que hicieron tal y cual cosa.

    Aunque eso sea cierto, cuidado y nosotros cometamos ese
    craso y grave error social.

    Con las personas de otra etnia, raza,
    credo, creencia y tamaño o color, hagamos lo propio y
    dediquémosles una especial atención.

    Hay que respetar al que sabe, pero hay que respetar
    más al que nada sabe.

    Según la sabiduría, que comparto
    totalmente, del gran Víctor Hugo.

    Tampoco que sea algo empalagoso que moleste, no
    sólo a estos seres humanos diferentes a nosotros, sino a
    los del grupo mayoritario que vivimos y nos movemos en lo
    mismo.

    El trato especial se refiere a mostrar en público
    que nosotros no discriminamos y no excluimos de nuestro
    círculo a nadie.

    Ojalá sea sincero este paso, y si no lo puede
    sentir o hacer sentir lo más sincero posible, es mejor que
    se mantenga alejado pues no hay peor cosa que quedar como
    hipócrita.

    Sonreír y mantener siempre una cara alegre, que
    no chistosa ni mucho menos de burla o mueca grotesca que espanta
    o hace que los que nos miren se pregunten qué diablos hace
    ese bufón con nosotros, es uno de los secretos de hechizar
    y encantar a nuestro derredor.

    Estar en reuniones tiene que ver con la hora en que
    llegamos.

    Por supuesto tenemos que haber sido invitados
    antes.

    O bien que alguno de confianza nos lleve y nos presente
    con los anfitriones, a quienes debemos de soltar cuanto
    malabarismo tengamos para caerles bien y estar en su
    próxima lista de invitados, pues si no es así,
    hasta a las personas que nos hicieron el favor de llevarnos los
    borran de las listas de esa y de cuantas otras invitaciones hagan
    los amigos de esos anfitriones.

    La puntualidad es cosa indispensable en la
    política.

    Aunque hay algunos exagerados en esto que llegan una
    hora antes.

    Y otros que aseguran que lo mejor para un líder
    es llegar siempre tarde, pero tarde es una o dos horas
    después.

    Según esa rara costumbre, con eso se consigue que
    aquellos bravos y enojados, que no pueden aguantar una espera, es
    mejor que no estén en nuestra presencia por si algo sale
    mal, pero aquellos que tienen la paciencia franciscana de
    aguantar la llegada, ellos nos defenderán.

    Nosotros no compartimos tal teoría.

    ¿Se fijó que aunque yo como autor de este
    valioso manual es el que escribe esto no dije "yo no comparto tal
    teoría?".

    Es bueno ir poniendo en práctica lo
    aprendido.

    Es bueno y adecuado a la vez, tener la cortesía
    de llamar o enviar una notita a los anfitriones para hacerles ver
    que estuvimos encantados de estar en la reunión a la que
    nos invitaron.

    Este detalle permite que una vez más
    sobresalgamos.

    Claro que si usted metió las patas, se
    emborrachó e hizo clavos gritando o cantando cuando
    estaba, según usted, en lo mejor de la fiesta, es
    impertinente mandar tal elogio de la fiesta, pues no sólo
    ya habíamos sido juzgados severamente en la pachanga en la
    que disfrutamos a rabiar y sin ningún freno, sino que
    ahora seremos el hazmerreír de
    ellos.

    GUILLERMO RUANO GONZÁLEZ

    Investigador, Asesor y Consultor en Ingeniería Política y
    Comunicación.

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