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El narcotráfico y su impacto en las relaciones internacionales




Enviado por dpenanina



    1. Planteamiento del
      problema
    2. Objetivos
    3. Metodología
    4. Definición de
      narcotráfico
    5. Cooperación
      Internacional
    6. La Estrategia Antidrogas en el
      Hemisferio
    7. Reducción de la Demanda y
      de la Oferta
    8. Organizaciones no
      gubernamentales de lucha contra el
      narcotráfico
    9. Mecanismos internacionales de
      lucha contra el narcotráfico
    10. Tratados internacionales para la
      fiscalización de sustancias
      narcóticas
    11. Organismos internacionales
      de lucha contra el narcotráfico
    12. Oficina de las Naciones Unidas
      para la Fiscalización de Estupefacientes y la
      Prevención del Crimen (ONUFEPC)
    13. Administración de
      Justicia
    14. Ayuda Legal
      Mutua
    15. La
      Extradición
    16. Conclusiones
    17. Bibliografía
    18. Anexos

    Aunque pareciera que no hay esperanza,
    la dialéctica ilumina el futuro y en el nacer, crecer,
    durar y morir de todas las cosas, están la posibilidad del
    origen y

    desarrollo
    de otras
    vidas.-
    González Vidaurri, Alicia et
    al.

    Introducción

    El negocio del narcotráfico tiene tal
    dimensión, mueve tal cantidad de miles de millones de
    dólares, involucra a tal cantidad de Estados, está
    infiltrado de tal manera en las altas esferas de poder de
    naciones ricas y pobres, abarca un mercado mundial
    de tal magnitud y finalmente, envenena a tal cantidad de seres
    humanos, que desafía el corazón
    del sistema de una
    manera contundente, pone en tela de juicio los valores de
    la sociedad
    moderna y refleja los elementos más hondos de una crisis y un
    desmoronamiento, capaz de conducir a millones de personas a la
    autodestrucción ante la evidencia de un mundo que muchas
    veces parece no valer la pena de ser vivido.

    El narcotráfico se ha destacado en las
    últimas décadas como la actividad delictiva
    generadora de un mayor número de crímenes y con un
    volumen de
    negocio más elevado. Muchos traficantes individuales y
    organizaciones
    ilegales que se dedican a él han conseguido acumular
    ingentes cantidades de dinero y
    medios
    materiales, lo
    cual les ha otorgado una posición de fuerza que les
    permite no sólo escapar a la actividad represiva de los
    Estados, sino incluso constituirse en centros de poder paralelos.
    El fenómeno, impulsado por el aumento generalizado del
    consumo y la
    revalorización del producto desde
    su origen hasta su recepción por el consumidor final
    (en ocasiones su valor se
    multiplica hasta por 100.000), comenzó a ser contemplado
    con preocupación por los gobiernos tras la Segunda Guerra
    Mundial. Ello motivó que en la, entonces,
    recién nacida Organización de las Naciones Unidas
    (ONU) se iniciara
    el estudio de las medidas de índole legislativa, política y policial
    que podían ser adoptadas.

    En efecto, las dimensiones colosales del negocio de la
    droga son
    refrendadas por cifras como los más de 50 millones de
    consumidores existentes de heroína, cocaína y
    drogas
    sintéticas (entre un 3% y un 4% de la población mundial), así como los
    400.000 millones de dólares estadounidenses en beneficios
    que genera anualmente esa industria,
    cantidad que supera la obtenida por el sector turístico
    internacional en su conjunto. También se trata de una
    actividad de la cual dependen decenas de miles de personas, ya
    sea en los procesos
    productivos, en el transporte y
    distribución o en el blanqueo de los
    beneficios. La dificultad de controlar y atajar las redes internacionales del
    narcotráfico se ve acrecentada por la globalización económica, alguno de
    cuyos procesos inherentes, como la universalización de las
    comunicaciones, las facilidades de transporte, la
    desregularización bancaria o la conclusión de
    acuerdos de libre comercio,
    han beneficiado el crecimiento y expansión de unas
    asociaciones ilícitas cuya capacidad organizativa es, en
    ocasiones, comparable a la de las grandes corporaciones
    multinacionales.

    Los procesos a los que se ha aludido en el
    epígrafe anterior se agudizaron tras la caída de
    los regímenes comunistas y el final de la Guerra
    Fría, preludio de una libertad
    económica que influyó decisivamente en la
    mundialización de la producción, distribución y consumo
    de drogas. En nuestros días, la droga está presente
    en todos los continentes y áreas geográficas del
    planeta, lo cual no impide que puedan distinguirse una serie de
    centros principales de producción y rutas de
    distribución, así como lugares en los que se
    registra una mayor demanda y
    consumo. En concreto,
    destacan dos zonas como núcleos en los cuales se inicia el
    proceso del
    narcotráfico: el sur de Asia, en el caso
    del opio y sus derivados, y el noroeste de América
    del Sur, en cuanto a la producción de cocaína.
    Tampoco puede obviarse el auge que está experimentando en
    algunos países de Europa
    (Países Bajos, Polonia, Estados postsoviéticos,
    etc.) la producción de drogas sintéticas como el
    éxtasis y similares.

    El narcotráfico internacional se ha convertido
    por sí mismo en un gobierno malvado
    y poderoso. Representa en la actualidad un poderío
    financiero, político y militar mayor que el de algunas
    naciones de las Américas.

    El tráfico y el consumo de drogas, y sus
    resultantes de corrupción
    y violencia, son
    las mayores amenazas a nuestra seguridad, como
    región y como naciones individuales. Estas amenazas no
    reconocen fronteras, dentro de nuestro hemisferio, en su ataque
    inexorable y devastador a nuestras familias, nuestras
    comunidades, las instituciones
    democráticas de nuestras repúblicas soberanas y
    nuestros propios medios de vida.

    PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

    El narcotráfico plantea la particularidad de que
    el cultivo de las sustancias narcóticas puede realizarse
    en un determinado país, la materia prima
    procesarse en el mismo país productor u otro país;
    el país destinatario del producto terminado puede
    encontrarse lejos del país productor y el traslado del
    producto, en muchos casos, necesita usar el territorio de otros
    países como puentes, antes de llegar a su
    destino.

    Esta complejidad de producción, traslado del
    producto y mercadeo,
    involucrando diferentes países, convierte al
    narcotráfico en una acción
    delictiva múltiple que involucra diferentes países,
    lo que ha conllevado a considerarlo como un delito
    universal.

    Por consiguiente, los países se ven obligados a
    colaborar entre sí y desarrollar estrategias de
    combate conjuntas para combatir el narcotráfico de manera
    integral.

    0BJETIVOS

    General:

    Presentar un panorama sobre el narcotráfico en la
    actualidad y establecer las características de los cambios
    y modificaciones de visión en su combate.

    Específicos:

    1. Analizar los problemas
      que plantea el narcotráfico en nuestro
      país.
    2. Investigar sobre la lucha que se sigue contra el
      mismo, en nuestro medio, y cuál es nuestra óptica nuestra realidad y aspiraciones
      prácticas

    Metodología

    • Revisión de la bibliografía sobre el
      tema, internacional y local.
    • Análisis y discusión del material
      obtenido en las revisiones.
    • Elaboración del trabajo
      escrito.

    Definición de
    narcotráfico

    Es un delito contra la salud
    pública, consistente en la realización,
    normalmente con fines lucrativos, de actos que sirvan para
    promover, favorecer o facilitar el consumo ilegal de drogas
    naturales o sintéticas, ya sean estupefacientes,
    psicotrópicos o de cualquier otro tipo. Se trata de
    acciones que,
    aunque recogidas y definidas de forma muy diversa, están
    contempladas en las diferentes legislaciones como hechos
    ilícitos y son objeto de represión tanto en el
    ámbito interno como internacional. Todas ellas son
    englobadas habitualmente bajo la denominación de
    narcotráfico.

    Concepción legal

    Este es uno de los delitos de
    mayor aplicación práctica, por lo que la jurisprudencia
    sobre esta materia es muy
    extensa y pormenorizada. Nosotros dedicaremos en este tema de
    las drogas al
    estudio de aquellas materias más recurrentes. Como
    señala la doctrina legal, el delito contra la salud pública es
    un ilícito de riesgo abstracto
    y de consumación anticipada en el que el bien
    jurídico protegido es la salud pública,
    consumándose la infracción con la ejecución
    de alguna de las acciones incluidas en el precepto penal,
    resultando indiferente a los efectos de la calificación,
    la eventual lesión o perturbación física o
    psíquica de la persona que,
    finalmente, consume la droga objeto del tráfico
    ilícito, precisamente porque en esta figura delictiva el
    sujeto pasivo no es la persona concreta, receptora y consumidora
    de la sustancia prohibida, sino el colectivo social cuyo
    bienestar sanitario es el objeto de protección de la
    norma, por lo que los resultados dañosos que dicho consumo
    produzca en el consumidor del producto queda extramuros del marco
    del tipo penal.

    Cooperación
    Internacional

    En años recientes hemos comenzado ya a comprobar
    los resultados de algunos de nuestros éxitos colectivos.
    Todos los estados miembros de la OEA/CICAD han
    firmado, ratificado o ingresado en la Convención de Viena
    de 1988. Muchos han aprobado leyes
    básicas de control de
    narcóticos y legislación complementaria relacionada
    con el tráfico de drogas, incluso cláusulas sobre
    control de precursores químicos, lavado de
    dinero y confiscación de bienes. Las
    reuniones y declaraciones de la Cumbre de las Américas
    resultaron en acuerdos tomados por cada país de aprobar en
    la región leyes nuevas, abarcadoras y sin precedentes
    contra el lavado de dinero. Todos reconocemos que el lavado de
    dinero no sólo sustenta la actividad criminal subyacente
    que genera ese dinero; con demasiada frecuencia el tráfico
    de drogas también socava y corrompe las instituciones
    financieras legítimas de las cuales dependen la fortaleza
    de nuestra economía y, en
    último término, nuestros gobiernos. Pero mucho
    queda por hacer; todos sabemos que no podemos permitirnos
    limitarnos a llegar a acuerdos o a aprobar leyes. Debemos
    garantizar que nuestras autoridades de administración de justicia
    tengan los instrumentos, el adiestramiento y
    el personal para
    detectar e investigar el lavado de dinero a través de los
    informes de
    las instituciones financieras y el acceso legal a los registros
    bancarios cuando sea requerido. Debemos también garantizar
    que estas investigaciones
    antinarcóticos y otras relacionadas con ellas se llevan a
    juicio en sistemas de
    justicia penal que están equipados para asegurar
    encausamientos justos y efectivos, y que les impondremos penas
    apropiadas a aquellos que sean declarados culpables de cometer
    estos crímenes.

    A despecho de los éxitos que ya hemos logrado, no
    seríamos realistas si no reconociéramos las
    realidades que despejan cualquier entusiasmo exagerado, del poder
    y alcance de las principales organizaciones del tráfico de
    drogas. Hay decisiones difíciles de tomar acerca de
    cómo aplicar con mayor efectividad un ataque coordinado,
    cohesivo contra estos criminales internacionales, y habrá
    desacuerdo entre nosotros, porque las mentes razonables pueden
    diferir y diferirán entre sí. Frente a estos
    obstáculos inevitables, debemos seguir caminando con pasos
    firmes, mesurados, con el objetivo de
    alcanzar resultados tangibles nacidos de una cooperación
    compartida contra una amenaza compartida. La Estrategia
    Hemisférica maximizará la aplicación de
    nuestros recursos
    limitados y minimizará la duplicación de esfuerzos
    y el conflicto de
    prioridades.

    Para el enfrentamiento al narcotráfico
    internacional y su incidencia en nuestro país, es
    imprescindible la cooperación con el resto de los
    países del mundo, la que se ha venido consolidando e
    incrementando, debido a que este flagelo se internacionaliza cada
    vez más, y a los esfuerzos, voluntad política y
    prioridad que nuestro Estado y
    gobierno le prestan a la lucha contra las drogas.

    Operativamente la Dirección Nacional Antidrogas (DNA)
    mantiene intercambios informativos a tiempo real y
    contactos de trabajo con
    Servicios
    antidrogas de otras naciones con el propósito de
    fortalecer la cooperación operacional, lo que se
    materializa a través de las visitas al país de sus
    representantes y oficiales de enlaces, así como por medio
    de nuestra participación en eventos o
    reuniones internacionales.

    A través de estos nexos de cooperación
    hemos realizado investigaciones conjuntas contra miembros de
    organizaciones criminales y narcotraficantes, algunos de los
    cuales han querido utilizar nuestro país para la
    organización de sus operaciones,
    realizar contactos con estos fines y explorar las condiciones
    para asentarse temporalmente con la fachada de comerciantes.
    También hemos capturado prófugos de la justicia de
    otros países y desarrollado cursos de capacitación para nuestras fuerzas, tanto
    en el país como el exterior.

    Como resultado de la cooperación policial
    internacional, se han fortalecido los nexos de
    colaboración que se mantienen con la Secretaría
    General de INTERPOL y sus Oficinas Centrales Nacionales (OCN),
    vía que se utiliza para el intercambio de información de interés y
    el control de criminales circulados
    internacionalmente.

    La Estrategia
    Antidrogas en el Hemisferio

    La estrategia es un compromiso de largo alcance para
    trabajar juntos atacando a los traficantes internacionales de
    narcóticos y los muchos problemas asociados con el
    tráfico y el consumo. La estrategia reconoce que para
    tener éxito
    debemos combatir todos los aspectos del problema de las drogas. O
    sea, debemos erradicar no sólo las plantas de coca,
    marihuana y
    opio, sino las organizaciones criminales que trafican con las
    drogas elaboradas con aquellas; debemos también reprimir
    la demanda de nuestros ciudadanos para consumir esas drogas. La
    estrategia presenta la guía cuidadosa que necesitamos para
    asegurar el éxito de nuestras metas de control de
    drogas.

    Eso no quiere decir que cada nación
    representada en la ONU no debería aplicar el plan de
    acción más efectivo posible para combatir la
    amenaza más grave que pesa sobre sus ciudadanos. Como lo
    reconoce la Estrategia de Control de Drogas de 1997 del
    Presidente Clinton, en Estados Unidos,
    no podemos emprender un ataque efectivo contra el problema
    concentrándonos exclusivamente en la
    administración de justicia o la reducción de la
    demanda o de la oferta. Cada
    aspecto debe ser encarado y atacado vigorosamente en todos los
    frentes y en todas las naciones, de modo que nuestros esfuerzos
    combinados se fortalezcan y complementen entre
    sí.

    Reducción de
    la Demanda

    Los programas
    efectivos de reducción de la demanda deben llegar a cada
    segmento de la sociedad, desde nuestros niños
    más jóvenes hasta sus padres y maestros, desde los
    empleados gubernamentales hasta los gerentes de corporaciones,
    desde nuestra clerecía hasta nuestros medios de
    información. Debemos poner en ejecución programas
    de prevención y esforzarnos por obtener ambientes libres
    de drogas en las escuelas, los lugares de trabajo y las
    comunidades de cada uno de nuestros países. Al mismo
    tiempo, debemos reconocer y satisfacer la necesidad de contar con
    profesionales del cuidado de la salud, dedicados a ese
    propósito, que vigilen las tendencias cambiantes del
    consumo de drogas y procuren soluciones al
    consumo continuo de drogas. Para actuar, ninguno de nosotros
    puede permitirse esperar hasta que el consumo o la
    experimentación se convierten en un problema,
    especialmente cuando se trata de un problema que atrapa a
    nuestros jóvenes. En este caso, el antiguo dicho,
    "más vale prevenir que curar" es un consejo
    valioso.

    Reducción de la Oferta

    Reducir la demanda de drogas no es una meta que podamos
    alcanzar, en términos realistas, a corto plazo. Mientras
    trabajamos hacia este fin, no podemos pasar por alto la necesidad
    de eliminar las fuentes que
    alimentan estas demandas de drogas ilegales. Una estrategia de
    reducción efectiva de la oferta es esencial para nuestro
    éxito, y debe dirigirse a cada una de las etapas del
    tráfico de drogas, desde el cultivo, la producción,
    y el transporte.

    Atacar la oferta en la primera oportunidad que nos
    ofrece requiere que establezcamos programas de
    erradicación decididos que reduzcan el cultivo de cosechas
    de drogas. Siguiendo esos mismos lineamientos, debemos basarnos
    en nuestro éxito en el campo de los precursores
    químicos desarrollando y aplicando adiestramiento para la
    inspección e investigación de técnicas
    usadas en el desvío ilícito de sustancias
    farmacéuticas y precursores químicos utilizados en
    la producción de drogas.

    Sabemos que incluso con los programas de
    erradicación más decididos no exterminaremos todas
    las plantas mientras están en la tierra. Esa
    es la razón por la cual nuestros esfuerzos de
    interceptación individuales y colectivos deben
    desempeñar un papel esencial en nuestra estrategia.
    Primero, como resultado se confiscan drogas que reducirán
    la cantidad de heroína, cocaína y marihuana
    disponible a nivel internacional. Segundo, dislocan la
    línea de producción y distribución, lo cual
    hace más difícil el trabajo de
    los traficantes y aumenta los costos y riesgos de su
    negocio ilegal. Tercero, nos ofrece información acerca de
    cómo las organizaciones del tráfico llevan a cabo
    sus operaciones, información que resulta de valor
    inapreciable en nuestros esfuerzos colectivos para derrotar esas
    operaciones. Finalmente, los esfuerzos de interceptación
    verdaderamente exitosos aumentarán los costos de las
    drogas en nuestras calles hasta un nivel más allá
    de los recursos de nuestro mercado más vulnerable: nuestra
    juventud.

    Organizaciones no
    gubernamentales de lucha contra el
    narcotráfico

    El auge del consumo de drogas iniciado a partir de los
    últimos años de los setenta trajo como
    consecuencia, en apenas una década, un incremento de la
    conflictividad social que se manifestó de múltiples
    formas: delincuencia
    asociada, marginalidad y
    discriminación, propagación del
    SIDA y otras
    enfermedades,
    carencias asistenciales o propagación de la droga en las
    cárceles, etc. Para hacer frente a ese problema surgieron
    multitud de iniciativas ciudadanas desde los más diversos
    ámbitos geográficos y de actividad (asociaciones
    vecinales, grupos
    profesionales, organizaciones culturales, educativas o
    religiosas, etc.), que fueron configurando una tupida red asociativa que pronto se
    convirtió en una alternativa a las entidades asistenciales
    de carácter público. Configuradas como
    asociaciones, fundaciones o bajo cualquier otra forma de
    personificación jurídica, y dedicadas
    primordialmente a la asistencia al drogodependiente y su entorno
    familiar, esos grupos también han influido sobre la
    política de lucha contra el narcotráfico, ya que
    han colaborado con los poderes públicos en la
    elaboración de disposiciones normativas y programas
    asistenciales, además de promover el endurecimiento de la
    legislación represiva y comparecer en actuaciones
    jurisdiccionales contra traficantes y organizaciones clandestinas
    (a modo de ejemplo, ha de destacarse la gran notoriedad alcanzada
    por diversas asociaciones de madres de drogodependientes en su
    lucha a favor del desmantelamiento de los clanes gallegos de la
    droga).

    Paulatinamente, las asociaciones no gubernamentales se
    han agrupado en entidades de coordinación que les permiten optimizar sus
    recursos, uniformizar los programas y pautas de actuación
    y mantener una relación más fluida con la administración.

    Mecanismos
    internacionales de lucha contra el
    narcotráfico

    Durante buena parte de este siglo, el control del
    negocio de la droga estuvo en manos de organizaciones
    ilícitas de carácter tradicional que operaban en el
    ámbito interno y desplegaban su actividad mafiosa en
    diversos sectores en los que podían obtener lucro
    (juego,
    prostitución, contrabando,
    etc.). El ejemplo paradigmático es el de Estados Unidos,
    donde entre los cincuenta y los setenta el negocio de la
    distribución de heroína era controlado en
    más de un 90% por La Cosa Nostra, grupo mafioso
    de origen italiano radicado en Nueva York. En esta ciudad
    floreció la red de narcotráfico denominada
    French Connection ("Conexión Francesa"), a
    través de la cual varios clanes mafiosos neoyorquinos
    distribuían entre los pequeños traficantes
    heroína procedente de la isla de Córcega y
    transportada desde el puerto francés de Marsella. La
    acción de las unidades federales antidroga acabó
    con la red de distribución en 1972, con lo cual se dio fin
    a una larga etapa de predominio de los grupos mafiosos
    internos.

    La década de los ochenta trajo consigo un
    cambio
    significativo en la naturaleza del
    tráfico de drogas, que a partir de entonces pasó a
    estar controlado por organizaciones criminales de
    dimensión internacional. Aunque originarias y con sede
    principal en los países exportadores (principalmente en
    México,
    Colombia y otros
    estados sudamericanos), las nuevas mafias extendieron sus redes a
    varios territorios y pasaron a controlar directamente todas las
    fases del proceso, desde el cultivo hasta la distribución
    a los consumidores finales. Esas organizaciones operan de un modo
    muy similar al de los grupos terroristas, con una estructura de
    corte militarizado, caracterizada por su rígido control
    interno y su elevado nivel de tecnificación y
    especialización, así como el establecimiento de
    conexiones a los más altos niveles políticos y
    económicos. El Cartel de Medellín, poderoso
    sindicato de
    la droga radicado en aquella ciudad colombiana, es uno de los
    más conocidos ejemplos de esos nuevos protagonistas del
    crimen internacional. Tras varios años de actividades
    ilegales y violencia indiscriminada, su líder,
    Pablo Escobar, fue detenido en el curso de una acción
    conjunta de la Policía Nacional de Colombia y la
    Administración Antidroga de los Estados Unidos –Drug
    Enforcement Administration; DEA-
    (tras huir de la
    cárcel en la que fue recluido, resultó muerto en un
    tiroteo con la policía).

    La complejidad y alcance supranacional de los nuevos
    agentes del narcotráfico obligaban a las autoridades
    estatales a dar una respuesta coordinada y conjunta, y con el fin
    de promover esa cooperación se hacía necesaria, por
    tanto, la discusión y adopción
    en los foros internacionales de medidas de carácter legal,
    político y policial. Para esa tarea hubo de partirse de
    los instrumentos jurídicos que ya estaban en vigor y
    proceder a su revisión y ampliación, así
    como dotar de más y mejores medios a las organizaciones
    existentes y arbitrar nuevos cauces institucionales para la lucha
    contra el narcotráfico.

    Tratados
    internacionales para la fiscalización de sustancias
    narcóticas

    La legislación internacional sobre esta materia
    se desarrolló en la segunda mitad del siglo XX, cuando se
    hizo insoslayable la necesidad de instaurar un sistema mundial de
    control de las drogas. La Organización de las Naciones
    Unidas (ONU) tomó la iniciativa de impulsar esa
    regulación, y bajo sus auspicios se han promovido los
    instrumentos internacionales actualmente vigentes. En concreto,
    son tres los tratados
    elaborados hasta la fecha, todos ellos complementarios del resto.
    En ellos se regula todo lo relacionado con el tráfico
    ilegal de drogas, la provisión y disponibilidad de
    sustancias estupefacientes con fines médicos y
    científicos, y la prevención de su desvío a
    circuitos
    clandestinos de distribución. Son los
    siguientes:

    Convención
    Única sobre Estupefacientes (1961)

    Su principal objetivo es impulsar la lucha contra la
    droga a través de la acción internacional
    coordinada, para lo cual establece una regulación que
    persigue dos objetivos
    principales: limitar la producción, tratamiento,
    distribución, importación, exportación, venta,
    posesión y uso de estupefacientes a fines exclusivamente
    médicos y científicos, y perseguir el
    tráfico de esas sustancias mediante el establecimiento de
    mecanismos de cooperación internacional que permitan
    descubrir y detener a los narcotraficantes. La Convención
    Única sobre Estupefacientes fue posteriormente enmendada
    por un Protocolo de
    1972.

    En su virtud se fiscalizan más de 116
    estupefacientes, respecto a los cuales se establecen medidas de
    diferente rigor según sean incluidos en una u otra de las
    listas que se elaboran para clasificarlos, lo cual depende de su
    capacidad para producir adicción, su valor
    terapéutico y los riesgos que comporta su uso indebido.
    Esas listas figuran como anexo al texto de la
    Convención, y su composición es competencia de la
    Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas,
    órgano dependiente del Consejo Económico y Social
    que tiene la facultad de decidir si una determinada sustancia
    debe incluirse en la lista, trasladarse a otra o simplemente
    borrarse, tarea en la cual deben tenerse en cuenta los informes
    emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En
    general, puede afirmarse que la fiscalización
    internacional de estupefacientes ha funcionado de modo
    satisfactorio, ya que la práctica totalidad de la
    producción lícita no se desvía a los
    mercados
    clandestinos. En efecto, el tráfico ilegal de
    estupefacientes se nutre de la producción y
    fabricación clandestina (Colombia, Triángulo de
    Oro, etc.), ya
    que para la legal funcion el sistema de previsiones auspiciado
    por el Convenio, que abarca a todos los países y no
    sólo a los que firmaron su texto. Así, cada estado
    debe comprometerse a no rebasar las cantidades fijadas en esas
    previsiones, cuyo establecimiento corresponde a la Junta
    Internacional de Fiscalización de Estupefacientes

    (JIFE), que también elabora informes sobre la oferta y demanda
    mundial de opiáceos destinados a fines
    terapéuticos, así como sobre el consumo y
    producción de materias primas. En función de
    ellos se elaboran recomendaciones a los gobiernos e instituciones
    interesadas, con el fin de asegurar el abastecimiento y controlar
    la producción.

    Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas
    (1971)

    Su adopción fue una respuesta a la
    aparición de nuevos tipos de drogas psicotrópicas,
    su rápida difusión y expansión por los
    mercados internacionales y el aumento de consumidores con fines
    distintos a los sanitarios o científicos. En su texto se
    establece un sistema de control internacional para las
    substancias psicotrópicas, así como una
    clasificación de las drogas sintéticas en
    función tanto de su potencial para el consumo abusivo como
    de sus aplicaciones terapéuticas.

    Así, desde la entrada en vigor de la
    Convención se fiscalizan unas 105 sustancias
    psicotrópicas, la mayor parte de las cuales se encuentran
    en productos
    farmacéuticos de todo tipo, cuyo nexo es su incidencia
    sobre el sistema nervioso
    central (estimulantes, depresores, alucinógenos,
    etc.). Como sucedía en el caso de los estupefacientes, la
    Convención prevé la elaboración de listas
    que se publican como anexo, en las cuales se clasifican las
    sustancias psicotrópicas de acuerdo con los
    parámetros ya comentados. Los psicotrópicos son
    fabricados normalmente mediante el empleo de
    productos que se han elaborado en forma legal y se desvían
    al mercado clandestino, hecho que obedece a causas como la
    deficiente legislación de algunos países
    fabricantes y exportadores, y a la ausencia de previsiones sobre
    las necesidades del sector sanitario. El Consejo Económico
    y Social, a recomendación de la JIFE, solicitó a
    los gobiernos del mundo en 1980, 1981 y 1991 que facilitaran una
    previsión de las cantidades de sustancias
    psicotrópicas sometidas a fiscalización
    internacional que necesitaban para fines
    médico-científicos. La petición fue atendida
    por unos 170 países que hoy día facilitan
    periódicamente esa información al JIFE, lo cual ha
    permitido reducir en gran medida el porcentaje de
    desviación de productos hacia el tráfico ilegal, ya
    que los países exportadores pueden comparar el pedido
    recibido con las tablas que recogen las necesidades del
    país solicitante, de forma que pueda detectarse cualquier
    desfase entre ambas cifras. En ese caso, el estado
    exportador consultará a la JIFE sobre la procedencia del
    intercambio.

    Convención de las Naciones Unidas contra el
    Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias
    Psicotrópicas (1988)

    Este instrumento jurídico ofrece un amplio
    abanico de medidas contra el tráfico de drogas, entre las
    cuales se incluyen varias destinadas a la persecución del
    blanqueo de capitales y la desviación al mercado
    clandestino de las sustancias químicas de las cuales se
    obtiene la droga. Tambien establece nuevos mecanismos para la
    cooperación internacional en materia de extradición
    de narcotraficantes o distribución controlada.

    La Convención de 1988 extendió la
    fiscalización internacional de drogas a 22 productos
    químicos utilizados en la fabricación de
    estupefacientes y sustancias psicotrópicas. En concreto,
    su artículo 12 confería al JIFE funciones
    inspectoras sobre la actuación de los gobiernos en
    relación con esas medidas fiscalizadoras y de evaluación
    de productos susceptibles de ser utilizados en la
    fabricación ilícita de drogas. Ese intercambio de
    información, de cuyos resultados se da cuenta a la
    Comisión de Estupefacientes, ha servido para crear un
    banco de
    datos gracias
    al cual la JIFE puede analizar qué sustancias deben ser
    objeto de fiscalización. Al mismo tiempo, los gobiernos
    cuentan con un instrumento para controlar la desviación de
    productos al mercado negro.

    Organismos
    internacionales de lucha contra el
    narcotráfico

    La dimensión institucional está
    estrechamente ligada a la normativa, pues lo regulado en los
    convenios antes citados sólo puede llevarse a la
    práctica mediante la adopción de medidas y acciones
    de diferente índole (jurídica, policial,
    técnica, etc.), lo cual requiere la creación de
    organismos suficientemente dotados de medios humanos y
    materiales. El protagonismo en la acción internacional
    contra la droga ha correspondido a la ONU, en cuyo seno se han
    creado los mecanismos institucionales necesarios para llevar a la
    práctica lo establecido en la normativa antes
    citada.

    El entramado de entes especializados en materia de
    narcotráfico recibe cobertura institucional por parte de
    la Oficina de las Naciones Unidas para la Fiscalización
    de Estupefacientes y la Prevención del Crimen

    (ONUFEPC) –The Office for Drug
    Control and Crime Prevention
    ; ODCCP-,
    organización que está integrada básicamente
    por el Programa de las Naciones Unidas para la
    Fiscalización de las Drogas
    (PNUFID) –United
    Nations International Drug Control Programe
    ; UNDCP– y
    el Centro para la Prevención Internacional del
    Crimen
    (CICP) –Centre for International Crime
    Prevention
    ; CICP-, y con la cual se relacionan todas
    las organizaciones auspiciadas por la ONU que se dedican a fines
    parecidos. Entre ellas destacan las ya mencionadas Junta
    Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE)
    The International Narcotics Control Board; INCB-,
    órgano para el control de la aplicación de los
    tratados
    internacionales sobre drogas, y la Comisión de
    Estupefacientes de la ONU –Commission on Narcotic Drugs;
    CND-, foro en el
    cual se plantean y discuten las propuestas en materia de drogas.
    Los dos citados mantienen relación directa con el Consejo
    Económico y Social de la ONU y con el ONUFEPC a
    través del PNUFID. A continuación se
    expondrán los rasgos esenciales de estas
    entidades.

    Oficina de las
    Naciones Unidas para la Fiscalización de Estupefacientes y
    la Prevención del Crimen (ONUFEPC)

    Fue creada en 1997 como órgano de la ONU llamado
    a liderar a escala global la
    lucha contra el narcotráfico y el crimen internacional,
    para lo cual disponía a finales de los noventa de una
    plantilla de 350 especialistas y 22 delegaciones repartidas por
    todo el mundo, así como dos oficinas de enlace en Bruselas
    (Bélgica) y Nueva York (Estados Unidos). Aparte del PNUFID
    y el CICP, forman parte del mismo la División sobre
    Prevención del Terrorismo
    (Terrorism Prevention
    Branch
    ) y los programas globales contra la corrupción, el crimen
    organizado y el tráfico de seres humanos. Su sede
    central está en Viena (Austria), y su máxima
    autoridad es
    el Director Ejecutivo, que lo es también de la Oficina de las
    Naciones Unidas en Viena.

    Programa de las Naciones Unidas para la
    Fiscalización de las Drogas (PNUFID)
    . Fue fundado en
    1991 con el objetivo de difundir información acerca de los
    peligros que comporta el abuso de las drogas (en la fecha de su
    creación se calculaba que más de 200 millones de
    personas utilizaban sustancias narcóticas de forma abusiva
    en todo el mundo). El PNUFID pretende reforzar la acción
    internacional contra la producción, el tráfico y
    los crímenes relacionados con la droga, para lo cual
    prepara proyectos de
    vigilancia de cultivos y desarrollo
    alternativo, encaminados a abrir nuevas perspectivas
    económicas a regiones tradicionalmente volcadas en el
    cultivo de opio, coca o cannabis. También se ponen en
    marcha programas de prevención, tratamiento y
    rehabilitación, en los cuales se pretende involucrar a los
    poderes políticos y económicos de los estados, y se
    elaboran estadísticas completas y actualizadas sobre
    el consumo ilícito de drogas en el mundo a través
    del Programa sobre Evaluación Global (Global
    Assessment Programme
    ). Asimismo, ha de mencionarse el
    Programa de Asistencia Legal (Legal Assistance
    Programme
    ), que opera en colaboración con los estados
    al objeto de auxiliarles en la preparación de instrumentos
    legislativos para el control de las drogas, lo cual se realiza
    mediante la ayuda en la preparación de proyectos
    legislativos y la formación de jueces y magistrados. Con
    todo, las actividades más destacadas del PNUFID son las
    relacionadas con la aplicación de medidas ejecutivas y la
    persecución del blanqueo de capitales. A ellas se
    hará mención a continuación.

    Sección de Medidas Ejecutivas para el
    Cumplimiento de la Ley (Law
    Enforcement Section
    ). A través de esta sección,
    el PNUFID colabora con los Estados aportando formación
    especializada en técnicas de investigación y
    proveyendo de medios materiales (equipo técnico, etc.). A
    través de la Sección se colabora con la Interpol,
    la Organización Mundial de Comercio (OMC) y las
    agencias regionales mediante el intercambio de información
    sobre las tendencias del tráfico internacional de drogas,
    los procedimientos
    operativos de los traficantes y los perfiles y
    características de los correos de la droga. También
    tiene encomendada la valoración de los proyectos remitidos
    por las delegaciones, trámite que sirve para asegurar su
    adecuación a las previsiones de los tratados
    internacionales y para mantener una coherencia en cuanto a la
    línea de actuación a seguir. También recibe
    solicitudes de asesoramiento, que la Sección examina
    teniendo en cuenta la estrategia seguida por los departamentos
    locales en materia de lucha contra la droga, los medios humanos y
    materiales de que disponen y su posibilidad de cooperar con otras
    agencias de la región. En función de ese examen, la
    Sección colabora con el gobierno beneficiario en el
    diseño
    de programas destinados a optimizar la eficacia de la
    política desplegada en persecución del
    tráfico de drogas, a la vez que trata de fomentar la
    cooperación regional e interfronteriza.

    Como ejemplo de lo anterior pueden citarse los proyectos
    impulsados en Asia Central para reforzar la cooperación y
    adoptar medidas conjuntas contra el tráfico de drogas con
    origen en Afganistán. En ellos participan estados
    ex-soviéticos como Tayikistán, Uzbekistán y
    Kirguizistán, y su objetivo principal es el
    establecimiento de controles eficientes en la zona (en concreto,
    en las provincias de Murgab -Afganistán-, Andijan
    -Uzbekistán- y Osh -Kirguizistán-), para lo cual se
    adoptaron medidas como la ubicación de puestos de control
    en localidades estratégicas, la inspección de
    vehículos y vagones de carga, el reforzamiento de la
    vigilancia fronteriza y el estrechamiento de la
    colaboración entre las fuerzas de seguridad de los
    países implicados. Otro proyecto
    importante es el diseñado para perseguir la
    utilización de puertos en el este y sur de África
    como punto de partida del tráfico de drogas hacia Europa y
    América del Norte; en aplicación del mismo se
    crearon en cada puerto investigado unidades especializadas en la
    detección de cargamentos ilegales.

    La Sección de Medidas Ejecutivas también
    tiene entre sus cometidos el asesoramiento de la Comisión
    de Estupefacientes de la ONU y sus órganos subordinados,
    así como la revisión y análisis de los informes anuales remitidos
    por los estados miembros, con los cuales el PNUFID puede
    identificar las tendencias globales y regionales del
    tráfico de drogas y prever qué dirección
    futura tomarán.

    Programa Global contra el Blanqueo de Capitales del
    PNUFID (UNDCP's Global Programme against Money
    Laundering
    ). Se puso en marcha este programa para
    ofrecer una respuesta coordinada desde la ONU a un problema cada
    vez más acuciante en la moderna sociedad globalizada. En
    efecto, las ingentes sumas de dinero amasadas por las
    organizaciones criminales gracias al tráfico de drogas han
    de ser convenientemente camufladas, ya que sólo así
    se puede ocultar su origen ilegal y se evita dejar rastros
    incriminatorios (por lo general, esos grupos obtienen
    también ingresos
    procedentes de otras actividades delictivas, como el contrabando
    de armas o los
    delitos financieros). Este proceso, conocido usualmente con el
    nombre de blanqueo o lavado de capitales, puede ocasionar
    graves trastornos a la estabilidad y el desarrollo
    económico de un país, ya que, de realizarse a
    gran escala y no ser atajado a tiempo, puede alterar
    parámetros básicos de la economía nacional
    como la demanda de efectivo o los tipos de cambio (con los
    consiguientes efectos en la economía
    internacional). Además, la mera sospecha de su
    existencia puede hacer quebrar la confianza de los inversores en
    las instituciones financieras que presuntamente dan cobertura a
    estas prácticas, así como en los países en
    vías de desarrollo que favorecen la recepción de
    esos flujos para fomentar un crecimiento que será, en el
    mejor de los casos, ficticio e imposible de mantener a largo
    plazo, ya que la reticencia de los agentes económicos
    impedirá disponer de inversiones
    estables y generadoras de riqueza.

    La dimensión del problema se ha agravado en las
    dos últimas décadas, en las cuales se han
    consolidado unos canales de blanqueo de capitales que son
    utilizados para ocultar sus beneficios por traficantes
    internacionales de droga, organizaciones terroristas y agentes
    públicos corruptos, cuyas actividades se ven favorecidas
    por la mundialización de la economía y el
    vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la
    comunicación, que se traducen en una mayor facilidad
    para el movimiento
    internacional de capitales. A ello contribuye también la
    creciente utilización de dólares en los mercados
    negros, la tendencia a la desregulación financiera, la
    consolidación del mercado único europeo y la
    proliferación de paraísos fiscales.

    Ante todo ello, la función del Programa Global es
    auxiliar a los gobiernos en su persecución de quienes se
    valen del sistema
    financiero internacional para legalizar el dinero
    obtenido por el tráfico de drogas. Para ello, aporta
    formación en materia de análisis
    financiero, propone medidas de desarrollo legislativo y
    proporciona personal experto en los aspectos jurisdiccionales de
    la cuestión. Se ocupa también de reforzar los
    mecanismos legales e institucionales para la persecución
    del blanqueo de capitales, de lo cual es muestra su
    patrocinio de la creación en los diversos estados de
    unidades policiales de inteligencia
    financiera. También se ocupa de recoger y analizar datos
    estadísticos, y de coordinar las acciones contra el
    blanqueo de capitales promovidas conjuntamente por la ONU y otras
    instancias internacionales.

    Comisión de Estupefacientes de la ONU. Fue
    creada en 1946 por el Consejo Económico y Social, y se
    trata del principal organismo de decisión política
    de la ONU en materia de drogas. En la fecha de su creación
    contaba con 13 miembros, que en 1991 se habían elevado
    hasta 53, en lo que fue una ampliación necesaria para que
    la representación en la Comisión estuviera en
    consonancia con la expansión mundial del tráfico de
    drogas. Su función principal es analizar el problema
    planteado en todo el mundo por el uso abusivo de drogas y
    desarrollar propuestas para reforzar el control internacional
    sobre las mismas; también se ocupa de supervisar la
    aplicación de los convenios internacionales y acuerdos
    sobre drogas, así como de reforzar la cooperación
    regional en la lucha contra el narcotráfico, para lo cual
    ha establecido órganos subordinados como la
    Subcomisión sobre Tráfico Ilícito de
    Drogas y Asuntos Relacionados en el Cercano y Medio Oriente
    ,
    además de una red mundial de
    responsables nacionales de agencias de lucha contra la droga, que
    se reúnen por regiones con la presencia de miembros de las
    comisiones regionales del Consejo Económico y Social. En
    esos encuentros también toman parte observadores de otros
    estados y organizaciones intergubernamentales con
    responsabilidades en materia de drogas.

    Junta Internacional de Fiscalización de
    Estupefacientes (JIFE)
    . Es un órgano independiente de
    naturaleza judicial que fue creado en 1968 por la
    Convención Única de 1961 sobre estupefacientes,
    aunque ya había tenido antecesores durante el periodo de
    vigencia de los instrumentos internacionales sobre drogas
    aprobados por la extinta Sociedad de Naciones. Con su
    Secretaría radicada en Viena, sus actividades son
    financiadas por la ONU y su independencia
    descansa sobre su absoluta separación tanto de los
    gobiernos como de aquella organización, ya que sus trece
    miembros ejercen sus funciones a título personal y no en
    representación de institución alguna. Son nombrados
    por el Consejo Económico y Social, tres en función
    de una lista propuesta por la Organización Mundial de la
    Salud (OMS) y otros tres presentados por los
    gobiernos.

    Su cometido principal es auxiliar a los gobiernos a
    cumplir las previsiones de los tratados internacionales sobre
    fiscalización de drogas, de la cual se ocupa tanto en su
    dimensión legal como ilegal. Respecto a la primera, los
    esfuerzos de la JIFE se encaminan a asegurar el suministro para
    fines médicos y científicos, así como a
    evitar el desvío al tráfico ilícito de la
    droga fabricada, intercambiada y vendida lícitamente. Los
    instrumentos existentes para esa labor son los sistemas de
    previsión establecidos para averiguar las necesidades que
    tienen los estados de sustancias estupefacientes y
    psicotrópicas, así como el sistema de
    información estadística que contribuye a la supervisión del comercio
    internacional de drogas. La vigilancia se extiende a la labor
    de control ejercida por los gobiernos sobre los productos
    químicos necesarios para la fabricación de drogas,
    con el fin de evitar su desviación al mercado clandestino.
    En cuanto al tráfico ilícito de drogas, el JIFE
    analiza y supervisa los sistemas nacionales e internacionales de
    lucha contra el narcotráfico, y elabora propuestas con el
    fin de subsanar sus deficiencias. Asimismo, se ocupa de catalogar
    los productos químicos utilizados en la confección
    de drogas y a promover su fiscalización internacional. En
    el desempeño de esa labor puede sugerir a las
    instituciones especializadas o los órganos competentes de
    la ONU que presten asistencia técnica o financiera a los
    gobiernos que lo necesiten, con los cuales se mantendrá un
    diálogo
    permanente a través de consultas periódicas o
    misiones organizadas con la aquiescencia de los gobiernos.
    También se ponen en marcha programas de
    capacitación del personal que en cada estado está
    empleado en la lucha anti-droga, y seminarios regionales que
    sirven para facilitar la cooperación tanto internacional
    como con el JIFE (son organizados conjuntamente por el PNUFID y
    otras organizaciones autónomas del sistema de la ONU, como
    la OMS, o ajenas a él, como la Organización
    Internacional de Policía).

    De todas sus actividades se da cuenta en el informe anual,
    que se presenta ante el Consejo Económico y Social a
    través de la Comisión de Estupefacientes. En
    él se recoge un diagnóstico sobre el estado del problema de
    la droga en el mundo, y se sugieren las posibles medidas de
    urgencia a adoptar frente a cualquier tendencia susceptible de
    agravarlo. Ese documento viene acompañado por informes
    monográficos sobre determinadas sustancias estupefacientes
    o psicotrópicas, en los cuales se recogen las previsiones
    anuales de consumo por parte de cada país y se aportan
    datos sobre producción, fabricación, comercio y
    consumo de las mismas.

    Administración
    de Justicia

    El decomiso de drogas es sólo una manera de
    aumentar los costos y los riesgos de ser narcotraficante. La
    Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos en
    1997 nos recuerda que todos nuestros recursos para la
    administración de justicia (militares y de inteligencia)
    deben trabajar conjuntamente para mejorar y coordinar mejor los
    esfuerzos para investigar, trastornar, desmantelar y destruir las
    organizaciones internacionales del narcotráfico. Debemos
    aspirar a una época en la que se realicen investigaciones
    internacionales mejor coordinadas, de las organizaciones de
    narcotraficantes. Estas investigaciones deben ir
    acompañadas no sólo de nuestros compromisos
    individuales para llevar a finalización enjuiciamientos
    más efectivos, sino también de la capacidad para
    cumplir esos compromisos.

    Una meta de la Estrategia Nacional de Control de Drogas
    de Estados Unidos en 1997 es la investigación, el
    enjuiciamiento y el desmantelamiento de los grupos más
    grandes nacionales e internacionales de narcotraficantes. Para
    lograr sus fines estas grandes redes del narcotráfico
    tienen tecnologías sofisticadas, combinando lo
    último en sistemas de comunicación y transporte, así como
    operaciones complejas para el lavado de dinero. Hemos logrado
    varios enjuiciamientos exitosos de grandes traficantes, en muchos
    casos debido a la cooperación sin precedentes entre las
    agencias locales de administración de justicia y de la
    fiscalía, y a la cooperación crucial
    de algunos de nuestros socios del hemisferio.

    Ayuda Legal
    Mutua

    Una de las maneras en que podemos aumentar estos
    esfuerzos cooperativos es mejorar nuestro intercambio de
    información sobre los narcotraficantes, los socios de
    éstos y las infraestructuras operativas y financieras de
    los carteles de la droga. Uno de los recursos más valiosos
    de los esfuerzos cooperativos de administración de
    justicia es el intercambio abierto y oportuno de
    información. Los mecanismos multilaterales y bilaterales,
    donde sean apropiados, nos ayudarán a investigar y
    perseguir a los delincuentes cuyas actividades y transacciones
    financieras cruzan las fronteras nacionales.

    Una vez que se ha analizado la información y se
    han entregado las pruebas,
    debemos ser capaces de llevar a cabo hasta el final
    enjuiciamientos efectivos. Los enjuiciamientos efectivos
    requieren un sistema de justicia penal establecido, eficaz,
    honesto e incorrupto para llevar a la justicia a los
    narcotraficantes a fin de responsabilizarlos totalmente de sus
    actividades criminales. Este ideal no se alcanzará de la
    noche a la mañana. Los obstáculos que enfrentamos
    son reales y, en algunos casos, serán difíciles de
    superar: la corrupción, y la falta de recursos y de
    personal capacitado son sólo algunos de los
    obstáculos. No podemos pasar por alto estos problemas o
    pretender que no existen. Debemos dedicar nuestros mejores
    esfuerzos colectivos a efectuar mejoras en todos nuestros
    sistemas de justicia penal; no podemos darnos el lujo de permitir
    que se nos escape la oportunidad de actuar. Pero mientras
    trabajamos juntos para asegurar que cada uno de nuestros sistemas
    de justicia penal logre ese ideal, no podemos dejar escapar la
    oportunidad de realizar enjuiciamientos efectivos. Si lo hacemos,
    sólo permitimos que los mismos delincuentes que queremos
    derrotar se beneficien de la novedad, los errores y las
    diferencias temporales de nuestros respectivos sistemas
    legales.

    La
    Extradición

    Una de las herramientas
    más efectivas para negarles a los narcotraficantes algunos
    beneficios, especialmente los del refugio, es la
    extradición. Debemos ampliar y modernizar nuestra red de
    tratados de extradición y nuestras relaciones. La
    extradición es un tema difícil y delicado. Es un
    asunto que con frecuencia nos ha dividido en el pasado. Pero, en
    la realidad de los tiempos modernos, debemos considerar la
    extradición como una manera de unir a los países en
    esfuerzos cooperativos coordinados contra el narcotráfico
    internacional y otros delitos transnacionales. Creemos firmemente
    que la extradición es una herramienta esencial para
    promover la justicia y el imperio de la ley. Asegura que los
    fugitivos sean arrestados y enjuiciados de la manera más
    efectiva posible. Se basa en el principio sólido y
    lógico de que un fugitivo debe ser enjuiciado en el lugar
    donde el delito se cometió o donde el efecto del delito se
    sintió más, y el sistema de justicia penal puede,
    en ese momento, garantizar mejor un enjuiciamiento efectivo con
    todas las garantías del debido proceso de ley. Esta es la
    misma jurisdicción donde es más probable encontrar
    las pruebas del delito, donde residen víctimas y testigos,
    y donde es mayor el interés de la comunidad en que
    se haga justicia.

    La extradición es también un sistema
    efectivo, equitativo y humano de reconocer los derechos de las
    víctimas del crimen y de sus familias. Es hora de ponderar
    y proteger los derechos de las víctimas del tráfico
    de drogas transnacional, así como los de los delincuentes
    mismos. En nuestra opinión, los casos deben tratarse donde
    convenga más a los intereses de la justicia en
    general.

    Si bien hemos logrado tremendos progresos en cuanto a
    conseguir la cooperación entre las naciones, puede hacerse
    mucho más. Además de mejorar en general las
    relaciones de extradición, nuestra meta común
    debería ser la entrega universal de los propios ciudadanos
    de un país a la jurisdicción penal de otros
    países, de acuerdo con el sitio donde se cometió el
    crimen, o el impacto que ha tenido, y la efectividad de la
    jurisdicción para asegurar un encausamiento pleno y justo.
    Los países deberían conceder la extradición
    de sus propios ciudadanos basándose en la teoría
    de responsabilidad de las propias acciones, donde
    quiera que se realicen. Los ciudadanos acusados de delitos que
    afectan significativamente a otros países deberían
    ser extraditados a esos países. La extradición de
    ciudadanos del propio país o de otros países es un
    mecanismo que se basa en la confianza entre las
    naciones.

    Conclusiones y
    propuestas de soluciones

    El éxito sustancial en estas diversas medidas no
    pondrá fin inmediato a la oleada de narcóticos
    ilegales, pero en algún momento de nuestro futuro
    reducirá significativamente la cantidad de drogas que
    fluyen a nuestras calles, pueblos y ciudades.

    Tenemos ante nosotros un programa de trabajo
    increíblemente desafiante. Tenemos confianza en que junto
    a los demás países del hemisferio podamos responder
    como país a las amenazas nuevas que surjan. Como naciones
    separadas, no lograremos detener el progreso del
    narcotráfico trasnacional, sin embargo, al unir nuestros
    esfuerzos no podemos fracasar.

    El Estado dominicano no sólo está
    amenazado, sino penetrado,
    y no solamente a nivel de los
    organismos dedicados a la represión sino que el traficante
    de drogas, con un criterio empresarial muy agudo, está
    tocando otros resortes de poder y ha reclutado una base estable
    de funcionarios estipendiados por este sector. No sólo
    eso, sino que estamos entrando en una fase peligrosísima
    de amenaza de violencia generalizada en el
    país.

    Con la muerte
    natural del comunismo, el
    único enemigo actual para EE.UU. es el
    narcotráfico. Lo cierto es que este fenómeno
    delictivo ha distorsionado los vínculos de nuestro
    país con la Casa Blanca. Los créditos del FMI, Banco Mundial,
    BID, Club de París, el Grupo de los Siete, etc.
    están condicionados por EE.UU.

    Nuestras relaciones con EE.UU. debieran ser
    transparentes. En la medida en que el pueblo dominicano conozca
    la verdad, terminarán los misterios, y especulaciones.
    Además, existen políticas
    que repercuten en nuestro país como la decisión de
    la Corte Suprema de estados Unidos de "secuestrar" en
    cualquier parte del mundo a sospechosos de narcotráfico y
    terrorismo.
    Esta medida sienta un funesto precedente en el Derecho
    Internacional, y se constituye en una aberración
    jurídica. No es más que una expresión de la
    "ley del más fuerte". Es curioso que esta
    "monstruosidad jurídica", venga de la Corte Suprema
    norteamericana, que se supone guardián del Estado de
    Derecho, el ordenamiento jurídico y las
    garantías constitucionales y los principios
    universales del Derecho.

    En este contexto, ¿podemos esperar una
    convivencia internacional pacífica? ¿Con qué
    autoridad moral EE.UU
    exige respeto cuando es
    el primero en vulnerar las normas
    supranacionales? ¿Acaso no ha sido suficiente el caso
    Noriega de Panamá y
    Arce Gómez de Bolivia?
    ¿Que pasaría si algún país
    secuestrara a un norteamericano, lo juzgara y condenara fuera de
    EE.UU?

    Aunque la Embajada norteamericana en Santo Domingo y el
    Gobierno aseguran que no habrá ningún secuestro en
    República Dominicana, nada garantiza que en cualquier
    momento esta "política del secuestro exterior" no se haga
    sentir, después que nuestra Suprema Corte de Justicia le
    niegue a Estados Unidos la extradición de un nacional
    dominicano. Los riesgos son mayores ya que somos un
    tránsito obligado de la droga hacia Estados Unidos y
    existen presuntos 'extraditables" y pedidos en la Suprema Corte
    de Justicia del país.

    BIBLIOGRAFÍA

    Caporal, José Antonio. "Tierra de nadie:
    por ineptitud y corrupción policial"
    Semanario
    Vértigo. 28 de noviembre de 2004. México.
    Año IV. No. 193. P. 14.

    Díaz Aguilar, Cecilia Natalia.
    Tesis de Grado para obtener el grado de
    Maestra en Derecho
    Penal por la Universidad
    Juárez Autónoma de Tabasco intitulada
    "Inteligencia y Contrainteligencia contra el
    narcotráfico: estudio y propuesta de reforma al Derecho Penal
    contra la Delincuencia Organizada en México
    ",
    defendida con
    éxito ante el Sínodo el 5 de
    octubre de 2004.

    Reveles, José. "Inquisición civil,
    el regreso de la

    Edad Media
    : el terrible rostro
    de la justicia por propia mano"

    Entrevista a David Ordaz Hernández.
    Diario El Financiero. México. Número 6686. 29 de
    noviembre de 2004. P. 73.

    Enciclopedia Universal Multimedia
    ©Micronet S.A. 1999/2000

    Enlaces en Internet

    http://www.undcp.org/;Página oficial del Programa
    de las Naciones Unidas para la Fiscalización de las Drogas
    -PNUFID- (idioma inglés).

    http://www.usdoj.gov/dea/;Página oficial de la
    Administración Antidroga de los Estados Unidos –Drug
    Enforcement Administration; DEA-
    (idioma
    inglés).

    http://www.mir.es/pnd/;Página oficial del Plan
    Nacional sobre Drogas (idioma español).

    http://www.fad.es/;Página oficial de la
    Fundación de Ayuda contra la
    Drogadicción -FAD- (idioma español).

    http://www.magic-es.com/coordinadora/;Página
    oficial de la Coordinadora de ONG's que
    Intervienen en Drogodependencias (idioma
    español).

    http://www.unad.org/;Página oficial de la
    Unión Española de Asociaciones y Entidades de
    atención al Drogodependiente (idioma
    español).

    ANEXOS

    PROPUESTA PARA EL COMBATE DEL NARCOTRÁFICO.
    VISIÓN NORTEAMERICANA.

    EL PLAN DE LAROUCHE PARA LIBRAR LA GUERRA AL
    NARCOTRÁFICO

    El estadista Lyndon LaRouche presentó la
    siguiente propuesta de 15 puntos en un seminario sobre
    la guerra continental al narcotráfico, celebrado el 13 de
    marzo de 1985 en México, DF.

    1. Lo que combatimos no son tan sólo los
    efectos que tiene el consumo de drogas en sus víctimas. El
    narcotráfico internacional se ha convertido por sí
    mismo en un gobierno malvado y poderoso. Representa en la
    actualidad un poderío financiero, político y
    militar mayor que el de algunas naciones de las Américas.
    Es un gobierno en guerra contra naciones civilizadas, un gobierno
    al que debemos declarar la guerra, guerra que debemos librar con
    las armas de la guerra y que debemos ganar con el mismo
    espíritu con que los Estados Unidos lucharon por la
    derrota incondicional del nazismo entre
    1941 y 1945.

    2. Los métodos
    policíacos deben apoyar el aspecto militar de la guerra al
    narcotráfico. El mandato que se dé a las fuerzas
    policiales desplegadas en apoyo a esta guerra debe ser el
    principio de que la colaboración con el
    narcotráfico o con las fuerzas financieras y
    políticas de los narcotraficantes internacionales es
    traición en tiempo de guerra.

    a) Cualquier individuo al
    que se sorprenda comerciando con drogas será juzgado como
    traidor en tiempo de guerra o como espía extranjero de una
    potencia
    enemiga.

    b) Cualquier individuo que compre sustancias ilegales,
    abogue por la legalización del comercio de tales
    sustancias o pida benevolencia en la acción militar o
    policiva contra la producción y el tráfico de
    drogas, es culpable de prestar auxilio al enemigo en tiempo de
    guerra.

    3. Debe firmarse un tratado de alianza
    bélica entre los Estados Unidos y los gobiernos de los
    Estados iberoamericanos que se sumen a la alianza para combatir
    al narcotráfico a la que se ha adherido el Presidente de
    México. Se debe alentar a otros Estados a unirse a esa
    alianza militar.

    4. Bajo los auspicios de ese tratado se han de
    elaborar disposiciones para la acción de un mando militar
    conjunto. Dichas disposiciones deberán definir principios
    de acción común, a fin de que las formas necesarias
    de acción militar y policiva no subviertan la soberanía nacional de ninguna de las
    naciones aliadas en cuyo territorio se realicen operaciones
    militares. Estas disposiciones abarcarán:

    a) crear grupos de trabajo militares bilaterales, por
    pares de las naciones aliadas;

    b) crear un mando común encargado de proporcionar
    las formas de asistencia que se estipulen y que pudieren
    solicitar las entidades competentes de cada país o del
    mando bilateral de cualquier par de países;

    c) crear, bajo la jurisdicción del mando
    común, una entidad central de inteligencia contra el
    narcotráfico, que funcionará a la manera de un
    estado mayor general, en sus aspectos de inteligencia y planeación, y desempeñará las
    funciones de un cuarto de guerra;

    d) fijar normas que gobiernen las actividades de
    extranjeros encargados de aportar servicios y asistencia
    técnica en territorio soberano de cualquier miembro de la
    alianza.

    5. En general, en tanto lo permitan los medios de
    que disponga cada nación
    miembro de la alianza, las acciones militares y de otro tipo que
    se emprendan contra los objetivos de la guerra al
    narcotráfico deberán realizarlas fuerzas militares
    de la nación en cuyo territorio ocurran dichas acciones.
    Fuera preferible, donde fuere factible, proporcionarle a la
    nación miembro pertrechos suplementarios y personal de
    apoyo, en lugar de involucrar en funciones de combate al personal
    extranjero de asistencia técnica. En la medida de lo
    posible, las funciones relativas al combate militar que
    tendrá el personal extranjero que se suministre
    deberán limitarse a:

    a) operar equipos de detección y ciertos tipos de
    aeronaves y armamento antiaéreo que se provean para
    complementar las capacidades de las fuerzas
    nacionales;

    b) aportar un grado razonable de asesoría
    técnica, inteligencia y servicios a los elementos
    apropiados de las operaciones de campo.

    6. Con la ayuda de los Estados Unidos
    deberán proporcionarse los medios técnicos
    adecuados, entre ellos equipos de detección montados en
    aeronaves y satélites,
    para localizar y comprobar el cultivo, la elaboración y el
    transporte de estupefacientes. Tan pronto como se compruebe en
    una región determinada un cultivo de proporciones
    significativas, deberá lanzarse un ataque militar
    aéreo para destruir dicho cultivo; se enviarán
    así mismo fuerzas terrestres apoyadas desde el aire para catear
    la zona y realizar las operaciones complementarias que pudieren
    requerirse. El objetivo es eliminar hasta el último
    cultivo de marihuana, coca o adormidera en las Américas,
    con excepción de los cultivos debidamente autorizados por
    los gobiernos.

    7. Echando mano de los mismos medios
    técnicos deberán detectarse y comprobarse los
    centros de elaboración, que se deberán destruir
    cuanto antes, todos y cada uno, de la misma manera que los campos
    donde se cultivan los estupefacientes.

    8. Las fronteras entre las naciones aliadas,
    así como las fronteras entre éstas y otras
    naciones, se deben sellar en forma prácticamente
    hermética contra el narcotráfico. Deberá
    emprenderse acción militar para derribar cualquier
    aeronave que cruce una frontera o
    vuele sobre aguas caribeñas sin autorización y se
    niegue a aterrizar cuando se le ordene. En todas las fronteras y
    demás puntos de inspección aduanal se deberá
    inspeccionar de manera meticulosa todo vehículo
    acuático, carretero o ferroviario que llegue a cada
    país, inclusive los recipientes de carga. Se deben formar
    grandes concentraciones con la ayuda de fuerzas militares en las
    zonas de tránsito fronterizo y en todas las carreteras
    nacionales y vías acuáticas principales.

    9. Deben elaborarse reglamentos detallados que
    gobiernen a las instituciones financieras, a fin de detectar
    depósitos y transferencias de fondos, tanto hacia fuera
    como hacia dentro, de los cuales pudiera sospecharse provengan
    del tráfico de estupefacientes.

    10. Las fuerzas militares deberán ocupar
    de inmediato y confiscar, como se hace en tiempo de guerra,
    cualesquier instituciones financieras, comerciales o de bienes
    raíces, así como fondos personales, de los que
    pueda demostrarse han sido empleados en el cultivo, la
    elaboración, el transporte o la venta de drogas
    ilícitas. Cualesquier documentos
    comerciales o de propiedad de
    entidades empleadas por los narcotraficantes, así como
    cualquier individuo vinculado a la posesión u
    operación de tales entidades, se tendrá por
    sospechoso o por prueba material.

    11 . El primer objetivo de la guerra al
    narcotráfico es de naturaleza militar: destruir el
    cuasiestado enemigo, el consorcio internacional del
    narcotráfico, destruyendo o confiscando los recursos
    económicos y financieros de ese cuasiestado, desmantelando
    todas las agrupaciones políticas o mercantiles asociadas
    con el consorcio narcotraficante, incautando las riquezas
    acumuladas en complicidad con las operaciones de los
    narcotraficantes, y encarcelando, sea como "prisioneros de
    guerra" o como traidores o espías, a todas las personas
    que den auxilio al consorcio narcotraficante.

    12. Deberá concentrarse especial
    atención en los bancos, empresas de
    seguros y
    demás instituciones comerciales que de hecho forman parte
    del cartel financiero internacional que coordina el flujo de
    cientos de miles de millones de dólares al año en
    ingresos del narcotráfico internacional. A tales entidades
    deberá proscribírseles del régimen de
    derecho en tanto violan los preceptos sobre "delitos contra la
    humanidad" que fueron elaborados en la posguerra en los
    tribunales de Nuremberg. Se prohibirá toda relación
    comercial con tales entidades conforme a la prohibición de
    mantener comercio con el enemigo en tiempo de guerra.

    13. La guerra al narcotráfico en las
    Américas tiene dos fases generales. El primer objetivo es
    erradicar en las Américas todo cultivo no autorizado de
    marihuana, coca o amapola, y destruir al mismo tiempo en este
    hemisferio las vías principales de importación y
    distribución de estupefacientes de las principales zonas
    de producción de los mismos en otras partes del mundo.
    Esas otras regiones son, en orden de importancia
    actual:

    a) el Triángulo Dorado del sudeste
    asiático, todavía la más pujante fuente de
    opio y opiáceos;

    b) la Media Luna de Oro, productora de menor envergadura
    que el Triángulo Dorado, pero de creciente importancia
    como vía de tránsito del opio del Triángulo
    Dorado al tráfico del Mediterráneo;

    c) el reciente y veloz renacimiento de
    la producción de opio en el sur de India y en Sri
    Lanka, resurrección del viejo narcotráfico de la
    Compañía de las Indias Orientales
    británica;

    d) el aumento de la producción de estupefacientes
    en ciertas regiones de Africa.

    Una vez exterminada en las Américas toda
    producción importante de estupefacientes, la guerra al
    narcotráfico entra a su segunda fase, en la que la guerra
    se concentra en combatir el influjo de estupefacientes
    provenientes de fuera del hemisferio.

    14. Uno de los principales problemas que seguimos
    enfrentando al combatir el narcotráfico, especialmente a
    partir de los acontecimientos políticos del período
    de 1977 a 1981, es la creciente corrupción de las
    dependencias y el personal gubernamentales, así como de
    influyentes facciones políticas, corrompidas por intereses
    financieros de gran poder político, vinculados ya al
    narcotráfico como tal o a las empresas que amparan la
    circulación de los ingresos del narcotráfico. Por
    éste y motivos afines fallan los métodos policiales
    o comunes para combatir el narcotráfico. Además de
    la corrupción de las dependencias gubernamentales, los
    narcotraficantes gozan de la protección de agrupaciones
    crecientes y poderosas que ya abogan por la legalización
    del narcotráfico o realizan campañas más o
    menos eficaces para impedir la aplicación efectiva de las
    leyes contra el uso y tráfico de estupefacientes. Las
    investigaciones han demostrado que las agrupaciones que realizan
    esa labor de proselitismo son tentáculos políticos
    de los intereses financieros vinculados al lavado de
    narcodivisas. Por consiguiente, debe dárseles el mismo
    trato que se le dio en los Estados Unidos a las organizaciones de
    simpatizantes del nazismo durante la Segunda Guerra
    Mundial.

    15. La guerra al narcotráfico debe incluir
    acuerdos para asignar los miles de millones de dólares
    confiscados de los haberes del consorcio narcotraficante a fines
    benéficos de desarrollo económico en la
    infraestructura, la agricultura y
    la manufactura de
    bienes útiles. Dichas medidas se tomarán
    según el derecho de los Estados soberanos a tomar
    posesión de las propiedades de sus naturales, tanto en el
    territorio nacional como en el exterior, en razón de las
    obligaciones
    de esos naturales para con el Estado. El hecho de que los fondos
    mal habidos se transfieran a cuentas en bancos
    extranjeros o se inviertan en bienes raíces en otras
    naciones no excluye tales propiedades de la jurisdicción y
    recuperación del Estado del que es natural el
    propietario.

    CONTRAPROPUESTA DE SOLUCIÓN.
    VISIÓN LATINOAMERICANA.
    NUESTRA REALIDAD ACTUAL. NUESTRAS ASPIRACIONES, COMO FORMA
    EFECTIVA DE COMBATE AL NARCOTRÁTICO Y CONSUMO DE
    ESTUPEFACIENTES.

    Los resultados de las investigaciones coinciden en
    mostrar que la guerra contra las drogas ha causado más
    crímenes de los que ha logrado evitar. Las
    políticas, especialmente las represivas, no han
    controlado, menos erradicado el narcotráfico.

    Cabe señalar que este problema es complejo para
    dejarlo en manos de uniformados; la solución entonces es
    socioeconómica. Se trata de un conflicto -el más
    largo del presente siglo- y mientras no cambiemos de estrategia,
    seguiremos luchando inútilmente.

    Los esfuerzos realizados se han convertido en un
    boomerang, pues la fabricación, tráfico y consumo
    sigue ascendiendo y contaminando no sólo a
    policías, jueces, políticos y gobernantes, sino los
    sistemas políticos.

    La represión violenta contra los
    narcotraficantes, no ha resuelto problema alguno. El mejor
    ejemplo es la trágica muerte del
    jefe narcotraficante colombiano Pablo Escobar en diciembre de
    1993. El Cártel de Medellín sigue
    funcionando

    El siglo XXI será un siglo siniestro de peste,
    hambre, violencia urbana y marginación. El resultado
    será, ni más ni menos que el exterminio. Hay una
    solución capitalista y burocrática para la pobreza
    absoluta: los extremamente pobres simplemente morirán. Los
    que creemos que estas muertes son simplemente un crimen contra la
    humanidad, creemos que sólo un radical salto en los
    objetivos y modalidades del desarrollo podrá evitarlo. Ni
    el interés burgués, ni el interés
    burocrático harán nada por lograr este salto. Unos
    están atrapados en una lógica
    que conduce a la destrucción del planeta, los otros en una
    lógica en que administrar a los que consumen es suficiente
    para justificar su poder de clases.

     El furibundo optimismo tecnológico, rayano
    en la adoración, de los intelectuales
    al servicio del
    capital y de
    la administración, suele ser contradictorio. Todo parece
    ser posible para la técnica, llegar a Marte, clonar seres
    humanos, construir computadores inteligentes, vigilar paso a paso
    a cada ciudadano, producir armas eficaces que puedan asesinar sin
    que el bando atacante sufra ninguna baja. Lo único que
    pareciera imposible es usar estas técnicas para construir
    una vida digna y de abundancia para todos los seres
    humanos.

     Tenemos derecho a creer que es perfectamente
    posible una economía de abundancia sin depredación,
    sin explotación y sin guerras. Todas
    las técnicas que hacen falta para esto ya existen. En
    particular las que permitirían procesar la
    información necesaria para una economía global
    descentralizada y autosustentable.

     Una sociedad en que el trabajo social se
    ha repartido entre todos de tal manera que, gracias al uso
    intensivo de la tecnología, sea
    posible reducir radicalmente la jornada laboral u
    ocuparlo en reconstruir lo que el proceso productivo ha
    dañado. En un mundo en que todos tienen que cumplir con
    una cuota de trabajo socialmente necesario, la división
    social del trabajo no determinaría esencialmente nuestras
    vidas. La mayor parte del tiempo sería de trabajo libre.
    Ni la propiedad, ni la administración global serían
    necesarias. Esto es lo que Marx llamó
    comunismo.

     Hay dos objeciones clásicas que apoyan esta
    idea. Una es que los seres humanos son por naturaleza
    egoístas, o que sus impulsos naturales los llevan a desear
    el poder, la ventaja, el agrado a costa del menor esfuerzo. Otra
    es que el capitalismo
    altamente tecnológico, apoyado en su poderoso sistema de
    comunicación social y en el uso a gran
    escala del endeudamiento, es capaz de mantener indefinidamente a
    los ciudadanos atrapados en las expectativas de consumo. O por
    egoísmo natural, o por consumismo adoctrinado, los
    trabajadores preferirían no poner en peligro, en lo
    sustancial, el sistema injusto en que viven. Y si lo hicieran,
    tarde o temprano resurgirían el afán de poder, o la
    avaricia natural.

     Lo que para la izquierda clásica era
    evidente, es decir, que todo hombre
    consciente, ilustrado, de buena voluntad, al que se le explicaran
    los antecedentes, terminaría por asumir una postura moral
    a favor de toda la humanidad, ya no lo es.

     La dominación altamente tecnológica
    se dirige más bien a las bases desde las cuales la
    consciencia se construye. Invadiendo el ámbito de la
    socialización primaria, totalizando el
    tiempo de descanso en torno a la
    industria del espectáculo, manteniendo el monopolio de
    los medios de
    comunicación más masivos y intensos, la
    dominación actual no necesita ilustrar, o educar, una
    consciencia conformista o resignada, es capaz de arraigar el
    conformismo y la resignación en las estructuras
    psíquicas más profundas.

     Para mantener las expectativas que hacen que los
    ciudadanos acepten endeudarse, sobre explotarse, vivir con
    estrés,
    vivir en la incertidumbre y en el temor permanente a quedar sin
    trabajo, se debe prometer mucho. Se debe mantener una perspectiva
    en que el cumplimiento de las cuotas y el sacrificio que conlleva
    el esfuerzo cotidiano, sean recompensados suficientemente. Nadie
    niega que su trabajo es agobiante, que vive en permanente
    tensión. Lo que se alega, en cambio, es que esos esfuerzos
    tengan sentido. Las vacaciones, los objetos de consumo cotidiano,
    la casa propia, la educación de los
    hijos, la posibilidad de pequeños escapes y desahogos,
    como ver la
    televisión en familia, como
    salir en auto los fines de semana, son mostrados por muchas
    personas aparentemente razonables como resultados razonablemente
    compensadores de sus esfuerzos.

     Sostengo que efectivamente hay contradicciones
    internas al sistema de consumo masivo. La contradicción
    central, de la que derivan todas las otras, es la diferencia
    creciente entre lo que el sistema promete y lo que es capaz de
    dar. Por un lado se consume y se busca en el consumo un mundo de
    reconocimiento y humanidad posible, por otro lo que se obtiene es
    un mundo dividido, violento, en guerra, donde impera la
    incertidumbre y la frustración.

     Otra manera de plantear esto mismo es observar la
    contradicción que hay entre el mejoramiento local, a nivel
    de las familias, de los estándares de vida, y el
    empeoramiento global de la calidad de
    vida, a nivel de la ciudad, de cada país, del entorno
    natural en el planeta. Para los trabajadores que están
    efectivamente integrados al sistema de la producción
    altamente tecnológica cada día se puede vivir mejor
    en un mundo en que a la vez cada día vale menos la pena
    vivir. Y este empeoramiento de la calidad de vida
    infiltra y descompone el agrado que pueda significar el consumo
    cotidiano. Las calles llenas de autos, el
    encarecimiento de los servicios educacionales y de salud,
    paralelo a la compulsión por la salud y la educación, los
    alimentos poco
    confiables, las ciudades contaminadas, la inseguridad
    ante la amenaza constante de los más pobres, que buscan
    sobrevivir y a la vez desahogar sus iras acumuladas.

     Hay que ir más allá de la inercia de
    la resignación y el escepticismo. Hay que darle el vuelo
    de un gran horizonte. Grandes cosas, importantes, nobles, de gran
    aliento. Eso es lo que debe estar en el centro de nuestra lucha.
    Las personas comunes y corrientes pueden entender perfectamente
    cuando se les habla de la felicidad. Los trabajadores, los
    más pobres, los ancianos, los niños. Hay que hablar
    al corazón y los anhelos más profundos. Que la
    política basada en las pequeñas transacciones quede
    para los que viven de usufructuar de la
    política.

    Declaración de Panamá condena
    terrorismo y narcotráfico internacional

    Jul 29, 2005, 23:05 UTC

    CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá – Los jefes de
    Estado y/o Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe
    (AEC), reunidos este jueves y viernes en Panamá,
    expresaron su condena a los actos de terrorismo en todas sus
    formas y su compromiso de lograr un Caribe libre del flagelo de
    las drogas ilícitas a través de la
    cooperación internacional.

    En la Declaración de Panamá, firmada por
    los representantes de los 25 países miembros de la AEC que
    asisten a esta reunión, se reafirma el compromiso de los
    Estados de la región con la democracia y
    la necesidad de adoptar medidas individuales y conjuntas para
    prevenir, detectar y sancionar la corrupción en los
    ámbitos públicos y privados.

    Igualmente, reiteran su respeto a los principios de
    soberanía, integridad territorial y de no
    intervención, así como el derecho de cada pueblo de
    construir en paz, estabilidad y justicia su propio sistema
    político, por lo que instan al gobierno de Estados
    Unidos a que ponga fin al bloqueo económico, comercial y
    financiero contra Cuba.

    El documento registra el compromiso de la
    organización caribeña de trabajar hacia la promoción del restablecimiento, el
    desarrollo económico y el progreso social de Haití
    y hace un llamado a la comunidad internacional para que la apoye
    en esta causa.

    Acordaron también que las políticas de
    Estado en sus distintos ámbitos deberán buscar
    eliminar las barreras que enfrentan las personas con discapacidad para
    lograr un amplio compromiso con su acceso e igualdad de
    oportunidades en las distintas esferas de la sociedad.

    Sobre el tema del hambre, la desnutrición y el desarrollo social
    en el Gran Caribe, los firmantes reconocieron el apoyo prestado
    por la Oficina Regional del Programa Mundial de Alimentos de las
    Naciones Unidas en el análisis integral de este problema e
    invitaron a esta entidad a crear, en coordinación con la
    AEC, una red entre gobiernos que permita eliminar progresivamente
    este flagelo durante la próxima década.

    De igual modo expresan su preocupación por la
    amenaza que representa en el área caribeña la
    pandemia del VIH/SIDA, motivo por el cual se comprometen a
    desarrollar una estrategia intersectorial para cooperar con otros
    órganos regionales intergubernamentales y combatir tan
    grave enfermedad.
    Rechazan, asimismo, la utilización continua del mar Caribe
    para el tránsito y trasbordo de material nuclear y de
    desechos tóxicos y exhortan a los países que los
    producen a que implementen, de manera urgente, las medidas
    pertinentes para establecer plantas de reprocesamiento que
    pondrían fin a las necesidades de transportarlos de un
    lugar a otro.

    En otros puntos del documento la AEC acoge la propuesta
    de Venezuela
    -presentada en 2004 dentro del marco del Banco de Desarrollo del
    Caribe- sobre la creación de un Fondo de Ayuda frente a
    Huracanes y respaldan las iniciativas en el organismo para
    establecer programas de turismo e incrementar el
    número de visitantes a la zona, en conformidad con el
    concepto de
    sostenibilidad.

    Finalmente, reconocieron los esfuerzos del gobierno de
    Trinidad y Tobago para el establecimiento del fondo de
    estabilización petrolera, un programa de subvenciones
    establecido en el 2004, y los esfuerzos de Venezuela para
    cooperar con los países del área del Caribe en el
    tema del combustible, a fin de afrontar las dificultades
    ocasionadas por el incremento de los precios del
    petróleo.

    Domingo Peña Nina

    Claridania Rodríguez B.

    Rosa Lozada

    Septiembre 2005

    Santo Domingo, D.N.

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