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Relaciones internacionales en el cambio climático




Enviado por fernanda_lomas




    Relaciones
    internacionales en el cambio
    climático

    1. Introducción
    2. Estocolmo
      1972, el inicio
    3. Década del ´80: fracasos, convenios,
      protocolos e informes
    4. Cumbre de
      la Tierra, 1992
    5. Río +
      5, 1997
    6. Río
      + 10, Cumbre de Johannesburgo, 2002
    7. Conclusión

    INTRODUCCIÓN

    En el presente trabajo se
    analizarán (desde la perspectiva de las relaciones
    internacionales) las Convenciones, Protocolos,
    Convenios y Cumbres más importantes referidas al Cambio
    Climático mundial, comenzando con la Primera Conferencia de
    las Naciones Unidas
    sobre Medio Ambiente
    y Desarrollo en
    1972, y culminando con la Cumbre de Johannesburg en
    2002.

    30 años de negociaciones,
    acuerdos e intereses que denotarán cuanto más
    importante es preservar la economía local antes
    que el medio ambiente
    mundial.

    1. ESTOCOLMO 1972, el inicio

    La Conferencia de las Naciones
    Unidas sobre Medio Humano celebrada en 1972 en Estocolmo, Suecia,
    fue la primera conferencia internacional sobre le medio ambiente
    que logró reunir a 113 naciones (con la excepción
    de la participación de la antigua Unión
    Soviética y la ex República Democrática
    Alemana) y otras partes interesadas, con el objeto de debatir
    cuestiones de preocupación común, lo que
    presentó un verdadero parteaguas para el pensamiento
    moderno sobre medio ambiente y desarrollo.

    Cuando el ambiente surgió
    como preocupación internacional a finales de la
    década de 1960, los países industrializados tomaron
    la iniciativa de convocar la dicha conferencia en Estocolmo. La
    Conferencia de Estocolmo contribuyó decididamente a
    incorporar la temática ambiental en política y otros
    instrumentos de gestión
    pública. La Conferencia de Estocolmo fue el primer
    encuentro gubernamental de envergadura sobre temas ambientales,
    calificados como "ambiente humano", tal como aparece en el propio
    título de la reunión. Se dio en un contexto de
    crecientes protestas ciudadanas y fuerte preocupación en
    los países industrializados por el deterioro ambiental. La
    discusión en buena medida se dogmatizó, originando
    una oposición entre políticas
    ambientales y políticas económicas. En Estocolmo,
    algunos diplomáticos defendían la necesidad de
    determinar independientemente sus normas
    ambientales; la preocupación por el progreso
    económico; explicar que se insistiera en problemas
    netamente económicos, como los términos de
    intercambio en el comercio
    internacional, el papel de las relaciones entre los estados y
    la soberanía nacional.

    Como resultado concreto de la
    Conferencia, además de una declaración de
    políticas, se recomendó la creación de una
    agencia ambiental en la ONU. Meses
    más tarde, una resolución de la Asamblea General de
    la ONU creó el Programa de
    Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con sede en Kenia
    y oficinas en las regiones. A lo largo de casi veinte años
    el PNUMA hizo Hincapié en las ventajas económicas
    de la protección ambiental y en el costo de los
    daños causados a los recursos
    naturales.

    Se registraron resultados (que se
    analizarán más adelante) tales como el Protocolo de
    Montreal en 1987 para reducir y llegar a abolir la producción y uso de clorofluorocarbonos
    (CFC), la iniciación de las negociaciones sobre cambio
    climático planetario y varios otros acuerdos y programas en
    materias específicas o de aplicación
    regional.

    En Estocolmo también se
    prestó mucha atención al crecimiento de la población. La advertencia de una "bomba
    demográfica" resonaba en muchos oídos, y varios
    países temían que se los acusara por sus altos
    ritmos productivos. Las respuestas a estas posturas, lideradas
    por un biólogo molecular y un activista ambiental,
    insistían en que más bien debía incorporarse
    la intensidad del consumo y la
    inequidad social como causas destacadas.

    De esta manera, la pregunta por lo
    que se consume del ambiente, y quién lo consume,
    rápidamente se instaló en la discusión.
    Estas cuestiones, referidas a las relaciones entre
    economía y ecología, por una
    parte, y ambiente y consumo, por la otra, se mantienen hasta el
    día de hoy.

    En la Declaración de la
    Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (del 5 al
    16 de junio de 1972) podemos destacar que se proclama la
    protección y mejoramiento del medio humano en una
    cuestión fundamental que afecta al bienestar de los
    pueblos y al desarrollo
    económico del mundo entero, un deseo urgente de los
    pueblos de todo el mundo y un deber de todos los
    gobiernos.

    El Principio 11 hace
    hincapié en que los Estados y las organizaciones
    internacionales deberían tomar las disposiciones
    pertinentes con miras de llegar a un acuerdo para hacer frente a
    las consecuencias económicas que pudieran resultar, en los
    planos nacional e internacional, de la aplicación de
    medidas ambientales, y el Principio 21 dice que los Estados
    tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en
    aplicación de su propia política ambiental que se
    lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no
    perjudiquen al medio de otros Estados o zonas situadas fuera de
    toda jurisdicción nacional.

    En Estocolmo se reunieron los
    gobiernos con el objeto de debatir los problemas
    ambientales a escala
    planetaria; los líderes mundiales decidieron reunirse cada
    10 años para realizar un seguimiento del estado
    ambiental, y analizar el impacto que sobre él pueda
    conllevar el desarrollo. La Asamblea, entonces acordó
    determinar los principios
    básicos sobre problemas medioambientales, así como
    la forma de resolverlos y las obligaciones
    de Estados e individuos sobre el particular.

    2. Década del ´80: fracasos, convenios,
    protocolos e informes

    En Nairobi, Kenia, en 1982, se
    celebró la Conferencia de la ONU en un intento de que se
    convirtiera en la Cumbre Oficial de la Tierra. Las
    múltiples divergencias suscitadas, así como la
    circunstancia de que se reúnan en plena Guerra
    Fría, hizo fracasar cualquier acuerdo.

    2.1 Convenio de Viena
    (1985)

    En 1981 el Consejo de Administración estableció un
    grupo de
    trabajo para preparar un convenio marco para la protección
    de la capa de ozono.
    Primeramente, un tratado general resuelto en principio para
    abordar un problema; posteriormente las Partes se dispusieron a
    llevar a cabo la tarea más difícil de convenir
    protocolos en los que se establecieran controles
    específicos.

    En el Convenio de Viena para la
    Protección de la Capa de Ozono, aprobado en Viena en 1985,
    las naciones convinieron en adoptar "medidas apropiadas… para
    proteger la salud humana y el medio
    ambiente contra los efectos adversos resultantes o que puedan
    resultar de las actividades humanas que modifiquen o que puedan
    modificar la capa de ozono". El principal cometido del convenio
    era alentar la investigación, la cooperación entre
    los países y el intercambio de información. El mismo tardó 4
    años para prepararlo y acordarlo. Fue adoptado por 20
    Estados y la Comunidad Europea
    (CE) en 1985 y entró en vigor el 22/9/1988 y 6 años
    después fue ratificado por 113 Estados.

    En el convenio se estipularon
    futuros protocolos y se determinaron procedimientos de
    enmienda y de solución de controversias.

    El Convenio de Viena sentó
    un importante precedente porque por primera vez las naciones
    convinieron en principio hacer frente a un problema ambiental
    mundial antes de que sus efectos se hiciesen patentes o incluso
    se demostrasen científicamente.

    2.2 Protocolo de
    Montreal

    Adicionalmente se acordó en
    Viena que el PNUMA reabriera negociaciones para establecer en
    1987 un protocolo que controlara los CFC (clorofluorocarbonos,
    sustancia química que destruye
    la capa de ozono)

    La negociación formal del protocolo
    tomó solamente 9 meses gracias al trabajo preparatorio
    patrocinado por el PNUMA. Los protagonistas principales fueron
    EEUU y la CE. EEUU desarrolló un gran esfuerzo
    diplomático a través de sus embajadas alrededor del
    mundo para establecer un diálogo
    bien fundamentado con los gobiernos de los países de
    acreditación, a favor de la posición
    norteamericana, las cuales apoyaban las reducciones de los
    CFC.

    En 1987, EEUU y otros 23
    países firmaron el Protocolo de Montreal, por el cual las
    partes se comprometieron a reducir el uso de los CFC en 20% a
    mediados de 1994 y un 50% a mediados de 1999. Cuando los
    firmantes del protocolo se reunieron por segunda vez, se les
    presentaron las primeras observaciones de la pérdida de
    ozono el mundo. Ellos respondieron con las Enmiendas de Londres
    al Protocolo, en las que se dispuso la suspensión gradual
    de uso de los CFC en el año 2002.

    Bajo el Protocolo de Montreal, el
    consumo global de CFC descendió 510 millones de kilogramos
    desde 1988 a 1993.

    Se puede destacar también
    que el protocolo tiene rasgos de carácter novedoso en cuanto a
    formulación, diseño
    e implementación. Se introdujo por primera vez en un
    acuerdo internacional el procedimiento
    denominado "incumplimiento"; el sistema
    diseñado para su ratificación también fue
    novedoso, el cual preveía que no podía entrar en
    vigor a menos que lo ratificaran 11 partes que en conjunto
    representaran el 2/3 del consumo estimado de las sustancias
    controladas (por ejemplo, EEUU y 4 de los 6 grandes consumidores:
    Francia,
    Alemania,
    Japón,
    Italia, la ex
    URSS y Reino Unido, para que se ratificara el
    protocolo).

    Además se establecía
    un mecanismo financiero para cumplir con las obligaciones de los
    países en desarrollo; se creó un fondo que
    recibía aportes sólo de los países
    desarrollados, y se acordó la transferencia de tecnología de dichos
    países en condiciones justas y términos
    favorables.

    En la Conferencia de Londres, la
    República Popular de China y la
    India
    rehusaron a unirse al Protocolo de Montreal, alegando que el
    protocolo era una carga desproporcionada sobre los países
    en desarrollo (en ese momento).

    A saber la India y China ocupaban
    una posición particular: como consecuencia de la
    importancia de sus poblaciones, estos países
    disponían de un mercado interior
    potencial suficiente como para ofrecer salida a una industria que
    estaba en pleno desarrollo.

    El objetivo de
    conseguir la adhesión del 90% de la población
    mundial, necesario para que sea eficaz política de lucha,
    no sería alcanzado si uno de estos dos países se
    rehusaba a largo plazo a firmar el protocolo.

    El hecho es que los esfuerzos
    internacionales para proteger la atmósfera se
    percibían con frecuencia como insensibles a los intereses
    del Tercer Mundo, ciertamente contrario a la justicia
    distribuida entre Estados. Para algunos la cuestión de
    equidad ha
    llegado a integrarse con la defensa del principio de
    soberanía.

    Uno de los puntos vacíos
    dentro del protocolo era la brecha de las relaciones

    Norte – Sur. A pesar de que
    los logros fueron satisfactorios, las soluciones no
    se pudieron apreciar de forma global hasta que no se actuó
    de la misma manera.

    El diálogo Norte –
    Sur se hizo más complejo y se trasformó en una
    confrontación entre los países del sur y las firmas
    multinacionales, que eran quienes realmente ostentaban las
    nuevas
    tecnologías de los sustitutos de CFC. Las empresas de esta
    envergadura son, por lo general, producto de
    elementos contaminantes, y gracias a los cambios del espectro
    internacional ambiental, han tenido que adaptarse con responsabilidad a la búsqueda de nuevas
    tecnologías menos degradantes hacia el
    ambiente.

    Pero, en el Norte, sobre todo, se
    implementaron nuevos canales y estrategias para
    proteger el ambiente sin dejar de obtener los acostumbrados
    beneficios económicos.

    2.3 Comisión Brundtland
    – Desarrollo Sostenible

    En los años 1970
    resurgió una opinión intermedia que aunque no tuvo
    repercusión inmediata, casi 10 años después
    serviría de base a la noción de una nueva
    "economía del desarrollo
    sostenible".

    La idea de desarrollo sostenible
    fue planteada primero por la Unión Internacional sobre
    Conservación de la Naturaleza
    (UICN), en 1980, cuando se dio a conocer la Estrategia
    Mundial de Conservación, la cual puntualizaba la
    sustentabilidad en términos ecológicos, pero con
    muy poco énfasis en el desarrollo económico. Esta
    estrategia contemplaba 3 prioridades: el mantenimiento
    de los procesos
    ecológicos, el uso sostenible de los recursos y el
    mantenimiento de la diversidad genética.

    Posteriormente en 1983 la ONU
    estableció la Comisión Mundial sobre le Medio
    Ambiente y el Desarrollo, liderada por la Sra. Brundtland, quien
    fuera Primer Ministro Ambiental en Suecia. El grupo de trabajo,
    conocido como Comisión Brundtland, inició diversos
    estudios, debates y audiencias públicas en los 5
    continentes durante casi 3 años, los cuales culminaron en
    abril de 1987, con la publicación del documento llamado
    "Nuestro futuro Común" o "Reporte Brundtland".

    En este documento se
    advertía que la humanidad debía cambiar las
    modalidades de vida y de interacción comercial, si no deseaba el
    advenimiento de una era con niveles de sufrimiento humano y
    degradación ecológica inaceptables.

    Se definió así el
    concepto de
    Desarrollo Sostenible que dice: " el desarrollo sostenible es el
    desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin
    comprometer la capacidad para que las futuras generaciones puedan
    satisfacer sus propias necesidades"

    2.4 IPCC (Panel
    Intergubernamental sobre Cambio Climático)

    Ante la necesidad de conocer mejor
    los cambios que se estaban produciendo en el sistema
    climático global, las Naciones Unidas crearon, en 1988, el
    Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático,
    constituido por reconocidos expertos científicos
    provenientes de todas las regiones del planeta y dirigido por 2
    agencias especializadas: la
    Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el
    PNUMA. El Panel, conocido como IPCC, según sus siglas en
    inglés,
    produjo informes
    claves sobre es estado y evolución del sistema climático, y
    acerca de los impactos producidos sobre éste por las
    actividades humanas.

    Sus sucesivos informes fueron
    publicados en 1990, 1992, 1995, 1997 y 1998. En ellos se
    alertó sobre el aumento de la temperatura en
    la superficie terrestre y la elevación del nivel del mar
    que había comenzado como consecuencia de la emisión
    antropogénica de gases de
    efecto
    invernadero (GEI), la cual es significativa y aumenta
    constantemente desde el comienzo de la era industrial.

    Al publicar el Primer Informe de
    Evaluación en 1990, aprobado luego de un
    riguroso proceso de
    revisión de pares, el mismo confirmó la evidencia
    científica sobre cambio climático. Esto tuvo un
    fuerte efecto sobre los responsables de políticas y
    también sobre el público en general y
    proporcionó las bases para las negociaciones de la
    Convención de Cambio Climático.

    Una de las tantas predicciones
    científicas afirmaban que cualquier variación en el
    clima promedio
    casi siempre afectará inevitablemente la frecuencia de
    eventos
    climatológicos extremos, tales como olas de calor y
    lluvias intensas, así mismo se esperaba que el
    calentamiento de los océanos tropicales aumente la
    frecuencia y posiblemente la severidad de los ciclones
    tropicales.

    Sin embargo, los
    científicos del IPCC han declarado que "se cuenta con
    información inadecuada para determinar si han ocurrido
    cambios consistentes en la variabilidad climática a lo
    largo del siglo", así mismo han indicado la dificultad de
    predecir cómo los cambios climatológicos pueden
    interactuar con las variables del
    estado del tiempo
    local.

    Los países
    industrializados, que apenas suman el 20% de la población
    mundial, son responsables del 60% de las emisiones anuales de
    dióxido de carbono (CO2),
    y el mayor emisor, EEUU, es responsable de más del 20% de
    las emisiones acumuladas de CO2 de 1950 a 1992 (estos gases
    permanecen en la atmósfera durante años). Los
    países industrializados son responsables del 74% y los
    EEUU del 20%. Las emisiones anuales en los países en
    desarrollo si bien están creciendo rápidamente, no
    se espera que alcancen a las de los países
    industrializados antes del año 2035.

    1. Cumbre de la Tierra,
      1992

    En 1989, la ONU inició la
    planificación de la Conferencia sobre el
    Medio Ambiente y el Desarrollo, en la que se trazarían los
    principios para alcanzar un desarrollo sostenible.

    Finalmente, fue en 1992, en Rio de
    Janeiro, cuando se concretó la idea de sustentabilidad y
    se expusieron las razones para explicar el concepto de desarrollo
    sostenible. La Cumbre de la Tierra ha sido la reunión de
    dirigentes mundiales más importante. A esta reunión
    asistieron los más altos representantes de los gobiernos
    de 179 países, junto con cientos de funcionarios de
    organismos de las Naciones Unidas, representantes de gobiernos
    municipales, círculos científicos y empresariales,
    así como organizaciones no gubernamentales (ONGs) y otros
    grupos.

    La Cumbre de la Tierra en Rio
    marcó un hito al producir acuerdos que trataban
    integralmente los temas ambientales globales al incorporar el
    desarrollo sostenible como meta principal. A principios de la
    década de 1990, los cinco acuerdos de la cumbre
    configuraban la respuesta política más universal y
    articulada para establecer un régimen internacional de
    cooperación, cuyo objetivo era alcanzar la plena
    incorporación de la dimensión ambiental al
    desarrollo.

    Los cinco acuerdos
    fueron:

    • La Declaración de Rio
      sobre Medio Ambiente y el Desarrollo;
    • La Agenda 21;
    • La Declaración sobre
      principios relativos a los bosques;
    • El Convenio Marco de Naciones
      Unidas sobre Cambio Climático, y
    • El Convenio sobre Diversidad
      Biológica

    En este trabajo se
    detallarán 3 de los 5 acuerdos alcanzados en la Cumbre de
    la Tierra (Declaración de Rio, Agenda 21 y el Convenio
    Marco)

    En la cumbre o también
    conocida como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
    Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), se reconoció
    internacionalmente el hecho de que la protección del medio
    ambiente y la
    administración de los recursos naturales debían
    integrarse en las cuestiones socioeconómicas de pobreza y
    subdesarrollo.
    Se centraba la atención mundial de que los problemas
    medioambientales del planeta estaban íntimamente
    relacionados con las condiciones económicas y los
    problemas de justicia social. Se demostró que las
    necesidades sociales, medioambientales y económicas
    debían equilibrarse unas a otras para obtener resultados
    sostenibles a largo plazo.

    El objetivo principal de la Cumbre
    fue introducir un programa extenso y un plan nuevo para
    la acción
    internacional en temas de medio ambiente y de desarrollo que
    ayudarían a guiar la cooperación internacional y el
    desarrollo de programas en el próximo siglo.

    CNUMAD definió el concepto
    de desarrollo sostenible como un objeto factible en todo el
    mundial, ya fuese a escala local, nacional, regional o
    internacional. El concepto fue revolucionario, y como toda idea
    original, desencadenó un acalorado debate entre
    los gobiernos, y entre estos y sus ciudadanos sobre cómo
    conseguir la sustentabilidad.

    3.1 Declaración de
    Rio

    La declaración de Rio es un
    conjunto de 27 principios universalmente aplicables para ayudar a
    guiar la acción internacional basándose en la
    responsabilidad medioambiental y económica.

    Constituyó la piedra
    angular del concepto de desarrollo sostenible, en la que por
    primera vez se introdujeron principios aceptados por todos los
    participantes que servirán para construir nuevas
    relaciones entre naciones y propiciarán un equilibrio
    económico, social y ambiental entre países
    desarrollados y países en desarrollo. Entre los principios
    vinculados con las relaciones internacionales, se
    destacan:

    Principio 7: los
    Estados deberán cooperar con espíritu de solidaridad
    mundial para conservar el ecosistema de
    la tierra. En vista de que han contribuido en distinta medida a
    la degradación del medio ambiente mundial, tienen
    responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países
    desarrollados reconocen la responsabilidad que les cabe en la
    búsqueda internacional del desarrollo sostenible, en vista
    de las presiones que sus sociedades
    ejercen en el medio ambiente mundial y de las tecnologías
    y los recursos financieros de que disponen.

    Principio 8: para
    alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de
    vida para todas las personas, los estados deberán
    reducir y eliminar las modalidades de producción de
    consumo insostenibles y fomentar políticas
    demográficas apropiadas.

    Principio 11: los
    estados deberán promulgar leyes eficaces
    sobre el medio ambiente. Las normas, los objetivos de
    ordenación y las prioridades ambientales deberían
    reflejar el contexto ambiental y de desarrollo al que se aplican.
    Las normas aplicadas por algunos países pueden resultar
    inadecuadas y representar un costo social y económico
    injustificado para otros países, en particular para los
    países en desarrollo.

    3.2 La Agenda 21

    Uno de los logros más
    importantes del CNUMAD fue la Agenda 21, un programa de acciones
    minucioso y amplio que exigía nuevas formas de invertir en
    nuestro futuro para poder alcanzar
    el desarrollo sostenible en el siglo XXI. Sus recomendaciones
    iban desde nuevos métodos
    educativos hasta nuevas formas para preservar los recursos
    naturales, pasando por nuevos caminos para participar en el
    diseño de una economía sostenible.

    La pretensión global de la
    Agenda 21 era impresionante, ya que su objetivo era nada menos
    que crear un mundo seguro y justo en
    la que toda existencia fuese digna y plena.

    La Agenda 21 sentó las
    bases para desarrollar una política ambiental global y
    mundial de forma estructurada, programada y cuyo desarrollo fuera
    iniciado y promovido por las entidades locales o
    regionales.

    También denominado Programa
    21, fue elaborado a partir del temario fijado por la Asamblea
    General para la Conferencia de Rio y que cubría la
    protección de la atmósfera y del suelo, la
    conservación de la biodiversidad
    y el manejo racional de la biotecnología, la preservación de
    los mares y del agua dulce, el
    manejo racional de los derechos, la lucha contra
    la pobreza
    urbana y rural y la promoción de la salud
    pública.

    La misma fue imaginada como un
    documento dinámico, actualizable periódicamente, y
    para cada área de programa, mantiene un mismo esquema
    estructural: una descripción de la situación, la
    enumeración de los objetivos, la enumeración de las
    acciones para cumplirlos y una indicación sobre los
    medios
    requeridos para cumplir esas acciones.

    3.3 Convenio Marco de Naciones
    Unidas sobre Cambio Climático

    El Convenio Marco de las Naciones
    Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) es un acuerdo
    legalmente vinculante, firmado por 154 gobiernos en la Cumbre de
    Rio, cuyo objeto principal es la estabilización de los GEI
    en la atmósfera a un nivel que prevendrá la
    peligrosa interferencia antropogénica (causada por
    el hombre) con
    el sistema climático.

    La CMNUCC surgió como
    respuesta al incremento de la evidencia científica sobre
    la posibilidad de un cambio climático global, derivado del
    aumento sustancial (causado por la actividad humana) en la
    concentración atmosférica de GEI. Los estatutos de
    la CMNUCC fueron aprobados en mayo de 1992 en la sede de las
    Naciones Unidas en Nueva York, por el comité
    intergubernamental creado a esos fines. Fueron puestos a la firma
    de los países miembros de la Cumbre de la Tierra en junio
    de 1992.

    En la CMNUCC, la cual ha sido
    firmada por la mayoría de los países del mundo, se
    subraya que los países industrializados tienen una
    responsabilidad innegable en las emisiones de GEI pasadas y
    presentes, ya que tanto históricamente como en la
    actualidad, la mayor parte de estas emisiones ha tenido origen en
    dichos países, las partes firmantes de la
    Convención se comprometieron a lograr estabilizar las
    concentraciones de estos gases en la atmósfera, a un nivel
    que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el
    sistema climático.

    Dicha convención sostiene
    que el problema de cambio climático constituye una
    preocupación común de la humanidad y que por ello,
    es necesario elaborar una estrategia mundial destinada a proteger
    el sistema climático para las generaciones presentes y
    futuras sobre bases de equidad, debiéndose tener en cuenta
    las necesidades específicas de los países en
    desarrollo, en especial la de los países más
    vulnerables.

    Los países
    industrializados, además de adoptar políticas y
    medidas encaminadas a reducir sus emisiones de GEI, se
    comprometieron a proporcionar asistencia técnica y
    financiera a los países en desarrollo para asumir los
    costos de la
    adaptación al cambio climático, el desarrollo y
    transferencia de tecnología y creación de
    capacidades nacionales.

    3.3.1 COP "Conferencia de
    las Partes"

    Por otra parte, la
    Convención creó la "Conferencia de las Partes"
    (COP) como órgano supremo de la convención, que
    debe tomar las decisiones necesarias para promover la efectiva
    implementación de la misma y el logro de sus
    objetivos.

    La COP es responsable de mantener
    el proceso en su conjunto en marcha. Además de los dos
    órganos subsidiarios establecidos en el marco de la
    Convención: el Órgano Subsidiario de
    Ejecución (SBI) y el Órgano Subsidiario de
    Asesoramiento Científico (SBSTA). La COP puede crear
    nuevos órganos para ayudar en su trabajo. También
    analiza los informes de estos órganos y los orienta. La
    COP debe acordar y adoptar, por consenso, reglas de procedimiento
    y reglas financieras para sí misma y para los
    órganos subsidiarios.

    La primera Conferencia de las
    Partes (COP1) tuvo lugar en Berlín en 1995, y su principal
    resultado fue la adopción
    del llamado "Mandato de Berlín", donde se
    establecían objetivos concretos de limitación de
    emisiones del Convenio, poniendo en marcha el proceso de
    negociación de un "protocolo u otro instrumento legal" que
    contuviera obligaciones concretas de limitación y
    reducción de emisiones de GEI para después del
    año 2000, citándose los años 2005, 2010 y
    2020. Este nuevo instrumento jurídico desembocó en
    el Protocolo de Kioto, adoptado en diciembre de 1997.

    La COP2 se celebró en
    Ginebra en 1996 y su objetivo principal consistió en
    conseguir el apoyo político al Segundo Informe del IPCC,
    donde se destacaba la evaluación de las alternativas de
    estabilización de la concentración de gases a
    diferentes niveles, así como el análisis de las tecnologías
    disponibles y de las políticas de mitigación, dada
    su importancia para las negociaciones posteriores que iban a
    sucederse dentro del Convenio. Esto revestía una especial
    importancia debido a la campaña de desprestigio llevada a
    cabo por los representantes de los intereses multinacionales de
    las industrias del
    carbón y del petróleo.

    3.3.1.1 Protocolo de Kioto,
    COP3

    La COP3 desarrollada en Kioto,
    Japón en 1997, fue, desde la Cumbre en Rio, el evento de
    negociación climática más publicitado. En
    esta reunión participaron

    Alrededor de 10000 delegados,
    observadores y periodistas. El resultado de este encuentro fue el
    Protocolo de Kioto el cual fue adoptado por consenso. Este
    protocolo es un acuerdo legalmente vinculante bajo el cual los
    países industrializados deben redecir sus emisiones
    colectivas de seis GEI en un 5,2% para el periodo 2008 –
    2012, calculado como promedio en este periodo de 5
    años.

    Para ayudar a las partes a reducir
    las emisiones en forma costo – efectiva mientras se
    promueve el desarrollo sostenible, el protocolo incluye tres
    "mecanismos": el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), un
    Régimen de Comercialización de Emisiones, y la
    Implementación Conjunta.

    Con el fin de detener y revertir
    la tendencia al aumento de GEI, el protocolo plantea el
    compromiso de hacer avanzar a la comunidad internacional hacia el
    logro del objetivo último de la Convención de
    impedir "interferencias antropogénicas peligrosas para el
    sistema climático".

    La reducción de las
    emisiones se podrá realizar en un amplio espectro de
    sectores de la economía, por lo que, el protocolo alienta
    a los gobiernos a cooperar entre sí, mejorar la eficiencia
    energética, promover formas de energía renovable,
    etc.

    El protocolo entra en vigor 90
    días después de que lo hayan ratificado al menos 55
    partes en la convención, entre ellas, los países
    desarrollados que producen el 55% del total de las emisiones de
    CO2 del grupo de naciones industrializadas en 1990. El 16 de
    febrero de 2005 entró en vigor el Protocolo de Kioto que
    ha sido ratificado por 141 países. Además de otros
    30 países industrializados, la ratificación de
    Rusia el
    18/11/2004 y oficializada el 16/2/2005 por la ONU, ha permitido
    la entrada en vigor de este importante tratado.

    Por su parte EEUU, país
    líder
    de la economía
    mundial y también de sus emisiones (20% del total
    mundial), lejos de aceptar y ratificar el protocolo, se
    retiró en el 2001 alegando que el mismo supone una carga
    intolerable para su economía. En el 2002, George Bush (H),
    presentó una alternativa al protocolo basado en medidas
    voluntarias y en una reducción gradual y moderada a largo
    plazo de los gases contaminantes mediante estímulos
    fiscales a la industria, que según fuentes de la
    Casa Blanca permitirá reducir un 18% los GEI
    (¿será verdad?).

    La COP4, celebrada en Buenos Aires en
    1998 adoptó un Plan de Acción de 2 años para
    finalizar los detalles pendientes del protocolo. Para asegurar
    que el acuerdo se encuentre totalmente operativo cuando entre en
    vigor, los gobiernos acordaron como fecha límite la COP6
    para decidir cómo funcionarán estos mecanismos. El
    plan también abordó el tema del cumplimiento,
    políticas y medidas, y temas relacionados con la
    Convención como la transferencia de tecnologías
    favorables al clima hacia los países en
    desarrollo.

    La COP5, desarrollada en Bonn en
    1999, estableció un cronograma agresivo para complementar
    el trabajo del
    protocolo.

    Esto incluyo el proceso a seguir
    por parte de los negociadores en los siguientes 12 meses
    críticos. También se logró un acuerdo sobre
    cómo mejorar el rigor de los informes nacionales de los
    países industrializados y cómo fortalecer las
    guías para medir las emisiones de GEI.

    La COP6, adoptó un acuerdo
    político amplio sobre las normas operativas del protocolo.
    Reunida en La Haya en el 2000, realizó avances para dar
    forma a un paquete de apoyo financiero y transferencia
    tecnológica para asistir a los países en desarrollo
    a que contribuyan a la acción global sobre cambio
    climático. Pero los temas políticos claves del
    protocolo no pudieron ser resueltos en el tiempo
    disponible.

    Por ese motivo se suspendió
    la sesión y se reanudó meses después en
    Bonn, donde las partes fueron capaces de resolver sus diferencias
    y pudieron avanzar a través del Acuerdo en Bonn, sobre el
    avance en la implementación de la Convención y la
    redacción de la normativa detallada del
    Protocolo de Kioto.

    La COP7 tuvo lugar en Marrakech,
    Marruecos en 2001. Alrededor de 170 países llegaron a un
    acuerdo final en el paquete de decisiones, las cuales sirvieron
    para establecer las reglas y modalidades para la
    implementación del MDL del protocolo.

    La COP8 se realizó en Nueva
    Delhi en 2002. En la misma no se lograron eliminar las
    dicotomías entre desarrollados y no desarrollados, y
    solamente las partes pudieron acordar las disposiciones y
    elementos para el MDL.

    Durante la COP9, realizada en
    Milán en 2003, se abordaron un gran número de
    detalles relevantes para la interpretación del Protocolo de Kioto. Se
    lograron importantes avances para el Fondo Especial de Cambio
    Climático.

    En la última Conferencia de
    las Partes, la COP10 celebrada en Buenos Aires en 2004, los
    delegados de 170 países consiguieron 2 resultados claves:
    aprobaron una iniciativa argentina para volver a sentar a EEUU
    alrededor de la mesa de diálogo sobre mitigación, y
    acordaron un plan de acción sobre su adaptación,
    pero pese al clima esperanzador que precedió a la
    reunión, las conclusiones fueron muy pobres al cierre de
    la conferencia.

    4. Rio + 5, 1997

    La Cumbre de la Tierra convino en
    que la Asamblea Gral. de las Naciones Unidas en 1997
    llevaría a cabo un examen de los adelantos alcanzados al
    cabo de 5 años. En la Cumbre de la Tierra + 5 se
    evaluó en qué medida habían respondido los
    países, las organizaciones internacionales y la sociedad civil al
    reto de Rio 92.

    El tema del foro de Rio + 5 fue "Llevando la
    Agenda a la Acción", la culminación de un proceso
    ambicioso diseñado para revitalizar el movimiento por
    el desarrollo sostenible, basado en la experiencia ganada y en
    las lecciones aprendidas con los éxitos logrados desde la
    Cumbre de la Tierra, y en las vías buscadas para la
    eliminación de los obstáculos que impiden el
    progreso.

    Cinco años después,
    a pesar de los aparentes compromisos, el concepto básico
    de desarrollo sostenible no había sido todavía
    propiamente comprendido, y las políticas y estructuras
    requeridas para implementar los acuerdos de la cumbre no estaban
    aun en su lugar.

    Rio + 5 fue un punto focal de un
    proceso diseñado para utilizar las revisiones de este
    quinto aniversario como una oportunidad de revitalizar el proceso
    de acción, producir nuevos alianzas y ayudar a estimular
    los ímpetus de acción por parte de los gobiernos y
    las organizaciones intergubernamentales.

    5. Rio + 10, Cumbre de Johannesburg,
    2002

    La Cumbre Mundial sobre Desarrollo
    Sostenible que tuvo lugar en Johannesburg en 2002, fue cenit y la
    culminación de una serie de conferencias mundiales que dio
    comienzo en el año 2000 con la Cumbre del Milenio de la
    ONU. En Johannesburg se logró acordar una serie de
    objetivos parciales para seguir llevando a la práctica el
    modelo de
    desarrollo sostenible. Al finalizar la cumbre fueron aprobados un
    plan de acción y una declaración política de
    los jefes de estado y de gobierno.

    La declaración
    política fortaleció sobre todo el sistema de
    Naciones Unidas y la idea de multilateralismo. El documento
    más importante de la cumbre, el plan de acción,
    contiene una serie de nuevos plazos y exige la elaboración
    de diversos programas de implementación.

    Tras el acto inaugural, comenzaron
    las negociaciones de los principales grupos de países
    participantes: los jefes de las delegaciones de la UE, el grupo
    de los países en vías de desarrollo, denominado
    G77, y el grupo de EEUU, Japón, Australia, Rusia y
    Canadá.

    Los dos temas de posición
    fueron la exigencia de que en Johannesburg se alcanzasen
    compromisos concretos de actuación por un lado, y la
    preferencia de que la cumbre cristalizase en una
    declaración de buenas intenciones, por el otro.

    El G77 era el más
    interesado en la definición de acciones concretas que
    permitieran contribuir a la reducción de las diferencias
    entre ricos y pobres.

    La posible relación entre
    el calentamiento
    global y las inundaciones catastróficas sufridas en
    numerosos puntos del planeta fue analizada por un grupo de
    expertos que aprovecharon para declarar que sería muy
    positiva la ratificación del Protocolo de Kioto sobre
    reducción de emisiones de GEI, que están provocando
    el calentamiento global.

    Transcurridas tres décadas
    desde la Conferencia de Estocolmo, está claro que los
    problemas del ambiente son los problemas del desarrollo desigual
    para las sociedades humanas y nocivo para los sistemas
    naturales. Corresponde al mundo desarrollado una responsabilidad
    mayor.

    Será imposible alcanzar un
    estilo de desarrollo ambiental y socialmente sostenible sin que
    todos los países estén dispuestos a cambiar su
    patrón actual de crecimiento y de utilización del
    plano natural.

    La Cumbre de Johannesburg
    concluyó con un solemne compromiso, que sólo
    será verificado por las generaciones futuras: "desde el
    continente africano, cuna de la humanidad, solemnemente
    prometemos a los pueblos del mundo y a las generaciones que
    heredarán esta tierra, que tenemos la determinación
    de asegurar que nuestra colectiva de un desarrollo sostenible,
    sea alcanzada".

    CONCLUSIÓN

    Al elegir el tema para la monografía, tenía presente que iba a
    ser un trabajo muy extenso y minucioso en cuanto a contenidos,
    información y análisis, por sobre todo. Y no me
    equivoqué. Pero a la vez resultó ser un tema muy
    interesante porque lo enfoqué desde una nueva perspectiva,
    desde las relaciones internacionales, desde las negociaciones
    entre Estados.

    Entre tantos Convenios,
    Protocolos, Conferencias y Cumbres, noté que había
    un punto que se repetía en todas las discusiones: la
    asimetría entre los países desarrollados y los no
    desarrollados.

    Para que las negociaciones sobre
    cambio climático sean efectivas, comprendí que
    tiene que a ver una mediación entre ambos
    grupos.

    Lógicamente los más
    perjudicados son los no desarrollados o en vías de
    desarrollo, pero los que históricamente perjudicaron
    más fueron y son los países
    industrializados.

    La economía juega un papel
    esencial en las discusiones, es el por qué de ellas, en
    vez de ser el medio ambiente el punto focal de las
    reuniones.

    Preservar la economía de
    cada país es más importante que preservar el medio
    ambiente mundial, y es por ello que resulta tan difícil
    llegar al consenso o ratificación de distintos acuerdos
    (como lo fueron el Protocolo de Montreal y el de
    Kioto).

    Analizando estos 30 años de
    negociaciones noté que los intereses están por
    sobre los principios, los planes de acción, los acuerdos
    en sí, pero a pesar de todo, la preocupación por el
    cambio climático está presente en todos los
    Estados.

    La entrada en vigor del Protocolo
    de Kioto es un gran esfuerzo de muchos años de debate.
    Pero lo más importante será evaluar los resultados
    del mismo en los plazos convenidos y al obtenerlos sabremos si
    estos 30 años de trabajo fueron efectivos para poder
    alcanzar el desarrollo sostenible.

     

     

    María Fernanda
    Esnaola

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