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Razonamiento crítico




Enviado por Moris Polanco



Partes: 1, 2, 3

    Manual para el curso

    Razonamiento Crítico y
    Lógica

    Facultad de Ciencias
    Económicas

    ADVERTENCIA

    Este manual es una
    traducción libre de

    Browne, M. Neil y Keely, Stuart M. (1998).
    Asking the Right Questions. A Guide to Critical Thinking.
    Upper Saddle River, New Jersey: Prentice Hall.

    Contiene, además, ejemplos tomados de otras
    fuentes,
    adaptados

    a la realidad de Guatemala.

    El responsable del curso no reclama ninguna
    originalidad

    sobre lo que aquí se
    expone.

    1

    PENSAR Y
    CRITICAR

    La esponja y la criba de
    oro

    ¿A qué se parece más pensar:
    a absorber la información como una esponja, o a cribar
    oro?
    Obviamente, es importante reunir información, pero eso
    también lo hacen las computadoras,
    y mejor que nosotros…

    De hecho, pensar es escoger. No a todo ponemos la
    misma atención. Como cuando vamos a una fiesta, y
    en una esquina alguien empieza a hablar de nosotros, somos
    capaces de poner en sordina todas las demás voces y
    concentrarnos en la conversación que nos interesa.
    Nuestros criterios, nuestras valoraciones, actúan como
    filtros.

    Si pensar es escoger, y escoger es utilizar
    criterios, de lo que se trata es de tener buenos criterios. Por
    ejemplo, si para escoger mis amistades tengo un criterio racial,
    voy en camino de convertir en un racista de miedo. Si para
    escoger los libros me fijo
    sólo en las tapas, tragaré mucha basura. Si
    sólo leo las columnas de opinión de aquellos que
    sé que piensan como yo, lo único que haré
    será reafirmar mis convicciones, y corro el riesgo de
    volverme cerril e intransigente.

    Otro caso: la publicidad. Nos
    bombardean con mensajes que pretenden hacer que compremos, no por
    la calidad del
    producto, sino
    por una causa accidental: porque es la elección de Cindy
    Crawford, o la de James Bond, o porque los que llevan tales
    pantalones lucen despreocupados (me viene flojo), etc. La
    publicidad, muchas veces, trata de impresionarnos para que no
    pensemos mucho…

    La mejor manera de escoger (la mejor manera de
    pensar) es hacer preguntas. Cuando leemos algo con lo que estamos
    de acuerdo, es bueno preguntarse: ¿por qué estoy de
    acuerdo con lo que dice este señor?, y lo mismo cuando
    leemos algo que no nos parece. ¿Por qué no nos
    parece o no estamos de acuerdo? Alguien definió
    intelectual como aquel que lee con un lápiz en la
    mano.

    Cuidado: nuestras preferencias personales pueden
    desviar nuestro juicio. Si somos antigobiernistas, es probable
    que no veamos las inconsistencias de una columna en la que se
    ataca al gobierno, por
    ejemplo.

    (En el caso de las columnas de opinión y
    de los editoriales, es claro que tienen una intención, y
    que se manejan intereses políticos y económicos.
    Pero aún cuando la intención fuera criticar por
    política,
    hay mejores y peores maneras de hacerlo.)

    En las ciencias
    sociales, o en temas de política, no se trata de
    llegar a la respuesta correcta. Si existiera una sola respuesta
    correcta, la gente pensante dejaría de discutir sobre
    ellas. Precisamente eso es lo que las hace tan atractivas: que se
    puede seguir discutiendo.

    Ahora bien, el hecho de que no exista la
    respuesta correcta en estos temas, no significa que no existan
    mejores o peores explicaciones, mejores o peores descripciones.
    Ciertamente, describir las vacas como los animales que
    tiene corazón,
    patas y nariz, es una descripción verdadera, pero seguramente
    podemos construir una mejor. ¿Llegaremos a la
    definición perfecta de la vaca? Tal vez no, pero siempre
    podemos valorar. ¿Y cuáles son los criterios de
    valoración? Cada generación (o cultura) los
    construye. Por ejemplo, decir que la vaca es una animal que da
    leche que
    sirve para el consumo
    humano, sirve para muchos, pero no serviría para los
    mayas, en cuyo
    lenguaje
    "leche" designa únicamente la leche
    materna.

    Pensar y sentir

    Éste es un punto clave: la influencia de
    los sentimientos y de la voluntad en nuestro pensamiento.
    No existe el pensamiento químicamente puro, desprovisto de
    supuestos, gustos y valoraciones. Como dicen Browne y Keely
    (1998): "Cuando ud. encuentra una conclusión, lo hace
    teniendo [a sus espaldas] una historia. [Todos tenemos
    nuestra historia.] Usted ha aprendido a preocuparse por ciertas
    cosas, a apoyar determinados intereses, y a rechazar otros. De
    manera que siempre empieza a pensar críticamente dentro de
    un conjunto de opiniones. Tiene compromisos emocionales con esas
    opiniones [no lo puede negar]. Esas son sus opiniones, y es
    comprensible que se sienta protegido por
    ellas".

    ¿Es malo tener opiniones y creencias?
    Está claro que no. Lo que estaría mal sería
    no pensar en lo que creemos. Si es cierto que cuando pensamos
    creemos (nadie piensa en el vacío, al pensar
    necesariamente utilizamos creencias), también es cierto (o
    debe ser cierto) que cuando creemos, pensamos.

    Prevenidos, entonces, para que nuestras emociones o
    afiliaciones no nos enturbien la vista y nos impidan comprender
    lo que otros dicen o escriben. Charles Peirce escribió que
    "la lectura
    auténtica consiste en ponerse en la posición del
    autor y asimilar su forma de pensar". Browne y Keely recomiendan:
    "cuando lea, trate de evitar que los sentimientos le impidan ver
    las razones que sostienen aquellos con lo que en principio no
    está de acuerdo" (p. 8).

    Tampoco debemos creer que porque alguien sostenga
    una opinión contraria a la nuestra nos está
    atacando. La actitud
    adecuada: la caridad. Como dice Elizabeth Leseur: "No aceptar
    todo, sino tratar de comprenderlo todo; no aprobar todo, sino
    perdonarlo todo; no aceptar todo, sino buscar el grano de verdad
    que está contenido en todo. No rechazar ninguna idea o
    deseo, por torpe o débil que parezca."

    Por otra parte, no somos máquinas
    de evaluación
    de argumentos. Los sentimientos son importantes. De hecho,
    "muchos de nuestros sentimientos o emociones son el resultado de
    un pensamiento profundo" (Browne y Keely, p. 9), de haber pensado
    mucho las cosas. Ojalá sea éste nuestro
    caso.

    2

    IDENTIFICAR EL PROBLEMA
    Y LA CONCLUSIÓN

    Antes de evaluar la posición de otro,
    averiguar cuál es esa
    posición

    En general, los que escriben editoriales,
    columnas, libros, artículos de revista o
    conferencias, tratan de cambiar nuestra percepción
    de las cosas. Si queremos reaccionar razonablemente a sus
    argumentos, primero debemos identificar la controversia o
    problema (issue), así como la tesis o
    conclusión que tratan de presentarnos. La
    conclusión de alguien es el mensaje que intenta
    transmitirnos; su propósito es modificar de alguna manera
    nuestras creencias.

    Al terminar este tema, ud. será capaz de
    responder la primera de las llamadas preguntas críticas:
    ¿Cuál es el problema y la
    conclusión?

    Tipos de problemas

    Veamos algunos ejemplos de problemas que
    nos preocupan: (note que están puestos en forma de
    pregunta):

    ¿Hubo irregularidades en la venta de
    Telgua?

    ¿Es cierto que los observadores de la
    ONU
    proporcionaron información secreta al gobierno
    norteamericano?

    ¿Es cierto que el cartílago de
    tiburón es anticancerígeno?

    ¿Es cierto que el gobierno actual ha
    descuidado la
    educación?

    ¿Cuáles son las causas de la
    devaluación de nuestra
    moneda?

    ¿Favorecerá la moneda única
    a la Unión
    Europea?

    ¿Cuáles son las causas de la
    guerra contra
    Saddam Hussein?

    Todas estas preguntas tienen una cosa en
    común: exigen respuestas. Esas respuestas son un intento
    de describir el mundo tal como es, como fue, o como será.
    Por ejemplo, respuestas posibles para los dos primeros problemas
    son: "Sí, hubo irregularidades en la venta de la
    telefónica nacional"; "Sí, los observadores de la
    ONU actuaron como espías para el gobierno norteamericano",
    etc.

    A temas como estos se les llama problemas
    descriptivos. "Reflejan nuestra curiosidad por descubrir patrones
    o un cierto orden en el mundo" (Browne y Keely, p. 15). En
    contraste, los problemas prescriptivos son aquellos que tratan de
    responder a preguntas sobre cómo deberían ser las
    cosas. Ejemplos de problemas prescriptivos:

    ¿Debe destituirse a un presidente por
    mentir a un jurado?

    ¿Puede juzgarse a exmandatarios en
    países distintos al suyo?

    ¿Es bueno el salario
    mínimo?

    ¿Es bueno controlar la tasa de cambio?

    ¿Es bueno el impuesto sobre la
    renta?

    ¿Deben ser los pobres la atención
    central de cualquier gobierno?

    ¿Debe aplicarse la pena de muerte
    en caso de secuestro?

    ¿Debería legalizarse la marihuana?

    ¿Debería aprobarse el aborto en caso
    de violación?

    ¿Qué es lo mejor para la
    protección del medio
    ambiente: la educación y la
    protección estatal, o la privatización?

    ¿Debe el Estado
    proporcionar servicios de
    salud
    gratuitos?

    ¿Son positivas las reformas
    constitucionales?

    Estos temas tocan problemas morales, en
    definitiva. Preguntan sobre qué es lo correcto y lo
    incorrecto, deseable o indeseable, bueno o malo. Las respuestas
    que se espera, por tanto, tienen carácter prescriptivo.

    No siempre un problema es totalmente descriptivo
    o totalmente prescriptivo. Ejemplo: ¿qué beneficios
    aporta el IGSS? El problema de hecho o descriptivo es la eficiencia del
    sistema de salud
    y seguridad
    pública, pero implícito existe un problema
    prescriptivo: ¿debe el estado
    proporcionar los servicios de salud y seguridad
    social, o solamente debe garantizar que toda la población tenga acceso a los
    mismos?

    ¿Cuál es el
    problema?

    ¿Cómo llegamos a determinar
    cuál es el problema o la pregunta clave? A veces es
    fácil, porque quien escribe nos lo dice. Se expresa en el
    primer párrafo, o incluso en el título. Si
    el problema queda especificado con claridad, generalmente
    encontraremos frases como las siguientes:

    El problema que abordo es si los impuestos son muy
    altos en nuestro país.

    ¿Es correcto que se impida a los agentes
    de tránsito multar a los choferes del transporte
    urbano?

    ¿Debería darse instrucción
    sexual en los colegios?

    ¿Por qué los alumnos llegan cada
    vez peor preparados en matemáticas a la universidad?

    ¿Fue lesiva para los intereses de la
    nación
    la venta de la telefónica?

    Desafortunadamente, no siempre queda tan claro
    cuál es el problema. En esos casos, la regla que se aplica
    es la siguiente: inferir el problema a partir de la
    conclusión. No podemos evaluar críticamente un
    argumento hasta que no tengamos claro cuál es la
    conclusión.

    Buscar la
    conclusión

    Para encontrar la conclusión debemos
    preguntarnos: ¿Qué es lo que el escritor o el
    conferenciante está tratando de probar?, o bien:
    ¿Cuál es su punto? La respuesta será la
    conclusión.

    Al buscar la conclusión, lo que de hecho
    buscamos es un enunciado o conjunto de enunciados que el escritor
    quiere que nosotros creamos. El quiere que creamos en su
    conclusión con base en otras suposiciones. En suma, la
    estructura de
    un argumento persuasivo es la siguiente: Esto porque
    aquello
    . Esto es la conclusión; aquello se refiere a
    lo que apoya la conclusión. A esto se llama proceso de
    inferencia.

    Las conclusiones se infieren; esto significa que
    son el producto de un proceso de razonamiento. Las conclusiones
    son ideas que requieren otras ideas (generalmente aceptadas o que
    no necesitan demostración) para sostenerse. Así,
    cuando alguien sostiene que algo es verdadero o que
    debería hacerse tal o cual cosa, pero no proporciona
    razones para que le creamos, de hecho no puede decirse que
    esté presentando una conclusión, sino una simple
    opinión o conjetura.

    Ejemplo:

    Nos oponemos al retiro obligatorio por edad.
    Creemos que la edad no es una base apropiada o razonable para
    determinar si un individuo
    puede o no cumplir con su trabajo.

    El enunciado "nos oponemos al retiro obligatorio
    por edad" es la respuesta que el autor proporciona a la pregunta
    de si la gente debería retirarse obligatoriamente al
    llegar a una cierta edad. Esa es su conclusión: que no. Y
    el autor apoya esa conclusión o creencia con otro
    creencia: que la edad no es una base apropiada o razonable para
    determinar si una persona puede
    cumplir con sus trabajo.

    Hacer una inferencia es, entonces, creer en algo
    porque uno piensa que está apoyado en otra cosa. Otro
    ejemplo:

    "No deberían existir barreras
    arancelarias, porque el proteccionismo no es saludable para
    mejorar la calidad de la producción en un
    país."

    No es fácil dar con la conclusión.
    Es muy frecuente que los lectores o el público en una
    conferencia
    "no den con el punto" (cuál es el punto, qué es lo
    que el autor está tratando de probar).

    Pistas o claves para descubrir la
    conclusión

    Primera pista: averigüe cuál es el
    problema. ¿Cómo? Búsquelo en el
    título o en el primer párrafo.

    Segunda pista: busque palabras clave.
    Generalmente, la conclusión va precedida por palabras
    indicadoras que advierten que lo que sigue es la
    conclusión. Por ejemplo:

    por consiguiente

    por lo tanto

    sin embargo

    de esta manera

    de aquí que

    en suma

    en resumen

    de aquí se sigue que

    se concluye que

    esto muestra
    que

    esto indica que

    esto sugiere que

    esto prueba que

    no es tal cosa, sino

    podemos deducir que

    se puede inferir que

    esto apunta a la
    conclusión

    el punto que estoy tratando de probar es
    que

    en mi opinión

    queda entonces claro que

    la explicación más obvia, por tanto,
    es que

    es bastante probable que

    lo más probable es que

    de hecho

    lo cierto es que

    como consecuencia

    debería quedar claro que

    en resumidas cuentas, lo que
    parece claro es que

    podemos estar seguros de
    que

    Cuando uno ve estas palabras o similares, puede
    estar seguro de que lo
    que sigue es la conclusión. Desafortunadamente, no siempre
    encontramos tales palabras clave o indicadoras. Si embargo,
    cuando nosotros escribamos, deberíamos dirigir la
    atención hacia nuestra tesis o conclusión
    utilizando estas palabras. Son como un signo de neón, que
    llama la atención para que quien lea entienda que lo que
    sigue es la conclusión o la tesis que
    sostenemos.

    Tercera pista: busque la conclusión en los
    lugares más probables: el inicio o el
    final.

    Cuarta pista: Recuerde que una conclusión
    no es:

    ejemplo

    estadística

    definición

    información sobre el
    contexto

    evidencia

    razón

    Consejo: subrayar la conclusión en lo que
    uno lee.

    Su tesis y la escritura
    efectiva

    Ya que sus lectores (el profesor y los
    correctores) buscarán su tesis o conclusión en sus
    trabajos, ayúdeles proporcionando la claridad que ella
    merece. Es lo que usted quiere probar, lo que en definitiva
    quiere decir, lo que Ud. sostiene, lo que piensa, lo que cree.
    Enfatícela: trate de que no quede ninguna duda de que eso
    es su conclusión sobre el problema que aborda. Esto le
    ayudará a Ud. mismo a aclararse sobre qué es lo que
    quiere decir. Al obligarse a declarar con claridad su tesis, es
    más fácil que proporcione las razones necesarias, y
    que siga un orden lógico.

    3

    RAZONES

    Cuando alguien sostiene una opinión,
    normalmente queremos saber cuáles son sus razones.
    Así, cuando en la sección anterior decíamos
    que alguien puede oponerse al retiro obligatorio por edad, de
    inmediato se nos ocurre preguntar: ¿por qué?. Otros
    ejemplos de opiniones que exigen una fundamentación
    racional son:

    El estado debe proporcionar servicios de salud
    gratuitos.

    Debería cerrarse la licenciatura en
    economía

    No debería existir el salario
    mínimo

    Debería construirse un nuevo
    aeropuerto

    Puestos así, nos quedamos con la
    curiosidad de saber más; de saber cuáles son las
    razones que se aducen para cada caso.

    Las razones son "creencias, evidencias,
    metáforas, analogías u otros enunciados que se
    ofrecen para apoyar una conclusión" (Browne y Keely, p.
    24).

    (Es interesante notar que cuando alguien sostiene
    una conclusión, es conveniente preguntarle por sus
    razones, aun cuando nosotros también estemos de acuerdo
    con esa conclusión. Por ejemplo, sin alguien sostiene que
    el gobierno de Arévalo fue el gobierno más
    democrático que ha tenido el país,
    deberíamos preguntarle por qué piensa
    así.)

    Las conclusiones se juzgan por las razones. Una
    conclusión vale lo que valen las razones que la
    sostienen.

    Recuerde:

    ARGUMENTO (RAZONAMIENTO) = RAZONES +
    CONCLUSIÓN

    Cómo empezar a buscar las
    razones

    El primer paso para descubrir las razones es
    abordar el razonamiento con una actitud interrogativa. La primera
    pregunta que debemos hacer es: ¿por qué?. Se supone
    que hemos identificado la conclusión; ahora se trata de
    saber si esa conclusión que hemos identificado tiene
    sentido o están bien fundamentada. Si un enunciado que
    creemos que es una conclusión no responde a la pregunta:
    ¿por qué este señor o señora cree
    esto?, no se trata de una razón.

    Ejemplo: (Browne y Keely, p.
    25):

    (1) ¿Es el costo de los
    servicios hospitalarios exagerado? (2) Un estudio reciente de la
    Asociación Americana de Jubilados ofrece evidencia
    confiable sobre este problema. (3) Auditorias
    practicadas en las facturas de 2,000 pacientes muestran que los
    hospitales cobran de más en un 15% de los casos. (4)
    Además, entrevistas
    realizadas a 400 pacientes mostraron un alto nivel de
    decepción y enojo sobre los costos totales de
    su hospitalización. (5) En suma: los servicios que ofrecen
    los hospitales son exageradamente caros.

    Lo que está después de "en suma" es
    la conclusión ("los servicios que ofrecen los hospitales
    son exageradamente caros").

    Al preguntar: "¿por qué el autor
    cree que los servicios hospitalarios son exageradamente caros?",
    obtenemos las razones: porque un estudio confiable señala
    que los hospitales cobran de más, y porque los pacientes
    no están de acuerdo con lo que se les
    cobra.

    En este caso, razones equivale a evidencias: yo
    creo que los hospitales cobran de más PORQUE un estudio de
    auditoria muestra que…, y porque muchos pacientes se quejaron.
    Pero no siempre razón equivale a
    evidencia.

    Ejemplo (Browne y Keely), p.
    26:

    (1) La eutanasia es
    perjudicial para la sociedad
    porque destruye los ideales de sacrificio, lealtad y valor para
    soportar el dolor. (2) Algunos pacientes terminales aceptan su
    dolor como expiación por sus pecados. (3) Debería
    dejarse morir a estas personas como ellas quieren: sin la ayuda
    de nadie que acelere el proceso de muerte.

    ¿Conclusión? "La eutanasia es
    negativa para la sociedad". ¿Por qué cree el autor
    que la eutanasia es negativa para la sociedad? (1) Porque
    destruye los ideales de sacrificio, lealtad y valor para soportar
    el dolor. (2) Porque muchas personas que quieren aceptar el dolor
    como expiación por sus pecados, tienen derecho de
    hacerlo.

    Palabras indicadoras

    Recuerde la estructura típica de un
    argumento o razonamiento: esto porque aquello. "Aquello", son las
    razones, y la palabra indicadora es "porque". Todos los
    sinónimos de "porque" nos sirven: se debe a que, ya que,
    primero: por una parte, el estudio muestra que, nos apoyamos
    en…, etc.

    Ejemplo: "Muchos piensan que hablar del problema
    informático del año 2000 en un país como
    Guatemala es exagerar, ya que creen (…) que para una
    nación
    tan atrasada como la nuestra ese tema no es verdaderamente
    importante" (Mauricio López Bonilla, Prensa Libre,
    31 de enero de 1999, p. 13).

    Clases de razones

    Como se vio antes, las razones pueden ser
    creencias, evidencias, analogías u otros enunciados que se
    usan para apoyar una conclusión. Muchas razones son del
    tipo evidencia. Por evidencia se entiende "información
    específica que alguien usa para probar que lo que
    está diciendo es verdadero. Evidencias son datos, ejemplos
    de la vida real, estadísticas, la opinión de los
    expertos o autoridades, testimonios personales" (Browne y Keely,
    p. 27). Dependiendo del caso, un tipo de evidencia es más
    apropiado o fuerte que otro.

    Preguntarse, al leer: ¿qué tipo de
    evidencia se necesita para apoyar esta conclusión?, y
    luego determinar si esa es la información que de hecho se
    ofrece. Sobre la evidencia se discutirá más
    adelante con más detalle.

    Cuando el problema es de tipo descriptivo, lo
    más probable es que las razones que se ofrecen sean del
    tipo evidencias (no creencias). Ejemplo:

    (1) El hecho es que las mujeres están
    fumando más que los hombres en las universidades. (2)
    Investigaciones recientes muestran que los varones
    en las universidades han bajado su consumo de cigarrillos en un
    40%, mientras que las mujeres lo han aumentado en un
    60%.

    ¿Cuál es la conclusión? Que
    las mujeres universitarias están fumando más que
    los hombres. Se trata de una conclusión o enunciado
    descriptivo. El resto del párrafo proporciona la evidencia
    –las razones que apoyan la conclusión–.
    Recuerde que la conclusión no es razón o evidencia.
    Es una creencia apoyada en razones o en otras
    creencias.

    En enunciados o conclusiones prescriptivas, las
    razones son enunciados prescriptivos (creencias), o bien
    enunciados descriptivos (es decir, creencias más
    evidentes). Ejemplo:

    (1) Con respecto a la controversia sobre la
    inflación de calificaciones, me gustaría hacer unas
    cuantas preguntas. (2) ¿Qué pasa si no se distingue
    –por medio de las calificaciones– a los buenos
    estudiantes de los estudiantes promedio? (3) ¿Es que
    existe un sistema de castas en nuestra sociedad basado en el
    punteo académico?

    (4) ¿Son superiores los estudiantes que
    tienen mejores calificaciones? (5) En la mayoría de los
    casos, las calificaciones no son un indicador fiel del aprendizaje; son
    sólo una medida de qué tanta información
    puede absorber y devolver un estudiante en un corto
    período de tiempo. (6) De
    cualquier manera, los alumnos retendrán la
    información que les interesa y les parece importante. (7)
    ¿Por que no eliminamos las calificaciones y motivamos la
    curiosidad innata y el deseo de aprender que todos
    tenemos?

    El problema aquí es si debemos eliminar
    las calificaciones. La respuesta del autor es que sí, que
    debemos eliminar ese sistema (oración 7). Busquemos ahora
    las razones (recuerde: la pregunta que debemos tener en mente es
    "¿por qué cree el autor que debemos eliminar el
    sistema de calificaciones?")

    Notar que no se presenta ningún tipo de
    evidencia, ni datos, ni estadísticas; sólo
    creencias. Las oraciones 2 y 3 constituyen una razón: que
    no es importante distinguir a los buenos estudiantes de los
    regulares. Este es un enunciado prescriptivo: indica una
    posición del autor, sobre cómo cree él que
    debería estar organizado el mundo. Las oraciones 4 y 5
    agregan una segunda razón: las calificaciones no son un
    buen indicador del aprendizaje. Se trata de una creencia sobre el
    sistema de calificaciones. La oración 6 da una tercera
    razón: los estudiantes retienen la información que
    les interesa (esto implica que las calificaciones no les ayudan a
    aprender). Note que aquí podría proporcionarse
    evidencia de algún tipo, si se quisiera (entrevistas,
    resultados de encuestas).

    Poner orden

    No todos los argumentos están tan bien
    organizados como el ejemplo de los hospitales… "Algunas veces
    un conjunto de razones apoyan una conclusión, y esa
    conclusión, a su vez, sirve como razón principal
    para otra conclusión. Las razones pueden estar apoyadas
    por otras razones" (Browne y Keely, p. 29). Ante esta
    situación, se impone la necesidad de poner orden. Veamos
    un ejemplo de un razonamiento complejo:

    (1) ¿Tienen los médicos
    obligación moral de
    proveer servicios gratuitos a aquellos que no pueden pagar? (2)
    Sí, la tienen. (3) Primero, la sociedad restringe la
    práctica médica a los graduados, con lo cual los
    médicos tienen un monopolio de
    claros beneficios. (4) Por tanto, parece razonable que el gremio
    reconozca la responsabilidad que tienen de atender a quienes no
    pueden pagar por sus servicios.

    (5) Segundo, la obligación moral de cada
    médico de proporcionar servicios gratis deriva de una
    comprensión de su función
    específica. (6) Los médicos no pueden ser
    comparados con los plomeros o con los mecánicos, o con
    otros técnicos que tratan con objetos. (7) Los problemas
    de salud, al contrario de los problemas con los carros, no son
    negociables o aplazables. (8) Si queremos considerar la
    profesión médica como una profesión que
    busca más que el simple negocio, es esencial que los
    médicos ayuden a algunas personas sin exigir un pago a
    cambio.

    Diagrama del
    razonamiento anterior:

    (3) =====> (4) =====> (2) <===== (8)
    <===== (5) <===== (6) <=====(7)

    La oración 4 y la 8 responden a la
    pregunta "¿por qué es cierto que
    (2)?"

    A veces es conveniente parafrasear un conjunto de
    razones, como en el argumento anterior:

    Párrafo 1: lo que dice, en resumen, es que
    los médicos tienen una deuda con la
    sociedad.

    Párrafo 2: el papel de los médicos
    es especial; los médicos no son
    businessmen.

    Lógica invertida

    Para leer, es bueno buscar primero la
    conclusión y luego las razones. Para pensar, sin embargo,
    el proceso es el contrario: primero las razones, luego la
    conclusión. Esto, para evitar la tentación de
    "inventar razones" sólo para defender una opinión.
    Podemos tener opiniones, y al examinar las razones que tenemos
    para sostener tal o cual opinión, puede que cambiemos de
    opinión, porque descubrimos que las razones no son
    suficientes.

    Las razones y la
    escritura

    Consejos prácticos al escribir: 1)
    Mantener las razones que conducen a una misma conclusión
    juntas, en un mismo párrafo. 2) Secuencia lógica:
    de la conclusión final a la razón principal que
    sostiene esa conclusión, y luego a la razón para
    esa razón.

    4

    AMBIGÜEDAD

    Para comprender y evaluar un argumento debemos
    identificar la conclusión y las razones que se ofrecen.
    Ahora bien, puede suceder que una conclusión tenga otra
    interpretación posible, esto es, que pueda
    querer decir otra cosa: que sea ambigua. Ejemplo: la
    televisión es dañina para los niños.
    ¿Qué quiere decir dañina? ¿En
    qué sentido es dañina?

    Existen muchos términos ambiguos o poco
    precisos en nuestro idioma. ¿Qué entendemos por
    libertad,
    abuso, corrupción, violencia,
    discriminación? No podemos evaluar una
    conclusión hasta habernos asegurado del significado
    preciso de sus términos. Ejemplo (Browne y Keely, p. 36):
    cuando alguien dice que no debería publicarse tal revista
    porque es obscena, tenemos que preguntar qué entiende
    él por "obscena" (¿lenguaje, pornografía, amarillismo?). Puede ser que
    el argumento esté bien construido, y que las razones
    lleven a la conclusión (la obscenidad destruye los valores
    familiares, la familia es
    la
    célula de la sociedad, por tanto, la obscenidad es
    perjudicial para la sociedad), pero puede suceder que por
    obscenidad se entienda algo completamente distinto de lo que
    nosotros tenemos en mente.

    Otro tema que genera muchos debates: el neoliberalismo. ¿Qué entienden por
    neoliberalismo los que lo acusan de ser un sistema
    injusto?

    "Un término o frase es ambigua cuando su
    significado es tan incierto (en el contexto del discurso
    examinado) que se necesita una clarificación antes de
    juzgar si el razonamiento es válido" (Browne y Keely, pp.
    36-37).

    Ejemplo (Browne y Keely, p.
    37):

    Cada vez más se mantiene vivas a muchas
    personas por medios
    artificiales. Esto está causando problemas en los planes
    de pensión y de seguridad social. Desafortunadamente,
    parece que nuestra economía es incapaz
    de proveer conjuntamente los cuantiosos recursos
    médicos que exigen las personas de tercera edad y los que
    exigen los demás grupos
    sociales. Por eso propongo que cambiemos de actitud: que no
    pensemos en términos de una vida larga, sino de una vida
    de calidad. Cuando la contribución social de una persona
    llega a ser mínima, sea cual sea su edad,
    deberíamos perder el miedo al suicidio. A los
    adultos que desean escapar de las miserias que acompañan a
    la vejez
    debería permitírseles que abandonen el mundo, sin
    ser censurados.

    No está claro que es lo que el autor
    está sugiriendo, porque no sabemos qué se debe
    entender por contribución social.
    ¿Contribución económica solamente?
    ¿Es que los ancianos no pueden contribuir a la sociedad de
    otra manera? Si quiere decir contribución
    económica, lo que propone es muy fuerte. Si quiere decir
    contribución al bien de las personas más
    próximas, tal vez su conclusión no se
    sostiene…

    Localizar las palabras
    ambiguas

    Primero: buscar las palabras ambiguas sólo
    en la conclusión y en las razones.

    Segundo: tener en mente que las palabras ambiguas
    suelen ser abstractas (como igualdad,
    responsabilidad, bien común, justicia).

    Tercero: adoptar una posición contraria a
    la del autor. Ejemplo: los concursos de belleza son denigratorios
    para la mujer. Si por
    denigrante entendemos algo que degrada en consideración
    social, no se ve por qué pueden ser denigratorios (tal vez
    lo contrario).

    Asegurarse de que no exista
    ambigüedad

    Una vez que hemos localizado posibles
    términos ambiguos, el siguiente paso es preguntarse:
    ¿entiendo lo que quiere decir el autor por tal cosa? Los
    obstáculos que se presentan (que nos pueden ocultar una
    posible ambigüedad) son:

    Primero: pensar que entendemos bien lo que el
    autor quiere decir. Adquirir el hábito de preguntar
    "¿qué quiere decir por…?", o "¿qué
    entiende usted por…?". Ejemplo:

    "Cigarrillos Lucky Smoke conservan el buen sabor
    con sólo 3 mg de alquitrán"

    Problema: ¿Qué cigarrillos
    comprar?

    Conclusión: Compre cigarrillos Lucky
    Smoke

    Razón: Tienen buen sabor, y sólo 3
    mg de alquitrán.

    ¿Existe algún término
    ambiguo? ¿Qué debemos entender por "buen sabor"?
    ¿Afecta a la conclusión que "buen sabor" signifique
    un sabor fuerte, o que signifique un sabor suave? Si significa lo
    primero, yo no los compraría… La publicidad generalmente
    está llena de ambigüedades, a
    propósito.

    Ejemplo 2:

    Es hora de tomar medidas activas para reducir la
    cantidad de violencia en la televisión. El efecto adverso de tal
    violencia es claro, como evidencian muchos estudios recientes.
    Varios estudios indican que la gente que ve mucha televisión tiende a sobrestimar el peligro
    de violencia física en la vida
    real. Otros estudios muestran que los niños que ven mucha
    televisión se vuelven insensibles a la violencia real.
    Muchos otros estudios demuestran los efectos adversos de la
    violencia en televisión.

    Problema: ¿debemos hacer algo contra la
    violencia en televisión?

    Conclusión: Debemos tomar medidas activas
    para reducir la violencia en televisión.

    Razón principal: la violencia en
    televisión tiene efectos adversos o
    negativos

    Antes de decir si estamos o no de acuerdo con el
    razonamiento del autor, debemos preguntarnos: ¿Qué
    entiende el autor por "violencia en televisión"?
    ¿Está definido en algún lugar del
    razonamiento? ¿Qué quiere decir "tomar medidas
    activas", "varios estudios", "ver mucha televisión",
    "sobrestimar", "insensibles", "muchos estudios", "efecto
    adverso"?

    Antes de "acusar" a un autor de ambigüedad,
    debemos revisar el contexto de su texto. Por
    contexto se entiende el entorno del escritor, el uso aceptado de
    los términos dentro de esa controversia particular, y las
    palabras y enunciados que se encuentran antes y después de
    la posible ambigüedad (Browne y Keely, p. 41). Ejemplo:
    "derechos
    humanos" significa cosas distintas para un europeo que para
    un norteamericano. Como se advierte en el libro, un
    miembro del partido gobernante en Noruega al hablar de derechos humanos se
    estará refiriendo al derecho a ser empleado, a recibir
    servicios médicos, a tener casa, etc., mientras que un
    senador de Estados Unidos
    piensa más que todo en el derecho a la libre
    expresión del pensamiento, en libertad de profesar la
    religión
    que uno quiera, de viajar, de formar asociaciones,
    etc.

    Los escritores generalmente aclaran cuál
    es el significado que pretender dar a un término
    potencialmente ambiguo. Ejemplo:

    "Varios estudios señalan que la
    mayoría de las personas que se someten a psicoterapia
    obtienen beneficios. De hecho, un estudio reciente muestra que
    después de diez sesiones de psicoterapia, dos terceras
    partes de los participantes reportaron tener menos
    ansiedad."

    La frase "obtener beneficios" sería
    ambigua, si no nos explicaran que en este contexto significa
    "reportar menos ansiedad". (A pesar de todo, "menos ansiedad"
    sigue siendo ambigua: ¿cuánto es
    menos?)

    Al identificar o aclarar qué es lo que el
    autor entiende por determinado término, estamos en
    posición de poder rechazar
    o aprobar su definición, y consecuentemente, aprobar o
    rechazar su razonamiento.

    No basta el diccionario

    Con lo dicho hasta aquí, se
    comprenderá por qué las definiciones de diccionario de
    los términos clave muchas veces no son útiles.
    ¿Cómo definiría el diccionario "problemas de
    fondo", "violaciones a los derechos humanos", "nueva sociedad",
    etc.? Hace falta ver el contexto, o bien, si es en la
    argumentación oral, pedirle a nuestro interlocutor que nos
    explique qué entiende por los términos
    potencialmente ambiguos.

    Ejemplo:

    La educación no está declinando en
    calidad en las universidades. En mis entrevistas, encontré
    que la gran mayoría de los estudiantes y profesores
    respondieron que ellos no veían un declive en la calidad
    de la educación.

    Obviamente, el término ambiguo es "calidad
    de educación". El diccionario no nos es de mucha ayuda.
    Hay que pedir a nuestro interlocutor que nos explique qué
    entiende por calidad de educación. Podría
    ser:

    – el promedio de las calificaciones de los
    alumnos

    – la habilidad de los estudiantes para pensar
    críticamente

    – el número de profesores que tienen
    doctorado

    – la cantidad de horas de estudio que se requiere
    para ganar un examen

    En este caso, además, tenemos que contar
    con lo que los estudiantes entrevistados entienden por calidad de
    educación. No es suficiente con hacer una pregunta tan
    genérica como: "¿crees tú que la calidad de
    la educación bajado en nuestra universidad?". Si ustedes
    fueran los entrevistados, deberían preguntar de inmediato:
    "¿qué debo entender por calidad de
    educación?".

    Ambigüedad
    intencional

    La ambigüedad no siempre es un accidente. A
    veces es a propósito. Esto sucede con frecuencia en los
    discursos
    políticos, que buscan atraer el mayor número de
    simpatizantes a una causa.

    ¿Qué hacer con el lenguaje
    ambiguo?

    Tenemos la obligación de hacer preguntas
    para aclarar el significado de los términos ambiguos. Pero
    si esa aclaración no se nos proporciona, simplemente
    podemos ignorar el argumento. Se trataría de un
    razonamiento irremediablemente defectuoso.

    5

    CONFLICTOS DE
    VALORES

    Cuando alguien trata de convencernos de su punto de
    vista, puede ser muy astuto: puede presentar sólo las
    razones que son consistentes con su argumentación. Por eso
    es que a primera vista, la mayoría de argumentos nos
    parecen correctos. Pero en un argumento, además de las
    razones explícitas (las que leemos) existen razones
    implícitas. Las razones implícitas pueden ser tan
    importantes, o más, que las explícitas. Veamos la
    importancia de estas razones en el siguiente
    razonamiento:

    El gobierno debería prohibir el
    fabricación y venta de cigarrillos. Cada vez hay
    más evidencia para probar que fumar tiene efectos
    dañinos en los fumadores activos y en los
    pasivos.

    A primera vista, la razón apoya la
    conclusión. Si el gobierno quiere prohibir un producto, es
    claro que debe proveer evidencia que muestre que tal producto es
    dañino. Pero es posible que la razón aportada sea
    verdadera y que, sin embargo, no soporte la conclusión.
    ¿Y si Ud. cree que es responsabilidad de cada persona, y
    no del gobierno, cuidar de la propia salud? Si es así, la
    razón aportada (que el cigarrillo es dañino para la
    salud) no apoya la conclusión (que el gobierno
    debería prohibirlo). El anterior razonamiento es
    convincente sólo si Ud. está de acuerdo con ciertas
    ideas implícitas que el autor da por da por
    válidas. En este caso, la idea aceptada como válida
    es que el gobierno tiene la obligación de velar por la
    salud de las personas.

    En todos los argumentos existen ideas supuestas.
    Normalmente, estas ideas no se declaran. Uno tiene que
    encontrarlas, leyendo entre líneas. Estas ideas son como
    enlaces ocultos en el razonamiento, el pegamento que hace que el
    argumento se mantenga unido. Para entender a fondo un argumento,
    hay que descubrir estas ideas ocultas o supuestos.

    Los supuestos son:

    1. escondidos o no declarados (en la mayoría de
    los casos)

    2. asumidos (cuando algo se da por sentado)

    3. importantes para determinar la
    conclusión

    4. necesarios para que el argumento tenga
    sentido

    5. potencialmente engañosos

    ¿Dónde buscar los supuestos? Se dan en el
    paso de las razones a la conclusión.

    Conflictos de valores y
    supuestos

    ¿Por qué la gente no se pone de acuerdo
    sobre el aborto, o sobre
    el divorcio?
    ¿Por qué unos grupos impulsan
    las reformas constitucionales y otros las rechazan? Porque
    existen conflictos de
    valores.

    En los argumentos éticos o prescriptivos, los
    valores de una persona influyen en las razones que aporta, y
    consecuentemente, en la conclusión que sostiene. De hecho,
    las razones apoyan la conclusión sólo si
    están supuestos ciertos valores. Ejemplo:

    "No hay que legalizar las drogas. Las
    drogas son las
    causantes de la violencia y el crimen en las calles."

    Razón: las drogas causan violencia y otros
    crímenes.

    (Razón oculta o supuesto): la seguridad es
    más importante que la libertad de
    elección.

    Conclusión: no hay que legalizar las
    drogas.

    Los supuestos más importantes son los que se
    refieren a la jerarquía de valores: qué valores son
    los más importantes, para la sociedad y para cada persona.
    Ejemplo: ¿qué es más importante, la libertad
    o la igualdad?, ¿el bienestar material o el espiritual?,
    ¿la lealtad o la amistad?,
    etc.

    Cómo descubrir valores

    Los valores, dijimos, moldean la conclusión.
    ¿Qué son "valores"? Son ideales que la gente
    considera dignos de aprecio. Los seres humanos tomamos decisiones
    y actuamos de una forma u otra porque nos guiamos por ciertas
    ideas. Lo importante en la vida del ser humano es… el trabajo, la
    amistad, seguir la conciencia,
    el dinero, el
    poder, etc. Si alguien es muy sociable y comunicativo, por
    ejemplo, no cabe duda de que tiene en alta estima (ocupa un lugar
    alto en su escala de
    valores) la amistad y la gente. Otro valor importante, que
    definirá nuestra posición respecto a temas como la
    pena de muerte, el aborto, la guerra, las drogas: la santidad de
    la vida humana. ¿Considero más importante la
    justicia que la vida de una persona, aunque esta persona haya
    cometido un crimen atroz? (pena de muerte). ¿Considero
    más importante la vida de un no nacido que las posibles
    complicaciones que puede traer a una víctima de
    violación? (aborto).

    Otra guía para descubrir nuestros valores:
    cómo quisiéramos que fueran los demás, o
    qué estándares de conducta
    quisiéramos que siguieran nuestros hijos (que sean leales,
    sinceros, laboriosos…)

    De los valores a los supuestos

    Lo que hace que las personas lleguen a diferentes
    conclusiones sobre problemas prescriptivos es la diferente
    intensidad con la que cada uno defiende ciertos valores. Estas
    diferencias de prioridades o de lealtades pueden verse con
    facilidad cuando hay pares de valores en conflicto. Por
    ejemplo: ¿qué valora Ud. más: la competencia o la
    cooperación?, ¿la igualdad de oportunidades o la
    igualdad de todos ante la ley?

    Las preferencias de un escritor por ciertos valores a
    menudo no son declaradas, pero seguramente serán
    determinantes para entender por qué llegó a tal
    conclusión y no a otra en su razonamiento. Tales
    preferencias se conocen como supuestos valorativos o juicios de
    valor.

    Las preferencias de un autor por ciertos valores en un
    debate
    particular no tienen por qué ser las mismas en otro
    debate. Todos sostenemos nuestros valores hasta cierto punto.
    Ejemplo: alguien puede considerar que la vida es sagrada, y que
    por lo tanto el aborto es un crimen; pero en el caso de la pena
    de muerte puede estar de acuerdo en que se aplique a los
    secuestradores.

    Conflictos de valores típicos

    Si uno conoce cuáles son los conflictos de
    valores más comunes, puede reconocer con más
    facilidad los supuestos de un autor. Ejemplos de conflictos de
    valores y de las respectivas controversias son:

    1. Lealtad vs. honradez

    ¿Debería usted informar a sus padres que
    su hermana consume drogas?

    2. Competencia vs. cooperación

    ¿Esta de acuerdo con el sistema de calificaciones
    (y con el cuadro de honor)?

    3. Igualdad vs. individualismo

    ¿Estaría justificado un número
    mínimo de diputados indígenas?

    4. Orden vs. libertad de expresión

    ¿Deberían ir a la cárcel los
    extremistas?

    5. Seguridad vs. emoción

    ¿Son lícitos los deportes altamente
    peligrosos?

    6. Generosidad vs. éxito
    material

    ¿Es aconsejable dar ayuda a los
    limosneros?

    7. Tradición vs. novedad

    ¿Debería facilitarse el
    divorcio?

    8. Estado de derecho
    vs. justicia social

    ¿Deben las leyes favorecer a
    los sectores más pobres o necesitados?

    Algunos conflictos de valores involucran más de
    un par de valores. Por ejemplo, en la situación sobre
    ayudar a no a los limosneros, además de "generosidad
    versus éxito material", podemos pensar que es un conflicto
    de "competencia versus cooperación" (es decir, si lo
    conveniente es dejar que la gente compita y luche por sobresalir,
    o si lo conveniente es que aprendamos a compadecernos de los
    demás), o bien de "eficiencia versus estabilidad social"
    (lo eficiente es la competencia, pero tantos limosneros en las
    calles son un peligro para la seguridad), o de "responsabilidad
    colectiva versus responsabilidad individual" (¿debemos
    como sociedad preocuparnos de los limosneros, o bien dejar que
    cada uno lucho por su existencia?)

    Las consecuencias

    En los argumentos prescriptivos, una posición con
    respecto a un problema conduce a determinadas consecuencias.
    Entonces, una manera para descubrir las preferencias valorativas
    es preguntarse por qué ese autor no desea esas
    consecuencias. Ejemplo: si alguien dice que no deberían
    construirse plantas nucleares
    porque causan contaminación ambiental, está claro
    que esa persona valora el cuidado de la naturaleza y
    el ambiente por
    encima de la eficacia y la
    economía. En este caso:

    Razón explícita: las plantas nucleares
    producen contaminación

    (Razón implícita, valor: preservar el
    ambiente natural es más importante que la energía
    barata)

    Conclusión: no deberían construirse
    plantas nucleares

    Es decir: no deberían construirse plantas
    nucleares si valoramos más la conservación del
    ambiente que la energía barata.

    Puede ser que alguien sostenga un valor hasta cierto
    punto, como ya se vio. Ejemplo: los impuestos son necesarios…
    siempre y cuando no sobrepasen el 50% de mis ingresos. Esta es
    la razón por la que muchas personas que comparten valores
    llegan a diferentes conclusiones: no todos sostienen un valor
    hasta el mismo punto.

    En resumen: para descubrir el valor asumido por un
    escritor, hacerse la pregunta: "¿por qué tal
    consecuencia, presentada como razón, parece ser tan
    deseable para el escritor o el expositor?".

    Más pistas para descubrir
    valores

    Muchas controversias sociales son análogas:
    comparten características. Por ejemplo: ¿debe
    regularse el tipo de
    cambio?, ¿es bueno el salario mínimo?,
    ¿deben regularse los precios de la
    canasta básica?, ¿deben existir farmacias
    estatales? En el fondo, la controversia aquí es sobre si
    el estado debe intervenir en la economía y en el mercado. Es
    bastante probable que un partidario del libre mercado responda
    con un no rotundo a todas las preguntas anteriores. Esto nos
    indicaría que esa persona valora más la libertad de
    mercado que la seguridad social, y además es probable que
    valore más la responsabilidad individual que la colectiva,
    y la creatividad
    más que el orden y la planeación

    6

    SUPUESTOS
    DESCRIPTIVOS

    Llegados a este punto, deberíamos estar en
    capacidad de localizar los supuestos valorativos de un argumento,
    que son como ciertos enlaces ocultos que mantienen unido el
    argumento. Al encontrar esos supuestos valorativos, podemos decir
    que hemos descubierto los ideales por los que se mueve el autor,
    o cómo quisiera él que fuera el mundo.
    Ejemplo:

    Todos aprenden mucho con el profesor Varela. A sus
    alumnos les encantan sus clases.

    Veamos:

    Conclusión: Usted aprenderá mucho con el
    profesor Varela.

    Razón: A sus alumnos les encantan sus
    clases.

    Aquí falta algo para pasar de la razón a
    la conclusión, ¿no cree? La razón aportada
    soporta la conclusión SI:

    1) Los comentarios de los alumnos son un indicador fiel
    de la calidad de las clases de un profesor.

    2) Se asume cierta definición de aprendizaje: una
    que diga que aprender es interesante, divertido.

    Entonces, el esquema queda así:

    Los alumnos del Prof. Varela gozan con sus
    clases

    Los comentarios de los alumnos son buen indicador de la
    calidad de la enseñanza

    Se aprende más cuando uno se divierte

    ===============================================================

    Usted aprenderá mucho con el Profesor
    Varela

    Los dos supuestos anteriores son del tipo descriptivo:
    creencias sobre cómo funciona el mundo, el hombre, la
    educación…

    El problema que surge aquí, y que es lo que uno
    debe examinar con cuidado, es: ¿son esos supuestos
    –o mis supuestos, en el caso de que sea yo quien defienda
    un argumento– confiables? ¿En qué me baso?
    ¿Qué idea tengo del hombre?

    Notemos que un razonamiento será VÁLIDO si
    se establece bien la conexión entre las razones, los
    supuestos y la conclusión. No hace falta que estemos de
    acuerdo con los supuestos del autor (nosotros podemos tener otros
    supuestos). Lo importante es que estemos dispuestos a examinar
    críticamente nuestros supuestos, dado el caso de que se
    presente una duda razonable.

    Pistas para descubrir supuestos

    Para descubrir supuestos hay que llenar los
    vacíos que se dan en el paso de las razones a la
    conclusión. (Hay muchos saltos en el vacío
    aquí, como cuando decimos: "entonces quiere usted decir
    que tal cosa", y nuestro interlocutor, al darse cuenta de lo que
    su razonamiento implica, dice: "bueno, no quiero decir
    exactamente eso…")

    Ejemplo: en una noticia de Prensa Libre del
    viernes 26 de febrero (1999) se lee lo siguiente:

    Christian Tomuschat, con voz pausada pero firme, dijo:
    "En el marco de las operaciones
    contrainsurgentes, efectuadas entre 1981 y 1983, en ciertas
    regiones del país, agentes del Estado cometieron actos de
    genocidio en contra de grupos del pueblo maya".

    La conclusión del señor Tomuschat es que
    agentes del Estado cometieron actos de genocidio. Si se pregunta
    qué se entiende por genocidio, la respuesta está en
    la misma noticia, pocos renglones más adelante: "se
    entiende por genocidio la matanza de miembros de un grupo, la
    lesión grave a la integridad física y mental, el
    sometimiento a condiciones de existencia que conlleven su
    destrucción total, así como medidas destinadas a
    impedir los nacimientos en el grupo". El supuesto oculto
    aquí es que el Estado de Guatemala, durante los
    años señalados, actuó contra la
    población maya por ser maya. ¿Es eso lo que el
    señor Tomuschat sostiene? ¿No cabe la posibilidad
    de que elementos del Estado actuaron contra esas personas por su
    ideología política, y no por su
    pertenencia a un grupo étnico? (Por otra parte, es curioso
    que las ejecuciones llevadas a cabo por los grupos guerrilleros
    no se califiquen de genocidio, sino de "ejecuciones arbitrarias
    de miembros de sus mismas organizaciones",
    aunque esos miembros también hayan sido mayas.)

    Entonces, ¿cómo encuentra uno esos
    supuestos ocultos? Browne y Keely dicen que con "trabajo duro,
    imaginación y creatividad" (Browne y Keely, p. 69). Yo
    añadiría que conociendo el contexto.

    Las pistas que Browne y Keely:

    Piense siempre en la brecha entre la conclusión y
    las razones. Es cómo pensar: "¡Hey! No tan de
    prisa"

    Busque las ideas que pueden apoyar esa
    conclusión. Algunas veces una razón se presenta sin
    apoyo concreto; sin
    embargo, la posibilidad de la razón depende de la
    aceptación de unas cuantas ideas dadas por sentado. Esas
    ideas son, precisamente, los supuestos descriptivos.
    Ejemplo:

    Conclusión: Debería invertirse más
    en la educación de las niñas indígenas del
    país.

    Razón: Si se hace esto bajará la tasa de
    natalidad.

    ¿Cuáles son las ideas que se dan por
    sentadas?

    1) El dinero se
    invertirá de manera efectiva.

    2) La fecundidad es una decisión de las mujeres,
    más que de los hombres.

    3) Que queremos bajar la tasa de natalidad.

    Segundo: identifíquese con el escritor o
    conferenciante. Es decir, trate de comprender cuál es su
    visión del mundo.

    Tercero: tome la posición contraria. Si usted
    puede imaginar a alguien que no estaría dispuesto a
    aceptar la conclusión, es más fácil que
    descubra los supuestos. Es decir: que la desavenencia puede estar
    no en la estructura del argumento (en las razones y la
    conclusión), sino en los supuestos (que hacen que esa
    persona no quiera pasar de esas razones a esa
    conclusión).

    Cuarto: infórmese. Entre más familiarizado
    esté con todos los aspectos de un problema, más
    fácil le será localizar los supuestos.

    Una razón no suficientemente probada no es lo
    mismo que un supuesto. Así, en el ejemplo de las
    niñas de arriba, puede que no esté suficientemente
    probado que las mujeres educadas tienden a tener menos hijos;
    pero esto no es un supuesto, simplemente, una razón no
    bien fundamentada (si es así). Un supuesto se da siempre
    en el paso de la razón a la conclusión.

    Ejemplo:

    La inmensa atracción por el rock entre
    estudiantes universitarios está teniendo un impacto
    negativo en su rendimiento académico. Los libros ya no
    despiertan el entusiasmo que ahora se dirige hacia la estrella
    rock de la semana. ¿Cómo podemos esperar que los
    estudiantes entiendan un pasaje de Platón
    cuando se han acostumbrado a los ritmos excitantes y primitivos
    del rock? Esa música proporciona
    éxtasis prematuros, como una droga, un
    éxtasis que por supuesto los libros no pueden
    proporcionar. Además, con la difusión de los
    walkmans los estudiantes están continuamente conectados
    con la música. Con tanto tiempo dedicado a la
    música, es claro que los estudios tienen que
    sufrir.

    No solamente resulta que la música está
    compitiendo por ganar la atención de los estudiantes, sino
    que ahora también quiere convertirse en fuente de
    inspiración y de respuesta a problemas personales y
    universales. El artista de rock generoso o con
    preocupación social es el héroe de los
    jóvenes. Las soluciones que
    tales estrellas ofrecen, sin embargo, son puras simplificaciones.
    Los complejos problemas de nuestro mundo no pueden ser resueltos
    en una canción de cinco minutos. A pesar de todo, los
    estudiantes absorben las palabras de estos músicos
    millonarios con más reverencia que la que muestran hacia
    las lecciones de sus profesores.

    Conclusión: El rock está teniendo un
    impacto negativo en la educación
    superior.

    Razones:

    1) Los libros requieren más esfuerzo que la
    música; no pueden competir con la gratificación
    fácil e instantánea que proporciona la
    música rock.

    2) La atención que ponen a la música se la
    restan a los estudios.

    3) Los estudiantes están absorbiendo mensajes
    simplificados de parte de las estrellas del rock, en vez de ideas
    complejas de sus profesores.

    Busquemos los supuestos descriptivos.
    Preguntémonos, "¿existe alguna base para creer que
    las razones puedan no ser verdaderas?". O bien: Supongamos que
    las razones son verdaderas, existe otra forma en que la
    conclusión pueda, a pesar de todo, ser falsa?

    Veamos las dos primeras razones. Ninguna de las dos
    sería cierta si fuera el caso que la excitación de
    los sentidos
    puede ir a la par de la concentración. Tal vez escuchar
    música rock reduce la tensión, y se puede poner
    más atención a lo que se lee… De manera que un
    supuesto descriptivo aquí es que la música rock no
    proporciona un efecto relajante. Además, para que la
    segunda razón sea verdadera, debe ser cierto que el tiempo
    que se usa para escuchar música es tiempo que se resta al
    estudio (tal vez sea tiempo que simplemente les
    sobra).

    Pero supongamos que las dos primeras razones son
    verdaderas. Puede no ser el caso, sin embargo, que la
    música rock tenga un impacto negativo en los estudios si
    los estudiantes están tan motivados para estudiar que
    están dispuestos a soportar cualquier impacto negativo. De
    manera que el supuesto que conecta las dos primeras razones con
    la conclusión es que los estudiantes no están lo
    suficientemente motivados como para sobreponerse al
    obstáculo que significa la distracción que ofrece
    el rock. Otro supuesto aquí es que los que escuchan rock a
    menudo son los mismos que estarían, de otra forma,
    interesados en el trabajo académico.

    Veamos la tercera razón. Es verdad sólo si
    los estudiantes procesan esos mensajes de la música rock
    de la misma manera que procesan los mensajes que leen en los
    libros y escuchan en las clases. Tal vez los primeros son
    procesados como entretenimiento, y no como conocimiento
    cierto (filosófico o científico). De manera que un
    supuesto aquí es que los estudiantes no saben discriminar
    entre los mensajes del rock y los de las clases.

    7

    FALACIAS

    Hasta aquí nos hemos ocupado más que todo
    en identificar la estructura de los argumentos: saber distinguir
    la conclusión de las razones y los supuestos. De
    aquí en adelante nos interesará más bien
    evaluar los argumentos. Desde luego, identificar las razones y la
    conclusión es parte del proceso de evaluación, pero
    una persona crítica
    no se queda allí: buscará evaluar la calidad de los
    argumentos (recordar: hay mejores y peores formas de defender una
    idea o conclusión).

    El primer paso en este nivel del proceso de
    evaluación es examinar la estructura del razonamiento para
    determinar si el comunicador ha utilizado un supuesto discutible,
    o ha tratado de engañarnos de alguna manera. Esas formas
    de engañar, que parecen razonamientos correctos pero que
    en realidad no lo son, se conocen como falacias. Una falacia es
    un razonamiento sólo aparentemente correcto.

    Los "trucos" más comunes (las formas que adoptan
    las falacias) son:

    1. proporcionar razones que requieren supuestos
    incorrectos o falsos,

    2. distraer nuestra atención, presentando
    información irrelevante para la
    conclusión,

    3. proporcionar soporte para la conclusión que
    depende de que se acepte la conclusión (círculo
    vicioso o begging the question).

    Vamos un caso (en Browne y Keely, p. 79). En el
    otoño de 1988, el candidato presidencial George Bush
    respondió a una controversia acerca de si la familia de su
    candidato vicepresidencial Dan Quayle lo había ayudado a
    entrar en la Guardia Nacional para evadir el servicio
    militar en Vietnam de la siguiente manera:

    Dan Quayle sirvió en la Guardia Nacional,
    inscribiéndose en una unidad que tenía vacantes en
    ese tiempo, y ahora él está siendo atacado por los
    políticos… Es cierto: él no fue a Vietnam, pero
    su unidad no fue enviada. Pero hay otra verdad: él no
    huyó a Canadá, tampoco quemó su tarjeta de
    inscripción militar ni quemó la bandera
    estadounidense!

    Note que el Sr. Bush presentó su "razón",
    y no tenemos motivo para dudar de ella (de que sea cierto lo que
    afirma). Pero esa "razón" no es relevante para la
    conclusión. El problema es si la familia de Quayle le
    ayudó a evitar el reclutamiento
    militar, no si él es un patriota. Hasta donde se sabe,
    Quayle tampoco fue un respondón con su madre, ni
    copió en los exámenes. Pero estos hechos tampoco
    son pertinentes. Más que presentar una razón
    apropiada, Mr. Bush apela a nuestras emociones y nos distrae del
    verdadero problema; comete una falacia en su
    razonamiento.

    Entonces, la pregunta para tener en mente en este
    clase y en las
    dos siguientes será: ¿existe alguna falacia en el
    razonamiento?

    Evaluar los supuestos

    Si ha sido capaz de localizar los supuestos en un
    razonamiento (especialmente los descriptivos), está en
    capacidad de identificar supuestos cuestionables y falacias.
    Entre más cuestionable o discutible sea un supuesto, menos
    pertinente es para la conclusión. Algunas "razones"
    implicarán supuestos que usted simplemente no puede
    aceptar. Otras serán tan irrelevantes para la
    conclusión que tendrían que proporcionarse
    supuestos absurdos para dar el paso a la conclusión. Esos
    razonamientos claramente deben ser rechazados, por
    falaces.

    Veamos otro ejemplo (Browne y Keely, p. 80):

    Conclusión: La Comisión Federal de
    Comunicaciones
    no debería prohibir los anuncios de bebidas
    alcohólicas en radio y
    televisión.

    Razones:

    (1) Si permitimos que la CFC prohíba
    estos anuncios, pronto prohibirá los anuncios de otros
    productos, que
    también son dañinos para la salud (la leche, los
    huevos, los dulces…)

    (2) Ninguna acción
    del gobierno federal será eficaz para eliminar
    completamente el consumo de alcohol. La
    "prohibición" (1919-1933) no funcionó.

    Primero: la aceptación de la primera razón
    depende de que supongamos que una vez que permitimos que se tomen
    acciones en
    razón de un caso, será imposible parar las acciones
    en casos similares. Eso no es cierto: existen muchos mecanismos
    legales para prevenir esas prohibiciones, si se considera que son
    injustificadas.

    La credibilidad de la segunda razón es dudosa
    porque el enlace entre la evidencia y la razón descansa en
    el supuesto de que la prohibición de anunciar bebidas
    alcohólicas tiene como fin eliminar el consumo de alcohol;
    pero eso no es cierto: la intención es disminuir el
    consumo de alcohol.

    Falacias más comunes

    Existen muchas falacias. Algunas tienen nombre, otras
    no. No es necesario conocer todas las falacias que existen para
    estar en condición de descubrirlas. Si aprenden a hacer
    las preguntas correctas, aprenderán a identificar las
    falacias, aunque no sean capaces de señalar su
    nombre.

    Ejercicios

    En los siguientes pasajes, (1) identifique el problema,
    la conclusión y las razones; (2) identifique los supuestos
    (pregúntese: "¿qué hace falta suponer para
    que tal razón apoye la conclusión?"); (3)
    pregúntese: "¿son correctos o aceptables estos
    supuestos?". Si descubre un supuesto claramente erróneo,
    habrá descubierto una falacia (luego le daremos los
    nombres), y podrá decir que el razonamiento es
    inválido.

    I

    El flúor es uno de los
    químicos más tóxicos que existen. Es tan
    potente que se usa para corroer el vidrio. La idea
    de poner ese tipo de químico en el agua potable
    es simplemente perversa. La flourización es una amenaza
    para la salud.

    Por otra parte, muchas organizaciones médicas se
    oponen a la fluorización. Por ejemplo, la
    Asociación Médica de Texas declinó
    recomendarla. Sin embargo, no es difícil explicar por
    qué algunos médicos favorecen la
    fluorización. Por citar un caso: uno de sus defensores
    más destacados ha sido el Doctor Danger, decano y profesor
    investigador de nutrición en la
    escuela de
    medicina de la
    universidad estatal. En los pasados seis años, el Dr.
    Danger recibió más de $350,000 de parte de los
    productores de alimentos, los
    refinadores de azúcar,
    los productores de aguas gaseosas, y los representantes de los
    productores de químicos y drogas. Todos los nutricionistas
    saben que son precisamente las aguas gaseosas y las harinas
    refinadas las causas principales de una dentadura defectuosa.
    ¿Sorprende entonces que los productores de estos alimentos
    se muestren tan activos en ayudar a que los productores de
    químicos los protejan?

    Problema: ¿Debería fluorizarse el agua
    potable?

    Conclusión: No

    Razones:

    1. El flúor es el químico tóxico
    más peligroso que existe;

    2. Muchas asociaciones médicas se oponen a la
    fluorización. La Asociación médica de Texas
    declinó recomendarla.

    3. Algunos médicos se han beneficiado
    personalmente al recomendar la fluorización. El Dr. Danger
    recibió grandes sumas de dinero de ciertos grupos
    económicos durante el tiempo que el recomendó la
    fluorización.

    Supuestos y falacias:

    Para que la primera razón apoye la
    conclusión, es necesario suponer que flúor es lo
    mismo que fluorización, lo cual no es el caso. Se comete
    aquí una falacia, llamada de equivocación. Para que
    la segunda razón apoye la conclusión, hace falta
    apelar a una autoridad: se
    está saliendo del punto: no discute por qué es mala
    la fluorización, sino solamente que tal institución
    declinó recomendarla. El punto aquí es que no
    muestra cuál es la evidencia que supuestamente tiene la
    Asociación médica de Texas, sólo dice: "son
    una asociación importante, por lo tanto hay que
    escucharla".

    Partes: 1, 2, 3

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