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Curado del tabaco




    Monografía destacada

    1. Maduración y cosecha de
      la hoja
    2. La maduración de la
      hoja y sus componentes orgánicos
    3. Peso seco de la
      hoja
    4. Fisiología y
      bioquímica del curado del tabaco
    5. Curado del
      tabaco
    6. Conducción del curado al
      aire
    7. Algunos manejos a realizar
      durante el proceso del curado al aire
    8. Curado en
      hojas
    9. Manejo de cujes durante el
      curado natural
    10. Curado controlado para
      tabaco de "capas"
    11. Bibliografía

    INTRODUCCION

    El tabaco no es
    alimento, ni ropa, ni albergue; pero aún así se le
    ha calificado de la hierba más soberana que la tierra ha
    ofrecido al hombre" (
    Blanchard, 1965).

    Constituye el cultivo del tabaco negro
    un renglón de suma importancia económica para
    nuestro país, pues las hojas producidas son exportadas en
    "rama" y sobre todo a partir de ellas se elaboran los "puros" de
    mayor calidad en el
    mercado mundial.
    Esta peculiaridad de los "cigarros cubanos" determina que el
    bloqueo prácticamente no afecte este renglón
    exportable y por otro lado garantiza mercados estables
    a precios
    elevados y que aún exportando 171 millones de puros (
    cifra planificada para 2001) Suárez, (2001), no se
    satisfagan las altas demandas, de este exclusivo producto
    cubano.

    Buenos precios, mercado ilimitado y desde hace algunos
    años estimulación económica adicional a
    productores y obreros del sector hacen que hoy el tabaco sea para
    los pinareños fuente de bienestar común con
    repercusión económica y social.

    En una población de más de 700,000
    habitantes, es fácil constatar que esta producción decide en la vida de los
    pinareños. Los vegueros de Vuelta Abajo aportan alrededor
    del 60% de la hoja que se cosecha en el país,
    aproximadamente un 35% de la capa , todo el capote y la tripa
    para el torcido de exportación . La combinación
    clima,
    suelo y una
    cultura
    inigualable del cultivo, ha dado a esta región su bien
    ganada fama mundial ( Suárez, 1999).

    Para la confección de Puros se requieren al menos
    de los componentes siguientes: tripa o relleno, capote y capa,
    teniendo como particularidad los " Habanos" ser uno de los pocos
    en el mundo que se fabrican con materia prima
    totalmente del país.

    El factor que determina los volúmenes de puros
    para la exportación en Cuba lo es la
    envoltura del mismo, ya que se cuenta con tripas y capotes
    suficientes. Es por ello de vital importancia desarrollar
    investigaciones que eleven la calidad de este tipo
    de tabaco y que a la vez reduzca al mínimo el empleo de
    insumos de importación, con vista a lograr la tan
    ansiada y necesaria rentabilidad
    económica, social y ambiental en este importante
    cultivo.

    Uno de los pocos cultivos que requieren del curado lo es
    el tabaco, constituyendo este proceso un
    factor de gran significación para la obtención de
    altos rendimientos y calidad debido a que la composición
    química
    que tiene la hoja en el momento de la recolección sufre
    una serie de cambios en las diferentes fases del curado, dichas
    transformaciones dependen de la calidad de la materia prima
    y de las condiciones ambientales tales como: temperatura,
    humedad relativa y velocidad del
    aire, y del
    manejo que el productor realice durante el proceso.

    El curado comprende tres fases: Amarillamiento, curado
    del limbo y reducción de la vena central, requiriendo cada
    una de ellas condiciones ambientales diferentes. Uno de los
    inconvenientes que caracterizan el curado natural es la
    imposibilidad de garantizar las condiciones ambientales
    requeridas para cada fase (Cuba, 1998).

    El curado controlado posibilita regular las condiciones
    ambientales en cada fase con el consiguiente incremento de la
    calidad de la hoja. Es posible duplicar y triplicar los
    porcentajes de "capas" de exportación cuando se compara
    esta tecnología con la tradicional, conllevando
    ello a que se eleve el consumo de
    portadores energéticos.

    MADURACIÓN
    Y COSECHA DE LA HOJA

    Antes de abordar los aspectos concernientes a la
    curación de los diferentes tipos de tabaco cultivados en
    el mundo y Cuba, se impone la necesidad de definir la madurez
    técnica y fisiológica de la hoja del
    tabaco.

    Se plantea por Atanasov, (1965) que la madurez
    técnica es el momento apropiado para la
    recolección, porque está en dependencia del momento
    óptimo de cosecha. Rosa, (1981) afirma que la madurez de
    la hoja cosechada está directamente relacionada con la
    posición de la hoja en la planta y con el número de
    hojas de ella, y depende del crecimiento y desarrollo del
    cultivo. Por otra parte, considera que cuando una hoja ha
    alcanzado el estadio de senescencia, es llamada a estar
    "fisiológicamente" madura, y los cambios internos en la
    bioquímica
    de la hoja y muchos constituyentes químicos que se han
    formado durante el crecimiento comienzan a degradarse.

    Llanos (1979), define la madurez fisiológica como
    el punto en el cual se establece un equilibrio
    entre los procesos de
    síntesis y de degradación,
    sobrepasada el mismo comienza la senectud

    Igualmente Long (1974) considera que la madurez
    fisiológica es aquella donde la hoja tiene el
    máximo de materia seca . Igualmente se ha clasificado el
    tabaco "maduro" como aquel que ha alcanzado el máximo de
    masa y producido los constituyentes químicos
    idóneos, para ser después curado y obtener de
    él un producto final más favorable,
    (Anónimo, 1979).

    Refiere Hamid (1979 ) que el tiempo de
    cosecha es uno de los factores que afecta la calidad de la hoja
    de tabaco lo que muchas veces es descuidado por los agricultores,
    sin saber que, tanto la cosecha temprana, como tardía
    tienen efecto similar sobre la calidad de la hoja, y solo la
    cosecha de la hoja técnicamente madura dará un
    rendimiento alto por hectárea, con excelentes propiedades
    físicas, químicas y
    organolépticas.

    Señala también que el grado de madurez es
    una de las influencias más importantes en la calidad del
    tabaco. Los tabacos maduros tienen un sabor suave y agradable, en
    tanto que la hoja inmadura es áspera, bastante amarga y
    generalmente desagradable.

    Merker ( 1969 ) refirió que algunos autores
    pudieron comprobar que las hojas recogidas poco antes de la
    maduración o exactamente en madurez técnica,
    presentaban la mejor combustibilidad; en cambio estando
    demasiado inmaduras éstas perdían tales
    características.

    Por su parte Pack y Junmila ( 1952 ) indicaron que el
    tabaco cosechado completamente "maduro" cura más
    rápidamente, por lo que permanece menos tiempo expuesto a
    cualquier eventualidad en esta fase, y en general se dañan
    menos que las hojas cosechadas inmaduras

    La madurez se manifiesta por signos
    particulares que permiten determinar el momento más
    favorable para la cosecha. Observa Moseley ( 1963 ) que las hojas
    de tabaco al alcanzar la madurez pierden mucho en su resinosidad
    y al tacto adquieren una sensación aterciopelada y son
    más turgentes.

    Gisquet e Hitier ( 1961) verificaron que al aproximarse
    a la maduración, la hoja toma un color verde claro
    y su tenor de clorofila disminuye.

    Para el tabaco cubano, Padilla ( 1958) describió
    el comienzo de la maduración de las hojas de la planta, en
    la cual " éstas experimentan cambios visibles en el tinte
    de las hojas superiores o "coronas", apareciendo un color verde
    amarillento y en dicho instante las hojas del centro de la planta
    , ya ostentan a su vez una coloración verde mate, con un
    tinte amarillo ligero, limpia de pelos glandulares o tricomas".
    Además, la nerviación central presenta un color
    blanco perla muy limpio, cuando se observa por el envés de
    la hoja.

    Por ultimo, Rosa ( 1981) plantea que la madurez es una
    característica difícil de juzgar y depende del
    color de la hoja, su tamaño y posición en la
    planta, resultando además importantes las
    características físicas, tales como el "bubbling"
    de la hoja, la cantidad de manchas verdes en ésta y la
    sensación de densidad, cuerpo,
    textura y elasticidad.

    LA MADURACION
    DE LA HOJA Y SUS COMPONENTES ORGANICOS.

    Entre otros , Tso (1972) y Arakawa et al. (1974), son de
    la opinión de que los cambios en las propiedades física
    químicas durante el proceso de curación dependen,
    fundamentalmente, de las condiciones en que se recolectó
    la hoja y, en especial , del grado de madurez.

    Según Green (1966) los constituyentes de la hoja
    de tabaco pueden ser divididos en dos amplios grupos, aquellos
    que son esenciales para el crecimiento normal de la planta y de
    ese modo influyen en la calidad de la hoja, y los que se forman
    en la hoja como resultado del crecimiento, y ejercen así
    una influencia más inmediata en la calidad de la
    hoja.

    Pertenecientes al primer grupo tenemos
    el ejemplo del nitrógeno, potasio y elementos trazas y al
    segundo, los azúcares y alcaloides como la
    nicotina.

    También Grigorescu (1965), observó la
    influencia del metabolismo de
    la hoja después de la cosecha ( como la hidrólisis
    del almidón, degradación de materiales
    péctidos, polipéptidos y de la clorofila) en la
    calidad de la hoja, además de la importancia que tienen
    las características químicas que alcanza una hoja
    durante su etapa de cultivo para lograr una buena
    calidad.

    Es sabido que la composición química de la
    hoja de tabaco varía con las características
    genéticas, condiciones ambientales y cada forma de
    producción y manipulación (Chaplin ,
    1980).

    Tso (1972) menciona que existen importantes y grandes
    diferencias en la composición química entre los
    distintos tipos de tabaco , en cuanto al contenido de carbohidratos
    y fracciones nitrogenadas, concuerda Kasturi (1971) al demostrar
    que las hojas sometidas a distintos tipos de curado son
    diferentes en su composición química y los
    componentes que más se diferencian son los azúcares
    totales, almidón y polifenoles.

    Los compuestos fenólicos tienen un efecto
    significativo en el aroma, sabor y propiedades biológicas
    del humo del cigarro y contribuyen al color de la hoja curada,
    (Rey, 1984).

    Según Garner (1946) los polifenoles aparecen en
    cantidades considerables en las hojas de tabaco y no sólo
    afectan el color y otras propiedades de la hoja curada, sino se
    cree que juegan un papel esencial en los procesos de
    oxidación – reducción durante el crecimiento
    de la planta.

    En muestras de tabaco de diferentes fuentes
    genéticas, Tso (1969) encontró que el contenido
    total de polifenoles varía en un rango de 0,52 a 2,61
    %.

    Penn y Weybrew (1958) enumeraron sólo cuatro
    compuestos principales de los polifenoles: el ácido
    clorogénico, la rutina, la escopolina y la escopoletina,
    otros autores como Oawlowska (1970) consideran que el
    ácido clorogénico y la rutina son los
    constituyentes fenólicos más importantes , debido a
    sus influencias sobre la calidad degustativa de
    éste.

    Existen alrededor de 16-18 aminoácidos en las
    hojas de tabaco curado, presentándose en mayor
    proporción el ácido glutámico, arginina,
    aspargina y prolina (Rey, 1984).

    Johnson (1975) afirma que durante la curación de
    la hoja, las proteínas
    sufren hidrólisis y se convierten en aminoácidos
    libres para intervenir en la composición final de la hoja
    de tabaco.

    León (1983) señala que las
    transformaciones de color de verde a amarillo y a diferentes
    tonalidades de carmelita que sufren las hojas de tabaco, e
    producto de la degradación de su clorofila.

    La calidad del tabaco es inferior cuando se produce una
    transformación parcial de la clorofila, lo cual lo hace no
    apto para el consumo.

    Si la velocidad de deshidratación es alta, la
    clorofila es más retenida.

    La degradación de la clorofila A, B llega por
    determinados procesos a la Clorina.

    Factores que influyen en la degradación de la
    clorofila se encuentran, los ácidos,
    las clorofilazas,. el calor y la
    oxidación.

    Lo ácidos conllevan a la pérdida de Mg de
    la clorofila siendo reemplazado por un átomo de
    hidrógeno que da lugar a la feofitina A o B
    correspondiente.

    PESO SECO DE LA
    HOJA.

    Al colectar hojas de plantas de
    desarrollo similar , en estadios diferentes Nalivko y Burlakina
    (1967) observaron en hojas técnicamente maduras 42,2 g de
    materia seca por metros cuadrados de hoja curada; en hojas con
    amarillez marginal 43,7 g y 49,5 g para un amarilleo
    generalizado.

    Gisquet (1961) señala que el porcentaje de
    pérdida de materia seca en la variedad "Paraguay" es al
    final de la curación, en hojas cosechadas antes de la
    madurez, de 24,5%, en hojas de madurez técnica, 23.0% y en
    hojas cosechadas después de la madurez 20,9 %.
    También las coronas cosechadas en madurez técnica
    tuvieron 12.6 % de pérdida y las hojas del centro en
    iguales condiciones 21,2%.

    Sisler (1974) reporta que la respiración en las hojas de tabaco decrecen
    rápidamente con el aumento de la temperatura por encima de
    53 ºC.

    Johnson y Hassler (1963) reportaron que el escape de
    dióxido de carbono
    durante el curado específicamente en el amarillamiento se
    producen con el incremento de temperatura desde 27 – 43
    ºC, con una correspondiente acumulación de
    carbohidratos.

    Suggs y Mohapatra (1989) realizaron una investigación dándose a la luz que durante
    la etapa inicial el brillo de la hoja de tabaco, esta sometida
    durante la curación a temperaturas bajas estables, con
    alta humedad relativa, para permitir cambios metabólicos
    necesarios para el desarrollo de las características de
    color amarillo o naranja, significando que la respiración
    se realiza a través de la oxidación de los
    azúcares y otros metabolitos ocurriendo durante las etapas
    del proceso del curado, porque los productos de
    la respiración fundamentalmente el agua y el
    dióxido de carbono, se desprenden de la hoja en el tabaco
    Virginia.

    Investigaciones realizadas por Kereka y Benedek (1993),
    demuestran que la calidad del tabaco está determinada por
    la biología,
    bioquímica y cambios químicos ocurridos durante el
    proceso de curación, dándose a conocer que
    solamente fueron medidos algunos componentes químicos
    importantes (carbohidratos, nitrógeno total,
    reducción de azúcares, nicotina) y que hay una
    estrecha relación entre la calidad, categorías de
    calidad y las características químicas en el
    curado, la cantidad de azúcar
    reducida y nitrógeno total, varían
    considerablemente dependiendo del programa de
    curación, el contenido de nicotina no sufre cambios
    significativos.

    Un contenido bajo de alcaloides generalmente indica una
    mejor calidad, mientras que un contenido alto indica un tabaco
    más fuerte.

    El principal alcaloide presente en el tabaco, la
    nicotina, ejerce una influencia sensitiva en su aroma y
    fragancia; así como cuando se presente un elevado
    contenido de carbohidratos, aunque en el caso especial de la
    celulosa, esta
    ejerce una influencia negativa en la calidad del tabaco en
    general. Los componentes del nitrógeno presentan una
    correlación inversa con la calidad del tabaco.

    Nagi-Zade (1989) señala que el proceso de secado
    tiene especial importancia en la producción de tabaco. En
    todas las zonas tabacaleras es conveniente aplicar en
    determinadas proporciones el secado natural, combinado y
    artificial y para ello se han proyectado utilizar secaderos
    solares y termogeneradores, plantea que en los años 84
    hasta el 86 se trabaja en casas de tabaco para curado con
    energía
    solar. Refiere que la energía solar suministra el 37 %
    de la energía calorífica total.

    Un grupo de científicos alemanes constituidos por
    Bux, Arnold, Serrano y Müllbaner (1997), crearon una casa de
    curación de tabaco para capas con auxilio solar, en
    cooperación con la compañía brasileña
    agrocomercial.

    Este nuevo sistema reduce el
    costo de
    energía hasta un 90% comparado con la casa tradicional de
    curación, también reduce el tiempo de curado hasta
    un 50% y permite un mayor volumen de hojas
    para ser curadas a un tiempo determinado.

    Desde 1995 una planta solar preseries con capacidad para
    60 ton de hojas verdes por año ha estado en
    operación en Alemania,
    teniendo un tiempo de vida útil, la cubierta de la casa
    entre 7 –10 años, (Walton, 1981).

    FISIOLOGIA Y
    BIOQUIMICA DEL CURADO DEL TABACO
    .

    Refiere Tso, (1972) que las plantas o las hojas que
    entran en el local de curación se mantienen vivas por
    algún tiempo. Su fisiología se corresponde al principio con
    la de las plantas que permanecen en un estado de falta de aportes
    de nutrientes por una sequía excesiva. Las hojas consumen
    sus reservas durante estos primeros días en el
    secadero.

    Las hojas recién cortadas contienen de 80 a 90 %
    de su peso en agua; el resto
    son sustancias sólidas (materia seca). Al terminar el
    curado contendrán de 15 a 25 % de agua y el resto de su
    peso será materia seca. La cosecha de hojas
    correspondiente a una hectárea de superficie puede
    producir unos 12 000 Kg de agua durante el curado (Llanos, 1981;
    Hawka, 1984).

    Ya antes de cosechar, los síntomas de madurez de
    la hoja, que conoce el agricultor, se hacen patentes por una
    degradación y desaparición del pigmento verde, la
    clorofila, que deja visible otros pigmentos amarillos y rojizos
    ,(xantofilas y carotenos), que estaban ya presentes en la
    hoja.

    Durante la primera fase del curado continua este proceso
    que se manifiesta por el cambio de color de las hojas del verde
    al amarillo (Obabko, 1938; Chaplin et. al. 1980)
    .

    El calor en esta primera fase acelera el cambio de color
    de las hojas. Otras transformaciones químicas que no se
    denotan a la vista, tienen lugar simultáneamente. Los
    procesos bioquímicos más importantes que se
    desarrollan en los tejidos de la
    planta son: la respiración y la hidrólisis ,Rosa
    (1981) y Rey (1984). La primera es una oxidación o
    combustión lenta y la segunda consiste en
    la combinación de las sustancias que componen los tejidos
    con el agua a formar moléculas más
    sencillas.

    Estas reacciones bioquímicas precisan de calor,
    humedad y presencia de oxigeno para
    desarrollarse. El resultado es la transformación de las
    complicadas moléculas de proteínas e hidratos de
    carbono complejos, en moléculas cada vez más
    simples, tales como, azúcares sencillos,
    aminoácidos elementales, amoniaco, anhídrido
    carbónico, agua, etc (Tso . 1969; Sheidow .
    1973).

    La primera fase del curado tiene lugar acompañada
    de profundas transformaciones químicas y una moderada
    pérdida de agua. Una vez que las células
    mueren se intensifica el proceso físico de
    evaporación de agua desde los tejidos de las hojas. Las
    reacciones
    químicas, que tan intensamente se han desarrollado
    hasta ese momento, continúan a un ritmo mucho más
    lento y las transformaciones de la composición de las
    hojas son menos intensas (Burton, 1989).

    CAMBIOS INDUCIDOS
    POR EL PROCESO DE CURADO

    Al tratar la hoja curada será conveniente agrupar
    los compuestos químicos de acuerdo con su actividad en el
    proceso. Frankenburg (1946) y Tso (1972) propuso tres grupos
    principales:

    Grupo estático.

    Grupo del nitrógeno.

    Grupo dinámico.

    Aquí se considerara el curado natural
    independiente del artificial.

    Curado al aire: Aquí se distinguirá el
    realizado por hojas y en plantas enteras.

    Efectos en el grupo estático: No se han advertido
    cambios significativos en los valores de
    fibra cruda, lignina, celulosa y pentosanas. Las sustancias
    solubles en éter disminuyen generalmente en 20 % mas o
    menos, en el tabaco recolectado por hojas y mucho más en
    la hoja curada con el tallo, aunque no esta claro si esta
    reducción es debida a una desaparición o a una
    conversión en compuestos insolubles en éter. La
    clorofila desaparece claramente y es importante que se mantenga
    la humedad adecuada hasta que su desaparición sea
    completa. Los pigmentos amarillos menguan, pero tal como lo
    indica la coloración amarilla intermedia, en menor
    proporción. Jensen (1962) observo una perdida total de mas
    de 60 % de beta caroteno.

    Tabla 1. COMPOSICIÓN MEDIA DE LAS HOJAS DE
    TABACO RECIÉN COSECHADAS (FRANKENBURG,
    1946)

    GRUPO

    PORCENTAJE DEL PESO
    SECO

     

    CIGARRO

    CIGARRILLO

    ESTÁTICO

    54,0

    42,5

    Cenizas

    14,0

    12,0

    Fibra cruda

    9,5

    10.0

    Pentosanas

    3,0

    2,0

    Pectinas

    7,0

    7,0

    Compuestos solubles en éter

    7,0

    7,5

    Taninos (fenoles y polifenoles)

    2,5

    2.0

    Ácido oxálico

    2,0

    2.0

    DINÁMICO

    31.0

    42.0

    Carbohidratos

    3.0

    23.0

    Ácidos orgánicos solubles en
    éter

    11.0

    11.0

    Compuestos no identificados

    17.0

    8.0

    DEL NITRÓGENO

    42.0

    15.1

    Nitrógeno total

    4.1

    2.7

    Nitrógeno proteico

    2.87

    2.03

    Nitrógeno soluble

    1.23

    0.67

    Aminoácidos + Amidas

    0.041

    0.027

    Nitrato

    0.246

    0.189

    Alcaloides

    0.492

    0.27

    No identificados

    0.246

    0.135

    Aminas

    0.205

    0.054

    Los polifenoles se oxidan con facilidad y ello dificulta
    su estudio. No se han advertido cambios en fenoles mas taninos
    durante el curado, pero el ácido clorogénico y la
    rutina, se oxidan por completo y los productos resultantes son
    los causantes del color marrón del producto final. La
    escopolina no esta presente en los tabacos curado al aire, en
    tanto que la escopolina se detecta en la hoja curada de modo
    natural. La estabilidad relativa de estos compuestos en la hoja
    verde, en contraste con el comportamiento
    de esta en los tabacos a curar, ha originado varias teorías
    (Frankenburg, 1946)

    Babler (1958); Walker y Villey, 1974). han resumido las
    dos más probables: En primer lugar se afirma, que los
    polifenoles y las enzimas oxidantes
    no están en contacto en la célula
    viva y solo lo establecen cuando la muerte permita
    la permeabilidad; en segundo lugar el potencial redox debe
    aumentar, lo que depende de la muerte de
    la célula
    también.

    Hay pruebas de que
    la sequía incrementa el potencial redox, lo que puede
    explicar el color que adquieren las hojas afectadas por la
    sequedad. Las hojas recolectadas aun cuando no están
    maduras tienen bajo potencial redox (Obabko, 1938).

    La oxidación de los polifenoles es una
    distinción importante entre el curado al aire y el
    realizado en atmósfera
    artificial.

    Efecto en el grupo del nitrógeno: Son muchos los
    cambios que se producen en este grupo. Vickery y Pucher (1931) y
    Vickery y Meiss (1953) registraron una perdida de 6 % del total
    del N en curado de hojas de tabaco cultivadas a la sombra y
    recolectadas individualmente. Akaike (1966) comunico una perdida
    de N del 30 % en hojas de tabaco Burley curadas con el
    tallo.

    El cambio principal de los compuestos nitrogenados es la
    digestión proteica. Vickery y Meiss (1953) descubrieron
    que algo mas del 50 % de las proteínas celulares
    desaparecía de las hojas cortadas en los primeros seis
    días de curado, pero que estas sufrían
    después poca alteración, lo que era sugerente de
    que las enzimas necesarias se volvían inactivas al morir
    las células por deshidratación.

    La proteolisis origina compuestos nitrogenados solubles,
    pero el ligero aumento en nitrógeno aminoácido
    soluble es suficiente a justificar la cuantía de la
    disgregación proteínica. Lo que sí ocurre es
    que se forman cantidades considerables de asraguina, que en
    trabajos desarrollados por Vickery y Meiss (1953) este compuesto
    equivalió a 7,2% de los productos orgánicos al
    final del curado, en lugar de insignificante cantidad registrada
    en la hoja verde, ratificado por Scott (1965). Hay también
    un aumento de amoniaco que procede de la desaminación del
    aminoácido.

    El nitrógeno en forma de nitrato es más
    abundante en los tabacos curados al aire que en los curados en
    atmósfera artificial, ocupando el lugar mas destacados los
    de cigarro. Araiba (1968) comunica que constituía el 53,6
    % del nitrógeno soluble de las hojas verdes de sombra
    estudiadas. No hay pruebas de que desempeñe papel alguno
    en el curado y al final del proceso el contenido de la hoja queda
    virtualmente inalterado. Generalmente hay ligeras pérdidas
    de nicotina.

    El resultado final de estos cambios para el tabaco de
    sombra recolectado en etapas sucesivas es que el contenido
    relativo de proteínas y nitrógeno soluble, que se
    inicio en la hoja verde con alrededor de 60 y 40 %
    respectivamente, se convierte en 27 y 73 %%, aproximadamente, en
    la hoja curada.

    Efectos en el grupo dinámico: Las actividades de
    este grupo son muy complejas, y los cambios, considerables.
    Refiere Suggs (1989) que las cantidades de almidón y
    azucares en la hoja verde son altamente variables en
    periodos breves, pero los contenidos iniciales en tabacos curados
    al aire son bajos. Desaparecen por hidrólisis de poli y
    disacáridos a monosacáridos, y, por
    oxidación, en anhídrido carbónico y agua. La
    hidrólisis es un proceso rápido, pero la
    oxidación es lenta y puede retrasarse totalmente si el
    secado es rápido y las hojas han sido cosechadas en un
    estado avanzado de madurez. La oxidación es el proceso
    normal de respiración de la planta (Tso T.
    1969).

    Sin embargo, los tabacos curados al aire son tratados en
    condiciones opuestas, y las pérdidas de hidratos de
    carbono son rápidas y considerables. Vickery y Meiss
    (1953) hallaron cantidades insignificantes de almidón en
    las hojas de envolturas cultivadas a la sombra de dos a cuatro
    días después de iniciado el curado, y Jensen (1962)
    comunicó que el almidón suele estar ausente del
    tabaco curado de cigarro.

    La pérdida de peso seco debida al curado siempre
    excede considerablemente a la debida a perdidas de hidratos de
    carbono determinadas, y gran parte de las restantes procede de
    compuestos dinámicos no identificados, considerando que
    estas sustancias se convertían por oxidación en
    anhídrido carbónico y agua y que su contenido
    original estaba inversamente relacionado con el contenido de
    carbohidratos del tabaco verde (Jensen, 1962)

    Los ácidos orgánicos son casi todos
    ácido cítrico y malicio con solo cantidades muy
    pequeñas de otros como fórmico, acético,
    succínico, etc. Los malicies y cítricos tienden a
    variar en relación inversa, con mayor proporción de
    cítrico en las hojas jóvenes y de malicies en las
    hojas más antiguas y maduras. Durante la primera parte del
    curado hay una fuerte conversión de ácido malicio
    en cítrico, tanto en las hojas separadas del tallo, como
    en las recolectadas junto a el.

    En los tabacos curados en atmósfera artificial
    esta conversión ácida se reduce al
    mínimo.

    CURADO DEL
    TABACO
    .

    Según Moncada (1983) el proceso de curado se
    refiere a los cambios sufridos por las hojas de tabaco bajo
    condiciones reguladas de temperatura y humedad, siendo los
    objetivos al
    curar tabaco el mantener la vida en la hoja hasta llegar a la
    etapa de amarillamiento, parar toda actividad bioquímica y
    enzimática mediante la remoción de humedad para
    lograr la etapa de fijación de color y preservar la hoja
    mediante la total deshidratación. Varios regímenes
    de ventilación, temperatura y humedad son empleados para
    lograr los resultados considerados como deseables en diferentes
    tipos de tabaco.

    El curado fundamentalmente es un proceso de secado o
    pérdida de agua en condiciones controladas para que las
    plantas o las hojas separadas de las mismas, mantengan el mayor
    tiempo posible su actividad biológica, a fin de que los
    cambios químicos y bioquímicos se produzcan del
    modo mas apropiado para conseguir un producto de alta calidad.
    Este proceso puede hacerse con las plantas completas o bien con
    las hojas que se han separado de las plantas al tiempo de
    cosechar o cuando se procede a su cuelgue en el secadero.
    (Llanos, 1981)

    El proceso de curación se realiza de formas
    diferentes para los distintos tipos de tabaco y también
    para los diferentes formas de cosecha Mari y Hodal (1984).
    Distinguimos así el curado por planta del curado por hoja.
    Según el mecanismo de extracción de agua de las
    hojas se pueden distinguir las modalidades de curado
    siguiente:

    Curado al aire, empleado en los tabacos negros y
    Burley.

    Curado al sol, empleado en el tabaco de tipo
    Oriental.

    Curado al fuego, utilizado a los de tipo
    Kentucky.

    Curado controlado empleado en los tabacos de tipo
    Virginia y en los utilizados a producir envolturas para
    puros.

    Cada forma de curado requiere un tipo de tabaco sobre el
    que actuar y da un producto adecuado a una clase de
    consumo o calidad industrial propia del proceso seguido
    (variedad, cultivo y curado). (López , 1977)

    CONDUCCION DEL
    CURADO AL AIRE.

    Jeffrey (1946), señaló que para este
    método de
    curado se requiere un promedio de humedad relativa entre 65% –
    70% que normalmente será más elevado durante
    periodos nocturnos.

    De la misma forma en el curado al aire se conocen tres
    fases: Amarillamiento, fijación del color y secado de las
    venas (Cuba 1998).

    Akehurst (1973), indicó que el curado al aire se
    utiliza para los tabacos de los tipos Burley, Maryland y tabacos
    negros. Refiere además que aunque el curado al aire es un
    proceso natural, es esencial facilitar la continua
    eliminación de la humedad para conseguir los mejores
    resultados, lo que a su vez implica evitar un secado demasiado
    rápido en los climas secos, así como un secado
    excesivamente lento en los climas húmedos.

    Albo (1983), ratificado por Tomita (1995), plantearon el
    cuidado de la necesidad del aire para que el Tabaco Burley
    desarrollara su calidad, sin embargo, consideraron como una
    dificultad el hecho del período de tiempo tan largo
    necesario para obtener un producto adecuado. También
    señalaron la influencia negativa de las variaciones
    climáticas en la calidad de las hojas curadas.

    Para el Tabaco Negro cubano curado al aire, Cuba, (1998)
    considera como òptimo que los parámetros de
    temperatura y humedad relativa se mantengan entre 21
    0C y 25 0C y entre 70% y 75%
    respectivamente.

    El curado es una parte delicada del proceso productivo
    del tabaco. Una buena calidad de cosecha en el momento de
    recolectar puede verse malograda después por un curado
    deficiente, bien por falta de medios, o por
    desconocimiento o poca atención por el cultivador. El curado se
    limita a mantener la calidad que ha logrado obtenerse en la fase
    agrícola del tabaco, ello quiere decir que por medio de
    este proceso no es posible producir un incremento de la
    composición química que trae la hoja del campo, la
    que se ha obtenido a través de los diferentes procesos
    fisiológicos que tienen lugar en la planta.
    Díaz.,(1998), citando (Llanos, 1981)

    Así refiere que para describir mejor la
    conducción del curado es conveniente distinguir tres fases
    sucesivas, desde que el tabaco se cuelga en el local de
    curación hasta que esta completamente curado. Estas
    son:

    – Cambio de color del verde al amarillo;
    amarilleo.

    – Fijación del color final de la hoja o secado
    del limbo, por ser este proceso físico el que predomina en
    esta etapa.

    – Secado de la vena de la hoja.

    Amarilleo: Refiere Llanos (1981) que las hojas o
    plantas entran al local de curado aproximadamente con 85 % de
    humedad. Las hojas presentan mas o menos acusados los
    síntomas típicos de madurez que habían
    empezado a notarse en el campo y que expresan profundos cambios
    en su fisiología y en su composición
    química. Estos cambios bioquímicos se aceleran
    durante la primera fase del curado. Por medio de la
    respiración de los tejidos, de la transpiración o
    evaporación de agua que contiene y de la hidrólisis
    de las sustancias químicas que lo componen, las hojas
    pierden así la mitad de su contenido inicial de agua y
    aproximadamente un 20 % de materia seca. El peso total de la hoja
    queda así reducido a un 55-60 % de su peso
    inicial.

    Los cambios químicos de descomposición por
    hidrólisis y respiración y la eliminación
    del agua por evaporación deben desarrollarse lentamente
    para que puedan irse elaborando los componentes químicos
    que van a ser positivos a la calidad de la hoja. Esto requiere
    una alta humedad relativa, una temperatura algo superior a la del
    exterior y una aireación moderada. Las cifras indicativas
    son:

    Humedad relativa 75-85 %,

    Temperatura = 28-32 C,

    Velocidad del aire = 3-5 m / minuto,

    Mantener estas condiciones depende del estado de la
    atmósfera en el exterior y de la regulación de la
    ventilación del local de curación

    Secado del limbo de la hoja: Es criterio de
    Akehurst (1973) y Cuba, (1998) que en esta fase, la hoja ya no
    respira y las pérdidas de agua se producen solo por
    evaporación. Las reacciones químicas
    continúan pero son mucho menos intensas que durante la
    fase anterior. La pérdida de sustancia seca en esta fase
    es mucho menor que en la anterior.

    La evaporación de agua de los tejidos de la hoja
    debe hacerse mas activa. Las pérdidas de agua son del
    orden del 66 % de la que contenía al comienzo de esta
    fase. Según la velocidad con que se evapora el agua, la
    hoja adquiere colores
    distintos.

    El principio de esta fase es especialmente importante
    para la fijación del color definitivo. Un secado
    rápido origina un color mas claro, amarillento o naranja.
    Una desecación lenta permite que las hojas vayan
    adquiriendo un color más oscuro propio de los tabacos
    curados al aire. La evaporación en esta fase del curado
    requiere de un mayor gasto de energía, debido a que la
    hoja esta mucho más seca que al principio

    El manejo de la ventilación natural del local de
    curación o el aporte de calor permiten llevar a buen fin
    esta fase del curado, para lo que se requiere más
    temperatura y menos humedad que en la primera fase. Unas
    condiciones medias normales en la casa de curación son las
    siguientes:

    Temperatura = 30-38 ºC

    Humedad relativa = 50-65 %,

    La pérdida total del peso de la hoja desde el
    principio del curado hasta el final de esta fase es
    aproximadamente un 75 % de su peso inicial. La
    característica más sobresaliente de esta fase es el
    cambio de coloración del amarillo a diferentes tonalidades
    del carmelita como consecuencia de la oxidación de los
    polifenoles en presencia de las diastasas oxidantes y la
    condensación de las quinonas. Ello está relacionado
    con la humedad relativa presente en el local de curación,
    a mayores valores de la misma más oscuros serán los
    colores y viceversa.

    La duración del secado del limbo de la hoja varia
    entre 20 y 25 días, dependiendo de las condiciones
    ambientales imperantes en el desarrollo de la fase, la
    composición química de las hojas, en función de
    su posición en el tallo y el manejo que del local de
    curación haga el productor.

    Secado de la vena central: Es criterio de estos
    autores que al comienzo de esta fase la hoja ha tomado su color
    definitivo. El agua contenida en ella esta retenida en mayor
    proporción por la vena central debido a su naturaleza
    leñosa. Esta agua de la vena retenida con mas fuerza que la
    del parénquima de la hoja es preciso eliminarla para que
    la hoja quede definitivamente curada y pueda iniciarse el proceso
    de fermentación. En caso contrario, al
    elevarse la temperatura en dicho proceso, el agua en exceso que
    contienen las venas de las hojas es expulsada, echando a perder
    las que están en contacto con ellas en el pilón o
    masa de hojas en fermentación.

    Durante esta fase las reacciones químicas
    continúan a un ritmo atenuado y la pérdida de
    materia seca es insignificante. El peso del agua evaporada viene
    a ser del 80 % de la que contenía al principio. Para
    facilitar la evaporación del agua de las venas se requiere
    más temperatura y menos humedad que en las fases
    precedentes.

    Frecuentemente, conviene acortar esta ultima fase, para
    lo que es preciso en ocasiones suministrar calor artificial. Las
    condiciones óptimas para reducir la humedad de las venas
    en esta fase son las siguientes:

    Temperatura = 40-45 ºC,

    Humedad relativa = 25-35 %,

    Para comprobar que la vena ha quedado bien seca, basta
    con doblarla entre los dedos, si esta bien seca, cruje y se parte
    con facilidad. Al final del curado, la humedad de la hoja puede
    haberse reducido hasta un 10 % del peso total de la misma. Estas
    hojas excesivamente secas, se rompen al tocarlas, lo que
    imposibilita descolgar las mismas. Esta fase demora entre 15 y 20
    días, dependiendo de diferentes factores.

    La evolución de los contenidos de agua,
    materia seca y peso total de la hoja durante el curado natural se
    aprecia en la Tabla 3 (Llanos, 1981).

    Tabla 2. Evolución de los contenidos en agua,
    materia seca y peso seco total durante el curado.

     

    Primera Fase

    Amarillamiento

    Segunda Fase Curado del Limbo

    Tercera Fase Secado de la vena
    central

    Agua

    85-40 (47%)=45 (80%)

    45-30 (66%) = 15 (58%)

    15-12 (80 %)= 3 (21 %)

    Mat. Seca

    15-3(20%)=12 (20%)

    12-1 (10%) = 11 (42 % )

    11-0 = 11 (79 %)

    P. total

    100-43 = 57 (100 % )

    57-31 (54%)= 26 (100%)

    26-12 (46 %)=14 (100%)

    De modo general se puede decir que el proceso de curado
    dura alrededor de 45-55 días ( 4-6 para el amarilleo,
    25-30 para el secado del limbo y 15-20 para la reducción
    de la vena central) en dependencia de las condiciones ambientales
    que se han presentado durante el mismo, la composición
    química de las hojas y los manejos de la casa de
    curación que ha realizado el productor.

    ALGUNOS MANEJOS A
    REALIZAR DURANTE EL PROCESO DE CURADO AL AIRE
    .

    Plantea Cuba (1998) que es necesario:

    – Evitar las altas o bajas humedades relativas
    prolongadas. Bajo condiciones ambientales normales debe
    permanecer la casa de curación abierta durante el
    día y cerrada por la noche. En el caso del tabaco de "sol
    en palo", que es propenso al "sahorno" (hojas hinchadas,
    frías y húmedas), si ello sucede, es aconsejable
    ponerlo en el tendal al sol durante el día y guardarlo en
    la casa de curado durante la noche.

    – Cuando hay tiempo lluvioso y húmedo se debe
    cerrar el local de curación y subir los "cujes"
    sacudiéndolos para eliminar la excesiva humedad. Si al
    inicio del curado se presenta baja humedad relativa se deben
    cerrar las ventanas ubicadas en el Norte y Noreste y abrir las de
    la oeste Sur. Regar agua en el piso a medida que el tabaco se va
    secando y subir los "cujes" hacia la parte superior y
    prensarlos.

    – Los "cujes" ensartados durante el día se
    podrán subir al día siguiente, siempre que se
    mantengan separados (sin que las hojas se toquen) no debiendo ser
    colocados cerca del techo.

    – No mezclar tabaco seco y verde (recién
    ensartado) en el mismo "aposento".

    – Cuando se presente neblina la casa de curado no se
    deberá abrir hasta que no se haya disipado.

    – Si se presenta una humedad relativa mayor del 85 %
    durante 48 horas o más, hay que aplicar calor artificial
    (de 15-20 ºC mayor que la temperatura ambiente al
    tabaco de sol o ensartado y palo y de 8-11ºC al tapado). Se
    cierra la casa y el tabaco se sube a medida que se va
    secando.

    – En el tabaco tapado cuando la humedad relativa es
    superior del 70 % hay que ventilar la casa de
    curación.

    – Cuando la temperatura es inferior a 18 ºC no se
    debe abrir la casa, se aplica agua al piso y se van subiendo los
    "cujes" a medida que el tabaco va secando. Durante el curado del
    limbo y secado de la vena central, se debe abrir la casa de
    curación para que el aire active el proceso físico
    de secado.

    – Controlando a todo lo largo del proceso las
    condiciones de humedad y temperatura y manteniéndolas en
    el grado más conveniente pueden evitarse, normalmente, los
    accidentes mas
    frecuentes que sobrevienen en el curado y que perjudican la
    calidad del tabaco; todo ello a condición de no intentar
    curar más hojas que las que admite un aprovechamiento
    prudente de la casa de curado. En caso contrario, los accidentes
    pueden ser originados por acción
    de gérmenes patógenos, principalmente hongos, que viven
    y se desarrollan sobre las hojas durante el curado. El contacto
    entre las hojas que se han colocado muy juntas favorece el
    mantenimiento
    de humedad en su superficie y el desarrollo de estos
    microorganismos parásitos o saprofitos.

    CURADO EN
    HOJAS

    El curado al aire de los tabacos puede hacerse por hojas
    o por plantas. Cuando se hace de la primera forma, estas pueden
    haberse cosechado en su estado de madurez en el campo o bien
    haberse deshojado después de cosechar por plantas Bernard,
    (1995) citando a (Pérez, 1986).

    En el primer caso la calidad y el rendimiento del
    producto se benefician ya que las hojas van adquiriendo madurez
    desde la parte inferior del tallo hasta la superior.

    Por eso, cada piso foliar requiere ser cosechado en el
    momento en que sus hojas lleguen a su estado de madurez. Cuando
    se recolecta por plantas enteras, unas hojas estarán
    pasadas de madurez (las inferiores), otras no habrán
    llegado (las superiores) y solo las del centro de la planta
    estarán convenientemente maduras (Bustios (1999) citando a
    (Llanos, 1981).

    Como inconveniente del curado por hojas puede
    señalarse que: La cosecha y cuelgue del tabaco por hojas
    exige mas atención y gasto de mano de obra en esos
    momentos. Parte de este mayor gasto de jornales se ahorra cuando
    se descuelga el tabaco después de curado, pues ya no hay
    que deshojarlo, pero la recolección coincide normalmente
    con otras labores y trabajos agrícolas, por eso muchos
    cultivadores prefieren cosechar y colgar por plantas enteras, lo
    que les resulta más expeditivo al poder
    concentrar estos trabajos en menos días (Garvin, 1962;
    Maw, 1985).

    MANEJO DE CUJES
    DURANTE EL CURADO NATURAL

    Debe plantearse que durante el proceso de curado
    natural, resulta de gran importancia el manejo que de los "cujes"
    se realice. Este movimiento
    debe realizarse, según plantea Cuba, (1998) que cuando la
    humedad relativa este en valores mayores de 75 %, se debe evitar
    daños a las hojas.

    La manera en que se ejecuta esta labor se refleja en el
    siguiente cuadro:

    Tabla 3. Movimientos que se realizan en la casa de
    curado

    TIPO DE TABACO

    RETOQUES

    DIAS DE ENSARTADO

    DISTANCIA (cm)

     

    TAPADO

    1o

    8

    20

    2o

    14

    20

    3o

    18

    10

    4o

    24

    5

    Final

    30 (basales y
    centrales)

    Unidos

    Final

    40 50 (superiores)

    Unidos

    CURADO
    CONTROLADO PARA TABACO DE "CAPAS".

    La curación controlada en los tabacos para
    "capas", es una tecnología de reciente introducción en Cuba y se basa
    fundamentalmente en proporcionarle al tabaco en curación
    las condiciones climáticas adecuadas para su normal
    desarrollo.

    Plantea Cuba (1998) que:

    1- Amarillamiento: Durante el mismo, el tabaco que
    presenta una humedad inicial de aproximadamente el 90 % y un
    color verde más o menos intenso, pierde entre un 30-40 %
    del contenido acuoso inicial y cambia al amarillo verdoso con
    aparición de manchas carmelitas, fundamentalmente en el
    borde y ápice de las hojas que se desarrolla hacia el
    interior del limbo. Las temperaturas comienzan en 30 ºC y
    concluyen en 32 ºC y humedades relativas que oscilan entre
    92 y 85 %. La duración es de hasta 10 días para
    algunos tabacos.

    2- Desarrollo del color: Comienza a partir de los 7-8-10
    días y concluye cuando el paño presenta color
    carmelita, durante esta fase la temperatura varia entre 32-34
    °C y la humedad relativa se reduce entre 85 y 75 %. El
    proceso demora entre 8-12 días en dependencia del
    tabaco.

    3- Secado de paños y venas: Caracterizada por la
    extracción del agua innecesaria de la hoja, tanto del
    paño como de la vena con temperaturas aumentan de 34-36
    °C y humedades relativas que se reducen de 65 y 75 %. Tiene
    una duración entre 6-8 días en dependencia del
    corte a curar.

    De manera general el proceso de curado controlado del
    tabaco de "capas", demora aproximadamente de 24 a 30 días
    dependiendo del manejo adecuado de las condiciones establecidas y
    del corte de tabaco que se trate.

    Aspectos a tener en cuenta en el desarrollo de la
    curación.

    1- Las cámaras de curación: Deben poseer
    un aislamiento adecuado al calor que impida la
    condensación del vapor de agua en su interior, lo que
    puede dañar el tabaco en proceso, fundamentalmente el
    situado en el piso superior por el goteo de agua sobre el mismo
    desde el techo.

    2- La uniformidad del tabaco en las bandejas y la no
    existencia de espacios vacíos en los diferentes niveles,
    tanto al inicio como al final de las cámaras, provoca mala
    circulación del aire a través del tabaco, lo que
    puede originar afectaciones en diferentes zonas de la
    cámara.

    3- El sistema de control con las
    termo resistencias
    húmedas y secas en buen estado de funcionamiento. Se
    comprobaran extrayendo el porta sondas y retirándole al
    bulbo húmedo su gasa humedecedora. Después de
    cierto tiempo con el microprocesador
    sin programa se oprime la tecla CONSIGNA, la temperatura
    húmeda y la seca deben de presentar valores similares ( se
    acepta de 0,5 C de diferencia), de no ser así es necesario
    proceder al ajuste del sistema . Esta operación se
    realizara cada vez que se vaya a iniciar un ciclo de
    curación y persigue que realmente los parámetros
    seleccionados sean los que se establezcan en el interior de las
    cámaras.

    4- Las ventanillas de aspiración y de
    sobrepresión deben cerrar correctamente, principalmente
    las de aspiración que inciden directamente sobre el
    control de la humedad relativa. Si esta llegara a quedar algo
    abierta la humedad relativa tendera a disminuir de forma
    progresiva, siendo esta una de las causas que produce tabaco con
    colores abigarrados (coloración verde amarillenta sobre
    fondo carmelitoso).

    5- Las cámaras deberán ser llenadas
    siempre con tabacos de un mismo corte y vega garantizando el
    mismo estado de maduración.

    6- La tela de gasa que cubre el bulbo húmedo
    situado en el porta sonda debe ser lavada para retirar de la
    misma las resinas y sustancias extrañas que impiden el
    normal humedecimiento de dicho bulbo y evitar así errores
    en el establecimiento de la humedad relativa del aire.

    7- El llenado de la cámara de tabacos para
    "capas" no debe extenderse a mas de dos días porque puede
    provocar desfasajes durante el amarilleo

    .8- Se evitará por todos los medios cerrar y
    abrir la puerta de las cámaras, si es necesario hacerlo se
    realizara discretamente y durante el menor tiempo
    posible.

    9- Es necesario prestar atención al
    desprendimiento de olores a tabacos afectados por exceso de agua
    que pudiera producirse a partir del sexto día de
    curación, en caso de presentarse esta situación es
    necesario disminuir humedad (5-10 % sobre el nivel
    preestablecido) durante 4-5 horas, si el olor persistiera se
    repetirá esta operación nuevamente.

    10En caso de falla prolongada del fluido
    eléctrico ( más de 4 horas) antes de encender
    nuevamente la cámara es necesario ventilarla durante
    más o menos 15-20 minutos (apagando el quemador y abriendo
    las ventanillas de aspiración mediante la opción
    MANUAL que nos
    brinda el cuadro de mando) y después comenzar a
    restablecer los parámetros a los niveles anteriores a los
    del corte del fluido eléctrico de manera lenta (empleando
    el sistema de sonda de seguridad) no
    más de un grado Celsio por hora.

    11- A partir del sexto día puede presentarse que
    el tabaco es incapaz de producir el nivel de humedad adecuado a
    un buen desarrollo de la curación por lo que es necesario
    inyectarle agua al aire a producir similar efecto. Esto se logra
    mediante la conexión periódica de la bomba de agua
    con que están equipados estos sistemas

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    Autor:

    MsC. María Jó
    García1,

    MsC. René Hernández Gonzalo2
    ,

    Dr. Santos Bustios Dios2,

    MsC. Irmina Armas1,

    MsC. Ricardo Cruz Lazo2,

    Ing. Luis Enrique León
    Sánchez2.

    Departamento de Biología1,

    Departamento Agropecuario2

    Universidad de Pinar del Río

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