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¿Cómo se evidencia el carácter multifuncional del arte, según la estética marxista?




    Monografía destacada

    1. Diseño operacional
      de conceptos
    2. Desarrollo
    3. Notas

    Diseño
    operacional de conceptos:

    La presente investigación únicamente es
    válida al ser analizada sobre la base de los siguientes
    planteamientos:

    1. La relación establecida entre la Academia y la
      Vanguardia en Cuba es vista como un nexo que implica
      continuidad, ruptura y restauración; basándonos
      para ello en la tesis
      propuesta por los investigadores Saúl Yurkievich y Janet
      Batet.
    2. El sistema
      utilizado para explicar el carácter multifuncional del
      arte, aplicado a dicho vínculo, es el enumerado por
      Moisés Kagan, aunque también se hace
      alusión a algunas funciones del
      arte relacionadas por Yuri Borev y Stolovich.

    Palabras claves: Arte Cubano

    Apreciación del Arte

    Estética Marxista

    Academia en Cuba

    Vanguardia en Cuba

    Desarrollo

    Primeramente tendríamos que definir la
    relación Academia- Vanguardia en Cuba no sólo como
    una relación de ruptura, sino también de
    continuidad, lo cual aparentemente resulta paradógico,
    contradictorio. No podría haber Vanguardia en Cuba sin la
    previa existencia de la Academia, pues los postulados de esta
    moldean el desarrollo de
    las artes plásticas en el país hasta la
    aparición de la Vanguardia.

    El legado de la Academia es fundamental para la
    posterior irrupción de la Vanguardia con su consecuente
    búsqueda de la identidad
    nacional. La relación Academia- Vanguardia más
    que ruptura implica desarrollo contínuo de las artes
    plásticas en Cuba en el cual se evidencia la
    aparición de nuevos matices, tratamientos de temas o
    formas de asumirlos; dados en un principio por el cánon
    europeísta de la Academia y posteriormente por la
    búsqueda de elementos definitorios de nuestra identidad
    nacional dados por la Vanguardia.

    Después de haber caracterizado a la
    relación establecida entre la Academia y la Vanguardia en
    nuestro país, quisiéramos detenernos en explicar
    primeramente cómo se evidencian en dicho vínculo
    las funciones comunicativa, ilustradora, educadora y hedonista
    del arte
    , dada la importancia de cada una de ellas; aunque de
    forma general, para luego adentrarnos en algunas funciones mucho
    más específicas.

    Moisés Kagan afirma que: "la función
    comunicativa
    del arte es la primera y la más evidente
    manifestación de su actividad social. Al igual que
    el lenguaje el
    arte nace sólo de la necesidad de comunicarse con otros
    hombres." Tanto en el arte concebido por la Academia como en el
    producido por los artistas Vanguardistas en Cuba se hace patente
    que el sentido de la existencia del mismo como fenómeno
    social consiste precisamente en convertir la experiencia
    espiritual acumulada por personas aisladas en patrimonio de
    la sociedad, es
    decir, en transmitirla de un hombre a otro,
    de una generación a otra.

    De esta manera nos resulta fácil establecer
    comunicación espiritual o intelectual con
    artistas tales como Collazo o Wilfredo Lam a través de sus
    obras. En este sentido el arte independientemente de si es
    academicista o vanguardista funciona como un canal de
    comunicación por el que transcurre el intercambio de
    pensamientos, sentimientos y aspiraciones de las personas y la
    socialización de la vida espiritual
    individual.

    Por ejemplo, los sentimientos y emociones que nos
    comunica La siesta son completamente de los que nos
    transmite Figuras, pero ambas establecen un diálogo
    con cada uno de nosotros prescindiendo de lo que cada uno de
    nosotros interprete o sea capaz de descifrar (1).

    Las producciones artísticas propias de la
    Academia o de la Vanguardia como manifestaciones del Arte Cubano
    amplían nuestro horizonte de conocimientos sobre
    determinados aspectos históricos y sociales; y es que el
    arte lleva en sí determinada clase de
    información acerca de la vida. De esta
    manera desempeña el papel de un importante modo de
    instrucción y educación de las
    personas, lo cual pone de manifiesto su función
    ilustradora
    .

    Kagan plantea que "el artista es en sí mismo
    un ilustrador
    ", y los propios griegos afirmaban que "el
    arte enseña divirtiendo
    ". La concreción y la
    fuerza
    emocional propias del lenguaje
    figurativo hacen relativamente fácil y asequible el
    proceso mismo
    de obtención de los conocimientos encerrados en las obras
    de arte, y le permite mantenerse firmemente en la memoria de
    los hombres (2).

    Sirvan de ejemplo a ello La toma de La Habana por los
    ingleses
    , de Serres, La lista de la loteria, de Tejada
    y las obras Los ingenios y Tipos y costumbres de
    Laplante y Landaluce respectivamente, como artistas
    representativos de la Academia. Estos cuadros de por sí
    nos ilustran, nos dan a conocer diversas cuestiones de nuestro
    patrimonio histórico social y lo mismo logran
    posteriormente, aunque con un nuevo enfoque, Fidelio Ponce,
    Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Marcelo Pogolotti,
    Mariano y René Portocarrero con sus obras Los
    niños
    , Gitana tropical, El rapto de las
    mulatas
    , Campesinos felices, Alba,
    Unidad, Ciudad, etc.

    Ahora bien, en la medida en que el Arte Cubano nos da ya
    no únicamente el
    conocimiento de hechos, (como en el caso de La toma de La
    Habana por los ingleses
    ), y leyes objetivas,
    sino además, el de los significados, del valor de la
    existencia, de los vínculos reales entre el mundo y
    el hombre,
    (como en Campesinos Felices), nos obliga,
    independientemente de nuestro deseo, a enfocar el entorno
    nacional, el entorno histórico social y a nosotros mismos
    según determinado ángulo de visión, es
    decir, orienta nuestra actitud
    valorativa, tanto la estética como la moral y la
    política,
    lo cual va mucho más allá de la función
    ilustradora enunciada antes, puesto que de esta forma el arte nos
    educa, evidenciando de esta forma su función
    educativa
    .

    Ante las obras de arte enumeradas con anterioridad el
    espectador comienza a enfocar la vida del mismo modo con la que
    el artista la enfoca. Las obras de arte se dirigen
    simultáneamente a nuestro pensamiento, a
    nuestros sentimientos y emociones y exigen de nosotros un
    trabajo
    conjunto de comprensión y de vivencia simulando la vida
    real, a la que siempre percibimos no sólo con la
    razón, sino con toda la intensidad de nuestro aparato
    espiritual, con la unidad viva de todas nuestras fuerzas
    psíquicas.

    El efecto educador del arte se realiza no por la fuerza
    del convencimiento lógico, ni por los ejemplos, sino por
    la ampliación objetivada de la experiencia real de los
    hombres, ya que el arte, y en este caso el cubano, nos da la
    oportunidad de sentir y vivir lo que no hemos sentido ni vivido
    en la vida real.

    Como resultado de ello, tanto nuestra actitud emocional
    como la intelectual ante la realidad, y también nuestras
    sensaciones y concepciones caen dentro del campo de acción
    del Arte Cubano y son formadas por él de un modo activo y
    eficaz.

    Según Yuri Borev y Moisés Kagan, una de
    las funciones que ejerce el arte es la hedonista. El arte
    brinda belleza al hombre, adorna su vida y es fuente de profundas
    alegrías estéticas. Dicha función evoca el
    sentimiento de placer estético en las personas a quienes
    ilustra y educa.

    Esta facultad es el imán que atrae al hombre
    hacia el arte, y sin el cual hubiera sido simplemente
    inútil, a pesar de todos sus valores
    ideológicos y cognoscitivos.

    El arte nos proporciona placer en la medida en que la
    forma de las obras artísticas posee un elevado
    ordenamiento y una organización perfecta, de acuerdo con las
    particularidades que expresa dicha forma. Esta función se
    encuentra condicionada por el hecho de que el arte contiene y
    brinda a los hombres no sólo la información
    artística sino también la específicamente
    estética acerca del don creador y la maestría del
    hombre que creó tal forma artística altamente
    organizada.

    Aunque tal función se evidencia en mayor o menor
    grado tanto en el arte de la Academia como en el de la
    Vanguardia, es precisamente la que observamos con mayor claridad
    en la producción academicista en Cuba, ya que por
    su parte la Vanguardia estará más dedicada a la
    búsqueda de elementos definitorios de la cubanía y
    a problemas de
    índole social, (Véase por ejemplo Campesinos
    felices
    ).

    De ahí que Janet Batet afirme que: "la norma
    académica parte de un concepto del arte
    que predetermina su finalidad convirtiéndolo en hedonista.
    De hecho, las regularidades que lo distinguen son precisamente la
    perfección, la belleza, lo eterno, lo solemne; y sus temas
    o asuntos preferidos, lo religioso, lo mitológico, el
    retrato, el paisaje.

    Este tratamiento de ideales absolutos como constante
    aleja al arte colocándolo distante de la
    sociedad."

    Si bien tanto en el arte de Academia como en el de
    Vanguardia se manifiesta la función informativa
    comunicativa
    de la que ya habíamos hablado
    anteriormente, no podemos dejar de resaltar que por su parte, en
    el arte de la Vanguardia se distinguen con mayor nitidez las
    funciones sociotransformativa y artístico
    conceptual
    .

    Después de observar y comprender la realidad el
    artista de la Vanguardia la transforma y crea una nueva realidad,
    la artística, dedicada fundamentalmente en este caso a
    cuestiones de índole histórico social marcadas por
    un carácter mucho más intelectual y
    filosófico que la realidad artística creada por la
    Academia, y que a su vez le sirve como medio de
    comunicación e información entre los
    hombres.

    El arte que tipifica a la Vanguardia nace como
    consecuencia de las urgencias histórico concretas del
    momento.

    Esto, conjuntamente con la necesidad de
    reafirmación nacional que identifica al proceso iniciado
    desde el siglo XIX, explica el carácter primordialmente
    social del mismo. Lo cual evidencia el aspecto
    psicológico- social
    enumerado por Stolovich. Este se
    manifiesta en el sistema personalidad
    sociedad.

    Hay que tener en cuenta que la obra artística de
    la Vanguardia no refleja solamente el mundo externo como
    sucedía en el arte de la Academia; sino también el
    mundo interno del artista, es decir, su psicología. El arte
    vanguardista en Cuba está relacionado directamente con
    determinadas necesidades y evaluaciones sociales.

    A este respecto retomamos a Janet Batet cuando afirma:
    -"y es que precisamente su intención social, su
    preocupación nacionalista, su inserción en el
    contexto en que se desarrolla, marcan la ruptura esencial de este
    movimiento con
    la tradición academicista dominante.

    Este es su elemento revolucionario distintivo (…)
    Y es que en Cuba, lo mismo que en el resto de los países
    del área, el proceso vanguardista implica un compromiso
    con el momento histórico y un modo de reafirmación
    de nuestra identidad."

    Como cualquier sistema de autorregulación, la
    sociedad humana siente la necesidad de consolidar su integridad.
    El arte es capaz de satisfacer esta necesidad, lo cual se
    verifica en el subsistema arte- sociedad. Esta
    función socioorganizativa del arte se verifica
    tanto en la sociedad cubana que dio origen a la Academia,
    como a la que favoreció la aparición de la
    Vanguardia en nuestro país.

    Un desplazamiento de coordenadas nos permite apreciar
    como dicha función se manifiesta dando un matiz emotivo a
    la actividad humana y formando la conciencia de
    cada miembro de la sociedad en el espíritu que respondiera
    a las necesidades e ideales de nuestra sociedad en etapas
    diferentes de su devenir histórico.

    El arte de la Academia no logra ser un arte nacional
    pues responde a los intereses de determinada clase social de la
    cual llega a ser su medio expresivo o comunicativo más
    elocuente. El arte de la Vanguardia busca ante todo la identidad
    nacional, de ahí que "sectores antes excluidos del mundo
    plástico o
    abordados de modo idílico e irreal sean emplazados ahora
    en primera línea. Lo mismo ocurre con el paisaje,
    irrumpiendo además la cultura
    tradicional y lo social."

    Otro grupo de
    funciones aparece cuando el arte es estudiado en el sistema
    arte- hombre, o lo que es igual arte-
    personalidad
    . Y en este sentido, según
    Kagan, las funciones que ejerce el arte de la Academia y el de la
    Vanguardia son muy similares entre sí, puesto que las
    mismas, independientemente del momento histórico, difieren
    de las funciones con respecto a la sociedad ya que las
    necesidades del individuo son diferentes a las de
    esta.

    El hombre siente la nececidad de desarrollar su
    potencial espiritual
    , de dar ánimo al hombre y en este
    sentido el arte de la Academia y el de Vanguardia
    coinciden.

    Por otra parte, a la misma vez el hombre experimenta una
    necesidad estética específica, una necesidad de
    placer específico que se puede lograr únicamente de
    las obras artísticas y que se manifiesta de forma
    individual.

    En cuanto a la función enumerada por Kagan
    como Educación Artística es necesario
    destacar que ya de por sí la fundación de San
    Alejandro expresa la voluntad de formar debidamente a los
    artistas plásticos.
    En cuanto al arte de Vanguardia Janet Batet afirma:

    "Motivados por la experiencia mexicana muchos de estos
    artista se pronunciaron por la creación de escuelas al
    aire libre y por
    la realización de pinturas murales en inmuebles de tipo
    público. Perseguían con ello liberar la enseñanza del rígido academicismo
    imperante en San Alejandro, hacer asequible la enseñanza a
    todos los sectores sociales; exigiendo incluso la
    enseñanza gratuita; y una comunicación directa con
    las masas a partir de un arte que renunciaba al clásico
    espacio expositivo apoderándose de la ciudad".

    El último sistema que analizaremos es el
    propuesto por Kagan como sistema arte-
    cultura
    . En este se verifican las funciones de
    autoconciencia de la cultura
    que permite conocer su estado interno
    y la correlación entre sus distintos elementos; y
    la de codificación de la cultura, ya que el arte
    tiene la capacidad de ser el código
    de cualquier tipo concreto de
    cultura en el proceso de comunicación con las
    demás.

    Por ello se comprende mejor la cultura cubana de la
    época de la Academia o de la Vanguardia con la ayuda del
    arte que en este sentido actúa como
    ecualizador.

    El arte asegura un diálogo profundo y rico entre
    culturas coexistenciales pero a la vez llega a ser el medio
    más poderoso mediante el cual podemos comunicarnos con
    etapas pasadas de la cultura cubana.

    En resumen, la relación Academia- Vanguardia no
    puede analizarse únicamente como un proceso de ruptura. De
    hecho, Janet Batet plantea que la Vanguardia en Cuba no puede
    verse como "un fenómeno diferente, ni aislado, sino como
    un componente vital de un único proceso continuado de
    renovación y afirmación de nuestras artes
    plásticas."

    El análisis de la relación
    Academia-Vanguardia debe ser asumido como un complicado proceso
    que implica continuidad, ruptura y restauración. Ruptura,
    según dicha investigadora "en el sentido estrecho del
    término, o sea, ruptura con la tradición
    pictórica dominante hasta entonces en Cuba. Y
    restauración por colocar en el centro de las
    preocupaciones artísticas los valores
    tradicionales de la cultura cubana."

    Analizadas desde la óptica
    de la estética marxista las funciones del arte en la
    relación Academia- Vanguardia, no dejan de sorprendernos
    por el amplio espectro y colorido que las mismas manifiestan
    corroborando de esta manera la concepción de
    polifuncionalidad del arte.

    Notas

    1- La función comunicativa del arte resulta una
    condición indispensable para la realización de las
    demás funciones suyas. Para el individuo
    aislado el arte es valioso porque lo comunica con la actividad
    espiritual de otra persona capaz de
    concebir el mundo con una particular delicadeza y sutileza
    poética.

    Con esto el arte adquiere un enorme valor social, ya que
    la socialización de cada individuo, es decir, su
    transformación en patrimonio social responde a los
    intereses del desarrollo progresista de toda la
    sociedad.

    El arte supera la limitación de las posibilidades
    comunicativas del lenguaje pues este es capaz de difundir la
    información sólo dentro de los límites de
    aquella parte de la sociedad que puede comprenderlo. El arte no
    se limita a comunicar información como en el caso del
    lenguaje, sino que además su objetivo es
    contagiar a los demás con el contenido espiritual
    contenido en él.

    El arte aproxima y une a las personas en un nivel
    espiritual que se halla fuera del poder de
    la
    comunicación por medio del lenguaje; nivel en el que
    todos los demás niveles de comunicación resultan
    impotentes.

    2- La información periodística no nos
    habría dado siquiera una pequeña parte de los
    conocimientos que debemos a las obras de arte. La capacidad del
    arte para difundir los conocimientos que adquiere a medida que
    conoce la realidad es en sumo grado valiosa, tanto desde el punto
    de vista del desarrollo espiritual del individuo concreto como
    desde el punto de vista del desarrollo progresivo de toda
    sociedad.

    Bibliografía:

    Batet J. Vanguardia, identidad y utopía. Arte
    cubano. Revista de
    artes visuales 1996; (1): 7-12.

    De Juan A. Pintura
    cubana: temas y variaciones. La Habana: UNEAC; 1978.

    Kagan M. Lecciones de estética marxista
    leninista. La Habana: Arte y Literatura; 1984.

    Koprinarov L. Estética. La Habana: Pueblo y
    Educación; 1990.

     

     

     

     

    Autor:

    Antonio O. Tarajano Roselló

    Técnico en Bibliotecología y Ciencias de la
    Información

    Alumno de 4 to año. Licenciatura en Estudios
    Socioculturales

    Universidad de Camagüey, Cuba.

    Año: 2004.

    Categoría: Arte y Cultura

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