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Navegando por una metáfora, Redes y Participación en el municipio de Jun

Enviado por Djamel Toudert



 

 

ABSTRACT

El presente trabajo pretende analizar el impacto del uso de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la realidad social del pueblo granadino de JÚN. Para ello se presentan los resultados de la investigación llevada a cabo en esta localidad entre los meses de Noviembre del 2003 y Mayo del 2004, que incluyó el seguimiento (cualitativo y cuantitativo) de los procesos de la prueba de voto telemático antes, durante y después del 14 de Marzo. Dicha investigación forma parte de los trabajos del proyecto multidisciplinar VOTESCRIPT que tras desarrollar un sistema de votación, dedica sus esfuerzos a identificar los requisitos y características necesarios para el diseño de una plataforma telemática segura de participación y votación ciudadana. Los resultados de este trabajo describen los modos en que las nuevas tecnologías, en vez de promover nuevas formas que impliquen el desarrollo cualitativo de la participación, pueden suponer la profundización de dinámicas de individualización. El caso del municipio granadino de Jún, nos servirá para analizar este aspecto. También se prestan a reflexión la relación de la esfera de las TICs con el territorio en el que se implementan y las redes sociales que lo habitan. Se valoran también otras cuestiones tales como el significado del software libre o las redes de wireless en la puesta en marcha de procesos participativos. El presente texto no podría haber sido escrito sin el trabajo y participación en la investigación de las siguientes personas: * Guillermo Sánchez. * David Tapiador. * Laura Vazquez

 

1. Introducción: De La Red como metonimia a La Red como metáfora

"La red no es un instrumento de democracia (puede serlo, pero sólo marginalmente). (...).

Repensar la idea de democracia puede derivar de una invención paradigmática, que a su vez deriva del modelo de la red,

pero no será la consecuencia mecánica de una difusión cuantitativa de las redes."

F. Berardi, Bifo.

 

Este trabajo no pretende ser sólo un repaso de la investigación que realizamos en el municipio de Jun, por todos conocido como el "municipio tecnológico", con el fin de evaluar el sentido real de eso que se ha venido en llamar tele-democracia. Pretende configurar una serie de hipótesis para el debate dentro del contexto especifico en el que toma sentido, que es este Congreso. Así, a partir de los resultados de dicha investigación, y de los problemas o potencialidades detectados, plantearemos elementos que consideramos esenciales para hablar de participación o de democracia cuando hacemos uso de estos significantes para acompañarlos de conceptos traídos desde la telemática.

"La cuestión de la democracia es una cuestión en buena medida de ámbitos, tamaños, escalas y sus interrelaciones" (VILLASANTE: 1995: 139), señalaba hace casi diez años este autor. El problema al que nos enfrentamos es que todas estas interrelaciones, en ocasiones, están mediadas o conducidas por un elemento o mecanismo que es el que constituye el sentido último del proceso. Este elemento es al que nos referimos cuando hablamos de metonimia. Si volvemos la vista atrás a cuando estábamos en el colegio, podremos recordar que la metonimia es una figura lingüística que señala que la parte es tomada por el todo, que "se queda más en los campos de la literalidad"(MORALES, A: 2002: 45). A esta figura, oponemos la de la metáfora, que sirve para realizar operaciones de "deslizamiento del sentido literal al sentido figurado (...) es capaz de extender el vocabulario, proporcionando una guía para nombrar objetos." (1) .

¿Por qué realizar esta operación? Al hablar de tele-democracia, democracia digital (2) , ciber-democracia, o cualquier otro termino que se nos ocurra, jugamos a un juego peligroso, que es el de hacer que el mecanismo a través del cual se desarrollan determinados procesos (la red), sea la medida del interés real y de la radicalidad en términos de democracia de dichos procesos. Es más interesante, jugar con la red como metáfora, para, a partir de ese uso, valorar cuales son los ámbitos, las escalas, las personas y las interrelaciones, que se ven implicadas alrededor del uso de un determinado dispositivo. Elementos que parecen periféricos ante la centralidad del tan cacareado uso de las nuevas tecnologías, pero que son los constitutivos de las formas de gobierno.

Por lo tanto, no será tanto a la composición de un aparataje tecnológico a lo que prestaremos atención. Las redes a partir de las cuales empezaremos a plantear las hipótesis anteriormente mencionadas, serán otras, y otros los tejidos.

 

2. Los mecanismos de participación: Entre lo individual y lo colectivo.

"Escuchar significa tener la necesidad de la contribución del otro".

F. Tonucci.

 

Quizás, uno de los aspectos más importantes a considerar cuando se habla de la implementación de sistemas de participación, además del grado de innovación cualitativa que suponen en el ejercicio de la gestión de lo público, tiene que ver con la idea de la co-evolución. Es decir, con el modo en que se da, o no, una cierta interacción entre dicho sistema y el territorio en el que se inserta, o en el manejo de determinadas herramientas (cuestiones estas, que consideraremos posteriormente). Otro aspecto en el que nos vamos a centrar ahora, es el modo en que coevoluciona con las formas pare-existentes de participación, y con las redes de sociabilidad del municipio.

Respecto a la primera cuestión, estas declaraciones pueden situarnos en un punto de partida interesante:

"(...) hace unos años, hubo una coordinación de los distintas áreas que había: pues de gente joven, de los mayores que estaban el aula de adultos, de las mujeres...

Pues para hacer una serie de actividades, de semana cultural, y tal, una manera más... Y bueno, pues hubo un momento de un cierto florecimiento del movimiento participativo y de la sociedad civil, (...)"

(Entrevista)

 

Encontramos que hace tiempo (antes de que en Aún se invirtieran tantos esfuerzos en el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación), existían ciertos procesos de participación que, tenían la particularidad de conformar bloques de una enorme diversidad en cuanto a la edad y al género, que confluían en intereses comunes, como el del desarrollo de actividades culturales.

Además, se movilizaban algunos sectores o espacios que en los últimos tiempos adolecen de esas energías, es el caso del aula de adultos, que registraba recientemente poca participación, o de los jóvenes, muchos de ellos inmersos en una dinámica de distanciamiento progresivo de la localidad hacia Granada. Distanciamiento provocado, precisamente, por la escasez de actividades culturales o espacios acordes a sus intereses, como podemos observar aquí:

"Porque hay mucha gente joven de que se va a Granada, de tener que irse a Granada.

Porque si aquí hubiera… algo"

(Grupo de discusión)

O, como señalan los propios jóvenes:

"Hay falta de espacios"

(Taller con jóvenes)

Asumiendo también que la responsabilidad de estos temas recaía en

"Nosotros mismos porque no nos movemos para que lo hagan,

y el Ayuntamiento porque no se molesta en pensarlo"

(Taller con jóvenes)

 

Posteriormente, muchos de ellos señalaban que la puesta en marcha de formas de participación a través de Internet, no les estaba tomando en consideración, siendo ellos uno de los colectivos que por cercanía al desarrollo de las TICs podía tener más interés por formar parte de estos procesos. El hecho en si, servía para llamar la atención sobre la escasa o nula comunicación entre las instituciones municipales y los jóvenes, pero también resaltaban que deseaban procesos de participación acordes con sus inquietudes y sus formas particulares de actuar (frente a la posibilidad de que los mecanismos de participación tendieran a homogeneizarse a partir del uso de la red). La referencia histórica a la que aludían como ejemplo, era cuando se reunieron con otros jóvenes y algunos mayores para limpiar un terreno lleno de hierbas y matorrales, de forma que lo acondicionaron para poder hacer un uso deportivo de él, acondicionamiento que, según ellos, no encontró respuesta posterior por parte del ayuntamiento para mantener el cuidado de este terreno o promoverlo de otra manera.

Volviendo al tema que nos ocupaba, si atendemos a otra declaración, que se refiere a estos procesos nos encontramos con que

"(...) dificultades y problemas por parte del Ayuntamiento, que en alguna medida pues trata de controlar todas las cosas que surgen para que no se les escapen y no sean elementos críticos y tal, ¿no? Una concepción estrecha que se tiene de la vida digamos, de los responsables municipales... Pues condujo, o ha conducido a en los últimos años, en ese sentido haya habido una parálisis de esto."

(Entrevista)

 

En definitiva, aquello pre-existente al sistema de participación a través de Internet, desapareció, de modo que, fenómenos de agregación colectiva que contaban con una gran diversidad de actores, y, por lo tanto, de demandas, fueron cayendo en el olvido, mientras que algunas de las personas que participaban de aquellos hechos responsabilizan directamente al Ayuntamiento de crear una política cultural que fomenta la figura de los meros usuarios frente a otras formas de gestión de los servicios culturales a las que se les supone una mayor creatividad, y que, sobre todo, no encuentran canales de expresión en la actualidad a través de los sistemas de participación implementados.

Entonces, ¿cuáles son las posibilidades de participación que existen actualmente en el municipio de Jun? Y ¿cuáles son los elementos a los que vamos a prestar una mayor atención?

En primer lugar, a través del portal de "teledemocracia", existe la posibilidad de mandar recomendaciones para el orden del día de los plenos del Ayuntamiento y de mandar correos electrónicos al propio pleno que serán contestados en el mismo pleno o posteriormente, en el caso de ser contestados.

A la hora de analizar esta cuestión nos enfrentamos con uno de los elementos clave para hablar sobre el qué entendemos por participación. La cuestión fundamental es que estos canales de emisión de propuestas plantean un problema esencial que rodea a muchas de las iniciativas de consulta o participación que se están poniendo en marcha, contando con un soporte telemático.

Este problema es que desarrollan pautas de individualización de la participación. La manera en que se desarrollan estos sistemas, no permite poner en marcha prácticas de debate y discusión colectiva. La participación se limita a ser, en primer lugar, una sugerencia que se envía para el orden del día del Pleno. Sugerencia que formalmente ha de ser incluida, pero que de facto origina discrepancias entre las redes locales sobre si es tenida en cuenta o no. Como en tantas otras experiencias similares, se echa en falta mecanismos telemáticos de seguridad que garanticen técnicamente la seguridad y privacidad del proceso. De esta manera, otro de los requisitos esenciales para hablar de democracia participativa, es la existencia de una gran transparencia en las decisiones que se toman, no se cumple. Como nos encontramos aquí:

"Cuando se produjo el Pleno aquel, eh... yo en concreto mandé varios mensajes, mensajes que no se tuvieron en cuenta en el Pleno. No sé por qué(...)"

(Entrevista)

 

Pero, el problema esencial, es que no existe ningún procedimiento habilitado para que dicho orden del día pueda ser sometido a un debate público realmente colectivo. Deberíamos considerar que "desde el plano individual, una mayor interpretación en el intercambio de significados sobre la realidad social (...) propicia un cierto tipo de conciencia compartida; donde desde perspectivas diferentes de participación se puede llegar a crear una conciencia colectiva, desde la información de unos a otros sobre sus percepciones de la realidad. Esta participación, trabaja desde procesos de construcción social de la realidad (...), pero también de de-construcción e la medida en que permite poner en cuestionamiento los sistemas individuales de significación." (ENCINA, ROSA: 2004: 21-22).

Así, esos procesos de intercambio de significados y sentidos sobre la realidad que vivimos, y, por lo tanto, sobre los temas que nos interesan, no se produce, de forma que el grado de participación se limita a una mera comunicación, bidireccional con fortuna, entre el ciudadano y la administración.

El otro sistema de participación (3) , consiste en correos electrónicos enviados antes y durante del Pleno, y que, supuestamente, se deberían de leer en el mismo. Aquí son varias las cuestiones a considerar. La primera de ellas tiene que ver con la naturaleza de los sistemas de participación que se ponen en marcha y su adecuación a las redes convivenciales de los habitantes de la localidad. Si atendemos a los resultados de las encuestas realizadas el día de la votación electrónica (14 de marzo) y las realizadas casi dos meses después, vemos que la cifra de personas que han hecho uso de este mecanismo, "alguna vez" es escasa (hablamos de 9% en el primer momento y del 10% en el segundo), mientras que la cifra de quienes lo hacen habitualmente se reduce aún más, siendo del 2% en ambos casos.

A esto, hemos de añadir, que este sistema de participación esta poco extendido por esas redes convivenciales, ya que más del 70% de la población (4) no conoce a nadie que haya hecho uso de este mecanismo. También nos encontramos con que el mecanismo no cuenta con la legitimidad suficiente, dado que el índice de respuesta a los correos no suele ser muy amplio, produciéndose un efecto a nivel de comunicación similar al que se señala en esta entrevista:

"Entonces, en la medida en que la gente después vea que eso no tiene eco,

o sea, que vea que son mensajes del cual no tiene eco,

pues claro, es como si estuvieses hablando con la tierra, ¿no?"

(Entrevista)

 

Cuantitativamente, nos encontramos con que en la fecha de las elecciones (con mayoría de las encuesta realizadas a pie de urna electrónica), el índice de personas que había recibido respuesta a sus correos en el pleno era del 10,6%, y el de quienes la habían recibido posteriormente era del 22,2%. En la segunda ronda de encuestas, era el 11,4% quienes respondían que su correo se leyó y respondió en el pleno, mientras que el porcentaje de quienes enviaron un correo, pero no les fue respondido, aumentaba del 60,1% al 71,4%; con lo que la confianza respecto a estos sistemas no parece verse lo suficientemente reforzada como para motivar a su uso cotidiano.

Volviendo a la cuestión de la transparencia anteriormente señalada, no queda claro cual es el mecanismo a través del cual son seleccionados los correos que son leídos en el pleno. A partir del ejercicio de observación del equipo (5) , se constata que es la persona del primer teniente de Alcalde quien, sin orden previo alguno (6) , selecciona los correos que han de ser leídos. También observamos un defecto de forma en la publicidad de la que gozan estos correos dado que llegan directamente al correo electrónico del Primer Teniente de Alcalde el cual los presenta al Pleno de concejales desde su portátil. Esta circunstancia provoca que dichos correos se conviertan en un elemento legitimador del orden y contenido del debate, lo cual hace que un mecanismo innovador de participación ciudadana, pueda verse afectado por una ordenación partidismo. Esta falta de normativización y transparencia en la aplicación de las TICs a la política, deviene en una merma de la potencialidad de dicha herramienta.

Además coincidiendo con los problemas observados en la configuración del orden del día mediante las peticiones a través de Internet, la herramienta del envío de correos la pleno ni introduce ni habilita mecanismos de interacción y debate reales entre la ciudadanía y los grupos del Ayuntamiento. El elemento a analizar, dentro de este epígrafe, tiene que ver con los procesos mediante los cuales se crean los escenarios públicos de decisión y, sobre todo, de establecimiento de cuales son las problemáticas a tratar y desde donde. "La cuestión por tanto, habría que centrarla no tanto en cuantos han participado en las respuestas, sino en la elaboración de las preguntas. Es decir, cómo ha sido la agenda del proceso y quienes son los que la han ido definiendo y realizando (...) La tele-democracia puede ser un instrumento muy interesante, pero cuando, previamente a las consultas, sean democrático-participativas las formas de elaboración de las preguntas." (VILLASANTE: 2003: 64-65).

En el caso de la localidad de Jún, el problema principal es que no existen dichas "consultas", es decir, el uso de sistemas telemáticos, no añade ningún nuevo elemento de participación o debate, que implique la capacidad de configurar los temas que se van a debatir desde procesos complejos que tengan en cuenta las necesidades de la población y el modo en que se generan, sino que se centra en una dinámica de reforzar uno de los mecanismos esenciales de la democracia representativa, que es, precisamente, la labor de los representantes en el pleno. Se desarrolla un relato que permite ampliar el grado de legitimación de la acción pública, en la medida en que se han abierto canales para que los ciudadanos vuelquen sus demandas de modo que habrían de ser debatidas por la clase política.

Como hemos podido ver antes, dichos canales no cuentan con un uso determinante, ni tampoco con excesiva confianza, pero, sobre todo, son canales que refuerzan la cuestión de la participación como una iniciativa meramente individual, que depende incluso de la capacidad de acceso a las nuevas tecnologías. Individual en el sentido de que no existe ningún proceso de interacción real con el ciudadano que emite sus demandas o preguntas, salvo una respuesta coyuntural, sin un debate completo. Individual también, en las formas en las que se plantea, pues tampoco se promueve el intercambio con/entre el resto de la ciudadanía a través de sistemas acordes a las características de esta, ni se abren canales que permitan introducir la diversidad en las problemáticas a tratar.

El uso de la red, no permite generar precisamente eso, redes ciudadanas, ni se adapta a las redes convivenciales existentes, precisamente por eso, porque se centra en cuestiones meramente de participación de carácter individual y de refuerzo del imaginario de los ciudadanos como meros usuarios de los servicios municipales.

Dentro de este ámbito, el ejemplo más evidente es el del voto a través de Internet, móviles o pantallas táctiles. "El voto no es algo individual (...) el voto se elabora a partir de una serie de estereotipos que están presentes en las redes cotidianas" (VILLASANTE: 1995: 126), mientras que el sistema de participación que se implementa, no hace sino reforzar su característica de proceso individual, alejado de las redes que le dan sentido.

Se establecen una serie de mecanismos que, para analizarlos, podemos hacer uso de esta sugerencia: "Si se da una definición filosófica de la velocidad, se puede decir que no es un fenómeno, sino la relación entre fenómenos (...) se puede incluso llegar más lejos y decir que la velocidad es un medio. No es simplemente un problema de tiempo entre dos puntos, es un medio que esta provocado por el vehículo (...) La velocidad, proporciona qué ver. No permite simplemente llegar más rápido al punto de destino, sino que también proporciona qué ver y concebir." (VIRILIO:1999: 16-23).

La velocidad en el voto, que puede hacerse desde casa, o a través del teléfono móvil, presenta el sentido desplazado de este proceso, este mismo autor señalaba que una de las cuestiones que se pueden oponer a la democracia es la velocidad. Precisamente porque esta ayuda a determinar el sentido y la naturaleza de los procesos, y el qué podemos esperar de los mismos.

Un caso ejemplar tiene que ver con la "des-burocratización" de los servicios que se prestan desde el Ayuntamiento. La innovación parece consistir únicamente en el hecho de poder gestionar determinados documentos a través de herramientas como la firma electrónica u otras sin necesidad de desplazarse hasta el mismo edificio. Pero sin embargo, y ante la ausencia de numerosos servicios en la localidad, el sistema puesto en marcha, no ayudada a reflexionar sobre cuales son los servicios que se prestan desde el ayuntamiento, simplemente se centran en un elemento de la forma. Un elemento que, de nuevo, se centra en el papel de los ciudadanos como meros usuarios de un servicio menos burocratizado, sin incrementar las capacidades de estos para gestionar lo público. Véase como ejemplo esta declaración a la pregunta de que significa "democracia digital":

"Bueno, pues hombre, que ya no vuelva el dicho de Larra de "vuelva usted mañana", sino que cambie a "se lo hacemos sobre la marcha".

Una ganancia de tiempo, rapidez,... poder realizarlo a cualquier hora del día.

Porque hoy los horarios burocráticos de este país están muy encasillados"

(Entrevista)

 

Mientras que al preguntar sobre el modo en que se toman las decisiones

"La toma de decisiones está muy bien regulada.

Hoy por hoy, aquí existen unos ciudadanos que elegimos primero a nivel municipal como concejales y ellos toman las decisiones"

(Entrevista)

 

Otro de los elementos a través de los cuales se revela esta individualización es la consideración que se hace del mecanismo con respecto al resto de los ciudadanos, al cómo puede incrementar las posibilidades de actuación de los demás y como esto influye en nuestras propias posibilidades de configurar o participar de entornos más democráticos. Como decía Von Foerster es necesario actuar de modo que incrementemos las posibilidades de actuación de los demás, un "imperativo", que no hace sino situarnos en la cuestión de la pertenencia de los individuos en un contexto relacional, en un ecosistema que necesita incrementar su diversidad a partir del desarrollo de estas posibilidades.

Si atendemos a las encuestas, en un primer momento, de las personas que volverían a votar con un sistema así (7) , sólo el 30%, aproximadamente, opinaba que, de ese modo, la participación aumentaría, mientras que algo más del 43% pensaba que implicaría una disminución del grado de participación; con lo que encontramos que existe un amplio porcentaje de gente que optaría por una posibilidad de participación, que reduciría la participación de los demás. De forma que no parece que la implementación de estos sistemas de voto, consiga desarrollar una cierta "solidaridad" con las personas con las que se convive, si no que predomina una consideración meramente utilitarista e individual de la participación.

Otro de las cuestiones a analizar es el modo en que el voto realizado a través de las TICs, afecta a las pautas de sociabilidad que se asocian con el hecho concreto del día de las elecciones, o como la introducción de dichas tecnologías en la vida cotidiana afecta a los comportamientos de algunos actores:

a) Respecto a lo primero, en el caso del recurso a las TICs como herramientas para la votación, encontramos posturas discursivas que señalan que

"Yo veo bien que vote por Internet alguien que sea de Jún y que quiera votar y no pueda venir, que lo haga por el ordenador.

Pero los que estamos aquí yo no lo veo bien."

(Grupo de discusión)

"Bueno, vamos a ver, que yo digo que esa opción, a lo mejor en otras circunstancias hay gente que lo usaría, pero aquí, yo creo, que la gente lo vive más y le gusta ir a votar y juntarse con la gente y con éste y con el otro… Y la gente: Ah, ¿Quién hay en la mesa? Pues éste o el otro… Y está cerquita, no se tiene que desplazar muy lejos. Yo, yo le veo poco uso, por eso."

(Grupo de discusión)

"De forma que son fiestas. Y de hecho en los pueblos, y máxime en los pueblos pequeños, la gente se acerca a las mesas electorales con cierta alegría."

(Entrevista)

 

Si atendemos a los resultados de las encuestas, en el primer momento, parece existir una cierta contradicción con estos discursos, ya que un 47,2% de las mujeres, y un 43,6% opta por la comodidad de la opción del voto por móvil, frente a la más tradicional, mientras que sólo el 11,1% de las mujeres y el 17,9% de los hombres, opta por acercarse a votar al colegio electoral y así disfrutar de la compañía y la relación de sus vecinos. Algo similar ocurre con la posibilidad de votar desde casa mediante Internet, con porcentajes de 33% frente al 11,1% en el caso de las mujeres y del 46% frente al 17,9%.

Pero, en la segunda vuelta de las encuestas, la situación se invierte en gran medida. En el caso de las mujeres, es el 40,4% quienes prefieren acercarse a votar por cuestiones de relaciones y sociabilidad, frente al 26,9% que continuaría priorizando el uso del móvil. Los porcentajes son similares en el caso de Internet, ya que el 25,3% prefiere la opción del voto telemático, frente al 44,1% que prefiere el colegio electoral. En el caso de los hombres sería el 36% y el 30,7% quienes mantendrían la preferencia por el voto por Internet o por móvil, respectivamente, mientras que el 37,5% prefería acercarse al colegio frente a la votación por Internet, y el 38,5% frente al móvil.

Las diferencias son bastante más evidentes en el caso de las mujeres, pero si observamos que en ambos grupos se da un descenso en las preferencias por las TICs a la hora de votar, y un aumento del deseo de mantener las particularidades que a nivel de sociabilidad se mantiene ante un día tan concreto. Este cambio de actitud viene a corroborar anteriores observaciones de experiencias de voto telemático. El día de la propia experiencia los índices de aceptación del sistema (reflejados en varias partes del cuestionario) son tremendamente altos, y pasado un tiempo de reflexión estos bajan. Desarrolladas en detalle en el informe sobre Jún, son varias las consideraciones a tener en cuenta, y que en este texto resumiremos brevemente:

El día de la votación (ya de por si festivo (8) ) adquiere nuevas dimensiones que lo hacen particular. El pueblo goza de reconocimiento exterior, hay medios de comunicación diversos (prensa, radio, televisión), hay un notorio despliegue material (carpas, ordenadores....), se percibe la presencia de personas (aparentemente importantes) y ajenos al pueblo (académicos universitarios, políticos, comerciales de diversas empresas, casi todos de rigurosa chaqueta y corbata) (9) .

Por otra parte, el ciudadano se sitúa ante el reto de votar por ordenador, una máquina con la cual la mayoría no está familiarizada (10) . El conseguir hacerlo supone el reconocerse capaz, tener la habilidad de manejar el ordenador (con la presión añadida de saberse observado, evaluado). En definitiva cabe afirmar que ese momento es vivido por gran parte de los votantes como un éxito que supone un aumento de la auto estima. Una sensación que enmascara realidades objetivas (anotadas y medidas por el grupo de investigación). Por ejemplo, la dificultad que tuvieron para votar, la auto evaluación sobre si podrían hacerlo solos o el tiempo tardado, (11) muestran ciertos grados de distorsión, que afecta a la valoración del sistema. El estudio muestra (en varios aspectos) que tras superar la prueba se evalúa más positivamente al sistema, que pasado un tiempo de reflexión (de casi dos meses) durante el cual afloran las dudas y los peros.

b) Otro aspecto fundamental en el ámbito de la sociabilidad, nos remite a las consecuencias de la introducción de las TICs y CMCs (12) en la vida cotidiana, dibujando un telón de fondo que sobrepasa al día concreto de la experiencia.

Encontramos que respecto a las modificaciones en las pautas de sociabilidad, son los niños quienes parecen ser los actores más vulnerables ante la entrada de las nuevas tecnologías.

"Hay mucho niños que con el ordenador se están haciendo sedentarios, al igual que con las videoconsolas…"

(Grupo de discusión)

"Que yo no me he comprado el ordenador por culpa de mi hijo, porque yo sé que si compro un ordenador mi hijo ya ni se relaciona con la gente. Y yo le he dicho: no compro un ordenador por tu culpa. Entonces estamos haciendo mucho niño sedentario. Digo que lo estamos haciendo. Porque con las videoconsolas, con televisión, con ordenador…. Ya… entonces lo tienen todo en la casa. Ya no quieren salir porque… ya no quiere jugar…"

(Grupo de discusión)

"El niño se hace autista, el niño se hace, pues precisamente se olvida de lo que es el exterior"

(Entrevista)

 

También se les percibe como el grupo más vulnerable frente a la información a la que pueden acceder en Internet.

"A la hora de poner, le hemos puesto sus claves para que no entre en programas que no tiene porque entrar. Yo estoy hablando de mi pequeño, que tiene doce y va a cumplir 13 años. Tampoco es tan pequeño, pero bueno…

Que es que Internet es un mundo."

(Grupo de discusión)

 

La preponderancia de argumentos femeninos a la hora de destacar estas cuestiones relativas a la sociabilidad y las formas de votación, el ocio y el aprendizaje de los niños, resulta especialmente importante si la comparamos con los resultados obtenidos en la investigación que este grupo realizo el curso pasado en Hoyo de Pinares, relativa a una prueba de votación electrónica.

En dicha investigación aparecían argumentos muy similares y un especial cuidado por la permanencia de "viejas" formas de sociabilidad, que tienen que ver con el contacto físico, con la ocupación de los espacios públicos, con los juegos cooperativos,... en definitiva, con formas de dialogo lejanas de las promovidas por los desarrollos dominantes del espacio virtual. Véanse referencias como estas (13) :

En primer lugar respecto al voto a través de soporte telemático y sus consecuencias relativas a la sociabilidad:

Para las mujeres, sin embargo, la dimensión pública del ejercicio del voto es evocada con "nostalgia" como momento de sociabilidad especialmente apetecible: "te arreglas para ir a votar, y media mañana por ahí, y te vas a tomar el vermouth….Y nada, vamos a ver quién ha ganao…". En contraste con esto, el voto desde casa dibuja un panorama negativamente connotado: "te quedas en casa, estás con la bata y dices: "pues venga, a quién voy a votar, pues a fulano", y ya está, ya he ido". Para algunas, si la casa "ya se [les] caía encima", ahora puede llegar a convertirse "en una jaula"".

O respecto a las costumbres de convivencia, las pautas de ocio y los contenidos de Internet:

"(...) una afirmación irrumpe creando consenso:"con esto de la tecnología, todo lo que sea relacionarse cada vez es más difícil". Los hábitos de los hijos, radicalmente distintos de los de la generación de las madres, son objeto de todo tipo de críticas (que varían en función de la edad de los niños): comunicarse a través del móvil y no personalmente, no estar en la calle, no gustarles los juegos y juguetes creativos sino sólo "los de botón", no relacionarse en pandilla sino "de dos en dos", etc provocan que los niños sean menos sociables, más dependientes de los padres, más individualistas."

""Las cosas malas que hay en Internet", en referencia explícita a las páginas pornográficas, es el tercer gran inconveniente detectado por las entrevistadas a la hora de hacer un balance de las relaciones de sus hijos con el mundo de Internet y que llegan a sugerir la introducción de algún tipo de norma o restricción legal que impidiese el acceso de los menores a ciertos contenidos o páginas. De esta manera, la conclusión a la que se llega es la de que "la tecnología, como todo, puede ser buena o no, dependiendo de cómo se use"".

 

Si atendemos a alguno de los ámbitos donde las TICs podrían constituir uno de los elementos clave a la hora de poner en marcha procesos de participación, el colegio podría ser uno de estos. Planteamos esta hipótesis porque las entrevistas realizadas muestran que alrededor del colegio y del proceso educativo se dan determinadas circunstancias que consideramos merece la pena destacar. Sobre todo en la medida en que puedan servir como sugerencia sobre prácticas de participación relacionadas con Internet.

En primer lugar esta el problema al que se enfrenta el profesorado y su escasa capacitación para adaptarse a los cambios en la educación y la pedagogía que suponen las nuevas tecnologías.

"Porque al profesorado le cuesta trabajo. En parte, por lógica, porque si tú no has utilizado esa herramienta pues entonces ya de por sí, necesitas un aprendizaje de esa herramienta, y no solo el aprendizaje de esa herramienta sino que también necesitas una reflexión sobre el uso de esa herramienta, una didáctica sobre cómo tienen que utilizarse."

(Entrevista)

"Hoy por hoy tenemos que reconocer una cosa: que un porcentaje altísimo del profesorado no está capacitado, ni preparado, para enseñar al alumno."

(Entrevista)

 

Además implicaría a otro de los actores sobre el que más intereses o miedos se concentran a la hora de hablar de Internet, la infancia. De forma que este aprendizaje participativo de y desde las TICs, podría resultar una intervención adecuada ante las cuestiones planteadas anteriormente sobre los cambios en las pautas de sociabilidad y aprendizaje. Incluso fomentando prácticas y aprendizajes que ya se están dando en la propia localidad:

"Luego también otra de las cosas que nosotros aprovechamos mucho es que también el ordenador lo trabajen cooperativamente (...)Yo pienso que el hecho de que se trabaje, igual que en el trabajo tradicional de la escuela, pues muchas veces se ha olvidado ese trabajo de colaboración, y ese trabajo de equipo, y hemos hecho un trabajo muy individualizado, pues en el ordenador hay que evitar también ese riesgo. Y utilizar el ordenador también de una forma cooperativa y cooperadora, que el niño no vea pues como que es el cerrarse en si mismo y tener como único interlocutor a la pantalla."

(Entrevista)

 

Por último, y no por ello más importante, este proceso de discusión, práctica y debate, incorporaría a uno de los actores a los que aún se les concede una cierta capacidad de implicarse en procesos de participación: el AMPA

"Pero lógicamente en el último año que es el que yo me voy a referir ha habido una buena participación y colaboración con el centro. De forma que lo mismo el centro colabora con ellos, siempre estamos abiertos a la colaboración; o bien ellas colaboran con el centro y además claramente están interesadas en que funcione."

(Entrevista)

"En el momento en que tú les demandas suelen ser muy activos. Le demandas y tienen asistencia, todos participan. Hay una gran actividad."

(Entrevista)

 

Se trataría de implicar a actores interesados en estos fenómenos, pero que no cuentan con las capacidades necesarias como para intervenir en ellos, fomentando posibles formas de cooperación, de redes, entre dichos grupos.

"Todavía, sin embargo, pues como te decía, aquí el nivel de la población ordinaria del pueblo pues no hay, ahora mismo, suficiente capacidad por parte de los padres para que tengamos una mayor actividad desde el colegio en este tipo de cosas."

(Entrevista)

 

Este último punto se refería a algunos de los elementos que han de tenerse en cuenta para poner en marcha estrategias de participación que tengan en los soportes informáticos uno de sus componentes esenciales. Partir de las necesidades que aparecen con más frecuencia (como el tema de los aprendizajes y la sociabilidad) y de acores con capacidad inicial para implicarse en base a dichos intereses (como las AMPAS y el profesorado), son cuestiones básicas, para recuperar la sugerencia que aquí se plantea: " existen muchos barrios donde la vida social y comunitaria es prácticamente inexistente, (...) En esta situación aún es más necesario que la escuela recupere la dimensión social y comunitaria de la educación. Así, la escuela puede ser el instrumento más útil para vertebrar el territorio (...)Vila, Ignasi: "La dimensión social y comunitaria de la educación". Pag 35",ya que, como veremos posteriormente, la introducción de las TICs no ha cumplido con esa necesaria función de vertebrar territorios.

 

3. La esfera "virtual". Relaciones entre territorios

"No existe una práctica social que sea diferente de una práctica ambiental"

E. Gudynas, G. Evia.

 

A la hora de hablar de participación, resulta necesario atender a los diferentes soportes de esta. Anteriormente hemos hablado de una serie de redes convivenciales que no terminaban de encontrar espacio de expresión en la esfera telemática (salvo determinadas redes, aquellas de carácter más clientelar), ahora nos centraremos en la relación entre ese confuso espacio de lo virtual, y el tantas veces olvidado espacio del territorio.

Parafraseando, o adaptando la distinción que Alicia Lindón (14) establece entre el territorio como la manera en que queda organizada la experiencia sensible y la territorialidad, como el modo en que las personas se relacionan con ese soporte, podemos trasladar esa distinción a lo telemático como el conjunto de herramientas de telecomunicación e informática que configuran tanto el ciberespacio como la infoesfera y la telematicidad como la forma en que las personas se incorporan, interpretan, construyen y en definitiva dan sentido a esas herramientas..

Aunque sea aquí donde la enunciamos, esta división es una constante en todo este trabajo. La cuestión a plantear aquí es si existe algún tipo de relación entre territorio y territorialidad con las otras dos categorías y, en caso de existir, como afecta a la participación.

En primer lugar es necesario situarse en nuestro marco de referencia, la localidad de Jún, y, especialmente en los cambios que esta registrando en los últimos años.

"El pueblo, es un pueblo en crecimiento.

Tiene un crecimiento muy significativo en los últimos años. En sólo diez o doce años, el pueblo ha triplicado el número de habitantes, de censados que existía".

(Entrevista)

"En los próximos años las perspectivas que hay de creación de nuevas urbanizaciones prácticamente duplicarán el número de habitantes que actualmente tiene."

(Entrevista)

 

Todas estas declaraciones, nos ayudan a situarnos ante uno de los problemas fundamentales que se viven en Jún para desarrollar procesos de participación y debate, sus dinámicas de crecimiento, a lo que hay que añadir las tensiones existentes entre los habitantes de algunos de sus núcleos de población.

"Falta de respeto entre los recién llegados al pueblo ("foráneos") y los que ya viven aquí (calificados como "ignorantes")"

(Taller DAFO)

 

"(...) de alguna forma en el pueblo también hay una, no digamos una situación de fuerte tensión, ni cosas de estas, pero sí que hay una clara división entre el habitante del pueblo y los nuevos habitantes del pueblo. Primero porque geográficamente, y territorialmente están separados, segregados. Es decir, hay una segregación espacial de los entornos que cada uno habita, también los propios hábitos de vida en el pueblo son diferentes..."

(Entrevista)

 

La expansión de Jún, construida de manera caótica, acompaña esa segregación de hábitos, y de habitantes, con la escasez de servicios y equipamientos que cumplan con la función de establecer determinados tejidos sociales a través de su uso.

"Luego en una población de este… digamos, tan cercana a Granada, con muy escasos servicios de otro tipo pues hace que la gente aquí viva una parte de su vida, que es lo que es la vida interna de la casa y no viva la vida colectiva."

(Entrevista)

"A la vez, lo que nota, digamos este nuevo habitante, es un poco la escasa dotación de servicios, ¿no?"

(Entrevista)

"Sí, no… ha cambiado en que han hecho muchas casas y ya está, pero nada más. En cuestión servicios…"

(Grupo de discusión)

 

La construcción de urbanizaciones con poca consideración por las condiciones ambientales de la zona (véase, como el ejemplo más significativo la cuestión del agua), no ha configurado un sistema de alojamientos interconectado, sino que ha desarrollado barrios con fuertes separaciones entre ellos y con divisiones que van más allá de lo físico, algo que añadido a la ausencia de elementos que puedan sedimentar formando algún sistema de lo común, impide construir algún tipo de proyecto de participación municipal.

Decimos esto porque las pautas "virtuales" de participación que se han ido constituyendo, no han tenido este elemento en cuenta. La cuestión a considerar es si deberían de hacerlo o, por el contrario, nos encontramos ante una nueva posibilidad (la que nos ofrecen las TICs) que nos permite obviar esta diferencia. Desde estas líneas, la hipótesis es que no es posible, y que es un importante error tratar de obviar los marcos de convivencia físicos a través de los cuales se constituyen las cosmovisiones sobre los otros habitantes del territorio.

Illich en su obra La Convivencialidad, señalaba que para que una herramienta pueda ser considerada como "convivencial", es decir, que permita aumentar las posibilidades de contacto y cooperación entre las personas, ha de cumplir con un requisito esencial, que es el de garantizar determinadas cotas de autonomía para los sujetos que la utilizan.

Pero el problema epistemológico con el que nos enfrentamos es que la noción de autonomía "(...) no se relaciona con la antigua noción de libertad, que era de algún modo inmaterial y desligada de las constricciones y contingencias físicas. Por el contrario, ésta es una noción estrechamente ligada a la de dependencia, y la de dependencia es inseparable de la noción de autoorganización. Von Foerster, había señalado desde el principio la paradoja de la autoorganización. Decía que la auto-organización significa obviamente autonomía, pero un sistema auto-organizador es un sistema que debe trabajar para construir y reconstruir su autonomía y que, por lo tanto, dilapida energía. En virtud del segundo principio de la termodinámica, es necesario que ese sistema extraiga energía del exterior; es decir, que para ser autónomo hay que depender del mundo externo. Y sabemos, por lo que podemos observar, que esta dependencia no es sólo energética, sino también informativa, pues el ser vivo extrae información del mundo exterior a fin de organizar su comportamiento (...) en la autonomía, pues, hay una profunda dependencia energética, informativa y organizativa con respecto al mundo exterior. Es por eso que, sistemáticamente, yo no hablo de auto-organización, sino de auto-eco-organización en función del principio de Von Foerster según el cual la auto-organización es dependiente. Y, claro está, sabemos que depende de nuestro medio ambiente, ya sea biológico, meteorológico, sociológico o cultural..." (MORÍN: 1994: 69).

Siguiendo a Julio Alguacil, "(...) el hecho de identificarse con una comunidad, y sentirse parte de un territorio, o viceversa, es lo que permite establecer procesos que impliquen a los ciudadanos a participar activamente por la comunidad y su entorno."(ALGUACIL: 2000: 162). Con lo que parece evidente que la herramienta, en este caso los sistemas telemáticos de participación, han de tener en cuenta el ecosistema en el que se insertan. No sólo a nivel relacional, donde han de trabajar con la diversidad de redes sociales que habitan ese lugar, sino que no puede separarse del territorio en todos los sentidos. Desde su estructuración física, las cuestiones medioambientales, las identidades cotidianas asentadas en determinados barrios,...

Configurar modelos de participación que no tengan en cuenta el espacio en el que se insertan, implica que no facilitan la comprensión del mismo. Si nos remitimos a algunos de los ejemplos más destacados en los últimos años, veremos como las divisiones del territorio son un elemento esencial sobre el que trabajar. Tomaremos como ejemplo el caso del Presupuesto Participativo de la localidad de Las Cabezas de San Juan, en Sevilla.

En el caso de las Cabezas de San Juan, cada una de las asambleas de barrio decide cuales son las obras más importantes dentro de cada barrio, con lo que ya se desarrolla un proceso previo de discusión que ayuda a conocer mejor el contexto que se habita. Seleccionadas las obras, los diferentes representantes de las asambleas barriales visitan en un mismo día todos los barrios, con lo que van conociendo lo que pasa en ellos y a los propios residentes de esos barios. Una vez visitadas (proceso en el cual cada asamblea barrial explica a las demás las razones de su elección), se votan las diferentes obras (no se puede votar a las del propio barrio) y se selecciona un orden de prioridad a cubrir por el presupuesto.

De esta forma, no sólo se trabaja sobre el propio territorio y su complejidad, sino que la división entre barrios se interpreta de otra manera, de un modo más cooperativo, tal y como decía De Certeau, se trata de metaforizar el orden, hacerlo "funcionar en otro registro". Así, partiendo de la identificación que se genera dentro de los barrios, aprehendieron el orden existente en la localidad como uno de sus núcleos de trabajo, pero le dieron el sentido del reconocimiento y la cooperación, no de la separación, "lo desviaron sin abandonarlo" (15) .

En el caso que nos ocupa, podemos arrojar otra hipótesis para el debate. De nuevo, hay que enfrentarse a la relación entre el territorio y lo telemático, y la integralidad de las prácticas de participación. Jún, aun siendo un municipio de pocos habitantes, tiene graves problemas medioambientales. El caso de la escasez de agua (y el problema añadido de la calidad de esta) en algunas de las zonas construidas sin tener en cuenta las condiciones del terreno, o en las que están construyendo, es quizás el ejemplo más paradigmático. Pero hay otros muchos que se pueden exponer, como es el caso de determinadas explotaciones y las consecuencias que están teniendo en la degradación del territorio, la existencia de torres de alta tensión no sólo cerca, sino dentro de las parcelas,... etc.

En definitiva, nos encontramos con un municipio que se dice participativo, que tiene graves problemas a nivel medioambiental los cuales, constituyen elementos de conflicto entre barrios, como podemos ver en esta declaración:

"Yo, hace poco iba en el autobús, perdonad, y había allí una chica de Jún, que luego me he enterado que vivía allí, pues iba en el autobús, y se enfadó conmigo.

¿é? Pues porque vivo en los Morquiles, y que por culpa de los Morquiles iba a subir el agua una barbaridad."

(Grupo de discusión)

 

La cuestión a debatir es la integralidad de los modelos de participación, y a partir de donde se constituye la misma. El mecanismo puesto en marcha, no tiene en cuenta problemas reales del pueblo, como la ausencia de equipamientos, la relación de subordinación con Granada dentro de la conformación del imaginario de quienes habitan Jún, la propia cuestión medioambiental, así como otras cuestiones. No existe espacio para debatir sobre estas cuestiones y, mucho menos para desarrollar intervenciones participativas en las mismas.

Así, lo telemático, evidencia no tener ningún tipo de relación con el territorio y sus problemas, ni con los modos de vida que se estructuran (o, mejor dicho, se des-estructuran) en torno a el. Desarrollar modelos de entender Internet como un espacio a partir del cual poder desarrollar líneas de participación, se puede mostrar ineficaz sino asume el espacio físico de quienes lo utilizan como el marco desde el que partir para implementar líneas de participación, que puedan tener en la red uno de sus elementos, pero no la totalidad de ellos. Parece que no existe ningún tipo de coevolución entre el "esfuerzo" por desarrollar sistemas de participación y el hecho concreto de que Jún se desarrolle de una manera más ecológica, con lo que este objetivo, central para hablar de democracia participativa, no se cumple.

Desde estas líneas, consideramos que la intervención a la que debería de lanzarse el Ayuntamiento, sería la de poner en marcha una Agenda 21, de manera que se asumieran en primera línea los problemas de calidad medioambiental del pueblo, dentro de una perspectiva que tuviera en cuenta el desarrollo de canales de participación acordes con la composición del pueblo, y que permitieran trabajar según perspectivas de calidad de vida que recuperen la propia capacidad de sus habitantes de dotarse de identidades compartidas y de desarrollar proyectos en un municipio que se desplaza progresivamente a ser un barrio dormitorio de Granada compuesto por núcleos habitacionales desconectados y enfrentados.

 

4. Redes enredadas. Oportunidades perdidas

"Un puente es un puente sólo cuando lo cruzan las personas"

J. Cortázar.

 

El modo de considerar un problema, depende de las redes en las que nos movamos y de la capacidad que tengan esas redes para expresarse, para analizar esa problemática, "por ello se han de poner los medios para conocer tanto las representaciones colectivas como las estructuras grupales que se articulan en torno a una determinada problemática social" (MARTÍN, MONTAÑES Y GUTIÉRREZ :2002:152). La "explotación"(IBAÑEZ:1991), tiene que ver con tratar algo de modo que se agota en la medida en que ya no puede seguir produciendo, ya no puede seguir siendo fuente. En este caso, el modo en que se organiza el conocimiento sobre una determinada herramienta telemática, implica explotación en la medida en que niega a numerosos grupos y, por ende, a numerosas prácticas, la capacidad de determinar cual puede ser su relación con dicha herramienta, arrojando diversidad sobre su uso e implicaciones, de ser fuente de diversidad. La explotación explica , pero, al reducir la diversidad de redes que participan en esa explicación, lo hace a través de la operación de simplificar lo complejo.

Una cuestión que queremos destacar aquí es la que marca la relación entre lo telemático y la telematicidad que definíamos anteriormente: tanto por la definición que se hace de las implicaciones de la instalación y el uso de un determinado soporte telemático, como por el modo en que se organiza dicha utilización, toda forma de relación con estos soportes crea determinadas tipologías de redes sociales en el manejo de los recursos que ofrecen, que a su vez, serán redes que planteen de manera diferente su relación con esas herramientas.

Esta concepción ha sido contrastada desde hace tiempo en diversas experiencias que han puesto en marcha tecnología y redes sociales: "Esta experiencia, desarrollada en barrios de clase baja, tenía como objetivo fundamental la reconstrucción del tejido social. Restaurar el sentimiento de comunidad, el sentido de lo común, era el punto de partida para solucionar la diversidad de problemas que acarreaba su situación social, económica y cultural, siendo los beneficios telemáticos (acceso a Internet, aprendizaje de aplicaciones, desarrollo de capacidades artísticas, participación vecinal en la coordinación de iniciativas y actividades comunales, etc...) herramientas que se generaron y retroalimentaron en el proceso hacia la consecución de dicho objetivo. Bajo esta perspectiva las TICs recuperan plenamente su papel de instrumento, de medio para la revitalización social y dejan de convertirse en un fin en si mismo sin planes concretos de beneficio social." (CARRACEDO, 2002:60)

De nuevo podemos volver a Ivan Illich (16) . Si antes nos ocupábamos de la paradójica relación que con la autonomía tienen los soportes para la participación, ahora hemos de ocuparnos del modo en que se configuran estas. Para ello, el concepto, o mejor, la dicotomía, a partir de la cual analizar ese proceso, es la de habilitante-inhabilitante.

Un proceso inhabilitante, es aquel que no permite la participación de quienes van a utilizar una herramienta, más que como meros usuarios, sin tener en cuenta todos los elementos que la componen. "Inhabilitante en el sentido de que impide la verdadera participación de sus habitantes (incapacitados para ser ciudadanos) al dar soluciones simples a problemas complejos, ocultando (o considerando irrelevante) la información que permitiría a los ciudadanos valorar en su integralidad las repercusiones de determinadas acciones. Tan inhabilitante será el técnico que se abroga la decisión sobre la solución de un problema, como aquél que elude presentar al cuerpo social las implicaciones que implican ciertas decisiones." (HERNÁNDEZ AJA: 2003: 253) .

El proceso ya resultó inhabilitante en el caso de la votación electrónica, donde se obvió el problema existente a nivel de seguridad y transparencia, derivado de lo que había sido la aplicación de un mecanismo de votación que no había tenido en cuenta el software con el que contaba la población del pueblo (17) .

Más evidente se hace el proceso inhabilitante en otros dos casos, donde se han perdido una serie de oportunidades de profundización en prácticas de participación ciudadana. Nos referimos a la implantación de sistemas de wire-less (Internet por radio, literalmente "sin cables", también conocido por "el wifi"), y la apuesta por generalizar el uso de software libre.

Estas dos son cuestiones que entendemos como fundamentales a la hora de hablar de democracia digital. El modo en que se han tratado de poner en marcha en Jún, revela algunos errores, que tratamos de señalar en este trabajo a fin de convertirlas en sugerencias para futuras experiencias. Más allá de señalar meros formalismos técnicos que conllevan procesos de individualización, según nuestra investigación, estos proyectos contenían una potencialidad, a la que habría que haber prestado mayor atención.

El caso de esta localidad, es un reflejo claro de cómo el desarrollo de Internet se construye desde un intento de estar "cercanos a los tiempos que corren", evidenciado en las declaraciones de sus representantes. Estas siempre están formuladas, inmersas en temores históricos a la forma en que muchas regiones de Andalucía se han quedado fuera de varios de los procesos de "desarrollo tecnológico", algo que se trata de evitar que suceda de nuevo.

El problema reside en que la implantación de las dos cuestiones a las que hemos hecho referencia anteriormente, son un ejemplo de cómo se repiten pautas de ese desarrollismo, que olvida que las redes sociales preexisten a la Internet y son esas las que le dan sentido. De este modo, el ciberespacio puede actuar sobre estas redes, ampliándolas, sometiéndolas a debate,... pero la dificultad surge cuando se entiende que ha de precederlas. Así, la herramienta no es un instrumento con capacidad de adaptarse "a exigencias diferentes, producto de una modernización de la cual parece posible participar simplemente aprendiendo funciones y procedimientos estandarizados" (CAGLIARDONE, GERACI: 2004: 32).

¿De qué estamos hablando realmente cuando decimos que esos dos procesos se han conformado de manera inhabilitante?, volviendo a los dos autores que acabamos de citar, nos referimos a la ausencia de procesos "en grado de promover la apropiación de las tecnologías por parte de sus usuarios y de aprovechar su flexibilidad" (IBID: 32). La cuestión de la apropiación de las tecnologías tiene que ver con "un proceso complejo en el que el sujeto se hace asimismo a través de sus propias acciones en el marco de la vida cotidiana" (MONTAÑES, ALGUACIL: 2004: 64), conformando una serie de prácticas de identificación donde se generan oportunidades de "producción de significados; un fenómeno social de interacción y comunicación, que dota a los individuos de capacidad para interpretar el mundo que les rodea"(ENCINA, ROSA:2004: 30), y "dar sentido (en sus dos acepciones: encaminar en una dirección y hacerlo inteligible) desde/en lo colectivo a sus acciones." (IBID: 29). Con lo que la práctica inhabilitante se va a revelar a partir de estas cuestiones.

En el caso del software libre, el intento de generalizar su uso en Jún, como en muchas otras cuestiones, tiene que ver con una operación por parte de la administración de distribución masiva de unidades de "Guadalinex", el sistema de Linux que se crea desde/para Sevilla. El caso es que esta distribución a gran escala, de la que se beneficia el municipio, y que por una parte es una práctica recomendable, en el pueblo de Jún se traduce en el titulo de este epígrafe, y que llamamos una oportunidad perdida.

Expliquemos en que sentido fue una oportunidad perdida. El grupo de investigación, en principio desarrollando una I.A.P., inició una serie de talleres de introducción al Software Libre en los que se repartieron simuladores de la distribución Knoppix, donde se detectó cierto potencial participativo. De hecho fue la única iniciativa exitosa en atraer a talleres creativo-participativos a parte del sector juvenil. Estudiada la situación de redes (técnicas y sociales) de Jún el equipo formula una propuesta basada en apoyar la vocación de Jún como "municipio tecnológico" y que tenía como vértices el software libre y las redes wireless:

Nuestro equipo contactó a una empresa de programadores de Madrid (http://www.xsto.info) y les convenció para desarrollar gratuitamente una adaptación del sistema operativo GNU/Guadalinex de la Junta de Andalucía al pueblo de Jún (tarea que en el mercado tiene precios no inferiores a 20 millones de pesetas) (18) . El objetivo era usar como excusa la configuración particular de ese sistema operativo (elección de iconos, selección de utilidades principales, etc.) para organizar talleres de participación del conjunto del pueblo en una tarea común. Con dos beneficios iniciales: a) Iniciar procesos de socialización y participación entre los habitantes de los distintos barrios y b) dar voz y voto al propio pueblo de Jún en la definición de "lo que se ve", de la interfaz gráfica del sistema operativo que habría de estar presente en el Ayuntamiento, Aula de informática, casa de cultura, colegio, domicilios, etc. Hacer realidad la democracia digital; la participación ciudadana en la definición de los elementos que presentan a Jún como "municipio tecnológico".

Esta propuesta recibió el visto bueno de las autoridades municipales. Tanto es así que miembros del ayuntamiento asistieron a uno de los talleres de S.L. donde quedaron impresionados por el funcionamiento del Linux knoppix (a destacar que la aplicación OpenOffice de Linux, permite la lectura de los ficheros con extensiones .doc). Tanto es así que deciden la migración inmediata (no se informó a la persona encargada de los cursos de "alfabetización digital") de los ordenadores del ayuntamiento de Jún a Guadalinex, al objeto, entendemos, de seguir en la "vanguardia" tecnológica, valorando la repercusión mediática y la rentabilidad política (sobre todo dentro de la Autonomía de Andalucía) de esta medida por encima de la potencialidad social de un proceso colectivo como el propuesto inicialmente.

Decíamos oportunidad perdida, porque en lugar de generar su propia adaptación del sistema operativo y de desarrollar procesos de aprendizaje real sobre el significado del software libre y sus programas, la extensión (imposición) de esta práctica se hace sin permitir la participación ciudadana, sin estimular "un tipo de utilización capaz de motivar un uso crítico en las actividades cotidianas" (CAGLIARDONE, GERACI: 2004: 32). Como se afirma en esta entrevista:

"Es decir, yo pienso que en la medida que el ciudadano normal pueda conocer, practicar y utilizar estas tecnologías pues también tendrá capacidad para responder más libremente al uso que se haga, que se hagan de ellas."

(Entrevista)

 

Se obvia esa posibilidad de dotar de sentido al uso de un determinado sistema operativo, haciendo inteligible, dentro de operaciones que permitieran que el diseño de una determinada modalidad de software libre, su significado para la localidad. Vuelve a aparecer como un fenómeno esencialmente individualizador, sin tener en cuenta que la cuestión de la circulación libre de conocimientos, puede ser una oportunidad para promover precisamente eso, la circulación de saberes sobre el pueblo de manera cooperativa. Promover la puesta en marcha de estrategias colectivas que hubieran tomado el diseño de un sistema propio de Jún como la excusa perfecta para debatir sobre el lugar que habitan. Así cómo volcar en ese diseño sus opiniones sobre las problemáticas cotidianas que les toca vivir. Una oportunidad perdida para Jún, también en lo estrictamente tecnológico, porque entendemos que la propuesta del equipo, en cuanto que implica a la población hubiera devenido en un mayor desarrollo de las capacidades y potencialidades (individuales y colectivas) de las población de del pueblo de Jún.

De nuevo la coevolución entre las dinámicas del municipio y los soportes telemáticos es precaria, y sin capacidad de generar o alterar redes sociales.

Algo similar ocurre con la implementación de las redes de wireless. Ante un territorio donde los núcleos poblacionales están desconectados, este sistema podría haber permitido trabajar procesos que fomentaran, en cierta medida, la pertenencia a un espacio público común, desde la diversidad de cada uno de los barrios que componen Jún. Cómo hubiera sido posible, la cuestión hubiera sido trabajar, en primer lugar el modo en que se percibe dicha desconexión entre territorios y ver cuales son los espacios que median entre ellos. Así se pondrían en marcha procesos de debate sobre como conectar lo desconectado desde una mera excusa que es la instalación de un soporte inalámbrico para la navegación. También se podría haber trabajado con el significado de determinados espacios públicos donde se instalarían los repetidores. La propuesta consistía en organizar una installparty, un día de encuentro en el cual los habitantes acudirían con dos objetivos: fabricar antenas para la recepción de la señal de wireless (bricolaje de ordenadores) y adecuar sus computadoras a este ámbito, abriendo un espacio de foros. Paralelamente se hubiera explicado y asistido a quien quisiera en la migración de sus ordenadores a Linux. En definitiva, se trata de pensar, previamente, en como se organiza la vivencia del espacio, para, desde ahí, organizar procesos que permitieran el desarrollo de aprendizajes sobre la tecnología y el territorio necesarios para poner en marcha estrategias de planificación participativa con visos de integralidad.

Una ventaja añadida de este proceso, hubiera permitido, poner en marcha una difusión global de la tecnología wireless donde el coste de las instalaciones queda reducido a niveles irrisorios (al margen de los precios de mercado (de la instalación y sobre todo la cuota mensual de mantenimiento del wireless)). Una organización de las redes y la tecnología participativa que hubiera permitido desterrar del imaginario local la sospecha de que ciertas autoridades municipales se benefician especialmente de iniciativas tecnológicas, sospechas que dentro de un pueblo pequeño están a la orden del día siendo un elemento de crispación política y fractura de lo común.

 

Bibliografía

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· Martín, Pedro, Montañés Manuel, Gutiérrez Virginia, 2002: "La planificación comunitaria. Teoría y experiencias". En Blanco, Ismael y Gomá Ricard (coords): Gobiernos Locales y Redes Participativas, Ed Ariel, Barcelona, pp 143-161.

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Notas

· [1] - P. Ricoeur (1975) "La metáfora viva", Ed. Europa, Madrid citado en MORALES: 2002: 32

· [2] - Entendemos por democracia digital, las diversas realidades y prácticas organizativas en la gestión de los recursos (virtuales o geográficos) que le son comunes a la población (ya sea en ámbitos institucionales o no), siempre que el uso de herramientas informáticas o telemáticas esté presente en alguna medida o forma a lo largo del proceso.

· [3] - Existe otra cuestión a destacar, pero no podemos hablar de participación, ya que se trata de la posibilidad de ver los plenos a través de Internet, lo cual nos puede sugerir figuras con un carácter positivo, como la de la transparencia, o negativas como la del espectador/usuario, pero es difícil que nos remita a procesos de participación.

· [4] - 70,7% en el primer caso, y 71,6 en el segundo.

· [5] - Plenos observados durante la investigación, desde Noviembre del 2003 a Mayo del 2004.

· [6] - Existe, habitualmente, un punto en el orden del día del pleno, que remite a la lectura de los correos enviados (y seleccionados), pero que no se suele cumplir estrictamente.

· [7] - En la primera ronda de encuestas (día de las elecciones), el 86,7% de las personas encuestadas afirmaba que volvería a votar así, mientras que en la segunda ronda (meses después), esta cifra se había reducido al 22%.

· [8] - Como muestran nuestros estudios, tanto cualitativos como cuantitativos gran parte de la legitimidad de las instituciones y del Estado se basan en el imaginario colectivo creado en torno al acto de votar y la parafernalia que lo acompaña. Este es un dato fundamental con diversas implicaciones políticas y frecuentemente obviado en los discursos que apuestan por una rápida introducción del voto desde casa.

· [9] - Hemos de señalar que la experiencia que tuvo lugar en Jun, incorporó las recomendaciones del equipo VOTESCRIPT e intentó emular las condiciones sociopolíticas de votación (por ejemplo de privacidad) y huir del modelo "de pan y circo" que se ha observado en otras experiencias con catas de vinos o dulces de la zona, o carpas de varias empresas vendiendo computadoras, conexiones preferentes de ADSL, repartiendo CDs, camisetas, mochilas, gorras, etc... Un espacio mediado por lo comercial, alejado del entorno que encontramos en un colegio electoral, y que desde una perspectiva politológica hace saltar no pocas alarmas.

· [10] - Ver los problemas asociados a la Estratificación Digital (CARRACEDO, JD 2002).

· [11] - Este es un dato curioso ya que la inmensa mayoría de los encuestados estimaba a la baja el tiempo invertido en votar (cronometrado por el équipo), dividiendolo por varios enteros. Sintomáticamente está tendencia se agudiza entre ciertos sectores de la población (edades medias-altas o niveles de formación bajos). La fuerza social del ideologema del progreso también se constata en el siguiente dato: la inmensa mayoría consideraba el tiempo invertido en votar (desde el momento que estaba en frente del ordenador hasta que terminaba de votar), era inferior o igual al que necesitaba para votar por papel (desde que le tocaba el turno hasta que terminaba).

· [12] - Comunicaciones Mediadas por Computadoras

· [13] - Se trata de extractos del informe.

· [14] - LINDÓN: 2000:15.

· [15] - Citado en REGUILLO, R: 2000: 77.

· [16] - ILLICH: 1981.

· [17] - El sistema de votación diseñado por Indra tan solo corría en Windows XP, siendo este absolutamente minoritario en el pueblo.

· [18] - 20 millones de pesetas son aproximadamente 124.000 euros.

 

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Alfredo José Ramos Pérez //  Jose David Carracedo Verde

 

 

 


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