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Espistemología




Enviado por carlosruiz



    Algunas
    implicaciones de carácter espistemológicas y metodologícas de los paradigmas
    empirico-analítico y fenomenológicos en el contexto investigativo venezolano

    A
    manera de prólogo….

     

    Mediante
    el presente estudio intentamos presentar un análisis crítico de ciertas 
    consideraciones en torno a la forma como ha venido desarrollando el
    proceso investigativo en algunos de los centros de postgrado con los cuales he
    tomado contacto, bien sea como estudiante, docente o asistente en los procesos
    de investigación.  El 
    trabajo recoge algunas experiencias empíricas en torno a la situación
    en estudio además de revisar algunos materiales que de que le dan un marco
    conceptual al mismo. Es evidente que al leer los materiales necesitamos
    reflexionar en torno a la forma como se ha adoptado la investigación, su carácter
    intensamente pragmático, inserto en la mayoría de los casos en el empirismo,
    realizando una serie de consideraciones sujetas al fatualismo atomicismo
    (Tellez, 1996) es decir el uso de dimensiones controlables y medibles que
    imposibilitan llegar a soluciones conceptuales acordes con los problemas teóricos
    y metodológicos planteados, el uso y abuso de los esquemas descriptivos en la
    investigación, desdeñando de alguna forma el proceso de generación o
    reelaboración de teorías como un aspecto fundamental en la generación del
    conocimiento    

     

    Tal
    y como se ha planteado en un reiteradas ocasiones la educación de postgrado
    emerge en el marco de procesos globales acelerados necesarios en la producción
    de conocimiento derivado de una complejidad cada vez mayor en las
    transformaciones tecnológicas, industriales y sociales que impactan de una
    forma cada vez mayor en las políticas educativas. En nuestro país ha tenido,
    por estas razones, que vincularse a estos cambios como parte de un proceso de
    adaptación a los grandes esfuerzos que en esta materia han tenido lugar en el
    contexto internacional. En Venezuela a partir de la década de los 70 cuando el
    movimiento educativo entra en una expansión intempestiva de la Educación
    Superior y por ende de la educación de postgrado, 
    teniendo que entrar en sintonía con entes de carácter nacional e
    internacionales a los fines de actualizar una 
    serie de prácticas destinadas modernizar un servicio educativo en esta
    materia eminentemente tradicionalista y escolástico enmarcada en
    consideraciones empirista.

     

    El
    proceso de investigación aparece ligado al marco de la hegemonía de
    tradiciones e ideologías de carácter liberal para las cuales la educación es
    un instrumento de democratización social, donde esta última depende de las
    posiciones sociales que permite el acceso a las carreras profesionales Al
    respecto nos dice Casanova (1986) "Es
    por ello que una perspectiva analítica puede ser la especificación de estas
    tendencias en términos de las influencias que ciertos actores ejercen sobre la
    dinámica de las demandas y la selección de objetivos y opciones programáticas
    (p54)"
    .  Es por esta razón,
    acota el autor consultado,  que la
    tendencia empírico-analítica cobra una influencia cada vez mayor en el
    contexto investigacional aportado de los estudios de postgrado a los fines de
    formular líneas y temas en  lo
    referido a la significación sociológica de ciertos elementos ya inmersos en la
    política de estado en relación con: la situación de los procesos
    educacionales en cuanto a prácticas docentes, innovaciones, la posibilidad de
    generar modos creativos científicos-tecnológicos y culltutales socialmente
    relevantes, si se toma en cuenta  la
    capacidad real para incentivar procesos de producción de investigación.

     

    El
    movimiento de los estudios de postgrado en ciencias sociales en el contexto
    educacional venezolano, ha evolucionado en el marco de un conjunto de premisas
    tales como la democratización del  saber
    y la selección de talentos; la educación de postgrado dentro de las
    universidades  en centros de
    investigación y de docencia. La descentralización política y financiera de
    gestión. La enseñanza separada de la gestión de pregrado; investigación con
    pertinencia local, la investigación universalista , el cientifisismo
    desarrollista, entre otros (Ruiz et.al., 1990) Esta situación afianza de una
    manera más fehaciente la presencia de una perspectiva de carácter empírico
    analista cuyo análisis profundizaremos en los próximos párrafos de este
    trabajo.

     

    Consideraciones 
    teórico-conceptuales de las Ciencias Empírico-analíticas

     

               
    Habermas (1971), en su análisis acerca de los intereses constitutivos
    considera que el conocimiento se origina y en los intereses humanos y en los
    medios de organización social. Describe asimismo, los intereses humanos en términos
    del control técnico  y la
    emancipación relacionada con los medios sociales de trabajo. La asociación
    respectiva de los intereses humanos y los medios sociales origina un tipo específico
    de conocimiento y un medio específico de conocer, o metodología científica.

     

               
    El autor se manifiesta desde una  posición
    en que el conocimiento tiene raíces históricas y sociales, y está sujeto a
    los intereses. Para explicar la relación entre el conocimiento y actividad
    humana, desarrolló la teoría de los intereses constitutivos de conocimiento.
    Debido a que el conocimiento tiene su génesis en las estructuras sociales
    pasadas y existentes, sólo puede comprenderse en relación con los problemas
    que la humanidad ha encontrado y sigue encontrando en la superviviencia.

     

               
    En este orden de ideas plantea Habermas que los intereses constitutivos
    del conocimiento pueden definirse exclusivamente en función de los problemas de
    la preservación de la vida, constituidos objetivamente y que han sido resueltos
    por la forma de existencia cultural como tal. Asimismo 
    contempla los intereses constitutivos de conocimiento como los medios a
    través de los cuales organizamos  la
    experiencia diaria, en efecto, “nuestros” intereses organizan “nuestra”
    percepción y conocimiento de la realidad en forma estructurada. Cada uno de
    nuestros intereses cognoscitivos discretos sobre el control de la naturaleza, la
    armonía social y el crecimiento del individuo responde a un problema diferente
    en la experiencia humana.

     

               
    En la conceptualización de Habermas se establece que los distintos
    intereses humanos exigen formas de conocimiento diferentes que requieren de
    metodologías científicas  distintas
    (procesos del saber) basados en formas de racionalidad diferente pero
    internamente coherentes. Para Habermas la racionalidad tiene menos que ver con
    la posesión de conocimiento, que con la forma en que los sujetos que hablan y
    actúan adquieren y utilizan el conocimiento. Cada método científico es un
    proceso racional y válido para conocer dentro de su dominio el conocimiento. La
    idea esencial es la inconveniencia de someter todas las formas de saber humano a
    una sola forma de metodología o racionalidad. En particular Habermas critica la
    aplicación de la orientación tecnológica 
    de las ciencias naturales (positivismo); o 
    la aplicación  de la
    orientación subjetiva hermenéutica (fenomenología) como criterios exclusivos
    para determinar la validez de todas las formas de conocimiento. Situación esta
    que ha ocupado gran parte del panorama investigartivo de nuestras universidades.

     

    Por
    su parte Carr y Kemmis (1986), consideran la interpretación que hace Habermas
    de los intereses, el conocimiento y la ciencia, como un intento de identificar
    la importancia y los límites de las explicaciones empíricas y causal hermenéutico-interpretativa.sobre
    la base de la descripción que hace Habermas de la ciencia social crítica
    dirigida a trascender los límites del saber inherentes a las ciencias naturales
    e interpretativas. Estos autores proyectan una ciencia de la educación crítica.

     

    Es
    así como Habermas a su vez, plantea una alternativa intersante en el contexto
    de los Intereses constitutivos como lo son los intereses técnicos de la gente,
    que  se reflejan en la necesidad de
    controlar y de manipular el ambiente externo para satisfacer sus necesidades de
    abrigo, alimento, etc. Estos intereses, expresados a través del medio de
    trabajo se concentran en la producción material necesaria para nuestra
    existencia. La racionalidad que integra los intereses técnicos, el trabajo y la
    ciencia empírico-analítica es una racionalidad instrumental referida 
    a la manipulación y el control del ambiente;la predicción de eventos físicos
    y sociales observables; la realidad basada en el conocimiento empírico y
    gobernada por reglas técnicas; y los criterios de control efectivo de la
    realidad

     

               
    Desde esta perspectiva, las acciones racionales son intervenciones
    orientadas en función de los objetivos y controladas por retroalimentación en
    un mundo supuestamente objetivo. Habermas hace la crítica de que la
    racionalidad instrumental inherente a este tipo de interés 
    constitutivo de conocimiento, ha llegado a ser una ideología extendida.
    Es ideología cuando se aplica la realidad instrumental sin comprobación 
    válida como criterio para todas las formas y dominios del conocimiento.
    El resultado final es la reducción de los asuntos morales y estéticos,
    educativos y políticos a problemas técnicos: el por qué y el qué se reducen
    al cómo. 

     

               
    Las ciencias empírico-analíticas o naturales, son las metodologías
    científicas que producen, en una forma técnica, el conocimiento útil. El énfasis
    en la predicción y el control de los procesos objetivos se relacionan
    directamente con los intereses técnicos. La base filosófica de esta forma de
    conocimiento es el positivismo. En esta corriente se afirma que sólo puede
    establecerse el conocimiento válido en referencia a la realidad externa,
    experimentada por los sentidos. Este enfoque se basa en la presunción ontológica
    del mundo objetivo, como la suma total de lo que es, el caso, y clarifica las
    condiciones de la conducta racional en esta base. Las ciencias empírico-analíticas
    se basan en ideales de explicación, predicción 
    y control. En este enfoque la acción individual no es resultado de una
    conciencia reflexiva subjetiva., en vez de ello, la acción individual siempre
    se observa como algo gobernado por las leyes funcionales invariables que operan
    fuera del control personal de los actores individuales (Carr, y Kemmis 1986).

     

    El paradigma empírico-analítico
    en las investigaciones de posgrado

     

               
    El propósito del saber empírico análitico es descubrir regularidades
    similares a leyes para aplicarlas a la praxis educativa y mejorar la eficiencia.
    Describe el centro de esta perspectiva  de
    la siguiente manera: Sobre la parte no subjetiva (observable) el objeto de la
    metodología de la conducta humana, el objetivo de la metodología de la ciencia
    de la conducta es descubrir las causas y efectos empíricos que gobiernan y
    explican la conducta, y la organizan en enunciados de hechos similares a leyes
    sujetos a verificación por observaciones objetivas. Estos son hechos que han
    servido de marco a la generación de un conocimiento muchas veces no sustentado
    desde una perspectiva crítica y teórica- Coincidiendio en este planteamiento
    con el de Tellez (1996) para quien el reconocimiento del papel de la teoría en
    la investigación se ha generalizado de un modo tal que continua vigente la
    ausencia de toda preocupación por los supuestos epistemológicos fundantes de
    la teoría y de las modalidades de efectuación de las prácticas
    investigativas; ausencia que suele adoptar la forma de rechazo a lo que se
    consideraron “discusiones estériles” y/o 
    la del entendimiento del papel de la teoría en la investigación como
    mera aplicación de teorías dadas. En cualquier caso, las consecuencias son las
    mismas: la aceptación acrítica de teorías y, como correlato, la imposibilidad
    de que la investigación se oriente a la modificación de los conocimientos
    existentes y, menos, a la emergencia de nuevas construcciones teóricas, lo cual
    comporta, simultáneamente, la idea y práctica de asumir las teorías como no
    analizables, como sistemas no susceptibles de ser interrogados y cuestionados
    con relación a sus criterios y pretensiones de verdad.

     

               
    Otras de las razones que analiza la autora atañe al reconocimiento del
    carácter insoslayable de la reflexión epistemológica en el proceso mismo de
    las prácticas investigativas pues, si toda práctica investigativa comporta la
    adopción de determinados enfoques teóricos, tal adopción presupone -reconózcase
    o no la de los criterios epistemológicos que fundan y definen la naturaleza y
    alcance de dichos enfoques en tantos modos de 
    entendimiento teórico de los social. El desconocimiento del estatuto
    epistemológico que rige todo discurso teórico no deja de tener efectos en el
    proceso y resultados de la investigación, efectos traducidos en las
    inconsistencias teórico – metodológicas que recorren desde el planteamiento
    del campo problemático objeto de investigación hasta la sistematización
    expositiva de los resultados. El relativo control de estos efectos reclama del
    investigador una definición respecto de problemas claves que son de índole
    epistemológica, entre ellos: (a) La concepción de lo real social y sus
    implicaciones en la investigación de particulares procesos sociales. Concepción
    que comporta la relativa a las relaciones de interdependencia entre los
    distintos niveles de estructuración de tales procesos, y, así, la exigencia de
    categorías de análisis que posibiliten la construcción teórica como puesta
    en evidencia de la red de determinaciones de los fenómenos construidos como
    objetos de conocimiento; (b) Los vínculos entre teoría e investigación de lo
    social, las orientaciones ideológicas y la direccionalidad de las prácticas
    sociales en las que busca intervenir; (c) La concepción del proceso de
    conocimiento de lo social, en la que se sitúan cuestiones tales como: los modos
    de proceder a la delimitación  o
    "recorte" de los problemas – objetos de investigación y su
    dependencia respecto de los modos de concebir la constitución de los procesos
    específicos en el seno de la totalidad social de los que forman parte; 
    las formas de concebir y efectuar procedimientos de análisis y síntesis;
    la relación teoría – métodos y, en su contexto,  el alcance de las teorías que suelen ser aceptadas o
    rechazadas en la efectuación de las prácticas investigativas.

     

               
    Desde la perspectiva instrumental, la enseñanza se convierte en un
    manejo de fines y medios estandarizados; el aprendizaje se convierte en el
    consumo de paquetes preparados de porciones de información y partes de
    habilidades. El éxito se manifiesta cuando los docentes y los estudiantes se
    desempeñan como se les ha dirigido. Con el éxito del estudiante como objetivo
    el enfoque instrumental se concentra en herramientas, recursos, ambientes, técnicas.
    Los docentes y los estudiantes como medios para aquél fin determinado. Los
    sistemas educativos se contemplan como un  sistema
    de entrada y salida., donde ingresan recursos y materia prima por un extremo, y
    por el otro sale un producto terminado, un estudiante “educado” 
    exitoso. Dentro de este sistema de entrada, los problemas 
    educacionales se consideran bloqueos causados por conductas inadecuadas
    del docente, las insuficiencias del estudiante, o bien, el deficit de recursos.

     

               
    En cuanto a la crítica del uso de la racionalidad instrumental, Habermas
    (1971-1984) se basa en dos líneas de argumentación. La primera critica del uso
    de la racionalidad instrumental, a pesar de sus limitaciones, como criterio para
    todas las formas de conocimiento. La racionalidad instrumental rechaza categóricamente
    que los valores pueden determinarse racionalmente, aunque ella misma se basa en
    la presuposición de valores de efectividad y eficiencia. El segundo argumento
    se concentra en la universalidad real de las relaciones similares a leyes
    reportadas. Habermas hace la distinción entre relaciones de causa efecto
    invariables que siempre serán verdaderas en todas las situaciones, y las
    relaciones causa efecto que existen debido a los factores y condiciones sociales
    que pueden cambiar

     

               
    Es así como en este paradigma la acción social consiste en: la
    realización de enunciados que se justifican desde el punto de vista objetivo,
    la actuación eficiente y el aprendizaje de los errores pasados. El razonamiento
    instrumental, que niega que los valores puedan 
    analizarse racionalmente dentro de su marco racional., no puede
    indentificar qué valores  deben o
    no, perseguirse. Fisher (1980), argumenta que el mejor curso de acción no es el
    curso  más eficiente y efectivo
    para alcanzar los fines deseados. El mejor curso de acción es el que está
    respaldado por las mejores razones. Esto es particularmente cierto en la educación.
    Las decisiones en educación son simplemento instrumentales; se realizan en
    medio de antecedentes de intereses políticos, profesionales y públicos, donde
    podría no permitirse el curso de la acción más eficiente

     

               
    Otro aspecto necesario considerar en el contexto del uso de la perpestiva
    empírico-analítica en las investigaciones acometidas por nuestras
    universidades lo constituye el hecho que Tellez (1996) considera como el
    fatualismo y atomicismo de acuerdo con las reglas del cientificísmo, que en
    esta corriente se estructuran de una particular manera: la 
    de  delimitar/configurar los campos de investigación como
    entidades observables,
     susceptibles
    de ser traducidas en dimensiones  controlables
    y medibles. De esta manera,  el
    ajuste de prácticas investigativas a tales reglas impide que aquellas rebasen
    la capacidad de controlar y medir de acuerdo a los procedimientos e instrumentos
    metodológicos que están al alcance del investigador. Los 
    criterios de cientificidad y su expresión en la exigencia de
    manipulabilidad de los "objetos" dan lugar a la necesidad de
    adecuarlos a los requerimientos del método, más estrictamente, a los
    requerimientos tecno-metodológicos con los que aquel suele identificarse.

     

    Sobre
    la base de lo planteado cabe subrayar que, en y desde la epistemología empírico
    – analítica, lo que se enuncia  como
    objeto de investigación, supuestamente "extraído de la realidad", es
    ya, de por si,  un
    método delimitado, "recortado",  configurado
    a la medida de los requerimientos de cientificidad
    aceptados sin discusión.
    Los objetos enunciados incorporan su entendimiento tal y como tienen que ser:
    objetos con arreglo a dichos requerimientos y a los procedimientos técnico –
    metodológicos correspondientes. Los objetos de investigación son susceptibles
    de ser tratados científicamente sí y sólo sí admiten su adecuación a los cánones
    empírico-naturalistas de cientificidad: la observación controlada, el 
    cotejo controlado  de hipótesis
    a los efectos de su verificación empírica; cánones que aparecen y se asumen
    como supuestos sin discusión, pero que fundan la 
    configuración de los objetos en tanto objetos que permiten un
    "tratamiento científico"; es decir, que sean controlables,
    medibles.Es así como delimitados y/o configurados, los objetos de investigación
    disuelven todo vínculo con su construcción teórica y metódica, pues tal
    delimitación y configuración suelen darse como operaciones que nada tienen que
    ver con dicha construcción, lo cual tiene dos consecuencias fundamentales: (a)
    convertir estas operaciones en aplicación 
    experimental de hipótesis o teorías aceptadas como científicas, sin
    discusión; (b) soslayar todo campo problemático de investigación que no
    responda a la condición de ser "científicamente tratable", en los términos
    que ya hemos referido.

     

    Es
    con relación al modo metodologista de delimitar/configurar los problemas de
    investigación donde cabe  situar el
    carácter  factualista/objetivista y atomista  de las tendencias teóricas e investigativas en las que se
    despliega el paradigma empírico  –
    analítico que las funda.  El carácter
    factualista/ objetivista se estructura como efectuación del supuesto según el
    cual "la" ciencia se ocupa de particulares dados en tanto que observables;
    dados, bien en el momento de las observaciones fácticas o experimentales, bien
    en el momento del control/verificación de hipótesis y teorías. En este
    supuesto arraiga el entendimiento del discurso científico-social como discurso
    que, referido a lo que es en cuanto  observables, ha sido empíricamente contrastado y
    comprobado, o es empíricamente contrastable y comprobable. Y, con ello, la
    consideración de dicho discurso como opuesto al discurso valorativo; oposición
    en la que se sitúa la exigencia de excluir todo valor y todo juicio de valor.

     

    Al 
    factualismo/objetivismo responde, también, el predominio de  procedimientos analíticos, consustancial al propósito
    que le es asignado a la investigación social: el logro de conocimientos
    relativos a conexiones causales de orden funcional. Tal privilegio comporta la anulación
    de la síntesis como reconstrucción teórica de la complejidad
    constitutiva de los fenómenos sociales y, con ello, la restricción de la
    actividad investigativa al estudio de "variables" y al establecimiento
    de relaciones de causalidad funcional entre ellas; variables que se definen sin
    vínculo alguno con categorías de análisis y que ocupan el lugar de estas en
    el estudio de lo real social. De tal manera, el análisis deviene atomismo,
    propio de una concepción para la cual los objetos de investigación no son sólo
    objetos dados sino, más estrictamente, dados atomísticamente, objetos en sí,
    total y absolutamente descontextualizados respecto de las redes de relaciones
    sociales   y a la generación
    de un conocimiento globalizante de la situación problemática planteada

     

    En
    los límites de tal concepción, finaliza la autora, está presente en enfoques
    teóricos y en prácticas investigativas, los hechos observables como
    "hechos en si" constituyen la realidad básica y última de lo
    existente y de su conocimiento; de allí que sean estos límites los que, de
    manera simultánea, determinen el no
    lugar
    para las categorías de análisis indisociables de la construcción teórica
    dirigida a la evidenciación de la red de determinaciones sociales que
    estructuran ámbitos particulares de lo real social.

     

    El
    papel dominante de la teoría en el proceso de investigación

      

               
    Para Castell (1981), la perspectiva empirista tradicional dentro de la
    cual la teoría resulta de una interpretación a partir del análisis de datos
    coleccionados sin un bagaje intelectual, está fundada en la afirmación de la
    neutralidad de los datos, sobre su existencia objetiva y no pidiendo más que un
    proceso de puesta en relación a fin de organizar la materia prima de esta
    realidad social directamente captada.  Es
    normal que siendo la "teoría" el resultado de una secuencia técnica
    que va de los datos al análisis lógico o estadístico, pueda estar fuera del
    proceso mismo y que la diversidad del cuadro teórico no implique variaciones
    sustanciales de los procedimientos de investigación. Ahora bien, 
    es esta neutralidad teórica de los datos la que es enteramente puesta en
    juicio a medida que se profundiza en la investigación metodológica. 

               

               
    Un primer nivel de critica, analiza el autor, 
    podría ser que la recopilación de datos descansa siempre sobre la
    previa clasificación de estos datos, ya sea conforme a las categorías 
    ad hoc según los propósitos de la investigación, o bien a los términos
    de la práctica administrativa, o más generalmente del lenguaje corriente. Sin
    una reelaboración teórica se hace imposible controlar los efectos de 
    los datos codificados a partir de los resultados de la investigación 
    Surge el planteamiento del emprirismo lógico que no hay en la ciencia
    demostración de la verdad de una proposición, sino de su no falsedad, de la no
    contradicción  entre proposición
    teórica y experiencia actual realizada.

     

               
    Si esto es así, está claro que la inferencia causal en sociología no
    puede partir de hechos sino ir hacia ellos, poniendo a prueba una cierta hipótesis
    y en consecuencia un contenido teórico determinado, siguiendo la lógica de los
    test estadísticos. El argumento decisivo es, sin embargo el que toca la lógica
    misma del análisis causal. Toda relación a establecer en un sistema de
    variables se apoya sobre la hipótesis, es decir, la distribución al azar de
    los efectos de las variables no estudiadas en las variables tomadas en
    consideración y sus relaciones. Esta autonomía de un sistema de relaciones empíricamente
    establecido es arbitraria, a menos que esta delimitación esté teóricamente
    justificada, es decir, que la elección de las variables internas al sistema
    observado y las hipótesis relativas a las variables externas al sistema
    implican necesariamente una teoría sustantiva que da un sentido a las
    operaciones efectuadas.

     

    En
    este orden de ideas Tellez (1996) acota que no es que se
    pretende afirmar que éstos sean los únicos problemas susceptibles de ser
    considerados; sin embargo,  dentro
    del campo de los posibles problemas no deben ser eludidos en tantas cuestiones
    epistemológicas actuantes en las tenencias teóricas e investigativas en torno
    a lo social. Acotar los términos en que dichos problemas son planteados en y
    desde las opciones epistemológicas en debate, permite advertir el alcance de
    las divergencias o convergencias entre dichas tendencias. Al respecto es
    necesario considerar: (a) el  estado
    actual de la teoría e investigación social, caracterizado por una profunda
    crisis de fundamentación tiene, entre sus fuentes primordiales, la adopción
    acrítica y la presencia hegemónica de la epistemología empírico – analítica,
    una opción que en su despliegue efectivo como epistemología fundantes de teorías
    y prácticas investigativas no sólo fijo prescripciones
    relativas al "auténtico conocimiento científico" sino también, en
    ellas y con ellas, determinadas  proscripciones.
    En efecto, teorías e investigaciones realizadas bajo la íntima convicción de
    que la ciencia consiste en la adquisición y ampliación de conocimientos
    autofundados, autoconfirmados, se prohiben interrogar sus criterios de
    fundamentación – los que fundan su estatuto epistemológico -, su inscripción
    histórico social, sus implicaciones ético – políticas; se prohiben, para
    decirlo con las palabras de Edgar  Morin,
    "pensar los pensamientos", "teorizar las teorías",
    "concebir los conceptos"1 . Por ello, sigue siendo
    necesaria la tarea dirigida a evidenciar los límites que tal posición
    epistemológica ha impuesto al conocimiento de los social, a esta tarea intenta
    contribuir nuestra reflexión.

     

    El enfoque fenomenológico
    como un paradigma en el contexto investigativo

    Un
    aspecto a considerar en esta discusión relativa a la investigación, es el
    surgimiento de algunas "nuevas" problemáticas es la aparición en
    nuestro contexto educacional de la  fenomenología 
    lo que se observa cuando se analizan distintos autores surge la necesidad
    de emprender nuevos derroteros epistemológicos, es decir, existen algunos
    elementos que necesitan ser revisados, a pesar que para algunos autores la
    fenomenología es un pensamiento de comienzos de siglo, incluso 
    muchos de sus elementos pueden estar dentro de la filosofía de los
    griegos. La emergencia de la fenomenología es de data reciente, la decada de
    los '60 y esta emergencia de un pensamiento fenomenológico ha sido
    contextualizada en los siguientes términos: en primer término el surginiento
    de algunas nuevas problemáticas -la famosa crisis de los nuevos paradigmas-.
    Ese primer telón de fondo sobre el cual podemos colocar la emergencia de este
    pensamiento se basa ante las carencias de los paradigmas dominantes, tanto en
    filosofía como en las ciencias sociales en general. Éstas tenían que ver más
    con posiciones sistémicas o sistemológicas, en las cuales la problemática aún
    en el pensamiento más fuerte de corte estructural existe un tratamiento hacia
    los actores. El problema del auge de la fenomenología se encuadra, como
    acotamos  dentro de esa crisis de
    los paradigmas, aquellos enfoques de corte sistémico en los que el sujeto no
    estaba presente es reinvindicado por investigaciones de corte fenomenológico en
    donde el sujeto parece recibir más atención como parte integradora del medio a 
    investigar.

     

    Una
    segunda posición es que las corrientes interpretativas aparecen por primera vez
    como una circunstancia investigable, son enfoques que privilegian al sistema
    social a las estructuras en donde el ángulo hermenéutico o fenomenológico se
    sitúan desde la perspectiva del autor. En sus inicios estas corrientes fueron
    acusadas de idealistas, metafísicas e individualistas no se reconocían la
    verdadera importancia que tenía estos enfoques como una perspectiva diferente.
    Un tercer elemento es que parece estar claro es cómo ciertas orientaciones
    postmodernas que cancelan la historicidad de la praxis humana, tales como la
    "muerte del sujeto", la "muerte de la historia" y de las
    grandes concepciones, de los grandes metarrelatos de Lyotard. Todo esto hace
    pensar que otra vez el actor aparezca en un primer plano del contexto
    investigativo.

     

    El
    contexto investigativo fenomenlógico tiene un asidero importante como elemento
    contextualizante en las demandas del pensamiento social por una crisis general
    de la acción social que situe de manera correcta los problemas de la vida
    cotidiana y los nuevos procesos de estructuración social, es decir, un enfoque
    que vaya más allá de los actores. Una teoría general de la acción en donde
    los actores aparezcan históricamente constituidos, no como un dato, sino que la
    necesidad de la vida cotidiana sea repensada fuera de un esquema alienante, como
    una posibilidad de emancipación a través de esa vida cotidiana. 
    Es decir, que lo cotidiano por necesidad está condenado a legitimar el
    orden social; por lo vivido: la experiencia vivida termina siendo no más que
    vivir en el sistema, dentro de la lógica del propio sistema. Esa concepción de
    la vida cotidiana tiene que ser vista desde otra perspectiva y ello implica una
    teoría más amplia de la acción social.

     

    Algunos problemas que surgen
    de la contextualización de la fenomenlogía

     

               
    El primer problema es la acción social y los actores sociales. Debe
    entenderse la sociedad, la actividad y el comportamiento de los hombres en
    sociedad que sigue una línea de acción. Pero ésta no es la única forma de
    actuación, entendida a través de la praxis. Se pensó que la praxis era nada más
    aquella que tenía un sentido histórico o que tenía un sentido transformador.
    Cuando se habla de conductas o de comportamientos repetidos o reiterados se sale
    de la esfera de la praxis. Es decir la praxis entendida como un contenido mesiánico
    con un criterio historicista que con un contenido de lo cotidiano; lo cual llevó
    necesariamente a reflexionar sobre la praxis.

     

               
    Otro problema que surge, es de cómo entender a los actores ¿Cómo
    separar a los actores, de individuos de personas, del sujeto? Cuando nos
    referimos a conjuntos sociales; es decir, los trabajadores como actores sociales
    del proceso de producción en una sociedad determinada valdría la pena
    preguntarse ¿Qué carácter tiene el actor? ¿Cómo es su papel frente a la
    sociedad? ¿qué papel cumple en una determinada coyuntura social?. El actor
    debe tener una competencia para actuar socialmente y además deberá tener
    flexibilidad para actuar, o como traducen las teorías neoliberales que sea
    racionalmente capaz de actuar en la lógica de sus propios fines y que busque
    los medios que le sean competentes para lograrlos. El actor se dimensiona o se
    sobredimensiona en función de as situaciones y contextos que le tocan vivir.

     

               
    Es necesario reflexionar sobre si el “acto” y “acción” es lo
    mismo. es decir, si la acción no puede generarnos actos que no estaban
    previstos. por ejemplo: lo que uno llama “efectos perversos”. Hay toda una
    corriente que trata de estudiar los actos no intencionados de la acción social
    que logran tener una fuerza social impresionante. A manera de ejemplo cuando nos
    inhibimos  de participar en algo,
    estoy participando. Es decir, cuando dejo de votar estoy participando en el
    juego de la abstención con todos los efectos que se conocen en torno a esta
    situación. Entonces uno se encuentra conque los actos no intencionados de la
    acción social son predominantes para definir la acción misma.

     

               
    Una sociedad define la actuación de sus miembros y le define también
    metas a sus miembros en parámetros que le sean racionales para el mantenimiento
    y la reproducción del sistema. Dentro de la misma línea problemática de la
    acción social y de los actores cabría preguntarse acerca de la motivación de
    la acción ¿qué motiva la acción?y en un concepto más cercano a la
    fenomenología: qué es la intencionalidad 
    de la acción.

     

               
    Cuando se analiza socialmente la intencionalidad de los actores se ve que
    hay mucha más correspondencia entre la actuación de los actores y la forma cómo
    esta organizada la sociedad. Esta sociedad define un proyecto que aparentemente
    son los proyectos de todos, es decir, cuando se establece el sistema normativo
    de la sociedad, lo está haciendo con la idea de que este sistema normativo sea
    aceptado por todos; allí la ignorancia no exime el cumplimiento.

     

               
    Otro gran problema es la relación entre la acción social y la
    estructura social. (relación individuo-sociedad). Es decir en qué planos, en
    qué niveles , qué dimensión se debe colocar la acción que los distintos
    actores hacen en la vida social: y quién estructura la vida social. Nosotros
    vivimos en un mundo que ya encontramos organizado, socializado y todo pretende
    mostrarnos cómo vivir en ese mundo. Las estructuras sociales han sido
    constituidas por las actividades de los sujetos o de los individuos y que en esa
    forma de organización de la actividad en estructuras, es decir en formas de prácticas 
    y actividades que ya están dadas o aparecen dadas. Hablando dialécticamente
    nos interesa tanto las estructuras sino como se estructuran esas estructuras.

     

               
    Por lo tanto la dinámica que rige la formación de la vida social y cómo
    se estructura el mundo de la vida , y cómo la acción social se relacionan con
    las estructuras, es un problema  sumamente
    importante porque no es un problema directo, no es un problema consecuencial, no
    es un reflejo como pensaba el “viejo marxismo”es decir, n actuaba como
    reflejo de una estructura de una sociedad dada.

     

               
    Otro concepto que vale la pena analizar es el de “mediación
    social
    ”  la acción social y
    la de todos los que orgánicamente vivimos en una sociedad , nos permite conocer
    a la sociedad que está estructurada no de una manera inmediata, sino más bien
    de una manera mediatizada: por eso nuestras respuestas no son uniformes ni son
    homogéneas , y esa mediatización la hacen unos organismos determinados, o la
    hacen unos vehículos determinados que actúan como mediador. El gran mediador
    por ejemplo es el lenguaje:  asimismo,
    los medios de comunicación, la familia las instituciones, etc.

     

               
    Los medios masivos de información han radicalizado nuestras vidas, su
    influencia es definitiva en la conformación de las escalas de valores en las
    estructuras normativas En el mundo moderno no se puede hablar de información,
    ni de opinión,  ni de 
    conformación de valores sin partir de la influencia positiva o negativa
    de los medios de comunicación (es el gran mediador por excelencia).

     

               
    Otro problema que afrontar serían los discursos de la acción. La
    discursividad de la acción nos introduce en las teorías del lenguaje nos
    problematiza la manera cómo nosotros prefiguramos simbólicamente la acción.
    En los discursos de la acción cabría anotar varios problemas: la forma cómo
    se constituyen esos discursos, la cultura es un campo bien importante para
    entender la forma cómo se arman o se traman los discursos. otro problema es la
    competencia del actor en hace inteligible para el otro el significado de su
    propia acción. Una acción se le pueden dar una gran cantidad de significados
    que tienen que ver con aspectos culturales, con los valores,etc. En cuanto a los
    significados del discurso desde la óptica fenomenológica, los autores parten
    de una tesis sencilla tal y como “toda acción es significativa” la
    significatividad de mi acción es lo que la hace inteligible para los otros.
    Entonces quiere decir que la significatividad no es lineal, ni está previamente
    definida sino que hay que verla dentro de una teoría general de la acción en
    donde pueden aparecer actos no intencionados, no deseados, o actos n deseados
    pero reprimidos y ahí tiene que ver con la sociedad, la cultura y muchas
    maneras de entender.

     

               
    Recogiendo el pensamiento fenomenológico, hay acciones que están
    inscritas en el mundo, la vida, son acciones que tienen que ver con el mundo
    natural, con una actitud natural del actor. Existen otro tipo de acciones las
    “acciones con arreglo a fines”  y
    “acciones con arreglo a valores”  que
    son acciones que tienen conductas relacionadas con la política, la religión,
    la moral, etc.  Asimismo existen las
    acciones no intencionadas que aparecen como desviaciones de lo que se supone es
    la actitud normal o natural. y las acciones no están pensadas racionalmente.

     

               
    Si el centro de la actividad de los actores, en donde se define su
    actitud natural, su actitud ante el mundo, según los fenomenólogos, es la vida
    cotidiana o el mundo de todos los días, el mundo que está allí. Es el mundo
    que necesita ser reflexionado, que es evidente por sí mismo. En la cotidianidad
    es donde se encuentran los elementos que le dan sentido a la vida, a las
    vivencias. Construir el mundo de la vida cotidiana es asignarle significados
    (tipificar el mundo cotidiano). Una primera tipificación es preguntar ¿Quién
    es otro? con el cual interactúo y establezco mis acciones y le transmito mis
    significado- ¿Quién es mi semejante? es comprender la significación que el
    otro le da a mi planteamiento para construir del mundo en donde yo vivo. 
    Sin embargo, la expresividad humana debe ser capaz de objetivarse, o sea
    manifestarse en productos que estén al alcance y comprensión de otros. Dichas
    objetivaciones sirven como índices más o menos duraderos de los procesos
    subjetivos de quienes los producen, lo que permite que su disponibilidad se
    extienda más allá de la situación “cara a cara” (Berger y Luckman, 1987).

     

    Algunas
    reflexiones en torno a lo planteado en este trabajo…

     

    Es evidente que la mayoría
    de nuestras investigaciones han sido inscritas en el marco del paradigma empírico-analitico,
    haciendo uso de los fundamentos de la racionalidad instrumental como han
    planteado Habermas y otros autores estudiados; 
    quizás el no insistir en consideraciones de tipo teórico a la hora de
    estudiar a fondo de los resultados de un trabajo de esta naturaleza ha llevado a
    que estas reflexiones no se les de la debida connotación. 
    Sin embargo, y para beneficio de la producción de ese conociemiento que
    tanta falta le hace a nuestro sistema educativo se ha estado gestando y ya están
    sisponible una nueva generación de investigadores que ya tienen en cuenta un
    rumbo críitico y analíiitico en torno a las consideraciones de tipo epistemológico
    necesarios en un proceso investigativo.

     

               
    Existe en el movimiento investigativo una suerte de empuje de 
    toda esta metodología de carácter social y críitica que ya se está
    aplicando en las diferentes estudios  acometidos.

     

               
    Por estas razones se hace necesario una toma de consciencia de los
    investigadores sociales y las entidades que tiene a su cargo la difusión de
    estas corrientes, el hacer llegar a la masa docente, ávida de conocimiento,
    pero sin muchas oportunidades de asumirlos por cuanto los curricula actuales de
    la mayoría de los centros de estudios de posgrado parecieran no hacerce partícipes
    de esta realidad.

     

    Bibliografía

     

    Berger H.Luckman B.
    (1987) La vida cotidiana

    Casanova J. La
    Educación de posgrado

    Castell M. (1981) Métodología y epistemología de las ciencias sociales
    "Ed. Ayuso Madrid

    Carr 
    W. Kemmis B. (1986) Ciencia
    social crítica

    Tellez M.(1996) "Espistemología y educación. Estudio sobre la pesrspectiva empírico
    analítica
    .Cuadernos de posgrado Nº 13 UCV. 

    Habermas J. (1971) "La lógica de las ciencias sociales . edt Tecnos

    Ruiz C. Girón T. Ramirez
    R. (1990) "Evaluación
    del Programa de Especialización en Evaluación Educativa que Llevado  a Cabo en el Instituto Pedagógico J.M.Siso Martínez
    "
    trabajo presentado en el marco de las XI jornadas de Investigación UPEL
    Caracas.

     

     Trabajo
    enviado por:
    Carlos M.. Ruiz P.

     

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