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Dios: el orbe central del Universo, su esencia y fin último (página 3)

Enviado por jesus gonzalez garcia



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  • La necesidad de un Educador Divino:

Cuando reflexionamos acerca de la existencia, vemos que los reinos mineral, vegetal, animal y humano requieren un educador.

La tierra inculta se convierte en una selva donde crecen las malezas; pero si se encuentra un agricultor que la cultive, produce cosechas con que alimentar a las criaturas vivientes. Por tanto, es evidente que el suelo requiere la labranza del agricultor. Fíjate en los árboles: si no tienen quien los cultive no llegan a fructificar, y sin fruto resultan inútiles. En cambio, si reciben el cuidado de un jardinero, los árboles antes estériles dan frutos. Gracias al cultivo, los abonos y los injertos, los árboles que sólo entregaban frutos amargos los entregan dulces. Estos son argumentos racionales. Hoy día los pueblos del mundo necesitan argumentos basados en la razón.

Sucede lo mismo con respecto a los animales. Observa el modo como el animal se vuelve dócil cuando se le amaestra. Así también con el hombre: si no recibe educación se vuelve bestial. Es más, si permanece bajo el dominio de la naturaleza, llega a ser inferior al animal, mientras que si es educado, se convierte en un ángel. La mayor parte de los animales no devoran a los de su propia especie; pero los hombres del Sudán, en África Central, se matan y devoran entre sí.

Ahora bien, observa que es la educación la que hace que Oriente y Occidente estén bajo la autoridad del hombre; la que produce industrias maravillosas; la que difunde las gloriosas ciencias y artes; la que hace que se manifiesten nuevos descubrimientos e instituciones. Si no existiera un educador, no habría humanidad, civilización o comodidades. Un hombre abandonado en un yermo donde no llegara a conocer a ninguno de sus semejantes, se convertiría a no dudarlo en una simple bestia. Resulta evidente, pues, que hace falta un educador.

Ahora bien, la educación es de tres clases: material, humana y espiritual. La educación material se ocupa del progreso y desarrollo del cuerpo (mediante el alimento, comodidad y tranquilidad materiales). Tal educación es común a hombres y animales.

La educación humana comporta civilización y progreso, o lo que es lo mismo, administración, obras benéficas, comercio, artes y oficios, ciencias, grandes inventos, descubrimientos e instituciones especiales, actividades todas propias del hombre y que lo distinguen del animal.

La educación divina es la que procede del Reino de Dios. Se trata de la verdadera educación y consiste en la adquisición de las perfecciones divinas. En efecto, en ese estado el hombre se convierte en el centro de las bendiciones divinas, en la manifestación de las palabras "hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza".

Necesitamos un educador que sea al mismo tiempo educador en los dominios material, humano y espiritual, cuya autoridad sea eficaz en todas las condiciones. En este sentido, si alguien adujese "yo poseo comprensión e inteligencia perfectas; no necesito tal educador", negaría lo que es claro y evidente. Sería como si un niño dijera "no me hace falta la educación; voy a actuar de acuerdo con mi entendimiento e inteligencia y así obtendré las perfecciones de la existencia"; o como si un ciego afirmase "yo no necesito los ojos pues hay ciegos que viven sin problemas".

A tenor de lo dicho, resulta evidente que el hombre necesita un educador que sea incuestionable e indudablemente perfecto en todo respecto, un educador que se distinga por sobre todos los hombres. De no ser así, si fuese como el resto de la humanidad, no sería su educador. Ello resulta tanto más cierto si se tiene en cuenta que el educador lo es en lo material, humano y espiritual. Es decir, el educador debe enseñar a los hombres a conformar un orden social, a organizar y conducir los asuntos materiales de modo y manera que la solidaridad y la ayuda mutua tomen cuerpo, y los asuntos materiales sean organizados en previsión de cualquier eventualidad. Análogamente, el educador ha de serlo en lo humano, en otras palabras, debe educar la inteligencia y el pensamiento de modo tal que alcancen un desarrollo completo, para que así la ciencia y el conocimiento se ensanchen, y la realidad de las cosas, los misterios de los seres y las propiedades de la existencia lleguen a ser descubiertos; para que día a día la educación, los inventos y las instituciones mejoren, haciendo posible que partiendo de las cosas perceptibles puedan extraerse conclusiones intelectuales.

Además, el educador, debe impartir la educación espiritual, para que la inteligencia y la comprensión lleguen a penetrar en el mundo metafísico, y beneficiarse mediante la brisa santificadora del Espíritu Santo y establecer relación con el Concurso Supremo. Debe educar de tal manera la realidad humana que ésta se convierta en el centro de la aparición divina, en grado tal que los atributos y nombres de Dios resplandezcan en el espejo de la realidad del hombre, cumpliéndose así el santo versículo "hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza".

Es evidente que el poder humano no alcanza a cumplir una misión tan elevada, y que la razón por sí sola no podrá asumir una responsabilidad tan pesada. ¿Cómo es posible que una persona completamente sola, sin ayuda ni respaldo alguno, establezca los cimientos de tan noble construcción? Para acometer esa tarea se requiere alguien que dependa de la ayuda del poder espiritual y divino. Una sola Alma Santa confiere vida al mundo de la humanidad, muda el aspecto del globo terrestre, hace que progrese la inteligencia, establece los criterios de la vida nueva, establece nuevos cimientos, organiza el mundo, reúne a las naciones y religiones bajo la sombra de un mismo estandarte, libera al hombre del mundo de las imperfecciones y vicios para inspirarlo con el deseo y la necesidad de las perfecciones naturales y adquiridas. A decir verdad, nada que no sea un poder divino podría realizar tamaña empresa. Deberíamos sopesar lo dicho con justicia, pues tal es la función de la justicia.

¡Sin ayuda ni concurso ajeno, una sola Alma Santa puede promover una Causa que los gobiernos y pueblos del mundo se hayan visto incapaces de difundir valiéndose de todas sus fuerzas y ejércitos! ¿Hay acaso poder humano capaz de conseguir esto? ¡No, en el nombre de Dios! Por ejemplo, Cristo, solo y desasistido, enarboló el estandarte de la paz y la equidad, hazaña ésta que los gobiernos victoriosos, con todas sus huestes, no habrían logrado realizar. Piensa en el destino de tantos y tan diferentes imperios y pueblos: el Imperio Romano, Francia, Alemania, Rusia, Inglaterra, todos ellos fueron congregados bajo un mismo pabellón. Es decir, la aparición de Cristo produjo una unión tal entre esta diversidad de naciones como para que, bajo su influjo, algunas llegasen a sacrificar sus vidas y posesiones en aras de las otras. Después de la era de Constantino, responsable de la exaltación del cristianismo, surgieron divisiones en el seno de la cristiandad. Me explico, si bien Cristo unió a estas naciones, poco después de cierto tiempo, los gobiernos se convirtieron en fuente de discordias. Dicho de otra manera, Cristo sostuvo una Causa que los reyes todos de la Tierra no lograron establecer: unió las distintas religiones, cambió las costumbres ancestrales. Considera cuán grandes eran las diferencias que existían entre los romanos, griegos, sirios, egipcios, fenicios, israelitas y otros pueblos de Europa. Cristo eliminó tales diferencias transformándose en causa de amor entre los citados pueblos. Si bien pasado algún tiempo, los gobiernos destruyeron la unión así lograda, la obra de Cristo fue llevada a término.

Por consiguiente, el Educador Universal debe serlo al mismo tiempo en lo material, humano y espiritual, y debe poseer un poder sobrenatural para ocupar la posición del maestro divino. Si no manifestase ese poder santificado, no podría educar; pues si fuese imperfecto ¿cómo habría de conferir una educación perfecta? Si fuese ignorante ¿cómo podría conferir sabiduría a los demás? Si fuese injusto ¿cómo podría conseguir que otros se volvieran justos? Si fuese mundano ¿cómo habría de hacer para que los demás se volvieran celestiales?

Reflexionemos entonces con imparcialidad: ¿han estado dotadas o no han estado dotadas las Manifestaciones Divinas de los citados requisitos? Si no hubieran poseído tales requisitos, no habrían sido verdaderos Educadores.

Por tanto, ha de ser nuestra la tarea de demostrar a los reflexivos, mediante argumentos racionales, la condición profética de Moisés, de Cristo y de las demás Manifestaciones Divinas. Las pruebas que aportamos no se basan en argumentos tradicionales, sino en argumentos racionales.

Ya se ha demostrado con argumentos racionales que el mundo de la existencia precisa extremadamente de un educador, y que su educación debe llevarse a cabo por medio del poder divino. No existe duda de que este poder sagrado es la revelación, y que el mundo ha de ser educado por medio de ese poder, un poder que se encuentra muy por encima del poder humano. (Contestaciones a unas preguntas, Abdu´ l Bahá).

  • DIOS se dirige a Baháulláh como Su Manifestación Divina:

"Aquél que es Tu Recuerdo y quien ha apareado en el manto de tu muy pura y augusta Belleza" y para Quien DIOS "levantó el velo de gloria y descubrió el semblante de la Belleza", Aquél a Quien Él designa como "Mi Belleza". "La Manifestación de Tu belleza y el Revelador de Tus signos". "Aquél Quien es Tu Belleza ha sido establecido sobre el Trono de Tu Causa". "El Sol de Tu Belleza".

Te hemos escogido para que seas nuestra poderosísima Trompeta cuyo toque ha de señalar la resurrección de toda la humanidad.

Y cuando ocurrió Tu promesa y se hubo cumplido el tiempo fijado, Aquel que es el Poseedor de todos los Nombres y Atributos fue hecho manifiesto a los hombres.

Tu ser.

Tu Luz.

Tu Lámpara.

Aquél que habla en tu Nombre.

Aquél que es el Soberano Supremo.

Aquél que es el Revelador de los NOMBRES DE dios.

La Manifestación de Tus nombres.

El Portador de Tu nombre más sublime y exaltado.

El Manantial de Tu inspiración.

El Depositario de Tu sabiduría.

El Río que es en verdad la vida.

El Árbol de Tu unicidad.

Tu Prueba infalible para todos los hombres.

El Sol que brilla en el cielo de Tu voluntad.

Aquél a Quien has escogido por Tu mandato.

Aquél que es Tu exaltado y Supremo Recuerdo.

El Lugar del Amanecer de Tu inspiración y de Tu revelación.

El Lugar del Amanecer de Tus muy resplandecientes signos.

El Sol de Tu creación.

El Sol de Tu gloria.

El Sol de Tu justicia.

El Sol de Tu palabra.

El sol de la luz de Tu unidad.

La Aurora de Tu Esencia.

La Aurora de Tu Causa.

La Aurora de Tus títulos más excelentes.

La Aurora de Tu poder.

La Aurora de las luces de Tu rostro.

La imagen del Más Misericordioso.

Aquél… mediante Quien DIOS ha separado a los piadosos de los impíos. (Baháulláh(La Gloria de DIOS).

Baháulláh es "El Organizador del planeta entero" y "La fuente de la Más Grande Justicia."(Shoghi Effendi, bisnieto de Baháulláh).

Títulos de Baháulláh: algunos de entre unos 63.

El Misericordioso. El Más Compasivo. El Perdonador. El Gran Dador. El Horizonte de la Revelación. El Más Antiguo Nombre. El Más Grande Nombre. El Más Grande Misterio.

La Más Exaltada pluma. La Más Exaltada Palabra. El Educador de todos los seres. El Secreto manifiesto y oculto. El Mejor Informado. La pluma de la Revelación. La Voz Divina. La Lengua del Antiguo de los Días. El Vivificador del mundo. El Amado del mundo. El Divino Árbol del Loto. La Paloma Mística. El objeto de la adoración del mundo. El Tabernáculo de la Inmortalidad. La Más Grande Luz. La Más Grande Ley. El Que Ayuda en el peligro. La Bendita Belleza…( todos estos títulos describen Su propio misterio, Su ternura, Su belleza y lo que significa su nombre , Baháullá : La Gloria de DIOS.

La Bendita Belleza sufrió durante 40 años destierros y encarcelaciones, para poder darnos el Mensaje de DIOS. ¿Qué mayor amor que éste: amor a DIOS y amor a nosotros, a toda la humanidad.

La Antigua Belleza ha consentido ser encadenado para que la humanidad sea liberada de su cautiverio, y ha aceptado ser prisionero de esta poderosa fortaleza para que todo el mundo logre la verdadera libertad. Ha bebido hasta los pozos de la copa del dolor, para que todos los pueblos de la tierra alcancen felicidad perdurable y sean colmados de alegría. (Baháulláh). El primer deber prescrito por Dios a Sus siervos es el reconocimiento de Aquel que es la Aurora de Su Revelación y la Fuente de Sus leyes, Quien representa a la Deidad tanto en el Reino de Su Causa como en el mundo de la creación. El que haya cumplido este deber ha logrado todo bien; y el que esté privado de él se ha extraviado, aunque fuese autor de toda obra justa. Incumbe a

Todo el que alcance esta muy sublime estación, esta cumbre de trascendente gloria, observar cada uno de los preceptos de Aquel que es el Deseo del mundo. Estos dos deberes son inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así lo ha decretado Quien es la Fuente de inspiración divina. Aquellos a quienes DIOS ha dotado de perspicacia reconocerán fácilmente que los preceptos establecidos por Dios constituyen el medio supremo para el mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos. Quien se aparta de ellos se cuenta entre los seres malignos y necios. En verdad, os hemosordenado rechazar los dictados de vuestras malas pasiones y deseos corruptos, y no transgredir los límites que ha fijado la Pluma del Altísimo, pues son éstos el hálito de vida para todas las cosas creadas. Los mares de la sabiduría divina y la

divina expresión se han agitado por el soplo de la brisa del Todo misericordioso: ¡apresuraos y bebed a plenitud, hombres de entendimiento! Quienes han violado el Convenio de Dios quebrantando Sus mandamientos, y se han vuelto atrás, ésos han cometido un lamentable error a los ojos de Dios, el Poseedor, el Altísimo. ¡Pueblos del mundo! Tened por cierto que Mis mandamientos son las lámparas de Mi amorosa providencia entre Mis siervos y las llaves de Mi misericordia para con Mis criaturas. Así ha sido enviado desde el cielo de la Voluntad de vuestro Señor, el Señor de la Revelación. Si algún hombre probara la dulzura de las palabras que han querido proferir los labios del Todo misericordioso, aunque poseyera los tesoros de la tierra, renunciaría a todos y a cada uno de ellos para poder vindicar la verdad de siquiera uno solo de Sus

mandamientos, los cuales brillan sobre la Aurora de Su generoso cuidado y ternura. Di: De Mis leyes se desprende el fragante aroma de Mi vestidura, y con su ayuda serán plantados sobre las cumbres más altas los estandartes de la Victoria. La Lengua de Mi poder, desde el cielo de Mi omnipotente gloria, ha dirigido a Mi creación estas palabras: "Observa Mis mandamientos por amor a Mi belleza". Feliz el amante que ha percibido la divina fragancia de su bienamado en estas palabras, impregnadas del perfume de una gracia que ninguna lengua puede describir. ¡Por mi vida! Quien haya bebido el vino selecto de la equidad de manos de Mi generoso favor, circulará alrededor de Mis mandamientos que brillan sobre la Aurora de Mi creación.

No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. Antes bien, hemos roto el sello del Vino selecto con los dedos de la fuerza y del poder. De ello da testimonio lo que ha sido revelado por la Pluma de la Revelación. ¡Meditad sobre esto, hombres de discernimiento.

(pasaje de los escritos de Baháulláh).

Es realmente sabio aquel a quien el mundo y todo lo que en él existe no ha impedido reconocer la Luz de este Día, quien no ha permitido que la vana palabrería de los hombres lo desvíen del sendero de la rectitud. Es realmente como un muerto, aquel que en el maravilloso amanecer de esta Revelación no ha sido revivido por su brisa conmovedora. Es en verdad un cautivo aquel que no ha reconocido al Supremo Redentor, pero que ha aceptado que su alma este trabada, afligida y desamparada en las cadenas de sus deseos. (Baháulláh).

…mi guía se detuvo por un momento mientras yo me quitaba los zapatos. Entonces; con un rápido movimiento de la mano, retiró la cortina, cuando yo hube pasado, la puso nuevamente en su sitio; y me encontré en una gran habitación, a lo largo de cuyo lado de fondo había un diván bajo, mientras que en la pared frente a la puerta estaban colocadas dos o tres sillas. Aunque yo tenía una vaga idea del lugar adonde iba y a Quién había de contemplar (pues no me había sido proporcionada ninguna información precisa), pasaron unos segundos antes de que, estremecido de asombro y reverente temor, tuviera conciencia de que la habitación no estaba vacía. En el ángulo donde el diván se apoyaba en la pared, distinguí una extraordinaria y venerable figura, coronada con un tocado de fieltro, parecido a los llamados táj por los derviches, pero diferente en la hechura y mucho más alto, y en cuya base estaba arrollado un pequeño turbante. El rostro de Aquel a Quien contemplé nunca lo podré olvidar y, no obstante, no puedo describirlo. Esos ojos penetrantes parecían leer en mi propia alma; en Su amplia frente había poder y autoridad, mientras que las profundas arrugas de Su ceño y Su faz denotaban una edad que parecía negar el negro azabache de Su cabello y Su barba que descendía exuberante casi hasta la cintura. ¡No necesitaba preguntar en presencia de Quién me encontraba al inclinarme ante Aquel Que es objeto de una devoción y un amor que los reyes podrían envidiar y no por los cuales los emperadores suspiran en vano! Una voz digna y suave me pidió que me sentara y continuó: "¡Alabado sea DIOS por haber llegado hasta Mí!... Has venido a ver a un prisionero y un desterrado… Nosotros sólo deseamos el bien del mundo y la felicidad de las naciones; sin embargo, nos consideran causantes de sedición y de rivalidades, merecedores de la prisión y del destierro…Que todas las naciones tengan una fe común y todos los hombres sean hermanos; que se fortalezcan los lazos de afecto y unidad entre los hijos de los hombres; que desaparezca la diversidad de religiones y se anulen las diferencias de raza. ¿Qué mal hay en esto?... pero esto se cumplirá, estas luchas sin objeto, estas guerras desastrosas desaparecerán y la "Paz Más Grande" reinará… Vosotros en Europa, ¿no necesitáis también esto? ¿No fue esto mismo lo que anunció Cristo?... Sin embargo, vemos a vuestros reyes y gobernantes disipando sus tesoros más en medios de destrucción de la raza humana que en aquello que proporcionaría felicidad a la humanidad… Estas luchas, este derramamiento de sangre y esta discordia cesarán y todos los hombres serán como miembros de una sola familia… Que ningún hombre se gloríe de que ama a su patria; que más bien se gloríe de que ama a sus semejantes…"

Éstas son, más o menos, las palabras que puedo recordar y que, además de muchas otras, yo escuché de labios de Bahá u lláh. Que aquellos que las lean consideren por sí mismos si tales doctrinas merecen muerte y prisión, y si el mundo más probablemente gane o pierda por su difusión. (Entrevista , visita realizada por Edgard Granville Browne miembro del Pembroke collage, cambridge, y eminente orientalista en años futuros. A Baháulláh en la primavera de 1890 en Akká(Haifa, Irrael).

El mensaje central que Bahá'u'lláh ofrece en este Día a la humanidad es el de la unidad y la justicia. Dos citas a menudo empleadas por los bahá'ís lo resumen: "Lo más amado de todo ante Mi vista es la justicia'. "La Tierra es un solo país, y la humanidad sus ciudadanos'. También afirmó: "El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad, son inalcanzables a menos que su unidad sea firmemente establecida'.(unidad en diversidad). Esta es la recomendación de Dios, el divino y omnisciente Médico, para nuestro desfalleciente mundo. Pronto el viejo orden será enrollado y uno nuevo será desplegado en su lugar. (Baháulláh(La Gloria de DIOS.

"¡OH Señor! Haz que se manifiesten en tus países almas humildes y sumisas con sus rostros iluminados por los rayos de guía, desprendidas del mundo, que alaben tu Nombre, proclamen tu alabanza y difundan la fragancia de tu santidad entre la humanidad."
"¡OH Dios, mi Dios! Ayuda a tus siervos leales a tener corazones afectuosos y sensibles. Asísteles para que difundan, entre todas las naciones de la tierra, la luz de guía que proviene del concurso de lo Alto."(Baháulláh).

  • El convenio de DIOS:

El convenio de DIOS: El contrato espiritual que vincula a Dios y la humanidad. La Fe Bahá'í reconoce dos convenios: primero, el convenio mayor, entre Dios, representado por la Manifestación de Dios por una parte, y humanidad en la otra, en el cual Dios promete continuar enviando la guía a la humanidad, mientras la humanidad, por su parte, promete obedecer y seguir estas enseñanzas cuando ellas vienen. Parte de este convenio mayor es la obligación que cada Manifestación de Dios tiene de indicar a sus seguidores, la avenida y aceptación de la siguiente Manifestación. Segundo, el convenio menor, que obliga a los individuos Bahá'ís a aceptar la jefatura de los designados sucesores de Bahá'u'lláh y las instituciones administrativas de la Fe. La firmeza en el convenio es una de las principales virtudes religiosas Bahá'ís y no incluye sólo aceptación de la legitimidad de la institución Bahá'í sino mucho más generales actitudes de lealtad y compromiso sincero con la Fe Bahá'í y la comunidad Bahá'í. Desafiar la autoridad del centro de la Fe Bahá'í es la ofensa espiritual más seria que un Bahá'í puede cometer. Es llamado rompimiento del Convenio y se considera que es una enfermedad espiritual y se castiga con la expulsión de la comunidad.

Por Amor de DIOS a la humanidad, Dios hizo un pacto, una alianza con Abraham, prometiéndole que nunca dejaría de Mandar profetas, Educadores Divinos a la humanidad.

De las tres esposas de Abraham, Sara, Agar y cetura descendieron tres líneas distintas de mensajeros de DIOS, de Isaac, el hijo de Sara, descendieron: Moisés y Jesucristo, de Ismael, el hijo de Agar, descendieron: Muhammad y El Báb y de su esposa cetura , descendió : Bahá ´ u ´ u lláh. Este fue el pacto perpetuo, el gran convenio que DIOS hizo con Abraham, prometiéndole que por su linaje descendieran grandes Reveladores.

El propósito de DIOS al crear al hombre ha sido y siempre será el de capacitarlo para que pueda reconocer a su creador y alcance su presencia. Todos los libros sagrados y las más importantes escrituras divinamente reveladas dan testimonio inequívoco de este más excelente objetivo, de esta meta suprema. (Bahá ´ u ´ lláh).

El aspecto más distintivo de la comunidad mundial bahá'í es su unidad. A diferencia de prácticamente todos los movimientos sociales y religiosos importantes, la Fe Bahá'í ha resistido la división en facciones y sectas. Esta unidad esencial ha sido conseguida en gran parte debido a que en las escrituras Bahá'ís se han hecho detalladas provisiones sobre su interpretación, sucesión y liderazgo.

Los Bahá'ís creen que Bahá'u'lláh estableció un nuevo Convenio entre Dios y la humanidad acorde con la madurez actual de la raza humana. La evidencia más tangible de este Convenio es la forma de sucesión en el liderazgo delineada por Bahá'u'lláh, un sistema que es único en la historia religiosa y que asegura la protección de la unidad de la comunidad bahá'í.

Antes de su fallecimiento, Bahá'u'lláh escribió su voluntad y testamento y nombró a su hijo mayor, 'Abdu'l- Bahá (1844-1921), como lider de la Fe Bahá'í. Los escritos de 'Abdu'l-Bahá también son reconocidos como fuente autorizada de las enseñanzas. Hacia el final de su vida realizó diversos viajes por Europa y Norteamérica para proclamar el mensaje de Bahá'u'lláh; en dichos viajes pronunció innumerables conferencias en universidades, iglesias, sinagogas, colegios, centros culturales y reuniones de gentes de alto rango. Sus declaraciones atrajeron la atención de muchas personas sobresalientes, como Khalil Gibrán.

'Abdu'l-Bahá, a su vez, nombró a su nieto mayor, Shoghi Effendi (1896-1957), el "Guardián de la Fe" y su sucesor. Él guió a la comunidad bahá'í desde 1921 hasta 1957. Con el fallecimiento de Shoghi Effendi, la línea de guías hereditarios finalizó. En 1963, siguiendo instrucciones escritas de Bahá'u'lláh, 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi, se celebró una convención internacional en el Centro Mundial bahá'í en Haifa para elegir la primera Casa Universal de Justicia.

Elegida cada cinco años por los miembros de las Asambleas Espirituales Nacionales, la Casa Universal de Justicia dirige los asuntos espirituales y administrativos de la comunidad mundial bahá'í. Dotada por Bahá'u'lláh con autoridad para legislar sobre los asuntos no mencionados en las escrituras Bahá'ís, la Casa Universal de Justicia es la institución que mantiene unificada y flexible a la comunidad, capaz de responder a las necesidades y condiciones de un mundo siempre cambiante.

El Convenio Mayor (también llamado "el Convenio Eterno") concierne a la promesa por parte de Dios, dado a través de una de las Manifestaciones de Dios que Él no dejará a la humanidad sin guía y enviará por consiguiente una próxima Manifestación de Dios. La parte de la humanidad en el acuerdo es que obedecerá la ley de Dios tal como es dispensada por la presente Manifestación y reconocerá y obedecerá a la próxima Manifestación cuando ella llegue. Este convenio se resume más sucintamente por el Báb en el Bayán Persa: El Señor del universo jamás ha designado a un profeta ni ha enviado un Libro sin haber establecido su convenio con todos los hombres, apelando su aceptación de la próxima Revelación y del Libro siguiente; pues las efusiones de su bondad son incesantes e ilimitadas." (Bayán Persa 6:16; SWB 87)'Abdu'l-Bahá describe la sucesión de los convenios establecidos por las sucesivas manifestaciones sucesivas: "Su Santidad Abraham... hizo un convenio referente a Su Santidad Moisés y dio las buenas nuevas de Su venida. Su Santidad Moisés hizo a un convenio acerca del Prometido, es decir Su Santidad Cristo, y anunció las felices nuevas de Su Manifestación al mundo. Su Santidad Cristo hizo un convenio acerca del Paráclito y dio la noticia de Su venida. Su Santidad el Profeta que Muhammad hizo un convenio en relación a Su Santidad el Báb y el Báb era el prometido de Muhammad, para quien Muhammad dio la noticias de Su venida. El Báb hizo un Convenio acerca de la Belleza Bendita Bahá'u'lláh y dio las felices nuevas de la venida de la Belleza Bendita quien era el prometido por Su Santidad el Báb. Bahá'u'lláh hizo un convenio acerca de un prometido que se pondrá de manifiesto no antes de mil años, (después de mil o miles de años, depuse de Su Revelación).
Bahá'u'lláh demanda ser el realizador del convenio establecido por todos los profetas del pasado acerca de un gran día en el futuro cuando todas las promesas de Dios serán cumplidas. "La Revelación que desde tiempo inmemorial ha sido aclamada como el Propósito y Promesa de todos los profetas de Dios y como el más caro deseo de sus mensajeros, ha sido ahora manifestada a los hombres por virtud de la penetrante Voluntad del Todopoderoso y de su irresistible mandato. El advenimiento de tal Revelación ha sido anunciado en todas las Sagradas Escrituras."
La parte de la humanidad del arreglo convenial desde el punto de vista de las enseñanzas bahá'ís puede resumirse mejor en la frase de apertura del Kitáb-i-Aqdas:
"El primer deber prescrito por Dios a Sus siervos es el reconocimiento de Aquel que es la Aurora de Su Revelación y la Fuente de Sus leyes, Quien representa a la Deidad tanto en el Reino de Su Causa como en el mundo de la creación. El que haya cumplido este deber ha logrado todo bien; y el que esté privado de él se ha extraviado, aunque fuese autor de toda obra justa. Incumbe a todo el que alcance esta muy sublime estación, esta cumbre de trascendente gloria, observar cada uno de los preceptos de Aquel que es el Deseo del mundo. Estos dos deberes son inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así lo ha decretado Quien es la Fuente de inspiración divina."
Bahá'u'lláh mantuvo la continuación del convenio mayor en el futuro declarando que a su debido tiempo otra Manifestación de Dios se levantaría pero que esto no ocurriría durante por lo menos unos mil años: "Quienquiera que sostenga la pretensión de ser una Revelación directa de Dios, antes de la expiración de un lapso de mil años, tal hombre es, con seguridad, un impostor mentiroso."

El Convenio Menor:
El Convenio Menor se refiere al acuerdo entre una Manifestación de Dios y sus seguidores con respecto a la continuación de la autoridad en su religión. Aunque se considera haber existido precedentes de esto en las religiones anteriores . Shoghi Effendi afirma que ninguna religión anterior tiene el asunto de la sucesión como importante ni el nombramiento del sucesor ha sido claro. El hecho de que la sucesión de la autoridad y las instituciones centrales de la Fe de Bahá'í se haya establecido por documentos escritos para que ellos no pudieran cuestionarse después se enfatiza por Shoghi Effendi como un "rasgo distintivo de la religión de Bahá'u'lláh".
El convenio menor fue ampliado por 'Abdu'l-Bahá en su 'Voluntad y Testamento' ; por el nombramiento de Shoghi Effendi como Guardián de la Fe de Bahá'í. En este documento, 'Abdu'l-Bahá también afirma la autoridad de la Casa Universal de Justicia, confirmando así como la otra institución en que la dirección se ha conferido por los procesos del Convenio Bahá'í. Shoghi Effendi escribe del 'Voluntad y Testamento' es el resultado de la "mística unión" entre Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá. "Las energías creadoras liberadas por la Ley de Bahá'u'lláh al penetrar y desarrollarse en la mente de 'Abdu'l-Bahá, dieron lugar por su propio impacto y estrecha acción mutua, al nacimiento de un Instrumento que puede considerarse como la Carta Magna del Nuevo orden Mundial…" Además de las funciones para la dirección de la comunidad bahá'í, conferidos a 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi, el Convenio confiere en 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi la posición de ser los únicos intérpretes autorizados de la escritura bahá'í. En el Kitáb-i-Aqdas, Bahá'u'lláh establece: "Remitid lo que no entendáis del Libro" a 'Abdu'l-Bahá (KA 174). De la misma forma 'Abdu'l-Bahá declara que Shoghi Effendi es "el expositor de las palabras de Dios"
También se deriva la autoridad de la Casa Universal de Justicia de la evolución del convenio. Lo siguiente es tomado de su Constitución:
"La procedencia, la autoridad, los deberes, la esfera de acción de la Casa Universal de Justicia derivan todas de la Palabra revelada de Bahá'u'lláh la que, junto con las interpretaciones y exposiciones del Centro del Convenio y del Guardián de la Causa -quien, después de 'Abdu'l-Bahá, es la única autoridad en la interpretación de las Escrituras Bahá'ís- constituyen los términos de referencia obligatorios de la Casa Universal de Justicia y son el lecho de roca de sus cimientos. La autoridad de estos Textos es absoluta e inmutable hasta el momento en que Dios Todopoderoso revele Su nueva Manifestación, a Quien pertenecerá toda autoridad y poder"
El propósito del Convenio:
El propósito del convenio se explica en varios pasajes de las escrituras bahá'ís. Siendo que el propósito de la religión es afirmar el establecimiento de la unidad y concordia entre la humanidad. Bahá'u'lláh advierte, en su 'Libro del Convenio': ¡Oh siervos! Que los medios para lograr el orden no se conviertan en motivo de confusión, y que el instrumento de la unión no dé ocasión para la discordia." El convenio establecido en este libro fue específicamente para anticipar tal desarrollo. 'Abdu'l-Bahá confirma que el propósito central del convenio fue impedir cisma y disensión:
"Ya que grandes diferencias y divergencias de creencia sectaria se habían levantado a lo largo del pasado, cada hombre con una nueva idea atribuyéndola a Dios, Bahá'u'lláh deseó que no hubiese cimiento o razón para la discordia entre los Bahá'ís. Por consiguiente, con Su propia pluma Él escribió el Libro de Su Convenio, dirigiéndose a todas las gentes del mundo, diciendo, "verdaderamente, yo he señalado a Uno Quien es el Centro de Mi Convenio. Todos deben obedecerlo; todos deben volverse a Él; Él es el Expositor de Mi Libro, y Él está informado de Mi propósito. Todos deben volverse a Él. Todo lo que Él dice es correcto, pues, verdaderamente, Él conoce los textos de Mi Libro. Como Él, nadie conoce Mi Libro." El propósito de esta declaración es que nunca debe haber discordia ni divergencia entre los Bahá'ís sino que ellos siempre deben estar unidos y deben estar de acuerdo."
La misión específica de Bahá'u'lláh se relaciona con la unidad mundial. El papel del convenio como el garante de la unidad de la comunidad bahá'í se une indisolublemente con la meta de unidad mundial: "Es evidente que el eje de la unidad del mundo de humanidad es el poder del Convenio y nada más."
Shoghi Effendi también se refiere al convenio como el medio para dirigir y controlar el poder espiritual liberado por la venida de Bahá'u'lláh: "Para dirigir y canalizar estas fuerzas" y "para garantizar su operación armoniosa y continua después de Su ascensión." Él se refiere a su propósito para "perpetuar la influencia de esa Fe, asegurar su integridad, protegerla del cisma, y estimular su expansión mundial…"
El Poder del Convenio:
Puesto que es el punto focal de unidad tanto para la comunidad de bahá'í como finalmente para el mundo y también es el cauce para el energías espirituales liberadas por Bahá'u'lláh, el Convenio se describe en las escrituras bahá'ís como dotado de poder. De hecho se ve como la fuerza motivadora detrás de todas las fuerzas positivas que trabajan en el mundo: "El poder del Convenio es como el calor del sol, que vivifica y promueve el desarrollo de todas las cosas creadas sobre la tierra. La luz del Convenio, en forma similar, es la educadora de las mentes, los espíritus, los corazones y las almas de los hombres."
La Firmeza en el Convenio:
Siendo la institución del convenio un componente tan central y vital de la Fe Bahá'í, la firmeza en el convenio es considerada en los textos Bahá'í como una de las virtudes religiosas principales. En su sentido más general, esto significa ejemplificar las leyes y enseñanzas de la Fe de Bahá'í:
"Debéis comportaros en tal forma que os permita destacar, marcada y brillantemente como el sol, entre otras almas. Si alguno de vosotros llegara a entrar a una ciudad, deberá convertirse en el centro de atracción, por razones de sinceridad, su integridad y su devoción, su honestidad y fidelidad, su veracidad y su benevolencia hacia todas las gentes del mundo…Hasta que no alcancéis esta posición, no podréis decir que habéis sido fieles al Convenio y Testamento de Dios. Pues Él, mediante irrefutables Textos, ha establecido con todos nosotros un Convenio obligatorio, que nos exige actuar de acuerdo con sus sagradas instrucciones y consejos."
En un sentido más específico, la firmeza en el convenio se refiere a la convicción interna del bahá'í individual de que la guía del centro de la Fe Bahá'í (sea esta la de 'Abdu'l-Bahá o Shoghi Effendi en el pasado o de la Casa Universal de Justicia en la actualidad) representa la voluntad de Dios: "Cualquier cosa que ellos decidan es de Dios." Shoghi Effendi relaciona el éxito y progreso de la Fe Bahá'í a esto:
"Ni la administración, ni el trabajo general de enseñanza de la Causa , progresarán, ni se podrá lograr nada, a menos que los creyentes sean verdaderamente bahá'ís firmes, profunda y espiritualmente convencidos…Pero una vez que un bahá'í tiene la convicción profunda de la autoridad de Dios, investida en el Profeta, conferida al Maestro y por Él a los Guardianes, la que fluye a través de las Asambleas y crea un orden basado en la obediencia, una vez que un bahá'í tiene eso, nada lo puede hacer vacilar."

  • Tabla escrita por Baha´u´llah , para todos los cristianos del mundo:

Esta es la Tabla Más Sagrada enviada desde el santo reino para quien ha fijado su rostro en el Objeto de la adoración del mundo, Aquel quien descendió del cielo de la eternidad investido con trascendente gloria.
En nombre del Señor, el Señor de gran gloria.
Ésta es una Epístola que proviene de nuestra presencia, para aquel a quien los velos de los nombres no pudieron apartarle de Dios, creador de cielo y tierra, para que sus ojos puedan regocijarse en los días de su Señor, el que Ayuda en el Peligro, Quien Subsiste por Sí Mismo.
Di: ¡Oh seguidores del Hijo! (Jesucristo) ¿Os habéis apartado de Mí debido a mi Nombre?
¿Por ello no lo habéis pesado en vuestros corazones? Día y noche habéis estado llamando a vuestro Señor, el Omnipotente, pero cuando Él hubo descendido en su gran gloria desde el cielo de la eternidad, os habéis apartado de Él y permanecisteis sumidos en la negligencia.
Reflexionad sobre aquellos que rechazaron al Espíritu (Jesucristo) cuando vino a ellos con manifiesto dominio. Cuán numerosos los fariseos que en su nombre se han recluido en las sinagogas, lamentándose por su separación de Él, y aún así, cuando los portales de la reunión fueron abiertos de par en par y la luminaria
divina brilló resplandeciente desde el Manantial de la Belleza, no creyeron en Dios, el Exaltado, el Poderoso.
No lograron alcanzar su presencia a pesar de que su advenimiento había sido prometido en el Libro de Isaías al igual que en los
Libros de los Profetas y Mensajeros. Ninguno de ellos volvió su rostro hacia el Manantial de divina misericordia, a excepción de aquellos desprovistos de todo poder entre los hombres. Y aún así, hoy, todo hombre dotado de poder e investido de soberanía se enorgullece en su Nombre.
Por otra parte, acuérdate del que sentenció a muerte a Jesús. Era el más erudito de su época en su país, mientras que aquel que era solo un pecador, creyó en Él. Tenlo en cuenta y sé de los que
observan la advertencia.
Igualmente, reflexiona acerca de cuán numerosos son en este momento los monjes que se han recluido en sus iglesias, llamando al Espíritu, pero cuando Éste apareció a través del poder de la verdad, no lograron acercarse a Él y son contados entre los descarriados. Felices son quienes las han abandonado y han vuelto su rostro hacia Aquél Quien es el Deseo de todo lo que hay en los cielos
y en la tierra.
Leen el Evangelio y aún así rehúsan reconocer al señor Todo Glorioso, a pesar de que ha venido mediante la potencia de su exaltado, su poderoso y bondadoso dominio. Nos, en verdad, hemos venido por amor a vosotros, y hemos soportado los infortunios del mundo para vuestra salvación. ¿Huís de Aquél que ha sacrificado su vida para que seáis vivificados? Temed a Dios, OH seguidores del Espíritu y no sigáis los pasos de cada teólogo que se ha extraviado lejos.
¿Os imagináis que Él ha buscado sus propios intereses, cuando en todo momento ha estado amenazado por las espadas de los enemigos, o que ha buscado las vanidades del mundo después que ha sido confiado en la más desolada de las ciudades?
Sed justos en vuestro juicio y no sigáis las huellas de los injustos.
Abrid las puertas de vuestros corazones. Aquel Quien es el Espíritu
verdaderamente está ante ellas. ¿Por qué os mantenéis apartados de Quien ha querido acercaros a un Lugar Resplandeciente? Di: Nos, en verdad, os hemos abierto las puertas del Reino. ¿Atrancaréis las puertas de vuestras casas ante mi rostro? Ello, en verdad, no es otra cosa que grave error. Él nuevamente ha descendido del Cielo tal como lo hizo la primera vez.

Cuidado, no sea que discutáis lo que El proclama, tal como la gente anterior a vosotros disputara sus expresiones. Así os instruye el verdadero, si tan solo pudieseis percibirlo.
El Río Jordán se une al Más Grande Océano, y el Hijo en el santo valle, exclama: "¡Aquí estoy, aquí estoy, OH Señor, mi Dios!", mientras el Sinaí circunda al derredor de la Casa, y la Zarza Ardiente llama en alta voz: "Aquel Quien es el Deseado ha venido en su trascendente majestad". Di: ¡He aquí! ¡El Padre ha venido, y todo lo que se os ha prometido en el Reino se ha cumplido!
Esta es la Palabra que el Hijo ocultó cuando dijo a los que Le rodeaban: "No lo podéis soportar ahora". Y cuando se cumplió el tiempo anunciado y la Hora hubo sonado, brilló la Palabra sobre el horizonte de la Voluntad de Dios. Cuidado, OH seguidores del Hijo, no sea que la arrojéis tras de vosotros. Asíos firmemente a ella. Es mejor para vosotros que todo lo que poseéis.
Verdaderamente, Él está cerca de aquellos que hacen el bien. La Hora que hemos ocultado al conocimiento de los pueblos de la tierra y al de los ángeles favorecidos, ha acaecido.

Di: verdaderamente, Él Me ha testificado, y Yo Le testifico. En verdad, Él no ha propuesto a otro más que a Mí. De ello es testigo toda alma comprensiva y justa.
Aunque acosado por incontables aflicciones, emplazamos al pueblo a volverse a Dios, el Señor de los nombres. Di: esforzaos para lograr aquello que os ha sido prometido en los Libros de Dios, y no transitéis por la senda del ignorante, Mi cuerpo ha soportado encarcelamiento para que podáis libraros de la esclavitud del ego. Fijad entonces, vuestros rostros en su semblante, y no sigáis las huellas de cada hostil opresor. Verdaderamente, Él ha consentido ser
amargamente degradado para que vosotros pudieseis alcanzar la gloria, y aún así, os estáis divirtiendo en el valle de la negligencia, Él, en verdad, vive en la más desolada de las moradas por amor a vosotros, mientras vosotros moráis en vuestros palacios.
Di: ¿No oís la voz del Pregonero, llamando en alta voz en el desierto del Bayán, trayéndos las buenas nuevas del advenimiento de vuestro Señor, el Todo Misericordioso? ¡Mirad! Él ha venido a la sombra protectora del Testimonio, investido con pruebas y evidencias concluyentes, y aquellos que verdaderamente creen en Él, consideran su presencia como la encarnación del Reino de Dios.
Bendito es el hombre que se ha vuelto hacia Él, y desgraciados aquellos que Le niegan o dudan de Él.
Anúnciales a los sacerdotes: ¡He aquí! Aquel Quien es el Soberano ha llegado, Salid de tras el velo en nombre del Señor, Quien hace bajar la cerviz a todos los hombres. Proclamad, entonces, a toda la humanidad las buenas nuevas de esta poderosa, de esta gloriosa Revelación, verdaderamente, Aquel Quien es el Espíritu de verdad, ha venido para guiaros a toda verdad. Él no habla impulsado por su propio ser, sino por orden de Aquel Quien es el omnisciente, el Sapientísimo.
Di: Él es Quien ha glorificado al Hijo y ha exaltado su Causa. Abandonad, OH pueblos de la tierra, aquello que tenéis, y asíos firmemente a lo que os ha ordenado el Todopoderoso, Quien es el Portador de la Confianza de Dios. Depurad vuestros oídos y volved vuestros corazones hacia Él, para que podáis oír la más maravillosa llamada que ha surgido del Sinaí, la habitación de vuestro Señor, el
Más Glorioso. En verdad, os acercará al Lugar donde percibiréis el esplendor de la luz de su semblante que resplandece sobre este luminoso Horizonte.
¡OH concurso de sacerdotes! Abandonad las campanas, y luego salid de vuestras iglesias, os incumbe, en este día, proclamar en alta voz el Más Grande Nombre entre las naciones. ¿Preferís guardar silencio, en tanto toda piedra y todo árbol proclama: "¡El Señor ha venido en su gran gloria!"? Bienaventurado el hombre que se ha apresurado hacia Él. Verdaderamente, él es contado entre aquellos cuyos nombres serán registrados eternamente y quienes serán mencionados por el concurso en lo Alto. Así ha sido decretado por el Espíritu en esta maravillosa Tabla. Aquel quien emplaza a los hombres en mi nombre, es verdaderamente mío, y habrá de demostrar lo que está más allá del poder de todos los que están en la tierra. Seguid la Senda del Señor y no los pasos de aquellos que están sumidos en la negligencia.
Bienaventurado sea el adormecido quien animado por la Brisa de Dios se levantó entre los muertos dirigiendo sus pasos hacia el sendero del Señor. Ciertamente, tal hombre es considerado, a la vista
de Dios, el Verdadero, como una joya entre los hombres y es contado entre los dichosos.
Di: La Luz de su Revelación ha despuntado en el oriente; los signos de su dominio han aparecido en el occidente. Ponderad esto en vuestros corazones, OH pueblo, y no seáis de los que han errado penosamente cuando mi Recuerdo vino hasta ellos por mandato del omnipotente, el Todo Alabado. Que la Brisa de Dios os despierte. En verdad, ella ha soplado sobre el mundo. Bienaventurado aquel
que ha descubierto su fragancia y ha sido contado entre los bien seguros.
¡OH concurso de obispos! Sois las estrellas del cielo de mi conocimiento. Mi misericordia no desea que os precipitéis a tierra. Sin embargo, mi justicia declara: "Esto es lo que el Hijo ha decretado". Y todo cuanto ha procedido de su irreprochable, su veraz y confiable boca, no podrá ser alterado jamás. Las campanas, ciertamente, repican en mi Nombre, y se lamentan por Mí, pero mi
espíritu se regocija con manifiesta alegría. El cuerpo del Amado anhela la cruz, y su cabeza ansía la lanza, en el sendero del Todo Misericordioso. La superioridad del opresor no puede en modo alguno disuadirlo de su propósito.
Hemos emplazado a todas las cosas creadas a alcanzar la presencia de tu Señor, el Rey de todos los nombres. Bendito es el hombre que ha fijado su rostro en Dios, el Señor del Día del Juicio Final.
¡OH concurso de monjes! Si optáis por seguirme, os haré herederos de mi Reino, y si transgredís contra Mí, soportaré pacientemente mi sufrimiento, y Yo, en verdad, soy el Que Siempre Perdona, el Misericordioso.
¡OH tierra de Siria! ¿Qué ha sido de tu rectitud? Tú eres, ciertamente, ennoblecida por las pisadas de tu Señor. ¿Has percibido la fragancia de la reunión celestial, o eres contada entre los negligentes?
Belén se ha puesto en movimiento con la Brisa de Dios. Escuchamos su voz que dice: "¡OH generosísimo Señor! ¿Dónde se ha establecido tu gran gloria? Los fragantes aromas de tu presencia me han vivificado, luego de haberme desvanecido por la separación de Ti. Alabado seas por cuanto has quitado los velos y has venido con poder en evidente gloria." La llamamos desde tras el Tabernáculo de
Majestad y Grandeza, diciendo: "¡OH Belén! Esta luz ha aparecido en el oriente y ha viajado hacia el occidente, hasta que llegó a ti en el atardecer de su vida.
Dime pues: ¿Reconocen los hijos al Padre y Le aceptan, o Le niegan, así como el pueblo de otro tiempo Le negó (Jesús)?" Entonces ella exclamó diciendo: "Tú eres en verdad, el Omnisciente, el Bien Informado."
Verdaderamente, contemplamos a todas las cosas creadas inclinadas a ser nuestro testigo. Algunos Nos conocen y son testigos, mientras que la mayoría son testigos pero no Nos conocen.
El Monte Sinaí está agitado con la alegría de contemplar nuestro semblante. Ha elevado su dominante voz en la glorificación de su señor, diciendo: "¡OH Señor! Siento la fragancia de tu vestidura. Me parece que estás cerca, investido con los signos de Dios. Tú has ennoblecido a estas regiones con tus pisadas.
Grande es la bienaventuranza de tu pueblo, si solo pudieran conocerte e inhalar tus suaves aromas; y desdichados son los que están profundamente dormidos."
Dichoso eres tú, por haber vuelto tu rostro hacia mi semblante, por cuanto has rasgado los velos, destrozado los ídolos y reconocido a tu eterno Señor. El pueblo del Qur’án se ha levantado en contra nuestra sin una prueba clara o evidencia, atormentándonos en todo momento con una nueva tortura. Ociosamente se imaginan que las tribulaciones pueden frustrar nuestro propósito. Vano es en
verdad lo que han imaginado. Verdaderamente, tu Señor es Quien ordena todo cuanto Le place.
Nunca he pasado junto a un árbol sin que mi corazón se dirigiese a él, diciendo: "¡OH! Si fueses cortado en mi nombre, y mi cuerpo fuese crucificado sobre ti". Hemos revelado este pasaje en la Epístola al Sháh para que sirviese como una advertencia a los seguidores de las religiones. Verdaderamente, tu Señor es el Omnisciente, el Omnisapiente.
No te apenen las cosas que han perpetrado. Ciertamente son como muertos, y no viven. Déjalos a los muertos; luego vuelve tu rostro hacia Él, Quien es el Dador de Vida del mundo. Cuidado, no sea que los dichos de los negligentes te entristezcan. Sé firme en la Causa, y enseña a la gente con consumada sabiduría, Así te lo ordena el soberano de la tierra y del cielo. Él es, en verdad, el
Todopoderoso, el Más Generoso.
Dentro de poco, Dios exaltará tu recuerdo y escribirá con la Pluma de Gloria aquello que expresaste por su amor. Él es, en verdad, el Protector de los que hacen el bien.
Concédele mi recuerdo a uno llamado Murád, y dile: "Bendito eres tú, OH Murád, por cuanto has desechado tu propio deseo y has seguido a Quien es el Deseo de toda la humanidad."
Di: Bendito sea el adormecido que es despertado por mi Brisa. Bendito el desfallecido que es reanimado con mis revivificadores hálitos. Bendito el ojo que se solaza en la contemplación de mi belleza. Bendito el caminante que dirige sus pasos hacia el Tabernáculo de mi gloria y majestad. Bendito el angustiado que busca refugio bajo la sombra de mi dosel. Bendito el sediento que se precipita a las fluyentes aguas de mi amorosa bondad. Bendita el alma insaciable que ha desechado sus deseos egoístas por amor a Mí, y ha tomado su lugar en la mesa del banquete que he enviado para mis elegidos desde el cielo de la misericordia divina. Bendito el humillado que se aferra al cordón de mi gloria; y el necesitado que entra bajo la sombra del Tabernáculo de mi riqueza. Bendito el ignorante que busca la fuente de mi conocimiento; y el negligente que se adhiere al cordón de mi recuerdo. Bendita el alma que ha surgido a la vida por medio de mi hálito vivificador y ha ganado su admisión en mi Reino celestial. Bendito el hombre a quien los suaves aromas de la reunión conmigo le han agitado, y le han hecho acercarse a la Aurora de mi Revelación. Bendito el oído que ha escuchado, y la lengua que ha sido testigo, y el ojo que ha visto y reconoce al Señor, en su gran gloria y majestad, investido con grandeza y dominio. Benditos quienes han alcanzado su presencia. Bendito el hombre que ha buscado la iluminación del Sol de mi Palabra. Bendito aquel que ha adornado su cabeza con la diadema de mi amor. Bendito quien ha oído mi dolor y se ha levantado entre mi pueblo para ayudarme. Bendito aquel que ha dado su vida en mi sendero y ha soportado múltiples padecimientos por amor a mi Nombre. Bendito el hombre que, seguro de mi Palabra, se ha levantado de entre los muertos para celebrar mi alabanza. Bendito aquel que se ha extasiado con mis maravillosas melodías y ha rasgado los velos mediante la potencia de mi poder. Bendito aquel que se ha mantenido fiel a mi Convenio, y a quien las cosas de este mundo no le han impedido alcanzar mi Corte de santidad. Bendito el hombre que se haya desprendido de todo salvo de Mí, que se haya remontado en la atmósfera de mi amor, ganado la admisión en mi Reino, contemplado mis dominios de gloria, que haya bebido a grandes tragos de las aguas vivientes de mi generosidad, y su porción del río celestial de mi amorosa providencia, enterado de mi Causa, comprendido aquello que he ocultado dentro del tesoro de mis Palabras, y brillado desde el horizonte del conocimiento divino, ocupado en mi alabanza y glorificación. Él verdaderamente, es de los míos. Desciendan sobre él mi misericordia, mi amorosa bondad, mi munificencia y mi gloria.
Baha´u´llah.

• Profecía de Daniel (Dn.8:13/14) y Cristo: sobre la 1 y 2 venida de Jesucristo.
Dijo Daniel:"Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos pregunto a aquel que hablaba: ¿Hasta cuando durara la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejercito para ser pisoteados? Y el dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado" (Dn.8:13/14). Más tarde, en tiempos de Cristo, al preguntarle los discípulos sobre su segundo advenimiento y el día final. El les contesto que recordaran la profecía de Daniel: "Y estando el sentado en el monte de los olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo; Dinos ¿Cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del fin de siglo? Residiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe… Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que hablo el profeta Daniel (el que lee, entienda)…"(Mt.24:3/4 y 15).Con ello afirmaba Jesús que la profecía de Daniel había de cumplirse en su segunda venida.
Daniel, en los capítulos 8 y 9 de su libro, hace dos profecías sobre la fecha de la revelación de Jesús y otra sobre la revelación Bahai, Mencionare primero la de Jesucristo, la cual se cumplió a su debido tiempo. Dice DANIEL:"Aun estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mi como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y hablo conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus ruegos salio la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. En tiende, pues la orden y entiende la visión. Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable y sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a…"
A partir de que fecha se calcula esa profecía y, por otra parte, que significan esas semanas, pues se observa cierta contradicción ya que una vez habla de setenta semanas, y mas tarde de sesenta y dos semanas y siete semanas.
Considero que no es fácil de entender, pues si lo fuera no se trataría de palabras selladas y cerradas. A pesar de ello, veamos primeramente el significado de las semanas: Las setenta semanas corresponden a cuatrocientos noventa días; pero como, según la Biblia, el día equivale a un año, tendremos que estos cuatrocientos noventa días significan cuatrocientos noventa años.
En cuanto a la fecha de partida para añadir tales años, se menciona en la misma profecía cuando dice:"…desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén ". El problema estriba en que la orden para tal restauración se repitió en cuatro ocasiones: la primera la dio Ciro en el año 536 a.c. según menciona el libro de Esdras; la segunda, Darío de Persia en 519 a.c.; según consta en el mencionado libro de Esdras; el tercer edicto fue lanzado por Artajerjes en 457 a.c.; recogido asimismo por Esdras; y el cuarto también por Artajerjes; según menciona Nehemias, y publicado en 444 a.c. De estas cuatro fechas, Daniel se refiere a la tercera, es decir el año 457ª.c. Ahora bien, la vida y revelación terrenas de Jesús duraron treinta y tres años ; pues esa edad tenia cuando lo crucificaron. Si añadimos treinta y tres a 457, obtendremos los cuatrocientos noventa años que profetizo Daniel y , por ende (por consecuencia), el cumplimiento de la profecía primera .
Y ahora, hablemos de las sesenta y dos semanas y siete semanas, mencionadas separadamente. Esto se debe a que la restauración del Templo duro siete semanas, es decir, cuarenta y nueve días o años. A partir de entonces empiezan las sesenta y dos semanas (que unidas a las siete hace sesenta y nueve) y, en la ultima, es decir la 69/70 sucedió la ascensión de Cristo.
Ahora, partiendo de la fecha del tercer edicto, al igual que hicimos para la primera avenida de Jesús (profetizada, por Daniel), llegaremos a los albores de la revelación Bahai . En efecto; ya sabemos que desde la promulgación del edicto al nacimiento de Jesús pasaron 457 años; de entonces hasta la víspera de la revelación Bahái pasaron 1843años, puesto que a partir de 1844 empieza la Era Bahai(con la declaración del EL BAB(LA PUERTA),Precursor de Baha u llah .
EL BAB, se refirió en sus escritos al orden de Baha u llah, titulo que le dio El BAB, Y significa: LA GLORIA DE DIOS. EL BAB fue martirizado por el clero musulmán, el 9 de julio de 1850, a los 31 años de edad, en 1844 se declara Enviado de DIOS, Y dijo Bienaventurado aquel que sigue a Baha u llah y su promesa fue cumplida 19 años después de la declaración de su misión,: Mirza Husayn-Ali(Baha u llah), abiertamente en 1863, declaro que EL era El prometido cuya venida había sido profetizada por todas las manifestaciones de DIOS de las edades anteriores).
Su mando estas dos cifras: 457 mas 1843, obtendremos 2300 que es el numero fijado por Daniel. El año 1844 era una fecha en la cual, en varias partes del mundo, había quienes esperaban la avenida del Señor, entre ellos el caso mas trágico fue el de William Millar, quien fundo la secta Cristiana de nominada "Los Adventistas del Séptimo Día", pues después de un profundo estudio de Daniel, saco la fecha de 1844 para dicho evento y, estaba tan seguro, que comenzó a anunciarla con una vehemencia sin igual y sus seguidores lo esperaban sin lugar a duda. Su equivocación fue que esperaban el descenso de Cristo literalmente del Cielo y por ello cuando apareció, EL Báb no se había producido, a si pues, llego la fecha sin que descendiera el Señor desde el cielo (literalmente) y el desdichado predicador murió en el año 1849 con la mayor desilusión y desesperanza.
Otras sectas cristianas por esas fechas se alojaron en tiendas de campaña alrededor del Monte Carmelo, en Haifa, Isrrael( lugar donde hoy esta La Tumba del Báb Y Abdu l-Bahá. Y La Casa universal de Justicia).
Isaías: "Acomtencera los postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a el todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán…"(Is.2:2/3).El Monte de Jehová es el Monte Carmelo.
Bahá u lláh , dirigiéndose al Carmelo, dice : "Da gracias a tu Señor, OH Carmelo; el fuego de tu separación de mi iba consumiéndote, cuando el océano de mi presencia surgió ante tu cara, alegrando tus osos y los ojos de toda la creación… llama a Sion, OH Carmelo y anuncia las jubilosas nuevas: El que estaba oculto a los ojos de los mortales, ha venido".
Ezequiel dice, "…Y he aquí la Gloria del DIOS de Israel, que venia del oriente; y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria (Ez. 43:2).Bahá’u'lláh enseña que Dios ha ido educando a la humanidad a lo largo de la historia, mediante el envío de Mensajeros o Profetas a distintos pueblos y naciones. Cada uno de estos Mensajeros o Manifestaciones de Dios ha traído las enseñanzas de Dios adecuadas a la mentalidad o coyuntura histórica del pueblo para el que fueron reveladas. Cuando la civilización evoluciona y requiere nuevos conocimientos y leyes, un nuevo Mensajero surge entre los seres humanos para revelar nuevas enseñanzas. Por esta razón no hay motivo para la discordia religiosa, pues todos los grandes Mensajeros provienen de un único Dios y obedecen a un mismo propósito. Bahá’u'lláh, el Mensajero de Dios para nuestra época, declara: "No puede haber duda alguna de que los pueblos del mundo, de cualquier raza o religión, derivan su inspiración de una única Fuente celestial y son los súbditos de un solo Dios. La diferencia entre las ordenanzas a las que están sometidos debe ser atribuida a los requisitos y exigencias variables de la época en la que fueron reveladas." (Baháulláh).

  • Cercanía a DIOS:

¡OH Hijo del Hombre! No te aflijas a menos que estés lejos de Nosotros. Y no te regocijes a menos que te acerques y vuelvas a Nosotros.
Bahá'u'lláh.
Es la rebeldía del corazón que lo aparta de Dios y lo condena a estar lejos de Él... aquellos corazones que son conscientes de su Presencia, están cerca de Él y deben considerarse como que se han aproximado a su trono.
Bahá'u'lláh.
¡El Dios único y verdadero es mi testigo! Este muy grande, este insondable y ondeante océano está cerca, asombrosamente cerca de vosotros. ¡Ved, está más próximo a vosotros que vuestra vena vital!
Bahá'u'lláh.
Mi amor está en ti; conócelo, para que Me encuentres junto a ti.
Bahá'u'lláh.
Ten por cierto que en el Bayán la purificación está considerada como el medio más aceptable para lograr el acercamiento a Dios y la más meritoria de las acciones.
El Báb.
Cuanto más puro y santificado llegue a ser el corazón del hombre, más cerca se aproxima a Dios y va revelándose en él la luz del Sol de la Realidad.
‘Abdu'l-Bahá.
Quienquiera que se acerque a Dios, es el más favorecido, ya sea hombre o mujer.
‘Abdu'l-Bahá.
La cercanía es, en verdad, del alma, no del cuerpo; y la ayuda que se implora, y la ayuda que llega, no es material sino del espíritu; no obstante, es mi esperanza que llegues a obtener la cercanía en todo sentido. Las dádivas de Dios abrazarán verdaderamente a un alma santificada, como la luz del sol lo hace con la luna y las estrellas; ten seguridad de ello.
‘Abdu'l-Bahá.
Mientras más nos acerquemos a Dios, más cerca Él está de nosotros...
‘Abdu'l-Bahá.
...La cercanía a Dios es posible a través de la devoción a Él, a través de la entrada al Reino, y el servicio a la humanidad; ella se obtiene por medio de la unión con la humanidad y por el amor benevolente hacia todos...
‘Abdu'l-Bahá.
En una palabra, acercarse a Dios exige el sacrificio de sí mismo, el renunciamiento y el perderlo todo por Él. Cercanía es semejanza.
‘Abdu'l-Bahá.
Debemos olvidamos del yo totalmente y dedicamos enteramente a Dios para que cada día y en cada momento deseemos hacer solamente lo que Dios quiere que hagamos y ello de la manera que Él desee.
Shoghi Effendi.

  • Confianza en DIOS:

Aquel que se entrega por completo a Dios, ciertamente, Dios estará con él y aquel que pone toda su confianza en Dios, verdaderamente, Él le protegerá de todo lo que pueda dañarle y le escudará de la iniquidad de todo tramador de mal.
Bahá'u'lláh.
La fuente de todo bien es la confianza en Dios, sumisión a sus mandatos, y complacencia con su santa voluntad y agrado.
Bahá'u'lláh.
¡OH Móvil Forma de Polvo! Deseo comunión contigo, pero tú no quieres confiar en Mí. La espada de tu rebelión ha derribado el árbol de tu esperanza. Estoy en todo momento cerca de ti, pero tú estás siempre lejos de Mí. He escogido gloria imperecedera para ti; sin embargo, tú has elegido para ti mismo vergüenza sin límite. Mientras aún haya tiempo, vuelve y no pierdas tu oportunidad.
Bahá'u'lláh.
Sé como una llama de fuego para mis enemigos y un río de vida eterna para mis amados y no seas de los que dudan.
Y si te sobreviniese aflicción en mi sendero, o degradación por mi causa, no te preocupes por ello.
Confía en Dios, tu Dios y Señor de tus padres...
Bahá'u'lláh.

En todos tus asuntos pon tu confianza en Dios, y déjalos a su cuidado. El te retribuirá con una recompensa que el Libro ha ordenado ser grande.
Bahá'u'lláh.
No toméis en cuenta vuestras limitaciones y debilidad; fijad vuestra mirada en el poder invencible del Señor, vuestro Dios, el Todopoderoso....Levantaos en Su nombre, poned toda vuestra confianza en El y estad seguros de la victoria final.
El Báb.
Sé dependiente de Dios. Abandona tu propia voluntad y aférrate a la suya, desecha tus propios deseos y arráigate a los de Él...
‘Abdu'l-Bahá.
Cuenta con Dios; confía en Él. Alábale y recuérdale continuamente. Él en verdad, troca la dificultad en tranquilidad, y la desgracia en consuelo, y el tráfago en completa paz.
‘Abdu'l-Bahá.
Nunca pierdas tu confianza en Dios. Ten siempre esperanzas, pues las dádivas de Dios nunca cesan de fluir sobre el hombre.
‘Abdu'l-Bahá.
El camino está lleno de piedras y hay muchas pruebas; pero, como usted dice, si los amigos tratan de aprender a vivir de acuerdo con las enseñanzas de Bahá'u'lláh, descubrirán que éstas, por cierto, operan misteriosa y poderosamente y que la ayuda siempre está cerca, que los obstáculos son superados y que el éxito al fin está asegurado.
Shoghi Efendi.
La confianza en Dios es, en verdad, el arma más segura y poderosa que un maestro bahá'í puede portar. Pues por su intermedio, no hay poder terrenal que pueda permanecer in conquistado, y ningún obstáculo que llegue a ser insuperable.
Shoghi Efendi.
La historia de nuestra Fe está llena de testimonios de los hechos sobresalientes llevados a cabo por individuos realmente simples e insignificantes, quienes se convirtieron en verdaderos faros de luz y en torres de fortaleza, debido a su confianza en Dios, habiéndose levantado para proclamar su Mensaje.
Shoghi Efendi.
...cuando ponemos nuestra confianza en Él, Bahá'u'lláh soluciona nuestros problemas y abre el camino.
Shoghi Efendi.

 

Trabajo realizado por:

Jesús Rafael González García.

(Miembro de la comunidad internacional Bahái ) FE Bahái.

Libros consultados: Contestación a unas preguntas, de Abdu´ l Bahá. Pasaje de los escritos; Las palabras ocultas; La Proclamación (de Baháulláh). El Deseo del mundo,( de Rúhiyyih Rabbani). Administración bahái. El advenimiento de la justicia Divina, La Dispensación de Baháulláh, Llamado a la naciones (de Shoghi Effendi). La fuente de Todo bien.

 


Partes: 1, 2, 3


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