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Charles Darwin y el darvinismo




Enviado por mtamayo



Partes: 1, 2

    1. Sus ancestros
    familiares

    2. Infancia y juventud, primeros
    estudios

    3. Su vida en edimburgo
    (1825-1827

    4. Su vida en cambridge
    (1828-1831)

    5. El viaje del "beagle"
    (1831-1836)

    6. En londres
    (1836-1842)

    7. La vida en
    down

    8. El círculo de
    amigos

    9. Sus libros sobre
    evolución

    10. Su obra
    botánica

    11. Sus últimos
    años

    12. Perfil humano de
    darwin

    13. Impacto de la obra
    de darwin

    14. Criticas a darwin y
    al darvinismo

    15. Extrapolaciones
    abusivas del darvinismo

    16. Estado actual de las
    ideas de darwin

    17.
    Bibliografía

    1. Sus ancestros
    familiares

    Su padre, Robert Waring Darwin, era un
    famoso médico rural, hombre
    sencillo, miembro de la Sociedad Real de
    Londres. Robert Darwin era un padre dominante, por quién
    Charles sentía gran afecto, admiración y sobre todo
    respeto. Cuando
    Charles Darwin hablaba de su padre, le gustaba comenzar con la
    frase: "Mi padre, que fue el hombre
    más sabio que he conocido". Robert Waring Darwin era hijo
    del célebre médico, botánico y poeta Erasmus
    Darwin, eminente por sus conocimientos de ciencia,
    literatura y
    filosofía. Erasmus Darwin había expuesto en 1794 en
    su obra "Zoonomia, or the Laws of Organic Life", ideas acerca de
    la evolución biológica, las cuales eran
    vagas e inciertas, dado el nivel alcanzado por la biología de entonces.
    Erasmus Darwin era un furibundo antiesclavista, al igual que su
    amigo Josiah Wedgwood. Este último era un célebre
    artesano y ceramista, que fabricaba una cerámica fina tan
    solicitada que su familia
    alcanzó preeminencia social y seguridad
    financiera. Fue el creador del gres y el inventor del
    pirómetro que llevan su nombre. Construyó un pueblo
    modelo para
    los obreros de su fábrica, que llamó Etruria. El
    Doctor Erasmus Darwin se casó dos veces y tuvo 14 hijos.
    Del primer matrimonio, con
    Mary Howard, tuvo cinco hijos, de los cuales el tercero, Robert
    Waring Darwin, padre de Charles, se casó con Susannah
    Wedgewood, hija de Josiah Wedgewood. La madre de Charles Darwin,
    Susannah Wedgewood, poseía habilidad artística,
    inventiva y sentido práctico, así como una gran
    firmeza de carácter. Era miembro de la Comunidad
    Unitaria de Shrewsbury.

    2. Infancia y
    juventud,
    primeros estudios.

    Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de
    1809 en Shrewsbury, una villa ubicada en Shropshire, en el oeste
    de Inglaterra. En
    ese entonces, Shrewsbury era una ciudad de unos 20.000 habitantes
    situada en el campo. Charles Darwin fue el quinto de seis
    hermanos, el segundo varón, todos nacidos muy seguidos:
    Marianne, 1798; Caroline, 1800; Susan, 1803; Erasmus, 1804;
    Charles, 1809, y Catherine, 1810. La casa de los Darwin, "The
    Mount", estaba en Shrewsbury, a 35 km. de Maer, donde
    vivían los Wedgewood. Su madre falleció cuando
    Charles tenía 8 años, el 15 de julio de 1817. En
    consideración al luto de sus hermanas se evitaba hablar de
    ella. En años posteriores solamente recordará de su
    madre su lecho de muerte, su
    traje negro de terciopelo y su original mesa de
    trabajo.

    Charles Darwin realizó sus estudios elementales
    durante un año en la pequeña Escuela unitaria
    del reverendo G. Case (1817) y luego en el gran internado del Dr.
    Butler (Schrewsbury School), desde los nueve hasta los 16
    años. Según la costumbre de entonces, en la
    escuela le
    enseñaron solamente latín, griego y algunas
    nociones de historia antigua. Charles
    cumplía con sus deberes y se aprendía diariamente
    40 ó 50 líneas de Homero y
    Virgilio, aunque las olvidaba pronto. Darwin escribe: "Yo
    vivía íntegramente en el colegio, de manera que
    disfrutaba de la gran ventaja de poder llevar
    la vida de un verdadero estudiante; pero como la distancia hasta
    la casa de mi padre era poco más de una milla, a menudo
    iba corriendo cuando los recreos eran más largos entre la
    hora de pasar lista y la de cierre por la noche. Yo creo que en
    muchos aspectos esto me fue provechoso, porque mantuvo vivo en
    mí el apego a la casa y mi interés
    por ella".

    En la escuela, Charles sentía aversión por
    las materias, por las preguntas rutinarias y las contestaciones
    de receta. Sin embargo, tan pronto como le interesaba un tema,
    intentaba dominarlo. Se interesó por la geometría
    euclidiana, que conoció por un profesor particular, por
    problemas de
    ciencias
    naturales, de los cuales no se le enseñaba nada en el
    colegio, y por la pintura, la
    música,
    Shakespeare,
    Milton, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Scott y Byron. En el
    último año de colegio le gustaban las odas de
    Horacio, a quien admiraba.

    Charles Darwin parece haber sido más bien un
    soñador que un niño prodigio. Le gustaba realizar
    largos paseos solitario. Desde su más temprana juventud, fue
    un apasionado amante de la naturaleza. Como
    él dijo, "nació naturalista". Cualquier aspecto de
    la naturaleza
    suscitaba su curiosidad. Se le consideraba un niño
    corriente, o más bien algo bajo el promedio. Se le dijo
    que era mucho más lento para aprender que su hermana
    menor, Catherine, y en una ocasión su padre le
    reprendió: "Nunca serás nada, lo único que
    te preocupa es cazar, los perros y matar
    ratas, te convertirás en una vergüenza para ti mismo
    y para tu familia".

    Prefería coleccionar animales,
    conchas, huevos, minerales y
    vegetales y leer libros sobre
    la naturaleza. Durante el último año del colegio,
    su hermano Erasmus le inició en los fundamentos de la
    química.
    En una caseta en el jardín instalaron un pequeño
    laboratorio
    químico, donde trabajaban hasta altas horas de la noche.
    Charles recibió entonces el apodo de "Gas" por parte de
    sus compañeros de curso. El Dr. Butler se burlaba de su
    interés
    por la química, considerando que el humo y los
    malos olores eran más apropiados para quienes estaban
    destinados a trabajar en fábricas y lo reprendió en
    cierta ocasión en público, por perder así el
    tiempo
    inútilmente.

    3. Su vida en Edimburgo
    (1825-1827)

    Su padre creyó ver en Charles un futuro
    médico, como él. Cuando se presentaba la
    ocasión lo llevaba a las visitas médicas. Un
    aprendizaje
    semejante de la medicina era
    aún posible en aquella época. A los 16 años,
    en octubre de 1825, su padre lo sacó del colegio y lo
    envió a estudiar medicina, como su
    hermano mayor, a la Universidad de
    Edimburgo. Sin embargo, no logró adaptarse. Todas las
    asignaturas le parecían aburridas, excepto la
    química. Las conferencias sobre medicina le parecieron
    particularmente "terribles de recordar". Respecto al Dr. Duncan,
    quién dictaba tales conferencias, Darwin dice que "las
    lecciones de materia
    médica del Dr. Duncan a las 8 de la mañana, en
    invierno, me han dejado terribles recuerdos", "era tan erudito
    que su sabiduría no dejaba espacio a su sentido
    común". No podía soportar la vista de la sangre y no pudo
    resistir el espectáculo de dos operaciones de
    niños sujetos con correas, sin utilizar anestesia, de las
    que salió corriendo antes de que terminaran. Su recuerdo
    lo obsesionó durante años. Siendo estudiante de
    medicina, Charles practicaba por su cuenta y llegó a tener
    una docena de pacientes. En aquel tiempo se dio
    cuenta que su padre le dejaría una herencia que le
    permitiría vivir bien sin necesidad de trabajar, lo cual
    fue "suficiente para poner freno a todo gran esfuerzo por
    aprender medicina". Charles pensó que tenía la
    libertad de
    dedicarse a sus colecciones. En Edimburgo, el profesor de
    Historia Natural
    y geología
    Robert Jamenson había fundado para los estudiantes la
    Sociedad
    Pliniana local, que se reunía en el sótano de la
    Universidad. A
    ella perteneció Darwin, tomó parte en sus
    excursiones de Historia Natural y a los 18 años, a
    comienzos de 1826, leyó ante
    ella sus primeras conferencias científicas, el
    descubrimiento que los llamados "huevos de flustra" son larvas
    ciliadas, y que ciertos cuerpos pequeños considerados
    entonces como algas son los óvulos de una sanguijuela
    (Pontobdella muricata).

    En esa época pagaba a un negro para que le
    enseñara a disecar pájaros. Gracias a William
    MacGillivray, ornitólogo y conservador del Museo de
    Historia Natural, su interés se dirigió con mayor
    fuerza hacia
    la zoología, especialmente por los moluscos y otros
    animales
    marinos. Con él ensayó la taxidermia y
    realizó algunos pequeños trabajos de investigación. Darwin conoció al Dr.
    Robert Edmund Grant, cuyo entusiasmo por el lamarquismo no lo
    logró contagiar. Aunque Darwin conocía ideas
    similares, expuestas por su abuelo en Zoonomía, que
    entonces releyó, aparentemente no se preocupaba por el
    origen de las especies. Durante los años que
    estudió en Edimburgo, Darwin se entusiasmó con el
    famoso libro "Natural
    Theology or Evidences of the Existence and Attributes of the
    Deity collected from the Appearances of Nature", publicado en
    1802 por el teólogo William Paley. Darwin lo leyó con
    deleite y encontró su lógica
    tan poderosa como la de Euclides y aprendió algunos de sus
    pasajes de memoria. William
    Paley defendía el punto de vista ortodoxo de la
    Creación mediante un acto único, y su libro estaba
    dirigido contra las ideas de Jean Lamarck y de Erasmus
    Darwin.

    En Edimburgo, Charles Darwin asistía
    frecuentemente a las sesiones de diversas sociedades
    científicas, como la Warnerian Society y la Royal Medical
    Society. En una sesión de la Royal Society de Edimburgo
    conoció a Sir Walter Scott, cuya humildad le
    impresionó fuertemente. En el verano de 1826 hizo una
    excursión con dos amigos a través del norte del
    país de Gales, recogiendo muestras de rocas, insectos y
    plantas. Charles
    Darwin visitaba frecuentemente la casa de su tío Josiah
    Wedgwood, en Maer. El tío Jos no solamente era aficionado,
    al igual que él, a las cacerías y paseos a caballo,
    sino además le tenía un enorme cariño, le
    comprendía e incluso fomentaba con sus consejos sus
    aficiones naturalísticas. Josiah Wedgwood fue fundador de
    la Real Sociedad de Horticultura. La vida en Maer era
    completamente libre, los alrededores eran muy agradables, tanto
    para pasear como para montar a caballo, y por las noches
    había a menudo una conversación amena y se tocaba
    música.
    Era menos feliz en su hogar, bajo la vigilancia de un padre
    aprensivo, de una hermana dominante y de su celoso hermano mayor.
    En la primavera y verano de 1827 emprendió dos viajes con su
    tío Jos, primero a Irlanda y luego a París. Su
    "tío Jos" se convirtió para él en su ideal,
    y en él buscaba consejos. En esa casa conoció en el
    otoño de 1827 al político e historiador Sir James
    Mackintosh, quién comentó: "en este joven hay algo
    que me interesa".

    4. Su vida en Cambridge
    (1828-1831)

    Cuando su padre se convenció que Charles no
    sería médico, resolvió que debía ser
    teólogo. En octubre de 1827 se admitió su solicitud
    y en 1828 ingresó al Colegio de Cristo (Christ’s
    College), de la Universidad de Cambridge, con el propósito
    de estudiar teología y ser pastor de la iglesia
    anglicana. Esto parecía una decisión razonable,
    porque prácticamente todos los naturalistas de la
    época en Inglaterra eran
    sacerdotes. Charles pensaba que su padre prefería tener
    por hijo a un clérigo rural y no a un deportista ocioso.
    Pidió a su padre que le concediese un tiempo para
    pensarlo, para comprobar si su fe en los dogmas de la Iglesia
    Anglicana era suficiente. Leyó obras teológicas,
    por ejemplo "On the Creed", de John Pearson, y dado que estaba
    convencido de que creía en la verdad estricta y literal de
    cada palabra de la Biblia, pronto superó sus propias
    objeciones y se convirtió en estudiante de teología
    cristiana. Su nueva carrera implicaba estudiar latín,
    griego, historia, álgebra y
    geometría, entre otras materias,
    especialmente teológicas. Tampoco aquí se
    sentiría cómodo con los planes de estudio,
    especialmente por su poca habilidad por las matemáticas y los idiomas. A los 22
    años Charles Darwin es un estudiante típico, alegre
    y sociable, muy popular y estimado por sus compañeros. En
    Cambridge, pasó a integrar el Glutton Club, un "grupo
    deportivo", que incluía a algunos muchachos de bajo nivel
    moral, que en
    ocasiones bebían demasiado y después cantaban
    alegres canciones y jugaban cartas.

    Por influencia de su amigo John Maurice Herbert, Darwin
    desarrolló interés por la música, le
    agradaban especialmente Mozart y Beethoven y llegó a
    contratar a los niños del King´s College para que le
    cantasen en su cuarto. Gracias a otro amigo, Charles Whitley,
    aprendió a valorar las pinturas y los grabados en cobre. A
    menudo iba a la Galería Fitzwilliam, y a la Galería
    Nacional de Arte en Londres.
    En Cambridge, donde se mantuvo tres años, siguió
    desarrollando una gran pasión por el deporte, la caza y montar a
    caballo, así como su afición por recolectar
    plantas,
    insectos y muestras geológicas. En la misma Universidad
    estudiaba su primo William Darwin Fox, quién lo introdujo
    seriamente al estudio de la entomología. Las cartas a sus
    amigos están llenas de comentarios entomológicos y
    de peticiones de orugas y escarabajos. Allí comenzó
    en serio sus estudios biológicos, desarrollando el
    hábito de la investigación. Contrató a un obrero
    para que raspara el musgo de los árboles viejos durante el
    invierno y lo conservara en un saco y para que juntara la
    basura del
    fondo de las barcazas que transportaban junco desde los pantanos.
    De esta forma consiguió ejemplares muy raros de
    escarabajos.

    Por intermedio de su primo Fox conoció al
    botánico John Stevens Henslow, sacerdote de la iglesia
    anglicana, quién lo alentó a estudiar
    botánica y zoología, y pronto Darwin llegó a
    ser conocido como "el hombre que
    pasea con Henslow". Los días viernes en casa del reverendo
    Henslow se reunían alumnos y profesores interesados en las
    ciencias
    naturales y se organizaban excursiones. Allí Charles
    Darwin conoció las obras de Lyell, cuyo primer volumen de los
    Principles of Geology acababa de salir al público. Henslow
    le aconsejaba que estudiara la carrera de Biología y le
    presentó al notable geólogo reverendo Adam
    Sedgwick, cuya amistad
    también cultivó. Darwin invitó al reverendo
    Adam Sedwick a pasar unos días en su casa, y juntos
    realizaron en agosto de 1831 una salida de tres semanas por el
    norte del país de Gales, observando las formaciones
    rocosas y trabajando sobre un mapa geológico de la
    región. Entonces, su principal afición era la
    investigación geológica. Darwin recordaba los tres
    años que estuvo en Cambridge como los más felices
    de su vida. Obtuvo buenos resultados en sus estudios y el 26 de
    abril de 1831, a los 22 años, recibió el grado de
    Bachiller en Artes (magister artium), equivalente a la
    licenciatura en filosofía y letras, obteniendo el
    décimo lugar en la lista de estudiantes.

    Durante su último año en Cambridge, Darwin
    leía con profundo interés las "Memorias" de
    Alexander von Humboldt, quién en cinco años de
    viajes por
    Sudamérica contribuyó al progreso de la geología,
    la física,
    geografía
    y mineralogía. La lectura del
    libro de Humboldt le incitó a planear una
    expedición a las Islas Canarias. Otro libro que tuvo
    influencia sobre Darwin en esa época fue "Introduction to
    the Study of Natural Philosophy", de John Herschel. Según
    cuenta Darwin, la lectura de
    estos libros "me
    incitó a aportar cualquier contribución, aún
    la más humilde, a la noble estructura de
    la Ciencia
    Natural".

    5. El viaje del "beagle"
    (1831-1836)

    Cuando en agosto de 1831 Darwin regresó de su
    excursión con Sedgwick, encontró una carta de Henslow,
    en la que lo invitaba a dar la vuelta al mundo como naturalista
    no retribuido de la expedición del H. M. S. Beagle,
    bergantín de tres palos, de 242 toneladas, 28 metros de
    eslora, armado con diez cañones. En él
    debían convivir varios años 74 personas, al mando
    del capitán de la Real Armada (más tarde almirante)
    Robert Fitzroy, cartógrafo y meteorólogo. Henslow
    escribía: "Se me ha pedido… que recomiende… a un
    naturalista como compañero del capitán Fitzroy,
    empleado por el gobierno para que
    inspeccione el extremo sur de América. He manifestado que considero que
    Usted es la persona
    más cualificada que conozco para desempeñar tal
    trabajo. He afirmado esto, no porque suponga que sea usted un
    naturalista experto, sino por considerar que está
    suficientemente cualificado para recolectar, observar y tomar
    nota de todo aquello que pueda valer la pena en lo que a Historia
    Natural se refiere. …El capitán Fitzroy desea un
    hombre (por lo
    que tengo entendido) que le sirva más como
    compañero que como simple recolector, y no está
    dispuesto a llevar consigo a cualquiera, por buen naturalista que
    sea, que no le sea recomendado también por ser un
    caballero". Henslow decidió que la oportunidad era tan
    buena que estuvo a punto de aceptarla él mismo. Sin duda
    Henslow no consideraba que en ese entonces el joven Darwin fuese
    un naturalista experto, como lo aclara en la carta, pero
    estimaba mucho su cualidad de observador, su curiosidad, su
    inteligencia y
    su afán de coleccionista metódico, características importantes para el trabajo que
    se debía realizar. La carta de
    Henslow incluía y explicaba otra carta, de George
    Peacock, astrónomo y matemático de la misma
    Universidad, responsable de reclutar naturalistas que pudieran
    integrar los equipos de estudio de los barcos que en diferentes
    misiones enviaba la Corona Inglesa a diversas áreas del
    mundo. La carta de Peacock le proponía, por
    recomendación de Henslow, aceptar el puesto de naturalista
    a bordo del H. M. S. Beagle.

    Al principio su padre se negó a consentir que
    Charles viajase en el Beagle, porque a su juicio aquel viaje
    errabundo no era la mejor preparación para el
    púlpito y declaró que se trataba de un plan peligroso y
    descabellado, que no aprobaría ninguna persona sensata.
    Sus temores tenían cierto fundamento: los marineros daban
    entonces el apodo de "ataúdes flotantes" a los barcos del
    tipo del Beagle y a los trópicos el nombre de "cementerio
    del hombre blanco". Charles debió rechazar la oferta a
    regañadientes. Intentando olvidar lo ocurrido, se fue a
    pasar el final de las vacaciones en la casa del tío Jos.
    Su tío se enteró pronto del problema e intervino
    directamente. Robert Darwin le había advertido que si
    encontraba a "un hombre cualquiera con sentido común
    dispuesto a recomendar la experiencia", daría su
    consentimiento. La tenaz oposición paterna fue vencida por
    los ruegos de su tío Josiah Wedgewood, a quién su
    padre consideraba con sentido común. Conseguido el
    permiso, Charles señaló que tendría que ser
    muy inteligente para conseguir gastar más de lo habitual a
    bordo del Beagle, a lo que su padre respondió "pero todo
    el mundo dice que tu eres muy inteligente". Charles
    escribió apresuradamente a Henslow, cancelando su anterior
    negativa. El 2 de septiembre viajó a Cambridge, pero
    Henslow le tenía malas noticias: otro naturalista estaba
    siendo considerado para el puesto. Una recomendación de un
    amigo de Charles a Fitzroy había mencionado que Darwin era
    simpatizante de los whigs, una corriente política liberal que
    entre otras cosas buscaba cambios y reformas electorales,
    educativas y de formas de
    gobierno. Robert Fitzroy era un tory convencido, y contesta
    que el puesto ya había sido asignado a un naturalista
    bastante reconocido, un tal mister Chester. Charles decide ir de
    todas maneras a entrevistarse con Fitzroy. El 5 de septiembre de
    1831 se entrevistaron ambos en Londres. La entrevista
    fue cordial y franca, Charles lo consideraba "mi ideal perfecto
    de un capitán". El primer comentario que le hace Fitzroy
    al recibirlo en la oficina es "Tiene
    Usted suerte, Darwin; acabo de recibir una carta de mi amigo
    Chester, quien me comunica que le resulta imposible integrarse a
    la expedición". Darwin fue aceptado luego de sutiles
    exploraciones acerca de la firmeza de sus convicciones políticas
    y de su disposición a tolerar las incomodidades del barco.
    Además de no percibir remuneración alguna,
    debía pagar 500 libras por lo que durara el viaje,
    más 30 libras anuales por mantenimiento.
    Robert Darwin canceló los gastos de su
    hijo, compró su equipo y hasta le proporcionó un
    criado, Syms Cavington, para los cuatro años de viaje.
    Charles estuvo a punto de quedarse en tierra porque
    Fitzroy estaba convencido que podía leer el
    carácter de las personas por el rostro, y la nariz de
    Darwin le sugería un carácter falto de
    decisión. Más tarde, no obstante, Darwin y Fitzroy
    llegarían a ser grandes amigos.

    Definitivamente, Fitzroy necesitaba como
    compañero de viaje un caballero de su misma clase social,
    con el que congeniase razonablemente y que no fuese parte formal
    de la tripulación. La disciplina
    impuesta por el almirantazgo inglés
    impedían a los capitanes confraternizar con otros
    oficiales y la tripulación, de aquí provenía
    la necesidad de Fitzroy de un compañero de su clase social
    que no fuera un empleado, de modo que la función de Darwin
    consistiría fundamentalmente en evitar que el
    Capitán se volviera loco de soledad. El anterior
    capitán del Beagle, Pringle Stokes, se había
    suicidado en un viaje anterior, después de permanecer tres
    años en el Pacífico sur, mientras se hacía
    un levantamiento del Estrecho de Magallanes. Fitzroy
    sufría de depresiones y había antecedentes de
    suicidas en su familia, por lo tanto temía hacer un viaje
    largo en esas condiciones. En la tripulación del Beagle
    existía el puesto de naturalista, que desempeñaba
    Robert MacCormick. Pero el pretexto más honorable para que
    el Almirantazgo Inglés
    aceptara otro compañero de viaje sería el de
    contratar a otro naturalista. En un comienzo Darwin y MacCormick
    trabajaron juntos en la colecta de ejemplares, pero pronto
    dejaron de entenderse y Darwin comenzó a colectar por su
    cuenta, con todo el apoyo del capitán. Apenas cuatro meses
    después de zarpar, MacCormick se separó de la
    expedición en Río de Janeiro. Por otra parte,
    había interés en el Almirantazgo por las riquezas
    minerales de
    esta zona de Sudamérica, lo cual podría haber
    ayudado a la contratación de un naturalista con
    interés en la geología, como era el caso de Darwin.
    El Gobierno chileno
    sospechó que los resultados de las exploraciones
    geológicas del Beagle decidiera una ocupación
    inglesa del extremo austral de Sudamérica, como ya
    había ocurrido con las islas Malvinas. Las
    islas Malvinas
    fueron ocupadas por los ingleses el 2 de enero de 1833, dos meses
    antes que estuviese allí el Beagle. La Constitución chilena de 1833 fijó el
    límite austral en el Cabo de Hornos y en 1843 se
    ocupó el Estrecho de Magallanes con la fundación
    del Fuerte Bulnes.

    El H. M. S. Beagle era un barco hidrográfico y de
    investigación fletado por el Gobierno británico.
    Había sido comisionado para continuar el estudio de las
    costas de Patagonia y
    Tierra del
    Fuego, iniciado en un viaje anterior, y examinar las costas de
    Chile,
    Perú y algunas islas del Pacífico, con el objeto de
    obtener información para elaborar nuevos mapas y cartas
    marinas, obtener una serie de medidas cronométricas,
    estudiar las condiciones climáticas y recoger colecciones
    geológicas, botánicas y zoológicas. Otra
    razón del viaje era devolver a su tierra a tres fueguinos
    llevados por Fitzroy a Inglaterra durante un viaje previo. La
    Corona Inglesa, a través del Almirantazgo, se interesaba
    enormemente por estas regiones, desde el punto de vista
    político y económico.

    Darwin embarcó en el Beagle en el puerto de
    Plymouth el 27 de diciembre de 1831 (día que Charles
    consideró "mi auténtico nacimiento") y
    regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836. Durante su
    largo viaje visitó Tenerife, las islas del Cabo Verde, la
    costa brasileña, Montevideo, Tierra del Fuego, Buenos Aires,
    Chile,
    Perú, Galápagos, Tahiti, Nueva Zelanda, Australia,
    Tasmania, isla de los Cocos, Mauricio, Santa Elena,
    Ascensión, Brasil, las
    Azores e Inglaterra. El crucero debía durar dos
    años según el plan inicial,
    pero en realidad duró cuatro años, nueve meses y
    seis días, realizando un recorrido de 40.000 millas. A
    bordo del navío, Charles escribió cuadernos de
    notas, diarios de navegación y personales y realizó
    lecturas. En su equipaje personal,
    llevó una Biblia, el "Paraíso Perdido" de John
    Milton, y obras de ciencias
    naturales, como las de Georges Cuvier, Geoffroy de Saint
    Hilaire, Jean Lamarck y el primer volumen de los
    "Principios de
    Geología" de Charles Lyell, recién publicado, y que
    había recibido como regalo de Henslow. Su instrumental
    consistía en un microscopio,
    martillo de geólogo, una carabina, una pistola,
    instrumentos de disección y taxidermia, y una gran
    cantidad de recipientes y reactivos.

    Durante el viaje Darwin estuvo constantemente mareado.
    Su alojamiento era estrecho, la alimentación mala, el
    barco no ofrecía ninguna comodidad. Compartía con
    dos oficiales un camarote de 15 pies por diez. Para conseguir
    sitio para colgar su hamaca debió quitar uno de los
    cajones del armario junto a la pared. Debió desarrollar el
    ingenio para encontrar sitio para sus objetos personales y el
    material científico colectado. A pesar de ello,
    aprovechó esos cinco años al máximo. El
    propio Darwin expresa que los años que pasó en el
    Beagle fueron el acontecimiento más importante de su vida.
    Las relaciones entre Darwin y Fitzroy se mantuvieron en
    términos amistosos, salvo unos pocos altercados. En
    Sudamérica comprobó Darwin con horror los efectos
    del sistema
    esclavista, y como Fitzroy defendiera la esclavitud,
    pelearon de manera tan apasionada que los miembros de la
    expedición temieron que llegara a producirse una ruptura
    definitiva. Ambos supieron contenerse y aprendieron a respetarse
    mutuamente. Su convivencia era estrecha, compartían la
    cabina y el comedor. Darwin era querido por todo el mundo, debido
    a su carácter tolerante y respetuoso, y su
    disposición a ayudar en lo que se necesitara. Los
    marineros le llamaban "papamoscas" o "filósofo", apodo
    abreviado en "Filos" por el capitán. Sus actividades
    científicas le ocupaban mucho tiempo, entre lecturas,
    estudio, colección de ejemplares marinos,
    ordenación, clasificación, apuntes detallados de
    todo lo que observaba y la redacción de su minucioso Diario personal de
    viaje. Con frecuencia escribía a su familia y a Henslow, a
    quién también hacía envíos
    periódicos de materiales
    colectados desde distintos puertos.

    Charles Darwin no se limitó a explorar los sitios
    cercanos a los puntos de escala, sino que
    efectuó una serie de largas excursiones al interior,
    especialmente en Sudamérica, donde el Beagle bordeó
    las costas durante tres años. A pesar de marearse
    constantemente, Darwin logró leer gran cantidad de
    bibliografía científica que había llevado
    consigo. Ninguna obra fue tan importante como los "Principios de
    Geología" de Charles Lyell, que no sólo le
    proporcionaron un curso avanzado de geología sino que
    además lo introdujeron en los argumentos de Jean Baptiste
    Lamarck a favor, y los argumentos de Charles Lyell en contra, del
    pensamiento
    evolucionista. Los volúmenes segundo y tercero de los
    "Principios de Geología" de Lyell se los envió
    Henslow a Sudamérica, y llegaron a sus manos en Montevideo
    y Valparaíso, respectivamente. Lyell era el principal
    exponente de la geología evolucionista científica,
    que afirmaba que los procesos
    geológicos determinables y activos en el
    presente son suficientes para explicar la evolución de la corteza terrestre. Henslow
    no era de modo alguno partidario de las ideas de Lyell, "la obra
    – escribió Henslow a Darwin – era sin duda muy
    interesante, pero no debía creer en la exactitud de las
    teorías
    de Mr. Lyell". Darwin los consideró un material
    inapreciable para la metodología que ponía en
    práctica en sus observaciones
    geológicas.

    Durante el viaje, observó y recolectó
    toneladas de muestras de rocas y miles
    ejemplares de vegetales y animales, que mantuvieron ocupados a
    los naturalistas del Museo Británico durante varios
    años. Extrajo numerosos restos fósiles de los
    acantilados y estudió los secretos de los arrecifes de
    coral. Cabalgó con los gauchos argentinos, navegó
    por mares tempestuosos, sobrevivió a un terremoto y
    caminó por selvas densas, cubiertas por lianas. Fue una
    combinación de aventuras, dificultades, descubrimientos,
    trabajo duro y constante, que duró cinco años. Las
    cosas que aprendió, el material que coleccionó y
    las oportunidades de observación que tuvo durante el viaje
    fueron de incalculable valor.
    Recolectó especímenes de muy diferentes grupos de
    organismos, desenterró importantes fósiles,
    dedicó mucho tiempo a la geología, pero sobre todo
    observó la naturaleza y se hizo innumerables preguntas
    sobre el cómo y el porqué de los procesos
    naturales. Darwin recogió gran cantidad de
    interesantísimas observaciones que le llevaron a meditar
    sobre temas importantes, como las adaptación de los seres
    vivos, la diversidad de las especies y sus relaciones mutuas, la
    lucha por la existencia y la formación de los atolones de
    coral.

    Aunque Charles Lyell rechazaba la evolución
    biológica, tuvo una importante influencia en el resultado
    científico del viaje del Beagle. Cuando Darwin se
    embarcó creía en la fijeza de las especies, al
    igual que Lyell y todos sus profesores de Cambridge. Pero durante
    el viaje Darwin realizó varias observaciones que le
    convencieron que Lyell se equivocaba respecto a la
    evolución biológica. El descubrimiento en
    Sudamérica de restos que griptodontes y otros edentados,
    parecidos a los actuales armadillos y perezosos de la misma zona,
    dedujo que no podía deberse al azar, sino que testimoniaba
    un parentesco, una filiación entre los animales vivientes
    y los desaparecidos. Darwin escribe: "Esta relación se
    aprecia claramente – tan claramente como la que existe entre los
    fósiles de los marsupiales extinguidos de Australia y los
    que actualmente existen allí – en la gran colección
    trasladada hace poco a Europa
    procedentes de las cavernas del Brasil. En esta
    colección se encuentran 28, exceptuando 4, de las 32
    especies extinguidas de cuadrúpedos terrestres que habitan
    hoy las regiones en las que se encuentran las cavernas; y estas
    especies extinguidas son más numerosas que las actualmente
    vivas. Hay fósiles de mamíferos hormigueros,
    armadillos, pecaríes, tapires, guanacos, osos lavadores,
    numerosos monos y roedores sudamericanos y otros animales. Esta
    maravillosa relación en un mismo continente entre las
    especies desaparecidas y las vivientes podría sin duda
    alguna, arrojar más luz que cualquier
    otra clase de datos sobre la
    aparición y distribución de los seres orgánicos
    en nuestro planeta".

    Otro hecho importante fue la observación en Islas Galápagos de
    especies animales y vegetales únicas, como grandes
    tortugas y pinzones pertenecientes a diferentes especies en
    distintas islas, pero que se parecen lo suficientemente entre
    sí como para suponer un origen común y su
    diferenciación específica debido al aislamiento.
    Darwin observó la semejanza de la flora y fauna de
    éstas y otras islas con el continente más cercano a
    ellas, y la existencia de especies diferentes aunque afines en
    las distintas islas de un mismo archipiélago. Ambos hechos
    le hicieron pensar en la realidad de la evolución. En
    Galápagos no había mamíferos nativos,
    excepto una especie de ratón confinada en la isla
    más oriental del Archipiélago. Las 15 especies de
    peces que
    encontró eran todas desconocidas, lo mismo que casi todos
    los insectos y gran parte de los vegetales. Aunque las islas
    están cercanas entre sí, Darwin pensó que
    las fuertes corrientes oceánicas que las circundan
    dificultan el intercambio de especies a través del
    agua y la
    falta de vientos huracanados hace improbable el traslado
    frecuente de aves, insectos
    o semillas de una isla a otra. En su diario de viaje y en sus
    obras posteriores, Darwin señala que su conversión
    en teórico de la evolución se debe ante todo a sus
    observaciones realizadas en Islas Galápagos. Fue el
    capitán Fitzroy el que opinó que los pinzones eran
    especies diferentes y quién hizo que los recolectaran ya
    que en su opinión las diferencias en sus picos "ilustraban
    la admirable provisión de infinita sabiduría por la
    cual cada ser creado queda adaptado al lugar en que se destina".
    En marzo de 1837 el ornitólogo John Gould le
    informó a Darwin que los ejemplares de pinzones que
    había capturado en tres de las islas Galápagos eran
    tres especies diferentes.

    También Darwin observa que especies distintas,
    aunque parecidas, se reemplazan ocupando el mismo hábitat
    desde una región a otra. Por ejemplo, al estudiar las
    aves de la
    Patagonia
    observa que el ñandú Rhea americana habitaba el
    territorio de La Plata hasta un poco al sur del Río Negro,
    y en la Patagonia meridional es substituido por otra especie
    distinta aunque parecida, a la que se le dio el nombre de Rhea
    darwini. En el Viaje de un Naturalista escribe: "Flanco oriental
    de los Andes (23 de marzo de 1835): La diferencia considerable
    que existe entre la vegetación de estos valles orientales
    y la de Chile no deja de extrañar, ya que el clima y la
    naturaleza del suelo son casi
    idénticos, y la diferencia de longitud geográfica
    es insignificante. La misma observación puede aplicarse a
    los cuadrúpedos, y en grado algo menor a las aves e
    insectos. Puedo citar como ejemplo los roedores; en efecto,
    encontré 13 especies en las costas del Atlántico y
    tan sólo 5 en las del Pacífico; y ni una sola de
    éstas se parecen. Este hecho concuerda perfectamente con
    la historia geológica de los Andes; estas montañas,
    en efecto, siempre han constituido una infranqueable barrera
    desde la aparición de las razas actuales de
    animales".

    Su trato con los fueguinos, en especial Vulaya ("Jimmy
    Button") hizo a Darwin observar el abismo entre los hombres
    primitivos y los civilizados, lo cual completó su imagen de un
    mundo en evolución. Escribe: "No habría
    creído que la diferencia entre un hombre salvaje y uno
    civilizado fuera tan grande. Es mucho mayor que la diferencia
    entre un animal salvaje y uno domesticado, por cuanto el hombre
    es mucho más capaz de desarrollar sus capacidades". Las
    observaciones que realizó de los fueguinos, en especial
    las comparaciones entre las comunidades nativas y su
    congénere Jeremy Button, nacido en Tierra del Fuego y
    criado en Inglaterra, le hicieron percibir el influjo cultural
    que ha desempeñado un papel
    importante en la evolución de las sociedades
    humanas.

    En la isla de Chiloé Darwin encontró tres
    grandes volcanes en
    erupción y poco después, el 20 de febrero de 1835,
    un terremoto devastó gran parte de la costa chilena.
    Darwin, que hizo al respecto numerosas observaciones, se
    encontraba en el campo de Valdivia. El epicentro fue en
    Concepción, hacia donde se dirigió el Beagle el 4
    de marzo. Darwin escribe: "El efecto más notable de este
    terremoto fue una elevación permanente de la tierra.
    La tierra
    alrededor de la Bahía de Concepción se
    levantó dos o tres pies. En la Isla Santa María la
    elevación fue todavía mayor: se hallaron lechos de
    moluscos pútridos aún adheridos a las rocas a una
    altura de diez pies sobre el nivel del mar. La elevación
    de estas regiones es especialmente interesante por haber sido el
    escenario de otros violentos terremotos y
    por el gran número de moluscos esparcidos por la tierra
    hasta una altura de 600 e incluso de 1000 pies. En
    Valparaíso, moluscos semejantes se encontraron a una
    altura de 1.300 pies: es difícil dudar que estas grandes
    elevaciones se deban a pequeños levantamientos
    sucesivos".

    6. La vida en Londres
    (1836-1842)

    A partir de su vuelta a Inglaterra, el 2 de octubre de
    1836, Darwin ordenó sus colecciones, y emprendió la
    tarea de preparar el material que había traído
    consigo, coordinar los resultados obtenidos durante su viaje,
    escribir sobre el material recolectado, frecuentar reuniones
    científicas y tomar contacto con numerosos
    científicos con el fin de que el material reunido fuese
    descrito en la relación oficial de la expedición.
    Al parecer, su padre ya no insistió en los estudios
    eclesiásticos, convencido por el entusiasmo de su hijo y
    por los excelentes comentarios que había recibido su
    trabajo como naturalista. Cuando Charles se encontraba
    todavía a bordo del Beagle, el geólogo Adam
    Sedgwick había comentado que Charles debía figurar
    entre los más importantes hombres de ciencia.

    En diciembre de 1836 se encuentra en Cambridge dedicado
    a clasificar, con la ayuda de Henslow, la enorme colección
    de material geológico y mineralógico, y dicta
    varias conferencias en la Sociedad de Geología sobre la
    elevación de las costas de Chile. Al año siguiente
    vuelve a hablar en la misma sociedad, sobre los mamíferos
    fósiles del Río de la Plata y sobre los atolones de
    coral. Dos importantes descubrimientos, su brillante teoría
    sobre el origen y la distribución de los arrecifes coralinos y
    la explicación de la rápida elevación del
    terreno de la cadena andina, le depararon el respeto del
    principal geólogo de entonces, Charles Lyell. Fue el
    comienzo de una amistad que
    duró toda la vida.

    Al año pertenecía a la Real Sociedad de
    Londres. Sir Richard Owen, en el Museo Británico,
    estudió y describió los fósiles. En un
    principio, Darwin y Owen trabajaron en estrecha y amigable
    colaboración, aunque posteriormente se convirtieron en
    antagonistas. Terminada la ordenación y
    clasificación de sus colecciones, Darwin se dedicó
    a partir de 1837 a escribir. Por un lado comenzó a
    redactar su Diario de Viaje, agregando una cantidad de
    comentarios y datos
    científicos. Por otro lado, comenzó a redactar un
    estudio sobre la formación de las islas de coral y la obra
    completa de la Geología del Viaje. En marzo de 1837 el
    célebre ornitólogo John Gould le comunicó
    que los pinzones que había recolectado en tres islas del
    archipiélago de Galápagos eran tres especies
    distintas, y no sólo variedades como había pensado
    Darwin. Meditando sobre este hecho, Darwin comprendió por
    primera vez el proceso de la
    especiación geográfica: que una nueva especie puede
    formarse cuando queda una población aislada geográficamente de
    la especie parental. Si los colonizadores provenientes de un solo
    antepasado sudamericano podían originar tres especies en
    las islas Galápagos, entonces todos los pinzones
    continentales pudieron haber surgido a partir de una especie
    ancestral, y también podían anteriormente haberlo
    hecho las especies de géneros próximos, y
    así sucesivamente.

    Durante la primavera de 1837, Charles Darwin se traslada
    a Londres, arrendando habitaciones en la calle Great Malborough
    número 36, cerca de donde ejercía la medicina su
    hermano Erasmus. En esa época su trabajo era intenso y se
    mostraba infatigable, aunque con cierta inseguridad
    puesto que se consideraba mediocre en redacción. En julio de 1837 empezó a
    componer un "preludio", primer libro de notas sobre la
    "transmutación de las especies", en el que desarrolla la
    idea del origen gradual de nuevas especies mediante
    especiación geográfica y la teoría
    de la evolución a partir de un origen común. Pero
    recién en 1838 encontró el mecanismo principal de
    la evolución, la selección natural. Esto
    ocurrió el 28 de septiembre de 1838, cuando leyó
    el Ensayo
    sobre el principio de la población de Malthus. Como muchos otros de
    su tiempo, Darwin quedó profundamente impresionado por el
    argumento malthusiano, a pesar que Malthus no era evolucionista.
    De hecho, Malthus creía que las limitaciones al
    crecimiento de la población impedían el cambio
    evolutivo, debido a que los organismos que se separaban de la
    norma poblacional serían los más susceptibles de
    desaparecer.

    Entre julio de 1837 y octubre de 1839 Darwin
    elaboró completamente la teoría de la
    evolución en unas 900 páginas de notas privadas,
    para lo cual todos los días dejaba tiempo entre sus otros
    trabajos. Durante 1838 su capacidad de trabajo está
    saturada y toma posesión de su cargo de secretario de la
    Sociedad Geológica de Londres, cargo para el que fue
    recomendado por John S. Henslow y Charles Lyell. Ambos
    científicos le consiguen, además, una
    asignación de mil libras esterlinas para dirigir como
    editor, supervisor y coautor, la edición en cinco
    volúmenes de la "Zoología del Viaje", primera
    versión del "Journal of Researches" (Diario de
    Investigación), a un volumen por año, de 1839 a
    1843, que describió los descubrimientos del viaje del
    Beagle para el público no especializado. Este texto se
    convirtió en uno los libros de viajes más
    leídos del siglo XIX. Los principales temas que le
    ocuparon el resto de su vida fueron tratados en un
    torrente de creatividad
    intensa.

    A los 30 años, el 29 de Enero de 1839, se
    casó con su prima Emma Wedgwood, nieta de Josiah Wedgwood
    y la hija menor de su tío Jos. A juzgar por los escritos
    dejados por ambos, el matrimonio fue
    feliz, muy bien avenido. Emma nunca interfirió con
    el trabajo
    científico de su marido, y quizás el único
    punto sobre el que tuvieron desacuerdos fue el religioso. Las
    creencias religiosas tradicionales de Emma se oponían a
    las indagaciones científicas de Charles sobre el origen
    natural de las especies. Poco después de su boda, Emma le
    escribió una carta en la que le pedía reconsiderar
    su punto de vista sobre el relato bíblico de la
    creación, temiendo que si no fuese así se
    separarían eternamente en el más allá.
    Darwin recordó siempre con afecto esa carta y
    escribió: "Muchas veces la he besado y he llorado sobre
    ella", aunque continuó entregado a sus estudios
    científicos.

    El matrimonio se instaló en una casa ubicada en
    Upper Gower Street número 12, en Londres, donde Charles
    continuó su trabajo. En el mismo año, 1839, se
    publicó su primera obra importante, su diario de viaje,
    que con el título de "Journal and Remarks, 1832-1836"
    (Diario y Observaciones, 1832-1836) aparece como el tercer
    volumen del informe completo
    del viaje del Beagle, publicado por P. P. King, R. Fitzroy y
    Charles Darwin. El libro fue muy bien acogido por la
    opinión en general y alcanzó un éxito
    inmediato. John Murray, editor londinense, leyó la obra y
    la consideró como uno de los mejores libros sobre viajes y
    aventuras, aparte de su valor
    científico. Compró los derechos de edición y
    en 1845 lanzó una segunda edición, con el
    título de "Journal of Researches into the Geology and
    Natural History of the various countries visited by H. M. S.
    Beagle round the world, under the command of Capt. Fitz-Roy"
    (Diario de las investigaciones
    sobre la historia natural y la geología de las regiones
    visitadas durante el viaje del buque real "Beagle", alrededor del
    mundo bajo el mando del capitán FitzRoy). Esta segunda
    edición apareció notablemente corregida y aumentada
    por Darwin. En adelante su éxito fue completo y las
    ventas
    aumentaron en sucesivas ediciones, traducido a diversos idiomas y
    distribuido por todo el mundo con el título más
    sencillo de "A naturalist´s Voyage" (Viaje de un
    naturalista alrededor del mundo). En este Diario realiza una
    representación precisa de sus observaciones, exponiendo
    siempre lo esencial de los fenómenos. Describe
    también la situación política, aspectos
    sociales, paisajes y todo cuanto considerara de
    interés.

    Entre 1839 y 1842 se publicaron los cinco
    volúmenes de "Zoology of the Voyage of the Beagle"
    (Zoología del Viaje del Beagle), bajo los auspicios del
    gobierno, a cuya obra, compilada por los principales
    especialistas de la época, contribuyó redactando la
    introducción y numerosas notas, actuando como editor y
    asesor. En el tomo de Mamíferos de esta obra, escrito en
    su mayor parte por George Waterhouse, Darwin agregó un
    apéndice sobre los hábitos de los mamíferos.
    Este aspecto de sus investigaciones
    es importante, porque en este campo también fue pionero, y
    más tarde escribió un bien documentado libro sobre
    el mismo tema. Al tomo de Mamíferos fósiles,
    escrito por Richard Owen, Darwin le hizo una introducción
    geológica.

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