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La situación de la mujer salvadoreña en el marco de la Teoría de Género (página 2)




Partes: 1, 2, 3, 4, 5


OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN

  1. Analizar la situación histórica de la mujer en el marco de la teoría de género y su incidencia en las ciencias jurídicas y el derecho.
  2. Revisar cual es el enfoque actual que recoge la legislación salvadoreña respecto a la teoría de género.
  3. Indagar en qué medida se cumplen los derechos establecidos para las mujeres en el marco de la teoría de género en El Salvador.

METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN

El método directo utilizado fue el deductivo, el cual se define como el proceso de establecer predicciones específicas a partir de principios generales. Para el caso de esta investigación, se partió de los principios generales establecidos, los cuales se encuentran en el marco jurídico tanto nacional como internacional, tales como el principio de igualdad jurídica y el principio de la equidad. Además se auxilió del método de la economía política para realizar análisis histórico de la situación de la mujer. Asimismo se utilizó el método exegético y la hermenéutica legal para interpretar la norma jurídica.

Los resultados obtenidos se analizan sobre la base del método científico en general, tipificando la investigación como exposfacto, posterior a los hechos.

El tipo de estudio, fue descriptivo, éste describe una situación o eventos para el caso el de las mujeres. Los estudios descriptivos permite buscar las característica importantes de mujeres o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis. El presente estudio, busca brindar las bases cognoscitivas para otras investigaciones, en este sentido permitió flexibilidad porque puede ser más o menos general o detallado. Este nivel de flexibilidad involucra elementos correlacionales entre las variables x-y, es decir entre las causas y efectos que surgen en el proceso de investigación, relacionado con el tema.

Es un diseño no experimental, porque se realizó sin manipular deliberadamente variables. Es decir, se trata de una investigación donde no se hace variar intencionalmente las causas. Nada más, observar fenómenos tal y como se dan en su contexto natural, en su realidad para después analizarlos. En este estudio no se construyó ninguna situación, se observan las ya existentes, por lo que no han sido provocadas por la investigadora, es decir, ocurrieron y no pueden ser manipuladas, sucedieron y están plasmadas en el marco de referencia, conformado por el marco jurídico, teórico y conceptual.

La población seleccionada para la investigación fueron mujeres y hombres mayores de 18 años, para lo cual se eligieron cuatro departamentos, por la factibilidad del estudio e imposibilidad de realizarlo en el ámbito nacional, debido al factor tiempo.

Para las personas mayores de 18 años de ambos sexos, se les aplicó otro instrumento (anexo 1) y se ubicarán en los departamentos de Chalatenango (200,645 habitantes*), San Miguel (510,824 habitantes*), Santa Ana (583,804 habitantes*) y San Salvador (2,119,172 habitantes*) , departamentos que pertenecen a cada una de las principales zonas geográficas, por lo que se estratificó la muestra de acuerdo a la población de cada departamento. Seleccionando a las personas a la hora de pasar el instrumento en cada una en las zonas urbanas, semiurbanas y rurales; a ellos se les aplicó un cuestionario sobre la base de indicadores que emanaron de la operativización de los objetivos; dichos indicadores responden a los criterios legales que se sondearon con respecto a los derechos de las mujeres.

La selección de la muestra se hizo mediante la aplicación de fórmula para poblaciones numerales finitas de la siguiente manera:

Cálculo de la muestra:

Universo: 3,414,445 habitantes

Probabilidad de éxito: 0.5

Probabilidad de fracaso: 0.5

Nivel de confianza: 1.96

Error muestral: 0.04

Sustituyendo valores:

n = 600 sujetos.

Estratificación de la muestra:

DEPARTAMENTO

UNIVERSO

MUESTRA

San Salvador

2,119,172

372

Santa Ana

583,804

102

San Miguel

510,824

90

Chalatenango

200,645

36

Totales

3,414,445

600

Antes de proceder a pasar los instrumentos, se capacitó a un grupo de estudiantes en servicio social para que conocieran la estructura del cuestionario, los objetivos y estrategias a utilizar en las zonas urbanas y rurales en donde se capturarían a los sujetos de estudio. Luego se aplicó una prueba piloto de 25 instrumentos para validar el mismo, para poder proceder a pasar los 600 cuestionarios.

Posterior a la recolección de la información, se procedió a la tabulación de la misma, primero realizando un conteo estadístico electrónico y luego con un proceso de cierre de las preguntas semiabiertas, buscando para ello las respuestas frecuentes, lo cual se consolidó en un cuadro resumen primero y luego en forma individual.

CAPÍTULO 1

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

Se hace necesario abordar los antecedentes históricos con el objeto de ubicar temáticamente el fenómeno que se estudia, es decir "la situación jurídica de la mujer en el marco de la teoría de género", la cual si bien es cierto no se observa en los primeros estadios de la humanidad, si se relaciona con la formación social desde la antigüedad que es en donde se relacionan hombres y mujeres, comenzando de esa manera a conformarse cierto tipo de situaciones definidas sobre género, comprendido desde el punto de vista sexual.

Aunque, no es objeto de este estudio, profundizar en la parte histórica, pero sí tomarla como punto de partida, por lo que a continuación se encuentra una reseña de algunas etapas en que se observan características que marcaron los cambios en la historia de las mujeres.

1.1 La relaciones entre mujeres y hombres en la comunidad primitiva.

En toda disciplina la categoría de ser humano se estudia a la par de la evolución de la sociedad misma. De ahí que no se pueda desvincular la situación de la mujer y la evolución de la especie humana, porque ambas están estrechamente vinculadas, por ello en algunas ocasiones se pensará que me he desviado del tema, pero lo que hago es nada más explicar el fenómeno en la realidad concreta del momento, tratando en todo momento de vincular la temática en estudio.

La evolución de la especie humana según muchos historiadores , transcurrió en millones de años, en los que tanto mujeres como hombres se transformaron de salvaje a gente civilizada.

Como bien lo manifiesta Federico Engels , "en el paso de la horda primitiva a la gens". Se observaron relaciones promiscuas e inestables entre hombres y mujeres, es decir, sin reglas definidas, por supuesto que está de más decir que era lógico crear relaciones inestables, porque no existían aún bienes que proteger y más que todo el ser humano era nómada. Introduzco la categoría económica y jurídica "bienes" porque la apropiación de éstos es la que incide en los cambios que se van dando y permiten los saltos de una etapa a otra, incidiendo esto a su vez en las relaciones de hombres y mujeres, principalmente cuando la mujer se va convirtiendo en propiedad del hombre.

Siempre en la etapa de la "horda" existía una apropiación de los productos de una forma espontánea tomados de la naturaleza, con mucho esfuerzo, debido a la ausencia de técnicas de transformación de los productos. Hombres y mujeres vivieron más de la recolección de frutos silvestres, raíces y de la caza en forma primitiva. Aún no poseían viviendas construidas, por lo que ante los fenómenos de la naturaleza buscaban refugio en árboles y cavernas para pasar los malos tiempos y luego seguían su camino; todo estos acontecimientos lo hacían nómada.

Hombres y mujeres comenzaron a fabricar sencillos instrumentos de caza con las piedras. Aún así no aseguraban la comida que necesitaban, debido a la falta de conservación de los alimentos; por otra parte les era muy difícil defenderse de los animales. Debido a ello la lucha por existir era constante, sobrevivir ante el hambre y las fieras significó toda una batalla, sumándole a ello los fenómenos naturales que los hacían incapaces, al no poder controlarlos. No obstante se comenzaron a construir instrumentos de piedra más efectivos para la caza y el trabajo y aprendieron a utilizar las pieles de los animales para resguardarse del frío.

En cuanto a la productividad, ésta era mínima, sólo para sobrevivir y no existía la división social del trabajo, por lo tanto los bienes de los que se apropiaban eran para todos y todas.

Sobre la base de su experiencia y el desarrollo de su conciencia, el ser humano exploró su entorno, lo que le permitió desarrollar su inteligencia, entonces debieron de transcurrir miles de años para que se hiciera un descubrimiento trascendental: "el fuego"; éste le permitió el cocimiento y conservación de sus alimentos, además la fabricación de instrumentos de caza y defenderse del frío y de los animales salvajes. Precisamente fue el descubrimiento del fuego y su utilización que permitió tanto a mujeres como hombres defenderse de algunos fenómenos naturales. Lo anterior vino a incidir finalmente en que la especie humana se separara de los animales salvajes, caracterizándose por la capacidad que se diferenciaron por las características de raciocinio propias de mujeres y hombres.

Se marca así el paso de la horda a la civilización, la cual se le denominó de esa forma, porque es donde se encuentran algunos rasgos organizativos entre grupos y dentro de ellos, a mujeres y hombres.

Posterior a la horda primitiva, aún se observaron un bajo nivel tecnológico y cultural, la propiedad de los bienes y medios de producción seguían siendo social colectivos. A esta etapa se le denominó comunidad primitiva, caracterizándose porque no existía desigualdad social, lo que hace presumir que tampoco mujeres sometidas u hombres sometidos entre ellos.

La forma de organización era en grupos errantes, poco numerosos, buscaban en común los recursos necesarios para la sobrevivencia. Encabezaba al grupo un jefe quien podía ser mujer u hombre, teniendo la calidad de temporal. Se conformó entonces el régimen gentilicio en cuya primera etapa se encuentra el régimen maternal de la gens, denominado "matriarcado". En esta etapa ya la relación personal estaba basada en el parentesco y la única capaz de agrupar en un ente orgánico a la comunidad era la madre, ya que la promiscuidad e inestabilidad de las relaciones sexuales entre mujeres y hombres no permitía distinguir al padre. Es decir, la descendencia sólo podía contarse en línea femenina. Por ello al principio del régimen gentilicio del matriarcado el papel hegemónico lo ocupó la mujer.

Otros factores que incidieron en ese papel hegemónico fueron:

  • En su mayoría los hombres se mantenían fuera de casa en busca de alimentos por medio de la caza.
  • La mayoría de mujeres se ocupaban en el hogar del cuidado de los hijos y del mantenimiento de la defensa y el orden del grupo que lideraban.
  • Se desarrolló el cultivo de la tierra y tomó impulso la alfarería, siendo las mujeres quienes la desarrollaron, porque eran ellas las que se encontraban en casa.

En esta etapa del matriarcado, se posibilitó una forma comunista de propiedad de bienes de la sociedad y los medios de producción, así como del trabajo colectivo, aunque ya se observaba la primera división del trabajo entre mujeres y hombres, es decir, las primeras dedicándose a ciertas actividades de casa y los segundos a la caza. En la actualidad comparto mucho la apertura al debate de género en el marco de igualdad jurídica, pero vale la pena reflexionar, porque la mayoría de los hombres se dedicaban a la caza que resultaba con mayor riesgo y se requería el uso de fuerza, y las actividades a las que se dedicaba la mayoría de mujeres, si bien requerían de esfuerzo, el riesgo era menor. Introduzco esta reflexión porque actualmente se debate mucho sobre la cuestión de que género no debe ser sinónimo de sexo y que la división social del trabajo no debe basarse en el sexo, lo cual tiene su explicación posiblemente, porque gracias a los avances tecnológicos, la mayoría de actividades pueden ser realizadas por mujeres y hombres. No obstante en una realidad diferente a la actual, para Federico Engels manifestaba que la división del trabajo solo existía en los dos sexos .

En la etapa del matriarcado, se observó ya la primera división social del trabajo por género y edad porque los hombres de dedicaron a la caza y a la pesca, procuró las materias primas para el alimento y produjo los objetos necesarios para dicho propósito, tales como la fabricación de instrumentos para su trabajo y las mujeres y niños a la recolección de frutos y cereales y a la preparación de ropa y utensilios del hogar.

Las sociedades primitivas ya habían adquirido cierto sedentarismo, por lo que se abandonó la vida nómada. Los grupos familiares se fueron perfilando cada vez más y la práctica de la promiscuidad fue disminuyendo, lo cual obedece a una segunda y nueva etapa en que aparece: "el patriarcado", siempre en la sociedad gentilicia, en una etapa más avanzada.

El aparecimiento del patriarcado obedeció a fenómenos tanto económicos como sociales, propios de la evolución de la sociedad humana. Con el desarrollo y estabilización del pastoreo, la agricultura, la fundición y labrado de metales, la fabricación de instrumentos de trabajo y de armas, las cuales eran labores propias de hombres, éste pasa a ocupar una situación preponderante en la gens. Hay que hacer notar como también aparece la actividad económica del telar, a la cual tanto hombres como mujeres se dedicaban.

En lo que se refiere a las relaciones sexuales, de la promiscuidad se había pasado a la poligamia, en donde el marido tenía derecho a convivir con diversas mujeres, posteriormente esta figura de la poligamia da paso a la monogamia, convirtiéndose así el padre, en el núcleo del desarrollo social y económico del grupo familiar, asumiendo por lo tanto funciones de jefe y además se relacionaban los vínculos consanguíneos con relación a él, es decir, la descendencia y la sucesión de derechos se definirían en adelante, por la línea paterna.

Este cambio del matriarcado al patriarcado fue lucha de muchas generaciones, pues las mujeres no se mostraron dispuestas a ceder su jefatura sin luchar, dando como resultado sangrientos sucesos debido al cambio. Había de crearse entonces, todo un aparato ideológico, religioso y moral que sustituyera a los siglos de costumbre en que se erigiera y consolidara el matriarcado.

El autor Pablo Lafarge , habla de diversas leyendas que relatan los crímenes que ensangrentaron a la familia antes que la mujer se dejara despojar de los derechos que la hacían respetable en su pueblo y en su clan. Y es que al comenzar a transmitirse los derechos sobre bienes colectivos, aparecieron rivalidades y odios entre padres, madres e hijos, hijas y hermanos hermanas, pero que con el tiempo son relegados. La transmisión de bienes y rango, finalmente se deja de transmitir por la madre y es el padre la nueva figura preponderante en la sociedad patriarcal.

Se dijo que el paso de la promiscuidad a la familia diferenciada de la gens en un primer momento, estuvo marcado por un solo ente que agrupaba a numerosas personas que enlazaban hermanos, hermanas, madres e hijas, padres e hijos en matrimonio, al que se le llamó "matrimonio por grupos" y que era más bien conocido como tribu. Posteriormente ese gran grupo denominado tribu, se fraccionó en pequeños grupos a quienes se les llamó "clanes" o "gens"; era el caso que pertenecer a una de éstas, le permitía al individuo conservar el nombre del ascendiente común y que luego era transmitido de generación en generación. Quien abandonaba la gens, llevaba consigo ese nombre común; podía residir en los más distantes países; convivir con otros grupos sociales hasta modificar sus costumbres y lenguaje, pero sin dejar la huella de su origen, es decir de su nación.

La gens estaba dirigida por un jefe quien era elegido por todos sus miembros (hombres y mujeres). Todos sus miembros eran iguales y sus actos regulados por consejos de adultos constituidos por personas de ambos sexos. La costumbre y religión eran ya factores cohesionantes y de autoridad, lo que provocó se produjera una dependencia y solidaridad entre los miembros del grupo, por lo que el individuo no valía por sí, sino en cuanto a su pertenencia a una asociación determinada. Dando como resultado que todos se asistieran en caso de que alguno sufriera perjuicio u ofensa, atacando al grupo del ofensor.

Por ello es que los primeros gérmenes del Derecho se encontraron en la venganza privada "ojo por ojo, diente por diente", conocida como Ley del Talión. No obstante este fenómeno provocó muchas batallas y autodestrucción de los grupos sociales por la escalada de violencia que provocaron. La comunidad al llegar a tener conciencia de este procedimiento sangriento, reflexionó y es sustituida la venganza privada por la "resarción de los daños", es decir, se da la "compensación" al grupo, no sólo a la persona. De ahí que la "compensación" sea reconocida también como un germen de Derecho.

Respecto de la situación de la mujer en todo este periodo patriarcal, ella seguía realizando actividades en casa, con sus hijos y aunque se observó su participación política, la división del trabajo socialmente hablando obedecía en ese momento de la historia más bien a la "Ley de la Fuerza"; es decir la tecnología no estaba avanzada y las herramientas sólo eran complemento o ayuda para las actividades, lo que acentuaba esa división del trabajo en que se requería para algunas actividades el uso de la fuerza, y el hombre con relación a la mujer poseía esa carta de competencia "la fuerza natural por su musculatura", que en la actualidad ha sido superada en la mayoría de casos, pues se sustituyó por las herramientas tecnológicas que pueden ser utilizadas tanto por mujeres como por hombres.

1.2 Cambios en la formación social del mundo antiguo y su incidencia en las relaciones de hombres y mujeres.

Fueron muchos los factores que incidieron en la desintegración de la comunidad primitiva; la gens como forma avanzada de la comunidad primitiva empezó a desintegrarse, autores como Federico Engels , atribuyen esto al propio desarrollo histórico-tecnológico de la sociedad que llevó consigo nuevas actividades productivas tales como la fundición de metales que permitió construir herramientas nuevas que eran utilizadas en la producción, aumentando sus niveles productivos y creando excedentes económicos. Además, superando la simple comunidad gentilicia se conformaron agrupaciones más complejas y amplias, en las cuales no era esencial la vinculación consanguínea. Símbolo de este nuevo orden social que se perfilaba fue el surgimiento de ciudades como respuesta a la necesidad de protección y centro para el comercio e industria, que posteriormente se expandieron.

El aumento de la productividad del trabajo y los avances del cambio, intensificaron las diferencias entre los bienes de las distintas familias y condujeron al establecimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción: primero fue familiar y luego individual . Por influjo de la guerra se va constituyendo la institución de la esclavitud. En este periodo, al prisionero de guerra se le asesinaba al ser capturado, pero se fue descubriendo que con la mano de obra esclava, la acumulación simple de trabajo se ampliaba a niveles elevados. Era más útil y rentable dejar vivo al prisionero convirtiéndolo en esclavo, en lugar de exterminarlo. Al inicio es tímida la esclavitud, pero va creciendo con rapidez, hasta convertirse en el principal medio de producción, el que poseía más esclavos y esclavas, producía más. El trabajo esclavo agudizó la desigualdad de bienes dentro de la tribu, facilitó el rápido crecimiento de las riquezas de ciertas familias. La familia se convirtió en la unidad económica de la sociedad y la esclavitud fue la institución hegemónica del nuevo sistema social y económico. Tanto mujeres como hombres fueron esclavizados, aunque según De León Pinelo, "la mujer fue esclava antes de que existiera la esclavitud", porque el patriarcado la sometió a la fuerza.

En el ámbito económico comienzan a darse los excedentes en la producción, junto con éstos surgió la necesidad del intercambio, primero el simple: de tribu a tribu, luego, aparecieron los mercaderes, quienes ya no estaban directamente unidos a la producción, si no que actuaban como intermediarios en el cambio entre los productores directos, sometiendo a éstos últimos económicamente, pues les compraban los productos a muy bajo precio y ellos los mercadeaban a un precio muy elevado.

El efecto fue el fenómeno de la concentración de la riqueza en pocas manos. Trae paralelamente la miseria de la mayoría de la población libre y el aumento de la esclavitud, la cual, como ya se mencionó con su trabajo forzado, era el fundamento del nuevo modo de producción, denominado "Esclavismo". Las guerras entre las tribus se vuelven más frecuentes, teniendo como objetivo no la mera defensa propia y afán de dominio, sino el saqueo y la ambición de apoderarse de nuevas masas de esclavos. Pero no sólo era la esclavitud la utilizada en esta sociedad de desiguales, también estaban hombre y mujeres empobrecidos, que se veían precisados a vender su fuerza de trabajo a las familias pudientes. Con ello se marca en forma determinada la aparición de clases sociales; hombres y mujeres libres, señores y esclavos explotadores y explotados, pues al mismo tiempo que se produce la división entre hombres y mujeres libres y esclavas, se hace más honda la diferencia entre ricos y pobres y la división social del trabajo continúa con la asignación del trabajo más pesado a los hombres y otros menos pesados a mujeres.

La desigualdad de bienes creó la desigualdad social. De la masa común de los miembros de la gens se destaca un grupo de jefes, caudillos, sacerdotes y sus auxiliares. Estos mantienen un dominio económico, político y social sobre las clases desposeídas, dejando solo formalmente estatuidas las instituciones propias de la comunidad gentilicia clásica, pero que marcaba ya su fin, para dar paso a otra etapa.

El paso de la comunidad gentilicia al esclavismo marcó la dominación sobre la mujer y sobre todo su posesión como bien. Así se pasa del Esclavismo a la Edad Media en donde se presentan algunos rasgos de dominación institucional, es decir, se crean leyes, sobre la mujer. Por ejemplo en Roma durante la República, el marido tenía poder judicial sobre su esposa si ella cometía un crimen, con capacidad jurídica para condenarla a muerte por una gran cantidad de causas, incluida la infidelidad.

1.3 Las relaciones entre hombres y mujeres en el derecho Feudal.

En Europa, durante la Edad Media, la Ley Civil confería al hombre sobre la mujer derechos de propiedad; y en el siglo XIII, tanto el Código Canónico como el civil establecían su "derecho de pegarle", el cual se restringió en Francia mediante las "Leyes y costumbres de Beauvaisisf" que aconsejaban a los maridos golpear a sus esposas "sólo lo razonable y con moderación". De igual modo, en América durante la Colonia, se mantuvo este derecho con el apoyo de la iglesia que casi en los mismos términos, lo consideró como una medida correctiva y por lo tanto se consideraba "edificante" .

En un manual de confesión, escrito a modo de preguntas y respuestas, publicado en 1689, Fray Jaime de Corella plantea un diálogo entre un penitente y su confesor, en el cual, el primero afirma que el castigar a su esposa, a veces perdía el control: "De otro modo no puedo dominarla y no cumple con los quehaceres de la casa. Otras veces la maltrato sin tener motivos particulares". El confesor le contesta: "Cuando hay razones válidas, es correcto que el marido imponga un castigo, y hasta llegue a golpear a su mujer, pero debe hacerlo con moderación y para que enmiende su proceder". Para Corella, la mujer estaba obligada a obedecer al marido como su verdadero superior .

Uno de los mayores problemas derivaba de lo que se pudiera entender por "moderación y enmienda", con o sin conciencia, se le ponía al hombre un látigo en la mano, que utilizaba a capricho, como se puede deducir de los juicios de separación o divorcio entablados por mujeres. En ellos y en consecuencia con el dicho popular según el cual "las mujeres y el suelo son para pisarse", el maltrato físico era el principal argumento. Lejos de atribuirlo a medidas correctivas, las esposas golpeadas hablaban de violencia de carácter, alcoholismo, celos, concubinas y locura.

En esta etapa de la historia, si bien era cierto que la violencia inmoderada contra la esposa justificaba el divorcio, esa inmoderación debía ser demostrada. Para demostrarlo había que esperar agresiones graves, inclusive que pusieran en riesgo la vida de la mujer o su salud tanto física como mental, como son los casos que a continuación se citan como ejemplos: "cuando Catalina Rodríguez Pinta, en Brasil, puso su demanda de divorcio, todavía no podía sentarse a causa de las heridas que en sus genitales le infligió el esposo, intentando sacarle el útero; otra mujer, de la parroquia de Santo Amaro, había sido víctima de un intento de estrangulación además de haber recibido golpes, puñetazos, bofetadas y haber sido sacada de la cama y obligada a dormir en el portal en ropa interior. En otros casos, como el de Catalina González de Oliveira, el marido, además de agredirla con golpes, tirones de cabello, puntapiés y bastonazos, la obligaba a trabajar en el campo con los esclavos que a ella le había regalado su padre .

La inequidad de las leyes en este aspecto no es tan antigua, ni se murió con la Colonia, porque no fue sino hasta 1960 cuando en Italia se declara delito grave matar a la esposa, hermana o madre en defensa del honor masculino; en países como Escocia e Irán, solo desde 1970 se comenzaron a considerar ilegales las golpizas a la esposa; y apenas en 1975 se creó en Brasil un nuevo Código Penal por el que se prohibió a los hombres vender, alquilar o apostar en juego a la esposa, y se generalizó, en los Estados Unidos, el derecho de las mujeres de demandar a los esposos agresores. Tal vez a consecuencia de estas demandas en Pennsylvania se conservaban decretos por los que se prohibía pegarle a la esposa "después de las diez de la noche" .

En muchas ocasiones, la ley establece algunas condiciones, pero no contempla la regulación de todos los problemas, como señala Leonor Vain, por ejemplo las atenuantes que la ley permite o que los jueces o juezas utilizan para resolver según su sana crítica, sin dejar de mencionar los efectos o secuelas que dejan las agresiones de cualquier tipo que sean. Aunque la Corte Suprema de Carolina del Norte estableció en 1874 la prohibición al hombre de castigar a la esposa bajo ninguna circunstancia, añadió al texto una coletilla según la cual, si habiéndola maltratado no le infligió daño permanente, o no hubo mala intención, o faltan pruebas de que lo hiciera con crueldad o violencia peligrosa para ella, es mejor correr la cortina, cerrar los ojos y dejar que las partes olviden y perdonen. Puede observarse algunos niveles de impunidad respecto del maltrato de hombres hacia mujeres.

Posteriormente como se sabe la furia del látigo fue suprimida juntamente con el Derecho de Aubanas, al menos legalmente, pues culturalmente constituye un arraigo que se observa en el fenómeno de violencia de género hasta la actualidad.

El vicio de la justicia feudal consistía en que el amo era al mismo tiempo juez de sus siervos. Él hacía la ley, él la aplicaba. Esta situación comenzó a cambiar con el pensamiento enciclopedista francés, que encontró una inequidad en el hecho de que fuera el mismo poder el que elaborara y promulgara las leyes, gobernara el país e impartiera justicia. Entonces se empezó a ver que ni siquiera aquellos que tengan intereses directos en el proceso puedan servir de jueces o testigos, o fiscales. Claro que esto sólo se empezó a ver respecto de seres humanos hombres. Para las mujeres, ninguna llamada "revolución", ha revolucionado su estatuto de inferioridad, porque se continuó con muchas limitantes culturales como el machismo . La mayoría de hombres elaboran las leyes, las ejecutan e imparten la justicia, la falta de sentido de lo justo debido a deficiencia en el razonar y el deliberar son algunas de las justificaciones que atribuyen a las mujeres.

Otro caso digno de mencionar es lo sucedido en Roma, en los primeros tiempos de la República, sólo el esposo podía comprar o vender propiedades, mientras que la mujer no podía aparecer ante los tribunales ni siquiera como testiga, ni reclamar ningún derecho sobre la propiedad de su esposo cuando enviudaba, es decir no se le reconocían derechos.

El cristianismo se consideró siempre vencedor de las religiones paganas que Roma y su cultura representaban, y tuvo un leve efecto positivo en la vida de las mujeres: durante la Edad Media, la Iglesia propugnó normas morales más igualitarias en el matrimonio y derecho de la mujer a heredar propiedades, pero mantuvo su subordinación y mediante el Derecho Canónico, la obligó a obedecer al esposo a cambio de su protección, puesto que según sus creencias, era el hombre y no la mujer quien había sido hecho a imagen de Dios.

Por la misma época, la ley civil impedía el testimonio de mujer en tribunal "porque no era confiable" y quitándole los derechos civiles y políticos, determinaba que el matrimonio daba derechos de propiedad al hombre sobre la esposa al momento de casarse.

Inglaterra era considerada proverbialmente "el paraíso de las esposas". De ella había dicho Daniel Defoe en 1725, que si un puente la uniera con el resto de Europa "todas las mujeres continentales querrían cruzar el Estrecho". Sobre ese Paraíso denunció Emerson en 1856 el derecho del marido -vigente en su tiempo- de vender a la mujer", atestiguado por un recibo del 17 de junio de 1815, según el cual consta que Henry Cook vendió, en el mercado de Croydon, a su esposa, cuyo nombre no se registró, por la suma de un chelín. El bajo precio obedecía a que las leyes de Bastardía obligaban al hombre a casarse con la mujer que procreara un hijo de él, y ella no lo podía hacer, por lo tanto no tenía ningún valor.

La mejor caracterización del matrimonio tal como se ha conceptuado en la cultura, se le debe a un inglés Sir William Blackstone, personaje del siglo XVIII considerado el más grande de los juristas de su país, quien declaró: "Mi mujer y yo somos uno, y ese uno, soy yo" . El lord inglés convertía en epigrama sexista una idea, al parecer inspirada en un texto del Génesis 2, Capítulo 2, Versículo 24 de la Santa Biblia, según el cual marido y mujer serán los dos una misma carne.

Como es usual en nuestra cultura, lejos de ser interpretada como un principio de igualdad, esta idea se convirtió en fuente de discriminaciones, asentadas en razonamientos, del corte de los del Prelado de Almería don José de la Cerda. Comentando el mandato de Pablo de Tarso a las mujeres para que se cubran la cabeza, da explicaciones. Para el Prelado De la Cerda, con esta orden del Apóstol Pablo da a entender, que en el matrimonio la sola cabeza válida es la del hombre, la cual ha de ser visible para que se conozca por única. Por lo tanto, "es conveniente que la mujer cubra y oculte la suya y quede la del marido, sirviendo a los dos cuerpos" .

Otro punto es que podremos aplicarle, lo que enseña el Espíritu Santo, que "serán dos en una carne, dos cuerpos unidos a una cabeza. Pues quiere el Apóstol, que la otra se cubra y no se vea; como dice el Obispo de Almería, quede como diminuta, incorporada. Si la gentilidad fingió en Jano un cuerpo con dos cabezas, la doctrina cristiana suponga en el hombre casado una cabeza con dos cuerpos, dando a entender, que entre el marido y la mujer, sólo ha de haber una voluntad, un gobierno, una cabeza, sujetando la mujer a la suya; y para confesar, o insinuar, que no la tiene, cubriéndola y ocultándola" .

Con el peso de la puesta en práctica de estas ideas, el matrimonio constituyó para las mujeres la muerte civil y el regreso a la minoridad, a tal grado, que incluso al casarse con un extranjero perdían su propia nacionalidad para adoptar la de su marido. Así, se las sometió al "estado de tutela", se les impidió controlar sus propiedades, se las incapacitó para ser sujetos procesales independientes, pleitear solas en los tribunales, y se las ató al hogar de tal manera que no podían dejarlo sin riesgo de ser tratadas casi como esclavas fugitivas. En los raros casos en que era posible el divorcio, perdían hijos, hogar y propiedad.

De Tocqueville señalaba que en Norteamérica la mujer perdía, irrecuperablemente, su independencia con los lazos del matrimonio y vivía "en la casa de su esposo como si fuera un claustro". En el periódico francés Revolutions de París, en febrero de 1791, ya comenzaba la Revolución Francesa, se afirmó que la libertad política y los derechos civiles no eran útiles para las mujeres, porque ellas pertenecen sólo a su hogar y a su familia, y por lo tanto no se les debían conceder.

Se las consideraba "destinadas a estar toda su vida en la casa del padre o en la del esposo, es decir, eran nacidas en una condición de absoluta dependencia". "Ella sólo debe conocer, de todo lo que pasa fuera, lo que sus padres o su esposo decidan hacerle conocer". Es decir, se le vedaba el derecho a la información y a la comunicación, agregando a ello los derechos políticos que aún cuando en la Revolución Francesa se proclama la Declaración Universal de Derechos del Hombre y del Ciudadano basada en el principio de igualdad política y jurídica, aún así se excluye a la mujer, porque se considera que decir hombre incluye a la mujer .

En medio de este ambiente y durante una Revolución que representó para las mujeres mucho más ilusión que reinvindicaciones, las promesas de lograr al menos el derecho de igualdad, asegurarse el derecho a recibir herencias, la capacidad de atestiguar en cuestiones legales y pedir el divorcio por incompatibilidad, consentimiento mutuo o abandono del cónyuge durante dos años, quedó sin efecto con el advenimiento de las propuestas de Napoleón Bonaparte, cuyo Código Civil, en 1804, constituyó un obstáculo para la mujer casada, que se vio nuevamente reducida a servidumbre.

Pothier, uno de los elaboradores de la doctrina que inspiró a los redactores del Código, elaboró un Tratado de la potestad del marido sobre la persona y los bienes de la mujer. Tal potestad consistió en "el derecho que tiene el marido, de exigir de ella todos los deberes de sumisión que se le deben a un superior". Y uno de sus principales efectos es la facultad que a él se le concede, "de obligar a su mujer a seguirle por todas partes donde él juzgue a propósito ir, permanecer o residir". Doctrina que fue retomada no solamente por leyes nacionales, sino también por tratados internacionales.

Quizás la mayor influencia fue la de la costumbre, que han puesto a la mujer en dependencia de su marido, pues ella no podía hacer nada válido y con efecto civil, si no era habilitada y autorizada por él para hacerlo". Esta invalidez legal de la mujer "no estaba fundada sobre la debilidad de su razón" (de la razón de la casada), sino en "la potestad del marido sobre la persona de su mujer, que no permitía en ella hacer nada que no esté en dependencia de él. Así, "no podía ningún modo contratar" ni recibir donaciones, cuya aceptación, "aunque le sea ventajosa, es nula si la mujer no está autorizada por el marido para hacerla".

En el Código Civil Francés de 1804 , se establecieron muchas desigualdades, por ejemplo: la obediencia de la mujer al marido y la protección del marido a la mujer, así como; la obligación de la protección del marido a la mujer, Art. 313; la obligación de la esposa de vivir con el marido y de seguirle por cualquier parte donde él juzgue a propósito residir. Paralelamente, el marido estaba obligado a recibirla, y satisfacerle "todo lo necesario para los menesteres de la vida", Art. 214. Era la misma obligación del amo para el esclavo. Como inferior, la mujer requería de la autorización del marido para asistir a juicio, Art. 215, donar, alinear, hipotecar o adquirir, Art. 217; en cambio él, como superior, podía pedir divorcio por adulterio de la mujer, Art. 229, mientras que ella sólo podía hacerlo cuando él tuviera "una concubina en la vivienda común, Art. 230. Entre todos sus privilegios, el hombre podía administrar solo los bienes de la comunidad, con facultad para vender, alinear e hipotecar sin el concurso de su esposa, Art. 1421; y administrar "todos los bienes personales de la mujer, Art. 1428. Todo esto porque Napoleón creía que la autoridad marital era "de derecho divino" . Por ello también la mujer se justificaba que estuviera supeditada en el sistema productivo, en cuanto a puestos y salarios.

No obstante, esto no era novedoso ni aporte de Napoleón, siglos antes, los Padres de la Iglesia, y los Escolásticos, y aún antes que ellos, Pablo de Tarso, ya lo habían planteado así. Y en culturas como la Nahoa y la Quiché, sin influencia del Código Napoleónico, la esposa era tan propiedad del hombre, que la heredaba como un bien mueble a su familia al morir.

Por ejemplo, Tomás de Aquino intentó aprobar la necesidad de obediencia de la mujer al marido establecida por Pablo, con cuatro razones: "Porque el marido es más perfecto, según el cuerpo y el vigor del alma, conforme a lo que dice el Espíritu Santo, que entre mil hombres hay uno bueno y entre las mujeres ninguna"; "porque el varón naturalmente se aventaja y es superior a la mujer; pues el mismo Apóstol le manda que sea sujeta a su marido, como a Dios por ser su cabeza", "porque siendo como son, conformes en la naturaleza y la mujer criada y dada por adjutorio semejante al hombre; ya esta relación, respeto y prioridad de tiempo y origen, le hace superior, y cabeza de la mujer" . Resumiendo a Tomás de Aquino, la mujer le debía obediencia al marido por una sencilla razón porque él era superior a ella

Siguiendo estas enseñanzas, Antonio de León Pinelo, en el siglo XVI, dedujo que el hombre es "un Vice-Dios", al que la mujer está naturalmente subordinada. En refuerzo de su tesis, León Pinelo cuenta que el rey godo Cindasuindo, con fundamento en esta idea, mandó que ningún hombre se casara con mujer de menos edad que él, "para que no se subvierta este orden natural, siendo mayor en los años el que debe ser inferior en el gobierno"

1.4 La Revolución Francesa y situación de la mujer.

Las ideas de los juristas de la época, aportaron a las mujeres un importante material ideológico para poder reflexionar sobre su situación y comenzar a organizarse y al mismo tiempo reaccionar.

En 1788, grupos de mujeres francesas, desde distintos puntos de Francia, protestaron enérgicamente por no haber sido convocadas por los Estados Generales y además, exigieron reivindicaciones de tipo educativo, familiar, legal, entre ellos el derecho al voto, cuestiones sobre la prostitución, la salud, la herencia o la dote. Sin embargo no fueron escuchadas, pero dejaron un precedente de protesta. Otras fechas importantes de protesta fueron los días 5 y 6 de octubre de 1889, en donde la población parisina, especialmente sus mujeres, marcharon hacia Versalles y sitiaron el palacio real. Desde luego que no fueron escuchadas, pero su valor está consignado en los méritos del movimiento feminista de esa época.

La mujer más conocida durante la Revolución Francesa por su trabajo en la línea feminista fue Olimpia Gouges; ella redactó "Los derechos de la ciudadana" antes de que fueran proclamados los del Ciudadano; escribió contra la pena de muerte; trabajó por la causa de la paz y la de las mujeres. Supo que su muerte era inevitable y antes de que ocurriera, quiso imprimir un folleto titulado "Las tres urnas o la salvación de París": una para los nobles y burgueses, otra para los obreros y la tercera para las mujeres. La acusaron de haber escrito contra el gobierno republicano, de rebelde y de querer restaurar la monarquía. En realidad, la verdadera causa de su asesinato, la dijo el procurador Chaumette el mismo día de su muerte: "Recordad a esta marimacho, esta mujer-hombre, la impúdica Olimpia Gouges que abandonó todo el cuidado de su casa, quiso politequear y cometió crímenes. Este olvido de su sexo la ha llevado al cadalso, ha querido ser hombre de Estado y al parecer la ley ha castigado a esta conspiradora por haber abandonado las virtudes propias de su sexo" . Los hombres al frente del nuevo gobierno quisieron hacer creer esto, pero la realidad es que ella lo único que hizo fue pedir justicia sobre la base de la igualdad y la equidad de género.

No obstante, las mujeres continuaron trabajando y reivindicando sus derechos políticos y sociales a la vez que lucharon por los objetivos revolucionarios. En 1792 vuelven a hacer otro manifiesto para los diputados del gobierno francés, sin obtener resultados.

La ideología y lucha feminista se fue extendiendo a otros países, unida también a otras causas y la búsqueda de reivindicaciones: en Estados Unidos a las cuestiones anticolonialistas e independentista, así como a las luchas antiesclavistas y antirracistas; después a las reivindicaciones obreras, oponiéndose en fin a todo tipo de injusticias. Lo mismo en Inglaterra, en Francia, y en otros países. Flora Tristán, Eugénie Niboyet, Ella Wheeleer, son solo algunos nombres destacados de la larga lista de feministas de estas épocas , en diferentes lugares europeos y norteamericanos, que en alguna medida aportaron al movimiento de la época.

También existió algún hombre que se sumó a la causa. Evidentemente sólo los suficientes para confirmar la excepción, fue el caso de Stuart Mill, quien estaba casado con la feminista Harriet Hardy, él escribió "La esclavitud de la Mujer", lo que dio como resultado la pérdida de su escaño en el Parlamento Inglés. Posiblemente los resultados de estos movimientos sociales y políticos, no se observaron en aquella época, pero sí casi un siglo después en donde se comenzaron a visualizar los cambios en el ámbito jurídico.

En Francia, sucesivamente en 1938 y en 1942, fue modificado el Código Civil en lo que concierne a los derechos y deberes conyugales. En el artículo 213 se mantuvo al marido como jefe, "en interés común de la familia y los hijos", pero se suprimió la potestad marital; en el 215, aun manteniéndose la fijación de residencia por parte del marido, se restringió al permitir a la mujer, por excepción, ser autorizada para tener, junto con sus hijos, "otra residencia fijada por el juez", en casos de peligros de orden físico o moral en la elección de residencia hecha por el marido. Se le confirió, por el artículo 216, a la mujer" la plena capacidad de derechos, lo cual significó, entre otras cosas, obtener carta de identidad, pasaporte y cuenta bancaria, etc.; por el artículo 223, se la facultaba para ejercer una profesión separada de la del marido, si él no se oponía, o si oponiéndose él, ésta se justificaba en interés de la familia; y por el artículo 224 se garantizaba a la mujer mantener bajo régimen reservado a su administración, los bienes adquiridos con su actividad profesional.

La referencia a una "profesión diferente a la del marido" , se debe a la obligación de las mujeres de las clases mercantiles y artesanales, de trabajar en la empresa del esposo. De esto ha quedado un residuo en la lengua castellana, cuando se registran vocablos en femenino de oficios estimados como masculinos, tal es el caso de panadera, zapatera, molinera, comerciante y otros, definidos como "esposa del panadero, el zapatero" y otros.

Todavía en 1954, en América Latina, según un estudio de la Comisión Interamericana de Mujeres, se notaba la marca del Código Civil Francés y de muchos otros Estados, aunque en algunos casos se atenuó con elementos similares a los que lo reformaron posteriormente en Francia. Las disposiciones sobre adulterio, administración de bienes comunes, patria potestad (en El Salvador, actualmente autoridad parental), fijación de domicilio, entre otras. El adulterio de la mujer era causa de divorcio en El Salvador (Art. 144/2º. Y 3º Código Civi de 1860 parte derogada por el Código de Familia) Honduras, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Colombia y Costa Rica. En estos mismos países figuraba para el hombre algo que llamaban, según el caso, "concubinato escandaloso", o "adulterio con escándalo público". En la Argentina actual, para entrar en la categoría de adúltera sigue siendo suficiente "yacer una vez con un hombre", mientras que para que el hombre lo sea, se requieren pruebas de que tiene manceba con casa establecida. Nada muy diferente al Código de Napoleón, en donde se manifestaba el poder absoluto del hombre sobre la mujer, observemos algunas de estas situaciones que se daban en los países latinoamericanos.

El poder absoluto del hombre sobre las mujeres de su familia, garantizado por la ley, prevalecía todavía en Ecuador, cuyo Código Penal le daba al hombre licencia para matar, herir o golpear a su hija, nieta o hermana, cuando la sorprendiere en un acto carnal ilegítimo".

En El Salvador las leyes obligaban a la fijación de residencia por parte del marido y su derecho de obligar a la esposa a vivir con él y seguirle donde quiera, se establecía el curioso derecho paralelo de la mujer a que él la recibiera en su casa. El matrimonio concebido como una sociedad con el esposo como jefe natural, prevalece hasta hoy como parte de la ley no escrita, pero hasta no hace mucho estaba expresamente manifiesto en muchos Códigos Civiles, y en de El Salvador no era la excepción, como se notará en el apartado siguiente.

1.5 El rol de la mujer en El Salvador.

La participación de las mujeres en la sociedad salvadoreña ha pasado por diferentes etapas que han dejado la huella de algunos personajes históricos y sobre todo, han hecho posible la apertura de espacios para las mujeres, más allá de la tradición en la esfera doméstica, es decir su inserción en la producción.

Al indagar sobre la participación de la mujer en la historia de El Salvador, involucrando todos los ámbitos del que hacer social, político y económico es todo un reto, principalmente porque el sistema ha privilegiado la hazaña desde lo masculino, sin notar en la mayoría de casos la labor de las mujeres. No obstante existen investigaciones a la luz de la teoría de género, sobre etapas históricas importantes, tal como la que realizó Carlos Cañas Dinarte quien realizó un estudio sobre "Las Mujeres en la Independencia", en donde proporciona evidencias sobre el rol de las mujeres de la época de la independencia. Cañas Dinarte constata que "Las mujeres de esa época: criollas, mestizar, indígenas y negras esclavas, compartían algunas funciones y labores comunes, a las que se les denominaba: "oficios mujeriles". El hogar, la iglesia, el hospital y el campo de labranza eran sus principales espacios para desempeñar estas labores.

La mayoría de mujeres estaba excluida del derecho a la educación, además de que la misma era exclusividad de una élite eminentemente religiosa y segregada para hombres y mujeres, aunque la historia de la independencia de Centro América y El Salvador, está sellada por la firma de los próceres, fue hasta 1975, que en el marco del Año Internacional de la Mujer, que se reconoció la participación de una prócer: María de los Angeles Miranda, declara Heroína de la Patria mediante el decreto legislativo 101, fechado el 30 de septiembre de 1976 y a iniciativa de la Liga Femenina de El Salvador. No obstante existen muchos nombres en la historia que van desde heroínas hasta mártires, como lo son la metapaneca Juana de Dios Arriaga, en Chalatenango María Madrid, en San Miguel Mercedes Castro, entre otras.

Las labores hechas por las mujeres en la independencia como activistas, como defensoras públicas, convocantes, mensajeras, así como los registros de mujeres presas políticas y mártires, han sido hechos menos valorados y las tareas que éstas mujeres realizaron han sido consideradas como de apoyo y no como determinantes en este proceso histórico, lo cual confirma el carácter sexista de la historia escrita que ha destacado el protagonismo masculino como determinante para los cambios sociopolíticos y se ha dado un menor valor político a las acciones realizadas por las mujeres.

Sin duda, estos procesos de cambio no han sido movimientos aislados del contexto internacional, sino que han estado influenciados por los movimientos feministas desarrollados a escala mundial desde finales del siglo pasado, como por ejemplo la creación en 1888, del Consejo Internacional de Mujeres. De esta forma, en El Salvador, desde principios de siglo, las mujeres han participado en los procesos de cambio y han luchado por el reconocimiento de sus derechos, tanto políticos como civiles, entre ellos, el derecho a la educación y a su participación política.

Un importante personaje en esta lucha fue Prudencia Ayala, reivindicó sus derechos ciudadanos y buscó participar en la esfera política proponiéndose como candidata a la Presidencia de la República, además de haber incursionado en la literatura. Por supuesto que esta notoriedad pudo ser producto también de su ubicación en la sociedad, es decir dentro de una clase que tenía medios económicos para hacerse sentir.

Es importante mencionar lo anterior como un avance en la lucha por la igualdad de la mujer, el reconocimiento de ésta como ciudadana y su derecho al voto, contemplado en la Constitución de 1950, primera constitución del país que consagró sin ninguna condición el derecho de la mujer a elegir y a ser electa en cargos públicos .

En la esfera artística, a pesar de la situación de desventaja en la cual muchas de las mujeres salvadoreñas han desarrollado su trabajo, determinado sobre todo por el limitado acceso a la educación y es que "aún en los años 30, los bachilleratos para niñas eran poco comunes, las escuelas estaban diferenciadas en escuelas para niños y escuelas para niñas. Las escuelas para niñas no siempre cubrían el bachillerato, para poder continuar, las niñas debían ir a la ciudad e inscribirse en una escuela de hombres . De ahí que las mujeres lograran tener una presencia en las diferentes etapa, pero de una forma lenta, pero que han marcado el desarrollo de los derechos de las mujeres, principalmente políticos, educativos y culturales.

En la década de 1930, El Salvador era un país que reconocía a los hombres sus derechos políticos, la mujer no existía como ciudadana: no podía votar ni mucho menos optar a un cargo público, exilada del derecho a pensar. Por rebelarse frente a este estado de cosas, a Prudencia Ayala se le llamó "loca" y fue objeto de burlas de algunos panfletistas de la época. En aquella provincia de prejuicio y doble moral surgió el murmullo de las demandas por los derechos que le correspondían, hasta el atrevimiento de lanzarse como candidata a Presidenta, se dice atrevimiento, porque los derechos políticos de las mujeres no estaban reconocidos.

Como de todos es conocido en el siglo XX, las dos guerras mundiales dejaron millones de muertes y sobre todo al descubierto los altos índices de violación de los Derechos de las personas. Al final de la segunda guerra mundial, se firma la paz, la cual llevaba gran connotación social y principalmente la necesidad de garantizar y proteger los derechos humanos, tanto de hombres como de mujeres. En este contexto, en 1945 se reafirmó "La Fe en los Derechos Humanos Fundamentales", específicamente en la igualdad de mujeres y hombres. En 1946, se crea la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Lo anterior abrió una brecha no sólo en el ámbito internacional, sino también en el ámbito nacional, es decir los Estados deberían implementar políticas para la aplicabilidad del principio de igualdad entre hombres y mujeres por igual, lo que a su vez implicaba un largo camino de cambios culturales y estructurales.

La realidad de la mujer salvadoreña descansa en políticas estatales, las cuales deben respaldar toda iniciativa en pro del progreso humano y colectivo, aunque, bien es cierto que en la práctica, como se puede observar, este papel ha tenido aún poca incidencia en mejorar las condiciones de vida y desarrollo de las mujeres, de forma sostenida y al mismo tiempo entender que no puede haber desarrollo sin superar el déficit de las mujeres.

Desde los años de 1970 y con el auge de los Derechos Humanos, a escala internacional se han venido enfatizando los aspectos relacionados a la situación de la mujer, la necesidad de revalorizar su papel en el desarrollo de la sociedad; así como de evaluar y contrarrestar las condiciones de disparidad que condicionan su participación plena. Esto ha generado una dinámica que es impulsada tanto desde las instancias estatales como desde los organismos internacionales y del mismo sector de mujeres. Es en este marco, bajo la responsabilidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han sido organizadas conferencias mundiales sobre la mujer, de las que han emanado diversas Convenciones y Declaraciones, como las que se citan a continuación y que han sido firmadas y ratificadas por El Salvador:

  • Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer (1952), ratificada por El Salvador mediante Decreto Legislativo No. 754 de 15 de diciembre de 1993. Diario Oficial 17 de 25 de enero de 1994. Esta Convención condena la discriminación que sufren las mujeres en los ámbitos de las libertades y los derechos políticos. Asegura a toda mujer participar en el gobierno de su país, a elegir y ser elegida así como a obtener iguales oportunidades de ingreso en el servicio público de su nación.
  • Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979), la cual fue ratificada por El Salvador por medio del Decreto Legislativo No. 705 de 2 de junio de 1981. Publicada en el Diario Oficial No. 105 de 9 de junio de 1981. Reivindica el pleno desarrollo de las mujeres modificando las estructuras sociales y culturales fundadas en los estereotipos de género y reconociendo el gran aporte de la mujer al desarrollo de la sociedad.
  • Convenios 100 y 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativos a la discriminación. Decreto Legislativo No. 78 del 14 de julio de 1994. D.O. No.157 de 26 de agosto de 1994. Establece que toda persona debe gozar de igualdad de oportunidades y de trato en la formación, acceso, admisión, seguridad y remuneración a un empleo de igual valor. La maternidad en las mujeres y las cargas familiares deberán recibir protección o asistencia especial.
  • Declaración final de la Conferencia Mundial de Educación Para Todos y Todas (Jomtiem, 1990). Suscrita por El Salvador en el mismo año de 1990. Se compromete a suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria logrando la igualdad entre mujeres y hombres en la educación, en particular garantizando a las niñas un acceso pleno y equitativo a una escuela básica de buena calidad.
  • Declaración final de la IV Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing 1995). Suscrita por El Salvador en el mismo año de 1995. Intenta avanzar en la igualdad y protección de los derechos humanos de las mujeres con independencia de sus características individuales y en los ámbitos de la pobreza, la educación, la salud, la violencia, el ejercicio de poder y la discriminación en la niñez.

Otras en el ámbito latinoamericano, como:

  • Convención Interamericana sobre Concesión de los Derechos Políticos a la Mujer (1948). Decreto Legislativo No.123 de 17 de enero de 1951. Diario Oficial No. 45 de 6 marzo de 1951.
  • Convención Interamericana sobre Concesión de los Derechos Civiles a la Mujer (1948). Decreto Legislativo No. 124 de 17 de enero de 1951. Diario Oficial No. 45 de 6 marzo de 1951.
  • Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará) (1994). Decreto Legislativo No. 430 de 23 agosto de 1995. Diario Oficial No. 154 de 23 de agosto de 1995. Denuncia todas las formas de violencia contra las mujeres y proclama el derecho de todas ellas a una vida libre de violencia como algo indispensable para su desarrollo individual y la creación de una sociedad más justa, solidaria y pacífica.

Es importante mencionar como durante el proceso de guerra civil que se vivió en El Salvador entre 1980 y 1992, la mujer tuvo una participación de vanguardia (miles de mujeres y niñas se insertaron en la lucha y muchas de ellas fueron dirigentes) en este proceso, el cual dejó experiencias en todos los ámbitos de la vida de una mujer, porque tenían que dejar su hogar, sus hijos, su familia; en el económico, porque muchas dejaron su trabajo, pero en el político vieron la oportunidad de superar muchas dificultades que se tenían (por medio de grupos opositores al gobierno en turno), y lo más importante en un plano de igualdad entre hombres y mujeres, porque la lucha político y militar que iniciaron los grupos de izquierda no distinguían, al menos en los objetivos por alcanzar, ninguna desigualdad de género.

Los efectos de la participación de las mujeres en la guerra civil como parte opositora Frente Democrático Revolucionario y Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional (FDR-FMLN), fueron muchos, dentro de los que se pueden citar los siguientes:

  1. El mando significó un nuevo reto para la mujer salvadoreña, porque si bien surgía la oportunidad de dirigir política y militarmente grupos de hombres y mujeres, se daban los problemas domésticos, es decir abandonar el rol tradicional que la mujer había mantenido dentro de su hogar, esposa, ama de casa y madre, y en algunas ocasiones un trabajo que no significara el sacrificio de sus obligaciones, que era lo que los hombres tradicionales defendían.
  2. No todas las mujeres alcanzaron una victoria completa, es decir no perder a su pareja y desarrollarse políticamente. La guerra duró mucho tiempo, y en su mayoría las mujeres casadas o acompañadas que se integraron sufrieron los efectos de la desintegración familiar.
  3. Los hijos y las hijas de las mujeres integradas a la guerra, en su mayoría, por no decir totalmente, fueron criados y criadas por otros, pues era una limitante el poder movilizarse con ellos.
  4. Se hizo sentir la discriminación sobre la mujer, pues la mujer dirigente en muchas ocasiones tenía como subalterno a su pareja, lo que incidía negativamente en su relación sentimental. Además el salir embarazada era pecado para las mujeres, pues no podían insertarse íntegramente a la misión.

En realidad las mujeres que participaron en la guerra civil de El Salvador fueron muchas, dentro de las que se pueden destacar las siguientes:

Mélida Anaya Montes, Marianella García Villas, Lil Milagro, Ana Guadalupe Martínez, Luisa, Nidia Díaz, Lorena Peña, son sólo algunos de los nombres o seudónimos de mujeres que dieron mucho de su vida para gestionar cambios en la dinámica social, económica y política de los salvadoreños y salvadoreñas.

Para que el conflicto armado entre el FMLN y el Gobierno de El Salvador (GOES) terminara, incidieron muchos aspectos: el bloque socialista estaba desapareciendo, Cuba entró en crisis económica, los Sandinistas perdían las elecciones en una sociedad agotada por el esfuerzo militar y en Centro América, solamente el FMLN y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca persistían en la lucha armada como vía para acceder al poder y realizar posteriormente cambios estructurales profundos.

En resumen la participación de las mujeres en los movimientos sociales, políticos o militares, ha sido relevante y sobre todo ha permitido la reivindicación de las mismas, al desempeñar roles distintos a los que se les habían adjudicado tradicionalmente, incluyendo el productivo.

Pero no sólo la mujer que se fue a la guerra enfrentó retos, también la que se quedó en la vida cotidiana o sociedad civil, si se le quiere llamar así; los retos eran muchos, entre ellos, sus maridos se insertaron en cualquiera de las dos partes en conflicto, es decir el ejército legalmente establecido (Fuera Armada) o el ejército revolucionario conformado por grupos insurgentes denominado el FMLN; por otra parte algunos otros que quedaban emigraban fuera del país, ya sea para Estados Unidos, Belice, México, entre otros, buscando fuentes de empleo. En el peor de los casos éstos hombres fallecían en combate.

Cualquiera hubiese sido la forma de separación de su familia, lo cierto es que las mujeres se quedaron solas, y eso significó asumir la jefatura del hogar y todos los compromisos que ello implicaba.

Eran tantos los costos de la guerra que, en esta coyuntura incidió notablemente para que en 1990, se estableciera un calendario de reuniones para una negociación entre el FMLN y el GOES y poner fin a la guerra.

"La solución negociada de la guerra requirió crear espacios civiles y legitimar así el liderazgo del FMLN, surgen entonces, una serie de organizaciones femeninas y algunas de las que ya existían reorientan sus estrategias en una dirección más claramente feminista" .

CONAMUS abre en 1990 la primera clínica de atención a mujeres víctimas de violencia: un curso sobre teoría de género auspiciado por el Fondo de las Naciones Unidas (UNICEF) ofreció un espacio importante para que las dirigentes de varias organizaciones profundizaran el análisis de la opresión femenina y posibilitó, meses después, la formación del Centro de Estudios Feministas (CEF), primer colectivo dedicado a la difusión del feminismo en el país. Luego surgen Mujeres por la Dignidad y la Vida (Dignas), el Instituto Mujer Ciudadana, el Centro de Estudios de la Mujer (CEMUJER), la Iniciativa de Mujeres Cristianas (IMC), el Movimiento Social de Mujeres y el grupo de Mujeres Universitarias (MUES). Se crean, espacios para el trabajo con mujeres en ONGs y organizaciones mixtas.

En este contexto las presiones de los gobiernos amigos de El Salvador y la mediación de la Organización de las Naciones Unidas sobre las comisiones negociadoras del FMLN y el GOES dieron como resultado que el 1 de enero de 1992 se acordara finalizar la guerra en El Salvador y se firma la paz el 16 del mismo mes en Chapultepec, México.

Los Acuerdos de Paz abrieron la democratización del sistema político salvadoreño y desataron tres transiciones en El Salvador: 1) el tránsito de la guerra a la paz, 2) la desmilitarización del régimen y 3) el inicio de una nueva concepción y práctica del poder político. No se pretendió resolver todos los problemas existentes en ese momento de la sociedad y por tanto, no se crearon mecanismos para combatir la forma de tenencia de la tierra en pocas manos, la injusta distribución de la riqueza, el problema estructural de la pobreza, el deterioro ecológico y las desigualdades existentes entre hombres y mujeres, entre otros. Es decir, se negoció, pero sin adoptar medidas que pusieran en riesgo el sistema vigente.

Un punto oportuno de mencionar, fue que los Acuerdos de Paz fueron escritos totalmente en masculino, literal y simbólicamente hablando, a pesar de la presencia de más de una mujer en las comisiones negociadoras y firmantes de los mismos.

La población civil femenina que colaboró con el FMLN no fue específicamente tomada en cuenta en los Acuerdos de Paz, lo que implicó que la mayoría de estas mujeres quedaran tras la guerra sin ningún recurso para su supervivencia. Además, en la ejecución del Programa de Transferencia de Tierras muchas tenedoras no fueron reconocidas como tales y no tuvieron acceso individual a la tierra repartida: utilizando una definición arbitraria de tenedor que abarcaba únicamente al jefe de familia, las comisiones zonales del FMLN excluyeron de los listados de beneficiarios a gran cantidad de mujeres acompañadas o casadas que habían ocupado y trabajado parcelas durante el conflicto, es decir, otra vez más a la mujer se le consideró como parte del hombre.

Nuevamente la mayoría de mujeres estaba en desventaja frente a los hombres, pues las políticas económicas y sociales no ofrecían escenarios para superar la desigualdad e inequidad que hacía la diferencia entre ambos. Posteriormente se implementó una política de ajuste estructural desde la administración Cristiani .

Bajo esta perspectiva, en uno de sus análisis sobre la situación de la mujer, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) relaciona estos cambios con la implementación de las medidas de ajuste estructural que se llevaron a cabo en diferentes países, principalmente en Latinoamérica y otros países en vías de desarrollo, siendo El Salvador como se mencionó en el párrafo anterior, uno de ellos.

Es durante este período que la importancia de la participación de la mujer en la esfera económica y familiar se hizo más visible, evidenciando las fuertes responsabilidades que asumían las mujeres y las condiciones de disparidad en las que se encontraban. Tal evidencia llevó a la necesidad de replantearse el carácter de las políticas sociales llevadas a cabo y avanzar hacia un análisis más profundo sobre el tema de la mujer. En El Salvador se han seguido estas tendencias, tanto desde el Estado como desde la sociedad civil.

Así las mujeres han logrado crear espacios importantes en organismos para mejorar las condiciones del sector en diferentes áreas. Por su parte, el Gobierno de El Salvador, a raíz de la IV Conferencia Mundial sobre Mujeres, celebrada en Beijing en 1995 y como signatario de la Plataforma de Acción de dicha conferencia, adquirió el compromiso de definir estrategias de acción que permitieran cumplir con las orientaciones fundamentales de la plataforma.

En marzo de 1995, se crea el Programa de Saneamiento de la Relación Familiar (PSRF), dicho programa pretendía proporcionar atención integral a las víctimas de la violencia intrafamiliar y fortalecer a la familia. Para ello se llevan a cabo convenios interinstitucionales; además de auxiliarse de grupos multidisciplinarios.

Bajo esta dinámica, en 1996 fue creado el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), en el marco del cual fue presentada en 1997 la Política Nacional de la Mujer. Los objetivos estratégicos de la política cubren diferentes áreas, entre ellas el área denominada "Medios de Comunicación y Cultura" , la cual integró aspectos relacionados con la situación de la mujer en la esfera cultural y más ampliamente en los medios de comunicación.

El documento de política afirma en cuanto a esta temática: "En el área cultural a la mujer se le ha ubicado en un segundo plano, marginándola y excluyéndola de cualquier expresión cultural y étnica donde pueda participar y demostrar su capacidad, por lo que se deben crear nuevos espacios para todas las mujeres en todas las áreas, incluyendo los espacios jurídicos, tanto legislativos como en la aplicabilidad de las leyes, partiendo que la mayoría de población es femenina, es decir alcanza el 52.51% del total con 3,375,686 de mujeres.

Al tocar el aspecto demográfico, hay un crecimiento de las mujeres, importante, que además es un indicador para reorientar efectiva y urgentemente las políticas económicas y sociales de desarrollo hacia la población femenina. Por ejemplo para el año 2000 eran 3,270,285, para 2001: 3,373,686 y para el 2002: 3,425,723 mujeres .

Hay que hacer notar que en los últimos años, tanto ISDEMU como la sociedad civil a través de las ONG's han implementado muchos proyectos que contribuyen al desarrollo de la mujer salvadoreña, tales como teléfono amigo y ferias informativas sobre derechos de género, entre otros; no obstante el arraigo cultural y la marginación económica, producto de la forma de tenencia de la tierra y la concentración de la riqueza en pocas manos, no permiten que se apliquen los principios de igualdad y equidad acertada y eficientemente, por lo que los problemas persisten, principalmente los de violencia de género, el cual legalmente se ha tratado de erradicar, por medio de la Ley Contra la Violencia Intrafamiliar.

No obstante muchas reformas legales, se siguen vulnerando derechos, por ejemplo el incumpliendo de las cuotas de pensión alimenticia, porque para muchos demandados esto no es prioridad y aun cuando hay presiones legales y políticas, la situación no mejora para los y las alimentarias.

Los enfoques que sobre género se hacen, sea éste feminista o de equidad, se vinculan con la institución de los Derechos Humanos, dando apertura al principio de igualdad jurídica en el nuevo contexto de no-discriminación, enmarcado en el Derecho Internacional y nacional.

1.6 El auge de los Derechos Humanos y los Derechos de Género de la Mujer.

Los Derechos Humanos subrayan la necesidad de la igualdad de derechos en todas las esferas de la vida económica, social, cultural y política, tanto de hombres como de mujeres . En el caso de las mujeres, la capacidad de controlar su propia fecundidad constituye la base para el disfrute de otros derechos y eliminar los obstáculos a la educación capacitación, empleo y acceso a los servicios de la salud; promover la participación activa de los hombres y mujeres en las esferas de la responsabilidad familiar y compartir la pareja natural (heterosexual) la responsabilidad de la planificación de la familia, la crianza de los hijos y las labores domésticas.

En materia de Derechos Humanos existen un sin fin de tratados internacionales que dan protección a las personas, independientemente que sean hombres o mujeres, aunque en razón de las mujeres, hay especiales, puesto que ella ha sido objeto de una continua violación a sus derechos humanos, pueden citarse los siguientes Tratados y algunas declaraciones; algunas de ellas ya antes citadas:

  1. Declaración Universal de Derechos Humanos (1948).
  2. Convención que busca eliminar el Tráfico de Personas y la explotación de la prostitución por otros. (1949)
  3. Convenio de la OIT sobre la igualdad de remuneración por igual trabajo sin distinción de sexo. (1951)
  4. Convenio sobre los Derechos Políticos de la Mujer (1952).
  5. Convención sobre la nacionalidad de las Mujeres casadas (1957)
  6. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
  7. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
  8. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
  9. I Conferencia sobre la Mujer, México: Declaración sobre la igualdad de la mujer; Plan Mundial de Acción: Año Internacional y Decenio de la Mujer. (1975)
  10. Adopción por la ONU de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer. (1979)
  11. Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que redactó el concepto de discriminación contra la mujer y crea como mecanismo de verificación y cumplimiento el Comité CEDAW. (1979)
  12. Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José)
  13. III Conferencia Mundial en Nairobi, Kenia.
  14. Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (ONU, 1993).
  15. Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Contra la Mujer. (1979).
  16. Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belem do Para) OEA, 1994.
  17. Conferencia sobre Población y Desarrollo (El Cairo, Egipto). (1994).
  18. Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 1995.

Lo que establecen en suma todos estos Tratados Internacionales, son que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, incluyendo el del sexo".

Entre los derechos humanos que consagran estos instrumentos internacionales se tienen:

  • La vida, que es un bien y un derecho fundamental.
  • La libertad, la cual tiene límites de acuerdo a la ley.
  • La seguridad personal, en la cual hay responsabilidad compartida, tanto del Estado como de la sociedad y de la persona misma.
  • La igualdad ante la ley, la cual debe estar garantizada en la ley y debe aplicarse íntegramente por los responsables.
  • La libre circulación, la cual está sujeta a un sistema normativo.
  • La nacionalidad, derecho fundamental y atributo de la persona.
  • La propiedad individual colectiva. Garantizada por el sistema jurídico.

Partes: 1, 2, 3, 4, 5


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