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Teología, Iglesia y globalización (página 2)

Enviado por Luis Eduardo Cantero



Partes: 1, 2


  1. ALGUNOS IMPACTOS DE LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA.

James Wolfensohn afirmaba: "Vivimos en un mundo desgarrado por la desigualdad. Algo anda mal cuando el 20% más rico de la población mundial recibe más del 80% del ingreso total (…) cuando el 10% de la población recibe la mitad del ingreso nacional (…) cuando el ingreso medio para los 20 países más ricos es 37 veces el promedio de los 20 más pobres (…) cuando 1200 millones de personas todavía subsisten con menos de un dólar por día y 2800 millones viven con menos de dos dólares por día."

Ante estas palabras nos muestra que la capa de ozono social cada vez se ensancha, las fuerzas de esta globalización económica están produciendo ganancia para unos pocos a costilla de los otros que son como animales que todo lo devoran, sin reflexionar sin meditar… Esta cadena alimenticia no es producto de los seres que reflexionamos sobre nuestros actos, sino del darvinismo social con un agregado de bestialidad: los que se benefician y los que quedan silenciados por las políticas neoliberales que son dirigidas y condicionadas por el FMI. Este ente regulador de las economías en vías de desarrollo ha provocado que dos tercios de nuestra humanidad vivan hoy bajo la pobreza, la miseria, excluidos de sus beneficios. El 95% viven en países con economías emergentes, los cuales reciben el 7% del valor de capitalización del mercado mundial. Los grupos fascistas que promueven esta economía salvaje creen que ofrecen un kerigma esperanzador de que aplicando ciertas técnicas neoliberales a las economías locales vivirán mejor (…); en pocas palabras estos promotores han convertido tanto su discurso como las políticas neoliberales en una nueva religión para América Latina, que poco a pocos está ganando creyentes no desde abajo sino desde arriba, desde la clase dominante, Juan José Tamayo la ha bautizado la religión de Mercado.

Al respecto Tamayo dice: La religión de mercado dispone de eficaces vías de influencia en la opinión pública, como son las llamadas Biblia de inversores y especuladores de bolsa, que anuncian el evangelio de la felicidad del neoliberalismo y defienden la privatización como solución a todos los problemas. Los sacramentos de la nueva religión son los productos comerciales que se publicitan a través de una atractiva simbólica venal, cargada de mensajes subliminales orientados a crear necesidades que los ciudadanos no pueden satisfacer y a motivar el consumo de manera compulsiva. Los templos de la antigüedad fueron bancos sagrados; los templos profanos de la religión del mercado son hoy los bancos, a cuyos mostradores y ventanillas se acercan los clientes con el mismo respeto y haciendo las mismas reverencias que las personas creyentes en sus templos. Como las demás religiones, la nueva religión practica sacrificios. En el altar de la globalización neoliberal se sacrifican diariamente vidas humanas, las de los pobres y excluidos, y la vida de la naturaleza a través de la tala de los bosques y de la contaminación del aire, de los ríos, etc.

Otro rasgo que define a la religión del neoliberalismo es su carácter totalitario, que genera una sociedad de riesgo y lleva derechamente a lo Ulrich Beck llama el chernobil económico. Este neoliberalismo se caracteriza por un dogmatismo y un fundamentalismo del mercado. Este fundamentalismo posee características similares a las de otros fundamentalismos: impone su visión de las cosas y no admite la disidencia; se muestra ciego ante lo que es evidente para otros; actúa autoritariamente en la aplicación de su ideología; no tiene en cuenta los diferentes contextos (…). En definitiva, el fundamentalismo del FMI constituye un fiel reflejo del fundamentalismo del capital neoliberal. El discurso económico neoliberal formula leyes universales y eternas, de obligado cumplimiento en todo tiempo y lugar, independientemente del contexto geográfico e histórico. Ahora bien, ¿Qué hacer si la realidad no corresponde a los enunciados de la teoría? Es la realidad la que hay que cambiar, no la teoría. El objetivo de la gran mayoría de las iglesias cristianas de hoy con sus diversas mutaciones, no es ya la formación integral del ser humano hacia la vida trascendental, sino crear personas competitivas, cuantas mas siembre dinero mucho mejor. La competitividad se torna el único evangelio que se predica en la religión del mercado. Este evangelio cuenta con evangelistas, teólogos, teólogas, pastores, sacerdotes, etc. Como subraya Ricaccardo Petrella: "Los evangelistas son los economistas y expertos que han codificado la economía de mercado basándose en pensadores y científicos como Hobbes, Darwin, Spener, Nietzsche, a quien se manipula sin recato siempre que es necesario. Esta nueva religión tiene su propia ética, que no se caracteriza por la defensa del bien común. Y los frutos de esta ética se resumen así:

  • Libertad individual como valor absoluto sin referencia comunitaria, que se desemboca en un individualismo beligerante. Los valores están en los seres individuales, nunca en las instituciones.
  • Libre iniciativa como despliegue de la libertad individual, que se desemboca en el libre mercado y sobre todo en el mercado único y pensamiento único.
  • Competitividad feroz y agresiva, orientada a la superación y al éxito individual.
  • Culto a dios Mamón, al que se le rinde culto y se le ofrece sacrificios de vidas humanas, las de los pobres…
  • Darwinismo social, que implica la eliminación de quienes no se atienen a la lógica del mercado.

Finalmente, como puede apreciarse en el documento de Tamayo, los teólogos de la religión del mercado se apropian del lenguaje de la teología de la liberación, previamente lo vacían de todo contenido liberador real. Hacen suya la opción por los pobres, pero solo de forma retórica. Afirman que los principios igualitarios del cristianismo se hacen realidad en la economía de mercado, cuando lo que ésta genera son desigualdades sin límites y cada vez profundas. Hay que estar muy atentos a los avances de esta nueva religión, cuya habilidad mayor es no presentarse como tal, e impedir sus perniciosos efectos para el futuro de la humanidad y del planeta." Otro impacto de este darvinismo social es nuestro medio ambiente, el desarrollo y el progreso económico corresponde a una determinada elite que se basa en el usufructo y dominio de la naturaleza, de nuestra fauna y flora. Se explota la tierra y demás en el deseo del lucro económico. Se percibe la tierra como un depósito inagotable de recursos para el usufructo y control humano. Este deseo bestial les impide comprender que la tierra es nuestro hogar y sino cuidamos de ella, el futuro de la vida en general está a punto de desaparecer. Este impacto del lucro en detrimento de los demás; lo ha sentido la vida individual y familiar, lo que era privado o familiar se mide o se comercializa con frecuencia según el valor de cambio económico. Los tiempos que ante eran dedicados a la familia hoy son los de ir de compras o de trabajar mas.

Como lo describía Tamayo esta globalización se ha convertido en la nueva religión, hay lugares donde los centros comerciales permanecen abierto y la vida económica se extiende a las 24 horas del día. El tiempo dedicado a Dios: la iglesia, ese tiempo dedicado a la fe religiosa no productiva, no se considera de mucho valor. La nueva religión le ofrece otro descanso que nosotros llamamos la fe del fútbol. Creemos que este impacto ha producido en la familia dedicar menos tiempo a la vida religiosa y atención a lo que necesitan ellas para sobrevivir y no para prosperar. Lo anterior nos lleva a precisar que los principios básicos de esta economía globalizada han hecho que las culturas locales tiendan a desaparecer. A modo de ejemplo, en algunos países de América Latina como el caso de Argentina su cultura local está declinando en importancia con respecto a los años 80 del siglo pasado, hoy esta moldeada por los mismos bienes y servicios consumistas. El inglés se ha convertido el idioma universal, junto con los lenguajes de los medios de comunicación, tecnológicos e informáticos. Alimentados por los medios de comunicación social como la radio, Internet, el periódico y por las instituciones educativas. Nuestros jóvenes, familia e individuos se están pareciendo cada vez más los unos con los otros en gustos y aspiraciones, bajo el lema de una libertad de elegir (…). Los medios de comunicación y la publicidad en general nos moldean y nos crean ese vacío de llenar nuestros deseos insatisfechos, bajo pautas establecidas por los países imperialistas como los Estados Unidos. Pareciera que nuestra sociedad poco a poco esta siendo absorbida por el agujero negro: "Un mundo único" que han anhelado por largo tiempo las personas creyentes conservadoras clásica: Una América para Cristo, discurso que fue la razón de ser de los movimientos anabaptistas en el norte de América. Pero ¿será esto tan benévolo para nuestra sociedad latinoamericana? Thomas Friedman, responde:

"La cultura, en su mejor expresión, puede ser una de las formas más poderosa de abstención voluntaria en la conducta humana. Le da a la vida estructura y sentido. Ratifica todo un conjunto de hábitos, frenos de conducta, expectativas y tradiciones que pautan la vida y conservan la sociedad unida en lo esencial. Cuando una universalización irrefrenable desarraiga cultura y medioambiente, destruye el necesario tejido básico de la vida de una sociedad".

En esta dialéctica de la globalización los mas afectados son las culturas de los pueblos en vía de desarrollo, en especial las personas que se adhieren a las tradiciones y prácticas, que por el deseo de buscar un mejor empleo o por huir de los conflictos políticos y sociales (en el caso colombiano) emigran a otras naciones del Primer Mundo se sienten excluidos por ser diferente, como sucede en Argentina con los bolivianos, peruanos, paraguayos. Estas personas son excluidas por diferentes motivos como el color de la piel, el lenguaje, etc.

LA IGLESIA Y EL IMPACTO DE LA GLOBALIZACIÓN.

La iglesia formada por los creyentes no es ajena a la problemática social de sus feligreses, sino que está inmersa en ella y por lo tanto afectada por ella. Influye en las personas y objetos que vemos y manipulamos, e incluso en el modo de hacer iglesia hoy, en especial en materia económica: Megas iglesias, evangelización. El articulo de Luís Eduardo Cantero titulado "Desafíos teológicos para una eclesiología misionera bautista contextual. Algunos elementos fundamentales para enfrentar el desafío." Nos da una idea de la forma como los bautistas de Colombia proceden para hacer iglesia: "(…) se reconocen en general que hay desafíos que la iglesia enfrenta, los cuales son comunes a todas las latitudes. Como por ejemplo: el orden mundial ha cambiado, de la clasificación anterior a 1990 en donde se hablaba del Primer Mundo y Tercer mundo. Se habla ahora de un gran poder dominante, expresado por el dominio Estados Unidos y seguido por las grandes naciones industrializadas que conforman el G-8. En términos misionológicos tenemos que tomar en cuenta tales clasificaciones si queremos hablar relevantemente. Como latinoamericanos estamos conscientes de nuestras realidades contusas en las cuales es difícil caracterizarnos de una manera especifica. Vivimos en un continente que es parte de un orden mundial en el cual el sistema de valores y la cultura prevaleciente se imponen.

Los gobiernos neoliberales latinoamericanos están tratando de imponer, sin medir las consecuencias sociales y posiblemente sin interesarles, la globalización. Esto hace que nuestra sociedad estratificada en las capas pobres del continente, en las que sirven a la clase rica. Nuestra tarea es pues, desafiante y compleja, ya que tenemos que comprender cual es nuestra misión hacia y desde dicho contexto. Se necesita también, para el beneficio de nuestra comprensión, hacer un sencillo análisis del concepto de globalización ya que en forma decisiva, nos guste o no, afecta nuestra misión como iglesia. Desde una perspectiva pragmática la globalización es una manera de llevar a cabo las interacciones socio – económicas entre los distintos países. Por otro lado, la globalización representa una manera de pensar acerca del mundo y una manera de ver el mundo. Es una manera de organizar prioridades estableciendo por lo tanto un sistema de valores para determinar la importancia. Hoy se dice que vivimos en un mundo globalizado, es decir que somos parte de un contexto que a través de la información y las comunicaciones ya no reconocen barreras geopolíticas (…). Un segundo ingrediente de esta globalización, es el neoliberalismo como principio rector de la economía mundial. El objetivo final del neoliberalismo es que todos los países del mundo abracen la economía de mercado libre. El tercer ingrediente, es un cambio de cultura, que los positivista llaman cultura del ciberespacio, que es fruto de la globalización, ahora los que dominen la tecnología, la comunicación y la información son los que van marcar los perfiles y los valores a difundir."

En nuestro contexto latinoamericano pueden percibirse fácilmente los efectos de la globalización. El aparente desarrollo que el neoliberalismo esta produciendo es mas bien una apariencia cosmética que da la impresión de desarrollo, pero, que a la larga agudiza la crisis, especialmente de los mas desposeídos. Ahora, siendo un poco mas especifico: en el contexto eclesial podemos percibir los efectos de la globalización, del neoliberalismo, al igual que en el orden secular de nuestros países juegan un papel pasivo, en el sentido de ser receptores de los criterios y decisiones de los que dominan el mercado mundial, de la misma manera nosotros como iglesias bautistas latinoamericanas somos receptoras dependiente, con el cual se hace casi imposible una relación genuina con las que no están de acuerdo con la globalización. Por ejemplo, algunas iglesias hermanas están mas preocupadas por aplicar un principio administrativo de la competencia leal (que el fondo es desleal tanto con el evangelio como la razón de ser iglesia hoy en América latina), del crecimiento numérico que los lleva aplicar el método oferta y demanda: prestar un mejor servicio, se les enseña a sus fieles a mejorar rendimiento espiritual y de liderazgo, de lo contrario quedarían fuera del mercado.

Como hemos dicho en el párrafo anterior, nos recuerda de cómo el imperialismo y la colonización europea comprometieron con frecuencia la misión de la iglesia en el siglo XIX, la globalización económica se ha constituido en un desafío para la iglesia de hoy. Pero ¿qué clase de desafío? Un desafío para hacer alianza y apoyar la injusticia o ser una iglesia profética: que denuncia lo vil del pecado de esta globalización. Bonhoeffer decía, "la iglesia debe Ser una iglesia confesante que se oponga a todo sistema ideológico que trata de imponer desigualdades sociales, políticas, religiosas, etc. Por eso, Bonhoeffer reiteradamente se pronunció contra el régimen nazi desde su llegada al poder en 1933 junto a Karl Barth, denunció a su vez la reacción de la iglesia ante las atrocidades cometidas e insistió en el deber incondicional de la Iglesia hacia las victimas de la sociedad, fueran o no cristiana. Mientras muchos teólogos y creyentes de iglesias (como hoy) manifestaban una actitud de servidumbre a la autoridad, Dietrich Bonhoeffer escribió el ensayo titulado La iglesia y la cuestión judía, en el que estableció distintos niveles de responsabilidad de la Iglesia frente al Estado, exigió que la Iglesia, "se preocupara de las victimas de la maquina de tortura, y la parara" su lema fue: "Solo el que levante su voz a favor de los judíos puede cantar gregoriano".

¿COMO ENCARAR Y RESPONDER TEOLOGICAMENTE AL DESAFÍO DE LA GLOBALIZACIÓN?

La situacion económica, politica y social que viven muchos paises latinoamericanos, algunos con mas dolor como es el caso de Colombia, donde la economia ha sido el tráfico de drogas peligrosas, armas, los grupos al margen de la ley, el trabajo negro que de una u otra manera terminan enriqueciendo a las bandas de ladrones como afirma Gutiérrez:

"Frente a las normas legales que sostienen y alimentan a las bandas de ladrones , sólo podemos oponer una etica de la vida y del bien común. Precisamente, los procesos de globalizacion, el ALCA, el neoliberalismo y la crisis social, economica y politica que afronta hoy América Latina, no hacen posible la construcción de sociedades sostenibles inscrita en el marco de una filosofia globalizada: Una construcción de un orden social desde arriba promovido por el G – 8. La globalizacion prescinde de todo concepto de sostenibilidad y lo que propone es permitir el saqueo desmesurado, es decir, el delincuente no debe robarlo todo, sino que debe dejar algo para permitir que el afectado pueda recuperarse un poco y asi poder robarle de nuevo."

Como decia Gutierrez que éstas bandas ademas de contar con normas juridicas, se le suma a lo dicho por Tamayo de los pastores, teleevangelistas y las megas iglesias que através de los medios de comunicación sostienen este paquete ideologico, enseñan y predican que el abismo social y económico que viven muchos latinoamericanos es producto de un pecado individual y esto trasciendo a lo social. Según ellos, un creyente si ha sido fiel a Dios en su vida y diezmo, se verá en los bienes que posee, como muestra de la bendicion de Dios. Otros argullen: Es voluntad de Dios, Siempre habrá pobres entre ustedes, Es producto de que algunos estan predestinados para ser pobres y otros ricos. Otros en un plano metafisico estoico dice que es parte del equilibrio del plan económico de Dios. Es asi como ellos justifican a los dueños de la riqueza y el desprecio de los que no la poseen: por ser haraganes, falto de inteligencia, malos mayordomos, ladrones angelicales porque no le diezman a Dios. En cambio, animan a estos hacer aplicados, trabajadores, exitosos, fieles mayordomos y asi seran ricos. Estos calificativos morales de indole religiosa y metafisico encontraron espacio en los ambientes políticos, luego de la caida del comunismo, quedó demostrada que el unico sistema viable para las economias de estado era el capitalismo; "no hay alternativas, no se puede hacer nada" y el unico sistema confiable es la globalizacion economica. Segun estos ideologos es el sistema que provee un equilibrio justo a pobres y ricos; sin embargo una aproximacion hermeneutica teológica de la sospecha nos llevaría a sostener que el equilibrio economico no tiene nada que ver con ideas metafisicas religiosas o seculares, sino con la justa retribución.

Luis Eduardo Cantero en su tesis de posgrado, nos confirma lo que venimos diciendo: "Un sistema económico- político justo y ambientalmente sostenible al nivel nacional y mundial, tendría que estar dirigido a la satisfacción de las necesidades básicas del hombre y de los hombres. El sistema económico actual, con el ánimo de lucro como razón de ser y su visión globalizada de libre competencia, conduce al dominio de las transnacionales en el nivel mundial y de los grandes grupos económicos en el nivel nacional; a la concentración de la riqueza y a la pauperación creciente de las mayorías. El fracaso del comunismo no significa la legitimación de un capitalismo salvaje. La globalización regida por el modelo neoliberal, lleva al mundo a abismales diferencias entre los del Norte y los del Sur, los de arriba y los de abajo, y con ello el estruendoso fracaso del modelo citado, como solución a los problemas vitales del hombre y de la humanidad. Urge la elaboración y puesta en marcha de modelos humanistas de progreso, adecuados a las realidades de cada país y que desde luego, generan un proceso de desarrollo humano sostenible". Consideramos que todo el concepto de desarrollo económico moderno debe dirigirse a lograr situaciones de mayor equilibrio entre las personas de una misma comunidad y de las comunidades humanas entre sí, sean regiones, ciudades, naciones o continentes. El fin de la actividad económica no puede consistir en el continuo aumento de los ingresos de las naciones o grupos más ricos sino en la satisfacción racional de las necesidades fundamentales de todos los seres humanos. Tampoco es aceptable que en el sistema económico actual, la mayoría de los recursos naturales de la tierra se destruyan para mantener estructuras de consumo de bienes y servicios superfluos, de minorías despilfarradoras e insolidarias con la tierra y sus habitantes más pobres.

Cuando se parte de una gran concentración de la riqueza en el ámbito mundial o nacional, el sistema económico actúa como una gigantesca rampa por la cual se deslizan los frutos del trabajo de todos los pueblos hacia las arcas de las naciones más ricas y de los ricos de todas las naciones. Así como varios procesos se han globalizado, se debe globalizar también la solidaridad, de forma que nos lleve al uso de los recursos de la naturaleza y del talento humano como dones que pertenecen a toda la humanidad. Una ética de la vida y del Bien Común es necesariamente trans – sistémica; apunta al sujeto vivo, real y concreto, en este caso al pobre, al excluido, porque en ellos la realidad en cuanto vida negada se hace presente como clamor. Gutiérrez dice que el excluido reclama acceso a los medios de vida y reconocimiento como sujeto. Lo hace por necesidad de vida y no por consideración moral. Sus reclamos es producto del deseo y de sus derechos fundamentales, que han sido anulado por este sistema explotador y excluyente, por eso reclama; su voz, es la voz de los que sufren, de los que no tienen un techo, no tienen para darle de comer a sus hijos… Pero, ese clamor solo ha quedado en los discursos académicos y políticos de nuestra sociedad: propuestas pocos satisfactorios a sus demandas… De ahí que este clamor del pobre, del oprimido, no puede desembocar más que en un proyecto universal que requiere el apoyo del pensamiento del pensamiento crítico y que sólo se puede realizar mediante la acción colectiva. En este sentido, la ética de la vida deviene ética del Bien Común. Lo anterior nos lleva plantearnos y responder a las siguientes preguntas

  1. Los procesos de globalización avanzan de una manera silenciosa que se supone inevitable, como si fuera una doctrina de moda regida por decisiones y acciones humanas egoístas que lo único que persigue es el lucro de los países ricos en detrimento de los países latinoamericanos. La globalización económica solo beneficia a unos pocos y perjudica a otros, pero los gobernantes locales animan al pueblo ha aceptar lo inevitable, como sucede en Colombia con el LTC, que al abrir las fronteras a las multinacionales compiten con las nacionales, no importando que los microempresarios terminen sucumbiendo a las multinacionales o quedan por fuera o desaparecen. Nuestros gobernantes no le interesa ésta realidad, lo importante es que este sistema continúe creciendo, beneficiando a algunos con riquezas, al paso que extrae sacrificios de muchos otros; Es válido el comentario de Fidel Castro a los procesos de globalización económica de nuestros países latinoamericanos:

     "(…) Donde falta humanidad, no puede haber derechos humanos. Donde impera el egoísmo, no puede haber solidaridad. Donde las sociedades de consumo y despilfarro se establecen como modelos para una población que ya rebasa los cinco mil setecientos millones de seres humanos, no puede haber ni medio ambiente que se preserve, ni recursos naturales que no se contaminen o agoten, ni desarrollo social posible. Donde la carrera armamentista y el comercio de armas persiste a pesar de haber finalizado la guerra fría, donde no se ha dedicado al progreso humano un solo centavo de lo que hoy como ayer se derrocha en armas, donde los bloques militares se extienden irracionalmente, donde las armas sofisticadas continúan fabricándose y perfeccionándose, no puede haber desarrollo social.  Con hegemonismos, con intervenciones de todo tipo bajo cualesquier pretexto, que solo tienen lugar en países pequeños y del Tercer Mundo, sin el respeto al derecho sagrado de cada país a su plena independencia e igualdad en las relaciones internacionales, no puede haber paz ni desarrollo social. Es mentira, puro engaño. 

    El neoliberalismo, doctrina de moda impuesta al mundo de hoy, sacrifica despiadadamente en los países subdesarrollados los gastos para salud, educación, cultura, deportes, seguridad social, viviendas económicas, agua potable y otras necesidades elementales de la población, es decir, hace imposible el desarrollo social. Que haya pobres en los países industrializados es sencillamente una vergüenza. Que no se puede reducir el desempleo y que éste crezca con los avances tecnológicos es una prueba de lo irracional del sistema imperante. El crecimiento indetenible de las drogas, la xenofobia y la violencia, muestran su decadencia moral.  Cuba, criminalmente bloqueada porque no comparte las ideas de su poderoso vecino del Norte y que perdió más del 70 por ciento de sus importaciones con la desaparición del campo socialista y de la Unión Soviética, no ha cerrado una sola escuela, un hospital, un asilo de ancianos, un círculo infantil. A pesar de que somos un país pobre, contamos hoy con el más alto percápita de maestros, médicos, instructores de arte y de deportes entre todos los países del mundo. Nuestra mortalidad infantil es de menos de 10 por cada mil nacidos vivos. No hay analfabetos y las perspectivas de vida se elevan a 75 años.  Hemos vivido una experiencia. Podemos hablar. Lo que queremos los que aquí nos reunimos, es posible; hace falta: voluntad política y hace falta justicia, no solo dentro de cada país, sino también entre todos los países. Repártanse mejor las riquezas del mundo entre todas las naciones y dentro de las naciones; establézcase una verdadera solidaridad entre los pueblos, y solo entonces nuestros sueños de hoy podrán se realidades de mañana." 

    Ante esta situación dramática urge la necesidad de una clara toma de posición desde nuestro compromiso de fe, nutrida a su vez por la Palabra de Dios y ejemplificada por Jesús y sus seguidores a través de la historia de la iglesia cristiana. Como sostiene el biblista naturalizado argentino René Krüger: "Esta necesidad hunde sus raíces en el cristianismo mismo, que no tiene nada que ver con el menosprecio de otras corrientes religiosas ni con las degeneraciones que se produjeron en las iglesias imperiales, oficiales, que tenían el monopolio de la fe. Sino que se deriva de la fidelidad al Evangelio de Jesús y de su gran mandamiento "Amaras a tu prójimo como a ti mismo." Desde la historia bíblica nos estimula a la toma de posición, observemos los siguientes textos bíblicos proféticos que instalan una restricción social a la propiedad. La critica social de los profetas se levanta contra la idea de la riqueza como bendición divina; están en contra de la explotación, la injusticia, la corrupción y exigen la atención de los necesitados: las viudas, los inmigrantes, los huérfanos y los pobres, es decir, de las personas marginadas de la sociedad (Cf. Isaías 1: 5; 3: 15; Jeremías 22: 13 – 14; Amos 2: 6 – 8 entre otros). Esto evidencia que el criterio ético para el correcto uso de las posesiones consiste en la atención e inclusión de los fieles mas desprotegidos del cuerpo social. Por eso, Jesús profundizó la visión socioeconómica de los profetas frente al dinero y la riqueza. Su énfasis colocado en el anuncio del Evangelio a los pobres, las bienaventuranzas de los pobres y los ayes contra los ricos, la polémica contra el dios de las riquezas y los privilegios de los ricos en la sociedad, los actos de solidaridad concreta con los pobres, los dichos sobre la oposición entre el tesoro celestial y los terrenales, la advertencia ante los peligros de la riqueza y la avaricia (Lucas 12: 15 y Mateo 6: 24), el consejo a ser rico en Dios, todo esto crea una inversión de los valores marcados por el dinero, la riqueza y el status. Por ende, Jesús enseñaba a sus seguidores que la vida gana profundidad si las personas comparten lo que tienen, en beneficio del bien de todos y principalmente de los necesitados: los pobres, los marginados.

    El testimonio de los profetas y de Jesús es claro, Dios está al lado de los pobres, perseguidos, marginados, despreciados y necesitados. Quien se dedique a explotar al prójimo ofreciéndole salario de hambre, etc., peca contra Dios. De allí que Dios sea el abogado de los maltratados y explotados. Por eso, Cristo pago el precio, su Padre celestial aceptó ese sacrificio que recoge la miseria de todos sus hijos e hijas. Este testimonio vivido por Jesús ha enfatizado desde los inicios del cristianismo la opción por los maltratados, los oprimidos, los marginados y despreciados. Esta opción fue tema de vanguardia en San Francisco de Asís que teniéndolo todo renuncio a ello, para alistarse por los pobres de la tierra. Dentro de este marco referencial de denuncia y opción, varios teólogos modernos y contemporáneos levantaron su voz profética y se ponen de lado de los débiles, marginados y excluidos (…). Esto nos lleva a mirar algunos planteos teológicos aplicando la hermenéutica teológica de la sospecha que cuestiona todo, por ejemplo: para poder evaluar un determinado sistema económico y político, debemos plantearnos la pregunta clave acerca de las consecuencias que ese sistema tiene, por un lado, para la vida y la realización plena de los seres humanos, para la convivencia de la comunidad familiar, social, nacional e internacional, y sobre todo, para la vida de los miembros marginados del cuerpo social. Los índices globales del crecimiento deben ser confrontado con las desigualdades internas dentro del sistema, referidos a las oportunidades de acceso a trabajo, ingreso, educación, vivienda, salud, cultura, seguridad, justicia y recreación. Volviendo al caso de Colombia que ha implantado o que ven con buenos ojos el libre mercado, esta ideología afirma que se rige según las leyes de la oferta y la demanda; y que si se permite el libre actuar de las mismas, tarde o temprano llegará a haber suficiente para todos. Sin embargo, las políticas del mercado son manejados y controlados por un sector relativamente pequeño de la sociedad, que actúa exclusivamente en beneficio propio. La Palabra de Dios opone la vida y la salud del cuerpo social entero a este manejo personal y perverso en provecho de unos pocos. A partir de este incentivo espiritual y fe, los cristianos latinoamericanos debemos lanzarnos a un profundo debate y manifestación social, urgente e impostergable, sobre la vida de nuestros pueblos, la economía y la política necesaria para implantar tal modelo. Este debate debe incluir, por un lado, la discusión sobre las diferencias entre lo necesario, lo justo y normal para la vida de todos; y por otro lado, el derroche que beneficia a unos pocos y perjudica a muchos.

    Como hemos visto, la globalización económica es un sistema que va en contra de los principios bíblicos que seamos uno en Cristo, al concepto de comunidad, de hermandad, etc. Además, tenemos una historia de seguidores de Cristo que se han unido en contra de todo aquello que genere miseria, explotación y abuso entre sus hermanos, un ejemplo a citar es Bonhoeffer vivió lo que creyó: la fe en acción; "el accionar en conjunto de las diversas iglesias en defensa de la vida era la clave para alzar la voz en contra de la guerra y la muerte", eso era para él: iglesia y acción. Es decir, debemos unir los lazos que abarcan las diferencias de tal manera que ya no constituyen la base del conflicto. Sino que se crea un nuevo lazo de hermandad, que será fruto del diálogo, de la experiencia de compartir el dolor del Otro: el prójimo. Este lazo surge desde abajo, de las aspiraciones de nuestro pueblo por una vida mas plena, por una economía humana, etc. Esto nos llevará a fomentar la universalización de la solidaridad e infundir no solo fuerzas para resistir, sino luchar por una humanización de la economía, de la política, mediatizada por una hermenéutica teológica liberadora, que reconoce la prioridad de la opción por los pobres, los débiles, los marginados, etc.

  2. ¿Cómo encarar teológicamente este desafío?
  3. ¿Cómo responder teológicamente a este desafío?

Ahora llegamos a nuestro punto final del discurso, que implica una acción concreta responder a la pregunta planteada ¿Cómo responder desde nuestro lugar teológico a este desafío? América Latina vive entre la angustia y la esperanza. Desde nuestra fe cristiana no podemos ignorar el problema de la globalización y sus efectos, porque hoy se ha constituido en un sistema dominante que compite con nuestros valores religiosos. En vez de seguir sumergido en la lectura bíblica y la religiosidad tradicional, que no se involucra en los problemas de los de afuera del circulo de la fe (…), es necesario hacer frente a este sistema, es sobre el trasfondo de esta terrible realidad que deseo responder al problema, desde la perspectiva de un cristiano comprometido con el Señor de la Vida, como lo afirma Pablo Deiros:

"(...) Para nosotros como cristianos bautistas es necesario admitir que también somos parte de la situación, y que de una manera u otra estamos envueltos en el mismo, partimos de la culpa, porque también nosotros somos pecadores. Nuestra participación en el sufrimiento de otros puede ser a través de una acción activa o de una indiferencia pasiva. Cualquiera sea nuestro grado de responsabilidad, es necesario que confesemos y admitamos nuestra culpa. (1985: 91)"

Así, todos los que hacemos parte de una estructura económica de un país, de una u otra manera estamos involucrados en el problema y como todo ser humano de carne y hueso sentimos el dolor que le embarga al prójimo, por eso una diferencia del creyente con el no creyente es el mandamiento del amor, por lo que nadie puede decir que ama a Dios si no ama a su prójimo (Cf. 1 Jn 4, 20, ese amor y respeto por el Otro se debe a que Dios nos creó a su imagen y semejanza. Por eso Jesús actúa a favor de los pobres que son bienaventurados porque tienen a Dios por rey (Mt 5: 3) y sobre todo, demuestra en su vida que no hay razón para discriminar a nadie por su condición social, sexo, educación, de etnia, de teología, de oficio, ni por ser pecador, etc. La visión en Jesucristo nos desafía a tener esperanza y actuar firme, de una manera diferente a lo vivido por otros en el siglo XX, como fue el caso de nicaragüense la resistencia por medio de las armas; a partir de ese error en América Latina surgió otro estilo de resistencia conocido como el compromiso por las causas populares, por los pobres, etc.

Desde los años 80 o 90 del siglo pasado crece en América Latina un clamor y un interés casi generalizado, por la recuperación de la ética en la vida social y en las instituciones. German Gutiérrez dice: "El impacto desastroso de los programas de ajuste estructural, del modelo neoliberal y del llamado proceso de globalizacion, refuerzan dicho clamor e interes". Podemos señalar algunos de los efectos más evidentes del neoliberalismo que a menudo impactan muchas de las sensibilidades ético – morales de nuestras sociedades: empobrecimiento y exclusion crecientes (…), la vida humana misma está amenzada; la calidad toda nuestra vida empeora y ésta es cada dia más insegura, azorosa y precaria. En primer lugar, la de los más pobres, pero en general la de todos. Urge la reconstrucción de relaciones, prácticas, instituciones y formas culturales que hagan posible la convivencia y la vida humana amenazada. De ahí que sea comprensible el creciente interés por la ética en muchas naciones. En los movimientos populares crece el clamor por una ética de la vida como fundamento de la vida social. En esta última parte de nuestro ensayo interaremos reflexionar y aportar algunas ideas para que otros puedan continuar con este clamor en sus comunidades de fe. Miguel Manzanera, un experto en economia y teologia nos provee algunas alternativas que nos permitiran encarar y responder desde nuestro lugar teologico. Manzanera cree en el compromiso con las luchas populares que debe ser asumida por todos los cristianos, independientemente de que están o no esten en un ambiente de marginalidad. Cada creyente que profesa la fe en Cristo y que hace de esa fe una accion, está llamado a vivir la opcion por los marginados, los excluidos del sistema económico neoliberal. Ahora esta opcion debe ser asumida desde una interpretacion cientifica, utilizando los presupuesto metodológico de la teología latinoamericana en el dialogo interdisciplinario con las ciencias humanas y sociales, tanto en la descripción e interpretación de la realidad social, como en la elaboración de opciones políticas y económicas. (…)

La opción por los marginados y excluidos (…) es ante todo una actitud personal, que introduce al que por ella opta en una experiencia política nueva, con exigencia de racionalidad científica en el estudio de la realidad, asumiendo la conflictividad propia del proceso liberador, esto nos llevará a una nueva forma de pensar y actuar. Para dar eficacia al compromiso con las causas populares, que es el clamor de los excluidos de la globalización económica. Por eso compartimos el pensamiento de Manzanares, que para poder responder al clamor de los pobres, desde nuestro lugar teológico y para ser eficaces con nuestros presupuestos teológicos será necesario el diálogo interdisciplinario para hacer un análisis científico, que identifique las causas de la pobreza y trate de eliminarlas o al menos debilitarlas a través de reformas estructurales. Es decir, toda teología para ser considerada una ciencia y no quedar en enmarcada en una ciencia espiritualista de segundo orden, deberá recurrir no solo a los fundamentos filosóficos, sino también a la mediación de los métodos de análisis que nos proporcionan las ciencias sociales, humanas y en particular con las ciencias políticas que tratan de dar soluciones a lo problemas socioeconómicos, sin caer por ello en la tentación de identificarse con ninguna de ellas; de ninguna manera la teología podrá considerarse autosuficiente y prescindir de éste diálogo interdisciplinario (…), un ejemplo de éste dialogo es la Teología Latinoamericana.

La Teología latinoamericana ha visto con buenos ojos el diálogo interdisciplinario con las ciencias mencionadas, pero es necesario que ella supere o elimine prejuicios negativos frente a la ciencia económica, "evitando toda actitud despectiva frente a los economistas y empresarios privados a los que comúnmente se le tilda de capitalistas, en el sentido excluyente de explotadores." Para que el compromiso con los marginados del sistema neoliberal sea evangélico nos hará falta una actitud de humildad espiritual, que es la que hace de aquella una actitud cristiana bajo la dirección de nuestro Señor Jesucristo. Manzarena dice: "que es u error teológico despreciar a este ciencia por el simple hecho de que no apoya el compromiso con las clases marginales (…)". Ahora bien, del lado de los economista seria un grave error despreciar este dialogo fecundo con la teología cristiana, porque tanto teólogos como economistas estamos llamados a servir con nuestras disciplina a la humanidad. Por ende, es necesario que nos sentemos a una mesa de diálogo entre filósofos, teólogos y economistas donde intercambiemos puntos de vista dentro de una "hermenéutica común liberadora". Para ello se necesita una actitud de humanidad y humildad para ser autocrático en nuestro compromiso por nuestra sociedad. Para que éste dialogo sea productivo se necesita la acción por los excluidos del sistema, unido al clamor de las luchas populares, como por los que opta por una democracia participativa fundamentada en la dignidad humana (…). Esta opción será una acción crítica a la globalización económica de nuestros pueblos, para que los gobernantes latinoamericanos superen sus deficiencias y opten a nuevos horizontes más humanos tanto en el ámbito local, regional e internacional. Al respecto Manzanera advierte:

"Los esfuerzos en el ámbito estatal no pueden desligarse de los condicionamientos del ámbito internacional, donde aparece la dependencia que sufren los países del tercer mundo como un factor perturbador de la paz social y desestabilizadora de la misma democracia. Estos dos ámbitos están mutuamente relacionados y su realización es una condición para que la democracia sea auténtica, en un sentido socioeconómico y político. Aquí también se hace preciso un diálogo interdisciplinar entre instituciones académicas de diversos continentes para crear una mayor solidaridad y concientización sobre la necesidad de un cambio a nivel de estructuras políticas internacionales que tenga como base la dignidad humana por encima de fronteras estatales."

Lo expresado por Manzanera nos anima a un compromiso solidario por nuestros pueblos latinoamericanos recuperando el ideal del Libertador Simón Bolívar de formar una patria grande. Para hacer real este ideal se necesita que las instituciones paraeclesiales y eclesiales de América Latina se habrán al dialogo académico, espiritual y al trabajo unido; esto le permitirá replantear su misión evangelizadora y su actitud frente a las políticas económicas impuesta por el FMI. Para lograr esto se necesita además de una actitud humana y humilde, la libertad de expresión y de opción, hay que respetar por los que optan seguir por la resistencia o sumisión al régimen imperante. Las discusiones acaloradas, los celos y los calificativos despectivos de teólogos de la liberación o teólogos conservadores, carismáticos, pentecostales, feministas, homosexuales, indígenas, negros, etc., deben dejar paso a una colaboración mutua, fraternal y estructurada hacia el ideal bolivariano una América latina unida en la diversidad. Finalmente, las iglesias unida en la diversidad tienen un compromiso en este proceso de trabajo por los excluidos de la globalización económica, concientizar a sus fieles en los países del primer mundo acerca de la injusticia en la que están "implicados y promover una reforma de las estructuras internacionales económicas y políticas. "La responsabilidad de desvelar y combatir la injusticia internacional que involucra a nuestros hermanos cristianos del primer mundo." En este sentido las instituciones eclesiales y paraeclesiales deben aceptar el desafío de ser guarda de nuestros hermanos que sufren por culpa de nuestro silencio y sumisión al sistema, deben ser proféticos en el anuncio y denuncia de los que oprimen (…), así podremos construir una comunidad política, económica mas humana.

Luís Eduardo Cantero es profesor, pastor bautista colombiano, administrador de los recursos eclesiásticos, Universidad Nazarena, Costa Rica, Licenciado en Teología, Seminario Teológico Bautista Internacional (Hoy Fundación Universitaria Bautista) Cali, Colombia; Licenciado en Sagrada Teología, Magíster en Teología Pastoral, Instituto Superior de Teología, España. Especialista en Diseño de Ambientes de Aprendizaje, Universidad Minuto de Dios, Colombia. Candidato a Master en Teología Universidad Bíblica Latinoamericana, Costa Rica, Doctor en Filosofía, Laud Hall Seminary, USA. Es y ha sido profesor de varias universidades y seminarios de Colombia como del exterior; es colaborador de varias revistas del ámbito latinoamericano, entre ellas Signos de Vida (CLAI), Revista interacción – CEDAL. Actualmente es doctorando en el departamento de historia de la iglesia del Instituto Universitario ISEDET; en Teología del Seminario Internacional Teológico Bautista de Buenos Aires, Argentina; ha realizado seminarios de doctorándoos acreditable al Doctorado en filosofía, Pontificia Universidad Católica de Argentina y profesor de metodología de la investigación teológica, Seminario Teológico Tiranno. Argentina. Posee un Blog donde usted podrá encontrar más artículos del mismo: o www.luiseduardocantero.visitame.es

 

Luis Eduardo Cantero


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