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Exégesis de cierta hipótesis comprobable acerca del posible correlato neuronal de la conciencia subjetiva (página 5)



Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9

El sujeto que percibe es, en principio, el propio
proceso de percepción, por tanto, el propio proceso de
codificación. No es el sujeto una cosa concreta sobre la que
"hacer diana" lanzándole datos, sino un proceso de
computación de códigos que a lo largo del proceso
además se vuelve subjetivo, así que en principio el
sujeto no necesita que sea descodificada la información para
que le llegue (en sentido figurado) y que sea efectiva la
percepción de manera subjetiva, ya que el sujeto es ese
proceso de codificación, pero con la propiedad de la
subjetividad sobreañadida. La información en la mente
probablemente va codificada, por tanto, no va descodificada; si
la información se descodificase, el pensamiento
cesaría, pues el pensamiento debe de consistir en la
asociación e integración de códigos neuronales, y
es que un tren de potenciales de acción difícilmente
podrá ser un no-código si ya es un código; una vez
que la información abstracta codificada va siendo procesada
en el cerebro ya está en la mente, pues es la mente, por lo
que no hay que descodificarla para enviarla a la mente del
sujeto, es decir, no hay que descodificarla para que la mente
manifieste sus propiedades, como la de la subjetividad, o la
capacidad de integrar respuestas motoras congruentes.

Para que, en sentido figurado, llegue dicha
información al sujeto, es decir, para que dicha
información sea subjetiva, lo que debe de hacer falta es que
emerja la propiedad de la subjetividad, y no la
descodificación de la información mental. ¿Se
puede percibir subjetivamente un todo y sus partes a la vez?
Según parece sólo se puede percibir el todo como todo,
pero no sus partes al mismo tiempo; por ejemplo, si uno observa
el agua puede percibir la masa fluida de agua, pero no cada
molécula de agua, a pesar de que lo que uno está
observando son, de hecho, moléculas. O, por ejemplo, si se
contempla una manzana sólo se puede percibir un objeto
único e individual, dicha manzana, por la integración
en la mente de sus partes (información sensorial sobre
forma, color, brillo, movimiento, etc.) pero no se pueden
percibir simultáneamente dichas partes separadamente; si se
contempla una manzana no se pueden percibir varios objetos a la
vez, objeto brillo, objeto color, etc. sino sólo un solo
objeto individual, la manzana. Y por supuesto, cuando uno
percibe, por ejemplo, el calor del agua caliente, no percibe las
neuronas que están codificando dicha información.
Ésto tiene que ver con el hecho de que la subjetividad sea
experimentada como algo único e individual, como si hubiera
un solo sujeto o un solo yo indivisible por mente.

¿Es el sujeto un objeto abstracto?

El sujeto probablemente no es un objeto concreto a todos
los efectos, sino sólo a ciertos efectos a escala
macroscópica confinada, y con un error despreciable en la
práctica. De hecho, al hablar de sujeto se está
"cosificando" a un proceso físico sistemático que
ocurre en el cerebro con unas características peculiares, y
que consiste en la percepción consciente subjetiva. Dicho de
otro modo, se está dando por hecho que durante ese proceso
de percepción consciente subjetiva hay ahí un yo
consciente concreto al ser éso lo que se intuye de manera
natural a simple vista. La percepción subjetiva consiste en
la práctica, por tanto, y dentro de un margen de error
aceptable, en la percepción en forma de ente consciente
concreto, único e individual, que es por lo que parece que
se caracteriza este tipo de percepción, lo cual no quiere
decir que en ese cerebro haya un objeto concreto al que llamar
sujeto, o yo, del mismo modo que al formarse la imagen de una
manzana y percibir una manzana ésto no implica que haya un
fruto (único en individual) dentro del cerebro. La
concreción del yo no es más que una ilusión
suficientemente convincente (y conveniente), con un error
despreciable en la práctica y en determinada
escala.

¿Habrá diversas maneras de que tenga lugar la
percepción subjetiva?

Parece difícil imaginar un cerebro con
percepción subjetiva si la información mental no se
integra en un objeto que sea único e individual, dado que
ésto parece definir a la subjetividad (y por tanto al
sujeto, al yo): la unicidad e individualidad de la experiencia
mental consciente subjetiva, la unicidad e indivisibilidad de, en
sentido figurado, el yo. Se dice en sentido figurado porque el yo
es ilusorio… y sin embargo es un yo consciente concreto lo
que cada uno cree que es en sí, paradójicamente…
pero también creían los antiguos (y algunos modernos)
que es el sol el que gira alrededor de la tierra. De todos modos,
por conveniencia evolutiva parece necesario que cada uno se tome
a sí mismo por sí mismo dentro de un margen de error,
dado que de hecho hay manzanas y tigres en la práctica, a
ciertos efectos, y no digamos egos.

¿Es la subjetividad necesaria?

La subjetividad podría ser algo necesario como
propiedad posible del sistema nervioso a lo largo de su
evolución. Si el cerebro, tras evolucionar en este sentido,
es capaz de integrar la información de manera que tal
propiedad sea efectiva, habrá subjetividad, y en caso
contrario, no.

¿Cómo se explicaría que la subjetividad pueda
llegar a ser una propiedad necesaria?

Para entender la presencia de la subjetividad como
posible propiedad del cerebro lo que habría que hacer es
describir qué hace el cerebro en ese momento, y tratar de
usar esa descripción para llegar a una explicación
comprobable de dicho modelo descriptivo hipotético. Dicho de
otro modo: se trataría de averiguar qué tipo de
procesamiento neural peculiar explicaría la particular
emergencia de la subjetividad, y cómo, mediante una
explicación que fuese compatible para ambas escalas, la
microscópica y la macroscópica. Y dado que dicho
procesamiento neural peculiar no se conoce, habrá que
predecirlo al menos.

¿Qué importancia tiene la equifinalidad, en el caso
del proceso mental?

En el cerebro entra una información
heterogénea desde el ojo, por ejemplo: roja, verde y azul, y
éste es uno de los factores que explicarían que se
pueda recrear una imagen heterogénea de la heterogénea
realidad externa, algo que parece necesario para integrar
comportamientos congruentes con dicha realidad.

Entra información heterogénea en un cerebro
homogéneo, que así se va volviendo también menos
homogéneo, y más caótico, por este creciente
aumento de la complejidad a base de un aumento de su
heterogeneidad.

La equifinalidad consiste en que en un sistema se
obtenga un mismo resultado final a pesar de ser diferentes las
condiciones iniciales.

En los sistemas abiertos, como el cerebro, el resultado
final no depende de las condiciones iniciales (un sistema
termodinámico abierto es aquél que intercambia materia
y energía con el exterior).

Una de las posibilidades funcionales de la masa neuronal
cerebral como sistema vivo, la equifinalidad, no parece
incompatible con esta complejidad creciente basada en la
heterogeneidad, dado que dicha heterogeneidad no es incompatible
con la evolución morfofuncional, en cierta medida ordenada,
del sistema.

¿Es abstracta toda la información del cerebro?

No toda la información que el sistema nervioso
procesa tiene carácter abstracto, no todo lo que el sistema
nervioso hace es parte del proceso mental. Por ejemplo: un
electrón que gira (o algo así) alrededor de un
núcleo atómico en una molécula de agua que forma
parte de la sangre que nutre a las células cerebrales no
está abstrayendo la realidad para dar lugar a una mente
pensante, no significa manzana, ni tampoco el brillo de una
manzana. Y dicha molécula de agua, en la sangre que circula
por el cerebro, aun cuando no es parte de la mente, sí es
parte del cerebro, pues el cerebro es todo el órgano, sangre
incluida, y que se sepa la sangre no piensa conscientemente,
ningún hecho lleva a concluirlo, ni piensa la glucosa que se
oxida en el interior de las neuronas, ni los cromosomas de una
neurona, ni los microtúbulos de las neuronas.

¿Cuántas neuronas hacen falta para que haya una
mente?

Como la mente es un proceso, y dadas las
características biológicas de las neuronas,
posiblemente haga falta como mínimo un circuito de al menos
dos neuronas para que el proceso mental sea efectivo, para que
entre ellas se transmita y procese un mínimo de
información abstracta, y que haya mente.

¿Poseen una mente todos los animales con sistema
nervioso?

Hay animales con neuronas pero sin circuitos neuronales,
como las esponjas, así que tal vez estén en la antesala
evolutiva del fenómeno mental y de la propiedad de la
conciencia, y por tanto tal vez carezcan de mente y conciencia, a
pesar de tener ya neuronas. Por otro lado, animales con
circuitos, las hormigas, por ejemplo, posiblemente ya sean
conscientes, aunque se desconoce si poseen la capacidad de
constituirse en un yo consciente. ¿Puede tener
concreción la conciencia? La conciencia se considera
aquí, en este ensayo, que es una propiedad de la mente, no
la mente, del mismo modo que la liquidez es una propiedad del
agua que fluye, no el líquido que fluye: el agua se
caracteriza por ser líquida (a temperatura ambiente), y la
mente por ser consciente (a temperatura ambiente).

La conciencia, como la vida, es una abstracción:
como no hay vida, sino seres vivos, no hay conciencia, sino
información consciente. La conciencia es un concepto
abstracto. Pretender que la conciencia tuviera existencia
concreta y continua posiblemente sería como pretender que un
pez de diez centímetros que nadase un metro fuese un pez de
un metro.

De modo que el cerebro no produce conciencia, las
neuronas no secretan conciencia, sino
neurotransmisores.

La conciencia no parece que sea un ente concreto, no se
puede extraer del sistema nervioso y depositar sobre una mesa,
como sí se puede hacer con los neurotransmisores… con
el equipo científico adecuado. Es una propiedad, una
característica, una cualidad peculiar de un sistema, que lo
define, que lo distingue de otros sistemas, propiedad que a su
vez es una abstracción que el observador hace a partir del
comportamiento diferenciado de un sistema dado. ¿Puede
otorgar la conciencia concreción a los abstractos objetos
mentales a algún efecto al menos? Por la propiedad de la
conciencia, los objetos mentales abstractos que conforman la
mente parecen no idénticos a su sustrato, a las neuronas que
los codifican, de modo que, por ejemplo, cuando se produce la
percepción consciente y subjetiva de una manzana, cada uno
que lo haga puede comprobar que dicha percepción consiste en
la efectividad de la imagen de la manzana solamente, no de la
manzana y de las neuronas que probablemente la codifican. De este
modo, esa imagen mental de una manzana parece tener
concreción, entidad de por sí, patencia de por sí,
como si la manzana no fuese reducible a partes menores, al efecto
al menos de la efectividad de la percepción de dicha manzana
como algo concreto. Ésto es lo que a mí me parece que
define a la propiedad de la conciencia, el que un objeto
representado no parezca idéntico a su sustrato, a su
soporte.

Aunque se trate de algo ilusorio, el que un objeto
mental no sea idéntico a su sustrato, dado que las neuronas
están ahí aunque no se perciban, el hecho de percibir
las cosas así parece lo más conveniente desde un punto
de vista evolutivo, pues para sobrevivir parece más
conveniente tomar a la imagen de una manzana por manzana, o al
tigre por tigre, que por neuronas, así que el hecho de que
la mente se fundamente en un error, en una interpretación
ilusoria de la realidad, ha resultado ser lo más conveniente
para que el cerebro resulte útil para la supervivencia de
una especie, dado que la percepción sí tiene sentido a
escala macroscópica, que es la misma escala en la que tiene
sentido hablar de supervivencia, de tigres, de manzanas, de comer
y no ser comido, etc. Para que la imagen de un árbol en una
fotografía fuese consciente, para que la fotografía
fuese un ser consciente como ocurre con el cerebro, sería
preciso que de algún modo no se viese el papel
fotográfico sobre el que está representado el
árbol, como si el árbol, su imagen, tuviese entidad
propia de por sí, concreción a determinada escala (la
macroscópica, en este caso). Dada esta ilusoria pero
convincente y conveniente concreción a escala en la
práctica, a continuación es posible que tenga lugar la
recreación de una interacción sistemática con
otros objetos similares. Por ejemplo, es posible que los objetos
mentales, concretos a ciertos efectos, que consituyan las letras,
formen palabras como resultado de su interacción, palabras
que serán también concretas a ciertos efectos, y las
palabras frases, y es posible que objetos mentales como brillo,
forma, etc. interactúen a escala también (o representen
dicha interacción con un error despreciable en la
práctica a ciertos efectos) para formar un todo y recrear la
imagen mental de una manzana, por ejemplo.

¿Son la conciencia y la autoconciencia lo mismo?

Autoconciencia quiere decir que uno sea consciente del
yo, así que, más que una propiedad, la autoconciencia
es el significado de un contenido simbólico dado en la
mente, es una cuestión semántica. Dicho significado es
el de la autorreferencia, que se diría que facilita
además la reflexividad, o capacidad de reflexionar, o lo que
es lo mismo, el que un sujeto, en la práctica (y aunque sea
de manera ilusoria), no sólo se dé cuenta de las cosas,
sino que se dé cuenta de que se da cuenta de las cosas. El
significado yo, dada la concreción de los objetos mentales a
ciertos efectos en la práctica, fácilmente se puede
tomar por un yo consciente concreto en la práctica, y de
hecho éso es lo que ilusoriamente cualquiera de nosotros
creemos ser en esencia y en concreto. En la esquizofrenia parece
ser que se pierde esa capacidad para poder concebir la propia
existencia como la de un ente consciente único e individual,
un yo, y, mira por dónde, curiosamente, al final van a ser
los que padecen una esquizofrenia, los que supuestamente tienen
dificultad para percibir correctamente la realidad, los que van a
estar a fin de cuentas más cerca de la verdad sobre el yo:
que su concreción es ilusoria en el fondo. ¿Por
qué es continuo el pensamiento, si las sinapsis son
discontinuas? La experiencia mental consciente y subjetiva de
cada uno es efectiva a simple vista como una experiencia continua
(salvo cuando uno se duerme profundamente, como es
evidente).

Del mismo modo se percibe que la vida es algo continuo,
ya que los seres vivos que nacen van sustituyendo a los que
mueren antes de que mueran todos. La subjetividad posiblemente se
experimenta como algo continuo, entre otras cosas, quizá
porque cuando las neuronas correlativas con la subjetividad en un
momento dado se van desintegrando al cabo del tiempo del grupo
neural correlativo con la subjetividad y regresando a la
actividad neural no subjetiva, van siendo sustituidas por otras
que se van incorporando "a la subjetividad". Y quizá
también por la falta de resolución con el cambio de
escala (al pasar de la neurona como unidad funcional efectiva a
la red como unidad funcional efectiva) que impide percibir
conscientemente a simple vista el carácter cuantificado de
dicho proceso de integración y desintegración de partes
al todo a escala microscópica, a escala neuronal, del mismo
modo que la falta de resolución impide percibir el salto de
fotogramas individuales en el cine, por lo que el movimiento de
la figura en la pantalla de cine se percibe como continuo, no a
saltos.

¿Son el símbolo YO y el sujeto lo mismo?

Si en un momento dado, al tener autoconciencia, el
contenido de la mente es autorreferencial, se refiere al propio
yo y lo significa, entonces, al ser ese contenido
información consciente, el sujeto se puede identificar
intuitivamente con esa idea de significado autorreferencial, y
llegar a la convicción ilusoria según la cual el sujeto
es un yo consciente, un ente concreto único e indivisible,
simbolizado, por ejemplo, por el símbolo YO, en vez de
llegar a otra convicción más lógica, pero menos
práctica, según la cual el sujeto es una multiplicidad
de neuronas que se integran en una red macroscópica, dando
lugar a simple vista por el cambio de escala a esta ilusión
de la concreción del yo por la falta de resolución del
sistema a escala macroscópica, que probablemente sería
la conclusión correcta en este caso, aunque difícil de
alcanzar mediante una intuición basada en el mero sentido
común, quizá por ser lo microscópico, las
neuronas, imperceptible a simple vista.

¿Son la idea de una manzana y el sujeto lo mismo?

Si el contenido de la mente, aquéllo sobre lo que
se piensa, fuese una manzana (simbólica), en vez del
símbolo YO, en tal caso, por costumbre, sentido común,
y de modo intuitivamente natural, no se identificará al
sujeto con la manzana en caso de que dicho pensamiento se vuelva
subjetivo, y no se tendrá la convicción de que un
sujeto es una manzana consciente, en vez de un yo consciente.
Ésto, que parece obvio, es paradójico, sin embargo,
porque del mismo modo que al concebir conscientemente el
significado del yo a partir del símbolo YO u otro
símbolo autorreferencial equivalente el sujeto se puede
identificar a sí mismo con dicho significado
autorreferencial, entonces al concebir el significado manzana a
partir de la simbólica representación mental de una
manzana el sujeto debería poder identificarse también
con una manzana, en vez de con un yo, la idea de manzana
también podría ser autorreferencial al volverse
subjetiva. Es más, si se piensa en yo y en manzana a la vez
de manera subjetiva, por sistema se tenderá a concebir que
lo que está ocurriendo es que un yo percibe una manzana,
cuando tranquilamente se debería poder concebir también
que se trata de una manzana que percibe un yo.

Y sin embargo la intuición de la que disponemos por
sentido común nos impide que tal paradoja se produzca, tal
vez por una mezcla entre la tendencia natural innata en ese
sentido (que incluye algo fácil de aprender y aprehender: la
manzana no forma parte de uno, está ahí fuera y puede
pasar dentro de uno al comerla) y el entrenamiento cultural
recibido. Evidentemente es conveniente que nos comportemos
así, porque es lo congruente con la realidad
macroscópica que un yo decida comerse una manzana y no que
una manzana decida comerse un yo. ¿Cómo se consigue
concreción a ciertos efectos durante la percepción
subjetiva? Dicha concreción de la idea de yo, o de manzana,
o de lo que sea, es ilusoria, pero efectiva a ciertos efectos,
gracias, entre otras cosas, a que dicha percepción, aunque
inconcreta, es de todos modos real (efectiva, patente,
detectable) al emerger con efectividad, con patencia, con
detectabilidad. También ayuda el que quede confinada a gran
escala (que sea patente sólo a escala macroscópica), lo
cual no sólo no impide que el yo siga siendo una experiencia
consciente, es decir, no idéntica a su sustrato, las
neuronas, sino que además logra ahora, por la falta de
resolución a escala macroscópica que hace que las
partes (las neuronas) sean en la práctica un todo (el yo),
que el yo sea una experiencia única e irreducible
(individual, indivisible), es decir, emerge con un aspecto
ilusorio pero efectivo de concreción, de ente con entidad de
por sí: el yo. El yo emerge pareciendo que es lo que es, que
es eso que es solamente, y que no es reducible a otra cosa, tanto
por su patencia, como por su falta de identidad con su soporte y
por su aspecto único e irreducible (individual), todo ello
además fácilmente representable por un símbolo con
significado autorreferencial, como es YO.

El carácter ilusorio de la concreción del
objeto mental emergente es indiscriminable por la falta de
resolución del sistema en ese sentido, debido al cambio de
escala y al confinamiento en dicha escala, que impide al todo (el
yo) ser a la vez partes (neuronas) a simple vista, o una cosa, u
otra, pero no las dos a la vez. ¿Son patencia y conciencia
lo mismo? Una representación mental consciente es real, es
decir, por ejemplo, la percepción consciente y subjetiva de
una parte de la realidad, una manzana, por ejemplo, es patente
para un sujeto dado, que probablemente responderá
afirmativamente si se le pregunta si percibe una manzana que
tiene ante sí. Aunque sea ilusoriamente, para ese sujeto
será patente que está percibiendo una manzana. Pero es
que todo lo real es real, así que el problema con la
explicación de la propiedad de la conciencia no es que la
experiencia consciente sea real, sino que sea consciente, que sea
real conscientemente, es decir, sin identidad, por ejemplo para
un sujeto, entre lo patente y su sustrato, entre un objeto mental
abstracto, como la imagen mental de una manzana y las neuronas
que representan dicha imagen mediante su integración en una
red neural dada que codifica dicha información, pues el
sujeto afirmará que percibe la manzana, no la manzana y las
neuronas que la codifican en su cerebro. Una silla también
es real, se apoya en el suelo y de ahí no pasa, pero
inconscientemente para el suelo y la silla. No hay que confundir
la efectividad (patencia, realidad, detectabilidad, el hecho de
que algo tenga lugar) de la mente con el hecho de que la mente
posea la propiedad de la conciencia (la propiedad de que los
objetos mentales no sólo sean efectivos, sino que
además lo sean pareciendo ser efectivos de por sí a
escala, con entidad propia, con concreción, como si a simple
vista fuesen irreducibles).

Por tanto, la conciencia no debería ser lo que
otorga efectividad a la mente, pues efectiva ya se supone que es,
en general y por definición, como también se supone de
todo lo que forme parte de la realidad.

Por la conciencia lo que ocurre es que la efectividad de
los objetos mentales parecerá suya de por sí, es decir,
que los objetos mentales parecerán lo que parecen ser y no
otra cosa, como si fuesen concretos, y por tanto no reducibles a
partes menores (y desde el punto de vista evolutivo parece lo
más conveniente, tomar a los objetos mentales por concretos
de por sí, no como abstracciones en el cerebro, y, así,
al tomarlos por concretos se interpretarán como tales, y se
podrán integrar comportamientos congruentes dirigidos a una
realidad tomada como algo concreto "ahí fuera", y a escala,
en la práctica).

Por esta propiedad las interacciones entre objetos
mentales también conseguirán parecer interacciones
entre objetos mentales concretos, como si los objetos mentales
fuesen a su vez los elementos de un sistema (como las letras al
formar palabras), y no lo que está ocurriendo
fundamentalmente en el cerebro (a escala microscópica en
este caso, al ser la neurona la unidad funcional fundamental del
sistema nervioso), que es la interacción sistemática
entre neuronas. ¿Qué es la abstracción? Un objeto
mental, como la imagen mental, por ejemplo, visual, de una
manzana, no es esa parte de la realidad que representa, una
manzana, sino su representación, su trasunto, su
abstracción, pues éso quiere decir abstracción: un
objeto abstracto es un objeto que representa a otro a ciertos
efectos, pero sin ser ese otro objeto, de manera que ambos
objetos no se identifican, no son idénticos, no coexisten en
un solo ente, son dos cosas, no una cosa, uno identifica al otro,
pero no se identifican.

El objeto mental manzana es abstracto por partida doble,
por un lado no es idéntico a la manzana sobre la mesa, y,
además, por ser consciente, tampoco es idéntico a su
sustrato, las neuronas que conforman o recrean la manzana mental.
¿Es conveniente la conciencia desde el punto de vista
evolutivo? La imagen mental de la manzana posiblemente sea
conveniente tal como se configura, conscientemente, pues a un
individuo seguramente le conviene pensar sobre las manzanas que
le interesa comer, no sobre lo que hacen sus neuronas. De este
modo el comportamiento del individuo se puede dirigir hacia la
manzana sobre la mesa, que es lo conveniente. Y no digamos si lo
que se acerca es un tigre. Al lograr que la imagen mental posea
esa concreción de por sí al ser consciente,
también en consecuencia se toma por algo concreto a la
manzana sobre la mesa, se piensa sobre las cosas como si fuesen
concretas, y de ese modo se puede obrar congruentemente en
consecuencia con una realidad macroscópica que precisamente
es concreta a ciertos efectos a escala macroscópica, por
ejemplo, al efecto de actuar con adaptabilidad en pro de la
supervivencia.

Tal vez por selección natural se hayan visto
favorecidas estas tendencias. Quizá por éso la
conciencia haya sido una propiedad con éxito evolutivo, pues
permite interactuar con el entorno no sólo con rapidez, que
como se ha visto es una ventaja del sistema nervioso frente al
sistema hormonal para algunas funciones, sino además como si
el entorno estuviera ahí de manera concreta a gran escala,
que es lo conveniente, dado que en la práctica, dentro de un
margen de error aceptable, así es a simple vista, pues a
simple vista tiene sentido, desde el punto de vista de la
evolución, de la selección natural, de la adaptabilidad
y de la mera superviviencia, que un herbívoro huya de un
tigre, y que un tigre dé caza a un herbívoro, por lo
que tiene sentido que se perciban así las cosas, aunque en
el fondo todo éso no sea lo que está ocurriendo
ahí.

¿Cómo surgen por intuición las ideas del
dualismo y del solipsismo?

Un sujeto consciente, por la propiedad de la conciencia,
creerá ilusoriamente que la manzana que percibe es la
manzana que contempla, no su representación en su cerebro,
la percibirá y localizará fuera de sí, no dentro
de su cabeza (por supuesto que dicha ilusión es además
lo más conveniente desde el punto de vista evolutivo, para
ese individuo como ente macroscópico, a ciertos efectos).
Además, el sujeto, por la propiedad de la subjetividad,
creerá ilusoriamente que él mismo no es esa imagen
mental que cree percibir, sino un ente subjetivo concreto y capaz
de percibir dicha imagen mental. De ésto quizá provenga
la intuición posiblemente errónea sobre la dualidad
mente- cerebro, y también la idea del solipsismo.

¿Qué ventaja supondría la subjetividad desde
el punto de vista evolutivo?

Se diría que el control subjetivo del
comportamiento parece aportar mayor finura a algunos movimientos.
Por ejemplo, si uno intenta abrir una puerta con una llave sin
control subjetivo, de modo automático mientras uno piensa en
otra cosa, encontrará que tardará más que si lo
hace procurando que el yo "tome el control" (en sentido
figurado), o que incluso no será capaz por torpeza. De modo
que la subjetividad podría tener algunas ventajas
también en algunos casos, al permitir integrar ciertos tipos
de comportamientos, que quizá le resultarían
inútiles a una mosca, o a una hormiga, pero que posiblemente
marcarán la diferencia en el caso del ser humano u otros
tipos de animales similares. También ocurre lo contrario:
cuando el yo "toma el control" de algunos comportamientos
éstos se llevan a cabo peor. Por ejemplo, si un surfista
tuviese que esperar a que "su yo" decidiese cada movimiento de su
cuerpo para permanecer en equilibrio sobre la tabla de surf en la
cresta de una ola, se caería mucho antes que si lo hiciera
"dejándose llevar por su instinto" y reservando al yo
sólo para "disfrutar del momento" (que tampoco parece una
mala forma de aprovechar el yo). Parece haber un lugar y un
momento para cada cosa, en una realidad tan compleja y con tantas
posibilidades. ¿Son el sujeto y el objeto mental una sola
cosa? Nótese que en el caso del sujeto sí parece haber
coexistencia en un solo ente del sujeto tomado objetivamente como
ente y del objeto mental que en un momento dado es objeto de la
percepción subjetiva. Por ejemplo, si tiene lugar la
percepción de una manzana, el sujeto es ese proceso de
percepción subjetiva de una manzana, es ese pensamiento, y
por tanto, es ese proceso de formación de la idea mental de
una manzana, dicho de otro modo, es esa "manzana
mental".

Desde este punto de vista, y tal como dejó escrito
Schrödinger en su libro Mente y materia: "Sujeto y objeto
(mental) son una sola cosa", que sería como decir que la
observación (en sentido figurado: el observador) y el
contenido mental de dicha observación son una sola cosa. De
modo que si se está dando, por ejemplo, la percepción
subjetiva del objeto mental manzana, el sujeto y el objeto
manzana probablemente sí son idénticos, una sola cosa,
y en tal caso el dualismo cartesiano y el solipsismo
carecerían de sentido. Antes que Schrödinger, Hegel ya
había dicho que la realidad es un proceso, que el
conocimiento se basa en la relación entre sujeto y objeto, y
que ambos se identifican al reconvertirse el objeto en sujeto,
idea que reexpresó diciendo: "Todo lo real es racional y
todo lo racional es real". Para Hegel el sujeto es un
"espíritu absoluto" que es a la vez conciencia y su objeto,
una razón que comprende la realidad. ¿Por qué
cuesta entender que sujeto y objeto puedan ser una sola cosa? La
intuición no permite interpretar así las cosas por
sentido común: cualquier sujeto cree ser algo así como
un yo único e individual, concreto, un espectador u
observador independiente de la realidad, no un yo-manzana, y
mucho menos aun creerá una persona que es una manzana-
observador o una manzana-yo. Por éso resulta difícil
aprehender esta idea sobre la identificación entre sujeto y
objeto mental.

Precisamente debe de ser la propiedad de la conciencia,
que posiblemente se define por ser la propiedad que impide la
identificación entre mente y sustrato, y la de la
subjetividad, que permite tomar al objeto mental por un todo
único e individual, lo que dificulta la identificación
entre sujeto y objeto, pues al localizar intuitivamente al objeto
mental, la manzana, por su concreción aparente (y
conveniente, por otro lado), fuera de uno mismo, y al ser
efectivo el fenómeno consciente como ente único e
individual por la propiedad de la subjetividad, se establece una
dicotomía entre lo externo y lo interno en el terreno de la
abstracción, idealizando lo interno en forma de
yo-observador sin contenido (algo absurdo), y distinto a lo
observado con contenido, y ambos con aparente concreción,
algo conveniente para obrar en consecuencia hacia lo observado
(para comer la manzana), pero ilusorio, y con tendencia a
relacionarse con el desarrollo de un concepto dualista de la
mente. Resulta difícil aprehender esta idea sobre la
identificación de sujeto y objeto mental porque cualquier
persona cree en la aparente concreción de su yo como algo
verdadero. Pero el sujeto, en tanto que objeto concreto, en tanto
que ente, es un objeto cuya entidad es recreada en el terreno de
la abstracción, no es concreto en esencia (como pueda serlo,
tal vez, un fermión).

No hay un sujeto de manera concreta a todos los efectos,
sino un proceso de percepción subjetiva que aparenta ser un
yo concreto a simple vista a ciertos efectos, y con un error
despreciable en la práctica, y no a todos los efectos, y por
tanto, si no hay sujeto a todos los efectos, no lo hay, sólo
lo parece, como no hay gente en una pantalla de cine, sólo
lo parece. En la realidad "externa al cine", en la "pantalla de
cine de la realidad en la que vivimos", son cuatro las
dimensiones y todo es más complejo e impredecible, y todo
tiene la posibilidad de no haber sido filmado previamente, y por
ello parece más… real… que lo que se ve en una
pantalla de cine plana, pero la "cantidad de realidad", de
efectividad, es la misma, si se piensa en ello, más
allá de los convencionalismos al respecto (según los
cuales lo que ocurre en el cine no se consideraría tan real
como la "vida misma", por ser ficción; pero que sea
ficción no le resta ni un ápice de efectividad, ni se
la otorga a la "vida misma"). ¿Es el sujeto como una
partícula? La mente subjetiva se diría que es,
fundamentalmente, un proceso de integración en función
del tiempo de la actividad de una multiplicidad neural, logrando
en la práctica la efectividad en determinada escala (a
simple vista, o escala macroscópica confinada) del mensaje
mental como ente particular (con aspecto de partícula, de
cosa única e indivisible, puntiforme, adimensional y sin
rotación) en un instante dado, en cada instante en que tal
propiedad sea efectiva de hecho con un error despreciable en la
práctica, como si hubiese, en cada instante, un solo sujeto
individual consciente por cerebro observando la realidad
macroscópica a su alcance. ¿Es real lo abstracto, o es
irreal? Un objeto abstracto es real, pues es detectable, aunque
sea abstracto. Por ejemplo, la representación de una manzana
en el cerebro es real, pues el sujeto individual realmente
percibe visualmente como sujeto la patente presencia como parte
de la realidad de dicho objeto mental.

Aunque real y objetivo, el objeto mental, presente de
manera patente durante la percepción del mismo, es
abstracto. Dicho objeto abstracto es la representación en el
cerebro de una manzana, dicho de otro modo, no es la manzana lo
que está en el encéfalo, sino su representación,
su abstracción.

La manzana representada en el cerebro es un objeto
abstracto, y es real, pero no es una manzana comestible, sino una
representación, una abstracción, una manzana real, pero
falsa, ficticia, pues se tratará, como mucho, y en primer
lugar, de un código que configurará una manzana, que la
recreará mediante la integración de una red de neuronas
con ese significado. Dicho objeto mental será, en
definitiva, una forma pasajera o transitoria adoptada por ese
sistema morfofuncional de neuronas mediante su cambio de estado,
una forma de esa materia (y "forma de la materia" es otra manera
de denominar a la información).

La "manzana mental" emergerá conforme cambie la
forma del cerebro en ese sentido, como emerge una forma
reconocible en la pantalla de un ordenador conforme la
disposición de los pixels va siendo la correcta. En segundo
lugar, el objeto mental manzana es abstracto porque no es un
objeto concreto de por sí, aunque al sujeto se lo parezca
ilusoriamente, y no lo es al ser reducible a la partes que
interaccionan para configurarlo, que son las neuronas
implicadas.

Es decir, el objeto mental manzana es abstracto porque
no es una manzana aunque lo parezca, y porque no es un objeto
concreto aunque sea un objeto que parece concreto en determinada
escala, sino que es un conjunto de neuronas interaccionando.
¿Qué es la "reabstracción"? De modo que el objeto
mental manzana es abstracto por partida doble.

Y aun habría un tercer nivel de abstracción en
la mente, que consistiría en la "reabstracción" de un
objeto mental abstracto al simbolizarlo con otro objeto mental
nuevo. Por ejemplo, si el objeto mental manzana, constituido por
sensaciones visuales, olfativas, etc., es simbolizado por el
objeto mental denominado "la palabra MANZANA", pues dicha
palabra, que será información consciente también,
en cierto modo reabstraerá al anterior objeto mental, el
objeto mental manzana.

¿Es virtual la mente?

La palabra MANZANA, aunque abstracta, es real, como todo
lo real, es decir, es patente, detectable, efectiva, y por tanto
no es irreal ni virtual. Es esta evidente detectabilidad, esta
innegable patencia de la experiencia mental de cada uno en lo que
al yo concierne, lo que tal vez lleve fácilmente a confundir
intuitivamente los conceptos de realidad de la mente (presencia
patente del objeto mental), y concreción de la mente (que un
objeto mental a ciertos efectos pase por irreducible a
determinada escala con un error despreciable en la
práctica). El que los objetos mentales sean efectivos como
concretos en la práctica, el que la idea de una manzana sea
para el sujeto esa idea y no la idea y las neuronas que la
conforman, se diría que es lo que define a la propiedad de
la conciencia, como característica, y no la patencia de lo
mental, pues la patencia es algo propio de todo lo real, no
sólo de la mente. Y no hay que olvidar que lo abstracto es
objetivamente real, aunque no sea verdadero en su concreción
a todos los efectos (a cualquier escala), a diferencia de las
partículas elementales (que se sepa).

¿Cómo se detecta lo real?

Todo lo real es real, en general, que se sepa, es
detectable, y es detectable mediante una interacción, por
una medición, un cambio en la magnitud de algún
parámetro de un sistema como resultado de esa
interacción con el sistema utilizado como aparato de medida
y el cambio de estado consecuente en el aparato. Por ejemplo,
cuando se detecta un electrón no se detecta directamente la
partícula, sino el cambio de estado en el sistema tras la
supuesta interacción de dicha partícula con otras
partes del sistema (por ejemplo, la presencia de un electrón
se puede hacer patente tal vez con un voltímetro en un tubo
de rayos catódicos, pero no por la contemplación
directa de dicha partícula, de forma que todo lo real lo es
supuestamente, y a partir de la evidencia disponible).

¿Si la efectividad depende de la interacción,
cómo es posible la percepción consciente subjetiva sin
una dualidad mente y cerebro para que haya una interacción
entre ambos?

Si se dice que no hay dualidad sujeto-objeto en la
mente, ¿con qué interaccionarían entonces los
objetos mentales para ser conscientemente patentes para un
sujeto; si no podrían interactuar con el sujeto, cómo
se explicaría la presencia de la conciencia como propiedad
efectiva de hecho durante el proceso mental subjetivo?
Posiblemente la interacción que tiene lugar es la que se
verifica entre unos objetos mentales y otros, precisamente
gracias a la propiedad de la conciencia, por la que los objetos
consiguen ser efectivos como si fuesen efectivos de por sí a
escala, como si fuesen concretos de hecho, con un error
despreciable en la práctica. Este hecho, sumado a la
propiedad de la subjetividad, por la que el objeto mental
adquiere unicidad e individualidad, hace posible la ilusión
según la cual la patencia del proceso mental tiene lugar
como si hubiese un sujeto concreto percibiendo la escena, cuando
de lo que probablemente se trata es de que el proceso mental
patente es consciente y subjetivo, que suena parecido pero no es
lo mismo, de tal manera que lo patente cuando es patente con
conciencia y subjetividad parece concreto, con entidad de por
sí, y además dicha entidad posee carácter
único e individual, como si hubiese ahí un ente
individual dándose cuenta de las cosas conscientemente, lo
cual, a ciertos efectos, así ocurre en la práctica con
un error despreciable, pues cada uno de nosotros creemos ser un
sujeto, un individuo único con una percepción
consciente de lo que nos rodea, pero la concreción de dicho
yo consciente es ilusoria, como lo es la de la figura que parece
moverse con aparente unicidad e individualidad en una pantalla de
cine.

¿Es la vida lo mismo que la conciencia?

A veces es preciso andarse con rodeos para describir
alguna propiedad biológica. Sin ir más lejos, para
describir la propiedad biológica de la vida es preciso
andarse con rodeos, porque con la propiedad de la vida ocurre lo
mismo que con la de la conciencia: es una abstracción. No se
puede extirpar de un ser vivo la vida para colocarla sobre una
mesa y ver en qué consiste en concreto para captar su
esencia. Dicho de otro modo: no existe la vida, sino los seres
vivos, como suelen decir los biólogos. Con la conciencia
ocurre lo mismo: no existe la conciencia, sino los seres
conscientes, y siendo más precisos, la información
consciente.

Para definir la propiedad de la vida no se puede llevar
a cabo una descripción concreta de la vida, sino que hay que
hacer referencia a las propiedades o características o
cualidades propias de los seres vivos, por ejemplo: los seres
vivos son aquéllos que nacen, crecen, se reproducen, mueren,
etc. Hay diversas definiciones de la vida, y en general se suele
considerar a la vida como aquella propiedad peculiar de los seres
vivos, que son los que se caracterizan por presentar, por
ejemplo, reproducción, nutrición, organización,
crecimiento, propósito específico, excitabilidad,
motilidad y adaptabilidad. Habiendo visto cómo se define la
vida, parece claro que la conciencia podría definirse como
una propiedad de un sistema con ciertas características. Con
la conciencia hay que llevar a cabo el mismo ejercicio, dado que
tampoco se puede extirpar del cerebro para colocarla sobre la
mesa de exploración para una descripción concreta. La
conciencia se debería describir a partir del grupo de
características o propiedades (cualidades propias o
peculiares) que definirían a la información procesada
en el tejido nervioso, de tal manera que dicha información
pueda ser categorizable como consciente, o dicho de otro modo, de
tal manera que la mente disfrute de la propiedad de la
conciencia, y otro sistema sin estas cualidades, no. ¿Es la
efectividad una cualidad necesaria para que un sistema sea
consciente? Para que la conciencia sea posible, probablemente sea
necesario que la mente sea efectiva, como característica
primera. Ésto podría parecer una perogrullada, ya que
es evidente la patencia de la experiencia consciente desde el
punto de vista del yo, y se presupone, pero es que la experiencia
consciente forma parte de la realidad, y la realidad, con o sin
conciencia, se caracteriza precisamente, y por definición,
por la patencia, por lo patente de su presencia (lo cual aunque
no sea una perogrullada, no deja de ser una tautología, pero
es que lo de la patencia de lo patente no es un asunto que haya
quedado resuelto). La mente es información abstracta, pero
es patente porque lo abstracto también forma parte de la
realidad.

Por efectividad de la mente se entiende la
detectabilidad de la información abstracta, pues efectivo
significa real, detectable, patente, que tiene lugar, que tiene
efecto (y no hay que confundir "tener efecto" con "hacer efecto",
por ejemplo, si uno está enfermo, toma un medicamento y se
cura, lo que hace efecto es el medicamento, y lo que tiene efecto
es la curación).

Efectivo es lo contrario de irreal, indetectable,
virtual, latente.

¿Significa efectivo lo mismo que eficaz?

No hay que confundir la palabra efectivo con la palabra
eficaz; un fármaco, si cura, es eficaz, no efectivo. Lo que
sería efectivo, en el caso de la curación, sería
la curación; lo eficaz es lo que hace efecto, el
fármaco; lo efectivo es lo que tiene efecto, la
curación. Lo real es lo que tiene efecto, lo que tiene
lugar, lo que ocurre, lo efectivo, lo detectable, lo
patente.

¿Es la mente una realidad virtual?

Lo que no ocurre no es detectable, así que no es
real. Al no ser detectable se lo denomina irreal, o virtual, o
latente. Por esto mismo, cuando se denomina realidad virtual a
las imágenes por ordenador, se comete un error similar al de
calificar como efectivo a un fármaco que cura; se trata de
errores que llevan a la confusión, y, por tanto, a la
dificultad en la transmisión de un mensaje, o a conclusiones
equivocadas. Ha de quedar claro que las imágenes por
ordenador en sentido estricto no son virtuales (aunque sí en
sentido figurado), ni tampoco las imágenes mentales son
virtuales, ya que dichas imágenes mentales son detectables,
son reales, son patentes, por ejemplo, son perceptibles de manera
evidentemente patente. La expresión realidad virtual es, de
hecho, contradictoria y absurda, aunque se utilice en sentido
figurado y como oxímoron, al hacer referencia a las
imágenes generadas con un ordenador, por ejemplo. ¿Es
real, detectable, toda la realidad? La realidad conocida, lo
detectado hasta ahora, parece formado esencialmente por
partículas elementales (descritas mediante la mecánica
cuántica) y sus interacciones. Las propias partículas
elementales son elusivas a la hora de tratar de comprenderlas
desde la ontología, pues no se detectan por ellas mismas,
sino por los efectos en los sistemas de medición que
producen las interacciones de dichas supuestas
partículas.

La realidad es fundamentalmente incomprensible desde un
punto de vista intuitivo hasta el momento, por su carácter
contraintuitivo. Las partículas elementales son
incomprensibles de manera racional, son inimaginables. Su
naturaleza y comportamiento son extraños, a pesar de ser lo
que seríamos en esencia, de acuerdo con lo comprobado hasta
ahora. Algunas partículas elementales son tan elusivas a la
detección que se denominan, de hecho, virtuales. Por
ejemplo, los fotones que intercambian las moléculas
orgánicas en una "cascada" de reacciones bioquímicas,
en una célula, pueden ser virtuales o indetectables, si los
campos electromagnéticos que intercambian los fotones
están superpuestos, si es acertada la descripción del
mecanismo de transferencia de Förster (un campo y una
partícula parece ser que son lo mismo, y ésta
sería la justificación de esta rareza, en este
caso).

Y éste es sólo un ejemplo de los problemas a
la hora de definir qué es la realidad, de manera que el
propio concepto de realidad está en permanente
revisión. ¿Es necesaria la capacidad de
abstracción para que un sistema se pueda considerar
consciente? Por abstracción se entiende aquí a la
referencia al carácter representativo, o inconcreto, de la
información consciente. Lo concreto es aquéllo que es
lo que es y no es otra cosa, aquello que es de por sí. Lo
concreto no es, por tanto, reducible a otra cosa a todos los
efectos. Cuando se percibe una manzana se toma por concreta en la
práctica, pero sólo al efecto de su percepción a
simple vista, ya que por lo demás, dicha percepción
objetiva carece de concreción, pues, por ejemplo, es
reducible a un procesamiento neural basado en la complejidad y la
multiplicidad, de modo que dicha manzana mental no sería
concreta desde cualquier punto de vista, es decir, en cualquier
escala, a diferencia de lo verdaderamente irreducible, como las
partículas elementales, que sí parecen ser concretas a
cualquier efecto.

Tanto los fermiones, o electrones, neutrinos y quarks,
como sus bosones y sus interacciones son irreducibles a otra
cosa, que se sepa, como aclara Ynduráin en su libro
Electrones, neutrinos y quarks.

De modo que la concreción de la manzana a simple
vista es real, pero no lo es a todos los efectos, así que no
lo es, sólo lo parece a simple vista (una digresión
lógica y evidente a partir de esta afirmación
sería que por tanto tal vez no sería preciso ser
concreto para existir; pero la contra-argumentación
también lógica subsiguiente sería: si algo
inconcreto existe, será contingente, y por tanto, ¿se
puede considerar que existe algo que es contingente y que en
consecuencia no es eterno? Ésto llevaría al concepto de
eternidad como necesidad lógica de algún modo, dado que
se diría que de hecho, y también de algún modo,
existimos, o llevaría al menos a la idea actual de algunos
físicos según la cual podría tener lugar el
"plegamiento de dimensiones", tal vez incluida la del tiempo, lo
cual quizá haría posible la existencia al margen del
tiempo y sin que nada físico ocurra por tanto… pero
todo ésto ya es excesivamente especulativo, inimaginable e
incomprensible, así que volvamos con el cerebro, acerca del
cual, dentro de nuestros límites, poseemos bastante certeza
sobre su existencia en el interior del cráneo de la
mayoría de las personas). ¿Es necesaria la sensibilidad
para que un sistema sea consciente? Por sensibilidad se entiende
que el sistema que ha de procesar información consciente en
representación de algo tiene necesariamente que reaccionar
ante ese algo cuando lo tenga delante, y al menos en un
número significativo de ocasiones. La sensibilidad,
evidentemente, depende de dos factores fundamentales: los
órganos de los sentidos, y la excitabilidad celular. La
sensibilidad depende de la propia vitalidad, y de la forma en que
los seres vivos han evolucionado. Así que sin vida, sin
actividad bioquímica, y sin una evolución natural de
ciertas formas orgánicas en particular, formas de
órganos de los sentidos en concreto, y por tanto con
receptores sensoriales, difícilmente se podría estar
hablando aquí de la conciencia como propiedad de la mente,
posiblemente.

¿Es necesaria la especificidad para que un sistema sea
consciente?

Otra propiedad característica de la mente para que
haya conciencia debería ser la especificidad. Por
especificidad se entiende que el sistema nervioso ha de dar
cuenta de lo que da cuenta, y viceversa, no ha de dar cuenta de
lo que no da cuenta, así que debe conocer lo que conoce y
como lo conoce, sin confundirse. Ésto es fácil de
entender también: los ojos, por ejemplo, responden a la luz
específicamente, y los oídos a los sonidos, no a otra
cosa, etc.

¿Es necesaria una cuantificación de la
información abstracta para que haya conciencia?

Por cuantificación se hace referencia a que la
información abstracta que se procesa en el cerebro es
medible físicamente, cuantificable. No puede ser de otro
modo, ya que lo que el cerebro genera, conduce, transmite y
comunica son impulsos nerviosos bioeléctricos que pasan de
una neurona a otra, es decir, pasan de uno en uno, de manera
cuantificada, potencial de acción a potencial de acción
(ésto da pie a que la información pueda ir codificada,
por otro lado). La cuantificación de la información
mental posiblemente se produzca de diversas maneras, y en
diversas escalas, no sólo mediante la transmisión de la
información potencial a potencial en cada sinapsis. Por
ejemplo, se ha comunicado la posibilidad de la existencia de un
cuanto de conciencia de 12,5 ms, por debajo del cual no
sería posible discriminar dos objetos auditivos como
distintos. La fuente bibliográfica para este dato es la
siguiente: Kristofferson A.B. Quantal and deterministic timing in
human duration discrimination. Ann N.Y. Acad. Sci. 1.984; 423:
3-15.

¿Es necesaria la codificación para que un sistema
sea consciente?

Con codificación se quiere decir que dicha
información mental, por estar cuantificada, puede
organizarse en forma de código y así disponer de
símbolos a los que adjudicar, de manera innata, adquirida, o
ambas, un significado, como el de manzana. Dicho código
puede formarse, evidentemente, gracias la estabilidad del
sistema, dado que cada neurona disparará de un momento a
otro un tren de potenciales de manera igual, dentro de un margen
de error aceptable, a como lo había hecho previamente. El
pensamiento es la computación de símbolos, y éso
es lo que hace el cerebro, computar símbolos.

¿Es el ismorfismo necesario para que haya
conciencia?

Isomorfismo quiere decir que un objeto mental con un
significado es isomórfico con el objeto concreto al que
representa, que tiene su misma forma. Ésto no es del todo
cierto, pero, al establecerse un significado, se da por cierto en
la práctica… e incluso hasta cierto punto ésto es
literalmente cierto en algunos casos, como se sabe por la forma
del homúnculo de Penfield. En otros casos lo de la misma
forma se referirá no a una igualdad literal entre la forma
de un objeto y la de su representación en el cerebro, sino a
que la representación en el cerebro será constante, la
misma (el mismo código), y por tanto igual para ese objeto
de un momento a otro, y compatible.

¿Qué es el isomorfismo?

El isomorfismo, en su definición matemática,
consiste en la correspondencia biunívoca entre dos conjuntos
de cosas. El concepto de isomorfismo indica que, dados dos
conjuntos, 1 y 2, entre sus elementos se establece una
correspondencia biunívoca, lo cual quiere decir que a un
elemento A, del conjunto 1, le corresponderá el elemento B,
del conjunto 2, y no otro, lo cual implica una interacción
peculiar, sistemática, entre 1 y 2. Habrá un
isomorfismo, entre 1 y 2, si al evolucionar 1, por ejemplo, si en
1 tiene lugar una interacción entre A y A´, entonces,
al observar 2, se comprobará que a la vez habrá tenido
lugar en 2 una interacción entre B y B´ con
correspondencia biunívoca. En tal caso, 1 y 2 serán
isomórficos.

¿Es posible el isomorfismo para el sistema
nervioso?

En la práctica existe la posibilidad del
isomorfismo entre sistemas, en general, y el cerebro en
particular es un sistema capaz de lograr dicho isomorfismo en la
práctica con un error despreciable en la escala en la que
dicho isomorfismo sea efectivo (detectable). Por ejemplo: cuando
un objeto cae por su peso, se percibirá que cae, en
condiciones normales, y en ausencia de algo que lo impida, y,
así, el comportamiento subsiguiente será congruente con
la realidad tal como está ocurriendo y como se percibe que
está ocurriendo: que un objeto está cayendo, en este
caso.

¿Es la posible capacidad para el isomorfismo del sistema
nervioso una analogía sin sentido?

Bertalanffy trata el asunto de los isomorfismos en la
naturaleza en su Teoría general de sistemas, donde previene
contra la confusión entre los isomorfismos y las
"analogías sin sentido". En este ensayo se podrían
estar planteando analogías sin sentido que podrían
estar pasando desapercibidas, por ejemplo: ¿tiene que ver el
carácter particular de la subjetividad, al que se ha hecho
mención previamente, y por tanto su aspecto a simple vista
de objeto mental con carácter único e individual
(irreducible), con el carácter también particular
(irreducible) de las partículas elementales, o se trata de
una mera analogía sin sentido? Esa capacidad del cerebro
para establecer un isomorfismo efectivo como tal a simple vista
con un error despreciable en la práctica, sea o no una
analogía sin sentido, posiblemente sea un rasgo útil
desde el punto de vista evolutivo, y posiblemente sea una de las
razones por las que el sistema nervioso ha sido seleccionado como
sistema para controlar el comportamiento motor en animales con
capacidad de movimiento motriz autónomo (que son los
animales que necesitan sistema nervioso) mediante el recurso a
información consciente.

¿Es necesaria la coherencia para tener conciencia?

La coherencia, entendida en esta ocasión como
congruencia, o ausencia de contradicción, es también
importante, pues entre otras cosas hace posible que un
significado sea el adecuado al objeto del entorno (a la parte de
la realidad del entorno que se toma por objetiva) representado.
Por ejemplo, si el cerebro otorgase el significado pera al objeto
mental manzana, el resultado probablemente terminaría por no
ser conveniente a ciertos efectos… y no digamos si
confundimos manzana y tigre.

¿Es necesaria la compatibilidad para que un sistema
manifieste la propiedad de la conciencia?

La compatibilidad tiene que ver con la
coherencia/congruencia, y tiene que ver con que el objeto mental
no sólo ha de ser coherente con el objeto representado: no
sólo el cerebro ha de pensar en una manzana si se ve una
manzana, sino que además ha de ser compatible, ha de
pensarse en una manzana no sólo si se trata de una manzana,
sino además cuando se trate de una manzana, ambos objetos
han de ser coherentes entre sí para ser
compatibles.

¿Se pueden hacer predicciones correctas sobre un sistema
conociendo sus propiedades de manera correcta?

La conciencia y la subjetividad son propiedades del
sistema nervioso, como la suma es una propiedad de la
aritmética. Si un sistema está organizado y es
suficientemente estable, resultará posible encontrar
patrones de comportamiento constantes a partir de los cuales
abstraer sus propiedades, y predecir resultados en mediciones
sobre el sistema con un error despreciable. Por ejemplo: se puede
predecir que 1+1 será mayor que 1 en el sistema
aritmético, y se puede predecir, por la propiedad de la
conciencia, que, si un individuo consciente pone una mano sobre
la llama de una vela, apartará la mano. ¿Puede tener
percepción subjetiva una hormiga? La información
consciente transmitida entre neuronas a escala microscópica
no debería ser considerada subjetiva, pues la subjetividad
parece una propiedad emergente, dado que sólo tenemos
percepción subjetiva a simple vista, a escala
macroscópica (confinada), y por tanto la subjetividad parece
depender de cierta complejidad para emerger, para volverse algo
detectable, amén de cierta estructuración
morfofuncional probablemente específica, y de la efectividad
de cierta escala (macroscópica, dado que no somos capaces de
percibir a simple vista lo microscópico). Dicha complejidad
y peculiaridad una sola sinapsis probablemente no la
aportará. Un sistema nervioso con cierta complejidad, como
el de una hormiga, también procesa información, y
posiblemente consciente, como revela su comportamiento, así
que su comportamiento habrá de ser considerado consciente,
aunque rudimentario en comparación con otros. Sin embargo,
es dudoso que una hormiga perciba la realidad como sujeto. En
caso de que no, sólo su comportamiento sería
consciente. Es posible que una hormiga no posea una mente
subjetiva, y por tanto difícilmente tendrá, por
ejemplo, sentimientos, o algo así como un yo consciente de
sus emociones y que sufra por ello… y menos aun
empatía y que por tanto sufra por sus congéneres, o
quizá sí, ¿quién sabe?

Para saberlo habría que comprobarlo, y para
comprobarlo habría que saber qué comprobar (entre otras
cosas, y posiblemente, una sincronización de fase
transitoria entre señales neuronales simples, como se ha
dicho en la introducción y se dirá más adelante en
este ensayo). Puede ser consciente un protozoo? Un protozoo, un
ser vivo unicelular, se comporta como un ser vivo individual pero
sin sistema nervioso, un ser vivo que no procesa información
abstracta. ¿Será al menos consciente el comportamiento
de un protozoo, como quizá ocurre con el de una hormiga? Un
protozoo, como ente, también se basa en la
autoorganización, y su comportamiento se puede considerar
por tanto propositivo, pero no parece que integre su
comportamiento integrando información abstracta, por lo que
no debería poder ser considerado consciente. Mírese
más de cerca un protozoo, un "globito gelatinoso" al
microscopio óptico, hasta distinguir los objetos que lo
componen: un gran montón de moléculas (estados ligados
de átomos), un montón de objetos proteiformes que
chocan entre sí millones de veces por segundo en
función de su afinidad, avidez y cohesión. Algunas de
las moléculas de la membrana del protozoo actúan como
receptores de los estímulos del medio externo al protozoo,
el charco en el que flota y vive, por ejemplo. Si un receptor de
la membrana del protozoo responde a un estímulo
específico, dicho receptor cambiará de estado, pero
dicho cambio de estado, a diferencia de lo que hacen las
sinapsis, y, aunque el cambio de estado en el protozoo
también suponga una comunicación de información
que preludia un posible comportamiento propositivo (propositivo,
pero no consciente), el cambio de estado en el protozoo no supone
una abstracción del entorno, y por tanto no supone una toma
de conciencia del medio.

Cuando colisionan las moléculas que configuran el
proceso físico sistemático llamado protozoo (vivo), la
cadena de cambios moleculares mantienen al protozoo comunicado
con el medio, pero el protozoo no se abstrae del entorno, se
continúa con él, y sin abstracción no parece que
pueda haber conciencia (y tampoco subjetividad, entonces).
¿Por qué el proceso vital de un protozoo no supone una
abstracción de la realidad que le rodea? Supongamos que un
estímulo (por ejemplo, una molécula de alimento
flotando en una charca), al que se podría llamar E1, choca
con la molécula P1 de la membrana del protozoo, receptora
específica de E1. P1 cambiará a un nuevo estado
conformacional, el estado P2. P2 ahora choca con otra
molécula dentro del protozoo, con Q1, específica a su
vez para la interacción con P2. La información que P2
comunica a Q1 no es información codificada que abstrae a P1,
sino que únicamente comunica a Q1 información sobre el
estado de P2. Para Q1, P1 es un desconocido ya, no ha sido
codificado por el sistema y por tanto no hay ya un símbolo
representativo de P1 y con ese significado, y también E1
será ya un desconocido. Aunque P2 es P1 en otro estado, no
es P1, por lo que Q1 no va a poder dar cuenta de P1 a la
siguiente molécula de la cadena con la que Q1 se encuentre a
continuación. Q1 tampoco será E1, ni su
representación, sino el siguiente eslabón de una cadena
de información concreta: E1-P1-P2-Q1-etc. La secuencia de
comunicación de información que empieza en el medio
continúa en el protozoo, y dicho proceso informativo hace
posible la integración de un comportamiento propositivo, por
la congruencia de todo el sistema, por evolución
filogenética y ontogenética en ese sentido de las
piezas en juego (por conveniencia evolutiva), pero dicha
información difícilmente se podrá considerar
consciente, pues, de entrada, no abstrae el entorno, se
continúa con él, de modo que el comportamiento, aunque
se ajusta al entorno de un modo categorizable a usos
prácticos como propositivo, lo hace inconscientemente, de
manera mecánica y ajustada mediante diversos sistemas de
regulación, pero de manera incontrolada, es decir,
inconsciente (ni siquiera de manera refleja).

El protozoo es un eslabón en una cadena, no forma
una cadena paralela que representa a otra cadena de manera real,
sensible, específica, cuantificada, codificada, abstracta,
isomórfica, coherente, compatible, etc., es decir, el
protozoo es información, como todo, pero no conoce su
entorno, y por tanto no usa ese conocimiento para ajustar su
comportamiento procesando dicho conocimiento en paralelo para
integrarlo con el resto de las piezas en el resultado final, el
comportamiento.

El protozoo procesa información con algunas de las
características necesarias para que su comportamiento se
pueda considerar propositivo (que es una característica de
los seres vivos en general, seres con capacidad para la
autoorganización, no una caracaterística de los seres
conscientes en particular), y por tanto el protozoo está
vivo, pero sus características no son suficientes como para
que, además de propositivo, su comportamiento se pueda
considerar consciente, o basado en el procesamiento de
información consciente como parte del proceso de
integración de ese comportamiento. ¿Es el ser humano
siendo consciente de la realidad lo mismo que el universo siendo
consciente de sí mismo? Esta idea es un tópico en los
relatos de ciencia ficción. Aunque el universo sea
información, es dudoso que sea conciencia, dadas las
posibles características que un sistema precisaría para
ser considerado consciente, estando el fenómeno de la
conciencia posiblemente limitado en principio a los sistemas
nerviosos formados por, al menos, circuitos, como grado
mínimo de complejidad (hay sistemas nerviosos sin circuitos,
parece ser, como los de las esponjas, que, por tanto, tal vez
carecerían de conciencia). Como la conciencia es la
propiedad de un sistema dado, hablar de "conciencia universal" o
"cósmica" sería como hablar de "liquidez universal", o
de "rojez universal", sería absurdo, por intuitivo que le
pareciera a algunos. Por éso un ser humano no debería
ser considerado como el universo siendo consciente de sí
mismo. Sería como decir que una rosa roja sería el
universo siendo rojo, o que un río sería "liquidez
cósmica", o incluso que habría una "liquidez
cósmica" al margen de los ríos.

Y además, no sólo un ser humano no es todo el
universo, sino que ni siquiera ese ser humano será
consciente de todo el universo, sino sólo de una parte, por
lo que por esta otra razón tampoco parece tener sentido esa
afirmación propuesta por los autores de ciencia ficción
y que tanto juego da a veces. ¿Es la mente del calamar como
la del hombre? Ramón y Cajal dejó escrito, en 1.899, en
su Manual de Histología normal (página 620) que el
tamaño y disposición de las células nerviosas,
así como de sus expansiones, no parece referirse de un modo
bien evidente con determinada modalidad funcional. Hay tipos
diversos de neuronas en el cerebro que se pueden clasificar en
tipos diversos, dependiendo del criterio utilizado, incluso en
cientos de tipos. Pero a pesar de su diversidad no son muy
distintas entre sí al microscopio. En ésto se
distingue, parece ser, el cerebro humano del cerebro de otro
grupo de animales no mamíferos que también lo tienen
relativamente grande: los cefalópodos; así que tal vez
los cefalópodos, a pesar de la inteligencia que demuestran
los pulpos, tengan una mente ajena a la humana, o tal vez
no.

¿Qué quiere decir que la experiencia subjetiva sea,
además de macroscópica, confinada?

La experiencia mental consciente y subjetiva es
macroscópica, pues lo que se percibe a simple vista no es
microscópico. Además, dicha percepción
macroscópica está confinada en dicha escala
macroscópica, pues no es posible percibir lo
microscópico en ningún caso a simple vista, ya que cae
fuera de la capacidad de resolución de la percepción.
Por ejemplo, el confinamiento es lo que impide a un sujeto contar
en milésimas de segundo, a simple vista, siendo capaz de
llegar sólo hasta las décimas de segundo
(aproximadamente), cuando, precisamente, las neuronas funcionan
en el rango de las milésimas de segundo, que es la escala en
la que son medibles los potenciales de acción (algo que por
otro lado no deja de ser hasta cierto punto una prueba del cambio
de escala de medición en el terreno de la abstracción
en el cerebro que posiblemente se debe de verificar durante la
emergencia de la percepción subjetiva).

¿Tiene sentido la expresión popular tener la mente
en blanco?

Para que sea efectiva la experiencia consciente
subjetiva posiblemente hay que ser consciente de algo, como
anticiparon Epicuro y Locke entre otros.

En palabras de Zeki, extraídas de su artículo
La imagen visual en la mente y en el cerebro, publicado en
Investigación y ciencia en 1.992: "… no hay razón
para separar de la conciencia la adquisición de conocimiento
visual". Dicho de otro modo: sin objeto (mental) probablemente no
hay sujeto (que es otra forma de decir que sujeto y objeto son
una sola cosa, porque el sujeto es un objeto). ¿Qué es
la inconsciencia? La inconsciencia, de acuerdo con la experiencia
clínica, por ejemplo, observando cómo hacen su efecto
los anestésicos, supone, básicamente el cese de la
secreción de neurotransimores en las sinapsis, y por tanto
el cese de la transmisión sináptica.

Por supuesto que si las neuronas mueren la inconsciencia
será irreversible.

El proceso mental y su correlato
neural

¿Es lo mismo el funcionamiento en red que la
localización de funciones en diferentes áreas
cerebrales?

La lesión de zonas cerebrales específicas se
asocia a una pérdida funcional específica. Sin embargo,
en la práctica, en el cerebro vivo no lesionado, dichas
regiones no funcionan exactamente como las piezas de un
mecanismo, por ejemplo, las regiones no funcionan como piezas
independientemente, sino sólo si se conectan, de modo que lo
que importa es el todo, la red, que es cambiante, no dónde
se localice una función. O dicho de otro modo, se trata de
algo así como un mecanismo pero sin piezas fijas. En el
cerebro en funcionamiento no es suficiente con que haya una
región con una función específica, sino que dicha
función esté ubicada temporoespacialmente en el lugar y
momento adecuados, conectada en el momento adecuado con otras
regiones y activa, de lo contrario, la consideración de la
especificidad funcional de dicha región carecería de
sentido. La especificidad funcional de una región sólo
tiene valor si dicha región se imbrica como eslabón
efectivo en una cadena dinámica en un momento dado. Dicho de
otro modo: en el cerebro sólo cuenta lo que está
ocurriendo, una región sólo es una región si
está funcionando como región, lo cual sólo es
posible si ocurren dos cosas: si dicha región está
funcionando, y si lo está haciendo en red con el resto de
las regiones que le dan sentido a su efectividad como región
con especificidad funcional.

Es importante tener esta concepción del cerebro
como algo dinámico, cambiante, en red, y no hay que olvidar
que hablar de la mente sólo tiene sentido si se hace en
referencia a su carácter morfofuncional: la mente no es la
posibilidad de pensar, sino el proceso del pensamiento en su
curso efectivo, en gerundio. Al hacer referencia a regiones que
actúan en red, que constituyen un entramado que actúa
como un todo en la práctica, a pesar de ser reducible a
varias regiones distintas, hay que tener en cuenta que
además dicha red está constituida por alguna
región funcional que puede estar dispersa por diferentes
regiones espaciales del cerebro. ¿Es importante la
sincronización neuronal para el funcionamiento en red?
Damasio, en su libro El error de Descartes, cuenta que la
actividad simultánea en distintos lugares conecta las partes
de la mente separadas. Se sobreentiende que quiere decir que las
conecta en un todo. Damasio también dice: "… (la)
integración mental se crea a partir de la acción
concertada de sistemas a gran escala mediante conjuntos
sincronizados de actividad neural en regiones separadas del
cerebro".

El propio Damasio aclara: "… la
sincronización es una parte importante del mecanismo…
de ligazón… de las partes de la mente que se
integran… pero la sincronización (no trata de ser
la)… explicación (última de esta ligazón)".
La sincronización, como la reentrada, debe de formar parte
de dicha simultaneidad en parte, pero la clave de la
formación de redes en el cerebro, en el caso de ese todo que
es lo subjetivo, no parece que puedan ser sólo la
sincronización y la reentrada, por una serie de
razones.

¿Son las neuronas osciladores acoplados?

Ya desde los trabajos de Sherrington sobre la
integración de la función visual se le otorgó su
posible importancia a la sincronización neuronal, a la
"concurrencia temporal" de la actividad neuronal, a la descarga
de los potenciales de acción de neuronas distintas a la vez,
para explicar de algún modo la simultaneidad de la diversa
experiencia sensorial, y que, por ejemplo, se puedan percibir de
una vez todas las partes de una imagen visual. Sherrington
trataba de averiguar, en particular (entre otras cosas) cómo
es que usamos dos ojos para ver pero percibimos una sola imagen
(supuestamente como resultado de la fusión o
integración de las imágenes captadas por los dos ojos
en una, dado que la imagen final contiene características
que suponen la suma de ambas, como el carácter
estereoscópico de la imagen del que carece la
percepción monocular). Según Strogatz y Mirollo
(1.989), cualquier sistema de osciladores acoplados (sistemas de
osciladores interconectados y con frecuencias
características) como parece el caso de las neuronas, se
autoorganizan espontáneamente.

En cierto modo se estaba proponiendo a la sincronía
como oposición natural al caos. Poincaré fue un
precursor en el desarrollo de este tipo de ideas.

¿Hay un algoritmo cortical básico?

Las neuronas, a pesar de su diversidad, hacen más o
menos lo mismo básicamente: generar, conducir y transmitir
potenciales de acción en trenes, ya sea en respuesta a
estímulos, o bajo la modulación por
estímulos.

Según Mountcastle (1.978), la estructura de la
corteza cerebral es uniforme en todas las regiones, grosso modo.
Las variaciones no son tantas como para justificar la
versatilidad funcional del cerebro a partir de las diferencias
locales. Este hecho llamó la atención de Hawkins, que
le dedicó al asunto un libro hecho a medias con Blakeslee,
titulado Sobre la inteligencia (2.005). Según Hawkins, en
todas las partes de la corteza se ejecutan las mismas
operaciones, el algoritmo cortical básico es el mismo: mover
patrones (de trenes de potenciales de acción). De modo que
la heterogeneidad de la mente ha de estar en los códigos, no
en las operaciones que los mueven.

Para que los códigos sean distintos la clave, me
parece a mí, debe de estar en parte en las condiciones
iniciales del proceso, en el hecho de ser las entradas de
información en el sistema distintas: los receptores
sensoriales son distintos, y de ahí debe de proceder o
ahí debe de comenzar la riqueza y complejidad de la mente. A
simple vista es posible distinguir en un ramo de rosas blancas
una rosa roja por su color, y también es posible en un
concierto distinguir al oboe por su timbre, y no hay motivo para
pensar que en la corteza haya neuronas que de modo innato
(genético) sepan tomar conciencia de un oboe. Lo que esta
idea del algoritmo cortical básico conlleva entonces es que
la corteza es más o menos la misma por todas partes, por lo
que si una región es capaz, con años de aprendizaje a
partir del nacimiento, de identificar a un oboe, mientras que
otra región es capaz de identificar a la rosa roja entre las
rosas blancas de un ramo, ello debe depender de la
configuración específica de las redes implicadas en
cada caso, de la conformación circunstancial de estados
sinápticos relativos, de cada código ad hoc.

Que el algoritmo cortical básico sea el mismo se
diría que hace posible que el cerebro sea, precisamente, un
sistema adaptable a la cambiante realidad; él mismo es
cambiante (es parte de la realidad también). Su complejidad
es relativamente grande, de ahí que si se logra un
equilibrio entre complejidad y adaptabilidad, también
podría acabar siendo adaptable en la práctica, con
presumibles ventajas en lo que a la conveniencia evolutiva se
refiere, como así se observa que está
ocurriendo.

¿Qué es un sistema integral?

Las redes neurales parecen comportarse como grupos
neurales integrales. Un sistema integral es aquél que
persiste como un todo aun a falta de algunas de sus partes en la
suma.

Por ejemplo, la vida es un fenómeno integral porque
aunque mueren seres los que nacen los sustituyen en ese todo que
es el fenómeno vital.

Lo mismo ocurre con la subjetividad: como las
correspondientes neuronas correlativas se van desintegrando del
grupo e integrándose al irse deshaciendo y formando redes,
el sujeto sigue teniendo a simple vista aspecto integral,
persiste en la práctica como un todo, por ejemplo, como un
observador consciente único e individual.

¿Es la subjetividad una propiedad emergente?

Crick, tras terminar de investigar el A.D.N., se
volcó en la búsqueda del correlato neural de la
experiencia consciente personal. Su idea básica era la
siguiente: la conciencia es una propiedad emergente del cerebro.
Se quiere sobreentender aquí que se estaba refiriendo a la
experiencia consciente y subjetiva en particular, a la emergencia
de la propiedad de la subjetividad por tanto, a la emergencia del
yo consciente. Si es así, hay que estar de acuerdo, en
principio. Si el yo consciente es un objeto emergente, hay que
tener en cuenta que la propiedad de la subjetividad ha de emerger
al integrarse cierta información abstracta en el cerebro de
cierta manera peculiar, propia de este sistema en particular (de
ahí que dicha propiedad aparezca en este sistema y no en
otros), y que por tanto debe de consistir en algún tipo de
actividad neural integral peculiar, lógicamente. Al emerger
la propiedad de la subjetividad, al emerger el sujeto consciente
como un todo, de tal manera que resulte patente como ente
consciente concreto, único e individual, con un error
despreciable en la práctica a ese efecto a escala
macroscópica (al efecto de la patencia del yo consciente),
cierta información cerebral abstracta debe de estarse
pergeñando, e integrándose o al menos
correlacionándose de algún modo peculiar las neuronas
implicadas, de tal manera que se formen redes macroscópicas
efectivas como un todo caracterizado por poseer entidad
única e individual a simple vista, y dentro de un margen de
error aceptable para que tenga lugar dicho efecto en la
práctica. ¿Cómo tiene lugar la integración
neuronal? Los mecanismos de integración neuronal conocidos
son diversos.

Véase algún ejemplo de cómo se integra o
suma la actividad neuronal en el cerebro: en la escala neuronal,
cuando la actividad de, por ejemplo, dos neuronas, converge en
una tercera, es decir, si dos neuronas A y B hacen sinapsis en
una tercera neurona C, entonces C integra la actividad de A y B.
De este modo, habrá circuitos convergentes, divergentes,
etc., con distintas funciones posibles en el sistema nervioso en
cada caso, como pueda ser la de aumentar el contraste de la
señal sensorial en el primer caso, o la de aumentar la
intensidad de la señal sensorial, por reclutamiento
neuronal, en el segundo caso, etc. Otro ejemplo de un mecanismo
de integración básico en el sistema nervioso: en un
circuito A-B-C (obsérvese la notación empleada), la
neurona B actúa como neurona intermediaria, o intercalar, o
internuncial, entre A y C, así, B integra o suma la
actividad de A y C al formarse circuitos (aparte de participar en
la dotación de coherencia o congruencia a los circuitos). El
sistema nervioso se conecta con el resto del cuerpo,
básicamente, e integra en un todo el funcionamiento del
organismo, sobre todo en lo referente a la homeostasis y el
comportamiento. ¿Son importantes las neuronas
internunciales? El asunto de las neuronas internunciales (o
intercalares, o intermediarias, como es el caso de la neurona B
en el circuito A-B-C) es más importante de lo que parece:
resulta que en los sistemas nerviosos más primitivos no
había neuronas internunciales. Por ejemplo, algunos de los
primeros animales con neuronas, los espongiarios (esponjas de
mar), parece ser que no tenían circuitos neuronales, sino
que las neuronas conectaban (y conectan) directamente al
estímulo con la respuesta (muscular), sin intermediarios.
Conforme la evolución avanzó y el sistema nervioso se
fue haciendo más complejo, aparecieron los circuitos,
"entrometiéndose" neuronas intermediarias o internunciales
entre estímulo y respuesta, como es el caso de B en el
ejemplo idealizado A-B- C.

La presencia de neuronas intermediarias dota de
versatilidad a las respuestas, lo cual aparentemente podría
haber supuesto una ventaja para la supervivencia, por lo que,
aunque no hayan desaparecido las esponjas (aún existen) ello
no ha impedido la aparición de otras líneas animales
con otras características, por ejemplo, animales con
neuronas intercalares y que terminen teniendo un gran
cerebro.

¿Qué tiene que ver el cerebro con las neuronas
internunciales?

El cerebro, a fin de cuentas, no es otra cosa que algo
así como una gran masa de neuronas internunciales: la mente
es una "gran pérdida de tiempo" entre estímulo y
respuesta (como atestigua este ensayo), pérdida de tiempo
que hasta el momento no termina de impedir la supervivencia de
los seres afectados por esta peculiaridad evolutiva. Ryle, en su
libro El concepto de lo mental, afirmó que los procesos
mentales son "disposiciones a la conducta", y según Hilary
Putnam, la mente son las funciones que median entre la entrada
sensorial y la salida motora. Para George H. Mead, el pensamiento
(la inhibición temporal de la acción) es una
preparación para la acción social.

¿Cuál es el estatus de las neuronas internunciales
en el cerebro en la actualidad?

En la actualidad, de todos modos, oficialmente se
denominan neuronas intermediarias en la corteza cerebral
sólo al 20% de las neuronas: el 80% son neuronas piramidales
y el 20% internunciales. Ese 20% consiste en pequeñas
neuronas inhibitorias (las células piramidales son
excitatorias) de acción local, mientras que los axones de
las neuronas piramidales actúan a distancia en otras zonas
del sistema nervioso más allá de la corteza.

Pero si uno lo piensa, casi todas las neuronas son
internunciales, pues están intercaladas como intermediarias
entre la célula que detecta el estímulo, como puedan
ser las de la retina, y la célula que ejecuta la respuesta,
neuronas piramidales incluidas, aunque ésta sea un forma de
hablar poco académica en la actualidad, ya que oficialmente
sólo se considera que son internunciales ciertos tipos de
neuronas (las neuronas inhibitorias de acción local).
¿Cuál es la causa de la experiencia mental subjetiva?
En un circuito A-B-C, A no es la causa de C, sino el correlato.
Por tanto, la secuencia A-B-C, que va de A a C, no es un teorema
que demuestra C a partir de A según el principio de
causalidad. La actividad de C no se explica a partir de la
actividad de A, pues A no es la causa de C, sino su correlato,
pues no se relacionan directamente, se correlacionan.

Extrapolando esta idea a la escala de las redes: en el
caso de que una red [A-B-C] (obsérvese el tipo de
notación empleada) fuese en un momento dado el correlato de
la subjetividad, dicha red no sería tampoco la causa de la
subjetividad, ni la demostración de la causa por la que la
subjetividad es efectiva.

Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9
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