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Exégesis de cierta hipótesis comprobable acerca del posible correlato neuronal de la conciencia subjetiva (página 7)



Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9

El equilibrio no consiste en permanecer en dicho punto
utópico, sino en tender hacia él: se trata, por tanto,
de lograr una estabilidad en dicha tendencia, no en alcanzar ese
punto inalcanzable. En la práctica, si la oscilación
alrededor de dicho punto utópico es indetectable por falta
de resolución, la oscilación parecerá de hecho un
punto a ciertos efectos, por ejemplo, si la temperatura corporal
oscila en unas cuantas milésimas de grado en cada instante,
y si el termómetro no mide en milésimas de grado, sino
hasta las décimas de grado, por ejemplo, la temperatura
objetivamente parecerá a simple vista estar en equilibrio en
un punto fijo al medirla en un momento dado (y de nuevo que las
cosas ocurran así es conveniente en la práctica, aunque
tales consideraciones sobre la temperatura se basen en el fondo
en la falsedad y el error). ¿Qué son la regulación
y el control? Los sistemas se ajustan al dirigirse al equilibrio
por el aumento de entropía, pues bien, en fisiología al
ajuste inconsciente se le llama regulación, y al consciente,
el llevado a cabo por el sistema nervioso, por la mente, se le
llama control.

¿Tiene que ver el cambio de escala con el punto de
equilibrio?

En la naturaleza en general, y en la vida en particular,
el equilibrio consiste por tanto en un desequilibrio estable.
Como se acaba de ver el organismo consigue mantener una
temperatura constante y estable entre 36 y 37 grados
centígrados a base de compensar la pérdida de calor
corporal con la generación de calor corporal, en un
"ejercicio acrobático interminable sobre la cuerda floja". A
simple vista, a escala macroscópica y confinada, esa
oscilación de milésimas de grado que se produzca en
cada instante no es percibida con la resolución empleada a
simple vista para medir la temperatura (el termómetro), que
no ajusta hasta las milésimas de grado. Por ello, a simple
vista el error en la posible medición por dicha
oscilación alrededor del punto de equilibrio ideal
(equilibrio ideal que puede rondar los 36,5 grados
centígrados) es despreciable en la práctica, de
ahí que a simple vista (a escala macroscópica
confinada) parezca ilusoriamente que el equilibrio (36,5º C)
es un punto en el que se estabiliza la temperatura, no una
tendencia. Es, otra vez, una cuestión de cambio de escala y
confinamiento.

¿Qué tiene que ver la subjetividad con el cerebro
en tanto que sistema no lineal?

Un observador subjetivo no deja de ser otra cosa que un
conjunto de sistemas no lineales, más o menos complejos, de
medición, o lo que es lo mismo, unos sistemas que cambian en
cierta medida. La percepción consciente y subjetiva de la
realidad no deja de ser otra cosa que un sinfín de
magnitudes (que dan cuenta de los cambios en los estados de
actividad neuronal), correspondientes a múltiples sistemas
de medición.

Por la propiedad de la subjetividad algunas de esas
magnitudes físicas son efectivas con aspecto puntiforme con
el cambio de escala, o dicho de otro modo, con aspecto de punto
adimensional, elemental, particular, como un estado de
superposición, por ejemplo, como un solo sujeto consciente e
individual por cabeza. ¿Cómo sería posible algo
como la subjetividad en un sistema no lineal? Desde este punto de
vista, el cerebro, un sistema no lineal, en su proceso evolutivo
dinámico consigue recrear una propiedad emergente
correspondiente a un sistema lineal: la superposición de
todas esas mediciones en una sola medición única e
individual que, en la práctica, consigue ser efectiva como
el estado morfofuncional propio del sistema en evolución
patente en ese momento a escala macroscópica. De modo que en
la naturaleza parece existir la posibilidad de la
recreación, en un sistema no lineal, y a escala
macroscópica, del comportamiento de un sistema
lineal.

Como el sujeto es un ente abstracto, no concreto,
así se explica que sea posible de algún modo un estado
de superposición en un sistema no lineal:
abstrayéndolo, recreándolo en el terreno de la
abstracción (en vez de concretándolo, que no parece
posible a todos los efectos). ¿Qué tendría de
ventajoso el confinamiento de la percepción a simple vista
en una escala macroscópica? Una peculiaridad del
funcionamiento del sistema cerebro, el confinamiento, que
aparentemente supone una limitación del sistema, al limitar
la percepción a una escala de medición, hace posible
precisamente la peculiaridad de la propiedad emergente del
sistema en tal estado morfofuncional: la subjetividad, lo cual
hace posible que en la práctica el fenómeno tome la
apariencia de un sujeto consciente que toma el control del
comportamiento individual de un organismo. La subjetividad es
efectiva en un todo integrado. Lo no integrado en ese todo da la
impresión de quedar excluido del todo (ésto quiere
decir que uno no percibe lo mental pero no subjetivo), y lo
incluido en la subjetividad aparenta estar confinado en el todo
(ésto quiere decir que uno sólo percibe lo
macroscópico), y viceversa. Parece lógico: si un
contenido dado del pensamiento presente en la subjetividad
corresponde a cierta actividad neuronal, si corresponde a cierta
información codificada y procesada en determinadas neuronas,
y si dichas neuronas se integran y se hace efectiva entonces la
subjetividad, sólo las neuronas integradas de esa forma y en
ese momento formarán parte de la subjetividad en ese
momento, sólo esas neuronas formarán parte de
aquéllo por lo que ese conjunto resulte patente, y no el
resto de las neuronas que estén activas en ese cerebro pero
no estén integradas en la parte subjetiva, ni tampoco
formarán parte de la subjetividad las células
pancreáticas, ni la silla en la que estemos
sentados.

Mente y
congruencia

¿Qué es un sistema coherente?

Viene a cuento aclarar un poco qué se entiende
aquí por coherencia, término con diversas acepciones
posibles, pero en este caso haciendo referencia en particular a
su acepción como congruencia (ausencia de
contradicción), para lo cual se va a recurrir a Hofstadter y
su libro Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle,
del año 2.003. Según Hofstadter, un sistema es
coherente con la realidad si todo teorema es verdadero, y
además los teoremas son coherentes entre sí si son
compatibles, o sea, verdaderos al mismo tiempo.

¿Qué es un teorema?

Un teorema es una proposición verdadera, por
ejemplo, en un sistema de signos "equis", y signos "igual a", un
teorema sería: X=X. Se confirma que un teorema es un teorema
si la proposición es verdadera, si dicha proposición se
puede verificar en dicho sistema con los elementos y los tipos de
interacciones posibles en el sistema (las leyes del sistema), lo
cual implica que hace falta tener un sistema dinámico, un
conjunto de elementos, e interacciones peculiares y detectables.
La presencia de interacciones peculiares determina que en el
sistema no todo será posible, lo cual establece una
evolución impredecible pero necesaria para el sistema, dado
que no todo será posible. En el sistema habrá por
definición interacciones posibles, y al ser dinámico se
van a producir en cuestión de tiempo en función de su
probabilidad. En palabras de Bohm: "Verdadero es lo que es".
Sólo ocurrirá lo posible, y como algo va a ocurrir,
ocurra lo que ocurra será lo posible, y por tanto lo
verdadero.

¿Qué sería una proposición en el caso del
sistema nervioso?

En una sinapsis el potencial de acción que se
detecte será el que se descargue, no el que no se descargue,
y, por ello, la información que se transmita en un circuito
sináptico será por definición verdadera en todo
caso. Por este motivo, una secuencia de potenciales de
acción dada a lo largo de un circuito constituirá una
proposición del sistema. Cada potencial de acción
posible que se descarga a largo del circuito pasa a ser
comprobable de acuerdo con las posibilidades del sistema, y
así será si la descarga es efectiva. Una secuencia de
descargas es un teorema en dicho sistema.

¿Qué son dos teoremas compatibles?

Si ahora un teorema del cerebro se asocia
específicamente con un teorema del exterior, por ejemplo, si
un fotón rojo que llega al pigmento de un cono rojo, el
teorema externo, se asocia específicamente a un teorema
interno, la descarga de trenes de potenciales consiguientes,
ambos teoremas serán compatibles, verdaderos a la vez,
porque ambos teoremas serán coherentes o congruentes entre
sí.

¿Qué implica que los teoremas externo e interno
sean compatibles en el caso del sistema nervioso?

Como dicha asociación entre lo externo e interno es
consciente, dadas las características de la conciencia dicha
representación puede ser compatible con la realidad, y
así es posible que, por ejemplo, al ver caer un objeto que
cae se perciba que ese objeto cae.

De manera que la conciencia de las cosas conlleva la
congruencia de dicha conciencia con aquello de lo que se es
consciente. Como se acaba de ver, el pensamiento abstracto es
coherente con la realidad macroscópica del entorno si la
información cerebral sobre el entorno es compatible con el
entorno. Sin embargo, como se ha visto al hablar de la retina, ya
la transducción y codificación de información
conlleva errores, por ejemplo, por pérdida de especificidad.
Uno intuye que es verdad lo que percibe del entorno, y a pesar de
la evidencia cotidiana, más o menos científica, sobre
el carácter ilusorio y parcial de la percepción, se
disfruta de un sentimiento de certeza sobre la coherencia de los
propios pensamientos.

De modo que la certeza de uno acerca de la congruencia
de los pensamientos de uno sobre la realidad probablemente se
deba a un sentimiento de certeza (evolutivamente conveniente), no
a una verificación objetiva de dicha compatibilidad. De
hecho, con frecuencia uno se equivoca acerca de la certeza de sus
interpretaciones, como ocurre, por ejemplo, en el caso de la
percepción ilusoria (y no digamos en otros casos, como en el
de los prejuicios).

De todos modos y en general en la práctica la
percepción no suele ser excesivamente contradictoria con la
realidad, a pesar de la complejidad de la mente.

¿Cómo consigue el cerebro ser coherente
(congruente, no contradictorio) con la realidad circundante que
se percibe si la percepción es macroscópica y el
proceso neural correlativo fundamental es microscópico,
neurona a neurona?

En un circuito microscópico ideal A-B-C
(obsérvese la notación empleada), A sinapta con B, y B
sinapta con C. La descarga de B es un efecto de la descarga de A
transmitida a B. A es causa de B, y B causa de C. Entre A y B hay
relación causa-efecto a escala neuronal en la práctica
con un error despreciable a ciertos efectos, y relación de B
con C. Pero A no es causa de C, al estar B por medio. La
vinculación de A y C es de correlación. C depende de A.
Sin descarga en A no hay descarga en C, pero A no es causa de C a
escala microscópica, sino sólo el correlato, en este
esquema simple. El que una vinculación entre A y C sea de
correlación resulta más patente en el cerebro vivo (no
ideal), porque, en el cerebro, C tendría una infinidad de
correlaciones. Tratar de buscar una causa al devenir de la mente,
o a la subjetividad, resulta ilógico, al ser multicausal; no
responde a un qué, sino a millones de qués y sus
correlaciones, es decir, responde a un cómo. En la escala
macroscópica, y siguiendo con la visión
esquemática y simple de este asunto, A-B-C puede constituir
un todo, una red, mediante la integración de la
asociación A- B-C, en la forma [A-B-C] (obsérvese la
notación). Dada una asociación de redes, por ejemplo,
de dos redes [A-B-C]-[D-E- F], se puede convenir que a escala
macroscópica (escala de redes en este caso), dado que las
redes constituyentes son efectivas como un todo, también
actúan como elementos (partes irreducibles a ciertos efectos
con un error despreciable en esta nueva escala) de un nuevo
sistema, el sistema de procesamiento de redes, y, por tanto, se
puede convenir también el establecimiento de vínculos
de causalidad entre redes, si, por ejemplo, la red [A-B-C]
estimula como un todo a la red [D-E-F] (por ejemplo, por
reentrada). Para que la primera red estimule como un todo a la
segunda, lo que habría de ocurrir debería ser algo como
lo siguiente: que A estimule a D a la vez (a la vez con un error
despreciable a escala macroscópica, pues a escala
microscópica será un intervalo, no un punto en la
escala temporal) que B estimula a E y C a F. El cambio de escala,
con el paso desde la escala de circuitos a la escala de redes,
supone un nuevo modo de cuantificar el aumento de complejidad en
el sistema, es decir, supone un aumento de la información. Y
aun así se seguiría manteniendo la coherencia del
cerebro vivo con la parte de la realidad representada, pues no se
pierde con el cambio de escala, por lo dicho.

¿Cómo consigue el cerebro ser congruente consigo
mismo, si el pensamiento toma forma a escala macroscópica
mientras que el proceso correlativo, la actividad neuronal, es
fundamentalmente microscópica?

Tampoco se pierde la coherencia del cerebro consigo
mismo, ya que, aunque se pase de la escala de circuitos a la de
redes, como la vinculación causal entre redes se puede
reducir a la vinculación causal entre neuronas la
información no se vuelve contradictoria, pues para que una
red sea causa de la otra, y viendo a qué se reducen, ha de
cumplirse que A sea la causa de D, B la de E y C la de F, y que
al mismo tiempo A sea la causa de B, B la de C, D la de E y E la
de F. Y se cumple, por lo que la coherencia se mantiene en el
interior a escala de redes, y como la exterior también se
mantiene, la compatibilidad se conserva igualmente.

Por éso el procesamiento en la escala de redes, la
escala macroscópica, puede seguir siendo compatible con la
realidad externa también (que es justo lo que convenía,
ya que la realidad macroscópica, por evolución y
selección natural en ese sentido, ha resultado tener sentido
precisamente a escala macroscópica).

Así es, entonces, cómo posiblemente la mente
consigue ser congruente a pesar de su complejidad (su tendencia
caótica): mediante la estructuración morfofuncional en
redes neurales. ¿Cómo consigue la mente, el
pensamiento, ser congruente también en el terreno de la
abstracción? Dada una red [A-B-C], desde la escala de las
redes, la escala macroscópica (macroscópica respecto de
la escala de circuitos y neuronas), A podría ser considerada
la causa de C con un error despreciable en la práctica, y no
sólo el correlato (como se decía antes que ocurría
en la escala neuronal), pues considerar a A causa de C en la
escala macroscópica no alteraría el procesamiento en
forma de interacción de redes, al ser objetos integrales, y
al ser la red efectiva como un todo en la práctica a ciertos
efectos, de modo que lo que importaría en la escala
macroscópica en la práctica sería la
interacción de una red con otra como un todo.

La integración de redes en nuevas redes de
complejidad creciente, que se configurarían como nuevos
objetos elementales de otro sistema en la nueva escala emergente,
implicaría que el cerebro se organizaría en
supersistemas de complejidad creciente. A pesar de esta
complejidad, al poderse establecer vínculos de causalidad
entre redes con un error despreciable, a simple vista no se
pierde la coherencia (en el sentido de congruencia) del sistema,
y se conserva un interesante grado de orden entre el desorden. Al
mismo tiempo, el pensamiento será compatible con la realidad
exterior.

Como en el cerebro la información consciente
procesada es abstracta, estas consideraciones acerca de neuronas
y redes se deberían poder extrapolar al terreno de la
abstracción, a la mente, y, por tanto, la coherencia del
cerebro supone, por ejemplo, la coherencia de las frases que se
construyen al computar el lenguaje, coherentes con la sintaxis
por ejemplo, y también compatibles con los hechos del
entorno reflejados, lo cual supone una coherencia a varias
bandas, entre redes, objetos mentales abstractos, y los sucesos
del entorno. ¿Cuál sería el fundamento de la
incongruencia, cuando se dé? Para Hofstadter la congruencia
con la realidad externa depende de una adecuada
interpretación de la realidad externa. Con tal motivo, un
sujeto delirante, por más que dicho sujeto no lo entienda,
es incongruente con la realidad externa. La incongruencia tampoco
ha de ser tomada a priori como algo esencial al cerebro, por lo
que un sujeto delirante puede acertar a veces por casualidad en
lo que a la congruencia se refiere, sin dejar por ello de ser
delirante. En cada caso dependerá de la interpretación
de los hechos pertinentes. ¿Influye la selección
natural en la congruencia del pensamiento? La persistencia de la
coherencia entre sistema nervioso y entorno debe de haberse ido
conformando durante millones de años, mediante la
presión de la selección natural sobre los cambios
evolutivos sucesivos, ocurridos en el sistema nervioso en forma
de preadaptaciones, desde su forma rudimentaria en los primeros
animales con neuronas hasta llegar a la actualidad, con todas las
variedades de sistema nervioso que existen.

Una secuencia A-B-C en principio será coherente
consigo misma, pero para ser congruente con la realidad externa
lo primero que tendrá que ocurrir es que A-B-C logre
persistir en lo que a su efectividad se refiere, debe superar el
rasero de la selección natural. Es la consumación de la
evolución en algún sentido lo que posiblemente
establece el grado de coherencia del cerebro con la realidad
externa. Como es lógico, cuanta mayor coherencia es de
suponer que más probabilidades de adaptabilidad al medio
habrá, a priori, y más posibilidades de sobrevivir, y
cuanta mayor supervivencia, más posiblidades de que surja
aun más coherencia a continuación, y así
sucesivamente. Véase un ejemplo relativamente simple de
cómo un sistema [A-B-C] cualquiera se las apaña, al ser
favorable (o indiferente) para la adaptabilidad, para perdurar en
la naturaleza a lo largo de la evolución, al no ser
eliminado por la selección natural: como ya se ha visto
anteriormente a lo largo de la evolución ha quedado
establecido que en el cerebro de un bebé recién nacido
haya un subsistema neural encargado de lograr que el bebé
parpadee cuando se le dirija un cuerpo cualquiera hacia los ojos.
El bebé no discrimina qué se le dirige al ojo en
particular, le basta con saber que un bulto amorfo es dirigido a
su ojo para interpretar la presencia del peligro y la necesidad
de cerrar el ojo. Y este comportamiento del bebé es innato,
no necesita aprenderlo, sus genes moldean su cerebro de esta
forma ya en el útero.

¿Es la incongruencia incompatible con la supervivencia
de la especie?

La existencia de tantos sujetos manifiestamente
incongruentes e incompatibles da a entender que la coherencia no
precisa ser del 100%, ni con uno mismo ni con el entorno, y que
hay un amplio margen de error tolerable por la selección
natural en lo que a congruencia mental se refiere (como atestigua
ese compendio de la sinrazón que es la historia universal),
y es que el devenir es multifactorial y complejo (e
impredecible).

¿Es la congruencia garantía de supervivencia?

La persistencia de A-B-C en la realidad se produce a lo
largo de la evolución por un ajuste inconsciente, que
incluye lo impredecible. Por ejemplo: una secuencia [A-B-C] dada
podría ser apta para la integración congruente de un
individuo (y su especie) en la realidad con éxito en la
supervivencia, pero esta aptitud no podría evitar que
[A-B-C] fuera inútil para la supervivencia si le cayera un
rayo encima al individuo antes de reproducirse y transmitir
así a su descendencia la secuencia genética apta,
etc.

La memoria

¿Qué es la memoria?

Las neuronas cambian de estado con el tiempo. La memoria
es el vínculo del nuevo estado con el pasado.

Conforme van siendo mayores las redes, mayor cantidad de
información podrán contener, porque la cantidad de
información es una medida de la complejidad de un sistema.
Dicha información no requiere en el cerebro un lugar para
almacenarla, éste no es el concepto de memoria en el caso de
la mente, aunque intuitivamente pueda parecer lo
contrario.

La información "nace" y "muere" en cada sinapsis.
La memoria es por tanto un fenómeno local propio de cada
sinapsis. Cada sinapsis posee una capacidad memorística
limitada a dicha sinapsis.

Supuestamente cada código presentará una
especificidad espaciotemporal. Si se recuerda un nombre de pila
será porque dicho código se mantiene estable y
constante en alguna región específica del cerebro, no
porque el nombre esté grabado en un almacén para
nombres de pila. Se recuerda porque la red específica que lo
codifica posee memoria, la posee en cada sinapsis (y en una
sinapsis no está el nombre "almacenado"). En la sinapsis
tiene sentido hablar de un antes y un después.

El estado antes y después no será el mismo, y
sin embargo la sinapsis será la misma. El cambio en la
sinapsis indica que se puede hablar de un antes y un después
en cada sinapsis.

¿Qué es la plasticidad neural?

La capacidad de cambio estructural en las sinapsis se
denomina plasticidad neural, y parece ser que se produce en las
sinapsis durante toda la vida, pues las sinapsis, durante la
vida, crecen, maduran y degeneran de manera
sistemática.

Los cambios estructurales en las sinapsis, implicados en
el tipo de memoria efectivo en una sinapsis en un momento dado,
por ejemplo: memoria a corto plazo o memoria a largo plazo,
dependientes del tipo de estímulo, fueron investigados por
Hebb, que comprendió la importancia fundamental de los
mecanismos moleculares involucrados. ¿Qué tienen que
ver la memoria y la capacidad de control? Cuando uno recuerda
algo no está recuperando un dato de un almacén, sino
activando sinapsis actuales, estén en el estado que
estén entonces.

Cuando los fenómenos sinápticos se consuman,
dado que para la sinapsis hay un antes y un después,
constituyen un después, y dicho después constituye a su
vez una memoria del pasado. Cuando un cambio de estado
sináptico se consuma constituye una memoria del pasado, y al
ser un hecho consumado ya no es un hecho por pasar, y por tanto
ya no es un hecho impredecible. Y un hecho predecible ya es
susceptible de control. Por tanto, la capacidad de control del
cerebro (el hecho de que el sistema nervioso sea un sistema de
control) depende directamente de la propiedad de la memoria.
¿Es fácil tener un concepto equivocado sobre la
memoria? La memoria no es un almacén de datos, como quien
guarda grano en un silo. Recordar algo no es extraer un dato de
un banco de datos, sino que consiste simplemente en que la
información mental sea efectiva.

Si se piensa en algo que evoca al pasado entonces se
considera que éso es un recuerdo del pasado. Si se piensa en
algo del presente o del futuro no se considera que se esté
recordando el pasado, sino pensando en el presente. Sin embargo
el proceso es más o menos el mismo en ambos casos, pues todo
pensamiento es un proceso de memorización, de modo que
memorizar no es sólo recordar el pasado, también lo es
pensar en el presente y en lo inmediato. Todo pensamiento es un
recuerdo, pues en todo caso se trata de un antes y un
después en cada sinapsis. Pensar es recordar el presente, ya
que todo recuerdo es efectivo en el pensamiento por primera vez,
ya que todo fenómeno neuronal es irrepetible y único;
que dos fenómenos neuronales se parezcan (por ejemplo, que
pensemos en una palabra en un momento dado y volvamos a pensar en
esa palabra al día siguiente) no significa que sean el mismo
fenómeno (la misma palabra), serán distintos, y el
segundo no será un recuerdo del primero, aunque lo parezcan
por su evidente igualdad a simple vista.

Mientras no es efectivo un recuerdo (un cambio en una
sinapsis), la información correspondiente no es que no
esté almacenada, es que simplemente no está. Memoria no
es acumulación, sino verificación actual de la
relación interactiva siempre nueva entre neuronas en las
sinapsis.

¿Es la memoria una verificación del pasado?

En la realidad, y la mente forma parte de la realidad,
no parece que exista el pasado, o lo pasado, sino sólo algo
así como un presente inasible que no deja de pasar de largo
en su camino hacia un futuro que, como el pasado, tampoco parece
que exista salvo en la imaginación sobre el porvenir. La
memoria no es la recuperación del pasado, ni la
preparación del futuro, es la mera verificación del
presente, suponiendo que a su vez el presente sea algo y no una
mera abstracción ilusoria e intuitiva nuestra.

La memoria sería otra manera de expresar la medida
del cambio correspondiente a las interacciones.

¿Tiene que ver la memoria con la histéresis?

La histéresis es un fenómeno descrito en
física de acuerdo con el cual el estado actual efectivo de
un sistema depende de su estado previo. Si en dicho sistema se
cumple el principio de causalidad, el estado actual, al ser
posterior al previo, sería un efecto del previo, y el previo
su causa, y por tanto el efecto sería la memoria actual de
aquella causa. En las sinapsis el proceso avanza de modo
automático, por mero tanteo, de manera regulada
sistemáticamente. El tanteo se basa en la interacción
entre neuronas mediante la transmisión de unas a otras de
potenciales reales, es decir, transmisión a través de
la sinapsis de los paquetes de neurotransmisores que cuantifican
a dicho potencial, como se sobreentiende (información que es
real, por lo que la mente es un proceso real). El cambio de
estado de la sinapsis depende de la estructura innata de la
sinapsis, y de su plasticidad, pero también de algo
más: de la histéresis sináptica, que tiene que ver
con el cambio de estado en una sinapsis entre el antes y el
después, de modo que no tienen por qué estar separados
por un espacio de tiempo prefijado de manera predecible. La
histéresis es independiente de que el cambio se base o no en
lo innato (genes), en lo adquirido (plasticidad), o en ambos, e
independientemente de si se va a mantener por un plazo más o
menos largo (mecanismos moleculares sinápticos hebbianos de
memoria a corto o largo plazo).

¿Cómo puede la memoria informar sobre el pasado, si
se verifica en tiempo presente?

Los cambios en este sistema dinámico, por los que
el efecto sigue a la causa, llevan un tiempo; la memoria tarda un
tiempo en formarse. Ésto da pie a la posibilidad de medir un
trabajo en el sistema (midiendo la emisión de calor por el
sistema durante el proceso de cambio). Es más, al ser
cambios sistemáticos, por el efecto se puede conocer la
causa, de ahí que la memoria pueda ser tomada como un
recuerdo del pasado.

Memorizar no es acumular un objeto del pasado, intacto y
sin cambios, sino que es la capacidad de saber cómo era el
pasado al saber que el presente es un efecto causado
sistemáticamente por el pasado.

¿Hay memoria en las sinapsis?

El cerebro emite calor, y es un sistema, y contiene
sinapsis. Precisamente, gracias a que hay sinapsis en el cerebro,
puede tener lugar el fenómeno de histéresis en él,
gracias a que hay una estructura presináptica, el final del
axón de una neurona, y una estructura postsináptica, la
dendrita de la otra neurona, que hace posible que pueda
establecerse este proceso causal de cambio de estado con
histéresis, y puede considerarse a una respuesta neuronal un
efecto (postsináptico) cuya causa es la actividad
(presináptica) de otras neuronas. De ahí que sea
posible afirmar en la práctica que los estados neuronales
disfrutan de la propiedad de la memoria, y todas las ventajas que
la memoria supone para el sistema, como la capacidad de computar,
y de controlar.

¿Tiene que ver la memoria con la conciencia?

Se diría que la memoria es imprescindible para que
la información mental sea consciente: para que haya
conciencia debe pasar el tiempo, y para éso ha de haber un
antes y un después en el sistema, para lo cual el sistema
debe ser capaz de cambiar, y éso es lo que hace posible la
memoria del sistema, un cambio que vaya del pasado al
futuro.

¿Tiene que ver la memoria con la especificidad?

A simple vista un nombre de pila se recuerda igual una y
otra vez, pudiendo dar la impresión de consistir el
fenómeno en algo así como un nombre recogido por el
sujeto con un cucharón de un pozo donde se guardan nombres
de pila. Pero no parece que sea así: el nombre se recuerda
igual, probablemente, porque el código específico es,
dentro de un margen de error aceptable, igual de una vez a otra,
y lo es, por ejemplo, por la estabilidad y congruencia del
sistema, no porque memorizar consista en que el pasado permanezca
inmutable en algún sitio, algo que se antoja imposible, al
consistir el universo en lo contrario, en el cambio, incluido el
cerebro, que posiblemente no repite un mismo estado dos
veces.

Se diría que no hay pasado inmutable, sólo
cambio, como un presente "resbaladizo" en cambio
continuo.

Memorizar es un proceso que ocurre en el presente, si es
que tiene sentido afirmar ésto, y precisamente se basa en el
cambio continuo del estado al que denominar presente, a falta de
otro término. Memorizar no tiene que ver con la permanencia
de un pasado inmutable, no es la recuperación de los cambios
remotos, que son ya irrepetibles, por la irreversibilidad de los
sistemas, es decir, por el aumento de la entropía y el
carácter no ergódico, o no repetitivo, del
universo.

Si el nombre se recuerda igual se debe a que la red es
suficientemente estable en el tiempo a ciertos efectos con un
error despreciable en la práctica a escala macroscópica
(a pesar del cambio fundamental a escala microscópica), no a
que memorizar consista en guardar un pasado inmutable.
¿Tiene que ver la memoria con la estabilidad? Si la red no
fuera suficientemente estable a ciertos efectos al menos a escala
macroscópica, el nombre se recordaría, pero distinto,
con cada activación de la red. Así que hay que tener
claro lo que memorizar significa: no es guardar grano en un
almacén y tenerlo allí almacenado y después
sacarlo del silo (dicho en sentido figurado). Ésta es la
idea intuitiva inmediata a simple vista, pero no lo que
probablemente ocurre en el cerebro.

¿Es la memoria información virtual?

Si memorizar fuese tener información inmóvil
en el cerebro, como grano en un silo, dicha información
inmóvil sería información abstracta irreal, y si
fuese irreal (virtual) no sería recuperable. La mente es
efectiva mientras se mantiene en marcha el proceso de movimiento
de información abstracta. Un utópico almacén de
información abstracta inmóvil no contendría
información abstracta inmóvil, ya que no existe, y si
no existe, tampoco se podría recuperar para formar un
recuerdo. Parece imposible memorizar algo sin mover
información.

¿Tiene que ver la memoria con el pensamiento?

No se puede predecir en qué estará pensando
una persona al cabo de una hora, aunque sí que se puede
predecir con certeza que, si sigue viva y consciente, estará
pensando en algo.

Un nuevo estado de la mente no implica el olvido del
estado anterior, sino que lo que ocurre es que la recreación
del nuevo estado conlleva que el anterior deje de ser efectivo:
hay una nueva configuración morfofuncional del cerebro por
un cambio en los estados relativos de las sinapsis. El nuevo
estado de cada sinapsis no será cualquiera, sino que
será una consecuencia del estado anterior, por el principio
de causalidad y la histéresis (que conllevarán en la
práctica la facilitación de ciertos estados, por
ejemplo, de ciertos patrones de redes, que serán más
probables que otros, y más específicos que otros en
cada caso, por ejemplo, etc., y así serán posibles
cosas como recordar nombres específicos). Cada vez que se
consume un estado morfofuncional en una sinapsis también
quedará condicionado el estado futuro, al ser el futuro una
memoria del pasado. Pensar es un cambio por el que se pasa del
pasado al futuro de modo sistemático, y, por tanto, pensar
es memorizar.

Cerebro y mecánica
cuántica

¿Qué es la mecánica cuántica?

Los fenómenos cuánticos son los que se
explican con la mecánica cuántica, que parece ser que
es la rama de la física que describe las interacciones entre
partículas subatómicas, descripción que precisa
una mecánica propia, distinta a la mecánica
clásica.

La mecánica clásica explica la dinámica
de los cuerpos macroscópicos, como las fórmulas
newtonianas del tipo: F = m x a.

La mecánica cuántica ha tenido que ser
desarrollada debido a que las partículas subatómicas
han resultado comportarse de manera contraintuitiva en
comparación con los cuerpos macroscópicos. Por ejemplo:
un cuerpo macroscópico, como pueda ser una persona, puede
estar sentada en la silla A, o en la B, en el instante X, pero no
en las dos a la vez. En cambio, ciertas partículas
subatómicas, por ejemplo, un fotón, suponiendo que
estar en una silla sea como estar en un estado cuántico,
sí puede estar en dos estados a la vez en determinadas
circunstancias. Esta rareza no se puede comprender a simple
vista, ya que aunque puede ser enunciada matemáticamente, no
puede ser imaginada visualmente. Los físicos, durante el
siglo 20, tuvieron que formular una física nueva, reservada
a especialistas, la mecánica cuántica, para explicar
fenómenos contraintuitivos de este tipo, fenómenos como
la dualidad onda-corpúsculo descrita por de
Broglie.

¿Qué son los fenómenos
macrocuánticos?

Algunos de los fenómenos propios de la
mecánica cuántica, y por tanto de la menor escala
posible en la realidad conocida, son observables a simple vista
con su comportamiento no- clásico, sobre todo cuando afectan
a sistemas suficientemente grandes. Son los fenómenos
macrocuánticos. Si todas las partículas de un sistema
están de un momento a otro en un mismo estado cuántico
harán todas lo mismo, y éso a simple vista se detecta
por alguna peculiaridad, como que un líquido formado por
partículas en esta situación fluya por encima del borde
de su contenedor en vez de quedarse en el fondo, como si
estuviese a medio camino entre líquido y gas. Un
fenómeno macrocuántico es por tanto un fenómeno
cuántico perceptible a simple vista. Por ejemplo: la
superfluidez del helio común líquido a 2,17º K es
un fenómeno macrocuántico, explicable porque a tal
temperatura muchos átomos de helio coinciden en un mismo
estado y el helio tiende a comportarse como un solo objeto, lo
cual se puede apreciar a simple vista tal como se ha
dicho.

¿Es la mente subjetiva un fenómeno
macrocuántico?

La subjetividad no deja de ser algo así como que
parte de la compleja información de la mente asuma un mismo
estado, una sola entidad, lo cual recuerda a un estado
macrocuántico, ya que es un solo estado, y además
reconocible a simple vista como fenómeno con entidad
única (por éso se caracteriza la subjetividad,
precisamente, la propiedad por la que la mente es patente en la
forma del yo consciente, un ente único e individual en la
práctica a ciertos efectos en determinada escala y dentro de
un margen de error aceptable).

De modo que, como en otras ocasiones, es fácil
encontrar una analogía entre lo que la mente hace y lo que
las partículas subatómicas hacen, aunque se trata en
este caso de una analogía sin sentido. Hay autores que
intuyen una vinculación entre la mecánica cuántica
y los fenómenos mentales, por su carácter
"cuántico", como su instantaneidad, su carácter no
local (se hablará de ésto más adelante), etc., y
con diversos puntos de vista, unos más fundamentados y otros
más especulativos y fantasiosos. Pastor-Gómez ha hecho
una revisión del asunto en su artículo Mecánica
cuántica y cerebro, publicado en el año 2.002 en
Revista de Neurología.

Cairns-Smith, en su libro Evolving the mind, afirma que
hay personas que piensan que la conciencia (entendida la
conciencia, supongo, como la experiencia consciente y subjetiva,
el yo consciente) es de hecho un efecto macrocuántico de
alguna especie.

Krasimira Kademova afirma que la percepción
consciente se caracteriza por presentarse como un todo conformado
por las partes del sistema, que no sólo se comportan como un
todo, sino que: "…son esencialmente un todo, como ocurre en
el fenómeno físico de la condensación
Bose-Einstein (un fenómeno macrocuántico)". Hawking ha
afirmado que la conciencia podría ser un fenómeno de
coherencia cuántica en el cerebro (quizá no lo sea,
probablemente, no, aunque sí que podría ser la
recreación de uno entre objetos mentales, en el
versátil terreno de la abstracción, como se verá
más adelante). La emergencia de la subjetividad quizá
podría ser la recreación en el terreno de la
abstracción de un fenómeno macrocuántico, como ha
dicho Cairns-Smith (yo lo dudo), pero aun en tal caso
difícilmente se trataría un fenómeno
macrocuántico verdadero, dado que, aunque la mente parece un
proceso físico, se trataría de un proceso
biológico, no cuántico, ya que se reduce a neuronas,
las cuales responden a una mecánica clásica. La
mecánica cuántica explica las interacciones entre
partículas elementales, no entre neuronas.

Durante la subjetividad los elementos implicados
deberán estar de algún modo en un mismo estado
morfofuncional para ser efectivos como un todo, estado
correspondiente a lo que se detecte a simple vista como la
propiedad de la subjetividad, pero es difícil que se trate
de un fenómeno cuántico, de modo que la
vinculación entre mecánica cuántica y cerebro
posiblemente se trate de otra analogía sin sentido (a las
que, si se recuerda, se ha hecho mención previamente, al
citar a Bertalanffy).

Tal vez la subjetividad sea una mera recreación a
gran escala de un estado cuántico, como mucho, pero no de un
efecto macrocuántico, y ante todo sería una
recreación de dicho estado cuántico, no uno
verdadero.

¿Es la mente subjetiva una recreación a escala
macroscópica, en el terreno de la abstracción, de un
estado cuántico?

Se diría que, ya sea analogía sin sentido o
isomorfismo, el estado cuántico recreado a gran escala en el
que habrían de coincidir los objetos mentales que fueran a
constituir la subjetividad tendría que ser un estado en el
que cada objeto mental estuviera en su lugar del cerebro, es
decir, cada neurona debería seguir en su sitio, en su
región espacial cerebral… lo cual no es difícil,
dado que las neuronas son inmóviles. Entonces, si son
inmóviles las neuronas, donde deberían coincidir los
objetos mentales para ser efectivos con unicidad e
individualidad, o sea, con subjetividad, no sería en un
punto del espacio, sino que debería ser en un punto a lo
largo de la dimensión del tiempo, no sería un
dónde, sería un cuándo, un intervalo temporal dado
que a gran escala fuese efectivo como punto o ente único e
irreducible, y con un error despreciable de este hecho a gran
escala en la práctica. Y es que estamos acostumbrados a
pensar intuitivamente que el cambio de escala por el que algo
pasa, por ejemplo, de macroscópico a microscópico, y se
empequeñece, se produce en función del espacio, dado
que tendemos a ser capaces de visualizar fácilmente
cómo algo se empequeñece en función del
espacio.

Pero si el cambio se produce en función del tiempo
ocurre lo mismo, aunque nos resulte más incómodo
visualizarlo, pero es fácil de visualizar si se representa
gráficamente en abscisas y ordenadas. Si se representa
visualmente en el espacio dichos cambios en función del
tiempo, el objeto temporal representado gráficamente
(espacialmente) sufrirá el mismo proceso que si se le
"encoge" en función del espacio, o lo que es lo mismo, se
empequeñecerá también a simple vista, y en su
representación gráfica será espacialmente
miscroscópico ahora. De modo que para entender el cambio de
escala y cómo éste puede influir en nuestra
compresión de la emergencia del yo consciente, debemos
recordar que el tiempo también interviene en estas
consideraciones, del mismo modo que el espacio, como una
dimensión con escalas también.

¿Qué ocurre entonces si se representa el
cambio de escala temporal de macroscópico a
microscópico mediante alguna función temporal? Pues que
se encoge también, pero puede resultar más difícil
captar dicho empequeñecimiento si no nos explican claramente
lo que está pasando, pues puede ser difícil de intuir
al ser difícil de visualizar. Por ejemplo, si se reduce la
escala de un sonido, como pueda ser la voz de un barítono,
haciendo girar el disco de vinilo en el que esté grabada a
más revoluciones por minuto, dicha voz pasará a ser
aguda, la voz se habrá encogido en función del tiempo.
Es posible que el yo consciente emerja mediante un cambio de
escala por una integración neural en función del tiempo
entonces, dado que el sujeto se percibe a sí mismo como ente
único e irreducible capaz de percibir una realidad
macroscópica y compleja ante él, complejidad
garantizada precisamente por esa unificación del yo no en el
espacio en cada instante del presente, sino en el tiempo. El yo
no sería entonces "un ente puntiforme o particular en el
espacio", sino "un ente puntiforme en el tiempo". Por otro lado,
así la realidad podrá ser percibida como
heterogénea en cada instante. Por tanto, si la
unificación del yo no se produce en función del
espacio, tendrá que producirse en función del
tiempo.

Toda la heterogénea información sensorial
sobre una manzana, su forma, su color, su brillo, etc.,
debería ser percibida como un todo (una manzana individual)
por recreación de un entrelazamiento entre esos objetos
mentales (forma, brillo, etc.) en función del tiempo
entonces, y así esta información sería percibida
como una sola manzana. Y, como han sospechado los clásicos,
esta integración de esas partes en un todo se
fundamentaría entonces en una concurrencia temporal de las
diversas neuronas que codificarían forma, color,
etc.

Como ya se ha dicho, difícilmente será la
sincronización neuronal el fundamento de dicha concurrencia
temporal, de dicha integración neuronal en función del
tiempo (a pesar de que ésto es lo que se ha sospechado
durante décadas), si ha de haber heterogeneidad en lo que se
percibe. La razón es que la sincronización neuronal
llevaría a la homogeneización de la actividad neuronal,
que sin embargo debería ser heterogénea para poder
procesar las diversas partes implicadas (forma, brillo, etc., por
ejemplo). Como dicha complejidad debe corresponder a la
representación cartográfica de dicha complejidad, en
función del espacio, la unicidad como sujeto debe
corresponder a una función temporal (algún tipo de
concurrencia temporal, que no tendría por qué ser la
sincronización), y para que un periodo de tiempo emerja con
aspecto puntiforme nada mejor que un cambio de escala y una
adecuada y oportuna pérdida de resolución (después
de todo, el don de la oportunidad es parte clave de la
evolución, la selección natural y la adaptabilidad,
así que, otro error en el sistema, la pérdida de
resolución en este caso, podría haber sido utilizado en
esta nueva oportunidad en beneficio de la especie… otra
vez).

¿En que consistiría la subjetividad, si fuese
la recreación a escala macroscópica de un estado
cuántico? La subjetividad debería consistir entonces en
que un periodo de tiempo en el cerebro sea efectivo como ente
puntiforme a ciertos efectos, un periodo de tiempo a escala
microscópica, una línea de puntos, pero patente a
escala macroscópica, por pérdida de resolución,
como un punto, único e indivisible, de tal modo que en ese
punto la mente siga siendo patente, pero ahora con las
características emergentes de unicidad e individualidad que
definen al yo consciente (por tanto lo que hace falta no es
generar un yo concreto, que suena a prodigio imposible, sino un
cambio de escala y un confinamiento en dicha escala). Por
ejemplo: si se mide el tiempo en una escala de segundos, que se
reducirían, por ejemplo, a milisegundos (los segundos se
puede dividir en milsegundos), un segundo parecerá un punto
desde el punto de vista de los segundos, pero no desde el punto
de vista de los milisegundos. A menor escala un segundo no
será un punto sino un periodo de tiempo relativamente largo,
una línea de mil puntos o milisegundos en este caso, un
intervalo. Dicho ente puntiforme a escala macroscópica se ha
venido considerando que debería quedar explicado en parte
por un fenómeno de sincronización neuronal, según
diversos autores, algo que se está poniendo en duda.
Aquí se propondrá otro tipo de mecanismo de
concurrencia temporal como probable candidato para explicar ese
cambio de escala por el que un periodo de tiempo emerge a simple
vista como un fenómeno puntiforme, en la forma de la
percepción de una sola manzana individual por un solo sujeto
individual en un instante dado.

La emergencia del yo
consciente

¿Se formarán ciertas redes neurales corticales
peculiares durante la efectividad de la subjetividad de manera
correlativa?

Según parece, la subjetividad se correlaciona con
la efectividad de la red neural como estructura morfofuncional,
una estructura macroscópica, existe ya alguna evidencia de
ésto.

Por tanto, la subjetividad posiblemente emerge en el
sistema mediante un cambio de escala, de microscópica a
macroscópica, y un confinamiento en dicha escala
macroscópica. Esa parte de la mente que disfruta de la
propiedad de la subjetividad, y que es patente en la forma del yo
consciente en la práctica, adquiere ese carácter
único e individual en función del tiempo, al adquirir
la percepción, en cada instante en que es efectiva, un
aspecto puntiforme en lo que a dicho instante se refiere, y
dentro de un margen de error aceptable en la práctica.
Supóngase, por ejemplo, que una persona está pensando
subjetivamente en la palabra SOL (obsérvese la notación
empleada). En tal caso lo que ocurre en la práctica dentro
de un margen de error aceptable es que la palabra SOL es patente
para ese yo consciente. SOL constituye un todo al efecto de su
percepción como palabra con entidad única e individual.
Para que tal cosa ocurra deberá tener lugar la
asociación e integración en una sola cosa, un todo, de
las letras S, O y L. En este modelo ideal, cada letra
correspondería a una red neural.

¿Por qué cada letra debería estar codificada
en su propia red en este modelo ideal?

Supóngase a cada letra, antes de su
integración, codificada cada una en su propia red. La
razón para suponer que a cada letra le corresponde una red
neural es la siguiente: una letra es también perceptible
como un todo en algún momento, de modo que es imaginable que
le pueda corresponder una red neural correlativa en algún
momento también. Para formar la palabra SOL, las tres letras
deberán asociarse e integrarse en un todo, una nueva red que
será la efectiva entonces.

¿Es el desciframiento de los códigos la clave para
explicar la subjetividad, o cuál sería?

Las neuronas que codifican las letras, aparte de formar
los trenes estereotipados espaciotemporalmente, distintos entre
sí para que sea posible que cada uno posea el significado de
cada letra, además deberán correlacionarse de
algún modo para que la integración en SOL sea efectiva,
y para que tal proceso consista en un cambio de la escala de
percepción (pasando de la escala de las letras a la escala
de las palabras) y un confinamiento en dicha escala
macroscópica emergente (ya que cuando el todo efectivo sea
la palabra, las letras ya no serán el significado efectivo),
de manera que la palabra SOL pueda ser efectiva como algo
único e individual, y por tanto subjetivo, patente como si
lo fuese en la práctica, con un error despreciable, desde el
punto de vista de un yo consciente.

En este ensayo no se va a discutir cómo se codifica
cada letra, ya que éso no parece fácilmente predecible
en este momento con la información disponible, y
preferiblemente debería ser descubierto
empíricamente.

Lo que aquí se va a discutir es el modo en que las
neuronas se deben de estar comportando, cómo interaccionan
sistemáticamente las redes correlativas, cuando, por
ejemplo, el símbolo SOL está siendo efectivo como un
todo único e individual (indivisible, irreducible a ciertos
efectos en determinada escala con un error despreciable en la
práctica). Se trata entonces de averiguar cuál
sería el correlato neural de la experiencia mental
consciente y subjetiva, o una parte de ese correlato que
permanece desconocida, pues parte ya es conocida pero
insuficiente, y que se antoja necesaria para explicar de manera
más comprensible la presencia del enigmático yo
consciente como parte de la realidad, ya que los elementos
conocidos hasta ahora, sincronización, reentrada, etc., no
permiten explicar suficientemente la emergencia del yo consciente
(su patencia a escala macroscópica), ni su unicidad e
individualidad.

Como se ve se conocen algunas de las probables piezas de
este "puzzle" del correlato neural de la subjetividad, que
lógicamente son las neuronas, su actividad como osciladores
acoplados, la sincronización, el procesamiento neural, la
estructuración en redes, la reentrada córtico-cortical
y tálamo- cortical, etc., todo lo que se va mencionando a lo
largo del ensayo, pero, como se ha dicho, falta esa pieza clave
que explique cómo ese proceso de percepción consciente
se vuelve subjetivo, con carácter único e individual,
de tal manera que sea patente en la forma de un yo consciente.
Falta entonces por saberse con precisión cómo concurren
en el tiempo S, O y L, por ejemplo, para que la percepción
consciente de SOL tenga lugar como si dicha palabra fuese una
sola cosa individual, única e indivisible, y que por ello
ilusoriamente parezca haber un sujeto único e individual, un
yo consciente, pensando en SOL y por tanto acerca del sol, por
ejemplo, y pensando también que el sol que flota en el cielo
es un objeto único e individual.

¿Dependerá la emergencia de la subjetividad de una
integración neural en función del tiempo, de una
sincronización tal vez?

Las redes neurales correspondientes a S, O y L, para
asociarse e integrarse, deberían estar acopladas para poder
oscilar con concurrencia temporal, para que S, O y L fuesen
efectivas a la vez, y dentro de un margen de error aceptable para
ese "a la vez", y así SOL (y por tanto el yo que piensa en
el sol y la propia idea del sol) pueda ser patente como un todo
sin fisuras en la práctica a ciertos efectos, con un error
despreciable en la práctica.

S, O y L deberían estar conectadas, debería
haber sinapsis entre las redes correspondientes, y deberían
poder interaccionar entre sí como redes, retroactivamente,
recíprocamente, tal vez por reentrada. Ésto haría
factible que las tres redes fuesen compatibles durante el proceso
de integración, es decir, verdaderas a la vez, pues S, O y L
deben serlo, deben ser coherentes entre sí (compatibles)
para que SOL sea efectiva como un todo; debe verificarse la
activación de los tres códigos con una concurrencia
temporal suficiente como para que SOL sea efectiva con un error
despreciable en la práctica a cierta escala, a simple vista,
pues la clave para que SOL sea un todo está en que S, O y L
sean efectivas a la vez, de modo que su integración en este
caso debe producirse de alguna manera peculiar, pero en
función del tiempo para esa peculiaridad. El primer
candidato obvio para explicar dicha peculiaridad sería la
sincronización, como se intuye fácilmente, y sin
embargo difícilmente lo será en la práctica, como
ya se ha visto.

Dicha integración de redes para formar una sola red
no parece que pueda basarse en la sincronización neuronal,
pues supuestamente los códigos para S, O y L deberían
ser distintos (ya que las letras lo son), y la
sincronización o sincronización en fase, o sea, la
coincidencia de fase, la coincidencia en el tiempo de los
potenciales de acción de las neuronas implicadas, uno a uno,
volvería idénticos a los códigos necesariamente.
Por tanto la palabra SOL no se podría formarse por
sincronización en fase de las neuronas individuales de S, O
y L, ya que las redes de las tres palabras deben ser distintas,
no pueden ser idénticas, ya que se trata de tres letras que
no son idénticas, son distintas entre sí. Su
concurrencia temporal en este caso particular y en otros
similares deberá producirse por otro mecanismo de
correlación neuronal que haga posible esa concurrencia
temporal pero que no consista en la sincronización en fase.
La sincronización en fase que sí es útil como
mecanismo de integración en otros casos, como al dar el
cerebro la orden de contraer, por ejemplo, el músculo
bíceps del brazo para rascarse una oreja, pues en este caso
gracias a la sincronización en fase el bíceps sí
puede ser efectivo como un todo a escala macroscópica. SOL,
en cambio, no.

¿Dependerá la emergencia de la subjetividad de
la complejidad del sistema? Para que emerja la subjetividad el
sistema debe alcanzar, supuestamente, cierto grado de
complejidad, dado que la emergencia de propiedades y objetos en
un sistema depende de su complejidad, parece ser. En primer
lugar, para que emerja la subjetividad hay que suponer que ha de
haber un número mínimo de neuronas necesario para que
el sistema sea lo suficientemente complejo como para cruzar el
umbral de emergencia de la subjetividad. En segundo lugar, para
que emerja la subjetividad, las neuronas posiblemente han de
hacer algo que no hacían hasta entonces al interaccionar de
manera peculiar mediante su transmisión de potenciales de
acción en las sinapsis; ha de haber un número
suficiente de neuronas y con una forma de organizarse peculiar.
¿Tendrá que ver la emergencia de la subjetividad con el
entrelazamiento cuántico? Ese algo peculiar que
sistemáticamente hagan las neuronas en correlación con
el yo consciente, pero no con otro fenómeno, debe ser
posible, debe estar dentro de las posibilidades morfofuncionales
del sistema nervioso, y a su vez ha de posibilitar la
integración de algunas redes de la corteza de
asociación, mediante algún tipo de concurrencia
temporal entre sus neuronas individuales, o señales simples,
que no sea la sincronización en fase, durante la efectividad
de la subjetividad.

Dicho mecanismo de integración neuronal ha de
explicar que la mente pueda recrear un entrelazamiento de objetos
mentales abstractos para dar lugar a un todo patente como tal a
escala macroscópica y en el terreno de la abstracción,
tal vez de modo análogo a cómo ocurre el
entrelazamiento de partículas ultramicroscópicas de
acuerdo con la mecánica cuántica, por el que varias
partículas, al proceder de un foco común coherente
(coherente no en el sentido de congruente, como hasta ahora, sino
con otro significado que se desvelará más abajo), pasan
a ser una sola cosa a ciertos efectos en la práctica con un
error despreciable y en determinada escala, una sola
partícula, como si la subjetividad no fuese otra cosa que la
recreación a escala de un entrelazamiento cuántico (la
palabra entrelazamiento se ha utilizado varias veces de manera
intencionada a lo largo del ensayo, y ya va llegando el momento
de ir viendo por qué), ora se trate de un isomorfismo, ora
de una analogía sin sentido. El caso es que esta
analogía sin sentido podría tener algún
sentido.

¿Hay algún fenómeno natural capaz de convertir
algo múltiple en una sola cosa indivisible a ciertos
efectos, fenómeno que además pueda ser recreado por el
cerebro para lograr la subjetividad?

Resulta que hay un fenómeno en la naturaleza que
consigue que dos objetos, al ligarse, al entrelazarse, sean uno
solo, un estado ligado que, a diversos efectos, al efecto de
cierta medición según ciertos parámetros en
determinada escala, será de hecho un solo objeto con un
error despreciable en la práctica. Dicho fenómeno es el
entrelazamiento cuántico, la formación de estados
ligados. Por ejemplo: un protón es básicamente un
estado ligado de quarks (que son un tipo de partículas
elementales). El protón no es una partícula, son varias
ligadas, y sin embargo en la práctica es una sola
partícula a ciertos efectos con un error despreciable. De
hecho, durante años el protón fue considerado una
partícula elemental a partir de los resultados
experimentales de entonces, y a los físicos les costó
descubrir que no era elemental, porque lo parecía en sus
primeras mediciones.

Ahora bien, el entrelazamiento es un fenómeno
propio de la mecánica cuántica, la parte de la
física que explica el comportamiento de lo
ultramicroscópico, mientras que la subjetividad es
macroscópica, por lo que un entrelazamiento de objetos
mentales parece otra analogía sin sentido.

¿Será capaz la mente de recrear el trasunto de un
comportamiento cuántico a gran escala, aun a sabiendas de
tener que aceptar que sería una recreación, no un
comportamiento cuántico verdadero, sino una abstracción
del mismo mediante la recreación de esa forma en determinada
escala (independientemente de si sería un isomorfismo o una
analogía sin sentido)?

Tal vez sí, y quizá hasta sea
comprobable.

Si el cerebro consiguiese recrear convincentemente un
estado ligado entre objetos abstractos conseguiría que la
mente tomase la forma de un solo objeto abstracto a ciertos
efectos en la práctica, y en determinada escala, y así
tendría sentido que el yo consciente dé la
impresión de ser una partícula, pues más o menos
así se ha descrito metafóricamente desde antiguo al
alma (entendida como yo consciente), en ocasiones, en diversas
épocas: algo así como una partícula atómica
encerrada en el cerebro (aunque la definición de alma ha
variado con las épocas, por supuesto, pasando desde ser
considerada en el Génesis un soplo vital divino que anima a
lo inanimado para dotarlo de vida, el ánima, con la
consiguiente posible confusión entre vida y conciencia,
hasta la identificación del alma y el yo consciente en
ocasiones durante la época de la filosofía
escolástica, con las dificultades que entraña implicar
al concepto de alma, un concepto religioso, en asuntos del
cerebro, un órgano biológico; por ejemplo: ya en el
Eclesiastés se afirma que los muertos nada saben, con lo que
el alma de sus muertos, que se supone que permanecería en
espera de la resurrección del cuerpo, difícilmente
podría ser su conciencia, en contra de lo que se ha pensado
en otras ocasiones en el pasado, etc.).

Si el cerebro consiguiese recrear un estado ligado, tal
vez el sujeto tendría una razón para existir. El sujeto
es efectivo, así que tal vez esté ya ocurriendo la
recreación de dicho entrelazamiento, y quizá sea esta
simple idea la descripción de la solución para este
enigma de la mente: cómo surge el yo. A priori parecerá
difícil que el cerebro recree de algún modo un estado
ligado, un estado entrelazado, ya que éste es un estado
cuántico, y las neuronas no son partículas
subatómicas con un comportamiento cuántico, sino
células vivas, con un comportamiento biológico
(clásico), no cuántico.

¿Ha sido frecuente la concepción de la mente
consciente subjetiva como algo que se define por ser único e
individual?

Aldous Huxley, en su ensayo Los demonios de Loudun, al
hacer un repaso acerca de la concepción que sobre el alma se
tenía, por ejemplo, en el siglo 16, según la corriente
filosófica mayoritaria en occidente, de acuerdo con las
conclusiones tras el estudio de las anatomías del alma que
se estilaban en tal época, afirmaba lo siguiente: "El alma
es simple, porque no puede descomponerse ni desintegrarse. En
cuanto a su etimología, es un átomo psicológico:
algo que no puede ser dividido".

¿Cómo podrían las neuronas recrear un
comportamiento cuántico?

La transmisión de información en las sinapsis
está cuantificada, así que tal vez haya algún modo
de codificar información con el significado de dicha
recreación, del mismo modo que se codifican y recrean en el
terreno de la abstracción tantas otras cosas con tanta
versatilidad en el cerebro.

¿Hay otras recreaciones de comportamientos
ultramicroscópicos a mayor escala en la naturaleza, aparte
de la posible recreación de un entrelazamiento cuántico
entre objetos mentales en el cerebro, independientemente de si se
trata de isomorfismos o de analogías sin sentido?

Tal vez haya unos cuantos ejemplos de esta
situación. Por poner un ejemplo de un posible candidato: tal
vez el agua líquida recree en la escala macroscópica
(mecánica clásica) comportamientos análogos a los
que se observan en la escala cuántica (mecánica
cuántica); véase cómo podría estar teniendo
lugar ésto: Una onda se podría definir como una
perturbación transmitida en un medio o en el vacío;
pues bien, un movimiento ondulatorio sería la
transmisión de un movimiento vibratorio armónico simple
(un movimiento vibratorio armónico simple es un vaivén
periódico alrededor del punto cero, con velocidad variable
proporcional a la distancia al punto cero, de tal modo que en su
representación gráfica en función del tiempo
aparece con forma sinusoidal, ondulada y regular); y resulta que
en el agua, si se sumerge un foco con una vibración
armónica simple, se transmite dicho movimiento en forma de
una onda (una onda en el agua, literalmente: una ola
macroscópica, de hecho); dicha onda u ola en el agua
tendrá longitud de onda, frecuencia, amplitud, y será
capaz de fenómenos de difracción, refracción e
interferencia, y todo ello a escala macroscópica; resulta
que las partículas elementales también se pueden
categorizar como ondas, según se desprende de algunos
experimentos, pues al igual que las ondas en el agua (habría
que decir: las ondas en el agua al igual que las partículas
elementales, al ser las partículas lo fundamental) presentan
longitud de onda, frecuencia, amplitud, y fenómenos de
difracción, refracción e interferencia de ondas; pero,
a diferencia de las ondas en el agua, los fotones (por ejemplo)
se transmiten en el vacío, y a la velocidad de la luz, y
llevan una partícula asociada, y son irreducibles
(elementales); en cambio, las ondas en el agua no son ondas
concretas a cualquier efecto, sino recreaciones de ondas, pues
son visibles a simple vista con su forma, pero reducibles a un
mecanismo fundamental (el movimiento mecánico de las
moléculas de agua), no viajan por el vacío ni a la
velocidad de la luz, y no llevan una partícula asociada;
entonces tal vez sí que sería aceptable que el agua
hace algo así como recrear ondas a mayor escala (del mismo
modo que los pixels de una pantalla pueden recrear un rostro a
mayor escala), y que las ondas en el agua carecen de la
concreción de, por ejemplo, los fotones, a todos los
efectos, a diferencia de los fotones, y de algunas de sus
propiedades.

Ciertas propiedades, sorprendentemente, sí son
recreadas en el agua a escala macroscópica, e iguales a las
de los fotones, es decir, enunciables con ecuaciones similares
aunque a distinta escala, como la propiedad de la interferencia,
o como la de la difracción (aunque en el caso del agua sin
el paradójico y contraintuitivo comportamiento del
fotón en el fenómeno de la doble rendija de Young).
Curiosamente un estado entrelazado es un estado cuántico
coherente (coherente no en el sentido de congruente, sino en otro
sentido que se verá enseguida), de modo que SOL podría
ser la recreación de un estado ligado mediante la
recreación de un estado cuántico coherente entre las
redes implicadas.

¿Por qué no, si el cerebro es un sistema de
osciladores acoplados?

¿Tendría que ver la emergencia de la
subjetividad con la formación de redes y un cambio de escala
subsecuente? El modo en que se recrea una escala que sea
macroscópica respecto de la escala previa (que será
microscópica respecto de la posterior), por ejemplo, una
escala correspondiente a la percepción de SOL a simple vista
a partir de partes (redes) menores (redes S, O y L), podría
consistir entonces en la integración sucesiva de redes
menores en redes de mayor tamaño, así de simple. Para
que ocurriera así y no de otra manera el fenómeno
tendría que ser necesariamente un comportamiento del cerebro
posible y peculiar, por su compleja estructura, algo propio por
tanto del cerebro, dentro de sus posibilidades, y no de las de un
melocotón u otra cosa que no sea un cerebro. Ésto a su
vez sería congruente con el posible hecho de la dependencia
o vinculación de la emergencia de la subjetividad con la
complejidad en el sistema, hasta alcanzarse ese hipotético
umbral de emergencia de la subjetividad. La efectividad de la
escala macroscópica de percepción parece por tanto
vinculada necesariamente a la formación de una estructura
morfofuncional literalmente macroscópica, la red neural: la
percepción sería macroscópica y dependería de
una estructura macroscópica respecto de las estructuras
previas vinculadas con la consumación del proceso de
percepción, hasta alcanzarse un umbral de complejidad en el
que emergería la subjetividad de algún modo y por tanto
la percepción sería efectiva.

El cambio de escala sucesivo tendría que ver
entonces, simplemente, con la integración en redes de
complejidad creciente (y de tamaño creciente, de hecho).
Tendría que ver entonces con la efectividad de las redes
como estructuras que son unidades morfofuncionales de por sí
de hecho, y macroscópicas de hecho, en la
práctica.

¿Hay alguna evidencia de la efectividad de las redes
como unidades morfofuncionales del cerebro?

En la actualidad en algunos laboratorios se identifican
redes neurales correlativas con ciertas funciones mentales, para
lo cual utilizan técnicas de neuroimagen como la
tomografía por emisión de positrones, o la resonancia
magnética funcional, que no tienen excesiva resolución
(no obtienen, por decirlo así, imágenes neurona a
neurona), pero sí la suficiente como para identificar lo que
se supone que son redes neurales. Todavía no se han
descrito, que se sepa, redes correlativas con S, O, L o SOL, que
se están usando en este ensayo como ejemplos ideales de
posibles redes, por ser ejemplos fáciles de intuir (cuando
se dice fáciles de intuir se quiere decir que son
fáciles para el autor, en primer lugar, que es el primero en
quedar aturdido y fatigado por lo trabajoso, espeso y denso que
está resultando ser este ensayo, y aun falta la parte
más difícil).

¿Qué tendría que ver el cambio de escala con
la emergencia de la subjetividad?

De alguna manera no es posible la percepción de la
separación entre las partes a las que se reduce la
subjetividad. Por ejemplo, al pensar en SOL, y por tanto en el
sol, se concibe un solo objeto en el cielo, no tres, o, por
ejemplo, al percibir una bola de billar roja sobre una mesa de
billar, se concibe una sola bola, no varias a partir de los
objetos mentales que componen de hecho su percepción, como
puedan ser su forma, su color, su brillo, etc.

Para no percibir las partes de algo, y percibirlo como
un todo, por ejemplo, para no percibir los ladrillos de una
pared, hay que alejarse de la pared lo suficiente, para seguir
percibiendo la pared pero sin distinguir ya los ladrillos por
falta de resolución del sistema de medición a la nueva
distancia (la nueva escala de medición). Ésto es lo
mismo que decir que para no distinguir las partes y percibir
sólo el todo hay que cambiar la escala de medición, hay
que usar una escala mayor (que es lo que ocurre, por ejemplo, al
alejarse de la pared), una escala mayor en la que la unidad de
medida, la distancia entre las "rayitas de la regla o vara de
medir", sea mayor que la distancia entre los dos extremos de cada
ladrillo (en el ejemplo del muro), de modo que el ladrillo ya no
pueda ser detectado en esa escala mayor, al no poder ser ya
medido con esa unidad (al ser la unidad mayor que el ladrillo),
siendo la escala mayor macroscópica respecto de la escala
menor previa, y siendo el ladrillo entonces un objeto
microscópico e imperceptible como tal a escala
macroscópica. Al mismo tiempo, la nueva distancia del
observador a la pared no debe ser tanta como para dejar de
detectarse la pared todavía, y así será mayor, la
pared, que la distancia entre las rayitas sucesivas (la unidad)
de la escala mayor, y por éso puede ser detectada en esa
escala macroscópica con esa unidad de medida
mayor.

Cuando uno dirige la mirada hacia la pared desde la
escala macroscópica confinada (la escala suficientemente
grande como para no detectar ladrillos), uno percibe pared, no
ladrillos, y sin embargo son ladrillos lo que está uno
viendo (aunque no percibiendo) de hecho, como se comprueba al
aproximarse uno otra vez, y son ladrillos lo que la pared es, de
lo que está hecha, a lo que se reduce (del mismo modo que al
percibir un avión a reacción en el cielo, muy alto, de
lejos parece ir despacio, y sin embargo vuela a 800
kilómetros por hora, de modo que si nos pasara de cerca
parecería una bala; y del mismo modo que al mirar al mar uno
está viendo moléculas de hecho, aunque perciba agua; y
del mismo modo que al ver una película de cine se percibe
una figura en movimiento, y no una sucesión de imágenes
fijas); del mismo modo que al percibir una bola de billar roja
esa percepción, ese objeto mental, es actividad neuronal,
aunque nos parezca otra cosa dependiendo de la escala, como en
los ejemplos anteriores (aunque resulta más difícil de
entender en este último caso, entre otras razones, porque,
aunque intentemos "acercarnos" a nuestras neuronas desde el yo
para percibir nuestra propia percepción de las cosas como
actividad neuronal, no podremos, y no sólo porque somos esa
percepción y no se puede meter una caja dentro de sí
misma, no podremos ser conscientes de si este todo tiene partes
microscópicas simplemente porque la percepción
está confinada en su escala macroscópica, la
percepción no puede ser efectiva a escala microscópica;
no obstante, podemos comprobar que las neuronas están
ahí con un microscopio).

Acercarse y alejarse de la pared de ladrillos es lo que
de algún modo (menos intuitivo que en el caso de la pared y
los ladrillos, que es más fácil de visualizar), ha de
hacer el cerebro para que al cambiar la escala, pasando de la
microscópica a la macroscópica, de neuronas a redes,
emerja el todo, la subjetividad, y quede además confinada de
modo que no se perciban las partes (los ladrillos, la actividad
neuronal), y sí el todo (la pared, el yo consciente).
Ésto es lo que tendría que ocurrir para que, por
ejemplo, una manzana que está siendo percibida sea patente
con carácter único e individual, como si la manzana
fuese un objeto mental único e individual (cuando no lo es,
pues, sin ir más lejos, está formada por objetos
mentales, por ejemplo: forma, brillo, color, etc.), o como si
hubiese un yo único e individual contemplando dicha manzana,
o dicho de otro modo, y gracias al carácter ilusorio de la
percepción, como si yo, cada uno de nosotros, fuésemos
un todo único e individual, cuando somos una multiplicidad
de neuronas. ¿Ya se había mencionado en el pasado al
entrelazamiento al tratar sobre la subjetividad? Husserl, que
vivió de 1.859 a 1.938, escribió una vez: "La
conciencia (se supone que en referencia al yo consciente, la
experiencia consciente como individuo único) es el
entrelazamiento de las vivencias psíquicas en la unidad de
su curso." Resulta llamativo que Husserl achaque la unidad de la
experiencia consciente subjetiva al hecho de tener lugar la
integración de dicha unicidad en función del tiempo, y
resulta interesante que aparezca la palabra entrelazamiento en
esta frase, porque parece ser que Husserl afirmó esto en sus
Investigaciones lógicas, publicadas antes de 1.935, la fecha
de publicación del artículo de Einstein, Podolsky y
Rosen en el que se predecía el entrelazamiento
cuántico.

Husserl hace referencia al entrelazamiento de las
partes, a la ligazón, de la que se ha venido hablando
previamente en este ensayo. Husserl hace referencia al
entrelazamiento como condición necesaria, se sobreentiende,
para que la vivencia sea algo continuo. Parece evidente que
Husserl pertenece al grupo de autores que intuyeron que la
conciencia (conciencia entendida como experiencia consciente
subjetiva) es única, a pesar de tener partes, y es
función del tiempo.

¿Cambian las propiedades de un sistema con el cambio de
escala?

Thomas, en el artículo: Gases de Fermi atrapados
ópticamente, publicado en Investigación y Ciencia, en
1.992, afirmaba que hay un principio universal que establece que
el cambio de escala no modifica las propiedades fundamentales del
sistema (de modo que, por ejemplo, al emerger la subjetividad en
un sistema consciente con un cambio de escala no tendría por
qué dejar de ser consciente el sistema
necesariamente).

¿Qué tendría que ver la conciencia con que las
propiedades de un sistema no se modifiquen con el cambio de
escala?

Quizá por ésto la conciencia es una propiedad
que persiste a escala macroscópica confinada cuando emerge
la subjetividad, razón por la cual en la práctica un
sujeto (la parte de la mente que es subjetiva) no sólo
consigue ser un sujeto (un solo individuo al adquirir la mente
las características de la unicidad y la individualidad de
manera emergente a escala macroscópica), sino que
además logra ser un sujeto consciente, un yo consciente,
gracias a que la propiedad de la conciencia probablemente no
desaparece al emerger la propiedad de la subjetividad. Al
integrarse neuronas y circuitos para formar redes, y a
continuación las redes en redes mayores, las redes mayores
siguen haciendo lo mismo que hacían las neuronas: medir,
pues con el cambio de escala, con el paso de la escala
microscópica de las neuronas y circuitos a la escala
macroscópica de las redes, no se alteran las propiedades
fundamentales del sistema. Y una de las propiedades de las
neuronas es medir, pensar, computar, y éso siguen haciendo
las redes a gran escala, ya que sus neuronas siguen
haciéndolo y las redes son neuronas desde otro punto de
vista (la pared sigue siendo ladrillos, aunque éstos no se
perciban de lejos). ¿Cómo cambia la escala en el
sistema? La escala determina la unidad de medida en un sistema,
si cambia la escala, cambia la unidad de medida, y si cambia la
unidad de medida, cambia la escala. La escala cambia al variar la
unidad de medida. Como las redes son efectivas como un todo en la
práctica a ciertos efectos con un error despreciable, la
unidad de medida pasa de hecho de ser la neurona, un potencial de
acción, a ser la red, un elevado número de potenciales
de acción concurriendo temporalmente dentro de un intervalo
de tiempo dado que es efectivo como punto a gran escala a ciertos
efectos (al efecto de la emergencia de la subjetividad), no como
intervalo con varios puntos sino como punto único e
individual, por ejemplo, como letra S capaz de actuar como
"partícula elemental" para la palabra SOL, un "estado
ligado" de esas letras. Con la efectividad de las redes como
unidad funcional la unidad de medida pasa de microscópica a
macroscópica, simplemente, porque las redes son
macroscópicas (mientras que las neuronas y los circuitos son
estructuras funcionales microscópicas).

Por éso se entiende que se perciban a simple vista
"bultos" macroscópicos, no detalles microscópicos (una
manzana, no fotones), por éso se percibe una figura en
movimiento en el cine (otro "bulto" macroscópico), no cada
fotograma por separado, durante una proyección
cinematográfica.

¿Cómo influye el cambio de escala en la
percepción?

Al cambiar la unidad de medida varía la escala de
medida, y al variar la escala varía la medición, y al
variar la medición varía el resultado, que será la
percepción en este caso (en vez de ladrillos, se obtiene
pared). Y como no se percibe otra cosa que lo macroscópico,
la percepción además de ser macroscópica
estará confinada: subjetivamente se percibirá sólo
a simple vista, se percibirá sólo lo macroscópico
(se percibirá pared, pero no ladrillos, se percibirá un
rostro en la pantalla del ordenador, pero no los pixels, se
percibirán las cosas en forma de yo consciente, no en forma
de yo y neuronas).

¿Cómo cambiaría la unidad de medida?

Habría dos maneras por las que la unidad temporal
podría ser mayor y así se perdería resolución
y emergería lo macroscópico a simple vista: o bien
"estirando" la escala del tiempo ("lentificando" el tiempo), o
bien cambiando la escala para que parezca que se lentifica el
tiempo (por ejemplo, pasando de medir el transcurso de las cosas
en milisegundos a medirlo en décimas de segundo, a ciertos
efectos). La segunda opción es la que tiene sentido (lo que
tiene sentido es que las neuronas se integren en redes, no que el
cerebro "lentifique" el tiempo, pues dentro de las funciones de
las neuronas no está la de "lentificar" el tiempo, como no
está la de "encoger" el espacio, afirmaciones que
podrían parecer lógicas como consecuencia de lo dicho
previamente, pero que son absurdas y carentes de
sentido).

¿Envía la emergencia de lo macroscópico a lo
microscópico a la nada (dejan los pixels de ser pixels al
emerger el rostro que los pixels recrean en la pantalla del
ordenador)?

Al emerger la subjetividad la percepción se hace
patente como macroscópica, y se confina en esa
escala.

El confinamiento de la percepción incluye la
imposibilidad para percibir subjetivamente el carácter
ilusorio de este confinamiento: uno no se da cuenta de que sigue
siendo microscópico mientras es macroscópico, la pared
sigue siendo ladrillos, la figura en movimiento en el cine sigue
siendo fotogramas, la velocidad del avión por el cielo sigue
siendo elevada, y el rostro en la pantalla del ordenador sigue
siendo pixels. Uno sigue siendo neuronas mientras es red, porque
la red está formada por neuronas. Uno será capaz de
contar sólo hasta las décimas de segundo mientras sus
neuronas seguirán de hecho funcionando en milésimas de
segundo.

¿Qué vinculación existe entre lo
microscópico y lo macroscópico?

Las neuronas y la red no están superpuestas, sino
que posiblemente sean complementarias, posiblemente exista
complementariedad entre ellas, entre lo microscópico y lo
macroscópico; no se trataría de superposición,
sino de complementariedad, ya sea dicha complementariedad un
isomorfismo o una analogía sin sentido.

¿Hay un principio de complementariedad aplicable al
cerebro?

Hay un principio de complementariedad en mecánica
cuántica, enunciado por Bohr, y que tiene que ver, parece
ser, con la dualidad onda-corpúsculo, en particular, con la
imposibilidad de determinar a la vez el carácter ondulatorio
y corpuscular de las partículas elementales con un mismo
experimento científico (sin embargo, parece ser que, a pesar
de la complementariedad, y en caso de ser las partículas
"algo", las partículas no serían ondas o
corpúsculos, sino ondas y corpúsculos, por tanto la
dualidad estaría en el experimento, no en la partícula,
que seguiría siendo una sola naturaleza cuya dualidad
estaría en función del experimento con que se la mida:
con un experimento para detectar ondas se detectarán ondas y
no corpúsculos, y con un experimento para detectar
corpúsculos se detectarán corpúsculos y no ondas).
Del mismo modo, es imposible tener una experiencia consciente
subjetiva y una experiencia consciente no subjetiva a la
vez.

Por ejemplo: no se puede ser y no ser a la vez
subjetivamente consciente de las excursiones ventilatorias al
respirar (de la contracción del diafragma); o una cosa o la
otra, o ventilamos sin darnos cuenta (control de la
ventilación al margen del yo), o controlamos nuestras
ventilaciones "desde el yo", pero no las dos cosas a la vez. De
modo análogo, ya sea isomorfismo o analogía sin
sentido, la conciencia no es macroscópica o
microscópica, sino macroscópica y microscópica,
pues mientras es macroscópica, mientras las redes son
efectivas, mientras el yo cree percibir la realidad como ente
único e individual, las microscópicas neuronas que
integran el yo siguen interaccionando a escala microscópica
(y siendo una multiplicidad). Nos cuesta intuirlo porque por el
confinamiento y la complementariedad no es posible percibir
subjetivamente que duran lo mismo diez décimas de segundo,
medición macroscópica, que mil milésimas de
segundo, medición microscópica; y éso que las dos
mediciones están ocurriendo a la vez y duran lo mismo: un
segundo. La razón es que a simple vista es perceptible el
paso del tiempo hasta las décimas de segundo
aproximadamente, pero no hasta las milésimas: no es posible
contar en milésimas, es demasiado rápido para la
capacidad de resolución propia de la subjetividad, pues el
confinamiento establece esa especie de analogía con el
principio de complementariedad.

Un ejemplo más sencillo para entender el
confinamiento es el siguiente: a simple vista no percibimos
objetos microscópicos, sólo los
macroscópicos.

Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9
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