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Oralidad y escritura




Enviado por ruscio.andrea



    Indice
    1.
    Oralidad y escritura

    2. La hipótesis de la modalidad:
    ojo por oído

    3. La cultura escrita y la
    metalingüística

    4. La oralidad del lenguaje según
    Ong

    5. El descubrimiento moderno de
    culturas orales primarias

    6. La memorización
    oral

    7. La interioridad del
    sonido

    1. Oralidad y
    escritura

    Nuestro tema de estudio es la oralidad y la escritura y la
    relación entre ambas. Seguimos para el presente trabajo
    los estudios de Olson y de Ong.

    Siempre se ha creído que la escritura es
    una muestra
    más de la evolución
    del hombre camino al conocimiento.
    La escritura, se cree comúnmente, ha sido responsable,
    históricamente, de la evolución de nuevas formas de discurso que
    reflejaban un nuevo enfoque o comprensión del lenguaje y una
    nueva mentalidad, más subjetiva y reflexiva. Pero si
    consideramos la escritura como un paso de esa evolución y celebrarla es a la vez
    considerar la "oralidad" como inferior, como algo que hay que
    superar y de ser necesario erradicar.

    En este tipo de pensamiento
    quedan encubiertos varios errores de fondo con respecto al
    tema.

    Se termina adjudicando a los que saben leer características "superiores" que
    también están presentes en sociedades
    ágrafas.

    Hay culturas que tienen escritura pero no está
    relacionada con la modernidad ni
    considerada como superior a la oralidad.

    No hay diferencias sistemáticas entre las
    estructuras
    léxicas, sintácticas o de discurso de la
    producción oral y de de la
    escrita.

    Si bien las premisas a partir de las cuales
    extraían conclusiones los miembros de distintas culturas
    eran diferentes, los procesos
    lógicos en sí mismos no lo eran, y la cultura
    escrita per se no tenía ningún efecto apreciable
    sobre las soluciones
    propuestas para esos problemas.

    Ong dice que es "tiempo de retirar
    la hipótesis de la cultura
    escrita" y por eso se encarga de reformularla y limar sus
    asperezas para volverla defendible en sus aciertos. Esta
    hipótesis de la
    cultura escrita no es sólo la capacidad de leer y escribir
    de un individuo sino que es más general y se refiere a la
    competencia
    general requerida para tomar parte en una tradición de
    escritura. Las condiciones para que se concrete esta cultura
    escrita incluyen cuatro factores:

    – Debe haber algún mecanismo para "fijar" y
    acumular textos. El principal medio para fijar textos es un
    sistema de
    escritura. Es cierto que los textos pueden fijarse también
    mediante la oralidad apoyándose en el ritmo, la
    métrica y las expresiones formulares. Pero la escritura
    tiene una enorme ventaja en tanto permite acumular una cantidad
    de textos que excede en mucho la capacidad de almacenamiento de
    cualquier experto individual.
    – Debe haber instituciones
    para usar los textos. El desarrollo de
    la cultura escrita requiere algunas instituciones
    que utilicen los textos: la iglesia, la
    corte, el gobierno, la
    academia, la familia. De
    hecho, la cultura escrita es un factor de enorme importancia para
    la especialización y la diferenciación de esas
    instituciones.
    – Debe haber instituciones para incorporar aprendices a esas
    instituciones. Entre éstas se cuentan la familia, la
    iglesia y,
    sobre todo en las sociedades con
    cultura escrita, la escuela.
    – El más importante de los factores es que debe
    desarrollarse un metalenguaje oral, ligado a un "lenguaje
    mental", para hablar y pensar sobre las estructuras y
    los significados de esos textos acumulados y sobre las
    intenciones de sus autores y su interpretación en
    determinados contextos. Este metalenguaje es el que permite a
    quienes hablan y escriben referirse a un texto, a sus
    propiedades y su estructura,
    así como a su significado y su apropiada
    interpretación.

    Ong plantea cuatro hipótesis sobre el vínculo de la
    cultura escrita y el pensamiento.

    2. La
    hipó
    tesis de la
    modalidad: ojo por oído

    McLuhan (1962) fue uno de los primeros en opinar sobre
    este vínculo entre cultura escrita y pensamiento. La
    escritura puso, según él, en juego una
    modalidad sensorial estrechamente asociada con el espacio; el ojo
    venía a sustituir al oído.

    Se observó que cuando los niños
    empiezan a revisar sus textos, comienzan a escribir de un modo
    más complejo. A partir de los 12 años las
    producciones orales y escritas divergen, mostrando las escritas
    un mayor grado de complejidad estructural, cuando hasta esa edad
    producían textos orales y escritos en los que no
    había ninguna diferencia.

    En adultos, la presencia del texto escrito
    permite repasar, releer, revisar. Las revisiones sobre un texto
    leído van más a la estructura
    básica del texto que las que se pueden hacer sobre un
    texto escuchado, que apuntan más a lo
    superficial.

    Estas observaciones hicieron suponer que la
    visión permitió un avance en el tipo de
    pensamiento. En parte es cierto el cambio pero es
    falso el avance. El pensamiento cambió su forma,
    mutó en otra cosa pero no por eso es mejor. Es injusto,
    además, pretender estudios exhaustivos de un discurso oral
    en una cultura como la observada que fue educada en esta cultura
    escrita. Es muy diferente –y no por ello inferior – la
    estructura mental de un pueblo oral de la de uno con cultura
    escrita.

    Pero no está claro que existan efectos cognitivos
    específicos que se asocien exclusivamente con los procesos
    visuales de leer y escribir. La fórmula "ojo por
    oído" de McLuhan es una metáfora y no una
    explicación de las implicaciones de la cultura
    escrita.

    La hipótesis del medio: el habla y la escritura
    como formas distintivas de discurso

    De acuerdo con esta hipótesis, las implicaciones
    cognitivas de la cultura escrita surgen no sólo de usar el
    ojo (la modalidad) sino de aprender a aprovechar los recursos de este
    medio de comunicación con sus géneros
    especializados. Estos géneros se especializan para cumplir
    determinadas finalidades:

    – Alfabetización: para recuperar información,
    – Categorías y listas: para organizar la información,
    – Ficción: para entretener,
    – Prosa ensayística: para examinar las implicaciones de
    una exposición, otros.

    Y además ha cambiado el destinatario de este
    discurso. Ya no se trata de los primitivos auditorios orales sino
    de una extensa red de lectores, unidos
    sólo por su acceso a estas formas de discurso.

    Pero las funciones que
    cumplen estas formas de discurso, incluyendo las de describir,
    explicar, ordenar, prometer, recordar y demás, tienden a
    ser comunes a todas las culturas humanas, y las formas escritas
    especializadas quizá tan sólo suministren otros
    medios
    posibles para alcanzar los mismos fines.

    La hipótesis de las destrezas mentales: aprender
    a pensar como un lector o escritor

    Esta hipótesis soslaya las objeciones formuladas
    a las dos anteriores pues admite que esas destrezas son
    transferibles entre los distintos medios y
    modalidades. Así, el
    conocimiento adquirido al leer y escribir puede aplicarse al
    hablar y al escuchar; habiendo aprendido a descomponer en letras
    las palabras escritas, uno podría pasar a dividir en
    sonidos las palabras habladas. Habiendo aprendido a reconocer las
    palabras presentes en textos escritos, se podría pasar a
    reconocer las palabras presentes en su habla. Y habiendo
    aprendido a leer un texto y analizar sus implicaciones, se
    podría llegar a tratar una emisión como si fuera un
    "texto" y someterla al mismo tipo de análisis, y así
    sucesivamente.

    Pero hoy en día está prácticamente
    confirmado que las destrezas de la cultura escrita pueden ser
    transmitidas y adquiridas, al menos en parte, oralmente. Las
    destrezas en cuestión, aunque propias de la cultura
    escrita, se desarrollan a través del medio oral. Por
    ejemplo, los maestros emplean un modo de hablar que contribuye a
    desarrollar una orientación propia de la cultura escrita.
    Por consiguiente, el carácter
    directo del vínculo entre la práctica concreta de
    leer y la adquisición de destrezas propias de la cultura
    escrita es, por cierto, indirecto.

    La hipótesis metalingüística:
    convertir al lenguaje en un objeto de pensamiento y
    discurso

    Si la capacidad de usar el lenguaje es
    la "capacidad lingüística", la de reflexionar sobre
    el lenguaje
    usado es la "capacidad metalingüística". Si hablar y
    escuchar son capacidades primariamente lingüísticas,
    entonces la lectura,
    siendo una actividad secundaria, depende de la conciencia que
    tenga el lector de esas actividades primarias.

    El vínculo entre la cultura escrita y la conciencia
    metalingüística surge del hecho de que al leer, y
    especialmente al escribir, el lenguaje puede convertirse en
    objeto de pensamiento y análisis.

    3. La cultura escrita y la
    metalingüística

    La propuesta de Olson es que la escritura es, por
    naturaleza,
    una actividad metalingüística.

    Existe, además de las relaciones de
    representación entre el lenguaje y la escritura, un
    metalenguaje oral que consta de términos como "letras",
    "palabras", "oraciones", "relatos", "ensayos" y
    demás, para referirse a aspectos de la forma
    escrita.

    Hay cuatro niveles de análisis:

    1. El mundo de los objetos
    2. El lenguaje oral que toma al mundo como su objeto (forma
    lingüística de conciencia del mundo)
    3. la escritura que toma al lenguaje oral como su objeto
    (conciencia lingüística)un metalenguaje oral que
    4. Toma a la escritura o a cualquier otro aspecto de una
    emisión o texto como su objeto (conciencia
    metalingüística).

    La escritura es en principio metalingüística
    por cuanto es una representación del lenguaje, y se puede
    usar un metalenguaje oral para referirse a ciertos aspectos de la
    escritura. Y la escritura es metalingüística en el
    sentido de que convierte al lenguaje en un objeto.

    El metalenguaje oral puede dirigir la atención hacia las características de la ortografía, convirtiéndola en un
    objeto de discurso, mientras que la ortografía, por sí misma, convierte
    al lenguaje en un objeto del que se tiene conciencia. Pero el
    metaleguaje oral tiene una ventaja adicional. El metalenguaje
    oral no está limitado a la cultura escrita. Por ejemplo,
    existe también un metalenguaje más complejo que se
    emplea para referirse al lenguaje, parte del cual es compartido
    por el habla y parte del cual está especializado para la
    escritura. Este metalenguaje incluye conceptos verbales como
    contar, decir, preguntar, y conceptos nominales como cuento,
    charla, canción y otros semejantes. Estos conceptos, de
    manera similar a la escritura, convierten a algunas estructuras
    verbales en objetos del discurso.

    Olson introduce dos niveles de estructura
    metalingüística:

    El sistema de
    escritura que marca, y por lo
    tanto representa, los aspectos de la estructura
    lingüística. Incluye distinciones entre sonidos,
    representados por letras; distinciones entre palabras,
    representadas pro espacios; distinciones entre cláusulas,
    representadas por la puntuación; distinciones entre
    elementos temáticos, representados por oraciones y
    párrafos, y distinciones entre tipos de discurso,
    representados por géneros.

    El metalenguaje oral para referirse al contenido del
    texto.

    Pero hay que reconocer, dice Olson, que la escritura no
    es el único medio de convertir al lenguaje en un objeto de
    discurso. Todo lenguaje contiene un metalenguaje. Todas las
    lenguas poseen términos para referirse a lo que se dijo y
    a las distintas formas de discurso como cuentos,
    plegarias y otros. Pero si bien los conceptos
    metalingüísticos no son exclusivos de las sociedades
    con cultura escrita, la escritura en estas sociedades tiende a
    utilizarslos más que el habla.

    La cultura escrita y el pensamiento

    El lenguaje se usa para representar el mundo; permite
    refelxionar sobre el mundo y tomar conciencia de él. La
    escritura se usa para representar el lenguaje; permite
    reflexionar sobre el lenguaje y tomar conciencia de él. Al
    manejar lenguaje escrito, ya sea al escribirlo o leerlo, se toma
    conciencia simultáneamente de dos cosas: del mundo y del
    lenguaje.

    La conclusión es que así como el lenguaje
    es un mecanismo para "fijar" el mundo de un modo que lo convierte
    en objeto de reflexión, la escritura "fija" el lenguaje de
    manera de convertirlo en objeto de reflexión.

    4. La oralidad del lenguaje
    según Ong

    La capacidad de leer y el pasado oral

    El magno despertar al contraste entre modos orales y
    escritos de pensamiento y expresión tuvo lugar no en la
    lingüística sino en los estudios literarios,
    partiendo claramente del trabajo de Milman Parry (1920-1935)
    sobre el texto de la Ilíada
    y la Odisea,
    llevado a su terminación, después de la muerte
    prematura de Parry, por Alber B. Lord, y complementado por la
    obra posterior de Eric A. Havelock y otros.

    Pero antes de abordar los descubrimientos de Parry en
    detalle, es necesario plantear por qué el mundo erudito
    tuvo que volver a despertar el carácter oral del lenguaje.
    Parecería ineludiblemente obvio que el lenguaje es un
    fenómeno oral. Dondequiera que haya seres humanos,
    tendrán un lenguaje, y en cada caso uno que existe
    básicamente como hablado y oído en el mundo del
    sonido. En
    todos los maravillosos mundos que descubre la escritura,
    todavía les es inherente y en ellos vive la palabra
    hablada. Todos los textos escritos tienen que estar relacionados
    de alguna manera, directa o indirectamente, con el mundo del
    sonido, el
    ambiente
    natural del lenguaje, para transmitir sus significados. Podemos
    llamar a la escritura un "sistema secundario de modelado", que
    depende de un sistema primario anterior: la lengua
    hablada. La expresión oral es capaz de existir, y casi
    siempre ha existido, sin ninguna escritura en absoluto; empero,
    nunca ha habido escritura sin oralidad.

    Pero lamentablemente se ha tendido a considerar las
    creaciones orales como variantes de las producciones escritas; o
    bien como indignas del mundo especializado serio.

    Salvo en las décadas recientes, los estudios
    lingüísticos se concentraron en los textos escritos
    antes que en la oralidad por una razón que resulta
    fácil comprender: la relación del estudio mismo con
    la escirtura. Todo pensamiento, incluso el de las culturas orales
    primarias, es hasta cierto punto analítico pero el examen
    abstractamente explicativo, ordenador y consecutivo de
    fenómenos o verdades reconocidas resulta imposible sin la
    escritura y la lectura. Los
    seres humanos de las culturas orales primarias, aquellas que no
    conocen la escritura en ninguna forma, aprenden mucho, poseen y
    practican gran sabiduría, pero no estudian.

    Cuando el estudio se hace posible con la
    incorporación de la escritura, a menudo una de las
    primeras cosas que examinan los que saben leer es la lengua misma y
    sus usos. Por ejemplo, la retórica en esencia se
    refería al discurso oral, aunque siendo un "arte" o ciencia
    sistematizado o reflexivo, la retórica era y tuvo que ser
    un producto de la
    escritura. Después de pronunciar el discurso, no quedaba
    nada de él para el análisis. Lo que se empleaba
    para el "estudio" tenía que ser el texto de los discursos que
    se habían puesto por escrito, comúnmente
    después de su declamación y por lo regular mucho
    más tarde.

    La concentración de los especialistas en los
    textos tuvo consecuencias ideológicas. Con frecuencia
    prosiguieron a suponer que la articulación verbal oral era
    en esencia idéntica a la expresión verbal escrita
    con la que normalmente trabajaban, y que las formas
    artísticas orales en el fondo sólo eran textos,
    salvo en el hecho de que no estaban asentadas por escrito.
    Tenemos un término como "literatura", que
    básicamente significa "escritos" para cubrir un cuerpo
    dado de material escrito pero no contamos con ninguna palabra o
    concepto
    similarmente satisfactoria para referirnos a una herencia
    meramente oral.

    Ong llama "oralidad primaria" a la oralidad de una
    cultura que carece de todo conocimiento
    de la escritura o de la impresión. Es "primaria" por el
    contraste con la "oralidad secundaria" de la actual cultura de
    alta tecnología, en la cual se mantiene una
    nueva oralidad mediante el teléfono, la radio,
    la
    televisión y otros aparatos electrónicos para
    que su existencia y funcionamiento dependen de la escritura y la
    impresión.

    La escritura hace que las "palabras" parezcan semejantes
    a las cosas porque concebimos las palabras como marcas visibles
    que señalan las palabras a los decodificadores: podemos
    ver y tocar tales "palabras" inscritas en textos y libros. Las
    palabras escritas constituyen remanentes. La tradicioón
    oral no posee este carácter de permanencia.

    Aunque las palabras están fundadas en el habla
    oral, la escritura las encierra tiránicamente para siempre
    en el campo visual. Una persona que ha
    aprendido a leer no puede recuperar plenamente el sentido de lo
    que la palabra significa para la gente que sólo se
    comunica de manera oral.

    Por ello el término "literatura oral" es
    monstruoso. Hablar de "literatura oral" es semejante a decir
    "escritura oral". No es lógico. No es posible describir un
    fenómeno primario comenzando con otro secundario posterior
    y reducir poco a poco las diferencias sin producir una
    deformación grave e inoperante.

    5. El descubrimiento
    moderno de culturas orales primarias

    Una conciencia temprana de la tradición
    oral

    Los antiguos lingüistas se habían resistido
    a la idea de la distinción entre las lenguas hablada y
    escrita.

    La cuestión homérica

    La nueva interpretación evolucionó por
    varios caminos pero acaso pueda seugirse mejor en la historia de la
    "cuestión homérica". La "cuestión
    homérica" como tal se originó en la crítica
    superior de Homero en el
    siglo XIX, que había madurado junto con la crítica
    superior de la Biblia, pero cuyas raíces se remontabn
    hasta la antigüedad clásica. Más que cualquier
    otro investigador anterior, el clasicista estadounidense Milman
    Parry (1902-1935) logró socavar la patriotería
    cultural a fin de penetrar en la poesía
    homérica "primitiva" en las condiciones propias de la
    misma, aunque éstas se oponían a la opinión
    aceptada de lo que debían ser la poesía
    y los poetas.

    El siglo XIX presenció el desarrollo de
    las teorías
    homéricas de los llamados Analistas, iniciadas por F. A.
    Wolf. Los analistas interpretaban los textos de la Ilíada
    y la Odisea como
    combinaciones de poemas o
    fragmentos anteriores. Sin embargo, supusieron que los trozos que
    se reunían eran simplemente textos. Les siguieron a los
    analistas, los Unitarios, que sostenían que la
    Ilíada y la Odisea estaban tan bien estructuradas, tan
    congruentes en la representación de personajes y, en
    generla, eran manifestaciones artísticas tan elevadas, que
    no debían ser sino la creación de un solo hombre.

    El descubrimiento de Milman Parry

    Se descubren las fórmulas y epítetos
    repetidos en los poemas
    homéricos. En todo caso, el Homero de la
    Ilíada y la Odisea era considerado un poeta consumado,
    excelso. Sin embargo, empezaba a decirse que mentalmente
    había recurrido a algún género de
    libro de
    frases. Homero unió partes prefabricadas. En lugar de un
    creador, se tenía a un obrero de línea de montaje.
    Esta idea resultó particularmente amenazadora para los
    letrasdos de grandes vuelos, pues los letrados son aleccionados
    para, en principio, no utilizar nunca lugares comunes.

    Pero los griegos de la edad de Homero valoraban los
    lugares comunes porque no sólo los poetas sino todo el
    mundo intelectual oral o el mundo del pensamiento dependía
    de la constitución formularia del pensamiento. En
    una cultura oral, el
    conocimiento, una vez adquirido, tenía que repetirse
    cosntantemente o se perdía. Luego con la llegada de la
    escritura, la nueva manera de almacenar conocimiento fue el texto
    escrito y ya no las fórmulas mnemotécnicas. Ello
    liberó a la mente para el pensamiento más abstracto
    y original.

    Algunas psicodinámicas de la oralidad

    La palabra articulada como poder y
    acción

    Las personas enteramente letradas sólo con gran
    dificultad pueden imaginarse cómo es una cultura oral
    primaria, o sea una cultura sin conocimiento alguno de la
    escritura o aun de la posibilidad de llegar a ella. Tratemos de
    concebir una cultura en la cual nadie hay anunca tratado de
    indagar algo en letra impresa. Sin la escritura, las palabras
    como tales no tienen una presencia visual, aunque los objetos que
    representan sean visuales. Las palabras son sonidos. Tal vez se
    las "llame" a la memoria, se
    las "evoque". Pero no hay dónde buscar para "verlas". Las
    palabras son acontecimientos, hechos.

    No es sorprendente que el término hebreo dabar
    signifique "palabra" y "suceso". Tampoco resulta asombroso que
    los pueblos orales por lo común, y acaso generalmente,
    consideren que las palabras poseen un gran poder. El
    sonido no puede manifestarse sin intercesión del
    poder.

    El hecho de que los pueblos orales comúnmente, y
    con toda probabilidad en
    todo el mundo, consideren que las palabras entrañan un
    potencial mágico está claramente vinculado, al
    menos de manera inconsciente, con su sentido de la palabra como,
    por necesidad, hablada, fonada y, por lo tanto, accionada por un
    poder.

    Uno sabe lo que puede recordar: mnemotécnica y
    fórmulas

    En una cultura oral, la restricción de las
    palabras al sonido determina no sólo los modos de
    expresión sino también los procesos de
    pensamiento.

    Uno sabe lo que puede recordar. Los conocimientos
    organizados que estudian los letrados hoy en día para
    "saberlos", es decir, para recordarlos, se han reunido y puesto a
    su disposición por escrito con muy pocas excepciones, si
    las hay. Una cultura oral no disponde de textos. Debe organizar
    su material de otra manera para poder recordarlo.

    ¿Cómo se hace posible traer a la memoria aquello
    que se ha preparado cuidadosamente? Pensando cosas memorables. En
    una cultura oral primaria, para resolver eficazmente el problema
    d eretener y recobrar el pensamiento cuidadosamente articulado,
    el proceso
    habrá de seguir las pautas mnemotécnicas,
    formuladas para la pronta repetición oral. El pensamiento
    debe originarse según pautas equilibradas e intensamente
    rítmicas, con repeticioens o antítesis,
    alteraciones ya asonancias, expresiones calificativas y de tipo
    formulario, marcos temáticos comunes, proverbios que todo
    el mundo escuche constantemente, de manera que vengan a la mente
    con facilidad, y que ellos mismos sean modelados para la
    retención y la pronta repetición, o con otra forma
    mnemotécnica. El pensamiento serio está entrelazado
    con sistemas de
    memoria.

    Otras características del pensamiento y la
    expresión de condición oral

    En una cultura oral primaria, el pensamiento y la
    expresión tienden a ser de las siguientes
    clases.

    Acumulativas antes que subordinadas: Lo aditivo es
    propio de lo oral en tanto la subordinación lo es de lo
    escrito.

    Acumulativas antes que analíticas: Los elementos
    del pensamiento y de la expresión de condición oral
    no tienden tanto a ser entidades simples sino grupos de
    entidades, tales como términos, locuciones u oraciones
    paralelos; términos, locuciones u oraicones
    antitéticos; o epítetos.

    Redundantes o "copiosos": La escritura establece en el
    texto una "línea" de continuidad fuera de la mente. Si una
    distracción confunde o o borra de la mente el contexto del
    cual surge el material que estoy leyendo, es posible volver
    atrás y repasar el texto. En el discurso oral no. La mente
    debe avanzar con mayor lentitud por eso la redundancia, la
    repetición de lo apenas dicho, mantiene eficazmente tanto
    al hablante como al oyente en la misma
    sintonía.

    Conservadoras y tradicionalistas: Dado que en una
    cultura oral primaria el conocimiento conceptuado que no se
    repite en voz alta desaparece pronto, las ociedades orales deben
    dedicar gran energía a repetir una y otra vez lo que se ha
    aprendido arduamente a través de los siglos. Esta
    necesidad establece una configuración altamente
    tradicionalista o conservadora. El conocimiento es precioso y
    difícil de obtener, y la sociedad respeta
    mucho a aquellos ancianos y ancianas sabios qe se especializan en
    conservarlo. Al almacenar el saber fuera de la emnte, la
    escritura y aún más la impresión degradan
    las figuras de sabiduría de los ancianos, repetidores del
    pasado, en provecho de los descubridores más
    jóvenes de algo nuevo.

    Cerca del mundo humano vital: En ausencia de
    categorías analíticas complejas que dependan de la
    escritura para estructurar el saber a cierta distancia de la
    experiencia vivida, las culturas orales deben conceptualizar y
    expresar en forma verbal todos sus conocimientos, con referencia
    más o menos estrecha con el mundo vital humano, asimilando
    el mundo objetivo ajeno
    a la acción recíproca, conocida y más
    inmediata, de los seres humanos. La cultura oral primaria se
    preocupa poco por conservar el conocimiento de las artes como un
    cuerpo autosuficiente y abstracto.

    De matices agonísticos: Muchas, tal vez todas las
    culturas orales o que conservan regustos orales dan a los
    instruidos una impresión extraordinariamente
    agonística en su expresión verbal y de hecho en su
    estilo de vida (insultos, descripción de violencia
    física)

    Empáticas y participantes antes que objetivamente
    apartadas: Para una cultura oral, aprender o saber significa
    lograr un identificación comunitaria, empática y
    estrecha con lo sabido, identificarse con él. La escritura
    separa al que sabe de lo sabido y así establece las
    condiciones para la "objetividad" en el sentido de una
    disociación o alejamiento personales.

    Homeostáticas: A diferencia de las sociedades con
    grafía, las orales pueden caracterizarse como
    homeostáticas. Es decir, las sociedades orales viven
    intensamente en un presente que guarda el equilibrio u
    homeóstasis desprendiéndose de los recuerdos que ya
    no tienen pertinencia actual. Goody y Watt relatan un caso
    impresionante de "amnesia estructural" entre los gonja en Ghana.
    Los registros
    escritos hechos por los ingleses a principios del
    siglo XX muestran que la tradiciónoral gonja presentaba
    ntonces a Ndewura Jakpa, fundador del estado de
    Gonja, como padre de siete hijos, cada uno de los cuales era
    soberano de una de las siete divisiones territoriales del
    estado. Para
    cuando los mitos del
    estado fueron reunidos otra vez, sesenta años más
    tarde, dos de las siete divisiones habían desaparecido,
    una por asimilación a otra y la segunda en virtud de
    cambio de
    frontera. En estos mitos
    posteriores, Ndewura Jakpa tenía cinco hijos, y no se
    hacía mención de las dos divisiones suprimidas. Los
    gonja aún estaban en contacto con su pasado, eran tenaces
    en cuanto a esta relación en sus mitos, pero la parte del
    pasado con ninguna pertinencia manifiestamente perceptible con el
    presente había simplemente desaparecido.

    Situacionales antes que abstractas: Todo pensamiento
    conceptual es hasta cierto punto abstracto. Un término tan
    "concreto" como
    "árbol" no se refiere simplemente a un árbol
    "concreto"
    único, sino que es una abstracción, tomada,
    arrancada de la realidad individual y perceptible; alude a un
    concepto que
    no es ni éste ni aquel árbol, sino que puede
    aplicarse a cualquier árbol. Las culturas orales tienden a
    utilizar los conceptos en marcos de referencia situacionales y
    operacionales abstractos en el sentido de que se mantienen cerca
    del mundo humano vital. Por ejemplo, en los estudios hechos por
    Luria, los individuos analfabetos (orales) identificaban las
    figuras geométricas asignándoles los nombres de
    objetos, y nunca de manera abstracta como círculos,
    cuadrados, etcétera. Al círculo podía
    llamársele plato, reloj, luna.

    6. La memorización
    oral

    La capacidad de la memoria
    verbal es, comprensiblemente, una valiosa cualidad en las
    culturas orales. Sin embargo, el modo como funciona la memoria
    verbal en las formas artísticas orales es bastante
    diferente de lo que comúnmente se pensaba en el pasado. En
    una cultura que conoce la escritura, el aprendizaje de
    memoria, palabra por palabra, por lo general se logra
    basándose en un texto, al cual la persona recurre
    tan a menudo como sea necesario para perfeccionar y poner a
    prueba el dominio literal.
    En tiempos pasados, era común que quienes sabían
    leer supusieran que el aprendizaje de
    memoria en una cultura oral por lo regular alcanzaba el mismo
    objetivo de
    una repetición total, palabra por palabra.

    Pero el trabajo de
    Parry con los poemas homéricos encauzó la
    cuestión. La obra de Parry mostró que las
    fórmulas métricamente dispuestas gobernaban la
    composición de la antigua epopeya griega y que era posible
    cambiarlas de un lugar a otro con bastante facilidad, sin
    interferir con la trama o el tono del poema. Para saber si la
    epopeya era memorizada palabra por palabra, se hicieron estudios
    de los poetas narrativos vivos de la Yugoslavia moderna. Parry
    encontró que tales poetas creaban narraciones
    épicas orales para las que no había texto escrito.
    Sus poemas narrativos, como los de Homero, eran métricos y
    formulaicos. Lord continuó y amplió la obra de
    Parry y podemos extraer las siguientes conclusiones:

    El aprender a leer y escribir incapacita al poeta oral:
    introduce en su mente el concepto de unt exto que gobierna la
    narración y por lo tanto interfiere en los procesos orales
    de composición, los cuales no tienen ninguna
    relación con textos sino que consisten en "la remembranza
    de cantos escuchados".

    Los poetas orales no memorizan palabra por palabra.
    Básicamente repiten las mismas fórmulas y temas,
    pero son hilados o "poetizados" de modo distinto en cada
    interpretación, incluso por el mismo poeta, según
    la reacción del público, la disposición del
    poeta o la ocasión, así como otros factores
    sociales y psicológicos.

    Sin embargo, los hallazgos de Goody y de los otros ponen
    de manifiesto que los pueblos orales en ocasiones sí
    procuran la repetición palabra por palabra de poemas u
    otras formas de arte orales. La
    mayoría de las veces el éxito
    que tienen es mínimo según criterios de escritura
    (un 60% del "texto").

    La memorización oral merece mayor y más
    profundo análisis, especialemtne en lo que atañe al
    rito. La expresión ritual no suele ser de
    repetición exacta.

    En todos los casos (ya fueran de reproducción exacta o no) la
    memorización está sujeta a la variación
    producida por presiones sociales directas. Los narradores cuentan
    lo que pide o va a tolerar el público. Cuando se agota el
    mercado para un
    libro impreso,
    las imprentas dejan de funcionar, pero es posible que queden
    miles de ejemplares. Cuando desaparece totalmente el mercado para una
    genealogía oral, igual suerte corre la genealogía
    misma. La interacción en vivo con el público puede
    interferir dinámicamente en la estabilidad verbal: las
    expectativas del público ayudan a fijar los temas y las
    fórmulas.

    Estilo de vida verbomotor

    Gran parte de la descripción anterior de la
    oralidad puede utilizarse para identificar lo que puede llamarse
    culturas "verbomotoras", es decir, culturas en las cuales, por
    contraste con las de alta tecnología, las
    vías de acción y las actitudes
    hacia distintos asuntos dependen mucho más del uso
    efectivo de las palabras y por lo tanto de la interacción
    humana; y mucho menos del estímulo no veral (por lo
    regular de tipo predominantemente visual) del mundo "objetivo" de
    las cosas. Ong considera
    culturas verbomotoras no sólo las que tenían una
    tradición fundamentalmente oral y que, env ez de regirse
    por los objetos, se inclinaban por la palabra. Incluye
    también las que conservan huellas de su tradición
    oral en una medida que les permita seguir prestando a las
    palabras –antes que a los objetos – una
    atención considerable en un contexto de ineracción
    personal (el
    contexto de tipo oral).

    El papel
    intelectual de las grandes figuras heroicas y de lo
    fantástico

    La tradición heroica de la cultura oral primaria
    y de la cultura escolarizada temprana está relacionada con
    el estilo de vida agonístico, pero se explica mejor y de
    manera más contundente desde el punto de vista de las
    necesidades de los procesos intelectuales orales. La memoria oral
    funcioan eficazmente con los grandes personajes cuyas porezas
    sean gloriosas, memorables y, por lo común,
    públicas. Las personalidades incoloras no pueden
    sobrevivir a la mnemotécnica oral. A fin de asegurar el
    peso y la calidad de
    notables, las figuras heroicas tienden a ser genéricas: el
    sabio Néstor, el aguerrido Aguiles, el astuto Odiseo.
    Resulta más fácil acordarse del Cíclope que
    de un monstruo de dos ojos; o del Cancerbero que de un perro
    ordinario de una cabeza.

    A medida que la escritura y finalmente la imprenta
    modifican de manera gradual las antiguas estructuras
    intelectuales orales, la narración se basa cada vez menos
    en las grandes figuras hasta que, unos tres siglos después
    de la invención de la imprenta, puede fluir
    fácilmente en el mudno vital humano ordinario que
    caracteriza la novela. Lo
    heroico y lo maravilloso desempeñaron una función
    específica en la
    organización del conocimiento en el mundo
    oral.

    7. La interioridad del
    sonido

    Otras peculiaridades (además de su
    relación con el tiempo: su
    fugacidad) del sonido también determinan o influyen en la
    psicodinámica oral. La más importante es la
    relación única del oído con la interioridad,
    cuando se le compara con el resto de los
    sentidos.

    Ninguno de los otros sentidos puede penetrar en la
    interioridad de un objeto sin que ésta deje de serlo. En
    cambio, el oído nos permite escuchar el sonido de un
    objeto dentro de una caja sin necesidad de abrirla. Todos los
    sonidos registran las estructuras interiores de lo que los
    produce. Y, fundamentalmente, la voz humana proviene del interior
    mismo del organismo humano, que produce las resonancias de la
    misma.

    La vista aísla; el oído une. Mientras la
    vista sitúa al observador fuera de lo que está
    mirando, a distancia, el sonido envuelve al oyente. La vista
    divide. Por contraste con la vista (el sentido divisorio), el
    oído es, por lo tanto, un sentido unificador. Un ideal
    visual típico es la claridad y el carácter
    distintivo, diferenciar. El ideal auditivo, en cambio es la
    armonía, el conjuntar.

    En una cultura oral primaria, donde la existencia de la
    palabra radica sólo en el sonido, sin referencia alguna o
    cualquier texto visualmente perceptible y sin tener idea siquiera
    de que tal texto pueda existir, la fenomenología del sonido penetra
    profundamente en la experiencia que tienen los seres humanos de
    la existencia, como es procesada por la palabra hablada, pues la
    manera como se experimenta la palabra es siempre trascendental en
    la vida psíquica. La acción concentradora del
    oído (el sonido que envuelve) afecta la percepción
    que el hombre
    tiene del cosmos. Para las culturas orales, el cosmos es un
    suceso progresivo con el hombre en
    el centro.

    La oralidad, la comunidad lo
    sagrado

    Puesto que, en su constitución física como sonido,
    la palabra hablada proviene del interior humano y hace que los
    seres humanos se comuniquen entre sí como interiores
    conscientes, como personas, la palabra hablada hace que los seres
    humanos formen grupos
    estrechamente unidos. La escritura y lo impreso
    aíslan.

    La palabra hablada también crea unidades en gran
    escala: es
    probable que los países en los cuales se hablan dos o
    más idiomas tengan graves problemas de
    establecer o guardar la unidad nacional, como sucede hoy en
    día en el Canadá, Bélgica o muchas naciones
    en vías de desarrollo.

    La fuerza de la
    palabra oral para interiorizar se relaciona de una manera
    especial con lo sagrado, con las preocupaciones fundamentales de
    la existencia. En la mayoría de las religiones, la palabra
    hablada es parte integral de la vida ritual y devota.

     

     

    Autor:

    Verónica Andrea Ruscio

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