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Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (página 2)

Enviado por zaiden



Partes: 1, 2, 3

Borges al crear no solo libros sino también autores y datos imaginarios pone en juego la realidad, y permite al lector preguntarse si la realidad es realmente real, esto se pone en juego también en relatos de índole fantástica como "Las Ruinas Circulares" donde una persona sueña con otra hasta que esta se vuelve casi real pero finalmente no sabemos si el soñador estaba siendo soñado, a esto viene la famosa frase de Borges: "In the dream the man was dreaming the dreamt man awoke" o según su traducción, En el sueño que el hombre soñaba el hombre soñado despertó.

En fin, podemos afirmar tras una lectura de "Las ruinas circulares" que Borges pone en manifiesto la debilidad de la realidad en la que vivimos, esto lo hace a través de los sueños, sin embargo esto sucede también en el relato "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" solo que el medio a través del cual desmitifica la realidad en si misma es a través de las escrituras, y esto funciona en dos niveles, ya que no solo las recopilaciones sobre Tlön juegan en este rol, sino que también las historias imaginarias que acontecen durante el relato lo hacen y de manera mas directa se podría decir, ya que las enciclopedias que tratan a Tlön solo lo hacen dentro del pacto ficcional de la historia sin embargo los acontecimientos imaginarios de Borges se paralelizan con la realidad siendo a veces mas reales que la realidad misma. Según Borges lo olvidado es como si jamás hubiese existido y lo que no se puede olvidar se encuentra en un libro y este libro (si queremos llamarlo, de historia) es la realidad que Borges no transmite, y si el lector realmente acepta el pacto ficcional puede llegar a aceptar estos hechos como la pura realidad.

2. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius

Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedía (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902. El hecho se produjo hará unos cinco años. Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres. Le pregunté el origen de esa memorable sentencia y me contestó que The Anglo-American Cyclopaedia la registraba, en su artículo sobre Uqbar. La quinta (que habíamos alquilado amueblada) poseía un ejemplar de esa obra. En las últimas páginas del volumen XLVI dimos con un artículo sobre Upsala; en las primeras del XLVII, con uno sobre Ural-Altaic Languages, pero ni una palabra sobre Uqbar. Bioy, un poco azorado, interrogó los tomos del índice. Agotó en vano todas las lecciones imaginables: Ukbar, Ucbar, Ookbar, Oukbahr... Antes de irse, me dijo que era una región del Irak o del Asia Menor. Confieso que asentí con alguna incomodidad. Conjeturé que ese país indocumentado y ese heresiarca anónimo eran una ficción improvisada por la modestia de Bioy para justificar una frase. El examen estéril de uno de los atlas de Justus Perthes fortaleció mi duda.

Al día siguiente, Bioy me llamó desde Buenos Aires. Me dijo que tenía a la vista el artículo sobre Uqbar, en el volumen XXVI de la Enciclopedia. No constaba el nombre del heresiarca, pero sí la noticia de su doctrina, formulada en palabras casi idénticas a las repetidas por él, aunque -tal vez- literariamente inferiores. Él había recordado: Copulation and mirrors are abominable. El texto de la Enciclopedia decía: Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables (mirrors and fatherhood are hateful) porque lo multiplican y lo divulgan. Le dije, sin faltar a la verdad, que me gustaría ver ese artículo. A los pocos días lo trajo. Lo cual me sorprendió, porque los escrupulosas índices cartográficos de la Erdkunde de Ritter ignoraban con plenitud el nombre de Uqbar.

El volumen que trajo Bioy era efectivamente el XXVI de la Anglo-American Cyclopaedia. En la falsa carátula y en el lomo, la indicación alfabética (Tor-Ups) era la de nuestro ejemplar, pero en vez de 917 páginas constaba de 921. Esas cuatro páginas adicionales comprendían al artículo sobre Uqbar; no previsto (como habrá advertido el lector) por la indicación alfabética. Comprobamos después que no hay otra diferencia entre los volúmenes. Los dos (según creo haber indicado) son reimpresiones de la décima Encyclopaedia Britannica. Bioy había adquirido su ejemplar en uno de tantos remates.

Leímos con algún cuidado el artículo. El pasaje recordado por Bioy era tal vez el único sorprendente. El resto parecía muy verosímil, muy ajustado al tono general de la obra y (como es natural) un poco aburrido. Releyéndolo, descubrimos bajo su rigurosa escritura una fundamental vaguedad. De los catorce nombres que figuraban en la parte geográfica, sólo reconocimos tres Jorasán, Armenia, Erzerum-, interpolados en el texto de un modo ambiguo. De los nombres históricos, uno solo: el impostor Esmerdis el mago, invocado más bien como una metáfora. La nota parecía precisar las fronteras de Uqbar, pero sus nebulosos puntos de referencias eran ríos y cráteres y cadenas de esa misma región. Leímos, verbigracia, que las tierras bajas de Tsai Jaldún y el delta del Axa definen la frontera del sur y que en las islas de ese delta procrean los caballos salvajes. Eso, al principio de la página 918. En la sección histórica (página 920) supimos que a raíz de las persecuciones religiosas del siglo trece, los ortodoxos buscaron amparo en las islas, donde perduran todavía sus obeliscos y donde no es raro exhumar sus espejos de piedra. La sección idioma y literatura era breve. Un solo rasgo memorable: anotaba que la literatura de Uqbar era de carácter fantástico y que sus epopeyas y sus leyendas no se referían jamás a la realidad, sino a las dos regiones imaginarias de Mlejnas y de Tlön... La bibliografía enumeraba cuatro volúmenes que no hemos encontrado hasta ahora, aunque el tercero -Silas Haslam: History of the Land Called Uqbar, 1874 -figura en los catálogos de librería de Bernard Quaritch.1

El primero, Lesbare und lesenswerthe Bemerkungen über das Land Ukkbar in Klein-Asien, data de 1641 y es obra de Johannes Valentinus Andreä. El hecho es significativo; un par de años después, di con ese nombre en las inesperadas páginas de De Quincey (Writings, decimotercero volumen) y supe que era el de un teólogo alemán que a principios del siglo XVII describió la imaginaria comunidad de la Rosa-Cruz -que otros luego fundaron, a imitación de lo prefigurado por él.

Esa noche visitamos la Biblioteca Nacional. En vano fatigamos atlas, catálogos, anuarios de sociedades geográficas, memorias de viajeros e historiadores: nadie había estado nunca en Uqbar. El índice general de la enciclopedia de Bioy tampoco registraba ese nombre. Al día siguiente, Carlos Mastronardi (a quien yo había referido el asunto) advirtió en una librería de Corrientes y Talcahuano los negros y dorados lomos de la Anglo-American Cyclopaedía... Entró e interrogó el volumen XXVI. Naturalmente, no dio con el menor indicio de Uqbar.

Algún recuerdo limitado y menguante de herbert ashe, ingeniero de los ferrocarriles del Sur, persiste en el hotel de Adrogué, entre las efusivas madreselvas y en el fondo ilusorio de los espejos. En vida padeció de irrealidad, como tantos ingleses; muerto, no es siquiera el fantasma que ya era entonces. Era alto y desganado y su cansada barba rectangular había sido roja. Entiendo que era viudo, sin hijos. Cada tantos años iba a Inglaterra: a visitar (juzgo por unas fotografías que nos mostró) un reloj de sol y unos robles. Mi padre había estrechado con él (el verbo es excesivo) una de esas amistades inglesas que empiezan por excluir la confidencia y que muy pronto omiten el diálogo. Solían ejercer un intercambio de libros y de periódicos; solían batirse al ajedrez, taciturnamente... Lo recuerdo en el corredor del hotel, con un libro de matemáticas en la mano, mirando a veces los colores irrecuperables del cielo. Una tarde, hablamos del sistema duodecimal de numeración (en el que doce se escribe 10). Ashe dijo que precisamente estaba trasladando no sé qué tablas duodecimales a sexagesimales (en las que sesenta se escribe 10). Agregó que ese trabajo le había sido encargado por un noruego: en Rio grande do soul. Ocho años que lo conocíamos y no había mencionado nunca su estadía en esa región... Hablamos de vida pastoril, de Esequiel Martinez Estrada de la etimología brasilera de la palabra gaucho (que algunos viejos orientales todavía pronuncian gaúcho) y nada más se dijo -Dios me perdone- de funciones duodecimales. En setiembre de 1937 (no estábamos nosotros en el hotel) Herbert Ashe murió de la rotura de un aneurisma. Días antes, había recibido del Brasil un paquete sellado y certificado. Era un libro en octavo mayor. Ashe lo dejó en el bar, donde -meses después- lo encontré. Me puse a hojearlo y sentí un vértigo asombrado y ligero que no describiré, porque ésta no es la historia de mis emociones sino de Uqbar y Tlön y Orbis Tertius. En una noche del Islam que se llama la Noche de las Noches se abren de par en par las secretas puertas del cielo y es más dulce el agua en los cántaros; si esas puertas se abrieran, no sentiría lo que en esa tarde sentí. El libro estaba redactado en inglés y lo integraban 1001 páginas. En el amarillo lomo de cuero leí estas curiosas palabras que la falsa carátula repetía: A First Encyclopaedia of Tlön. vol. XI. Hlaer to Jangr. No había indicación de fecha ni de lugar. En la primera página y en una hoja de papel de seda que cubría una de las láminas en colores había estampado un óvalo azul con esta inscripción: Orbis Tertius. Hacía dos años que yo había descubierto en un tomo de cierta enciclopedia práctica una somera descripción de un falso país; ahora me deparaba el azar algo más precioso y más arduo. Ahora tenía en las manos un vasto fragmento metódico de la historia total de un planeta desconocido, con sus arquitecturas y sus barajas, con el pavor de sus mitologías y el rumor de sus lenguas, con sus emperadores y sus mares, con sus minerales y sus pájaros y sus peces, con su álgebra y su fuego, con su controversia teológica y metafísica. Todo ello articulado, coherente, sin visible propósito doctrinal o tono paródico.

En el "onceno tomo" de que hablo hay alusiones a tomos ulteriores y precedentes. Néstor Ibarra, en un artículo ya clásico de la N. R. F., ha negado que existen esos aláteres; Ezequiel Martinez Estrada y Drieu La Rochelle han refutado, quizá victoriosamente, esa duda. El hecho es que hasta ahora las pesquisas más diligentes han sido estériles. En vano hemos desordenado las bibliotecas de las dos Américas y de Europa.Alfonso Reyes , harto de esas fatigas subalternas de índole policial, propone que entre todos acometamos la obra de reconstruir los muchos y macizos tomos que faltan: ex ungue leonem. Calcula, entre veras y burlas, que una generación de tlönistas puede bastar. Ese arriesgado cómputo nos retrae al problema fundamental: ¿Quiénes inventaron a Tlön? El plural es inevitable, porque la hipótesis de un solo inventor -de un infinito Leibniz obrando en la tiniebla y en la modestia- ha sido descartada unánimemente. Se conjetura que este brave new world es obra de una sociedad secreta de astrónomos, de biólogos, de ingenieros, de metafísicos, de poetas, de químicos, de algebristas, de moralistas, de pintores, de geómetras... dirigidos por un oscuro hombre de genio. Abundan individuos que dominan esas disciplinas diversas, pero no los capaces de invención y menos los capaces de subordinar la invención a un riguroso plan sistemático. Ese plan es tan vasto que la contribución de cada escritor es infinitesimal. Al principio se creyó que Tlön era un mero caos, una irresponsable licencia de la imaginación; ahora se sabe que es un cosmos y las íntimas leyes que lo rigen han sido formuladas, siquiera en modo provisional. Básteme recordar que las contradicciones aparentes del Onceno Tomo son la piedra fundamental de la prueba de que existen los otros: tan lúcido y tan justo es el orden que se ha observado en él. Las revistas populares han divulgado, con perdonable exceso, la zoología y la topografía de Tlön; yo pienso que sus tigres transparentes y sus torres de sangre no merecen, tal vez, la continua atención de todos los hombres. Yo me atrevo a pedir unos minutos para su concepto del universo.

Hume notó para siempre que los argumentos de Berkeley no admiten la menor réplica y no causan la menor convicción. Ese dictamen es del todo verídico en su aplicación a la tierra; del todo falso en Tlön. Las naciones de ese planeta son -congénitamente- idealistas. Su lenguaje y las derivaciones de su lenguaje -la religión, las letras, la metafísica- presuponen el idealismo. El mundo para ellos no es un concurso de objetos en el espacio; es una serie heterogénea de actos independientes. Es sucesivo, temporal, no espacial. No hay sustantivos en la conjetural Ursprache de Tlön, de la que proceden los idiomas "actuales" y los dialectos: hay verbos impersonales, calificados por sufijos (o prefijos) monosilábicos de valor adverbial. Por ejemplo: no hay palabra que corresponda a la palabra luna, pero hay un verbo que sería en español lunecer o lunar. Surgió la luna sobre el río se dice hlör u fang axaxaxas mlö o sea en su orden: hacia arriba (upward) detrás duradero-fluir luneció. (Xul Solar traduce con brevedad: upa tras perfluyue lunó. Upward, behind the onstreaming it mooned.

Lo anterior se refiere a los idiomas del hemisferio austral. En los del hemisferio boreal (de cuya Ursprache hay muy pocos datos en el Onceno Tomo) la célula primordial no es el verbo, sino el adjetivo monosilábico. El sustantivo se forma por acumulación de adjetivos. No se dice luna: se dice aéreo-claro sobre oscuro-redondo o anaranjado-tenue-de1 cielo o cualquier otra agregación. En el caso elegido la masa de adjetivos corresponde a un objeto real; el hecho es puramente fortuito. En la literatura de este hemisferio (como en el mundo subsistente de Meinong) abundan los objetos ideales, convocados y disueltos en un momento, según las necesidades poéticas. Los determina, a veces, la mera simultaneidad. Hay objetos compuestos de dos términos, uno de carácter visual y otro auditivo: el color del naciente y el remoto grito de un pájaro. Los hay de muchos: el sol y el agua contra el pecho del nadador, el vago rosa trémulo que se ve con los ojos cerrados, la sensación de quien se deja llevar por un río y también por el sueño. Esos objetos de segundo grado pueden combinarse con otros; el proceso, mediante ciertas abreviaturas, es prácticamente infinito. Hay poemas famosos compuestos de una sola enorme palabra. Esta palabra integra un objeto poético creado por el autor. El hecho de que nadie crea en la realidad de los sustantivos hace, paradójicamente, que sea interminable su número. Los idiomas del hemisferio boreal de Tlön poseen todos los nombres de las lenguas indoeuropeas y otros muchos más.

No es exagerado afirmar que la cultura clásica de Tlön comprende una sola disciplina: la psicología. Las otras están subordinadas a ella. He dicho que los hombres de ese planeta conciben el universo como una serie de procesos mentales, que no se desenvuelven en el espacio sino de modo sucesivo en el tiempo. Spinoza atribuye a su inagotable divinidad los atributos de la extensión y del pensamiento; nadie comprendería en Tlön la yuxtapocicion del primero (que sólo es típico de ciertos estados) y del segundo -que es un sinónimo perfecto del cosmos-. Dicho sea con otras palabras: no conciben que lo espacial perdure en el tiempo. La percepción de una humareda en el horizonte y después del campo incendiado y después del cigarro a medio apagar que produjo la quemazón es considerada un ejemplo de asociación de ideas.

Este monismo o idealismo total invalida la ciencia. Explicar (o juzgar) un hecho es unirlo a otro; esa vinculación, en Tlön, es un estado posterior del sujeto, que no puede afectar o iluminar el estado anterior. Todo estado mental es irreductible: el mero hecho de nombrarlo -id est, de clasificarlo- importa un falseo. De ello cabría deducir que no hay ciencias en Tlön -ni siquiera razonamientos. La paradójica verdad es que existen, en casi innumerable número. Con las filosofías acontece lo que acontece con los sustantivos en el hemisferio boreal. El hecho de que toda filosofía sea de antemano un juego dialéctico, una Philosophie des Als Ob, ha contribuido a multiplicarlas. Abundan los sistemas increíbles, pero de arquitectura agradable o de tipo sensacional. Los metafísicos de Tlön no buscan la verdad ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que la metafísica es una rama de la literatura fantástica. Saben que un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspectos del universo a uno cualquiera de ellos. Hasta la frase "todos los aspectos" es rechazable, porque supone la imposible adición del instante presente y de los pretéritos. Tampoco es lícito el plural "los pretéritos", porque supone otra operación imposible... Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente.2 Otra escuela declara que ha transcurrido ya todo el tiempo y que nuestra vida es apenas el recuerdo o reflejo crepuscular, y sin duda falseado y mutilado, de un proceso irrecuperable. Otra, que la historia del universo -y en ellas nuestras vidas y el más tenue detalle de nuestras vidas- es la escritura que produce un dios subalterno para entenderse con un demonio. Otra, que el universo es comparable a esas criptografías en las que no valen todos los símbolos y que sólo es verdad lo que sucede cada trescientas noches. Otra, que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres.

Entre las doctrinas de Tlön, ninguna ha merecido tanto escándalo como el materialismo. Algunos pensadores lo han formulado, con menos claridad que fervor, como quien adelanta una paradoja. Para facilitar el entendimiento de esa tesis inconcebible, un heresiarca del undécimo siglo3 ideó el sofisma de las nueve monedas de cobre, cuyo renombre escandaloso equivale en Tlön al de las aporías eleáticas. De ese "razonamiento especioso" hay muchas versiones, que varían el número de monedas y el número de hallazgos; he aquí la más común:

El martes, X atraviesa un camino desierto y pierde nueve monedas de cobre. El jueves, Y encuentra en el camino cuatro monedas, algo herrumbradas por la lluvia del miércoles. El viernes, Z descubre tres monedas en el camino. El viernes de mañana, X encuentra dos monedas en el corredor de su casa. El heresiarca quería deducir de esa historia la realidad -id est la continuidad- de las nueve monedas recuperadas. Es absurdo (afirmaba) imaginar que cuatro de las monedas no han existido entre el martes y el jueves, tres entre e1 martes y la tarde del viernes, dos entre el martes y la madrugada del viernes. Es lógico pensar que han existido -siquiera de algún modo secreto, de comprensión vedada a los hombres- en todos los momentos de esos tres plazos.

El lenguaje de Tlön se resistía a formular esa paradoja; los más no la entendieron. Los defensores del sentido común se limitaron, al principio, a negar la veracidad de la anécdota. Repitieron que era una falacia verbal, basada en el empleo temerario de dos voces neológicas, no autorizadas por el uso y ajenas a todo pensamiento severo: los verbos encontrar y perder, que comportan una petición de principio, porque presuponen la identidad de las nueve primeras monedas y de las últimas. Recordaron que todo sustantivo (hombre, moneda, jueves, miércoles, lluvia) sólo tiene un valor metafórico. Denunciaron la pérfida circunstancia algo herrumbradas por la lluvia del miércoles. que presupone lo que se trata de demostrar: la persistencia de las cuatro monedas, entre el jueves y el martes. Explicaron que una cosa es igualdad y otra identidad y formularon una especie de reductio ad absurdum, o sea el caso hipotético de nueve hombres que en nueve sucesivas noches padecen un vivo dolor. ¿No sería ridículo -interrogaron- pretender que ese dolor, es el mismo?4 Dijeron que al heresiarca no lo movía sino el blasfematorio propósito de atribuir la divina categoría de ser a unas simples monedas y que a veces negaba la pluralidad y otras no: Argumentaron: si la igualdad comporta la identidad, habría que admitir asimismo que las nueve monedas son una sola.

Increíblemente, esas refutaciones no resultaron definitivas. A los cien años de enunciado el problema, un pensador no menos brillante que el heresiarca pero de tradición ortodoxa, formuló una hipótesis muy audaz. Esa conjetura feliz afirma que hay un solo sujeto, que ese sujeto indivisible es cada uno de los seres del universo y que éstos son los órganos y máscaras de la divinidad. X es Y y es Z. Z descubre tres monedas porque recuerda que se le perdieron a X; X encuentra dos en el corredor porque recuerda que han sido recuperadas las otras... El Onceno Tomo deja entender que tres razones capitales determinaron la victoria total de ese panteísmo idealista. La primera, el repudio del solipsismo; la segunda, la posibilidad de conservar la base psicológica de las ciencias; la tercera, la posibilidad de conservar el culto de los dioses. Schopenhauer (el apasionado y lúcido Schopenhauer) formula una doctrina muy parecida en el primer volumen de Parerga und Paralipomena.

La geometría de Tlön comprende dos disciplinas algo distintas: la visual y la táctil. La última corresponde a la nuestra y la subordinan a la primera. La base de la geometría visual es la superficie, no el punto. Esta geometría desconoce las paralelas y declara que el hombre que se desplaza modifica las formas que lo circundan. La base de su aritmética es la noción de números indefinidos. Acentúan la importancia de los conceptos de mayor y menor, que nuestros matemáticos simbolizan por > y por <, Afirman que la operación de contar modifica las cantidades y las convierte de indefinidas en definidas. El hecho de que varios individuos que cuentan una misma cantidad logran un resultado igual, es para los psicólogos un ejemplo de asociación de ideas o de buen ejercicio de la memoria. Ya sabemos que en Tlön el sujeto del conocimiento es uno y eterno.

En los hábitos literarios también es todopoderosa la idea de un sujeto único. Es raro que los libros estén firmados. No existe el concepto del plagio: se ha establecido que todas las obras son obra de un solo autor, que es intemporal y es anónimo. La crítica suele inventar autores: elige dos obras disímiles -el Tao Te King y las 1001 Noches, digamos-, las atribuye a un mismo escritor y luego determina con probidad la psicología de ese interesante homme de lettres...

También son distintos los libros. Los de ficción abarcan un solo argumento, con todas las permutaciones imaginables. Los de naturaleza filosófica invariablemente contienen la tesis y la antítesis, el riguroso pro y el contra de una doctrina. Un libro que no encierra su contralibro es considerado incompleto.

Siglos y siglos de idealismo no han dejado de influir en la realidad. No es infrecuente, en las regiones más antiguas de Tlön, la duplicación de objetos perdidos. Dos personas buscan un lápiz; la primera lo encuentra y no dice nada; la segunda encuentra un segundo lápiz no menos real, pero más ajustado a su expectativa. Esos objetos secundarios se llaman hrönir y son, aunque de forma desairada, un poco más largos. Hasta hace poco los hrönir fueron hijos casuales de la distracción y el olvido. Parece mentira que su metódica producción cuente apenas cien años, pero así lo declara el Onceno Tomo. Los primeros intentos fueron estériles. El modus operandí, sin embargo, merece recordación. El director de una de las cárceles del estado comunicó a los presos que en el antiguo lecho de un río había ciertos sepulcros y prometió la libertad a quienes trajeran un hallazgo importante. Durante los meses que precedieron a la excavación les mostraron láminas fotográficas de lo que iban a hallar. Ese primer intento probó que la esperanza y la avidez pueden inhibir; una semana de trabajo con la pala y el pico no logró exhumar otro hrön que una rueda herrumbrada, de fecha posterior al experimento. Éste se mantuvo secreto y se repitió después en cuatro colegios. En tres fue casi total el fracaso; en el cuarto (cuyo director murió casualmente durante las primeras excavaciones) los discípulos exhumaron -o produjeron- una máscara de oro, una espada arcaica, dos o tres ánforas de barro y el verdinoso y mutilado torso de un rey con una inscripción en el pecho que no se ha logrado aún descifrar. Así se descubrió la improcedencia de testigos que conocieran la naturaleza experimental de la busca... Las investigaciones en masa producen objetos contradictorios; ahora se prefiere los trabajos individuales y casi improvisados. La metódica elaboración de hrönir (dice el Onceno Tomo) ha prestado servicios prodigiosos a los arqueólogos. Ha permitido interrogar y hasta modificar el pasado, que ahora no es menos plástico y menos dócil que el porvenir. Hecho curioso: los hrönir de segundo y de tercer grado -los hrönir derivados de otro hrön, los hrönir derivados del hrön de un hrön- exageran las aberraciones del inicial; los de quinto son casi uniformes; los de noveno se confunden con los de segundo; en los de undécimo hay una pureza de líneas que los originales no tienen. El proceso es periódico: el hrön de duodécimo grado ya empieza a decaer. Más extraño y más puro que todo hrön es a veces el ur. la cosa producida por sugestión, el objeto educido por la esperanza. La gran máscara de oro que he mencionado es un ilustre ejemplo.

Las cosas se duplican en Tlön; propenden asimismo a borrarse y a perder los detalles cuando los olvida la gente. Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro.

Salto Oriental, 1940.

Posdata de 1947. Reproduzco el artículo anterior tal como apareció en la Antología de la literatura fantástica, 1940 sin otra escisión que algunas metáforas y que una especie de resumen burlón que ahora resulta frívolo. Han ocurrido tantas cosas desde esa fecha... Me limitaré a recordarlas.

En marzo de 1941 se descubrió una carta manuscrita de Gunnar Erfjord en un libro de hinton que había sido de Herbert Ashe. El sobre tenía el sello postal de Ouro Preto , la carta elucidaba enteramente el misterio de Tlön. Su texto corrobora las hipótesis de Martines Estrada. A principios del siglo XVII, en una noche de Lucerna o de Londres, empezó la espléndida historia. Una sociedad secreta y benévola (que entre sus afilados tuvo a Dalgarno y después a George Berkeley) surgió para inventar un país. En el vago programa inicial figuraban los "estudios herméticos", la filantropía y la cábala. De esa primera época data el curioso libro de Andreä. Al cabo de unos años de conciliábulos y de síntesis prematuras comprendieron que una generación no bastaba para articular un país. Resolvieron que cada uno de los maestros que la integraban eligiera un discípulo para la continuación de la obra. Esa disposición hereditaria prevaleció; después de un hiato de dos siglos la perseguida fraternidad resurge en América. Hacia 1824, en Memphis (Tennessee) uno de los afiliados conversa con el ascético millonario Ezra Buckley. Éste lo deja hablar con algún desdén -y se ríe de la modestia del proyecto. Le dice que en América es absurdo inventar un país y le propone la invención de un planeta. A esa gigantesca idea añade otra, hija de su nihilismo:5 la de guardar en el silencio la empresa enorme. Circulaban entonces los veinte tomos de la Encyclopaedia Britannica; Buckley sugiere una enciclopedia metódica del planeta ilusorio. Les dejará sus cordilleras auríferas, sus ríos navegables, sus praderas holladas por el toro y por el bisonte, sus negros, sus prostíbulos y sus dólares, bajo una condición: "La obra no pactará con el impostor Jesucristo." Buckley descree de Dios, pero quiere demostrar al Dios no existente que los hombres mortales son capaces de concebir un mundo. Buckley es envenenado en Baton Rouge en 1828; en 1914 la sociedad remite a sus colaboradores, que son trescientos, el volumen final de la Primera Enciclopedia de Tlön. La edición es secreta: los cuarenta volúmenes que comprende (la obra más vasta que han acometido los hombres) serían la base de otra más minuciosa, redactada no ya en inglés, sino en alguna de las lenguas de Tlön. Esa revisión de un mundo ilusorio se llama provisoriamente Orbis Tertius y uno de sus modestos demiurgos fue Herbert Ashe, no sé si como agente de Gunnar Erfjord o como afiliado. Su recepción de un ejemplar del Onceno Tomo parece favorecer lo segundo. Pero ¿y los otros? Hacia 1942 arreciaron los hechos. Recuerdo con singular nitidez uno de los primeros y me parece que algo sentí de su carácter premonitorio. Ocurrió en un departamento de la calle Laprida, frente a un claro y alto balcón que miraba el ocaso. La princesa de faucigny Lucinge había recibido .de Poitiers su vajilla de plata. Del vasto fondo de un cajón rubricado de sellos internacionales iban saliendo finas cosas inmóviles: platería de Utrecht y de París con dura fauna heráldica, un samovar. Entre ellas -con un perceptible y tenue temblor de pájaro dormido- latía misteriosamente una brújula. La princesa no la reconoció. La aguja azul anhelaba el norte magnético; la caja de metal era cóncava; las letras de la esfera correspondían a uno de los alfabetos de Tlön. Tal fue la primera intrusión del mundo fantástico en el mundo real. Un azar que me inquieta hizo que yo también fuera testigo de la segunda. Ocurrió unos meses después, en la pulpería de un brasilero, en la Cuchilla Negra. Amorim y yo regresábamos de Sant'Anna. Una creciente del río. Tacuarembó. nos obligó a probar (y a sobrellevar) esa rudimentaria hospitalidad. El pulpero nos acomodó unos catres crujientes en una pieza grande, entorpecida de barriles y cueros. Nos acostamos, pero no nos dejó dormir hasta el alba la borrachera de un vecino invisible, que alternaba denuestos inextricables con rachas de milongas -más bien con rachas de una sola milonga. Como es de suponer, atribuimos a la fogosa caña del patrón ese griterío insistente... A la madrugada, el hombre estaba ,muerto en el corredor. La aspereza de la voz nos había engañado: era un muchacho joven. En el delirio se le habían caído del tirador unas cuantas monedas y un cono de metal reluciente, del diámetro de un dado. En vano un chico trató de recoger ese cono. Un hombre apenas acertó a levantarlo. Yo lo tuve en la palma de la mano algunos minutos: recuerdo que su peso era intolerable y que después de retirado el cono, la opresión perduró. También recuerdo el círculo preciso que me grabó en la carne. Esa evidencia de un objeto muy chico y a la vez pesadísimo dejaba una impresión desagradable de asco y de miedo. Un paisano propuso que lo tiraran al río correntoso. Amorim lo adquirió mediante unos pesos. Nadie sabía nada del muerto, salvo "que venía de la frontera". Esos conos pequeños y muy pesados (hechos de un metal que no es de este mundo) son imagen de la divinidad, en ciertas religiones de Tlön.

Aquí doy término a la parte personal de mi narración. Lo demás está en la memoria (cuando no en la esperanza o en el temor) de todos mis lectores. Básteme recordar o mencionar los hechos subsiguientes, con una mera brevedad de palabras que el cóncavo recuerdo general enriquecerá o ampliará. Hacia 1944 un investigador del diario The American (de Nashville, Tennessee) exhumó en una biblioteca de Memphis los cuarenta volúmenes de la Primera Enciclopedia de Tlön. Hasta el día de hoy se discute si ese descubrimiento fue; casual o si lo consintieron los directores del todavía nebuloso Orbís Tertius. Es verosímil lo segundo. Algunos rasgos increíbles del Onceno Tomo (verbigracia, la multiplicación de los hrönir) han sido eliminados o atenuados en el ejemplar de Memphis; es razonable imaginar que esas tachaduras obedecen al plan de exhibir un mundo que no sea demasiado incompatible con el mundo real. La diseminación de objetos de Tlön en diversos países complementaria ese plan...6 El hecho es que la prensa internacional voceó infinitamente el "hallazgo". Manuales, antologías, resúmenes, versiones literales, reimpresiones autorizadas y reimpresiones piráticas de la Obra Mayor de los Hombres abarrotaron y siguen abarrotando la tierra. Casi inmediatamente, la realidad cedió en más de un punto. Lo cierto es que anhelaba ceder. Hace diez años bastaba cualquier simetría con apariencia de orden -el materialismo dialéctico, el antisemitismo, el nazismo- para embelesar a los hombres. ¿Cómo no someterse a Tlön, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado? Inútil responder que la realidad también está ordenada. Quizá lo esté, pero de acuerdo a leyes divinas -traduzco: a leyes inhumanas- que no acabamos nunca de percibir. Tlön será un laberinto, pero es un laberinto urdido por hombres, un laberinto destinado a que lo descifren los hombres.

El contacto y el hábito de Tlön han desintegrado este mundo. Encantada por su rigor, la humanidad olvida y toma a olvidar que es un rigor de ajedrecistas, no de ángeles. Ya ha penetrado en las escuelas el (conjetural), "idioma primitivo" de Tlön; ya la enseñanza de su historia armoniosa (y llena de episodios conmovedores) ha obliterado a la que presidió mi niñez; ya en las memorias un pasado ficticio ocupa el sitio de otro, del que nada sabemos con certidumbre -ni siquiera que es falso. Han sido reformadas la numismática, la farmacología y la arqueología. Entiendo que la biología y las matemáticas aguardan también su avatar... Una dispersa dinastía de solitarios ha cambiado la faz del mundo. Su tarea prosigue. Si nuestras previsiones no erran, de aquí cien años alguien descubrirá los cien tomos de la Segunda Enciclopedia de Tlön.

Entonces desaparecerán del planeta el inglés y el francés y el mero español. El mundo será Tlön. Yo no hago caso, yo sigo revisando en los quietos días del hotel de -Adrogué una indecisa traducción quevediana (que no pienso dar a la imprenta) del Urn Burial de Browne.

___________________________

1Haslam ha publicado también A General History of Labyrinths.

2Russell. (The Analisis of Mind, 1921, página 159) supone que el planeta ha sido creado hace pocos minutos, provisto de una humanidad que "recuerda" un pasado ilusorio.

3Siglo, de acuerdo con el sistema duodecimal, significa un período de ciento cuarenta y cuatro años.

4En el día de hoy, una de las iglesias de Tlón sostiene platónicamente que tal dolor, que tal matiz verdoso del amarillo, que tal temperatura, que tal sonido, son la única realidad. Todos los hombres, en el veniginoso instante del coito, son el mismo hombre. Todos los hombres que repiten una línea de Shakespeare, son William Shakespeare.

5Buckley era librepensador, fatalista y defensor de la esclavitud.

6Queda, naturalmente, el problema de la matesia de algunos objetos.

Capangas:

The companies arrive in the jungle with airplanes, agronomists, lawyers, political connections, government money and hired thugs, known as capangas, whose job is to protect disputed land boundaries from invasion by new squatters and to evict families from land claimed by the company.

Thugs : Miermbro de una secta de asesinos fanaticos de la india; Asesino

Capangas: asesino contratado por las empresas que trabajan en el brazil para proteger las tierras en disputa de la invasión de intrusos (squatters) y para echar a las familias e la tierras clamadas por la compania.

Alfonso Reyes: Nació en Monterrey 1889, murió en la Ciudad de México en 1959. Participó en la fundación del Ateneo de la Juventud (1910) y publicó a los veintiún años su primer libro: Cuestiones estéticas. De 1914 a 1924 vivió en Madrid, donde sobresalió como periodista literario, investigador, traductor, crítico y cuentista. Diplomático en Francia, Argentina y Brasil, volvió a su país en 1939 para organizar el hoy Colegio de México. Fue la época de sus trabajos unitarios (El deslinde, La crítica en la edad ateniense), sin desmedro de los ensayos breves y libres, crónicas en las que nadie lo ha superado y guardan, tal vez, lo mejor de su estilo (de Simpatías y diferencias, 1924, a Las burlas veras, 1959). Inteligencia ávida de encerrar en palabras todos los estímulos del mundo, el poeta Alfonso Reyes no tiene entre nosotros antecedentes ni continuadores directos. Es uno de los primeros que incorporan a la moderna lírica española el prosaísmo de tradición inglesa —un prosaísmo que alterna la finura con la sabia ramplonería, el juego y la canción. En él lo más clásico es sinónimo de lo más popular. Humor y nostalgia, elegía y descripción. Aun cuando para objetivarlas refiera las emociones a un tema mítico ("Ifigenia cruel", 1924), escribe un verso que se diría a media voz, a contracorriente de las facilidades rítmicas del castellano. La secreta unidad de su obra quebranta la distinción de géneros: en Reyes la excelencia del prosista es también la excelencia del poeta que fue en todo momento.*

Su poesía, escrita entre 1906 y 1958, está en Constancia poética, tomo X de sus Obras completas (1959). Gerardo Deniz publicó en 1993 una antología de su poesía bajo el título Una ventana inmensa: antología poética.

Drieu La Rochelle, Pierre

French writer of novels, short stories, and political essays whose life and works illustrate the malaise common among European youth after World War I.

Drieu, the brilliant son of a middle-class family, attended the École des Sciences Politique with the intention of entering diplomatic service. His plans, however, were interrupted by World War I, in which he fought and was wounded. He--like many others of his generation--emerged from the war disillusioned, and he began a lifelong search for a sound moral and philosophical approach to life. He briefly became involved in the Surrealist movement. Characteristic novels of this period include his first novel, L'Homme couvert de femmes (1925; "The Man Covered With Women"), and Le Feu follet (1931; The Fire Within, or Will o' the Wisp; filmed by Louis Malle in 1963). Le Feu follet is the story of the last hours in the life of a young bourgeois Parisian addict who kills himself. In one fashion or another, the subject of decadence and the general loss of moral fibre in postwar French society was to remain a subject of major concern throughout his life.

His later works include La Comédie de Charleroi (1934; The Comedy of Charleroi and Other Stories), a memoir of the war; Rêveuse bourgeoisie (1937; "Dreamworld Bourgeoisie"); and, perhaps his best known novel, Gilles (1939). Having worked through several political ideologies, Drieu eventually settled on fascism. He collaborated with the Vichy government during World War II, and, shortly after the liberation of France, he committed suicide. His Récit secret (1961; Secret Journal and Other Writings) and Mémoires de Dirk Raspe (1966) were among a number of his works that were published posthumously.

Benedict de Spinoza

Chronology from Middle Tennessee State University

Dutch Jewish rationalist. Baruch or Benedict de Spinoza was born in Amsterdam into a distinguished Jewish family, exiled from Spain and living in the relative religious freedom of the Netherlands. He attended the Jewish school, and became learned in the work of Jewish and Arabic theologians. However, contact with dissident Christian movements, and with the with the scientific and philosophical thought of Descartes, led Spinoza to distance himself from orthodox life, and in 1656 he was deemed a heretic, cast out of the synagogue, and cursed with all the curses of the firmament.

For a short time Spinoza was exiled from Amsterdam, but he returned and began a life supporting himself by grinding lenses and teaching. In 1660 he moved to Voorburg and then on to the Hague, where he lived with great fugality on a small pension. In 1672 Spinoza undertook a small diplomatic mission to the invading French army, but on his return was under suspicion as a spy, and narrowly escaped being killed by the mob. Spinoza lived out his remaining years in the same frugal state, writing and corresponding. He died of phthisis, possibly brought on by his trade as a lens-grinder. There remain numerous testimonies to his simplicity, virtue, charm, and courage.

 

3. Geoffrey E. Hinton's Biographical Sketch

Geoffrey Hinton received his BA in experimental psychology from Cambridge in 1970 and his PhD in Artificial Intelligence from Edinburgh in 1978.  He did postdoctoral work at Sussex University and the University of California, San Diego and spent five years as a faculty member in the Computer Science department at Carnegie-Mellon University.

Ouro Preto is nestled in the mountains of Minas Gerais in Brazil. The city was founded in the seventeenth century by a group of explorers who stayed when they found gold. The gold was covered by a thin layer of iron oxide making it appear black, hence the name of the city, Ouro Preto. The huge gold rush resulted in a boom in population and construction, dominated by ornate churches. The old town still appears lost in time with cobblestones streets and buildings hundreds of years old.

Este cuento gira más alrededor del entramado de relaciones intertextuales que de la trama. Las referencias a la historia de las fuentes documentales y a los contenidos de dichos documentos, que usualmente refieren historias temporalmente ubicadas, sugieren que un acercamiento al texto que pase por la comprensión de la temporalidad. La tabla que sigue identifica todas las referencias a la temporalidad, en orden de aparición. Propone además una interpretación de la ubicación espacio-temporal de la voz del narrador y la fuente documental que usa. Cuando la fuente documental es el cuento mismo se le denomina "artículo"; cuando no, se cita el título correspondiente. Además, se identifica la ubicación espacio-temporal de la acción y la página de la referencia. También se indica la función temporalmente determinada (nota documental, o acción narrativa); y, finalmente, se consigna el texto del cuento del que se infiere la información de la fila.

a) Voces narrativas principales :

Voces narrativas principales.

Voz

Tiempo de la fuente

Espacio de la fuente

Figurativización de la fuente

Tiempo referido

Pág

Espacio referido

Pág

Función

Cita

1947

1940

Salto oriental

Artículo

1940

24

Salto oriental

24

Nota documental

1940. Salto Oriental

1947

1947

Hotel

Posdata

1947

24

Hotel

30

Nota documental

Posdata de 1947

b) El artículo de 1940 editado en 1947.

b.1) Noticias de Uqbar :

Artículo : voz de personaje - narrador "Borges" (Hotel en Salto Oriental, 1940)

Tiempo de la fuente

Espacio de la fuente

Figurativización de la fuente

Tiempo referido

Pág

Espacio referido

Pág

Función

Cita

1917

Anglo-American Cyclopaedia

1917

9

Nueva York

9

Nota documental

la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedia (Nueva York, 1917)

1917

Anglo-American Cyclopaedia

1902

9

Londres

9

Nota documental

y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902

1940

Hotel

Memoria

1935

9

Hotel

9

Cena con Bioy

El hecho se produjo hará unos cinco años. Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y....

1940

Hotel

Memoria

1935

9

Hotel

9

Llamada de Bioy

Al día siguiente, Bioy me llamó desde Buenos Aires

1940

Hotel

Memoria

1935

9

Hotel

9

Lectura con Bioy

A los pocos días lo trajo

1917

Anglo-American Cyclopaedia

s. XIII

11

Uqbar

11

Historia en Uqbar

En la sección histórica (página 920) supimos que a raíz de las persecuciones religiosas del siglo XIII...

1917

Anglo-American Cyclopaedia

1874

12

Nota documental

el tercero -Silas Haslam : History of the land called Uqbar, 1874.

1917

Anglo-American Cyclopaedia

1641

12

Nota documental

el primero, Lesbare und lesenswerthe Bemerkungen über das Land Ukkbar in Klein-Asien data de 1641 y es obra de Johannes Valentinus Andrëa

1940

Hotel

Memoria

1935

12

Biblioteca Nacional

12

Pesquisa propia

Esta noche visitamos la Biblioteca Nacional.

1940

Hotel

Memoria

1935

12

Librería de Corrientes y Talcahuano

12

Pesquisa ajena

Al día siguiente, Carlos Mastronardi... Naturalmente, no dio con el menor indicio de Uqbar.

b.2) Noticias de Tlön :

b.2.1) Muerte de Ashe

Aparición y lectura de la First Encyclopaedia of Tlön

Tiempo de la fuente

Espacio de la fuente

Figurativización de la fuente

Tiempo referido

Pág

Espacio referido

Pág

Función

Cita

1940

Hotel

Memoria

Infancia

13

Hotel

13

Recuerdo de Ashe

Algún recuerdo limitado y menguante de Herbert Ashe... persiste en el Hotel de Adrogué...

1940

Hotel

Memoria

Hotel

Recuerdo de Ashe

Una tarde, hablamos del sistema duodecimal de numeración

1940

Hotel

Memoria

Hotel

Recuerdo de Ashe

Ocho años que lo conocíamos y no había mencionado nunca su estadía en esa región...

1940

Hotel

Memoria

sept. 1937

13

Hotel

Muerte de Ashe

En septiembre de 1937 (no estábamos nosotros en el hotel) Herbert Ashe murió de la rotura de un aneurisma.

1940

Hotel

Memoria

sept. 1937

14

Hotel

Aparición de A first Encyclopaedia of Tlön.

Días antes, había recibido del Brasil un paquete sellado y certificado. Era un libro en octavo mayor.

1940

Hotel

Memoria

1937

14

Bar del hotel

14

Aparición de A first Encyclopaedia of Tlön.

Ashe lo dejó en el bar, donde - meses después - lo encontré.

1940

Hotel

Memoria

T

14

Hotel

Nota documental

A first Encyclopaedia of Tlön. Vol. XI. Hlaer to Jangr. No había indicación de fecha ni de lugar.

1940

Hotel

Memoria

1935

14

Hotel

Recapitulación de la trama (recuerdo)

Hacía dos años que yo había descubierto en un tomo de cierta enciclopedia pirática una somera descripción de un falso país ;

1940

Hotel

Memoria

1937

14

Hotel

Aparición de A first Encyclopaedia of Tlön.

Ahora me deparaba el azar algo más precioso y más arduo. Ahora tenía en las manos un vasto fragmento metódico de la historia total de un planeta desconocido,

1940

Hotel

Memoria

1937-39

15

Mundo real

Recepción inicial de A first Encyclopaedia of Tlön.

Al principio se creyó que Tlön era un mero caos, una irresponsable licencia de la imaginación;

1940

Hotel

Memoria

1940

15

Mundo real

Recepción actual de A first Encyclopaedia of Tlön.

Ahora se sabe que es un cosmos y las íntimas leyes que lo rigen han sido formuladas, siquiera en modo provisional.

b.2.2) Lectura de la First Encyclopaedia of Tlön

Lectura de la First Encyclopaedia of Tlön

Tiempo de la fuente

Espacio de la fuente

Figurativización de la fuente

Tiempo referido

Pág

Espacio referido

Pág

Función

Cita

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

s. XI (t)

19

Tlön

19

Historia en Tlön.

Un heresiarca del undécimo siglo (2) ideó el sofisma de las nueve monedas de cobre

1940

Hotel

Memoria

Tt

19

Mundo real

19

Nota documental.

2.- Siglo, de acuerdo con el sistema duodecimal, significa un período de ciento cuarenta y cuatro años.

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

s. XI o XII (t)

21

Tlön

Historia en Tlön.

Increíblemente, esas refutaciones no resultaron definitivas. A los cien años de enunciado el problema, un...

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Poco antes de Tt

23

Tlön

Historia en Tlön.

Hasta hace poco los hrönir fueron hijos casuales de la distracción y el olvido.

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Tt - 100

23

Tlön

Historia en Tlön.

Parece mentira que su metódica producción cuente apenas cien años, pero así lo declara el Onceno Tomo.

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Tt - 100

23

Tlön

Historia en Tlön.

Los primeros intentos fueron estériles.

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Tt - 100

23

Tlön

Historia en Tlön.

Durante los meses que precedieron a la excavación

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Tt - 100

23

Tlön

Historia en Tlön.

Una semana de trabajo

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Tt - 100

23

Tlön

Historia en Tlön.

Este se mantuvo secreto y se repitió después en cuatro colegios

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Tt

24

Tlön

Historia en Tlön.

Las investigaciones en masa producen objetos contradictorios; ahora se prefiere los trabajos individuales y casi improvisados.

Tt

¿Tlön o Uqbar?

First Encyclopaedia of Tlön

Tt

24

Tlön

Historia en Tlön.

La metódica elaboración de hrönir (dice el Onceno Tomo) ha prestado servicios prodigiosos a los arqueólogos. Ha permitido interrogar y hasta modificar el pasado, que ahora no es menos plástico y menos dócil que el porvenir.

1940

Hotel

Artículo

1940

24

Salto Oriental

24

Nota documental

1940. Salto Oriental

c) La posdata de 1947

c.1) Historia documental de Orbis Tertius :

Partes: 1, 2, 3


Posdata : voz de personaje - narrador "Borges" (Hotel de Adrogué, 1947)

Tiempo de la fuente

Espacio de la fuente

Figura de la fuente

Tiempo referido

Pág

Espacio referido

Pág

Función

Cita

1947

Hotel

Posdata

1947

24

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