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El referente político de la cultura en el pensamiento de Carlos Rafael Rodríguez (1950–1962) (página 4)




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En Cuba – después del triunfo de la revolución – hubo gente que quiso imponerlo, que luchó por eso, pero jamás se impuso el realismo socialista como política oficial (63).

Carlos Rafael Rodríguez criticó igualmente y llamó a combatir la idea de que el verdadero arte es todavía inaccesible a las grandes masas, pero por otra parte, con vigencia total en la actualidad, destacaba que "un espectáculo teatral, una empresa literaria, exigen trabajo, preparación, bagaje cultural y técnico. No puede hacerse teatro de masa solo con buenos propósitos, sin conocer y dominar la técnica teatral en todas sus manifestaciones. El poco más o menos en materia de arte no puede ser justificado con referencias al propósito revolucionario que anima a los creadores, a los que llevan a escena una obra" (64). Y al describir las especificidades de la lucha de clases en el sector artístico decía: "Derrotar a la burguesía en el terreno artístico es superar sus hallazgos mejores, proyectándose por sobre su nivel. Pretender que se vence a Hindemith con música de charanga inspirada en temas populares o revolucionarios, o querer dejar atrás a Annouilh con obras hechas a prisa, sin marca de excelencia, es en definitiva, ayudar a la victoria de las corrientes decadentistas" (65).

La importancia del tema de la herencia cultural se realzó en la resolución al señalar que: ". sin acudir a las fuentes culturales del pasado no podremos hacer obra de pensamiento o arte de verdadero calado. En este sentido para nosotros – expresaba – es indispensable la reevaluación del siglo XIX cubano, con sus grandes manifestaciones ideológicas, musicales y poéticas" (66). Por otra parte como muestra de una profunda dialéctica se decía que ". A la vez que hurgamos en las fuentes nacionales de la cultura, hemos de estar siempre avizores contra toda inclinación de nacionalismo cultural". "Nuestra fidelidad a lo propio no puede convertirse en estrechez particularista". . "Hemos de esforzarnos por obtener los modos cubanos en el arte, sin excluir por ello toda influencia universal aprovechable. Si rechazamos el cosmopolitismo amorfo, no menos peligroso resulta el patrioterismo cultural" (67).

Cosmopolitismo amorfo y patrioterismo cultural, fueron los dos términos que Carlos Rafael Rodríguez utilizó siguiendo la denuncia martiana de la falsa erudición y del aldeano vanidoso, para designar los dos extremos negativos dentro del frente cultural, de la compleja dialéctica entre lo singular y lo universal y que de manera recurrente va a citar en sus trabajos de análisis sobre la cultura cubana en la década del cincuenta, refiriéndose como expresión el primero, para designar al proceso de norteamericanización del arte y la cultura en general, en tanto el segundo término será tomado para caracterizar la posición que bloquea toda posible vía hacia la universalidad auténtica en términos culturales.

La advertencia sobre la forma correcta de asumir la compleja dialéctica a través de una proyección política no ha perdido valor en la actualidad en la sociedad cubana, donde ambos peligros se reeditan dentro del mundo cultural, incluso con la cómplice participación en ocasiones de importantes medios de información locales y nacionales.

En el orden práctico la resolución indicó entre otras vías para la consecución de sus objetivos programáticos, dos que recayeron bajo la responsabilidad de Carlos Rafael Rodríguez, no solo por su condición de secretario de propaganda, sino por sus conocimientos, dotes organizativas, profunda cultura y extrema sensibilidad para relacionarse en el mundo intelectual, se trata de la publicación de una revista (68) que a la vez sería dirigida por él, y la creación de una organización amplia en la que tuvieran cabida, escritores, artistas y científicos sobre la base de las concepciones del deslinde.

Surgió así la Sociedad Cultural "Nuestro Tiempo", que tuvo en Carlos Rafael Rodríguez su máximo inspirador (69).

". Lo significativo de "Nuestro Tiempo" – destaca Carlos Rafael Rodríguez – es que no se trataba, no fue, un agrupamiento meramente político, sino una genuina organización de cultura" (70). "No podrá hallarse allí – afirmaba – ningún dogmatismo infecundo ni presencia sectaria que cerrara caminos. Desde el primer momento." "Si Nuestro Tiempo hubiera sido escenario para militantes ya convencidos de la ideología marxista – leninista, su resonancia habría resultado mínima, porque la influencia directa del ideario socialista era todavía escasa" (71).

La visión orientadora de Carlos Rafael Rodríguez sobre La Sociedad Cultural, permitió que esta admitiera todos los ismos y no se afiliara a ninguno, y por otra parte negó toda pretensión de proscribir del arte cualquier manifestación que no estuviese tarada por una perceptible posición contrarrevolucionaria. "No midió – además al decir de Carlos Rafael Rodríguez – la excelencia del arte por su acercamiento mayor o menor a la expresión realista del objeto" (72), con lo que quedó claro su distanciamiento del llamado realismo socialista como política cultural del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Carlos Rafael Rodríguez afirmaba que "el acierto de esa posición y de ese enfoque político de la cultura lo confirmó años más tarde Fidel Castro, al definir que dentro de la revolución todo era posible para la creación cultural y contra la revolución nada sería admitido" (73).

Lo aportativo de Carlos Rafael Rodríguez en el orden práctico junto a Juan Marinello y Mirta Aguirre, como la verdadera dirigencia del movimiento, reconocido así por su primer y único presidente, el musicólogo Harold Gratmatges (74), pudiera resumirse en el hecho de que casi ninguna personalidad relevante de la cultura cubana en los años cincuenta, abandonó la revolución e incluso muchos, después del triunfo, transitaron hacia posiciones marxistas o comprometidas con esa ideología (75).

"Cuando triunfó la revolución sucedió entonces – dice Harold Gratmatges – una cosa muy curiosa, que no hubo que ir a buscar intelectuales a ningún lado, sino que éramos todos miembros de Nuestro Tiempo y lo que hicimos fue pasarnos a nuestras propias especialidades y responsabilidades: los músicos empezamos a organizar (al igual que los demás creadores) la enseñanza artística de manera vertical, dándole un reglamento, una metodología, y se produjo también , porque ya existía esa sección de cine, el nacimiento del ICAIC, con Alfredo Guevara a la cabeza y ahí se desarrolló Titón, por un lado, Santiago Álvarez por otro, José Massip . esas fueron las consecuencias de lo que realmente significó la institución en su período de existencia" (76).

El propio Carlos Rafael Rodríguez refiere que "en Nuestro Tiempo surgió el verdadero cine cubano, el que hoy sitúa a la revolución al más alto nivel mundial de la cinematografía (77).

Sin dudas hay que admitir que los avances experimentados en tan poco plazo por una joven e inexperta revolución en la dimensión artística de la cultura se debieron a que la organización creada con su estructura organizativa y los talentos que en ella se desarrollaron facilitaron la continuidad, al prolongar el pasado mejor de Cuba en esa dirección y proyectar la obra emprendida hacia el futuro, algo que no ha sido posible en otros procesos revolucionarios, y en ello hay que destacar la labor de Carlos Rafael Rodríguez.

Armando Hart destacó que:

"Con sensibilidad estética y vocación para la política culta, Carlos Rafael Rodríguez, logró entender los procesos de creación artística. Resultó decisiva su participación en la gestión de la Sociedad Cultural "Nuestro Tiempo", emblemática por haber articulado los mejores talentos artísticos, los ímpetus de la vanguardia y los afanes de justicia. Es – dijo – una de las memorias sagradas de la cultura" (78).

La sensibilidad estética de Carlos Rafael Rodríguez, lo llevó a reconocer que mucho arte sin trascendencia social inmediata, es válido por sí mismo, por su contenido estético. Por su capacidad de suministrar un puro goce espiritual (79), ideas como éstas, rompían con enfoques en extremos dogmáticos, aplicados en el otrora campo socialista este – europeo y en la antigua Unión Soviética, que provocaron como se ha planteado innumerables conflictos entre los directivos de la política cultural y los creadores, que desembocaron en muchos casos en contradicciones políticas de carácter antagónico, con un beneficio exclusivo para los planes desestabilizadores del imperialismo. Carlos Rafael Rodríguez no solo denunció estas prácticas, sino que contribuyó a que institucionalmente no se crearan condiciones para su manifestación, al redactar el Capítulo treinta y ocho de la primera Constitución Socialista cubana (80), donde se proclama el reconocimiento a los creadores a utilizar las formas que les parezcan más apropiadas en su obra artística.

En este epígrafe de intento de destaque del aporte teórico – práctico de Carlos Rafael Rodríguez a la lucha política en el frente cultural, en la década del cincuenta, no puede dejar de mencionarse, su labor divulgadora del marxismo y de la cultura en general, como acción revolucionaria.

La intención responde a una aseveración de José Cantón Navarro de que "Carlos Rafael Rodríguez, es una de las personalidades que más aportó al desarrollo de la cultura en el siglo XX cubano" (81) y al hecho de que quizás algunos puedan considerar que no hay descubrimientos originales en la relación estudiada, en el pensamiento de Carlos Rafael Rodríguez o de que como se ha planteado es solo un abridor de caminos.

Gramcsi puede ayudar en esa intención cuando afirma "Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos originales; significa también, y especialmente, difundir verdades ya descubiertas, "socializarlas", por así decir, convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral. Que una masa de hombres sea llevada a pensar coherentemente y en forma unitaria la realidad presente, es un hecho filosófico mucho más importante y original que el hallazgo, por parte de un genio filosófico, de una nueva verdad que sea patrimonio de pequeños grupos de intelectuales" (82).

Néstor Kohan por otra parte, señala que: "Uno de los problemas históricos más importantes que toda cultura, filosofía y concepción del mundo debe afrontar es el modo en que se hace masiva, se socializa, en el momento en que disputa la hegemonía en el seno del sentido común o, para decirlo con palabras del joven Marx, el de la forma en que puede devenir fuerza material cuando se encarna en las masas. El momento en que la filosofía deviene política "(83).

Para Carlos Rafael Rodríguez, la tarea que recuerda con más cariño es precisamente "El haber divulgado durante medio siglo el marxismo y el leninismo..." (84).

En la década de los años cincuenta, además de los setecientos setenta artículos (85), que escribió, entre los que se destacan temas políticos, económicos, históricos, filosóficos, polémicas con intelectuales de la época de todas las tendencias, temas de arte y de cultura en general, defensa del socialismo mundial, entre otros, todos con un enfoque marxista, fundó y dirigió un periódico semanal y cuatro revistas (86), publicó nueve libros y folletos (87), e impartió conferencias a diversos auditorios y participó en decenas de programas radiales.

La actividad divulgadora del marxismo en los años cincuenta realizada por Carlos Rafael Rodríguez se hizo acompañar, al decir de Ana Cairo, por una prosa con dominio y precisión de las posibilidades semánticas de los vocablos, para expresar un pensamiento entrenado en el riguroso ejercicio de la lógica dialéctica (88).

En los cincuenta, los ensayos escritos por Carlos Rafael Rodríguez, pueden agruparse en tres grupos temáticos que son: Estados Unidos (89), Defensa del marxismo – leninismo y de la URSS (90) y Cuba (91).

Los ensayos sobre Estados Unidos y los cientos de artículos que los acompañaron sobre todo, los publicados por "Respuestas", tienen el inestimable valor de que informan, enjuician y denuncian desde las posiciones del marxismo – leninismo, la etapa de la llamada "Guerra Fría", en la que se manifestaron no pocos síntomas del fascismo en Estados Unidos (92).

La temática sobre la defensa del marxismo – leninismo, del sistema socialista mundial y de la URSS, en los trabajos de Carlos Rafael Rodríguez, adquirió un peso enorme, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo, pues la campaña anticomunista en Cuba llegó a alcanzar niveles demenciales (93).

De toda la ensayística sobre la revolución del treinta, redactada en Cuba de importante valor como experiencias para las nuevas contiendas revolucionarias, la investigadora Ana Cairo considera que la Misión Welles, escrita por Carlos Rafael Rodríguez en 1957, puede considerarse "... Una meditación insuperada sobre la actuación política del gabinete de Roosevelt en 1933 y sobre la interinfluencia de la situación latinoamericana en las decisiones yanquis sobre el problema cubano" y considera además – que este trabajo aporta – "... un análisis en sistema aplicado a un hecho histórico" (94) de importante valor metodológico.

La difusión de la cultura como acción revolucionaria, con una intención revolucionaria, presente a lo largo de toda la obra de Carlos Rafael Rodríguez , encuentra un artículo escrito por él en la revista "Respuestas", que puede considerarse clásico para fundamentar esa faceta aportativa, dentro de la relación investigada, se trata de "Otro caballo de Troya", en él expone las verdaderas intenciones de la donación a Cuba por la millonaria norteamericana Ana Hyat Huntington de la "estatua ecuestre", una obra escultórica de siete metros de alto sobre la que los pobladores más humildes de la ciudad de la Habana, se preguntaban su significado, sin que nadie les explicara realmente lo que la obra representaba. Carlos Rafael Rodríguez dando muestra de profundos conocimientos sobre esculturas, aprovechó con un lenguaje sencillo, para exponer las formas básicas de la apreciación artística que le permitieran enseñar al pueblo a conocer su verdadero significado colonizante y discriminatorio (95) y mostró además cuál era el verdadero mensaje cultural que las masas necesitaban se les proporcionara para comprender mejor la realidad y transformarla.

La socialización de verdades ya descubiertas, realizadas por Carlos Rafael Rodríguez, para convertirlas en base de acciones vitales de proyección revolucionaria y para permitir el desarrollo de un pensamiento coherente que logre captar de forma unitaria la realidad, como enseñanza gramsciana, puede apreciarse con solo leer cuadernos de arte y ciencia, donde publicó los resultados de las principales investigaciones realizadas por la ciencia a nivel mundial. En el primer número de esta revista, a manera de presentación, que expusiera el objetivo de la publicación escribió, "Una cultura, un arte, una ciencia, cerradas en sí mismas, privadas de comunicación e intercambio, están irremediablemente condenadas al agotamiento y la agonía" . "Nada más absurdo, más ajeno a la sustancia misma de lo cultural, por ello, que el intento de aislar a los pueblos, interrumpir el dialogo de los científicos, los escritores, los músicos, erigir barreras de odio o de silencio entre culturas. Y, por desdicha, vivimos bajo ese signo" (96).

Carlos Rafael Rodríguez y la Reforma Universitaria de 1962

La visión desde la política de la dimensión educacional de la cultura como se ha planteado, fue objeto de análisis por Carlos Rafael Rodríguez desde los años 30, con no pocos elementos aportativos, sin embargo es en el diseño de la Reforma universitaria elaborado por él junto a Regino Boti y Armando Hart entre 1960 y el 10 de enero de 1962 cuando se puso en vigor, es donde se encuentran sus aportes más relevantes.

La Reforma Universitaria no podía ser un trabajo acabado como el mismo reconoce, pues dio respuesta no sólo a necesidades acumuladas por siglos, sino a los reclamos urgentes de una revolución en materia de formación de profesionales que ocuparan lo más rápido posible el puesto de los que marcharon hacia Estados Unidos.

La reforma fue proyectada, luego de un profundo estudio de la trayectoria histórica de la Universidad cubana y latinoamericana desde el siglo XIX y tomando como hilo conductor en el siglo XX, el famoso movimiento de Córdova, en que la juventud estudiantil argentina expresó las inquietudes comunes a los estudiantes de toda América Latina frente a la crisis de la docencia Superior (97). El pensamiento de Mella es tomado por sus autores como referente para el análisis histórico previo (98) y para fundamentar que la reforma que se propone debía ser parte de una transformación mayor en el orden económico-social, único garante de que la reforma pueda ser total y no quedara en los marcos de una reforma parcial como lo máximo que pudiera aspirarse en las condiciones de una transformación revolucionaria que no rebasara la etapa democrático-burguesa.

El alcance y contenido de la reforma debía expresarse según sus diseñadores en las respuestas a tres interrogantes: "¿Qué se va a estudiar?, ¿Cómo se va a estudiar?, ¿Quiénes van a estudiar?

La reforma se propuso destruir las concepciones de dominación neocolonial imperialista que impedían por ejemplo, que en las universidades surgieran estudios de ingenierías tales como las de Minas, necesarios al país, pero innecesarios para sus verdaderos dueños que mantenían los recursos minerales de Cuba como simple reserva de monopolios como la Bethlehan Steel (99).

Carlos Rafael Rodríguez señalaba para fundamentar su propuesta de nuevas carreras y planes de estudios que:

".las ciencias básicas, relacionadas siempre, de un modo u otro, con las carreras tecnológicas a las que sirven y de las cuales parten para sus grandes abstracciones, dormitaban vegetativamente "y que un "país que produjo a Poey y Carlos de la Torre (eminentes naturalistas) no recibía la menor atención para el desarrollo de sus naturalistas y biólogos. (100)

".El primer gran vuelco de la Reforma Universitaria – decía Carlos Rafael Rodríguez en 1962 – consiste en cambiar la estructura de las carreras "(101) de acuerdo con los nuevos planes de desarrollo del país.

La Reforma de la Enseñanza Superior, no se proyectó ajena a la necesaria reforma de las enseñanzas precedentes, que Carlos Rafael Rodríguez consideraba imprescindible al destacar que ".el trabajo que hay que realizar en la docencia secundaria para que estudiantes cubanos adquieran la formación matemática, física y química que hoy es esencial, y que nuestras escuelas de ayer sólo administraban en dosis ridículas, es de proporciones incalculables "(102)

Un nuevo médico se propuso crear la reforma, ".capaz de resolver los problemas que plantea una medicina preventiva –curativa integral, conocedor de la relación directa que existe entre la salud y el subdesarrollo económico y consciente de su papel en una sociedad socialista "(103) algo que los que no han leído sobre la reforma les parece que son planteos hechos en el siglo XXI cubano.

"La medicina se enseñará en lo adelante- planteaba Carlos Rafael Rodríguez – de un modo activo y coordinado, lo que quiere decir que el alumno ha de aprender no asignaturas separadas, sino los aspectos totales de su ciencia. Y los aprenderá menos en el libro que ante los enfermos, a través de un proceso en que se conjugan las ciencias básicas y preclínicas con tres años de trabajo clínico. Al final los estudiantes podrán optar por las especializaciones más asequibles "(104)

La proyección anterior es el verdadero antecedente y fundamento de la idea de Fidel sobre el médico general integral que comenzó a materializarse en los años ochenta y que ha revolucionado la formación del profesional de la medicina a escala global.

Realmente la reforma representó una verdadera revolución que ampliaba el diapasón de conocimientos a impartir por especialidades e incluía ramas independientes como la geografía que antes era apenas una corta especialización de la carrera de filosofía y letras o la psicología que se transformó de asignatura en carrera independiente.

Las ciencias humanísticas fueron objeto de un cambio radical en la reforma. Carlos Rafael Rodríguez llamó por ejemplo a la carrera de Filosofía y Letras que se impartió en la universidad hasta la entrada en vigor de la reforma, engendro teratológico,." según el cual decía- se mezclaban las filosofías y las letras en maridaje cómico, sin que de una parte se imprimiese la menor seriedad filosófica a los planes, ni de la otra se atendiesen las letras de modo respetable "(105).

La reforma difirió la creación de la escuela de filosofía para formar profesionales en ese ramo hasta tanto no se prepararan los profesores, pues en consonancia con los objetivos de la revolución, la filosofía que debería enseñarse debía ser la marxista-leninista, sin embargo introdujo para todas las carreras de manera obligatoria la enseñanza de la filosofía marxista, lo que Carlos Rafael Rodríguez fundamentó al decir que " el contenido de la educación superior no estaría completo, ni correspondía al proceso revolucionario que vive Cuba, si los estudiantes universitarios no recibieran una información ideológica que les permitiera enfocar su ciencia, la vida y los problemas políticos con la óptica científica que el marxismo –leninismo brinda" (106) , junto a esta propuesta destacaba que esos estudios, si bien eran necesarios, no eran suficientes ni podrían sustituir el hecho de que los jóvenes se harían marxistas en el proceso mismo de la vida, bajo la influencia de las transformaciones económico-sociales.

En cuanto a métodos que respondía al ¿Cómo? Carlos Rafael Rodríguez resumía diciendo que ".la reforma proscribe la enseñanza verbalista. La enseñanza ha de ser en lo adelante activa, práctica, dinámica "(107), y advertía que la eliminación del verbalismo no debe consistir en eliminar o darle escasa importancia al profesor. "por ese camino se pasaría a una enseñanza basada toda ella en seminarios prácticos, en experimentación constante , lo que resultaría absurdo "(108).

".al condenar el verbalismo sancionamos- decía - al profesor vacío que recite textos y rehuye las interrogaciones del alumnado. La explicación combinada con el seminario, con el trabajo de clase, con el debate: He ahí el método probado muchas veces para abrirle a los alumnos el camino hacia el conocimiento."(109).

Y con el mayor respeto se debe decir que junto a los grandes avances de la pedagogía en Cuba reportados en la actualidad, todavía se proponen teorías que intentan presentarse como nuevas en lo que a métodos llamados productivos se refiere y que en esencia, ya Carlos Rafael Rodríguez había propuesto al decir ".lo que se trata es de eso, de estimular en los estudiantes la investigación por sí mismos, de los problemas teóricos y prácticos de su disciplina, de forjar un tipo de técnico que tenga las informaciones esenciales, pero que sobre todo, aprenda a orientarse por si mismo , a resolver problemas prácticos que le plantea su profesión, su ciencia, su técnica. Lo que conduzca a eso será lo mejor para la educación superior: las vías para lograrlo son distintas en cada disciplina. Sería error intentar una receta genérica "(110). A estas indicaciones de extraordinario valor metodológico y vigencia en la práctica de una pedagogía científica, se sumaron en ese imprescindible texto para el análisis de lo que debe ser una política científica como núcleo estructurador de la dimensión educacional de la cultura, sus consideraciones sobre los textos en las universidades y sobre quiénes iban a estudiar en la enseñanza superior , donde precisó que " en la nueva universidad de la reforma, todos los que puedan servir al país con su capacidad para una carrera podrán hacerlo. La medida del derecho a estudiar estará dada por esa capacidad y por la devoción que se ponga al estudio. "(111).

Para la universalización de la enseñanza universitaria, proceso que hoy se reedita, Carlos Rafael Rodríguez propuso desde la posibilidad de financiamiento por el Estado a carreras para trabajadores hasta la enseñanza a distancia, esta última tan emboga en la actualidad.

Por último, reconoció al final de su trabajo que no todo lo adoptado permanecerá y resistirá a la prueba práctica y decía "tenemos ya la nueva sociedad y la nueva universidad como lo pedía Martí. Ambas son superables y dependen de nuestro esfuerzo "(112).

También desde la distancia de los años ochenta , reconoció haber dicho al entrar en vigor la reforma de que ". a pesar de mi esperanza de que un graduado de la universidad ,cualquiera que fuese su carrera, conociera a Esquilo, a Shakespeare o a Beethoven, me bastaba por entonces que de la universidad que preparábamos salieran los ingenieros y agrónomos que iniciaran la transformación de nuestra tierra "(113) , lo que indica que el momento histórico les reclamaba con urgencia el especialista y era imposible proyectar lo que estaba en su mente en relación con el llamado perfil del egresado, un perfil que reconocía, debía ser lo más amplio posible en términos de cultura.

Vigencia de las concepciones de Carlos Rafael Rodríguez en el enfrentamiento a la Globalización Hegemónica en el campo de la cultura

Merece antes de adentrarse en las concepciones vertidas por Carlos Rafael Rodríguez en la década del cincuenta, sobre las pretensiones del imperialismo de destruir la cultura nacional, como medio para afianzar su dominio económico y político sobre Cuba, hacer referencia a las propias concepciones de este pensador sobre lo que significa el término vigencia, donde se encuentran elementos metodológicos de importancia para el análisis de las figuras históricas y la historia de las ideas revolucionarias.

Las enseñanzas de Miguel de Unamuno, le hicieron ver a Carlos Rafael Rodríguez que para encontrarle a las palabras su significado más hondo, era preciso acudir a los redaños del idioma. "Vigencia – afirmaba Carlos Rafael Rodríguez – quiere decir lo que tiene vigor o lo que está en vigor. Pero a las personalidades históricas, a diferencia de los decretos y normas administrativas, no se les puede poner en vigor" (114). Y continuó afirmando ".Si están en vigor es porque han tenido ellos mismos la fuerte determinación necesaria para mantenerse frente a la obra devastadora del tiempo que derruye las personalidades menores incapaces de sostenerse a través de las décadas" (115).

"La vigencia histórica – decía – sin embargo, puede llegarle a una gran personalidad por distintos caminos. O sigue vigente su ideología, el conjunto de pensamientos en los cuales se sustentó y creó. O, habiéndose, por el contrario agotado la actualidad de sus ideas, persisten ellos mismos por el estilo de su vida, por la manera de encarar los problemas de su época, por el ejemplo vivo y actuante que dejan para las generaciones del futuro" (116).

De Carlos Rafael Rodríguez puede decirse también que su vigencia llega por ambos caminos, porque muchos aspectos de su pensamiento están presentes y quedan como contribución para el tiempo actual y porque el ejemplo de su estilo revolucionario deberá ser fuente permanente de consulta e inspiración para los actuales y futuros dirigentes revolucionarios.

Su vigencia y actualidad en relación con el enfrentamiento a la llamada Globalización Hegemónica en el campo de la cultura, parten como en Martí y Mella de sus anticipaciones sobre este proceso y en ideas que pueden considerarse antecedentes a la hora de valorarlo.

Lo aportativo sobre lo anterior puede precisarse más notoriamente en los análisis que realiza sobre toda la trayectoria del desarrollo de la cultura cubana en su vínculo con la política, que aparecen en los trabajos, "Los comunistas ante el proceso y las perspectivas de la cultura cubana" (117) y "Las instituciones culturales y la situación cubana" (118), si son cotejados con lo que está ocurriendo hoy a escala global en materia de imposición por Estados Unidos de sus pretensiones hegemónicas en el campo de la cultura.

En la actualidad señala Ignacio Ramonet, "Estados Unidos es la primera ciberpotencia: domina las innovaciones tecnológicas, las industrias numéricas, las extensiones y las proyecciones (materiales y no materiales de todo tipo). Es el país del Web, de las autopistas de la comunicación, de la *nueva economía*, de los gigantes de la informática (Microsoft, IBM, Intel) y de los campeones de Internet (Yahoo, Amazon, American Online) (119). Y agrega además ". América ejerce, por si fuera poco, una hegemonía en materia cultural e ideológica. Este país ostenta el dominio de lo simbólico que le da acceso a lo que Max Weber denomina *dominación carismática*" (120).

"En múltiples campos Estados Unidos se las arregló para obtener el control del vocabulario, de los conceptos y del sentido; obliga a enunciar los problemas que crea con las palabras que propone; proporciona los códigos que permiten descifrar los enigmas que ella misma impone, y dispone para ello de gran cantidad de instituciones de investigación y de tanques pensantes (think tanks) con los que colaboran miles de analistas y expertos" (121).

Se está en presencia de lo que para muchos especialistas, siguiendo a Ignacio Ramonet, denominan "Globalización Hegemónica en el campo de la cultura" (122). La globalización sin apellidos, por otra parte es una definición postmoderna que la mayoría de los estudiosos en el campo de las ciencias sociales utilizan para designar a un fenómeno tan viejo como tan nuevo, el de los procesos de internacionalización de las fuerzas productivas y los capitales (123), que es considerado un fenómeno esencialmente económico, pero no exclusivamente económico, pues se extiende también a esferas como las de la cultura.

En la dimensión cultural, según Néstor García Canclini, el proceso de globalización ha conllevado a cuatro grandes trasformaciones a partir de los años setenta (124):

  • a) El predominio de las industrias de comunicación sobre las formas tradicionales de producción y circulación de cultura tanto ilustrada, como popular.

  • b) El desplazamiento de los consumos culturales de los equipamientos públicos (teatros, cines, bibliotecas, casas de cultura y salas de concierto) a los medios electrónicos que llevan los mensajes a domicilio (radio, televisión, video, Internet, etc.).

  • c) Disminución del papel de las culturas locales, regionales y nacionales ligadas a territorios e historias particulares en beneficio del incremento de los mensajes generados y distribuidos mediante circuitos trasnacionales.

  • d) Redistribución de responsabilidades entre Estado e iniciativa privada respecto a la producción; financiamiento y difusión de los bienes culturales.

Por otra parte, si bien puede asumirse la tendencia a la globalización como algo irreversible, los conflictos que ésta plantea son principalmente tres:

  • ¿Cuál será el destino de las culturas locales, regionales y nacionales en una etapa de globalización?

  • ¿Lo global se convertirá en un sustituto de lo local y éstos llevará necesariamente a la homogenización cultural?

  • ¿El modo neoliberal de globalizarnos será el único posible?

La solución a los conflictos anteriores en favor de los intereses mayoritarios a escala universal, requerirá de políticas consensuadas por estados y regímenes políticos no dispuestos a permitir que lo global hegemónico, imponga una pseudocultura que sustituya las culturas locales, regionales y nacionales. En ese camino, un primer paso sería el de difundir por todas las vías, la esencia de la Globalización Hegemónica en el campo de la cultura a través de la exposición de sus rasgos más generales, así como las posibles opciones que pueden tener pueblos y gobiernos, ante ella, independientemente de su poderío económico, posibilidades de acceso y uso de los medios de información e incluso regímenes sociales, pues el objetivo de las pretensiones norteamericanas es el dominar, a todo el mundo, incluyendo sus propios parientes ideológicos algo que la mayoría tendría que tener en cuenta.

La pretensión norteamericana de ir disolviendo la identidad nacional y cultural con fines políticos, como se propone la hoy conocida Globalización Hegemónica en el campo de la cultura, comenzó a denunciarse por Carlos Rafael Rodríguez desde 1949 cuando dijo:

"La mentalidad *americana* no se manifiesta sólo en aquellos que postulan el sometimiento a los imperialistas. Como una infección, el americanismo ha ido invadiendo al extremo de sustituir nuestras costumbres, nuestros modos de ser. El chicle, la música y las ideas norteñas permean la vida de zonas considerables de la población, penetrando incluso en las capas populares. Con ello se va perdiendo el carácter nacional y se prepara el camino al sometimiento político" (125).

Carlos Rafael Rodríguez se percató además al analizar la realidad cubana de lo que representa para la cultura de un pueblo la entrega de sus riquezas, la pérdida de su soberanía y la disolución de sus esencias nacionales, algo que exponencialmente se produce en las condiciones de la aplicación de modelos neoliberales (126) en la actualidad, decía en 1956, refiriéndose a los primeros veinticinco años de neocolonia en Cuba:

"Si esos primeros veinticinco años, entrañan un languidecimiento de la cultura, se debe a que presencian también una entrega metódica de la riqueza, una renuncia progresiva de la soberanía, un desvaimiento de las esencias nacionales" (127).

En un juego de acciones y reacciones quedó expuesta por él, la dialéctica de como la entrega de las riquezas nacionales al extranjero y la limitación de la soberanía ante él, contribuyen a la pérdida de la cultura nacional que a su vez se convierte en un factor que favorece aún más el propio sometimiento económico y político.

Prescindiendo del orden de importancia se pueden señalar como Carlos Rafael Rodríguez anticipó muchos de los rasgos de la actual Globalización Neoliberal y lo que puede considerarse uno de sus subsistemas, la Globalización Hegemónica en el campo cultural, decía:

"La doctrina de que la concepción de la soberanía nacional resultaba anticuada – obsoleta -, como prefieran decir los acólitos ayanquizados – venía acompañada de un renacimiento de las corrientes abstraccionistas y deshumanizadas en lo artístico. Lo nacional empezó a presentarse como un rezago del siglo XIX, un siglo de provincialismo limitador" (128).

Lo primero expuesto sobre la existencia de toda una doctrina sobre la supuesta obsolescencia de la soberanía nacional es un antecedente a considerar a la hora de valorar, como se ha venido haciendo, en las últimas dos décadas, las doctrinas neoliberales que propugnan el debilitamiento del estado – nación (129) y al valorar la doctrina de la llamada "soberanía limitada" (130), expuesta por la administración de George Busch en el período 2000 – 2008.

La deshumanización del arte, es un rasgo que se reedita en la propuesta cultural que logra encontrar espacio en los medios masivos de comunicación que se han trasnacionalizado, proceso este último que Carlos Rafael Rodríguez también denunció desde sus propios inicios (131).

La propuesta cultural generalizada en los medios de comunicación exalta por encima de los valores humanos y estéticos al consumo y lo colocan en la posición de imprescindible para alcanzar la máxima felicidad, el hombre es presentado en la propuesta como una criatura hecha para el consumo. ". la utopía – como afirma Abel Prieto – es donde hay cosas, donde puedes consumir cosas" (132). Estas propuestas pseudoculturales ". excluyen de manera radical el pensamiento emancipador, el pensamiento transformador, el pensamiento de cambio" (133).

También hoy lo nacional auténtico se presenta como un rezago o en el mejor de los casos como un pseudofolklor y se pretende con ello abolir la memoria histórica, destruir el sentido histórico. Se trata de inculcar que lo más importante es el aquí y el ahora con toda su carga de consumismo y banalidades.

Carlos Rafael Rodríguez denunció los intentos del imperialismo norteamericano por maccartizar la vida cultural cubana y por trasladar a los medios intelectuales, científicos y artísticos, el modo de vida norteamericano (134), algo que se reedita en las condiciones de la actual globalización (135) y que el propio Carlos Rafael Rodríguez desde aquella época decía "No se trata, desde luego de algo exclusivamente destinado a nuestro país, por el contrario forma parte de un vasto programa, fraguado en las más altas esferas norteamericanas, para salir a la conquista ideológica del mundo" (136).

Los ejecutores de la política cultural de la revolución cubana en la actualidad, cuya esencia está planteada al decir de Armando Hart en "Palabras de Fidel a los intelectuales" (137) y que se ha reiterado y ampliado en el decursar histórico en otras intervenciones de Fidel Castro (138), plantean que ". uno de los aspectos más importantes de nuestra política cultural con respecto a la globalización – es -; la idea de que no puede reducirse este asunto a una oposición simple entre cultura o identidad nacional y globalización cultural. Esta no es la oposición que debe presidir las discusiones nuestras sobre estos asuntos, no es una simple oposición, tenemos que defender nuestra identidad nacional y al mismo tiempo tenemos que defender el acceso de nuestro pueblo a la auténtica universalidad en la cultura" (139).

Se reconoce además que la globalización ". daña o erosiona tanto las identidades nacionales de los pueblos, como el acceso real de esos pueblos a la universalidad, porque ofrece opciones de falsa universalidad." (140).

Si se valora el análisis realizado por Carlos Rafael Rodríguez en el año 1956 y que a continuación se referencia se puede decir que en el planteo anterior se llegó a las mismas conclusiones por otros caminos, o que se le tuvo en cuenta como antecedente o como una anticipación previsoria, Carlos Rafael Rodríguez dijo:

"En efecto si la tarea histórica que nuestro país tiene ante sí es la de realizar su emancipación nacional, todo cuanto contribuya a que Cuba sea ella misma, todo cuanto afirme el contorno nacional, ha de servir a ese esfuerzo. Importante es rescatar una fuente de riqueza o erigir una industria que hasta ahora nos estuviera vedada. Pero importante, asimismo, es revalidar nuestra música, librarla del ayanquizamiento que la desdibuja, traducir el paisaje y el pueblo en la plástica de modo que aumente el amor de los cubanos hacia su atmósfera, darle cauce lírico a la cubana. Todo eso se hace a la postre subversivo para quienes pretenden despojarnos del alma nacional, como medio de seguir arrancándonos la tierra, el níquel, el petróleo y la caña. La destrucción de la cultura nacional, el trabajo por borrar sus aristas, por darle a nuestro arte un tinte de cosmopolitismo y permear nuestro pensamiento de una falsa universalidad, que sustraiga a los intelectuales cubanos de su circunstancia inmediata, es una labor de zapa a que los imperialistas y sus funcionarios locales se entregan con tanto cuidado como a la de sembrar entre nosotros la idea de que no habrá para Cuba desarrollo económico posible si no se le sitúa al cuidado del capital extranjero y con renuncia de toda aspiración independentista" (141).

Y más adelante planteaba: "Cuanto hemos dicho conduce, a pasos contados, a una conclusión inexorable: las fuerzas auténticas de la cultura –es decir, aquellas que quieren alzar y extender la vida cultural de nuestro país, llegar a lo universal sin perder el carácter propio y ensamblar el arte, el pensamiento y la ciencia a todo el proceso de crecimiento histórico de nuestra patria - tienen un mismo deber inmediato, cualesquiera que fueren sus divergencias finales y sus rumbos ulteriores. Hace falta por tanto, darle coherencia y programa a ese objetivo, poner fin a la dispersión que nos debilita, delimitar los fines comunes y unir los medios. He ahí lo perentorio" (142).

Las ideas anteriores son opciones de hoy y mañana que compulsan a defender y difundir lo nuestro en toda su amplitud y diversidad, desde el folclor de origen afro, hasta los poemas de Lezama Lima (fue amigo de Carlos Rafael, quien respetó y admiró su obra), que independientemente de su contenido esotérico y complejidad, reflejan cubanidad. Estas concepciones clamaban al mismo tiempo, desterrar del pensamiento y apego de los cubanos, las opciones de falsa universalidad, algo que la Globalización Hegemónica en la cultura, trata de imponer, con la apología de lo yanqui como superior, como mecías salvador de la humanidad de la invasión terrorista del mundo islámico, y de su modo de vida como el único estilo con validez universal.

Con vigencia en el enfrentamiento que hoy desarrolla Cuba y toda la humanidad progresista a la Globalización Hegemónica en el campo de la cultura, debe señalarse además, que destacó uno de los rasgos que también caracteriza a ese proceso de dominación y es el hecho de presentar un mensaje cultural que da una imagen deformada a los pueblos de sí mismos, con una profunda carga de racismo y desprecio.

En el artículo "Una buena iniciativa descaminada", Consideró a los comic de la época una supeditación colonial "...hechos en tierra extraña con total desconocimiento de nuestro medio, de nuestras costumbres, de nuestros intereses nacionales. Ya esto es grave, cientos de miles de niños de la América Latina crecen moldeados, deformados por situaciones, personajes y tendencias que le son ajenas" (143). Mas adelante señaló, "Pero no es lo peor: los muñequitos impresos en New York, en Chicago, son mil veces reflejo de una actitud despectiva, ofensiva, para los pueblos hispanoamericanos" (144).

Y afirmó además "...minan las resistencias nacionales, para incitar una admiración desbordada por el modo de vida norteamericano y para ofender y desprestigiar a los pueblos al sur del río grande. No hay más que estudiar por algún tiempo las entrañas de estas cintas cómicas: la discriminación nacional y racial no tardará en aparecer, los indios y mestizos mexicanos, como los negros y mulatos de las Antillas aparecen allí como seres inferiores, desvalidos, arteros, cobardes, siempre batidos por los cawboys. Intención sinuosa de ablandar desde la infancia toda obra de resistencia y liberación" (145).

En este trabajo que trata sobre la realización de una crítica a una exposición de tiras cómicas bajo el auspicio del "INC" (Instituto Nacional de Cultura). Los expositores defendían el criterio que lo que viene de Estados Unidos, en alusión a los muñequitos, se puede hacer en Cuba por lo que reclamaban este derecho, en tanto exponían ejemplos de sus realizaciones en ese sentido. Carlos Rafael Rodríguez se cuestionó en el artículo, sobre qué bases los dibujantes cubanos exigían, se les diera una oportunidad, si era sobre la base de mantener la misma superficialidad, la chabacanería y vulgaridad de los comic norteamericanos, o teniendo en cuenta los intereses nacionales y proponía: "...que nuestros artistas se inspiren en los intereses de nuestro pueblo, que adsorban con buen sentido la gracia cuantiosa de nuestro medio nacional, que estudien de veras las características cubanas, que contribuyan realmente a la cultura de los muchachos, que impulsen el mantenimiento de nuestras hermosas tradiciones democráticas, el culto a la acción mambisa y la solidaridad con nuestras luchas libertadoras de hoy" (146).

El culto a la acción mambisa en los muñequitos como proyección del pensamiento de Carlos Rafael Rodríguez, lo sitúa incuestionablemente, salvando épocas y paternidad creativa directa, como el padre teórico del actual "Elpidio Valdés" que tantas batallas ha ganado en el afianzamiento de nuestra identidad entre niños y adolescentes.

El mismo Carlos Rafael Rodríguez decía, ". la cuestión podía parecer a algunos baladí – simple entretenimiento infantil, pero tiene una gran importancia política" (147).

Con vigencia en la actualidad, pueden señalarse además dos conclusiones en éste, de perfecto acomodo a la hora de valorar los rasgos de la actual Globalización Hegemónica en el campo de la cultura.

La primera cuando afirmó, "Convertir la cultura en entretenimiento, en fuga, es falsificarla, castrarla. Y servir a sus enconados enemigos" (148).

Si hoy se hace un análisis y un balance sobre las propuestas mayoritarias en Internet, en la televisión de la mayoría de los países del mundo, en los videos y películas que circulan, en los videos – juegos, en los "programas de participación popular a través de la radio y la televisión, entre otros aspectos, solo en muy contadas y honrosas excepciones, el mensaje cultural no se distorsiona. Abel Prieto ha reflexionado al respecto y señalado:

"El hombre ve que placer e inteligencia no están reñidos. Es con la civilización norteamericana donde hoy se separan ambos conceptos: Han introducido la figura del súper especialista, que en su centro científico ejercita su inteligencia de una manera muy competitiva, tiene que publicar un artículo todos los años. Ese tipo llega a su casa y pone el televisor, para ver la mayor cantidad de violencia, sandeces, pornografía, al tipo le desmantelan su equipo de pensar, desconectar es la palabra que usamos nosotros y es una palabra peligrosa, lo que quiere decir que podemos caer en esa tentación" (149).

Y plantea además: "Yo creo que una de las cosas sobre la cual tenemos que seguir trabajando es en la idea de que la gente no vea la diversión como algo ajeno al ejercicio de la inteligencia. "(150).

Carlos Rafael Rodríguez habla de " fuga", Abel Prieto dice "desconectar", para denunciar ambos un mismo fenómeno, que falsifica y castra la cultura auténtica y que es realmente muy peligroso si se le entronca con su efecto desmovilizativo, en términos de lucha política, lo que sirve a los enconados enemigos de la cultura, los imperialistas.

Una segunda conclusión, también ronda en lo global, en tanto a hecho que se produce en muchos países, pero como se adviene a una práctica que se ha generalizado en la Cuba de hoy, los ejemplos que la ilustran más adelante, son de la isla.

Carlos Rafael Rodríguez señalaba en 1958, ". una feria, un fashion show – para emplear el yanquismo favorito – no tienen nada que ver, ni directa, ni indirectamente, con la cultura. Seguirlo realizando a su nombre resulta indefendible. Y contra ellos, como actividades de las instituciones culturales en esta hora de Cuba, nos pronunciamos" (151).

Si se hace abstracción de la Feria del Libro, que es un acontecimiento cultural de importancia extraordinaria, y de rectificaciones realizadas en los últimos años por los directivos de cultura en determinados municipios del país, todavía en muchos territorios en las Semanas de la Cultura, lo que más se potencia por las autoridades, son las llamadas "Ferias", donde se expenden fiambres, productos industriales de uso doméstico y sobre todo mucha cerveza. Cualquier sondeo de opinión a sectores de la población, sobre sus criterios sobre la calidad de las mismas, muestra con pocas excepciones, que el calificativo de buenas o malas se hace depender de la cantidad y calidad de la oferta gastronómica, con lo que se han desvirtuado los verdaderos objetivos de éstas actividades masivas.

Por último y sin que se pretenda dar por terminada la búsqueda de antecedentes y anticipaciones en el pensamiento de Carlos Rafael Rodríguez, pueden señalarse criterios que expresan concepciones de valor para los pueblos y antecedentes de la principal opción que se tiene, ante las avalanchas globalizadoras: ". una cultura libre resulta a la larga incompatible con la tiranía política." (152), ". la cultura en sí misma, es una espina irritante para todas las tiranías." (153).

Fidel Castro ha llamado a la emancipación social de los pueblos por la cultura, y ha propuesto la principal opción que tiene el mundo progresista ante las pretensiones del imperialismo, ". esta política que ha estado planteando el propio comandante en los últimos tiempos, de llevar a escala de masas la cultura, de convertir a nuestro pueblo en un pueblo auténticamente culto, es una respuesta integral – es la única respuesta realmente integral – que se puede ofrecer ante esta oleada globalizadota en el campo de la cultura" (154).

En Carlos Rafael Rodríguez se pueden encontrar también antecedentes a esa respuesta integral cuando destacó: "Hemos realizado una hermosa, profunda, abarcadora revolución educacional, pero nos falta incorporar a esa revolución el ingrediente indispensable de la cultura" (155). Y aseveró además, "Tenemos un pueblo cada vez más instruido, pero todavía no tenemos un pueblo culto"(156).

Conclusiones

A partir de los resultados de la investigación realizada expuestos en los dos Capítulos se arriba a los siguientes elementos conclusivos:

  • Las concepciones esenciales de José Martí sobre la cultura y la política no solo fueron interpretadas cabalmente y divulgadas por Carlos Rafael Rodríguez, con la intención de hacerlas próximas a cada generación que convivió con él, sino que además, fueron incorporadas a su práctica revolucionaria y devinieron fuente primera en su formación ideopolítica y cultural en general, condición básica para que su pensamiento transitara a las posiciones marxistas.

  • El ideal unitario, la crítica con sentido del arte y el sentido eticista de la política, como enseñanzas dentro del pensamiento martiano en torno a la cultura y la política, unido a las concepciones dialécticas que le aportó el marxismo sobre temas culturales, le facilitaron realizar entre otros aportes a Carlos Rafael Rodríguez, el diseño de políticas dentro del Partido Socialista Popular que impidieron que intelectuales de prestigio en la década del cincuenta, entraran en contradicciones insalvables con el partido y facilitaron su agrupamiento y evolución en dirección a posiciones comprometidas con la revolución antes y después de su triunfo.

  • Dentro de los intelectuales marxistas en el siglo XX cubano la inmensa mayoría de origen pequeño burgués o burgués, es en Carlos Rafael Rodríguez, donde más rápido se produce el tránsito de las posiciones de su clase de origen, a las posiciones marxistas.

  • En la numerosa bibliografía pasiva consultada, no se hacen referencias a la influencia del pensamiento de Antonio Gramsci en Carlos Rafael Rodríguez, sin embargo se corrobora en la investigación, la existencia de una influencia positiva del pensador italiano sobre él y además se argumenta cómo el propio Carlos Rafael Rodríguez fue el primer introductor de sus obras en Cuba en la década del cuarenta del siglo pasado y el primero que destacó la vigencia de su pensamiento para la lucha política de los comunistas cubanos antes de la revolución.

  • Carlos Rafael Rodríguez en sus análisis sobre la figura de Stalin, desarrolla una tesis apenas insinuada por Palmiro Togliati, que representa aportes en la valoración de esa figura desde las posiciones marxistas.

  • Carlos Rafael Rodríguez desde la adolescencia fue un difusor de la cultura concebida como acción revolucionaria, con una intencionalidad política y en ello radica uno de los elementos más aportativos de su pensamiento en torno a la relación cultura – política.

  • Desde el último año de la década del cuarenta e inicios de la del cincuenta, no solo reconoció que los comunistas cubanos no habían comprendido cómo poder utilizar la tradición filosófica cubana del siglo XIX, lo que podía aportar sólidos fundamentos teóricos para la lucha política e ideológica en el siglo XX cubano, lo cual los limitaba en su accionar contra sus opositores, en tanto mostró la forma de cómo hacerlo, enriqueciendo la teoría y la práctica política en esa etapa.

  • Carlos Rafael Rodríguez determinó haciendo uso de sus concepciones dialécticas sobre el deslinde en la lucha política, la línea de coincidencia mínima entre comunistas y las demás fuerzas del movimiento cultural y precisó hasta dónde debían extenderse los límites del frente único de escritores, artistas y científicos para el trabajo político con ese universo y su incorporación directa o indirecta a la lucha contra Batista y contra las presiones colonizantes de Estados Unidos en la esfera cultura.

  • En la proyección de la política de alianzas del Partido Socialista Popular en el frente cultural que tuvo en Carlos Rafael Rodríguez a su principal teórico, éste aportó los métodos y formas dialécticas a la hora de la realización de la crítica en los sectores intelectuales en el escenario artístico y científico cubano en la década del cincuenta y fundamentó las especificidades de la lucha de clases en el sector cultural en general con plena vigencia en la actualidad.

  • Carlos Rafael Rodríguez nunca compartió las concepciones del llamado "realismo socialista" como política cultural entronizada en la URSS fundamentalmente en el período stalinista, que hizo mucho daño al socialismo en ese país y en el otrora campo socialista en general. Con tacto político y sin desprenderse de la disciplina partidista, lo combatió de manera teórica y práctica antes y después del triunfo de la revolución. En ese combate hay aportes notables que quedaron refrendados institucionalmente en la primera constitución socialista cubana en el capítulo treinta y ocho, de su autoría.

  • Carlos Rafael Rodríguez si no es el primero, está entre los más importantes divulgadores del marxismo en Cuba en la primera mitad del siglo XX y puede considerarse una de las personalidades que más aportó al desarrollo de la cultura cubana en ese período.

  • La Reforma Universitaria de 1962, que tuvo en Carlos Rafael Rodríguez a uno de sus principales inspiradores, representó una revolución en materia de diseño de la Enseñanza Superior en Cuba. En ella se encuentran concepciones en cuanto a programas de estudio, métodos de enseñanza y políticas de ingreso que mantienen su vitalidad en la actualidad. La Reforma contenía además antecedentes y anticipaciones con respecto a la universalización de la enseñanza universitaria y a la formación de los profesionales de la salud, aspectos que se materializan en la actualidad y colocan a Cuba en la vanguardia a nivel universal.

  • En las concepciones de Carlos Rafael Rodríguez en torno a la relación cultura – política en el período 1950 – 1962, se encuentran referentes para el estudio del actual proceso de Globalización Hegemónica en el campo de la cultura y en ellas se pueden encontrar además, opciones de respuesta ideopolítica, posibles de ser utilizadas por los sujetos revolucionarios que la enfrentan en la actualidad tanto en Cuba como en el resto del mundo.

Recomendaciones

  • Si bien la etapa 1950 – 1962, es el período donde mayores aportes teórico – prácticos hace Carlos Rafael Rodríguez con sus concepciones acerca de la relación cultura – política, de importancia para la lucha política de los revolucionarios cubanos en el frente cultural y con vigencia en la actualidad, se recomienda continuar investigando la temática en otras etapas, pues le dio tratamiento a la relación estudiada a lo largo de toda su vida como dirigente político.

  • La consulta realizada de la amplia bibliografía activa de Carlos Rafael Rodríguez para la investigación del referente político de la cultura en su pensamiento, permitió determinar que tiene un pensamiento filosófico – político sobre la estructura socio clasista de la sociedad cubana en la etapa neocolonial, de gran valor para una mejor comprensión de ese período por parte de los investigadores, por lo que se recomienda la realización de estudios sobre esa faceta de sus concepciones.

  • Se recomienda que en el aborde con fines académicos y docentes que se haga en la actualidad del proceso de Globalización Hegemónica en el campo de la cultura, se tenga en cuenta como antecedentes y anticipaciones, las concepciones expuestas por Carlos Rafael Rodríguez en la década del cincuenta en torno a la relación cultura – política.

  • Se debe continuar profundizando sobre la introducción del pensamiento gramsciano en Cuba, por la importancia de este pensador y para una mayor comprensión de posibles influencias sobre otras personalidades en períodos anteriores a los que hasta ahora se habían establecido por los cientistas sociales, como en los que se comenzó a divulgar sus ideas en el país.

Notas y referencias bibliográficas

INTRODUCCIÓN Y CAPÍTULO No 1.

(1)- Miranda Francisco Olivia. Carlos Rafael Rodríguez Tradición y Universalidad. Editora Política La Habana 1997, Pág. 17.

(2)- Hart, Armando. "Perfiles". Editorial Pueblo y Educación. Pág. 195.

(3)- Ibídem Pág. 194.

(4)- Castro Ruz, Fidel. Discurso en la Sesión de clausura del V Evento Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo. 14 de febrero del 2003/ Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. Las Habana, 2003, Pág. 34, pp. 2.

(5)- Martí José. Maestros ambulantes. New York 1884. Obras Completas. Tomo VIII. Editoral de Ciencias Sociales/ La Habana, 1975, Pág. 288.

(6)- Castro Ruz, Fidel. Discurso pronunciado en la clausura del Congreso Pedagogía 2003. 7 de Febrero del 2003. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado. La Habana 2003, Pág. 19.

(7)- Toledo, Reineiro Lorenzo. Glosarios de Términos más usados en los estudios sociopolíticos y de opinión. Centro de Información del CESPO (Centro de Estudios Sociopolíticos y de Opinión). La Habana, Marzo de 1999.

(8)- El paradigma al cual se suscribe la investigación se caracteriza por:

  • La unidad de lo objetivo y lo subjetivo. Lo objetivo como lo existente independientemente de la conciencia y los sentimientos humanos. Lo subjetivo como el proceso de reflejo de esa realidad objetiva en la conciencia del hombre, a lo que se agrega una independencia relativa de la subjetividad y su carácter activo transformador sobre la propia realidad objetiva.

  • La unidad dialéctica expresada en pares de categorías, como escalones del proceso del conocimiento de la realidad objetiva.

  • Por su carácter ontológico, la realidad natural y social no son idénticas, pero no se contraponen metafísicamente, en tanto la realidad objetiva en su conjunto es primaria a toda idea, sentimiento o subjetividad aunque reconoce el carácter activo y relativamente independiente de lo espiritual.

  • Desde el punto de vista epistemológico tanto la realidad natural como la social están sometidas a leyes generales cuyo accionar se da a través de la actividad consciente de los hombres, por lo que no podemos considerarlas como automatismos dogmáticos sino en su orientación tendencial, lo que significa reconocer la subjetividad y el propio carácter activo de la conciencia.

  • Su carácter metodológico se expresa en que sus principios, leyes y categorías son punto de partida como metodología general en el proceso investigativo, y presupone además la aceptación de una variedad de métodos concretos sin patrones prefijados en dependencia de los objetivos de la investigación.

(9)- Miranda Francisco, Olivia. "Metodología para el análisis del pensamiento social", en proceso de impresión:

La propuesta presupone entre otros aspectos esenciales, tener en cuenta la problemática de la intervinculación de lo nacional y lo internacional en el proceso de conformación de la autoconciencia nacional, en la medida que expresan los nexos de la historia de Cuba y la historia universal, precisando el proceso de nacimiento de la isla como colonia, su paso por el periodo neocolonial, proceso en el que surge y se desarrollan la nacionalidad y la nación cubana, que se consolidan al calor de la lucha por la liberación nacional en estrecha interrelación con el anhelo de emancipación del hombre de los lastres de explotación socioeconómica que impedían el avance progresivo de la sociedad.

La doctora Miranda refiere que el estudio de los ideales en la época actual deberá al menos cumplimentar cinco aspectos metodológicos de esencia lógico – histórica:

  • Los periodos claves en los que se han producido transformaciones de carácter cualitativo de proyección ascendente hacia posiciones más avanzadas, en correspondencia con cambios sociales internos y externos.

  • El aparato teórico – conceptual capaz de captar los nexos entre las diversas esferas de la producción espiritual que la ideología sistematiza, desde diferentes y aún contrapuestos intereses socio clasistas, y la relación de las ideas que expresan las peculiaridades internas y las predominantes internacionalmente, en una época histórica determinada, en la conformación de la autoconciencia nacional en las diferentes etapas captadas en su movimiento interno.

  • El contenido y estructura del término articulación, al que algunos investigadores sociales cubanos no se advienen, pero que capta al decir de sus introductoras, específicamente, la interrelación entre las tradiciones nacionales progresistas y revolucionarias y la ideología del proletariado en el siglo XX, en Cuba, en sus diferencias esenciales con otras formas precedentes de vinculación de lo nacional y lo internacional en la esfera de la ideología, y de la inserción del marxismo y el leninismo en las culturas nacionales en otras regiones del mundo.

  • La interconexión de las concepciones socio filosóficas y político filosóficas con las ideas en torno a la historia en tanto historia de la cultura que desempeña las funciones de ciencia, memoria de los pueblos y arma de lucha ideológica.

  • El lugar y el papel del hombre en su condición de integrante de determinada clase o sector etnocultural, como sujeto y objeto del devenir social: de la cultura, la historia y la política, y muy especialmente en el proceso mismo de esta articulación en el pasado siglo.

La suscripción al enfoque anterior permite captar la articulación de las tradiciones nacionales, a partir del pensamiento martiano, y el marxismo y el leninismo, en la obra teórica y práctico revolucionaria de los fundadores de la ideología del proletariado en Cuba, y de sus continuadores más destacados, entre los que se encuentra Carlos Rafael Rodríguez.

(10)– Miranda Francisco, Olivia. Historia, cultura y política en el pensamiento revolucionario martiano. Editorial Academia, La Habana, 2002.

(11) Ibídem. Pág. 141, pp. 1.

(12)– Rodríguez, Carlos Rafael. Palabras a los setenta. Ediciones Políticas. La Habana, 1984, Pág. 70.

(13)- Ibídem. Pág. 107.

(14)- Diario "La Correspondencia", Cienfuegos, 23 de mayo de 1932.

(15)- Ariel: Grupo fundado en Cienfuegos, por Carlos Rafael Rodríguez, Juan David, Raúl Aparicio, Edith García Buchaca, Raúl Dorticós y otros jóvenes cienfuegueros el 28 de enero de 1933. El Grupo se propuso poner en movimiento el ambiente cultural de Cienfuegos con un sentido revolucionario, en aquel sombrío período en que la docencia quedó paralizada por la clausura de los centros de enseñanza secundaria y superior y la persecución machadista a profesores y alumnos. Ariel puede considerarse una versión provinciana anticipada del Grupo Orígenes creado por Lezama Lima en 1937 en lo que a una estética que rompe los cánones tradicionales se refiere pero no en su proyección política donde fue criticado este último por su alejamiento evidente de esta problemática.

(16)- La Revista "Juventud" fundada por Carlos Rafael Rodríguez y Jorge A. González en noviembre de 1931 y cuyo nombre parece haber sido tomado de la homónima que fundara Mella en octubre de 1923, dejaba claro en su primer número sus pretensiones "Escribir volviendo torpemente las espaldas a la triste realidad de nuestra Cuba doliente y esperando tan sólo recoger laurel glorificante en un torneo de frases, no es tarea digna de una juventud, que como la nuestra ha de llevar sobre sí el peso de una total renovación de nuestro ambiente". Una sección importante de la Revista fue la titulada "Páginas martianas".

(17)- Segur: Revista fundada por Carlos Rafael Rodríguez y Juan David como órgano del Grupo Ariel en enero de 1934 y de la que solo vio la luz un primer número.

(18)- Cantón Navarro, José. Presencia de José Martí en la obra de Carlos Rafael Rodríguez. Anuario del Centro de Estudios martianos No 20 de 1997, Pág. 159, pp. 3.

(19)- Rodríguez, Carlos Rafael. Significación del Grupo Ariel. Letra con Filo, Tomo III. Ediciones Unión, La Habana, 1983, Pág. 627, pp. 2.

(20)- Rodríguez, Carlos Rafael. "Palabras a los setenta". Ediciones Políticas, La Habana, 1984, Pág. 79, pp. 1.

(21)- Ibídem. Pág. 107.

(22)- Martí, José. Prólogo al libro "Los poetas de la Guerra". Obras Completas, Tomo V. Editorial Ciencias Sociales, 1975, Pág. 229 – 235.

(23)- Ralph Waldo, Emerson (1803 – 1882): Ensayista y poeta estadounidense, nacido en Boston el 25 de mayo de 1803. Sus padres y antepasados fueron pastores de la Iglesia Unitaria de Boston.

Se graduó en Harvard a los 18 años y ejerció como maestro en Boston. Estudió además teología en la Harvard Divinity School y en el 1829 fue ordenado pastor. En 1832 dimitió de su cargo pastoral por contradicciones teológicas y luego de una gira por Europa comenzó a dar clase en la Universidad de Boston.

Muchos estudiosos martianos señalan que Emerson fue el más completo indicador del pensamiento martiano porque vino a confluir con la inspiración "trascendentista de sus años juveniles". En 1882, Martí escribe un ensayo sobre él, "Emerson", (que aparece en el Tomo 13 de las Obras Completas, página 25) a penas dos años después de haber llegado a los EE. UU bajo la impronta del medio intelectual y la filosofía trascendentista de la que este pensador constituía su principal representante.

Es una realidad la influencia en él del aspecto ético del trascendentalismo que preconizaba "La necesidad de una vida limpia".

Sin embargo el hecho de que hubiera mostrado en 1882 su identificación con Emerson, no significa que hacia 1890 siguiera manteniendo igual inclinación como analizan Antonio Martínez Bello en "Ideas filosóficas de José Martí". Editorial Ciencias Sociales, 1989 y Medardo Vitier en "Martí estudio integral", 1954.

(24)- Rodríguez, Carlos Rafael. "José Martí, contemporáneo y compañero". Letra con Filo Tomo III. Ediciones Unión, Ciudad de la Habana, 1987, Pág. 248.

(25)- Martí, José. "Cuentos de hoy y de mañana de Castro Palomino", Prólogo de Martí. Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1963, Tomo V, Pág. 102.

(26)- Félix Varela y Morales (1787 - 1853). Fue considerado por Carlos Rafael Rodríguez en su trabajo, "Félix Varela", que apareció en la Revista Mediodía, No 47, publicada en la Habana, el 20 de diciembre de 1937, como el primero que abrió vías al pensamiento cubano, ofreciendo según él a las imprecisiones de éste, un método, una vía segura, sin recodos en que estraviarse, que se opuso a los métodos escolásticos de enseñanza, erigiendo sobre ellos a la experiencia y la razón como únicas fuentes o reglas del conocimiento. Se puede consultar para ampliar, el libro de Isabel Monal y Olivia Miranda. "Pensamiento cubano siglo XIX", Editorial Ciencias Sociales, Tomo I, La Habana, 2002, Pág. 183 - 293.

(27)- José de la Luz y Caballero (1800 - 1862). Maestro y profesor, discípulo y continuador de Félix Varela. Estudió leyes en la Habana, luego de abandonar los hábitos. Ejerció como catedrático en varios centros de educación y fundó el colegio "El Salvador". Martí destaca su admiración por él en "Cartas inéditas de José de la Luz", en el "Economista americano", Nueva York, marzo de 1888 que aparece en el Tomo V de las Obras Completas, Ediciones citadas, Pág. 249. Carlos Rafael escribió un trabajo sobre él que apareció en la Revista "Fundamentos" de julio de 1947, donde realiza un análisis marxista de su figura y destaca su labor como pedagogo que impalntó una Reforma Educativa, que se opuso al clericalismo y la escolástica en la enseñanza y sus batallas por la introducción de la física, y los estudios experimentales, que constituyeron a su decir un aporte que lo situó por encima de casi todos los pensadores y pedagogos de América en su época. Supo, según Carlos Rafael Rodríguez, ver su función pedagógica como parte de un proceso de desarrollo histórico nacional y advertir que en la preferencia que se dé a unas materias sobre otras en los planes de estudio, ha de tenerse siempre encuentra las necesidades del país.

Se puede consultar para ampliar el libro citado de Isabel Monal y Olivia Miranda, Pág. 297 - 317.

(28)- Rafael María de Mendive (1821 – 1826): Poeta, periodista, abogado, promotor y divulgador de la cultura cubana, maestro y director del colegio "San Pablo" desde donde descubrió la grandeza y cualidades de José Martí y a quien podemos considerar fue su padre espiritual al inculcarle sobre todo su oposición al gobierno colonial español. Martí se refiere con un inmenso reconocimiento a la figura de su maestro Rafael María de Mendive en su carta a Enrique Trujillo, que aparece en "El porvenir", New York el primero de julio de 1891 y que puede localizarse en el tomo II de las Obras Completas citadas en la Pág. 298.

(29)- Ver Martí, José. "Educación Científica".Obras Completas. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1975, Tomo VIII, Pág. 278.

(30)- Martí, José. "Escuela de electricidad". La América, Nueva York, noviembre de 1883. Obras Completas, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1975, Tomo VIII, Pág. 281.

(31)- Entrevista al Dr. Raúl Valdés Vivó en el Anexo No 1.

(32)- Diario "La Correspondencia de Cienfuegos" fundado el 31 de octubre de 1898 y que se convirtió en el periódico más importante de la provincia de las Villas en los años treinta del siglo pasado. En este periódico Carlos Rafael Rodríguez publicó numerosos artículos entre los que podemos destacar: "Nuevas directrices", "La poesía de Martí", "Paralelo entre Unamuno y Ortega y Gasset, entre otros.

(33)- Augier, Ángel. "Prólogo al libro Letra con Filo". Ediciones Unión, Ciudad de La Habana, 1987. Tomo III, Pág. 8, pp. 2.

(34)- Rodríguez, Carlos Rafael. "Palabras a los setenta". Ediciones Políticas, La Habana, 1984, Pág. 108.

(35)- Rodríguez, Carlos Rafael. "José Martí contemporáneo y compañero". Obras citada Tomo III, Pág. 242 – 243.

(36)- Entrevista al Dr. Raúl Valdés Vivó en el Anexo No 1.

(37)- Rodríguez, Carlos Rafael. "José Martí contemporáneo y compañero". Obras citada Tomo III, Pág. 243.

(38)- Oscar Wilde: Poeta inglés que se estableció en Estados Unidos a partir de enero de 1882 y del que José Martí realizó una profunda valoración en artículos publicados en los diarios "La nación de Buenos Aires2 el 10 de diciembre de 1882 y en el diario venezolano "La opinión nacional" el 21 de enero de 1882. Los artículos aparecen respectivamente en Obras Completas de José Martí, Tomo 15, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975 Pág. 361 a 368 y en el Tomo 9 Pág. 221 a 228.

(39)- Rodríguez Carlos Rafael. "Letra con Filo", Ediciones citas, Tomo III.

(40)- Martí, José. Obras Completas, Ediciones citadas, Tomo 15, Pág. 363, pp.1.

(41)- Ibidem Pág. 367.

(42)- Ibidem Pág. 367, pp. 1

(43)- Rodríguez, Carlos Rafael. "José Martí, contemporáneo y compañero". Letra con Filo, Tomo III. Ediciones Unión, Ciudad de la Habana, 1987, Pág. 247.

(44)- Ibídem, Pág. 241, pp. 3.

(45)- Flaubert, Gustave (1821 – 1880), novelista francés encuadrado dentro de la escuela realista, alabado por su objetividad y la esmerada perfección de su estilo, cualidades ambas que se pueden encontrar en "Madame Bovary", su trabajo más representativo, escrito en 1857, considerada una de las mejores novelas de la literatura francesa. Otras novelas importantes escritas por Flaubert fueron: "Salambó" (1862) y la "Tentación de San Antonio" (1874). Flaubert fue maestro de Emile Zola y el modelo vivo del realismo aunque en casi todas sus obras combina elementos tanto románticos como naturalistas. A su muerte Martí le dedicó un artículo muy favorable: "".

(46)- George Sand (1804 – 1876): Seudónimo de Amadine Aurore Lucie Dufin, baronesa Dudevant, novelista francesa del movimiento romántico. Sand fue una escritora prolífica que expresaba en sus obras una honda preocupación por las mujeres de su época.

(47)- Flaubert, Gustave. Citado por José Antonio Portuondo en "Martí escritor revolucionario". Editora Política. La Habana, 1982, Pág. 5 y 6.

(48)- Francesco de Sanctis (1817 – 1883): Crítico literario italiano y político nacionalista. Sus opiniones críticas, especialmente su concepción de la gran literatura como el producto de grandes hombres y su énfasis en la independencia del arte, ejercieron una gran influencia sobre muchos ensayistas y pensadores posteriores entre los que se encuentra Benedetto Croce, que editó los escritos inéditos de De Sanctis

(49)- Martí, José. "El estómago de Enrique Gaspar". Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1964, Tomo XV, Pág. 70.

(50)- Martí, José. "El libro talonario". De José Echegaray. Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1964, Tomo XV, Pág. 79.

(51)- Martí, José. "Boletín de Orestes", junio 29 de 1875. Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1964, Tomo VI, Pág. 248.

(52)- Francesco De Sanctis: Saggi Critce. Citado por José A. Potuondo. Obra citada, Pág. 7 y 8.


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