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Los valores en la familia



  1. Introducción
  2. Aprender a expresar
    los sentimientos
  3. Disfrutar juntos la
    relajación y la diversión
  4. ¿Qué
    ayuda a mantener una familia
    sólida?
  5. Conclusión
  6. Bibliografía

Introducción

La familia es el lugar ideal para forjar los valores, es
una meta alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida
más humano, que posteriormente se transmitirá a la
sociedad entera. El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de
sus miembros asume con responsabilidad el papel que le ha tocado
desempeñar en la familia, procurando el bienestar,
desarrollo y felicidad de todos los demás.

El valor de la familia

El valor de la familia se basa en la presencia
física, mental y espiritual de las personas en el hogar,
con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo
un esfuerzo por cultivar los valores en la persona misma, y
así estar en condiciones de transmitirlos y
enseñarlos

Los Valores familiares entre los miembros de una
familia se establecen relaciones personales que
entrañan afinidad de sentimientos, de afectos e
intereses que se basan en el respeto mutuo de las
personas.

La familia es la comunidad donde desde la infancia
se enseñan los valores y el adecuado uso de la
libertad. Las relaciones personales y la estabilidad
familiar son los fundamentos de la libertad, de la
seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. Es
por esto que en la familia se inicia a la vida
social.

Es en la familia donde se enseñan los
primeros valores; valores que serán sustento para la
vida en sociedad y a lo largo de la vida de la persona.
Entre otros destacan los siguientes:La
alegría:

La alegría es un valor que se siembra
primeramente en el seno familiar. Es en el núcleo
familiar donde se procura que los miembros se ayuden unos a
otros en sus necesidades, en la superación de
obstáculos y dificultades, así como el
compartir los logros y éxitos de los
demás.

En el fondo lo que se fomenta es dejar el
egoísmo a un lado, buscando el bien y compartir con
el otro. Cuando nos centramos en nuestras preocupaciones y
no estamos dispuestos a ayudar a los que nos rodean somos
egoístas. El egoísta no suele ser una persona
alegre. Es en este darse a los demás miembros de la
familia donde se obtiene la alegría.

La alegría no depende de las circunstancias
o de las facilidades que puede presentar la vida y tampoco
consiste en tener cosas. Este valor tiene su fundamento en
lo profundo de la persona, no es sino la consecuencia de
una vida equilibrada, de una coherencia entre lo que
pensamos y lo que hacemos, el tener una mente y un cuerpo
sanos.

La generosidad:

La generosidad es uno de los valores que se
fomentan en la vida familiar. Entendiendo por generosidad
el actuar en favor de otras personas desinteresadamente y
con alegría. Hacer algo por otras personas puede
traducirse de diferentes maneras, por ejemplo, dar cosas,
prestar juguetes, dar tiempo para escuchar y atender a otro
miembro de la familia, saludar, perdonar.

Se notará una actitud generosa en una
persona que se esfuerza por hacer la vida agradable a los
demás miembros de la familiar.

El respeto:

El respeto hacia los demás miembros es otro
de los valores que se fomentan dentro de la familia, no
sólo respeto a la persona misma, sino también
a sus opiniones y sentimientos. Respeto hacia las cosas de
los demás miembros, respeto a su privacidad, respeto
a sus decisiones, éstas, por supuesto, adecuadas a
la edad de la persona. Es en la familia donde el
niño aprende que tanto él o ella como sus
ideas y sentimientos merecen respeto y son
valorados.

La justicia:

La justicia se fomenta en el seno de la familia al
establecerse lo que corresponde a cada miembro de la misma.
Recordemos que la justicia consiste en dar a cada uno lo
que les corresponde. Una persona que se esfuerza
constantemente por respetar los derechos de los
demás y le da a cada uno lo que debe, tiene la
virtud de la justicia.

La responsabilidad:

La responsabilidad supone asumir las consecuencias
de los propios actos, no solo ante uno mismo sino ante los
demás. Para que una persona pueda ser responsable
tiene que ser consciente de sus deberes y obligaciones, es
por ello, de gran importancia que los hijos tengan sus
responsabilidades y obligaciones muy claras. Por ejemplo,
el niño debe tener claro que es su responsabilidad
la calidad y el esfuerzo en sus estudios, que debe poner el
mayor trabajo y empeño en esta actividad, en
beneficio propio y en respuesta a la oportunidad que le
brindan sus padres.

El desarrollo de la responsabilidad en los hijos
es parte del proceso educativo, esto con vistas a la
participación de los hijos en la vida familiar
primero, y a la vida en sociedad después, de una
manera responsable y autónoma.

La lealtad:

La lealtad surge cuando se reconocen y aceptan
vínculos que nos unen a otros, de tal manera que se
busca fortalecer y salvaguardar dichos vínculos
así como los valores que representan. La
aceptación y el reconocimiento de este
vínculo no se centra hacia el futuro, como una
posibilidad, sino que es una realidad actual. Este
vínculo no pasa con el tiempo, es profundo, suele
madurar y fortalecerse a la larga.

Es en la familia donde surgen y se fortalecen este
tipo de vínculos, por ejemplo, un niño
pequeño aprende a ser leal al esforzarse por ayudar
a los demás, al procurar hacer todo lo que pueda
para cumplir con lo que sus padres le dicen que es bueno.
Se muestra lealtad entre los hermanos al apoyarse,
defenderse y ayudarse ante las dificultades, ante la
amenaza de personas o circunstancias ajenas a la
familia.

Conviene aclarar que ser leal a los papás,
por ejemplo, no significa aprobar una conducta
errónea de los mismos, sino el respetar y cuidar su
buen nombre, se trata de ser sincero con ellos,
además de ayudarlos a superar las
dificultades.

Lo mismo ocurre al ser leal a la patria, esto no
supone ocultar o negar los males y deficiencias que en ella
puedan existir, sino el proteger, reforzar y participar en
la vivencia de los valores de la misma.

La autoestima:

La autoestima es uno de los valores fundamentales
para el ser humano maduro, equilibrado y sano. Este valor
tiene sus raíces y fundamentos en el núcleo
familiar.

Se entiende por autoestima la visión
más profunda que cada persona tiene de sí
misma, influye de modo decisivo en las elecciones y en la
toma de decisiones, en consecuencia conforma el tipo de
vida, las actividades y los valores que
elegimos.

Desde niños vamos construyendo el concepto
de nosotros mismos de acuerdo a los mensajes recibidos de
nuestros padres, hermanos, familiares, amigos y maestros.
Es la suma de la autoconfianza, el sentimiento de nuestra
valía personal y de nuestra capacidad. Ésta
se basa en la variedad de pensamientos, sentimientos,
experiencias y sensaciones que hemos ido acumulando a lo
largo de nuestra vida, pero principalmente a lo largo de
nuestra infancia y adolescencia.

Si queremos construir una personalidad fuerte y
equilibrada, es de vital importancia que como padres
hagamos sentir a nuestros hijos que son dignos de ser
queridos con un amor incondicional, es decir, no
condicionado a su comportamiento, calificaciones o
actitudes.

Elevar la autoestima de nuestros hijos es de vital
importancia, ya que contribuimos a que desarrolle la
convicción de que es estimado y valorado, que es
competente para enfrentarse a la vida con confianza y
optimismo, y que es merecedor de la felicidad.

Los padres son uno de los modelos más importantes
para los jóvenes que crecen.  Algunos de nosotros tal
vez nunca hayamos oído a nuestros padres disculparse con
nosotros cuando estábamos creciendo. Sin embargo, los
padres también son humanos. Ellos no siempre aciertan. El
decir a veces "lo siento" puede ser la frase más fuerte,
más poderosa.  

Aprender a expresar
los sentimientos

Si nosotros, como adultos, no podemos expresar
cómo nos sentimos, nuestros niños tampoco
aprenderán a hacerlo. Los sentimientos de
desilusión, tristeza, frustración y dolor pueden
estar encerrados dentro. Sólo se expresan como arranques
de enojo. La gente necesita expresar cómo se siente antes
de que estos sentimientos exploten y hieran a
alguien. 

 Atesorar los recuerdos
especiales  

Los recuerdos son importantes, ya sean felices o
tristes. Es bueno recordarlos. Con los niños menores,
ayudarlos a que hagan una caja de tesoros. Encontrar o hacer con
ellos un receptáculo y pensar en un lugar especial para
guardarlo. Ayudar al niño a que use su caja de tesoros
para guardar artículos pequeños que tengan
recuerdos especiales de diferentes acontecimientos. Si uno de los
padres se está muriendo, ésta es una actividad a
desarrollar juntos para ayudar al niño a
recordarlo. 

 Estar disponibles  

La gente siempre está ocupada. Los padres
están ocupados. Las madres están ocupadas. Los
niños están ocupados. Estamos todos ocupados, pero
si no encontramos tiempo para compartir mutuamente, las cosas se
interponen entre nosotros. Las buenas relaciones rara vez
sólo suceden. Hay que hacerse del tiempo para
desarrollarlas. 

Disfrutar juntos la
relajación y la diversión 

Nunca hay suficiente tiempo en la vida. Sin embargo, es
tan importante reservar tiempo de calidad para la familia. Si
fuese posible, sugerir una hora de la semana cuando todos los
miembros de la familia (o de la familia más amplia) puedan
pasarla juntos – más tiempo si fuese posible.
Permitir por turnos a cada miembro de la familia escoger
cómo usar este tiempo. Una semana un niño puede
escoger un juego, la madre puede decidir hacer bizcochos juntos,
la abuela puede escoger un paseo. Todos comparten en esta
actividad. 

 El toque curativo  

A veces un abrazo cariñoso puede parar el
sufrimiento y ayudar a sanar. Sin embargo, en algunas familias la
gente simplemente no expresa sus sentimientos mediante el tacto.
Los niños crecen creyendo que no es correcto abrazarse.
Pero nosotros nunca dejamos de necesitar abrazos y
caricias.   

¿Qué
ayuda a mantener una familia sólida?  

Reflexionar sobre estas palabras y lo que significan
para uno:

  • seguridad

  • amor

  • aliento

  • comprensión

  • justicia

  • paciencia

  • bondad

  • comunicación clara

  • gracia

Conclusión

La familia es el verdadero núcleo
formador de hombres en la sociedad contemporánea. En la
familia tenemos las oportunidades de vivir y formarnos en los
valores y los antivalores; en la familia tenemos la oportunidad
de convivir con los peligros y las oportunidades, de reflejar
nuestras mayores debilidades y que con armonía nos las
hagan ver y aprendamos y las superemos, como también nos
pueden fortalecer. La familia es el núcleo de la sociedad
que nos permite ver reflejada la sociedad misma. Las sociedades
que se han distraído de este valor familiar, son
sociedades que se han vuelto individualistas y por tanto
aisladas, y poco preocupadas por sus comunidades. Una comunidad
como la nuestra que se preocupa por la vida social, por la vida
que interactúa en los seres humanos, que es solidaria, que
tiene alto grado de participación, es una comunidad que
refleja el valor de la familia necesariamente. La vida familiar
sigue siendo un valor fundamental, es algo que nos identifica y
nos marca hacia un futuro. Nosotros como comunidad tenemos que
reflexionar sobre la trascendencia y el futuro de la familia y su
impacto sobre la comunidad, qué cosas positivas y
negativas puede tener la familia, todos debemos participar de
forma integral en una planeación, no podemos dejar la
responsabilidad a los gobernantes, es responsabilidad de todos,
padres de familia, estudiantes, maestros, empresarios.

La familia es considerablemente
trascendente en la formación del hombre, por los valores
que en la familia misma se viven, porque trascienden en el
hombre, porque en ella vemos la diversidad, a los hijos se
quieren igual, pero entre los hijos existen
características diferentes, siendo integrantes de la
familia, como padre, hijo, hermano, nos podemos dar cuenta de que
somos diferentes, un hijo tiene más tendencia hacia la
sensibilidad, y otro hacia los oficios analíticos, y
podemos ver cómo unos son más místicos,
más reflexivos, y otros más intensos, más
atléticos, y con alguno nos identificamos, mas sin embargo
a todos los queremos igual independientemente de esa
identificación. Nos aceptamos tal cual somos, cuando
verdaderamente nos queremos, cuando utilizamos el amor fraterno,
perdonamos y comprendemos las características
débiles de nuestro prójimo, que es nuestro
próximo más cercano en la familia, y al mismo
tiempo comprendemos donde están las cualidades y tratamos
de potenciarnos lo más posible para ayudarnos unos con
otros con las cualidades de cada quien, y nos solidarizamos y en
los momentos de tragedia olvidamos las diferencias, y cada quien
pone lo mejor de si mismo. Y cuando se trata de dinero, cada
quien pone lo mejor que tiene para salir adelante en el problema
que se presenta, y si alguno no pone la cantidad que les
corresponde, finalmente terminamos perdonándolo, cuando
tenemos un amor verdadero, y no nos ciegan las pasiones, la
soberbia, el egoísmo, en el fondo de nuestro
corazón, dentro de la familia nos perdonamos. Por eso la
familia es el reflejo de lo que estarnos viviendo en la vida
comunitaria.

En la familia se pueden vivir ciertos
valores sin haberlo reflexionado, vivimos en la unidad,
generalmente, podemos ver que la familia como formadora de
hombres, fomenta valores que nos enaltecen y nos transforman
hacia algo mejor, nos hacen reflexionar sobre el servicio, la
solidaridad, la fortaleza, la subsidiaridad, valores muy
importantes para hacerlos vivos en nuestra familia y en nuestra
comunidad. Pero si no identificamos que la familia es formadora
de los valores humanos, no estaremos preparados para vivir en
familia, e independientemente del rol que nos toca vivir en esa
familia, tenemos que estar concientes de nuestro papel dentro de
ella y su trascendencia, reflexionando que la vivencia de los
valores dentro de nuestras familias, y la experiencia de los
otros miembros, nos ayuda a formar nuestros propios valores; las
características, los valores y las reflexiones de mi
hermano me potencian a mi, y si él da lo mejor de si mismo
hacia la familia y yo doy lo mejor de mi hacia ella, nos
potenciaremos mejor. La familia nos otorga seguridad, puede
otorgar disciplina, y la oportunidad de ofrecer
testimonio.

Ciertos valores que podemos practicar de
manera individual, la fortaleza, la disciplina, la seguridad, la
perseverancia, porque son los valores que nos hemos propuesto
para nuestra propia vida, pero, ¿los trasmitimos a nuestra
propia familia?, ¿estamos ejerciendo nuestro papel
familiar, ¿estamos preparados para formar nuestra propia
familia? En la juventud estamos experimentando para tratar de
conocer lo mejor de la diversidad y seleccionar en la vivencia,
lo mejor que podamos tomar. Cada quien podemos escoger los
valores que queremos vivir, seleccionémoslos, no es el
valor económico lo que mueve nuestra vida, si es otro tipo
de valor, pero complementario. Compartamos sin vergüenza con
nuestra pareja, con nuestro hermano, así como con un
amigo, con nuestros padres, vivamos una familia mucho más
intensa, cumplamos con nuestro rol. Necesitamos mas familias
donde se exprese la solidaridad, donde se exprese el deseo del
éxito, el desarrollo humano, la fortaleza y la disciplina,
la perseverancia, la honestidad, el hablar con la verdad, familia
donde no nos de vergüenza mostrar nuestras debilidades, sino
que tengamos la confianza para decirlas y ayudarnos a superarlas,
afrontar nuestros retos, familias en donde pongamos al servicio
de nuestra comunidad, el testimonio de vivir en la unidad, de
vivir en el amor, en el amor hacia los demás, hacia uno
mismo, y los que somos creyentes, en el amor a Dios. Realmente la
superación del hombre, se podría simplificar
solamente con la palabra amor, amor verdadero, amor que nos
tengamos lógicamente entre hombre y mujer para formar una
familia, amor de los padres a los hijos y de los hijos a los
padres, amor que da testimonio en las obras.

Nuestra comunidad necesita una
transformación, hacia una comunidad progresista,
más participativa, más solidaria y subsidiaria,
mucho mas conciente de la responsabilidad de los que tenemos
más oportunidades, de los que hemos llegado más
lejos que el promedio de nuestra comunidad,; si dentro de nuestra
familia los mayores tenemos más responsabilidades, por
qué no en la comunidad, el maestro, el licenciado, ha
tenido más oportunidades, por lo tanto es más
responsable, y esa oportunidad debe de estar al servicio de los
demás, no al servicio de si mismo, y en el servicio de los
demás vendrá tu propio beneficio,
experiméntalo. Experimenta la reflexión de los
valores dentro de tu familia, y da el paso a reflejarlos a tu
comunidad. Ejerzamos ese liderazgo que requiere nuestra comunidad
de nosotros mismos para que lo vivamos en nuestra familia, para
que dejemos de ser pasivos, y seamos seres activos, propositivos.
Que transformemos nuestra familia, nuestro propio ser, y
después transformemos nuestra comunidad. Que seamos seres
mucho más enriquecidos en lo humano, en lo espiritual, en
lo trascendente; que al encontrar el progreso y el éxito
humano, también encontraremos necesariamente el
éxito económico, eso se da por
consecuencia.

Los valores de familia se deben fomentar para la
conservación de una sociedad con principios que sirvan de
base para el buen desarrollo de la misma. Debemos pues formar
verdaderos hogares que fomenten en sus integrantes la cultura del
amor, el respeto, la tolerancia, la gratificación,…
en fin todo el cumulo de valores positivos que formen autenticas
personas integrantes de la sociedad para el bienestar de la
misma.

Bibliografía

www.edumexico.net/Familia/VALORES/val_familiares.htm

tilz.tearfund.org/…/Valores+de+familia.htm

www.scribd.com/…/VALORES-DE-LA-FAM

www.pnlnet.com/chasq/a/16506
ILIA

 

 

Autor:

Juan Jesus Corona Flores

 

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