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Circo Contemporáneo

Enviado por Gabriel Diner

Partes: 1, 2

  1. Introducción: Circo tradicional- Circo Criollo
  2. Desarrollo: Circo Nuevo
  3. Destreza Vs. Estética
  4. Cirko Trivenchi
  5. Bibliografía

INTRODUCCIÓN: Circo tradicional- Circo Criollo

En Argentina, la cultura circense nació en el siglo XIX, con el primer gobierno de Rosas; gracias a las condiciones sociales gozó desde siempre con un gran apoyo de la gente, logrando establecerse por completo en 1834. Durante aquellos años, el poder dio gran aliento a todas las manifestaciones populares, que se erigieron como respaldo a su autoridad.

Por otra parte, esta valoración de lo popular junto con la admiración por la destreza y las habilidades extraordinarias son típicas del movimiento romántico de la época. Por tanto, a partir de 1829, todo era favorable para que comenzaran a llegar innumerables compañías extranjeras a la ciudad de Buenos Aires. Los números que, con algunas variantes, se han mantenido así en el circo tradicional hasta hoy día, constaban de diversos ejercicios de habilidad y destreza física, exhibiciones acrobáticas, pantomimas y bailes criollos, además de pruebas con animales, especialmente con caballos y presentaciones de personajes excéntricos, ilusionistas y prestidigitadores.

A partir de fines de aquel siglo, se dio en el país una variante de esta modalidad de circo: el circo criollo. La mayor diferencia que existía entre éste y las compañías típicas extranjeras, era la inclusión del espectáculo en dos partes: el espectáculo tradicional en la primera, un intervalo y por último una representación teatral. En estas funciones se representó por primera vez, de mano de los Podestá, la primera pantomima de Juan Moreira, situando el origen del teatro argentino en las carpas del circo.

Sin embargo, con el correr del tiempo, y por circunstancias muchas veces ajenas a la responsabilidad de las compañías, la actividad circense fue decayendo. De hecho, la última representación de circo criollo que se recuerda fue la de Juan Moreira, en una carpa levantada en Plaza Once, protagonizada por Francisco Petrone en 1959.

Hoy en día, aun existen familias tradicionales que recorren el país con sus carpas, pero las condiciones actuales, hacen muy difícil mantener la infraestructura necesaria y su transporte.

A partir de la década del 80, luego de terminar la dictadura militar, comenzó a aparecer en el país una nueva generación de teatristas cuyo factor común fue el eclecticismo y la irreverencia por ciertas normas sociales; cuyos espacios fueron pequeñas salas, pubs o la calle misma y cuya única regla pareció ser el cambio, la mezcla y la ruptura. Esta atmósfera de gran conmoción estética vio gestarse al llamado Circo Nuevo o Contemporáneo.

Desarrollo: Circo Nuevo

Según Gerardo Hochman, director de la escuela de circo "La Arena", una de las causas más importantes del surgimiento de este nuevo modo de circo es la aparición de talleres y escuelas.

Tradicionalmente, pertenecer a una compañía significaba un determinado modo de vida; casi todos pertenecían a una misma familia; vivían en comunidad y el saber se transmitía de generación en generación: la única forma de aprender las técnicas solía ser siendo de la familia o casándote con un miembro de ella. Por tanto, la inclusión de gente que no tenía tradición de circo brindó una nueva perspectiva y una nueva creatividad; además, los miembros se unían más bien por afinidades artísticas en vez de sólo parentesco, lo cual potenció la capacidad de innovación.

Las primeras escuelas surgieron en Europa del este, durante la década de los sesenta. En Argentina, el mérito de abrir el conocimiento circense transmitiéndolo más allá de su familia es de los hermanos Jorge y Oscar Videla.

Viendo que la tradición corría peligro de extinción, los hermanos Videla fundaron en 1982 la Escuela de Circo Criollo (segunda escuela de circo en toda Latinoamérica, luego de la escuela cubana fundada en 1976). Tercera generación de una familia de cirqueros, enseñan allí distintas destrezas del circo además de tango, folclore y formación teórica en historia de este tipo de espectáculos. Si bien, muchos adjudican a la escuela un tinte algo tradicionalista (ellos mismos afirman que su meta es el rescate de la cultura nacional a través del circo criollo), la formación no se ajusta a esquemas preestablecidos e intenta que el actor se arriesgue a crear y renovar las rutinas típicas del género.

A partir de la instauración de la Escuela de Circo de los hermanos Videla, otras escuelas fueron surgiendo: el Instituto del Kaos, las clases del payaso Chacovachi, y tal vez, hoy en día una de las más importantes, la Escuela de Circo "La Arena", dirigida por Gerardo Hochman.

Otro de los hechos que contribuyó al surgimiento de este nuevo tipo de circo fue la llegada al país de la técnica Lecoq y junto a ella la aparición de un nuevo ser inseparable del circo contemporáneo: el clown*.

La técnica de clown proviene de la escuela francesa de Jaques Lecoq fundada en 1956 y basada en la observación de la dinámica de la vida. El clown es un hombre-actor que se sumerge en su propia intimidad y a partir de allí ayuda a que aparezcan sus aspectos más ridículos o aquellos no tan "aceptables". Mientras toma valor y pierde el miedo comienza a reconocerlos y así, en ese estado, se muestra al público. El punto de apoyo del clown es el vacío, él no sabe, sólo sigue su impulso, estando atento a lo que le sucede a él y al público. Todo esto lo realiza desde el juego, que es lo más serio que sabe hacer. No es un personaje pensado o armado. Ya existe. Sólo hay que permitir que aparezca y que nos lleve a cualquier lugar o situación. Sin juzgarse, sin criticarse, sin interpretarse; el clown desconoce estas palabras. Sólo es. Al mostrar su vulnerabilidad, produce en el público cierta identificación, complicidad y sobre todo risa. Esto abre un espacio para la comunicación y el humor, que entre el clown y el público se retroalimenta. Cuanto más serio y sincero es, más risa provoca. La risa es el alimento del clown. Hay varias acciones- palabras que lo acompañan: Libertad, sinceridad, espontaneidad, juego, improvisación, creatividad, vulnerabilidad, inocencia, complicidad, humor, comunicación.**

El Clown se distingue principalmente del payaso de circo tradicional en que este último trabaja sobre arquetipos del ridículo universal, como un tropezón o un pastelazo, mientras que el clown lo hace sólo si tiene que ver con su propio personaje.
"Se puede encontrar clowns que jamás se van a tropezar", afirma Daniel Berbedes, un reconocido clown formado, entre otros sitios, en "La Arena", en una entrevista brindada a la revista virtual "El arte del mimo... el arte del silencio".


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