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Autoestima

Enviado por JPC ANGELES



  1. Introducción
  2. Marco conceptual
  3. ¿Cómo se forma la autoestima?
  4. Conclusión
  5. Bibliografía

Introducción

La autoestima es un conjunto de fenómenos emocionales, es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter, es la percepción evaluativa de uno mismo.

La forma en que toda persona se juzga.

Las personas en su mayoría afirman que tienen tantos problemas que no pueden salir adelante y lograr colocar sus vidas al nivel en el que desearían tenerla. Es cierto que no todos cuentan con las mismas oportunidades, el mismo nivel de Autoestima, la misma preparación intelectual ni la misma base económica, claro que también, las personas pertenecientes a una fe o religión, tienen una vista más positiva de la vida por una esperanza, pero todas las personas tienen problemas e inseguridades en algún momento de sus vidas, ahí flaquea el autoestima.

La autoestima positiva es condición básica para la estabilidad emocional, el equilibrio personal y, en última instancia, la salud mental del ser humano.

Por el contrario una autoestima negativa es fuente directa de dolor e infelicidad, en especial a los trastornos de ansiedad y depresivos.

OBJETIVOS.

Comprender el concepto de autoestima

Tener un mejor conocimiento y aplicar a nivel personal y social estrategias sobre la mejora de la autoestima

Conocer las estrategias para poderlas divulgar o enseñar.

JUSTIFICACION.

Hoy en día el auto estima es un problema muy visto en la sociedad, oímos y vemos a diario problemas de autoestima, pero es un tema del que tanto se dice tan poco se comprende.

En esta investigación se estudiará un poco más el significado de la palabra "AUTOESTIMA". Para poder comprenderlo mejor, citando su concepto desde distintos tipos de vista, cómo se forma, la vida con y sin ella, porqué se necesita, algunos comportamientos dependiendo del nivel de Autoestima poseído, cómo actúa sobre las relaciones sociales, sobre el trabajo y su relación con uno mismo.

Marco conceptual

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?

Las personas somos complejas y muy difíciles de definir en pocas palabras. Es importante no hacer generalizaciones, por ejemplo:

  • Podemos ser muy habladores con los amigos/as y ser callados/as en casa.

  • Ser un mal jugador de fútbol no indica que seamos un desastre en todos los deportes.

  • Que no nos salga bien un examen no significa que no sirvamos para los estudios, o las demás materias.

No existe un concepto único sobre Autoestima, más bien hay diferentes formas de entender lo que significa. Como todo, el significado de Autoestima puede entenderse a partir del nivel energético y el psicológico.

Desde el punto de vista energético, se entiende que:

Autoestima es la fuerza que impulsa al organismo hacia la vida, hacia la ejecución armónica de todas sus funciones y hacia su desarrollo; que le llena de organización y dirección en todas sus funciones y procesos.

De aquí se desprende:

_ Existe una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida.

_ Esa fuerza posibilita la realización de las funciones orgánicas armónicamente.

_ Esa fuerza nos permite desarrollarnos.

_ Esa fuerza nos permite tener una organización, una estructura.

_ Esa fuerza es responsable de nuestros procesos de funcionamiento, y tiene que ver con nuestros pensamientos, nuestros estados emocionales y nuestros actos.

Desde el punto de vista psicológico, puede decirse que:

Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la existencia, conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; de amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, independientemente de las limitaciones que podamos tener.

De aquí se desprende lo siguiente:

_ La Autoestima es una disposición, un contenido, un recurso natural en el ser humano.

_ La Autoestima es desarrollable.

_ La Autoestima sólo existe relacionada con la experiencia de la vida.

_ La Autoestima está relacionada con el hecho de estar conscientes de nuestras potencialidades y necesidades.

_ La Autoestima está relacionada con la confianza en uno mismo.

_ Existen necesidades reales y otras que no lo son aunque a veces así lo pensemos.

_ La Autoestima está relacionada con el amor incondicional hacia uno mismo.

_ La Autoestima orienta la acción hacia el logro de los objetivos y el bienestar general.

_ Podemos tener limitaciones y a pesar de ello tener Autoestima.

_ Los eventos externos, no necesariamente deben afectar nuestra Autoestima., al menos no de manera estable o permanente.

Otros conceptos de Autoestima, relacionados de alguna forma con los que ya hemos expuesto arriba, sugieren que:

_ Es el juicio que hago de mi mismo.

_ La sensación de que encajo y de que tengo mucho por dar y recibir.

_ La convicción de que con lo que soy basta para funcionar; que no tengo que incorporar nada nuevo a mi vida, sino reconocer aspectos de mí que no he concientizado, para luego integrarlos.

_ La reputación que tengo ante mí mismo.

_ Es una manera de vivir orientada hacia el bienestar, el equilibrio, la salud y el respeto por mis particularidades.

También es conveniente aclarar, que podemos tener comportamientos de baja Autoestima, en algún momento, aunque nuestra tendencia sea vivir conscientes, siendo quienes somos, amándonos y respetándonos. Puede también suceder lo contrario: vivir una vida sin rumbo, tendente al Auto sabotaje y a la inconsciencia, pero podemos experimentar momentos de encuentro con nuestra verdadera esencia. Fragmentos de tiempo de inconsciencia y desconfianza en uno, no son igual que una vida inconsciente regida por el miedo como emoción fundamental. Lo uno es actitud pasajera, lo otro es forma de vida. Hay que distinguir.

Las creencias que tenemos acerca de nosotros mismos, aquellas cualidades, capacidades, modos de sentir o de pensar que nos atribuimos, conforman nuestra "imagen personal" o "autoimagen". La "autoestima" es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no.

Para entender la autoestima, nos ayudará el descomponer el término en dos palabras.

En primer lugar, la palabra estima, es una palabra e que expresa que alguien o algo son importantes o que se da valor a esa persona o cosa.

Y auto significa, ¡tú mismo! Así que uniendo ambas palabras será más fácil entender qué es la autoestima. Se refiere a cuánto te valoras a ti mismo y lo importante que te consideras, hace referencia a cómo te ves a ti mismo y cómo te sientes por tus logros.

Esta autovaloración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida. De este modo, las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida plantea. Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen auto limitarse y fracasar.

La autoestima no significa alardear de lo maravilloso que eres sino, más bien, saber discretamente que vales mucho. No se trata de pensar que eres perfecto, porque nadie lo es, sino de saber que eres digno de ser amado y aceptado.

¿Cómo se forma la autoestima?

El concepto de uno mismo va desarrollándose poco a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado, experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valides e incapacidad.

Desde el momento mismo en que somos concebidos, ya comienza la carga de mensajes que recibimos, primero de manera energética y luego psicológica.

Debido a que los pensamientos y emociones son manifestaciones de energía, el bebe desde que es concebido, sin tener la suficiente consciencia como para comprender o rechazar lo que recibe.

El hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo, asuma como un problema la llegada del niño, es captado por éste emocionalmente, y su efecto formará parte del archivo inconsciente del pequeño y tendrá repercusiones más adelante, cuando reaccione de diferentes formas y no logre comprender las causas generadoras de sus conflictos.

Todo estímulo externo influirá en el recién nacido y le irá creando una impresión emocional que influirá sus comportamientos futuros. Los padres y otras figuras de autoridad, serán piezas claves para el desarrollo de la Autoestima del niño, quien dependiendo de los mensajes recibidos, reflejará como espejo lo que piensan de él y se asumirá como un ser apto, sano, atractivo, inteligente, valioso, capaz, digno, respetado, amado y apoyado o, por el contrario, como alguien enfermo, feo, ignorante, desvalorizado, incapaz, indigno, irrespetado, odiado y abandonado. La forma como nos tratan define la forma como nos trataremos, porque esa es la que consideraremos como la más normal.

Los bebés no se ven a sí mismos de forma buena o mala. No piensan: "¡Soy genial!" o "¡Oh, no, este pañal hace que mis piernas se vean raras!". Más bien, las personas cercanas al bebé le ayudan a desarrollar su autoestima. ¿Cómo? Animándole cuando aprende a gatear, caminar o hablar. A menudo, le dicen: "¡Buen trabajo. Bien hecho!". Cuando las personas cuidan bien de un bebé, también les ayuda a sentirse amados y valiosos.

En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo. También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas de aceptación y rechazo de los demás es cuando comenzamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que valemos o dejamos de valer.

Con la llegada de la pubertad y la adolescencia, se da la bienvenida a la sexualidad y a la necesidad del joven de encontrarse a sí mismo. Esta etapa es crucial ya que en ella surgen con fuerza la competencia y el deseo de ser mejor que los demás. El joven experimenta una gran necesidad de aprobación por parte de su grupo cercano y aprende a dirigirse hacia quienes lo aplauden y a huir de quienes lo tratan mal o humillan. Una de las fases más críticas en el desarrollo de la autoestima, el joven necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo; también precisa apoyo social por parte de otros cuyos valores coincidan con los propios, así como hacerse valioso para avanzar con confianza hacia el futuro. Es la época en la que el muchacho pasa de la dependencia de la familia a la independencia, a confiar en sus propios recursos. Si durante la infancia ha desarrollado una fuerte autoestima, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si se siente poco valioso corre el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos como la drogadicción.

El ingreso al mundo laboral complica el asunto de la formación y manifestación de la Autoestima, ya que en esa etapa la sociedad mide a las personas por lo que hacen y no por lo que son. Si produces, te quedas y si no te vas.

Finalmente en la pareja y el matrimonio se expresa mucho de lo aprendido a lo largo de los años, lo que fue vertido en el molde durante muchos años y que hemos llegado a creer que somos.

En este tiempo, formamos parte de una sociedad uniformada o "común" en la que muchos han renunciado a expresar su originalidad y tienen ideas fijas de las cosas, que casi siempre siguen aunque no les funcionen. La inconsciencia y falta de comprensión de lo que ocurre, induce a culpar, a resentir, a atacar, a agredir a los demás, a quienes se ve "como malos que no nos comprenden".

Para entonces, ya hemos construido una imagen de nosotros (autoimagen), ya que habremos aprendido una forma de funcionar, y llevamos como el sello de lo que creemos que podemos o no ser, hacer y tener.

¿POR QUÉ NECESITAMOS AUTOESTIMA?

La vida humana está llena de experiencias y eventos con los que entramos en contacto; un ir y venir. En este transcurso, podemos llegar a vivir momentos altos y momentos bajos.

  • Tener un término medio de autoestima es estar entre los dos estados, es decir, sentirse apto e inútil, acertado y equivocado como persona, y manifestar estas confusiones en la conducta, actuar, unas veces, con sensatez, otras, con irreflexión, reforzando, así, la inseguridad.

  • Tener una baja autoestima es cuando la persona no se siente en disposición para la vida; sentirse equivocado como persona.

Es fácil para el observador atento o entrenado, detectar los niveles de Autoestima en las personas, ya que su manifestación se extiende a pensamientos, palabras, estados emocionales, hábitos y otras maneras de experiencias. La manera como vive un ser de alto autoestima es bastante diferente de la forma como funciona uno de bajo estima.

Algunos comportamientos característicos de las personas con bajo autoestima son:

INCONSCIENCIA.

Ignora quién es y el potencial que posee; funciona automáticamente y depende de las circunstancias, eventualidades y contingencias; desconoce sus verdaderas necesidades y por eso toma la vida con indiferencia o se dedica a hacer mil cosas que no le satisfacen; ignora las motivaciones, creencias, criterios y valores que le hacen funcionar. Este individuo tiene preferencia por el futuro o el pasado y le cuesta vivir la experiencia del hoy: se distrae con facilidad. Pensar y hablar de eventos pasados o soñar con el futuro, son conductas típicas del ser que vive en baja Autoestima.

DESCONFIANZA.

No confía en sí mismo, teme enfrentar las situaciones de la vida y se siente incapaz de asumir exitosamente los retos cotidianos; se percibe incompleto y vacío; carece de control sobre su vida y opta por esperar un mejor momento que casi nunca llega. Tiende a ocultar sus limitaciones tras una "careta", pues al no aceptarse, teme no ser aceptado. Siempre necesita estar seguro y le es fácil encontrar excusas para no moverse. La vida, desde aquí, parece una lucha llena de injusticia.

IRRESPONSABILIDAD.

Niega o evade sus dificultades, problemas o conflictos. Culpa a los demás por lo que sucede y opta por no ver, oír o entender todo aquello que le conduzca hacia su responsabilidad. Sus expresiones favoritas son: "Si yo tuviera", "Si me hubieran dado", "Ojalá algún día", y otras similares que utiliza como recurso para no aclarar su panorama y tomar decisiones de cambio.

En su irresponsabilidad, acude fácilmente a la mentira. Se miente a sí mismo, se auto engaña y engaña a los demás. Esto lo hace para no asumir las consecuencias de sus actos, de su interacción con el mundo. Ninguna cantidad de nubes puede tapar por mucho tiempo el sol.

INCOHERENCIA.

Dice una cosa y hace otra. Asegura querer cambiar pero se aferra a sus tradiciones y creencias antiguas aunque no le estén funcionando. Vive en el sueño de un futuro mejor pero hace poco o nada para ayudar. Critica pero no se autocrítica, habla de amor pero no ama, quiere aprender pero no estudia, se queja pero no actúa en concordancia con lo que dice anhelar. Su espejo no lo refleja.

INEXPRESIVIDAD.

Por lo general guarda o reprime sus sentimientos y éstos se revierten en forma de resentimientos y enfermedad. En cuanto a la expresión de su creatividad, la bloquea y se apega a la rutina y paga por ello el precio del aburrimiento.

IRRACIONALIDAD.

Se niega a pensar. Vive de las creencias aprendidas y nunca las cuestiona. Generaliza sordamente. Pasa la mayor parte de su tiempo haciendo predicciones y pocas veces usa la razón. Asume las cosas sin buscar otras versiones ni ver otros ángulos. Todo lo usa para tener razón aunque se destruya y destruya a otros.

INARMONÍA.

Tiende al conflicto y se acostumbra a éste fácilmente. Se torna agresivo e irracional ante la crítica, aunque con frecuencia critique y participe en chismes. En sus relaciones necesita controlar a los demás para que le complazcan, por lo que aprende diversas formas de manipulación. Denigra del prójimo, agrede, acusa y se vale del miedo, la culpa o la mentira para hacer que los demás le presten atención. Cuando no tiene problemas se los inventa

Porque necesita del conflicto. En lo interno, esa inarmonía se evidencia en estados ansiosos, que desembocan en adicciones y otras enfermedades.

Para este individuo de baja autoestima, la soledad es intolerable ya que no puede soportar el peso aturdidor de su consciencia.

DISPERSIÓN.

Su vida no tiene rumbo; carece de un propósito definido.

No planifica, vive al día esperando lo que venga, desde una fe inactiva o una actitud desalentada y apática. Se recuesta en excusas para respaldar su permanente improvisación.

DEPENDENCIA.

El desestimado necesita consultar sus decisiones con otros porque no escucha ni confía en sus mensajes interiores, en su intuición, en lo que el cuerpo o su verdad profunda le gritan.

Asume como propios los deseos de los demás, y hace cosas que no quiere para luego quejarse y resentirlas. La dependencia es el signo más característico de la inmadurez psicológica, que lleva a una persona, como dice Fritz Perls, a no pararse sobre sus propios pies y vivir plenamente su vida.

INCONSTANCIA.

Una de las emociones típicas del individuo es el miedo, las situaciones se perciben deformadas y el futuro puede parecer peligroso o incierto. La falta de confianza en las propias capacidades hace que aquello que se inicia no se concrete. Ya sea aferrándose a excusas o asumiendo su falta de vigor, tiene dificultad para iniciar, para continuar y para terminar cualquier cosa. Puede que inicie y avance en ocasiones, pero frente a situaciones que retan su confianza, abandonará el camino y buscará otro camino menos atemorizante.

RIGIDEZ.

La persona desvalorizada lucha porque el mundo se comporte como ella quiere. Desea que donde hay calor haya frío, que la vejez no exista y que todo sea lindo. Le cuesta comprender que no vivimos en una burbuja de colores y la vida la pasamos interactuando con gente diferente a nosotros en muchos aspectos.

En general, el individuo de bajo autoestima es un ser que no se conoce, que no se acepta y que no se valora; que se engaña y se auto sabotea porque ha perdido el contacto consigo mismo, con su interioridad, y se ha desbocado hacia el mundo con el afán de ganar placer, prestigio y poder, es decir, de obtener a cualquier precio la aprobación de los demás, como un niño que requiere el abrazo de su madre para sobrevivir.

En ciertas circunstancias, nuestro sentido de valor personal y de confianza en las propias capacidades pueden verse afectados y hacernos creer que vivimos a merced de las críticas y opiniones de los demás. En esos momentos la confusión, la impotencia y la frustración producidas por el no logro, nos lleva a dudar de nuestro poder creador, de la capacidad natural de restablecernos, y es entonces cuando optamos por crear y a veces sostener conductas autodestructivas, destruyendo el bienestar generado por la Autoestima, es decir, por la consciencia, el amor incondicional y la confianza en uno mismo. En estado de desequilibrio, el hombre opta por manejarse de formas diversas y elige, generalmente, los siguientes caminos:

PARÁLISIS.

La frustración es interpretada de forma tal que incapacita para la acción creativa. La apatía o la falta de emoción, motivación o entusiasmo es una forma de manifestación de esta reacción.

NEGACIÓN.

La impotencia induce un bloqueo perceptivo, un autoengaño severo basado en el miedo al dolor. Por ejemplo: El adicto que asegura no tener adicción

EVASIÓN.

Aquí la estrategia es hacer todo lo que nos impida ver la situación a la cara. Se conoce su presencia pero se teme enfrentarla y se pospone. La diversión compulsiva es una forma de evasión bastante común.

ENFERMEDAD.

Aunque cualquiera de las manifestaciones anteriores conducen, si se prolongan, en ocasiones se toma el camino corto y la reacción a la frustración es violenta, y se manifiesta en forma de enfermedad.

Todos estos modos de reacción, de manejo inadecuado de la energía interior, reflejan ausencia de Autoestima, de conciencia de la capacidad para responder creativamente a las circunstancias. Es por eso, por la tendencia creciente que exhibe el humano de hoy a la autodestrucción, por lo que necesitamos un recurso protector que nos guíe hasta nuestro poder personal, hacia el restablecimiento del ritmo, del equilibrio, de la conciencia, de la integración. Ese recurso es la Autoestima, con él nacemos pero debemos reencontrarlo.

  • Tener una autoestima alta equivale a sentirse confiadamente apto para la vida, sentirse

capaz y valioso; o sentirse aceptado como persona. Tener una autoestima alta es fundamental tanto para el éxito personal como el éxito profesional. Las personas exitosas gozan de una alta autoestima.

El tener alto Autoestima no se debe confundir con prepotencia. Prepotente es creerse superior a los demás y demostrarlo constantemente con hechos y palabras, eso te creará enemigos y te hace parecer tonto y arrogante. Tener una autoestima alta significa tener una filosofía muy sabia e inteligente, un buen concepto sobre ti mismo y de los demás, ser consciente de cuanto vales, de lo que eres capaz y que puedes superar a quien quieras, pero a la vez sabiendo que los demás también valen mucho y que debes respetarlos al máximo.

Cuando la vida se vive desde la Autoestima todo es diferente. Las cosas cambian de color, sabor y signo, ya que nos conectamos con nosotros y con el mundo, desde un perspectiva más amplia, integral, equilibrada, consciente y productiva.

Algunas características del individuo con alta autoestima son las siguientes:

CONSCIENCIA.

Este individuo es la persona que todos podemos ser. Alguien que se ocupa de conocerse y saber cuál es su papel en el mundo. Su característica esencial es la conciencia que tiene de sí, de sus capacidades y potencialidades así como de sus limitaciones, las cuales tiende a aceptar sin negarlas. Filtra sus pensamientos enfatizando los positivos, procura estar emocionalmente arriba, en la alegría y el entusiasmo, y cuando las situaciones le llevan a sentirse rabioso o triste expresa esos estados de la mejor manera posible sin esconderlos neuróticamente.

Está puesto en darse cuenta de lo que piensa, siente, dice o hace, para adecuar sus manifestaciones a una forma de vivir que le beneficie y le beneficie a quienes le rodean, en vez de repetir como robot lo que aprendió en su ayer cuando era niño o adolescente. Esa consciencia de la autoestima, hace que el individuo se cuide, se preserve y no actúe hacía la autodestrucción física, mental, moral o de cualquier tipo. La gratitud es norma en la vida de quien se aprecia y sabe que es bendecido por los dones que posee.

CONFIANZA.

Autoestima es también confianza en uno mismo en las fuerzas positivas con las que se cuenta para abordar el día a día. Esta confianza es la guía para el riesgo, para probar nuevos caminos y posibilidades; para ver alternativas en las circunstancias en que la mayoría no ve salida alguna; para usar la inteligencia y seguir adelante aunque no se tengan todas las respuestas. Estas son las características que hace que el ser se exprese en terrenos desconocidos con fe y disposición de éxito. Cuando se confía en lo que se es, no se necesitan justificaciones ni explicaciones para poder ser aceptado.

RESPONSABILIDAD.

El que vive desde una Autoestima fortalecida asume responsabilidad por su vida, sus actos y las consecuencias que éstos pueden generar. No busca culpables sino soluciones. Los problemas los convierte en un "cómo", y en vez de compadecerse por no lograr lo que quiere, se planteará las posibles formas de obtenerlos.

Responsabilidad es responder ante alguien, y ese alguien es, él mismo o Dios en caso de que su visión de la vida sea espiritual. Toma como regalo el poder influir en su destino y trabaja en ello. Quien vive en este estado no deja las cosas al azar, sino que promueve los resultados deseados y acepta de la mejor forma posible lo que suceda.

COHERENCIA.

La Autoestima nos hace vivir de manera coherente y nos impulsa a realizar e esfuerzo necesario para que nuestras palabras y actos tengan un mismo sentido. Sus actos hablarán por él tanto o más que sus palabras. No quiere traicionarse y se esmera en combatir y vencer sus contradicciones internas.

EXPRESIVIDAD.

Los que viven confiado en su poder, aman la vida y lo demuestran en cada acto. No temen liberar su poder aunque puedan valorar la prudencia y respetar las reglas. Mostrar afecto, decir "te quiero", halagar y tocar físicamente, son comportamientos naturales en quienes se estiman, ya que disfrutan de sí mismos y de su relación con las personas. En esa expresividad, es seguro observar límites, ya que para expresarse no hay que invadir ni anular a nadie. La expresividad de este individuo es consciente y natural, no inconsciente ni prefabricada.

RACIONALIDAD.

Se acepta lo espontáneo aunque el capricho es indeseable. La vida es vista como una oportunidad lo bastante especial como para no dejarla en manos de la suerte. Quien anda de manos del amor propio, no juega consigo y por eso valora el tiempo como recurso no renovable que es.

ARMONÍA.

Equilibrio, balance, ritmo y fluidez. Cuando existe valoración personal, también se valora a los demás, lo que favorece relaciones sanas y plenas, medidas por la honestidad, la ausencia de conflicto y la aceptación de las diferencias individuales. Esta armonía interior ahuyenta la ansiedad y hace tolerable la soledad, vista a partir de un estado armónico de vida como un espacio de crecimiento interior, encuentro con uno mismo y regocijo.

RUMBO.

El respeto hacia nosotros y hacia la oportunidad de vivir engendra una intención de expresar el ser, de lograr y de ser útil. Eso se hace más factible al definir un rumbo, un propósito, una línea de objetivos y metas, un plan para la existencia y decir "esto es lo que soy y esto es lo que ofrezco".

AUTONOMÍA.

La autonomía tiene que ver con la independencia para pensar, decidir y actuar; con moverse en la existencia de acuerdo con las propias creencias, criterios convicciones, en vez de cómo seguimiento del ritmo de quienes nos rodean. Busca y logra escucharse, conocerse, dirigirse y pelear sus propias batallas, confiado en que tarde o temprano las ganará.

VERDAD.

Siente respeto por la verdad, no la niega sino que la enfrenta y asume con sus consecuencias. Los hechos son los hechos, negarlos es un acto irresponsable que nos quita control sobre nuestra vida. "no le temas tanto la verdad como para negarte a conocerla".

PRODUCTIVIDAD.

La productividad es un resultado lógico de la Autoestima. Una productividad equilibrada en las distintas áreas de la vida humana. No a la productividad meramente económica que suele ser causas de enormes distorsiones en las relaciones y en la salud. Esta productividad equilibrada es consecuencia de reconocer y utilizar los dones y talentos de manera efectiva.

PERSEVERANCIA.

Cuando alguien tiene confianza en sí mismo, es capaz de definir objetivos trazar un rumbo, iniciar acciones para lograr esos objetivos y, además desarrollar la capacidad para el esfuerzo sostenido, la convicción de que tarde o temprano verá el sueño realizado. La perseverancia es por eso característica clara de la persona autoestimada, para quien los eventos frustrantes son pruebas superables desde sus conciencia creativa.

FLEXIBILIDAD.

Es característica de la persona autoestimada aceptar las cosas como son y no como se le hubiese gustado que fueran.

De forma sencilla y resumida, Lair Ribeiro al referirse a los atributos de la persona autoestimada nos dice que ésta es "ambiciosa sin ser codiciosa, poderosa sin ser opresora, auto afirmativa sin ser agresiva, e inteligente sin ser pedante".

En la práctica, y según la experiencia de Nathaniel Branden, todas las personas son capaces de desarrollar la autoestima positiva, al tiempo que nadie presenta una autoestima totalmente sin desarrollar. Cuanto más flexible es la persona, tanto mejor resiste todo aquello que, de otra forma, la haría caer en la derrota o la desesperación.

Pasos para mejorar la autoestima

  • Deja de tener pensamientos negativos sobre ti mismo. Si estás acostumbrado a centrar la atención en tus defectos, empieza a pensar en aspectos positivos que los contrarrestan. Cuando te des cuenta de que estás siendo demasiado crítico contigo, contrarréstalo diciendo algo positivo sobre ti mismo. Cada día anota tres cosas sobre ti que te hagan feliz.

  • Ponte como objetivo el logro en vez de la perfección. Algunas personas se acaban paralizando debido a sus ansias de perfección. En lugar de frenarte con pensamientos como: "No iré al partido de baloncesto hasta que mejore el pulso", piensa en qué eres bueno y en las cosas con las que disfrutas, y ve a por ellas.

  • Considera los errores como oportunidades de aprendizaje. Acepta que cometerás errores porque todo el mundo los comete. Los errores forman parte del aprendizaje. Recuerda que las aptitudes de una persona están en constante desarrollo, y que cada uno sobresale en cosas diferentes es lo que hace interesante a la gente.

  • Prueba cosas nuevas. Experimenta con diferentes actividades que te pongan en contacto con tus aptitudes. Luego siéntete orgulloso de las nuevas habilidades que has adquirido.

  • Identifica lo que puedes cambiar y lo que no. Si te das cuenta de que hay algo tuyo que no te hace feliz y puedes cambiarlo, empieza ahora mismo. Si se trata de algo que no puedes cambiar (como tu estatura, peso, color, etc.), empieza a trabajar para quererte tal y como eres.

  • Fíjate metas. Piensa en qué te gustaría conseguir y luego diseña un plan para hacerlo. Atente al plan y ves anotando tus progresos.

  • Siéntete orgulloso de tus opiniones e ideas. No tengas miedo de expresarlas.

  • Colabora en una labor social. Dale clases a un compañero que tiene problemas, ayuda a limpiar tu barrio, participa en una maratón benéfica por una buena causa o hazte voluntario de algún grupo. Sentir que aportas algo y que se reconoce tu ayuda hace maravillas para aumentar la autoestima.

  • ¡Haz ejercicio! eliminaras el estrés y estarás más sano y más feliz.

  • Pásatelo bien. Disfruta pasando tu tiempo con personas que te importan y haciendo cosas que te gustan. Relájate y pásalo bien y no dejes tu vida en suspenso.

Nunca es tarde para construir una autoestima positiva y sana. En algunos casos, cuando la herida emocional es muy profunda o duradera, es posible que sea necesaria la ayuda de un profesional de la salud mental, como un psicólogo o terapeuta. Estos expertos actúan a modo de guías, ayudando a las personas a quererse a sí mismas y a darse cuenta de lo que las hace únicas y especiales. Si no tienes recursos, acércate a un profesor o alguien lo suficiente maduro o a quien admires por su autoestima o éxito en la vida, alguien a quien quieras y sepas que también te aprecia lo suficiente para querer tu bien y para que pueda guiarte.

Conclusión

Conocerse a uno mismo es algo esencial para lograr el equilibrio psicológico y una buena madurez de la personalidad. Si conocemos nuestras aptitudes y virtudes, podemos desarrollarlas; si conocemos nuestras limitaciones y defectos, podemos comprendernos mejor y evitar objetivos que no seremos capaces de lograr, evitando así posibles frustraciones.

La vida es un don que Dios nos dio y se expresa a través de una misión y una vocación; descubrirlo es tarea de cada quien, y es únicamente en ese camino donde hallaremos la plenitud y la alegría de vivir.

No se puede vivir para complacer expectativas de amigos, parientes o ideologías, mientras algo dentro de nosotros grita su desacuerdo y pide un cambio de dirección, seamos nosotros mismos para poder agradarnos y querernos, las personas que nos quieren nos querrán por quien somos y no por quien fingimos ser por agradar a alguien.

La autoestima interviene en casi todo lo que hacemos. Las personas con una autoestima alta rinden más en los estudios y les resulta más fácil hacer amigos. Tienden a tener mejores relaciones con la gente de su edad y con los adultos, son más felices y les cuesta menos enfrentarse a los errores, decepciones y fracasos, y es más probable que perseveren en algo hasta que lo consigan.

Cuesta cierto trabajo, pero todo esfuerzo tiene sus frutos y es una habilidad que tendrás de por vida.

Bibliografía

CHAIJ, Enrique/ ¡A pesar de todo, que linda es la vida!/ Asociación Casa Editora Sudamericana, 2003

VERNIERI, María Julia/ Adolescencia y autoestima/ Argentina Editorial Bonum 2006

BRONSON, Po/ ¿Qué debo hacer con mi vida?, What Should I do with my life? /Bogotá: Grupo editorial norma 2004

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Autor:

J. P. C. Angeles

 


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