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Las maquilas y la explotación de la mujer mexicana

Enviado por desiree ortiz



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Planteamiento del Problema
  3. Importancia y justificación
  4. Metodología y tipo de investigación
  5. Marco teórico
  6. Maquiladoras y las reglas del juego
  7. Las mujeres en la maquila domiciliaria
  8. Trabajo y salud en la industria maquiladora mexicana: una tendencia dominante en el neoliberalismo dominado
  9. La mujer y la flexibilización del trabajo
  10. Las penurias de ser mujer y trabajar en las maquiladoras
  11. Recomendaciones y conclusiones

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Introducción

En las décadas de los sesenta y setenta, muchas empresas estadounidenses iniciaron una reubicación de sus industrias a pocos kilómetros de distancia, sobre todo a Centroamérica. El auge de esta nueva localización llegó en torno a los años noventa cuando empresas europeas y asiáticas, conscientes del fenómeno globalizador de la economía y de la liberalización del comercio internacional, trasladaron sus inversiones de capital a estos países.

Estas fábricas se denominan maquilas, término árabe que hace referencia a la porción de grano que le corresponde al molinero tras la molienda. En México, una cuarta parte de los trabajadores del sector industrial, más de un millón, trabaja en las más de cuatro mil maquilas situadas en el país. En Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá y República Dominicana son más de medio millón las personas que trabajan en este tipo de fábricas, en condiciones muy precarias y con multitud de derechos recortados como la libertad sindical o de negociación.

Los gobiernos de los países centroamericanos, consideraron a las maquilas la solución ante la falta de empleo y la pobreza que padece el sesenta por ciento de los más de treinta millones de centroamericanos. Por ello, facilitaron su asentamiento a través de la creación de las llamadas zonas francas, áreas sometidas a controles aduaneros y fiscales especiales para fomentar las inversiones de las multinacionales. En muchos casos los gobiernos dejan totalmente exentas del pago de impuestos a estas empresas.

Otra de las particularidades de las maquilas es la primacía de la contratación de mujeres, los empresarios buscan a chicas, de entre quince y veinticinco años, sin hijos y sin experiencia laboral. Al ser chicas tan jóvenes y en muchos casos proceder de zonas rurales, no tienen formación en lo referente a las legislaciones laborales ni derechos que deberían tener. Ellos consideran que de esta forma la mano de obra es dócil, paciente y disciplinada. Además, al dedicarse en muchos casos al sector textil, dan por hecho que son prácticas que dominan ya que también las deben realizar en sus tareas domésticas.

Dentro la política de globalización, las maquilas constituyen una de las modalidades preferidas por los países industrializados, especialmente Estados Unidos, para mejorar su competitividad internacional y aprovechar los menores salarios prevalecientes en las naciones menos desarrolladas.

Planteamiento del Problema

A principios de la década del sesenta comenzó un desplazamiento masivo de operaciones manufactureras por parte de las grandes multinacionales hacia países del Tercer Mundo, escapando de los altos costos de producción y de las bajas tasas de ganancia de las grandes industrias en las metrópolis.

Con la llegada de las operaciones de ensamblaje y producción de ropa y textiles a la frontera de México y Estados Unidos a finales de esa década, se inauguró el reino de las maquilas o maquiladoras en América Latina, que en la frontera México–Estados Unidos ya cumplió 36 años de existencia. Con el Plan Bush (padre), para América Latina, hacia finales de la década de los años ochenta, Estados Unidos trató de impulsar las economías latinoamericanas hacia la "Maquilización" continental, amenazando con reducir sus industrias nacionales a talleres de tercera categoría, salvo las empresas microscópicas o "microempresas".

En el caso de México, numerosas compañías norteamericanas trasladaron parte de sus operaciones a la zona fronteriza, región que ofrecía varias ventajas, a saber:

a) Su cercanía geográfica, que permitía a las corporaciones montar la operación de ensamblaje a pocos kilómetros de las plantas matrices.

b) La posibilidad de garantizar la utilización de insumos como el agua y la electricidad, ya que numerosos municipios de la frontera mexicana están integrados a las redes eléctricas o de abastecimiento de aguade Estados Unidos; pero, sobre todo.

c) La oportunidad de aprovechar el trabajo barato de cientos de miles de obreras, muchas de ellas adolescentes, que obtienen salarios ínfimos y laboran en condiciones deplorables, en particular por la toxicidad y falta de controles ambientales reinantes en dichas plantas.

Desde aquella época, la industria de las maquilas en México ha permitido a las grandes compañías gringas competir en el mercado internacional, pero no ha resuelto el formidable problema del desempleo y el bienestar ni en la frontera ni en el resto de ese país latinoamericano. Más bien ha traído como consecuencia una enorme inmigración de otras ciudades y de campesinos mexicanos arruinados y de obreros desempleados en busca de trabajo.

Irónicamente, desde un principio el programa de maquiladoras en la frontera mexicana ha sido la negación del llamado "libre comercio". Ello es así porque las plantas maquiladoras nunca se han propuesto obtener insumos más baratos que los producidos o vendidos por las compañías mexicanas.

Se trata simplemente de trasladar a México, del otro lado de la frontera, insumos producidos en Estados Unidos para tareas de ensamblaje con mano de obra barata. Por esto en México, después de más de treinta años de maquilas, los insumos locales representan sólo 2% de los utilizados. Así mismo la producción tipo maquila funciona aislada del resto de la economía y constituye un enclave sin vínculos significativos con el resto del mercado interno del país, ya que es una producción limitada única y exclusivamente a la exportación. Mientras que la maquila es un manantial de riqueza para los grandes consorcios, este mezquino resultado es poco halagüeño para los países huéspedes.

Los países que alojan la maquila, por su parte, deben contar con una adecuada infraestructura, servicios de agua y energía eléctrica, puertos, telecomunicaciones, carreteras, una legislación laboral que discipline a los trabajadores y obstaculice su lucha reivindicativa, con lo cual se hace un verdadero subsidio al capital extranjero, ya que hay que otorgarle facilidades de las cuales no gozan en muchos casos los inversionistas nacionales, y el Estado termina haciendo gigantescas inversiones que no son costeadas pero sí disfrutadas por el capital foráneo. Por eso, aunque el centro de ellas es la mano de obra barata, no se crean maquilas en lugares insalubres, remotos, incomunicados o sin la mínima infraestructura.

En México ha quedado claro que la maquila avanza en la medida en que la economía nacional se descompone. El programa de maquilas utilizaba veinte mil empleados en 1970. Hasta principios de la década del ochenta el programa creció a trompicones, aumentando y disminuyendo el número de plantas de acuerdo con los altibajos de la economía estadounidense.

Cuando comenzaron las serias crisis económicas de México fue cuando el programa de las maquilas creció. Así pues, luego de la caída del peso mexicano y de la crisis de la deuda de principios de los años ochenta, el número de plantas y de empleos comenzó a crecer vertiginosamente (recordemos que en su gran mayoría laboran con mujeres, muchas de ellas menores de edad). En este período se destacó entre los inversionistas el papel de Japón y de algunos países europeos que utilizaron la zona fronteriza para ensamblar y exportar directamente sus productos al mercado estadounidense.

Como el campesino boliviano que masca la coca para matar el hambre, México se ha hecho dependiente de la maquila para mitigar su crisis, mientras que no resuelve, al igual que el boliviano, ni el desempleo, ni la pobreza, ni el subdesarrollo, o sea, las razones fundamentales de la crisis y de la creciente pobreza que lo aflige.

En los años ochentas y noventas el gran crecimiento de la industria maquiladora en la frontera mexicana se debió en gran medida a la instalación en la región de plantas maquiladoras de origen japonés, surcoreano y europeo, las cuales también se dedicaron a llevar sus insumos a esa zona, ensamblarlos y exportarlos directamente al mercado norteamericano.

El Tratado de Libre Comercio, fue creado en 1992 pero entra en vigencia en 1994, que mejor debería llamarse el Tratado de Inversión Protegida, incluyó entre sus principales capítulos uno titulado "Reglas de Origen". En éste se especifica que a partir de cierta fecha sólo se podrían ensamblar en maquiladoras ubicadas en México "insumos domésticos" libres de aranceles. Por domésticos se entendía los producidos en Estados Unidos, Canadá o México. Las plantas maquiladoras podrían utilizar otros insumos (se adivina: los provenientes de Japón, Europa), siempre y cuando pagaran elevadas tarifas de importación.

El TLC simplemente se proponía sacar a Japón y Europa del área, negándoles la posibilidad de utilizar la misma mano de obra explotada por los gringos para exportar productos a Estados Unidos. Como dijera Kissinger con referencia al TLC, "se trata de un arma para combatir a nuestros contrincantes". En 2002 comenzaron a regir las Reglas de Origen, la mayor causa de la salida precipitada de numerosas plantas maquiladoras no gringas de la zona y del pronunciado declive del empleo en la región.

La lógica de la maquila es implacable, un obrero mexicano gana en un día lo que un obrero estadounidense gana en una hora. Y un obrero mexicano gana en ese día lo que un obrero chino gana en una semana. Cuanto más pobre el país, más "competitivo" para las grandes corporaciones industriales, para "ganar" en esta competencia es obvio cuál es el camino a escoger: deprimir los salarios y empobrecer la población.

La experiencia de China demuestra que lejos de ser un problema fronterizo, como en el caso mexicano, la utilización de mano de obra barata femenina tiene características más generales e igualmente desastrosas. En la década de los años ochenta más de un millón de jóvenes chinas fueron reclutadas para las tenebrosas zonas de exportación, donde trabajan en condiciones infrahumanas: preparan sus alimentos de pie en recovecos de las factorías, utilizan cuartos comunales como duchas y duermen apiñadas en los mismos sitios donde laboran jornadas de diez, doce y catorce horas.

En los últimos años las precarias condiciones estructurales de las fábricas han causado mortales incendios, en uno de los cuales más de doscientas adolescentes murieron calcinadas por no existir puertas de emergencia para incendios. Las maquilas que en este momento abandonan México se están relocalizando mayoritariamente en China, donde obviamente las condiciones de producción son más "flexibles" y "competitivas".

Los teóricos de la globalización y el libre cambio repiten incesantemente el concepto de regionalización, junto con el de globalización, y urgen a los países del Tercer Mundo a que diseñen estrategias para reordenar sus territorios y declarar provincias autónomas que les permita, por su propia cuenta e independientemente de las ya de por sí disminuidas reglas laborales, de salud, y ambientales del país, buscar acuerdos aún más onerosos por separado con empresas multinacionales. De esta manera se busca enfrentar regiones contra regiones y naciones contra naciones en una carrera hacia el abismo.

En América Latina numerosos planes de descentralización apuntan hacia este tipo de maligna competencia entre zonas de un mismo país. Y como las políticas de privatización, recorte de servicios públicos y desaparición de servicios estatales han llevado a un enorme crecimiento del desempleo y la miseria, se ofrece como solución a tales problemas instalar maquilas en zonas especiales o en regiones de un país.

Este problema en el caso de México, donde la maquila lleva 36 años operando, revela su ineficacia: hoy el país se encuentra mucho peor en todos los sentidos de lo que estaba en 1967: más desempleo, más pobreza, más insuficiencia alimentaria, menos industria y más deuda.

En el actual modelo, la maquila funciona en el mundo como estandarte de la producción flexible, jugando un papel clave en el incremento de las disparidades entre y dentro de los países del mundo. La maquila busca, en el mejor de los casos, utilizar modernas tecnologías con una fuerza laboral oprimida y "flexibilizada" al estilo de la del siglo XIX.

La principal excusa que interponen los gobiernos para justificar la instalación de maquilas en sus territorios es que contribuyen a la modernización e industrialización del país y favorecen el desarrollo económico de la nación.

Esta afirmación se ha demostrado que no es real. En primer lugar, el sector textil es una de las ramas con menor desarrollo industrial. Para la labor que se realiza en estas fábricas de Centroamérica, la maquinaria no es necesaria. Lo son más las manos de las personas que trabajan en la cadena, ya que para coser botones o bolsillos se requiere de mano de obra, no de tecnología punta. Es la parte de la confección más sencilla, la que no necesita formación ni alta mecanización.

El mayor problema es que el desarrollo económico tampoco va ligado a las maquilas, los gobiernos centroamericanos se jactan de sus guarismos de exportación de bienes y consideran a las maquilas las responsables, pero la realidad se presenta de manera sesgada. Las maquilas deben importar todos los insumos de los países de origen de las empresas multinacionales y no emplean materias primas nacionales, salvo madera o productos agrícolas, además, su grado de reinversión en el país es prácticamente nulo.

Objetivo General

Identificar y analizar el desarrollo de maquiladoras en México, como un fenómeno globalizador, y determinar la frontera temporal entre el presente y el pasado de la globalización en torno a las maquiladoras.

Objetivos Específicos

  • Definir algunos conceptos elementales de la industria maquiladora.

  • Identificar el concepto de globalización como fenómeno nuevo y antiguo.

  • Delimitar y especificar el espacio geográfico comprendido para el estudio, es decir la frontera del norte de México, donde se da este fenómeno.

  • Determinar los cambios ocurridos en el ámbito político, económico, social y cultural de la población existente en esta región.

  • Realizar un análisis de causas y efectos del comportamiento de maquiladoras a través del tiempo y espacio.

  • Determinar la frontera temporal entre el presente y el pasado de las maquiladoras como fenómeno globalizado

Importancia y justificación

Esta investigación sustenta su importancia en dar a conocer como, el sector maquilador en México es un complejo, terrible y dramático relato de las vidas de millones de trabajadoras mexicanas, lo que es tristemente uno de los peores ejemplos de la devastación de México por parte de una de las formas de capitalismo como lo es el capitalismo darwinista global.

La depredación y destrucción sistemática de esta nación durante las tres últimas décadas se debe a la cercana asociación entre las transnacionales y sus gobiernos, quienes han colaborado cercanamente, con la angustiosa excusa de bajar el índice de desempleo, a través de la tradicional relación centro-periferia, para explotar a placer los recursos humanos y naturales en el territorio mexicano.

Cada sector económico, cada industria estratégica y el nunca consolidado sistema del Estado de bienestar han sido deliberadamente saqueados como resultado del secuestro de México por parte del capitalismo darwinista global y el neoliberalismo.

Tomando en cuenta a todas sus "externalidades", no se justifica el costo social tan dramático que causan las maquilas en México sobre todo a la mujer mexicana y que no tiene parangón en la historia de ningún país excepto bajo condiciones de guerra, y que al inicio de este nuevo siglo, la violación a los derechos humanos y laborales (en su modalidad de explotación) son las constantes en las maquiladoras mexicanas, que operan bajo el cobijo del gobierno y en absoluta impunidad.

Rotación constante de personal, jornadas excesivas, desdén a los riesgos de trabajo, salarios deficientes e incertidumbre laboral viven a diario quienes han visto en la maquila su única opción de sustento (en su mayoría son mujeres), tal y como documentan las organizaciones laborales y de derechos humanos.

Pese a las denuncias públicas que se han hecho sobre violación a derechos laborales en las últimas dos décadas, hasta ahora no hay un mecanismo que regule la situación de estas empresas.

Las condiciones laborales propiciadas por la maquiladora pueden fluctuar entre la precariedad y las condiciones dignas de empleo dependiendo de la interacción y la negociación que los actores locales, particularmente los gobiernos locales y los sindicatos, establezcan con estas empresas. La exigencia o no del respeto de los derechos laborales a estas empresas por parte de estos actores resulta central en el precarización o mejoramiento de las condiciones laborales de los miles de trabajadores empleados en esta industria. En ese sentido, un segundo objetivo del trabajo consiste en señalar la importancia del sindicato como un actor ya sea para precarizar o mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

Finalmente, habría que decir que esta investigación se justifica al promover una invitación a la reflexión de tres elementos centrales: primero, la dignificación de la maquiladora mexicana; segundo, que la naturaleza transnacional de estas empresas no impide la actuación y negociación por mejores condiciones laborales y sociales, y finalmente, entender que el abuso a la mujer mexicana en la precariedad de las condiciones laborales en estas empresas, depende de la interacción entre maquiladoras y actores locales, particularmente de los gobiernos y sindicatos.

Metodología y tipo de investigación

Esta investigación está basada en la explotación de la mujer mexicana a través de las maquilas, violando sus derechos humanos así como sus condiciones laborales que han existido en estas empresas a través de los últimos años, mediante la búsqueda de información estadística apoyándose en un tipo de investigación documental que como su nombre lo indica, es un tipo de investigación que se sustenta en fuentes de carácter documental, esto es, en documentos de cualquier especie, según Galán (2008) sobre la investigación documental menciona lo siguiente:

El objetivo de la investigación documental es elaborar un marco teórico conceptual para formar un cuerpo de ideas sobre el objeto de estudio y descubrir respuestas a determinados interrogantes a través de la aplicación de procedimientos documentales. Estos procedimientos han sido desarrollados con el objeto de aumentar el grado de certeza de que la información reunida será de enteres para los integrantes que estudia y que además, reúne las condiciones de fiabilidad y objetividad documental. p. 12

Marco teórico

La industria de la Maquila consiste en la confección o ensamblaje de productos con piezas elaboradas e importadas, y es considerada como a actividad basada en el Neologismo que se aplica a un cierto tipo de industria caracterizado por utilizar insumos y tecnología en gran parte importados, empleando mano de obra local y destinar su producción a la exportación. La maquila es un sistema de producción que permite a las empresas aprovechar los menores costos de la mano de obra del país donde se establece, sin tener que someterse al sistema de aranceles vigente.

Carrillo y Hernández (1990), Iglesias (1985) y Robles (1998) refieren que se trata de empresas manufactureras dedicadas al ensamble de componentes y/o procesamiento de materias primas, ya sea de productos intermedios o finales, importados por el país receptor para su eventual exportación, organizando la producción internacionalmente, mediante la ubicación de procesos intensivos de mano de obra en lugares donde ésta es barata y abundante.

Sin embargo esta definición de maquila queda estrecha ante la realidad cada día cambiante. En sentido amplio, la maquila abarca todas aquellas formas que han surgido a partir de la internacionalización de capital, la introducción de nuevas tecnologías y los cambios en la organización del proceso de producción, ya que todos estos factores permiten producir en forma descentralizada, es decir, mediante el uso de trabajo externo que opera lejos de las instalaciones de las empresa.

Como lo señalan Arizpe y Aranda (citadas por Arriagada, 1991:225) "Las empresas transnacionales descentralizan la producción trasladando parte de ella a países que ofrecen mejores condiciones de instalación, y en especialmente menores costos de mano de obra"

En caso de de esta investigación se estructura en la frontera de México con Estados Unidos la cual representa un espacio emblemático de los procesos de globalización debido a la instalación de estas numerosas plantas ensambladoras conocidas como Maquilas, desde fines de los años setenta. Este hecho propició la masiva contratación de mujeres y, la lenta conformación de un proletariado feminizado a los largo de ese país, lo que mostró una fuerte asociación entre los procesos de transnacionalización productiva y la participación remunerada de las mujeres.

Numerosas investigaciones sobre las condiciones de trabajo, la flexibilidad laboral, las formas de organización sindical y hasta abuso sexual en muchos casos, reflejan el interés de los investigadores sobre la diversidad de prácticas en la fuerza de trabajo femenina en las maquilas.

Si bien el empleo en las maquilas de México se ha ido transformando durante cuatro décadas, todo parece indicar que los cambios más desfavorables los han experimentado mayormente las mujeres.

Según Kergoat (1999) menciona que "la preferencia de los empresarios por la contratación de mujeres en las maquilas va mas allá del ahorro salarial, demostrando el reconocimiento de las calificaciones efectivas de las mujeres, se considera a esta como un sujeto multidimensional, bajo determinaciones y alteridades, sujetas a temas relacionados con el poder y la sexualidad, de esta forma, el tema de las relaciones entre clase, sexo y patriarcado explican la opresión del trabajo de las mujeres de la maquila"p.32.

Más del 60% del millón de trabajadores de las maquiladoras son mujeres, en muchos casos contratan exclusivamente a mujeres porque, según los gerentes, son ideales para el ensamblaje por ser "más diestras, más sumisas y porque existe una fuente inagotable de mujeres deseosas de trabajar". Compañías como Zenith y General Motors mandan equipos de enganchadores a las colonias con altoparlantes que anuncian empleos "solo para mujeres".

Un grupo de derechos humanos, Human Rights Watch, entrevistó a docenas de trabajadoras de las maquilas y publicó un informe titulado No Guarantees: Women In Mexico's Maquiladora Sector, que documenta la discriminación que experimentan diariamente, sobre todo las mujeres embarazadas, como trato cruel y deshumanizante por parte de los dueños y supervisores, se presiona a la mujer encinta para que deje el empleo, se le da trabajo más duro o se la obliga a trabajar de pie mucho rato.

Eso causa complicaciones, hostigamiento sexual y condiciones de trabajo peligrosas y hasta mortíferas así que no es cierto que estas fábricas imperialistas y su dizque desarrollo industrial hayan liberado a la mujer mexicana, al contrario, han fortalecido e intensificado su opresión.

En México, la presencia de la mujer en el sector maquilador se hace más notable en la zona fronteriza con EEUU, particularmente en Ciudad Juárez, Chihuahua, debido a la demanda laboral y las exigencias del mercado textil que condujeron a la contratación de miles de mujeres bajo condiciones de trabajo verdaderamente insostenibles, que incluían jornadas laborales de más de 12 horas diarias, con salarios mínimos, sin derecho a prestaciones básicas como salud, vivienda o el reconocimiento de la antigüedad laboral para tener derecho a jubilarse. No obstante, la lucha por adquirir mejores condiciones de trabajo se tornaba casi imposible al no existir organizaciones sindicales que lucharan por la defensa de sus derechos.

En la industria de la maquila, la mujer desempeña una función determinante, ello se debe a que dicho sector considera que la fuerza de trabajo de la mujer es barata, razón por la cual se les prefiere por sus habilidades y paciencia, ya que las mujeres realizan su trabajo con mayor precisión que los hombres y porque son capaces de durar más tiempo en un mismo lugar haciendo la misma tarea durante la jornada laboral.

México, seguido por los países centroamericanos y algunos del Caribe, ha experimentado un crecimiento inusitado de empresas que, bajo el esquema de la industria maquiladora, vincula las economías nacionales de estos países, a la economía más poderosa del mundo, la de los Estados Unidos.

A mediados del siglo pasado, las economías centroamericanas iniciaron sus procesos de industrialización, protegiendo a su naciente industria, bajo el esquema del proceso de sustitución de importaciones, a excepción de Panamá, que se orientó más hacia el sector de los servicios y las finanzas. El desarrollo de la industria maquiladora, en estos países centroamericanos, ha estado separado del sistema económico.

La maquila representa una forma de transnacionalización de los factores de producción, que se generaliza en sectores productivos tales como el textil y del vestido; la electrónica y la industria automotriz. El diseño del régimen de maquila se efectuó de tal forma, que los incrementos en la competitividad no tenían ningún impacto en el proceso nacional de industrialización y desarrollo, como en el caso de la industria textil-vestuario.

Según Martínez y Zabalo, (2005) sostienen que "la industria maquiladora ha sido la fuente principal de un precario empleo industrial femenino, con bajos salarios, sin el debido respeto a los derechos laborales, bajo condiciones laborales pésimas, que difícilmente van a mejorar en un sector en el que la ventaja competitiva está constituida por la reducción de los costos de trabajo"p.11

El salario de una mujer que trabaja en una planta maquiladora, equivalente en un 68 por ciento al promedio de lo que percibe un hombre, no es suficiente para sostener el gasto de un hogar, ya que por las responsabilidades inherentes, difícilmente una obrera pueden realizar alguna otra actividad que le permita aumentar sus ingresos.

Los cambios estructurales y en los procesos productivos permiten la entrada masiva de las mujeres en la fuerza de trabajo, sin embargo, tal participación obedece a que con la nueva tecnología los hombres pierden el trabajo, y el capital aprovecha para emplear a las mujeres en condiciones desfavorables, es decir los trabajos mal pagados están en manos de las mujeres y grupos minoritarios (Zapata et al., 1994).

Los empresarios de las maquiladoras utilizan en su mayoría mujeres ante el argumento de que ellas tienen "cualidades naturales" que las hacen excelentes para realizar ese tipo de trabajo. Sin embargo, como lo dice Iglesias (1985), "este discurso deja al descubierto que las empresas manejan esta ideología para convencer a las trabajadoras y a la población de que emplean a mujeres por sus características físicas, escondiendo la política y las ventajas que significa en el proceso productivo y laboral el emplearlas".p.72

Esta subordinación femenina que identifica a las mujeres como sujetas más dóciles y delicadas, logra ejercer un control ideológico sutil que se traduce en índices bajos del salario, condiciones laborales inestables y escasa participación sindical (Calderón, 1994).

De esta manera las diferencias entre hombres y mujeres son aprovechadas por los empresarios en la designación de los montos salariales. Además a las trabajadoras los empresarios les atribuyen ciertas cualidades que al parecer los varones no tienen; tales como: responsabilidad, esmero y poca tendencia a organizarse para reclamar sus derechos, lo que significa que difícilmente se sindicalicen, las mujeres ante la necesidad de llevar a su hogar un ingreso se contratan bajo condiciones difíciles.

En general, las maquiladoras contratan mujeres que tienen entre 16 y 30 años de edad, dando preferencia a las solteras y sin hijos o hijas. Las jornadas de trabajo son intensas y la estabilidad o baja rotación es uno de los objetivos que la industria persigue para poder cumplir con las altas cuotas de producción. En los cuatro centros laborales estudiados en este trabajo se comparten características tales como intensidad del trabajo, jornadas largas, actividades monótonas y repetitivas dentro de la cadena productiva.

Maquiladoras y las reglas del juego

A veces una investigación académica tiene sabor a episodio de terror, ese podría ser el caso de un estudio reciente sobre la industria maquiladora en México y la estrategia global de las industrias trasnacionales en la rama electrónica.

La sólida investigación de Kevin Gallagher y Lyuba Zarsky, investigadores de la Universidad de Boston y del Instituto Monterrey, respectivamente, explica por qué ha fracasado el modelo para transitar de las maquiladoras ensambladoras a un complejo industrial con alto valor agregado nacional en sus exportaciones.

Un poco de historia es necesario para entender la trama de la investigación. Probablemente el objetivo más importante del Tratado de Libre Comercio para América del Norte era atraer una dosis masiva de inversión extranjera directa, se pensaba que ésta permitiría salir del estancamiento y, mediante las exportaciones, del déficit crónico en la balanza comercial.

El bajo costo de la mano de obra mexicana y sobre todo de mujeres, favoreció el florecimiento de la industria maquiladora, para el año 2000, más de 50 por ciento de las exportaciones de manufacturas se originaban en esta actividad. Pero la desvinculación de las maquiladoras con el resto del aparato productivo siempre constituyó un tema de preocupación.

Después de todo, la maquiladora descansa en un modus operandi que no favorece los efectos de arrastre para promover el crecimiento de toda una economía, importar insumos, ensamblarlos y reenviarlos a una casa matriz es sinónimo de exportar mano de obra barata.

Frente a las críticas al modelo maquilador, surgió una hipótesis optimista sobre la evolución de esta rama de la industria, el razonamiento de Nadal Alejandro (2003) era que "las industrias maquiladoras estarían evolucionando gradualmente hacia un incremento importante en el valor agregado de las exportaciones debido a la asimilación tecnológica y mayores eslabonamientos interindustriales"p.08.

El investigador citado se concentra en la industria electrónica porque, se pensó, en ella este proceso de desarrollo industrial sería más rápido. Su estudio se sitúa en los alrededores de Guadalajara, zona en la que esta industria se quintuplicó entre 1994 y 2000 y las exportaciones crecieron 400 por ciento. Las empresas emblemáticas de la industria electrónica se instalaron en la región (Hewlett Packard, IBM, Intel, Lucent, NEC) y fueron seguidas por una segunda camada de empresas contratistas estadunidenses (como Flextronics, Solectron, Jabil Circuit y SCI-Sanmina).

Para 1998, la industria electrónica de Guadalajara estaba exportando más de 8 mil millones de dólares y las mujeres trabajadoras de esta industria electrónica ganaban menos que las de servicios; su salario representaba un promedio del 45 por ciento del ingreso familia, dando esto gran utilidad gran utilidad a la trasnacional y ese desempeño hizo que se comenzara a hablar de Guadalajara como el nuevo "Silicon Valley" del sur, en alusión al famoso valle sureño de San Francisco, donde se concentra la industria de semiconductores y computadoras.

Pero luego vino la crisis de 2000-2003 y casi todas las grandes empresas trasnacionales cerraron sus plantas de producción de computadoras y equipo periférico en Guadalajara, relocalizando sus operaciones en China y otros países asiáticos. Las exportaciones se desplomaron 60 por ciento, y se sufrió recortes de 123 por ciento y se perdieron de la noche a la mañana 20 mil empleos.

La industria electrónica maquiladora no se recuperó y no se concretó el sueño de construir un complejo industrial con capacidades tecnológicas endógenas En su estrategia global, las trasnacionales prefirieron a los contratistas manufactureros con base en California, que a su vez constituyen grandes conglomerados con una red global de proveeduría muy flexible.

Estos contratistas ignoraron a la naciente industria de componentes en Guadalajara y para 2004 unas 37 empresas locales, que habían florecido en los noventa, estaban quebrando. Hoy más de 95 por ciento de los componentes utilizados por empresas son importados. No se materializó la transición desde la actividad ensambladora, basada en salarios bajos, hacia un complejo industrial intensivo en conocimientos sobre diseño y producción.

Al gobierno mexicano esto no parece importarle, pues hace tiempo abandonó la idea de tener una política industrial, de manera ingenua prefirió jugar un juego cuyas reglas no comprendía y cuyos resultados comienzan a sorprenderle donde la principal enseñanza del importante estudio de Gallagher y Zarsky es que entrar al juego de la "globalización" sin equipo protector puede ser peligroso.

Las mujeres en la maquila domiciliaria

El interés por la emancipación de la mujer en la sociedad moderna se refleja en numerosos trabajos de científicos sociales, en su mayoría mujeres, que reportan que una de las actividades preferidas de miles de mujeres era la maquila domiciliaria.

En Aguascalientes, la confección tiene una larga historia que se remonta a finales de la colonia, cuando se creó un obraje que producía hilos y ropa de lana, algodón y seda, además de uniformes para el ejército, que llegó a tener 800 trabajadores; pero ya desde antes las mujeres de todas las clases sociales dedicaban buena parte de su tiempo a elaborar prendas para uso de su familia o para la venta.

Patricia Arias y Fiona Wilson (2005) al estudiar este proceso en Aguascalientes (México), ven la relación entre migración de los varones a Estados Unidos (EUA) y el trabajo a domicilio realizado por las mujeres, quienes bordando, cosiendo o tejiendo obtienen recursos para sostener a la familia o contribuir a ello, mientras el marido está fuera. Estas autoras señalan que "en el caso de las maquilas en Aguascalientes se observan las diferencias en la organización y en las condiciones de trabajo con respecto a otras fábricas maquiladoras, de donde los efectos de la apertura comercial y una mejor flexibilidad con el trabajo de la mujer, no han amilanado en gran escala sus costos de producción"p.3.

En otro trabajo, Florencia Peña (1994) identifica la maquila domiciliaria de Yucatán como una actividad clandestina y parte del sector informal de la industria de la confección de prendas de vestir y como una forma de alcanzar altos grados de flexibilización laboral y de reducción de costos. Señala la situación ilegal bajo la que laboran las mujeres, al margen de los derechos laborales vigentes en la legislación mexicana, pues carecen de contratos de trabajo y estabilidad en el empleo, además de que reciben en muchas ocasiones salarios menores al mínimo y no cuentan con seguridad social ni prestaciones.

Asimismo, menciona que las mujeres laboran en la clandestinidad, a pesar de que las autoridades y las cámaras están conscientes del incumplimiento de las leyes laborales.

En cuanto a las características de la maquila domiciliaria realizada por mujeres, señala que la modalidad de pago es a destajo y es muy común que les fijen cuotas, por lo que a veces tienen que recurrir a la subcontratación y a la maquila para poder cumplir los pedidos, los cuales muchas veces le son devueltos si no cumplen las especificaciones de calidad que fija el que las contrata; las trabajadoras son las dueñas de por lo menos una máquina de coser que utilizan principalmente para la costura y bordado, trabajan en su vivienda, reciben la tela cortada para el ensamble y/o bordado, pero el pago de la luz, de las agujas e hilos, así como las reparaciones y refacciones de su máquina generalmente corren por su cuenta.

La maquila domiciliaria en la industria del vestido es un trabajo de subsistencia, realizado en México preponderantemente por mujeres, quienes trabajan en la informalidad y la clandestinidad, en condiciones de explotación extrema: salarios muy precarios y carecen de seguridad social y de prestaciones. La casi totalidad de los patrones no cumplen con lo estipulado en la Ley Federal del Trabajo ante la indiferencia de las autoridades a esta realidad, quienes cierran los ojos a este tipo de violaciones a las leyes laborales debido a que de alguna manera esta actividad informal genera los empleos que requiere la población mexicana y que el Estado no ha podido generar.

Dado que la industria del vestido es prioritaria para el desarrollo de México por la gran cantidad de empleos que genera, es fundamental que el gobierno apoye a los pequeños talleres y a los trabajadores a domicilio proporcionándoles financiamiento para la compra de máquinas, asesoría para mejorar la calidad de sus procesos y productos, así como para el diseño y comercialización de sus productos.

Asimismo, es muy importante que el gobierno Mexicano vigile que se cumplan las leyes laborales para que los trabajadores domiciliarios cuenten con las mismas condiciones de los que trabajan en las fábricas y se combata la explotación extrema de que son objeto estas mujeres.

Dada la feminización de la maquila domiciliaria, son las mujeres las principales víctimas de los abusos que cometen los empresarios en la búsqueda de abaratar sus costos de producción y obtener mayores ganancias.

Trabajo y salud en la industria maquiladora mexicana: una tendencia dominante en el neoliberalismo dominado

Las diferentes manifestaciones del neoliberalismo en México – globalización, flexibilidad, "terciarización" de la economía, precarización del empleo, entre otras – han originado modificaciones profundas en las condiciones de vida, de trabajo y de salud de la mayoría de los trabajadores mexicanos.

El fenómeno de las maquiladoras conlleva a una dinámica laboral nueva. No sólo significa la descentralización del proceso productivo en diferentes países periféricos, sino que implica un cambio en la estructura social y política del sistema capitalista. Por primera vez los elementos de producción, capital y trabajo, no están insertos en el mismo contexto espacial.

De la misma manera, las negociaciones por mejores condiciones laborales no pueden ser el acuerdo tradicional entre el trabajador y/o el sindicato como representante laboral, y el patrón. Se conforma de esta manera, una nueva estructura ocupacional: por una parte, los patrones establecidos en las plantas matrices de los Estados Unidos o Japón y, por otra, un grupo trabajador que comprende obreros maquiladores de los distintos países en los que se han instalado estas industrias

Quintero, (1990) señala que "mientras que los empresarios maquiladores cuentan con un dominio total de sus diferentes plantas en el mundo, los trabajadores se caracterizan por una desvinculación completa" p.17

En ese contexto, las posibilidades de defensa colectiva por parte de los trabajadores se ven seriamente disminuidas, el papel de los sindicatos se trastoca y pasan a ser, en muchos casos, defensores y promotores de las nuevas relaciones laborales. Al analizar los contratos colectivos se encuentra que, más que expresar las conquistas de los trabajadores y sus posibilidades de defensa, sancionan condiciones laborales en función de las nuevas necesidades de la producción, frecuentemente por abajo de los derechos reconocidos por la ley, como ha sido demostrado al analizar diversos contratos colectivos vigentes en empresas maquiladoras en Chihuahua, una de las ciudades mexicanas donde se asienta un importante número de estas empresas (Sánchez, 1994).

El hecho de que los cambios organizativos y la flexibilidad laboral ocurran no significa que los trabajadores se encuentren frente a una mejora en sus condiciones al interior del proceso laboral y que los riesgos, así como las exigencias disminuyan. Los cambios se hacen con la finalidad de incrementar la productividad; la flexibilidad añade la polivalencia de las actividades y aumenta, desde la óptica empresarial, la capacidad de adaptación de los trabajadores. Pero ello no necesariamente mejora el contenido del trabajo, ni permite recuperar el saber de los obreros, ni les posibilita el control sobre el proceso laboral.

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