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Origen de la igualdad y causa de la desigualdad humana; la dignidad humana




  1. Introducción
  2. Aspectos legales sobre la igualdad
  3. Origen de la desigualdad humana
  4. Punto de vista bíblico sobre la igualdad humana
  5. La dignidad humana. Los Derechos Humanos
  6. La igualdad humana
  7. La fundamentación cristiana de los derechos
  8. La promoción de los valores de la persona humana
  9. Conclusiones

Introducción

"La casa, la mujer y el buey robusto" porque

El pobre no tiene más esclavo que el buey. Así,

Pues, la asociación natural mas constante es la

Familia. "Allí, dice Carondas, todos comen en la

Misma mesa". "Allí, dice Epiménides de Creta,

Todos se calienta en el mismo hogar."

Aristóteles. La Política, libro Primer. Cap. Primero.

El origen de la igualdad y la causa de la desigualad humana es el tema central de todo trabajo que tenga como norte, meta y objetivo el propósito desentrañar la diferencia existente entre personas nacida con la vocación de ser iguales. La sociedad moderna, no solo tolera, sino que alienta y fomenta el dominio del hombre sobre el hombre, al extremo de que se ve como un logro el hecho de que utilicemos al prójimo como escalón para nuestro ascenso. A sabiendo de que en la familia o en el Estado alguien debe mandar, se debe entender que quien manda en la familia es el que trabaja, y en el Estado, el Primer Mandatario es un servidor. En la Democracia, el menos malo de los gobiernos de los hombres, debe su poder al hecho de que es "…el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", como dijera Lincoln.

A pesar de que las leyes son los eslabones que mantienen unidas las sociedades en procura del bien común y la igualad entre los hombres, ellas mismas en forma irónicas han venido a crear fronteras, cavar fosos y levantar murallas de separación. Si bien es cierto que el hombre para vivir en sociedad debe tener leyes que le regule, pues como dice el Filosofo del Liceo:" De aquí puede concluirse que el Estado es un hecho natural; que el hombre es un ser sociable, y que aquel que permanece salvaje por organización y no por acaso es, o un ser superior a la especie humana, o un monstruo a quien puede decirse el reproche de Homero:"Huid del hombre que sin leyes vive, sin familia ni hogar, sin afecciones…" El individuo así degradado es indomable como los pájaros salvajes y puede decirse que está en guerra con su propia naturaleza".

Adjunto a los fundamentos legales de la igualdad, a los razonamientos filosóficos de la desigualdad, también presentamos las razones bíblicas con implicaciones teológicas tendientes a la condenación de la diferencias entre los seres humanos. La Biblia establece en forma diáfana y meridiana que Dios no hace acepción de persona.

Con el presente trabajo esperamos llenar un vacío existente en la Literatura Evangelica que sea capaz de llenar los aspectos legales, filosóficos y escriturarios en torno al origen de la igualdad y a las causas de la desigualdad entre los hombres. Todos somos llamados a ser iguales ante Dios, y el prójimo; esta en nuestras manos y voluntades el mantenernos dentro de los parámetros de igualdad y dignidad del genero humano, para cumplir con la soberana vocación de ser llamados hijos e hijas de Dios.

Aspectos legales sobre la igualdad

Que sean mis primeras palabras aquellas que se encuentran en el libro Primero de la Política de Aristóteles, en el capitulo segundo, donde tratando de la esclavitud dice el Sabio: "Se sostiene, por una parte, que hay una ciencia, propia del señor, la cual se confunde con la del padre de familia, con la del magistrado y con la del rey, de que hemos hablado al principio. Otros, por lo contrario, pretenden que el poder del señor es contra naturaleza; que la ley es la que hace a los hombres libres y esclavos, no reconociendo la naturaleza ninguna diferencia entre ellos; y que, por último, la esclavitud es inicua, puesto que es obra de la violencia".

 La igualdad, como definición práctica, podría ser: "ausencia de total discriminación entre los seres humanos, en lo que respecta a sus derechos". Pero consideramos que no basta con esto, sino que es un tema mucho más amplio, y que abarca tantos factores, que puede, en muchos casos, llegar a determinar nuestra situación en la saciedad, nuestro statu de vida y la vida misma en esta tierra, sino también puede determinar nuestra situación en la vida eterna o la perdición perpetua.

El 26 de agosto de 1789, el pueblo francés, reunido en asamblea, votó en el artículo primero de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano lo siguiente: "Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común."

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmados por las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948, nos dice en su Preámbulo: "Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias."

Si fuéramos a extractar algunos artículos de esa Declaración Universal de los Derechos del Hombre encontraríamos que en el articulo Primero se establece en forma tajante y categórica que los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos; en el artículos Segundo se nos recuerda que todos los derechos y libertades de esta Declaración son iguales para todas las personas, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, etc. El artículo Séptimo consagra la igualdad de todos ante la ley; y en el Décimo se proclama que todas las personas tienen derechos, en condiciones de plena igualdad a ser oída en justicia.

Como nuestro país es firmante de la Declaración Universal de los Derechos del Humanos, por esa razón, consignó en el artículo 39 de la Constitución el Derecho a la Igualdad. En ese artículo se declara que todas las personas nacen libres e iguales en derecho ante la ley; también se establece que no habrá discriminación por razones de género, raza, color, edad, lengua, religión, etc.

Origen de la desigualdad humana

Los primero que debe aportar, cuando hablo de la desigualdad humana, es que el pecado, la caída del hombre, es la causa natural y suficiente de la desigualdad existente. Cuando apuntamos que es el pecado el origen de la diferencia entre los iguales creados por Dios, estamos diciendo con esto que la diferencia es de origen teológico; pero si el pecado ha sido causa de estudio entre los teólogos, el origen de la desigualdad no le ha quitado el sueño a ellos, sino que han sido los filósofos los que se han desvelado por motivo de esa desigualdad.

El origen de la desigualdad puede ser fácilmente planteada, pero sumamente difícil de resolver. Para los filósofos, lo hombres en su estado primitivo son iguales entre sí, pero es a medida que se civiliza, que progresa, que sale de su estado de barbarie, que va acentuando su diferencia el uno con el otro. Para Juan Jacobo Rousseau: "Mientras mayor es el número de conocimiento que acumulamos, mas difícil nos es adquirir los medios de llegar a poseer el mas importante de todos; y es que, a fuerza de estudiar el hombre, lo hemos colocado fuera del estado conocible."

Debemos decir, que aunque la naturaleza no hace distinción entre los hombres, esto es que no les hace libres ni esclavos, en su estado natural, tal como salio de la mano de Dios, existen desigualdades, como es el caso de la edad, del sexo, de las disposiciones de animo y espíritu, de las fuerzas físicas y de la salud; en cambio son las leyes humanas las que establecen los privilegios de que unos hombres gozan en perjuicios de otros hombres. Esa es la razón por la cual es rico, por su riqueza tiene mas poder que el pobre, y por ese poder se hace respetar, se hace obedecer. Y es que la posesión es una causa de desigualdad. En sus Pensamientos, Pascal nos dice, refiriendo en tema en cuestión: "Este perro es mío, decían esos pobres niños; aquél es mi puesto al sol. He aquí, el origen y la imagen de la usurpación de toda la tierra". Pero si Pascal pone la propiedad privada como causa de distinción, Rousseau no es menos drástico al hacer la siguiente afirmación: "El primero que, habiendo cercado un terreno, descubrió la manera de decir: Esto me pertenece, y halló gentes bastantes sencillas para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil".

Es que el primer sentimiento que el hombre como hombre siente, partiendo desde el punto de vista filosófico es el de su existencia, por eso para Descartes: "Si pienso, luego existo", lo que no es menos cierto para el obispo George Berkeley, de quien se resume su ideología en esta frase: esse est percipi aut percipere («ser es ser percibido o percibir»). Luego de comprobar su existencia, el primer cuidado del hombre es su conservación, que vino a ser seguida por la de perpetuar su especie, que en teología conocemos como: "Multiplicaos".

Con el nacimiento del contrato social, aquella etapa de la humanidad cuando nuestros primeros padres cedieron parte de sus derechos para conservar la otra parte y así poder vivir en sociedad, y con ello el nacimiento de las primeras leyes. Es siguiendo ese camino, trazado por las rutas antropológicas y con ella los distintos tipos de gobiernos, que vamos a encontrar la distinción y la desigualdad entre los hombres. Por lo cual no es aventurado es afirmar con el sabio de Ginebra: "Si seguimos el progreso de las desigualdades en estas distintas revoluciones, encontramos que el establecimiento y del derecho de propiedad fue su primer paso; la institución de la magistratura el segundo y el tercero y último cambio del poder legítimo en poder arbitrario: de suerte que la condición de rico y de pobre fue autorizada por la primera época; la de poderoso y débil por la segunda, y por la tercera la de amo y esclavo, ultimo grado de la desigualdad y fin hacia el cual tienden las demás…"

Punto de vista bíblico sobre la igualdad humana

Hasta ahora hemos abordado la igualdad de la persona humana desde el punto de vista filosófico, jurídico desde las perspectiva de la Francia revolucionaria y de desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hasta llegar a nuestro suelo, pero, ¿Que dice la Biblia sobre la igualdad del hombre? ¿Como ve Dios a los hombres?

Si partimos de la declaración de convencimiento del apóstol Pedro, encontramos cuando este visitó a Cornelio y vio que el Espíritu Santo le visitó dice en su informe oral ante los hermanos de Cesarea, según la cita de Hechos 10:34: "Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas," con lo cual nos dice que ante el Eterno, todos las personas son iguales. Es por eso que cuando escribe su primera epístola, en el Cáp. Primero, verso 17 escribe:"  Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;"

En Deuteronomio 10:17, Moisés nos dice que Dios es un Dios de dioses, grande y temible, que no hace acepción de persona ni acepta soborno.

En su discurso en la colina de Ares, en Atenas, Pablo dice en esta asamblea: que Dios, "…de una sangres ha hecho todo el linaje de los hombres", como se lee en la antigua versión de Reina-Valera, otra versión dice que un solo hombre. En su carta a los Romanos, Cáp. 2 Versos 10 y 11, Pablo dice: "pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios." En Gálatas 2:6, el mismo apóstol reitera:"  Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron." Cuando el Apóstol le escribe a los Efesios les dice a los hermanos que tenían esclavos en el Cáp. 6:9:" Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas." A los colosenses, se les recuerda en el Cáp. 3, versos 23 y 24 "sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.  Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas." No olvidemos que el consejo que el Apóstol Santiago le da a los hermanos que podría discriminar al pobre para congraciarse con el rico:" Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.

La dignidad humana. Los Derechos Humanos

Este primer punto relativo y en torno a los Derechos Humanos, me voy a tomar la libertad de tratarlo desde el punto de vista filosófico, pues basta con que se diga hombre, con ese sustantivo común se están nombrando todos los derechos que puedan existir. Es por eso que cuando hablamos de la dignidad humana, con este sustantivo, del cual se desprenden una serie de adjetivos calificativos con una gama de acepciones cromáticas, designamos el valor y la distinción de la persona o el objeto nombrado. Veamos.

La palabra dignidad proviene del latín (dignitas,atis) y con ella designamos la cualidad de digno, con ella también designamos la excelencia, y el realce la gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse, en las catedrales y colegiatas, prebenda que corresponde a un oficio honorífico y preeminente, como el deanato, el arcedianato, y también a la persona que posee una de estas prebendas, como es la prebenda del arzobispo u obispo.

Quiero resaltar, ya que es propia de la dignidad, que cuando se hace una ofensa, la gravedad de ella radica, en que es mayor, cuando quien la recibe es una persona digna, aunque la haga un descastado; y cuando se hace un honor, la grandeza de ese honor radica en la dignidad de la persona que la hace, no en quien lo recibe. Por ejemplo, cuando se ofende a una persona noble, es grande el agravio, sin importar quien ofende; así también cuando se hace una distinción, sin lo hace un noble es grande la distinción, pues su valor reside en el ejecutante, no en quien lo recibe. Pero cuando hablamos de la dignidad humana tiene su fundamento en el acto divino de la creación, pues la raza humana fue creada a imagen y semejanza de Dios, y por esa imagen, Imago Dei, no que lo diga el hombre, es Dios quien lo dice, el hombre comparte con Dios, aunque en forma ya opaca, limitada y borrosa, algunos de los atributos divinos.

El salmo 100 nos dice que Dios nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos, por lo cual la dignidad y el respeto que el hombre debe tener para si mismo y para con el prójimo sobrepasa el limite de su carácter finito y caído en el pecado. Yo soy digno porque son un hijo de Dios, a quien Dios creo, se le revelo y los compro por un gran precio, por la sangre de su Hijo Jesús, la segunda persona de la Trinidad, y en mi mora el Espíritu Santo, dador de vida y sustentador de la especie humana; pero yo no soy un genero único, todos los hombres, mi prójimo, goza de las mismas prerrogativas que yo, pues Dios los ha creado, se les ha revelado, y le ha dado su Espíritu, después de haberle rescatado.

La igualdad humana

Que sean mis primeras palabras aquellas que se encuentran en el libro Primero de la Política de Aristóteles, en el capitulo segundo, donde tratando de la esclavitud dice el Sabio: "Se sostiene, por una parte, que hay una ciencia, propia del señor, la cual se confunde con la del padre de familia, con la del magistrado y con la del rey, de que hemos hablado al principio. Otros, por lo contrario, pretenden que el poder del señor es contra naturaleza; que la ley es la que hace a los hombres libres y esclavos, no reconociendo la naturaleza ninguna diferencia entre ellos; y que, por último, la esclavitud es inicua, puesto que es obra de la violencia".

 La igualdad, como definición práctica, podría ser: "ausencia de total discriminación entre los seres humanos, en lo que respecta a sus derechos". Pero consideramos que no basta con esto, sino que es un tema mucho más amplio, y que abarca tantos factores, que puede, en muchos casos, llegar a determinar nuestra situación en la saciedad, nuestro statu de vida y la vida misma en esta tierra, sino también puede determinar nuestra situación en la vida eterna o la perdición perpetua.

El 26 de agosto de 1789, el pueblo francés, reunido en asamblea, votó en el artículo primero de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano lo siguiente:

Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmados por las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948, nos dice en su Preámbulo: "Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias."

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal."

Como la República Dominicana es miembro y signataria de las Naciones Unidas, vamos a transcribir el artículo 39 de la Constitución de la República, es cual dice de la siguiente manera:

Artículo 39.- Derecho a la igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal. En consecuencia: 1) La República condena todo privilegio y situación que tienda a quebrantar la igualdad de las dominicanas y los dominicanos, entre quienes no deben existir otras diferencias que las que resulten de sus talentos o de sus virtudes; 2) Ninguna entidad de la República puede conceder títulos de nobleza ni distinciones hereditarias; 3) El Estado debe promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas para prevenir y combatir la discriminación, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión; 4) La mujer y el hombre son iguales ante la ley. Se prohíbe cualquier acto que tenga como objetivo o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos fundamentales de mujeres y hombres. Se promoverán las medidas necesarias para garantizar la erradicación de las desigualdades y la discriminación de género;5) El Estado debe promover y garantizar la participación equilibrada de mujeres y hombres en las candidaturas a los cargos de elección popular para las instancias de dirección y decisión en el ámbito público, en la administración de justicia y en los organismos de control del Estado."

Hasta ahora hemos abordado la igualdad de la persona humana desde el punto de vista filosófico, jurídico desde las perspectiva de la Francia revolucionaria y de desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hasta llegar a nuestro suelo, pero, ¿Que dice la Biblia sobre la igualdad del hombre? ¿Como ve Dios a los hombres?

Si partimos de la declaración de convencimiento del apóstol Pedro, encontramos cuando este visitó a Cornelio y vio que el Espíritu Santo le visitó dice en su informe oral ante los hermanos de Cesarea, según la cita de Hechos 10:34: "Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas," con lo cual nos dice que ante el Eterno, todos las personas son iguales. Es por eso que cuando escribe su primera epístola, en el Cáp. Primero, verso 17 escribe:"  Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;"

En Deuteronomio 10:17, Moisés nos dice que Dios es un Dios de dioses, grande y temible, que no hace acepción de persona ni acepta soborno.

En su discurso en la colina de Ares, en Atenas, Pablo dice en esta asamblea: que Dios, "…de una sangres ha hecho todo el linaje de los hombres", como se lee en la antigua versión de Reina-Valera, otra versión dice que un solo hombre. En su carta a los Romanos, Cáp. 2 Versos 10 y 11, Pablo dice: "pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con Dios." En Gálatas 2:6, el mismo apóstol reitera:"  Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron." Cuando el Apóstol le escribe a los Efesios les dice a los hermanos que tenían esclavos en el Cáp. 6:9:" Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas." A los colosenses, se les recuerda en el Cáp. 3, versos 23 y 24 "sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.  Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas."

No olvidemos que el consejo que el Apóstol Santiago le da a los hermanos que podría discriminar al pobre para congraciarse con el rico:" Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.

No quiero terminar mis palabras sin antes definir ante ustedes lo que es la Ética Teológica, que es la ética a la altura de los cuales debe vivir los cristianos, porque cuando decimos ética teológica estamos reconociendo que los juicios éticos no emanan de ser humano, sino que su vigencia y criterio de verdad se basan en la existencia de un Dios bueno, santo, justo en incontrovertible, porque los fallos emanados de su carácter no tienen donde ser apelados, y ese Dios justo nos dice en Proverbio 28:21 :"El que hace acepción de personas no es bueno, pues por un trozo de pan entregará al hombre."

La fundamentación cristiana de los derechos

Particularmente no diría que es la fundamentación cristiana de los derechos, pero hablaría de la fundamentación judeo-cristiana de los derechos, ya que el cristianismo, una rama del judaísmo en sus inicios, pasó al mundo y a la cultura Occidental los principios bíblicos, los cuales fueron los modeladores del Derecho. Los principios bíblicos se mezclaron con el derecho romano, y de ellos nació el Derecho Canónico, y fue ese derecho el que se aplico en Europa por más de mil años. Hasta la redacción de los códigos napoleónicos en Francia, el derecho canónico era el derecho vigente, y en Alemania, ese derecho los rigió hasta épocas recientes.

Las lecciones que van desde la 7 hasta la 13 del libro Ética Cristiana, de Francisco Lacuela, son una fundamentación de los principios bíblicos del antiguo Israel, el Decálogo, el ministerio profético, Jesús, Pablo y los escritores del Nuevo Testamento, en el establecimiento de una ética cristiana, y sus trascendencia hasta nuestros días.

Quiero reiterar aquí, lo que dije en clase el martes 30 de agosto En cuanto a las posturas sociales que la Biblia adopta, muchas de ellas hoy podrían ser incomprensibles y hasta obsoletas, pero en su tiempo fueron revolucionarias y avanzadas por miles de años. La Ley del Talión puede ser nuestro primer ejemplo. Esta ley refleja una proporcionalidad entre los delitos y las penas, como hubiese dicho el Marques de Becaria. El canto de Lamec, el descendiente de Caín, en el capitulo 4, verso 23 del Génesis, es un fundamento para la legitima defensa. El trato que se le debía dar al esclavo israelita, el cual debía quedar libre en el año del jubileo, o la obligatoriedad del día de reposa, Sábado, es una prueba del trato al empleado y aun a la bestia de carga.

En el Nuevo Testamento, el capitulo 13 de Romanos, es una invitación al mantenimiento del statu quo, ya que se nos invita al respeto a las autoridades y al pago de nuestros impuestos, así como la invitación a estar en armonía con el prójimo. En la primera carta de Pedro, en el capitulo 2: 11-17, es una reiteración al sometimiento y a la obediencia a las leyes civiles y a las autoridades.

Sabemos que el cristianismo no abolió la esclavitud, pero suavizo las condiciones del esclavo, ya que hizo hermanos a amos y esclavos, y en su momento preciso puso fin a la esclavitud. Recuérdese que el cristianismo vino a dignificar el trabajo y a elevar el rol de la mujer, sacándola del estado de servidumbre y haciéndola hermana del hombre.

La promoción de los valores de la persona humana

Se entiende por valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral. Recordemos que bien es aquello que mejora, perfección, completa.

    El valor moral perfecciona al hombre en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón. Se puede tener buena o mala salud, más o menos cultura, por ejemplo, pero esto no afecta directamente al ser hombre. Sin embargo vivir en la mentira, el hacer uso de la violencia o el cometer un fraude, degradan a la persona, empeoran al ser humano, lo deshumanizan. Por el contrario las acciones buenas, vivir la verdad, actuar con honestidad, el buscar la justicia, le perfeccionan.

     El valor moral te lleva a construirte como hombre, a hacerte más humano.

         Estos valores perfeccionan al hombre de tal manera que lo hacen más humano, por ejemplo, la justicia hace al hombre más noble, de mayor calidad como persona.

Cuando hablamos de valor, generalmente nos referimos a las cosas materiales, espirituales, instituciones, profesiones, derechos civiles, etc., que permiten al hombre realizarse de alguna manera. Dos valores que debemos promover y cultivar son:

     La libertad: La libertad parece ser el bien más preciado que posee el hombre. Libertad de conciencia, para alcanzar una vida coherente y equilibrada desde el interior, libertad de expresión, para poder difundir nuestras ideas y promover el debate y la discusión abierta.

La solidaridad: Surge cuando mi libertad, mi desarrollo y mi bienestar ya no son compatibles con las necesidades y desgracias de los demás. Ya no nos limitamos a compartir en el seno familiar, sino con los demás.

Conclusiones

El pecado, el cual entro en el mundo por la desobediencia de Adán, nuestro ancestro común a todos los hombres, creo una separación entre Dios y los hombres, no porque Adán pecó, sino porque todos los hombres hemos pecado, y esa es la causa de la desigualdad humana. Por causa de esa desigualdad, los hombres hemos creado leyes que mantienen la división de clase, ya que el propósito original del Creador era que debíamos ser iguales.

Modernamente los hombres han buscado la forma de crear leyes que establezcan la igualdad entre todos, pero estas leyes no son más que manifestaciones semánticas, ya que las brechas crecen cada entre los humanos. La propiedad privada, las leyes y los gobiernos, sean estos el de la plutocracia, la oligarquía, o la monarquía, son sistemas que nos separan de la autentica democracia, creando una utopía en la cual, el paraíso es solo para unos pocos afortunados que pueden respirar el limpio aire del Nirvana.

En las Sagradas Escrituras encontramos expresadas en forma apodíctica, las reglas, ordenanzas, mandamientos y preceptos para el advenimiento de un mundo en el cual los seres humanos podríamos vivir sin distinción de razas, sexos o condición social. Porque es a la altura de la Palabra de Dios que se ha de crear la atmósfera para que todas las naciones vengan y adoren en la presencia de Dios, pues se han de manifestar sus obras justas, no habrá distinción, ni acepción de personas, y mucho menos injusticia social. Entonces se convertirá en una realidad, la cual se extenderá como un presente continuo, porque llegará el día que no tendrá noche, y en el cual exclamaremos como el séptimo ángel del Apocalipsis: "¡El reino del mundo ha llegada a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y Él reinará por siempre y para siempre¡"

 

 

Autor:

Humberto R. Méndez B

 


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