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Qué es la conjuntivitis

Enviado por diego



  1. Historia
  2. Conjuntivitis
  3. Tipos de Conjuntivitis
  4. Conjuntivitis Bacteriana
  5. Conjuntivitis Vírica
  6. Conjuntivitis Alérgicas
  7. Pronóstico
  8. Conclusiones
  9. Bibliografía

Reseña sobre los diferentes tipos de CONJUNTIVITIS, historia, tratamientos, complicaciones y remedios caseros

Historia

El primero en establecer la conjuntivitis atópica como una entidad clínica fue el inglés Bostock en 1819. Unos años más tarde, en 1928, MacCulloch asoció esta condición con los cultivos de heno. No obstante, hubo que esperar hasta los años 40 para que, gracias al trabajo de varios grupos de investigadores franceses, alemanes y americanos, el concepto de alergia se desvinculara definitivamente del origen infeccioso al que hasta entonces se hallaba ligado.

La conjuntivitis vernal fue inicialmente descrita por Arlt en 1846 y la enfermedad se caracterizó como entidad clínica en 1876 por parte de Saemisch, el cual la denominó "Catarro primaveral", dada la periodicidad de la misma.

El test de provocación conjuntival, por su parte, es una de las pruebas más antiguas usadas para el diagnóstico de enfermedades alérgicas. De hecho, fue usado por primera vez por Blackley hacia 1870 y desde entonces se siguen empleando con una cuádruple finalidad:

Confirmar el diagnóstico de alergia.

Estudiar los signos y síntomas de las reacciones alérgicas.

Evaluar el mecanismo de procucción de la respuesta alérgica.

Valorar la eficacia de los tratamientos antinflamatoria.

Conjuntivitis

Conjuntivitis es la inflamación de la capa conjuntiva, membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y que se extiende a la parte anterior del globo ocular.

Presentan unas manifestaciones comunes (enrojecimiento, fotofobia y lagrimeo) y otras dependientes de su causa (legañas matutinas en las infecciosas, ganglios aumentados de tamaño en las víricas, prurito en las alérgicas, etc.), con una duración entre 1 y 3 semanas.

No respeta sexo ni edad y se distribuye de modo uniforme en el mundo.

¿Qué es la conjuntivitis?

La conjuntivitis es el enrojecimiento y la hinchazón del recubrimiento del párpado y de la superficie del ojo. El recubrimiento se llama conjuntiva, de ahí el nombre de conjuntivitis. Normalmente, el recubrimiento del ojo es transparente e incoloro.

La conjuntivitis es una afección común. Por lo general, se propaga fácilmente, en especial, entre los niños en la guardería y en la escuela.

Debido a que la conjuntivitis a menudo se propaga del ojo a la mano y de esta al ojo, es importante lavarse bien las manos. Compartir una toallita, una toalla u otro artículo con una persona que tiene conjuntivitis puede propagar la infección.

¿Cuál es la causa de la conjuntivitis?

La mayoría de las veces, la conjuntivitis es causada por un virus. Por lo general, ocurre al mismo tiempo que tiene un resfriado o inmediatamente después de haberlo tenido. Lo que es menos común, la conjuntivitis puede ser causada por una infección con bacterias.

El aire seco, las alergias, el humo y las sustancias químicas también pueden causar conjuntivitis.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la conjuntivitis incluyen:

Enrojecimiento.

Comezón o ardor en los ojos.

Más lágrimas que lo habitual. Es posible que el ojo drene un líquido blancuzco transparente o levemente espeso.

Líquido que drena del ojo, de color gris o amarillo. Levantarse con las pestañas de un ojo o de ambos pegadas a causa de este drenaje seco es un síntoma común de conjuntivitis.

Leve sensibilidad a la luz.

Es posible que tenga síntomas en un ojo, en ambos o que los síntomas se propaguen de un ojo al otro. Cuando la conjuntivitis es causada por un virus, por lo general, los síntomas comienzan en un ojo y es posible que luego se propaguen al otro ojo.

Si pensamos que tenemos conjuntivitis, llamemos al médico para encontrar la mejor manera de tratarla. Es posible que determinados riesgos para la salud aumenten la gravedad de los síntomas.

Si tenemos otros síntomas, como dolor en el ojo o un cambio en la visión, si usamos lentes de contacto o si tenemos otros problemas médicos, es posible que tenga un problema más grave en el ojo. En estos casos, es especialmente importante consultar a un médico. Los niños pequeños con conjuntivitis podrían tener una infección del oído; por eso, también deben consultar a un médico de inmediato.

¿Cómo se diagnostica la conjuntivitis?

Por lo general, un médico puede diagnosticar la conjuntivitis realizando un examen de la vista y haciéndole preguntas acerca de sus síntomas. A veces, el médico usará un hisopo de algodón para tomar un poco de líquido de alrededor del ojo para poder realizarle una prueba a fin de detectar bacterias u otra infección.

Tipos de Conjuntivitis

Según su etiología se puede clasificar como:

Bacterianas: son menos frecuentes, caracterizadas por secreción abundante y amarillenta y formación de papilas en la conjuntiva palpebral. Se tratan con higiene ocular y antibióticos tópicos

Víricas: son las más frecuentes, producidas generalmente por adenovirus, con menos legañas y posible afectación corneal dolorosa. Son muy contagiosas y habitualmente remiten espontáneamente, aunque se suele pautar tratamiento sintomático tópico (antinflamatorios) y lavados frecuentes.

Viral: son frecuentes, producidas por las manos, toallas o hasta estornudos. Los síntomas son enrojecimiento de los ojos, eritema biocular, lagrimeo, costrasa amarilla, ojos con escleras hiperemicas, epifora, conjuntivas hiperemicas. Se compromete en algunos casos la córnea.

Alérgicas: típicamente estacionales, no se distinguen por tener un importante picor, pero sí por tener legañas mucosas y asociación frecuente con sinusitis.

Conjuntivitis Bacteriana

Frecuentemente, la conjuntivitis bacteriana es causada por inoculación directa de una fuente exógena. También puede resultar de la invasión y proliferación de microrganismos endógenos posterior a una infección sistémica. Los estados de inmunodepresión contribuyen a la patogenia de la infección. Puede trasmitirse por auto inoculación con las manos, trasmisión de secreciones del tracto genital, agua, aire o fómites.

La alteración de los mecanismos de defensa predispone el desarrollo de conjuntivitis. Así mismo, la inflamación conjuntival secundaria a alteraciones sistémicas, como el pénfigo, el síndrome de Stevens-Johnson y la conjuntivitis atópica, altera la flora bacteriana normal.

Los primeros elementos de la infección ocular externa incluyen la adherencia microbiana, la invasión y la replicación. Las proteínas microbianas dirigen quimio tácticamente la migración de los leucocitos. Sustancias mediadoras de la inflamación del huésped, como eicosanoides (prostaglandinas y leucotrienos), complemento y citoquinas atraen células inflamatorias adicionales. Las endotoxinas, liposacáridos presentes en las bacterias gram negativas, pueden activar la vía alternativa del complemento e inducir quimiotaxis de los leucocitos y liberación de enzimas lisosomales. Las exotoxinas microbianas degradan el colágeno estromal y los glicosaminoglicanos, rompen la membrana celular y activan la vía de las quininas para aumentar la permeabilidad vascular.

En algunos casos se asocia a hipertrofia de la capa linfoide del estroma (formación de folículos), así como células inflamatorias, que incluyen neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos y células plasmáticas que a menudo indican la naturaleza del agente lesivo.

Los daños al epitelio conjuntival producidos por el agente nocivo pueden progresar con edema epitelial, muerte celular y exfoliación, membranas y pseudomembranas, hipertrofia epitelial o formación de granulomas.

Los agentes patógenos predominantes varían en función de la edad del sujeto:

Período neonatal: Se asocia sobretodo a Chlamydia trachomatis y a Neisseria gonorrhoeae.8 Si bien la oftalmía purulenta gonocócica disminuyó gracias a la profilaxis sistemática mediante el método de Credé (instilación de nitrato de plata al 1%); la Chlamydia, resistente a esta profilaxis, ha tomado un papel preponderante, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

En el niño: Predomina el Haemophilus influenzae, seguido de Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes y pneumoniae, y de la Branhamella catarrhalis.

En el adulto: Predominan Staphylococcus áureas, Streptococcus pyogenes y pneumoniae, y la Branhamella catarrhalis. Con menor frecuencia se hallan Pseudomonas sp. Y entero bacterias, que suelen afectar a individuos inmunodeprimidos, con hospitalización prolongada, con irritación ocular por productos cosméticos o usuarios de lentes de contacto. El Staphylococcus coagulasa negativo es habitualmente un componente normal de la flora conjuntival; sin embargo, algunas cepas pueden ser patógenas causando una blefaroconjuntivitis crónica.

ETIOLOGÍA

La siguiente tabla resume las causas  de las conjuntivitis bacterianas.

TABLA 1: ETIOLOGÍA DE CONJUNTIVITIS BACTERIANA

Hiperaguda (purulenta)

        Neisseria gonorrhoeae      Neisseria meningitidis      Neisseria gonorrhoeae subespecie kochii

Aguda  (mucopurulenta)

        Streptococcus pneumoniae (clima templado)      Haemophilus aegyptius  (clima tropical)

Subaguda        Haemophilus influenzae (clima templado)

Crónica (incluyendo blefaroconjuntivitis)

        Staphylococcus aureus      Moraxella lacunata

Otros tipos (aguda, subaguda y crónica)

        Estreptococos

        Moraxalla catarrhalis

        Coliformes

        Proteus sp.      Corynebacterium diphtheriae      Mycobacterium tuberculosis

Por clamidias

        Trachoma (Chlamydia trachomatis serotipos A y C)        Conjuntivitis de inclusión (Chlamydia trachomatisserotipos D y K)        Linfogranuloma venereo (Chlamydia trachomatis serotipos L1 y L3)

TERAPÉUTICA

En todos los casos de conjuntivitis bacteriana se debe prescribir un colirio antibiótico. Si se tiene un cultivo y antibiograma debe emplearse el agente antiinfeccioso tópico según sensibilidad.

- En conjuntivitis meningocócica, el tratamiento sistémico incluye penicilina intravenosa, en caso de resistencia a penicilina, cefotaxima o ceftriaxona endovenosa.

- En caso de conjuntivitis gonocócica: penicilina G 100000 UI/kg/día bid durante 7 días, en alérgicos a penicilina puede usarse espectinomicina 2 g IM, otras alternativas incluyen ceftriaxone 1g vía intramuscular seguido de tetraciclina o eritromicina vía oral por 2 a 3 semanas y las fluoroquinolonas. La medicación tópica puede incluir penicilina (333000 UI/mL) o bacitracina o ungüento de eritromicina cada 2 horas.

- En conjuntivitis gonocócica en infantes se recomienda ceftriaxona de 25 a 50 mg/kg EV o IM una vez por día durante 7 días, o cefotaxima 25 mg/kg EV o IM bid por 7 días.

- En conjuntivitis no gonocócica neonatal se indica eritromicina 05% en ungüento 4 a 6 veces al día. La sulfacetamida también es una alternativa.

- En caso de conjuntivitis por Chlamydia, el tratamiento de elección es tetraciclina al 1% en ungüento oftálmico, aplicada 3 veces al día en el fondo de saco conjuntival, durante 6 semanas.

- En niños con conjuntivitis bacteriana aguda puede utilizarse:

Neomicina+ polimixina al 0,35% 1 gota cada 3 - 4 horas por 7 días.

Netilmicina 1 gota cada 3 - 4 horas hasta remisión del cuadro.

- Otras alternativas para el tratamiento de la conjuntivitis bacteriana aguda:

- Sulfacetamida al 10%, 1 gota cada 1 -3 horas hasta remisión del cuadro.

- Neomicina+ polimixina, solución al 0,35% - 10000 U, 1 gota cada 3 - 4 horas por 7 días.

- Cloramfenicol al 0,5% - 1%, 1 gota cada 3 - 4 horas por 10 días.

- Se sugiere aplicar estos antibióticos en forma de ungüento por las noches.

- La frecuencia de la aplicación y el uso de la combinación de antibióticos con esteroides podría adoptarse o variarse según el criterio y la experiencia del oftalmólogo.

- En caso de conjuntivitis bacteriana crónica se recomienda la higiene de pestañas y el uso de antibióticos como la eritromicina o bacitracina en ungüento y medicación tópica

Diferencias con la Conjuntivitis Virica

En este tipo de conjuntivitis existe menos picor que en la bacteriana, no hay secreción viscosa y sí abundante lagrimeo. Puede aparecer hemorragia sub conjuntival y estar asociada a síntomas generales (fiebre, dolores musculares, faringitis...). En ocasiones, aparecen ganglios linfáticos dolorosos en el cuello y en la zona que hay por delante de las orejas.

Cuando la conjuntivitis vírica ha sido producida por la aparición de herpes infectados no deberán usar antibióticos con corticosteroides, ya que estos últimos tienden a empeorarla.

Este tipo de conjuntivitis empeora a los 5 a 6 días desde el primer síntoma y mejora alrededor de los 10 a 15 días. Si sólo un ojo está afectado, pueden pasar hasta 2 semanas para contagiar al otro.

Conjuntivitis Vírica

Los signos típicos de una conjuntivitis vírica no difieren en exceso de los de otras conjuntivitis. Se caracterizan por hiperemia conjuntival moderada, secreción serosa o serofibrinosa, reacción inflamatoria folicular y quemosis conjuntival.

La hiperemia es más marcada en la conjuntiva tarsal y en los fondos de saco. Esta es debida a la vasodilatación de los vasos conjuntivales. A medida que el cuadro se instaura, se extiende y llega a afectar los vasos de la conjuntiva bulbar. La inyección ciliar o dilatación de los vasos perilímbicos es menos frecuente y es un signo indirecto de lesión corneal o de uveítis anterior. Característicamente la hiperemia desaparece tras la instilación de fenilefrina en colirio lo cual nos hace el diagnóstico diferencial con las escleritis en las que tras la instilación de este colirio la hiperemia no desaparece .

El lagrimeo es debido a la aparición de un trasudado seroso motivado por la alteración de la permeabilidad de los vasos conjuntivales. Esta secreción fácilmente se transforma en fibrinopurulenta por el sobrecrecimiento de la flora bacteriana habitual de la conjuntiva. En los casos más graves además existe un exudado que contiene cantidades variables de proteínas y fibrina que precipitan y se depositan en el epitelio conjuntival formando coágulos. Estos coágulos son las pseudomembranas y se deben retirar inmediatamente tras su formación ya que de lo contrario pueden ocasionar un simbléfaron permanente. Las pseudomembranas se diferencian de las membranas verdaderas en que las primeras al ser retiradas queda expuesta la conjuntiva inflamada pero indemne, mientras que las membranas verdaderas muestran en su base un tejido de granulación sangrante.

La reacción inflamatoria típica de las conjuntivitis víricas se caracteriza por la aparición de folículos en conjuntiva tarsal y en los fondos de saco. Son pequeñas formaciones sobreelevadas, transparentes, poco numerosas de 0.5-1.5 mm de diámetro. Están constituidos por acúmulos de linfocitos mononucleares y plasmocitos. Están rodeados por un fino entramado vascular que no los invade3.

Se llama quemosis al edema inflamatorio de la conjuntiva y aparece en las fases más incipientes de la enfermedad. Se produce por la alteración de la permeabilidad de los vasos sanguíneos. Típicamente, en las infecciones por virus Echo o Coxsackie, aparece también extravasación de hematíes con lo que el edema además es hemorrágico. El depósito de los hematíes constituye la formación de micro hemorragias que en ocasiones pueden llegar a confluir y hacerse extensas. Cuando el edema se extiende a los párpados aparece ptosis palpebral tanto más intensa como más grave sea el cuadro.

Frecuentemente las conjuntivitis víricas como el resto de conjuntivitis infecciosas se acompañan de la presencia de una adenopatía pre auricular homolateral. Se encuentra por delante del trago y es pequeña, redonda, móvil y ligeramente dolorosa a la palpación. Asimismo, podemos encontrar adenopatías en la zona parotídea o submaxilar.

Conjuntivitis Alérgicas

Las respuestas más frecuentes de hipersensibilidad del ojo son las mediadas por IgE y mastocitos. Es esta una afección generalmente bilateral, cuya gravedad clínica, al igual que todo proceso alérgico, viene determinada por la intensidad de la sensibilización y por el grado de exposición al antígeno. Prácticamente siempre se acompaña de síntomas nasales, de ahí su nombre.

El síntoma principal es el picor conjuntival aunque de forma asociada suele presentarse también el enrojecimiento y el lagrimeo, el edema periocular, la intolerancia a la luz, la sensación de cuerpo extraño y la quemazón.

Para realizar un adecuado diagnóstico etiológico, es necesario emplear las pruebas cutáneas (Prick test) y la determinación de IgE específica en suero. Sólo en casos dudosos o en los cuales no se puedan emplear alguno de los anteriores, es preciso recurrir a la Provocación conjuntival.

Causas, Incidencias, Factores de Riesgo.

Cuando los ojos están expuestos a una sustancia a la que uno es alérgico, se libera histamina y se inflaman los vasos sanguíneos en la conjuntiva (la membrana transparente que cubre la "esclerótica" de los ojos). Rápidamente se presenta enrojecimiento del ojo, acompañado de picazón y lagrimeo.

Las alergias tienden a darse en familias, aunque no se ha reconocido un patrón hereditario evidente para ello. La incidencia de la alergia es difícil de determinar, puesto que muchas afecciones diferentes con frecuencia se agrupan bajo el término de alergia. Tenga en cuenta que frotarse los ojos hace que la situación empeore.

Síntomas

Los síntomas pueden ser estacionales y pueden abarcar:

  • Ojos rojos

  • Dilatación de los vasos en la cubierta de tejido blanca y transparente del ojo

  • Picazón intensa o ardor en los ojos

  • Párpados abultados, especialmente en la mañana

  • Lagrimeo (ojos llorosos)

  • Secreción viscosa del ojo

Tratamiento

El mejor tratamiento es evitar la exposición a la causa o alérgeno, lo cual, infortunadamente, no siempre es práctico. El malestar se puede aliviar con la aplicación de compresas frías en los ojos o tomando antihistamínicos por vía oral (muchos de éstos están disponibles sin receta médica).

Si las medidas de cuidados caseros no ayudan, puede ser necesario el tratamiento por parte de un médico, lo cual puede incluir:

Gotas antinflamatorias o antihistamínicas que se colocan dentro del ojo

Preparaciones de esteroides oftálmicos suaves aplicadas directamente en la superficie del ojo (para reacciones severas)

Gotas oftálmicas que impiden que ciertos glóbulos blancos, llamados mastocitos, liberen histamina; estas gotas se administran en combinación con antihistamínicos para casos de reacciones que van de moderadas a severas.

Pronóstico

Es un proceso totalmente benigno que, bien tratado, no debe producir excesivas complicaciones. La duración del proceso es de unos 15 días, desapareciendo lentamente la sintomatología hasta el restablecimiento ad integrum en la mayoría de los casos. Como se ha mencionado anteriormente, los glucocorticoides están contraindicados, aunque todavía se siguen administrando y son causantes, en muchos casos, de complicaciones yatrogénicas.

Conclusiones

La conjuntivitis en un padecimiento muy frecuente en la consulta de Atención primaria, que de acuerdo a la literatura se presenta durante todo el año con mayor recurrencia en primavera y verano.

Es considerada como una barrera entre el globo ocular y el medio ambiente, cuando se inflama se denomina conjuntivitis. La conjuntivitis bacteriana es muy contagiosa, generalmente bilateral, caracterizada por abundante secreción mucopurulenta o purulenta.

Habitualmente no cursa con dolor aunque sí con ardor y sensación de cuerpo extraño ocular, edema palpebral y aglutinamiento matutino de las pestañas debido al acúmulo de la secreción conjuntival. La secreción es de color amarillento o verdoso y la hiperemia conjuntival es prominente en los fondos de saco.

A pesar de que la mayoría de las conjuntivitis son contagiosas, normalmente no causan daño ni al ojo ni a la visión. Cuando la infección es severa se pueden presentar membranas y pseudomembranas.

Los gérmenes patógenos comúnmente encontrados son Staphylococcus aureus y Streptococcus pneumoniae. El uso de antibióticos se relaciona con mejores tasas de remisión clínica precoz y microbiológica (precoz y tardía), aunque el beneficio es pequeño.

El tratamiento acorta el período de contagio y reduce el riesgo de complicaciones y depende de su causa.

Los párpados deberían lavarse suavemente con agua muy limpia y un paño limpio para mantenerlos limpios y libres de secreción. Si la causa es una infección bacteriana el tratamiento incluye medidas higiénicas de prevención (lavado frecuente de manos, utilización de pañuelos desechables, etc) y la aplicación de un antibiótico tópico de amplio espectro (cloramfenicol, neomicina-polimixina, sulfacetamidas, etc.) por 7 días en forma de gotas cada 2 a 3 horas durante el día y ungüento por la noche.

No está indicado el uso concomitante de esteroide tópico ya que enmascara la evolución natural de la enfermedad e interfiere con la adecuada respuesta del huésped ante la infección.

Una buena higiene puede ayudar a prevenir el contagio de conjuntivitis y se deben indicar al paciente utilizar medidas tales como evitar tocarse los ojos con las manos, lavarse la manos con frecuencia, cambiar las fundas de las almohadas con frecuencia, remplazar los cosméticos para los ojos con regularidad, no compartir los cosméticos para los ojos, no compartir las toallas ni los pañuelo, uso y cuidados apropiados de las lentes de contacto.

Bibliografía

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Autor:

Soravito, Alum, Forte, Balbuena.

31/10/2012


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