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El Socialismo: ideal y realidad




Partes: 1, 2, 3

  1. Introducción
  2. Precedentes teóricos del socialismo
  3. El Socialismo en el siglo XXI
  4. Conclusiones
  5. Bibliografía

Introducción

Nací en el año 1988 y solo he oído hablar desde entonces de Patria, de Socialismo, de ¡Vencer o morir! Como joven de estos tiempos muchas veces me he interesado en analizar mi realidad, examinarla y reflexionar acerca de ella. A partir de este ejercicio, llamó mi atención el modelo social que se desarrolla en la sociedad cubana; pero mi curiosidad no quedó ahí, pues en los últimos años son disímiles los procesos sociales que se desarrollan en otros países, que de una u otra forma se conectan con el nuestro y que además, declaran que construirán el socialismo en su país como nuevo sistema social, por considerar esto como la única posibilidad de salir adelante, de progresar. Es a partir de estas percepciones, que decidí realizar mi trabajo de diploma sobre el socialismo y sus momentos, que a lo largo del trabajo podrán apreciar.

Para ello, con ayuda de muchos libros (consulte para dicha investigación textos clásicos así como literatura reciente) y de las canas de unos cuantos individuos, me propuse realizar un viaje. Me he trasladado hacia la génesis del asunto y de la mano de una que otra página (amarilla por los años o blanca por ser digital) he considerado navegar en un barco que zarpa de un puerto viejo y carcomido por los años a uno fresco, lleno de vida y movimiento.

El inicio de este camino está conformado por el análisis sencillo de textos clásicos del pensamiento social, donde se buscan aquellos rasgos que apuntan hacia una sociedad donde los hombres contemplan la idea de la igualdad, de la justicia social y de otras cuestiones, para llegar a otros que van ya a expresarse de forma más concreta. Estos serían los primeros pasos a considerar, luego nos adentraríamos en opiniones, criterios y literatura más cercana a nuestros días para así ver la continuidad de tal asunto en la historia y por ende su carácter actual.

Por tanto he de presentar esta investigación en dos capítulos. El primero responderá al nombre de "Precedentes teóricos del socialismo" (lo que se calificaría como su momento teórico) que se complementa con tres epígrafes que señalan los antecedentes fundamentales y el segundo, que se denomina "Socialismo en el siglo XXI" (lo que constituirá el momento práctico del socialismo), el cual está integrado por tres epígrafes y en él se resuelve la problemática que se plantea para la investigación.

Por supuesto, atendiendo las cuestiones estructurales de una tesis debo expresar que esta investigación ha de partir del siguiente problema investigativo: ¿En qué medida el "Socialismo en el siglo XXI" constituye una alternativa para los países de la periferia del capital? Luego, he considerado que la hipótesis que ha de corresponder a dicho problema investigativo es: El socialismo en el siglo XXI representa una alternativa a seguir frente al capitalismo. Los objetivos trazados son:

Objetivo general:

- Demostrar cómo se ha producido la transformación del socialismo como ideal en una alternativa real frente al capital.

Objetivos específicos:

- Capítulo 1: exponer los precedentes teóricos del socialismo.

- Capítulo 2: demostrar que el socialismo en el siglo XXI constituye una alternativa frente al modelo liberal.

Pero como siempre y esta no será la excepción, deberíamos comenzar por lo básico, por lo que les hago una modestia invitación para que hagan este viaje conmigo. La técnica de análisis de textos será la estructura metodológica que hemos de usar en este proceso investigativo.

Luego, es importante recalcar que las utopías sociales constituyen clásicos importantes a analizar y consultar, cuando en materia de socialismo nos vamos a adentrar, pues establecen una concepción social que luego tendrá un papel significativo en la historia de la humanidad; aunque el "Socialismo" como término en su variante histórica se introduce desde el siglo XVI por Tomás Moro con su obra Utopía. Ya para siglo XIX se utiliza para denominar aquellas teorías y acciones políticas que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal (parcial o completo) de los sectores económicos, lo que se oponía frontalmente a los principios del capitalismo.

Con el paso de los años, dicho término adquiere una variedad de significados que se van a corresponder con la coyuntura social que le compete. Cierto es, que en todas estas variantes coinciden elementos importantes a establecerse como son la justicia y la igualdad social para todos; ya sea lograda por la institución e instauración de leyes que permitan establecer un orden social estable y armónico donde todos los hombres alcancen la felicidad o porque a partir de una cooperación entre los que poseen y los que no, se logre el bienestar popular.

Otro matiz le otorgan al término socialismo las ideas de Marx, Engels, Lenin y otros teóricos que espacialmente coincidieron con ellos o fueron muy cercanos a sus días, pues ellos introducen la idea de cambiar el orden social existente; pero con la peculiaridad de que este debía sufrir dicha transformación de forma violenta y por las manos del proletariado, que dejaría atrás la vieja sociedad capitalista para establecer una nueva, salida de ella, donde tendría lugar la dictadura del proletariado y que constituiría la antesala de una etapa de desarrollo superior: el comunismo.

Por otra parte, cuando seguimos dando pasos por la historia, nos hemos de encontrar con el mismo término pero más definido por su temporalidad, por ocurrir en mis días y por poderlo ver con mis ojos: "el socialismo en el siglo XXI". Esta contextualización le da otra tonalidad al asunto. Se va a hablar de un socialismo que no es comparable con ningún manual; que tiene sus propios basamentos teóricos sin negar, por supuesto, los que le preceden y que tiene su propia ética para el hombre y para el planeta donde este concibe su vida. Se va a vivir un socialismo completamente diferente, nuevo y que comprende en sí lo fundamental para establecer un régimen social para todos, un régimen social que no se cree la antesala de nada, se cree que llegó "para ser" por un tiempo aún no definible por su cualidad creativa, original y sobre todo por estarse construyendo en estos momentos; el cual se enriquece de nuevos proyectos que defienden la igualdad, la justicia social y el desarrollo equilibrado de la humanidad sin destruir nuestro planeta.

Partiendo de la presentación de la idea general que se ha de seguir para el desarrollo de este trabajo investigativo, así como de una breve conceptualización del término socialismo, podemos declarar que estamos listos; ustedes por haberse empapado en el asunto que trataremos y yo por corroborar que mi elección del tema a investigar satisface mis intereses a plenitud. Pues, conocer las raíces de un sistema en el cual vivo, del cual escucho hablar desde pequeña me da una perspectiva mayor del asunto y me dota de herramientas para analizarlo, para tenerle fe y lo más importante es que esta investigación puede ser un grano de arena más en fomentar el interés de otros por conocer lo que es Socialismo.

Capítulo I.

Precedentes teóricos del socialismo

Epígrafe1. El pensamiento utópico pre-marxista.

Uno de los aciertos más grande de los hombres en toda la historia de la humanidad ha sido el hecho de recoger con recelo todo tipo de información, se muestre ésta en su forma tradicional (los libros) o se presente en el formato de nuestros días (lo digital). Lo que sí es cierto es que a nuestros tiempos ha llegado un pensamiento para degustar tan exquisito como el vino más añejo que se pueda pagar, un pensamiento que presenta la opinión sabia de los grandes intelectuales de la historia.

El pensamiento utópico ha de ser una de las copas de ese caro y exquisito vino que ahora tendremos el gusto de beber, a punto tal, que será bienvenida la embriaguez de conocimiento que vamos a padecer; esperando, por supuesto, que se mantenga por mucho tiempo en vena la presencia de este conocimiento, pues dotaría de un pleno dominio de argumentos para entender el pasado, llegar al presente y ser capaces de visualizar el futuro; perspectiva a considerar por todo individuo que desee entender un poco la sociedad en que vive u otro tipo de sociedad. Saber cuál es la relación entre ese pasado, presente y futuro ha de ser una cuestión para nada despreciable, pues dominar tal asunto puede modificar la proyección de su poseedor.

El primer momento que la historia registra una manifestación de este pensamiento es con "La República" de Platón, quien ha de proponer una utopía social, es decir, un sistema optimista que en el momento de su formulación se presenta irrealizable o como diría Adolfo Sánchez:

"…con su estado ideal, República perfecta, inmutable e intemporal y, a la vez, precisamente por su perfección, imposible e irrealizable." [1]

En las páginas de este diálogo Platón nos deleita con la presentación de todo un andamiaje, que en función de lograr una armazón social asentada en las bases de la justicia, la virtud, la educación, la moral y la estratificación social; pretende establecer una sociedad donde cada individuo tendrá su lugar y un desempeño propio del mismo, lo que contribuirá a la conformación de esa sociedad.

En el proceso de desarrollo de esta sociedad la instrucción de los hombres (desde pequeños) estará orientada a fomentar valores de justicia, pero sin proponérselo ha de presentar una moral social que a muchos hombres de estos tiempos los escandalizaría: la idea de condicionar la unión entre hombres y mujeres de la misma categoría, (hombres guardianes y mujeres con las aptitudes para ser guardianes) para obtener descendientes vigorosos y saludables.

Por supuesto, el origen de la ineficacia de esta obra, como apreciaría el mismo Platón, se debe a que los individuos de esa época no contaban con un nivel de desarrollo adecuado para abrir los brazos a un ideal de carácter político-social tan elaborado; no por gusto se ha de decir que con las concepciones platónicas se vislumbra el primer sistema filosófico de la historia.

La visión de utopía de San Agustín de Hipona se exhibe a partir de un punto de vista religioso en su obra "La Ciudad de Dios", espacio donde hemos de apreciar un dualismo platónico cuando se nos habla de un hombre de dos ciudades; situación común para los hombres religiosos, pues muchas veces vivían en torno a una autoridad indiferente a sus creencias por lo que preferían ese reino que Dios ofrecía.

Los hombres solo eran capaces de concebirse cerca de sus posesiones terrenales por lo que todas sus reflexiones tendrían que contemplar a los mismos, lo cual no dará libertad a la voluntad individual por estar en una sociedad cargada de males por lo que el único espacio de calma para los hombres ha de ser esta ciudad donde se ha de poder encontrar al bien y a Dios como máximo rector, hasta este momento las ciudades se mantuvieron mezcladas para luego experimentar tal separación donde la primicia la ha de tener esta ciudad ideal-espiritual que va a perpetuar la paz, el amor y la justicia.

Realmente hasta ahora hemos hablado de utopía con toda soltura y sin pedir permiso, pero ya es tiempo de hacer los honores. Cierto es que aunque estos dos pensadores presentados anteriormente escribieron obras clásicas que hoy en día exponen ese pensamiento utópico naciente, es Tomás Moro quien da a luz el término en cuestión en su obra denominada "Utopía".

Este libro ha de proponer una narración que refleja el deseo de alcanzar la felicidad plena a partir de una organización política enfilada a hacer desaparecer la propiedad privada (la consideran la raíz de todo mal social), al hecho de establecer cierta igualdad entre los hombres, a ser tolerantes si de asuntos religiosos se trata y a la opción de ofrecerse una preparación militar en caso de guerra con un carácter completamente voluntario. Lo que constituye una muestra fidedigna de que en esta sociedad ha de imperar el interés colectivo (el social) por encima del individual (el particular). Ciertamente, todo gran proyecto necesita de una conducción adecuada, rol que van a jugar los magistrados quienes tendrán bajo su dirección asuntos referidos al estado.

A partir de esto, los individuos de esta sociedad no van a adquirir artículos a partir del intercambio con moneda solo la van a utilizar para casos especiales, por lo que van a desarrollar la capacidad de aprovechar lo que se tiene, van a potencializar el trabajo agrícola con el fin de obtener sustento y van a ser capaces de aprovechar las regalías que ofrece la madre naturaleza, pero solo tomarán de ella lo que necesiten lo que no dejaría espacio para el acaparamiento y la avaricia.

Se va a hablar de una ciudad donde lo que interesa es el bienestar público frente a la ambición y al interés personal por lo que se ha de conformar un sistema político jerárquico (al cual se accede por habérselo ganado el individuo) en función de poder garantizar esto.

En cuestión de línea de tiempo con el fin de dar cierta belleza contextual quien ha de seguir a Moro en nacimiento es Francis Bacon quien fue el creador de un clásico titulado "La Nueva Atlántida", se hace necesario señalar que las memorias de la humanidad reconocen a Bacon como uno de los primeros pensadores del pensamiento científico moderno de ahí que no resulte extraño su expresada preocupación por la aplicación práctica del conocimiento científico en aras obtener una mejor calidad de vida para los hombres.

En las páginas de dicho libro se podrá apreciar la propuesta de un modelo ideal al igual que lo hizo Platón, donde deberá existir una estructura gubernamental y hasta social, lo que ha de permitir que ante la llegada de extraños se tomen las debidas providencias. Estos individuos que arriban a la isla después de estar errando en el mar son atendidos cortésmente y se les explica el funcionamiento de la isla de forma general, funcionamiento cuya factibilidad estaba dada gracias a la organización que poseían.

Los habitantes de la isla no le otorgaban importancia al dinero pero no por ello se mantenían ajenos a su utilidad y aunque estemos hablando de un lugar con carácter anónimo, el cual se esforzaban por mantener, les ofrecían a los extraños que llegaban a sus orillas que se quedaran y de no desearlo así le propiciaban los medios y las condiciones para que se retiraran sin poner en peligro el desconocimiento de la misma por el mundo. No obstante, se presenta interesante el hecho de como lograban una apropiación de los adelantos que se producían en el mundo que los rodeaba lo que les permitía desarrollarse (crearon todo un sistema de oficio que respondía a sus intereses, aunque esto también demuestra que le otorgaban un papel importante al trabajo y por tanto al hecho de producir), vivir en bonanza y abundancia.

Otra vez más nos tropezamos con el hecho dado de que todo ideal tiene un mentor y aquí va a ser la Casa de Salomón, la cual instruye de acuerdo a preceptos propios y cuyo fin no ha de ser otro que el bienestar social. También contribuye a esto el establecimiento de reglas que rijan el orden interno sin dejar de un lado el externo que les completa, lo que permitirá tener un pueblo feliz.

Esta va a ser una propuesta de una isla ideal a la que todos se pueden acercar (ya sea por casualidad o por otra vía) y tener la libertad de elegir quedarse o irse por libre voluntad, pues es un lugar que va a ofrecer condiciones de bienestar, de organización, de productividad, de instrucción y de conocimientos sobre la ciencia cuestiones que promoverán tranquilidad entre los habitantes de la isla.

Por otra parte, sobre "La Ciudad del Sol" de Tomasso Campanella algunos autores se han de referir a ella como la actualización renacentista de la "República de Platón" idea que considero que para nada deberíamos obviar; pues, Campanella al igual que Platón, aboga en su cuidad utópica (por ser producto de su concepción idea) por una propiedad de carácter común porque considera que la propiedad privada vuelve a los hombres egoístas y mezquinos mientras que la comunidad de bienes obliga a todos los individuos a que se preocupen por todos. Igualmente refiere que la procreación debe tener en su base un exquisito proceso de selección con el fin de tener una descendencia lo más perfecta posible y que para evitar que alguien se disgustara se le debe explicar que las uniones son productos de sorteos.

La máxima representación de esta ciudad caerá en los hombros de una organización política de carácter teocrático, es decir, la ciudad va a estar regida por un príncipe-sacerdote que se llama Sol (jefe de todos) y los príncipes que le asisten se llamarán Pon, Sir y MOR (Potestad, Sapiencia, Amor) quienes llevarán a cabo actividades consecuentes con su nombre.

Los inquilinos de esta ciudad, conscientes de que la propiedad privada es un mal van a convenir en que la propiedad ha de ser comunitaria y aunque todos han de trabajar los altos funcionarios serán los que distribuyan las riquezas.

Con esta actitud hemos de apreciar que Campanella le confiere un valor y un lugar importante al trabajo, lo que lo diferencia de Platón, pues como el ocio ha de ser la madre de todos los vicios esta ciudad no es lugar correcto para fomentarla. Esta sociedad va a estar en manos de hombres sabios que solo pretender el bienestar popular.

Ya para el siglo XIX se van a respirar aires de cierta forma diferentes, pues se va a comenzar a hablar sobre un conjunto de doctrinas de reformas sociales que han de ser conocidas por nosotros como Socialismo utópico, término acuñado por Federico Engels en el texto "Del socialismo utópico al socialismo científico" y aunque la expresión no es nueva él le da otra acepción, porque les impugna por proponer un ideal irrealizable y los agrupa a todos como un momento previo al "socialismo científico. Las figuras que ilustran este instante de la historia han de ser Robert Owen en Inglaterra y Henri de Saint-Simon, Étienne Cabet y Charles Fourier en Francia.

Engels escribió unas palabras que exponen a plenitud las peculiaridades de los años que estamos comentando:

"…El auge de la industria sobre bases capitalistas convirtió la pobreza y la miseria de las masas trabajadoras en condición de vida de la sociedad…" [2]

Por lo que no debe de resultar ilógico que Owen, conocido como el padre del cooperativismo, se planteara la empresa de desarrollar un sistema económico alternativo basado en la cooperativa y aunque esta concepción se podía ver como utópica para nada se podía de tildar de irreal, pues pretendía sustituir el sistema capitalista para anular los problemas existentes.

Para ello, era necesaria la unión de los obreros para transformar la realidad y lograr que el sistema de cooperativas fuese más rentable que el de la industria. Aunque el proyecto fracasa por una situación interna agravada por las externas, este proyecto demostraba que era realizable y que podía practicarse una alternativa diferente a la que ofrecía el sistema capitalista. También se pronunciará en contra de elementos que él considera que limitaban la libertad del individuo (la familia, la religión, la herencia) y se mostraba convencido de que la solución a los problemas sociales estaba en manos de la propia sociedad.

El panorama de Francia no distaba mucho del de Inglaterra, así lo reflejan las palabras del propio Engels en el escrito "Del socialismo utópico al socialismo científico":

"…La revolución fue el triunfo del tercer estado, es decir, de la gran masa activa de la nación, a cuyo cargo corrían la producción y el comercio, sobre los estamentos hasta entonces ociosos y privilegiados de la sociedad: la nobleza y el clero. Pero pronto se vio que el triunfo del tercer estado no era más que el triunfo de una parte muy pequeña de él, la conquista del poder político por el sector socialmente privilegiado de esa clase: la burguesía poseyente. Esta burguesía, además, se desarrolla rápidamente ya en el proceso de la revolución, especulando con las tierras confiscadas y luego vendidas de la aristocracia y de la iglesia, y estafando a la nación por medio de los suministros al ejército…" [3]

Saint- Simon el "hijo de la Gran Revolución francesa"[4] como lo nombraría Engels, ha llegado a ser considerado como el primer teórico de la sociedad industrial que va a darse la tarea de someter a crítica a esta sociedad y va a esperar del gobierno acciones encaminadas a mejorar la situación moral y material de los trabajadores, así como terminar con la pobreza y las guerras. Él cree con seguridad que para ello hay que dirigir la mirada hacia los sectores productivos e improductivos.

Saint- Simon va a distinguir a la industrialización como un suceso valioso para la humanidad e inclusive ve en él un espacio que podría conducir hacia un nuevo modelo social y aunque no se opone a la propiedad privada si se pronuncia en contra del derecho de herencia para evitar la acumulación, pues opina que cada individuo ha de tener lo que por esfuerzo propio obtiene.

En fin, él va a entender que la industrialización como proceso debe encargarse de organizar la sociedad, tarea la cual el estado debe propiciar su plena realización. Su propuesta va dirigida a organizar la sociedad sobre la base de la ciencia y de la industria.

El pensamiento de Étienne Cabet se va a ver influenciado por las ideas de Owen lo que se notará en lo referente a la educación y la moral. Su novela utópica "Viaje a Icaria" (libro influyente en Europa) recrea un reclutamiento de personas que luego partirán hacia América para asentarse en colonias agrícolas comunitarias que fracasan por diversos motivos; pero es un revés que lo va a superar a partir de que sus panfletos, conceptos propuestos sobre la igualdad y su idea de un mundo sin dinero llamen la atención.

Sobre Charles Fourier, Engels se expresó de esta forma en líneas de su escrito ya aquí mencionado:

"…Fourier coge por la palabra a la burguesía, a sus encendidos profetas de antes y a sus interesados aduladores de después de la revolución. Pone al desnudo despiadadamente la miseria material y moral del mundo burgués, y la compara con las promesas fascinadoras de los viejos ilustradores, con su imagen de una sociedad en la que solo reinaría la razón de una civilización que haría felices a todos los hombres y de una ilimitada perfectibilidad humana…" [5]

Estamos entonces ante un hombre que va a describir una alternativa cooperativista donde si todos los individuos realizaran con libertad lo que desean se estaría gozando de una calma inigualable y en base a esto se podrían crear comunidades con el fin de establecer una sociedad justa, en la cual las ganancias obtenidas serían repartidas entre los miembros de la comunidad y los capitalistas que invirtieron para construir dicha comunidad; este modelo sería tan tentador, que llegaría el momento en que los capitalistas invertirían más aquí en un proyecto de corte social que en empresas personales y de esta forma con el paso de los años se establecerían fuertes lazos económicos y se respiraría una libertad económica, legal, cultural y hasta sexual.

¿Ha sido un tramo agotador, eh? Nada, este es un buen momento para sentirse sin presión y recrearse con ideas puntuales y contundentes que han de ser aspectos distintivos expresados en todas estas obras que hemos analizado. Para ello hemos de oír las palabras de un sabio de nuestros tiempos, Adolfo Sánchez Vázquez, quien refiere que los rasgos[6]fundamentales de las utopías han de ser:

  • 1- La utopía remite imaginativamente a una sociedad futura, inexistente hasta ahora. En el presente, no hay lugar para ella: "utopía" significa literalmente, según la traducción de Quevedo, "no hay lugar".

  • 2- La utopía no es, pero debe ser. En contraste con la contrautopía (la de Orwell, por ejemplo), es asumida por sus autores y propuesta a sus lectores como valiosa y, por tanto, deseable.

  • 3-  La utopía es valiosa y deseable justamente por su contraste con lo real, cuyo valor rechaza y, por consiguiente, considera detestable. Toda utopía entraña, en consecuencia una crítica de lo existente. Y sólo porque se halla en relación con una realidad que, por detestable, es criticada, se hace necesaria.

  • 4-  La utopía no sólo marca –con su rechazo y crítica- un distanciamiento de lo existente, sino también una alternativa imaginaria a sus males y carencias.

  • 5- La utopía no sólo anticipa imaginariamente esa alternativa, sino que expresa también el deseo, aspiración o voluntad de realizarla. Lo cual significa a su vez que esa sociedad utópica que se desea o aspira a realizar se tiene por posible.

  • 6- Al tratar de realizarse la utopía se muestra la impotencia o imposibilidad de realizarla. Pero esta impotencia –absoluta en ciertas utopías- es relativa y condicionada en otras. El fracaso de hoy puede ser el éxito de mañana. El sueño y la ilusión presentes pueden ser una realidad en el futuro. Pero subrayemos: pueden ser…

Detengámonos entonces aquí un segundo, pues la palabra utopía y alternativa son recurrentes y casi siempre asociadas entre sí y es que amigos míos la situación se presenta de esta forma porque en el momento histórico del que hemos estado hablando todavía nadie hablaba de "subvertir el orden" (esto se concreta con Marx), pero lo que sí se hace evidente es que ya para esta fecha los hombres se preguntaban si un futuro mejor era posible, un futuro donde la igualdad fuese plena, la educación y la cultura se hincara a los pies de todos aquellos que pudiesen poseerla; en fin, que el poder personalizado en una clase o institución no tuviese patio trasero particular para jugar, porque este patio iba a estar en manos de la comunidad. Las utopías fundan las bases para subvertir el orden o al menos querer hacerlo, porque muestran un espacio donde los hombres pueden ser mejores o al menos intentar serlo.

"…Las limitaciones y la impotencia de este socialismo "utópico" se deben, pues, para Marx y Engels, a una doble inmadurez: teórica, por la ausencia del conocimiento científico adecuado, y práctica, por la inatención al sujeto histórico -el proletariado- que con su acción ha de traer en el futuro la nueva sociedad…[7]

Estas palabras no son más que la exposición de la crítica de Marx y Engels al socialismo utópico, pues consideran que para realizar un proceso como el que pretendían los socialistas utópicos era necesario e indispensable conocer las circunstancias y las condiciones que les rodeaban al proyecto para ponerlo en marcha, así como quién tendría el peso en sus hombros por tener que hacerlo.

Tanto es así, que Engels va a comenzar a hablar de realizar la transformación del socialismo utópico en científico, pues creía que esta era la única vía para que el socialismo fuese realizable porque se partiría del conocimiento científico de la realidad social, de las posibilidades que se desprenden de ella, de los medios adecuados y del sujeto histórico-social de su transformación. Se resalta así el momento la importancia del "conocimiento" para la práctica, para llegar a la nueva sociedad.

Pero no se desanimen, no crean que este sueño fue en vano, por el contrario; de no haberlo soñado ellos, seríamos nosotros tal vez quienes estuviésemos soñando y preguntando entonces ¿si un futuro mejor es posible? Ahora nos hacemos la pregunta pero ya tenemos referencias para ver y sentenciar airosos que sí lo es. Por supuesto, no hemos terminado aquí, pues Marx, Engels y Lenin son otros teóricos que aportaron deliberaciones importantísimas que han permitido cambiar el curso de la humanidad.

Epígrafe 2. El pensamiento clásico marxista-leninista.

Dice un refrán popular o al menos yo lo conozco como un refrán popular, "que todo gran hombre tiene tras de sí un gran mujer", yo diría que Marx no solo tuvo a una gran mujer sino también un gran compañero de pluma: Engels.

Pero esto no siempre fue así, debido a que el primer encuentro entre estos dos individuos no tuvo un desarrollo meritorio; pues Marx dirigía un periódico al cual Engels enviaba artículos, pero en la ocasión que Engels se personalizó ante Marx como que no le prestó mucha atención porque creía que su presencia era un intento de insertar un espía; pero nada, no por azar desde lugares diferentes ambos se vinculan a una organización obrera secreta llamada "La Liga de los Justos". De ahí que cuando corría el año 1844 (ambos se encontraban en Francia), la sospecha y desconfianza que pesaba sobre Engels ante los ojos de Marx se declaraba no viable, pues cada quien por su lado había concretado ideas teóricas que coincidían y como perseguían el deseo de darles a conocer a los obreros dichas ideas, las explican a la liga.

Tiempo después un representante de la liga señala a esta producción intelectual como acertada por lo que les propone que fuesen al próximo congreso para presentarla, al aprobarse esto la liga adoptó el nombre de la "Liga de los Comunistas" y le encargaron a Marx y a Engels que redactaran un manifiesto con las ideas aceptadas por ellos, las cuales serían una línea a seguir; de esta forma ve la luz en febrero de 1848 el conocido "Manifiesto del Partido Comunista." [8]

La misión de este manifiesto, dirían sus creadores en el prólogo a la edición alemana de 1890, era proclamar a viva voz el carácter decadente y en picada de la propiedad burguesa, aunque todavía existía una Rusia hundida en el más profundo atraso, por lo que no debe resultar raro e inclusive para mí parece hasta un juego gracioso de palabras, el clásico inicio de este manifiesto:

"Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Contra este fantasma se han coligado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el Zar, Matternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes." [9]

Demás está decir que el comunismo sonaba y lo hacía fuerte, porque tenía ocupado a un séquito importante (yo diría que le temían a cualquier cosa capaz de desestabilizar su estilo de vida) por lo que ya era tiempo de presentarse, de hablar con su voz, de decir su objetivo y que mejor forma de hacerlo que a través de este manifiesto, el programa de lucha de la clase obrera.

"La historia de toda sociedad humana, hasta nuestros días, es la historia de las luchas de clases." [10]

Esto no es más la representación literal (por citarse aquí las palabras originales que aparecen en el manifiesto) del carácter histórico que tiene el tránsito de sociedad feudal a sociedad burguesa y se determina como histórico debido a la espontaneidad con que este fluye. Esta lucha de clases siempre se ha de dar entre opresores y oprimidos desde que la historia se registra, pero es en la sociedad burguesa donde esta lucha va a adquirir un matiz de lucha entre dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.

La burguesía en su camino de ser revolucionaria, porque tiene que estar constantemente pendiente a las modificaciones positivas de los medios de producción para así obtener siempre mayor plusvalía, va aplastando todo lo concerniente a las relaciones humanas no respeta credo, religión, relación familiar, decisión personal alguna, no respeta absolutamente nada.

Pero en este afanoso y aplastante andar, o más bien, a la par de este desgarrador paso nace la clase obrera, ese grupo de individuos que solo poseen como suyo la fuerza de trabajo y de la cual se ven enajenados, expropiados, porque recibir un salario por su fuerza de trabajo no creo que sea de carácter opcional si se vuelve obligatorio cuando uno forma parte de las relaciones sociales de producción. Sólo con un salario devengado se podrá hacer un intercambio por medios de consumo; pero eh ahí la cuestión, digamos que el burgués le da 20 pesos al obrero a cambio de su fuerza de trabajo este obrero va a comprar pan… a un burgués, no creo que haya que decir más.

Por tanto llegará el momento en que este proletariado producto de la burguesía se vea en la necesidad subvertir el orden, de eliminar a la burguesía y aquí viene la pregunta, ¿si el proletariado elimina a la burguesía como clase no se elimina así mismo? Pues la respuesta a esta interesante pregunta mejor que yo la dan Marx y Engels en el manifiesto:

"…Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clases y toda la producción esté concentrada en manos de los individuos asociados, el Poder público perderá todo carácter político. El poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de otra. El proletariado se ve obligado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía; la revolución le convierte en clase dominante; mas tan pronto como en cuanto clase dominante, destruya por la fuerza las viejas relaciones de producción, con éstas hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clase y las clases mismas y, por tanto, su propia dominación como clase." [11]

Nada, que la labor histórica del proletariado como clase (teniendo de antemano una conciencia de clase) es protagonizar una revolución, es perturbar el orden imperante para establecer otro, donde se va a transformar ella en clase dominante que va a destruir de forma violenta a las viejas relaciones de producción destruyendo así lo que la condicionaba y por consiguiente esa distinción de clases y a su vez la dominación que regía sobre ella. Menudo problema al que se enfrenta la burguesía. Pero este carácter revolucionario de la clase proletaria, o más bien, esta visión revolucionaria, es la muestra de un profundo deseo de hacer el bien para todos los hombres sin importar su procedencia.

Sobre las alusiones a las propuestas socialistas del momento que corría cuando estos hombres producen con su pluma, se ha de hablar del socialismo reaccionario, del socialismo conservador o burgués, y del socialismo y comunismo crítico-utópico.

Van a entender como socialismo reaccionario a un conjunto de inclinaciones socialistas (socialismo feudal, socialismo pequeño-burgués, socialismo verdadero o alemán) que aunque aspiraban a representar los intereses de los obreros, terminaban representando los intereses de las clases pre-capitalistas; donde el socialismo feudal (la aristocracia desplazada del poder por la burguesía, con los que confluían sectores del clero) va a ser:

"…un socialismo que de vez en cuando asestaba a la burguesía un golpe en medio del corazón… pero que casi siempre movía a risa por su completa incapacidad para comprender la marcha de la historia moderna." [12]

Sí, porque al mostrarse ignorante del movimiento que se daba a su alrededor como que se queda impotente, pues no va a poder hacer nada al respecto, no podrá evitar el tránsito espontáneo que va a tener lugar, pero:

"Lo que más reprochan a la burguesía no es engendrar un proletariado, sino el engendrar un proletariado revolucionario." [13]

El "socialismo pequeño-burgués" (sectores de las clases medias, condenadas a engrosar el proletariado, que critican al régimen burgués desde los intereses de los pequeños burgueses y los campesinos) se destaca por hacer una crítica acertada al régimen de producción burgués y sus consecuencias antisociales; pero en lo que se refiere en sus fórmulas positivas, aspira a restaurar los medios de producción y de cambio y con ello el régimen de propiedad y de sociedad tradicional.

El "socialismo verdadero o alemán", como solían llamarlo, surge a partir de la importación en Alemania de la literatura socialista y comunista francesa, el cual:

"…veía cada vez más claro que su misión era la de ser el representante empingorotado de esa baja burguesía." [14]

Sobre el "socialismo conservador o burgués", hemos de decir que aquí se aprecian dos posiciones de la burguesía: unos se muestran interesados en disminuir las injusticias sociales y así garantizar su existencia en el tiempo y otra que es calificada como más práctica porque pretende alejar a la clase obrera de todo movimiento revolucionario; a partir de la explicación que para su mejora como clase solo hay que mejorar las condiciones materiales y económicas, excluyendo por tanto, la posible abolición del régimen burgués que solo puede realizarse a través de la vía revolucionaria.

En lo referente al "socialismo y comunismo crítico-utópico" es el espacio donde se enmarcan las corrientes de Saint-Simon, Robert Owen o Fourier, quienes se percatan del antagonismo de clases, pero no llegan a visualizar al proletariado como un movimiento revolucionario a suceder; porque además del antagonismo de clases que hace su aparición a la par del desarrollo industrial, consideran que el proletariado no posee las condiciones materiales adecuadas para lograr su libertad. Pero es importante señalar, que para lograr su cometido apelan a la sociedad e inclusive a los poderosos con la esperanza de que al mostrar una alternativa ante el desgarrador capitalismo, se viesen tentados y pasasen a formar parte de ella.

Estos socialistas utópicos aunque rechazan toda actividad política van a desarrollar una crítica interesante, pues han de atacar las bases de toda sociedad existente.

Por otra parte Marx y Engels van a avizorar que en Alemania estaban todas las condiciones dadas (se refieren a un mayor desarrollo) para una revolución burguesa y por consiguiente para una proletaria. Están así concretando la idea de que la revolución proletaria se va a dar primero en donde estén todos los elementos dispuestos porque consideran que Francia e Inglaterra no tenían las condiciones favorables para que esta revolución tuviese lugar; claro está que esto recibe su vuelco histórico tiempo después cuando triunfa la revolución proletaria en Rusia, un país atrasado y con rasgos feudales.

La "Crítica del Programa de Gotha" va a ser otro espacio donde hemos de apreciar el pensamiento marxista. A continuación he de presentarles nociones que considero necesarias de dominar cuando estamos reflexionando acerca del socialismo e inclusive acerca de la sociedad.

En líneas anteriores, me refería a la fuerza de trabajo y a su expropiación. Quisiera a estas alturas retomar la idea, pues a esto también se refiere la primera tesis de este texto.

Lo que ha de quedar en claro es que aunque la fuerza de trabajo ha de ser la propiedad más valiosa para el hombre, ésta no es la que proporciona riquezas sino la naturaleza; la fuerza de trabajo humana es, según Marx, la manifestación de una fuerza natural. Pero el hombre, que solo ha de tener por propiedad su fuerza de trabajo está obligado a ser esclavo de otros hombres, de aquellos que posean los medios de producción. El trabajo de cada hombre va a ser útil para la sociedad, va a permitir estructurar la sociedad; aparejado al desarrollo de riquezas y cultura también se desarrollará la pobreza y el desamparo del obrero.

Si se experimenta interés por lograr libertad en lo referente al trabajo entonces los medios de trabajo no podrán continuar con su título de privados, van a tener que buscar un nombre más asociado a propiedad común y entonces el obrero obtendría por completo el fruto de su trabajo; pero ahora se hablaría de un fruto colectivo del trabajo, un producto social global. Entonces, en una sociedad de propiedad colectiva sobre los medios de producción las palabras "el fruto del trabajo" carecerían de sentido, porque no va a existir el intercambio de productos entre productores, no se verá al trabajo invertido como muestra de valor y el trabajo individual va a formar parte del trabajo común de forma directa. Se habla entonces de una sociedad comunista que posee características de su madre por haberse gestado en su vientre, aunque paulatinamente esto cambiará y será entonces que:

Partes: 1, 2, 3

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